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Qu� magn�fico espect�culo el de los desfiles,
las relucientes botas pisando el asfalto al ritmo de la m�sica.
La mirada resplandeciente,
avanzando al mismo paso hasta que,
entre la nieve y el viento,
ondean las mortajas que ocultan lo que comenz� de forma tan brillante.
Tan seguros estaban de la victoria...
Para un soldado muerto,
es igual qui�n gan� o perdi� la guerra.
En el a�o 1 942,
cuando gran parte del pueblo alem�n todav�a cre�a en la victoria final,
en el este aumentaban las se�ales de que el ej�rcito alem�n se encontraba
ante un giro en su contra,
de que los rusos comenzaban a contraatacar.
1 .000 tanques... en el Volga.
Seg�n nuestros agentes, fotograf�as a�reas y noticias del enemigo,
sabemos que los rusos avanzan con fuerza en las �reas del Volga
y por la orilla derecha del Don.
El 6� Ej�rcito ha llegado, siguiendo las �rdenes, a Estalingrado.
Por ello, ha surgido un ej�rcito aislado
que no podr�a resistir un movimiento en pinza del enemigo.
Pero Hitler calificaba estas advertencias de muy pesimistas
y orden� al 6� Ej�rcito, bajo las �rdenes del General Paulus,
conquistar Estalingrado.
Esta orden signific� la pena de muerte para el 6� Ej�rcito.
�stas son las tumbas en el Camino del Calvario, en Estalingrado.
�stos son sus ata�des..
f�bricas de tractores y naves de maquinaria en Estalingrado.
Esto es lo que ard�a en el monumento al soldado alem�n desconocido
de Estalingrado.
S�lo unos pocos regresaron
para contar la historia del 6� Ej�rcito
y para levantar un monumento conmemorativo
sin adornos.
''PERROS, �QUER�IS VIVIR PARA SIEMPRE?''
La retaguardia en Charkow, a 250 kil�metros del frente,
todav�a est� despreocupada, cuando un teniente de artiller�a se dispone
a ir al frente del Volga.
No tengo nada que ver en el asunto, �sta es una secci�n diferente.
Tiene que esperar a que la llamen.
Disculpe, se�orita.
-� Qu� pasa con mi orden de partida? -Est� en marcha, teniente.
Parece que tiene prisa. Pero si Charkow es un sitio muy divertido...
Llevo demasiado tiempo en el hospital militar.
No aguanto m�s el olor a desinfectante.
�El siguiente!
-� Qui�n es el siguiente? -Yo.
-� Qu� le pasa a esa gente? -� Qu� va a ser? Que tienen problemas.
Sin trabajo, hambre, nada que comer y... pol�ticos.
-� Entiende? -S�, hay que imponer el orden.
�Venga, fuera, fuera! El siguiente.
Pero d�jeme que me explique... No s� qu� m�s puedo hacer.
Tiene que ayudarme.
Ya le he dicho que no necesitamos ninguna traductora.
� Se cree que somos los servicios sociales de esta ciudad?
�Vamos, v�yase! Son �rdenes.
�El siguiente!
Termine pronto mis papeles. Vuelvo enseguida.
S�, mi teniente.
-Oiga, espere. -� Qu� quiere?
Est� llorando.
� Qu� ocurre?
Si no encuentro un trabajo hasta ma�ana,
me llevar�n a Alemania deportada.
� As� que es eso? � Y no ten�an nada para usted?
Sus compatriotas nos tratan como apestados.
Tranquil�cese.
� Qu� sabe hacer? � Qu� ha estudiado?
Soy estudiante, pero tambi�n hab�is cerrado la universidad.
Habla bien alem�n. � C�mo es eso?
Mi padre se empe�� en que lo aprendiera,
sent�a debilidad por los alemanes. Ya no.
Creo que tengo una idea. Quiz�s pueda hacer algo por usted.
-� Por qu� quiere ayudarme? -� Y por qu� no hacerlo?
No soporto ver llorar a una chica guapa.
Hola, artista, � c�mo va la cosa?
Gracias por la pregunta. El brazo vuelve a estar bien.
El jefe de m�dicos me ha permitido incluso dar un concierto esta noche.
Estupendo.
-No te puedo llevar a la estaci�n. -Bueno, no importa.
Tengo que pedirte un favor. Tienes que ayudarme.
Hay una chica...
-� Otra vez? -La van a deportar.
Es estudiante y habla bien el alem�n.
No me parece justo que la deporten.
� No le pod�is ofrecer algo? Quizas en una biblioteca o...
S�, puede que en una librer�a. Podr�a ser. Preguntar�.
�sta es su direcci�n.
Maldita sea, me tengo que ir.
�Hola, Padre Busch!
-Buenas tardes, teniente coronel. -Buenas tardes. � Qu� tal el permiso?
Demasiado corto. Pero gracias.
-� Vamos en la misma direcci�n? -S�, creo que s�. Estalingrado.
Entonces venga conmigo.
K�pke, traiga mi maleta.
Pesa.
Coja mi perro.
Perm�tame, coronel.
-Caramba, s� que pesa. -Sorprendido, � no?
30 kilos de comida de mi madre.
Vaya, teniente, puede que tenga tiempo para un beso.
Vuelvo enseguida.
-Katja, � qu� ocurre? -Todo va bien.
Tengo un puesto en la librer�a, un tal Alf�rez Fuhrmann me ha cogido.
Gracias a Dios. Estupendo, ahora puede quedarse aqu�.
S�. Y por ello he venido a darle las gracias.
El Alf�rez Fuhrmann dijo que le encontrar�a aqu�.
Ni siquiera he entendido bien su nombre.
Gerd, Gerd Wisse.
Gerd Wisse. No me lo puedo creer.
Nos hemos conocido esta ma�ana y yo desconfiaba tanto...
Fuhrmann cuidar� de usted, �l me escribir�.
Seguro.
Es para vomitar.
G�bbels celebra la victoria en Estalingrado y a�n no la tenemos.
Pero ser� cosa de unos d�as, mi coronel.
� Eso piensa? � Despu�s de que no lo hemos conseguido en tres meses?
El F�hrer dice que los rusos est�n acabados y que no se recuperar�n.
Debe ser que estoy en otra guerra.
En mi secci�n, en Estalingrado, los rusos tienen pinta de estar muy sanos.
Tienen las mejores posiciones y nosotros nos desangramos.
Antes de irme de permiso, he visto c�mo se perd�an cinco batallones
para conquistar un par de ruinas...
y perderlas despu�s.
-El Padre tambi�n lo ha visto. -S�.
Es una locura.
� Ad�nde va usted, teniente?
Me env�an con los rumanos como oficial de enlace.
Entonces no le envidio.
� Y eso?
� Qu� sucede?
Los partisanos han hecho saltar las v�as.
-La reparaci�n durar� toda la noche. -� D�nde estamos?
A unos 40 km de Kalatsch.
Debo estar ma�ana con mi compa��a. � D�nde hay un tel�fono?
-All�, en la caseta. -Gracias.
Pedir� que env�en un coche.
Venga conmigo, Padre, llevamos el mismo camino.
� Puedo ir yo tambi�n? Quiz�s puedo alcanzar a mi equipo de enlace.
Por supuesto, ya nos llevar�n el equipaje.
� C�mo se llamaba? � Sargento B�se?
-� Querer? -S�. Gracias.
-Matka, � hay t� para nosotros? -S�, s�.
Gracias.
Entonces env�eme el coche lo antes posible.
Se�ores, tengo una idea. Comamos algo antes de irnos.
Matka, � nos preparas unos huevos?
Uno.
-� S�lo uno? -S�.
Padre, pele las patatas y �chelas a la sart�n.
Si conf�a en m�, con mucho gusto.
Yo hacer.
� Cu�ntos somos?
-1 , 2, 3, 4... -�Cuatro!
...5, 6, 7, 8... y 9 si contamos con el perro. Teniente,
-saque dos salchichas de mi mochila. -S�, teniente.
-Tiene una gran familia. -Muchos ni�os.
� D�nde est� su marido? El padre.
Muerto, guerra.
-� Qui�n le ayuda ahora? -� Ayuda?
Gracias, muchas gracias.
-Gracias. -Bien.
-Gracias. -Bien.
Pensaba que Mosc� hab�a acabado con eso.
Lo ha intentado en Alemania. No lo han logrado, a pesar de
las Escuelas de �lite y las Juventudes Hitlerianas.
Mire, Wisse: todo pasa, pero esto permanece. Y en esto se puede confiar.
Yo tambi�n he crecido en una Escuela de �lite.
All� aprendimos a confiar en nosotros mismos...
...y nos ha ido muy bien.
Hasta que reviente la maquinaria.
� Sabe, mi teniente? Soy algo as� como el chico de los recados.
Organizo cosas y eso.
Adem�s soy especialista en motores. � Entiende?
Preoc�pese primero de no destrozar este cacharro.
No se preocupe, est� acostumbrado a todo.
-� Qu� le ha pasado en la mano? -Oh, nada grave. Un poco de metralla.
Pero no ha bastado para que me manden a casa.
Guardias.
�Firmes!
Sargento B�sse, dos hombres del equipo de enlace en sus puestos.
-Un radiotelegrafista al aparato. -Gracias.
Espero una buena colaboraci�n.
-Descansen. -Cabo Sander.
-Radiotelegrafista Klausch. -� Me permite, mi teniente?
Gracias. Kr�mer, oc�pese del perro.
S�, mi teniente.
Ven aqu�, peque�o.
D�game, � qu� es todo esto?
En esta hondonada se encuentra el personal de la divisi�n rumana.
�ste es el b�nker del General Kutriano y �ste es su nuevo hogar.
Una ratonera. El Capit�n Scherer le espera.
Gracias.
Se presenta el Teniente Wisse.
Me alegro de que ya est� aqu�, bienvenido. Si�ntese.
Disculpe la informalidad, pero como ve, estoy haciendo la maleta.
� C�mo es que ha tardado tanto? � Qu� ha ocurrido?
Los partisanos han volado las v�as en Kalatsch.
� Tambi�n en Kalatsch? � Ya ha empezado?
No me sorprende.
Menos mal que llam� enseguida, tengo mucha prisa.
A mediod�a tengo que estar en Kalatsch o perder� la conexi�n.
Parece muy confortable, un buen agujero para pasar el invierno.
No creo que lo sea por mucho tiempo. Hay rumores, informes y sospechas.
Los rusos preparan algo, no son buenas noticias.
Vaya...
Pero el Sargento B�se le pondr� al d�a.
El General Kutriano ya est� avisado.
Es simp�tico el viejo brib�n.
En general, los rumanos son buenos soldados. Valientes hasta el final.
Un momento.
Kr�mer, � el coche tiene gasolina?
-Enseguida, mi capit�n. -No se demore.
Tiene un ej�rcito de primera y puede confiar en �l.
Otra cosa m�s.
Hay un comandante alem�n
del cuerpo del ej�rcito que coordina las t�cticas de los rumanos.
Linkmann se llama. No es un tipo f�cil.
Pero no est� bajo sus �rdenes, no de forma disciplinaria.
Bien, creo que ya lo tengo todo. Venga.
B�se, le encomiendo al Teniente Wisse.
El sargento es el alma de todo esto.
-Que le vaya bien. -Lo mismo digo, capit�n.
Wisse, no se tome esto a la ligera.
-Hasta la vista. -Buen viaje, mi capit�n.
Y no se olvide de hacer una visita de llegada al cuerpo del ej�rcito.
-� A qu� esperamos, Kr�mer? -Ya salimos, mi capit�n.
-Parece que ten�a mucha prisa. -Y con raz�n.
-Nos habr�amos ido todos con �l. -No diga tonter�as, B�se.
-�ste es un lugar muy tranquilo. -No se enga�e, teniente.
Los informantes escuchamos hasta c�mo crece la hierba.
� Sabe qu� noticia enviaremos desde aqu� a las 18:00?
-No. -Cancelaci�n de permisos.
Ahora entiendo las prisas.
� D�nde est� el b�nker del Comandante Linkmann?
-All� detr�s, le llevar�. -Gracias.
Soy el Teniente Wisse, el nuevo jefe del equipo de enlace.
Linkmann.
Parece usted demasiado joven para un puesto de tanta responsabilidad.
Puede que tres a�os de experiencia en el frente lo compensen, comandante.
Eso ya lo veremos.
Espero que sea un poco m�s listo que Scherer.
Me alegro de perder de vista a ese pesimista,
convert�a cada informe sobre patrullas en un ej�rcito ruso.
Parec�a estar con los nervios destrozados.
Eso es inevitable cuando s�lo se ven fantasmas.
Bien, Wisse,
pertenecemos al Ej�rcito 51
del General von Seytlitz. Un ej�rcito de primera.
De lo que aqu� se trata es de ser listo, hay que guardar distancias...
con los rumanos. Malos soldados.
Los oficiales m�s de lo mismo: un mont�n de borrachos hist�ricos.
Lo importante es no picar el anzuelo, mantenerse fr�o
y tener buenos nervios.
Los tengo. Gracias por el consejo.
Y en lo que respecta a ambos,
ya me han dado referencias de usted.
Una formaci�n estupenda, en Escuelas de �lite.
No es f�cil aqu�,
-debemos trabajar juntos. -Claro, comandante.
Hasta esta noche. Siempre comemos con el general, se lo presentar�.
Gracias, comandante.
Mi divisi�n se encuentra en una situaci�n extremadamente dif�cil.
Mantenemos una franja de 1 9 kil�metros,
en vez de los 5 o 6 habituales.
Gracias.
Desde el avance del verano, luchamos sin descanso.
No tenemos armamento pesado: ni tanques ni defensas.
Ni siquiera minas. Y por supuesto, ninguna reserva.
Desde hace semanas sabemos que los rusos avanzan con superioridad.
Desde hace semanas le he pedido al se�or Scherer que solicite ayuda.
Lo ha hecho lo mejor que ha podido, pero sin resultados.
General, me pondr� a ello enseguida.
Se lo agradezco, pero creo que es demasiado tarde.
El Comandante Linkmann sonr�e pensativo.
No cree en un ataque ruso, a pesar de que conoce la situaci�n.
No s� nada de la posibilidad de un ataque ruso,
s�lo valoro m�s que usted nuestra capacidad de enfrentarnos al enemigo.
Los tanques no son mosquitos que podamos aplastar con la mano,
necesito armas.
El Alto Mando conoce exactamente la situaci�n.
� Y por qu� no hacen nada?
Los planes del F�hrer se escapan a mi conocimiento.
Gracias, se�ores.
La desgraciada noche del...
1 9 de noviembre de 1 942 ha comenzado.
El silencio reina sobre la tierra.
S�lo la vo z mon�tona de Mosc�
se repite mon�tona en el aparato de radio.
Cada siete segundos muere un soldado alem�n.
Estalingrado es una fosa com�n.
Cada siete segundos muere un soldado alem�n.
Estalingrado es una fosa com�n.
-Cada siete segundos muere... -Klausch, apaga ese maldito aparato.
-No puedo. -� Por qu� no?
Hace media hora lleg� la orden de permanecer a la escucha,
sin embargo se nos ha colado una emisora de Mosc�
en la misma frecuencia.
El general.
Wisse, comun�queme con su cuerpo del ej�rcito, con el General von Seydlitz.
-Venga, Klausch. -Aqu� Mars,
solicito hablar con el General von Seydlitz
de parte del General Kutriano.
-S�, personalmente. -Desconecte esa cosa.
Le paso.
Aqu� Kutriano.
General, tras consultar con mis superiores,
tengo que comunicarle algo importante.
Hace unos minutos hemos conseguido descifrar una comunicaci�n por radio,
se trata de �rdenes de Stalin.
A las 6 horas tendr� lugar un gran...
ataque ruso.
Obviamente, no podemos predecir d�nde se producir� el principal golpe.
Si fuera en mi franja, no puedo garantizar nada.
Como sabe, no dispongo de armamento pesado.
� Puedo solicitar de nuevo su ayuda en caso de que as� suceda?
Gracias, general. Esperamos nuevas �rdenes. Corto.
Bien, ha llegado la hora.
El General von Seydlich me ha prometido ayuda,
-venderemos caro nuestro pellejo. -Naturalmente, mi general.
S� que no nos dejar� en la estacada.
Ajusten la hora.
La una y cinco.
Teniente Coronel Kesselbach.
� Qu� sucede?
Tiene que ir con sus tanques a la divisi�n rumana. Ya empieza.
-� Qu� hora es? -Las dos y media.
-� Qu� ocurre? -Nos ha llegado un comunicado.
-Los rusos atacar�n hoy a las 6. -�Dios m�o, Wisse!
� Los rusos?
Hay... que pensar con calma.
Est� claro... que los rusos atacar�an.
Bien,
�por qu� cree que los rumanos no han recibido armamento pesado?
Esa gente es poco fiable, � entiende?
Tengo mi propia teor�a.
El F�hrer quiere acabar con ellos.
-� C�mo? -S�, s�.
Lo que no quiere decir que con nosotros tambi�n.
S�lo nos queda una salida: estar atentos y mantener la calma.
En caso de que algo saliera mal,
nos montamos en el coche y nos vamos. � Me ha entendido?
Aqu� Paulus.
S�, naturalmente hemos comunicado a la columna el inminente ataque.
� C�mo?
Repita.
Corto.
Anuncian neblina. La Luftwaffe no podr� intervenir.
� No habr� apoyo a�reo? S�lo nos faltaba eso.
Me pregunto, Schmidt,
si hemos hecho todo lo posible.
Todo lo posible, s�, mi general. Pero si eso bastar�, es otra cuesti�n.
Pero eso es imposible, Schmund.
El F�hrer tiene que hablar conmigo. Es importante.
Tiene que dar permiso para movilizar los tanques de reserva,
se tienen que poner en marcha sin m�s dilaci�n.
Entonces haga lo posible.
No podemos quedarnos aqu� mirando sin hacer nada.
Corto.
� C�mo quiere ganar la guerra degradando al Estado Mayor?
Nos llama fontaneros. No tengo nada en contra,
pero deber�a arruinarnos el trabajo cuando se rompen las ca�er�as.
El jefe del Estado Mayor ha llamado otra vez, F�hrer.
Debo solicitarle que tome una decisi�n.
Que permita la entrada del cuerpo de artiller�a
-y que espere m�s �rdenes. -S�, mi F�hrer.
�Klausch, informe al cuerpo del ej�rcito!
Tras 3 horas de fuego de artiller�a, los rusos atacan con tanques.
-Oc�pese de la estaci�n. -A sus �rdenes.
Prepare nuestras ropas por si tenemos que salir.
Kr�mer, usted se queda en la colina preparado. Yo voy al puesto de mando.
Los tanques rusos se acercan.
La 3� y 4� Bater�a se encuentran en una situaci�n dif�cil.
lncluso el batall�n de pioneros ofrece resistencia.
Los rusos ya han cruzado.
�Atenci�n, tanques!
-�Dame la carga reforzada! -�Alto, alto, alto!
�Mantened posiciones!
�Mantengan la calma, son s�lo tanques sueltos!
�Vamos!
Se presenta el Teniente Coronel del Ej�rcito 51 .
Llega tarde, pero se lo agradezco.
Mantenga a raya los tanques rusos para que intente salvar lo que pueda.
Hola, compa�ero.
Bien hecho, � lo ve? Buen trabajo.
� Se ha vuelto loco? �Andar por ah� en lugar de permanecer en su puesto!
Estaba en el puesto de mando.
Su sargento se ha negado a darme el coche para ir al frente,
hab�amos quedado en que me proporcionar�an el coche.
Ha sido un malentendido, deb� comprender mal sus palabras.
� Qu� quiere decir?
Me he explicado claramente.
-Presentar� un informe contra usted. -��l actu� bajo mis �rdenes!
�Soy el responsable!
Oh, no sea arrogante. Su responsabilidad...
Acaban de ordenar la retirada de mi divisi�n.
Se�ores, les aconsejo que hagan lo mismo. lnforme a su puesto de mando.
Gracias por su ayuda, con sus tanques hemos cubierto nuestra retirada.
-S�, mi general. -Le he echado de menos esta ma�ana.
-No ten�a coche, mi general. -Los dem�s han venido a pie.
Alguien se ten�a quedar aqu� para mantener el contacto con el ej�rcito.
�Su cometido como oficial t�ctico era permanecer a mi lado!
Wisse tampoco estaba aqu�.
Su paisano nos ha salvado de una situaci�n peligrosa.
Se lo agradecemos, hijo.
Comienza una curiosa retirada.
No se dirige al oeste, donde se encuentra el frente alem�n,
sino hacia el este, adentr�ndose en Rusia.
Empujados, acosados por los tanques enemigos, que como
cuchillos afilados, han cortado la comunicaci�n con las propias l�neas.
He tenido problemas con �sos de la retaguardia.
He conseguido dos bidones de gasolina con mucho esfuerzo.
Y eso que tienen un edificio lleno de ropas y alimentos para una divisi�n.
� Y?
Bueno, pens� que pod�amos organizar algo, ya que hemos perdido todo.
�Pero no nos quieren dar nada, quieren quemarlo todo!
� C�mo? � Est�n locos?
Vamos a ver qu� pasa.
-No tiene sentido. -Tengo �rdenes de quemarlo todo
en media hora para que no caiga en manos de los enemigos.
-� Su divisi�n abandona el campamento? -Por supuesto que no.
Sea razonable. � Quiere hacer saltar todo esto por los aires?
Ah� fuera hay cientos de soldados que se mueren de hambre y de fr�o.
-�S�lo cumplo �rdenes! -Me importan un bledo sus �rdenes.
Kr�mer, deje eso y espere nuevas instrucciones.
-� Qu� se propone? -Se lo dir�.
Como oficial de mayor rango aqu�, yo asumir� la evacuaci�n del campamento
-y quemar� el resto. -� Qu� se ha cre�do?
�Cualquiera podr�a venir y...!
�Si nos quiere disparar a todos, ahora puede hacerlo!
�Los rusos no vacilar�n tanto!
Bien, me rindo ante la violencia.
Pero s�lo bajo protesta. Y usted ser� responsable con su firma.
Kr�mer.
Ya esta aqu�, el invierno ruso ha llegado.
Ah� dentro hay abrigos.
� Y a qu� esperamos? Llev�monos unos cuantos.
Aqu�, mi sargento.
� Est�is locos?
Los rusos nos pisan los talones y ustedes con los regalos de Navidad.
S�, mi Teniente Coronel. El suboficial quer�a quemarlo todo.
La gente coge todo lo que puede llevar.
Bien. Pero cierre la tienda pronto,
mis tanques no pueden retener a los rusos m�s de 1 5 minutos.
S�, mi coronel.
�P�same la gasolina!
Las dimensiones del ataque ruso sobrepasa mis peores temores.
Con su poderosa artiller�a pesada,
los rusos avanzan hacia el sur
y se sit�an detr�s del 6� Ej�rcito.
Al sur de Estalingrado
se dirigen hacia el oeste y noroeste,
y aqu� ha cruzado el frente rumano.
En Kalatsch se unen los dos brazos.
Mi F�hrer, el 6� Ej�rcito,
con una divisi�n de tanques y 4 batallones, junto a 22 divisiones,
ha sido cercado. Para colmo,
el invierno ruso ha comenzado antes de lo previsto.
La ropa de invierno no ha llegado a las tropas.
Contin�e.
Debemos tomar una decisi�n.
Casi 250.000 soldados se encuentran cercados.
25.000 de ellos est�n heridos.
Las existencias de provisiones y de munici�n pronto ser�n tan escasas,
que se prev� una cat�strofe para el 6� Ej�rcito
si no ordenamos inmediatamente una retirada.
� Puede garantizarme
la salvaci�n del 6� Ej�rcito?
No, mi F�hrer. Pero s� le puedo garantizar
que el 6� Ej�rcito estar� perdido
si no ordena la retirada inmediatamente.
Desde hace d�as esperamos la orden de retirada,
pero el F�hrer vacila y Paulus tambi�n.
Est� todo convenido.
Dios m�o, no es la primera vez que un ej�rcito ha sido acorralado.
Lo he practicado miles de veces.
S�lo podemos romper un cerco as� con extrema violencia.
Pero tiene que ser r�pido.
Aqu� Seydlitz.
S�, deme el parte.
Fuertes heladas, el suelo helado,
r�os y arroyos congelados...
Soportar�n armamento pesado. Es suficiente. Corto.
S�, con este tiempo no se puede hacer nada.
Se equivoca, Klausius. Debemos hacer algo enseguida.
A sus �rdenes.
Estoy harto de esperar.
Obligar� a los tipos de arriba a poner en marcha la maquinaria.
Todos los dem�s...
deber�n seguirnos.
Ordene a mis divisiones que lleven s�lo
armas, munici�n, alimentos y gasolina.
El resto hay que eliminarlo.
Su arbitrariedad ha provocado una situaci�n peligrosa.
La retirada estaba acordada.
Pero los mandos superiores han decidido otra cosa.
Est� prohibida la retirada. Llegar� ayuda desde el exterior.
Nos quedaremos donde estamos y permaneceremos juntos.
Eso es una locura.
-Son �rdenes del F�hrer. -Una cat�strofe, eso es lo que es.
Mi gente est� en la estepa, sin protecci�n contra el fr�o mortal.
Su precipitaci�n nos ha llevado a esta situaci�n. Es culpa suya.
Ten�a que acortar el frente.
Paulus,
tenemos que huir, aun en contra de las �rdenes del F�hrer.
Desconocemos la situaci�n general.
No nos queda m�s remedio que obedecer.
La derrotada divisi�n rumana
se ha establecido provisionalmente en un desfiladero nevado.
El equipo de enlace alem�n se ha refugiado tambi�n all�,
condenados a la inactividad, como todo el 6� Ej�rcito.
Hola, Kurt.
Ll�mame otra vez.
Mi cu�ado, que tiene que recoger sus cosas.
No pueden mantener las posiciones.
Hay una gran discusi�n en el cuartel general.
�Esta vez se va a ir todo al carajo!
S�, nuestro querido F�hrer no est� muy bien de la cabeza.
Es el fin de su sabidur�a.
No permito esas opiniones.
Mi teniente, Kr�mer no quer�a decir eso.
Pero todos estamos cada vez m�s nerviosos.
Venga, no os pong�is as�.
Ya saldremos.
-Hay que seguir firmes. -Eso es s�lo palabrer�a.
Queremos una respuesta.
� C�mo continuar� esto?
Chicos, en realidad yo tampoco lo s�.
Estamos cercados y hay que esperar. � A qu�? Nadie lo sabe.
Tenemos que reducir las raciones a�n m�s
hasta que nos env�en provisiones desde el aire.
Eso si podemos conservar los aeropuertos.
Bien, eso es todo.
Para entrar en calor, mi teniente.
Gracias, Kr�mer.
� Qu� ocurre aqu�? � Consejo de Guerra?
S�, mi comandante. Hablamos sobre la situaci�n.
-� Est� listo mi coche? -S�, mi comandante.
� Nos va a abandonar hoy?
S�, me voy a hacer cargo de la artiller�a en Estalingrado.
Por fin una tarea de verdad.
Hablar de la situaci�n con los subordinados va contra las �rdenes.
-No puede ser malo decirles la verdad. -Anula la confianza en la direcci�n.
Parece que haya olvidado todo lo que le han ense�ado.
Me gustar�a que estuviera bajo mis �rdenes para mandarle al frente.
Me parece, comandante, que no tendr� ese placer.
-� Eso cree? -S�.
Sus d�as est�n contados.
Vamos, Kr�mer.
Por fin se ha ido. Nunca olvidar� el d�a en que quiso huir.
Y yo creo que �l nunca olvidar�...
que usted se dio cuenta.
Para su supervivencia,
el 6� Ej�rcito necesitaba
de 7 50 toneladas
entre alimentos, munici�n y medicamentos diarios.
Hitler y G�ring accedieron,
pero no mantuvieron su promesa.
Al principio llegaba s�lo un 20% de lo necesario al cerco.
M�s tarde un 1 0%.
Y al final, seg�n se iban perdiendo los aeropuertos m�s importantes,
nada.
-No puedo hacer nada, enti�ndelo. -� Por qu� sois tan agarrados?
Yo os arreglo las radios y vosotros no me dais nada a cambio.
Te podemos dar cigarrillos, Kr�mer. Tabaco.
� Tabaco? Este cacharro no funciona con tabaco.
No puedo hacer otra cosa, al viejo no hay quien le aguante.
Husmea por todas partes y controla las existencias.
S�, s�, est� bien. Pod�is iros a la mierda.
Ah� est�.
� Qu� hace usted aqu�?
-Esta vez no ha funcionado, � eh? -Por desgracia no, mi coronel.
Vengan todos aqu�.
S�, usted tambi�n.
� O no quiere salir de esta mierda de cerco antes de las navidades?
Y qui�n no.
-Ser�a un sue�o, mi coronel. -� Un sue�o? Entonces se sorprender�.
Venid todos aqu� y traedme un trozo de tiza.
Fijaos. Vengo de una reuni�n en la divisi�n,
se est� preparando algo bueno.
Aqu� estamos nosotros: cercados y acorralados.
Como sab�is, el 6� Ej�rcito.
Totalmente aislados, ya que el frente alem�n se encuentra aqu�.
Pero por el sur viene una divisi�n entera de tanques
bajo las �rdenes del General Hooth.
Desde los 400 kil�metros que le separaban de nosotros, ha avanzado...
hasta los 1 50 kilometros.
Cuando est� cerca, avanzar�n directamente...
-� D�nde est� el General Hooth? -�All�, con los tanques!
-� C�mo va? � Qu� ocurre? -Por fin podemos continuar.
Pero hemos perdido otros dos tanques, los rusos son cada vez m�s fuertes.
Aun as�, con 200 tanques hemos acabado con 1 .000 tanques rusos.
S�, pero siempre aparecen m�s. No se sabe de d�nde.
Es inquietante.
No sea tan pesimista, todav�a nos quedan 100 kil�metros.
Los del cerco nos esperan. Y diga a los nuestros que tenemos que sacarlos
-antes de Navidad. -A sus �rdenes.
�Vamos, chicos! �Adelante!
Eso s� que es un comunicado. Y se ha hecho esperar.
Gracias. Corto.
Chicos, Hooth est� a 50 kil�metros.
Van a dar la orden de retirada, tirad todo lo que no haga falta.
Kr�mer, consigue un par de garrafas de gasolina para el coche.
S�, enseguida. Aunque tenga que robarlas.
-B�se, haga explotar la radio. -Lo preparar�.
Decid ahora algo en contra del F�hrer.
Vamos, dese prisa, descifre esa mierda. Pensaba que sab�a hacerlo.
Un momento, mi general.
''En... Milerovo...''
Eso est� muy lejos, no me interesa.
''...se encuentra el frente del...
8� Ej�rcito italiano...''
Bien. � Y?
''...y los rusos...
lo han sobrepasado.''
-� Qu�? -Eso es lo que pone aqu�, mi general.
-Nos atacar�n por los flancos. -Eso ser� un callej�n sin salida.
Eso no quiere decir nada.
Un momento.
Estamos a 48 kil�metros del cerco, todav�a tenemos una oportunidad.
Paulus tiene que intervenir enseguida y venir a mi encuentro.
A�n lo podemos conseguir, pero se tiene que dar prisa.
Es imposible.
Hooth se encuentra a 48 kil�metros del cerco
-y yo s�lo tengo gasolina para 30 km. -Pero la diferencia es s�lo de 18 km.
Lo podr�amos lograr.
Cuando el F�hrer supo lo de la gasolina, prohibi� la retirada
que ya ten�amos preparada. Ahora repito sus palabras:
nos quedaremos tirados en la estepa si no conseguimos m�s gasolina.
Debemos intentarlo de todos modos.
Dele al ej�rcito una oportunidad, general.
Nuestra gente sabe de qu� se trata, ellos har�an un esfuerzo extra.
Debo tener en cuenta
que una desafortunada retirada significar�a el final de mi ej�rcito.
No puedo arriesgarme. Eso es todo lo que quer�a decirles.
Se lo agradezco, se�ores.
-Friedrich. -S�.
� Qu� ocurre?
Tienes que marchar hacia Hooth.
-Conoces las �rdenes. -S�, una orden sin sentido.
-� Por qu� la sigues? -Hemos prestado juramento al F�hrer.
Junto a la tradici�n y al honor,
hay una responsabilidad m�s grande todav�a, Friedrich:
hacia nuestro pueblo y nuestros soldados.
Pura palabrer�a. Aqu� cumplimos una tarea: resistir a las fuerzas rusas.
Hoy, pero ma�ana los rusos podr�n hacer lo que quieran con nosotros.
Y lo har�n, Friedrich.
-Estoy atado a la orden. -S�ltatela.
No soy ning�n amotinado.
Piensa las consecuencias de una desobediencia as�.
Ser�a el caos, mi ej�rcito pondr�a en peligro todo el frente del este.
El pueblo y la Wehrmacht nunca perdonar�an el desorden producido.
Pero ser�a como con J�rg von Wartenburg.
�l desobedeci� tambi�n una vez al rey, pero salv� a los prusianos.
Pero yo no soy �l.
Y �sta es una situaci�n totalmente diferente.
Si lo hiciera, nadie me apoyar�a.
Est� decidido. No nos marchamos.
Con eso has pronunciado la pena de muerte para el 6� Ej�rcito.
Un amargo regalo de Navidad para nuestros soldados.
No necesita quemar m�s.
� Qu� significa eso?
La acci�n de salvamento del General Hooth ha fracasado.
No nos vamos, se habr� cancelado la retirada.
Entonces, feliz Navidad.
Tenemos que partir hacia el sur para la retirada.
Los tanques rusos... nos han...
aplastado.
Dadle aguardiente. R�pido.
No es necesario.
Ha muerto.
-� Ha o�do eso, Kr�mer? -Qu� raro.
� Qu� sucede?
� Quiere escuchar algo, mi teniente?
Klausch est� al aparato. Vayamos all�.
Bien. Venid.
Los grupos perdidos de soldados alemanes
caminan en esta noche
y no saben ad�nde pertenecen.
Los encontr� en las colinas nevadas
bajo las heladas hondonadas.
As� es como os he encontrado,
para traeros el mensaje navide�o
de paz en la tierra,
aunque parezca fuera de lugar aqu�.
Pero creedme si os digo que,
a trav�s de la tormenta y m�s all� de los atronadores ca�ones,
la voz de Dios llega a nosotros para decirnos:
''Cuando todas las puertas est�n cerradas,
la m�a siempre permanecer� abierta.''
Y ahora la bendici�n:
''Que el Se�or os bendiga y os proteja.
Que el Se�or os ilumine con su rostro y sea bondadoso.
Que el Se�or alce su rostro hacia vosotros
y os d� paz. Am�n.''
-Vaya, nos conocemos. -S�.
De la granja rusa, con el Teniente Coronel Kesselbach.
Cierto. Usted es el joven teniente de la Escuela de �lite
con buenas recetas para cualquier situaci�n.
Ya no estoy tan seguro, Padre.
Esto es dif�cil de entender.
Uno se pregunta qu� sentido tiene.
Bueno, una raz�n comprensible no existe.
S�lo nos queda la fe en Dios,
pero eso no es ning�n consuelo para usted.
� C�mo podr�a serlo?
Perd� pronto a mis padres.
Y usted sabe que quienes me educaron no ten�an buena opini�n de Dios.
Siga a su intuici�n en todas las dif�ciles situaciones que vivimos.
Dios se manifiesta a veces primero en el infierno.
Les he hecho llamar para decirles
que mi divisi�n est� subordinada inmediatamente
al 6� Ej�rcito. Con ello finaliza su tarea aqu�.
Querido Wisse,
tengo que comunicarle que usted est� destinado como jefe de bater�a
en Estalingrado.
lr�n con usted el Sargento B�se y el Cabo Kr�mer.
El resto se lo dir�n en el cuerpo del ej�rcito.
S�, mi general.
Por su valiente intervenci�n personal,
mi mando superior le ha concedido la medalla rumana al valor.
-Enhorabuena. -Gracias, general.
A vosotros, mi total reconocimiento por los servicios prestados
-y buena suerte. -�Gracias, general!
-Ordene que rompan filas. -Rompan filas.
Potomnik,
Goroditsche...
Ahora viene lo bueno.
A Berl�n, 2.431 km.
-No me hagas sufrir. -No estar�a mal ir a Berl�n,
all� conoc� a una morena que estaba para com�rsela.
Berl�n ya lo conocemos, ahora vamos por Goroditsche hacia Estalingrado.
Ya tengo ganas de ver ese lugar.
All� me espera mi nuevo comandante de regimiento, tengo ganas de conocerle.
De civil era investigador: bot�nico,
estudiaba el crecimiento de las flores y las plantas.
Una pesada broma del destino fue la que me envi� aqu�, al Volga.
Aqu� no crece nada.
S�lo hay muerte, podredumbre.
No creo que eso de Estalingrado termine bien.
No quiero que lo pase mal, pero tiene que saber la verdad.
Dicen que usted es un buen oficial, me alegro de tenerle entre nosotros.
-Gracias, mi coronel. -Se encargar� de la 3� Bater�a.
Pres�ntese a su jege de secci�n, Linkmann. �l le pondr� al d�a.
� Puedo preguntar si le debo este traslado al Comandante Linkmann?
Se ha esforzado mucho por traerle.
Nuestra colaboraci�n no ha sido hasta ahora muy armoniosa.
� Lo ve? No es rencoroso. Hasta ma�ana.
Coge la bufanda. No la necesito, estoy m�s gordo que t�.
Ni pensarlo.
C�gela sin rechistar, tu tos me pone de los nervios.
-Todav�a soy tu superior. -Eso no me importa, sino tu salud.
� Qu� ocurre, mi teniente?
Van a acabar conmigo, esto promete ser un sitio agradable.
-� Saben qui�n es nuestro jefe? -El Comandante Linkmann.
Por todos los santos...
Ya dec�a yo que ten�amos que haber ido a Berl�n.
-No va a ser divertido. -Ya veremos.
Es mi �ltima palabra, no permitir� ni un disparo.
As� ver�n los de lnfanter�a c�mo se las apa�an sin los de Artiller�a.
Corto.
Se presenta el Teniente Wisse como jefe de la 3� Bater�a.
-Esto s� que es una sorpresa. -No para usted.
Vaya, en eso tiene usted raz�n.
Le recomend� para que le enviaran a mi secci�n.
Seg�n he o�do, le han concedido una medalla.
S�, mi comandante. La medalla rumana al valor.
No quiero ser odioso, pero los rumanos tienen diferentes valores.
Aqu� podr� probar qu� clase de tipo es.
Le ofrezco una oportunidad.
-Muy amable, comandante. -Exijo absoluto rendimiento.
Actualmente nos encontramos en una crisis, pero...
es de naturaleza transitoria, claro.
A pesar de todo, para instruirle, el F�hrer necesita hombres de acero.
No se haga aqu� el debilucho,
a pesar del hambre, el fr�o y otras dificultades...
Han venido conmigo otros dos hombres del equipo de enlace,
-que deben ser distribuidos aqu�. -� De qui�nes se trata?
Del Sargento B�se y el Cabo Kr�mer.
� B�se?
Ya me fij� en �l hace tiempo,
tiene un car�cter muy poco militar.
A �se lo podr� emplear aqu�, conmigo. Ll�vese a Kr�mer con usted,
en el frente necesitar�n cualquier hombre disponible.
3� Bater�a con 4 suboficiales, 38 hombres y 4 soldados en sus puestos.
1 sargento y 2 hombres en el puesto de observaci�n avanzado en Estalingrado.
�Hombre, Fuhrmann!
�Todos nos volvemos a encontrar en este maldito cerco!
� Cu�nto llevas aqu�?
Hace dos d�as me metieron en el tren, se acab� la tranquilidad de Charkow.
Dime, � sabes algo de esa chica rusa? Katja.
� Katja?
Ah, s�, s�. Bueno, la oficina se fue al garete. Se acab� el sue�o.
-� Y qu� fue de ella? -No lo s�.
Puede que la enviaran a Alemania
o que haya desaparecido entre su gente o algo as�.
Entiendo.
Estamos a 1 .400 metros de Estalingrado,
nuestra tarea se reduce a apoyar a la infanter�a.
Dios m�o, eso es Estalingrado.
Bajo esas ruinas hay unos 10.000 cad�veres.
2.000 soldados de todo tipo est�n aqu�,
pero no sirven para nada porque desde hace semanas no recibimos municiones.
Linkmann tiene que aprobar cada disparo.
Tenemos unos 1 2 por soldado. Despu�s de eso, se acab�.
-� En qu� estar�n pensando? -Lo mismo nos preguntamos nosotros.
Tienes fr�o. � No ten�is ropa de invierno?
No. Lo que no consigan los rusos, lo conseguir� el fr�o.
Fuhrmann, coge mi abrigo.
-No lo puedo aceptar. -No digas tonter�as.Tengo otro.
Vaciamos un campamento de abastecimiento.
Bien.
Y ahora veamos la l�nea de observaci�n avanzada.
De d�a no llegar�s vivo, cada metro cuadrado est� bajo fuego enemigo.
Pero te puedo llevar all� en cuanto oscurezca.
�Vamos!
-�Alto, contrase�a! -Quietos.
-� Sommerschmidt? -S�, teniente.
Hola, mi teniente.
Sargento Konowsky con 2 observadores avanzados. Sin novedades.
Gracias, Konowsky.
�ste es nuestro nuevo jefe de bater�a, el Teniente Wisse.
-Sargento Konowsky. -Hola, mi teniente.
-El Cabo Kr�mer. -Hola, � qu� tal?
Estoy repartiendo la raci�n diaria.
Parece escasa.
Los rusos han volado nuestra comida, no se salv� ni una m�sera salchicha.
-� Han tra�do ustedes algo de comer? -No, por desgracia.
-Pero un cigarrillo s� le puedo dar. -Eso es maravilloso. Muchas gracias.
Se han dado cuenta de que tenemos visita. Pero el techo aguanta.
� Cu�l es la situaci�n?
A ambos lados tenemos a la infanter�a protegiendo el cruce de calles.
En las casas de ah� enfrente, los rusos est�n en los pisos de arriba.
En el s�tano est�n subalquilados los nuestros. O al rev�s.
� En el mismo edificio? Es imposible.
En Estalingrado todo es posible.
A veces el frente est� en vertical, en una casa.
Hab�a un retrete donde iba todas las ma�anas y...
pensaba en nuestros problemas. Un d�a fui
y me encontr� con un ruso. Con el poco ruso que s�, le dije:
''Vamos, chico, l�rgate.''
Y cuando se iba, se volvi� y me dijo:
''�Ni siquiera te dejan cagar en paz los prusianos!''
Konowsky, creo que me toma el pelo.
-Se lo juro, teniente. -� Puedo ver el puesto de avanzadilla?
-S�, yo ir� delante. -Fuhrmann, quedaos aqu�.
Konowsky.
S�, tambi�n lo hemos visto.
S�, claro, todos estamos en el mismo barco.
Est� hecho, mi teniente.
Otra pregunta. � Tienen algo de comer?
� No? Es una pena.
Corto.
El teniente de infanter�a.
Los rusos de all� tienen dos tanques y un ca��n antia�reo.
� Y?
�ste es un puesto clave, desde aqu� se puede controlar el cruce.
Tenemos que defenderlo, cerca de aqu� est� el nuevo cuartel de Paulus.
-No lo sab�a. -Bonito agujero.
Con agua corriente, pero sin muros.
Llame a la bater�a y diga que esta noche nos quedaremos aqu�.
A sus �rdenes.
Los rusos atacan.
Konowsky, comun�queme con el Comandante Linkmann.
Tiene que permitir un par de disparos de nuestra bater�a.
Acabo de hablar con esa secci�n.
La respuesta es un rotundo no, ni una granada.
Dicen que no nos hagamos los importantes.
-�Han hecho blanco en el s�tano! -lr� a mirar.
�Teniente, qu�dese aqu�!
-Esto est� lleno de francotiradores. -Tendr� cuidado.
-Gerd, hemos tenido suerte otra vez. -Tanques rusos e infanter�a.
Schmidt, salga con una ametralladora.
Fuhrmann y Kr�mer, asegurad la retaguardia. Venid.
S�.
�Schmidt, a la derecha!
�Mierda!
�Kr�mer, ah�!
A �se le pillamos.
�Vamos!
�Mu�vete!
�Camina!
Nos pod�a haber salido el tiro por la culata.
Es una mala pasada de ese Linkmann, no permitir ni un tiro...
Sin el ca��n antia�reo no lo habr�amos conseguido.
He tra�do a un amigo, est� algo maltrecho.
Aqu� no hacemos prisioneros.
-De ning�n lado. -No conmigo, Konowsky.
Dejadle ir.
Fuhrmann, dile que se vaya con los suyos.
�Alto!
Por lo menos que deje el zurr�n.
Ven aqu�.
Vamos, vete.
Mira esto.
Mira lo que llevan los rusos en el morral.
Mira esto.
Arenque,
pan,
manteca...
y... mijo prensado.
Esto s� que es comida.
� Y qu� tenemos nosotros? Hambre.
� Qu� hacemos en esta parte del mundo?
Que los rusos nos quieran echar, lo entiendo.
Para eso luchan incluso obreros de f�bricas, mujeres y ni�os.
Aqu� no pintamos nada.
Teniente, ah� hay uno con bandera blanca que viene a parlamentar.
El comandante ruso
quiere agradecerles que hayan devuelto al prisionero.
Como intercambio, me ha dejado venir.
Propone media hora de alto el fuego
para que ambos bandos puedan retirar a sus heridos.
-�sa es una buena idea. -Voy con �l al jefe de lnfanter�a.
Ven.
Durante esos 30 miserables minutos
se produjo un episodio
del que dio fe tanto el bando alem�n como el ruso.
El tiempo ha terminado.
Se acab� el espect�culo.
El 1 0 de enero de 1 943,
tras el rechazo de capitulaci�n por parte de Hitler
y su orden de luchar hasta la �ltima bala,
el ej�rcito ruso ataca a�n con m�s fuerza para romper el cerco.
El 6� Ej�rcito ofrece una resistencia desesperada.
Por supuesto que repliego el frente.
�S�, contra las �rdenes!
Enti�ndalo de una vez,
los rusos han roto el cerco por tres frentes.
� Es que no va a haber nadie que le lea la cartilla a ese tipo?
�Un ej�rcito va a ser aqu� masacrado!
Los rusos son lo bastante fuertes como para hacer saltar el cerco,
incluso han tomado nuestro �ltimo aeropuerto.
Estoy al corriente. Todav�a tenemos Umnach y Estalingradsky.
-No sirven para nada. -C�llese.
Eso es puro derrotismo, el F�hrer sabe lo que hace.
Ni siquiera el F�hrer puede cambiar el hecho de que esto es un infierno.
Venga usted mismo delante y vea la situaci�n.
De 16 ca�ones han quedado 4. Sin munici�n, sin alimentos.
Hoy nos han quitado de nuevo 30 hombres para formar tropas de asalto.
Tendremos que prepararnos nosotros mismos para la lucha de infanter�a.
Es suficiente, Wisse.
Somos artilleros y permaneceremos junto a nuestros ca�ones.
Por supuesto que necesitamos municiones y alimentos.
Hay suficientes en el aeropuerto de Gumbrach.
Vaya all� y organice lo que necesitemos.
Y no se atreva a volver sin ello.
� Y d�nde le encontrar� cuando vuelva, comandante?
Aqu�, naturalmente.
� Qu� insin�a?
Han enviado a Estalingrado nuestros �ltimos cuatro ca�ones.
-Fuhrmann es el �nico oficial all�. -� Y?
� No ser�a mejor que fu�ramos a Estalingrado y que usted
-enviara a otro a Gumbrach? -No le permito que me d� consejos,
todav�a mando aqu�. V�yase.
�V�yase a Gumbrach!
Mira esto.
� Cu�ntas calor�as de �sas necesita un adulto?
Bueno, en tiempo de paz, 3.500.
� Y qu� tenemos aqu�?
Una rebanada de pan de centeno y una rodaja de salchicha
que se transparenta. Y con eso tenemos que aguantar a 30 bajo cero.
No te pongas nervioso, todos estamos igual.
�No lo aguanto m�s, no quiero formar parte de esto!
�Konowsky! � Est�s loco?
Escucha, voy a recoger eso
-y te lo vas a comer. -� Qu� ocurre aqu�?
Nada, que el sargento se est� volviendo loco de hambre.
Ya me encuentro mejor.
Vamos a Gurmach a intentar organizar algo de alimentos y munici�n.
Por fin buenas noticias, teniente.
Podremos comer hasta hartarnos, llenarnos bien la barriga.
Hola, B�se.
Y bien, � qu� ha dicho el doctor?
Es una pulmon�a, no puede hacer nada.
� Puedo ir con usted?
Tengo que volver a las tropas de asalto.
� Con una pulmon�a? � Est� loco? Qu�dese donde est�, hombre.
-Entonces me morir� de hambre. -� C�mo?
Acaban de llegar instrucciones de que a partir de hoy
s�lo se repartir�n alimentos entre las tropas de asalto.
General, el Padre Busch.
-Dice que ha llamado. -Cierto.
-Que pase. -A sus �rdenes, mi general.
Padre.
Por favor.
Me dijo por tel�fono que era urgente. � Qu� sucede?
Mi general, se trata de la orden de dar alimentos
-s�lo a las tropas de asalto. -S�.
Eso significa que los 50.000 heridos
que se encuentran en los s�tanos de Estalingrado morir�n.
� Por qu� me lo dice a m�?
Nunca firmar�a una cosa as�.
He recorrido todos los puestos y parece que nadie sabe nada de ello.
Pero alguien tiene que ser el responsable de esa orden inhumana.
No s� qui�n la ha dado.
Pero d�jeme decirle otra cosa:
ninguna guerra es humana. Pero somos soldados.
lncluso usted lleva uniforme.
No es posible ser testigo de ese sufrimiento por mucho tiempo.
Me sorprende, Padre.
La lglesia reza por la victoria de los nuestros.
Pero cuando esa victoria requiere v�ctimas, usted dice: ''No puede ser''.
� Qu� sentido tiene?
La lglesia reza por la victoria de los justos y esta guerra no es justa.
Tenga cuidado con sus comentarios,
podr�a ser detenido por alta traici�n.
Aqu� las personas mueren por nada, su sacrificio no tiene sentido.
Padre Busch,
el tiempo dir� qui�n de nosotros tiene raz�n.
Nuestro sacrificio en Estalingrado es una necesidad militar.
� C�mo podr�a vivir sin estar convencido de ello?
� No ser�a una tragedia que ese convencimiento resultara falso?
Vaya con Dios, mi general.
-� Qu� hac�is aqu�? -Venimos a por alimentos y munici�n.
Debe de ser una broma. � Os hab�is vuelto locos? � Quer�is munici�n?
Desde hace semanas no hemos recibido nada. � Sab�is lo que os podemos dar?
Libros de salmos, sacos de pimienta, 2.000 fotos del F�hrer,
por desgracia sin marco, porque los hemos tenido que quemar.
-Bien, �pero qu� pasa con la comida? -No he o�do nunca nada m�s est�pido.
�No hay nada de comida, aqu� estamos en el culo del mundo!
�Y ah�, se�ores, se llevan la �ltima caja que hab�a en este maldito cerco!
�En una hora los rusos estar�n aqu�, todo se ha ido al traste!
� Qu�? � No hay nada de comer?
Mirad estos cuerpos: 200 libras. Estas m�quinas son pesadas,
las tenemos que engrasar para que funcionen.
Se�ores, hay que llenarlas
de pan, mantequilla, huevos, carne...
-Mucha carne, patatas... -Ahora nos quiere volver locos.
�Sois idiotas si cre�is que esto va a seguir as�!
�ldiotas!
�Konowski!
�D�jeme salir!
-�Eh, espera! -�Qu�dese aqu�!
�Tengo que irme!
�Dejadme salir! �Quiero subir!
�Konowsky! �S� razonable!
�D�jame salir! �Apartaos!
�Konowsky, no hagas tonter�as!
Atr�s, deb�is permanecer aqu�.
Es s�lo para heridos graves. Tenemos sobrecarga.
Yo estoy herido... de gravedad, camarada.
-Tienes que apartarte. -� C�mo vamos a volver a casa?
�L�rgate!
�Abre la puerta!
� Qu� os he hecho, cerdos?
Konowsky.
Lo he visto, el tim�n le ha partido el cuello.
R�pido, dense prisa.
� Qu� ha estado haciendo todo este tiempo?
Est�bamos en Gumbrach, como usted sabe.
-Konowsky est� muerto. -� Ha cumplido mis �rdenes?
Para su conocimiento, no ten�a sentido.
No hay ni comida ni munici�n.
� C�mo?
Joven, creo que usted es un fracasado.
Mientras se fue de paseo a Gumbrach, esto ha sido un infierno.
Hemos perdido soldados y yo me tengo que trasladar a Estalingrado.
-� Qu� ha sido de Fuhrmann? -Muerto, desaparecido, qu� s� yo.
Hemos recibido la orden de organizar una tropa de asalto,
-usted se ocupar� de ello. -� Y de d�nde sacar� a gente?
Me da igual, donde los encuentre.
Peine el hospital militar
y saque a los holgazanes y a los cobardes.
Si todos est�n all�, � qu� hace la Polic�a Militar?
-�Esa es tarea suya, maldita sea! -D�jese de lloriqueos.
Vamos, es una orden.
Y ll�vese a �sos... A Kr�mer... y a B�se.
-Total, no est� haciendo nada. -B�se est� enfermo,
tiene pulmon�a.
B�se ir� con usted.
No tengo ganas de discutir con usted, no estamos en una guarder�a.
Y no me venga de nuevo con sus malditas excusas,
va siendo hora de que haga algo de provecho.
� lmporta eso ya?
En esa noche, todo Estalingrado
estaba en llamas de una punta a la otra.
En esa noche, Hermann G�ring
celebraba el 1 0� aniversario de la toma de poder.
Tambi�n habl� de Estalingrado.
...para celebrar el aniversario del d�a en que...
llegamos al poder.
El F�hrer no puede prescindir de nosotros...
Vaya, � qu� hace usted aqu�?
Tengo �rdenes de sacar de aqu� a los holgazanes.
Los holgazanes... Bien, b�squelos.
Se ha desatado una crisis.
Como siempre,
�l est� en su puesto para intervenir...
personalmente...
-� Qu� hac�is aqu�? -No est�is heridos.
� Tra�is algo de comida? � Medicamentos?
Lo siento, no tenemos nada.
Pero... traigo a un enfermo. Quiz�s podr�ais...
�No sea rid�culo, f�jese en esto!
Y en los 800 s�tanos de Estalingrado ocurre lo mismo.
�Se mueren sin ayuda! �No hay nada que hacer!
Esto es el final.
Un F�hrer ha conseguido
entrar en nuestra historia como el alem�n m�s grande
de todos los tiempos.
�l s�lo ha mantenido
con su fuerza
el frente del este...
-�Ellos hablan y nosotros morimos! -�C�llate!
Cumplo instrucciones.
Si el d�a de ma�ana alguno flaquea,
que piense en Estalingrado,...
P�same esa colilla.
...donde los soldados luchan con la misma heroicidad...
-A m� tambi�n. -...con la que lucharon...
-...en Grecia,... -No lo necesitas, morir�s pronto.
...en el paso de las Term�pilas, donde Le�nidas,
con 300 espartanos,
no abandon� ni se arredr�
hasta que el �ltimo hombre cay�.
Por eso, est� escrito.:
''Caminante, si vas a Esparta... ''
�Fuhrmann!
Comandante Linkmann, se lo he dicho ya. Los soldados...
-Los soldados... -Fuhrmann,
-Tiene que traerlos de vuelta. -viejo amigo.
Usted...
Ah, eres t�, Gerd. Pronto iremos a casa.
Hoy decimos...
Por fin podr� volver a tocar,
dar conciertos... M�sica.
...a demostrar lo que es el aut�ntico hero�smo.
All� han pagado con su vida
la fidelidad al F�hrer.
-Apague ese cacharro. -Es obligatorio escuchar el discurso.
Y as�, de ahora en adelante se dir�.:
''Caminante, si vas a Alemania,
anuncia all� que nos has visto yacer en Estalingrado
como la ley lo orden�. ''
S�, el soldado est� all� para morir.
Y si alguna vez vuelve,
ser� para decir.: ''He tenido suerte otra vez. ''
� Cu�nto tiempo va a estar diciendo tonter�as?
Dentro de 1.000 a�os se pronunciar� el nombre de Estalingrado
con veneraci�n.
Se lo digo por �ltima vez, apague ese aparato.
Tengo �rdenes de hacer escuchar el discurso de G�ring.
�Fuera!
-lnformar� de esto. -Hazlo.
Y dile a tu mariscal del Reich que no permitimos...
�discursos f�ciles!
Lo siento, pero hasta los curas tenemos nuestras limitaciones.
Nosotros tambi�n somos hombres.
Bien, � ha encontrado lo que buscaba?
No, aqu� no hay vagos.
Padre.
�Kr�mer, ahora!
R�ete, he contado un chiste.
Ven.
Cuando abras esa puerta de all�, corre de frente.
All� est�n los alemanes. No digas nada.
-Katja. -No lo hagas.
No podemos ser amigos, s�lo enemigos.
� Qu� ha hecho esta guerra con nosotros?
Ahora vete, cada segundo puede ser demasiado tarde.
Ve.
Gracias, Katja.
�Kr�mer, no dispares!
Gracias a Dios, mi teniente. Le d�bamos por muerto.
� Hab�is vuelto sanos y salvos?
He vuelto solo, B�se ha muerto.
B�se...
� Linkmann est� en su s�tano?
S�, no ha asomado el pico ni una sola vez.
� Le parece �sta una forma de entrar?
� O es que no le queda aliento?
B�se ha ca�do tambi�n.
� Y? Espero que haya cumplido con su deber.
No,
olvid� antes escupirle en la cara.
� Ha perdido el juicio? � C�mo se atreve a hablarme as�?
Tambi�n ha abandonado a Fuhrmann.
Linkmann,
usted no es ning�n superior,
sino un cerdo cobarde.
�Una palabra m�s y le disparo!
Adelante.
Por todos los lemas y consignas en las que yo mismo he cre�do:
-dispare. -�Es mi �ltima palabra!
Si tiene valor, salga conmigo fuera y luche con los nuestros.
Y muera... como ellos.
Wisse, escuche de una vez, ha perdido el juicio.
Sea razonable. Tenemos que aguantar juntos, debemos...
S�, debemos subir al coche y huir. � Eso es lo que quiere decir?
Pero esta vez es demasiado tarde,
los rusos est�n a tres manzanas.
� Morir? No.
Yo no.
VE CON ESTE DOCUMENTO A TRAV�S DEL FRENTE
A todos los que pasen al Ej�rcito Rojo se les garantizar� la vida...
Me voy a tumbar, no puedo m�s.
A sus �rdenes.
-� Qu� ocurre? -All� se mueve algo.
-Ya est�n en la casa de la esquina. -S�, de nuevo un cambio de posiciones.
-Mira eso. No puedo creer lo que veo. -El comandante con un trapo blanco.
Ese no es ya nuestro comandante, sino un desertor y un traidor.
La disoluci�n de nuestro ej�rcito ya no se puede parar.
Hemos luchado con gran esfuerzo,
pero ahora se rinden unidades enteras con su comandante a la cabeza.
Muchos de nuestros oficiales han preferido el suicidio.
Nadie cumple las �rdenes.
-Es decir, el final. -S�, se�or.
-� Qu� hay? -Acaba de llegar este mensaje.
Es del Cuartel General del F�hrer.
Su ascenso a mariscal de campo.
Le agradezco la delicadeza
de no felicitarme por este ascenso.
Ambos sabemos que es la invitaci�n de Hitler a que me suicide.
Pero no le har� ese favor,
no ser� yo quien firme la leyenda del culpable General Paulus.
Ya lo har�n otros.
Cre� firmemente en sus promesas de ayuda para el 6� Ej�rcito.
Nos han mentido, Fried.
Podemos tener la conciencia limpia si llegamos al convencimiento
de que nuestra lucha aqu� ha tenido alg�n sentido
-para el Alto Mando. -As� pensaba yo tambi�n.
Pero en este momento no s� en lo que debo creer.
No puedo quitarme de la cabeza
que se han producido tremendos errores.
Tambi�n nuestros.
Pero es demasiado tarde para hacer ex�menes de conciencia.
Comun�queme con los rusos, suspendo la lucha.
A sus �rdenes, mariscal.
Venid todos aqu�.
La lucha ha terminado.
La divisi�n ha capitulado.
Nuestro jefe, el General von Markuart,
se ha suicidado.
Ahora os llevar� al punto de encuentro.
Tirad las armas, hab�is cumplido vuestro deber.
Y un poco m�s que eso.
No s� si alg�n d�a alguien os lo agradecer�.
Ya no importa.
Ven, Kr�mer.
1 0.000 hombres se juntaron all�
y otros 1 0.000 se les unieron.
Estaban cansados, exhaustos,
destro zados y quemados, como los edificios que les rodeaban.
Bien, se�ores, ya hemos llegado.
De momento, qu�dense aqu�.
Ven, Kr�mer, vamos a ver c�mo seguimos.
Hola, Teniente Wisse.
-Por el amor de Dios, general. -S�, s�,
-me han alcanzado. -Nos ocuparemos de usted.
Gracias, Wisse, pero no se preocupe.
Por supuesto que lo vamos a intentar.
Kr�mer, intentaremos organizar algo.
Le recogeremos aqu�.
No, no. Cr�anme, Paulus es el verdadero culpable.
Ayer era el ejemplo de militar y hoy el culpable.
No se haga ilusiones.
Culpable es cualquiera que pudo haber impedido este desastre
y haya participado en �l.
Pero ustedes, con sus grandes planes, no han abierto la boca.
Obedecimos y exigimos obediencia. Eso es lo que ha sucedido.
�se era el �ltimo coche.
Puede que ahora se ocupen un poco de su gente.
''En Estalingrado ya no hay lucha.
All� hay s�lo niebla y humo rojo.
El Mariscal de campo Paulus se ha rendido a los rusos.
Con �l, 26 generales
y m�s de 90.000 hombres han sido detenidos.''
El 6� Ej�rcito ha muerto, F�hrer.
D�jese de ret�rica, Zeisler.
S�lo hay un ej�rcito. Forme uno nuevo.
Casi tan agradable como en aquella granja. S�lo faltan las salchichas.
S�.
Entonces ya dijo que reventar�a la maquinaria.
Y as� ha sucedido: alto y con una gran explosi�n.
Le parecer�a muy inocente.
S�lo joven.
� Qu� ser� de nosotros, Padre?
No lo s�.
Pero tendremos tiempo para averiguarlo.
Puede que todos aprendamos de esto.
O quiz�s no.
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