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- �Ausencia de noticias, buenas noticias! �Es todo lo que se te ocurre decirme?
- �Qu� quieres que te diga? - �El barco deber�a haber regresado en Enero!
- �T� me lo dijiste! �Y estamos a 31 de marzo! - Habr� tenido los vientos en contra.
�Mi palabra no cambia a merced del viento! �No soy una veleta!
- �Est�s siendo incoherente e injusto! - �Me has mentido para tranquilizarme!
- �Para que dejara partir al muchacho! - El muchacho tiene 22 a�os. No seas malintencionado.
- �Yo tambi�n estoy en ascuas! - �S�, por tus alfombras orientales!
�Temes que los peces se las coman! �Pero yo temo por Edmundo, mi �nico hijo!
- S�, lo entiendo. - No, no puedes. �S�lo tienes una hija!
- �Ella no corre el riesgo de ser marinera! - �No se preocupe, Sr. Dant�s!
- El Fara�n es un buen barco... - �Es un buen barco!
Recibimos en casa a los hijos de los amigos, ven bonitos juguetes
y cuando crecen se suben en ellos y se marchan al conf�n del mundo.
�Con los salvajes! �Cuando pienso que mi pobre Louise siempre ten�a miedo
de que nos lo quitara una mala mujer! �Y ha sido este viejo cormor�n con su Fara�n!
�Esto es lo que hago con tu Fara�n!
Hay que reparar �sa tambi�n.
A pesar de todo se han salvado, eh. Me consuelo pensando...
que si no me hubiera embarcado en el Fara�n
puede que Napole�n me hubiera llevado con �l a Rusia.
�Yo, un marsell�s! Prefiero morir ahogado que helado.
- �Le parece gracioso, Caderousse? - Vamos, capit�n. Tras la tormenta...
apetece relajarse un poco, �no? - Pues procure hacer bromas con
otras cosas, se lo ruego. �Al menos en mi presencia!
�Oh, ese tipo y su emperador! �Y t�?
�No has despegado los labios desde que partimos de Esmirna!
�Vaya oficio el de marino! �Ni se puede jugar a los bolos!
�Y desde que partimos del viejo puerto ya no me siento el mismo!
- �Por qu� te gustan tanto las traves�as por mar? - Por el silencio.
Buenos d�as, Mercedes. �No me saludas?
�Oh, hola Fernando! No te hab�a visto.
Pareces triste. �A�n no se tienen noticias del Fara�n?
- Todav�a no. - Volver�, ya lo ver�is.
Creedme. No deb�is desesperar, Mercedes.
Conozco a Edmundo. Es un hombre valiente y un buen marino.
Su capit�n no podr�a tener un segundo mejor. Volver�,
...estoy seguro. - Vuestra actitud me conmueve.
Dant�s es mi mejor amigo.. Y su dicha me es tan querida
como la vuestra. - �C�mo deb�is estar sufriendo por mi culpa!
- Me gustar�a que pudi�rais olvidarme. - �Olvidar los �nicos momentos de felicidad
de mi vida? Al contrario, quiero vivir con ese maravilloso pasado.
Mi futuro estar� formado por esos recuerdos. Son lo bastante hermosos
para afrontar �a soledad. - �Fernando, deb�is olvidarme!
- Ser�a mejor que os march�rais. - No me pid�is que sea cobarde.
No he podido ganar vuestro amor
pero no soportar�a perder vuestra amistad.
- �Dant�s, tengo que hablar con vos! - S�, capit�n.
Acabo de tomar una importante decisi�n.
La terrible noticia que acabamos de conocer en N�poles me obliga a ello.
He decidido encontrarme con el emperador.
Pero, capit�n, Morrell espera su velero y su cargamento.
Si los intereses de un armador pesan para vos m�s que los de la naci�n
pod�is aceptar los poderes que os delegar�...
...cuando atraquemos en la isla de Elba. - Cada uno debe juzgar cual
es su deber, capit�n. Conducir� el buque a Marsella.
Le echar� de menos, Dant�s. Hombres como usted es...
lo que necesitar�amos.
Eh, �qu� es lo que le atormenta? Parece preocupado tras la noticia.
- �Qu� ha decidido? - Desembarcaremos en la isla de Elba.
- �En la isla de Elba? - �S�!
�Vaya! �Otro retraso! �Mi mujer va a imaginarse
que me estoy divirtiendo en la traves�a! - �Pero nosotros volveremos?
�Lo prometes? No ir�s a hacer tonter�as, �eh?
- �No estar�s de acuerdo con �l? - Respeto su decisi�n.
Pero no comparto sus ideas. - Tienes raz�n.
No se puede contentar a todo el mundo, al padre y a la prometida...
�Y qui�n va a conducir al Fara�n?
Yo.
Vamos, peque�a, come un poco. He hecho expresamente
para ti esta bullabesa. - �Se consume la sangre!
Se est� marchitando. - �Cuando vuelva te prometo que no partir� m�s!
- �Aunque tenga que encerrarlo con llave! - �Se equivoca, Sr. Dant�s! Hombres...
como su hijo son los que han descubierto Am�rica. - �No necesito de eso
para vivir feliz en Marsella y...! �Por qu� bates los brazos
...como un albatros? - �Llega el Fara�n!
�Ha llegado! �Est� aqu�!
�Lo ves! �Junto al tim�n! �Mi hijo! �Puedo verle!
�Dejadme pasar!
�Dejadme pasar!
�Edmundo!
- �Muchacho! �Cu�nto tiempo! - �Padre!
�Eres fuerte! �Conducir este barcucho que hace agua!
�Pod�is estar orgulloso! �Sin �l hubi�ramos palmado todos!
- �Aqu� est� el asesino! - �Yo un asesino?
No sois muy charlatanes, �eh? - Hola, Mercedes.
- �"Hola" tras meses de ausencia! �No tienes mucha imaginaci�n!
- �Es cierto, necesitan un poco de intimidad! - �Y yo no tengo derecho a un beso?
�Me siento muy feliz! �No s� qu� decir!
�Es cierto! - Tienes que reflexionar un poco
y nos lo contar�s todo enseguida. Tenemos que cumplir algunas formalidades.
Ya que las formalidades son m�s importantes que los sentimientos, no me queda otra que retirarme.
- �Eso es! �Esp�ranos en el almac�n! - No, no te besar�... si no
...parecer�a que vuelves a irte. - Vamos, Mercedes.
S�, ella volver�. �Vamos!
�Eh, date prisa!
�Recoge la vela y podremos desembarcar!
Lo siento, se�or Morrell, pero no pude oponerme a su decisi�n.
Le dejamos en la isla de Elba. - Despu�s de todo no lo lamento.
- �Limpiad las jarcias! - Hace tiempo que quer�a...
confiarte el mando del Fara�n. - Es un gran honor.
Te lo mereces. No sab�a c�mo plantearlo.
No me gusta herir la susceptibilidad de las personas.
- �Es usted muy valiente! �Y mi susceptibilidad?
�Yo tambi�n ser�a un buen capit�n!
�No pongais esa cara! �Vengo de vuelta!
Me quedo en Marsella. Prefiero aguantar los gritos de mi mujer
a ser llorado por mi viuda.
�Por qu� de repente est�s tan triste?
No quer�a dec�rtelo esta tarde.
Me siento tan feliz a tu lado... Es mi momento de felicidad.
�C�mo que un momento? Es el comienzo de la felicidad.
�No, Edmundo!
Mira... Quer�a decirte que ma�ana...
Soy demasiado d�bil para ser la esposa de un marino.
S�lo tendr�s que mirar este anillo para sentirte m�s fuerte.
No, Edmundo. Es preciso que elijas a cu�l de las dos se lo ofreces.
Si a ella o a m�.
O se lo ofreces y lo dejas.
O me lo das. Pero sabes
a qu� te obliga eso. - No te dejar� nunca jam�s.
Ya he hecho mi elecci�n. Renuncio a ella.
Pero no ser� f�cil para m� dejar a tan antigua compa�era.
Y te pido pers�n. Por eso vamos a casarnos enseguida.
Una vez que seas mi mujer, jam�s podr� partir.
Amor m�o...
Mercedes...
�Hay algo que todav�a pueda separarnos?
Nada podr� separarnos nunca.
Ahora es preciso que aprendas a sonreir...
amor m�o.
Siempre es aconsejable parecer un imb�cil en la vida.
Y ser servicial. El capit�n, antes de desembarcar, me entreg� esta carta
para un amigo. Y me dije que esto podr�a seros �ltil.
�Tomad!
- Contadlo si quer�is. - �No, no!
Nos os har�a esa afrenta. Despu�s del tiempo que nos conocemos.
Confesadlo, no hay nada mejor para so�ar
que un mensaje para un conspirador. - En efecto.
A pesar de su buena cabeza, no podr� salir con bien de ello.
Desgraciadamente para la polic�a la cabeza de la gente no significa nada.
Un confidente con cara de patibulario no llega a viejo.
Pues vos ten�is cara de llegar a 100 a�os.
No deber�ais despreciarme. No est� bien, nada bien,
lo que vos vais a hacer. El amor no es excusa en absoluto.
Mientras que la necesidad...
�Trato hecho? �La misma cantidad si todo sale bien?
Trato hecho.
Adem�s estoy muy tranquilo. Unidos por un secreto as�
no se anda con argucias. Ni de un lado, ni del otro.
�Verdad?
�Al menos podr�ais no bromear!
No es tan divertido, despu�s de todo, vender a un amigo.
- Yo s�lo tengo amigos. - �De los que vivir
hasta el final de tus d�as!
- �Seguid! �Os escucho! - Antes de que el capit�n desembarcara
en la isla de Elba, vi c�mo entregaba la carta a mi amigo.
Mientras dorm�a pude mirarla. La misiva va dirigida al Sr. Noirtier.
Entonces, como sab�a...
�Conozco muchas cosas! - �Es su trabajo!
- �Y qu�? - Como sab�a...
que Noirtier es el nombre de guerra de su se�or padre, me dije...
que podr�a originar un esc�ndalo para el Sr. de Villefort si se supiera
que su padre es un conspirador. - Tiene raz�n.
- No lo olvidar�. - Pens� sobre todo que si...
cualquier otro arrestara al portador de la misiva y lo interrogara
podr�an divulgarse esas indiscreciones.
S� que este tipo de asuntos es mejor que no salgan de la familia.
Sobre todo cuando se trata de una familia importante.
�Oh! �Silencio!
�Silencio! �Callaos un momento!
�Es tu turno, Morrell!
�Bravo! �Bravo!
Mi querido Edmundo, a pesar de que profesionalmente
lo lamento, levanto mi vaso por la estoica decisi�n
que acabas de tomar, por amor a tu encantadora prometida.
�Me quit�is a mi capit�n. Pero no os alegr�is demasiado deprisa,
pues s� que en la fr�gil nave de la felicidad conyugal
�l sabr� mantenerse siempre al mando! - �Bravo! �Bravo!
Y acabar�... - �Acabar�s acabando ya!
�Basta de discursos! �Quiero estirar las piernas! �Adelante con la m�sica!
�Vamos! �A bailar!
�D�nde estabas? �Cre�a que hab�as muerto!
- �Eso no os ha entristecido! - Te hemos guardado algo de comer!
- �Qu� le pas�, Sr. Caderousse? - Tengo que beber algo.
He venido andando.
�Y con el sol y las emociones no me queda saliva! �A vuestra salud!
A mi mujer le dura el enfado con usted y no quer�a que...
viniera. A una palabra le ha seguido otra mayor y hemos llegado a las manos.
- �Es terrible! - No, todo es acostumbrarse.
Ya lo ver�s. Menos mal que tengo buen car�cter
si no estar�a ya en un manicomio. - Has sido muy amable viniendo.
Ha sido para prevenirte de lo que te espera. �Pi�nsalo! �Nunca es demasiado tarde!
�As� se conoce a los amigos!
- �A qu� ha venido, Comisario? - �Traigo una orden de arresto!
�Qui�n de ustedes es Edmundo Dant�s?
Soy yo.
�Edmundo Dant�s, queda arrestado en nombre de la ley!
�Es monstruoso! �Es un esc�ndalo!
Edmundo Dant�s no ha hecho nada malo. Respondo de su honradez.
- �Es �l quien debe responder, no usted! - �De qu� se me acusa?
- Lo ignoro, se�or. - �No se llevar� a mi hijo!
- Este hombre se limita a cumplir �rdenes. - �Tiene un oficio vergonzoso!
- Mi paciencia tiene sus l�mites. - �La m�a tambi�n!
- �No lo agrave! - �Que no se agrave la inocencia!
- Se�or, se lo suplico... - �Ya basta!
�Es incre�ble! �Es una verg�enza! - Tiene que tratarse de un error,
de un tr�mite aduanero, o de una investigaci�n sobre el capit�n del Fara�n.
- �Ya basta! �S�ganos! - �No tiene derecho!
- �S� lo tengo y es mi deber, se�orita! - Ll�veme con �l.
Es demasiado cruel separarnos. - No llores, �ngel m�o.
�Tengo tanto miedo! - �No hay por qu�!
Enseguida estar� aqu� para siempre.
�Estoy esperando!
Estoy preparado.
Muchacho...
- �No se encuentra bien? - Lo que acaba de ocurrir...
es espantoso. Nunca lo hubiera cre�do.
Es usted un tipo curioso.
Cuando cobra conciencia de algo se vuelve honesto.
- �De qu� delito se me acusa, se�or Procurador? - A�n no lo s� exactamente.
Pero puede que enseguida pueda
...aclar�rselo. - �No llevo armas!
Me gustar�a asegurarme. �Me permite?
�Una simple carta! �A menudo la m�s temible de las armas!
�No lo entiendo, se�or Procurador!
Lo va a comprender enseguida. �Habiendo hecho escala en la isla de Elba
es usted, como por azar, portador de un mensaje destinado a un bonapartista!
- Pero se�or... - No est� al corriente de nada.
Alguien, a mis espaldas, ha debido deslizar esa carta en mi bolsillo.
- No tiene otra explicaci�n. - �Qui�n podr�a tener inter�s en perjudicaros?
- No lo s�. Creo no tener enemigos. - Mucho mejor.
No son sus enemigos los que me interesan sino sus amigos.
�Cu�ndo y d�nde deb�a volver a ver a ese Noirtier?
- No le conozco m�s que usted. - �Se burla de m�?
Ya que no puedo convencerle, pido ser juzgado p�blicamente lo antes posible.
La ley me concede el derecho a defenderme con el apoyo de testigos
que presentar�n pruebas de mi lealtad. - Ten�is ese derecho.
�Puedo probar mi inocencia! - Un juicio.
�Qu� despliegue de fuerzas por una bagatela!
Pensandolo bien, no hay nada muy importante aqu�.
Si nos ocup�ramos de todos esos agitadores...
no tendr�amos tiempo de ocuparnos de los asuntos importantes.
�El honor de un hombre es muy importante! - �Cuidado!
Confund�s la franqueza con la impertinencia. Eso no me disgusta,
los culpables son generalmente m�s h�biles y serviles.
�Ser�is realmente inocente? - Si tengo la ocasi�n y el tiempo necesario
...sabr� prob�rselo muy pronto. - Bueno, voy a probarle...
enseguida mi buena voluntad d�ndole una oportunidad.
Queda usted libre. - �Libre?
S�. Si es culpable se dar� cuenta de que la justicia del rey
es m�s magn�nima que la del emperador. Y que puede conceder
a un hombre, joven e imprudente, una suprema ocasi�n para reflexionar.
Si es usted inocente puede que me haga el honor
de apreciarme m�s. El �nico cargo...
que existe contra usted es esta carta. Mire lo que hago.
Despu�s de las peque�as formalidades de costumbre podr� volver a su casa.
Permitidme... - No, considero que he cumplido con mi deber.
Haga el favor de acompa�ar al se�or.
�Y espere mis �rdenes!
�Lev�ntate!
�Avanza! - �D�nde me llevan?
- �Te vamos a llevar de visita al castillo de If! - �Aqu� no hay juez de instrucci�n
ni magistrados! - �Pero hay gruesos muros!
�Pero soy inocente! - �Entonces, al menos...
tienes la conciencia tranquila! - �Soltadme!
�Ya est�! �Aqu� estar� muy tranquilo!
Seguramente dormir� un buen rato.
Bien que lo necesita despu�s de tantos esfuerzos y emociones.
Se�or de Villefort, me alegra haber comprobado hoy
c�mo es usted de verdad. - Es mi admiraci�n por usted,
Se�or Duque, la que ha guiado mi conducta. - Se lo agradezco.
Luis XVllI ha decidido arrestarle.
Vaya, vaya... - La presencia en Francia de un tal Fouchet
impide dormir a quienes rodean al rey.
Y me gustar�a despertarlos. Su sue�o me es enormemente precioso.
He tomado mis medidas.
Ya estaba vagamente al corriente. Pero usted me ha dado...
una gran prueba de afecto. No olvido este tipo de servicios.
�Francia no se da cuenta de su desgracia!
Un pa�s puede, en �ltima instancia pasar sin un gobierno,
pero no puede pasar sin la polic�a. - Nosotros somos el Estado.
�El rey ha cometido una locura al prescindir de su colaboraci�n!
Pues yo esperar� a que Francia prescinda de su rey.
En ese sentido parece que... - Eso parece.
�Cree usted que el emperador puede volver a conseguirlo?
Siempre encontrar� veteranos exaltados
dispuestos a morir por �l. Y fieles servidores como nosotros...
para ayudarle en su tarea. Conmigo en la polic�a y con usted en la justicia
la buena gente sabr� a que atenerse.
�Viva el Emperador!
�Viva el Emperador!
�Viva el Emperador!
�Viva el Emperador!
�Encantado de conocerte!
Soy el nuevo guardi�n. Aqu� han renovado a todos salvo a los prisioneros.
�Ay�deme! �D�gale al gobernador que s�lo le pido un favor:
ser juzgado! - Oh, cenar� con �l esta noche
y se lo dir�. �Por qu� est�s aqu�? - Me acusan...
de ser bonapartista. - �No me gusta...
...que se me tome por un imb�cil!
�Mira lo que me has hecho hacer! �Ese plato no estaba en su sitio!
�Mis excusas! Estamos mejorando la educaci�n.
Toma. Pronto aprender�s a comportarte
y podr�s salir al mundo. Dame los pedazos.
�Qu�? �Es un estofado!
�En las profundidades de una prisi�n dos desconocidos se encuentran frente a frente
y la esperanza renace en una mirada,
en un abrazo! Hay que vivir as�...
para saber lo que es la verdadera fraternidad. - �Qui�n es usted?
Yo era el Abate Faria. Pero no soy m�s que un hombre
como todos los que sufren. Por defender los grandes principios
que me hab�an ense�ado, luch� por la libertad.
Esa palabra, la m�s bella, es tambi�n la que contiene, la que esconde
m�s mentiras e hipocres�as.
Me encerraron en esta celda. Pronto har� 10 a�os.
�10 a�os! �Es espantoso!
�Y t�? �Cu�nto tiempo hace que est�s aqu�?
Ya no lo s�. Fui v�ctima de una maquinaci�n incomprensible.
Porque no puede tratarse de un error. Los m�os tienen que haber hecho todo
para probar mi inocencia. Algunos me han traicionado
para acallar la verdad. Estoy seguro. Tengo la sensaci�n de vivir una pesadilla
y me digo que al despertar, en mi casa, todos nos reiremos.
�De repente tengo miedo de reir! �Miedo de perder la raz�n!
�Y hago locos esfuerzos para despertarme!
Despertar�s. - Ya no lo creo.
Te equivocas. Sobre todo ahora. Ya no est�s solo.
No tienes que desesperar. S� que alg�n d�a los hombres comprender�n y se ayudar�n
en lugar de odiarse. - Sin embargo el carcelero no ofrece
una imagen reconfortante de la humanidad. - La estupidez es siempre cruel.
La peor de las mazmorras est� en la cabeza de un hombre.
Un guardi�n es un prisionero obligado a servir a los dem�s.
Empiezo a dudar de todo salvo del odio.
�El amor ser� m�s fuerte! Y las nubes no deben impedirte
creer en las estrellas. Lo importante es saber que brillan.
Como la libertad. - �La libertad! �Para m�
consiste en recuperar a los m�os y en castigar implacablemente
a los que han causado mi desgracia! Desenmascararlos,
tenerlos a mi merced. �Y vengarme sin piedad!
Sin embargo, yo era un hombre templado, bueno, indulgente.
�Pero si alg�n d�a salgo de aqu�
Edmundo Dant�s habr� muerto en la prisi�n!
Tengo que comunicaros una noticia muy triste.
Mucho m�s cuando vuestra insistencia ha sido siempre para m� lal prueba
de la sinceridad de los sentimientos que sent�s por ese desgraciado joven.
�No es posible! - Desgraciadamente...
Me cuesta encontrar las palabras.
Al intentar evadirse, Edmundo Dant�s se ahog�.
Herido por un disparo. - �Es horrible!
Hace meses que intentaba mediar en su favor...
pero el poder de la ley sobrepasa al de los hombres.
�Creed que lo intent� todo! �Todo!
No dej� nada al azar. - Lo s�, Se�or Procurador.
Estoy seguro de ello.
�Eh, perezoso! �Te tomas tu tiempo, eh!
�Demasiado cansado? Ah, no te preocupes.
Si hubieras estado libre quiz�s hubieras muerto en Waterloo.
Como mi hermano. En fin, no puedes comprenderlo.
Ser�a muy largo de explicar. Piensa que Napole�n, en estos momentos,
ha llegado m�s lejos que t�. �As� es la gloria!
Esta vez pienso que ha sido vencido de verdad. Por otra parte,
la cat�strofe era previsible. - Prevista. Para Fouchet y sus amigos, por ejemplo.
Mira, padre, m�s vale ponerse del lado correcto.
�Y en el momento adecuado! �En eso no hay quien te gane!
�Pase! - El coronel Fernando de Morcerf.
�Ah! Que pase. - �Os hab�is vuelto inseparables!
Me voy. Tantos soldados en el despacho
de un magistrado dar�an la impresi�n de que est�n preparando un complot.
Veo que asciende r�pido en el escalaf�n.
No conteste, por favor. - Tendr� la deferencia
de no provocar un esc�ndalo en su casa. - El esc�ndalo est� por todas partes.
Perdone a mi padre. Una peque�a contrariedad... - �Una peque�a contrariedad? En efecto...
�Hemos perdido la guerra! - �Y qu�?
Paciencia, mi coronel. Una derrota m�s y usted ser� General.
S�, estoy seguro de mis c�lculos, Dant�s.
Con �nimo cavaremos esta galer�a hasta la muralla principal.
Tiraremos los pedazos por la ventana ya que da al mar.
�Cu�nto tiempo necesitaremos?
No lo s�. Pero es la �nica oportunidad...
que tenemos. Consu�late pensando...
que quiz� necesitar� todo ese tiempo para perfeccionar tu cultura.
Si alg�n d�a recobramos la libertad, Dant�s,
puede que tengas que desenvolverte en un medio
que a�n no conoces. - Dudo mucho...
que alg�n d�a seamos recibidos en el mundo que menciona.
Si nos escapamos, Dant�s, seremos ricos.
�Maravillosamente ricos! �No pienses que estoy loco!
Por cierto, si he esperado antes de contarte mi historia
fue para que me conocieras mejor. De otro modo hubieras cre�do
que estaba totalmente loco y ni me hubieras escuchado.
Dant�s...
�Conozco el secreto de un tesoro fabuloso!
�Un tesoro, s�!
El tesoro... de la isla de MonteCristo.
Se�or Procurador, me cuesta solicitarle
una vez m�s su apoyo pero me he decidido a ello
porque he tomado una importante decisi�n. - Espero poder ayudarle.
Ya que nuestro pa�s est� luchando a favor de la independencia de Grecia
me gustar�a obtener un mando.
Curiosa idea. �Y de d�nde procede ese s�bito odio por los Turcos...
a los que ni siquiera conoce? Le recuerdo...
que sus torturas son refinadas. �Qu� piensa de ello su encantadora esposa?
Quiero que no sepa que la decisi�n la he tomado yo.
Es preciso que sea destinado all�. - No estoy seguro...
de que mi intervenci�n... - �Estoy seguro de ello, se�or Procurador!
Imag�nese que a mi mujer se le ha metido en la cabeza rehabilitar
la memoria de Edmundo Dant�s. - �Una rehabilitaci�n?
S�, una investigaci�n. Y todo lo que conlleva.
Es una obsesi�n que se ha convertido en una idea fija.
Nos persigue ese dram�tico pasado. �Es preciso que nos vayamos!
Procurar� que su petici�n sea tomada en consideraci�n.
No tengo la menor duda de ello, se�or Procurador.
�Faria? Faria, �qu� le ocurre?
�Faria!
�Faria... Faria!
Tantos a�os de trabajo para nada. - Estoy seguro de que...
...se recuperar�. - No puedo.
�Venga!
No puede ser, Faria. �No morir�s aqu�!
En una prisi�n o en un palacio,
lo �nico que nos queda al morir, es nuestra conciencia.
No es el vac�o de la muerte lo que me angustia
sino el vac�o de los vivos. Tendr�s que enfrentarte a ello,Dant�s.
Si me deja solo prefiero morir.
No, no tienes derecho a ello.
Muy pronto podr�s evadirte.
Y entonces ser�s rico, poderoso,
gracias al tesoro de la isla de Monte Cristo.
�Escaparme? �C�mo? Har�an falta al menos 2 a�os para terminar.
Conozco muy bien las costumbres de esta prisi�n.
Haz lo que voy a decirte.
�Mira esta tela! - �Y para ir al agua!
No se les niega nada a los prisioneros.
Gira.
�Puedes con �l? - Aunque est� muerto
puedo con �l. - �Cuidado con los escalones!
�El mar, se�or Abate!
�En el nombre del Padre... y del Hijo...
y del Esp�ritu Santo! �As� sea!
�Ah� va!
Venga, v�monos.
�Y a eso lo llaman "subir al cielo"!
�Tal como estaba seguramente ya se encuentra all�!
�Socorro! - �Aguante! �Ya voy!
�Ay�deme!
�Valor! �Aguante!
�Ya llego!
�Ya estoy aqu�!
Coge mi mano.
Toma, te sentir�s mejor. - No s�...
c�mo agradec�rselo. Le debo la vida.
Conc�deme tu amistad. Empecemos por tutearnos.
No sabes ni qui�n soy. �No sientes curiosidad?
�Oh!
Me temo que �sos se muestren m�s curiosos que yo.
�Venga! �Ven!
�Ven! �R�pido!
�Baja por aqu�! �Tienes que salir!
Me he evadido. - �Vete! �Sigue, sigue!
�S�, s�... ya voy!
�Voy enseguida!
�Qu�, amigo Mario? Hac�a mucho que no nos ve�amos, �eh?
A m� me parece que fue ayer.
- �Ah, el tiempo pasa deprisa! - Es cierto. Un prisionero se ha escapado del castillo de If.
No sirve de nada que se tome tantas molestias para detener a la gente
si no se les vigila adecuadamente. - �No has avistado a ning�n extra�o
en el agua? - No.
No, a nadie. Ni a un pescado. - L�stima.
Hay una buena recompensa para quien pueda proporcionar
alguna informaci�n sobre el evadido. - Ah, �una recompensa?
Hm. - �Una recompensa!
Y no es peque�a. - �No me diga nada, se lo suplico!
�Tan pobre como soy! �No pod�a haber pasado ese imb�cil por aqu�?
�Seguro que no has visto pasar a ese imb�cil esta ma�ana?
A parte de usted... bueno... quiero decir que usted es el primer...
- �Ah, no s� expresarme! - �Pi�nsalo! �Una recompensa excepcional!
Prefiero no saber lo que pierdo. - �Es que crees que vas a burlarte
de nosotros? �Quieres saberlo?
�Es �sa la recompensa? Son muy generosos.
No s� si nos habr�s mentido. En todo caso ahora sabr�s...
que si sabes algo te interesa...
...dec�rnoslo. �Entendido?
Un hombre que se resiste al dinero y a los golpes seguramente no tiene nada que reprocharse.
- �Qu� innobles! - �Les he pinchado un poco!
Son quisquillosos. Pero no se puede estar siempre callado
so pretexto de no hablar.
Me has salvado... No hubiera sobrevivido...
a un nuevo encierro. - He de confesar que no tienes buen aspecto.
�Has estado preso mucho tiempo? - No he tenido noci�n del tiempo.
Estamos en 1831. Haz la cuenta.
El 9 de agosto pasado proclamaron a un nuevo Rey.
Luis Felipe. No puedo olvidar esa fecha.
Es mi cumplea�os.
�Eh! �Qu� te pasa, amigo?
�17 a�os! �17 a�os de mi vida!
Pobre amigo m�o. - Lo que acabas de hacer
te pone en riesgo a ti tambi�n. Para salvarme me has ofrecido tu libertad.
�Y yo conozco lo que vale!
Eres un hombre excepcional. - �Excepcional? �Est�s exagerando!
Hace mucho tiempo que no has visto a nadie.
En el s�tano habr�s notado...
que no soy un �ngel.
�Qu� quieres? Como eleg� ser honesto...
...me hice contrabandista.
Hay que vivir y corren duros tiempos.
Vas a ser rico, Mario, muy rico. Voy a hacer que lo seas.
T� no te has evadido del Castillo de If...
sino de un manicomio. - Conozco el secreto de un tesoro.
Para encontrarlo s�lo necesito un barco.
�Nada!
�Aqu�!
�Empuja!
Enciende las antorchas. - �Para qu�?
�Enciende las antorchas!
Esto no lleva a ninguna parte. - �Calla!
�Mario! - �S�?
�Mario!
�No es posible!
�Estoy so�ando!
�Faria! �C�mo me gustar�a ser digno de usted a partir de ahora!
Para m�, Italia es un pa�s en el que todas las mujeres son unos �ngeles.
�Tienes suerte de vivir en un pa�s tan bello!
�Y usted tambi�n tiene suerte de tener un barco tan bonito!
Puedo ense��rtelo. - Ma�ana, ma�ana.
�La madre est� celosa de la hija!
En todos los pa�ses del mundo son parecidas. Ah, pobre amigo...
Ya no soy tu pobre amigo. Y te estar�a agradecido...
si me hablaras de usted. Es indispensable que te acostumbres.
�Le habr� hecho da�o el sol al Sr. Dant�s?
Nunca m�s pronuncies ese nombre. Soy el conde de Monte Cristo.
�El se�or Conde! �Por fin has encontrado a tus antepasados?
Los he comprado. �Hasta los muertos tienen un precio!
Acabo de obtener de un pr�ncipe italiano arruinado un t�tulo legal en forma.
�Riqueza, vanidades, apariencias! El hombre es un ciego
que no cree sino en lo que ve.
De ahora en adelante lo tengo todo. Cuando queremos golpear alto
hace falta tener el valor para descender
al nivel de las debilidades del mundo. �Volvemos a Francia, Mario!
�Me hab�is asustado!
Cre� que era mi mujer. - Las puertas estaban abiertas,
y me he permitido pasar. - Se trata de una licencia de la que los clientes
no deber�an privarse. - Perdone que le importune,
Quer�a pedirle una informaci�n. �No vive aqu� ya el Sr. Dant�s?
�Ah, pobre! Donde vive ahora no tiene que romperse la cabeza
para pagar la renta. No quer�a hacer una broma,
pero al cabo de tres a�os... - �Tres a�os!
�Es usted pariente suyo o algo parecido? - S�, era amigo de su hijo.
�El prisionero? - S�, le conoc� en prisi�n.
Nos han hablado del muchacho...
Pero �l nunca crey� que hubiese muerto.
�Y qu� ha sido de una muchacha de la que Edmundo me hablaba con frecuencia?
Su prometida, Mercedes. - Yo no la he conocido.
Cuando me instal� aqu�, ella ya se hab�a marchado hac�a tiempo.
Creo que tras la muerte de su madre. - �D�nde est� ahora?
Nadie lo sabe. No volvi� a a dar se�ales. - As� que muri� solo,
sin cari�o. Abandonado. - Ah no, abandonado no.
Gracias a Morrell, el armador, pudo morir...
cogiendo la mano de un amigo. - �Muri� en la miseria?
No del todo, gracias a Morrell. Y sin embargo tras el naufragio
del Fara�n sus negocios no fueron muy boyantes.
Pobre hombre.
�Fue el �nico que acudi� en ayuda del padre de Dant�s?
Edmundo me hablaba a menudo de un tal Caderousse, un abnegado amigo.
�Abnegado? �Un hombre sin entra�as! Antes de abrir su taberna de Gard,
que compr� no se sabe c�mo, demand� al padre de Dant�s
para que le devolviera todo el dinero que hab�a prestado a su hijo.
�A su hijo? Dant�s nunca me habl� de esas deudas. - Sin embargo, �l present� los documentos.
�Eran falsos? - �C�mo saberlo?
De todos modos, fue Morrell quien pag� de nuevo. - �Siempre estuvo ah�?
Siempre. Espero que reciba su recompensa en el cielo, porque lo que es aqu�...
la providencia m�s bien le ha olvidado. - Quiz� no haya dicho a�n...
...su �ltima palabra. - Me temo que s�.
El buen hombre est� arruinado. - �Arruinado?
S�, sin remedio. A menos que ocurra un milagro.
�Ha visto alguna vez que un buque llegue con tres a�os de retraso?
No, en efecto. Nunca lo he visto. - A menos que se trate de un buque fantasma.
�Vuelve El Fara�n!
�Qu� ocurre? - �El Fara�n!
�No es posible!
�El Fara�n!
�Mi buque, el Fara�n! �Mi buque regresa!
�No puedo creerlo! �El Fara�n aqu�!
�No es posible!
Veo resurgir todos mis sue�os, Mario. Mi juventud,
el Fara�n... Mi vida vuelve a cobrar sentido.
Ahora vamos a ocuparnos de los dem�s.
�Por Dios que viene hacia aqu�!
Seguramente ser� un extranjero.
�Has visto ese caballo? Seguramente es un buen cliente.
Si se me escapa �se, me reengancho en la Marina.
�Ah, Se�or viajero, sea bienvenido!
Buen viento lel trae
ya que no tardar� en estallar la tormenta. �Pasar� aqu� la noche?
S�, por supuesto... - Pase...
yo me ocupo del caballo. �Vamos!
Va a ver a la patrona. Es la sonrisa de esta casa.
Y tan bonita como buena cocinera. Es un regalo para los ojos
y la voluptuosidad el est�mago.. �D�nde est� Leone? �Leone!
�Ya voy! - �Si�ntese!
�Est� totalmente p�lido! Para reanimarse
le propongo un vino de la regi�n. Entra tan bien como el agua.
�Venga, deprisa! Una jarra para empezar. Trae tambi�n la l�mpara.
Mejor no. Tengo los ojos cansados por el sol y el polvo del camino.
Ah, �viene de lejos? - De Marsella.
�Ah, Marsella! �C�mo la echo de menos! Dej� all� a todos mis amigos.
S�, lo s�. - Ah, �lo sab�is?
All� me hablaron a menudo de vos. - �En Marsella?
S�, bueno, en el castillo de If. - �En el castillo de If?
Se�or Caderousse, no ha sido el azar el que me ha tra�do a su posada.
He venido a verle de parte de quien fue un gran amigo vuestro.
Su fiel amigo, Edmundo Dant�s.
�Edmundo Dant�s?
�Me dijeron que el pobre hab�a muerto!
Por desgracia es cierto. Pero le conoc� bien.
�Qu� extra�o! �No hace ni un d�a que hablaba de �l con mi mujer!
Ya lo has o�do, el Se�or le conoci� bien. - �Al prisionero del castillo de If?
S�, al prisionero. - �Qu� peque�o es el mundo!
�Y c�mo le conoci�? - Fu� el m�dico del castillo de If.
All� me uni� una gran amistad con ese hombre, al que estimaba mucho.
Y que fue- estoy seguro de ello- injustamente encarcelado.
�Siempre he dicho que era inocente! �Puede pregunt�rselo a mi mujer!
Y el d�a que lo arrestaron tuve que meterme en cama.
�Y cuando supe que lo mataron en un intento de fuga...
llor� como un ni�o, como si hubieran matado a mi hermano!
- �Entonces �l no me olvid�? - Un prisionero jam�s se olvida de nadie.
Su �nica raz�n para vivir son los recuerdos. Nuestro infeliz amigo tambi�n...
me encarg� una misi�n. - �Una misi�n?
Dant�s tuvo de compa�ero de celda a un hombre que fue muy rico.
Hab�a sido encarcelado como conspirador mon�rquico.
Durante su detenci�n, logr� evitar que en el cacheo le quitaran 3 diamantes.
Representando una fortuna que le hubiera permitido
rehacer su vida si hubiera sido liberado.
Por desgracia, el prisionero cay� enfermo, pero Dant�s le prodig� sus cuidados
con tal abnegaci�n que su amigo le leg� las tres piedras preciosas.
Dant�s confiaba totalmente en m�.
Antes de su tentativa de evasi�n me confi� los tres diamantes.
Yo ten�a la misi�n, si llegaba a conocer su muerte, de recompensar...
gracias a esta fortuna, a los amigos que permanecieron si�ndole fieles.
Y a quienes hubieran ayudado a su padre durante su encierro.
�Oh!
Por eso estoy buscando a los amigos de Edmundo Dant�s.
�Sus amigos? No se canse usando el plural.
�Ha venido a llamar a la puerta correcta! �Y al primer intento!
Ha sido el pobre Dant�s, desde d�nde se encuentre, quien le ha mostrado el camino.
�Si supiera todo lo que hice para intentar liberarlo!
�Incluso fui a ver al se�or de Villefort! �Yo mismo me convert� en sospechoso
y tuve que abandonar Marsella! - �Y eso ha sido duro!
�Lo dejamos todo por el pobre padre de Dant�s!
Un gran hombre. Regularmente le enviaba lo necesario para vivir.
Nunca le falt� de nada, excepto mi afectuosa compa��a.
Su devoci�n y fidelidad me conmueven profundamente.
Me parece totalmente sincero. - �S�lo estoy diciendo la verdad!
�Lo juro sobre la cabeza de mi mujer! �Que caiga muerta aqu� mismo si miento!
�Tienen miedo de la tormenta? - �No! �Ya sabe usted!
Nos hemos puesto un poco nerviosos con todas estas emociones.
�Qu� maravilla! �Mi pobre Dant�s! Tengo ganas de llorar.
No se reprima. Las l�grimas sinceras nunca son rid�culas.
Lo que es vergonzoso no es llorar, sino hacer llorar.
En eso puedo llevar la cabeza muy alta. - Aqu� tiene un diamante,
Sr. Caderousse.
�Y los otros?
Edmundo a menudo me habl� de su prometida Mercedes y de Fernando...
�Qui�n? �Fernando de Morcef? - S�. Los estoy buscando.
�De esos se podr�a hablar mucho! - �Los diamantes para esa gente?
�Qu� quieren decir? - �Es una verg�enza!
�Vista la forma en que se comportaron! - �Bonita sinverg�enza esa Mercedes!
�Por favor! Mi amigo me hablaba de ella con tanto amor y devoci�n...
Palabras como �sas son como una ofensa a la memoria del mismo Dant�s.
Por supuesto. Le comprendo. Es que usted no lo sabe.
Pero la verdad es que para Mercedes el sudario de un fantasma
no val�a tanto como un uniforme. - Dese cuenta de que
Fernando de Morcef era un hombre muy apuesto. - A nosotros no nos invitaron a la boda.
Aunque no hubi�ramos ido. Cuesti�n de dignidad.
El recuerdo de Edmundo nos lo imped�a.
�No es posible! La joven a la...
que �l amaba tanto... - Se ha convertido en La Generala.
Una de las m�s importantes fortunas de Par�s, seg�n se dice.
�Esa fortuna est� muy clara! �No se sabe lo que Fernando ha traficado
en Oriente entre los griegos y los turcos!
�Volvieron ricos como un nabab! Y, desde entonces, el apuesto oficial
fue nombrado Par de Francia.. Est� maduro para el Pante�n.
�Esa es la moralidad de hoy en d�a! - �No se encuentra bien?
Puede que tenga hambre. - No, de verdad. Necesito...
descansar un poco. Volveremos a hablar de todo eso ma�ana por la ma�ana.
�Claro que s�! �La noche es buena consejera!
Le subir� una tisana y dormir� mejor. - No, gracias.
�Deja tranquilo al se�or! �Por aqu�!
Siempre es lo mismo...
cuando hablamos de amigos desaparecidos...
Estoy convencido de que nuestro querido Dant�s, desde donde nos est� mirando, debe sentirse feliz
al vernos juntos esta noche. - �Feliz! �No cree...
que el olvido sea el �nico remedio posible frente a tanta miseria?
�No! Por supuesto que ocurrieron cosas que no est�n bien.
Pero debe servirle de consuelo saber que todav�a existe buena gente.
Esta es nuestra mejor habitaci�n.
Es la que reservamos a los amigos. - Deme sus cosas.
Ya est�. Entonces... �no necesita nada?
S�. Necesito estar solo.
�Puedes imaginarte algo m�s bello que este diamante?
�S�! �Los tres!
�Lo quieres todo! - �Y qu�? Se trata de una buena acci�n.
Ya que est� asqueado de la vida... Por tanto le hacemos un favor.
Y despu�s nos retiramos y a vivir honestamente.
�Asesinos! �Monstruos! �No os mov�is...
...u os mato como a perros!
�Has ca�do en mi trampa, Caderousse! Quer�a saber...
de qu� eras capaz de verdad. - �Os lo suplico, piedad!
�Ella me empuj� a hacerlo! - �Cobarde! �Qu� asco me das!
Es una hechicera. �Intent� resistirme pero me ha obligado!
�Canalla! �Es �l quien me obliga! �Quien me amenaza! �Quien me pega!
Yo no quer�a... - Dar�is las explicaciones...
al verdugo. - �Oh, no! �Piedad!
�Tuviste t� piedad con los que asesinaste?
�No, usted es el primero! �Se lo juro! - �Qu� es lo que me hace digno de ese privilegio?
�Los diamantes le han vuelto loca! Despu�s me ha hecho beber su tisana...
�Mi tisana? �Sucio sopl�n! - �T�!
�No lo crea! �Quer�a matarlo, de acuerdo,
pero me hubiera entregado a la polic�a! - �Est�s perdido! �Ni Villefort...
podr� salvarte! - �El Se�or de Villefort?
�Si le cuento todo me dejar� ir? - Se lo prometo.
�C�llate! - Conf�o en usted.
Puede irse con esos diamantes. - Si hablas, te...
�La escucho! - �Fue �l quien hizo encarcelar a Dant�s!
�No! �Es capaz de inventarse cualquier cosa para salvar el pellejo, esta canalla!
�D�jale hablar! �O te mato! - �Fernando y �l lo maquinaron todo,
la carta en el bolsillo de Dant�s, la denuncia ante el se�or de Villefort!
�No! �Ese cuento no se sostiene! - �Claro que s�! �Todo se vuelve claro!
Ahora todo est� claro. - �l har�a cualquier cosa...
...por dinero. - �Vas a pagarlo, Caderousse!
�Vas a ser el primero en pagarlo, asesino! �Vas a pagarlo!
�Si das un paso m�s le corto el cuello!
�No dispare, se lo suplico!
�No!
�No! �No!
�Por aqu�! - �No!
�No!
�Se ha marchado! �Con el diamante!
�Alg�n d�a te encontrar�, Caderousse!
�Morcerf, Villefort, os encontrar� a todos!
Pienso, querido Alberto, que ese conde de Monte Cristo sabe hacer una recepci�n.
Hay que dec�rselo, querido Alberto. - Digamos que piensa en grande.
Demasiado, incluso. - Apuesto a que sus antepasados
no han debido encontrarse a menudo con los m�os. - �No nos extra�a que...
un plebeyo sea conde en una �poca en la que el dinero es el rey.
Ese caballo es demasiado nervioso. �Y se lo has confiado a un cr�o!
Ya que el vizconde Alberto de Morcerf asegura que le gustan los animales fogosos
podr� hacernos una demostraci�n de su talento.
�Am�n!
Cada vez estoy m�s convencido de que no hay que arrepentirse de nada.
Este accidente me ha sido provechoso por partida doble.
Gracias al hombre que me ha salvado la vida por fin he descubierto
la verdadera amistad. Y gracias...
a mi obligada inmovilidad valoro la libertad
en su justa medida. �Me ahogo en esta prisi�n!
�Pobre prisionero! - �Un mes sin salir
es como para volverse loco! Ni siquiera me he atrevido a coger mis pinceles.
No te lamentes. Una obra no puede nacer del aburrimiento.
No se trata de pintar cuando no se tiene nada mejor que hacer,
sino de sentirlo. - �Ah, soy muy afortunado!
Es terrible, lo tengo todo. Mis padres me colman de cuidados,
tengo dinero, amor... - No, amor, no. Mujeres.
No lo confundas. - Ah, tendr� que sufrir para
tener talento. �Qu� puedo hacer? - Esperar.
Ya se presentar� la ocasi�n. Ten confianza en la vida.
Es repugnante, �verdad? - No,
pero eres demasiado fiel a la realidad. Copiar la naturaleza
es traicionarla. El gris de esta pared es de una alegr�a lamentable.
Habl�bais de una prisi�n. Imaginaos la muralla...
de un calabozo. Ah� entontrar�is vuestro gris.
�Comprender�is lo terrible! - �Eso cree?
Es a usted, al pintor, al quien le corresponde creer.
Lo dejo, tengo muchos progresos por hacer. - �Progresos? No.
�Descubrimientos! Nada es peor
que el progresar en el error. Busque su verdad.
Sea sincero. Descubra la vida interior de un ser.
Para expresar la intensidad de una mirada, no basta con pintar los ojos.
Ese no es m�o.
Es inconcebible, �admir�is ese retrato?
M�s de lo que os imagin�is. - Decididamente, no entiendo nada.
Una obra s�lo est� destinada a los ojos de quienes pueden amarla.
Cierta perfecci�n no expresa nada.
D�jeme preferir los defectos que me hablan.
El mismo amor no puede ser perfecto, y sin embargo vivimos para �l,
para la esperanza que nos otorga, y para los recuerdos
que nos deja. Este retrato, para m�, es una mirada...
Una mirada que no podr�a ser de ninguna otra mujer.
Qu� extra�a dulzura...
Expresa toda una vida, con su misterio...
su secreto.
Podemos preguntar a la modelo, si el retrato le parece fiel.
Madre, perm�teme presentarte a mi amigo, el conde de Monte Cristo.
Te conoce bien gracias a ese cuadro. Acaba de hablarme de ti
con un lirismo conmovedor.
Se�ora...
No quisiera dejarle estando enfermo, querido amigo.
�Ah no! Precisamente contaba con empezar su retrato.
Estoy empezando a descubrir su misterio,
su secreto, lo percibo. - Reprod�zcalos de memoria.
Ma�ana le dir� si lo ha conseguido. Hoy tengo una cita.
Otra vez alguna de sus conquistas. Aproveche,
porque su rival pronto estar� levantado.
Mi conducta ha debido parecerle muy extra�a, se�ora.
Pero no he podido dominar mis emociones.
Hace 20 a�os fui separado, puede que para siempre,
de una joven
que se os parec�a.
Ella lo era todo para m�. Casi hab�a olvidado
lo que puede ser la pureza de una mirada.
Hace un instante s�lo pensaba en ella. No se enoje.
Lo estoy conmigo misma. S�, me duele recordarle
su felicidad perdida.
Gracias, se�ora. Gracias por entenderme.
Si la encuentra alg�n d�a, intente que tambi�n lo comprenda.
Perd�nele. Seguramente no le ha olvidado.
Puede que siempre le haya amado.
Pero la soledad,
las mentiras y el tiempo...
son despiadados enemigos.
S�, el tiempo nos arrastra.
Por desgracia, nunca juntos.
El tiempo se lleva todo.
Y los que se aman nunca piensan en ello
ciegos y despistados por sus sentimientos.
Todav�a oigo su voz apasionada
dominando el ruido lejano del mar: "Nada podr�...
separarnos nunca. "
�Piensa que sea un loco por tener esperanza?
�Por creer todav�a?
�Podr�a dejar de tener esperanza?
No.
Entonces, �cu�l es su respuesta?
Ser� la vida la que le responder� ya que fue la vida
la que os traicion�.
Otra invitaci�n a casa de los Morcef.
Esos nuevos ricos no se arriesgan a dejarnos de lado.
Uno no puede quedarse tranquilo en casa. - Esa es una de las ventajas de mi situaci�n.
Puede que conozcamos a ese Conde de Monte Cristo.
Personalmente, no tengo muchas ganas de conocer a ese aventurero.
Castillo en los alrededores de Par�s, hoteles reservados,
suntuosos s�quitos... �Y qui�n es? �De d�nde viene? Nadie lo sabe.
No tardaremos en ver c�mo se habla de �l en la secci�n de esc�ndalos.
Tienes celos de su capacidad de seducci�n. Tiene a todas las mujeres locas.
S�lo los estafadores saben ganarse al sexo d�bil.
No olvides que t� me sedujiste. Desde el primer encuentro.
Y que todas mis amigas so�aban contigo. - Muy agradecido.
Ha sido una broma de gusto m�s que dudoso, especialmente delante de mi padre.
Gracias por darme al menos la ilusi�n de creer que existo.
El Sr. Vidocq solicita una entrevista con Usted.
�Vidocq? �En mi casa, a esta hora?
Muy bien. Voy a ver. Perdonadme.
�Un antiguo presidiario jefe de polic�a!
�Qu� espect�culo es la vida! �A veces tengo la impresi�n...
de estar en el teatro! L�stima que sea en una silla de inv�lido
para el �ltimo acto...
Perdone si le importuno con mi visita, se�or Procurador.
�No deb�amos vernos este mediod�a en el Palacio?
He preferido venir a hablarle lejos de miradas curiosas
y de o�dos indiscretos. - �Es algo grave?
Podr�a serlo. - �De qu� se trata?
De un asunto que va a ser enjuiciado, del padre Bouchard.
�Bouchard, ese innoble asesino! �No ir� a pedirme
que modere mi acusaci�n en beneficio de un individuo semejante? - Sin embargo...
�No! �Esta vez se est� pasando! Si este hombre se sale con la suya de nuevo
�qu� voy a parecer yo? �Mi carrera est� en juego!
Ha prestado grandes servicios a la polic�a. - �Su caso es indefendible!
�He estudiado el caso! �Es un asesino! - Puede que sea un asesino,
pero seguro que es un amigo. Mi mejor confidente. �No hay que desanimar a los cr�pulas!
�Acusar es mi deber! - El m�o es calmarle.
Se ha vuelto muy duro. Su carrera no debe anteponerse
al inter�s de la polic�a. - Ni a los suyos, supongo.
Decididamente, no sabe moderarse.
�Vidocq, es demasiado! �No es a la polic�a a quien corresponde hacer la Ley!
�Exige respeto en su aplicaci�n! - �Me est� poniendo en mi sitio?
Simplemente le estoy pidiendo que no ocupe el m�o.
Usted olvida, se�or Procurador, que es el Sr. Fouchet,
mi ilustre predecesor, quien le ha puesto donde est�.
Fouchet nunca me pidi� que soltara a un asesino.
�Siempre le impidi� que condenara a un inocente?
�Qu� quiere decir? - Que si el Se�or Fouchet nunca
ha ido a la c�rcel, a menudo ha dejado ir a sus amigos.
�Tenga cuidado! �Soy m�s fuerte
de lo que piensa! Tanto actualmente como en el pasado.
Nada es m�s fuerte que una ficha policial. Fouchet, prudente por naturaleza,
siempre tuvo la costumbre de levantar las fichas de sus amigos.
Para protegerlos, por supuesto.
Usted lo sabe, una ficha policial puede extraviarse,
�pero no se pierde nunca! - �Amenazas?
Un consejo. Vamos, un buen movimiento.
No se niega un peque�o favor. - �Un peque�o favor?
�La cabeza de un asesino?
No pesa demasiado.
�No insista!
Est� bien.
Al menos mi visita servir� para que se de cuenta de que jam�s olvido
los favores que me hacen.
Ni los que se me niegan.
Hasta pronto, se�or Procurador.
Puesto que Villefort es una de tus antiguas amistades
vas a refrescarle la memoria acord�ndote de un buen recuerdo.
Puede confiar en m�, Sr. Vidocq.
Le dir�s que comienzan a circular rumores sobre su persona.
Divulgados por el canalla de Vidocq. - �C�mo?
Utiliza mi nombre. Eso le har� confiar.
Villefort, esta noche, ser� el invitado del conde de Morcerf.
Le acechar�s. Te escuchar� si insistes.
Teme el esc�ndalo por encima de todo. Entonces le hablar�s...
de cierta ficha policial, abierta por nuestro a�orado Fouchet,
de la que te dar� los detalles. Del �xito de tu misi�n...
depende nuestra tranquilidad. Si dejamos a los jueces hacer su trabajo
pronto estaremos todos en la c�rcel.
Usted lo habr� querido, los amigos de mis padres
son menos divertidos que los m�os. - Siempre es bueno aprender.
He viajado demasiado pero no conozco bien el mundo.
�Padre! ��ste es el conde de Monte Cristo, un hombre valiente al que le debo la vida!
Sea bienvenido. Ha conservado al �nico heredero de nuestra casa.
Mi mujer ya ha tenido la ocasi�n de darle las gracias.
La amistosa exaltaci�n de su hijo ha sobrepasado con creces
la importancia de mi heroismo. - Mi exaltaci�n natural...
no puede resistirse a la llamada de una sonrisa.
Les dejo con las presentaciones.
Su hijo es un muchacho excepcional. - Sin embargo no tiene sentido...
de las formalidades. - Pero tiene el de la amistad.
Le estimo profundamente. - Tambi�n �l a usted.
Sin que ello signifique una queja, s�lo oigo hablar de usted.
Sin duda es por eso que siento como si ya le conociera.
Su mirada no me resulta desconocida. - La suya tampoco.
He o�do que viene de Oriente, �no? - S�. Puede que nos hayamos...
cruzado en alg�n buque o en alguna lejana ciudad.
Puede ser. En la �poca en que era militar y a�n ten�a ilusiones.
Hasta el punto de arriesgar mi vida por gente que no conoc�a.
He o�do decir que en Grecia muchos fueron
testigos de su heroismo. - El heroismo
es atreverse a maniobrar en el terreno movedizo de los salones.
Los compromisos son a menudo m�s mortales all�.
Hace falta valor para haber abandonado la espada por la pol�tica,
los negocios y la vida mundana. S�lo tengo adversarios.
Con algunas cercanas excepciones, como el buen amigo
que me alegro de poder presentarle.
Querido Villefort, este es el hombre que tanto ansiabais conocer.
El Conde de Monte Cristo. El se�or Procurador, Henri de Villefort.
El m�s encantador de los amigos y el m�s temible de los hombres.
Temible pero justo. No tiene nada que temer de m�
si tiene la conciencia tranquila. - Su conciencia no puede estar
m�s tranquila que la m�a. - Estamos hechos para entendernos.
�Es horrible! - Era necesario
que supieras la verdad, Mercedes.
No pod�a ahorrarte esta prueba.
�Este hombre, que quer�a a pesar de todo,
no era m�s que un traidor! �Que un asesino!
�C�mo voy a encontrar las fuerzas para seguir viviendo?
Puede que recordando que te amo.
�Podemos marcharnos! �Todo es posible! - �Tengo que pensar en mi hijo!
Que el sacrificio de nuestras dos vidas proteja al menos la suya,
su felicidad. - La verdadera felicidad
no puede construirse sobre mentiras. - Mi mayor esperanza es
que nunca sepa nada de estas canalladas.
�En qu� se convertir�a? - Quiz�s en un hombre.
�Le debes la verdad! - �No!
�No, no es posible! �Vete, te lo suplico!
Todo se ha acabado para nosotros.
Har� lo que me pides, Mercedes.
�Pero has de saber que, aunque puedas odiarme...
nunca podr� perdonar a quienes te han hecho sufrir tanto!
Mi venganza ser� para ti la �ltima prueba de mi amor.
�T�! �Caderousse, eres t�! Sab�a...
que alg�n d�a te encontrar�a. - �Se lo suplico, no tan fuerte!
�Acechabas a una futura v�ctima? - �No! Le dir� todo...
pero no aqu�. Le seguir� a d�nde quiera.
�S�, me seguir�s! �Y esta vez ya no te escapar�s!
�Tengo algunas preguntas que hacerte!
Un cristal roto, una ventana abierta.
Sorprendo a un ladr�n, imagina las consecuencias...
A nadie en la polic�a le parecer� raro.
Te dan trabajo, saben de lo que eres capaz.
�Ahora me vas a contar todo! - S�lo obedec�a �rdenes.
Fue Vidocq quien me envi�. Posee una ficha policial
sobre Villefort ocultada por Fouchet. - Este en�rgico magistrado
ha tenido sus debilidades. �Contin�a! - Antes de su matrimonio, el Sr. de Villefort
sedujo a una joven que di� a luz a un hijo suyo.
Sigue. - �l la oblig� a abandonar al peque�o.
Sobre los 15 a�os el chaval entr� en en una banda de pillos.
�Puesta en tu boca, Caderousse, esa palabra tiene extra�as resonancias!
A los 20 a�os le arrestaron. Y ahora Benedetto est� en prisi�n.
Con la menci�n "de padre desconocido". - �Cu�l era tu misi�n?
Amenazar a Villefort. Si no ced�a al chantaje,
Vidocq soltar�a al pilluelo, comprometi�ndole en una turbia historia.
Y la prensa har�a el resto para perder al Procurador comprometido en un esc�ndalo.
�As� que la libertad de un hombre, una vez m�s, no depende m�s que
de tus abyectas componendas!
Le dir�s a Vidocq que Villefort no se ha dejado impresionar.
Cuente conmigo. Adem�s, lo prefiero.
No tengo ganas de volver a ver a Villefort. - Vidocq pondr� en libertad al muchacho
como ten�a previsto. �Y yo me ocupar� de todo!
�Mi objetivo es acabar con Villefort! �Y t� me ayudar�s a lograrlo!
�He jurado vengar a un amigo que muri� por causa de los dos!
�Tendr�s que ayudarme hasta el final, Caderousse, es tu �ltima oportunidad!
Ese querido conde de Monte Cristo no ha acabado de sorprendernos.
�Qu� quiere decir todo esto? �Y d�nde estoy?
En mi casa. - �Qu� quiere de m�?
�Qui�n es usted? - Un amigo.
Hable con franqueza. Cuando se sale de la c�rcel
no se tienen susceptibilidades. �De qu� se trata?
�Y cu�nto? Se lo advierto, no he matado a nadie. Es muy arriesgado.
He decidido ayudarte. - �Por qu�? �Eso le divierte?
No le he pedido nada. �Se trata de una apuesta?
No. Se trata de una historia que acabo de conocer. La de una mujer...
confiada y enamorada, tu madre.
Y que muri� de desesperaci�n al ser abandonada.
Un hombre poderoso y respetado. - �Usted le conoce?
�Tiene extra�as relaciones! - Quiero que te conceda el lugar
y la fortuna que te debe. - La fortuna me bastar�. �De qui�n se trata?
Pronto lo sabr�s. Te lo presentar�.
Pero antes es preciso que te pongas al nivel en que se mueve.
�Voy a ayudarte para que un d�a puedas dirigirte a �l
de hombre a hombre, y decirle lo que s�lo t�, su hijo,
tiene derecho a decirle! - Conf�e en m�, lo har� pronto.
Te voy a dar un consejo de amigo.
�T�? �Ya te tengo muy visto! - �Si fueras listo,
har�as las maletas! Eh, piensa en todo lo que se puede birlar de aqu�.
Oro, diamantes... �nada est� cerrado con llave! �Es una provocaci�n!
Es algo desalentador ser honesto. - �No necesito un criado...
para hacer el equipaje! - �Desconf�a!
�Soy yo quien te ha traido aqu�! �Vete a las dos! - �No! �Voy a seguir en este mundo!
Ya no me interesan los bancos sino las hijas de los banqueros.
Te invito a la boda. - �Imb�cil! �Crees...
que puedes hacer fortuna en los salones? Mi pobre Benedetto,
demasiadas personas saben de d�nde procedes. Mucha gente puede contarlo.
�Sal de aqu�! �R�pido! �Cabr�n!
�Bien! �Que pase el �ltimo testigo!
�Su nombre y t�tulo? - Conde de Monte Cristo, navegante.
Diga la verdad, s�lo la verdad, levante la mano derecha y diga:
Lo juro. - Lo juro.
Le escuchamos... - Se�or Presidente...
se�ores del Jurado, el acusado actu� en leg�tima defensa.
No ponemos en duda la buena fe de sus convicciones personales,
pero la funci�n de un testigo es aportarnos las informaciones
y las pruebas.. - Tal es mi intenci�n,
pero me veo obligado a hablaros de la v�ctima.
- �Se�or Procurador? - Nada que oponer.
Conoc� muy bien al Sr. Caderousse. En el trascurso de un viaje
pas� incluso una noche en la posada que ten�a en Provence.
Y no estoy dispuesto a olvidar la acogida que me ten�a preparada.
Ten�a una fama excelente. - Probablemente...
porque los muertos son mudos. - �Tiene usted el poder de hacerlos...
hablar en su exclusiva ventaja? - Puede ser.
�Vamos, vamos! Recordaba un viaje y se ha ido por las ramas.
�Volvamos a la posada, por favor! - Si lo deje en aqu�l momento...
fue, se lo aseguro, contra los deseos de su due�o.
Aquella noche, Caderousse intent� cortarme en cuello para desvalijarme.
�Es una calumnia! �Osar ultrajar la memoria de ese hombre
para defender a un criminal! - Algunos testimonios podr�an...
�Estamos juzgando al asesino! - �No tenemos el deber de
juzgar a las v�ctimas para salvar la cabeza del acusado?
Nos corresponde juzgar a nosotros. �Silencio! Contin�e en ese tono
y no podremos escucharle m�s tiempo. - Pero yo no tengo...
nada malo que decir del Sr. Caderousse. Antes de apartarse del camino recto,
fue a menudo un celoso ayudante de la polic�a y de la justicia.
Y su abnegaci�n contribuy�, hace mucho tiempo,
al arresto, encarcelamiento y muerte...
de un temible conspirador bonapartista.
�Caderousse le conoc�a bien, se�or Procurador!
�Recuerde! �Busque en su memoria!
�Gracias a �l, usted pudo firmar esta orden de encarcelamiento,
y despu�s el acta de defunci�n del traidor!
Acu�rdese, Se�or Procurador, acu�rdese del Castillo de If.
Acu�rdese de Emundo Dant�s.
Se�or Presidente, �vamos a dejar que un testigo oriente los debates...
hacia asuntos pol�ticos con el fin
de introducir confusi�n?
No puedo negarme a escuchar a un testigo. Prosiga,
pero sin salirse del tema. �Y vayamos a los hechos!
A eso voy. Pero era necesario retratar
la excepcional personalidad del Sr. Caderousse,
que me ha hecho conocer tantas cosas recientemente. - Despu�s de su aventura en la posada,
�Volvi� a verlo? - S�, se�or Presidente.
�Incluso habiendo intentado asesinarle? �No es usted rencoroso!
�S�, precisamente! �Tengo esa debilidad!
�Y hab�a jurado encontrar a Caderousse!
�No se olvida a los que han querido matarte, se�or Procurador!
�A falta de pruebas no escasea de imaginaci�n y aplomo!
�Puede llamarse a eso tener respuesta para todo, se�or Presidente?
Dec�a usted que volvi� a encontrarse con el Sr. Caderousse...
Hace un mes. Y he conocido detalles sobre la identidad de Benedetto.
�Ya basta! �Conocemos mejor que usted qui�n es ese Benedetto!
�Su pasado le acusa! - �Su pasado no s�lo le acusa a �l!
�Adem�s, ustedes no conocen su verdadero pasado!
Ni�o abandonado, conoci� la miseria... - �Ya me lo esperaba!
�Os lo ruego, encontrad otra cosa! Una juventud desgraciada, la soledad,
un ser confiado a s� mismo. Si todos los j�venes cogieran un pu�al
para entretenerse, �menuda hecatombe ser�a! Algunos ejemplos y un poco m�s de autoridad
les har�an un favor, �a ellos y a sus posibles v�ctimas!
�No hay delincuentes juveniles en el ej�rcito!
La miseria est� muy bien, pero la miseria no disculpa todo.
La miseria no disculpa a nadie, y menos a quienes la ocasionan.
�A qui�n se refiere? - Al padre de este hombre.
Un hu�rfano, nacido de padre desconocido. Siempre tienen la culpa los ausentes.
�El padre no es desconocido se�or Procurador!
Ni desconocido ni ausente.
Su presencia entre nosotros es imponente.
�Es preciso tener en consideraci�n las divagaciones de un aventurero?
�De qui�n nos estamos burlando? - �Del acusado!
�Oh, por favor! - Tengo todas las pruebas...
de la identidad del padre y tengo los testigos que podr�n confirmar lo que digo.
El m�dico que asisti� al parto, la patrona de la casa de Auteuil
en la que naci� el ni�o en la noche del 14 al 15 de diciembre de 1812.
�El trapero que lo encontr� en la nieve, su mujer que lo cri�!
Estamos esperando el nombre de ese hombre.
Preferir�a que �l mismo se identificara.
Que al menos tenga valor para ello.
Creo que reconocer� este anillo
que lleva Benedetto.
Fue una prueba de amor eterno para una mujer
que tuvo la debilidad de cre�rselo. - �Basta!
�Hagan callar a ese hombre! - Voy a callarme, s�,
pero despu�s de deciros: �Ese padre,
el �nico verdadero culpable es usted, se�or Procurador!
�Es usted, se�or Henri de Villefort!
�Este hombre que le mira
es su hijo! Usted, que en el pasado de avergonz�
de haberle dado la vida, �se atrever� hoy
a pedir la pena de muerte para �l?
"Esc�ndalo sin precedentes en el Tribunal. El Procurador Henri de Villefort
atacado de locura. Proceso aplazado. Revelaciones asombrosas
del conde de Monte Cristo. " �Pobre Villefort!
Est� acabado.
�Qu� ruina!
�Por qu� se habr� empe�ado Monte Cristo en acabar con �l?
Probablemente por hablar de �l.
No... �Qu� hombre tan extra�o!
�C�mo ha podido conseguir todos los detalles sobre la vida de Villefort?
Es inexplicable.
Me gustar�a entenderlo.
Es curioso, hay un art�culo sobre Janina. "Un hecho hasta ahora ignorado...
ha llegado a nuestro conocimiento.
Las fortificaciones que defend�an la ciudad fueron entregadas a los Turcos.
Por un oficial franc�s en el que se hab�a depositado toda la confianza. "
�El peri�dico se refiere a m�! - He le�do ese art�culo y no le nombra.
No, pero es peor. La gente busca y se siente muy contenta
de encontrar. �Ad�nde vamos a parar si un diario de esa clase se pone
lo que quiera de quien quiera? - Especialmente cuando no se trata
ni de cualquiera ni de cualquier cosa.
No se preocupe demasiado. Recuerde que el desprecio
al servicio de la verdad puede ser algunas veces la m�s noble de las respuestas.
Se�ores Pares de Francia, graves rumores agitan actualmente la opini�n p�blica.
La honorabilidad de uno de los nuestros, entre los m�s grandes, y con ella la
de toda la C�mara se ha puesto en cuesti�n de manera harto evidente
para que podamos evitar abrir un debate.
Un debate que, estoy convencido de ello, probar� la bajeza de esas calumnias
indignas de un peri�dico que hasta hoy apreci�bamos.
Se�ores, pido igualmente que se abra una investigaci�n inmediatamente.
Y estoy dispuesto a proporcionar a la C�mara todas las pruebas de mi lealtad.
�Pruebas que demostrar�n la perfidia de los enemigos desconocidos
que lanzan contra m� esta abyecta campa�a!
�Quiz�s intentando socavar el mismo sistema a trav�s de mi persona!
Presentar� los datos que probar�n que el Visir de Janina
me honr� con su confianza hasta el �ltimo momento.
Les ahorrar� la enumeraci�n de mis esfuerzos.
Simplemente les recordar� que me han valido las condecoraciones
que mi pa�s no tiene la costumbre de conceder a los cobardes ni a los traidores.
�Ya que no tuve la suerte de morir con mis compa�eros de lucha
cuyo recuerdo hoy s�lo puedo invocar aqu�!
Se�or conde de Morcerf, vuestro sufrimiento es hoy tambi�n el nuestro.
Pero debemos hacer frente a todos los ataques desleales
cuyo evidente objetivo es desacreditar nuestra asamblea
a los ojos de la opini�n p�blica. Es por eso que me veo obligado a aceptar...
la declaraci�n de un testigo que pretende poder aportar
informaciones sobre la conducta del se�or teniente general conde de Morcef
durante los combates de Janina. Hagan entrar al testigo.
Se�ora, usted ha escrito a la comisi�n a fin de proporcionar informaciones
sobre el asunto de Janina. �Fue usted testigo de ese penoso drama?
Mi memoria no ha olvidado ni un detalle.
�En qu� le concernieron esos sucesos?
Se trataba de la vida y de la muerte de mi padre y mi madre.
Me llamo Hayd�e, hija de Ali Tebelin, Pach� de Janina.
�Aqu� est� mi acta de nacimiento redactada por mi padre
y firmada por sus principales oficiales!
�Y aqu� est� el acta de la venta que se hizo de mi persona y de la de mi madre
al mercader de esclavos El Kobir, por el oficial franc�s Fernando de Morcerf!
�Impostora! �Nunca he visto a esta mujer! �Hagan cesar este esc�ndalo!
�Por fin he logrado encontrarte, a t� que despu�s de haber traicionado y matado a mi padre
nos vendiste a mi madre y a m� por la suma de 1.000 monedas de oro!
�Aqu� est� la prueba! - �Soy v�ctima...
de una infame conspiraci�n! �Es mentira!
�Silencio! Se�ora...
el drama que golpe� a su familia no le autoriza...
a verter semejantes palabras. Sus acusaciones no tendr�n valor...
m�s que si los expertos certifican la autenticidad de esas actas.
Perm�tame recordar al conde de Morcerf un episodio de esta tragedia.
Tiene usted la palabra.
Cuando mi padre comprendi� que usted iba a asesinarlo
se volvi� contra vos y le hiri� con un golpe de sable en el brazo derecho.
Es imposible que no tenga usted una cicatriz.
�Afirm� usted que nunca me hab�a visto! �C�mo iba a conocer yo entonces ese detalle?
�Tiene f�cil probar que miento! �S�base la manga simplemente!
�Lleva en su carne la prueba de su traici�n!
�Se�or conde de Monte Cristo! �Acabo de conocer por un periodista
que este art�culo sobre Janina fue debido a su generosa inspiraci�n!
�Si su �nica arma no es la pluma de de los dem�s, se dignar�...
a responder a mi desaf�o!
Volver a encontrar a un hombre de honor es algo demasiado extra�o
como para que yo eluda su invitaci�n.
Esperar� a sus testigos.
Tienes una visita.
Una dama.
Una dama que se niega a decir su nombre.
Lleva el rostro cubierto por un velo. Despu�s de todo lo que ha ocurrido
deber�as desconfiar.. - Haz pasar a esa dama, Mario.
�Bueno!
Estoy avergonzada por venir a verle.
No me mire as�.
Soy una cobarde, lo s�.
S�lo ha pensado en usted mismo
y en su espantosa venganza. Y, sin embargo, estoy aqu�.
Su brutalidad y su conducta despiadada me han permitido entender mejor
que nunca habr�a tenido fuerzas para luchar.
Deber�a odiarle,
pero no puedo vivir sin usted en este mundo.
Es usted m�s fuerte que mi miedo,
m�s fuerte que mi raz�n. - �Qu� me est�is pidiendo?
�Perdone la vida a mi hijo!
Estoy dispuesta a irme con usted.
S� que no volver�a a verle.
Pero prefiero perderlo as�
y saber que est� vivo. �Se lo suplico,
no cometa un crimen! Acaba de terminar con
Fernando de Morcerf. �S�lo le queda...
vengarse sobre m�, pero no se vengue sobre mi hijo!
Defender el honor no es una venganza, Mercedes.
El sentido del honor no depende de lo que digan los dem�s,
sino de lo que piense uno mismo.
�Me minti� al decirme...
que me amar�a siempre? Los verdaderos sentimientos...
triunfan sobre el desprecio. Yo se lo demuestro.
Mercedes... No puedo aceptar...
que se vanaglorie de mi perd�n como una victoria.
S�lo me queda mi dignidad en el mundo.
Esta fuerza es mi raz�n para seguir viviendo.
Se lo suplico, �compr�ndame!
Perdone a mi hijo.
Perd�nele por m�, que le amo.
�Pase!
"�De verdad pensabas, Mercedes,
que hubiera sido capaz de matar a su hijo? Un muchacho, valiente e inconsciente,
un muchacho que sufre en su ser m�s profundo? �Y cree...
que hubiera podido sumar otra desgracia a esa desesperaci�n?
�Es que nunca me am�steis para conocerme tan mal, Mercedes?
No, no perder�is al �nico ser que significa todo para vos. "
Se�or conde de Monte Cristo, he venido
para presentarle mis excusas. Puede que algunos crean...
que estoy huyendo, pero mi conciencia me ordena tener
el valor para afrontar su desprecio. Me gustar�a hablar con usted a solas.
Mi madre acaba de revelarme qui�n es usted.
Aqu�l hombre digno y leal, cruelmente golpeado por la traici�n de sus falsos amigos.
En su lugar, yo hubiera hecho lo mismo.
�C�mo hab�is debido sufrir! - Nunca tanto...
como usted en este momento,
amigo m�o, mi verdadero amigo.
�He sabido que mi hijo estaba mezclado en un asunto que no le concierne!
�Padre! - �Ha tenido a bien a�adir a mi verg�enza
tenderos la mano! �sta es mi respuesta: �El valor de un soldado
no se prueba con palabras! - Nunca he dudado de vuestro valor.
Os vais a batir por vuestro honor.
Pero...
�Caballeros, en guardia!
�Est�n preparados? - S�.
�Pueden empezar!
�Por fin voy a probarte qu� tipo de hombre soy!
�Y yo voy a ense�arte qui�n soy! �Recuerda, Fernando,
acu�rdate de Edmundo Dant�s!
�Todo el mundo a sus puestos!
�Edmundo!
Edmundo, no se vaya. �Se lo suplico,
no me deje! - �Para qu� a�adir a su desgracia
el dolor de esta separaci�n? - Siento que es nuestra �ltima oportunidad.
Si usted me rechaza de nuevo todo se habr� acabado para m�.
Para nosotros. - �Por qu� ha venido, Mercedes?
�Por qu� ha vuelto aqu�? - Porque fue aqu�...
donde le conoc�, donde le am�.
Aqu� es donde hubiera debido esperarle.
Se equivoc�. - No,
s�lo fui v�ctima de mi debilidad. Se lo dije el d�a
en el que me ofreci� este anillo.
No he sido digna de llevarlo.
Ten�a celos del mar. Y fui yo quien os traicion�.
S�, puede ser. Pero para m� eso no es excusa.
Cuando vi vuestra vida apacible hubiera debido no ensa�arme...
en destruir vuestra felicidad. �Vengarme, qu� tonter�a!
�Qu� locura!
�Y qu� orgullo! Amar es procurar la felicidad de los seres
que se aman y no su desgracia.
Soy yo quien tiene que pedirte perd�n.
�Edmundo, no me abandones, no te vayas!
S�, es preciso que lo haga.
Pero es el conde de Monte Cristo quien se aleja.
�Ese personaje debe desaparecer para siempre,
borrarse en los recuerdos! Para que otro hombre pueda...
regresar alg�n d�a. Un hombre que s�lo t� podr�s reconocer, Mercedes,
que s�lo t� podr�s entender...
Y entonces nada podr� separarnos jam�s.
�Soltad amarras!
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