Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Yo nunca he hecho mal a nadie.
Quiero decir un mal que no pudiera repararse.
Si alguna vez he causado daño ha sido sin proponérmelo
mas por torpeza que por otra cosa.
Yo no le tengo mal querienza a nadie.
Aunque a veces me defienda como haría cualquier hijo de vecino.
Y no creo que en tal proceder haya ninguna clase de delito.
Lo único que pretendo desde hace años es
descansar.
Y calmar el hambre, eso si.
Por que el hambre
vuestras excelencias no lo saben pero el hambre
se agarra a las tripas
como un gato rabioso
y no hay manera de que la suelte
contra ella no se han inventado medicinas
Puede que haya equivocado el camino, no lo sé.
Por que soy hombre de pocas luces
pero solo he buscado eso, calmar el hambre y descansar.
Y para ello excelencias,
para ello siempre desee tener un amo
un amo mejor que el que tuve al comienzo de mi asendereada vida.
(suenan campanas)
(suenan flautas y tambores)
A la rica hogaza de pan.
A la rica hogaza de pan recién horneado.
Pan recién horneado esta misma mañana.
Al rico pan. Pan recién horneado.
La semana pasada me las puso a tres maravedís.
Desde entonces han pasado muchos días.
Pues no están las cosas cómo para subir los precios.
Desde que el emperador nos dio la espalda está ciudad ya no es lo que era.
Yo en eso ni entro ni salgo.
Por cuatro maravedís no puedo largarme.
Coja entonces de la otra canasta.
Estas te las pongo a tres.
Por que están picadas.
Vuestra merced verá.
Yo le digo que la semana pasada
¿Dónde está?
¿Quien?
Mi niño.
Gil.
Gil. Gil.
(niño llorando)
Gil. Gil.
Shh. Calla.
Y ven por aquí.
Ven.
(suena trompeta)
Atención. Vecinos de Toledo.
Acaba de hallarse en este mercado
un niño extraviado
como de dos o tres años.
Algunas faltas cometí, excelencias.
mas habida cuenta del hambre que pasaba
a mis pequeñas fechorías yo las llamaría
no mas que
diabluras de muchacho
Ya lo se.
Soy pobre, en casa somos pobres.
Pero dígame vuestra merced cómo puedo recompensarle
Lo dejo a su conciencia.
Acepta media docena de manzanas.
Si pero,las prefiero de está otra canasta.
Se que el pago es escaso por el gran bien que me ha hecho.
Es vuestra merced un buen hombre.
Su amo debe estar muy satisfecho.
Lo estaría si tuviera amo.
¿Anda vuestra merced en busca de amo?
En eso ando.
Pues quizá pueda recompensar su buena obra.
Diríjase de parte Mia.
de Doña Inés de Esquivias
al convento de los mercenarios y pregunte por Fray Gabriel.
(ruido de mercado)
¿Amo?
Si quieres seguir a mi servicio y prosperar en el
debes de apurar algo tus modales y tu habla, Lázaro.
Así haré.
Los pocos días que llevas conmigo he podido apreciar
que condiciones, no te faltan.
Vuestra merced Fray Gabriel ¿así lo cree?
Así lo creo y conozco el mundo
Ya podrás comprobarlo.
Toma.
Vamos.
Eres apuesto, estas en buena edad.
¡Ay!, pero los años pasan muy deprisa.
Debes aprovecharlos.
(música)
Quizá Fray Gabriel tenga noticias más recientes sobre este asunto.
¿De que asunto se trata?
De si las próximas cortes deben celebrarse aquí, en Toledo.
Si Padilla y los suyos hubieran sido más potentes
no nos veríamos ahora como nos vemos.
¿Y cómo nos vemos según vuestra excelencia?
Despreciados por el emperador que no quiere asistir a las cortes en Toledo.
Ya estamos dando vueltas a lo mismo.
Comercio, la decisión del emperador de retirar los privilegios a Toledo.
Me beneficia mucho.
No echemos todas las culpas a los comuneros.
Y, ¿a quién hemos de echárselas?
No os acaloréis esposo mio.
Me acaloro cuando, llevando razón intentan rebatirme.
Así el primer amo que tuve en Toledo
era aquel fraile de la Mercé
en efecto muy conocedor del mundo
para un enemigo del coro y de comer en el convento.
Perdido por andar fuera
amiguisimo de los ambientes mundanos.
y de los visiteos.
¿Qué haces?
Virgen terrenal, siempre robando.
(música)
No hay esperanza, las cortes se reunirán en Madrid.
En ese caso, solo nos queda el corpus.
Que no es poco.
Como agradecemos el alcalde y yo vuestra presencia, Fray Gabriel.
Hay clérigos que ven con malos ojos estas fiestas.
Son ignorantes. La religión cristiana es una religión de alegría.
Vuestra merced que está con el fraile.
¿Qué piensa de todo esto?
Yo pienso en cuando terminara la fiesta y nos darán las uvas.
Tengo hambre.
Este amo me dio los primeros zapatos que tuve en la vida.
Mas muy poco me duraron que hube de venderlos.
Ni el mercenario con tanto trote, pudo durar mucho más.
Y por esto y por otras cosas que no digo.
Me salí de ahí.
¡Ay!
Lastima que un muchacho como tu
tenga que vivir en un sitio tan inmundo y mal oliente como este.
Yo no vivo aquí.
Ah, ¿no?
Vivo en la calle, aquí solo duermo con dos más.
Bueno, aun así
¿Eh?
Me acostumbré.
No te habrá sido fácil.
En peores sitios he dormido.
Ven aquí. Ven.
(grito)
Lázaro.
¡Lazaro!
¡Ven aquí muchacho!
Que asco.
(trueno)
(música)
¿Comer o de beber?
Media jarra.
¿Quiere...vuesa merced emborracharse?
No.
Y...¿por qué no?
Por que no lo necesito
Entonces ¿por qué pide vino?
y ¿por qué se lo bebe?
Por que tengo sed.
Y yo me llamo Pedro.
¿Qué dice vuestra merced?
o ¿qué creéis que dice?
Que me llamo...¡Pedro!
Pedro Machuda.
Yo era...
pregonero.
Lo sé.
Alguna vez lo he escuchado
Pero...
hace pocos días, estaba hechando yo un pregón
en Santo Domingo el Antiguo.
Cuando para mi desventura acertó a pasar por allí
el alcalde.
(ruidos de borracho)
...la santa iglesia.
Pero, ¿qué está diciendo ese hombre?
Y ya no soy pregonero.
Mal querencia o algún recomendado, que hay mucho recomendado.
También, ¿está vuestra merced, sin amo?
También.
¿Y sin techo?
Desde esta mañana sin dineros para pagarlo.
Vuestra merced tiene aun mucha mala vida por delante.
(risas)
¿Le importaría vender agua?
Y ¿está bien pagada esa ocupación?
Me daba para un mal dormir
y peor comer.
Pero eso si.
Dos litros de agua al día.
Por eso lo he dejado.
¿Por qué?
Por que a mi el agua me da repugnancia.
¿Cree vuestra merced, que podrá hacerlo?
Lo intentaré.
Pude sobreponerme a la repugnancia
pues no era tanta la mía como la de Machuca.
Fue mi amo un capellán que puso en mi poder
un asno y cuatro cantaros y un azote.
Y comencé a echar agua por la ciudad y en ello estuve
dos o tres años.
Lo deje por que como había dicho Machuca
solo me daba para mal dormir y mal comer
Mas al cabo de otros años de andar con amos aun peores,
pensé que era mejor mal comer que no comer.
Y volví a por el borriquillo y los cántaros.
Y con ellos andaba, cuando un día me topé
con el señor arcipreste.
(suenan cencerros)
¡Oh!
La paz del señor sea con vuestra merced.
Santas y buenas, señor arcipreste.
¿Va muy lejos?
A la venta del romeral
a vender agua de la fuente del capellán de los ángeles.
¡Mm! Buena agua es esa.
La mejor que hay en Toledo
Yo también voy a la venta
pero no a vender agua si no a beber vino.
(risas)
Mejor negocio es.
Si me alcanza vuestra merced le invito a una jarrilla.
Quede con dios.
Que él le acompañe, señor arcipreste.
(música)
(risas)
A esta recién casadita la quiero conocer yo
que **** la conozco algo mejor
¡El aguador!
Buena voz tiene el aguador.
Mucho mejor es la vuestra señor arcipreste.
¡El capellán de los ángeles!
¡El agua más pura y limpia
de...Toledo!
Entre, entre vuestra merced señor aguador.
Lo prometido es deuda.
No tardo ni un minuto, señor arcipreste.
Traete una jarrita Teresa se la debo a ese hombre
y otra para mi.
Aun no apuró la de antes.
Ya la apuré.
(risas)
Ya estoy dispuesto
Siéntese junto a mi vuestra merced
Muy honrado señor arcipreste.
No ha reparado en el vino que se le han ido los ojos tras la moza.
A fe Mia que se le irían a cualquiera.
Suelta Machuca.
¡Quieto Machuca!
Que no es moza de partido, es mi sobrina
que está a mi cargo.
Poco se me da a mi de ****
Haya paz, ¡haya paz!
Este no es lugar de riñas si no de regocijo
¡Confesión! Pido confesión
Señor arcipreste.
Esta moza, me enciende un fuego en mis vergüenzas.
Una cosa es la alegría y el jolgorio
y otra es la irreverencia.
Saquen de aquí a este hombre.
Venga, ¡arriba Machuca!
Que te vamos a remojar las intenciones
A usted ¿qué le gusta más el agua o el vino?
El vino.
Pues ¿por qué pregona agua?
Es mi trabajo.
Estoy ofreciéndole otro.
Este vino debe ser muy bravo porque no entiendo a vuestra merced.
(risas)
Vuestra merced ¿no ha advertido que su amo,
el capellán de los ángeles, es un guarro?
Muy limpio no parece.
¿Sabe por qué es el hombre más sucio de Toledo?
Por que todo el agua la guarda para el negocio ¿cierto?
Acierta.
Yo le propongo a vuestra merced ¿señor...?
Lázaro, Lázaro de Tormes me llaman.
Yo le propongo, Lázaro de Tormes
que en vez de vender agua, pregone vino.
El vino de mis viñedos.
(música)
Si es solo agua tu bebida, más larga será tu vida
Mas porque larga la quieres si es solo agua lo que bebes
Mas porque larga la quieres si es solo agua lo que bebes
Un amo que me ayudara a ser el día de mañana un hombre
de bien como esos que tienen
empleos de la corona para poder vivir sin sobresaltos.
Un empleo de la corona
pues aseguro a vuestras excelencias que desde muy niño ese fue
mi honrado propósito en esta vida.
Un empleo de la corona pues solo los que lo tienen medran
(trompeta)
¡Vino añejo!
De los viñedos de la Velilla ¡vinos!
Quien compra del arcipreste...
¡Mira por dónde vas!
Vinos dónde quisiera ir.
¡Blanco, garnacha y albillo!
Quien compra de las bodegas de la Velilla del arcipreste
¡Vino añejo!
De la Velilla del arcipreste.
¡Salta al valor del mejor vino que hay en Toledo!
¡La del arte de los ratones!
¡No, que cuente la del ciego y la longaniza!
¡Eso, eso, eso!
¡La de la longaniza, que cuente la de la longaniza!
¡Del ciego y la longaniza!
Ese fue uno de los primeros ingresos que me acaecieron
desde que me heche a los caminos.
Mejor dicho, desde que me hecharon.
Yo nací en un molino junto al rio Tormes
Con mi madre que, al quedarse viuda,
se fue a servir al mesón de la Solana
A dónde vino a parar un ciego.
El cuál pareciendole que yo serviría para guiarle
me pidió a mi madre.
Confío en Dios en que mi Lazarillo será buen hombre
y ruego a vuestra merced le trate bien y mire por este pobre huérfano
(rie)
Así lo haré.
Que lo recibo no por mozo si no por hijo.
Ya se que no te veré más.
Procura ser bueno
y Dios te guie.
(rie)
Con buen amo te he puesto
Valete por ti mismo.
Anda Lazarillo, hacía allí.
Hacia dónde sale el sol
¡Lazarillo!
(golpes)
¡Lazarillo!
Ve con él hijo.
Ve con él.
A pesar del llanto de mi madre y de la voz del ciego
lo que más recuerdo de aquel día fue el sol
Tan rojo que a mi me pareció de mal agüero.
¡La longaniza, la longaniza!
¡Todo a su tiempo, todo a su tiempo, rapaces!
Que lo uno siempre viene siempre por lo otro.
De oficio aquel ciego era un águila
ciento y tantas oraciones sabia de coro
el tono bajo, reposado, sonable
el rostro, humilde y devoto
sin hacer gestos y visajes como otros suelen hacer
una limosnita que estoy muy malito de aquí
¡No!
Camino de Toledo
llegamos a un puente y me dice
Ven aquí Lázaro, acercate a este animal
Pega el oído
a este toro y oirás gran ruido dentro de él.
¡Ay!
(rie)
Necio.
Aprende, aprende
que el mozo de un ciego un punto ha de saber más
que el diablo.
Oro y plata no te puedo dar
pero consejos te daré en abundancia.
Sabia oraciones para muchos y diversos efectos
¡oraciones para las mujeres que no logran parir!
¡y para las que están de parto!
(trompeta)
Y fue así que después de Dios aquel me dio la vida
y a pesar de ser ciego me alumbró
y me enseñó a vivir.
Mas verdad es que me enseñó a fuerza de engaños
de coscorrones.
De hambre.
De hambre y malos tratos
cierto día estábamos en un mesón
y diome un pedazo de longaniza para que lo asase
¡Eso, eso, eso!
La longaniza que rica ¿verdad?
cuando ya había chorreado la grasa sobre los trozos de pan, el ciego
se comió las pringadas
se saca un maravedí de la bolsa
y me dice: Lázaro trae un cuartillo de vino.
Lazarillo.
Traeme un cuartillo de vino.
Fui por el vino y de camino me comí
¡La longaniza!
Cuando volví,
cuando volví hallé al pecador del ciego
que tenia entre dos rebanadas de pan apretado el nabo
al que no había conocido como tal al no haberlo tocado con la mano
al morder las rebanadas pensando llevar también parte de la longaniza
¡se quedó frio!
con el frio nabo
Mordió.
(risas)
¿Qué es esto Lazarillo?
¡Bah!
¿Yo que tengo que ver? si vengo de comprar el vino
alguno estaba por aquí por burlarse haría esto, no se.
Juré y perjuré que yo no le había dado el cambiazo mas de poco me valió
pues a la astucia del maldito ciego nada se le escondía
Se levantó.
Tatá, titi. Está.
Me agarró por la cabeza
y empezó a olerme
con este y el miedo que yo tenía
la maldita longaniza que aun no se había asentado
y el ciego inistia y la longaniza bailaba
y el ciego mas, y la longaniza oía al ciego
y le contestaba
Aquí estoy, soy tuya.
Desposame
¡Bluarg!
¡Ay! Yo, ¡ay!
Y el ciego estaba
empapao.
En vista de su mal trato me determiné a dejarle, ¡pah!
Mas no sin tomar ajustada venganza.
Otro día, salimos a pedir limosna
Por amor de dios, una limosnita, por amor de dios.
Y estábamos bajo unos portales
y había llovido mucho la noche antes
y como volvía a llover le dije:
¡Lázaro es muy porfiada
y cuanto la noche más cierra, más recia!
Acojamonos a la posada con tiempo
Tío, el arrollo es muy ancho
mas si queréis yo veo por dónde travesemos sin mojarnos
por que se estrecha allí mucho
y saltando pasaremos con los pies secos.
(rie)
Eres listo
y por eso te quiero bien.
Llevame a ese lugar.
Y yo le dije: Si tío, si.
Vamos, pero por aquí no tío. Por aquí tío, por aquí tío.
Ahora es invierno.
El agua sienta mal, y peor si llevas los pies mojados.
yo le puse bien derecho frente a un poste de piedra
que había en la plaza.
Y le digo: Tío este es el paso más angosto que hay en el arrollo
el poste...
Dios por ayudarme en la venganza
le cerró el entendimiento
y me dice:
Ponme bien derecho y salta tu primero el arrollo.
Vamos, saltad todo lo que podáis para que caigáis a este lado del agua.
Apenas lo había acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego
como cabrón.
Y arremete con todas sus fuerzas
dio antes un paso atrás para dar más largo el salto
¡Lázaro voy, Lázaro!
¡Pum!
Dio con la cabeza en el poste
que sonó tan recio como si le hubiera golpeado una calabaza
cayó hacia atrás medio muerto.
Y yo, ¿cómo tío, cómo?
¿Cómo olisteis la longaniza y no visteis el poste?
(risas)
No supe lo que Dios hizo de él.
Ni me preocupe de saberlo.
Gracias.
Gracias.
Dios bendiga vuestras mercedes.
Gracias, gracias.
Gracias señor, gracias.
Dios bendiga vuestra merced.
Adiós, muchas gracias.
Gracias señora, gracias.
¡Blanco, garnacha y albillo!
¡Vino añejo!
De las bodegas de la Velilla del arcipreste
y no de San Salvador
¡Blanco, garnacha, albillo!
Poco trabajo ¿eh?
Estos sitios viven de los viajeros.
Y los viajeros hace tiempo que no paran en Toledo.
Hacia Madrid si van todos
dicen que allí serán las próximas cortes
Si Dios no lo remedia esto pronto será una aldea
Pues si la memoria no me falla,
señor Ventero, que de eso ya hace varios años
vuestra merced a los comuneros no los miraba con muy malos ojos.
Si así fue
lo he olvidado.
¡Eh!
¡Machuca!
Aquí tiene vuestra merced lo suyo.
Señor Machuca.
Acabo de hacer la partición.
Podemos invitar a la sobrina.
¡Eh! Manos quietas.
Si ella es gustosa.
¿Por qué no?
El gustoso soy yo
de verla tan cerca.
Pues ya somos dos
(trompeta)
Vinos de los viñedos de la Velilla
de mi señor el arcipreste
de San Salvador
Blanco... garnacha y albillo
¡Agua va!
¡Blanco, garnacha y albillo!
¿No te encuentras a gusto en este oficio?
Si, reverencia.
Y por nada del mundo quisiera perderlo.
¿Entonces?
Creo que podría hacerlo compatible con lo otro.
¿Con qué otro?
Un empleo de la corona.
Es la aspiración de toda mi vida.
¿Pero qué empleo?
Se lo he dicho repetidas veces vuestra reverencia.
Para el año que viene.
Sin duda lo olvidé.
Pregonero.
Creo haber dado pruebas de estar capacitado.
Pregonero ya eres.
Si, lo soy de los vinos de vuestra merced.
Y me siento muy honrado.
Mas si fuera pregonero de la ciudad
¡Ah! Ya comprendo.
Vuestra merced tiene mucha influencia señor arcipreste.
Yo no por eso dejaría de pregonar los vinos de la Velilla
pero tendría un empleo de la corona
una seguridad para toda la vida
Lázaro, para eso que pretendes tienes un gran inconveniente
¿Cuál?
Que no eres casado.
no tienes un hogar, una esposa, unos hijos
para desempeñar un empleo de la corona
a de haberse tomado estado
Pero Pedro Machuca...
El pregonero Pedro Machuca tenía una esposa, una mujer.
Yo nunca la vi.
Se hechó a los caminos.
Siéntate Lázaro.
Señor arcipreste...
Siéntate es una orden.
Gracias, señor arcipreste.
En Toledo abundan las mujeres en edad de casarse
buenas cristianas, feligresas algunas de esta parroquia
pero las que por unas u otras circunstancias
no les resulta fácil encontrar marido
No, no, no.
Yo podría elegirte a una.
No, no, no.
¿Por qué te obstinas en decir que no?
Por que con todos los respetos a vuestra reverencia
ese empleo lo pretendo precisamente para poder casarme
pero quiero elegir la esposa yo.
Bien.
Intentaré que se haga una excepción contigo
y que se arregle primero lo del empleo
(rie)
Pero con tu palabra de contraer matrimonio.
La tiene, señor arcipreste.
La tiene.
El del año pasado era mejor.
Ya se que es delito aquello de que se me acusa
Por mi oficio bien lo se.
Si lo he pregonado.
A los maridos que por precio
consintieran..
que sus mujeres fueran malas de cuerpo
Solo que yo no lo he cometido, señor.
El diablo les cubre sus mentiras a los calumniadores
mas a que seguir
a que seguir si sus señorías lo saben mejor que yo
pregonero...
¡Pregonero de esta imperial ciudad, eso es lo que soy!
Y con ello me gano honradamente la vida
Aunque las lenguas envenenadas dicen de mi cosas peores.
A los maridos que por precio
consintieran que
sus mujeres sean malas de cuerpo
les sea puesta la misma pena que a los rufianes
Que por primera vez, vergüenza pública
y diez años de galeras.
Y por segunda vez
cien azotes y galeras perpetuas.
¡Ah!
(campanas)
(golpes en la puerta)
Creo que ya es hora de que cumplas tu promesa, Lázaro.
Que si no me harías quedar
en mal lugar ante el alcalde y demás autoridades
Me he permitido considerar con atención
a las feligresas casaderas que...
Con el mayor respeto me permito interrumpir
a su reverencia,
para recordar que le dije, con el mayor respeto
que a mi esposa prefería elegirla yo
Y no lo he olvidado.
Pero si he decidido presentarte a algunas
ha sido por si tu no las conocías o no habías reparado en ellas.
Pero la elección
tal como convenimos depende de ti
Si no iría contra las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo
¡Y de los santos padres!
Y de los santos padres.
Atiende Lázaro,
que voy a mostrarte la primera
Puede entrar vuestra merced.
Podéis saludaros.
Y si congeniáis y decidís contraer matrimonio
como ordena la santa madre iglesia
podéis alojaros en la casita de la plazuela
así estáis cerca de la iglesia
pues conviene que Teresa siga viniendo con frecuencia
a ayudar a doña Agueda
que la pobre ya esta un poco desvencijada.
(música)
Si yo no estuviera casado
estaría en el lugar de vuestra merced.
(golpes en la puerta)
¡Abran ala justicia!
¿Qué ocurre Lázaro?
No sé.
¡No sé!
(golpes en la puerta)
¡Abran a la justicia!
Lázaro de Tormes
no ofrezcas resistencia y entregate a los servidores de la ley.
Era yo un rapazuelo cuando a poco de salirme del ciego
topé con un clérigo y al pedirle limosna
me preguntó si sabia ayudar a misa y le dije que si
que aunque a gritos y a puñadas junto a las malas
mil cosas buenas aprendí con el ciego
señoría y una fue esta
y el clérigo me tomó a su servicio
y...que hambre pase con él señoría.
Hambre.
Escapé del trueno y di en el relámpago
el ciego comparado con este era un derrochador.
¿Cree vuestra merced necesario remontarse
tan atrás en su declaración?
¿no puede ceñirse a los hechos que han provocado esta causa?
Es que señor escribano a mi me parece que los hechos
que provocaron esta causa como dice vuestra merced
comenzaron entonces, cuando sucedió lo que empezaba a relatarle
Señoría, ¿cree su señoría que debemos permitir al encausado,
Lázaro de Tormes,
que se extienda en su declaración más de lo habitual?
Si al encausado le parece conveniente
déjelo que se extienda.
Puesto que al señor le parece oportuno
extiendase.
Si, señoría.
(tose)
Toda la miseria del mundo la llevaba dentro el clérigo.
No se si con la naciencia o le llegó con la sotana.
Era tan avariento, que prefería que muriéramos
los dos de hambre antes de soltar un solo maravedí
Tenia un arca vieja
cerrada con su llave
la cual llevaba atada con una correilla
y en llegando de la iglesia
los bollos de leche que le regalaban las beatas
los hechaba allí y volvía a cerrar el arca
y en toda la casa no había ninguna otra cosa de comer
mas que una ristra de cebollas
tras la llave en una cámara en lo alto de la casa
Aun hay almas caritativas.
Y de estas cebollas tenía yo de ración
una cebolla para cada cuatro días.
y al pedirle la llave para ir por ella
la desataba y me la daba diciendo:
Toma y devuélvela luego y no andes picoteando
Como si allí estuvieran todas las conservas de Valencia
Aprovechaba los entierros y velatorios del sacerdote, señoría
para reponer energías. Y allí
comía como un lobo.
Solo entonces me sentía enemigo de la naturaleza humana
Por que en aquellas situaciones también yo comía
hasta la artura cuando daba los sacramentos
especialmente la extremaunción
que sacramento tan rico, señoría.
con todo mi corazón y voluntad
rogaba yo al señor en un rinconcillo
Dios mio hecha al enfermo dónde en justicia le corresponda
pero llevatelo de este mundo.
Todo el tiempo que estuve con el clérigo,señoría
solo fallecieron seis personas.
Poco, poco.
Y a pesar de mi ajetreada vida
pienso que estos han sido mis únicos delitos
pues sospecho haberlas matado yo con mis plegarias.
(risas)
Así las cosas, un día que mi amo había salido fuera del lugar
hallándome yo barriendo
la calle oigo a lo lejos una voz que dice:
Calderero, ¡calderero se reparan
toda clase de utensilios de estaño, hierro y cobre!
¡Calderero!
Tengo llaves pequeñas, medianas. ¡Calderero!
¡El calderero!
¡Eh, calderero!
¿Qué se te ofrece, renacuajo?
¿Tiene tu ama algo que reparar?
No es ama si no amo.
Tanto da.
He perdido la llave de un arca y temo que mi señor me azote
Pues es muy airado.
Ya.
Y ¿qué quieres de mi?
Ver si vuestra merced tiene otra igual.
¿Y de cobrar? No pareces hombre adinerado.
Si acabamos antes de que regrese mi amo
puedo pagar a vuestra merced con un pan o con varios bollos de leche.
Ah, entremos.
Esta llave me parecía a mi que no.
Quedan muchas más.
Esta tampoco sirve señor renacuajo.
Ya van seis o siete y con ninguna ha acertado vuestra merced.
Ocho he contado yo y a la vista están.
Voy a mirar desde el ventanuco
no sea que vuelva el cura y nos halle los dos en la faena.
Yo me asomaba a la ventana,señoría
A ver, a ver.
¡Viene, viene!
Esta no vale ni para delante ni para atrás.
¿Qué?
¡A veces pasa!
Y el clérigo venia, que venia que estaba ya allí.
Y el otro seguía, seguía, seguía.
Yo rezaba a Dios.
¡Calderero, calderero!
Me cago en el ombligo de Belcebú.
¡Salió, salió!
Pues váyase su merced que el cura se ha entrado en la casa.
¿Y irme de vacío con lo que he trabajado?
Probaré una llave más.
Se lo suplico, váyase señor calderero.
Esta es, ¿ves renacuajo? ¡Hay que tener fe!
¡El paraíso!
Tomare mi parte según lo acordado.
Y tres bollos de leche que el trabajo ha sido largo.
Lo que quiera pero váyase señor calderero.
El calderero marchó contento
¡Ave Maria purisima!
Sin pecado concebida.
¿Tiene algo que reparar? Calderos...
Nada, hermano nada.
¡El calderero!
¡Tengo llaves grandes, pequeñas y medianas!
¡Calderero!
¡Llaves grandes, pequeñas y medianas! ¡Calderero!
¿Se puede saber que está buscando Mendizabal?
El folio 3214 año de gracia 1512.
Sección cuarta J-L 415.
Tome vuestra merced.
Señor relator ¿cree que deberíamos seguir oyéndole?
No, lo que queda que se lo reserve para el juicio ante el alcalde.
¡Tenia la llave, tenia la llave!
Mas no tome nada del arca de momento
por que no se sintiera la falta.
Al cabo de varios días
en saliendo el clérigo de la casa y
¡Cris, Cras!
¡Ras!
Mi paraíso panal.
El pobre y pequeño Lázaro
al ver los bollos
les cantaba
Bollo, bollo, bollo.
¡Bollo!
Tomo entre mis manos un bollo
y en dos credos, invisible
sin olvidarme, ¡Cras, cris cras! cerrar el arca
y comencé a barrer con mucha alegría
pues imaginaba con aquel remedio haber remediado toda mi vida
(canta)
Mas no duró tanto
pronto vi al que me mataba de hambre volcado sobre el arca
contando y tornando a contar los panes
yo disimulaba,
y procurando no mover mucho los labios mientras él contaba,
rezaba yo en un rinconcillo
San Juan,
dejale ciego.
No fui escuchado.
y el avaro, con aquella voz suya
desfalleciente por la escasa alimentación.
y entre bostezos dijo,
Si tan bien cerrada no tuviera yo el arca
dijera que me hubieran robado de ella bollos.
mas desde hoy por librarme de sospechas
quiero llevar bien la cuenta
uno, dos, tres, cuatro, cinco
seis, siete, ocho
nueve bollos quedan
nueve, nueve
y un pedazo.
Viéndome en tal necesidad
me hizo recordar un pequeño remedio
me dije este arca es vieja,
grande y rota por algunas partes
se puede pensar que los ratones entrando por estos pequeños agujeros
roen los bollos, sacarlos enteros no conviene
Sacarlos enteros no conviene, porque los echará en falta mi verdugo
pero esto otro si puedo hacerlo
¡Lázaro!
¡Lázaro!
Mira que persecución han sufrido esta noche nuestros bollos
Cosa más extraña, ¿qué ha podido ser?
Pues que va a ser.
Unos ratones.
Los ratones que no dejan una cosa con vida.
¡Shh!
Nos pusimos a comer y quiso dios que me tocara mas de lo que solía darme
por que rallando con un cuchillo todo lo que pensaba estaba ratonado, me dice
Toma mozo, toma come
come mozo.
Comete eso que los ratones son muy limpios.
Come, triunfa.
Mejor vida tienes que el Papa.
(risas)
En otro cabo de la mesa yo comía y pensaba
si te va de Dios a ti mi vida o al Papa.
(risas)
Y cuando acabamos de comer
pronto me vino otro sobresalto
al verle andar quitando clavos de las paredes
y buscando tablillas y clavó todos.
¡Todos los agujeros de la pobre y vieja arca diciendo:
Ahora señores ratones traidores
os conviene mudaros.
Por que en esta casa poco vais a engordar.
Lo cual es muy de creer
pues no suelen habitar donde no hay comida
(ronquidos)
A un vecino le pidió prestada una ratonera
y a otro por caridad unas cortezas de queso
lo cual me vino muy bien,
siempre es mejor el pan y el queso que el pan a secas
Así es que se daba todos los diablos mi amo
cuando vio que los bollos seguían menguando
y el queso desaparecía.
Y aquí vino lo peor del caso pues
un vecino le dijo
Yo recuerdo que antes de venir vuestra merced
por esta casa solía andar una culebra
y esa debe ser la ladrona.
Y como es larga
puede tomar el cebo
y aunque le coja la trampilla encima
como no entra toda dentro.
Vuelvese a salir.
Es culebra, culebra.
En adelante mi amo ya no pudo dormir
cualquier gusano de la madera que sonase de noche
¡La culebra!
y aquel se levantaba con un garrote, que tenia en la cabecera de la cama
desde que le dijeran aquello en la pecadora del arca
¡Pum!
Que pensando espantar a la culebra
(risas)
así es que la culebra señorías, no se aventuraba
a roer de noche y acercarse al arca.
Mas de día mientras el roñoso cura estaba en la iglesia
¡Dominom, bubiscum!
¡Tilin, tilin triquiton!
Yo, hacia mi trabajo.
Tenia hambre.
(campanilla)
Silencio,
O hago que desalojen la sala.
¡Silencio!
Pero quisieron mis hados
o mejor decir mis pecados
una noche que durmiendo estaba se me puso en la boca de tal manera la llave
que, señorías, el aire y resoplo que durmiendo hechaba
salia por el hueco de la llave
(ronquido)
de manera que el sobresaltado de mi amo lo oyó
(ronquido)
y dice: ¡Ay!
En seguida se levanta el traicionero clérigo
andabase muy despacio
llega hasta las pajas en las que yo dormía
¡Ah!
¡Pum!
(risas)
¡Pum!
¡Culebra!
¡Pum!
En la cabeza
de lo que pasó en los tres días siguientes no puedo dar fe
a vuestras mercedes
Sospecho que debió ver la llave sobre mi boca, señorías.
Y debió pensar:
Este ladronazo era
el ratón y la culebra
que se comían mi hacienda
¿Qué es esto?
Dar fe que los ratones y culebras que me destruían ya los he cazado
Pues ha tornado en su acuerdo querrá Dios que no sea nada.
Es que yo hubiera jurado que eran agujeros de ratones.
Me habían llamado ladronazo
empezando así las calumnias que sobre mi han caído
a lo largo de mi vida.
y aun no ladronazo, si no ladrón a secas sería demasiado.
habida cuenta las pocas migajas que pude llevarme a la boca
y el ingenio y trabajos que para conseguirlas derroché.
Busca amo y vete con Dios.
Que no quiero en mi compañía a tan inteligente servidor.
No es posible si no, que hayas sido mozo de ciego.
(música)
Se santiguó, como si yo estuviera endemoniado
Aunque he de decir a vuestras señorías
que para mi el endemoniado era él
a pesar de la sotana.
Pues ya sabemos que el demonio se aloja en todas partes.
Lo que he dicho bien lo entenderán vuestras señorías
que saben diferenciar el robo del urto
y el delito de la falta.
Lo que yo hice no llego ni a falta
mas lo que él hizo fue delito.
¿Qué delito cometió el clérigo?
Intención de asesinato.
Ya que su propósito era usar del hambre para darme muerte.
(risas)
En mi empeño por remediarla el hambre,
que muchos hombres en nuestros reinos padecemos esa manía
saque fuerzas de flaquezas y poco a poco con ayuda
de las buenas gentes di conmigo
en esta insigne ciudad, Toledo.
Dónde con ayuda de Dios y al cabo de varios días
acabó de cerrarse aquella herida mas fue para mi desgracia
¿Para su desgracia?
¿Preferia el acusado que le quedase abierta?
Si, señoría.
Por que cuando estaba malo, todos me daban limosna
Ángel mio, que destrozada tienes la cabecita.
Toma.
Pobrecito, reza por mi y mis hijos.
Pero cuando estuve sano
todos me decían:
Tu eres un bellaco que andas a la sopa boba busca un amo.
Busca que ya tienes años.
Busca un amo al que sirvas que ya tienes años.
Y yo me preguntaba dónde se hallaría ese amo
si lo encontraría mejor que los otros dos.
Un amo que me ayudara a ser el día de mañana un hombre de bien
como esos que tienen empleo de la corona para poder vivir sin sobresaltos.
Pues aseguro a vuestras señorías
que desde muy niño, este fue mi honrado propósito en esta vida
un empleo de la corona,
pues solo los que lo tienen medran.
Hasta que encontré a mi amo
el señor arcipreste.
(música)
¡Ay!
¿De dónde vienes?
De aquí Lázaro.
He salido a tomar el fresco.
¿De dónde vienes?
Menudo susto me has dado creí que eras Machuca.
¿De dónde vienes?
¿No lo ves?, del huerto del señor arcipreste.
¿Qué hacías allí?
Regar las alcachofas.
¿A estas horas?
¡Ay! Tu no sabes nada de faenas del campo
siempre has sido hombre de ciudad como buen pícaro.
Lázaro, las alcachofas conviene regarlas de noche.
¡De noche!
Pero mujer no es bueno que te vean sola a estas horas.
Faltan solo dos días para la boda.
¡Ay! Eres igual que todos los hombres, cuando el amor os ciega no entendéis nada.
(risas y música)
Cuando Lázaro volvió,
volvió de los infiernos,
por que allí le impidió entrar el tamaño de sus cuernos.
¡Aparta!
¡Valgame Dios!
¡Canalla!
¡Toma!
¡Canalla!
Ven aquí perro del diablo.
Y a los maridos que por precio
consintieran que
sus mujeres sean malas de cuerpo
Les sea puesta la misma pena que la puesta a los rufianes.
Que es, por primera vez
vergüenza pública y diez años de galeras.
Y por segunda vez
diez azotes y galeras perpetuas.
¿Cómo están?
¿Las alcachofas?
Eh, si.
Muy bien, este año habrá buena cosecha
(sollozos)
¿A mi, a mi?
¿Yo, yo?
¿Y qué?
¿Quien, quien?
¡A mi!
Lázaro de Tormes...
quien a de atender a bichos de malas lenguas nunca medrará.
¿Por que me advierte eso?, vuestra paternidad.
Por que no me maravillaría
que alguno, viendo entrar en casa a tu mujer y salir de ella
diera en torpes pensamientos
Y entra muy a tu honra, y suya,
y esto te lo prometo.
Por tanto
no mires a lo que pueden decir
si no a lo que toca
¿A qué?
Quiero decir, a tu provecho.
Señor,
hace tiempo yo determine unirme a los buenos
Acertada determinación.
Sírvete y bebe Lázaro, que estas acalorado.
Verdad es que algunos de mis amigos me han dicho algo de eso.
Y aun por más de tres veces me han certificado que mi mujer
antes de conmigo casarse
había parido, tres veces.
Hablando con reverencia, vuestra merced.
¡Que un rayo salga de los infiernos y me abrase aquí mismo si eso es verdad!
Calma Teresa.
¡El demonio me lleve si digo mentira!
¡No invoques al demonio Teresa!
No te pongas así, mujer Mia.
¡Malditos sean los que mal hablan!
¡Y maldito sea el que me casó contigo!
Por favor, por favor Teresa.
Por favor Teresa. ¡Ah,ah!
Bien sabe dios que quisiera estar muerto antes de haber dicho lo que he dicho.
¡Sabes tu Lázaro...! ¡Ay!
¿Un remedio para esto?
No, ¿lo sabe vuestra excelencia, señor arcipreste?
Si es cosa del diablo habrá que llamar a un exorcista pero
no creo que sea para tanto
¿Un vaso de vino?
Si, eso es bueno para todo.
¡Ay!
Insista, insista.
¡No!
¡A morro!
¡A morro!
Teresita, todos te queremos bien.
Yo te juro que nunca mas en mi vida mentaré nada de esto.
Me vuelvo y regocijo de que de esta casa entres y salgas
cuando quieras.
De noche y de día.
Pues estoy bien seguro de tu bondad.
Pase doña Agueda.
Señor arcipreste, un viatico.
¡Abran a la justicia!
¿Qué ocurre Lázaro?
No se, no se.
¡Abran a la justicia!
Lázaro de Tormes no ofrezca resistencia, y entreguese a los servidores de la ley.
¡Lázaro de Tormes, no te resistas a la justicia!
Haga algo por ella
que vuestra reverencia puede hacerlo señor arcipreste.
Gran esfuerzo me cuesta confesárselo pero lo hago.
Le quiero, quiero a Lázaro es un buen hombre.
No consienta que le castiguen o la vergüenza caerá sobre todos nosotros.
Sobre todos no Teresa.
En la denuncia por rufianería el delator anónimo mentó
el nombre del marido consentidor.
Pero el del adultor no aparece ni aparecerá.
Y yo no te abandonaré nunca Teresa.
¡Sirvase!
¿Dónde está, dónde esta ese hijo de puta?
Sobrina...
Te mataré si no dices que ha sido todo una calumnia, Machuca.
¡Te sacaré las tripas a cuchilladas!
¡Quitame a esta mujer!
¡No pudo ser nadie más que tu!
No tiene ninguna prueba Machuca.
No hay ninguna prueba.
Ya se que Lázaro esta haciendo de bufón
en el juicio
pero esta vez no le servirá de nada.
Te lo ruego por favor, virgen santísima.
Por la afición que me has demostrado.
Corre al señor alcalde y dile que lo has hecho por celos, por venganza.
Pero que no hay ninguna prueba.
Hay...indicios suficientes.
No hay pruebas señoría, no hay ninguna prueba.
Le recuerdo al acusado que no es necesario que nos relate
los por menores de su azarosa vida.
Si no que encuentre alguna manera de exculparse
del delito del que se le acusa.
Que no lo veo nada mal.
Recuerden que no hay criatura humana que no haga falta señoría.
Y si como han dicho vuestras señorías
después de haber relatado el caso muy por extenso
quieren ahora que abrevie
y me ciña a los hechos
así lo haré.
Mas cuando lo conozcan bien
en vez de juzgarme con rigor
podrán salir en mi defensa
si lo pidieran las circunstancias.
He querido que hablemos a solas para
proponerte un negocio de gran interés para mi.
y que a ti
te resultará sencillo.
Estoy al servicio de vuestra excelencia señor alcalde.
Tienes una hermosa voz de pregonero, Lázaro.
Poderosa y penetrante y la utilizas muy bien.
Me precio de ello, señor alcalde.
Tomalo, es el pago por tu primer trabajo.
Un escudo.
Si, tomalo es tuyo.
¿Qué debo hacer?
Debes pregonar los vinos
en la calle de San Victoriano
en la esquina del callejón
y cuando llegues a lo de garnacha y albillo, lo de albillo lo dices tres veces
¿Cómo?
Lo que te digo
que en vez de pregonar
¡Blanco, garnacha y albillo!
pregonas, ¡garnacha y albillo, y albillo y albillo!
¡Blanco, garnacha y albillo!
¡Y albillo y albillo!
Dile a ese hombre, el pregonero que ahora mismo bajo.
No,
Preparame el vestido de brocado y la mantilla de brujas.
Y enviá recado a Don German de que no venga.
¡Ah! Y ponme ropa interior limpia.
Debe vuestra merced ir ahora mismo a pregonar ante la casa del alcalde.
¿Ante la casa consistorial?
No, ante su casa.
Y en vez de decir una vez lo de albillo debe decirlo cuatro veces.
¿Cuatro veces?
Si, cuatro.
¡Y albillo!
¡Apartaos!
¿Esta ciego vuestra merced?
¡No este vuestra merced en medio de la calle!
¡Soy pregonero de la ciudad de Toledo!
y dispongo de la concesión y las acreditaciones
de ordenanza de su excelencia.
Dos horas esperando en el pabellón del rio y ni aparecer.
Dijiste que no podías ir.
Dije que si.
Un albillo era que no.
Y el pregonero voceo un albillo.
Dije que pregonara cuatro albillos, y cuatro era que si.
No vuelvas a mirarme a la cara.
No digas eso, sin ti no vivo.
Sin duda ha habido un error.
Hablaré con el pregonero.
¡Blanco, garnacha y albillo!
¡Y albillo!
¡Y albillo!
¡Y albillo!
Lucio, el jubón de seda, el verde.
¿Vas a salir?
Si, pero no preguntes más.
No quiero mezclarte en esto.
No hay pruebas señoría, no hay ninguna prueba.
Para delitos de esta índole
las pruebas no siempre son necesarias.
Ya que en la mayoría de los casos seria imposible hallarlas.
En ocasiones a la justicia debe serle suficiente la voxpopuli.
Lázaro de Tormes.
Ave Maria purisima, sin pecado concebida.
Acusome de haber incumplido el propósito de enmienda
¿Qué te ha inducido a ello?
La lascivia y el lujo.
Yo me pierdo por el lujo.
Y desde mi ultima confesión me he prestado al cohecho.
me acuso de no atenerme a justicia
si no a tenor de las dádivas que recibo
en el pleito del Marqués de Renuevo.
y el judío Isaac Lavi o del cigarral de los sotillos
extravié ciertos documentos a cambio de 200 ducados.
Y al enterarme por el señor alcalde que se autorizará un nuevo mercado
en la plaza de Santo Tomé
he cobrado por el informe al asentador del pescado
50 escudos de oro
las presentaciones obligadas las vengo cobrando a cien maravedís de plata.
Todos en esta ciudad apreciamos al encausado
y el no lo ignora, pero el delito del que se le acusa es de los más graves.
Lázaro de Tormes
la rufianería, la perceria, el adulterio
No solo perjudica la convivencia
si no que ofende a la moral pública
y a Dios nuestro señor.
Señoría.
(música)
Correo del rey.
Paso al correo del rey.
Yo, señoría, desde que contraje matrimonio con Teresa.
Paso al correo del rey.
Se suspende la vista durante unos minutos
los procesados en otras causas
y los testigos deben aguardar.
El rey se reconcilia con la ciudad de Toledo
y le devuelve sus dignidades.
Las próximas cortes no se celebraran en Madrid
si no en Toledo.
Aun conservaba esperanzas.
Habrá cortes en Toledo.
Las abrirá el rey Carlos el Emperador
que ya está en camino.
Para conmemorar acontecimiento tan gozoso para la ciudad de Toledo
este tribunal, ha decidido conceder un indulto
a todos los encausados hasta el día de hoy.
¡Dios salve al emperador!
(campanas)
¡Viva!
¡Viva!
¡Es Machuca!
¡Date preso Pedro Machuca!
¡A los que se hallen convictos del delito de calumnia
que sea puesta por su delito
la pena de vergüenza pública
50 azotes
y dos años de galeras!
¿Eres tu Teresa?
¿Quien va a ser?
¿Vienes de regar las alcachofas?
Si.
No se tuerza otra vez mi destino
ahora que estoy en la prosperidad
y en la cumbre de toda fortuna.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.