Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
EL TERCER DÍA
RESBALADIZO CON SUELO HÚMEDO. REDUZCA A 20
¿En qué puedo ayudarle?
¡Sr. Mallory!
Por un momento no le había reconocido.
Si está buscando a Holly, aún no ha venido.
- ¿Va a cenar? - No, sólo quiero una copa.
Vaya, si es el amigo Stevie.
Pero qué barbaridad, ¿sales de una juerga
o vas a entrar en ella?
Evidentemente, estás rematadamente mal.
Lo que siento es que se beba un coñac que tiene 40 años.
Avísame si empieza a armarla.
A ver si llega la policía antes de que mande a nadie al hospital.
- Su coñac, Sr. Mallory. - No te quedes demasiado, guapo.
Hace tiempo que quería preguntárselo, ¿piensa por fin cerrar la fábrica?
- No lo sé. - ¿No le importará que se lo pregunte?
No, no me importa.
- ¿Se encuentra bien? - Hasta ahora, sí.
- Aún no ha destrozado el local. - Gracias.
Buenas noches, Sr. Mallory. La lluvia le ha empapado.
Tengo ahí el coche.
Con un baño caliente y un cambio de ropa, se encontrará mejor.
¿Le espero fuera?
No, voy con usted.
- Barman. - No se preocupe.
Se lo pongo en la cuenta.
Vamos, Sr. Mallory. En el coche no tendrá frío.
Sorpresa, me llamo Custers, soy agente secreto y hemos planeado
un complot para...
Pobrecito. ¿Has tenido otra bronca?
No.
Deja que te mire.
- ¿Qué ha pasado, Stevie? - No lo sé.
Vamos, cuéntaselo todo a la tía Catherine.
Soy la pariente cariñosa, la inofensiva, ¿te acuerdas?
Veamos, tropezaste con malas compañías. Sigue desde ahí.
No me acuerdo de nada.
Ya vimos esto al venir.
Pero qué mala cara tienes.
No te preocupes, no hablaremos de tus juveniles travesuras.
Pero, ¿qué piensas hacer con eso?
No debes seguir dejándote avasallar por Oliver.
Ya sé que no parece que te avasalle, pero esa es su técnica sutil de siempre.
Ahora te está esperando, y Lawrence Conway está con él.
No me gustan los abogados, ninguno.
Escuche...
no me acuerdo de nada, ni de usted, ni de él, ni siquiera de mi nombre.
¿Comprende? No recuerdo haberla visto en mi vida.
Pobrecito Stevie.
Ven, no te preocupes. Los agentes secretos nos unimos.
Están en la biblioteca.
- Catherine... - Ya sabes. Ten cuidado.
Voy a decirle al Dr. Wheeler que venga enseguida.
Y no dejes que Oliver te proteja. Es su táctica favorita.
Vaya, vaya, vaya, ha vuelto el héroe.
Con la armadura oxidada y el aspecto derrotado.
Me descubro, Steve. Has hecho una gran entrada.
Y te has metido en un buen lío.
¿De veras?
Steve, esta vez te has pasado. No sé qué vamos a hacer.
Aún no le hemos dicho nada a Alex, quizá tú puedas informarnos.
O quizás estés preocupado por la chica.
¿Quieres saber qué ha sido de la chica?
- ¿Qué chica? - Lawrence, díselo tú.
El hospital informa que está inconsciente,
medio ahogada y casi sin vida, con posible fractura de cráneo.
Tendrás que decirme lo que pasó. Vas a necesitar un abogado.
¿Estabas borracho?
Veo que tú lograste salir del coche, ¿ayudaste a salir a la chica?
¡Contéstame!
No sé lo que pasó. No me acuerdo de nada.
- ¿No tienes memoria? - Eso he dicho.
Vamos, Steve, eso no nos convence. Tendrás que inventar otra cosa.
Si esa chica muere, pueden acusarte de homicidio por imprudencia.
Si estabas borracho, podría ser asesinato.
No quiero sacar a relucir el pasado, pero... te conviene contármelo todo.
- ¿Quién era? ¿Qué había entre ambos? - No lo sé.
Se llama Holly Mitchell. 24 años, pelo rubio, un metro sesenta y tres.
Camarera animadora. Más animadora que camarera.
Pero seamos caritativos, era un alma libre, una amante de la vida.
Steve, has violado una norma de la casa:
dejarte coger.
Un miembro de nuestra familia puede hacer lo que quiera
en esta ciudad, incluso matar, mientras no trascienda.
Pero con esa chica en el hospital y la policía dragando el río
para sacar el coche y los periodistas...
Sólo te ha faltado aparecer en televisión.
- Déjalo, Oliver, aún está emocionado. - Está bien, como quieras.
Pero algo tendrá que explicar a Alex.
Desde luego ella no es una mujer inquisitiva ni quejumbrosa.
Pero tiene derecho a saber dónde has estado.
- No me acuerdo. - Está bien, no te acuerdas.
Pero, a pesar de ello, hablarás con Lawrence.
¿Verdad que sí?
Haz el favor de dominar el genio, tú última pelea,
en tu fiesta de cumpleaños, te costó 4.000 dólares.
Aparte de una sentencia suspendida por ataques infundados.
¿Qué diablos te pasa? Últimamente te portas como un loco.
Estás siempre medio borracho, insultando a todo el mundo.
Y estás perdiendo tus amistades. Incluida la mía.
"El director de la compañía, Johan Badenbrook,
ha examinado a su hermano a su llegada,
con una larga mirada escrutadora.
Durante varios días, le había tenido sometido a una observación
discreta y silenciosa. Entonces, aunque no permitió que su rostro
tranquilo traicionara su opinión, su curiosidad quedó satisfecha
y tomó una decisión. Habló con él en el círculo familiar".
La verdad es que no todo el mundo es capaz de entender a Thomas Mann.
Yo, desde luego, no.
Bueno, ¿dónde estábamos?
Bon soir, Stevie. Te han dado un buen repaso, ¿eh?
- Tengo que preguntarte una cosa. - Máxima seguridad. Cierra la puerta.
- Ahora cuéntamelo todo. - Dicen que mi situación es terrible.
Pero antes, Oliver me odia, ¿por qué?
Eres guapo, hábil, fuerte, le estorbas. O le estorbabas.
- Es la hora del jerez. ¿Quieres? - Sí.
Le he dejado aviso al Dr. Wheeler. Su enfermera ha dicho que vendrá.
Mira, eres inteligente, pero no astuto.
Ahí es donde Oliver te saca ventaja. Para él, el negocio es un juego,
la vida es un juego. Puede permitírselo.
Jugar se le da bien, pero a ti no. No debiste intentar jugar.
- ¿Quieres traducir lo que has dicho? - Los ricos aprenden a jugar.
Los pobres aprenden a luchar.
Tú dejaste de luchar y te pusiste a jugar, pero con mucha desventaja.
Déjate de rodeos, ¿por qué no vas al nudo de la cuestión?
El viejo Steve. Brusco, incisivo. Últimamente habías dejado de serlo.
¿Cómo he sido últimamente?
En una palabra: un bufón.
Pero no es eso sólo. También bebías, y atacabas.
Te desequilibraste.
Te ha deslumbrado de tal modo este aristocrático esplendor
que estás a punto de perder a tu mujer, tu empleo
y, si algo significa para ti, mi respeto.
- ¿Tan grave es la cosa? - ¿Tan grave?
Francamente, estos meses estaba tan enfadada contigo
que me hubiera gustado sacudirte.
No me extraña que no te acercaras a mí. Sabías que te reñiría.
Pues ríñeme. Pero hazlo con cariño.
- Salud. - Salud.
¿Seguro que no te acuerdas? Parece que estás muy contento.
Lo estoy.
Parece absurdo, ¿verdad?
Bien. Austin te contrató porque eras listo y bueno.
Y Alex se casó contigo por las mismas razones.
Últimamente te volviste, ¿cómo diría? Introvertido, vulgar.
Y Alex se hizo intratable, seguramente en su empeño de que
volvieras a ser el de siempre, ¿comprendes?
- ¿Qué ha hecho Alex? - Aunque yo sea agente secreto,
no puedo saber todo lo que pasa entre marido y mujer.
Pero lo indudable es que Alex ha estado comportándose...
Trato de evitar la palabra "perra".
- ¿Cuánto llevo casado con ella? - Más de dos años.
- ¿Qué parentesco tiene contigo? - Alex es mi sobrina.
Austin Parsons es su padre. Yo me casé con su hermano.
- Oliver es mi hijo. - Gracias.
Con cesárea.
No sé si eso explicará su personalidad.
Oliver es una rata, pero es todo lo que tengo.
Austin Parsons, el retrato que está sobre la chimenea.
Era el jefe de todo el cotarro, ¿verdad?
Tú ibas a ser su sucesor.
El buen muchacho. Te casaste con la hija del jefe.
Ahora sabes por qué Oliver no te quiere.
Bien, pues para empezar de cero, hay bastante que decir.
- ¿Hay alguien en casa? - Aquí, Alex.
Me habían dicho que volviste.
Pareces el gato que se tragó al canario.
- ¿Se puede saber por qué? - El chico está herido.
- Le he estado curando con jerez. - Qué bien.
Ampliando horizontes, cambiando el coñac por un exquisito vino.
Tienes mucha razón, pero la encuentro deliciosa.
¿De veras? Mi corazón juvenil no me salta en el pecho,
cuando mi marido, que ha estado sabe Dios dónde, las últimas 24 horas,
- Se da aires de conquistador. - ¿24 horas?
Por tu aspecto yo diría que 24 agitadas horas.
Logan dijo que querías darte un baño. Eso espero.
Tu combinado te espera en el cuarto de baño.
Los Tyler nos esperan dentro de una hora, pero claro,
- Tampoco te acordarás de eso. - No, no me acuerdo.
- ¿Seguro que te encuentras bien? - Sí.
Quiero decir que no irás a vomitar en la alfombra, o algo así.
No, voy encontrándome mucho mejor por momentos.
Perdona.
No es que me importe, pero, ¿cuál de los vestidos me pongo?
- Qué pena tapar eso con un vestido. - Te he hecho una sencilla pregunta.
Si tienes ganas de jugar, no tenemos tiempo, permíteme...
- ¿Por qué estás tan enfadada? - ¿Enfadada?
Porque soy una imbécil, sencillamente.
Mi marido se ausenta durante 24 horas y lo único que me dicen es
Se ha marchado del club, Sra. Mallory y no sabemos a dónde iba.
Me preocupo y angustio por ti y encima dices que me enfado.
Soy una imbécil, pero con tiempo aprenderé.
Estás en tu derecho al enfadarte. No pretendo eludir responsabilidades.
Pero te lo diré otra vez, no me acuerdo de nada.
Steve, ¿seguro que te encuentras bien?
Me encuentro bien. Muy bien. Un poco desorientado.
No recuerdo haber visto esta casa. Ni a ti.
¡Steve, eso es horrible!
Perdóname cómo me estoy portando.
¿Sabes? Eres una mujer extraordinariamente guapa.
Gracias. Eso ayuda.
Steve, si no te importa, preferiría que dejases eso ahora.
- Estoy muy herida. - ¿Quieres que hablemos de ello?
Te he dicho que estoy enfadada y herida, pero hay algo más.
- Te confieso que me odio. - ¿Por qué?
Porque cuando me tocas, pierdo toda mi dignidad.
No sé, me ablando por dentro. Me derrito.
No, por favor. Por eso tengo que apartarme.
Tengo que aferrarme a mí propio respeto, ¿no lo comprendes?
¿Hasta ese punto te he ofendido?
Sí.
Bueno,
la ventaja de perder la memoria es que se gana objetividad.
Eres una mujer preciosa, inteligente y buena.
Dices que te he hecho cosas que te han herido,
existen pruebas. He estado fuera 24 horas.
- ¿Qué más hay que preguntar? - ¿Quieres decir por qué?
Quisiera saber qué fue lo que hizo impulsarme a portarme así.
Yo no digo que no tenga culpa,
¿crees que no sé cómo me he portado en este tiempo?
He recurrido a todos los trucos femeninos: a enfadarme,
- A no hablar, como una niña mimada. - También ha de haber un motivo.
Te has alejado, Steve. No me refiero a esta vez.
- Te has ido y me has dejado. - ¿Te he dejado?
- Y eso me asusta. - ¿Por qué te he dejado?
Antes estabas seguro de ti mismo y seguro de mí.
Eras como ahora. Era fácil saber cuál era mi sitio, qué hacer y qué decir.
- ¿Y de pronto dejó de ser así? - Sí.
¿Sabes el aspecto que tenías cuando entraste en el cuarto de baño?
El de una niña mimada acercándose a sus padres
y desafiándoles a que le dieran unos azotes.
Es un sistema clásico para atraer la atención.
Tal vez yo estuviera empleando el mismo truco.
Si me traías a mal traer, quizá quisiera pagarte con la misma moneda.
- Me siento avergonzada. - No te culpes demasiado,
es un arma de doble filo.
Tú reaccionas contra mí y yo contra ti.
Tenemos que descubrir el origen de todo ello.
Cuánto tiempo hacía que no hablábamos así.
Ya no lo hacíamos.
Hablando de tiempo, la fiesta de los Tyler.
- No hace falta que vayamos. - Iremos, luego.
¿Estás segura
de que tienes que mantener tu dignidad?
Absolutamente.
Y no quieres hacer el amor. Prefieres seguir enfadada.
- ¿Seguro? - Seguro.
¿Dijo algo en la ambulancia o en su habitación?
No.
- ¿Ha tenido visitas? - No le permitimos visitas.
Tenemos un coche, bebida, un borracho en el volante,
¡bum! Accidente. Es posible.
¿No cree que fuera un accidente?
Yo no creo nada, investigo.
Por favor, ¿no podría dejar de ir a esa fiesta?
Dice usted que estoy completamente normal.
He dicho que no he visto nada, de primera intención.
Pero quiero hacerle otro examen.
No estará normal hasta haber recuperado la memoria.
Según va haciendo cosas, ¿no se filtra nada en su mente?
¿Un sonido, una imagen, una cara, algo que no pueda explicar?
No. Se lo diría. No tengo nada que ocultar.
De acuerdo.
Quiero verle mañana. Y esta noche no beba demasiado.
Nada de drogas, ni somníferos, ni cosa parecida.
¿Entendido?
Gracias, doctor.
- ¿Tiene idea de lo que puede durar? - No.
- Pero diría que mientras sea útil. - ¿Útil?
Antes me dijo que se sentía tranquilo y sin problemas.
Quizá necesitara sentirse así una temporada.
De modo que mi memoria está de vacaciones.
Sí.
- Alex, Oliver. - Cariño, ¿te encuentras bien?
- ¿Que si me encuentro bien? - Creo que no hay problema neurológico.
Pero depende de usted para que le vigile.
Están locos los dos por irse a una cena en vez de que se meta en la cama
Y yo estoy loco por permitirlo.
Estamos celebrando el retorno de Steve. El feliz retorno.
Doctor, le veremos en la reunión de directivos.
- No faltaré. Buenas noches. - Buenas noches, doctor.
Bueno, prima, ¿vas a vigilar a nuestro impulsivo amigo
como ha ordenado el doctor?
Te agradezco mucho que asumieras el papel de jefe de la familia cuando
papá sufrió el ataque, pero ya puedes dejar el papel de madre superiora.
- Muy gracioso. - Pensé que te gustaría.
Vamos.
Alexandria, ven. Vamos, ven.
Date la vuelta. Como siempre, necesitas subir el corpiño.
- Ya podéis iros. Toma. - Gracias.
¿Qué es eso de la junta de directivos que has mencionado?
No pienses más en ello. Después de una noche de descanso lo recordarás.
- Anda, iros y que os divirtáis. - Steve, quiero hablar contigo.
Sí, claro. Espérame un minuto.
¿No vienes?
No, creo que Tyler podrá pasarse sin mí por una noche.
Era el hospital.
Han puesto a Holly Mitchell en la lista de enfermos críticos.
Si hay algo que puedas recordar, aunque sea un detalle.
No sé explicártelo. Es... Es como cuando uno se encuentra a alguien
en el tren o en un bar y se tiene la sensación de haberlo conocido antes.
Sé que te conozco hace mucho pero no puedo recordar tu cara.
Steve, el nuevo fiscal del distrito es un hueso.
Y tienes aquella amonestación por escándalo.
Bueno, déjalo, pero mantente en contacto conmigo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¡Música de la buena!
Te sienta se rica, qué guapa estás. Hola, Flavio, ¿cómo estás?
Totti, ese vestido ¿de dónde lo has sacado?
¿Sabes una cosa? Van a llegar los Mallory.
Se está cociendo el más delicioso escándalo.
Steve, bien arrive, cheri.
Uno si es por tierra, dos si es por mar.
Y yo en la otra orilla, desesperado.
Deprisa, Steve, ¿de quién es eso?
¿Cómo quieres que piense uno cuando le besa semejante monumento?
Perdón, preciosa, no me acuerdo de nada.
¿Quieres intentarlo otra vez?
- ¿Qué es esto? - Desgraciadamente es cierto.
Ha perdido la memoria, pero no la frescura.
- De modo que tiene amnesia. - Sí,
Exacto, ¿quieres... quieres intentarlo una vez más?
- La cabeza no la has perdido. - No se acuerda de nada en absoluto.
Qué suerte. Mira que no tener memoria.
Debe ser maravilloso no tener conciencia.
- ¿No te importa dejarle en paz? - Claro que no, cielo.
Stevie, encanto.
Hola, preciosa.
Vaya susto que me he dado. ¿Conocéis la carretera del río?
La han interceptado. Están allí la policía y los bomberos.
Creo que hasta van a traer un dragador del puerto.
Parece que un hombre y su amiguita se fueron al fondo.
Según dicen, por lo visto era un Lincoln negro.
- Igual que el tuyo, Alex. - Menos mal que tenemos dos.
Hasta luego a todos.
Hasta luego.
Hombre, Steve.
Hola, encanto. Steve, todo listo. He encontrado un barco perfecto.
12 m. De largo y se maneja como un sueño.
Verás lo que haremos. Lo recogeremos en la bahía y recorreremos las islas.
June piensa llevar un mono bikini.
¿Le ha dicho ya lo del cambio de mujeres?
Oliver.
Oliver, pero si creí que no venías.
Había pensado acostarme temprano, pero luego decidí
que nuestro rebelde sin causa necesitaba apoyo moral.
¿Todos estos son nuestros amigos?
Claro, cariño. ¿Por qué? ¿Ocurre algo?
¿No tenemos otros amigos, amigos íntimos?
Steve, estos lo son. Se puede decir que vivimos con ellos.
- Dos o tres fiestas a la semana. - No sé, hay algo que no marcha.
- ¿Por qué? - Nadie tiene tantos amigos íntimos.
Eh, Stevie.
Vas a ver cómo domino a la yegua. Es toda feminidad.
Qué maravilla.
¿Te ocurre algo? Pareces a punto de desmayarte.
Sí, casi me acordé de algo. Tengo que marcharme.
- Creo que podré averiguarlo. - ¿Quieres que te acompañe?
No, no. Quédate aquí y diviértete. Te veré en casa.
- ¿La habitación 103? - Ahí, a la vuelta.
¿Pero qué hace aquí? Váyase. ¿Está loco?
Váyase o llamo a la policía. Vamos.
Sr. Mallory, no pase de largo como si yo no existiera.
Estoy aquí.
¿Le conozco?
- ¿Ha ido a ver a Holly Mitchell? - Sí.
Sí, claro que sí.
¿Ha cantado para usted, ha bailado para usted,
ha bailado contra usted? Yo la he visto hacerlo.
- Conteste. - No la había visto en mi vida.
Naturalmente, así no. Golpeada, moribunda.
Sr. Mallory, si Holly muere, le mataré.
Lo haré por ella. Me lo he prometido. Lo haré.
¡Lo haré!
¿Que dónde vivo? En el fondo del mar, mi amor.
Muy por debajo del fondo, donde no hay nada que ocultar
ni que callar. Bien en el fondo, mi amor.
¿Quieres venir a nadar conmigo?
Vaya, vaya, mira quién ha venido, nuestro simpático jefe.
Cállate, hombre.
Hola.
¿Qué, Steve? ¿Dónde se mete usted?
Por ahí. ¿Me cambia? Voy a pedir un taxi.
Espera, Pete. Yo tengo.
Un hombre que tiene la cara de pasearse vestido así,
se merece diez centavos.
Gracias.
¿Qué le pasa, su mujer no le dio su asignación esta semana?
Vamos, Poppi, cállate.
¿O se la ha gastado toda en esos zapatitos de baile que lleva?
- Levántese. - Vaya, hombre. Qué dureza.
- Creí que el siguiente baile... - ¡Levántese!
- Quieto, Steve, espere. - ¡Quítese de en medio!
Si le hace algo, irá a la cárcel. Sea razonable.
¿Quiere que le encierren por segunda vez?
- ¿De qué está hablando? - Suéltale, Moody. No me da miedo.
¿Le has visto atacar? Como un cachalote.
No puede conmigo. ¡Se le acabó la fuerza!
No es capaz ni de pegar a un inválido.
- ¿Quieres callarte? - ¿Por qué? Es un país libre, ¿no?
Váyase, Mallory, vuelva con sus ricos amigos.
Va a vender, ¿verdad? ¿A qué viene, a darnos en la cabeza?
- Te lo advierto por última vez... - ¡Un momento, un momento!
- ¿Cómo ha dicho, que pienso vender? - Como si no supiera de lo que hablo.
Lo que me faltaba por ver. ¿Es que se ha ablandado?
Antes era muy duro. Mírese.
Hace 6 meses no hubiera vendido la fábrica.
- Y Oliver no se saldría con la suya. - ¿Pero qué está diciendo?
Déjese de historias.
Steve, debe estar de broma. Después de lo que le ayudé
con el plan de organización, después de las noches que pasamos trabajando,
- ¿quiere que se lo explique? - No, no. Ha dicho la cárcel.
Empiece por ahí.
- ¿Qué le pasa, está borracho? - No he bebido nada.
- No me diga. - Creo que debe irse a casa.
Yo le llevaré.
¿Cómo, en tu cacharro? ¿No vas a pedir el Rolls para él?
¡Cállate de una vez!
Está vivo. Pero nada más.
No podemos llegar a él.
Sufrió un ataque. Fue de repente. Una mañana, hará unos tres meses.
Ha estado así desde entonces.
Un ataque. Una sencilla palabra.
Sufrió un ataque y quedó así.
¿Puede oírnos? ¿Sabe que estamos aquí?
Según el Dr. Wheeler, no. Dice que ni ve, ni piensa, ni oye, ni siente.
Que ni siquiera sueña. Que sólo vive.
Pero yo vengo a leerle algunas veces por si acaso.
Por si el médico se equivoca.
Pobre Austin, un hombre como él, con tanta vitalidad.
- ¿No se mueve en absoluto? - No.
Excepto...
Excepto algunas veces, un dedo.
Muy ligeramente, cuando le cojo la mano.
El médico dice que no es nada, una contracción nerviosa.
Que el cerebro no le funciona.
Tiene las manos rígidas. Ni un movimiento.
Tal vez yo confundí un deseo con la realidad.
- Buenas noches, Sr. Mallory. - Buenas noches.
¿Qué es eso?
Se le secan los ojos. No puede cerrar los párpados.
Lágrimas artificiales. Ni siquiera puede llorar.
Stevie, Austin quería que tú llevaras la fábrica, no Oliver.
¿Piensas seguir con ella o venderla?
No lo sé. Si consiguiera acordarme.
He estado con un hombre de la fábrica. Dice que me ayudó a elaborar
un plan de reorganización y fabricar productos modernos
en lugar de vender. ¿Pero cómo saberlo?
- Aún está allí, donde lo dejaste. - ¿Dónde lo dejé? ¿Por qué lo dejé?
Te cansaste, o quién sabe, puede que te distrajeras.
Creo que fuimos demasiado para ti. Somos encantadores, pero algo ligeros.
Está en el cajón inferior de la mesa del despacho.
- El plan es bueno, lo he leído. - ¿Por qué no se ha puesto en marcha?
Un plan no tiene vida, no camina por sí mismo.
Necesita un hombre, un hombre que luche por él.
Espero que me oigas.
Quieren vender la fábrica.
Creo poder evitarlo, pero no puedo hacerlo solo.
Necesito tu ayuda.
Si consigues entenderme, mueve un dedo. Dos veces para decir que sí.
Austin, tienes que intentarlo.
Eres el único que puede ayudarme.
Una vez para decir que no.
Bienvenido a casa.
Los dos llevamos lejos demasiado tiempo.
Aquí tienes, caliente, como a ti te gusta.
Holly, a tu coche no le pasa nada. Hemos tenido que cambiar el aceite.
Pues si le has cambiado el aceite, ¿por qué me molestas?
¿Y tus gafas? Anda, póntelas.
Aquí están las llaves.
Guárdalas, no voy a usar el coche.
Lo he probado y anda muy bien.
Lárgate.
A algunas chicas les gusta tener un animal disecado en la cama.
Ese que va ahí es el mío. Un osito.
Bobby, eso que estás bebiendo, ¿sabes cuánto te cuesta?
Tres dólares la copa.
¿Por qué necesitas emborracharte con un coñac de 40 años?
Es lo que hacen los ricos. Es una patente, una marca registrada.
Relaciones públicas.
Para haber subido, como quien dice de la nada, lo haces muy bien.
Parece que has sido rico toda la vida.
- Ya lo ves. - Sólo que esa vida no te gusta, ¿eh?
Ya no te divierte tanto.
Y tu mujercita se ha cansado de su Bobby, ¿verdad?
- Pero no del todo. - Eh, oiga.
- Tráigame una botella. - Enseguida, Sr. Mallory.
No te propases con los clientes, perjudica el negocio.
Tus manos, me gustan.
Todavía no se han puesto de terciopelo.
¿Sabes? No tengo que volver aquí hasta después de la cena.
¿Nos vamos?
Estupendo modo de pasar una tarde de lluvia.
¿Vamos a un sitio donde pueda besarte?
Donde tú quieras, encanto. Donde tú quieras.
Steve.
¿Te encuentras bien?
He tenido un sueño.
Sé que lo he tenido, pero no me acuerdo.
Steve, esta noche en la fiesta, alguien dijo que fue tu coche
el que se cayó al río.
¿Te recuerda eso algo?
No.
También...
- Hablaron de una chica. - No lo sé.
Desabróchame.
Quería decirte que si había una chica, no te lo reprocho.
- Te aseguro que no puedo recordar. - Escúchame, Steve, por favor.
Lo que quería explicarte es que quiero ser una buena esposa.
Pero necesito práctica, tengo que aprender.
Sólo me enseñaron a nadar, montar a caballo, a bailar, vestir bien
y vivir con distinción.
Steve, por favor, tienes que decirme cómo te gustaría que fuera.
Alex.
Te quiero mucho y te necesito mucho.
- Ven, terminaré de desabrocharte. - Pero eso es mí...
- Buenos días. - Hola, mamá. ¿Has dormido bien?
Me alegro.
Oliver, quiero hablar contigo.
Hijo, no sé si te darás cuenta, pero soy una de las pocas personas
que aún sienten afecto por ti.
Te soy tan necesaria como tú a mí.
He decidido no vender mis acciones de Parson y Cía.
Quiero que se los digas esta mañana a los de la junta directiva.
Muy bien, mamá.
- ¿Se lo vas a decir? - ¿Decir a quién, mamá?
A los de la junta directiva, que no quiero vender mis acciones.
Dime, ¿a qué viene este repentino interés por las altas finanzas?
¿Estás al borde de una nueva carrera?
Déjate de ironías y de preguntas. Dales mi recado y nada más.
No, ahora hablo en serio. Considero estupendo tomar una posición firme.
Es vigorizante, como un tónico. Pero, explícame, mamá,
¿cómo puedes adoptar una posición firme en una operación financiera
cuando no conoces de qué se trata?
Buenos días a todos. Una mañana maravillosa.
No firmes aún la venta de acciones, que se van a fusionar las posiciones.
- Bravo. - Qué barbaridad.
Sólo pretendo leer el periódico y una me grita y la otra me arenga.
¿Pero qué le pasa esta mañana a todo el mundo?
Y tú precisamente, ¿cómo es que vienes con tantas ganas de broma?
- Estoy muerta de hambre. - De hambre. ¿Y Steve?
Ha ido a ver al Dr. Wheeler y luego a la fábrica.
Todo el mundo levantado tan temprano y hablando por los codos.
Es que no nos acostamos. Estuvimos hablando toda la noche.
- Conspirando. - Yo también he estado conspirando.
Y quiero que quede bien claro que estoy de su lado.
¿De su lado?
¿Por qué estás hablando de lados?
Mamá, esto no es juego.
Nos ofrecen 20 dólares por acción sobre su precio en el mercado.
Eso es mucho dinero, no es un juego.
Eso no es cierto. Es un juego, para ti, sí.
No lo entiendo. Tienes todo el dinero que puedas necesitar.
Querida prima, nunca me ha obsesionado ganar dinero y poder.
Es una simple formalidad que cumplir.
Y perder dinero no es precisamente agradable.
Entonces no es cuestión de vida o muerte.
Nunca he dicho que lo fuera.
Oliver, esos compradores son gente poderosa.
No les interesa nuestra fábrica. Si compran una compañía
es para dejar que se hunda y así ponerla como pérdida
para reducir impuestos.
- ¿No es así? - Vaya, vaya, vaya.
Nuestra fábrica.
Sentimentalismo.
No era más que un medio para que tres generaciones de los Parsons
se hicieran ricos. Quizás más ricos de lo que merecían.
Y ahora, de pronto, es nuestra fábrica,
- Nuestro patrimonio familiar. - De acuerdo, Oliver,
no será nuestra fábrica como lo fue en el pasado,
pero sí pertenece a esta ciudad. Es lo que hemos hablado con Steve.
Steve.
Oliver, para la ciudad, la fábrica sí es cuestión de vida o muerte.
Lo lamento, pero confieso que siento una anticuada inclinación
a obtener beneficios. No es más que eso, beneficios.
No es nada malo. Y, por suerte para ti, Steve piensa igual.
- ¡No es verdad! - ¡Sí que lo es! ¡Y basta ya!
Antes pensaba igual, hasta que sufrió ese golpe en la cabeza
o lo que fuera. Y si ha cambiado de opinión, la junta directiva
tendrá que pensar, previo informe del Dr. Wheeler,
que no es responsable de lo que hace.
Y el Dr. Wheeler, no lo olvidéis, es un importante accionista
y además miembro de la junta.
Pasión. Auténtica pasión. ¡En Oliver!
No es pasión, es vanidad. A Oliver no le importa nada
aparte de sí mismo. Suficiente para enfadarse.
No lo sé, casi se me ha olvidado cómo es Oliver sin la máscara puesta.
Oliver, Austin tiene más acciones que nadie.
No debes hacer esto sin consultarle.
Lawrence Conway tiene poderes de Austin.
Y Lawrence Conway votará de acuerdo con su sano juicio de siempre.
Ya sé por qué lo haces, por el testamento de Austin.
Ordena que a su muerte, Steven sea nombrado presidente de Parsons y Cía.
A los nuevos dueños no les atará el testamento de Austin.
Aunque si quieren, pueden nombrar presidente a Steve.
Eso dependerá de ellos.
No es probable si lo que quieren es hundir el barco.
Y aunque quieran continuar la producción,
la reputación de Steve no ha sido muy buena estos últimos meses.
Eso no es asunto mío. ¿Por qué tanta preocupación por él?
No se quedará en la miseria. Se casó con la hija del jefe.
Es una de las mayores accionistas. Los dos eran muy ricos.
Oliver.
La hija del jefe da la casualidad que le quiere mucho.
El comportamiento de Steve estos meses no ha sido sólo culpa suya.
Colaboramos tú y yo. Yo no le he dado nada, pero tú...
Por favor.
Las confesiones matrimoniales rozan siempre lo deshonesto.
Tú le diste demasiado.
Demasiados clubs, presentaciones, demasiados sastres, bebidas
demasiada agitación. Demasiado, Oliver.
Poco a poco hiciste que se sintiera como un inútil,
como un pobre patán que necesitaba ser guiado por una mano aristocrática.
¡Calla! Presumes demasiado.
¿Sugieres que yo soy el responsable de los vulgares excesos de tu marido
- De clase media? - Así es. Tú y yo.
Sólo que yo estaba ciega. Y tengo la horrible sensación
de que tú sabías muy bien lo que hacías.
Sra. Mallory. He mandado el traje del señor al tinte.
Su cartera y sus cosas están en la mesilla.
- Buenos días, Sr. Mallory. - Buenos días.
- Buenos días, Sr. Mallory. - Buenos días.
Steve, ¿has notado esta mañana que el periódico no decía nada de ti?
- Ha costado lo suyo. - Gracias.
Estamos de acuerdo, ¿verdad?
Accedes a la venta a cambio de acciones de la compañía.
- ¿Yo acepté eso? - Sí. Claro que lo aceptaste.
Antes de que termine todo este asunto, necesitarás mucho dinero.
Si cumples lo acordado, te representará más de 200 mil dólares.
He pensado que debías saberlo.
- Buenos días, Sr. Mallory. - Buenos días.
Necesito 6 copias de este informe antes de 30 minutos.
- Si precisa ayuda, pídala. - Sí, señor.
Buenos días.
Mallory.
¿No se acuerda de mí? Dominic Guardiano.
Final de boxeo universitario. Iba a pegarme con usted.
Pero tuve apendicitis. Noqueó a mi sustituto.
- Claro que él era un segundón. - Ah, sí.
¿A qué se dedica ahora?
La ciudad necesitaba un fiscal de distrito y soy yo.
Quisiera hacerle unas preguntas, ¿tiene inconveniente?
Claro que no. Siéntese.
¿Conoce a una chica llamada Holly Mitchell?
- Animadora y camarera del Bentrey. - No.
Supongo que sabrá... no gracias.
Ayer se salió de la carretera y fue a parar al río.
- Sí, me he enterado. - El río es muy profundo allí.
Es posible que tardemos en sacar el coche. Hay mucho cieno.
Estamos interrogando a todos los que ayer fueron al hostal
para averiguar si había bebido con quien estaba.
- ¿Seguro que usted no la vio ayer? - No.
Una chica atractiva. Muy loca, me han dicho. Joven y guapa.
Sr. Guardiano, no lo sé.
Mi médico me ha dicho que desde ayer por la tarde sufro de amnesia total.
¿Amnesia total? Pero responde por su nombre.
Lo averigüé por mi carné de conducir.
- ¿Lo dice en serio? - Sí.
Si es así, lo siento mucho. ¿Cómo se llama su médico?
- Wheeler. - Gracias. Hablaré con él.
Aún no sabemos si estaba sola. No han aparecido más cuerpos.
¿Cuerpos?
Ha muerto en el hospital esta mañana. Bien, no le entretengo más.
Ya nos veremos.
- Tengo frío. - Te vas a abrasar.
- Toma. Siéntate ahí. - Ahí no es donde tengo frío.
Tengo frío aquí.
- No me agobies, ¿eh? - Está bien.
Detesto a los precipitados.
Y el contacto de unas manos frías.
- Coñac, necesito más. - Sí, pero con calma. No te pases.
- No soporto a los que se pasan. - ¿Qué dices?
¿Y quién se pasa?
- ¿Sabe bien? - Sabe caro.
Te adoro. Estoy tan loca por ti que no te lo creerás.
Te lo creo.
- Tus manos siguen frías. - No me vengas ahora con historias.
Ya te lo he dicho. No me agobies.
Barcos en el techo. Están chiflados.
Están mal de la azotea. Mal de la azotea porque no hay azotea.
¿No caes? Mal de la azotea porque no hay azotea.
- Sí, caigo. - ¿Pues por qué no te ríes?
Lo hago por dentro. Me estoy riendo por dentro.
Estoy entrando en calor.
- Ya me avisarás. - Vaya si te avisaré.
¿Qué es un "Taniscuan"?
¿No estamos en el famoso club "Taniscuan"?
- ¿Qué es? - Un indio. Ya no hay.
No lo sabes. Porque esto es dinero viejo y tú tienes dinero nuevo.
Si tú lo dices.
El dinero me revienta. Qué asco, ¿eh?
Con el cuerpo que tengo podría ser muy rica.
Lo malo de alquilar las cosas es que las tratan mal,
la gente pone los pies en los muebles.
El dinero es la trampa.
Te ponen pan encima y te comen como un sándwich.
Pero a mí no, Bobby.
Quiero ser libre como un pájaro. Me gusta subir y saltar.
¿Subir?
Subir a la barbería,
y que te den una piruleta de caramelo...
- ¿Diga? - ¿No vienes a la junta?
Sí, ahora mismo.
La asociación Capton ha acordado comprar las acciones de la compañía
a 97 dólares, que son 20 dólares más que en el mercado.
Caballeros, Parsons y Cía. Parece haber llegado a sus años de declive.
Si rechazamos esta oferta y seguimos para abajo
el final es evidente.
Así que propongo oficialmente que la junta indique a todos los accionistas
la conveniencia de aceptar esta generosa oferta
y vender la sociedad inmediatamente.
- Opino lo mismo. - Y yo.
- ¿Alguna objeción? - Sí.
Los productos de esta fábrica siempre han sido decorativos,
no funcionales. Y su administración también.
Y también esta junta directiva.
Pero esta junta no ha sido nunca irresponsable.
La nómina de la compañía incluye 2.300 trabajadores.
Y sería un acto de irresponsabilidad por nuestra parte
vender para obtener un beneficio y dejarles sin trabajo.
Aquí tengo un plan para la completa reorganización de la fábrica.
El jefe laboral lo ha leído y aprobado.
Creo que deberíamos echarle otro vistazo.
¿Es algo nuevo? ¿Lo hemos visto ya?
No, no es nuevo.
Mi comité ha estudiado varios planes, incluido este,
pero pensamos que no daría resultado.
Si reorganizamos la fábrica, lo dará.
Podremos conseguir contratos del gobierno.
Cerámica para computadores, aisladores de alto voltaje,
aislantes para aparatos electrónicos...
Entiendo que la primera medida es aumentar las inversiones para producir.
Exacto, gastar dinero.
¿No es eso añadir carga a un barco que hace agua?
Si hay que elegir entre gastar dinero o coger dinero,
yo voto por cogerlo. ¿Alguien opina lo contrario?
No.
Si Austin Parsons aprobara el plan personalmente,
¿su voto y su opinión influirían en alguien?
- ¿Significaría una diferencia? - Para mí, sí.
Tiene mayoría de acciones.
Tengo poderes de Austin y he de obedecer sus instrucciones.
Steve, ¿ha aprendido usted algo de medicina que yo no sepa?
Austin Parsons tiene afasia total. Carece de habla, de medio de
comunicarse con nosotros, de todo movimiento.
Y que sepamos, ni siquiera tiene conciencia, es decir
en el sentido de saber lo que ocurre.
Steve, no dirás que no hemos tenido paciencia.
Austin Parsons puede comunicarse.
Si convenzo de ello al Dr. Wheeler, a Oliver y a Lawrence,
¿será suficiente?
- Sí, a mí me basta, doctor. - Bien, de acuerdo.
- ¿Oliver? - Es una pérdida de tiempo.
No, no lo es. Les espero en mi casa dentro de una hora.
Perdonen un momento.
Steve.
¿Quieres decirme qué pretendes con todo esto?
- Reanudar el trabajo donde lo dejé. - ¿Te has vuelto completamente loco?
Voy a reorganizar la compañía. Me van a elegir presidente.
Y luego te despediré, ¿está claro?
Estás muy seguro. Muy bien, señor financiero,
ya veremos lo que pasa cuando estalle lo de Holly Mitchell.
Ya ha estallado, Holly Mitchell ha muerto.
¿Por qué ha hecho eso?
¿No le han encerrado todavía?
Claro que no, tiene muchas influencias.
Sr. Aldrich, ¿verdad?
No encuentro palabras para decir cuánto siento lo de Holly.
Mallory, le odio.
Estoy lleno de odio. Cuando respiro, le odio.
Cuando como, como odio. No comida, sino odio.
Si he hecho alguna cosa, no me acuerdo.
Pero en todo caso me juzgarán.
- ¿Le sirvo alguna cosa, Sr. Mallory? - No, gracias.
¿Juzgarle? ¿Algún amigo de la familia?
¿Un juzgado de provincia cuyas familias viven de usted y su fábrica?
Voy a decirle una cosa.
Creí que sería su esposa la que vendría.
- ¿Alex? - No sabía que se llamaba así.
Es curioso, pero a veces me parece
como si le conociera muy bien, ¿comprende?
- No. - Otro de los lisiados de Holly.
Holly necesitaba lisiados. Le gustaba darles vida,
para después hundirlos. Los tenía siempre atados,
como a mí. Como a usted.
- ¿A dónde va a parar? - Yo siempre pierdo.
No me avergüenza confesarlo.
Algunas veces me permitía ganar, sólo para divertirse.
Holly y yo nos entendíamos muy bien.
¡No se acerque a mi mujer!
No, lo siento, pero debo destruir a su mujer.
Haga eso... y le mataré.
Sr. Mallory, tengamos la fiesta en paz, se lo ruego.
Ha amenazado con matar a mi mujer.
Está loco. Dígale quién era la que ha muerto.
Holly Mitchell era la esposa de Aldrich.
Papá, ojalá no me importara, pero sí me importa.
Qué cosas le escribía, qué horribles.
¿De dónde sacó Steve a semejante persona?
¿Por qué? ¿Cómo ha podido tocarme después?
Perdona, cariño.
Lo siento.
Austin y yo tenemos que entrar.
¿Qué vas a hacer?
- Caballeros. - Hola, Alexandria.
Doctor.
Austin, ya conoces a todos. Lawrence Conway, Dr. Wheeler,
y Oliver.
Te voy a hacer un par de preguntas, igual que anoche.
Doctor, siéntese. Cójale la mano. Con cuidado.
Moverá el dedo índice contra la palma de su mano.
Steve, existen ciertos reflejos involuntarios.
Dos veces para decir sí y una par decir no.
Austin, la junta va a poner a votación si se vende o no la fábrica.
Tu voto cambiaría el resultado.
¿En qué sentido votarías?
¿La venderías?
¿No crees que vas demasiado lejos?
¿No será esto perjudicial para él?
Austin, anoche te conté mis planes para la reorganización de la fábrica.
¿Votarías por ella o por vender?
Austin, ¿tu hija se llama Catherine?
¿Es Alexandria?
¡Papá!
¿Steve es tu sobrino?
¿Tu yerno?
¡No son reflejos involuntarios!
¡Comprende!
Austin,
¿sabes que a Steve le van a detener por homicidio?
¿Qué le juzgarán y probablemente irá a la cárcel?
Oliver, no es momento ni lugar para esto.
¿Este es el hombre que quieres que presida la fábrica?
- Casado con Alex mató a una mujer. - Oliver...
Una vulgar prostituta, borracha, en un automóvil.
No lo sé, Austin. No me acuerdo.
No me toques.
Toma. La abrí por equivocación.
Dios mío.
Esto también lo había olvidado. Ni siquiera la he leído.
No pretendo negar ni excusar nada. Si es cierto, es cierto.
Pero algo debí necesitar en esa mujer.
¿Ni siquiera recuerdas haber estado con ella?
No.
¿De verdad no recuerdas lo que decía o lo que decías tú o lo que hacíais?
¡No!
Y a quien quiero es a ti, no a ella.
Quizá necesitara que tú lo supieras.
Quizá no fuera casualidad que encontraras esa carta.
¿Querías que lo supiera? ¿Qué quieres que haga, revolcarme en esa basura?
¡Tal vez!
Tal vez tuviera miedo de que ya no me quisieras
y necesitaba saber que alguien me quería.
Sí, me porté mal y eso me avergüenza.
- Lo sé, como una niña mimada. - Mimada, como una niña,
- Pero yo no soy tu padre. - No soy una niña. Soy una mujer.
Si eres una mujer, compórtate como tal. El mundo no gira alrededor tuyo.
- Comprende mis necesidades. - ¿Hablas de tus necesidades?
¿Vas a seguir necesitando a Holly Mitchell o a alguna otra como ella?
Espero que no, con todo mi corazón. Nunca más.
¿Sí?
Alex, si está ahí Steve, dile que un tal Sr. Guardiano le espera abajo.
Gracias. Bajaré en un momento.
- Steve. - ¿Qué quiere?
Le dije que nos veríamos. Ha llegado el momento.
- ¿Ahora? - Ahora.
No conoce a la chica ni sabe si la conoció.
No sabe si estuvo con ella ayer o algún otro día.
No sabe si estaba borracho ni sabe si había bebido.
- No sabe dónde está su coche. - No.
El Dr. Wheeler me está tratando, él lo ratificará.
¿Qué va a ratificar? ¿Que no tiene memoria?
¿Puede...?
¿El doctor sabe por qué no la tiene? ¿Y usted?
No.
La policía recibió una llamada ayer a las 6 menos cuarto de la tarde,
diciendo que un coche negro había roto el pretil del puente cayendo al río.
¿Sabe qué coche creo que era? El suyo.
Puede ser, probablemente...
Usted y su esposa usan coches idénticos.
Continentales negros. La policía no ha descubierto hasta este mediodía
que el coche que lleva usted ahora no es el suyo sino el de su mujer.
Naturalmente debieron averiguarlo mucho antes.
No pretendo ocultarme, ni escapar, ni mentir.
- ¿No? - No.
Es que no sé nada. Si tiene alguna prueba más, dígamelo.
Lo único que recuerdo es que iba andando por la carretera,
estaba empapado, debí sufrir un accidente.
No, fue un homicidio. Un crimen.
- No hay motivo. - ¿Que no?
¿Cómo puede saberlo si...? ¿Quiere un cigarrillo?
- Yo he dejado de fumar. - No, gracias.
Habrá notado que tengo facetas medievales.
Muy medievales.
¿Sabe por qué las tengo?
Porque entonces no se andaban con tonterías.
No usaban métodos psicológicos, actuaba la inquisición.
Quien cometía un crimen, lo pagaba.
Claro que eso era hace 500 años. Pero yo sigo aquí.
- ¿Continuamos? - No llegaremos a ningún sitio.
Hace cuatro meses le condenaron por borrachera,
por turbar la paz y desórdenes.
Ataque con un arma mortal. Sus puños, un delito.
Sentencia, 6 meses. Suspendida. ¿Lo recuerda?
¡No!
Antes de eso, otra borrachera y resistencia a la autoridad.
Naturalmente no lo recordará.
- ¿Estaba borracho ayer por la tarde? - No.
No lo sé.
Pues se llevó una botella de coñac del hostal, su botella.
El barman se fue un minuto y cuando volvió, no había botella ni chica.
Todos se fueron. ¿De excursión?
¡Eso no demuestra que estuviera borracho!
¡Ni siquiera que me fuese con ella! ¡Quiere cogerme en una trampa!
- ¿Quiere pegarme? - ¿Por qué?
Fue boxeador.
El caso es que pasó la tarde con la chica.
Al volver a su casa en el coche, ella le diría que iba a hablar,
tal vez ella le pidiera dinero, no lo sé.
Con que la golpeó, la dejó en el coche y saltó fuera.
Ella estaba golpeada, tenía fractura de cráneo y usted no, ¿cómo es eso?
No estoy ante el tribunal, está usted abusando.
A lo mejor sólo estaba borracho. Y claro, perdió el control del coche.
¿Homicidio por imprudencia con sus antecedentes? Eso son 10 ó 15 años.
- Y le condenarán. - No tiene seguridad.
Todo se basa en simples conjeturas, ¿por qué? ¿Qué pretende de mí?
Huele mal, como la carne podrida.
¿Cree que puede saltarse la ley y a las personas, avasallar a la gente?
Ah, no. Aquí se acabó, yo se lo impediré.
Recuerde lo que le digo. Téngalo bien presente.
Tenga. Puede hacer una llamada.
Espere. Tengo una carta de ella. Demuestra que no me hacía chantaje.
Es absolutamente sincera.
Léala.
Con mucho gusto.
No está mal. Todo un programa el que tiene trazado.
Hay algunas mujeres en el mundo
que exigen lo que ningún hombre puede darles.
Y hay algunos hombres que no pueden soportar saber que no pueden dárselo.
Sobre todo si una mujer se lo dice a la cara.
¿La mató usted por eso?
Tengo pruebas suficientes contra usted. No hay miedo.
Le vieron con la chica en el hostal. Ella apareció en la orilla del río,
medio ahogada y con fractura de cráneo.
Un puñetazo bastó, en la sien. Las manos de un boxeador son duras.
Su coche no aparece, sus antecedentes dicen que bebe,
que es violento.
Ande, haga esa llamada.
Cuando yo era joven y otra mujer mandaba cartas de esas a mi marido,
el procedimiento era salir y comprarme los pantalones de encaje negro
más picarescos que encontrara, un perfume caro y tomarme un whisky.
Y después pasar al ataque femenino hasta que gritara pidiendo auxilio.
Sí, lo he hecho más de una vez. Es la guerra y hay que vencer.
¿Por qué te sonríes?
Estaba pensando en cómo me sentarían unos pantalones de encaje negro.
Te harían irresistible y lo sabes.
¿Diga? ¡Steve!
Es increíble. Steve, eso es grotesco.
Sí, se lo diré a Lawrence. No, Oliver no está aquí ahora.
- Steve, te quiero. - ¿Qué pasa?
Hay la posibilidad de que acusen a Steve del asesinato de la chica.
Dios mío.
Adelante.
Un hombre pregunta por usted, Sra. Mallory.
- ¿Quién es? - Dice que usted no le conoce.
Pero que se trata de su marido.
- Asegura que es muy importante. - Gracias, Logan.
¿Sí?
Bonita casa, Sra. Mallory. Bonita y antigua.
Es la primera vez que entro en una casa como esta.
Usted debes ser una gran señora. Es lo que va con una casa así.
¿Qué quiere decirme de mi marido?
Más bien es algo importante lo que quiero enseñarle.
- ¿Pero qué es? - No tardaremos mucho.
¿Qué quiere decir?
- ¿Quiere salvar la vida a su marido? - Claro que sí.
Yo... me llamo Lester Aldrich. Su primo me conoce, Oliver.
- Tiene que confiar en mí. - ¿De qué me está hablando?
- ¿Tiene un abrigo? - Sí, en el armario.
Por favor, no se preocupe, no le va a pasar nada.
- ¿Adónde vamos? - No está muy lejos,
por la orilla del río. Le aseguro que es muy importante.
Un momento.
De verdad, muy importante.
Oliver.
Mamá, ese coche, ¿ha venido un hombre?
- Un hombrecillo extraño. - ¿Os dijo lo que quería?
- ¿Le conoces? - Que si os dijo lo que quería.
Se llevó a Alex.
¿Cómo dices? ¿Que se la llevó?
¿Quién es ese hombre? ¿Qué va a hacer con Alex?
¿La va a hacer daño? Oliver, dímelo. ¿Es que va a hacerle daño?
No lo sé.
¿Quién es ese hombre? ¡Contéstame! ¿Quién es?
Es un pobre hombre, un pianista. Estaba casado con esa...
- Estaba casado con Holly Mitchell. - ¿Cómo le conoces tú?
Yo le pagaba para protegernos contra los excesos de Steve,
- Para que siguiera sus movimientos. - ¿Cómo?
No hay por qué ponerse así, es una práctica común en los negocios.
- ¿Espiar? - Tenía que asegurarme que
Steve no hiciera nada que pudiera afectar a la venta de la fábrica.
Hay más de un millón de dólares en el asunto.
Mezquino.
- Sé que no lo comprenderás. - Mezquino.
Mi propio hijo. Qué asco.
Oliver, ese hombre, ese espía, debió ver el accidente de Steve.
No lo sé.
- ¿Lo vio? - No he hablado con él. No lo sé.
Oliver, mírame. ¡Mírame!
¡No lo sé!
Sabías que había un testigo. Un testigo pagado,
pero no se lo has dicho a la policía.
Aún no. ¿Por qué iba a decírselo?
¿Por qué?
¿Por qué?
Dios mío.
Hace mucho tiempo que naciste. Mucho tiempo.
¿Cómo puede saber una madre que su hijo se haga un hombre
embustero y traidor?
Madre.
No. No me hables ahora, por favor.
- ¿Adónde vamos? - No está lejos.
Sra. Mallory, ¿sabía que su marido le era infiel? Pues le era infiel.
Yo se lo dije a Oliver, su primo.
Quería que yo le informara sobre su marido.
Vigilé al Sr. Mallory mucho tiempo.
Le veía entrar y salir con Holly.
Oliver me dijo que se lo contara sólo a él.
¿Sabía usted quién era Holly Mitchell?
Sí.
¿Sabía que era mi mujer?
Ahora está muerta.
Guardiano.
¿Sí?
¿Dos coches?
Bien, muchas gracias. Siga informando.
Mallory, han investigado en el club Taniscuán.
Alguien estuvo allí ayer por la tarde.
La ceniza estaba aún caliente en la chimenea.
Había colillas, alguna con pintura de labios.
Una botella de un coñac de 40 años vacía.
Almohadones en el suelo. No faltaba nada.
Huellas de un continental, ¿el suyo?
Huellas de otro coche, probablemente extranjero.
¿Alguna idea?
Ya se irá aclarando. No hace falta que recuerde.
Lo recordaremos nosotros. Nos estamos acercando.
Es emocionante, ¿verdad?
Guardiano.
Sí, señora, soy el fiscal del distrito.
Pues sí, aquí está.
Lo siento, señora, normalmente...
Está bien. Bonita voz. Dice que es su tía.
¿Diga? Hola, Catherine.
¿Qué aspecto tenía?
¡Dios mío, Aldrich!
Oiga, ¡tenga esto!
Aquí es donde ocurrió, Sra. Mallory.
Aquí fue donde su marido cayó al río y mató a Holly.
Pero fue un accidente.
Usted sabe que él no lo hizo a propósito.
Sí, eso lo sé, incluso intentó salvarla.
Pero ella se resistió
- Y la arrastró la corriente. - ¿Usted vio lo que pasó?
Lleva tacones bajos.
Holly llevaba siempre tacón alto. Muy alto.
Desde por la mañana hasta por la noche.
Sr. Aldrich,
siento mucho lo de Holly.
¿Por qué no le retuvo a su lado?
¿O es que le falta a usted algo, Sra. Mallory?
¿Es que ustedes, las mujeres exquisitas y elegantes no hacen
nada más que oler a perfume, sonreír lánguidamente
- Y mantenerse a distancia? - Por favor, cállese.
¿Dónde estaba usted la noche cuando entró como una tromba
en el hostal invitando a champán a todo el mundo?
¿Sentada frente al tocador admirando sus ojos de terciopelo?
Su marido escapaba de usted. Y encontró a la mujer adecuada.
Encontró a Holly, que daba su amor a los necesitados,
- Incluyéndome a mí. - Por favor, lléveme a casa.
No, no, no, aún no. Todavía queda una cosa por hacer. Suba.
He dicho que suba.
Por favor.
Todos los coches preparados para cualquier emergencia.
Han robado un coche de la policía frente a la comisaría.
Destino del conductor, desconocido.
El vehículo ha sido visto en dirección a la carretera del río.
La identidad del conductor es la de Stephen Mallory.
Unos 30 años, pelo castaño, alrededor de 1.80 m.
Atención todos los coches, se cree que Mallory persigue a Lester Aldrich.
Aproximadamente 1.60 m. Cabello castaño claro.
Lleva coche extranjero. La Sra. Mallory le acompaña.
Aldrich ha sido identificado como testigo del accidente
en que perdió la vida Holly Mitchell
Oye, Stevie,
vámonos cinco días a Las Vegas.
Sólo 5 días, o quizá podamos estar más.
- Tienes que volver a trabajar. - Déjate de tonterías.
No vengas ahora con excusas.
No tienes valor, confiésalo.
¿Qué pretendes que haga, jurarte amor eterno?
¿Amor?
Quiero sinceridad. Basura, cieno, eso es lo que hay en el fondo.
En el fondo, fondo. Muy al fondo.
Yo quiero afrontarlo. Jugar con él, envolverme en él.
Tú te escapas.
¿Quieres que te lleve a casa? ¿Dónde vives?
En el fondo del mar, debajo del cielo.
Donde no hay nada que no sea verdad. Nada que ocultar.
Vivo entre el cieno, en el fondo. ¿Quieres venir a nadar conmigo?
- Otro día, a lo mejor. - Otro día, a lo mejor.
Tonto. ¿Crees que soy como un teatro donde pasar una o dos horas?
¿Crees que eres tan importante que todo gira alrededor tuyo
- Y todo se ilumina cuando entras? - Cuidado.
Ingenuo, vanidoso. Te estaba probando.
- ¿Te enteras? Te estaba probando. - ¡Cuidado!
Yo no la maté. La saqué del coche, pero ella se resistió.
Y se la llevó la corriente.
¿Cree que podrá ocupar el puesto de Holly?
¿Se imagina besándome, haciéndome el amor?
¡Míreme!
Así.
¿Podrá amar al animalito disecado?
Si le hago algún daño, Holly no lo sabrá.
- Puedo hacer todo lo que quiera. - Por favor, no lo haga.
No serviría de nada, se lo suplico.
Holly y su marido estaban juntos, como vamos a estarlo nosotros.
- Por favor, lléveme a casa. - A casa no. A casa no.
Tenemos que bajar a la playa.
Su marido y Holly bajaron allí muchas veces.
¡Está usted loco!
Le gustaré, estoy convencido.
Sra. Mallory, nos vamos de excursión.
Extienda eso.
- ¿Han visto un coche blanco pequeño? - Ha ido por esa carretera.
¡Alexandria!
¡Alexandria, contéstame!
Steve.
Perdóneme. Yo...
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.