All language subtitles for The Long Day Closes (Terence Davies, 1992)

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Original subtitles

He dicho un gong, Gossage. No presentas una película.

Louis.

Louis.

Y ahora, el crepúsculo púrpura de la hora del atardecer...

se desliza sigilosamente por los prados de mi corazón.

Allá arriba, en el cielo,

las estrellas ascienden,

siempre recordándome...

que estamos separados.

Vagas por la calle y te alejas,

dejándome una canción que nunca perecerá.

Ahora, el amor es el polvo de estrellas...

del ayer,

la música...

de los años que ya han pasado.

Sra. Wilberforce, creo que alquila habitaciones, ¿verdad?

¡Mamá!

¿Puedo ir al cine, mamá?

- ¿Mamá? - ¿Qué?

- Tengo un penique. - ¿Y?

Si me das once, tendré un chelín.

No eres tonto, ¿eh?

¡Mamá!

¡Venga, mamá!

Titchie dice que me llevará.

Venga, mamá.

Bud, tráeme las cortinas de los chicos.

Sí, mamá.

¡Pásame ladrillos!

Chico, ¿y esas cortinas?

Quiero lavarlas.

Con tal de no bajarlas...

Gamberro.

Mírale.

Si tú fueras la única chica en el mundo...

y yo fuera el único chico,

hoy no me importaría nada más en este mundo.

Seguiríamos amándonos...

como siempre nos hemos amado.

Un Jardín del Edén hecho sólo para dos.

Sin nada que estropee nuestra dicha.

Te diría...

tantas cosas maravillosas.

Habría tantas...

cosas maravillosas para hacer.

Si tú fueras la única chica en el mundo...

y yo fuera el único chico.

Va, trae mi monedero.

¡Gracias, mamá!

Seguiríamos amándonos...

La comida ya está, Kev.

Bien, mamá.

Hola, mamá.

John, ¿me ayudas con la plancha?

Sí, Titch.

- ¿Y Bud? - En el cine, cómo no.

Todos los vientos suspiran de amor...

y mueren al anochecer.

Todos los pájaros están descansando,

disfrutando de sus nidos...

al anochecer.

¿Me entra, señor?

Mientras las sombras avanzan,

en una casita acogedora...

el mundo parece de color de rosa...

al anochecer.

¿Me entran, por favor?

¿Me entra, señor?

- Vamos, hijo. - ¡Gracias, señor!

Al anochecer, el amor me llama para volver a casa.

Parece que yo suspire:

"¡Estoy en el cielo!"

Al anochecer...

el amor me llama para volver a casa.

¡Te pillaré, Mavis!

- ¿Por qué corres? - Tim Lodge me perseguía.

- ¿Por qué? - Le he burlado.

Ten cuidado. Un día te pillará y verás.

Tira uno de esos aquí.

¿Esta es su hija?

¿Tienes novio?

¡Cómo arde!

Esa ha subido y ha caído en mi casa.

Menuda hoguera.

Cuidado con las chispas.

Sopla el viento del sur,

del sur, del sur.

Sopla el viento del sur,

sobre el precioso mar azul.

Sopla el viento del sur,

del sur, del sur.

Sopla, dulce brisa,

y tráeme a mi amor.

Me dijeron que anoche...

había barcos en alta mar.

Y fui corriendo...

hacia el profundo y ondulante mar.

Pero mis ojos no lograron ver...

dónde podía estar...

la barcaza que me está trayendo...

a mi amor hasta mí.

Sopla el viento del sur,

del sur, del sur.

Sopla, dulce brisa,

sobre el precioso mar azul.

Sopla el viento del sur,

del sur, del sur.

Sopla, dulce brisa,

y tráemelo hasta mí.

¿Acaso no es fantástico...

oír cantar al viento...

conforme se desliza...

sobre el profundo y ondulante mar?

Pero mucho más dulce y maravilloso es...

cuando me trae la barcaza...

de mi gran amor...

sana y salva hasta mí.

Ahí están John y Kevin.

- ¡John! - ¡Kevin!

¡John! ¡Kevin!

Ella se alejó de mí...

y se adentró en la feria.

Y con cariño...

yo la miraba moverse de aquí para allá.

Y luego, volvió a casa...

con una estrella aún despierta,

como un cisne que por la noche...

se desliza sobre el lago.

Anoche, ella vino a mí,

entró con suavidad.

Con tanta suavidad entró,

que sus pies no hicieron ruido.

Y ella puso la mano sobre mí...

y esto es lo que dijo:

"Ya falta poco, amor mío,

para el día de nuestra boda."

Mi papá la cantaba.

¿El abuelo O'Brien?

Sí.

- Cierra, Kev. - Sí, mamá.

Mamá.

¡Mamá!

¡Un hombre, un hombre!

Tranquilo.

No pasa nada.

Es tu último curso en el Canon Kennedy, ¿verdad?

¿Quieres ir al colegio de mayores?

¿Qué me regalaréis en Navidad?

No seas cotilla.

Una vez, en la ciudad del Rey David,

había un modesto establo,

donde una madre ponía a su bebé...

en un pesebre que servía de cuna.

María era esta bondadosa madre.

Jesucristo era su hijito.

- Qué pena, ¿verdad? - ¿Me ayudaréis con esto?

- Por la mañana. - Debo comprar un árbol.

Tenemos aquel pequeño.

¿Lo tienes?

Creo que está en el ático.

Da algunos adornos.

- Los tenemos hace años. - Me encantan.

Traen muchos recuerdos.

¡Feliz Navidad, chico!

¡Feliz Navidad, Bud!

Por entonces, tenían tiempo para todo.

Para ir en trineo,

para bailes, reuniones,

cotillones...

y fiestas en Año Nuevo.

¡Rodillas dobladas, brazos extendidos!

¡Son las 12!

¿Debemos olvidar a los viejos amigos...

y nunca recordarles?

¿Debemos olvidar a los viejos amigos...

por los viejos tiempos?

Por los viejos tiempos, amigo mío,

por los viejos tiempos.

¡Brindaremos con amabilidad todavía...

por los viejos tiempos!

¡Por los viejos tiempos, amigo mío,

por los viejos tiempos!

¡Brindaremos con amabilidad todavía...

por los viejos tiempos!

Y este desfile de agricultores...

fue el último baile que se recordaría...

y del que todos hablarían.

- ¿Qué es "amabilidatodavía"? - ¿Qué?

La canción dice: "amabilidatodavía."

Es "amabilidad todavía".

- ¡Que vaya bien! - Igualmente, Sr. Campbell.

Cierra atrás, Kev.

Ya he cerrado antes. No tengas miedo.

- Buenas noches, Titch. - Buenas noches, mamá.

Dios ayude a los desamparados hoy.

Bueno,

¿qué nos traerá 1956?

Póngale algo frío en el cuello.

Unas llaves, eso servirá.

Espera a que pase la hemorragia.

Gracias, hermana.

La fe de nuestros Padres...

santifique mi pecho.

El cuerpo de Cristo sea ahora...

mi huésped salvador.

En tus profundas heridas, Señor,

escóndeme y protégeme...

para que nunca,

nunca me separe de ti.

¿Eres Nenaza?

- Creía que sí. - ¿Eres de la calle Vernon?

No, del Canon Kennedy.

¿Y quién es un marica, eh?

Así sabrán quién manda.

Soy el Sr. Nicholls.

Colaboren conmigo,

y colaboraré con ustedes.

¡Segundos!

Soy del Canon Kennedy.

¿Y quién es un marica, eh?

Nenaza.

Tan divino sacramento,

veneremos, pues, inclinados.

Y los antiguos ritos...

cedan el puesto al nuevo.

Y la fe sustituya...

la incapacidad de los sentidos.

- Medianoche. - ¿Medianoche?

- Es un poco fuerte, ¿qué opinas, Jean? - Lo que pensaba.

¿Qué te parece este, Jean? Huélelo.

- Demasiado fuerte. - No me pondré eso.

- No, no lo es. Póntelo. - Ya lo he pagado.

¿De dónde es?

¿Me has traído todo?

Dos pares de medias, del 15, marrones,

maquillaje y laca de uñas.

¿Rojo Majestuoso?

Sí. El jabón y las revistas. Imperial Leather, Picturegoer y Picture Show.

- ¿Y "Noche en París"? - No había.

Oh, no. ¿Qué voy a hacer? No me queda...

- Toma, pero no es Chanel. - Gracias, Amy.

Enamorado...

de Amy.

Siempre enamorado de Amy.

- ¡Dejadla en paz! - Tú, ni caso, Amy.

Hacen el tonto.

Sus labios están demasiado cerca de los míos.

¡Cuidado, corazón imprudente!

¿Nos traes un paquete de tabaco, Bud?

¿Es el 18 de Kensington?

- Busco a Mona. - ¡Aquí no es!

Este el 18 de la calle Kensington, Kensington es la avenida.

No hay ninguna Mona.

¡Venga, largo!

Gracias.

Gracias.

- ¡Adiós! - ¡Adiós, Bud!

¡Mamá dice que no volváis tarde!

Si enfocas una linterna en la noche,

la luz permanece.

- ¿Quién lo dice? - Nuestro profesor.

Yo y mi sombra...

caminando por la avenida.

Sube, te llevaré el cacao.

Gracias, mamá.

Y a las 12 en punto...

subimos las escaleras.

Nunca llamamos,

porque no hay nadie allí.

Sólo yo y mi sombra.

Solos y muy tristes.

Aquí la emisora BBC.

¡Anímense!

Esta semana, hablará el reverendo.

Ha llamado a esta charla: "No cuesta menos que el Cielo".

¡Levantaos, son más de las 7!

¡Qué frío hace hoy!

¿Me limpias la espalda?

Pronto serás mayor, ¿eh, chico?

Lávate y te traeré té y tostadas.

Sí, mamá.

Llega tarde.

Informe al Sr. Bunshell, el director,

y luego vaya arriba con la enfermera a la sala 10.

Sí, señor.

Gracias, señor.

¿Por qué viene?

El Sr. Nicholls me dijo que informara de que he llegado tarde, señor.

Vamos.

En adelante, sea puntual.

Sí, señor.

Gracias, señor.

Piojos.

Piojos.

Limpio.

Piojos.

Piojos.

Limpio.

¡Qué fría!

Ya puedes aclararme.

¡Por Dios, está hirviendo!

¡Serás sádico!

¿Podemos ir al cine, Titch?

Relájate. Ni he mirado la cartelera.

- ¿Qué ponen? - "Siempre tú y yo",

en el Forum.

Bueno, está bien.

Gracias, Titch.

Ve a por caramelos.

- ¿De cuáles? - De los variados.

Ve, el dinero está en mi abrigo.

- ¿Listo? - Sí.

Venga, ponte el abrigo, o no la veremos empezar.

¡Vale, mamá!

- ¡Quieto! - ¡Titch!

¡Apesta!

- ¿Quieres liendres? - ¡No!

Pues aguanta el mal olor.

Ya está, ni uno.

Siguientes.

- La llevas, Albie. - ¿Qué tal, Edna?

Estoy harta. Siempre cocinando y limpiando.

No salgo, parezco el prisionero de Zenda.

Tengo las manos podridas.

Mamá, llega papá.

La comida está en el horno, ya voy.

Billy se parece mucho a ti.

Lo sé, pobre. Con mi cara se cortaría leña,

lo que nos reserva la naturaleza.

- Hola, chica. - ¿Lo veis?

¿Sigues en la electricidad, Curly?

Lo dejé.

- ¿Por qué? - No le gustaba el jefe.

¿Y cómo os arregláis?

Hago trabajillos.

- Gracias a Dios. Si no comeríamos cables. - Pero tiene mucho ritmo.

Como San Vito.

Ni siquiera sé quién es San Vito.

No empieces con tus imitaciones.

Las hace bien.

Helen, no le animes.

Si tiene público, seguirá. Qué tortura.

Podría torturarte, soy el Pequeño César.

¿Quién es ese?

Edward G. Robinson.

Parecía Cardew Robinson.

Lo hace para enfadarme, qué nervios.

¿Mi manduca?

En el horno, filete y cebollas.

- ¿Otra vez? - Cuidado o te los estamparé.

Mira que hacerles ascos a un filete y cebollas.

Muchos no pueden comerlo. Mañana, comida de perros.

No suena bien.

Lo que tengo que aguantar.

No debí casarme. ¿Qué puñetas vería en ti?

¡Mamá!

- ¿Qué? - Tengo hambre.

Cómete a alguien.

Un día me los cargaré.

Vamos, comicucho, vámonos.

¿Has oído lo último?

Entierran a católicos con protestantes. Están igual de muertos.

Pronto pasará el autobús, ponte debajo.

Adiós, Ed.

- Adiós, Curly. - Adiós.

- Necesitas afeitarte. - Y tú.

¡Basta ya, pesado!

- ¿Andrews? - Presente.

- ¿Horton? - Presente.

- ¿Barnes? - Presente.

- ¿Bedson? - Presente.

- ¿Bell? - Presente.

- ¿Clotworthy? - Presente.

- ¿Crowley? - Presente.

- ¿Davies? - Presente.

- ¿Duckworth? - Presente.

- ¿Dunne? - Presente.

- ¿Ferguson? - Presente.

Tu cartilla.

¿Otra vez el oído?

Te lo has hurgado, ¿verdad?

Qué marranos sois los críos.

¡Dale!

¡Vamos!

Chívate e iremos a por ti.

¡En fila!

Vuelta hacia la derecha.

Paso ligero, izquierda, derecha, izquierda...

El proceso de erosión.

La erosión es el efecto acumulativo...

de diversos procesos. Punto y aparte.

En general, pueden dividirse en cinco grupos.

Uno:

la erosión de los ríos.

Dos:

la erosión de la lluvia.

Tres:

la erosión glacial.

Cuatro:

la erosión del viento.

Y cinco:

la erosión...

marina.

La vida también participa en la destrucción.

Uno:

los ríos y sus valles.

Jesús, María y José,

os doy mi corazón y mi alma.

Jesús, María y José,

os doy mi cuerpo y mi sangre.

Jesús, María y José,

asistidme en mi última agonía,

y que mientras muera, pueda decir:

"Jesús, apiádate, María, ayúdame."

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Un dulce beso...

y luego, nos separamos.

Un adiós,

y luego, hasta siempre.

Con el corazón encogido,

lágrimas te prometeré.

Con suspiros...

y lamentos encontrados...

te haré frente.

¿Qué tal, Sra. Davies?

Hola, Sra. Tyler.

Nunca...

amamos tan ciegamente.

Nunca amamos...

con tanto cariño.

Nunca unidos,

nunca separados.

Nunca...

se nos rompió el corazón.

Adiós, a ti,

la primera y la más hermosa.

Adiós, a ti,

la mejor y más querida.

Deseo para ti toda la dicha...

y todo el placer,

la paz, la satisfacción,

el amor y el placer.

Un dulce beso...

y luego, nos separamos.

Un adiós,

y luego, hasta siempre.

Con el corazón encogido,

lágrimas te prometeré.

Con suspiros...

y lamentos encontrados...

te haré frente.

¡Encended la luz!

¡La noche de los espíritus!

- ¿Te has divertido, Bud? - Sí.

Está bien, ¿eh?

¿Te has subido a todo?

No. He probado la noria.

¿Te has mareado?

Sí.

Yo subí al tiovivo.

Subí con Jean, ¿la conoces?

Tomamos algodón de azúcar.

¿Y tú?

Buenas noches, Bud.

Cielos, Srta. Esther.

Espero no ser muy atrevido.

No necesitas dormir para estar bella.

Bonito cumplido.

- ¿Cómo es? - ¿Cómo es qué?

Por la barandilla, se asoma un rostro...

tierno y dulce...

y... y...

Cautivador.

Nadie, sólo esos ojos marrones,

tiernos y expresivos...

miran...

desde el rostro más hermoso de la ciudad.

Desde la barandilla...

conmigo.

Jesús,

es el peso, no de la cruz, sino de mis pecados,

lo que te hace sufrir tanto.

Por los méritos de esta primera caída,

líbrame de la desgracia de caer en pecado mortal.

Te amo, Jesús,

sobre todas las cosas.

Me arrepiento de corazón por haberte ofendido.

No permitas que vuelva a separarme de ti.

Haz que pueda amarte siempre...

y luego, haz conmigo lo que quieras.

Gloria al Padre,

al Hijo,

y al Espíritu Santo,

como era en un principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos,

Amén.

Deprisa, sabemos lo que queréis esconder.

Ahí fuera en el mar,

con la enorme y brillante luna...

derritiendo tu corazón de piedra,

me gustaría llevarte...

en un barco lento a China,

todo para mí solo.

- ¿Quién eres? - Soy Atila "El Huno".

- ¡Esther Williams! - ¡Cabrón!

Edna, dile que se comporte.

Matan a algunos por menos.

- ¿Tomas algo? - En un momento. Voy a dar un paseo.

- Da uno por mí. - ¡Cállate!

Qué frío hace.

Bongo, bongo, bongo, no quiero irme del Congo,

no, no, no, no.

¿A que canta fatal?

Cómo desafina.

Binga, banga, bongo, me encanta la selva.

No quiero irme.

Ahogadle.

Compórtate o Edna te dará 40 latigazos.

Buen incentivo, ¿eh?

- ¿Bebes algo, Curly? - Deja, Judy me servirá.

Ya vale. No paras hasta no poder andar.

Venga, nena, sé buena.

Es bueno ser bueno.

La gente es la gente.

Pomelos no, seguro. Vive en su mundo.

Mundo...

No quiero morir, soy un Yankee Doodle Dandy.

Basta de imitaciones o te mato.

¿Dónde tienes el abrigo, listillo?

- Chico, nadie... - ¡Cállate ya, zumbado!

Dejaré la noche...

para los soñadores.

Y dejaré el canto de los pájaros...

para los ciegos.

Dejaré la luna en lo alto...

para los enamorados,

cuando me vaya de este mundo,

cuando me vaya de este mundo.

Era la canción de mi mamá.

Nena, cántanos una.

No sé por qué te amo tanto como lo hago.

No sé por qué, pero te amo.

No sé por qué...

me emocionas tanto.

No sé por qué, pero me emociono.

Nunca aceptas mis carantoñas.

Sólo me abrazas...

cuando bailamos.

No sé por qué te amo tanto como lo hago.

No sé por qué, pero te amo.

Vamos. Ahora Bud.

Somos fenomenales.

Vivimos en los mejores hoteles.

Y preferimos el campo alejado del olor de la ciudad.

Somos banqueros de Wall Street,

con mucho dinero.

Abriríamos la caja fuerte,

pero olvidamos dónde está la llave.

Los Vanderbilt nos esperan en el club.

El problema es que no sabemos cómo ir.

¡Ese es el problema!

Navegaríamos por la avenida,

pero no tenemos yate.

Cabalgaríamos por la avenida,

pero dispararon al caballo.

Iríamos en tranvía,

pero no tenemos para el billete.

Así que iremos caminando por la avenida.

Sí, iremos caminando por la avenida.

Sí, iremos caminando por la avenida hasta llegar.

Dices que no te saco, iremos a bailar.

- Somos muy viejos. - Somos jóvenes de espíritu.

Te creerás Peter Pan, yo no soy Wendy. ¡No vamos!

Sí, Edna, no, Edna, a mandar, Edna.

Qué frío, ¿mi chaqueta?

- ¿Qué pasa? - Mete los brazos.

Mi cosita está fría.

Si fuera mayor, tendría escarcha.

Tú, preciosa muñeca.

Tú, gran preciosa muñeca.

Helen, no te cases,

acabarías con un cabrito así.

- Deja que te abrace. - ¡Chitón!

¡Adiós!

Acuéstate pronto.

- Cierra, Kev. - Sí, mamá.

Es el Sr. Yates.

Tiene cáncer.

- Bud, vamos a misa. - Sí, mamá.

- Adiós, Albie. - Adiós.

¿Vais a Cast Iron, Kev?

No, a Woolton.

¿Puedo ir?

No tienes bici, Bud.

¿Pero me traerás peras?

Sí.

¿Puedo probar tu bebida, Kev?

No te gustará.

¡Qué asco!

Ya te dije que no te gustaría.

- Cuidado con el coche. - Mira a ambos lados, Jean.

¿Puedo ir?

¡Dejadme ir!

¡No olvidéis las peras!

Eso era "Ray's A Laugh",

con Kitty Bluett, Kenneth Connor, Leighton Brown, Rosalind Knight, y Ted Ray.

Este programa fue escrito por Bernard Boddington y Charles Hart...

y producida por Leslie Griffiths.

Oigo a los bosques de algodón que susurran:

"Tammy, Tammy,

Tammy está enamorada."

El viejo búho...

le ulula a la paloma:

"Tammy, Tammy,

Tammy está enamorada."

¿Siente mi amado lo que yo siento...

cuando se acerca?

El corazón me late con tanta alegría...

que parece que él pueda llegar a oírlo.

Ojalá yo supiera si él sabe...

con qué sueño.

Tammy, Tammy,

Tammy está enamorada.

Pajarito, pajarito, tú y yo lo sabemos.

Tammy, Tammy...

Y en el púlpito, diciendo tonterías,

el reverendo Lord Henry D'Ascoigne.

Los D'Ascoigne siguieron la tradición aristócrata...

e hicieron cura al tonto de la familia.

En pie.

En fila.

Media vuelta.

Buenas noches.

- Buenas noches, señor. - Adiós.

¡Eres gentuza! Eso es lo que eres.

¡Y tú, Windrush, un canalla!

Tammy, Tammy,

Tammy está enamorada.

¡Vamos!

¿No vas al cine?

No tengo con quién ir.

¿Y Albie?

Iba con John Hughes.

Diles si puedes acompañarles.

Si tuviera mi vida...

para vivirla otra vez,

no cambiaría nada de lo que he hecho.

Seguiría gustándome vagar...

a ese lugar que llamo hogar,

donde la felicidad nunca se acabaría.

Te iría a buscar...

cuando acabara el colegio,

y recorreríamos los caminos...

que conocimos un día.

Si tuviera mi vida...

para vivirla otra vez,

me volvería...

a enamorar...

de ti.

Y por fin llegó.

George Amberson Minafer...

recibió su merecido.

Tuvo lo que merecía...

y mucho más.

Quienes tanto ansiaron esto, no estaban para verlo. Nunca lo supieron.

Quienes aún vivían, habían olvidado el asunto...

y también a él.

Cuatro:

la erosión del viento.

El agua marina reacciona...

al roce del viento sobre la superficie,

a la variación de la temperatura y a la salinidad,

a la atracción gravitacional lunar y solar,

y a la fuerza Coriolis.

A) Mareas y corrientes.

¿Sabes qué es eso?

¿Eso?

Es una gran tarta. Una tarta de boda.

La mía.

En este día, antes de que tú nacieras,

trajeron esta decadencia.

Nos desgastamos juntas.

Los ratones la habrán roído.

Pero dientes más afilados me han roído a mí.

Y me gustaría ver a alguien interpretar.

Interpreta.

Interpreta.

- ¿Qué te regalaron, Albie? - Un disfraz y una pistola.

A mí, Kevin, un reloj.

Algunas de esas estrellas murieron.

Nacieron cuando Jesús vivía.

- ¿Cómo lo sabes? - Lo dijo el profesor.

No hay estrellas sobre el lago,

el pálido centinela vigila.

La luna está medio despierta...

en medio de la acechante bruma gris.

Las últimas hojas rojas caen...

alrededor del pórtico de las rosas.

El reloj ha dejado de sonar,

el largo día acaba.

Sentémonos junto a la silenciosa chimenea...

y quedémonos en calma...

para contar los sonidos del júbilo,

ahora mudos para siempre.

No hagamos caso de lo que la esperanza cree...

y el destino dispone.

La sombra rodea los aleros,

el largo día acaba.

Las livianas ventanas se debilitan,

se marchitan despacio.

El fuego que era intenso,

ahora crepita débil.

Crepita débil.

Vayámonos a la cama sin sueños,

donde reposa el dolor.

Ya se ha cumplido el trabajo,

el largo día acaba.

Vayámonos a la cama sin sueños,

donde reposa el dolor.

Ya se ha cumplido el trabajo.

Ya se ha cumplido el trabajo.

Vayámonos a la cama sin sueños.

El largo día acaba.

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