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Zulu
Gwen.
Ya estamos en casa.
¿Está despierto?
Sí, pero enseguida se volverá a dormir.
Huele que apesta.
Voy a cambiarlo.
Muy bien.
Muy bien.
Ya está.
Joder, menuda peste.
Calla, Willis, no puede evitarlo.
¿Puedes sujetarlo un segundo?
¿Quién es mi niño maloliente?
Siento haberte traído a este mundo
para que luego tengas que morir.
Hola. Sí, ya lo sé.
Ya lo sé.
Ya lo sé.
Escorbuto.
Escorbuto.
¿Escorbuto?
¿Gwen?
¡Gwen!
¡Maldita seas, Gwen!
Ya basta, papá. Papá.
-No me toques, hijo de perra. -Volvamos a tu asiento.
Iré al piso de arriba a decirle a tu madre
lo soplapollas que eres.
-No hay piso de arriba. -¡Gwen, baja inmediatamente!
-¡He dicho ahora mismo! -No grites, papá.
Papá, estamos en un avión.
No hay piso de arriba. Mamá no está aquí.
¡Ya sé que estamos en un avión, desgraciado!
-No me pongas las manos encima. -De acuerdo.
-Cabrón. -De acuerdo.
Tengo que ir a mear.
Muy bien, vamos.
¡No, papá! Por aquí.
En la parte delantera.
-Disculpe, señora. -¿Dónde está?
¿Papá? ¡No, papá!
¡Por el amor de Dios! Lo siento.
-Lo siento. -Hola.
Papá, por aquí. Pasa.
¡Hay demasiada gente, joder!
¿Se encuentra bien?
Lo siento, está...
Está bien. Se pondrá bien.
De acuerdo.
Hijo de perra.
¿Todo bien, papá?
PROHIBIDO FUMAR EN EL SERVICIO
Mierda.
Son ánades reales.
Y un par de negros.
Vienen hacia aquí.
¿Quieres probar?
El dedo en el seguro.
Cuando lleguen, alza el cañón, apunta y dispara.
-¿Entendido? -Sí.
Ahí vienen. Espera.
Espera...
-¡Le he dado! -¿Cómo es posible?
¡Le has dado al muy hijo de perra!
¿Qué haces? ¿Estás loco?
¡Lo tengo, papá!
La leche.
Ven aquí.
Tu madre me va a matar.
¿Dónde estabais? Creí que os había pasado algo.
Hemos tardado porque tuve que secarlo.
¿Secarlo?
¡Está helado!
Dame eso, John.
Es mi pato.
Lo ha cazado él.
-¿Cómo que lo ha cazado? -Lo he cazado yo.
-Dame el pato, cariño. -¡No, es mío!
¡Willis, quítate las botas!
Dios mío.
Nadas muy bien.
Esto es ridículo. Bueno, es hora de acostarse.
-Arriba. -Que no se caiga.
Dámelo, John.
No, es mío.
lo he lavado.
Deja que lo seque, mamá.
Gwen, déjale.
No todos los días cazas tu primer pato.
Le he dado al muy "perra de hijo".
-¿Duerme con el pato? -Sí.
-Es adorable. -Willis.
Déjalo. No hace nada malo.
Tiene un nuevo amigo.
Pues mañana nos comeremos a su nuevo amigo.
¿Le ayudaste a disparar?
Solo sujeté la culata. Lo hizo todo él.
-Tuvo suerte. -Tal vez. Pero apuntó.
Dios.
Ha sido un tiro estupendo.
Willis, ten cuidado.
No quiero que juegue con armas. Es demasiado pequeño.
Están fuera de su alcance.
Aparta, bruto. Me duele mucho la espalda.
Hueles muy bien.
Para, cariño. Ahora no puedo.
De acuerdo.
Eres mi hombre salvaje, a que sí.
Tú y el pequeño asesino de patos.
Mis dos hombrecitos salvajes.
Me gusta que lo hayas llevado hoy.
Y me gustas tú.
OCUPADO
-Tira. -Tira tú.
Tira, papá.
Papá, aquí no se puede fumar.
Dejemos dormir a tu madre.
Es muy temprano.
Buena idea.
¡Oye!
Ese pato es mío.
Este pato es nuestra cena.
Debería hacerlo yo, mamá, déjame.
Vale.
Acércate.
Muy bien.
Estate quieto.
Nada de saltos, jovencito.
Ve con cuidado y no lo estropees.
Hay que estirar fuerte y sacar la pluma entera.
¿De acuerdo?
Eso es.
¿Puedo quedarme una pluma del ala?
Claro, un par de esas tan bonitas.
Ponlas aquí a secar.
¿Qué hacéis levantados?
Es sábado.
La casa no se lleva sola, Willis.
-¿Quieres tortitas? -Sí, por favor.
Vale.
Huele bien.
-¿Cómo va el pato, hijo? -Va bien.
Parece que los comunistas tienen bombas atómicas en Cuba.
Se va armar una buena, si Kennedy cede ante esos cabrones.
Mamá, ¿cuándo sabes que el pato está listo?
Cuando la línea del termómetro llegue a uno-cuatro-cero.
Aún falta un poco, cariño. Ya te avisaré.
¿Te echo una mano?
Puedes poner la mesa, si quieres.
De acuerdo.
Enseguida.
Willis, quítate las botas.
Todavía no está listo.
Bien, ya estamos. Vamos, papá.
Un momento. No necesito la silla de ruedas.
No, siéntate, está bien.
Nos han pedido que la usemos hasta salir del aeropuerto.
Que les den. Espera, para.
Creo que me he dejado las gafas en...
Deben de estar en tu...
¡Te digo que me he dejado las gafas en el puto avión!
¿Dónde?
En el...
¿Dónde?
En el cagadero.
Vale.
Quédate aquí. Iré a buscarlas.
-Me pondré a la cola. -No, papá, siéntate.
No hay ninguna cola. Espérate aquí.
No tenemos prisa.
Toma, vigila las cosas.
-Vuelvo enseguida. -John.
¡John! Ven aquí.
¿Qué?
El aire huele a huevos podridos.
Puede ser. Ya te acostumbrarás.
Ahora vuelvo.
¿Qué?
Por favor, no pierdan de vista su equipaje.
El equipaje abandonado será retirado y destruido.
¿Cómo ha llegado hasta ahí?
¿En taxi?
Claro.
Dios mío. No me lo puedo creer.
Informaré a la policía.
Llegaré en cuanto pueda.
Gracias, cariño.
Dale algo de beber, si quiere.
Pero no llegues tarde al trabajo. Puede cuidarse solo.
Sí, tienes razón. No puede.
Pero en cuanto llegue te vas pitando.
¿Cómo?
¡Si estoy tranquilo!
¿Adónde coño vas?
Lo siento, Willis. Tengo turno de noche en el hospital.
-Gracias por quedarte con él. -De nada.
Hay lasaña, por si tenéis hambre.
Caliéntala en el horno.
Gracias.
Te dejaste la mochila.
Suerte que la vi.
La podrían haber robado.
Los aeropuertos y las estaciones están llenos de chorizos.
-Gracias, papá. -Tengo que irme.
Adiós, chicos.
Hasta mañana, Willis.
Sr. Peterson.
Claro. Adiós, Sr. Peterson.
-¿Dónde está tu hija? -Durmiendo.
Vamos dentro.
-¿Estás bien? -Sí.
¿Dónde está su madre?
Eric y yo somos su madre.
Ya lo sé.
¿Tienes hambre?
Algo me comería.
¿Por qué no me esperaste en la silla de ruedas?
¿Sabe tu madre lo de este tipo?
Papá, creí que te había pasado algo.
Te ha estado buscando la policía.
Te han llamado por la megafonía del aeropuerto.
Ha sido ridículo.
¿Qué opina tu hija, de este tipo?
Mónica quiere mucho a Eric.
¿Que le quiere? ¿En serio?
Mucho.
¿Qué clase de médico es tu novio?
Es mi marido.
Y no es médico, es enfermero. Ya lo sabes.
¿Qué quieres beber? Hay agua, refrescos, zumo...
No, no.
Voy a echar una buena cagada.
Estupendo. Por aquí.
¿Hay una cama para mí?
La de siempre.
¿Dónde está el váter?
Justo a tiempo.
¿Qué estás haciendo, Johnny?
Está bien.
No te preocupes.
Puede pasarle a cualquiera. Todos hemos mojado la cama.
Tu padre solía cagarse en la cama.
Es mucho peor que mojarla.
Papá, te pedí que no volvieras a contarlo.
¿Cómo que se cagaba en la cama?
Creía que había un monstruo viviendo debajo de la cama,
y por eso no se levantaba cuando tenía que ir al lavabo.
Un monstruo de uñas afiladas.
Me asustaba la oscuridad.
Y seguramente aquella noche
también me dolía la barriga.
¿A quién intentas engañar, chico?
Se cagó en la cama durante todo el invierno.
¿Cómo se llamaba el monstruo? ¿Martin?
¿Mervin?
Mortimer.
¡Mortimer!
Con las garras arañaba
la parte inferior del colchón.
Atacaba a los niños y comía gatos y perros, ¿verdad?
Cierto.
Era una historia de miedo que contaban en la escuela.
No hubo manera de quitártelo de la cabeza.
Terminamos poniéndole el colchón en el suelo
para que ningún monstruo pudiera colocarse debajo.
Vaya con Mortimer. Nunca me lo habías contado.
-Suena bastante terrorífico. -Lo era.
Yo nunca me voy a cagar en la cama.
Ya está bien.
En serio.
Todos hemos mojado la cama.
No es para tanto.
Puede pasarle a cualquiera, y apuesto a que te volverá a pasar.
-Intentaré no hacerlo. -Papá, ya basta.
Está perfectamente.
Déjala en paz.
Yo vomité una vez en la cama, cuando tenía tu edad.
¡Dios mío!
Después de ver “Hansel y Gretel” por la tele. Estaba aterrorizado.
Cuando la bruja se arrimó a Hansel y lo agarró...
me desperté pensando que era yo.
Perdí los nervios y me vomité encima.
¿De qué parte de Japón eres?
¿De Nagasaki?
No soy japonés, Willis.
Habría jurado que lo eras.
¿Qué soy, Mónica?
Es chino y hawaiano por parte de madre.
¿Lo ves?
Dios mío.
Papá, cada vez que vienes haces la misma pregunta tonta.
¿Por qué no has ido hoy a la escuela?
Me dejan quedarme en casa para estar contigo.
-¿Cómo ha ido el trabajo? -Bien.
Te contaré una cosa.
Cuando un hombre de mi edad piensa que tiene que mear, ya se meó.
-Dios... -Me voy a acostar.
Buenas noches.
¿Qué?
¿Es por algo que he dicho?
¡Bien!
Aquí está.
Muy bien.
Pide un deseo.
Muy bien.
Cariño, ¿puedes apagar el cigarrillo y echarme una mano?
¿Por qué?
Déjalo. ¿Quién quiere pastel? Johnny, el primer trozo para ti.
Es mi casa.
¿Qué pasa?
Por favor, no lo hagas.
¿Que no haga el qué?
Ahora ya no puedo relajarme y fumar en mi propia casa.
A tomar por el saco. A la mierda.
¿Quién quiere pastel?
Yo.
Muy bien.
Aquí tienes.
-Yo también. -¿Un trozo grande?
¿Quién quiere un trozo grande?
¿Oyes eso?
Dos corazones.
Yo.
Y el reloj.
Lo sé.
¿No vas a acostarte, papá?
¿Hay algo de bebercio, en esta casa?
Algo hay.
Creía que lo habías dejado.
Es para los invitados.
¿Como Eric?
Para quien quiera.
Para quien quiera.
Excepto tú.
Excepto yo.
¿Qué te apetece?
Whisky, si tienes.
Claro.
¿Desde cuándo te gusta el whisky?
En realidad no me gusta, pero ahora me apetece.
A no ser que lo guardes para una ocasión especial.
No.
Gracias.
Creía que te gustaba más la cerveza.
Hace que me tire demasiados pedos.
¿Me acompañas?
En espíritu.
Muy agudo.
Papá.
¿Qué?
Podemos sentarnos fuera, si quieres fumar.
Estoy bien aquí.
Eric y yo no dejamos fumar dentro de casa.
¿Estás contento, ahora?
Sí.
Pareces más descansado, después de la siesta.
Más despejado.
-¿Te ayuda? -¿Ayuda a qué?
A tu estado de ánimo.
A la memoria. A dormir.
La siesta sienta bien. Deberías probar.
Tal vez.
De niño, nunca te echabas la siesta.
Eras un tocapelotas.
Sí.
Votaste a ese negro, ¿verdad?
Deduzco que tú votaste a McCain.
No se pueden comparar. Es un héroe americano.
Sin duda.
¿Sabían que eras marica, en el ejército?
En las Fuerzas Aéreas.
¿Lo sabían?
Ni siquiera yo estaba seguro.
Tal vez fuera mejor así.
Así que mañana...
Hay mucho marica trabajando en las compañías aéreas.
Sobre todo, auxiliares de vuelo.
Más que pilotos.
Si salimos hacia las 10,
llegaremos de sobra a la primera cita.
Incluso a las 10:15. ¿Te parece bien?
¿Qué cita?
Para visitar la primera de las casas que te gustaron.
La blanca, con la valla de madera.
No tardaremos mucho.
El lunes tenemos la revisión con el Dr. Klausner.
Aparte de esto, podemos descansar unos días.
A ver si surgen otras propiedades interesantes.
No sé de qué coño hablas. ¿Qué casas?
Por eso has venido a California. Para buscar una casa.
Estoy bien donde estoy.
No pienso vivir en este agujero dejado de la mano de Dios.
Muy bien, pero...
California es para los chupapollas y los quemabanderas.
Me pediste que fuera a buscarte.
¿Te acuerdas?
Dijiste que ya no podías arreglártelas en la granja.
Los inviernos largos...
Vivir solo...
-Yo nunca diría eso. -¡Lo dijiste, papá!
Dijiste que querías vivir más cerca de mí y de Sarah.
“Con que tenga jardín”, dijiste.
¿Por qué no está aquí tu hermana?
¿Ha vuelto a salir con tu madre a tirar el dinero en mierdas de mujer?
Mañana tiene colegio. por el amor de Dios.
Sarah vive en Ventura con su familia.
El domingo vendrá a cenar.
Pasado mañana.
Sé lo que te propones.
Solo porque odies a nuestra familia y nuestro hogar,
no voy a tener que hacerlo yo.
Por Dios...
¿Qué?
Nada.
¿Por qué no tomas un vaso de agua para enjuagar el whisky, papá?
¿Qué día es hoy?
Viernes por la noche.
¿Por qué?
Viernes por la noche.
Todas esas tías buenorras que se pasean por ahí...
Me pregunto...
cómo sería tirármelas.
Hasta las gordas.
Sobre todo, las gordas.
Me pregunto cómo sería follármelas.
¿A ti no te pasa?
No.
Claro, no te gustan los coños.
Cuando tu novio y tú hacéis
lo que quiera que hagáis,
¿te imaginas otras pollas,
huevos, culos...?
Es mi marido, no mi novio.
Y no estoy cómodo hablando contigo de mi vida sexual.
¿Por qué no?
Yo te he contado lo que pienso.
Apuesto a que te imaginas chupando toda clase de pollas.
Si yo fuera marica,
probablemente soñaría con hacerle una mamada al cartero.
En vez de preguntarme si se está tirando a mi mujer.
Bueno...
Todavía no, Willis. Espera a que llegue el taxi. Hace frío.
Esta semana te llevará tu madre a la escuela.
Pero nos veremos muy pronto.
Tal vez este fin de semana.
De acuerdo, papá.
Willis...
O la otra semana.
Sabes que eres mi niña, ¿verdad?
Sí, papá.
Tenemos que irnos.
Con cuidado, no resbaléis. ¿Vas bien, Sarah?
Sé lo que estáis tramando.
Lo planeaste todo con tu hermana.
Os queréis aprovechar porque creéis que he perdido
¡la chaveta!
¡Pero no es así!
Ahora el banco está cerrado.
Pero mañana pienso arreglar todo este asunto.
Tendrás que pasar por encima de mi cadáver
antes de estafar a tu madre.
¿Quién creéis que pagó esta casa?
¿Has terminado?
Willis.
Anoche, tu madre me lo advirtió.
Papá, ya sabes que mamá no está.
Lo sabes, ¿verdad?
No estoy ciego, caperucita.
¿Caperucita?
Muy bueno.
Todavía me sorprendes.
¿Qué pasa? ¿Te han cortado las alas?
¿Qué?
Cuando se enteraron de que no eras el machote
que creían haber contratado.
Ahora eres un ama de casa
que pide limosna.
He pedido vacaciones esta semana. Para ayudarte a mirar casas.
Entonces, ¿aun te dejan pilotar?
Sí.
Me he tomado la semana libre.
Sí.
Puedes huir, pero no puedes esconderte.
Ellos dirigen un negocio, hijo.
Esos ejecutivos no la pueden cagar
con eslabones débiles en la cadena de mando.
Que seas marica sobrepasa
todo lo que hayas hecho por servir a tu país.
¡Enfréntate a la realidad!
Me prometí a mí mismo
que no mordería el anzuelo
y no me pelearía contigo.
Intento ayudarte, papá.
Puedes provocarme cuanto quieras,
pero no voy a ponerme otra vez a tu mismo nivel.
Buenas noches.
Hijo.
No pareces marica.
¿Estás seguro?
Arriba, dormilones.
Es hora de desayunar.
Levántate, Johnny.
Vamos.
-Es muy temprano. -No hay tiempo que perder.
¡Coged los cepillos de dientes y la ropa!
¡Vamos!
¡Venga!
¿Qué pasa?
Pensaba que os gustaban los gofres.
-Los de mamá son mejores. -Mucho mejores.
Vuestra madre y su cocina no están aquí esta mañana.
Los gofres de mamá son caseros.
El sirope de arce de mamá es auténtico.
Podéis mirar qué más tienen,
pero no comeréis nada más hasta que paremos a almorzar.
¿Mañana podemos dormir en una habitación, como vosotros?
-¿Quieres más café, cariño? -Sí, gracias, Jill.
¿Qué os pasa?
Creía que os gustaba el camping.
¿En un aparcamiento?
-¿Podemos llamar a mamá antes de irnos? -La llamasteis ayer.
-Pero no se puso. -¿Acaso es culpa mía?
Voy a por una postal. Podéis escribirle algo.
Le encantará.
Vale, pero, ¿podemos llamarla también?
Dios bendito.
Para de llorar.
Para.
Vámonos.
"QUERIDA MAMÁ... TE ECHAMOS DE MENOS.
HACEMOS CAMPING, MÁS O MENOS... BESOS".
Venga, chicos.
Nos vamos.
Eso podrías hacerlo tú, ¿verdad, Mónica?
Fue su musa durante mucho tiempo.
Sobre todo en los años 30.
Fue la inspiración de Mujer llorando,
y también, en parte, de su famoso cuadro Guernica.
¿Qué es una musa?
Alguien que te ayuda a soñar.
Que te aporta ideas bonitas para hacer cosas bonitas.
Una novia que te levanta por la mañana.
Pero esta parece un accidente de coche.
Vaya, era croata. Siempre pensé que era polaca.
No, nació en Francia. De padres croatas, creo.
Quien nace polaco, siempre es polaco,
créeme.
A tu madre le gustaban estas mierdas.
Iba con sus amigas dos veces a la semana
a unas clases de arte
que daba un sarasa redomado,
allá en Utica.
Hasta que se lo prohibiste.
Era un viaje de 160 km, ida y vuelta.
Sabía dibujar perfectamente.
No necesitaba
que ningún marica le enseñara.
¿Sabías que el cuadro de la granja de tu cuarto
lo pintó la abuela Gwen?
¿Has cambiado la cita con la inmobiliaria?
Me dijiste que la cancelara.
Esa no era la pregunta, listillo.
La he cancelado esta mañana. Pero puedo concertarla otra vez.
Estaría bien.
Acabo de llegar.
Deja que me oriente un poco, por el amor de Dios.
Me gustó no tener que madrugar, por una vez.
Y ahora estamos haciendo algo...
divertido.
Informativo o...
educativo,
en vez de ir corriendo como pollos sin cabeza.
¿Verdad, Mónica? ¿Te lo pasas bien, cariño?
Supongo.
Ese tal Picasso...
Vaya.
De acuerdo que era un comunista que pintaba como un retrasado,
pero apuesto a que se tiró
a un montón de tías extranjeras.
A las mujeres les encanta esta mierda artística.
-¿Quién tiene hambre? -Yo.
Si lo dices en serio,
llamaré a la inmobiliaria para ver si podemos ir el lunes.
¿Por qué no mañana?
Es domingo.
Viene Sarah con los niños.
Intentémoslo el lunes.
Lunes, claro.
Lo que más rabia te dé.
No se trata de agradarme a mí, lo hago por ti...
Yo también quiero encontrarle una casa al abuelo.
Tienes colegio, cariño.
No fuiste el viernes. Y luego te llevo a fútbol.
¿Estarás solo con Mónica?
¿Adónde quieres ir a parar, papá?
¿Qué quieres decir?
Con lo de Eric y Mónica.
Déjalo, John.
Tomaré el pollo satay,
pad thai, arroz frito con piña,
y un té helado tailandés con dos pajitas, por favor.
Es demasiada comida, cariño.
Deja que pida lo que quiera. Invito yo.
Pero con eso comemos todos,
Sr. Peterson.
Willis.
¿Cuántas veces te lo tengo que recordar?
Willis, es mucha comida.
O el pad thai o el...
-Dejad en paz a la niña. -Cállate, papá.
Por Dios.
Es nuestra hija.
Y mi nieta.
Entonces, tomaré el pad thai.
Podemos compartir el té helado, abuelo, está buenísimo.
Gracias, camarada. ¿Por qué no tomamos todos Patty thai?
Sea lo que sea eso.
Pollo con fideos y gambas y otras cosas.
Lo compro.
Yo tomaré el curry especial de gambas y cangrejo, por favor.
Y un agua de coco.
Yo voy a tomar lo mismo que mi nieta.
Yo comparto con él.
No tengo mucha hambre, Poom.
Para mí, agua.
-Gracias. -Gracias, Poom.
¿Está listo para pedir, señor?
Tomaremos todos el especial de pastel de carne.
¿Coca-Cola os va bien, chicos?
Yo no quiero pastel de carne.
Una hamburguesa con queso, por favor.
Esto va a jodernos el plan.
¿Por qué siempre tienes que ser diferente?
Traiga cuatro pasteles de carne, dos Coca-Colas,
y dos Gennie Creams
para mi mujer y para mí.
No.
¿Tenemos que tomar todos lo mismo, cariño?
No te metas.
¡Johnny, espera!
¡John!
Willis.
Cuando la abuela murió, ¿dijo algo especial?
Antes de morir.
Podemos hablar en otro...
¿Qué dijo la abuela Gwen, abuelo?
¿Qué dijo?
Antes de morir.
No tengo la más remota idea.
No lo sabemos, cariño.
A veces las personas no pueden hablar,
o no se les ocurre nada que decir
en sus últimos momentos.
Muchas veces, las palabras no son lo más importante.
¿No sabes lo que dijo la abuela?
¿Lo has olvidado porque eres demasiado viejo?
No estuvimos a su lado.
Disculpen, damas...
...y damas.
Tengo que plantar un pino.
El lavabo está en la parte de atrás. Te acompaño.
No, conozco el camino.
-Conoce el camino. -Sí, no te preocupes.
Putas.
¿Qué vas a decir tú, papi?
No lo sé.
No se sabe hasta que te llega la hora.
¿Eso es lo que vas a decir?
Pues no está nada mal.
No se sabe hasta que llega el momento, cariño.
Hola, abuelo.
Hola, señor.
¿Vas a plantar un pino?
No.
Mirad mi cabeza torcida. Soy Picasso.
Hace un calor de tres pares de cojones.
Papá, he oído que fuiste a nadar.
Qué va.
Pero te mojaste los pies, ¿verdad?
-Sí. -¿Tu primera vez en el Pacífico?
No necesito pillar SIDA a estas alturas de mi vida.
¿Se puede coger SIDA nadando?
El SIDA. No SIDA.
Suerte que Mónica adivinó dónde estaba.
Los policías fueron bastante agradables,
teniendo en cuenta que les hicimos perder
un par de horas.
Y no, Paula, no se pilla el SIDA nadando.
Podríamos ir al cine.
Puedo llevar a los chicos y vosotros os quedáis con tu padre.
¿Podéis estar quietos un minuto?
-Ni que se acabara el mundo. -¿Qué tal el viaje, papá?
Oí que había mucha nieve en Chicago.
¿Chicago? Yo no vivo en Chicago.
La conexión era muy justa,
pero retuvieron el avión para unos que venían de Atlanta.
Suerte que conseguiste llegar.
Te hemos echado de menos, papá.
Siento que no fuéramos a la granja por Navidad.
No. La Navidad ya no significa nada.
Mucha fanfarria y poca campana.
"¿Mucha fanfarria y poca campana?".
Es precioso.
No sé muy bien qué significa, ¡pero es genial!
Tu madre cuidó de sus padres hasta el final.
Era una puñetera santa.
Pasó un año entero con ellos.
Los chicos ya se habían ido y ella fue a ayudar a los viejos,
mientras yo me quedaba solo atendiendo la granja.
Quieres decir que Jill cuidó a nuestros abuelos.
No estabas solo, papá. Yo todavía vivía allí.
Cocinaba y limpiaba, ¿recuerdas?
Fue el año en que John
se graduó como piloto militar y lo destinaron a Alemania.
Exacto.
Aquel año pasamos la Navidad en la granja del abuelo,
porque Jill los estaba cuidando.
La querían como a una hija.
Hubo una gran tormenta de nieve.
Tardaste siglos en llegar a Boonville en el viejo Chevy, papá.
El culo del mundo.
¡Papá, naciste ahí!
Boonville es la ciudad más fea del estado de Nueva York.
Sí, fue un poco triste.
La abuela estaba ya bastante enferma.
Pero fue una Navidad tranquila y agradable.
Pasaste todo el tiempo patinando en el estanque.
Me olvidé los patines en casa,
y papá fue a Boonville
a comprarme otro par.
Dejad de hablar de ese lugar.
Dios mío, qué patines más enormes.
Patines de hockey y de chico.
Eran demasiado grandes.
No tenían ninguna otra talla.
Tuve que ponerme tres pares de calcetines
para que no bailaran.
Ni siquiera me dejaste probarlos. Los compraste igualmente.
¡Iba a ser una puta sorpresa!
Ya lo sé,
solo te estoy chinchando.
Fue un regalo genial. Gracias.
Me costaron un ojo de la cara, según creo recordar.
Pero te pusiste contenta.
Estabas obsesionada con aquel chico, Hansen,
que había ganado varias medallas en las carreras de patinaje.
Heiden.
Eric Heiden.
Cinco medallas de oro en las Olimpíada, era un dios.
Su traje dorado apretadito también ayudaba.
Ese remache que llevas clavado en la cara,
¿te molesta cuando te hurgas la nariz, Paula?
Se llama piercing.
Y no me molesta.
¿Es una moda idiota, o un rollo de lesbianas?
¿No pueden ser las dos cosas?
-La leche. -Ya hemos hablado de esto, papá.
¿Cuándo?
El verano pasado, en la granja, tras el funeral de Jill.
Paula tiene nuestro permiso.
¿Qué funeral?
Es demasiado joven y esa cosa le queda fatal.
Se ha quedado marcada de por vida
y tendrá que casarse con un monstruo de circo.
Abuelo,
¿por qué siempre estás a la greña, cuando nos reunimos?
¿Por qué te tiñes el pelo de azul? ¿Vas a hacerte marica?
¡Papá, por favor!
Si vuestra abuela viera
lo que está pasando aquí...
se quedaría horrorizada.
Tú sí que la horrorizabas.
¿De qué abuela habláis, ahora?
De la abuela Gwen.
Se casó con el abuelo Michael para huir de este cerdo.
Aquel imbécil no es abuelo de nadie.
Es el hombre con el que se acuesta la zorra de vuestra abuela.
La abuela Gwen está muerta.
Y el abuelo Michael también.
¿A quién le importa?
Mi padre era un hijo de perra.
De tal palo tal astilla.
Esto no ayuda en nada.
Tu verdadero nombre no es Will.
Te llamas Willis, como yo.
¿O no?
¡Tratas a mi madre como una mierda! ¡A todo el mundo!
¡No me importa lo que pienses ni lo que te pase, gilipollas!
Qué miedo me das,
-bailarina. -Vete a la mierda.
Hay demasiados abuelos y abuelas y putas.
Nunca sé de quién estáis hablando.
-Vamos. -Muy bien, ya basta.
Por el amor de Dios, papá.
Will te quiere mucho, papá.
-¿Papá? -Papá, papá, papá.
Pareces una puñetera chica.
-Hoy te cortarás el pelo. -No pienso cortarme el pelo.
¡Hijo de puta!
Niñato de mierda.
Yo...
He traído las fotos de Jill.
Las que me pediste el verano pasado.
Están en el coche.
Puedes ponerlas en la casa nueva, cuando te instales.
Puede ser bonito
que las veamos juntos.
Sí, papá.
Son increíbles.
Ella hizo un trabajo fantástico.
Hacía fotos de cada lugar al que íbamos.
En el pie escribía los nombres,
las fechas, todo.
Los nombres de los perros, los gatos, los caballos. De todo.
Como he dicho antes, es una puñetera santa.
Al final hablaba de ti constantemente.
No paraba de repetir lo mucho que te quería.
Un poco tarde para eso.
¿Sabéis lo que me dijo mi padre cuando tenía siete años?
“Métete una botella rota de cerveza por el culo”.
¿Todavía tienes a Bree?
¿Cuántos caballos quedan?
Hay cinco, ¿verdad?
Tres.
Bree sigue fuerte.
Su novia, Starlight, la palmó.
Hubo que sacrificarla en primavera.
-Oh, qué pena. -Sí.
Starlight me gustaba mucho.
Un nombre estúpido. Nombre de stripper.
Era una buena yegua.
Pero no tan buena como Bree.
Siempre ha sido demasiado gorda.
Más gorda que una garrapata en el mes de junio.
Y tira hacia a la derecha como un marinero borracho.
Pero vuestra madre se emperró en tenerla.
Te refieres a Jill.
Era toda una amazona. Tengo que reconocerlo.
Era capaz de montar a una serpiente en celo.
Pero no sé para qué quería aquella jamelga de culo gordo.
¿Por qué no se la quedó Jill, cuando os separasteis?
Yo compré el animal. Es mío.
Come por dos
y roe como un puto castor.
No importa con qué pintes el pasamanos o la puerta del establo.
Engulle la madera como si fuera azúcar.
Siempre ha sido muy cariñosa.
Solía seguir a Jill como un perrito.
Un poco perezosa cuando se trataba de montarla.
Tu madre la malcrió.
Le dio suficientes manzanas como para montar una sidrería.
Jill.
Puta.
Paula...
¿Quieres ver qué pelis echan?
Tengo el periódico dominical. Vamos a mirarlo.
Tengo el teléfono. Lo puedo mirar yo.
¿Quizás mejor... dentro?
El abuelo no me asusta.
Vale.
No me refería a Gwen.
La otra golfa.
Pensaba que no me enteraría de lo que estaba haciendo.
La oí hablar en el pasillo.
Solía poner la radio a todo volumen
para que no supiera que estaba hablando con él,
como una golfilla adolescente.
Me odiaba,
como todos vosotros.
Era como una perra en celo.
Se frotaba contra todo lo que se movía.
Siempre yendo a la tienda a buscar algo.
A hurtadillas.
Se le podía oler.
Todo el mundo lo sabía.
Realmente tiene un don para las plantas.
El jardín está precioso.
Antes, este patio era un solar.
Estaba lleno de hierbajos y de arena.
Miradlo ahora.
Ojalá viniera a arreglarnos el jardín.
A poner unos rosales.
Por cierto, Tom te manda un saludo.
Siente no haber podido venir. Está...
Está ayudando a su hermano a pintar la casa.
Había muchísima humedad.
Más calor que en el infierno. Incluso a medianoche.
Es la única vez que recuerdo haber sudado
mirando la luna llena.
Excepto aquella vez que follamos junto al lago Peck.
¿Te acuerdas?
No había oído tantos patos en mi vida.
Ensordecedor.
Por la tarde se cansa.
¿Qué?
Nada, papá.
Las mujeres son como los peces. No paran de nadar.
La pillé con las manos en la masa.
Fue el final. Una vez, y puerta.
Estuve esperando a pillar a la muy zorra
para poder echarla de casa.
Si finalmente te trasladas aquí,
estoy segura de que podrás vender la granja.
El precio del suelo ha vuelto a subir un poco, ¿verdad?
Esto es mucho más caluroso y seco en verano,
pero los caballos se acostumbrarían.
Tom y yo podríamos transportarlos en un remolque.
O tal vez John.
¿Quién les da de comer estos días?
¿Danny?
Otro maldito parásito.
Siempre me gustó.
Danny Ward es el único marica del condado y ella lo elige a él.
El único aparte de tu hermano.
Y ahora tu hijo, según parece.
La zorra de tu madre era una fábrica de criar maricas.
¿Hace cinco años le extirparon unos 10 centímetros de colon?
-Más bien seis años. -De poco me sirvió.
No se me levanta ni a media asta.
¿Cuándo fue la última vez que lo examinaron?
¿Examinarme?
¡Me la podrían cortar, para lo que me sirve!
No le han vuelto a examinar.
¿Alguna colonoscopia desde la operación?
-No. -Bien.
Ahora debo pedirle, Sr. Peterson,
que se tumbe de costado, de espaldas a mí.
Túmbese de costado. Dese la vuelta, de espaldas a mí.
Así está bien, gracias.
Por Dios.
Relájese, por favor.
Voy a comprobar la próstata. Un procedimiento rutinario.
Tal vez para usted.
No deje que mi hijo se acerque a mi culo.
Es capaz de excitarse.
Ahora, Sr. Peterson, voy a realizarle una palpación.
Será un poco incómodo, pero no tardaré mucho.
Solo el dedo, por favor. Soy viejo para echar un polvo.
Respire con calma. Relájese.
Para usted es fácil decirlo.
-¿Encuentra algo que le guste? -Todavía no.
Debería probar el de mi hijo.
Seguro que hay una fiesta, ahí dentro.
Está un poco hinchada.
No es nada personal, doctor.
Puede incorporarse y vestirse.
¿Cuánto tiempo estará su padre de visita?
Una semana.
Tal vez un poco más.
Ni hablar.
Debemos hacer la colonoscopia lo antes posible.
Sí.
Un momento.
Voy a consultar mi agenda.
Intentaré programarlo para esta semana.
Vuelvo enseguida.
No dejaré que vuelvan
a meterme mano.
La última vez, casi me matan.
Tienes que hacerlo, papá.
Es importante.
Aquí no.
No dejaré que un marica de California me dé por el culo.
¿Qué coño haces tú aquí?
Papá, Eric solo intenta ayudar.
¡Hijo, no necesito vuestra ayuda!
¡Deja ya de controlarme!
¿Elegiste tú el color?
¿El color de qué?
De esta carraca japonesa.
-Ponte el cinturón. -Me pica.
A la mierda.
Papá, me van a multar, si fumas en el coche de alquiler.
Cobarde.
SETAS
Es precioso.
¿Estás contento de haber vuelto al norte?
Si las cosas progresan como esperamos,
podrá volver a casa pasado mañana.
Dos noches más en este tugurio.
Veremos si por la mañana digiere algún alimento sólido
y se mueven los intestinos.
Y cago.
Exacto.
Vendré a verlo tras el desayuno.
A ver cómo le sientan los cereales.
¿Me han sacado todo el cáncer?
Creo que sí, Sr. Peterson.
No cambie la posición del cuerpo de un modo muy brusco.
Que no tenga que retocar esas grapas.
Odio este maldito lugar.
Cuanto antes hagamos funcionar el organismo,
antes volverá a casa.
Es usted un guerrero, Sr. Peterson.
-Soy un vikingo. -Claro.
¡Soy un puto vikingo!
Sí, pero ahora debe tomarse las cosas con calma,
para que los simples mortales podamos seguirle el ritmo.
Acérquese un segundo.
Necesita enfermeras más jóvenes.
Esas viejas brujas que dirigen el cotarro
estropean el paisaje.
Y nunca vienen cuando las llamas.
Veré lo que puedo hacer.
Eso espero.
Un momento, venga aquí.
¿Sabe de primera mano si alguna de ellas
es realmente
es prostituta?
Nos veremos por la mañana.
Prueba un poco de brócoli, papá.
Te limpiará y te ayudará a hacer mejor la digestión.
No me gusta el brócoli.
Y este pollo sabe a cartón.
Toma un poco de agua.
El agua es donde cagan los peces.
Debes acostumbrarte a comer menos grasas y alimentos procesados.
Prefiero comer lo que me guste y morir contento,
a vivir como un maricón esclavizado.
¿Un poco de aceite de oliva?
No puedes tomar más sal, pero el aceite está bien.
¿O tal vez una pizca de pimienta?
Ya has hecho suficiente daño.
Idearemos un modo saludable pero sabroso de comer.
Para mí también es una experiencia de aprendizaje.
Tienes que volver a California.
Volveremos en cuanto te hayas recuperado.
Tiene buen aspecto.
No está tan rojo.
Te quitarán las grapas en cinco días y entonces podremos irnos.
Tú tienes que volver a California.
¡Esto parece la tumba de un hippy!
Voy a freír un par de huevos. ¿Quieres uno?
No, gracias.
No deberías comer nada frito.
¿Y dónde está mi puta mantequilla?
Nada de mantequilla.
Solo te permiten tomar aceite.
¿Me permiten?
¡Papá, por favor!
Escúchame bien, maldito sabelotodo.
Esta es mi puta casa
y haré lo que me plazca.
Si no te gusta,
puedes volver con tu novio
¡a comer
todas las ensaladas, las nueces y las frutitas que quieras!
Si quieres alimentarte con comida para conejos,
¡es tu problema!
Pero yo no voy a aguantarlo ni un minuto más.
¿Está claro?
¿Está claro?
Sí.
¡Hijo de puta!
Me voy a acostar.
Salud.
Salud.
Cariño, ¿podemos bajar un poco la radio?
No he dicho que la quitaras.
No sabe a pollo.
No. ¿Pensabas que sabría a pollo?
Más o menos.
¿Te gusta?
Creo que sí.
¿Cómo va a ir al cielo, si nos lo comemos?
¿Al cielo?
Ya ha ido.
No puede ser, mamá. ¡Está aquí!
Suerte que es un pato joven.
Los viejos son más duros.
Tienen un sabor más de caza.
-¿De caza? -Sí, un sabor más fuerte.
Este es tierno.
¡Sí, tierno!
También va bien macerarlo en leche antes de cocerlo.
Como hicimos toda la tarde, ¿verdad, Johnny?
Mastica con cuidado.
Por si hay un perdigón.
Te rompería un diente.
Aún no he encontrado ninguno. ¿Y si me trago uno sin querer?
No lo hagas.
Terminaré enseguida. ¿Por qué no descansas?
Deja de mirarme.
Disculpa.
No lo malgastes. Es carísimo.
Para eso está.
Tienes dinero suficiente para otra vida.
No tienes necesidad de acaparar sal.
-Ya les he dado de comer. -¿Cuánto?
La ración habitual a cada uno.
Te digo que ya les he dado de comer, papá.
El médico dijo que descansaras. No deberías salir.
Quiero ver a mis caballos.
¿Te importa?
Hola, Bree.
Vamos, mi niña.
Eso es.
Vamos.
Anda, sal.
Eso es.
Veo que no te preocupa el precio del heno.
Vamos.
No pasa nada.
He metido los caballos en el establo.
Voy a hacer café. ¿Quieres un poco?
¿Has visto algún ciervo grande últimamente?
La semana pasada.
Con astas de ocho puntas.
Mierda.
El puto Danny Ward siempre husmeando.
Tienes suerte de que te limpie el camino de entrada.
También te corta el césped en verano a veces, ¿no?
Y recoge las hojas en otoño.
¿Cuánto le pagas?
Se siente culpable, por eso lo hace.
-Entonces no le pagas. -No.
Intenta compensar haberme quitado a la zorra de mi mujer.
Tal vez solo quiera ayudarte.
No tienes ni idea.
Quiere quedarse la granja.
Siempre la ha querido, pero no la va a tener.
Ese hombre es más miserable que la mierda de perro.
Siempre dando lástima
y haciéndole la pelota a todos.
El mayor error de ella fue irse con ese embustero.
¿Qué?
Nada.
No seas cobarde, hijo.
Di lo que piensas.
Fracasado.
El día menos pensado, esa zorra y él
intentarán colarse en mi casa a la hora de cenar.
¡No lo voy a permitir!
Ese hombre es un cabrón y no para de restregármelo.
Solo estuvo unos años con Jill.
La quería y la hizo feliz.
¿Qué tiene de malo?
¿De qué bando estás?
Ya sabes dónde está la puerta, amigo mío.
Eres un capullo.
¡Y tú eres un marica!
No te reconozco, chico.
Crees que puedes hacer y decir lo que te dé la gana
y que siempre te perdonaremos,
pero algún día...
¡Me importa una mierda
lo que pienses!
¡Tu madre no es bienvenida en esta casa!
¡Y tú tampoco!
Está muerta.
No me importan las mentiras que...
¡Está muerta!
-¡Y Jill también lo está! -¡No, no, no!
Ayúdame a levantarme, por favor.
¡Dios mío, papá!
-Siéntate. -¡Hijo de puta!
¿Qué coño...?
¡No te me acerques!
¿Estás bien?
¡Siempre te pones de su lado!
Tu hermana y tú nunca me disteis el beneficio de la duda.
Nunca me miráis como a ella.
Siempre agarrados a sus faldas,
como un par de niños malcriados.
No quiero que se acerque a la casa.
¡Anoche estuvo ahí fuera,
acechando!
¡Le dije que había matado a su maldita yegua
y había quemado todas sus cartas!
¡Todas sus cartas!
¡Gwen,
me he tirado a tu yegua gorda
y luego le he metido una bala en la puta cabeza!
-¡Jill! -¡No!
¡Se llamaba Jill!
¡Bree es la yegua de Jill!
¡No distingues a las personas!
¡No sabes quién está vivo y quién está muerto!
¡No sabes en qué puñetero día vives!
¡No te acuerdas de nada!
¡No oyes!
¡Ni escuchas a nadie!
No aceptas que te ayuden.
¡Nunca estás contento! ¡Nada te complace!
¡Todo el mundo es un cabrón o una puta!
¡O un maricón!
Tienes miedo.
Tienes miedo de vivir. ¡Y tienes miedo de morir!
¿Te crees muy machote ahora?
Nunca has dicho “lo siento” ni “te quiero”.
Nunca he oído esas palabras de tu boca.
¡No hace falta decirlas!
¡Sí que hace falta, hostia!
¡Jamás has dicho que lo sentías!
¡Nunca, jamás, joder!
¡Tú eres el puto cobarde!
Cuando mamá agonizaba en el hospital...
no fuiste a verla.
¡Ni una sola vez!
¡Eres un viejo patético, cobarde e intolerante!
¡Llamemos a esa zorra, a ver quién es el marica!
¡Está muerta!
-Mamá es... -¡Es una puta miserable!
¡Pues entonces es una puta miserable muerta!
¡Esta es mi casa!
-¡Y vas a morir en ella! -¡No!
-Solo y desgraciado. -Willis...
-Esta es mi casa. -¡Para... para!
¡Ella le chupa la polla enana a ese fracasado!
Willis.
-¡Mátame, entonces! -Willis.
¡Mátame, mamón!
¡Basta!
Para, Willis.
¡Gwen!
-Gwen. -Papá...
Gwen.
Willis.
¡Gwen!
Papá, por favor.
Willis.
Tranquilo.
Willis.
-Ya está. -No, no, no.
-Ya pasó, papá. -No, no...
Se le debió de calar el coche en la intersección.
POLICÍA DEL ESTADO
El camión intentó esquivarla, pero no le dio tiempo
porque salía de una curva.
-¿Dónde está Gwen? -En el hospital.
Su estado es crítico, pero al parecer está consciente.
¿Iba sola?
Michael White iba de copiloto. Se llevó la peor parte.
Lo llevaron también al hospital,
pero no sobrevivió.
Puto Michael White.
Lo sabía.
-¿Está muerto? -Eso me temo.
Murió en la ambulancia, a causa de las heridas.
Bien.
¿Irá a recoger a su hija a la escuela, señor?
Su mujer tiene la custodia, pero usted es el padre.
¿Quiere que vayamos nosotros, para poder ir al hospital?
No pienso ir.
¿Lo sabe Sarah?
No, señor, vengo directo desde el lugar del accidente.
Iré a recogerla, Jeremy.
Sí, señor.
Buenos días.
¡Por el amor de Dios!
¿Ibas a bañarte, hijo?
¡Mierda! Se me olvidó.
¡Mierda!
Tocahuevos.
Mierda.
Qué idiota soy.
No puedo creer que me haya vuelto a pasar.
Estaba leyendo mientras se llenaba la bañera.
-Bajé por una taza de... -A tu madre siempre le pasaba.
Hace años que debería poner un desagüe.
Y arreglar el maldito techo.
Sí.
He preparado más café.
Gracias.
No creo que sea muy grave.
No había mucha agua en el suelo.
La suficiente, al parecer.
Sí, lo siento.
Pagaré la reparación...
Déjalo.
¿Otra taza?
No.
Entiendo que quieras quedarte aquí.
Es un lugar precioso.
He pedido a la hermana de Danny Ward
que venga más a menudo.
Me ha dicho que viene a limpiar cada dos semanas.
Ahora podría venir un par de días a la semana.
Para hacerte la compra.
Controlarte la medicación, lavarte la ropa.
Todas esas cosas.
Lo que necesites.
¿Te parece bien?
Tienes que volver a California.
Lo sé.
Pero quiero que tengas un poco de ayuda.
Está todo arreglado. No tienes que preocuparte.
Ella vendrá a echarte una mano.
¿De acuerdo?
Palabra de uso vulgar para decir “muy activo”.
Cinco letras.
La segunda podría ser una “i”.
¿Cuántas letras?
Cinco.
¿Hiper?
Encaja.
El abuelo se olvidó el reloj.
Me lo regaló.
¿En serio?
Vaya.
Eres una chica afortunada.
Todo un detalle de su parte, ¿no?
Si, somos amigos.
Y que lo digas.
¿Estás bien?
Sí.
Cariño.
¡Aparta, maldita zorra!
¡Soy tan feliz!
PARA CHARLES Y WALTER MORTENSEN
Oh doctor, oh doctor, hermano, hermano.
Papá mamá papá mamá
Si estamos sin angustia ,aceptaremos la angustia de la espera.
Oh doctor, oh doctor, hermano, hermano.
Papá mamá papá mamá
Si estamos sin angustia, estaremos molestos hasta el día de hoy.
Hasta hoy
Haces que salga el sol cuando el sol no quiere salir.
Haces que el sol brille por la noche.
Y si lo pienso muy en serio
Haces que el sol salga dos veces.
Hace que las criaturas aterradoras desaparezcan cuando cobran vida.
La haces huir.
¿Cuál es la pesadilla de una bestia viviente?
¿Qué significa pesadilla?
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Doctor, doctor ,hermano, hermano.
Papá mamá papá mamá
Si estamos sin angustia ,aceptaremos la angustia de la espera.
Y hasta el día de hoy.
Haces que salga el sol cuando el sol no quiere salir.
Haces que el sol brille por la noche.
Y si lo pienso muy en serio
Haces que el sol salga dos veces.
Hace que las criaturas aterradoras desaparezcan cuando cobran vida.
La haces huir.
¿Cuál es la pesadilla de una bestia viviente?
¿Qué significa pesadilla?
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Si resbalo en el hielo, lo alcanzaré.
Porque pediste comprar este zapato negro
Creo que serás el próximo hombre en caminar sobre la luna
Sin embargo, no se puede mantener un tono original.
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Haces que salga el sol cuando el sol no quiere salir.
Haces que el sol brille por la noche.
Y si lo pienso muy en serio
Haces que el sol salga dos veces.
Rechaza los pensamientos que te hacen odiar porque el odio no da nada.
Y el odio en el mejor de los casos te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
Te retrasará un poco.
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