Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Me han drogado, quemado,
me han intentado ahogar en mi propia piscina,
en la parte honda. Y tú ahí.
No quiero que trabajes aquí nunca más.
¡No!
-El oso este que está empujando la silla,
¿quién es? Gianluca Bellucci,
nuestro nuevo jefe de seguridad, el nuevo Andrei.
Voy a matar a "tutti" Carranza.
-Venga, coño.
(RÍE)
¡"Arrivederci, panolis"!
Iván. -¿Esa es Rocío?
-Dile a este que me suelte, ¡que te voy a reventar!
Deja de joderme la vida, que eres un chulo.
-Ayyy.
-Al cielo con ella.
-Sube, que te llevo.
-¿En serio? -Que vuelves a estar contratado.
-¿No jugar con mi alma?
Yo lo eché de menos, señor. -Ya. Y yo también, Andrei.
(Puerta)
Estoy embarazada.
¿Has sido tan imbécil como para quedarte preñada?
El padre es Javier Carranza.
-¡Qué vamos a ser padres!
¿Hermana? Has venido a traernos táperes.
No, he venido a traerte esto.
Tenéis un mes para pagar otros 100.000 euros.
Fuera de aquí.
Muchas gracias por darnos tus ahorros.
Iván, saca las cosas de la tía de la furgo.
A mí esto me parece raro.
¿Cuántas pagas necesitas para juntar 200.000 euros?
La vida en el campo es diferente. Mira, por ejemplo, una caja azul.
Nunca dejaré que nazca ese crío. Abortará,
aunque tenga que pasarle yo una plancha por el papo.
Estoy enamorada de Javi, le amo.
-Mi único sueño era llevarte vestidita de blanco al altar
con un Aznar o, por lo menos, un Bárcenas.
-Mi hijo siempre será un De la Vega.
-Sarita, cuando tu madre nos dejó, se puso a gritar
desde la puerta del juzgado que yo no iba a ser un buen padre,
que no podría serlo. -Eres un buen padre.
¿Qué haces, pusilánime?
¡Tú acabas de destrozar a esta familia!
(Música clásica)
¿Desde cuándo escuchas a Vivaldi, papá?
-Ay, hija, desde ahora, en esta casa,
siempre se va a desayunar con cositas clásicas:
su Vivaldi, su Mozart y su Luis Cobos,
que me han dicho que es muy bueno para el bebé.
(RÍE) Hola, nieto, buenos días. Mejor ponle un réquiem,
que se acostumbre a la vida de mierda que le espera.
¿Siempre vas a tratar así a tu bisnieto, abuela?
Le daré bofetadas injustas. Ni por asomo.
Ese niño va a jugar conmigo al fútbol
y le pienso construir un campo para él solo,
con su césped, sus gradas y un bar. ¿Y encima te ilusiona?
Sí.
-Jefe, perdone la interrupción.
-Hombre, Andrei, qué alegría volver a verte
por esta casa, majo. Pasa. -Andrei.
-Usted no moverse mucho, señorita tener torrija en el horno.
-¿Qué torrija? ¿Qué dices?
-Se refiere a Goyito, papá, que estoy embarazada
-Y yo feliz por señorita. -Todos, Andrei, todos.
Todos no, todos no, yo no estoy de acuerdo
con la contratación de este retrasado.
Si por lo menos nos dieran una subvención
por tenerlo aquí trabajando...
Andrei es mil veces mejor que el sicópata ese del italiano,
que estaba como una cabra.
-Yo echar de menos su cariño.
Gilipollas.
Anda, Andrei, dime, ¿qué querías?
-Tenemos visita, señor. -¿Visita? ¿Ahora?
¿De quién se trata? -De su exmujer.
¿Y este pedazo de séquito?
¿Pero quién viene aquí de visita, Aladdin?
-Creo que yo confundirme, jefe.
Esa mujer elegante y estilosa, a la par que primorosa,
no poder ser tu exmujer.
-Diez años he estado casado con ella. Te diré yo si es o no es la Asun.
Y ese es su marido, el jeque. Por ese cabronazo me dejó.
Y aquí estoy yo como un gilipollas, saludando.
Venga, saluda, acompáñame a mí en el gilipollismo.
A saludar, que ese cabrón está forrado.
-Sarita, ¿esa es mamá? -No lo entiendo, ¿qué hace aquí?
-Déjame que te vea.
No me puedo creer que mi niña haya crecido tanto.
-Caramba, caramba, Asun, qué sorpresa y qué alegría, ¿eh?
Estás...
Yo te veo exactamente igual que siempre.
-Ya no me llamo Asun.
Al abrazar el Islam, cambié mi nombre.
Ahora soy Amira.
Se me había olvidado este olor.
-¿Qué olor? -El tufillo de Vicálvaro
y el de esta casa, como a tubería vieja.
-No empecéis, por favor, ¿eh? -Estás guapísima, mamá.
-No, no la llames mamá, que a lo mejor en el desierto
no se lleva. Llámale por su nombre de princesa.
¿Cómo era, Armenia o Herminia?
Tú eres Asunción de toda la vida.
Doña Consuelo.
Cuánto tiempo.
-A ver, que no es que quiera ser yo descortés,
pero ¿se puede saber qué pollas pintas tú en esta casa?
-Quería saber cómo estaba mi niña.
Qué duro enterarse por otros que tu hija
se ha quedado preñada por un pobre. -¿Quién te lo ha dicho?
-Joder, madre, ¿usted?
No seas maleducado, Esteban,
invita a la princesa Amira a pasar a nuestra humilde casita.
He hecho que te preparen un brunch, pero sin jamón.
Muchas gracias, Consuelo.
(HABLA EN ÁRABE)
-Ven, mamá, pasa.
-Venga, hala, todo el mundo para dentro,
a invadirme la casa. Esto parece ya el Circo del Sol.
Madre, ¿qué está pasando aquí? Porque usted no soporta a mi exmujer,
que usted hizo que le pusieran una esquela en el ABC cuando me dejó.
Hijo, hay que saber perdonar.
¿Para qué la ha llamado? Que me la conozco.
¿Qué quiere usted?
¿Yo? Pues que los negritos no pasen hambre, la paz mundial
y que todos nos queramos como hermanos.
Y que ese bebé no llegue vivo a la segunda ecografía.
Por favor, mira cómo mola. ¡Oh!
-Pues este es mi churumbelito.
-Ay, qué prontito que lo vamos a mapuchar.
Todos los secretos del universo concentrados en una célula, hermano.
A mí me parece una cagada de paloma.
Se nota que vendiste los libros de biología
para comprar droga. Eso es parte del cigoto.
No, no, no, esto es chocolate de esta mañana, de la napolitana.
Bueno, bueno, creo que ha llegado el momento
del primer regalito para mi sobrino o sobrina.
Oh, hermanito. A ver...
Vas a flipar.
Anda, hermano, ¿esto qué es? Su primera cartilla, ¿eh?
Cinco euros y una gorra de regalo, ¿eh?
Vaya puta mierda de regalo, primo. (RÍEN)
-Buenas. (TODOS) Hola, tita.
-Os presento a Josico, ¿eh?
Me ha traído unas cajas de verdura de mi huerta.
-Buenas. -Y ahora supersorpresa.
Regalito para el futuro padre, el primer regalo para la criatura.
Bueno, el segundo, ¿eh? Pero bueno.
Lo he visto en un escaparate y no he podido evitarlo.
-Abre.
¡Hala! ¡Una Fender Stratocaster!
¿Se llama así? Qué nombre más gracioso, ¿no?
Stratocaster. (IMITA A CHIQUITO DE LA CALZADA)
¿Ves tú? Esto sí es un regalo.
Si no la va a poder tocar hasta que tenga 15 años.
Bueno, pero mientras lo disfruta el padre.
-Tita, muchas gracias, de verdad.
Carmina, ven, que tenemos que hablar.
Venga.
¿Se puede saber cuánto te ha costado eso?
¿No sabes que estamos tiesos? ¿Qué sé yo?
Es que me hacía ilusión un regalito para la criatura.
Tú ya has hecho bastante por esta familia,
nos has dado todos tus ahorros. Ya, pero todo es poco para vosotros.
Mira, me tienes muy harta, ¿eh?
Venga. Raúl, Javi, id a la furgoneta y me traéis dos sacos de papas, ¿eh?
-¿Ahora para qué, tita?
-Voy a hacer una tortilla y se la voy a enviar a tu novia.
El otro día la vi muy delgada, mucha teta y poca carne.
(Móvil)
Uy, el teléfono.
A ver, debe ser la tripona, que es que...
Dale recuerdos. ¿Para qué has traído tanta verdura?
Efectivamente, la tripona. Perdóname, ahora vengo.
Eusebio, ¿cuántas veces te he dicho que no me llames a este teléfono?
El precio ya lo sabes. Es que yo ahora no puedo.
-Tita, las llaves de la furgoneta. -Ajá. A ver.
Toma.
Hala, que estoy con mis cosas, hombre, déjame.
Tira.
Que no, que te he dicho que no puedo.
Bueno, pues ya te llamo yo, ¿vale? Venga, adiós.
-Visita no ser buena idea, jefe.
Donde haber fuego, quedar asco.
-No, asco no, ascuas, Andrei, se dice ascuas.
Pero mira, por una vez vas a tener razón,
porque lo que siento yo por esa mujer es verdadero asco.
¿Te conté la historia del deportivo? -Muchas veces, señor.
-Pues verás. Verano en Marbella, paseíto por Puerto Banús,
las cinco de la tarde, un calor que hacía...
Asun, que todavía se llamaba Asun, enganchada a mi brazo.
Y de pronto se nos para al lado un deportivo.
(IMITA EL SONIDO)
-Un Lamborghini amarillo, señor.
-No, amarillo no, listo, color fosforito, un coche horroroso.
Total, que va Asun a preguntarle por una tienda
que estábamos buscando, se monta en el coche y hasta hoy.
-Yo juntar sus pedazos, señor, ser hombro donde llorar.
Venga. -Oye,
la guitarra esa que te ha regalado la tita
tiene que costar un pastón, ¿no? -Sí.
-¿No se os hace raro que esté tan forrada?
-Sí, pero ¿y lo bien que nos está viniendo? ¿Eh?
Fíjate en esta patata,
cómo se nota que es una patata de campo, ¿eh?
Esto te transporta al Jardín del Edén,
tiene otra textura, otra fuerza.
Incluso si hueles un poco, huele a estiércol.
Claro, porque has pisado una caca de perro, hermano.
Joder, qué asco. Lo que estoy diciendo
es que a la Pachamama la tenemos hecha unos zorros.
¿Qué dices de la Pachamama? Parece una canción de King África.
Lo que digo es el cambio climático,
que nos estamos cargando la Tierra. Si está lloviendo en Murcia, ¿eh?
El planeta hay que amarlo, respetarlo, cuidarlo.
¡Hostia, un gusano! ¡Ay, qué asco de gusano, coño!
Me da un asco. Ya no se arrastra más.
Coño, ¿y esto qué es?
Una caja de la tita. ¿Nunca has visto una caja?
Sí, sí, he visto muchas cajas.
Y por mi experiencia, te digo que cuando una caja
está cerrada con llave, alguien está escondiendo algo.
Como he estado en la cárcel, lo sé todo.
¿A que te comes la caja? Lo retiro.
¿Qué habrá ahí dentro, eh?
Yo te digo lo que no hay: patatas y verduras.
Vamos a llevar esto y deja eso, que no es nuestro.
Tienes razón, primo. ¿En qué nos estamos convirtiendo?
Hay que respetar la propiedad privada.
Estoy orgulloso de ti. Toma.
Vaya por Dios, qué manos de mantequilla, Raulito.
Mira, mira. Has sido tú, la has tirado aposta.
Qué mala suerte, se ha abierto sola.
Mira, mira.
Hala, ya que estamos, vamos a echarle un vistazo.
¡Hostia! ¡La virgen, hostia!
Hay lo menos 1.000 pavos. No, no, hay más.
Silvio Pérez.
30 de enero, 60 euros.
Pablico el del bar, 17 de febrero, 60 euros.
Ah, ¿has visto?
¿No queríais saber de dónde sacaba la tita el dinero?
Pues mira, este es su libro de cuentas.
Está cuidando ancianos y apunta todo lo que va ganando.
Por ejemplo, el padre Julián.
Pues 200 euros, que estará el hombre muy mal
y le hace un servicio completo. ¿Servicio completo?
Joder, pero el Julián este repite cada semana.
Y la tita le hace un servicio completo.
-De ahí saca el dinero.
Que no, hombre. ¿Qué quieres decir, que...?
Servicio completo, que son clientes.
60 euros les cobra.
Que no, que es imposible, que mi tita madrina
no es lo que decís vosotros.
¿Qué hacéis ahí?
-Eh... Ahora vamos, tita, ahora vamos.
¿Habéis visto?
Que no, hombre, que no.
Primo, que desde que yo he estado en la cárcel,
solo me fío de lo que veo.
Y basándonos en estos documentos, y presuntamente...
Que igual la tita es tirando a puta.
Ahí lo dejo.
-¿Qué ruido es ese? ¿Qué pasa?
¿Qué haces, Jacobo?
-Mira, papá, lo que me ha regalado mamá.
-Sí, muy bonita la moto, preciosa, pero deja de tocar ya el pito.
¡Dios! A ver, Asunción, muy bonito el detalle,
preciosa la moto, pero no hacía ninguna falta.
Le llevo comprando motos a Jacobito desde los siete años.
-Está bien, haré que la devuelvan. -No, no, espera, espera,
que tampoco hace falta darle un disgusto ahora al niño.
Yo lo único que digo es que estas cosas
me las consultes. -Papá, no seas pesado.
-¿Y a ti qué te ha regalado?
¿Un caballo percherón, un barco, un jet privado?
-No, un bolsito de nada, un bolsito.
(SILBA) -Eso es un Gucci Gucci.
-Cuchi, cuchi.
-No, Andrei, Gucci, la marca. -Un regalito para la niña.
Aunque le he traído algún regalito más.
Vamos, díselo a papá.
-Eh... Que mamá quiere que mañana me vuelva con ella.
-¿Cómo? No, no. ¿Tú estás loca? ¿Qué quieres, llevarte a mi hija?
-Que son solo dos semanas. Un viaje de madre e hija.
-Es que tiene casa en Miami.
-Puerta con puerta con la de Alejandro Sanz.
Es que como tú odias viajar...
-Odiar, odiar... Tampoco odiar, mujer, qué palabra.
Anda que no nos hemos pegado tú y yo veranazos ahí en Mallorca.
-Papá, que no te enrolles, es un viajecito de nada y ya está.
-Bueno, supongo que si tu novio puede pasar un par de semanas sin ti,
tu papá también. (RÍE) -¡Gracias, papá!
-¿Qué te parece si hacemos una cena de despedida?
-¿Puede venir Javi? Estoy deseando que mamá lo conozca.
-Sí, hombre, lo que faltaba, el musiquito también en casa
y que te preñe otra vez. -Porfi, papi, porfi, porfi, porfi.
-Vale, vale, para ya.
Que sí, vale, que se puede venir el perroflauta a casa.
-Gracias, te quiero.
-Esteban. -¿Qué?
-Me preocupas. -¿Yo?
-Sí. -¿Por qué?
-¿Sigues tan solo como siempre?
-Pues no, no estoy solo, resulta que tengo una novia.
Es una mujer espectacular. Por cierto, casualmente,
es Julieta, mi novia, la mujer que más he querido en mi vida.
Dime, Julieta, cariño, querida, mi vida, mi amor.
Ah, ¿que vas a venir? Pues claro que sí.
¿Te mando un chófer? Sí, sí, sí.
No, espera, que esto mejor lo hablamos en privado.
Sí, dime.
¿Y a mí que me has traído, zorrón?
Doña Consuelo, para usted, lo acordado.
Le prometo que Sara va a dejar a ese muerto de hambre.
¿Por un viajecito?
Cuando salga de aquí y vea el mundo que hay fuera,
no querrá volver, se lo aseguro. Igual que me pasó a mí.
Quiero que alejes a mi nieta de los Carranza,
no de esta familia.
Porque hay muchos dioses, muchos, pero solo uno es el auténtico.
Camarón de la isla.
Vamos a recordar un poquito sus palmas. Y... Un segundito.
A ver. Bueno, id calentando, ahora vengo.
Dime, Sarita, cariño, mami guapa, ¿qué?
-Uy, uy, no hace falta que seas tan empalagoso, hijo.
Te tengo que contar una cosa.
Ha venido mi madre de Abu Dabi y quiere conocerte.
-¿Conocerme? ¿Conocerme cómo, en persona?
-No en persona, no, te quiere enviar una amistad por Facebook,
¿no te jode? Sí, en persona.
¿Vienes a cenar hoy?
-Sarita, es que estoy muy liado,
tenemos la sospecha de que mi tita es puta.
-¿Qué dices ahora, Javi, de qué hablas?
-Nada, nada, cosas de la familia.
-Bueno, vente, que quiero presumir de novio.
Y tengo muchísimas ganas de que conozcas a mi madre.
¿Sabes que desde la separación de mis padres,
durante todos los años, me ha hecho el mismo regalo
por mi cumpleaños? Un peluche, yo le llamo Verdito.
Bueno, que estoy deseando que te conozca
y que nos vemos esta noche, ¿vale, mi amor?
-Venga, un besito. -Un besito muy grande, chao.
-En casa de los De la Vega. Sí, y...
-¿Te pillo bien?
-Sí, sí, me pillas ahora mismo en el coche.
Bueno, es que últimamente vivo aquí.
-Te echo de menos.
-Jacobo, escúchame, realmente no he podido explicarte lo que pasó
y lo que sentía, porque...
-Escúchame. Ha venido mi madre de Abu Dabi.
Vamos a cenar todos juntos y me gustaría que vinieses.
-¿Quieres que vaya a cenar a tu casa? -Sí. Si tú quieres, claro.
-Espera, ¿eso significa que me estás perdonando?
-Significa que siempre que cierres del todo el pasado,
podemos volver a empezar,
pero solo si te olvidas para siempre del cabrón del presidiario.
-Probablemente no, pero ¿y si sí? ¿Cómo que probablemente no?
Pues claro que no, hombre, que es biológicamente imposible,
que las titas no hacen eso.
De verdad, hijo mío,
tienes que dejar de ser un niño burbuja.
¿Qué dices de niño burbuja? Nunca te enteras de nada.
¿Cuántos años estuviste pensando que el Ratoncito Pérez
vivía debajo del radiador?
¿Qué tiene que ver el Ratoncito Pérez
con que la tita sea puta? ¿Cómo?
¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué dices de la tía?
Nada, que le gusta la fruta. Nada, prima.
-Mira, cuento uno y me vas contando qué carajo es lo que pasa.
No vuelvas a liar y a meter en pedos a mi marido.
Iván, por favor, ¿qué pasa?
Díselo, que tú eres tan listo y tan fuertote.
Que dice que la tita ejerce el oficio más antiguo que hay.
Pero ¿qué huevonada estás hablando?
¿Cómo puedes decir una barbaridad como esa de tu tía?
Se lo tengo dicho, tiene una mente retorcida,
todo se lo lleva a la oscuridad, a la caverna.
Tu tía jamás ejercería la prostitución, Iván.
-No. No.
No.
-¿Cómo se llamaba el cocinero este, el nuevo?
Milton.
¿Y por qué está saliendo Milton del baño con la tita?
Soy un niño burbuja. ¿Qué?
-Te lo dije.
Puta.
(Puerta)
Ocupado.
Joder, Andrei, te he dicho mil veces
que utilices el baño de servicio, que este me lo atascas.
Ah, si ya decía yo que aquí había gato encerrado.
Pues lo llevas claro, guapa, aquí ahora el Chache tiene novia.
-Quería hablar contigo, pero no delante de los niños.
Te recordaba un poco cortito, no que fueras subnormal.
¿Cómo dejas que tu hija se quede preñada de un muerto de hambre?
¿Quieres que tire su vida a la basura?
-Y tú, chitón, ¿eh? Chitón, pero chitón.
De ese tema ni una puta palabra puedes decir tú,
que en esta casa eres cuchara, que ni pinchas ni cortas, Asunción.
-Tu madre no piensa lo mismo. Ha tenido que llamarme a mí
porque tú eres incapaz de solucionar nada.
-Ah, o sea, que es eso, ¿no?
Que quieres darme lecciones de cómo criar a nuestros hijos.
¿Te recuerdo cómo te largaste tú con el hortera del califa
en el coche ese fosforito? -Pero mira dónde estás, Esteban.
-¿Qué, dónde estoy? Pues estoy en mi casa,
con mi familia, en mi cuarto de baño,
mi cuarto de baño. -Estás exactamente donde te dejé.
Tú siempre has tenido la cabecita llena de ilusiones,
pero en realidad no eres más que un casi en todo.
Un casi listo, un casi rico...
Casi guapo.
-No me toques.
-¿Tú quieres saber lo que pienso cada vez que me voy a Dubái?
En lo feliz que soy.
Lo mejor que he hecho en la vida ha sido dejarte, Esteban.
-Pero ¿cómo puedes ser tan hija de puta?
-Cariño, tú no has visto nada.
-Maldita zorra.
(Puerta)
(Puerta)
-Hija de puta de la...
Julieta. -Hola.
-¿Qué haces ahí abajo? -Que se me había caído el pendiente.
-Hola. -¿Qué tal?
-Bien. ¿Sabes que estoy teniendo una idea cojonuda?
¿Qué tal si nos vamos tú y yo
a pasar todo el día al club de golf tranquilos?
-¿Pues sabes que yo tengo otra idea mucho mejor?
-¿Cuál?
-Preséntame a tu exmujer.
-Hola, chiquitín.
¿Qué haces, eh?
-Pues haciendo lo que me mandó, jefe, sacar los barriles.
-No mientas y habla claro, huevón.
-¿Qué? ¿Qué...? ¿Qué dice?
-Estamos hablando de la escenita del baño.
¿Eh?
A ver, parece que no nos estamos aclarando.
Lo que mi primo y mi señora quieren decir
es que tú has salido del baño y después, seguido, mi tía.
Entonces, hemos sospechado...
¿Qué carajo estabas haciendo en el baño, coño?
-Eso, ¿qué te ha hecho mi tía, un servicio completo?
-En mi bar no se venden, ni se alquilan,
ni se compran mujeres, machista de mierda.
-Yo... Yo tengo que irme.
-Tú no te vas a ningún sitio, que te cojo la churra,
te la arranco y me hago un monedero.
-Eso, córtale la pinga al becerro ese.
Valeria, no te pongas quinqui, ¿eh? Tú no, ¿eh?
A ver, soltadlo, por Dios. Suéltalo y suelta tú eso.
-Pero, tía, es un hijoputa que te está explotando,
se ha aprovechado de ti. -Aquí nadie ha explotado a nadie.
Lo que ha habido entre Milton y yo ha sido un intercambio comercial.
Ay, que lo reconoce.
No lo quiero oír, otro mito que se me cae.
Anda, cariño, vete tú ya.
-Tira.
¿Ha confesado ya?
Milton me ha dado 50 euros por esto.
¿Por perejil? ¿Es ecológico?
Eso no es perejil. -Eso es marihuana.
¿Qué dices? ¿Cómo va a ser mari...?
Ay, Raulito.
Yo soy traficante de drogas.
¡Hostia puta!
Puta no, aquí la tía es camella.
Bueno, ya sabéis que siempre he tenido mucha mano
con la jardinería. Una de tus múltiples virtudes.
La gente dice que hay que hablar con las plantas.
Tonterías, como si fueran personas.
Las plantas hay que abonarlas con mierda de oveja.
El caso es que a Luis, un vecino del pueblo, Luis el pastor,
le salió aquí un bulto muy feo en el costado.
¿Sabíais que las plantas estas alivian el dolor? ¿Eh?
Pues yo tampoco lo sabía,
me lo dijo la chavala de Loli la boticaria.
Ella es hippy, pero es muy limpita, muy limpita.
El caso es que me dio unos cañamones,
yo los planté, luego los recogí...
Oye, y que le alivié el dolor a Luis.
A ver, que no le cobré nada, ¿eh? Solo la voluntad.
-Hostia, 200.000 euros es mucha voluntad, tita.
-Es que cuando no es el cáncer, es la artritis
y si no, es la depresión, ¿sabes? Y se fue corriendo la voz...
¡Ja! Y que me he hecho camella. (RÍEN)
-Carmina, pero eso es peligrosísimo. ¿Y si te coge la Policía?
-Pero si ya lo saben.
Ellos saben que no es por vicio, que es para ayudar.
Y luego ellos hacen la vista gorda
y yo después de cada mes les doy una propinilla.
-¿Estás untando a la Guardia Civil, tita?
-Untar, untar...
Además, el sargento es el hijo del Cagaollas,
es que prácticamente es de la familia.
-Joder, tita, que eres Tony Soprano.
-Yo lo hago por ayudar, ¿eh?
-Si quitamos el tema del narcotráfico,
los sobornos y el tráfico de influencias,
tú estás haciendo una grandísima labor.
Muy grande, encomiable diría yo, tita.
Muchas gracias.
-¿Qué te pasa, tita?
-Que estoy cansada.
Que llevo ya mucho tiempo pensando en dejar el negocio y no puedo.
-¿Y eso por qué?
-Es que tengo un pequeño excedente y no sé qué hacer con él.
-¡Policía!
-Esconde eso. -¡Todo el mundo al suelo!
-¡Quietos! -Vale, vale, vale.
¡Hostia!
-Coño, vale, vale. ¡Hostia, hostia, hostia!
Registradlos a todos.
Ah, muy amable.
Si quieres, te vas poniendo las esposas, chaval.
-¿Qué quieres, pendejo? Deja de acosarnos.
-No llevan nada, señor. -A ver, agente, eso es mío.
Es para uso medicinal, no es delito.
-Déjeme adivinar.
La misma pinta de tercermundista, el mismo olor a mierda...
Usted debe ser María del Carmen Carranza.
-¡Retira eso, cabrón! -Déjalo, sobrino.
Este quiere sangre, no le des el gusto.
No puede detenerme. -La señora lleva razón,
por esta bolsa no puedo detenerla, no.
La detengo por tráfico mayor de estupefacientes.
Esposadla.
-No, Miranda, no se te ocurra tocar a mi tía, me cago en la leche.
-Esto es un atropello, ¿me oíste?
-Vamos a ver, señora,
¿dónde tiene escondido el resto de la marihuana?
-¿Qué quiere decir? No hay nada más.
-¿Seguro? -Sí.
-Registrad su furgoneta, a ver qué lleva aquí la bruja Avería.
Venga, vamos. -No me toques, no me toques.
-Cállate. -¿Qué pasa?
-Venga para fuera, Iván. Vamos, venga.
Oiga, sin empujar.
Se está confundiendo, mi tía es un alma cándida.
¿Habéis mirado el doble fondo? -Sí, señor, más patatas.
Y algunas cebollas.
-Lleváosla. -¿Qué? Si no habéis encontrado nada.
-Quieto, chaval. Vete buscando un abogado,
que esta vez os tengo pillados.
-Cuerda de huevones, esto no se va a quedar así, ¿eh?
¿Qué pasa ahí? No sé.
Que se la llevan, que se la llevan. ¡Pero bueno!
¿Qué le pasa a esta familia, que somos alma de presidio?
De verdad. ¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa?
Con todas las cosas de mi hermana tiradas por el suelo.
¿Estáis locos o qué? ¡Eh, eh, Carmina!
Policía de mierda. Déjala, déjala, tita.
¿Qué coño habéis hecho?
Raúl, que te la ganas, ¿eh?
-Hola.
Tú debes de ser Asun.
-Amira.
-Ay, es verdad, si ahora eres princesa.
Bueno, pues yo soy Julieta, la novia de Esteban.
¿No te importa que me ponga a tu lado?
-En absoluto.
-Qué bien, me encantan estas reuniones de chicas.
Claro que tú estarás acostumbrada, ¿no? Ahí en el harén, con tus compis.
Siempre he tenido una curiosidad, ¿cómo lo hacéis en la cama?
¿Os turnáis?
-Mi jeque es muy moderno.
Soy su única esposa, conmigo le basta.
-¿Qué coño le estará diciendo la hija de puta de mi ex a Julieta?
Seguro que la está poniendo a parir.
-Señora porno defenderse bien, dar zasca a reina mora.
-¿Tú cómo coño lo sabes?
-Fui entrenado por KGB para leer labios.
-Joder, Andrei, macho, eres como una caja de sorpresas.
Eres un puto iPhone, sabes hacer de todo.
Venga, dime, ¿qué más dicen?
-No sabía que eras actriz porno. -La mejor.
Pero lo tuve que dejar, por Esteban.
-No me extraña. Con lo cromañón que es,
seguro que te ha prohibido trabajar de eso.
-No, es porque Esteban me tiene...
"Arcandol".
-¿"Arcandol"? -Sí.
Ardiente, cansada y dolorida.
-Señora Julieta tener alcanfor.
-¿Cómo que alcanfor?
-Alcanfor.
-¿Cómo va a ser alcanfor? Si eso es un ungüento
que le ponía yo a los niños cuando eran pequeños y tenían tos.
¿Seguro que sabes tú leer los labios?
(ANDREI) -Tranquila, no soy Esteban, conmigo no tienes que fingir.
He conocido a muchos hombres, pero ninguno como Esteban.
Es divertido, es un padrazo.
Y sobre todo, tenemos un sexo de la hostia.
Te puedo asegurar que satisfacerme no es fácil.
¿Estás diciendo que Esteban...? Esteban es como un tigre salvaje,
un volcán en erupción, una tormenta desatada.
A lo mejor el problema no lo tenía él, lo tenías tú.
Pregúntale al moro.
-¡Uh!
(RÍE)
-Y papá decía que no os ibais a llevar bien.
¿Mi hermana, camella? Como te lo estoy contando, Pepa.
¿Y qué hacemos? Raúl, ¿has hablado con el abogado?
No me coge, le saldrá que somos nosotros.
No lo entiendo, ¿cómo se han enterado?
(Móvil)
Uy, ese es su móvil, ¿no? Viene... Calla.
(Móvil)
¿A ver?
Viene de mi cuarto.
Aquí es, suena como amortiguado.
¿A ver? Aquí.
¿Sí? Soy yo, Pepa.
Te llamo desde la comisaría. Carmina, ¿cómo estás?
Bien, hermana. ¿Con quién estás?
Con los chicos. ¿Y hay alguien más?
No, solo la familia. ¿Quién va a estar?
Carmina, ¿cómo se te ocurre hacerte camella?
Ay, mira, eso no importa ahora, tengo solamente un minuto.
Pon el manos libres.
Manos libres. Hola, familia.
Tita, ¿te tratan bien en la cárcel?
Tita, di que me conoces, eso te va a abrir muchas puertas,
que a las novatas no las tratan muy bien.
-Es que yo no soy novata, así que no os preocupéis.
¿Cómo que no eres novata?
Bueno, mira, eso no importa ahora. Escuchadme.
Ni escuchar ni leches. ¿Desde cuándo eres traficante?
Si necesitabas dinero, habérmelo dicho.
No lo hice por eso, de verdad, lo hice por caridad.
Por caridad se hacen empanadillas para los pobres,
no pasas marihuana. Qué disgusto, por Dios.
De verdad que lo siento, Pepa.
Si yo ya lo quería dejar. ¿Y ahora qué?
¿Qué te va a pasar? Bueno, ahora paciencia.
En 48 horas estoy fuera.
El problema es que me pillen algo más.
No te pueden pillar, si ya lo habías dejado.
(CARRASPEA)
Tita, escúchame. Soy Iván, cuéntame a mí.
-Iván, eh...
¿Cómo están los tomates? ¿Cómo?
Creo que la cárcel la está traumatizando.
Cállate, hostias. Los tomates bien, muy ricos.
Y las berenjenas, todo. ¿Pero qué quieres que hagamos?
-Pues...
Yo creo que me las vais a tirar,
porque yo creo que estarán pochas, ¿no?
No te preocupes, si están pochas,
ya hacemos nosotros un pisto bueno o algo.
Que no, pisto no, que da acidez.
Iván, que lo saques de la casa.
Que no se tira comida... Cállate.
Las cajas que trajo.
Pues sí, es así.
Pepa, de verdad que lo siento muchísimo.
Perdóname, ¿eh? Haberte enmarronado y eso.
(Pitidos)
¿Carmina? Carmina. Iván, vamos.
(Campanilla)
¡Pobres!
¡Pobres!
¿Dónde están los pobres?
Ah. ¿Y esta a qué coño habrá venido?
Mamá, ¿quieres que le tire una pelota de pilates
a la puta loca esta?
Tranquila, hija, ya la mato yo si hace falta.
Hola, viejecita malévola.
¿A qué has venido? ¿Te apuntamos en alguna clase?
No, es que yo he venido a... Es que me da vergüenza.
¿No tendríais por aquí un poquito de hierba?
Fumeque.
Joy, cigarrito de la risa, un trócolo.
Juraría que le han informado mal, señora.
Pues dicen por ahí que ahora sois narcos
y que os van a enchironar a todos.
Qué mala puede llegar a ser la gente con los rumores, ¿no?
Sabes tan bien como yo que han detenido a mi hermana.
Pues entonces lo que he venido a decirte
te va a venir muchísimo mejor, Pepa mía.
Lo dudo, pelleja de mierda.
Cuánta agresividad.
Yo he venido a ayudarte, he venido a ayudaros.
No me veáis como una vieja capitalista
que viene aquí a aprovecharse de vuestra mala suerte.
Bueno, venga, hable.
Os queda un plazo de la deuda, 100.000 euros.
Justo lo que yo he venido a ofreceros.
Y como soy buena, Pepa, yo te ofrezco por el mismo precio
arreglarte también el otro problemilla,
el de tu hermana la camella.
¿Vas a sacar a mi hermana de la cárcel?
Bueno, yo solo tengo que hacer una llamada.
Tú me vendes la academia y en un par de horas
tienes aquí a tu hermana despellejando un gato
o lo que hagáis las catetas de La Mancha.
A ver, me voy a poner a tu altura para que me oigas bien,
gárgola de los cojones.
Antes me saco las tripas con una cuchara que venderte esto.
Ah, ¿no? Pues vaya.
Qué pena. En fin, Mao Tse-Tung, vámonos,
porque aquí no se aprecia mi calidad humana.
Ah, ya que vamos a ser familia,
quiero tener yo un detallito con vosotros,
un secreto.
Vosotros sabéis que el inspector Miranda
es como si fuera un hijo para mí, ¿verdad?
Un hijo de puta es lo que es.
Pues me ha dicho que tenéis a toda la Policía de Vicálvaro
acampada ahí fuera y que esta noche van a venir con una orden judicial
a buscar no sé qué.
Chao.
Iván, ve a mirar si es verdad.
Desde aquí veo tres jubilados, una pareja
y un indio que vende cerveza, todos de la secreta.
Joder, ¿el indio también? Sí, me detuvo cuatro veces el cabrón.
Tenemos seis horas para deshacernos de la marihuana,
si no...
Si no, acabamos todos en la cárcel haciendo compañía a mi hermana.
¿Necesitar ayuda?
-Pásame ese montón de ropa, porfi, Andrei.
¿Qué te pasa, grandullón?
-Mi pollita abandonar nido. Dejarnos muy solos.
-Te quiero mucho, Andrei.
Pero vas a tener que dejar de llamarme así, ¿eh?
Además, solamente van a ser unos días.
-¿No llevar a Verdito?
Nunca separarte de él.
"Sara, soy mamá, te quiero."
-¿Te acuerdas de que no podía dormir sin escucharlo?
-Al señor Esteban no gustar lo que voy a contar.
-Me alegro mucho de que hayas venido. -Yo también.
-¿Has cerrado ya tu pasado? -Pues sí. Estoy aquí, ¿no?
-¿Por qué no empezamos poco a poco, eh?
Nos olvidamos de la boda y sin presiones.
-Bueno, traerme aquí a cenar con toda tu familia...
Un poquito de presión sí que es, ¿no? -Bueno.
Sí.
50 kilos, hay que joderse.
Y todo esto lo cultivaba ella solita en su jardín.
Al ladito de las berenjenas.
Me he tirado media vida sacándoos todo tipo de líos
y esta vez tengo que ayudar a mi hermana
y no sé cómo hacerlo. ¿Cómo salimos de esta?
Mira, tita, como yo lo veo, tenemos tres opciones.
Quemar todo esto en el patio, pero verían la humareda desde Ávila.
La segunda opción, que es un clásico,
echar todo el cargamento por el váter,
pero no hay cañería que aguante 50 kilos de droga.
Y la tercera es venderla.
No vamos a vender droga.
Mi hermana está en la cárcel por eso.
Pues entonces... Estamos jodidos.
Sí.
Raúl, entra, que sabemos que estás ahí.
Ay.
(SISEA) No hables fuerte, que nos pueden oír,
puede haber un micro. Uy, qué peste a droga.
Relajaos, ¿vale?
Le he dado muchas vueltas y creo que tengo la solución.
Como vuelvas a hablar de diálogo, te arranco la cabeza.
No, eso lo tengo descartado. Hay que confesar.
Esto puede ser internacional, no sabemos lo que Tita...
Fíjate Pablo Escobar, también era un señor de pueblo.
Que no, que no. ¿No? Vale.
Que ya lo tengo.
Necesitamos un ñu.
¿Un ñu? Sí, hermano, un ñu.
Ayer vi un documental, ¿vale?
La naturaleza es muy hermosa, pero también puede ser muy cruel.
¿Sabéis lo que tienen que hacer los ñus para cruzar el Amazonas
porque está lleno de cocodrilos?
Pero, cuñada, no hay ñus en el Amazonas.
Pues será otro sitio, da igual. Se sacrifica el ñu más viejo
para que pueda cruzar el resto de la manada.
Pero ¿qué quieres, eh? ¿Sacrificar a mamá?
¿Qué dices?
¿A dónde quieres llegar? Porque tenemos algo de prisa.
Os lo explico.
Necesitamos a alguien que llame la atención de la Policía.
Necesitamos un ñu.
(Puerta)
Disculpen, señores, señoras.
¿Qué quieres, Milton? Estamos reunidos.
Quería saber si cerraban ustedes o cierro yo.
Ya. Cierra tú, cierra tú. Los dejo, ¿eh?
Hasta luego, adiós.
Creo que ya sé cómo sacar la marihuana
de la academia, se me acaba de ocurrir un plan.
Y con ese plan tuyo, ¿cuántas leyes nos saltamos?
¿Queremos que la tita quede libre?
Habla.
¡Guau, qué guapo!
-Es el traje con el que mi padre salió en "Sorpresa, sorpresa".
-¿Y eso qué es? -Joder, Sara, qué joven eres, cariño.
-Qué traje, ¿no? Madre mía. -Hombre, Javier.
-¿Qué tal? ¿Cómo está? -Bien, bien.
¿Y dónde está? -¿El qué? ¿Dónde está el qué?
-¿Cómo que el qué? La botella de Chateau Magnol.
-No sabía que tenía que traer una botella de Magnol.
-¿Nadie te ha dicho que si no traes la botella,
ya te puedes volver a tu puta casa tocando las palmas?
(CARRASPEA)
(RÍE)
(RÍEN)
Qué carilla se le ha quedado.
Que no, majo, que tú vienes aquí a gastos pagados.
Es una broma de la casa. ¿Has visto, Sarita?
Nos hemos hecho amigos enseguida. -Sí, sí.
-Pasa, que te presento al resto de la familia.
Familia, atención, atención todos.
Aquí tenéis al papá de la criatura.
Ella es la mamá de Sara, Asunción. Bueno, la Asun.
-Amira Al-Fadami.
-Encantado, su excelentísima princesa.
-Tampoco te vengas tan arribita, mujer de jeque y ya.
-Puedes llamarme Amira.
-Bueno, ella es Julieta, mi novia, Julieta, ¿eh?
Nombre bueno, bonito y español, nada de cosas moriscas.
-Bienvenido, Javi. -Encantado.
-Por ahí está Jacobo, que es mi hijo,
que imagino que ya os conocéis,
porque casi os dais de hostias un par de veces.
Y con él está Rocío, su prometida.
Bueno, unos tortolitos, como vosotros.
-A ella ya la conozco. -Ah, ¿sí?
-Ah, ¿sí?
-Sí, de la tele, de los mítines. -Ah.
-Claro.
Pues habían roto, pero estamos muy contentos
de que hayan vuelto, ¿verdad, hija? Verdad, doña Consuelo.
-Bueno, estamos contentísimos.
Al final, los amores reñidos son los más queridos.
-A mi abuela ya la conocías, Javi. -Sí, de alguna vez.
Claro que sí, guapetón.
Dame dos besazos, anda, que vamos a ser familia, querida.
Ven aquí.
Ya te vi los huevos una vez. La próxima será para cortártelos.
Anda, ven aquí. Y a tu familia, tarde o temprano, la voy a matar.
Pues muchas gracias por la invitación, todo un honor.
-Señores, la cena está lista. -Perfecto, Antonio, muchas gracias.
Pues si os parece, vamos pasando todos al comedor, ¿eh?
-Dile a tu primo que lo siento.
-Sara, Sara.
¿Tú crees que esto ha sido buena idea,
lo de venir a tu casa? -Pues claro que sí.
-¿Sí? -Sí.
-Estas cosas se me dan fatal, yo hablo a través de la música, Sara.
Que voy a hacer el gilipollas delante de tu familia.
-Javi, tú sé tú mismo. -Ya, es que por ahí vamos muy mal.
-Qué va. Venga, vamos.
-Enhorabuena por bebé.
-Gracias.
Aguanta la respiración y mete barriga.
Venga, otra vueltecita. Venga, mete barriga.
Un poquito más, que estamos terminando.
Me vas a perdonar, ¿eh, Milton? Tú eres el ñu, ¿entiendes ñu?
Señor Raúl, no sé por qué están empaquetándome.
-Para amortiguar la caída. -¿Qué caída?
No, no, que yo lo dejo. -Eh, eh.
¿Te acuerdas de que me has pedido vacaciones
para ir a ver a tu abuelita que está muy mala en Perú?
Sí. Y no me las dio.
Correcto, pero te voy a dejar que vayas al entierro.
Porque la familia en España y en Latinoamérica
es muy importante, se respeta.
Y esto que estás haciendo lo estás haciendo por mi familia,
que llevas aquí dos días, pero es como si fuera la tuya.
Que es mi tía, que es mi tía.
¿Y por qué me encintan las manos?
Ya he encontrado la caja. Prima, ¿la furgo está lista?
Cargada hasta los topes. Señores, ¿qué hay en esta caja?
-Todo a su tiempo, está muy preguntón, Milton.
Milton, te quería agradecer el sacrificio que vas a hacer
por nuestra familia. ¿Qué sacrificio?
Ningún sacrificio.
¿Qué te hace a ti pensar que aquí va a pasar nada malo?
Y si pasara algo, que no va a pasar,
pues esta familia va a estar en deuda contigo
toda la vida. Milton, eres un máquina.
Qué buena persona eres, de verdad, ¿eh?
Ahí.
Javier, cuéntame, ¿a qué te dedicas? ¿Qué has estudiado?
-Sí, eso, Javierito, cuéntanos. ¿Qué has hecho?
¿Una carrera, un máster, unos añitos de solfeo?
-Más o menos -¿Cómo que más o menos?
-Papá, no seas pesado.
-Yo siempre digo que he estudiado en el máster de la vida,
que no es poco.
-Yo también siempre digo que no hace falta estudiar
para salir adelante. Mira a Andrei, ¿eh?
Saluda, Andrei.
(RÍEN)
-Tú tampoco has estudiado, ¿verdad, Esteban?
-Pues bien sabes tú que no, porque mi papá me puso muy jovencito
a trabajar y hasta ahora, hija.
Pero bueno, mal tampoco me ha ido, ¿no?
-Bueno, a lo mejor podía haberte ido un poquito mejor.
¿Quién sabe?
-Quizá, quizá.
Quien no da un puto palo al agua es tu marido, ¿no?
¿Cómo se llama? ¿Abderramán? ¿Alí Babá? Da igual.
El caso es que este vive como un puto rey,
pero vamos, que de estudiar ni hostias.
-Mi marido habla siete idiomas
y maneja un conglomerado de 28 empresas.
-Pero alejarse un poquito de su limusina
para saludarme a mí no, ¿verdad? O sea, que educación, la justita.
(RÍE)
¿Saludarte a ti? ¿Pero qué dices? No me hagas reír.
-Tú tampoco eres muy educadita, ¿eh, querida?
-¿Quieres que te diga lo que parecéis vosotros?
-Mamá, cállate ya.
-Parecéis un par de imbéciles que creéis haber tenido suerte
en la vida, pero que no se dan cuenta...
-Bueno, hasta aquí, basta ya. -¿A ti qué te pasa?
-Verdito es lo que me pasa. -¿Qué dices ahora de Verdito, hija?
-¿Quién es Verdito?
-El peluche que me has comprado todos los años,
¿no te acuerdas? -Ya, ya.
Sarita, no removamos el pasado, que no...
-¿Por qué has estado cubriendo a esta mujer todos los años?
-Que no cubro, Sarita.
-Sé que has sido tú quien me ha comprado
todos los regalos, esta mujer no me ha comprado nada nunca.
-Pero ¿cómo coño sabes tú eso?
Has sido tú, ¿no, imbécil?
¿Serás bocachanclas, ruso de los cojones?
¿Para qué se lo cuentas?
-La verdad ser importante, señor.
-Hija, siento mucho no haber estado ahí,
pero ahora lo estoy, cariño.
Vamos a tener mucho tiempo en el viaje. (RÍE)
-No. -¿Cómo que no?
-Que no me voy contigo, mamá.
-¿Cómo que no?
-Que te den por el culo, mamá.
-Oye, no te permito que me hables así.
Esteban, dile algo. -No, desde luego.
¿Cómo le dices a tu madre: "Que te den por el culo, mamá"?
Eso no se dice, no. Se dice:
"Que te den por el culo, princesa Amira".
Pero bien dado ahí por el culo.
-¡Oh!
Sois todos unos chonis de Vicálvaro. Y tú la primera, vieja.
¡Ay! Para una vez que estoy de acuerdo contigo
en algo. Vete a tomar por culo, yihadista.
Voy llamando al taxi, ¿eh?
Que se vaya en la alfombra mágica. Chinita, la silla.
Igual es más rápido.
Tú, ¿por qué no aprovechas y te vas con la mora? Es tu momento.
Mi novio no se va a ninguna parte. ¿A ninguna parte?
A la cárcel, a visitar a toda su familia.
Venga, tira, vamos.
Venga. -¿Y ahora qué hago?
-Sales corriendo, tiras para el coche y le saludas.
Pero corriendo, a pijo sacado. -Que no, que no.
Los tenemos, joder, los tenemos.
Nos ha llegado la orden del juez, vamos a entrar. ¿Me copiáis?
Entramos. -Copiado.
-Cómo voy a disfrutar este momento.
¿Qué cojones...?
-Yo es que esto no lo veo, señor Iván.
-¿No vas a correr? -Que no, que no, que no lo hago, no.
-Venga, a tomar por culo.
(Gritos)
-Sospechoso armado.
Que se nos inmola el panchito.
(GRITA)
¡Suelta el explosivo, hijoputa, suéltalo!
¡Vamos, vamos! ¡Voy, voy, voy!
¡Suelta la caja, suéltala!
¡Suéltala!
¡Arranca!
¡Suelta la caja, cabrón, suéltala! -Son petardos, señor.
Es una puta mascletá.
¿Pasa algo, agente?
Estás detrás de esto.
Milton es el camarero de nuestro bar.
Le dije que sacara a la basura unos petardos de mi nieta.
O le sueltas o te denuncio por brutalidad policial.
Corred, corred, que estos cabrones se están llevando la marihuana.
¡Están sacándola! ¡Vámonos, venga!
(Sirenas)
Muy bien, Milton, muy bien.
¡Jódete, Miranda, jódete, cabrón!
Sí, venga, pero vámonos echando leches.
Bueno, tranquila, mi vida, no te vayan a quitar los puntos.
¿Dónde carajo la llevamos? -Tira, que yo te guío.
Voy a ser alcaldesa.
¿Usted en qué quiere convertirse, en Jesús Gil?
Pues mira, sí, porque ha sido el mayor emprendedor de España.
¡Atención, atención, ha llegado a su ciudad
el camión del tapicero! (RÍE)
Aquí el presidiario, que se va a hacer canguro
de la hija de otro presidiario.
Me está pidiendo que cuide a una niña pequeña,
eso está chupado. Un poco de Bob Esponja,
una pizza cuatro quesos y hala, a funcionar.
¿Tito Iván? -¿Ani?
¡Ah!
(Puerta)
-Iván, tenemos que hablar. ¿Puedo pasar?
-¿Es muy largo?
-Aunque a mí me joda, tú y yo tenemos un vínculo.
Muy pequeño, pero es un...
¿De quién coño es ese culo?
-¿Qué lío tiene aquí montado? Que se ha perdido Chiquetete, hijo.
¿Quién va a secuestrar a un gato?
Mis enemigos políticos. Sí, Villarejo, ¿no te jode?
-Tenemos a su gato.
Voy a pagar medio millón de euros para ver vuestra cabeza en una pica.
¿Habéis secuestrado a un gato? ¿Tú sabes algo de un gato?
Mamá, creo que sí hemos secuestrado a un gato.
¡Iván Carranza!
¿Dónde estás? ¡Que te mato!
¡Pija de mierda!
-Sara.
¡Ah!
¡Venga, Esteban! ¡Uh!
# Buena amistad... #
Soy Marquesa de Cuenca.
¡Chiquetete!
¡Arranca!
¿Tenemos ya noticias de Chiquetete o qué?
El amigo maricón de tu novia, ese tiene a mi Chiquetete.
Yo sentir mucho lo que estoy a punto de hacer.
¡Ah!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.