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¿Quiénes sois vosotros, testigos de Jehová,
que os negáis a disparar?
Matar va contra la ley de Dios.
¿También el whisky va contra la ley de Dios?
Sí, también va contra la ley de Dios.
¿Pero qué hombre eres si no bebes?
-El soldado Jim Slade,
por negarse a empuñar las armas contra el enemigo
estando la nación en pie de guerra,
de acuerdo con los artículos 142 y 143 del Código Penal Militar,
es condenado a dos años y medio de trabajos forzados.
(Música)
(Ladridos)
¡Vamos! ¡Deprisa, holgazanes!
¡Vamos, despabilados!
¡Raza de...!
¡Levántate!
¡Y tú a trabajar!
(Música tensión)
Jim Slade, la guerra terminó. Has sido indultado.
(Música)
(Música emotiva)
Ya no se usa, joven. Aquí hay de todo, pero palas no.
En cuanto le haya vendido una al enterrador del pueblo,
qué hago con las demás, ¿eh?
¿Y a ti, muchacho, en qué puedo serte útil?
También sé hacer de barbero y de dentista.
Un revólver. ¿Qué quiere decir revólver?
Un revólver.
¿Pero qué significa un revólver, muchacho?
Se dice un Colt, un Smith...
Pedir un revólver es como pedir un cuadrúpedo.
Puede ser un gato, un perro, un caballo...
Un revólver cualquiera. Si lo quieres así, allá tú.
Bueno, este me parece de lo mejor que tengo.
Un Colt calibre 45.
Un modelo elegante y al alcance de todos los bolsillos.
Puede hacer cinco disparos en cuatro segundos.
-¿Por qué no has venido antes?
Sabes que puedes contar conmigo. No he podido.
Fue como si, de pronto, se derrumbara el mundo sobre mí.
Tenía que quedarme solo.
¿Comprendes?
Tenía que pensar.
Bueno, ahora no te quedes ahí parado.
Siéntate y come algo.
Jim, ¿qué vas a hacer?
¿Has decidido?
He decidido.
Tienes que enseñarme a usarlo.
No me pidas eso, Jim.
Sabes que nuestra religión nos lo prohíbe.
Tú lo harás.
Han matado a mis padres.
No puedes negarte, Cassidy. Tengo que vengarlos.
¿Quieres llegar a verte como yo?
Reflexiona, Jim, y escúchame.
Si empiezas a disparar, todo habrá terminado para ti.
¿Cuántos fueron? Eran cuatro.
No te falta presunción, muchacho.
Y aún no sabes disparar.
Eran cuatro,
pero escucha al viejo Cassidy.
Toma, también yo puedo errar un tiro.
Dime sus nombres.
De acuerdo.
Solo reconocí a tres, los hermanos Butcher y...
-Jeff Mortimer Logan, de 43 años,
acusado de hurto, estupro, violación, intento de homicidio,
incendio provocado y asalto a mano armada,
reclamado por las autoridades del estado de Arizona,
proscrito por varios años y repetidamente culpable,
es condenado a la pena capital en la horca.
Además, consideradas las circunstancias
y habiéndose declarado el reo convicto
de los delitos antes señalados,
la corte de primera instancia
ha decidido proceder inmediatamente a la ejecución
con arreglo a los métodos previstos en este estado.
Yo, el juez Jefferson,
con la autoridad me confieren las leyes federales,
consideradas las opiniones negativas al indulto
por las distintas autoridades,
procedo a hacer cumplir la ejecución de la sentencia.
-¡So! ¡So!
-Te debo la vida, amigo.
De no haber sido por ti,
a estas horas estaría bajo tierra cebando a los gusanos.
Sí, has llegado oportunamente.
Ya no tenía ninguna esperanza.
A propósito,
¿a quién debo agradecérselo? Jamás te he visto.
Yo no te conozco. Pero conocías a mi padre.
Perry Slade, del rancho Tucson.
¿Recuerdas?
Coge ese pico.
Vas a cavar una fosa.
(Música tensión)
¿Qué piensas hacer? Enterrarte como un cristiano.
Vamos.
¡Deprisa, cava!
¡Cava!
(Continúa la música)
Yo no quería, te lo juro.
Yo me habría conformado con el dinero.
No tenía nada contra los tuyos.
Erais cuatro.
Sí, pero yo me oponía.
Fueron los hermanos Butcher los que querían matarles.
¿Quién era el cuarto? Un tejano, Corbett.
Te juro que yo no quería. ¡Te lo juro!
¿Has dicho Corbett? Sí.
(Disparo)
(Música tensión)
(Música tensión)
Señor, señor,
¿está seguro de que es a él a quien está buscando?
¿Cómo se llama tu hombre? Butcher.
Tony Butcher.
Sé que es ligero de manos, pero es su hermano el que...
Lo siento por ti.
(Relincho)
(Ladridos)
(Disparo)
(Pianola)
No, agua.
(Continúa la música)
¡Eh, amigos!
¿Quién de vosotros se llama Freddy Butcher?
¿Qué es lo que quieres?
Decirte que tu hermano ha muerto.
Lo he matado yo hace dos horas.
Mi hermano no es el tipo que se deja matar por un recién llegado.
¿Quién eres? No tengo el gusto de haberte conocido.
Me llamo Jim Slade, ¿te acuerdas?
(Música)
Ningún Corbett.
No le he oído nombrar. Busque en otro condado.
Puede que llegue a encontrarlo. En otro condado.
Y en 100, si es necesario.
Adiós y buena suerte, muchacho.
(Música)
Oiga, ¿qué pueblo es este?
Galveston, amigo. Territorio de Texas.
No es divertido, ya lo verá.
Gracias.
Bienvenido, forastero.
Si te pones a la luz, te veré mejor.
¿Quién ha muerto?
Esa es la cuestión, aún no lo sé.
Naturalmente, yo siempre estoy preparado.
En esta ciudad nunca faltan clientes.
Te deseo que no seas tú uno de ellos.
Aunque no me pareces el tipo que me va.
Estás demasiado tranquilo.
Yo, generalmente, los conozco en cuanto los veo.
Tienen la mirada nerviosa. (RÍE)
¿Qué? ¿No ofreces una copa al viejo Ben?
¿Eh?
Yo soy de casa. (RÍE)
Hola.
¿Whisky?
No, no, no, agua.
Un vaso de agua y otro de whisky.
(RÍE)
Ten cuidado, Ben.
Si siguen llegando forasteros hoy, acabarás debajo de la mesa.
Dos forasteros en la misma mañana es algo raro en este pueblo
del que me honro siendo alcalde, míster...
Me llamo Douglas.
Voy por el mundo
llevando la palabra del Señor,
pero no soy pastor, aunque hago lo que puedo.
Y confío que mi misión sea fácil en una ciudad pacífica como esta.
No me parece que su bar haga gran negocio.
¿No es cierto, señor? Si lo dice por mí,
no acostumbro a beber alcohol porque me lo prohíbe mi religión.
Soy testigo de Jehová.
(Música tensión)
Quédate aquí.
Voy fuera a echar un vistazo.
Esta mañana hay un movimiento que no gusta.
-Quieto.
-Hola, forasteros, bienvenidos.
Bienvenidos a Galveston. Bien, bien...
-Menos palabras y vuelve dentro, abuelo.
Deprisa, vamos. -Sí, sí.
(Continúa la música)
Vamos.
(Continúa la música)
¡Atrás! ¡Arriba las manos, que nadie se mueva!
-Ya habéis oído.
¡Quietos!
-¿Pero qué hacéis? ¿Os habéis vuelto locos?
¿Qué sucede? -Calma, amigo.
-Aparta.
Toma esto, de momento. Guárdalo.
¿No hay más?
Sois bastante tacaños en Galveston.
¿Cuánto hay?
Nada más que 720 $.
Es demasiado poco.
Guardáoslos.
Queremos los 200 000 $
que os han transferido ayer desde Dogde City.
¡Vamos, director! ¿Dónde están?
Pero qué poblacho. Hasta el whisky es asqueroso.
¿Tú qué dices? ¿Tengo razón o no?
No lo sé, no bebo whisky. ¿No bebes whisky?
¡Ag! Qué porquería.
¿Habéis oído eso?
En este bar solo se bebe agua. (RÍE)
Dame a mí un poco de agua también.
El agua es buena para lavarse,
y no muy a menudo, porque a veces...
¡Puede sentar mal!
(RÍE)
(RÍE A CARCAJADAS)
¡Cerdo! ¿Dónde están los 200 000 $? Ya se lo he dicho, no están.
Tenían que haber llegado ayer, pero han demorado la expedición.
Pregúnteselo a los demás, lo sabe todo el pueblo.
No habrían encontrado el banco así si hubiésemos tenido el dinero.
720 $. (RÍE)
Y nos hemos molestado por 720 miserables dólares.
(RÍE)
Vamos, bebe, amigo.
Tómatelo a nuestra salud.
No me hagas enfadar. ¡Toma, bebe!
"Hermano, no provoques,
o serás provocado", dijo el Señor a Isaac.
¡Idiotas! Cuando se asalta un banco, no se pierde tiempo en el saloon.
Corbett... ¡Vamos!
Y vosotros quedaos tranquilos.
Lo que el Señor ha dado, el Señor puede quitarlo.
(Disparos)
Está muerto.
(Música intriga)
Aquí tenemos la solución.
Señores, quiero proponerles algo.
El destino ha querido que estuviera yo presente
cuando ustedes han demostrado su grado de paciencia y aguante
con la gente de Corbett,
además de su habilidad manejando un revólver.
Escuchen todos esto.
Como alcalde de la ciudad, ofrezco 5000 $,
5000 $ a cada uno
si aceptan quedarse en el pueblo
para defenderlo de esa banda de asesinos.
Me siento muy honrado, alcalde, pero...
Mi trabajo no es matar gente a sueldo,
sino únicamente salvar sus almas.
Y, además, no veo por qué los bandidos tengan que volver.
Volverán. En el banco solo había 700 $.
¿Un atraco a un banco por 700 $? Tenía que haber habido 200 000,
una suma enorme, y los bandidos lo sabían.
Como verán, en estos días el banco se ha quedado completamente vacío.
-Justo en la época de la sementera,
cuando los clientes nos piden más dinero.
Por ello, habíamos dispuesto la transferencia
de nuestra central de Dodge City de 200 000 $.
Por suerte, el envío ha sido retrasado un par de días.
Ese fue el motivo del asalto.
Sí, y también el motivo por el cual volverán.
Mantendrán al pueblo en estado de sitio.
Es seguro que reciben informes.
Y lo cierto es que no nos dejarán en paz hasta que consigan ese dinero.
También han matado al sheriff.
Muchacho, piense en mi oferta.
5000 $ no son despreciables. Gracias.
Pero no es cuestión de dinero, tengo otra cosa que hacer.
(Música)
(Pasos)
(SIN ALIENTO) Ensilla el caballo, deprisa.
¡Ensilla el caballo, he dicho!
Nos hemos visto antes, ¿no? Es posible.
Pero ahora date prisa.
No irás lejos en esas condiciones.
Ayúdame.
(Disparo)
(Disparo)
Te dije que no lo intentaras. ¡Mátame de una vez!
Buen viaje, Harris.
(Disparos)
¿Algo que objetar?
Has matado a uno de los míos esta mañana.
Estaba jugando con fuego. Sí.
(Música tensión)
¡Corbett!
"Tus pecados te seguirán", dijo Isaías a Jacob.
Y, desde entonces, las tinieblas y el castigo del Señor
cayeron sobre el pueblo de Israel.
Terribles desgracias siguieron a esto.
Vicio, hambre, corrupción y lujuria,
según las profecías de los sabios.
Que esta enseñanza de la Biblia
sirva para limpiar vuestras almas del pecado.
Aleluya.
¿Tiene una habitación?
Las que usted quiera. Se ha marchado todo el mundo.
Según dicen, va a haber jaleo en los próximos días.
Un buen motivo para estar alejado de este maldito pueblo.
¿No crees?
¿Eh? Todo lo contrario.
Un gran motivo para volver aquí.
Tengo una especie de cita
de la que yo solo estoy enterado. Tenga la llave.
-¿Qué me contesta? ¿Acepta mi oferta? Naturalmente.
Alcalde, estará contento de que me marche.
¿A dónde va?
Lejos de este asqueroso pueblo, si deja de apretarme el brazo.
¿Por qué no se queda? ¿Para qué?
Desde que ha aparecido esa maldita banda,
aquí ya no viene nadie.
Canto para las sillas vacías. Firme aquí.
Esta noche cantará usted para mí,
para el alcalde,
y para el predicador.
¿Verdad, señor Douglas?
Un público poco numeroso, pero entusiasmado. ¡Ja!
Entonces, Marjorie, ¿saco las maletas?
(ASIENTE) No.
Que las suban de nuevo.
La señorita se queda. De acuerdo.
¿Por qué?
Todo tiene que ser normal, como antes.
¿Normal para quién, joven? Para un cierto Corbett.
Mientras no le demos esa sensación, no volverá.
(Piano)
(SUSPIRA) Qué divertido.
(Continúa tocando)
Bueno...
Es un juego interesante el ajedrez, hace pensar.
¿Juega siempre solo?
No encuentro ni un perro que quiera pensar en este pueblo.
¿Sabe jugar?
¿Me está preguntando si sé pensar?
No, eso por descontado, desde el momento en que explica la Biblia.
Parece usted uno de esos pocos que no consideran el revolver
como el único medio de resolver los problemas.
Después de lo que ha dicho, me veo obligado a jugar.
(Risas)
Vuelven a empezar, alcalde. Es Chavel, como siempre.
¿Qué es lo que pasa? Son los locos.
Había un manicomio en Galveston hace muchas semanas,
pero uno de ellos, un pirómano, incendió el edificio.
Dos de los recluidos murieron.
A los otros los hemos tenido que llegar provisionalmente a la cárcel.
Vaya, lo que nos faltaba, ahora que estamos esperando a Corbett.
Esto no entra en lo que hemos pactado,
pero como usted, en cierto modo, sustituye al sheriff del pueblo...
-Ánimo, muchacho, voy contigo.
Si no nos damos prisa, los encontraremos a todos degollados.
Vaya lío.
Vamos, quizá necesiten nuestra ayuda.
Sí, vamos.
(Alboroto, risas)
¡Las llaves, deprisa!
¡Quietos!
Tranquilos.
(Risa nerviosa)
¡Las llaves!
(Alboroto)
¡Quietos, quietos, tranquilos!
Y nada de peleas. Si no, mañana no hay rancho.
Y al que se porte mal,
nos veremos obligados a atarle a un poste, como a David.
Pero no es posible tenerlos aquí, son enfermos, no criminales.
También son criminales, ¿pero qué podemos hacer?
Los dos enfermeros que los guardaban han perecido en el incendio.
El médico del condado, cuando puede, viene a verlos.
Al fin y al cabo, aquí están seguros.
(Risa)
Ese es Barrett, un maníaco sexual.
El año pasado violó y asesinó a su cuñada.
Ese es Chavel.
Odia al pequeño Jackson, que ha perdido la memoria.
Ese viejo que hace el gesto de apagar la cerilla
es O'Hara, el pirómano.
Antes de ser encerrado,
incendió su propio rancho con su familia dentro.
Tiene que buscar una solución, alcalde,
antes de que sea demasiado tarde.
No es fácil, desgraciadamente.
Ahora podemos volver a esperar a Corbett.
Vamos.
(RÍEN)
¡So!
¡Hola, sheriff! No soy sheriff.
¡Eh! ¿Qué se sabe del dinero?
¿Ha llegado?
Porque, si no llega, es inútil esperar a Corbett.
(Música tensión)
¡Eh, gringo! ¿Eres tú el que solo bebe agua?
Sí, ¿por qué?
¿Sabes, gringo? Me han ofrecido 200 $ por matarte.
¿Tienes algo que alegar?
(Música tensión)
(RÍE)
Listo. -Echad una mano ahí.
-¡Eh, Jim! Lo has despachado. Buen trabajo, muchacho, buen trabajo.
-Es la segunda vez que das en el blanco.
Tiene razón el alcalde, disparas bien.
¿Me permites?
No está mal.
Un poco lento, el mío es mucho más rápido.
¿Quieres probarlo?
(Risas de fondo)
No, no hace falta, gracias. Otra vez los locos.
Parece que los disparos les ponen alegres.
Siempre dije que tu hermano era un globo hinchado.
Se ha dejado eliminar por un novato.
Y, además, por un idiota que solo bebe agua.
Hemos detenido la diligencia. Del dinero ni rastro.
¿Estáis seguros? Completamente.
Si hubiera habido un solo dólar, lo habríamos encontrado.
El dinero tiene que llegar. No les queda ni un dólar en la caja.
No pueden continuar así mucho.
Esta mañana hemos registrado esa carreta de cowboys.
No se entra en Galveston sin nuestro permiso.
200 000 $ no son una aguja en un pajar.
Tienen que enviarlos y tienen que pasar por aquí.
¡Hola, barbero! ¿Cuántos dientes esta mañana?
Ninguno, Jim.
Ya no tengo víctimas en este pueblo sin dinero.
Adiós, Jim.
-¡So! So...
Buenos días, muchacho. Hola, Ben.
¿A dónde vas con ese ataúd nuevo?
Bonito, ¿verdad? (RÍE)
Te aseguro que es el mejor de mi almacén.
La viuda de Slim quiere hacer las cosas a lo grande
al viejo borracho.
Esta noche le ha dado un síncope abajo en el río.
¿Qué? ¿Quieres venir a echarme una mano?
¡Al diablo!
Me vuelvo a la cama una horita más.
(BOSTEZA)
Douglas, ¿por qué no viene usted?
Al fin y al cabo, es la persona más indicada.
Rezaré entonces por esa alma que nos ha abandonado.
Descanse en paz. Aleluya.
Adiós.
También el alcalde se ha negado a acompañarme.
Quiere decir que tendré que ir yo solo.
¡Jia!
(Música)
¡Deprisa, muchacho!
¡Ven a esconderte enseguida, ya vamos retrasados!
Ánimo, pichoncito, ánimo.
(Continúa la música)
¡Arre!
¡Arre, caballo, arre! ¡Ohh!
¡Eh! ¡Eh, señor alcalde! Ya puedes respirar.
El peligro ha pasado.
-Me parece que se debe estar muy mal muerto.
(BEN RÍE)
Sube.
(RÍE)
(RÍEN)
Es peligroso, señor Douglas. No digas tonterías.
¡No te quedes ahí, ven aquí a ayudarme!
Vaya lío, ya dije que era necesario separarlos.
¿Dónde está Jim? Llámalo. Se fue con Ben a buscar a Slim.
El alcalde, entonces.
Llama al alcalde y dile que venga enseguida.
Sí, es él al que tenías que haber llamado en vez de venir aquí.
Este es asunto suyo. -Sí, claro, tienes razón.
(RÍEN)
Vamos, hay que darse prisa.
-Ya está terminado. Ahora empieza lo difícil.
-Yo me quedo aquí, Jim.
Intentaré conseguir los hombres que he solicitado al gobernador,
aunque necesitaré un par de días. -Hasta ese momento,
velará usted por ese dinero. No se preocupe.
No es peligroso.
¿Verdad que no harás daño a nadie?
Sé que es inofensivo, ¿pero dónde lo metemos?
(GRITAN)
¿Sabes algún sitio donde meterlo? En el hotel, tiene un buen sótano.
Cuando está lleno, lo usan como dormitorio.
Vamos, no tengas miedo.
Mal asunto.
No me gusta.
No seáis estúpidos.
Va a tener mucho trabajo ese enterrador en los próximos días.
¿Alguna novedad, Douglas?
Chavel ha hecho otra de las suyas.
He tenido que traer aquí al joven Jackson.
¿Su paseo ha sido provechoso? ¿Usted qué cree?
¿Quién será? -¿Y cómo voy a saberlo?
En estos días no he arrancado ni una muela.
Es posible que haya sido el director.
Sucede casi siempre que se ve tanto dinero junto.
Estamos retrasando la hora del whisky.
Nada de whisky esta noche.
Por lo menos, ahora.
Más tarde puede servir para combatir el miedo.
¿Algún muerto a la vista?
Bah, todavía no.
Pero es muy posible que más tarde tengamos que rezar algún salmo.
De acuerdo, que haya buen trabajo. Gracias.
(Música suspense)
(Ruido)
(Continúa la música)
(Grillos)
(SUSURRA) ¿Qué? ¿Todo bien por ahí arriba?
(SUSURRA) Como en tu cementerio. ¿Te ha gustado?
¿No me dirás que ya te quieres ir a descansar?
No, ni hablar Solo quisiera dormir un poco.
¿Qué pensará Corbett? ¿Sospechará esto?
No, no es probable. ¿Tú crees?
Todo el pueblo nos ha visto llegar.
(Música suspense)
(Ronquidos)
¡Ah!
(Pianola)
(SUSPIRA) Estoy harta.
Por suerte, mañana me marcho de este maldito pueblo para siempre.
No.
¿Usted también se va?
Es tarde y mañana me espera un día muy agitado.
Bueno...
Sírveme un whisky.
Y tú, deja ya de tocar, me estás poniendo nerviosa.
¿Qué miras? Por una vez que pague yo no se va a hundir el mundo. ¡Vamos!
(Pianola)
(RÍE) -¡Shh!
(Pianola)
(RÍEN)
(GRITA)
(Cristales rotos)
(RÍEN)
¿Eh?
¿Qué pasa?
-¡Ah!
-¡Uh!
(RÍE)
(Música suspense)
(RÍE)
-¡El viejo O'Hara!
(RÍE A CARCAJADAS)
¡Llama a la gente, los locos se han escapado!
Han prendido fuego a la cárcel.
(Música suspense)
(GRITA) ¡Ah!
¡Ah! ¡No! ¡Ah!
(GRITA) ¡Socorro! ¡Socorro!
¡No!
¡No!
¡Ah!
¡Ah!
(Música tensión)
¡Ah! ¡No! ¡No!
¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Ah!
¡Ah!
¡No! ¡No!
(AMBOS) ¡Ah!
Anda, llévala a su habitación.
Comprendo lo que tiene que haberle costado matar.
Únicamente el Señor puede quitarnos lo que él nos ha dado.
(GRITA) ¡Eh, aquí!
¡Ah!
(GRITAN)
(Gritos, golpes)
Gracias, Jim. Empatados.
Podemos volver a casa, el fuego ha sido dominado
y ese loco de O'Hara se ha quedado dentro.
¿Y los demás? Mal.
Al pobre Joe no habrá quien le componga la cabeza,
el ayudante del sheriff ha muerto y Chavel ha logrado huir.
Hay algo que no me convence.
Que Corbett no haya atacado el pueblo todavía.
Probablemente, se habrá dado cuenta
de que la partida es difícil contigo.
¡Uy! (RÍE)
¡Deprisa! -¿Qué pasa?
-¡Corbett y los suyos han atacado el rancho de los James!
¡No sé cuánto podrán resistir!
-¡Espérame, muchacho, voy contigo!
¡Espérame, necesitarás ayuda! ¡Tú quédate aquí, me basto yo solo!
¡No, espera...!
(Música)
(Disparos)
(Música tensión)
(RESPIRA AGITADAMENTE)
(MUJER) ¡Socorro!
¡Socorro!
(CON DIFICULTAD) ¡Asesinos!
(RESPIRA AGITADAMENTE)
Ayúdeme.
Haga algo por mí.
Me muero. -Vamos, levántate.
-Suelta el arma.
Aquí estamos.
-Este truco siempre da resultado, ¿verdad, gringo?
¿Conoces a Verdugo?
Es el hermano del mexicano que mataste.
Celebro volver a verte, amigo.
Has hecho un buen trabajo con esos locos.
Es hábil el gringo, con el revólver y con el Winchester.
¡Ah! (RÍE)
¿Nada todavía? Nada.
¡Ah!
(RÍE) -Y ahora, reza si crees.
Pero date prisa. ¡Ya basta!
Me he equivocado contigo.
Sabía que estabas en el pueblo,
pero no había previsto el truco del carro fúnebre.
Ahora que has llevado el dinero al banco,
tu trabajo ha terminado. ¡Vamos, Freddy, bájalo!
(RÍEN)
(SE QUEJA)
Freddy te acompañará al pueblo.
Que te vean todos.
Que sepan lo que les espera si se atreven a resistir.
En cuanto a ti...
Dispones de tres horas para alejarte lo más posible de Galverston.
Escucha, es la tercera vez que soy generoso.
Pero cuidado, no habrá una cuarta.
¡Lárgate!
(Música)
¡Jia! ¡Yaju!
-¡Jim!
Despacio.
Lo han dejado con un guiñapo.
Llevémoslo adentro. Vamos.
¡Al diablo! No lograré salir de este maldito pueblo.
Ese cerdo de Corbett...
Un poco de whisky. Aquí, aquí.
Esos malditos bandidos... Lo que han hecho.
¿Te encuentras mejor?
(MURMURA) Sí. Lo siento mucho, joven.
Me han dado tres horas de plazo...
para abandonar el pueblo.
Están preparados para atacar en cualquier momento.
Y nosotros, ¿qué podemos hacer?
¿Qué podemos hacer?
Marcharse, como voy a hacer yo. Aún estamos a tiempo.
Me quedaré aquí, en Galverston, a esperarle.
¡Al diablo!
Eh... La verdad es que, por un momento,
llegué a pensar que nos ibas a abandonar.
Bueno, alcalde, ¿sigue en pie la oferta de los 5000 dólares?
Naturalmente. Bien.
Dos revólveres siempre valen más que uno.
Serán tres.
También me quedo. Gracias.
¿Qué opinas, barbero?
De acuerdo, descolgaré mi cacharro de la pared.
-¡Mm! Que venga ese Corbett,
le prepararé un cómodo puesto a la sombra.
Así, ya está.
(RÍE) Querido Corbett, aquí te esperamos.
Es un sitio fresco y tranquilo, lleno de flores.
Ya verás, ya verás como te encontrarás a gusto. (RÍE)
(Música suspense)
(RONCA)
(Continúa la música)
¡Ah!
(SE QUEJA)
¡Basta, lo vas a matar! ¡Apártate, ocúpate de tus asuntos!
Este es también asunto mío. ¡Te he dicho que no te metas!
Entrégame ese revólver.
No me gusta nada la violencia.
Te arrepentirás de haberlo hecho, predicador.
Esos 5000 dólares... ya no me interesan.
Me marcho.
¿Dónde estás? ¿Me oyes?
(Eco)
(Eco)
(Graznidos)
(Graznidos)
¡Corbett, quiero hablar contigo!
(Disparos)
(Música tensión)
¡Quietos! Mi revólver está descargado.
Tíralo al suelo.
(Música)
(RÍE)
Cómo me has dejado al pobre Verdugo.
He empatado la cuenta.
De modo que yo tengo que creer en tu pelea con ese predicador
y tu deseo en darle una lección.
¿Me crees tan ingenuo? Jamás lo había pensado.
He exagerado un poco con Verdugo, pero la gente tenía que creerlo.
Si no, ¿cómo podría pelear con el predicador?
¿Me comprendes?
Al grano. Me ofrecen 5000 dólares
por impedir que le eches mano a los 200 000.
¿Cuánto me ofreces si te ayudo a limpiar la caja del banco?
¿Cuánto quieres? 100 000.
El pueblo entero te espera decidido a resistir.
Tú lo sabes. Lo sé.
Voy a hacerte una proposición.
Dentro de poco pasa la diligencia de San Antonio.
Procura detenerla y desvalijar a los pasajeros
antes de que lleguen a Galverston.
Aunque solo sea para... comprometerte a los ojos del pueblo.
¡Eh!
Esto se lo entregarás cuando estéis fuera del desfiladero.
Si intenta algo,
mátale.
(SILBA)
¡Un trabajo de artista! ¡Magnífico!
La muela te la sacaré mañana. Ya verás cómo no te dolerá.
(SILBA)
Hola, Jim. ¿Qué te pasa?
Qué sorpresa. ¿Has vuelto para defender al pueblo?
He vuelto para afeitarme.
(SILBA)
-¡So!
-Hola, Billy. -Hola.
-He visto al viejo Scott, me ha dado recuerdos para ti.
-¡Uy!
Si se te ocurre salir de aquí, te liquido.
(Murmullos)
¡No se asusten, solo es un asalto! ¡Denme todo lo que lleven, vamos!
¡Tú, quieto! ¡Fuera!
¡Vamos, deprisa!
¡Ah, ah!
No digas nada.
¡Eh, Douglas! ¡Escúchame, Douglas!
Te escucho. ¡Tengo a Marjorie! ¡Vamos a salir!
¡No dispares, estamos saliendo!
¡Tira el revólver o la liquido!
(Música)
Ese loco se ha pasado a los bandidos.
Mala cosa.
-Ya le dije que no era de fiar, pero no han querido escucharme.
-Me ha cogido a traición, que si no...
Esta es la primera vez que fallo un disparo.
170 dólares y los trozos de oro.
¡Una miseria!
No valía la pena que ese estúpido de Ted
dejara allí el pellejo. Toma.
En cuanto ven una cara nueva, disparan.
No creo que sea muy fácil entrar en el pueblo.
Yo te aseguro que será un juego de niños.
¡Vamos, habla!
(SUSPIRA)
Pon atención.
Este es el pueblo.
Aquí está el banco y aquí la oficina del sheriff.
El grueso de los hombres entra tranquilamente
bajo el inocente aspecto de una caravana de mormones
y se detiene con sus carros justo frente al banco.
Con tres de vosotros, yo ataco la oficina del sheriff,
que es donde estará el predicador.
Haré unos cuantos disparos y ellos me perseguirán.
El resto del pueblo se queda sin defensa,
vosotros entráis en el banco y apoderáis del dinero.
¿Qué respondes?
Me gusta. Será mañana por la mañana.
(Música suspense)
Dime, ¿cuándo vendrán?
Mañana por la mañana.
Y entrarán en el banco disfrazados de mormones
cuando salgáis para perseguirme.
Bien, volveremos atrás en cuanto oigamos la explosión de la mina.
Volarán todos.
¿Quién llevará el dinero?
El alcalde.
Yo le pondré al corriente.
De acuerdo.
Procura tener cuidado al disparar,
esta mañana por poco me dejas seco. (RÍE)
Ah, otra cosa.
A Corbett lo quiero para mí.
Tengo una cuenta pendiente con él.
Un plan que no ofrece duda, predicador.
La carga de dinamita, naturalmente, no hará explosión.
A tu salud, amigo.
Además, yo no avisaré al alcalde y así...
encontraréis el dinero en el banco. ¿En cuanto a Jim?
Esta vez me sirve muerto.
¿Y esos cuatro estúpidos del pueblo que llevarás contigo armados?
No te preocupes.
Mira, este tiene seis balas.
"Y Moisés llevó consigo a su gente con ganado y víveres
mientras los malos eran alcanzados por el ángel del Señor".
(RÍE) Yo soy el ángel del Señor.
Pero ¿otra vez estás aquí? ¡Shh!
(SUSURRA) Cállate. ¡Déjame en paz!
Debo estar seguro del camino a seguir.
Después eliminaré la molestia. Muy bien.
Pero no me mezcles de nuevo en tus asuntos,
tengo mucha prisa por irme. Vete, pero no mañana por la mañana.
De lo contrario, te irás en uno de los ataúdes de Ben.
Ese terminará trayéndome la negra si no me largo de aquí.
Como quieras.
Márchate, pero mañana quédate en la cama...
hasta mediodía.
Para ti es fácil, ¿no? ¡Vete al diablo!
¡Quieto! ¿Eh?
¿Quieres eliminarme precisamente ahora
que tengo un montón de trabajo a la vista?
Tranquilo, enterrador. Y tú ten cuidado.
Únicamente Douglas y yo sabemos que no estás al lado de Corbett.
Los demás, si te ven, serán capaces de quitarte de en medio.
Bueno, basta de hablar.
¿Has hecho lo que te dije? ¿Cómo no?
Aquí tienes la llave.
OK, viejo, vámonos.
(Gallo)
Saluda a los amigos de San Antonio y reza por nosotros.
Cuando regreses, quizá nos encuentres en el cementerio.
Ánimo y buena suerte. Buen viaje, Bill.
-¡Adiós! ¡Jia, jia!
¡Jia!
Jia.
-¡Adiós! -¡Adiós!
Jia.
(Música suspense)
Ha sido una idea lo de anticipar la salida.
Estamos listos, Douglas.
Cuando lleguen, sabremos cómo recibirles.
Está bien.
Echaré un vistazo al otro lado. Bien.
(Música suspense)
Yo voy delante.
Vosotros quedaos aquí y esperad.
Quieto, animal, ¿quieres estropearlo todo?
Todavía no es hora.
(Música suspense)
Ahí están, van a entrar al banco.
¿Todo bien, alcalde?
Sí, he hecho lo que usted me dijo, he traído la caja.
¡Douglas!
Ya podéis entrar.
(Música tensión)
Atento.
¡Ah!
-¡Ah!
¡Douglas, maldito perro!
(Relincho)
¡Ah!
-¡Uh!
¡Ve a acostarte! ¡Ah!
(Relincho)
(Trote de caballo)
¡Oh!
(RÍE) -Con un solo disparo los hemos eliminado.
Y esos pobres idiotas sin enterarse que el dinero estaba aquí dentro.
Eso únicamente lo sabían ustedes. Sí. ¿Y ahora qué hacemos?
Nada.
Su papel termina aquí.
¿Qué pretende usted? -¡Ah!
-¡Douglas! Usted también está de más.
¡Ah!
(Disparo)
Corbett.
¿Recuerdas la matanza de la familia del rancho Tucson?
¡Era mi familia!
Fuisteis cuatro.
Tú, Jeff Logan y los hermanos Butcher.
Y solo quedas tú.
No, te equivocas, no solo soy yo el que queda.
Había otro con nosotros, el jefe.
No es verdad. ¡Mientes!
¿Por qué te iba a mentir?
Su nombre, antes de que te mate como te mereces.
Vamos, habla.
Sí.
Douglas... ¡Ese cerdo que nos ha traicionado a los dos!
(Música tensión)
Y dispara más rápido que tú.
¡Ah!
(Música suspense)
¿Me buscabas, predicador?
Habéis sido muy listos tú y tu amigo Jim.
¿Cuándo habéis sacado los dólares de la caja?
Anoche.
Ha sido una buena idea.
Buena para los viejos tontos, no para mí.
El dinero está aquí.
Tienes un minuto para decirme dónde.
¡No me hagas perder la calma!
Te quedan 30 segundos.
10.
(SE QUEJA)
(Disparo)
Corbett ha muerto.
Ahora te toca a ti, Douglas,
falso predicador, asesino,
que organizas los golpes sin mancharte las manos,
que haces exterminar una familia, ¡mi familia!,
y que te sirves de mí para eliminar a tus cómplices
y apoderarte del dinero.
Llegó la hora de enfrentarnos, muchacho.
Prepárate a morir.
Lo que el Señor ha dado, solamente él puede quitarlo.
(Música)
¡Ah!
Que el Señor te perdone.
(Música suspense)
Corbett ha muerto y Douglas también. ¿Douglas?
-Sí. Era el verdadero jefe de la banda.
(RÍE) No está mal, ¿eh?
Ahora empieza mi trabajo.
Coloco a los muertos y hago una gran limpieza.
(Música suave)
Es whisky.
Sí, ya no puedo beber agua.
Ahora puedes irte. ¿Y tú?
El pueblo está a salvo,
mi misión ha terminado y no hay razón para que me quede.
Vuelvo a Arizona.
Adiós, Marjorie.
Buena suerte, Jim.
(Música)
(Música créditos)
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