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Original subtitles

1957

Europa est� en paz, Francia feliz.

El todo Par�s, un Par�s en fiesta,

recibe a su graciosa majestad, la reina Isabel II

y al pr�ncipe Felipe. Momentos sin duda hist�ricos.

En medio de un gran n�mero de personalidades

que compiten en excelencia, ella se yergue en lazo de uni�n

entre un imperio poderoso y una esforzada rep�blica.

Al vivo son de la Marsellesa y del "Dios salve a la reina"

ascienden por los Campos El�seos.

Al vivo son de la Marsellesa y del "Dios salve a la reina"

descienden por los Campos El�seos.

La Rep�blica hace las cosas de una forma regia

y el pueblo, soberano, coloca una flor de lis

en su gorro frigio.

El El�seo, residencia de Francia e Inglaterra, custodio de la libertad

y garante de una fraternidad dirigida a todos los estados.

Sin embargo esto no guarda relaci�n alguna con nuestra pel�cula.

1938.

Europa est� en paz, Francia feliz.

El todo Par�s, un Par�s en fiesta,

acoge al padre y a la madre de la mencionada Isabel:

su majestad, el rey Jorge VI y su encantadora esposa.

Son recibidos con toda amabilidad, sin ceremonia,

con un sobrio enlace de banderas.

Casi se dir�a que los Lebrun reciben a los Windsor con total sencillez.

Y descienden por los Campos El�seos.

El le�n ingl�s y el gallo galo,

�no est�n hechos para la convivencia pac�fica?

Es posible que una paloma sobrevuele este impresionante cortejo.

Y, sin embargo, todo esto no guarda relaci�n alguna con nuestra pelicula.

1914.

Europa est� en paz, Francia feliz.

El todo Par�s, un Par�s en fiesta,

recibe al abuelo y a la abuela de Isabel:

sus majestades el rey Jorge V y la reina Mar�a.

El Sr. Raymond Poincar�, se siente doblemente franc�s

puesto que se dispone a vivir momentos hist�ricos.

Entre banderas y trofeos se colocan frente a frente,

cual en un fraternal abrazo,

los colores de la entente cordial.

La "entente cordiale",

una luna de miel en una taza de t�.

Tambi�n los pescadores de ca�a han querido,

en se�al de firme patriotismo manifestar su entusiasmo

y han izado las banderas en sus pac�ficas ca�as de pescar.

�Dios guarde a nuestros animosos pescadores!

21 de abril de 1914,

antesala de la gran fiesta que durar� cinco d�as.

El espacio de una semana franco-brit�nica.

J�bilo nacional, gozo popular,

muchedumbre vibrante.

En esta atm�sfera de alegr�a generalizada, es cuando...

MAXIME

Y todo esto comienza a tener relaci�n con nuestra historia

porque, precisamente, este 21 de abril de 1914,

el Sr. Maxime Cherpray, de punta en blanco, como siempre,

sale de su casa hacia las 12 del mediod�a.

�Buenos d�as, Marcel! Vamos a "Maxim's".

Por cierto, �el ramo de la Sra. Monneron?

Lachaume lo entreg� hace una media hora.

�Y el estuche de Cartier?

Yo lo llev� a casa de la Sra. Monneron.

�Perfecto!, �bravo!

Entonces, a "Maxim's".

- �C�mo est�, Maxime? - �C�mo est�, Ang�le?

- �Y el Sr. Treffujean? - Muy bien.

- �Victor! - �C�mo est�, Sr. Cherpray?

- �C�mo est� el Sr. Treffujean? - Muy bien.

D�game Ud., V�ctor,

�la Sra. Jacqueline Monneron ha reservado una mesa para esta noche?

- Jacqueline Monneron. - Monneron, s�.

S�, la mesa 4.

Deme una mesa a su lado. Con dos cubiertos.

- �La cinco o la tres? - La cinco.

Siempre apuesto al 5. �Y banca!

Por cierto, V�ctor,

�c�mo es esta Sra. Monneron? �Morena, rubia...?

�F�cil o impenetrable?

No lo s�, se�or. Ha hecho la reserva por tel�fono.

�Desconocida para el p�blico? La inc�gnita hasta esta noche.

�Cherpray, amigo m�o!

General, mis m�s ostensibles respetos.

Descansa, idiota.

- Gazelle, �lleg� tu caballo? - S�, el n�mero doce.

Y gan�: hab�a apostado a que perder�a.

Bien.

Vamos, Chi-chi, ofr�cele algo a Maxime.

Hay que disculparlo: a su edad todav�a no ha aprendido a vivir.

�Vivir? Eso lleva su tiempo y no tengo un minuto para m�.

Chi-chi, me debes cinco luises.

Hablaremos de ello en casa.

�Maxime...?

Un jerez.

- Dos. - Tres.

�Y c�mo est� Tr�ffujean?

Contin�a con su r�gimen: aguardiente con agua.

Boca pastosa y salud de hierro.

Pero dime, te he esperado toda la ma�ana.

- �A m�? - Hab�a preparado

todos los documentos para redactar mi cap�tulo 4.

Te pido perd�n.

Me gustar�a ver publicadas mis memorias antes de morir,

pues me meto con todo el mundo

y quiero ver la cara de mis v�ctimas.

Esta batalla deseo librarala en vida,

cara a cara con el enemigo: el Estado Mayor.

Librar batalla, �a tu edad?, �con tu graduaci�n?

Dime, �ya les has encontrado un t�tulo a tus memorias?

�Dos! Y t� vas a decirme cu�l prefieres.

El primero: "Apto para el servicio".

Eso recuerda a un jefe de comedor: "apto para el servicio"

�Has acabado...? �S�?

Y el segundo: "La guerra imposible".

T�tulo un tanto temerario.

No se sabe qu� ocurrir�a si estallase la guerra.

�Imposible!

Si la guerra estallase no durar�a ni tres d�as.

Con las armas modernas, �tres d�as!

No puede estallar: significar�a la destrucci�n del ej�rcito.

�Qui�n es?

De Marchincourt. Mi �ltimo duelo. Una vieja historia.

- �Martine...? - No, no, Brigitte.

- Hermoso cuerpo. - Hermosa alma.

A ti no te ver�n batirte por m�.

�Y eso que no te han faltado las oportunidades!

En mi caso, los combates son gajes del oficio, no del amor.

Hermosa sentencia, amigo.

Gazelle, hasta esta noche, tal vez.

Nos citaremos para el cap�tulo 4

de "Grandezas y servidumbres del ej�rcito".

�Maravilloso! �Eso es un t�tulo!

Yo aprecio mucho a Maxime �Es tan sumamente chic!

Una rama a la que asirse, m�s tarde,

si me decido a escribir mis recuerdos.

�Uy, habl� la lavandera!

El ser general no te da derecho a tratarme como a una cualquiera.

- �Un jerez! - �No!

�Un jerez! Aqu� soy yo quien manda.

Mi talonario de cheques.

�Qu� ha escrito aqu�?

Melancol�a.

S�, es una persona melanc�lica.

S�, interrogu� a su cocinera. Come como un pajarito.

Su talonario, se�or.

El est�mago gobierna el coraz�n.

Y la melancol�a procede del h�gado.

Y como dec�a mi pobre pap�:

"Dime qu� comes y yo te dir� qui�n eres".

S�, en fin, por lo dem�s...

�Hace mucho que realiza Ud. este trabajo?

Cuando comenc� era a�n un chiquillo.

La agencia es un negocio familiar que se fund� en 1830.

Hemos trabajado bien bajo todos los reg�menes.

Por ese lado, no hay queja.

- Aqu� tiene. - Gracias, se�or.

- �Por fin! - T� me dijiste a las seis.

- Gracias. Eso es todo, gracias. - Sr. Tr�ffujean, se�or.

- �Qui�n es? - Polic�a. La agencia Detecta.

Investigar� a la Sra. Jacqueline Monneron.

Honroso procedimiento. Te felicito.

�Hombre, ahora el se�or tiene dignidad!

La tuve. A veces todav�a la tengo, cuando mis medios me lo permiten.

- No conmigo. - �Y para qu� un derroche tal!

La dignidad. �No me hagas reir!

Siempre tienes que complicarte la vida.

�En fin!

Y, �qu� has hecho?

Pues pas� por Cartier, por Lachaume, por "Maxim's",

como hab�amos convenido.

- Mesa 5. - �Y qu� has cogido en Cartier?

- Un colgante. - �Un bonito colgante?

8.000 francos.

Amigo, todo apunta a que has pensado en tu comisi�n.

- �Ya la has cobrado? - �El qu�?

Tu comisi�n.

Una vez que t� hayas pagado la factura.

Aqu� tienes tu mensualidad, como siempre.

Podr�as darme las gracias.

Si te hace ilusi�n: gracias.

Se�or, �le importar�a volver a leer esta parte, por favor?

Completo reintegro del capital.

�Y aqu�?

Las acciones se elevan a 4.717 francos.

Casi 10 veces m�s de su valor nominal.

- �Ha tomado nota, mentecata? - S�, se�or. Ud. siempre tan amable.

- �Aguardiente? - No. gracias.

Bebes demasiado, amigo m�o.

Olv�date del sombrero de la ni�a y empuja el carricoche.

Hablas con el ingenio del mism�simo Chanfort.

- �Quieres leer el informe? - No, gracias, no soy curioso.

Contiene detalles interesantes.

Mujer encantadora, sensible,

permaneci� siete a�os en Londres

y hace seis meses volvi� a Francia,

a causa, seg�n parece, de un desenga�o amoroso.

�Un desenga�o amoroso! �M�s a tiro no puede estar!

- Realmente divertido. - La cosa se presenta bien, �no?

Esta noche, el gran juego: bailamos,

besos en el cuello; t� me rozas, yo te rozo;

champ�n...

Y ma�ana por la ma�ana ella tomar� un chocolate en mi cama,

sobre el hombro de su peque�o Hubert, como una ni�a mayor.

Es exactamente mi tipo esa mujer.

Si se acuesta contigo la primera noche, no habr� duda: es tu tipo.

�Y si fuera la mayor de las casquivanas?

Imposible.

"Melanc�lica y distinguida", est� en el informe.

�Distinguida? Te sentir�s desorientado.

Vivo en el Ritz. Es una referencia, �no?

�No! Es un domicilio. �Y posee fortuna?

Un palacete.

Pero dime, si estoy entendi�ndolo bien,

t� no tienes otra cosa que ofrecerle que tu persona.

No puedes contar con el atractivo de tu chequera.

No soy repulsivo.

No, pero, es la primera vez que te veo enamorado de una mujer

que no puedes pagarte.

Enamorado, enamorado, �no!

Pero cuando se me mete algo en la cabeza...

S�, un deseo es lo que en ti se considera una idea fija.

�Y qu� hiciste con el colgante?

A estas horas, ella ya lo ha recibido.

Tal vez me telefonee para darme las gracias.

�"Las gracias" otra vez! Qu� man�a.

�Una joya tan sumamente cara!

Esta noche, en "Maxim's", sabremos si le ha gustado.

A prop�sito, te promet� un abrigo.

Apenas me lo he puesto. Toma, pru�batelo.

Puedo prescindir de �l, lo sabes.

Vamos, vamos. Ni modestia, ni orgullo.

Te lo quedar�s, en cuanto te lo pongas.

�Te queda perfecto!

Como todos mis restos.

�Tus restos!

No es agradable que utilices ese tono conmigo.

�Mira que eres susceptible! Est� bien: retiro "resto".

Y te dejo el abrigo.

Pero yo le aseguro que no, se�orita.

�Qu� ocurre?

Un chofer ha tra�do estas flores para el se�or

y este peque�o paquete.

�Me env�an flores, como si fuera yo la querida!

- Con esta carta. - Gracias.

�Qu� es esta broma?

�Vaya!

Ella me devuelve mis regalos.

"Se�or, tengo el placer de restituirle las fores y el colgante

que Ud. me ha enviado por error, y digo bien "por error",

ya que, con toda seguridad, se ha equivocado de direcci�n.

Jacqueline Monneron."

Es, como se dice, una devoluci�n al remitente.

�S�, pues, espera!

�Qu� har�s?

- Decirle unas palabras. - �No! �A ella, no!

No te dejes llevar por ese temperamento tuyo. Vamos, Hubert.

Tal vez tengas raz�n.

Se trata de un error, se�orita.

Pero, �por qu� esta carta? Un colgante de Cartier.

- Yo, en su lugar... - S�, ella no es una cualquiera.

�D�game?

- Es Liliane. - �No! �Ella ahora, no!

�Diga? �S�? S�.

No, soy Maxime. No, Hubert no est� aqu�.

Le han debido retener en la bolsa.

Eso es, un poco m�s tarde. Adi�s, mi querida Liliane.

�Y hasta nunca! �Empiezo a estar harto de ella!

Vamos, vamos.

Jacqueline Monneron. �Pero esto no quedar� as�!

�No quedar� as�!

Ya hace quince d�as que pienso en ella. No como ni duermo.

Comer, tal vez no, �pero beber!

�S�, s�, s�!

- �Y bien? - �D�jame pensar!

Piensa, amigo m�o, que por m� no quede.

Si firmase el correo...

- �D�jeme! - Pero, se�or...

�No entiende cuando se le habla?

Est� pensando. �No comprende que est� pensando?

- Maxime, esa joya... - �S�?

Esta noche antes de ir a Maxim's

ir�s a "Les Capucines" y se la regalar�s a Liliane en mi nombre.

- Seguro que ella no la rechaza. - Ser� un regalo de despedida.

�Una misi�n muy agradable!

�Debes ganarte el dinero que me cuestas!

Que en un lenguaje m�s exquisito...

�Sin comentarios, por favor!

Quiero tener las manos libres, el cuerpo libre, el esp�ritu libre.

Y ya sea por voluntad propia o por la fuerza...

Jacqueline Monneron, Jacqueline Monneron,

�Se van a enterar todas las Jacqueline Monneron!

Y en cuanto a estas flores...

�Aqu� tiene, son para Ud.! �Disfr�telas!

- Pero se�or, �no! - �Ah no!,

�Ud. no las va a rechazar tambi�n! Nadie ha pedido su opini�n.

�Esto o la puerta!

As� que �l llega y la encuentra totalmente desnuda.

�Te das cuenta? �Totalmente desnuda!

�Miembro de la sociedad! �De cuerpo entero!

- �Vamos! - �Mira �ste!

�Cuando ve mis nalgas...! �Es otro mundo!

- �Maxime!, �qu� tal? - �Maxime! �Qu� haces aqu�?

Te esperaba.

�C�mo est� Tr�ffujean? �Vienes a mi camerino?

Perdona, pero debo desvestirme. Tengo otro n�mero.

No faltaba m�s.

- �Mucho p�blico esta noche? - Abarrotado.

�Las revistas de Rippe!

�Me das un cigarrillo? Est�n sobre mi mesa.

As� que no hay forma de contactar con Tr�ffujean. Ni por tel�fono.

Ya sabes c�mo est� la bolsa en este momento.

No tiene ni un minuto para s� mismo.

Pues le dir�s que est� empezando a hartarme.

�Qui�n se cree que es! �Mira!

Ah� sobre la mesa, esos sobres de cartas.

�Si yo quisiera! �No me faltan ocasiones!

Pero rechazo a todos.

En mi propio teatro s�lo existe un asiento,

porque soy una chica honrada.

Pero si me fallan, y perdona, tengo una cama y s� recibir visitas.

Precisamente quisiera hablarte de...

- �Abr�chame! - �C�mo?

�Abr�chame! �Ay�dame, hombre!

�Es que las encargadas de vestuario...!

�No puedes? �Ah, los hombres! �Qu� har�ais sin nosotras!

Liliane, escucha, peque�a.

�Qu� haces esta noche? �Cenamos juntos?

S�lo me queda una escena con V�ctor Bouch�. Termino en un instante.

Imposible. Necesitan de mi consejo en una reuni�n,

muy aburrida, por otra parte.

�Pero si no ten�a ninguna intenci�n de violarte!

Y habr�a pagado mi parte, como compa�eros.

�Hubiera sido un placer, querida!

�Oh, "hubiera sido"!

Mira qu� simp�tico.

- �Qu� quer�as decirme? - Bien, toma.

D�jame entregarte primero esto,

de parte de Hubert.

�No puede hacer �l sus propios recados?

�Qu� es esto?

�Chico, ha debido de pagar un ojo de la cara por esto!

�Qu� tiene que hacerse perdonar ahora?

�Te gusta?

Depende de lo que venga despu�s.

Precisametne este "despu�s" es lo que no vendr�.

Hubert est� muy cansado.

�Y qu� tiene que ver eso?

- Hubert est� muy, muy fatigadeo. - �Pues no ser� por mi culpa!

Si bebiera menos...

Y quiere concederte unas vacaciones.

�Porque �l est� cansado?

Unas largas vacaciones... Muy largas vacaciones.

Puedes quitarte el guante: lo he entendido.

- �Se acuesta con Rolande! - �No!

�Eso lo veremos ahora!

�Puede ir preparando las costillas! �Rolande!

�Ahora ver� esa cochina!

�Rolande!

Ahora mismo va, se�orita.

�T� est�s un poco loca, verdad?

�Ojo por ojo!, �los dos por un diente!,

�y por un dedo, las dos manos! �Rolande!

Te doy mi palabra de que no hay nada entre Rolande y �l.

�Me lo juras?

Por la cabeza del Rey de Inglaterra.

- Est� bien, te creo. - Ahora vuelve a tu camerino.

Entonces, �qui�n es? �Qui�n es?

- �Nadie! - �Pues es un grosero!

- �Me has llamado, querida? - No, cari�o.

Necesitaba una informaci�n, pero Maxime acaba de proporcion�rmela.

Eres muy amable, gracias.

Perd�name, entonces.

Est� bien, voy a darle una raz�n para dejarme.

Ser� yo la primera en enga�arle.

�Claro, t� mismo! �Como ya est�s aqu�...!

�Pero, Liliane!

S�lo un segundo, que me voy a poner su colgante.

- �Pero est�s loca! - �Y por qu� no!

En primer lugar, me gustan los hombres de tu edad.

Saben vivir. Al menos, llevan haci�ndolo mucho tiempo.

Aqu� estoy...

�Pero Liliane, no puedes estar pensando en eso!

�Es en lo �nico que pienso!

Todo preparado para el 2. �Su turno, se�orita!

�Qu� suerte tiene �se de que me guste mi trabajo!

�V�ctor...?

- �Se�or...? - �Esa rubia de ah�?

- Emilie. - �Bien...?

Bien. Muy bien.

Muy, pero que muy bien. Diez luises.

- Calle de Moscou, n� 5. - �Ah, no! Entonces no.

Me horroriza ese barrio.

Henriette. Calle Pergol�se, n� 10.

Preferir�a por la zona de la �toile.

O por aqu�, por la Madeleine.

La �toile, la �toile.

Calle Cl�ment Marrot, n�8. L�onie.

Ella todav�a no ha llegado.

Aqu� tengo que hacerlo todo yo: poner los entremeses, lavar los platos.

�Tenga cuidado, no se lo vaya a comer L�onie!

Clement Marrot, �excelente! Ordene poner otro cubierto en su mesa.

Como Ud. ordene, se�or conde.

�T� solo?

�Te han castigado contra la pared?

Dime qui�n ha dise�ado el vestido y no har� falta nada m�s.

Poiret. El encanto mostaza. �Un vestido rompedor!

�General!

�Esto es un dormitorio de soldados!

Le cre�a en el El�seo, en la recepci�n de Jorge V.

Esos bribones no me han invitado, amigo m�o.

Bajo Poincar�, los amigos de Clemenceau son unos indeseables.

�Oh, el El�seo! �Yo me lo conozco de memoria!

Pap� era conserje en el Faubourg Saint Honor�. Eso lo dice todo.

Te lo ruego, ev�tanos tu �rbol geneal�gico.

No tengo de qu� avergonzarme. Yo me he hecho a m� misma.

T� no naciste convertido en general.

Si te dijese que pap� era arzobispo, no me creer�as.

Para el general lo de siempre: un lenguado sin espinas,

una chuleta sin hueso y compota sin pepitas.

Y a m�, p�ngame un filete de barbada y becada en empanada.

Reserv� una mesa para 3 personas, a nombre de la Sra. Monneron.

En efecto, se�ora.

La mesa de la Sra. Monneron.

Por aqu�, se�ora.

- �Ma�tre! - �Se�ora...?

�Qu� hora es, por favor?

Las doce menos veinte, si a Ud. le parece bien.

Muchas gracias.

- Su guante, se�ora. - Mis excusas, se�or.

�No se disculpe Ud.! Para m� es un placer.

Un verdadero placer. Gracias, gracias. Muchas gracias. Gracias de nuevo.

�Ah, si! Jam�s olvidar� lo que Ud. acaba de hacer por m�.

Gracias.

Me inclino ante el Destino que me ha colocado al lado

de una mujer tan hermosa.

Gracias, Destino, amigo m�o.

Ella no es muy sociable, pero terminar� por hablarme.

Por supuesto que hablar�. No puede dejarme as�, totalmente solo.

Sin voz.

�"Ma�tre"!

�"Ma�tre"? �Ella ha dicho "ma�tre"! �Aqu� todos los jefes del comedor!

- �Se�ora...? - �Puede darme Ud. otra mesa?

Lo siento, se�ora. Todas las mesas est�n ocupadas.

�Y aqu�lla de all�?

Es la mesa del Sr. Feydeau. No puedo disponer de ella.

�Qu� contrariedad!

Si la presencia de su vecino de la izquierda le desagrada,

perm�tame cederle mi mesa, y yo me ir� a la suya.

No me molesta mi vecino de la izquierda.

Sino el de la derecha. Y le ruego que deje de importunarme.

�No m�s vecino de la derecha!

�Se acab� el vecino de la derecha!

Y ahora, la se�ora ya est� servida.

Peque�a, te dabas menos aires cuando eras la querida de Tr�ffujean.

Pero si ella nunca ha sido la querida de Tr�ffujean.

- �Olga? - Nunca.

�Hubert!

- �Hubert! - �S�?

Edouard no quiere creer que t� fuiste amante de Olga.

�Olga? No la conozco.

�Ahora vienes con eso!

�Olga! Te quedaste encerrado dos d�as en su armario,

tras una noche de borrachera.

No acabo de comprender a qu� te refieres.

Est� bien, est� bien, no insisto m�s.

Perd�neme, Sr. Tr�ffujean.

No era mi intenci�n molestarle, Sr. Tr�ffujean.

�Pero no me ponga esa cara, Sr. Tr�ffujean!

Pues s�, es verdad. Yo soy el Sr. Tr�ffujean.

Por desgracia. Hubert Tr�ffujean.

Pero la historia de Olga no es cierta.

Deseo disculparme por el peque�o malentendido de esta tarde.

El colgante que Ud. me ha devuelto, lo conservar�

en recuerdo de Ud., para siempre.

Como si Ud. me lo hubiera regalado.

Lo mirar� con regularidad, pensando en Ud.

Ser� su colgante. Nuestro colgante.

�Tu colgante, pedazo de borracho! �Puedes meterlo donde te quepa!

Eso no va conmigo. B�scate una zorra y ofr�ceselo.

- Una zorra... - �Soy honrada!

�No tienes valor para solucionar t� mismo tus asuntos!

Env�as al botones y t� aqu� sentado.

- �Liliane, no te excites! - �Excitarme, excitarme!

Quiz� me causes el efecto contrario. �Y que no te encuentre,

o te marcar� con mi sombrilla!

�Te digo lo que eres? �Un cerdo! �Y mido mis palabras!

El Sr. Rippe la espera en el fondo.

�Mi sombrilla en tu espalda y mi mano en tu cara!

Cuando vengan el Sr. y la Sra. Ondrich, d�gales

- que les espero en el caf� de Par�s. - Bien, se�ora.

- Buenas noches, se�or. - Buenas noches, V�ctor.

Gracias.

�Est�s solo? �Ella no ha llegado todav�a?

Dime, Maxime, �has ido a ver a Liliane?

S�. Todo ha transcurrido de forma admirable.

�S�?, �de verdad?

Le ha entusiasmado tu colgante. Pero est� un poco afectada.

- �S�, �le ha gustado? - Mucho.

�Ha llorado?

Alguna que otra l�grima.

Es una buena persona, muy sensible, como bien sabes.

Te sigue estimando de coraz�n.

�Qu� hace eso aqu�?

�Liliane! �Y delante de Jacqueline!

Mis acciones se cotizan a la baja.

�Nunca se han cotizado!

�Y qu� quieres? Abandona la partida.

Jam�s. Hay que replantearse todo el asunto.

Yo estoy fuera de juego, pero t� puedes devolverme al campo.

Te doy 8 d�as y 500 francos si lo consigues.

Venga, v�monos.

Entonces, �conforme?

�Qu� puedo hacer yo? �No hay ninguna posibilidad!

A tu edad, no hay peligro. No desconfiar�.

Gracias. Pero, por momentos, todav�a gusto.

Inspiras confianza. Le hablar�s de m�.

�Bonito tema de conversaci�n! No, �espera!

- Primero tengo que conocerla. - S�.

Veamos, dijiste que cada ma�ana iba a pasear al bosque de Bolonia.

S�, eso dec�a el informe del polic�a.

Con un caniche marr�n al que llama Footit.

- �Un "caniche" marr�n? - S�.

Un paseo por el bosque con un caniche marr�n...

�Nuestros abrigos!

Ella no puede tardar.

Ten cuidado con este chucho, ya sabes el dinero que me ha costado.

�Pobre! Y eso que no tiene ning�n aspecto de celestina.

- �Bonito oficio te han adjudicado! - Un oficio de perro.

No, ese oficio es propio del hombre.

- �Qu� le vas a decir? - Intentar� inspirar su ternura.

Un m�todo poco noble, pero da sus resultados.

�Ah� est�!

La reconocer�a entre mil. �sa es.

�Idiota! Es odette de Crecy con Robert de Montesquieu.

�T� crees?

Ah, s�, tienes raz�n.

�No podr�a ser, m�s bien, aquella deslumbrante silueta?

�Extraordinario!

�C�mo la has reconocido, nunca la has visto?

La intuici�n. Su "caniche" marr�n.

�B�jate r�pido!

Nos vemos en una hora en la Cascade. Sin bromas.

- �Vamos! - �No! �Que no te vea!

Ya has cometido bastantes estupideces.

Pase lo que pase, en la Cascade.

Y ahora, vete. �Al ataque!

�Muy inteligente!

�Haz el favor de venir inmediatamente, animal!

�Vamos, vamos, s� razonable! Est� bien, est� bien. Se ha terminado.

Perdone Ud., Sra. Es un ni�o. Tiene la sangre caliente.

Un ni�o muy mal educado.

No volver� a suceder. S�lo tiene una palabra.

�No es verdad, Chocolat?

- �No, no puede llamarse Chocolat! - S�, adoro el circo.

- El m�o se llama Footit. - �No!

S�.

�Yo cre�a imposible encontrar otro como el m�o!

�A un perro tan bonito le pedir�an un bis!

Perm�tame Ud. que me presente:

- Maxime Cherpret. - Jacqueline Monneron.

�Te das cuenta, Chocolat?

Acab�mos de conocer a la Sra. Jacqueline Monneron.

Siempre le hago part�cipe de mis alegr�as.

�Lo tiene hace mucho?

Siete a�os. Una relaci�n muy seria.

Jam�s nos hemos separado. �No es verdad?

El m�o tiene ocho a�os.

�Otra vez! �Pero Ud. conoce a todo Par�s!

- �Uno ha vivido tanto! - �Oh, "tanto"!

Lo suficiente. Pero no me quejo.

Si alguien le pregunta qui�n soy yo,

podr� responder, sin mentir, "un viejo amigo".

Me sentir� muy halagado.

Ud. piensa demasiado en su edad.

Tan s�lo pienso en mi edad cuando encuentro una belleza

tan perfecta como la suya.

Eso �nicamente me ha ocurrido una vez.

Hace ya dos minutos.

�Qu� lejanos est�n ya esos dos minutos!

- �Nost�lgico? - �No quiero molestarla m�s!

Ud. no me molesta en absoluto.

�Pobrecillo!

�Mi adorable perrito, testigo de tantas cosas!

Ya lo s�, es rid�culo.

Pero es m�s fuerte que yo.

Sentir dolor por la muerte de un perro es algo est�pido.

�No tiene nada de est�pido!

Escuche, �conf�a Ud. en m�?

Le ofrezco a mi mejor amigo.

S�, le doy a Chocolat.

�No me diga Ud. que no!

No le har� olvidar al otro. Todo lo contrario.

Pero yo s� que ser� feliz en su casa.

Mire, ya ha escogido su rinc�n.

- Ya la quiere. - Tiene una manera de mirarme.

Hasta parece que se apiada de m�.

�l lo comprende todo. Es un ser sensible.

- �Ven, ven! - Ah� tiene la prueba.

- Va a consolarla. - �Pero qu� bonito es!

�Y qu� bueno!

�Quieres quedarte conmigo? Dime, �quieres?

�Sabes?, tu amo no te abandona.

�No! �l vendr� a verte de vez en cuando.

Para �l, nosotros siempre estaremos aqu�. Siempre.

Y puesto que ahora ya no est� sola,

perm�tame retirarme.

�C�mo podr�a agradec�rselo?

�Adelante!

Ha venido un se�or que desea hablar con la se�ora,

- el Sr. Tr�ffujean. - �No!

El se�or me ha rogado que le diga a la se�ora, que no se ir� sin verla.

Lo conozco, se pegar� como una lapa. D�jeme a m�.

�S�, yo lo recibir�!

No puedo hacerle cargar con este asunto.

M�rchese. Ser�n tres minutos.

M�rchese.

�H�gale entrar!

Se�or, la Sra. Monneron me ha pedido que le reciba,

pues se siente muy molesta con su insistencia tan fuera de lugar.

Pero amigo m�o...

Yo no soy su amigo. Ah�rrese esas intimidades.

�Ins�lteme!

�No comprendo nada!

�Qu� no comprende Ud.?

�No comprende que es una extrema torpeza

presentarse aqu�, despu�s de c�mo se ha comportado esta ma�ana?

�No comprende que ella est� cansada de tanta grosera insistencia!,

�hasta de su necedad! �Ud. no comprende!

Est� contento de encontrarse aqu�, �verdad? �Se siente satisfecho!

�Di algo!, �a qu� esperas?

�No consiento que me hable as�!

Y le ruego que salga, muy, muy r�pido.

�M�rchate! Contin�a t�.

�A m� se me pueden escapar unas bofetadas! �Tenga cuidado!

- �Unas bofetadas!, se�or de pacotilla. - No, no. No se batir�n por m�.

�Se�or, recibir� noticias m�as!

�Le atravesar� como a un pollo, se�or!

Un asunto de honor con este se�or. �Ni se le ocurra!

D�jeme decirle cu�nto lo siento.

Lo acaba de hacer, lo acaba de hacer.

En cuanto al perro, nada de cad�veres entre nosotros. Yo la resarcir�.

�Me resarcir�! �Qu� mal gusto!

Yo en su lugar, no insistir�a m�s, se�or.

Est� bien. Ya que est�n llenos de prejuicios...

Pero un d�a Uds. me har�n justicia.

Se�ora, se�or.

- Gracias. - No faltaba m�s.

�Edici�n especial de la prensa!

Fracaso del ministerio de Viviani.

Inf�rmense del fracaso del ministerio de Viviani. �Edici�n especial!

Lo dicho. Cuento contigo para que la lleves esta noche a "Maxim's".

�Pero no te prometo nada!

Pero, has tenido tiempo suficiente.

�Tiempo suficiente!, �no exageremos!

Claro que s�: comes con ella, cenas con ella...

Como el se�or est� alimentado, quiere prolongar el placer.

Me alimento para rehabilitarte, como dir�a Willie.

No lo dir�s porque cen� en su casa 3 veces.

Arr�glate como puedas: Yo estar� a las doce en "Maxim's".

Hasta entonces, no bebas demasiado.

A ella le horrorizan los borrachos.

�Cristalero!

�Cristalero!

Mi querida Jacqueline,

�tiene alg�n plan para esta noche?

�Y si fu�ramos a ver "La capa escocesa"?

Sacha Guitry y Charlotte Lisef: �divertido, no?

Tengo un palco.

Luego, iremos a cenar a alg�n sitio. �No me diga que no!

Lo s�, soy un pesado. Pero con Guitry puedo permit�rmelo.

En primer lugar, Ud. no es un pesado.

En segundo lugar, no ha escogido un buen d�a, esta noche es imposible.

�D�jeme terminar!

Espero a unos amigos que vienen de Londres.

�No ponga Ud. esa cara!

Yo no le escondo nada,

se lo cuento todo, hombre misterioso.

�Misterioso? �Por qu�?

Porque es un personaje muy reservado.

En fin, para esta noche �no es cierto que Ud.

podr� encontrar a alguien a quien ofrecer ese palco?

No, gracias.

Claro, Ud. est� muy bien relacionado.

Demasiado.

Tengo una intensa vida exterior.

Y una vida interior peque�a.

�Puedo preguntarle c�mo es... esa peque�a?

Ella no es.

�C�mo? �Ninguna aventura?

�Oh, s�! Peque�as historias sin historia.

Buenos d�as, buenas noches. Adi�s y gracias.

Pues bien, Maxime, le deseo una historia grande y hermosa.

- Tenga. - �Si ser� torpe!

�Oh, pero si tiene agujeros!

No le preste atenci�n.

Una negligencia de mi ayuda de c�mara.

Tiene una enojosa propensi�n a mezclar mi ropa con la suya.

Tome.

�Est� mirando esa fotograf�a?

S�, mujer misteriosa.

Es un s�mbolo. Llama al orden.

Su �nica misi�n es la de protegerme contra la tentaci�n.

Supone para m� una pena inmensa.

Utilizando un mal juego de palabras,

le dir� que no es una fotograf�a sino una prueba.

Querido Maxime, yo soy una mujer sin misterio, sin ataduras, sin amor.

Y feliz, pens�ndolo bien.

�Resignada?

Los recuerdos est�n ah�. Son compa�eros discretos.

Que buscan el olvido...

Que se manifiestan en forma de antiguos dolores.

Y luego est�n esos peque�os golpes de la suerte.

Ellos ayudan a vivir.

Nuestro encuentro, por ejemplo,

se produjo como sin quererlo.

S�, sin quererlo.

Y nuestras dos soledades

ser�n suficientes para conformar una s�lida amistad, �no?

Jacqueline, querida, �qu� contenta estoy de verla!

�C�mo est�, Frank? �Han tenido un buen viaje?

Maravilloso. �Me alegro de encontrarla en Francia!

- �Est� espl�ndida! - Gracias.

Perm�tanme que les presente al Sr. Maxime Cherpray.

Eva y Franck Ellison.

El Sr. Cherpray es un buen amigo m�o.

La felicito por su elecci�n.

Est� muy bien. Tiene un gran atractivo.

Eva tem�a que Ud. se encontrara sola.

Me gusta much�simo.

Forman Uds. una pareja muy atractiva.

Por favor, no sigan. Entiendo todo lo que est�n diciendo.

�Qu� gracioso!

Menos mal que no hemos hecho otra cosa que lanzarle piropos.

�Footit!

�Footit! �Footit!

�Mira c�mo nos ha reconocido!

�Siempre tan encantador! �Hola Footit!

�C�mo est�s Footit? �verdad que �l no nos ha olvidado?

�Verdad que no?

A m� un�camente me queda...�Perd�n!

S�lo me queda una cosa por hacer...

�Oh, no se�or! Hable en franc�s, se lo ruego.

Ahora estamos en Francia.

Pues en franc�s les deseo una agradable velada.

Encantado de haberles conocido.

- Mis respetos, se�ora. - �Pero qu�dese Ud.!

No hay que privar a Jacqueline de su presencia.

�Claro! �Y por qu� no?

�S�! �Pasaremos la velada todos juntos!

Como ve, ella no puede prescindir de Ud.

S�, la amistad es algo muy hermoso.

Entre �l y yo hay algo as� como una entente cordial.

Sin visos de...

Le deseo mucha felicidad al lado del Sr. Cherpray.

Gracias, pero no hay nada entre el Sr. Cherpray y yo.

�Pero lo habr�, lo habr�!

Felicidades.

Yo lo veo muy claro.

Y a una distancia considerable. �Bastante considerable!

Si vienen a Londres este invierno Uds. dos.

�S�!, una vez que se hayan casado Jacqueline y Ud.

Es la primera noticia que tengo. Gracias por la invitaci�n.

Ud. no pod�a saberlo, pero yo s� lo s�. Lo he adivinado todo.

Ud. ha llegado a su vida en el momento preciso.

Pero nosotros somos amigos, sin m�s.

�S�, s�, se lo aseguro!

Pues su amistad ser� la de marido y mujer.

- No es el caso. - Ser� el caso. De eso me ocupo yo.

I would fain have it a match.

Est� escrito en Shakespeare.

�Bueno, si lo escribi� Shakespeare!

Pero para llegar a ser el marido perfecto, tendr� que aprender a bailar.

Ud. baila como, como... �C�mo dicen Uds.?

- Una fuente para sopa... - Una sopera.

Gracias.

Confieso que a�n no he tenido tiempo de aprender este baile de importaci�n.

- �C�mo lo llama Ud.? - Tango.

El tango.

Ya est�n aqu� nuestros bailarines.

�Baila Ud.?

�Oh, no, no! Ud. baila con Jacqueline.

�Vamos Jacqueline, en pie!

Con mucho gusto.

- �Yo cre�a que era Ud. amiga m�a! - �Por qu�?

�Porque si Ud. coloca el tango entre Jacqueline y yo...!

�C�mo? �No le gusta el tango?

A �l no puede gustarle nadie que no conozca.

Venga, se lo presentar�.

- �Cu�nto le debo? - Dos francos.

- �No se queda con �l? - No, prefiero volver a pie.

�No me guardar� rencor por rechazar su invitaci�n a "Maxim's"?

Claro que no, al contrario.

Tampoco Ud. ha insistido mucho, seamos justos.

Si tiene Ud. sed, mi whisky es excelente.

Nada me gustar�a m�s.

Lo retengo diez minutos y luego lo despido.

�No le parecen originales mis amigos ingleses?

S�. Ella en partircular: cita a Shakespeare.

Qu�tese el abrigo.

�l tambi�n tiene sus propias ideas.

Jacqueline, �por qu� hablamos tan bajo?

�El servicio!

De todos mis amigos, Ud. es el �nico que les ha ca�do en gracia.

No soy curioso, pero... pro �s�!, realmente soy muy curioso.

�Qu� le han dicho de m�?

Que Ud. era encantador, sensible, inteligente, modesto.

�Modesto? Contin�e, contin�e halagando mi modestia.

Destinteresado, valiente.

�S�! Ha tenido ocasi�n de demostrarlo ante su amigo Afflugeant.

�Tr�ffujean!

Como Ud. quiera.

En resumen, Ud. es un amigo perfecto.

Maxime, yo le hago comendador de la Orden de...

�Y de la Orden de qu� podr�a ser?

De la Orden de Jacqueline.

Entonces, procedamos a abrazarnos.

�No, Jacqueline! Ud. se equivoca de persona.

�Inglaterra adolece de perspicacia!

No soy m�s que un farsante, Jacqueline.

Un falso amigo,

un fracasado, un don nadie,

que vive del cuento, de cosas insignificantes, de propinas.

Alguien mediocre, un mendigo, un par�sito.

Un tramposo, un estafador, un miserable.

Y yo, una aventurera, una vampiresa de casino.

Una esp�a tal vez.

Maxime, �de qu� tiene miedo Ud?

Parece que interpreta una mala obra. �No me creo nada!

�Si tuviese treinta a�os menos!

Yo tendr�a cinco. Ser�a perfecto entonces.

Pero Hubert, menuda cara de circunstancias. �Qu� te ocurre?

�Has perdido a tu chica?

�D�jame en paz! �No es el momento!

- �Pero si t� jam�s dices eso! - �Ah� es donde me equivocaba!

- El per�dico, se�ora. - Aqu� tiene, se�or.

�Tenemos presidente del Consejo?

Van a llamar a Delcass�. Por lo menos, es un hombre guapo.

�Vaya horas de volver a casa!

�Qu� haces t� ah�?

Te he esperado toda la noche, en "Maxim's".

- �Qu� has estado haciendo? - No me hables.

Estuve con unos amigos de Jacqueline, unos ingleses.

- Imposible deshacerse de ellos. - Tengo que hablarte.

Debo coger el tren en una hora.

Sra. Sibourd, "costurera".

L�on Filoud, "jefe de camareros suplementario".

Eug�ne Beltran, "m�sico acompa�ante".

Sra. Jacqueline Iliabini, "jazz-band".

Todo un palacio de las mil y una noches.

�Es verdad! Nunca hab�as estado en mi casa.

Nunca me invitaste.

Y no me extra�a.

�Qu� ofensa para un emperador!

Vamos, vamos. Ah�rrame tus reflexiones.

"Cuchitril o no cuchitril"... como dir�a alguien.

- �Alphonse Allais? - No, �Shakespeare, hombre!

�Vaya!

�Tu madre?

Oye, te estoy hablando:

- �Es tu madre? - S�.

�Si ella te viese!

- �Pero si es V�drine! - No, Garros.

- �T� volaste con Garros? - S�.

�Qu� biombo m�s horrible!

- �Hay ratas aqu�? - No, �por qu�?

Se puede tener un gato por gusto, �verdad?

�Por supuesto!

- �Una taza? - No, gracias.

�Entonces vas a coger el tren?

S�. Esta ma�ana, cuando volv� al hotel, me encontr� con un telegrama.

Mi t�o Michel ha muerto.

- �Y vas a heredar? - �Qui�n te lo ha dicho?

�No hay m�s que mirarte! �Y era rico tu t�o?

Como Creso. Y con mucha suerte.

Toda su fortuna en Suez y en suelo ruso.

Con suerte o no, de todas maneras est� muerto.

A los 88 a�os. Y de mal de amores.

Su amiguita le enga�aba con un coronel.

El ej�rcito, siempre tan activo.

- Y, �cu�ndo vuelves? - Te mandar� un telegrama.

En mi ausencia, oc�pate de Jacqueline.

Para encontrarla en mi cama cuando regrese.

- No Hubert, no. - �No? �C�mo?

Yo tambi�n tengo intenci�n de alejarme de Par�s.

Te ir�s a mi regreso, Una vez el asunto Monneron est� solucionado.

�"El asunto Monneron"!

Hubert,

�podr�a hablar contigo seriamente 3 minutos?

Si es para contarme tus problemas personales...

No, al contraro.

�Me vas a escuchar?

�Adelante, viejo amigo!

No, tienes raz�n. No es el momento.

M�s tarde. �Venga, vete a coger el tren!

Est� bien.

Entonces, quedamos de acuerdo.

Cuando vuelva, quiero ver a Jacqueline en mi cama,

a la misma temperatura que la bolsa de agua caliente.

Hasta pronto.

�Diga? �S�?

�Ah, es usted!

�Es Maxime!

No, se lo dec�a a Chocolat. �Vamos, vete!, �vete!

Claro que no. No me ha despertado.

Precisamente me dispon�a a pensar en usted.

- �Ha llegado bien a casa? - S�, Jacqueline.

S�, muy feliz, Jacqueline.

Un poco angustiado, pero...

en el amor, la angustia es una buena se�al, �no?

�Pero �mile! �Ya est� bien!

�Has terminado?

Es mi ayuda de c�mara. �Es de una torpeza tal!

S�, una parte de la cristaler�a por la que siento aprecio.

�Que c�mo es mi casa? �Curiosa!

�Celosa?

Gracias, Jacqueline. Los celos son un bonito sentimiento.

�Las paredes...? Algunos cuadros.

Un Douanier-Rousseau bastante po�tico,

Un lienzo algo insensato de Bracq,

un bello desnudo de Renoir,

un Van Gogh bastante conmovedor,

�ah, lo olvidaba!, un Boldini muy conseguido,

en fin, una cosilla de Degas...

No, no. No es una bailarina.

Es una mujer tomando un ba�o.

Eso es todo. S�, ciertamente ecl�ctico.

Mis ventanas dan al parque Monceau.

S�, una vista muy apropiada.

No, el sal�n no dice nada de m�.

Lo hered� de mis padres.

Adoraban el arte japon�s, y Oriente est� por todas partes.

Por supuesto Jacqueline. S�, S�, pronto.

No, en este momento es dif�cil...

He alojado en mi casa a un viejo t�o m�o muy enfermo y a una cu�ada.

�Qu� voy a hacer hoy?

Voy a pasar la tarde en casa de mi buen amigo, el general Le Questin.

Me ha pedido que corrija sus memorias.

Esta noche, donde usted quiera, Jacqueline.

�En su casa? Muy bien.

Por supuesto.

Por supuesto que la amo, Jacqu...

Naturalmente que estoy solo.

�C�mo? �M�s fuerte? �La amo!

Hasta esta noche, Jacqueline.

Muchas gracias, Sra. Miguolet.

�Sr. Maxime!

Su camisa.

Le he cosido el bot�n, pero no aguantar� otro planchado.

- Gracias. Ya me dir� cu�nto le debo. - No hay prisa.

�S�?

�No hay ning�n abonado con el apellido Cherpray?

Pero se�orita, no es posible. �Vuelva a buscar!

Cherpray.

�Pero estoy hablando con informaci�n, s� o no?

�No hay ning�n Cherpray? Qu� curioso.

Est� bien. Gracias, se�orita.

Se alquilan apartamentos. Primer piso.

Mi coraz�n es un acorde�n.

Que bajo tus dedos vibra y suspira,

cuando sus latidos tej�an hasta el techo

en la plenitud de nuestros delirios.

Mi coraz�n es un acorde�n...

�Eh, t�!

�Pero no ves que estoy trabajando!

Yo tambi�n, Chi-chi.

Y, �t� no ves que me cultivo?

�Ya est� bien!

�D�jenlo ya! �Despejen el campo!

�Ya est� bien! �D�jenlo!

La Guerra Imposible

Por ti,

por m�, por nosotros.

�Canalla! A�n te acuerdas.

Tu beso por triplicado, �una delicia!

�Que mosca te ha picado despu�s de tanto tiempo? �Un cierto regustillo?

�Quieres volver con la de anta�o?

Soy feliz, Gazelle. Y s�lo puedo cont�rtelo a ti.

�Tu Gazelle! �Y todav�a te acuerdas!

�Veinte a�os despu�s!

Quedamos marcados, tatuados. Sin remisi�n.

�Qu� te sucede entonces, se�or complicado? Pareces muy alegre.

�Ella se parece a m�?

- No exactamente. - Una pena. No me habr�a importado.

Tener un desliz contigo, por persona interpuesta.

Lo siento.

No tengo nada que decir: Yo me fui a comprar a otro sitio.

�As� que era eso! �Era eso!

�El qu�?

Es la que ha llamado dos veces busc�ndote.

Y las dos veces ha colgado al o�r mi voz.

Ahora lo comprendo todo. �Est� celosa!

Viejo amigo, para un veterano...

�Bravo! �Es bonita?

Muy bonita.

- �La conozco? - No.

- �Est� en el teatro? - No, no. Es una mujer bien.

�Oye, que est�s hablando con una ex-artista!

No hace teatro...

Entonces tiene a alguien que la mantiene.

- Tampoco. - Pues entonces, �de qu� vive?

Tiene su propia fortuna.

�No s� cu�nto podr� costarte esto!

�Pero si yo no tengo un c�ntimo!

Pues sales ganando. No arriesgas nada.

�Ella me cree rico!

Me parece que vas a complicarte la vida.

T� puedes simplific�rmela.

- �C�mo? - Prest�ndome 500 francos.

�500 francos?

Imposible. Me gustar�a, pero no puedo.

- �Y por qu�? - Porque soy una avara.

Conmigo, no.

Es m�s fuerte que yo. Me supera.

No arriesgar�s nada. Siempre pago mis deudas.

Pero no quiero tener dinero lejos de m� en los tiempos que corren.

�Con todas esas ca�das de ministerios!

Lo siento, pues t� eres la �nica persona a la que tendr�a el gusto

de prestar dinero

si no fuera tan avara...

Ves, por poca cosa...

No insisto, pero me causas una gran decepci�n.

�Y t�, qu�?

Tu beso triple era para eso: para pedir limosna luego.

�Una flor azul siempre encuentra quien la recoja!

�Oh, no, Gazelle! No vine aqu� con prop�sito alguno.

Y la prueba:

mira, por ti, por m�

�por nada!

�Odio verme tan apegada a mi dinero! �Es horrible!

Yo te quiero mucho, cielito.

Y me cuesta no poder darte satisfacci�n.

Eso no te cuesta nada, seamos justos.

�No bromees con los sentimientos!

Pienso a menudo en ti, �sabes?

�Mira! Esta misma ma�ana.

Incluso quer�a regal�rtela.

Es una vieja foto que encontr� en el fondo de un caj�n.

En esa �poca, el dinero me importaba muy poco: �No lo ten�a!

�No te dice nada?

�Te acuerdas de ese vestido?

Lo llam�bamos "vestido arco iris", porque me lo regalaste

despu�s de una tormenta dom�stica.

Yo te hab�a provocado y t� me diste una buena paliza.

En aquellos tiempos sab�amos amar.

Ahora con el progreso... �nostalgia!

Qu�datela, te devuelvo tu vestido.

Yo estoy dentro, de manera que sales ganando.

�Vamos, Gazelle!

- �Quer�as ver a �douard? - S�.

S�, le encontr� un retrato del Emperador.

Entonces, �de qu� te quejas? Te llevar�s una comisi�n por esa birria.

Un 10 por ciento. �C�mo lo encuentras?

Mira, Napole�n no es mi tipo.

Con el general, me basta y me sobra.

�Pase!

�El Emperador!

�S�? �No cuelgue, se�ora! �No cuelgue!

Le habla la generala Le Questin.

Est�n reunidos.

Pero al general y a m� nos encantar�a conocerla.

Venga a buscar al Sr. Cherpray.

Ser�a un buen pretexto.

Ahora, si Ud. quiere.

Entre mujeres no faltan temas de conversaci�n.

Hasta muy pronto.

Me gusta.

Si pudieses encontrarme en Austerlitz.

Me han hablado de una hermosa retirada de Rusia.

�Ni una derrota bajo mi techo!

No hay derrota hermosa.

Un ataque repelido: �eso es un cuadro!

- �Edouard! - �S�?

- Necesito 500 francos. - �Para qu�?

- Para gastarlos. - �Con qui�n?

Eso no te lo dir�a ni siquiera por 500 francos.

�550!

�575! �600!

As� me gusta, eres un caballero.

Yo te cre�a retirado de ese tipo de asuntos.

- �Vuelves a empezar? - No, Termino.

- Mi �ltimo amor. - Fuegos en extinci�n.

Muy interesante. Pero 500 francos, �no!

Busca a una mujer m�s econ�mica.

Y como dec�a nuestro Emperador...

�Pues estamos bien!

Pase mi querida se�ora, h�game el favor.

- Perdone las molestias. - No se disculpe, venga.

Los se�ores est�n reunidos. No se alargar�n mucho.

Debo de parecerle a Ud. muy indiscreta.

Al contrario, yo soy la curiosa.

Ud. me intrig� al colgar el tel�fono.

No colgu�. Se cort� la l�nea.

�Vamos, vamos!

Al o�r mi voz, Ud. pens�: �Pero si el general es rubia!

�El Sr. Cherpray le ha hecho alguna injuriosa confidencia?

No, �pero yo tengo un olfato!

Apenas mi nariz oli� el aire, capt� la noticia.

�Tal vez su nariz miente... al son que respira?

No hay m�s que ver a Maxime.

Tiene la misma cara de hace veinte a�os.

�Conoce al Sr. Charpray desde hace tanto tiempo!

- �Oh!.. - �Tanto, tanto!

�l me ha hecho por completo. Somos como hermanos.

�Era un hombre de una belleza!

Ud. no puede hacerse una idea.

�Pero si todav�a est� muy bien!

Es lo que yo le digo.

Como �l, s�lo se encuentra uno en la vida.

�Y a�n as� hace falta salir mucho!

Las nuevas generaciones no ofrecen nada semejante.

Una se da cuenta s�lo con el tiempo.

- �Con el tiempo? - S�, por hast�o.

Ud. pasa una noche con un gigol�:

Est� bien, nada que decir.

Por una noche resultan siempre encantadores.

Pero si se sobrepasa esa cifra,

empiezan los extra�os despertares. �Cr�ame!

Me basta con su palabra.

Dese cuenta de que yo hablo de o�das.

En mi vida hay un �nico hombre: el general.

- Y estoy contando de m�s. - �Un �nico hombre!

�Qu� largo y solitario "t�te � t�te"!

No tengo ning�n m�rito.

Pues es exactamente lo mismo que haber estado con varios.

- Varios. - Muy singular.

- No, gracias. - �Pues claro!

Lo conoc� capit�n, comandante, lugarteniente, coronel.

�Todo un regimiento!

En resumen, Ud. ha pasado su vida al pie de las banderas.

�Exacto!

Maxime no sabe que Ud. est� aqu�. Va a quedar encantado.

�C�mo? �No se lo ha dicho?

�No soy tan tonta!

�Se levanta la sesi�n! Maxime, tienes una visita.

�Una visita?

�Pero esto s� que es una sorpresa!

La Sra. me dijo que a Ud. le encantar�a verme,

e insisti� de tal manera que...

Gazelle adivina todos mis deseos.

Jacqueline exagera. No hubo necesidad de insistir.

�Me permite que la llame Jacqueline?

Por supuesto, Gazelle.

�Y a m� no me presenta nadie? General Le Questin.

Jacqueline Monneron.

�Monneron! Yo conoc� a un Monneron.

Era capell�n. �Su padre, sin duda!

No, yo no tengo ning�n padre capell�n. Al menos que yo sepa.

Lo tengo merecido. Digo muchas tonter�as.

- �C�mo ha ido el trabajo? - Estamos haciendo progresos.

Nos disponemos a atacar un cap�tulo que ser� algo sensacional.

Por supuesto, Chi-chi.

Prueben este jerez de 1815.

A�o funesto para Francia, pero ben�fico para el jerez.

Y t�, ya ves, todo se acaba sabiendo con esta presentaci�n.

Si hubieras dejado continuar la apuesta,

habr�a subido hasta 700 francos. Y ahora, poseo tu secreto por nada.

Jacqueline Monneron, ha estado a punto de costarme 700 francos.

- �Yo? - No le escuche. Est� bromeando.

En efecto, esa suma es una broma.

�Ay, �ste!

De �l se creer�a que mandaba un escuadr�n de aguafiestas a caballo.

- ��douard! - �Por Jacqueline Monneron!

"�C�llate cari�o!", emblema de la firma.

Y el �ltimo grito: "Vestido de tango":

Y ahora, perm�tanme presentarles: "Como �l no venga seremos trece".

Un vestido realmente divino, como les dije.

"Primera sospecha".

Ribot presidente del Consejo.

�No habr� visto Ud. a la Sra. Monneron?

- La Sra. est� en el probador. - Gracias, se�orita.

"Aromas de Zaragoza"

Antoinette, ya puede decirle al Sr. Poiret que no me gusta su vestido.

- �Me horroriza este azul! - �El azul Raoul Duffi, se�ora?

�Si el Sr. Poiret la oyera!

Para �l. este vestido es admirable.

�Qui�n va a pon�rselo? �Desde luego, no el Sr. Poiret!

�Y bien que lo siente, se�ora!

Se pasa la vida envidiando a sus clientas.

�S�?

�C�mo est�, Louise? �Qu� tal, Antoinette?

- Llega justo a tiempo. - Perd�n.

Antoinette,

el Sr. Cherpray y yo no hemos llegado a un acuerdo.

- Me gustar�a saber su opini�n. - �Sobre qu�, se�ora?

Imag�nese que una de mis amigas se ha convertido

en amante de un hombre encantador, delicado, equilibrado...

�Qu� caso tan raro!

- Ella lo recibe en su casa. - �l la recibe en la suya.

No. De eso se trata: �no!

Desde que se conocen,

�l a�n no le ha permitido meter los pies en su casa.

Al parecer, su apartamento se halla moment�neamente ocupado

por un anciano t�o enfermo.

- �Qu� pensar�a Ud.? - �Seguro que dice la verdad!

Ella no tiene m�s que esperar la muerte de su t�o.

Lo esencial es que ellos dispongan de un sitio apropiado.

S�. Puesto que ellos ya disponen de un sitio apropiado.

�Puede dejarnos, Antoinette?

Le enviar� a alguien para desvestirla.

Eso es, gracias.

V�monos, Louise. Se�or...

�Por qu� dice esas cosas?

El doctor me ha dicho esta ma�ana

que mi t�o pronto se encontrar� en disposici�n

de volver a su casa de Montecarlo.

Siento gran curiosidad por conocer sus interioridades.

Me aflige, Jacqueline: No tiene confianza en m�.

�De veras?

�Viva San Maxime!

- �C�mo? �Est� en todo! - Pues s�.

�Una llave de oro! �Y una cadena!

- �Se trata de alg�n s�mbolo? - No. Es una se�al de confianza.

Podr� entrar en mi casa con esa llave cuando quiera.

Y siempre ser� bienvenido.

Yo soy una mujer sin misterio, "Se�or Enigm�tico".

Y yo, Jacqueline, ahora, soy el m�s feliz de los hombres.

Pero s�lo tengo un secreto: usted.

Un secreto a voces.

- �No puede pensar eso! - Claro que no.

D�game, esta noche, �cenamos juntos para celebrar su fiesta?

Esta noche, ma�ana, pasado ma�ana por la noche...

Por desgracia, ma�ana por la noche no podremos.

Ceno en la Embajada de Inglaterra.

Y usted, �qu� har� entonces?

Yo ir� a cenar solo a alguna parte.

A Larue. Al Caf� de Par�s, eso es.

Tiene una buena orquesta. Pensar� en Ud. entre m�sica.

�Aqu� tiene su cartera!

�La cartera que olvid� en mi casa, con la fotograf�a de su amante!

Jacqueline, no comprendo nada de lo que me dice.

No, eso s� que no.

Ah�rrese las explicaciones.

�S�lo de pensarlo! �Qu� est�pida!

- �Quiere escucharme? - �No!

- �Se lo suplico! - �No!

�C�mo he podido amarle! �Pero m�rese por curiosidad!

Es vil, mentiroso, un mediocre

que se cree sutil y espiritual, con su bromas caducas

y sus poses de vieja presumida.

�Una palabra! �Una sola!

Lo que necesitan las personas de su especie son prostitutas, rameras,

como esa que tanto se ufana de llevar consigo.

- �Qu� vileza! - �Por lo m�s sagrado!

�Va a jurar! �Esc�chenle: va a jurar!

No retrocede ante nada. Es todav�a m�s ruin de lo que parece.

- �D�jeme hablar! - No pierda su tiempo.

Todo ha terminado entre nosotros.

En cuanto a la llave que le di de forma tan equivocada,

puede qued�rsela. Cambiar� la cerradura.

- Adi�s. Nunca le perdonar�. - Jacqueline.

- �D�jeme pasar! - �Cuando me haya escuchado!

Acabe r�pido.

�No se ha dado cuenta de que es Gazelle?

�Gazelle?

�S�, en la fotograf�a! �No ha reconocido a Gazelle?

�Me toma por idiota! �Gazelle?

S�, Gazelle. La querida de Le Questin.

Esta fotograf�a tiene m�s de veinte a�os.

La encontr� por casualidad hace poco

y me la dio para deshacerse de ella. Yo no pod�a rechazarla.

La met� en mi cartera y no me he vuelto a acordar de ella.

Lo m�s gracioso es que, en efecto, yo fui amante de Gazelle hace tiempo.

Eso es verdad.

�Hace tanto tiempo, Jacqueline! Es agua muy pasada.

- �Gazelle...? - S�, Gazelle.

Tiene gracia.

- �Le he hecho da�o? - No.

�Celosa de una vieja presumida!

Resulta halagador para la vieja presumida.

- �Es esto su casa? - S�.

- �Y su decorado? - El sal�n chino.

No ve�a nada. �Estaba tan furiosa!

La c�lera ciega, ya se sabe.

�sta es mi vida, Jacqueline:

un lugarteniente que retrocede sobre sus pasos.

�Mi pobre Maxime!

Exacto: pobre y Maxime.

Ni siquiera existe el anciano t�o.

Soy un mentiroso, ten�a raz�n. Un viejo presuntuoso.

�Ten�a tanto miedo de perderle!

En cuanto al C�zane y al Verhner...

Un Renoir y un Van Gogh.

�Mis cuadros son "tablaos" en Espa�a! �Lo ve?

Ya s�lo me quedan los juegos con las palabras.

- Le pido perd�n. - �Oh, no, no!

- �Es su madre? - S�.

Mi madre era muy hermosa. No hay m�s que verla.

- �Y ese se�or es su padre? - S�.

- �Se bati� en duelo! - Para matar el tiempo.

�Qu� bonito es este biombo!

�Mira d�nde est� su t�o!

- Es una dama. - �Otra m�s!

- Una vieja dama. - �Ah, bueno!

Se llama Lolotte.

�Pero si est� aqu� su Van Gogh! Es el sill�n de Gaugin.

Y ahora...

Y ahora pondr� la mesa.

Soy una excelente ama de casa, ya lo ver�.

No puedo ofrecerle gran cosa:

unos huevos, algo de fruta, una botella de sidra.

Una comida de estudiantes.

Uno puede permitirse el lujo de volver a los 20 a�os algunas veces.

S�, Maxime, debe resignarse: me quedo.

�Te parece bien?

- Buenos d�as, Sra. - Buenos d�as, Rosyne.

Mi desayuno: un t� muy fuerte, tostadas y mermelada de naranja.

- Prep�reme la cama. - S�, se�ora.

- �S�rvamelo despu�s del ba�o! - S�, se�ora.

Si me llaman, no estoy en casa.

Voy a dormir hasta las cinco.

- �Rosyne! - Ya voy, se�ora.

Lleve este vestido a la tintorer�a.

No est� sucio, se�ora.

Huele un poco a fritura, eso es todo.

Precisamente por eso.

�Qu� bien est� uno en su casa!

- �Me dec�a algo la se�ora? - No, no Rosyne. No.

Lo hab�is prometido. Os espero a la vuelta.

Prometido. Saludos al Sr. Cherpray.

Se lo dir�, gracias.

- Buen viaje. - Hasta pronto, Jacqueline.

�Hasta pronto!

�Adi�s!

Le pido perd�n, se�or. Yo... lo siento mucho.

- Yo... - Y yo estoy encantado.

Par�s es especialmente hermoso hoy.

Mis respetos, se�ora.

�Ca�da de Ribot!

1 franco. Edici�n especial.

�Inf�rmense al detalle sobre la ca�da de Ribot!

�Qu� ocurre? �No hay taxis?

No, se�or, los taxistas est�n en huelga.

�Pues vaya gracia! Mejor me hubiera quedado en Niza.

No hay taxis, no hay gobierno. �Menudo desorden!

�Edici�n especial! �Compren la prensa! �El Gorro Frigio!

�La ca�da de Ribot!

�Hola, Marcel! �C�mo est�, Marcel?

- �El se�or ha tenido un buen viaje? - Excelente.

- �Todo bien en el entierro de su t�o? - Muy bien. Maravillosamente bien.

Un momento.

- �Qu� ocurre? - No hay nada que hacer, se�ora.

El carburador est� obturado.

- �Est� Ud. seguro? - Por completo, se�ora.

- Est� bien. Ll�meme a un taxi. - Los taxis est�n en huelga, se�ora.

�Me permite ofrecerle mi coche, se�ora?

- �Pero se�or...! - Tr�ffujean.

Tranquil�cese. No le impondr� mi indeseable presencia. Yo ir� a pie.

Nadie le acusar� de falta de tes�n.

Eug�ne Flachain est� lejos de la estaci�n de Lyon.

Aunque tenga poca prisa...

Est� bien.

Puede subir conmigo. No le tengo miedo a nadie.

Como quiera.

- �D�nde vive Ud.? - Tr�ffujean. Hotel Ritz.

Se encuentra en mi camino.

- Le dejar� all�. - Al "Ritz":

Y ha hecho falta que mi t�o muriera,

que yo fuera a Niza, que volviera el d�a en que sus amigos

marchaban a Cannes,

que mi abrigo cayera sobre el barro, que su carburador se atascase,

que un gobierno no menos atascado rechazase

las reivindicacines de los ch�feres, y que Par�s

se viese privado de sus taxis para que, por fin,

Ud. se dignase a escucharme.

�La vida es algo sorprendente!

Carburador.

�Me ha comprendido? �sa ser� nuestra contrase�a: Carburador.

Jacqueline, hasta la muerte. �ntimos.

No, Ud. se est� acelerando un poco.

De acuerdo, me ha hecho re�r con sus tonter�as.

Hac�a tiempo que eso no me suced�a,

pero de ah�a a "carburador", �no!

Cuando un se�or y una dama han re�do juntos con las mismas cosas,

es un poco como si...

�No! �Groser�as no!

�Como si ellos hubieran hecho, qu�?

�Ud. pone en mi boca cada cosa!

- Calle Eug�ne Flachain, n� 2. - �No! Jacqueline...

�No le permito que me llame Jacqueline!

Bueno, Louisette.

Louisette, �cu�ndo nos veremos?

Delante de la estaci�n de Lyon, en la pr�xima huelga de taxis.

Calle Eug�ne Flachain, n� 2

�Hola! �Recibiste mi telegrama?

Ya lo ves. �Qu� tal el entierro?

�De primera!

El tiempo soberbio, la gente encantadora.

Y aqu�, �qu� hay de nuevo?

Pues nos hemos quedado sin gobierno,

P�drine gan� la Par�s-Madrid,

Alice de Tinder cambi� de amante

y el se�or Lebargie de corbata.

Se vendi� un Picasso: �11.000 francos!, como lo oyes.

Y Carpentier ha machacado a Inglaterra.

�S�! �Has terminado la guasa?

- �Ha llamado? - S�, una botella de agua de Vichy.

De acuerdo.

- �A ti te han cambiado! - Se acab� el alcohol.

�Y t�? �Ahora le das al aguardiente?

Ya ves. Cada uno su turno. Permutamos.

�Bravo! �Y Jacqueline?

- �Jacqueline? - �S�!

Por ese lado, las noticias son menos brillantes.

Nada que hacer. Lo he intentado todo, �eh?

Basta con pronunciar tu nombre

para que instant�neamente frunza el ce�o.

Es in�til insistir. �Un t�mpano!

Un t�mpano.

Yo en tu lugar...

abandonar�a.

S�. �Muy gracioso!

- �Muy gracioso! - �Por qu�?

Acabo de dejar a Jacqueline Monneron.

�Te has quedado de piedra!

Es una broma.

Somos u�a y carne: �S�, amigo m�o!

La encontr� en la estaci�n, adonde fue a acompa�ar a unos ingleses.

Su coche tuvo una aver�a.

Le ofrec� un sitio en el m�o, ella acept�.

Su ce�o no se frunci�. El t�mpano se rompi�.

�Ella es encantadora y me adora!

No, no est�s hablando en serio.

Es verdad. Se lo cont� todo:

lo del bosque el falso altercado.

La misi�n que yo te hab�a encargado.

Me invit� a un whisky en su casa:

Calle Eug�ne Flachain, n� 2.

Y lo que ten�a que suceder, sucedi�.

- Ya est� todo dicho. - �Farsante!

�Quieres preguntarle a mi ch�fer?

- �No? �Como quieras! - �Dime que no es verdad!

Di... Di: "No es verdad".

�Idiota!

�Por qu� no me dijiste que te hab�as enamorado de ella?

�Habr�a simplificado las cosas!

Entonces, amigo... �Es tu gran amor?

�No te da verg�enza! �A tu edad!

No te burles de m�, �quieres?

- Si t� supieras... - Lo s�, lo s�.

Est� todo escrito en tu cara.

Pero tranquil�zate. No ha pasado nada.

Me encontr� con Jacqueline, eso s� es verdad.

Bromeamos y nos separamos como buenos amigos.

�Pero qu� te dijo?

�Nada! Habl� yo todo el tiempo.

Yo te aprecio mucho, Maxime.

Para m�, Jacqueline est� olvidada.

Ya me conoces, no me duran nada las ideas.

La persistencia no es lo m�o.

Adem�s, ag�rrate bien:

me caso.

No antes de un a�o. Una primita m�a. La conoc� en el entierro.

Gran fortuna, f�sico anodino. Una acuarela.

Y en espera del feliz acontecimiento,

he decidido volver con Liliane. �Ya ves!

Vamos, bebe. Te sentir�s mejor.

�Ah, aqu� est� Ud.! �Qu� horas son �stas de venir?

�Y en qu� estado! �Menuda facha!

Ojerosa, como muerta, reventada.

�S�lo piensa en eso! Muy agradable.

�Una secretaria de rompe y rasga!

- �Puedo irme a trabajar? - Vaya, eso le descansar�.

- �Me necesitas para algo? - Pens�ndolo bien, no.

- �Cenamos juntos? - No, esta noche estoy...

- Estoy ocupado. - �Dos cubiertos! �Dos!

Ll�mame ma�ana por la ma�ana.

- �Sin rencor? - Sin rencor.

Teatro de "Les Capucines". Atenci�n:

Martes, 6 de junio de 1914. A las 12 h. en "Maxim's".

Cena de representaci�n n�mero 100 de la revista "No todo es malo."

�Quiere hacer llegar esta invitaci�n a la Sra. Jacqueline Monneron?

Calle Eug�ne Flachin, Paris 17.

De parte del teatro de "Les Capucines".

�De qu� se r�e, est�pida?

La sala est� reservada a "Les Capucines".

Cena de Centenario... pero la comida... �de primera!

�Le pill�!

El se�or busca sitio y crea el desorden.

- Elimino a los pesados. - �Haces el vac�o?

Tienes raz�n, mejor quedar entre amigos.

- �D�nde estamos nosotros? - Vosotros ah�.

�Chi-chi! �M�tete ah�!

No pudes quedarte de pie con tus v�rices.

Yo tendr� v�rices, pero la avariciosa eres t�.

�T� y tus bromitas de la edad de piedra!

�Payaso! �"Ma�tre"!

Al general no le ponga men�.

Un lenguado sin espinas, una chuleta sin hueso...

Y compota sin pepitas. Muy bien, se�ora.

Lenguado, compota. Lenguado, compota.

�Qu� r�gimen! No estoy enfermo, que yo sepa.

Eres viejo, lo que viene a ser lo mismo.

- �A qui�n has puesto a mi lado? - A Maxime y su amiguita.

- �Jacqueline? - S�.

Maxime, Chi-chi.

Mi pasado, mi presente.

- �Y yo el futuro! - Un futuro algo hipot�tico, �no?

Gracias, muchas gracias.

�Siempre tan educado! �Y con un tacto!

�Era una broma, tonta!

Hace un rato que te espero en el bar. Me sigues dando de lado.

- �Vienes o no a tomar algo? - S�, pero muy ligero.

Deja de beber y se convierte en un mal bicho.

�Carburador!

- �Qu� ha dicho? - No lo s�.

Y esta revista, tan espiritual y mordiente,

de la que ahora celebramos su cent�sima representaci�n...

�Bravo!

Esta revista, como digo, es a la vez

tan parisina, tan "capucine" y tan francesa,

que bien podr�a ser de Arist�fanes.

S�, un Arist�fanes volteriano que firmar�a como Parist�fanes.

�Encantador!

Pero si el autor les pica, piensen que no hay, gracias a Dios,

ciudad sin rosas.

Muy gracioso.

As� pues, levanto mi vaso por las nalgas de Ildamay,

nalgas de entra las que uno escoger�a salir

con preferencia a las de J�piter.

�No podremos estar a gusto esta noche!

Lo levanto por el trasero de M�rindole,

un trasero en el que de muy buena gana har�amos un galante aterrizaje.

�Qu� mal gusto!

Lo levanto por la garganta perfecta de Liliane Dextre,

para la que con placer tocar�amos la canci�n de "tus tetas reales tetas son".

�Tenga cuidado con esas bromas!

Y yo bebo por las celestes curvas de Alice Bonheur,

con cuya contemplaci�n todos nos sentimos un poco Adonis.

�Que en Adonis se convierta quien piense mal!

- �Qui�n es este imb�cil? - El representante del ministro.

�Qui�n es esa vieja de ah�? �La conoces?

No. �Por qu�?

Hace una hora que no te quita ojo.

�Preste atenci�n por si se lo quita!

- �Con lo celosa que es Ud.! - Esta noche, no.

Ser�a un error sentir celos trat�ndose de Maxime.

Es la honestidad y la lealtad mismas.

- A menudo le enga�aron. - �Vaya, hombre!

�No he dicho siempre!

�Las mujeres son tan caprichosas!

Pero Maxime jam�s les ha fallado.

�La fidelidad en persona! �La confianza ciega!

�Pero qu� le pasa a esa mujer, que no hace m�s que mirarle!

�Est� loca!

Una amiga de la infancia, tal vez.

Me extra�ar�a.

Las mujeres envejecen m�s r�pido que los hombres.

�F�jate! Esta noche tienes veinte a�os.

�No le parece?

Nunca se me han dado bien los n�meros.

�Verdad? Hombre confiado y fiel.

- No, Maxime, aqu� no. - �Por qu�?

B�selo, ya que tiene ganas.

No en p�blico.

�Me aterrorizan las exhibiciones p�blicas!

Pues a nosotros nos dan igual. �A que s�?

Estoy acostumbrada al p�blico.

Chi-chi, �no te dice nada eso?

�Decirme algo? Es demasiado para mi edad.

�Esto es incre�ble!

Sin disculpas, �eh? Esto da suerte.

Chicos, tengo la impresi�n de que a esta velada

le falta alg�n que otro carburador, �no?

�Carburador?

�Qu� es esa historia de los carburadores?

Nada. Tengo la impresi�n de que estamos algo apagados,

y un carburador siempre intensifica el placer.

- �No te parece? - Lo m�o no es la filosof�a.

- �Ah! Tienes visita. - A ti te falta un tornillo.

Mi mu�eco,

�ya no te acuerdas de tu vieja compa�era?

Hace dos horas que intento llamar tu atenci�n.

�Pero qu� distante est�s con tu peque�a!

- �Pero se�ora...! - �Oh, se�ora!

�No estar�s algo trompa?

�No te dice nada el coraz�n?

�Te da miedo dejar hablar al... coraz�n?

Coco. �Coco Naval!

�Ah! �Te acuerdas! �Eso es una buena momoria!

Porque no fue ayer precisamente.

Por supuesto.

Por supuesto. Buenas noches, Coco.

Encantado de haberte vuelto a ver.

Y ahora, vete a pasarlo bien.

- �Mira por d�nde! Yo te cre�a... - Muerta posiblemente.

Una mujer caliente de menos, una mujer fr�a de m�s.

Pues no, no me he muerto.

Me pone la piel de gallina volver a verte.

�Mu�eco!

�Recuerdas lo calentita que estaba nuestra cama?

�Les importa que nos besemos?

- No... No, no. - Pero b�sela, ya que se lo pide.

No se ponga celosa, ni�a.

�Ya no hay nada entre nosotros!

Pero yo lo tuve en el buen momento.

- No lo pod�a hacer mejor. - D�jalo ya, Coco.

Nos conocimos en el 81.

En un palco durante la presentaci�n de la mascota.

Me llamaba su "peque�a mascota".

Pero su doble intenci�n era evidente.

Coco, es suficiente.

Yo era terrible, y �l, �menudo tigre! �Un real tigre!

Vamos, besa a tu peque�a mascota. Tienes mi permiso.

Vamos, vamos.

Ella se lo permite. �aprov�chese!

Y ahora, se acab�.

Ya nos hemos besado.

Y, educadamente nos decimos adi�s.

Vamos, adi�s y hasta pronto.

- Que tengas salud. - �Espera un momento!

Tenemos tiempo. �Toda la noche!

- �Jacqueline! - Yo lo dejo con su amiguita.

Pero mi peque�a Jacqueline, �si yo no tengo la culpa!

�Es ella! �Es con Ud. con quien �l...!

Pero si esto no va con Ud., se�ora.

�So farsante, hip�crita!

Y tranquil�cese. No le voy a quitar a nuestro Maxime.

Vamos, un beso. �Las mascotas tambi�n se besan!

- �Maxime, haga algo! - Vamos, Coco.

Esta comedia ya ha durado bastante.

Le ruego nos deje. Si Ud. est� ebria...

Lo he entendido. Estoy de m�s.

Pero eso no les traer� suerte.

No. �No tendr�n suerte!

�Qu�deselo!

�Lo que faltaba!

Perm�tame. No ha sido nada.

- Lo siento mucho. - Se quitar�.

�En mi vida me he sentido tan humillada!

No pod�a imaginar esto.

Por supuesto que no: �C�mo iba a imaginar en 1880

que la encontrar�a a Ud. en 1914!

Sea comprensiva. No han quedado huellas, o casi.

Vamos, un poco de indulgencia.

Esa horrible mujer. Esa... caricatura.

Tiene raz�n, pero en aquellos tiempos...

�Era arrebatadora, defi�ndala!

No la est� defendiendo, pero es un caballero.

Claro, en aquellos tiempos los dos eran j�venes.

Y para zanjar este terrible incidente...

�Flores!

�La acepta por esta vez?

Una vez que se le conoce, resulta imposible negarle nada.

- No necesita darme las gracias. - �Bravo!

�Y este otro, como una sopa!

Jacqueline, le presento mis m�s sinceras disculpas.

�A buenas horas! �Ese monstruo marino!

Pero escuche, �olv�dela! Igual que la olvid� yo mismo.

Si hubiese tenido la menor consideraci�n hacia m�,

habr�a puesto fin a esa s�rdida escena.

Sent� verg�enza �por usted!

Me falt� presencia de �nimo, lo reconozco.

Yo... �me qued� estupefacto! �Ese espectro!

Vamos, deme la mano.

- Deme la mano, Jacqueline. - Basta, basta ya.

Salvemos, al menos, las apariencias.

- �Me invita Ud. a bailar? - �C�mo no!

�"Ma�tre"! Un aguardiente de cerezas.

S�, mi general.

�Se les ve demasiado bien a esos dos!

- �Est� Ud. sola? - Ya no.

- �General! - Lo sab�a.

�En cuanto una le da la espalda!

�No se le puede dejar solo ni 5 minutos!

�Chi-chi! �Chi-chi!

�Es Ud. quien el ha puesto estas cerezas?

S�, se�ora.

Ya les tengo dicho que nada de huesos. �Huesos, jam�s!

Pero me dio una orden y yo obedec�.

�Obedecido! �Ud. no est� a sus �rdenes!

�Mire ahora en qu� estado se encuentra!

- �Vamos, vamos! - �Un poco de aire!

Dejen pasar.

�No se queden ah�! �Lo van a asfixiar! �Bailen, bailen!

S�, s�, bailen, bailen. �M�sica!

�Tienen aqu� el coche?

Coja el m�o. Mi ch�fer les llevar�.

No puedo volver a casa con �l yo sola.

Tengo que llamar al doctor, despertar al farmac�utico.

Podemos acompa�arla, Maxime o yo.

�Maxime ser�a el m�s indicado!

Maxime, lo prefiero: Conoce mejor al general.

- S�. - Jacqueline, �le importa?

- No, naturalmente. - �Guardarropa!

La llamar� m�s tarde, Jacqueline.

�Pero qu� hace Ud.? �No ve que �se es mi abrigo?

Perd�neme, yo hab�a le�do el nombre del se�or...

No, no. Como le dicen, el abrigo es del Sr. Cherpray.

Todo lo que es m�o es suyo.

Tranquil�zate. Yo llevar� a Jacqueline a su casa.

Gracias, Perd�n de nuevo.

Dese prisa. Le est�n esperando.

�Pobre general! �Bueno, no es la primera vez!

Un general. Un ataque. Es su oficio.

�Y bien, doctor?

Con la inyecci�n que le he puesto, dormir� como un lir�n.

T�mele la temperatura al despertar. Pasar� a �ltima hora de la ma�ana.

Gracias por haber venido tan r�pido.

Es mi deber, se�ora. Se�or...

Ma�ana, si le sube la fiebre, llamar� a su familia.

�Tendr� su gracia!

Para ellos soy "la intrusa", "la concubina".

�No vayas tan r�pido! El m�dico no parec�a pesimista.

Normal, las enfermedades son de los dem�s. Ellos contin�an sanos.

He aqu� una fiesta que no olvidar� en mucho tiempo.

S�, eso me temo.

Coco Naval. �Es incre�ble!

S�.

Mi pasado ten�a un aspecto realmente curioso, �verdad?

�Estuv�steis mucho tiempo juntos?

No. Yo ten�a 20 a�os, ella, tal vez 30.

Ella hac�a revista.

Esta noche, �mejor se hubiera quedado entre bastidores!

Pero Jacqueline ha terminado por comprenderlo todo.

S�, ella ha comprendido.

Ten cuidado, Maxime.

�Cuidado de qu�?

De Tr�ffujean. Si de veras te importa Jacqueline...

�Pero si Tr�ffujean no tiene ninguna posibilidad con Jacqueline!

Siempre que t� te encargues de guardar alg�n as bajo la manga.

�Lo que me arrepiento de haberte pedido a ti que me acompa�aras!

Deb� traerme a Tr�ffujean.

En este momento.

En este momento Jacqueline se encuentra en su casa,

y me espera.

�Vaya con los tipos inteligentes! �Hay que ser idiota!

�Quieres comprobarlo? Ahora ver�s.

�S�, se�orita...?

P�ngame con el 10425, por favor.

�D�game?

S�, se�or.

No, todo el mundo se ha marchado ya.

La Srta. Liliane se fue con el Sr. Rippe.

S�.

�El Sr. Tr�ffujean? No lo s�.

Pero la Srta. Liliane se march� con el Sr. Rippe.

Hotel Ritz, le escucho.

�El Sr. Tr�ffujean? Un momento, se�or.

El Sr. Tr�ffujean a�n no ha vuelto, se�or.

- �D�nde vas? - A casa de Jacqueline.

All� me encontrar� cuando llegue.

- Tengo su llave. - Vete a casa.

Conozco a las mujeres. A trav�s de los hombres.

En seg�n qu� momentos, todas se parecen.

Y en esos momentos s�lo hay un remedio:

la ausencia.

Es un remedio que no vale de nada. Cuanto antes la vea...

Maxime, piensa un poco.

No estar�s solo con ella.

Coco Naval se interpondr� entre vosotros.

Debes comprender que Coco Naval forma parte de esta noche

y que juega muy en tu contra.

Ma�ana, con la luz del d�a, se evaporar�.

Y ser� el momento de pasar al ataque.

Haces que se sienta culpable antes de que abra la boca.

Luego la perdonas, tal vez.

�No me puedes pedir que act�e de tan mala fe!

Sin mala fe, es imposible que una pareja de entienda.

- Es algo muy ruin. - Es la vida.

- �Amigos? - Amigos.

�S�?

- �Qui�n ha tra�do eso? - El ch�fer del Ritz.

D�jelas ah�.

Gracias, Rosyne.

Su coraz�n, una ventana abierta al mar...

Sal�dele con afecto en la hora de su despertar triunfante.

- �S�...? - Es el Sr. Cherpray.

�Ah, no! �No! Estoy durmiendo. A�n no me he despertado.

- La se�ora est� dormida. - �Est� completamente segura?

Pero se�or, yo le aseguro que...

No finja estar dormida. Se va a apagar su cigarro.

�Es Ud.! Cre�a que era...

�Qui�n?

No s�... �Tr�ffujean?

�Tr�ffujean tendr�a acceso a su habitaci�n?

Por supuesto que no. Pero usted ya le conoce...

No retrocede ante nada.

Sobre todo, si se trata de una mujer hermosa.

Gracias en su nombre.

Y gracias tambi�n por haberme despertado al amanecer

con esas flores.

- �Qu� flores? - �C�mo?

�No las ha mandado usted?

Como no hab�a ninguna tarjeta, al momento pens�...

�Cree que un ramo as� podr�a proceder de m�?

Se lo agradezco, pero soy bastante m�s modesto.

Entonces proceden de un admirador cualquiera.

Usted no es curiosa, claro.

�Es verdad que no puedo adivinar qui�n ha podido...!

Se habr� vuelto discreto y delicado.

�Qui�n?

Aquel cuyo nombre tiene a flor de labios.

Me veo incapaz de descifrar sus enigmas.

Le encuentro muy agresivo.

He venido sin malas intenciones, se lo aseguro.

Mejor para usted. �Y c�mo est� el general?

Saldr� de �sta. �Y c�mo est� Tr�ffujean?

Saldr� de �sta. Cuando lo dej� su salud estaba en perfecto estado.

�A qu� hora?

�Le estoy preguntando a qu� hora!

Llam� aqu�, a "Maxim's", al Ritz,

�A las tres a�n no hab�a vuelto!

- Es muy posible. - �Pero d�nde estuvo?

En un bar, tomando un bocadillo.

�Qu� bar?

Un bar. �Qu� s� yo!

�Por qu� zona?

�Sus preguntas est�n empezando a impacientarme!

�No tengo por qu� darle explicaciones!

Lo �nico que digo es que debe comportarse con un m�nimo de...

�c�mo dir�a...? de correcci�n.

�Qu� quiere decir?

Que no estoy dispuesto a permitirle,

en consideraci�n a usted, que me ridiculice.

�Ni se me ocurrir�a!

Otras ya se encargan de eso. �Y de qu� forma!

�Acaso le he preguntado yo si fue a ver a esa cautivadora criatura,

hermosa como ninguna, "mu�eco"?

�Si va a ponerse as�!

S�, v�yase, si eso es lo que quiere.

�Y vuelva cuando est� de mejor humor!

No volver� a menos que usted me llame.

8 horas: cenar en Place du Tertre con el Sr. Tr�ffujean.

Cenar en "Maxim's" con Tr�ffujean.

Cenar en "Pr� Catalan" con Hubert Tr�ffujean.

Cenar en "Cascade" con Hubert.

Otra vez Hubert.

Siempre con Hubert.

Hubert.

�S�? �Diga?

�Ah, el Sr. Tr�ffujean!

Buenos d�as, se�or floricultor. Gracias por su bonito jard�n.

Jacqueline, una pregunta muy importante:

�ha pensado en m� al despertarse?

A�n no he llegado a esos extremos.

S�lo pienso en cosas serias.

Bien. Segunda pregunta crucial.

- �So�� conmigo? - No.

No tuve ninguna pesadilla.

Debe resignarse.

Me hab�a olvidado por completo de Ud.

�ltima pregunta:

�est� de acuerdo con mi agenda?

No, no estoy de acuerdo en absoluto.

Bueno, acepto las flores, pero...

eso de cenar en la Place du Tertre...

Ese plato no es de mi gusto.

Gracias.

Gracias, gracias.

Jacqueline, son las once en punto.

Es muy posible. �Y...?

Pues hab�a decidido que, a las once el punto,

le dir�a que la quiero: Jacqueline, la quiero.

- Este licor es excelente. - Tiene raz�n.

Beba para darme valor.

- �Dibujo la silueta de Uds.? - S�, de acuerdo.

- Gracias. - Est� bien, est� bien.

Dec�a Ud. que me amaba. Contin�e.

Ud. tiene derecho a saber la verdad.

Quiero decirle que siempre he sido un bruto,

pero que, gracias a Ud., he cambiado.

�Un ser lleno de delicadeza!

Mi amor comenz� por un capricho.

- Yo la encontraba hermosa. - �Vaya!

- Me dije "�por qu� no ella?", y... - �Cautivador!

Todos los hombres on un poco como yo.

Una mujer pasa y...

Y si todos los hombres sois iguales,

�por qu� iba a ser diferente Tr�ffujean? �No?

S�lo Ud. puede perdonarme mi groser�a,

puesto que yo no me la perdonar� nunca.

Me detesto tanto como me detestaba Ud.

- Ud. me era indiferente. - Gracias por este "me era".

- No compromete a nada. - No me confunda.

�Qu� estaba diciendo?

Que se hab�a encaprichado vagamente de m�.

- S�, ahora lo recuerdo. - A pesar de todo.

Ingenuamente cre� que no le disgustaba recibir flores, una joya...

- S�, pensaba que era una cualquiera. - �Eso no!

Quer�a atarme a un collar.

- Lo reconozco. Fue un error. - Una falta de tacto.

Que me hizo pagar de forma muy cruel,

y as� empec� a comportarme como un imb�cil.

- Como un grosero. - Me cegu�. Y acept� el desaf�o.

�Qu� desaf�o?

He terminado, se�ores.

- Por favor, se�or. - Aqu� tiene.

�Qu� bonito! Bueno... s�. En fin.

Jacqueline, hice cosas despreciables. S�, s�.

Tengo que cont�rselo para tranquilizarme.

Su conciencia siempre ha estado dormida. �No la despierte!

Jacqueline...

Jacqueline,

fui yo quien organiz� el encuentro en el bosque,

�Qu� encuentro?

Con Maxime. Se trataba de facilitar las cosas.

Un d�a antes compr� un perro como el suyo.

Un c�mplice.

Lo ten�a todo planeado,

salvo ese accidente que dio al traste con todo.

- �Qu� me est� contando? - Sinti�ndolo mucho, la verdad.

�C�mo? �Maxime!

Le dije a Maxime que hiciera amistad con Ud.

�No hay que guardarle rencor!

- �Pero es abominable! - S�, abominable.

Uds. dos son tan repugnantes el uno como el otro.

No, ya que yo la amaba sin saberlo

y �l ser� pronto el m�s infeliz de los hombres.

�Y Maxime acept� interpretar ese papel! �Es espantoso!

�Lamentable, todo lo m�s!

Bien, tal como est�n las cosas, ya no tenemos m�s que decirnos.

�Oh, mi sombrero!

Jacqueline, la amo.

Y Ud. ya no quiere a Maxime.

Y la culpa no la tiene lo que le he contado.

Ud. no lo ama desde la cena aquella.

El amor termina como empieza, a pesar nuestro.

�Carburador, Jacqueline! �Carburador!

�Oh, no! �Por favor!

- �Entonces, magneto? - �Su�lteme! �Resulta Ud. rid�culo!

�Es que no se da cuenta de c�mo le detesto?

Entonces, adi�s.

- �Robert! - Robert, no. �Hubert!

�Un beso en medio de esta situaci�n!

�La he besado mal?

�Le he hecho pasar un momento penoso?

S�, muy desagradable.

�Es Ud. muy sorprendente!

Yo no soy un mal tipo. Ya no bebo y Ud. me ha transformado.

Resulta facil�simo vivir conmigo y me porto muy bien en...

�Eso no!

�Nada de falsos pudores!

Es algo muy importante entre dos personas de sexo diferente.

�Le importar�a cambiar de conversaci�n?

�No! No me gusta la hipocres�a pero me gusta Ud.

Y eso significa que la deseo. �Y el cuerpo incluido!

�No ir� a empezar otra vez!

Pues s�. Yo soy joven.

�Hubert!

- �Un poco m�s, Sr. Maxime? - No, gracias.

Ella ya no le va a llamar a estas horas.

Yo en su lugar, tomar�a una buena pastilla para dormir y me acostar�a.

No tengo sue�o. Voy a dar un paseo.

Eso es, vaya a tomar un poco el aire. Le har� bien.

Buenas noches, Sra. Mignolet. Y gracias.

No hay de qu�. Yo s� lo que es eso.

�Hola, pareja! �Todo bien?

Muy bien, gracias. Nos ha reconocido.

�No suben Uds.?

En vez de quedarse en medio de una corriente de aire. Son muy malas.

- No tiene mala pinta este hotel. - No, ni a�n as�.

Esto tiene cierto aire r�stico. Montmartre es como un pueblecito.

Por la ma�ana, al despertarse, uno cree estar en el campo.

�Taxi!

- �Vaya! - Est� Ud. muy contenta.

- �Qu� hace aqu�? - Ya ve, le esperaba.

�Por qu� no me ha llamado?

Porque no ten�a nada que decirle.

- No le pregunto de d�nde viene... - Tiene raz�n.

... ni con qui�n ha estado hasta ahora.

Seguro que se lo imagina.

Creo saberlo, en efecto.

Con lo cual, ya tiene toda la informaci�n.

�No pensar� montar guardia aqu� toda la noche, verdad?

Pero Jacqueline...

�Qu� cambio de tono!

- �Jaqueline! - �Otra vez!

- Se est� repitiendo, amigo m�o. - �Pero qu� est� pasando?

- �Qu� tiene que reprocharme? - �No lo sabe?

�Me comport� con brusquedad ayer por la ma�ana!

Estaba nervioso, preocupado.

�Pues no me di cuenta!

Tengo derecho a saber la verdad.

�No insista! Por su propio inter�s, no insista. Api�dese de s� mismo.

�Pero por qu� este cambio tan brusco de actitud?

Hace un minuto pequ� de suficiencia, pero, me vine abajo al minuto.

�No es para tanto, Jacqueline!

Yo... he pasado una noche espantosa.

Jacqueline, mi peque�a Jacqueline,

�qu� le he hecho yo? D�game lo que sea.

�Si supiera c�mo se est� perjudicando!

- Se lo suplico. - No, prefiero su insolencia.

Cuando uno est� afligido, tiene que guard�rselo para s�.

�No me obligue a preguntarle si sus l�grimas

son por su cuenta o por la de su jefe!

Alcahuete, todav�a. �Pero llor�n a sueldo...!

- Ya voy comprendiendo. - �Qu� perspicacia!

- S�. Se lo ha contado. - Absolutamente todo.

Y no hay nada que a�adir.

�Jam�s le hubiera cre�do capaz de entrar en ese juego!

Pero lo abandon� r�pido. �Conc�dame ese atenuante!

Pero, recuerde.

La primera noche, nuestra primera noche,

�no le describ� mi vida? Pero usted no me crey�.

- Ahora s� le creo. - Porque le conviene.

Tal vez, Maxime. Pero... separ�monos sin rencor, sin gritos.

Sobre todo sin gritos.

- Y no estropeemos... - �Todos nuestros recuerdos!

Por supuesto. �Nada de gritos, ni de historias!

�Ah, no! Eso ser�a muy c�modo.

Es igual que todas las dem�s. �Formidable!

Uno cree que sois diferentes porque est� enamorado.

Pero sin nuestro amor, todas sois una zorras. �Todas!

Un sustituto. �T� me encontraste un sustituto!

Contin�e. Cuanto m�s le escucho, menos le a�oro. Es muy reconfortante.

�El mismo individuo al que despreciabas!

Claro que est�bais hechos el uno para el otro.

- Dinero llama a dinero. - �Imb�cil!

Yo le dejo por nada, por nadie. �Por el placer!

�Eso cu�ntaselo a otro!

T� no quieres un amante, sino un c�mplice, un socio.

Se trata de un incremento de capital.

Pero m�rame bien. Yo no tengo nada que perder.

�Nunca m�s ver�s a Tr�ffujean! �Lo oyes bien?

�Nunca m�s!

Maxime,

el abrigo de Tr�ffujean.

- �Tr�ffujean! - �Qu� ocurre?

Soy yo, Maxime.

Quiero hablar contigo.

�Has le�do los peri�dicos?

El general se est� muriendo. �Pobre Gazelle!

�Qu� te pasa? �Tienes una cara!

Dime, Tr�ffujean, �te has batido en duelo alguna vez?

�Vaya pregunta!

S�, lo comprendo. T� y los asuntos de honor...

Yo no estoy ido. �Por qu�? �Te vas a batir t�?

S�.

Como mucho, yo puedo servirte de testigo.

- �Contra qui�n te bates? - Contra ti.

�Contra m�?

S�.

�No estar�s un poco...? �No? �Qu� broma es �sta?

He decidido que uno de los dos debe desaparecer.

�Vamos, vamos! Hablemos de otra cosa, �quieres?

Quede claro que reconozco tu calidad de ofendido

para dejarte elegir las armas.

�Ni hablar! �Menuda idea!

No me siento ofendido en lo m�s m�nimo.

Y para batirse hace falta un pretexto.

�Y qu� pretexto tenemos nosotros? �Ninguno!

�Un pretexto? Toma.

Pero, �qu� te pasa?

Espero tus testigos. Tu tarjeta.

�A qui�n quieres deslumbrar?

Ni siquiera te voy a devolver el tortazo.

�Por una vez te deber� algo!

�En cuanto a batirme con un profesional, olv�date!

No voy a dejar que me asesines para hacerte la gracia.

�B�scate otro cliente!

Ya que no te sientes ultrajado con una bofetada,

tal vez est�s dispuesto a batirte por una mujer.

A menos que pienses que ella no vale la pena.

- �Ah, es por...! - S�, eso es.

Vamos, tu tarjeta.

�Menuda obsesi�n! "Tu tarjeta," "tu tarjeta":

�No llevo ninguna encima!

- �Pues busca tu cartera! - �D�nde est� mi chaqueta?

�D�nde estar�n esas... esas malditas tarjetas?

Aqu� s�lo hay tarjetas de...

�Ah, ya s� lo que har�! Hubert Tr�ffujean.

- Toma. �Te vale? - M�s o menos.

�Jam�s he tenido una espada en la mano!

Pues escoge las pistolas.

Y entr�nate en casa de Gastine Ren� el tiempo que te queda de vida.

Espero tus testigos.

�Muy gracioso!

S�, un momento.

- �Puedo pasar? - Por favor.

- Maxime, vengo a pedirle disculpas. - �Oh!

S�, s�.

He sido injusta esta noche y...

desagradable.

Yo no sab�a lo que dec�a. Debe perdonarme.

No quiero que se bata en duelo por mi culpa. Si le ocurriese algo...

�Qui�n le dijo que me iba a batir en duelo?

Est� en "Paris-midi", con todas sus letras.

�Ya?

S�. Cre� volverme loca.

�Pues yo no veo motivo alguno para perder la raz�n!

Maxime, si todav�a significo algo para usted,

renuncie a ese duelo, se lo suplico.

�Es que siente todav�a algo por m�?

�Qu� pregunta! No habr�a venido si...

Tranquil�cese, yo no corro ning�n peligro.

No me han ni tan siquiera rozado en un duelo.

Y jam�s he fallado el blanco.

No se preocupe m�s, por lo que a m� respecta.

No, no. Le conozco.

Pretende enga�arme.

No se prestar�a a un combate cuyo resultado ya conoce de antemano.

- Usted no es un asesino. - �Ah, qui�n sabe!

Est� mintiendo. �Quiere suicidarse?

�Morir en forma elegante! Ser�a un final muy rom�ntico.

Me lanzar�a sobre la espada de mi adversario. �Por qu� no?

Se interpondr�a un cad�ver entre vosotros.

Soy muy halagador como cad�ver.

Morir por ella, s�, es una idea muy propia de casquivana.

�A qu� est� jugando?

Y usted, �a qu� juego pertenecen sus trampas?

Mi piel le importa poco. La muerte de Tr�ffujean es lo que le hace temblar.

�sa es la verdad. Y me cree muy capaz

de haber organizado una especie de emboscada. Pues, tiene raz�n.

He llegado a un punto en que ya no me importa nada.

Eso tiene un nombre: desesperaci�n, Jacqueline.

En fin, asco.

Mire, voy a hacerle un regalo.

Un verdadero regalo de boda:

Le dar� a Tr�ffujean. �Divi�rtanse!

Pero, un segundo. Para no quedar burlado, se lo doy con dos condiciones.

�Me est� escuchando?

Pues diga: "le escucho".

�S�! �Le escucho!

�Le aconsejo algo m�s de consideraci�n!

Viene a pedirme la absoluci�n de un condenado. Yo no pido nada.

Mi turno ha pasado ya.

Primera condici�n.

Quiero o�rle decirme el aut�ntico motivo de su visita.

- �Qu� horrible es! - �Por qu�?

�Se averg�enza de su amor? Eso no estar�a bien.

Est� bien, es verdad. Amo a Tr�ffujean.

�Yo no lo he buscado!

�Si alguien me lo hubiera deicho hace dos meses!

Admitamos que me he vuelto loca.

Pero har�a cualquier cosa con tal de que lo salvase.

Est� bien. No hablemos m�s de eso.

D�game �nicamente que si hubiese tenido la seguridad

de que �l iba a matarme,

no se habr�a tomado la molestia de subir mis cinco pisos.

Yo no soy un monstruo.

No le deseo ning�n mal.

S�...

S�, le creo.

Y �sta es la segunda de mis condiciones:

Ya que ha hablado de un supuesto cari�o hacia mi persona,

pasar� la noche aqu�, conmigo.

- �Ni se lo imagine siquiera! - Al contrario, s�lo pienso eso.

Pongamos que le he puesto como prenda y que la he ganado.

Por otra parte, lo toma o lo deja.

�Y?

Quien calla, otorga.

- �Es un miserable! - �No! �Tiene que ser amable!

�Amante y amable!

�Y d�cil! Como antes.

Mire, no.

Pens�ndolo bien, le doy a Tr�ffujean por nada.

�Ya no me sirve! �Res�rvese para ustedes dos!

He querido probarla:

Una mujer que se sacrifica para salvar a su amante,

es un espect�culo conmovedor.

Gracias por hab�rmelo ofrecido.

Si le soy sincero, yo no ped�a tanto.

Es una mujer demasiado f�cil, Jacqueline.

Demasiado f�cil para m�.

V�yase.

Yo ya la he olvidado.

En fin...

Casi.

Para envilecerse del modo en que ha pretendido hacerlo,

hace falta ser muy desgraciado.

Es un triste final para nuestra historia.

�Sale Ud. de casa de Maxime? �Ya han hecho las paces?

Mejor. Me alegro mucho por Ud.

Aunque mi coraz�n no pueda dar saltos de alegr�a.

Mi pobre general ha descansado sus armas.

- �Ha muerto el general? - S�.

Era muy mayor pero aun as�...

- �No ha sufrido, verdad? - No.

Todo ha ido muy bien. �Hasta pronto!

El luto de los dem�s, ya se sabe como es.

No quiero molestarla m�s. Hasta pronto.

�Maxime! �Mi viejo Maxime!

Se ha acabado. Todo se ha acabado.

S�, se ha acabado. Ella se ha ido.

- �Hablas de Jacqueline? - S�, has tenido que encontrarla.

Yo te hablaba del general. El general no volver�.

�Perd�name!

No pasa nada. No pod�as adivinarlo.

�Est�s triste?

- Un poco. - Yo tambi�n estoy triste.

Es muy extra�o.

�Jam�s lo hubiera cre�do!

Una no se da cuenta.

- �Cu�ndo ha muerto? - Esta ma�ana.

Sin trompetas ni tambores.

La familia ha acudido al momento y me ech� de su lado.

Me vine hacia aqu� sin darme cuenta.

- Para descansar un poco. - Has hecho muy bien.

No pod�a sospechar que t� tambi�n hab�as perdido a un ser querido.

Ahora viviv� s�lo conmigo misma.

Tiene gracia.

Es una suerte que tenga buen car�cter.

�Lo oyes? �El general!

O casi.

La m�sica consuela de tantas cosas.

�Si supieras lo que me importa a m� la m�sica!

Eso sobra, se�or complicado. Sobra.

�No hay nada mejor para pensar en otra cosa!

No tengo ganas de pensar en otra cosa.

Jacqueline no es un pensamiento.

Apenas un nombre en el calendario.

D�jalo estar, vamos.

No se acaban en ella las mujeres hermosas.

- La belleza recorre las calles. - No tengo ganas de salir.

Paciencia. Ya ver�s.

Mira. Las penas de amor son como los desfiles de soldados.

Terminan pasando.

Me gustar�a tener 20 a�os menos, o 10 a�os m�s.

No te obsesiones.

Veinte a�os menos y estar�as todav�a conmigo.

10 a�os m�s y ver�as a Jacqueline muy envejecida.

En todo caso, eso prueba que tienes ganas de vivir.

�Sabes? Vivir es una locura que nos asalta a cualquier edad.

�Tu edad! �Tu edad! T� nunca fuiste muy joven. Y no ser�s viejo jam�s.

�sa es la suerte de los ego�stas.

El ego�smo conserva.

- As� que el se�or escurre el bulto. - S�, escurre el bulto.

Me pregunto qu� le ha podido pasar.

Cosas suyas. No hay por qu� buscarle explicaci�n.

En el fondo, ha hecho bien.

En 1914 no se hacen duelos. No estamos en la Edad Media.

Jacqueline, entre nosotros, me escap� por un pelo.

Porque si �l hubiera querido, se habr�a acabado Tr�ffujean.

�Y qu� ser�a de usted sin Tr�ffujean!

- Jacqueline, cierre los ojos. - Pero yo no conf�o en usted.

Tiene raz�n. Cierre los ojos.

�No se haga la inocente! Si le pido que cierre los ojos,

no es para jugar al domin�.

Cierre los ojos.

- �Ah, no! - �Pero si no es el mismo!

�No!

Es un hombre muy extra�o.

Y este hombre tan extra�o va a casarse con usted.

Y durante seis meses haremos un viaje formidable los dos juntos,

�El Parten�n, las Pir�mides,

la Acr�polis, el Coliseo!

�Grecia entera! Yo le ense�ar� el pa�s.

Eso me temo. Pero todav�a tiene mucho que aprender.

Primero, debe aprender a vivir.

Cuento con usted para que me d� lecciones.

Jacqueline, tengo 35 a�os. Todo le futuro por delante.

Y usted tiene que estar en �l.

�Est� loco!

�Est� loco!

�Qu� hurac�n!

Pero, �es mi mujer, s� o no?

Mi mujer en la vida y en la muerte.

�La vida es hermosa!

- �No! - �No!

- �No es hermosala vida? - �S� que es hermosa! �Mucho!

Atentado en Sarajevo, El Archiduque de Austria, asesinado.

Incluso empiezo a creer que va a ser muy divertida.

Nunca... nunca... nunca.

Alemania nunca declarar� la guerra a Francia.

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