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(Guitarra)
Ya no hay sol fuera. Vámonos. -El dinero sobra hoy.
Y las penas también.
No hay prisa por acabar ni una cosa ni la otra.
-Pues las penas en el camino menos pesan. Arreando.
-Entre todas las mesoneras
tú eres la que menos puede negarnos el consuelo.
Es tu hermano el que tiene la culpa de tó.
-Calla, déjalo estar. -¿Qué dices, desdentao?
-De una cuerda lleva tu hermano atao al Lagartijo
y lo pasea por los caminos
como una madre sus tetas llenas de leche.
-Vamos. -Con esa sonrisa de zorro que tiene.
Tó tieso va el Aceituno pa casa Bermeja.
Así le cuelgue el gobernador a ese traidor
y a esos desorejaos.
(Ladridos)
(Balido)
(Ladridos)
(Gruñidos)
(Balidos)
¡Chata! ¡Remigia!
Ven aquí, María Eugenia. Ven aquí.
Ven aquí.
A casa. Vamos. Ven aquí.
Aquí vengo a honrar el pacto que hice con vuesa excelencia.
Esto es lo que queda de la partida del Lagartijo.
Pa que dispongáis de ellos a vuestra voluntad.
Mañana tendréis redactada la orden y devuelta la libertad.
Esa es mi palabra de honor.
Dar las gracias a su señoría.
(Ladridos)
(Ladridos)
¿En verdad le vais a conceder el perdón a esos animales?
Se lo han ganado. Y yo he de cumplir con mi palabra.
Si recompensamos a la mitad de estos miserables,
ellos mismos darán caza a la otra mitad.
Así se han hecho las cosas
en otras tierras más avanzadas que las nuestras
y así se harán así desde ahora.
Personalmente, siempre he sido contrario
a ciertas influencias extranjeras.
Si me permitís, señor gobernador, voy a ver a mi hija.
(Campanilla)
(Campanilla)
(Campanilla)
(Campanilla)
Don Juan.
John.
Saldiego Cook.
Debisteis hacerme saber de vos. Os daba por muerto.
O por huido.
Gobernador, me gustaría pediros clemencia para la mujer y su hijo.
Para quienes leyeran mis escritos
sería apreciado como un buen gesto de piedad
por vuestra parte.
¿Acaso detecto cierta simpatía
hacia estos criminales, querido amigo?
Cuando alguien escribe,
debe acercarse a la vida de las gentes,
sean estas quienes sean.
Y a fe mía que vos lo habéis hecho. Acercaros.
Y también...
tomar ciertas iniciativas
que os desvían de la naturaleza propia del encargo
que os había encomendado.
Preparaos para salir mañana al alba,
vendréis conmigo a palacio.
Quiero que seáis testigo de las ejecuciones.
Y ahora, marchaos.
¿Seríais tan amable de devolverme mis pertenencias, gobernador?
Por supuesto.
(Bañera)
¿Cómo están tus chiquillos?
-Voy a tener otro.
-Yo también.
¿Lo has oído, padre?
# Al calor de una fogata
# una noche de luna llena
# tus ojos lucían, niña,
# como si fueran estrellas.
# Tus ojos lucían, niña,
# como si fueran estrellas.
# Mis razones tengo yo
# pa no tener miedo a nadie.
# Pa salir cuando yo quiera
# y estar solita en la calle.
# Pa salir cuando yo quiera
# y estar solita en la calle.
# Con pena y rabia me veo.
# Con pena y rabia me veo
# cada vez que te recuerdo,
# porque yo no fui capaz
# de decirte que no te quiero.
# Porque yo no fui capaz
# de decirte que no te quiero. #
¡Prometo huir! ¡Hideputa!
¡Te arrancaré los ojos!
¡Hijo de puta!
(Golpes)
(Golpe)
-A lo vuestro.
(Golpes)
(Gritos)
(Gritos)
Dicen que a las locas les duele el alma.
Que por eso gritan.
Te van a gustar, Juan.
Esas tierras mías de Portugal te van a gustar.
-Me da que tu hijo no es de paredes blancas
y jergones de crin.
Este quiere campo y libertad.
Campo y libertad pa tós.
Asín debía ser.
Así es en la Francia.
Allí cortaron el pescuezo a sus reyes.
¿Y repartieron la tierra?
No iré contigo.
Ni aunque podamos tirar estos muros.
-Cuando conocí a tu madre, tenía larga melena azabache.
Más larga y brillante que la de esa chiquilla tuya.
Como la crin de un caballo salvaje.
Si vas tú primero a la horca, ella no te cantará.
(Relinchos)
¿Tú tienes casa, Tuerto?
-Cuidao, descosío,
así solo me hablan los que tienen más cojones que yo.
Tengo.
-Yo siempre he querido tener una.
Con los muros bien anchos.
Y tiestos.
Y encalá.
(Truenos)
(Truenos)
¿Se saca mucho con el Aceituno?
-Se saca mucho callao.
Y se vive más.
¿Me has oío?
(Truenos)
(Gallo)
(Truenos)
(Bisagras)
(Ronquidos)
(Gorrinos)
Caballeros...
arreando.
(Truenos)
¡Arg!
¡Ey!
-Buenas noches. -¡Ah!
(Disparo)
Hay días en que la fortuna le deja de sonreír a uno.
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
¡Hei, marinera!
¡Hei!
¡Hei!
¡Hei!
¡Hei, marinera!
Dile al Tuerto que se vaya y acabamos con esto tú y yo.
Estos son unos críos.
(Gallo)
-Me he apresao al gobernador.
Y de paso, al dueño de tó esto.
Le voy a colgar.
A eso he venío.
-¿Y este pleito nuestro cómo queda?
-Saldaña, apunta bien que este está mu pegao.
-Luego te mato yo, Tuerto.
-No hay pendencia.
Esa puerta queda abierta.
Y tú y yo estamos en paz.
Papá Lagarto.
Manda cojones.
Vámonos.
¿Puedo verla?
-Largo.
-¿Y ahora?
¿Puedo?
-Arg...
Ah.
¡Hei!
¡Hei!
¡Hei!
¡Hei! ¡Hei!
¡Hei!
Ea.
¡Escuchadme ya!
No es ojo por ojo ni diente por diente
lo que hoy cumplimos aquí.
No será cristiano...
ni tampoco pretende serlo.
Pa muchos será impío. -Aceituno.
¿Qué estáis haciendo? No se puede colgar a un gobernador.
-Eso es verdad.
Solemne debe ser este acto.
Puerca solemnidad.
Porque hoy vamos a colgar a un hombre
sin batalla ni riña de por medio.
Sin juicios
ni desamores,
sino con la fuerza de la verdadera justicia.
Será presto, eso sí.
Y luego los contemplaremos,
pero nosotros, en silencio y con respeto...
¡Ah! (TODOS) ¡Ah!
Pero nosotros, con respeto y silencio,
pa que por la ley del pueblo
acabemos de una vez con la ley de los reyes.
Pa eso he venío yo,
Martín Gaspar,
el Aceituno,
pa que lo contéis.
Su esencia,
podéis hablar.
O podéis guardar silencio de aquí hasta los cielos.
O donde sea que el destino os espere.
Vos...
conocéis bien las montañas y los prados.
¿Alguna vez os habéis enojado con el viento
o con la solana por ser lo que son?
¿Por qué os vengáis entonces de un gobernador
por gobernar?
¿Por qué no aceptáis este orden natural?
¿Qué pretendéis cambiar?
¿Acaso escupís a la lluvia cuando os moja?
Yo os he tratado como a un hombre
y vos...
queréis matarme como a un perro.
Como a tantos que habéis ajusticiado.
Cierto.
Pero fue esa la baraja que nuestro dios me asignó.
Yo gobierno...
y, por tanto, ejecuto.
Esa es mi labor.
Vos, sin embargo,
contra toda ley
y contra el mismo Dios
vais a ahorcarme.
¿No es esto acaso
escupir a la lluvia?
Desde que me recuerdo, siempre he mentío.
Me gusta.
¿Por qué tengo yo que decir la verdad si ná cambia?
Al menos las mentiras sí que cambian las cosas.
Pero lleváis razón,
ahora no hay engaño,
me cruzao la comarca hartas veces pa teneros pa mí solo.
Pa colgaros.
Sí.
Venganza es lo que me ha traío hasta aquí.
Mi diente por diente.
Y poco más.
Gobernador Montejo,
poco más.
(TODOS) ¡Ah!
-Nunca le van a perdonar.
-(LLORA)
-¿Qué has hecho?
-No siento ni gusto ni regocijo.
No... No siento ná de lo que tendría que sentir.
-Has perdío la poca cordura que te quedaba.
Te perseguirán hasta el mismísimo infierno.
-Eso sí que me lo esperaba.
-La cabeza del Soñador.
La guardé pa ti.
Pa que tengas dónde ir a rezarle.
Tú te vienes conmigo a casa, Juan. No.
Puedes traértela si quieres.
Estoy viejo ya.
Y muy cansado.
Mucho.
Ahora solo quiero envejecer junto a mi hijo.
Enseñarle todo lo que sé.
Después, morir y que todo perdure.
Yo no soy tu hijo.
Soy el hijo de la Llanera.
He sido paciente contigo.
He sido justo.
Pero aquí se acaba todo para nosotros en estas tierras.
Puedes despedirte de tu madre.
Mundo,
dame la navaja.
Lagartijo.
Si hay que matar,
hagámoslo en familia.
(Gritos)
¡Ha!
¡Ha! ¡Ha! ¡Ha!
¡Ha! ¡Ha! ¡Ha!
¡Ah!
¡Ah!
¡Hia! ¡Hia!
Aceituno.
Llegan soldaos.
-Tengo mucho que contarte.
(Relincho)
(Relincho)
¡Fuego!
-A. -A.
-E. -E.
(TODOS) I.
Mundo. ¡Mundo!
¡Aquí!
¡Aquí! ¡Libertad!
¡Libertad!
Ya estamos tós muertos.
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