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Original subtitles

El inquisidor general va a venir a vernos estos d�as,

por esa raz�n exijo el m�ximo decoro.

Y organ�zalo todos para recibir a los m�s honorables hombres del reino.

-S�, se�ora. -T� te encargar�s de atender personalmente al inquisidor general.

-Dame el gato, que es m�o! -S�tur, tengo hambre!

Yo tambi�n tengo hambre.

In�s, In�s!

No te das cuenta de qui�n viene a vernos?

El asesino m�s grande que hay en el reino.

Habr�a que matarlo!

-Est�s bien, Jon�s? -S�.

-Pap�! -Jon�s!

Si yo hubiera compartido con �l el animal,

ese hombre hoy estar�a vivo.

Esta tambi�n est� vac�a.

Tengo que saber qui�n de mis hombres est� metido en esto.

Esta es mi medicaci�n para el coraz�n,

y es demasiado importante para olvidarla.

Por qu� no me lo dijiste?

Ten�a miedo de que te diera asco de que me hubiesen marcado como a un animal.

Yo te quiero a ti, est�s como est�s, y pase lo que pase.

La �nica vida que est� en juego es la m�a,

tanto han cambiado tus sentimientos hacia m�?

Es la alianza de mi mujer.

Dime de d�nde la has sacado?!

D�melo, o te juro que te mato!

Los guardias del comisario me venden objetos que le roban a los muertos.

He visto a In�s, S�tur, la he visto, iba en una carroza con la reina!

Lo siento, t�a, soy un bocazas.

Un bocazas y un asesino, que es peor.

Te ha dicho Catalina lo que conten�a este frasco?

Veneno! Alguien est� tratando de matar al inquisidor en tu propia casa.

Me encantar�a, pero yo soy incapaz de hacer algo as�.

Nos conocimos en el seminario hace muchos a�os,

y puede decirse que somos inseparables.

Ese hombre ha intentado matarme mientras dorm�a.

Qui�n crees que quer�a matar al inquisidor?

Ninguno tiene los motivos suficientes.

Seguro que alguien los ten�a.

No puedo dejar que le pase nada a mi madre!

-Encarga un ata�d. -Pero, si no tenemos muerto!

Ser� yo.

D�nde cojones se llevaron estos a amo?

Cogedlo!

Van a gastar sus cargas con nosotros, teniendo aqu� al �guila roja?

Necesito hablar con mi marido, por �ltima vez.

Si vuelve a escaparse, su marido pagar� por ello.

Quiero saber el origen de este medall�n,

qui�n lo fabric� y d�nde puedo encontrarlo.

El orfebre que fabric� el medall�n fue encerrado hace 20 a�os en un manicomio.

As� que, para el manicomio vamos, no?

Bueno, pues esto es todo lo que ha encontrado el librero sobre el manicomio.

Usted se aclara, amo?

Poco a poco, S�tur,

poco a poco.

Y usted, qu� cree que le dir� el orfebre,

si es que sigue vivo?

Si sigue vivo podr� averiguar qui�n le orden� este medall�n,

y quiz�s as� llegue hasta donde est� mi padre.

Que tampoco sabe qui�n es.

No, pero s� logro dar con �l, quiz� pueda decirme d�nde est� mi hermano.

Yo, sin �nimo de ofender, amo, pero...

comprendo mejor el misterio de la sant�sima Trinidad que el de su familia.

Lograr� saber qui�n soy, S�tur,

te lo aseguro.

Y, por d�nde comenzamos?

Iremos al manicomio a ver qu� nos dice el orfebre.

Nosotros estamos aqu�, as� que el camino m�s f�cil es este,

cruzaremos el bosque.

No, aunque por ah� no, no, no.

-Es el camino m�s corto. -Y el m�s peligroso.

Ese bosque est� maldito, todo el mundo sabe que el que entra no sale.

S�tur, por favor,

no me digas que crees en esas leyendas.

De leyenda nada, no se conoce a nadie que haya entrado y salido de �l,

a nadie!

La prima de Mariela, la verdulera,

se perdi� por el camino, entr� en el bosque,

y todav�a est�n esper�ndola.

Seis a�os llevan.

Seis.

Esta noche iremos al manicomio,

y cruzaremos ese bosque.

Pero, amo...

Muchas gracias por traerme, Lucrecia, de verdad, te estoy muy agradecida.

Dos horas y media de misa,

para ver una estatuilla!

No es una estatuilla, es la virgen de la Inmaculada Concepci�n.

Tu t�o no puede saber que has salido de palacio.

Lo s�, pero ser� un secreto entre las dos.

Se ha hecho tarde, deber�amos volver...

A m� la guardia!

A m� la guardia!

Tranquila, marquesa.

Soy la marquesa de Santillana!

Silencio.

Me lo vas a poner f�cil?

A que s�!

Por favor!

Tranquila.

Su�ltala.

He dicho que la sueltes.

Si te acercas, me la llevo por delante.

Es que no tienes agallas?

Ya pas�.

Padre, c�mo se escribe alhajas?

Con H, entre la L y la A.

Espera, ya voy yo.

Muy bien.

En cuanto el ni�o se acueste, nos vamos al manicomio.

Y dale perico al tuerno!

Buenas noches, Gonzalo.

Vine a ver a Margarita, est� en casa?

No ha llegado a�n.

Pero si quiere, en cuanto venga, le digo yo que vaya a verlo a la botica,

mejor esperarla all� que aqu�,

no cree?

Juan, si�ntate y esp�rala con nosotros,

y si quieres quedarte a cenar... -Muchas gracias.

Espera, padre, es que no hay comida suficiente.

Muchacho, a ver si este hombre va a creer que somos pobres!

Alonso,

te ha dicho la t�a que queremos que seas t�

el que lleve los aros en nuestra boda?

No.

Bueno, y qu� te parece la idea?

Que no voy a ir a esa boda!

Alonso, p�dele disculpas.

No, por qu�?

Yo no quiero que se casen!

Ni yo, ni t�, ni nadie!

Alonso, vuelve a tu cuarto.

Ahora!

Lo siento.

Digo yo, que si el chiquillo no quiere ir, igual puedo ir yo a llevarle las arras.

Y usted, no se deje enga�ar por la paternidad,

que tambi�n tiene sus cosas buenas,

sobre todo cuando se est� ah�.

Qu� te parece?

Ay, Dios santo!

Est�s preciosa!

Pero, preciosa preciosa preciosa, muchacha,

si te ponen bajo un palio, te pueden sacar en procesi�n!

De verdad que te gusta?

Pero, t� lo has visto? Has visto qu� tela, qu� brocados,

qu� riqueza de hilo,

madre m�a, esto ilumina toda la Iglesia!

S�, pues, a m� me gustar�a cortarle un poco la manga y

quitarle un poco la pluma.

Y, es que yo con esto, no...

Mujer, pero ya que te pones, yo le quitaba la manga.

S�, a m� me gustar�a como �ste, pero m�s sencillo, m�s...

sin tanto adorno.

Como el de tu hermana.

Qu� maravilla de vestido con lo sencillo que era!,

dos cositas que se puso, iba guap�sima.

Ese vestido lo hizo mi bisabuela para mi abuela,

con �l se han casado todas las mujeres de mi casa.

Mi abuela, mi madre,

y luego mi hermana.

Y, por qu� no te pones ese?

Ponte ese, que para lo que t� quieres es perfecto, adem�s �ste es un l�o arreglarlo!

-No, no. -S�, mujer, p�deselo a Gonzalo.

No, no se lo puedo pedir.

Pero, por qu�?

Porque ahora estamos muy bien, Catalina.

Mira, ped�rselo ser�a como

abrir la herida.

-No, mujer, porque t� vas y le dices... -No, Catalina, que no.

Con ese vestido me iba a casar yo con �l,

y ahora con qui�n me caso? Con Juan.

Padre nos ha castigado por jugar y marear a las gallinas.

Es el diario de mi madre!

Nos estamos equivocando de camino para llegar al manicomio, amo,

nos estamos equivocando.

Todos los caminos conducen a Roma.

S�, co�o, pero nosotros cogemos siempre el m�s empedrado.

S�tur, s�lo hay una forma de llegar al manicomio,

y es atravesando este bosque.

De eso nada.

Por Piedralaves a media jornada de Avila, direcci�n Salamanca,

sin desviarnos del Oeste,

y hasta Navazueja,

y en seis d�as estamos en el manicomio.

S�tur, no tenemos seis d�as.

Y, si no lo conseguimos?

El qu�?

Pues, salir de aqu� vivos!

Lo conseguiremos.

Hoy estoy contenta,

Gonzalo le ha pedido a Margarita que alg�n d�a sea su esposa,

padre a�n no lo sabe, y me han pedido que no diga nada.

Se les ve tan felices.

A veces me pregunto si alg�n d�a tendr� un novio como Gonzalo.

Mi padre y mi t�a?

Se iban a casar?

Amo, escuche.

Qu�? No oigo nada.

Pues, eso,

que no se oye nada de nada.

Ni el viento, ni los animales,

aqu� no p�a ni Dios.

Desde cu�ndo ha escuchado usted tanto silencio en un bosque?

... nosotros pecadores...

Amo, amo!

Me da lo mismo lo que me cuentes, Cipri,

me da igual,

esto te lo tienes que comer antes de irte a la cama.

Estamos?

No te preocupes que de la le�a ya se encarga Mart�n.

Pero, si es que no me entra nada, Catalina!

Pues, haz como si te entrara, t� te crees que todo el d�a sin comer,

hombre, por Dios, adem�s, que nos faltaba, que encima de la pena que tienes

tambi�n te pusieras enfermo.

Venga, no quiero ni una gota en ese plato, ni una gota!

-Catalina? -D�game.

Pedro?

Muchacho, pero si eres t�!

Pero, si est�s hecho un hombre!

C�mo est� la gente en tu casa, y tu madre?

Todos bien, bueno, ya sabes.

Bueno, s�, ya s�,

ahogaditos con los impuestos.

A ver si este a�o la cosecha tira para adelante y salimos del hoyo.

Ojal�, que ahora tenemos menos que meternos en la boca.

Ya. Bueno, esto tampoco te creas que es el para�so, pero vamos tirando.

-Has cenado? -No.

Venga, te invito un plato de sopa.

Cipri, te acuerdas de mi prima, Mar�a?

Pues este es su hijo, Pedro.

D�nde dejo esto?

Mira. -Qu� pasa, Mart�n, no saludas a la familia?

Pero, bueno! Qu� haces t� aqu�?

Nada, he venido un par de d�as a hacer un trabajo,

en cuanto me paguen me voy para el pueblo,

la villa no es para m�.

Venga, a cenar todo el mundo!

Doctor! Por Dios!

Qu� ha pasado?

Sal� a cazar alimento, y me lo encontr�.

Sobrevivir�?

No lo s�, parece que ha sufrido mucho.

Tiene mordeduras de animales, cortes,

y suturas.

Tiene suturas por todo el cuerpo!

Es un paciente del manicomio.

C�mo lo sabes?

Esto es un sayo de fuerza,

las manos son tan largas para atarlas a la espalda.

Pod�a habernos pasado lo mismo a nosotros,

esto ha sido en el bosque, se�or.

Todo tiene que tener una explicaci�n l�gica.

Juan, Juan!

S�tur, ay�dame!

No cierres la boca, no la cierres!

Qu� hacemos con el cuerpo?

No os preocup�is, yo me hago cargo.

Necesitas ayuda?

No, gracias, Gonzalo, gracias.

V�monos, S�tur.

Muchas gracias, Lucrecia, no tengo ganas.

Irene, es por tu bien, te calmar�.

Te quedar�s hoy aqu�?

Por favor, qu�date conmigo, no me dejes sola.

Aqu� est�s segura.

No dejes que se vaya, por favor, qu�date conmigo.

Eminencia!

Nos dispon�amos a darle las buenas noches.

Est� todo bien?

-S�, perfectamente. -Estoy hablando con Irene.

Quisiera quedarme a solas con ella.

-Eminencia.

-Buenas noches, Irene.

Qu� te pasa, por qu� est�s llorando?

Qu� es eso?

Y tu medalla?

Irene, eres lo m�s preciado que tengo en esta vida.

Qu� te pasa?

Un hombre nos atac�,

y me rob� tu medalla.

Suturas en m�sculos

inferiores y superiores.

Malformaci�n �sea,

sustracci�n de masa

cerebral.

Por qu�?

Para qu�?

Ir al manicomio

ma�ana.

Juan?

-Hola, Catalina. -Hola.

-Me haces un favor? -S�.

Dile a Margarita que ma�ana pasar� todo el d�a afuera,

tengo que hacer una visita de rutina a alg�n campesino.

-Pierde cuidado, que yo se lo dir�. -Gracias.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Bueno, y al ir con Gonzalo qu�, te di� un beso, o no?

Calla! Padre est� en la le�era, como te oiga, ver�s!

S� o no?

Te vas a enterar!

Anda, qu�, as� lav�is?

Mira c�mo os hab�is puesto!

Y este vestido, a ver?

Mira, para cuando te cases con Gonzalo.

Es el vestido de novia que hemos llevado todas las mujeres en mi familia,

y luego ser� tuyo, para cuando te cases t�.

Vas a ser la novia m�s bonita que haya pasado por el altar,

es precioso!

Y t� vas a ser la dama de honor m�s guapa!

Ese era el vestido que llevaba madre en su boda,

pero iba a ser tuyo.

Eras t� la que te ibas a casar con mi padre.

Pero, qui�n te ha dicho eso?

Anda, ven aqu�.

Tu padre y yo s�lo �ramos amigos.

No, no es verdad,

erais novios.

Fuisteis novios antes de que se casara con mi madre.

Lo s� todo,

y estoy harto de que nunca me dig�is la verdad.

S�, tu padre y yo fuimos novios.

- Quieres a Juan?

- Pues claro que le quiero, y mucho, me voy a casar con �l.

Pero tanto como quer�as a mi padre?

J�rame que ya no le quieres como antes.

Anda, vete para la escuela que vas a llegar tarde,

ya sabes que tu padre se enfada.

Esta tarde volvemos a ese bosque.

Qu�? Pero, usted vio las heridas que ten�a ese hombre,

que ni siquiera Juan pudo encontrar una explicaci�n l�gica?

Pudo haber sido un animal salvaje.

Una bestia es capaz de hacer eso? Me lo va a decir a m�?

Ese bosque est� maldito, amo, lo sabe todo el mundo!

Sentaos!

S�tur! Qu�date, por favor.

Chicos, no abr�is los cuadernos,

hoy vamos a hablar del miedo.

De d�nde viene el miedo?

Seguro que todos conoc�is leyendas con sucesos m�gicos, criaturas extra�as,

dragones,...

Alguien cree en los dragones?

Muy bien, alguien ha visto a alguno?

S�tur?

Por tanto, lo m�s l�gico ser�a pensar que si nadie ha visto a ninguno

es porque no existen.

Lo siento, amo, no... lo siento, y con todos mis respetos, pero...

no estoy de acuerdo con usted.

Mi amigo Palomo, el molinero, una vez vio a uno,

un drag�n que estaba dormido en el bosque, all�, al lado de mi pueblo.

Fue un verano que hubo muchos incendios,

pues bien, cuando fue el alcalde con los guardias

encontraron all� una

huella de drag�n

de m�s de dos metros de grandes.

A lo mejor s�lo vio lo que quer�a ver,

o se confundi�,

o simplemente te minti�.

Y, por qu� me iba a mentir a m� mi amigo Palomo?

Para compartir su miedo.

Lo que pasa es que hay cosas,

sucesos, como los llama usted,

que las personas, los humanos,

no podemos explicar.

Y, por qu�? Pues, porque no tienen explicaci�n!

Claro, esto es as�. Lo saben miles, millones de personas.

No, cuidado! O es que a lo mejor nos hemos vuelto todos locos,

y el �nico que est� bien es usted.

Lo que ocurre es que siempre es m�s f�cil buscar una explicaci�n fant�stica

que tener el valor suficiente de enfrentarse a la realidad,

de ah� el �xito de las leyendas.

Precisamente, muchas de esas leyendas est�n concebidas para que teng�is miedo,

para que no pas�is por un bosque, o no os ba��is en un lago,...

El miedo paraliza,

y alguien se aprovecha de ello,

y yo no quiero que vosotros teng�is miedo.

El maestro tiene raz�n,

mi madre no va a lavar debajo del puente

porque dicen que aparece un espectro.

Ah� lo ten�is, no dej�is que nadie os atemorice,

y si quer�is tomar un camino, no permit�is que los otros decidan por vosotros.

Yo no le tengo miedo a nada.

S�, no vamos a tener miedo!

Muy bien!

Todo, absolutamente todo,

tiene una explicaci�n l�gica.

Pero, cu�ndo, qui�n ha sido?

Si la marquesa siempre lleva escolta.

S�, pero ayer no.

Todav�a no saben qui�n ha sido, pero,

vamos, que estuvo a punto de...

T� ya me entiendes.

Toc� a Irene?

Hijo de puta!

As� se le caigan las manos!

Oye, t� no vayas a hacer nada,

que te conozco.

Qu� voy a hacer, t�a, si no me dejan ni verla!

Hola, Cipri.

Tengo una duda.

Me puedes ayudar?

S�, claro.

Cu�ntame.

A ver, yo, lo que quiero saber,

es..., t�, t� est�s con alguien,

y lo quieres much�simo,

y ese alguien, por cosas que suceden, que se entienden m�s tarde,

se va.

Y luego t� tambi�n te vas.

Pero, claro, cuando vuelves,

te encuentras con otra mujer,

que luego ya no est�.

Y luego, aparece tu primer amor otra vez.

La puedes volver a querer?

A qui�n?

Se puede volver a querer a tu primer amor?

S�.

S�, claro.

El primer amor no se olvida,

no se olvida jam�s.

Es como

como si tuvieras una chimenea aqu�,

de por vida.

Muchas gracias, Cipri.

Puedo frenar esa boda.

Mi t�a no se va a casar con Juan,

sino con mi padre. -C�mo?

-Pero, qu� dices? -C�llate y s�gueme.

Registradlo todo,

lo quiero vivo.

Busco a quien ha osado agredir a la marquesa de Santillana, y a la sobrina del cardenal Mendoza.

Si alguien ha visto algo, que lo diga.

No me has dirigido la palabra en todo el d�a. Qu� te pasa?

Pues, que me ha dejado en rid�culo delante de mi hijo.

-No, S�tur, yo no pretend�a dejarte en rid�culo. -Pues lo ha hecho.

Mire, amo, igual usted es un descre�do que est� de vuelta de todo, pero yo creo en lo que cuenta la gente,

porque yo tambi�n soy gente corriente,

y para bien o para mal, tengo fe en las cosas,

y con los a�os que llevo encima, me ha ayudado mucho tener fe.

S�lo quer�a ahuyentar el miedo de los ni�os.

No necesito que ni usted ni nadie me explique ninguna leyenda ni ning�n milagro,

ni nada que no atienda a la l�gica seg�n usted.

Porque, igual es cierto, y puede que yo sea un ignorante,

s�, pero yo creo en el milagro de los panes y los peces,

en las aguas abriendo camino a los jud�os,

y en Dios, claro que s�,

claro que creo en �l,

si no, de qu� iba a estar yo aqu�,

con la vida tan miserable que he tenido?

-Calla. -Callo.

Porque duele escuchar la verdad, no?

Por eso callo.

Amo!

Qu� pasa?

S�tur, ay�dame!

Resulta inadmisible.

Hab�is puesto en peligro la vida de mi sobrina, hab�is desobedecido mis �rdenes,

con qu� motivo?

Prohib� terminantemente que saliera de este palacio.

No se volver� a repetir,

tiene mi palabra, eminencia.

Eso espero. El hermano de vuestro difunto marido sigue interesado en la educaci�n de Nu�o?

Otro error, marquesa.

Y, creedme, no ser� yo el que impida el ingreso de Nu�o en los franciscanos.

Podr�a ser un magn�fico sacerdote.

Me buscabais, eminencia?

Traedme la cabeza viva del bastardo que os� tocar a mi sobrina.

Os la traer�.

Gracias,

conf�o plenamente en vos.

Eminencia.

Ay�dame, Hern�n.

No falles, por favor.

C�mo se encuentra, doctor?

D�nde estoy?

En una de las celdas de castigo del manicomio.

Qui�n es usted?

Su�lteme!

Muy interesantes sus anotaciones. Quiere saber por qu�

le extirp� un peque�o trozo de cerebro?

No me mire as�, no son humanos,

son enfermos,

desecho.

Mis investigaciones van a revolucionar la ciencia m�dica.

Le ordeno que me saque de aqu� inmediatamente!

Imposible, doctor.

Ahora por fin tengo una mente l�cida a mi disposici�n.

Le voy a incluir en mi pr�ximo experimento,

es usted perfecto,

un regalo del cielo.

Pronto vendr�n a buscarme.

No le van a encontrar jam�s, doctor.

Est� usted loco, loco!

Su�lteme!

Intente descansar,

me ocupar� de usted ma�ana por la noche.

No se vaya, no se vaya!

Su�lteme!

Se lo ruego, su�lteme!

Amo!

Amo, est� vivo?

Ve lo que hemos conseguido?

Estamos encerrados!

En una jaula, como animales!

Porque esto es una jaula, no?

O es una imaginaci�n m�a, de ignorante?

Cu�l es la explicaci�n l�gica de dos hombres encerrados en una jaula

en mitad del bosque, porque a m� no se me ocurre ninguna.

Il�gicas s�, unas cuantas, pero l�gicas, ni una!

Vale, S�tur, tranquilo!

Vamos a morir a manos de no se sabe qui�n,

encerrados como animales,

y sin almas!

Qu� gran idea la suya, meternos en el bosque.

La madre que me pari�!

M�s fuerte, Catalina.

Se�orita, m�s fuerte no puedo, le voy a sacar la piel a tiras.

Haz lo que te dice, Catalina.

M�s fuerte.

Irene, cielo, disfruta del ba�o.

Catalina y yo iremos a prepararte una manzanilla.

Rel�jate.

Cerraremos la estancia con llave, para que est�s m�s tranquila.

No te preocupes, aqu� no puede pasarte nada.

Gracias, Lucrecia.

Me has dado un susto de muerte!

Est�s bien?

Y esa herida?

Me arrancaron la medalla de oro cuando nos atacaron,

era un regalo de mi t�o.

Te duele mucho?

No es la herida del cuello lo que me duele, Mart�n.

Pens� que nunca llegar�a a odiar a nadie,

pero le odio.

Le odio, y quiero que le cojan por lo que me ha hecho,

y que pague.

D�jame sola, por favor.

Con lo f�cil que habr�a sido ir por Salamanca!

Qu� son seis d�as en la vida de un hombre?

Pero no, por ahorrarnos tiempo vamos a morir.

Lo dije, se lo advert�.

S�tur, lo que sea que nos haya encerrado va a volver, as� que lev�ntate y �chame una mano!

Y, sabe lo que m�s me duele? Que no me haya tenido en cuenta,

que me haya tomado por un ignorante.

S�tur, aqu�, aqu�!

Tenemos que estar llenos de demonios,

nosotros nos los vamos a encontrar a todos.

S�tur!

-El agua! -No tengo sed, adem�s est� muy sucia.

F�jate en el agua.

Se mueve!

Ha o�do eso, amo?

Qu� ser�?

S�tur!

Llega por nosotros.

S�tur, S�tur, tranquilo.

Uno, dos, tres!

Vamos, vamos!

Corre!

Corre, S�tur!

Arriba, vamos, en pie!

Arriba, os han dicho!, lev�ntate!

Lucrecia.

No es ninguno de ellos.

Est�s segura?

Ten�a una cicatriz en el brazo,

a la altura de la mu�eca, lo recuerdo perfectamente.

Hay que impedir que tu t�a Margarita se case,

pero, como?

Mi padre nunca va a olvidar a mi madre.

S�lo ella pod�a solucionar esto.

Alonso, tu madre est� muerta,

ella no puede hacer nada. -Ya.

Alonso, el diario!

La carta que ha recibido Margarita era preciosa,

est� tan enamorada.

Lo tengo.

Gabi, Murillo sabe imitar todo tipo de letras, no?

S�.

Te va a doler.

Lo siento, S�tur, no ten�as que haber venido.

Y usted tampoco.

O, mire, s�, est� bien que haya venido,

as� ha podido ver con sus propios ojos

que en esta vida tambi�n hay cosas inexplicables, amo.

No vuelva usted a ese bosque, amo.

No nos haga eso, piense en su familia.

C�mo y de qu� vamos a vivir sin usted?

Olv�dese ya de ese pu�etero medall�n.

Qu� m�s da qui�n sea usted?

No tiente a la suerte,

que tiene mucho que perder,

y poco que encontrar.

No voy a volver.

Qu� te pasa?

Qu� te ha pasado, S�tur?

Nada, cortando le�a,

se me ha ca�do, y...

A ver, deja que te lo vea.

Pero, Dios santo, S�tur!

Lo malo es que no est� Juan,

para que te vea, que no s� por qu� todav�a no ha venido.

Eso tiene que doler, verdad?

-Sabe qu� me vendr�a bien? -Qu�?

Un licorcito fuerte.

Pues, ahora mismo voy a donde Cipri.

-Cuidas de �l? -S�.

S�, pero usted vaya y vuelva enseguida.

No se entretenga por el camino, que

no es la primera vez que lo hace.

Ay, Gonzalo!

-Catalina. -Qu� susto me has dado.

Ven�a busc�ndote.

Dime.

Llevo todo el d�a d�ndole vueltas,

te tengo que decir una cosa que no s� c�mo dec�rtelo, pero te lo tengo que decir.

T� sigues conservando el vestido de boda de Cristina?

S�. Por?

Y, no crees que cas�ndose Margarita,

ella deber�a llevar el vestido de su hermana el d�a de la boda?

Te ha pedido ella que hables conmigo?

No, por Dios, ella ni se hubiera planteado ped�rtelo,

pero que me creo yo que ten�a que haber salido de ti.

No me hagas esto, Catalina,

por favor, no me pidas esto.

Ayuda!

S�quenme de aqu�!

Su�ltalo.

Qui�n eres?

Su�ltame.

Se los ruego.

Belladona.

Usted ya conoce sus efectos, verdad?

En cuanto a la beba, su cuerpo se relajar� hasta quedarse dormido,

y entonces ser� el momento.

Estoy haciendo unos experimentos muy interesantes con la espina dorsal.

No, no!

Van a venir a buscarme, y vais a acabar en la horca!

No quiero aburrirle con detalles,

usted ya sabe lo que ocurrir�.

Perder� la movilidad del cuello para abajo.

Alegre esa cara, doctor,

al fin y al cabo le har� un gran favor a la ciencia.

Esto es tuyo.

Gonzalo, no hace falta, si ya tengo vestido, no pasa nada.

Margarita, esto pertenece a tu familia.

Y, no te importa que lo lleve?

Cristina estar�a feliz de que lo llevaras el d�a de tu boda.

Al fin y al cabo tu madre te lo regal� a ti primero.

Para casarme contigo.

Espero que seas tan feliz

como lo fui yo con tu hermana.

Amo, ya es la hora.

Ya est� preparado el desayuno.

Qu� le voy a decir, que

me lleg� al alma la promesa que me hizo ayer.

Para m� es muy importante que me escuche usted de vez en cuando.

Hombre, ya s� que me exced�,

pero le agradezco mucho

que me haga caso.

Eso lo llevo yo... lo llevo aqu� para siempre.

Amo?

Este se habr� dormido otra vez?

Amo!

Se ha ido al bosque!

Y, si lo matan?

Bueno, pues dale un beso a tu madre,

y a mi hermana y a mi sobrino,

y cu�date mucho,

que vas cuidado por �l.

Ah, y ll�vales esto.

Les dices que es de mi parte.

-Gracias. -Toma.

Mira, se te ha ca�do.

Qu� es esto?

Nada.

Para Irene, mi sobrina.

Fuiste t�?

Por qu�?

Por Dios, Cipri, que se matan!

Su�ltame!

Hijo de puta!

Eres t� o yo, lo siento, Mart�n.

Quieto!

Qu� est� pasando aqu�?

Fue �l!

�l atac� a Irene.

Esto ya es cosa nuestra.

Llev�oslo de aqu�.

Bien sabes que es muy apa�ada para la casa,

si sabe hasta cantar!

Bueno, no te aburro m�s,

un beso muy grande, se despide de ti,...

Qu� pasa?

Que no est� firmada,

que Murillo se ha olvidado.

C�mo?

Dame.

Cristina.

Crees que hago bien?

Alonso!

Hay alguien en casa?

Como se entere mi t�a, se acab�!,

se lo va a contar todo a mi padre.

R�pido, Alonso, que ya viene!

Qu� hac�is aqu�?

Est�bamos buscando mi espada de madera.

Lo que pasa es que aqu� tampoco est�, que no, Gabi?

No, no, mejor nos vamos,

y la buscamos en otra parte.

Quietos.

Dame lo que tienes en la espalda.

Alonso, que me ense�es las manos.

Vamos!

Ahora t�, Gabi.

Vamos, que no tengo todo el d�a.

No s� lo que est�is tramando, pero seguro que no es nada bueno.

Anda, a la calle.

Vamos!

Y no volv�is a entrar aqu� sin mi permiso.

Amo!

�guila!

�guila!

Que no le haya pasado nada, por Dios!

Que est� vivo, todo lo dem�s da igual.

Todo esto tiene una explicaci�n l�gica, Saturno,

todo.

Este bosque, pues, es completamente normal,

con sus conejos, su jabal�,

sus p�jaros,

aunque no se les oiga, pero,

por ah� estar�n.

Esto qu� es?

Usted por aqu�, buen hombre?

No habr� visto a mi amo?

Un hombre que lleva una capucha, y una espada as�, finita?

Ven.

Voy.

Aguante, amo, aguante que voy para all�.

Ya voy.

Quiero verle la cara.

Me lo tra�is en un estado lamentable.

No m�s de lo necesario, eminencia.

Qui�n te orden� que atacaras a mi sobrina?

Has venido a matarme?

S�, lo hice yo.

Qui�n te pag�? Contesta!

Me temo que no va a poder.

Le he cortado la lengua.

Os dije que lo trajerais vivo,

vivo significa entero.

C�mo voy a saber ahora si hay alguien detr�s de esto?

Es un vulgar ladr�n, tambi�n rob� a la marquesa.

-Ha sido una casualidad... -No creo en las casualidades, comisario!

Llev�oslo.

Sacadlo de aqu�.

Comisario,

buen trabajo.

Lo siento, sin la otra parte no hay nada que hacer, no se puede abrir.

Existe otra parte?

Hay dos partes iguales,

cuando se juntan, hay un mecanismo que permite abrir el medall�n.

Y, sabe qui�n tiene la otra parte?

Por favor, qui�n le encarg� hacer este medall�n y qu� oculta?

Te env�an ellos, verdad?

Ellos?

Qui�nes son ellos?

Los que me metieron aqu�.

Ahora me quieren matar.

No, yo no trabajo para nadie.

Puede confiar en m�.

Todo lo que buscas est� aqu�,

m�ralo t� mismo.

Espera, te alcanzar� la luz.

D�nde est� mi amo?

Queda mucho?

Llevamos horas caminando!

Claro, con esos pedazos de pierna, que das una zancada y cruzas medio bosque...!

Pero, yo qu�?... yo qu�?

Ad�nde vas?

Qu� haces? Yo s�lo lo he dicho por...

D�nde me llevas?

Socorro!

Cual es tu nombre?

Soy Juan de Calatrava.

Voy a morir.

Todav�a est� usted consciente?

Me sorprende tanta resistencia, la mayor�a claudican antes.

Bien,

si no quiere usted dormirse,

tendremos que hacerlo despierto,

pero le advierto

que no va a ser agradable.

Menos mal que me ha soltado.

Deslomado estaba ya.

D�nde tendr� este hombre a mi amo?

La jaula est� vac�a.

D�nde est� mi amo?

Qu� le has hecho?

Lo has matado? D�nde est�?

Lo has matado?

El �guila roja era tu amo?

Entonces?

Ven.

Qu� pesadumbre tengo con lo de Pedro,

es que no me lo pod�a imaginar de �l,

con lo bueno que ha sido siempre ese chaval,

sangre de mi sangre.

Qu� disgusto, Margarita,

amenazar a la se�orita Irene as�, con un cuchillo.

Catalina, cuando hay hambre, la cabeza no piensa.

Ve a saber las penurias que habr� tenido que ver ese muchacho.

Ese, en su casa nunca ha visto nada as�,

que en mi familia hemos sido pobres pero muy honrados.

Anda, d�jame que sigo yo.

No, d�jame, si me viene bien tener la cabeza distra�da,

es m�s, ya est�.

Ves? Este s�.

Este s�, mira qu� ca�da tiene, qu� fino es,

precioso. La verdad que hay que reconocer que Gonzalo esta vez se ha portado,

eso no lo hace cualquiera.

S�. Ha sido un detalle precioso.

Juan deber�a haber vuelto ya, no?

Mujer, se habr� entretenido, como �l es de ayudar a todo el mundo...

Pero, vamos, que en dos meses es la boda, y lo tienes para ti todos los d�as,

que te vas a hartar.

Y, por qu� dices eso?

Pero, muchacha, t� te has visto?

Si est�s rebosante!

Si te ve Juan con ese camis�n, no te dura puesto ni dos minutos.

Anda, y c�mo se nota que necesitas un desahogo!

M�s le vale a tu marido venir en condiciones, porque si no...

Pues, s�. M�s le vale.

Anda, mira.

Esto significa que ya me has perdonado?

Y vas a llevar las arras el d�a de mi boda?

Bueno, si quieres...

Yo no creo que haga falta.

Bueno, parece que va entrando por el aro.

Poquito a poquito, pero va entrando.

Esto qu� es, tu casa?

La verdad es que no tengo mucha hambre.

Come!

C�mo te has hecho eso de ah�?

Te duele?

-El manicomio. -Estuviste en el manicomio?

Pero, igual est� all� mi amo...!

Come!

Huele bien.

Est� bueno.

Me gustan las mujeres.

Y a m�, lo que pasa es que �ltimamente ando mal de lo m�o, porque...

Qu� hago yo explicando esto a un gigante?

Y t� c�mo te las apa�as para...

cuando entras a matar, qu� decir...?

Pues, si todo es proporcional, f�cil no ser�.

Est� muy bueno!

Muy bueno!

Esto qu� es, venado?

No, esto del jabal�.

Mujer.

Lo hemos cogido.

Ya pas� todo.

No lo mates, por favor,

no lo mates.

De eso se ocupar� la justicia.

Es probable que lo ejecuten, s�.

No dejar� que nunca m�s te vuelvan a hacer da�o,

nunca.

Yo estar� aqu�, aqu�.

Un abrazo de agradecimiento,

supongo.

Marquesa.

Descansa.

Parece que lo tuyo con Irene avanza.

Lento pero seguro,

tal como hab�amos previsto.

Al final tu actuaci�n como h�roe la ha impresionado, tambi�n al cardenal.

Espero que con eso se olvide de Nu�o, no puedo permitirme ni un solo fallo m�s.

T� no tuviste la culpa.

He o�do que le cortaste la lengua

al hombre que nos atac�.

-Se lo merec�a. -Por qu� la lengua?

Cuando le cortas la lengua a alguien, es para que no hable, no se me ocurre otra raz�n.

Qu� ten�a que decir ese hombre, Hern�n?

Cuando se la cort� ya hab�a dicho todo lo que ten�a que decir,

era un vulgar ladr�n.

Orfebre, la cena.

Ve a ver qu� pasa.

Qui�n eres?

Ya pas� todo.

No me reconoce?

Deber�a?

Es natural despu�s de tantos a�os,

y estoy muy desmejorado.

Quiz�s esto le refresque la memoria,

Eminencia.

Es lo que me encargaron.

Eres el orfebre.

Me metieron en aquel manicomio,

he estado 20 a�os encerrado.

Yo no tuve nada que ver con eso.

Ahora lo �nico que quiero es vivir tranquilo de una vez,

creo que ah� hay algo que le puede interesar,

especialmente esa parte.

Quien consiga las dos partes podr� abrir el medall�n y ver lo que esconde dentro.

Cu�nto quieres?

No mucho. Lo suficiente para empezar una nueva vida lejos de aqu�.

Est� bien, pero antes quiero saber si es cierto que tienes el medall�n contigo,

mu�stramelo.

Todo a su tiempo, Eminencia,

est� en lugar seguro.

No se preocupe, tendr� noticias m�as.

Querido Gonzalo, por favor, lee esta carta hasta el final, es para ti.

Si alg�n d�a yo faltara, quiero que Alonso y t� sig�is siendo muy felices.

S� que cuidar�s muy bien de �l.

Por eso te doy mi permiso para que te vuelvas a casar, si t� quieres.

Alonso necesita a alguien que le cuide, se encuentra muy solo.

Mi hermana Margarita es una mujer muy buena, y guapa, muy alegre.

Lo encontr� en mi habitaci�n.

Qu� pone?

Hay alguna carta de madre?

No, no la he le�do ni nada, eh?

Bueno se escribe con B alta,

recu�rdalo la pr�xima vez.

Ten�a que intentarlo, padre.

Alonso,

no me puedo casar con ninguna otra mujer,

todav�a me acuerdo mucho de tu madre.

Anda, ven.

Te vas a estar quietecita?, porque as� es imposible.

-S�bele de aqu�, que est� torcido. -S�.

Bueno, este te queda mucho mejor.

D�nde vas a parar? Madre m�a, si parece que te estoy viendo entrar en la iglesia.

Llegando al altar con las flores, la m�sica,

porque habr� m�sica, no?

-S�. -Tengo yo un primo que toca a la gaita...

Vamos, que a este paso no lo tengo arreglado ni...!

Ni para las bodas de plata.

Madre m�a, est�s de dulce,

cualquier mozo dar�a lo que fuera por casarse contigo.

Voy por m�s alfileres, que no me quedan.

De dulce!

Gonzalo,

espera, no te vayas.

Amo, amo!

-Gracias a Dios que est� usted bien! -De d�nde sales t�?

Del bosque, he tenido que salir de all�

por piernas.

Llevo cuatro horas sin parar.

Amo, no se lo va a creer.

Me he encontrado con un gigante.

Un gigante, pero...!

Lo he visto as�, con estos ojos, pero grande, grande, grande!

Como una monta�a.

S�tur, si has estado toda la noche por ah�, no tienes por qu� mentirme.

Es cierto lo que le digo, amo,

lo he visto,

cara a cara.

Me fui a buscarle,

y me lo encontr�,

me llev� a su guarida, donde estaba la jaula,

le encanta comer mujeres, al muy animal,

le encantan las mujeres.

As� me paga que me jugara la vida por usted?

Es cierto lo que le digo!

Tiene un tercer ojo en la cabeza!

As� no se le escapa nada al bicho!

No todo en esta vida tiene una explicaci�n l�gica, amo.

As� que, s�lo imaginar la siguiente en la que nos vamos a meter, y me tiemblan las manos, amo.

Un grupo de moriscos ha tomado el monasterio de San Esteban.

D�nde est�?

Quiero que te cases con don Fernando de Ortu�o.

Ha sido un morisco, lo he visto, un morisco.

Que lo busquen por todas partes, que no escape.

El morisco queda condenado a morir lapidado,

para escarnio p�blico, y ejemplo de comportamiento.

Por qu� te mira as�? Parece que te conoce.

A m�? Ese moro?

Voy a solicitar tu mano ante el rey.

Voy a casarme.

Yo siempre vi al comisario como un padre.

Nu�o, no.

Antes de firmar vuestro permiso,

tendr�a que conocer a vuestra prometida.

Todos pensamos que hab�as muerto.

No vuelvas!

Qu� pasa?

La pr�xima vez que vengas a palacio habr� otro hombre.

Los moriscos del monasterio parec�an desesperados, necesito saber por qu�.

Quiero la llave de todas las puertas del palacio.

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