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Original subtitles

.

Sí, se suelta uno y todos despegan como un ciclón.

Eh, tenemos compañía ahí. Echemos un vistazo.

- Hola, jovencito. - Hola.

¿Dónde está el resto de tu grupo?

- Soy yo. - ¿Adónde te diriges?

A Cincinnati.

Tal vez no lo sepas hijo, pero esta es tierra de indios.

Han estado un poco enojados últimamente.

Puedes ir al oeste en nuestra caravana hasta el Fuerte Stoneman.

- Ahí puedes tomar una carreta al este, si lo deseas. - No, gracias.

Está bien, pero te daré un consejo.

Solo un tonto acampa al pie de una montaña en esta época del año.

Me gusta aquí.

Buena suerte. La necesitarás.

- Hola.

- Oh, lo siento. No quise asustarla. - ¿Quién es usted?

Estoy acampando. Solo bajé a pedirles un poco de sal.

- ¿Va a unirse a la caravana? - No, voy para el otro lado.

- ¿Con quién? - Con nadie, sólo yo.

- ¿Quiere decir que va a...? - Eh... ¿podría darme un poco de sal?

Nunca supe cuánto se necesita la sal hasta que comenzó a hacerme falta.

¿Quién ha oido hablar de un muchacho que vaya solo al este, a través de tierras indias?

Ahora ya oyo de uno.

- ¿Cómo se llama? - Tom.

- ¿Tom qué? - Smith.

Suena como que lo está inventando.

Es un buen violin.

Era de mi padre. Lo trajo de Alemania.

Creo que vale mucho dinero.

Oh, lo sé. ¿Va al oeste con su familia?

Ya no tengo familia. Estoy con los Shackleford

¿Dónde está su familia?

Mi madre está en Cincinnati.

- ¿Su padre murió? - Sí.

Lo siento. ¿Va al este a ver a su madre?

- ¿Es bonita? - No la veo desde que tenía 7 años.

- ¿Cómo te llamas? - Pris Walker.

- ¿Pris? - Por Priscilla.

Bonito nombre.

- Buenas noches, Prissie. - Hola, mayor.

¿Mayor?

Es el mayor Adams, nuestro líder de caravana.

Ya nos conocimos, Prissie, esta tarde.

¿Qué tal, hijo? ¿Vas a unirte a nosotros e ir al Fuerte Stoneman?

- Se llama Tom Smith. - Oh, ¿que tal Tom?

No, creo que debo irme.

Estas siendo muy tonto, muchacho.

No necesito ningún consejo.

Buenas noches, Prissie.

Me gustaría disuadirte de esa tontería.

Buenas noches, mayor.

Buenas noches, muchacho.

¿Por qué no se habrá quedado?

No lo sé, Prissie. Si no es cuidadoso, lo atraparán los Cheyenne.

¡Mayor!, los caballos se desataron.

Reunan algunos hombres.

No se detengan hasta llegar a las Montañas Rocosas.

¡Mayor Adams!

¡Sigan adelante!

¡Voy hasta el próximo paso!

¡Es inútil! ¡La lluvia borrará las sendas!

Me parece que debes haberte enterado de la inundación repentina, hijo.

Estaba despierto. La oí venir.

Tuviste suerte.

Perdí mis cobijas, mi rifle.

Mi caballo huyó. ¡IPerdí hasta mis pantalones y mis botas!

Vas a causar un gran revuelo en Cincinnati con esa apariencia.

Tenía casi doce dólares en el bolsillo de mi pantalón.

¿Adónde habrán ido a parar?

Ahora probablemente estén a 14 millas en New Orleans.

Vamos Charly, tráele unos pantalones y dale algo de comida.

Vamos Tom.

Todos huyen. Nada de que avergonzarse.

- ¿Quíen esta huyendo? - Nadie, solo quería mencionarlo.

Sabes que soy un experto en fugarme. Creo que huí por primera vez cuando tenía nueve años.

Mi madre me atrapó con un gran pedazo de tabaco de mascar

Ella me dijo:"Charly, hijo".

Ella siempre me llamó Charlie. Me dijo: "Charlie, es el momento de decidirte

con ese tabaco, o con tu familia y amigos".

- Así que me fui. - ¿Por cuánto tiempo?

Bueno, apenas probé ese viejo tabaco supe que me había equivocado.

¿Cómo están esos pantalones, señorita Prissie?

No lo sé, Sr Wooster, usted es más grande que él, especialmente en la parte de sentarse.

- Ten, pruébatelos. - Gracias.

- Ahora dame tu camisa. - No necesita arreglo.

- Pero tiene mal dos botones. - Dije que estoy bien, ahora déjame en paz.

- ¿Qué te pasa? - Nada, sólo déjame en paz.

Bueno.

Prissie, gracias por arreglar los pantalones.

De nada.

Qué bueno sería ser joven otra vez.

¿Y los caballos, mayor?

Charly, me temo que perdimos unos 25.

La lluvia cubrió las huellas.

Algún Cheyenne debe estar intercambiándolos en algún lugar.

¿Donde va a encontrar 25 cabezas?

Espero poder comprarlos en el Fuerte Stoneman,

sino tendré que esperar hasta que lleguemos a Laramie.

¿Dónde encontró el pony?

Es el del muchacho. ¿Dónde está, por cierto?

Aquí estoy.

¡Hey, mírate!

Parece que hubieras crecido, hijo.

Oh, te traje unas... zapatillas.

Un pasajero se los quitó a un comanche el otoño pasado.

Úsalas hasta que consigas zapatos.

Gracias.

¿Donde encontró mi caballo?

Oh, lo vi cuando bajó el agua,

y allí estaba, como una vaca esperando ser ordeñada.

Supongo que tendré que montar a pelo.

Viaja en la carreta.

No iré con ustedes, mayor.

Escuchame, hijo. Acabo de perder 25 caballos.

Me parece que tendremos una semana de retraso. Tal vez más.

Y no estoy de humor para discutir con un jovencito de tu edad.

Ahora entra a esa carreta y quedate allí hasta que llegamos al Fuerte Stoneman, ¿entiendes?

Y puedes tomar un tren de suministros de vuelta a Cincinnati, ¿está claro?

Lo siento, mayor. Le agradezco su ayuda.

Y creo que ya me voy.

- Creo que no me entendiste, hijo. - Apártese.

- Oye, un minuto... - Déjeme ir.

- Aléjese de mi. - ¿Qué diantres te pasa?

- Aléjese de mí. - Déjame verte.

¡Te azotaron! Dime quién lo hizo.

El precio probablemente es alto, pero no tenemos opción.

- Hola. - Hola. ¿Qué puedo hacer por ustedes?

Mi nombre es Adams.

Vengo con una caravana que está a una hora de aquí.

Perdimos unas 25 cabezas la otra noche, en una estampida.

¿Están a la venta?

Sí, pero el ejército tiene prioridad sobre ellos.

- ¿Podremos comprarlos?

No lo creo. A menos que pueda persuadir al jefe para que los libere.

- ¿Quién es el jefe? - Benedict.

- ¿Es posible que sea Dan Benedict? - Así es. ¿Lo conoce?

Servimos con él durante unos tres años.

Fui padrino en su boda. Conseguiré su autorización en 5 minutos.

No esté tan seguro. Este es el puesto enfermo.

¿A qué se refiere con un puesto enfermo?

Creo que es mejor que lo averigüen ustedes mismos.

Mayor, el coronel Benedict no era un hombre muy estricto, ¿cierto?

No que yo recuerde, a menos que haya cambiado en los últimos 5 años... ¡Sargento!

- Si. - ¿Siempre trabajan así en este puesto?

Lo hacen, porque el general Sheridan viene mañana a hacer una inspección.

Oh, se lo que quiere decir. Buscamos al coronel.

- Bueno, está en su cuartel. - Gracias.

- Pero no los recibirá. - ¿Por qué no?

Está enfermo. Así ha estado durante toda la semana.

- ¿Qué le pasa? - Como le dije, está enfermo.

¿Pero enfermo de qué?

Enfermo de las tripas.

Mayor Adams, el coronel no recibe a nadie excepto en una emergencia extrema.

Está muy enfermo.

Le repito que esta es una emergencia,

ya que usted no puede autorizar que liberen esos caballos.

Tengo mucha gente que van a tener problemas.

Lo siento.

- Ahora, si no le importa... - Pero si me importa.

Estoy seguro de que si le explica a Dan...

Ya le dije que se lo explicaré.

Pero ahora mismo.

Quiero verlo de todas formas.

Es un viejo amigo, si puedo ayudar en algo...

No hay nada que pueda hacer, mayor.

- Le daré su mensaje. - Esperaré.

Ahora está durmiendo. Le diré cuando despierte.

Hay algo que puede decirme, mayor.

¿Cuál es el problema de este puesto?

¿Qué están tratando de ocultar todos?

Lo siento, no puedo ayudarlo.

Gracias, muchas gracias.

- Le haré saber cualquier novedad. - Si, seguro.

- Disculpe, caballero. - ¿Sí?

Usted es el médico, ¿verdad?

Soy el cirujano, si a eso se refiere.

¿Qué puedo hacer por usted?

El coronel Benedict y yo somos viejos amigos.

Serví con el por tres años.

- Me gustaría verlo. - ¿Qué quiere que haga al respecto?

Puede empezar diciéndome de qué está enfermo.

Como dije, soy un viejo amigo suyo

y quiero saber porque no me dejan verlo.

Mejor hable con el mayor Harrison.

Ya pasé por todo eso.

Escúcheme, si Dan Benedict está enfermo, voy a verlo.

No está enfermo. Está borracho.

- Louisa. - No me importa que se sepa.

- Estaré solo dos meses más aquí. - ¡Y sigues!

Es verdad, está borracho.

Escuche señora, conozco a Dan Benedict.

- Es muy buen soldado... - Ese es el problema con él,

es muy buen soldado.

Es un soldado de pies a cabeza,

y no le importa nada más que ser soldado.

Y si no me cree, vaya al cementerio y véalo usted mismo.

Si es amigo de Dan Benedict, olvide lo que acaba de oír.

Espera un minuto, hijo.

Lafayette Jenkins. ¿Lo conocías?

- Sí. - Murió el 28 de mayo.

Solo hace unas semanas.

Los Cheyennes lo atraparon. El hombre más maravilloso del mundo.

Tampoco lo mataron, no lo mataron en absoluto. El fue asesinado.

Aquí en el puesto.

Y eso es lo que enferma a toda esta gente por aquí.

No.

No, no es por Leif.

Es... Es...

Adelante, puedes decirme.

El ejército lo mató. El miserable ejército lo mató.

¡Lo asesinaron, como con un cuchillo!

Un minuto, hijo.

¡Chico, espera un minuto!

¿Dónde lo encontró?

Acampando en el camino.

Hasta ahora me doy cuenta de que pasó realmente.

- Entonces ya lo sabe. - Ahora sí.

Tiene los ojos de Dan,

y un poco de su madre también.

Mayor, le voy a preguntar una vez más, ¿qué pasa en este lugar?

Ya podrá preguntarle al coronel. Él quiere verle.

- ¿Harrison? - Si, señor. - Pase.

El mayor Adams está aquí, señor.

Hágalo pasar.

Hola Seth.

Dan.

¿Quiere que me retire, señor?

Puede quedarse, mayor. Todo queda en familia.

Entiendo que estás aquí por unos caballos.

Libérelos, Harrison. ¿Cuántos cabezas?

Unas 25 cabezas, Dan.

Deje claro que Major Adams pagará los precios del ejército y no un centavo más.

Sí, señor.

- ¿Está bien? - Creo que sí. Gracias, Dan.

Siéntate, siéntate.

Ahora Dan, puedes decirme qué pasó.

Nada. Todo está estupendo.

No tengo que decirte que pasará mañana

cuando Phil Sheridan llegue y te encuentre así.

No espero que lo hagas.

Es gracioso, el nombre de Phil Sheridan solía hacerme temblar.

Ahora de algún modo, ya no me importa.

El mismo Ulysses S. Grant podría entrar aquí en uniforme de gala

en este momento y probablemente escupiría en su ojo.

¿Quieres un trago?

No, gracias Dan.

¿Estuviste en Cincinnati el invierno pasado?

Sí, estuve un par de días.

Lo siento, Dan.

¿Adonde?

Cenando con su madre, en el Hotel Nacional.

Está más bonita que nunca, Dan.

Un error lamentable el que cometió.

Nunca debió casarse con un soldado.

Es una vida difícil para un hombre en la fuerza y una mujer.

Ella nunca pudo entenderlo.

Nunca pude dejarle eso claro.

A veces no se encuentran las palabras.

El viejo Dan Morgan.

Dan Morgan Benedict Primero.

Batalla de Lundy's Lane y de Chapultepec.

Nunca pude entender porque yo debía ser Dan Morgan Benedict Segundo.

Vicksburg, Shiloh y... Wilderness.

Mi hijo debía ser Dan Morgan Benedict Tercero.

Un Morgan, que lucha por su país en cada generación desde 1776.

Siempre dijo que no valía la pena.

¿Sabes algo, Seth?

Comienzo a entenderla.

Tal vez ella siempre ha tenido la razón.

He estado borracho una semana, Seth.

- ¿Sabes porque? - ¡Coronel!

Cállese Harrison.

¿Sabes porque, Seth?

Yo reprendí a mi hijo Danny en frente de todo el comando.

Mayor Harrison, por favor lea el artículo de guerra número 96

¡Sí, señor!

El artículo de guerra número 96. Artículo General.

Todo desorden y negligencia en perjuicio del buen orden y la disciplina militar,

toda conducta que desacredite al servicio militar,

y todo crimen o delito no sujeto a pena capital,

del cual pueden ser culpables las personas sujetas a la ley militar,

será tomado en cuenta por una corte marcial general o especial

según la naturaleza y el grado del delito,

y castigado a discreción de tal Corte.

La corte marcial especial convocada esta mañana a mi solicitud,

halló al prisionero culpable del cargo,

e impuso sentencia.

Es una sentencia justa.

Sin embargo,

no podría pedirle a ninguno de ustedes que la ejecutara.

Mi hijo

ha ofendido gravemente a cada hombre en este puesto.

Siento que es my deber para con ustedes

que yo lleve a cabo el castigo.

Cinco azotes en presencia de toda la tropa.

Vamos, Danny, agárrate al poste.

¿Qué piensas de eso?

¿Qué piensas de un hombre que hace eso a su propio hijo?

Cualquiera que sea el motivo.

Usted hizo todo lo que un hombre podría...

- ¡Cállese! - Fue hallado culpable por una corte marcial.

No me preguntes qué hizo. Se marchó.

Huyó en la noche. Talvez lo atraparon los Cheyenne.

Envié cuatro patrullas. Sin suerte.

Dan, es lo que trato de decirte. Está conmigo.

¿Está contigo?

Seth, ¿Donde está? ¿Dónde lo encontraste?

Hace unos dos días, al este de aquí, acampando en el camino.

- ¿Está herido? - No, Dan.

Solo por dentro.

Dan, debes hacer las paces con el muchacho.

No, cuídalo tú.

Cuídalo.

Hazlo por mi.

Mantente con él.

Yo ya no puedo.

He ido demasiado lejos... demasiado lejos.

- Dan, escuchame por favor. - No, ¡déjame en paz!

Está bien, Dan. Me rindo.

- Coronel. - Lo lamento.

Lo lamento, Seth.

Es mejor que se vaya. Le liberaré los caballos.

Mayor, quiero saber que hizo el muchacho.

Simplemente no puedo creer que nada en este mundo

justifique azotar a un muchacho en frente de todos.

La pisoteó en el barro, la escupió.

Esa tumba del sargento Jenkins... En su funeral, Danny se derrumbó.

Lo hizo delante de todo el comando.

- ¿Que pasó con los caballos? - Los tenemos.

- Nos iremos por la mañana, ¿eh? - Ya no hay nada que nos retenga.

No, es mejor quedarnos un día para descansar.

¿Descansar? Todos están ansiosos por irse.

Bill, vamos a descansar por un día.

Si sigue mi consejo, tomemos los caballos y vamonos mientras podamos,

antes de que el general Sheridan decida que hay algo ilegal en eso.

¡Charly, no hay nada ilegal en eso!

A menos que él lo decida.

Ese viejo puede hacerlo. Lo sé.

Creanme, yo serví en el ejército.

Charly, nosotros estuvimos ahí. ¿Nos recuerdas?

¿Que tengo que hacer? ¿Escribirles estas ordenes a ustedes dos?

No señor. Solo quiero estar seguro.

Muy bien. Descansaremos.

¿Dónde está el chico?

Lo envié por agua hace media hora. Ya debió volver.

Bill, lleva esta orden y avísame cuando lleguen los caballos.

- Págalos y reúnete conmigo. - De acuerdo.

Mejor le llevo esta agua al señor Wooster.

Wooster ha esperado media hora,

unos minutos más no le harán daño.

Siéntate, Danny.

Imagino que el mayor Harrison le contó todo.

Sí lo hizo, ahora me gustaría escuchar tu versión.

No serviría de nada. Usted es un hombre del ejército.

No entendería.

- ¿Por qué no lo intentas? - Porque ustedes son todos iguales.

¿No crees que le debes a alguien una explicación?

No.

Danny, eres casi un adulto. Eres casi un hombre.

Has sido criado en una familia militar.

Tu padre es el mejor oficial al que he servido.

¿Qué crees que sintió al ver a su propio hijo pisoteando la bandera?

- No quiero... - La bandera por la que ha dado su vida para defenderla y honrarla.

¿Qué crees que sintieron todos esos hombres en el puesto ese día, Danny?

- Sé que... yo... - ¿Tú qué?

No quiero hablar de eso.

Hablar no servirá de nada.

Ya no tiene arreglo.

Danny, no trato de arreglarlo.

Sólo trato de averiguar qué te impulsó a hacerlo.

No lo sé.

Estaba ahí parado bajo el sol ardiente,

escuchando al capellán leer sobre el cuerpo de Leif Jenkins.

y de repente, lo estaba haciendo.

Danny, me dijiste que ellos lo asesinaron.

¿Qué quisiste decir?

Mi padre envió a Leif solo en un viaje de exploración.

Lo hizo a propósito, porque sabía que lo matarían.

- Tu padre no haría algo así. - ¡Pero lo hizo!

Danny, conozco a tu padre más que tú.

- No es ese tipo de hombre. - El odiaba a Leif.

¿Por qué?

¡Porque no era como los demás, por eso!

¡Si no me cree, pregúntele a la señorita Louisa!

¿Quién es la señorita Louisa?

La enfermera.

Ella iba a casarse con Leif.

Ella le contará.

Él era diferente.

Debió escucharlo tocar guitarra en una suave noche de verano,

o verlo en un día de primavera,

sentándose en lo alto de una colina con sus pinturas.

Podía plasmar el cielo y las nubes en un pedazo de papel

y formar un campo de flores justo debajo.

Podía escribir poesía directamente de su cabeza.

Él veía cosas que uno nunca notaría, a menos que él las señalara.

Conocía todas las historias, y las contaba mejor que nadie.

Leif era diferente.

A mi padre no le gustaba eso.

Por eso lo envió a ese viaje de exploración.

Por eso odias a tu padre ahora.

No, supongo que me odio a mi mismo.

Tal vez eso es lo que está mal conmigo.

No puedo ser lo que él quiere.

¡No puedo ser Daniel Morgan Benedict Tercero!

Estoy harto de Daniel Morgan.

y de Daniel Morgan Benedict Primero de Lundy's Lane y Chapultepec.

Y estoy harto de mí.

Danny, ¿qué deseas ser?

Hay algo que quiero tanto. Apenas puedo soportarlo.

¿Qué es?

No, usted es como mi padre. No lo entendería.

Eso no suena muy bien

Dobla más la muñeca.

Eso es. Así está mejor. Inténtalo ahora.

No tengo remedio.

No digas eso. Nadie aprende a tocar violín en un día.

Un violín tan hermoso y yo le sigo haciendo cosas tan terribles.

No le harás daño a nadie.

Me he estado preguntando eso.

¿Qué pasó?

- Buenas noches, coronel. - Buenas noches.

- Disculpe mi apariencia. - Si señor.

¿Dónde está la caravana?

Por el manantial Cottonwood, abajo en el llano.

Gracias.

Coronel.

No se preocupe, estaré bien. Regreso en unos minutos.

Hola Seth.

Siéntate, Dan. Acabo de calentar un poco de café.

¿Dónde está Danny?

Está en la carreta. Dormido.

No sé lo que dije.

- Vamos a olvidarlo. - Lo siento, Seth.

He estado tratando de comprender últimamente.

Esto le pertenece a él.

Quiero que lo tenga. El sargento Jenkins se lo dio.

Supongo que te habló del sargento Jenkins.

Dan, me dijo algunas cosas que no puedo creer.

Me alegro de que no, porque no es verdad.

No le ordené salir a discutir con esos renegados. El se ofreció.

- Tuve que dejarlo ir. - ¿Por qué?

Pensó que debía probarse a sí mismo como hombre.

Tal vez, no lo sé.

- ¿Danny lo sabe? - Nunca me dio la oportunidad de decirle.

No me creería de todos modos.

Leif Jenkins cortó nuestra comunicación.

Todo pasó en mis narices.

Mi hijo fue apartado de mi vida.

Lejos de todo lo que le enseñé a respetar y a luchar.

Dan, no puedes culpar a alguien más por esto.

¿Qué quieres decir?

Es tu hijo, tiene tus ojos, tu nombre,

pero tiene el corazón de su madre dentro de él. Nadie puede cambiar eso.

¿Y cómo sabes tanto?

Lo escuché tocar esta noche.

- ¿Qué tal una taza de café? - Gracias.

Sí, es como ella, supongo.

Él tiene su música y su poesía, igual que ella.

Leif Jenkins no reprimió eso. Danny tampoco.

Cuando el doctor lo pescó con su música, le di unas nalgadas.

Supongo que siempre lo he sabido.

Simplemente no he querido aceptarlo.

Pensaba que podía convertirlo en lo que yo quería.

Bloqueando un camino ya trazado.

Supongo que por eso exploté.

Dan, no sé si lo sabes, pero esto también te está haciendo explotar.

- Eso creo. - Lo sé.

Eres un luchador Dan, no te rindas.

Estoy rendido. Ya no hay nada más que hacer.

Quiero que le des esto.

De acuerdo.

Dile que lo siento por haberlo lastimado tanto.

Seguro que puede hacer cantar un violín.

Seguro que puede.

Hay un tren de suministros

que regresa al este mañana. Lo pondre ahí.

Dile que... me gustaría hablarle en la mañana,

cuando vaya por su ropa.

Muy bien, Dan, se lo diré.

Es apenas un niño. Es joven y fuerte.

Sus heridas curarán más rápido que las mías.

Dan,

¿estarás listo para el general, mañana?

Te lo dije esa noche: le escupiré un ojo.

Pase.

- Vengo por mis cosas. - Ya casi están listas.

- Gracias, señor. - Puedes olvidar lo de "señor".

El mayor Harrison arregló todo con el encargado

del tren de suministros.

Saldrá vacío en la mañana.

Te llevará hasta Westport y de ahí podrás ir a Cincinnati.

Gracias.

Le escribire a tu madre.

Espero que se alegre de que al fin estarás con ella.

Enviaré dinero de vez en cuando,

para tus lecciones de violín.

Supongo que irás al conservatorio.

Pagaré por eso también.

Eso es lo que quieres, ¿no?

Me he equivocado, Danny.

Es algo dificil de admitir.

Se necesita un coraje especial para admitir que se está equivocado.

Regresando al principio,

creo que todo esto logró sacudirme.

Darle algo de sentido a mi vieja cabeza de soldado.

He pasado la vida pensando que estabas equivocado porque no te comportabas,

pero era yo el equivocado.

Totalmente equivocado.

Dile eso a tu madre por mi, ¿quieres?

Dile que admití estar equivocado.

Bueno, espero que mejor te pongas algo de ropa que te quede bien.

Pero esta noche al menos, mientras Phil Sheridan esté aquí,

quiero que parezcas mi hijo.

Hay algo que debes saber sobre Leif Jenkins.

Ya lo sé.

Está bien.

Hijo, ¿estás pensando en algo?

¿Usted es como los otros?

¿Cuáles otros?

El resto del ejército.

¿Sabes hijo? Había un par de oficiales superiores que me dijeron eso.

No lo decían exactamente como un cumplido.

Ese es el problema.

¿Cuál es?

Bueno, usted es como todos los demás en el ejército. No es bueno.

No creo que sea tan malo, Danny

El ejército siempre ha sido así, me imagino.

Sí, y por una buena razón.

¿Cuál?

Después de 4 o 5 mil años de prueba y error, finalmente decidieron que

esta es la mejor manera de reunir a un grupo de hombres,

para que hagan un trabajo.

Bueno, a mí no me gusta.

A mi tampoco, Danny.

¿Sabes algo?

Tu papá estaba en contra de la guerra.

El no dirá eso ahora, pero te apuesto que tampoco le gusta.

¿Qué quiere decir?

La vida en el ejército es luchar

contra todos los instintos naturales del hombre, 24 horas al día.

Primero te obligan a dejar a tu chica, o tu esposa y tu familia.

Luego te empacan en un uniforme que casi nunca te queda.

Y te hacen matar, aunque tu corazón te diga que está mal.

Y te hacen tomar órdenes de un compañero que no te agrada,

y que no crees que sepa más que tú.

Duermes en una cama dura en la noche

y montas un caballo más duro en el día.

¿A quién le gusta ese trabajo? A nadie.

- Pero un soldado lo hace de todos modos. - ¿Por qué?

Porque hay algo que se lo hace un poco más fácil,

el orgullo.

Orgullo de cumplir con su deber,

que conlleva hacer un sacrificio.

que conlleva proteger el honor de su país,

que le da algo que hace que el pelo se le erize,

cuando él ve esa bandera ondeando en el desfile militar,

porque sabe que está ayudando a mantenerla ahí.

Es un tipo de vida miserable y desagradable a veces,

pero si eres un soldado lo haces. Alguien tiene que hacerlo.

El viejo general Hitchcock, Ethan Allen Hitchcock.

Solía ponerse tan enojado con el Ejército, que su cara se ponía morada.

Había un George McCready.

¿Quién es ese?

Se parecía mucho a ti, repleto de música.

Recuerdo que nos desviamos justo antes de la batalla de Cold Harbor.

En una pequeña iglesia que tenía un órgano

habían 4 o 5 libros de música encima.

Cuando George se sentó frente al órgano,

abrió el primer libro y era de Bach.

y tocó claramente todo el libro desde la primera página.

Si no hubiera sido por algunos errores en Cold Harbor,

George McCready todavía le brotaría la música.

Ahora que lo pienso,

¿sabes quién es el que está perdiendo más?

Tu padre.

Renunció a la única mujer que había amado en su vida.

Ahora tendrá que renunciar a su hijo.

Pero... así es el ejército.

Haces estas cosas porque eres soldado.

Danny,

vas a ser un gran músico, un buen violinista.

Eso es lo que quieres, te apegas a eso y eso es lo que obtienes.

¡Atención!

- Es bueno verte Dan. - Nos honra tenerlo aquí, general.

- ¿Cómo has estado? - Bien, señor.

¿Alguna noticia de tu hijo?

Oí hablar de eso. Lo siento.

Regresó en la noche. Decidimos enviarlo al este.

Ya veo. Bueno, probablemente sea lo mejor.

Bueno, espero que nos den algo aparte de búfalo,

que es todo lo que hemos comido desde que salimos de St Louis.

Veremos que se puede hacer, general.

- ¿Qué está planeando? - Estamos a punto de averiguarlo.

No sé cómo decir esto.

No sabría qué palabras usar.

Les hice algo terrible a todos ustedes,

y a nuestro país.

No sé qué me impulsó a hacerlo,

pero lo hice y ya. No puedo cambiarlo

Lo único que puedo decir es:

lo siento.

Debo haber estado enfermo o algo así.

No quise hacerlo.

La única manera que sé de

explicar cómo me siento

es esta.

Quiero ser soldado.

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