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[música mística]

[se abre la puerta]

[con acento español] Gracias.

[música eclesiástica]

[aves trinando]

[fraile Miguel] Existe una fuerza motora que sobrepasa la voluntad humana

que nos permite realizar colosales tareas

casi imposibles para las capacidades humanas.

Y esa gran fuerza no es algo físico, palpable ni material,

sino que yace desde el espíritu mismo de cada ser.

Esa gran fuerza que nos impulsa a seguir adelante…

es la fe.

[música eclesiástica]

Cuando los franciscanos llegamos a estas tierras,

nos adentramos profundamente a donde la espada no pudo.

y como armas, solo traíamos un crucifijo

acompañado con palabras de vida y consuelo.

Los indígenas le tomaron especial afecto a las imágenes de Nuestra Señora Madre.

[aves trinando]

Load y bendecid a mi Señor

y darle gracias, hermanos,

pero darle gracias y seguidle siempre con gran humildad,

con alegría.

Darle gracias y servirle pero servirle con gran humildad por la hermana agua.

[cantos gregorianos]

[música eclesiástica]

[aves trinando]

[música lúgubre]

…te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo.

Para que, libre de tus pecados…

¿Por qué?

Dios mío… ¿Por qué?

[fraile Miguel de Bolonia] Entre el camino, algo llamó mi atención.

A la distancia yacía escondido entre abundantes mezquites

y posado en la oscuridad del olvido, el pueblo de Mezquititlán.

[música de esperanza]

[aves trinando]

[fraile Miguel] ¿Te gusta?

Algo aquí dentro me dice

que tú vas a cuidar muy bien de Nuestra Madre.

[música eclesiástica]

[termina música eclesiástica]

Sí, no sé qué voy a hacer porque no me quiere pagar.

Es bien difícil para pagar.

Sí, pues mira el problema es que le dejé mucho producto.

Bien, pues ya se lo dejaste, le dejaste el producto.

Carmen… Carmen. ¿Qué vas a hacer el fin de semana?

Voy a ir a Tultepec a visitar a mis papás. Ya tengo mucho tiempo sin verlos.

Ay, Carmen. Cómo me gustaría regresar a cuando éramos niñas. ¿Te acuerdas?

Sí, me acuerdo. A mí también me gustaría,

pero a veces no se puede. Tal vez cuando a Pancho le den un aumento.

Vamos, mujeres, que tenemos que lograr la meta de producción.

No se preocupe, yo ya aventajé hasta lo del fin de semana.

Me parece muy bien,

porque si no, no podría darte los días que pediste para tu viaje.

Pienso meter dos horas extras para poder terminar mi producción.

¿Y tú, qué tal? Ya vi que te la pasas en la plática.

¿Yo? Si yo sigo haciendo bien mi trabajo, como siempre.

[dudoso] Ajá.

Sigan trabajando.

[suena motor de auto]

[música sombría]

- Oye, Pancho. Te llama el patrón. - Ahí voy.

Si le he dedicado diez años de mi vida. ¿Por qué me hacen esto?

Pancho, llegas tarde todos los días, llegas tomado,

no entregas el trabajo a tiempo.

Así no te puedo ayudar.

Entiéndame, tengo familia.

Mi esposa y yo trabajamos

y apenas sacamos para los gastos de la casa.

- Deme otra oportunidad… - No se puede, Pancho.

Son órdenes de arriba.

Reubíqueme, patrón, por favor…

Ahí está el finiquito, Pancho. Lo siento.

[música triste]

Pancho…

Ya deja eso.

Échale ganas.

[el patrón suspira]

Este.

[música de esperanza]

- Señorita, ¿qué precio tiene ese vestido? - Cuesta 4500.

Pero contamos con sistema de apartado.

- Qué amable, muchas gracias. - De nada.

[Carmen] Entonces, ¿te gustó este?

Te vas a ver muy hermosa en ese vestido, Gaby.

[Carmen] Oigan, ¿ya subieron todo?

[Pancho] Yo sí.

- ¿Tú, Gaby, ya subiste todo? - ¿Podemos comprar otra?

Sí, luego.

¡Apúrate, Carmen!

[perro ladrando]

[Carmen] ¡Ya voy!

- [Gabriela] ¡Abue! - ¡Mi amor!

¡Ay, qué alegría verte, chiquita!

- Pasa. - [abuelo] ¡Mija!

Qué milagro, ¿eh? Mi niña hermosa.

- ¡Hola! - [Pancho] ¡Suegra!

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no habían venido? - El trabajo.

- ¿Qué hubo, don Pancho? - Don Gerónimo.

- [Gerónimo] Pase. - [Pancho] Gracias.

Qué milagro que vinieron a visitarnos, ya los extrañaba.

Nosotros también a ti.

No vienen muy seguido porque su trabajo no se los permite, ¿verdad, hija?

Pero lo bueno es que están hoy aquí de visita.

- Siéntense, por favor. - Sí.

¿Y mi Gaby? ¿Cómo está?

[Pancho] Gabriela, tu abuela te está hablando.

Bien, abue.

Qué grandota está, ¿verdad? Y qué hermosa te has puesto, mi amor.

- Ya tienes novio, ¿verdad? - Mamá, apenas es una niña.

Se me hace que tú tienes novio, ¿eh, hija?

No, mis papás todavía no me dejan.

Hasta después que cumpla sus quince años y ya veremos.

Bueno, ¡pues lo vamos a ver muy pronto porque para eso faltan ya cinco meses!

- Le van a hacer fiesta, ¿verdad? - En eso estamos, suegra.

Y Carmen trabaja horas extras para completar los gastos.

Bueno, pues no se olviden de invitarnos

porque últimamente nos tienen muy abandonados ustedes, ¿eh?

De eso puede estar completamente segura, señora.

¿Y cuánto tienen ahorrado?

Solo tenemos 20 000 pesos. Hemos tenido algunas dificultades.

Gaby, ven. Enséñame tus dibujos.

Bueno, pues yo tengo un ahorro, no es mucho,

pero me gustaría colaborar en el cumpleaños de mi Gaby.

- No será necesario. - Si pudiera ayudar, se lo agradeceríamos.

Con muchísimo gusto.

Hija, tienen que aceptarlo, por favor.

- No, de verdad, no es necesario. - Claro que sí, mi amor.

Más tarde, tu papá y yo vamos a buscar entre nuestros ahorros

y con mucho gusto les vamos a dar una cooperación, ¿verdad, viejo?

Por supuesto que vamos a apoyar a la familia, hija.

Y sí, sí es necesario, suegra. Gracias.

Que no, Pancho. Entiende que no.

No me hagas esto en frente de mis papás.

¿Y qué tiene de malo aceptar la ayuda de tus padres?

Nosotros podemos pagarle su fiesta a Gabriela.

Ya juntaremos el dinero.

Viendo como está la situación, cualquier ayuda es buena.

Si no te gastara todo lo que ganas en alcohol, ya tuviéramos el dinero.

Pues deberías aceptar la ayuda de tus padres

porque me acaban de despedir.

Espero que estés bromeando, Francisco.

Ya buscaré yo otro trabajo.

Mientras, acepta la ayuda que te ofrecen tus padres.

No la voy a aceptar. Consigue trabajo.

Despedido, sin dinero. Pero eso sí, para alcohol no falta.

A ver, ¿por qué no se relajan? Pónganse cómodos, disfruten del postre

y platíquennos.

Tranquilo, Pancho.

[Carmen] Gracias.

[Gerónimo] Bueno, y cuéntenme, ¿cómo han estado?

¿Cómo les ha ido?

[música lúgubre]

Mamá…

¡Gaby!

[aves trinando]

[acento español] Hombre, ¿cómo os ha ido en vuestro viaje?

De lo más placentero.

Aunque unos naturales ladrones intentaron robarse nuestros caballos.

Pero solo tenían hambre.

Les dimos agua y alimento,

y terminaron custodiándonos el resto del camino.

[ríe]

No entiendo.

¿Cómo es posible que los naturales de estas zonas estén tan desatendidos?

Hombre, yo sé que queréis seguir

con todo el proyecto que tenía vuestro virrey, ¿verdad? Claro.

Y mirad que hemos puesto todo nuestro empeño

en dar el mejor trato a nuestros naturales.

Solo que…

Bueno, es que son muchos y no hemos podido atenderlos, pero…

Estamos en eso.

Pues vuestros empleados más bien parecen esclavos.

Eh… Por cierto, hemos preparado algo para vuestra merced. Espero os guste.

Y yo espero que no sea un banquete tan grande como el de la vez anterior.

Hombre, a ese paso, terminaré tan gordo como vuestra esposa.

[ríen]

Por cierto, ¿dónde está ella?

Ella está en España solucionando asuntos, sí… Sí.

Ah… Y yo que quería saludarla.

Pero bueno, veamos que es lo que tenéis preparado.

[hacendado] Hombre, adelante.

[tambores]

[aplausos]

[música indígena]

[rimbombante] Damas y caballeros.

Prestad atención, que esta celebración os debemos su emoción,

pues al ser testigos de la siguiente acción,

¡vuestro virrey querrá saltar de su balcón!

[aplausos]

Para celebrar la llegada de vuestro querido virrey,

hemos decidido organizar una humilde celebración.

¡Tan humilde que ha durado la noche entera!

Y también quiero aprovechar la oportunidad

para agradecer a vuestro querido anfitrión.

¡El hacendado Buenaventura De La Garza!

[aplausos]

Y para que no se duerman…

comenzaremos con actos que desafiarán toda lógica.

Y aquellos hombres que sean tan osados para enfrentar a la muerte,

y logren la hazaña conocida como el salto final,

se llevará, por parte de vuestro enviado del virrey,

¡cien monedas!

[aplausos]

Y aquí tenemos a vuestro primer participante.

[tambores dramáticos]

María.

Pensadlo bien.

Espero vuestra respuesta antes de partir a España.

Sé que no queréis volver atrás y…

os respeto esa decisión,

pero no puedo quedarme aquí.

Mi hogar es España.

No os preocupéis, padre.

Lo entiendo perfectamente.

[caballo relinchando]

Yo estaré bien.

Y recuerde escribirme una carta en cuanto regrese a España.

Os amo.

No lo olvidéis jamás.

Necesito que nos acompañes.

¡Venga, venga, venga!

[caballo relinchando]

Me imagino que el siguiente seréis tú, ¿eh?

[ríe]

Mi famoso amigo.

Mira que me agrada veros con vida, ¿eh?

Lo mismo digo. Si os daba por muerto.

Creí que habíais dejado los juegos donde se fuerza la suerte, ¿eh?

Sí, yo los he dejado.

Ellos son los que no me dejan a mí.

[ríen]

¿Qué os parece si hacemos esto un poco más interesante, eh?

Venga, ¿qué os tramáis?

Os apuesto cien monedas

a que no os atrevéis a ser el siguiente participante.

¡Cien monedas!

Qué atrevido.

Yo os apuesto tan solo diez

a que no os atrevéis a ser el siguiente después de mí.

[resopla]

- ¿Eh? - Vale, picha.

[vítores y quejidos]

¡Joder, vale!

Que es mi turno.

[Florencio] Vale.

¿Hay alguien más entre el público que se atreva a enfrentar a la muerte?

[risilla irónica]

¡Tenemos a nuestro siguiente participante!

[música de tensión]

[vítores de la audiencia]

¿Cuánto tiempo?

Demasiado.

¡Venga!

Estoy esperando mi pago.

También me he enterado que mañana partes a Veracruz.

- ¿Acaso no pensáis informarme? - Os lo iba a decir.

[ríe]

Julio.

Esta vez no caeré en vuestras artimañas.

- Que os conozco bien. - Os juro que esta vez no fue mi culpa.

Os prometo pagar hasta la última moneda.

Tu suerte se ha acabado.

No tenéis con qué pagarme, ¿o sí?

Has trabajado para mí por muchos años.

- Os he dado buenas tierras. - Os lo agradezco.

Pero como siempre os he dicho:

"Quien no aprovecha sus tierras… pierde".

¿Mi hija? ¡Mi hija no!

¡No le hagáis daño! ¡Os lo ruego, por favor!

[susurra] Tráeme a esa.

Tranquilo, Justino.

La suerte siempre está de nuestro lado.

Venga, guapo. [caballo resopla]

[música de tensión]

[vítores]

[aplausos]

¡Lo prometido es deuda!

¡Tenemos a nuestro ganador!

[aplausos]

Vale, cien monedas, tu vida resuelta, ¿eh?

Justino va a comer como un rey.

¡Ea! ¿Qué estáis esperando?

Ese caballo no se va a montar solo.

Será otro día.

No.

Que pésima actitud.

¡Eh! [chasquea los dedos]

Ah…

Que… ahora vuelvo.

Disculpe, creo que la conozco.

Creo que la conozco.

Eso le dice usted a todas.

Dígame una cosa.

¿Cuántas han caído en sus jueguecillos?

Pues me ha funcionado con más de la mitad de las mujeres a las que se los digo.

Pero…

esta vez lo digo en serio.

Creo que la conozco.

¿No me recuerda?

En Veracruz.

¿Es usted…

aquél niño volatinero?

¿Que se ganaba unas monedas a la orilla del puerto

caminando sobre una cuerda?

- No se parece nada. - [ríe] Vaya.

Han pasado tantos años.

Vaya que sí.

Y si tan solo las monedas fueran igual de permanentes que las cicatrices… [ríe]

Otra cosa.

[música romántica]

Eh…

Vuestro padre, ¿cómo se encuentra?

Hoy está presente, de hecho.

Aunque

parece que aquí no es para él.

¿Y aquí sí es para usted?

- Me va mejor que en España. - Ah, bueno.

No me quejo.

[Santiago ríe]

¿Y a usted, le gusta el Nuevo Mundo?

Sí.

Mucho.

[titubea] También, no me quejo. [ríe]

La verdad es que la suerte siempre me ha favorecido

y volver a España sería una locura

puesto que no tengo familia ni amigos allá.

Pero bueno, aquí tengo a mi caballo Justino,

mi suerte y un mapa mal trazado que siempre hace que me pierda.

[María ríe]

[Santiago ríe]

- Es curioso. - ¿Qué?

Que para alguien que presume tanto de su buena fortuna se pierda tan seguido.

[Santiago ríe]

Eso no habla muy bien de vuestra suerte, ¿no lo cree?

Bueno… [titubea]

Supongo que tiene razón.

Pero yo siempre he creído que

todo depende de dónde termina perdiéndose uno.

¿No lo cree?

[música romántica]

Y hablando de la suerte, quería preguntarle si le gustaría…

Vuestro padre quiere verla. Acompañadnos.

[música romántica termina abruptamente]

[algarabía de fondo]

Ey. Que a veces el dolor no es suficiente, ¿eh?

[ríen]

Venga, vamos.

Venga.

Quiero hacerte una pregunta.

Decidme.

¿Tú has trabajado con ese hacendado?

Sí. ¿Por qué?

¿Qué es esa mujer de él?

Vale, no sé.

Lo único que sé es que su padre le debía un dinero al hacendado.

Gracias.

Disculpe.

- Necesito hablar con usted. - Anda, decidme, ¿qué os trae por aquí?

Vengo a negociar.

[ríe burlonamente]

¿Tú, un muerto de hambre?

¿Qué puedes ofrecerme?

Os ofrezco 150 monedas a cambio de la deuda de aquel hombre.

La deuda de ese hombre está pagada.

[ríe]

Así es que retírate de mi vista.

No volveréis a verme.

¿Haciendo amigos?

Necesito un favor.

[Diego ríe]

No, tío.

Yo no vuelvo a prisión por vuestra culpa, ¿eh?

Uh, vale.

Si hicisteis varios amigos ahí.

Por nada.

Vale, que aún no me convencéis del todo, ¿eh?

[ríe]

Ya os convenceré en el camino.

[grillos y animales nocturnos]

Voy con Buenaventura. Si se vuelven a dormir,

les corto la cabeza.

[música lúgubre]

Es aquí.

¿Qué estáis haciendo?

- Sabes que en Andalucía hay que cuidar… - Hay que cuidarnos el pellejo.

Vale.

Si tenéis algo de cabeza, debéis hacerlo tú también, ¿eh?

Tú quédate aquí con los caballos que ahora vuelvo.

Eh.

Soy yo el que conoce la hacienda, ¿eh?

Y yo soy el más sigiloso.

Y yo sé dónde guarda el oro.

Yo soy el que más experiencia tiene.

(Diego ríe)

Hagamos esto.

- Os apuesto diez monedas. - Venga, vale.

Suficiente reto por hoy, ¿eh? Anda solo.

La vejez os ha golpeado.

[música de tensión]

[música de esperanza]

Vaya. ¿Robáis mujeres, ahora? Eso no lo veía venir, ¿eh?

No he robado nada, la he tomado prestada y pienso devolverla.

Mira que este nunca devuelve lo que toma prestado, ¿eh?

Lo que él quiere decir es que ha sido una hazaña muy difícil.

Vale, vale.

¿Les parece si mejor nos vamos?

En el camino continúan su charla.

¿Ah?

So.

Amigo, yo de acá parto, ¿eh?

Ha sido un placer ayudaros.

Vale, Diego.

Gracias por vuestra ayuda y espero veros pronto.

Bueno, espero que no muy pronto, ¿eh?

Señorita, cuídemelo mucho.

Mucha suerte para ambos.

[María] Lo mismo digo.

¡Arre!

¿Y bien, antigua amiga?

Ahora que sois libre,

¿a dónde pensáis ir con vuestro padre?

No.

A mi padre le escribiré una carta para que no se preocupe por mí.

Me parece que he encontrado mi destino aquí.

[música romántica]

Ya lo creo.

Y bueno, entonces, ¿a dónde quiere ir, señorita?

Pues vayamos a donde el destino nos lleve.

Ya veréis lo increíble que el destino puede ser.

[música de triunfo]

[médico] Al parecer, su hija solo tuvo un colapso por debilidad.

La causa más probable es por desnutrición.

[sirenas de ambulancia]

En teoría, se encuentra bien por el momento,

pero tendrán que dejarla uno o dos días en el hospital

hasta que se estabilice, ¿de acuerdo?

¿Puedo ayudarla en algo?

Mi niño está muy enfermo.

Cada vez está peor.

Lo siento mucho, señora.

¿Cómo se llama su hijo?

Mi niño se llama Pedrito.

Y desde los tres años él ha estado sufriendo lo que usted no se imagina.

Verlo todos los días luchar con todo esto que le está pasando…

[suspira] me da ánimo para seguir adelante

cada vez más.

Yo estoy aquí

porque mi nieta se desplomó en la sala de mi casa.

Le salió sangre por la nariz.

Y realmente estoy preocupado.

[suspira, ríe]

Los niños, nuestros chiquitos.

Ellos son los que nos dan tanta fuerza.

Ya salió mi hija. Voy a ver qué pasa, señora.

Tú tienes la culpa de todo.

Si dedicaras más tiempo a la casa, la niña estaría mejor

y no estuviera pasando nada de esto.

¿Ahora todo es mi culpa?

Según tú, yo soy la culpable de todo.

- Al menos yo sí tengo trabajo. - Tú sabes que la situación no es fácil.

Y mira, por el dinero

no te preocupes. Aquí tienes de sobra.

[billetera resuena en el piso]

No me vengas con tus cuentos, Pancho. Si te conozco bien.

- Te la pasas de vago todo el día. - ¿Tú cómo sabes?

- Si ni siquiera te la pasas en la casa. - Más te vale que consigas trabajo,

- porque si no… - ¿Porque si no, qué?

Me voy a ir a vivir con mis papás.

Tienes una hija, Pancho. Te sigues comportando como un niño.

- Mira, mejor ya… - ¿Mejor qué?

A mí no me vas a faltar al respeto.

[música de tensión]

[Remedios] Ya me tengo que ir a trabajar.

¿Puedes hacerles caso a las enfermeras de todo lo que te digan?

[Pedrito] Sí, mamá. Te quiero.

[Remedios] Yo también.

Adiós, mamá.

Escuchaste a mi mamá antes de irse, ¿verdad?

No.

No te preocupes, aquí todo se escucha.

¿Qué dibujas?

Solo como me imagino mi vestido para mis quince. Mira.

- Me gusta el diseño. - Tengo otras versiones.

[por el altoparlante del hospital] Doctor Ángel Villalobos,

a radiología, por favor.

- Oye, tú no deberías estar aquí. - ¿Por qué?

Mírate, no pareces alguien que está enferma.

Sin ofender, pero tal vez al rato seas parte del club.

Llevo pocos días aquí. ¿Tú cuántos llevas aquí?

Poquito, pero no te preocupes.

Pues, te acostumbras a todo.

- Menos a la comida. - ¿Y qué me recomiendas?

Frijoles y huevo. Es la especialidad de aquí.

Me refería a estar en hospitales. ¿Cómo aguantas tanto?

Pues, si te sirve de algo, piensa que estás en otro lugar.

En donde tú quieras. Eso a veces funciona.

[sirenas de ambulancia]

¿Y tú crees en Dios?

La respuesta es obvia.

Yo también, pero luego de una manera distinta.

¿A qué te refieres?

A que a veces Dios nos envía a este mundo para ponernos pruebas

y cuando ve que las hemos superado, nos da otra, y otra y otra.

- Y así siempre para ponernos bien… - Sí.

Y hacernos más fuertes ante la vida. Suenas como mi abuelo.

[monitor cardíaco]

[música del norte de México]

Raúl.

Sírveme una, por favor.

- ¿Te la apunto? - Sí.

[hombre] Ay, compadre. Mire cómo anda.

Bien.

Andamos.

Pero se toma una conmigo, ¿verdad?

No quiero tomar mucho.

Ah, una no es ninguna.

¿O qué, le pega su mujer?

- Salud. - Salud.

[Remedios] Quisiera estar más tiempo contigo, pero…

no puedo porque tengo que trabajar.

Y…

[suspira, llora]

Quisiera estar tiempo contigo, pero…

no te apures, vas a estar muy bien.

Vas a ver que luego vamos a poder ir a la playa.

Vas a estar muy bien, vamos a ser muy felices allá.

Vas a correr,

y luego…

[solloza]

[vomita]

[música sombría]

[música de esperanza]

[Gabriela] Abue.

¡Ya se despertó mi Gaby!

¿Cómo te sientes, chiquita?

- Mejor que antes. - Qué bueno, mi amor.

Mira, ella es la Virgencita de San Juan.

Ha intercedido por miles de personas y ha curado a mucha gente.

Eso sí, hay que pedirle y rezarle con mucha fe.

Y vas a ver cómo también a ti te va a ayudar.

Vamos a rezarle, ¿sí?

A ver, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Padre nuestro que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre.

[toca la puerta]

¿Sí?

- Buenas. ¿Está el gerente? - [duda] ¿Para qué lo busca?

Quería dejarle una solicitud de empleo.

Déjemela, yo me encargo.

[sarcástico] Gracias.

- Hola, ma. ¿Cómo va todo? - Todo bien, mija.

Hola, mi Gaby.

- ¿Cómo estás? - Bien, ma.

¿Qué haces?

¿Somos nosotros?

Sí, junto a la Virgencita.

Y cuando lo termines, me lo voy a llevar, mija.

Oye, ma.

- ¿Y esta foto, de dónde la sacaste? - Me la trajo una enfermera

que se la encontró tirada dentro del hospital.

Ma, ¿te gusta el altarcito que puso mi abue?

Sí, Gaby. Está muy bonito. Es para que la Virgencita te cuide.

[monitor cardíaco de Pedrito]

Oye, ma, ¿Pancho no ha venido?

[monitor cardíaco entra en paro]

[respiración agitada de doctores]

[sirena de ambulancia] [alarma de emergencia]

[mujer sollozando]

[aves trinando]

[coro angelical]

[Cecilia] ¿Qué pasó?

Al parecer no es solo desnutrición.

Le van a hacer más análisis.

Me tuve que quedar sola en el hospital.

Tranquila, espera a ver qué dicen los médicos.

- ¿Qué pasó con Pancho? - Nunca me quiere escuchar.

Mira.

Es un taller que organiza la iglesia.

Dáselo.

Por cierto, hace rato vino Ramón.

Le dije que estabas en el baño, pero como que no me creyó.

No puede ser.

Todo se me está juntando.

Demasiada plática, ¿no les parece?

Como que a alguien no le sirvió el despertador.

Ramón, por si no lo sabías, Carmen tiene a su hija grave en el hospital.

Pues espero que se mejore pronto,

pero también espero que sea la última vez que llegas tarde.

Me lo estás poniendo muy difícil.

Comprendo que tienes a tu hija enferma,

pero los supervisores me están presionando.

Ya les dije que eres de las mejores,

- pero no… - No volverá a suceder.

- Discúlpeme, Ramón. - Eso espero, Carmen.

- Oye, Ceci. - Sí, dime.

Saliendo del trabajo, ¿me puedes llevar al hospital?

Por supuesto. Aprovechando paso a ver cómo sigue Gabrielita.

[ríen] Y dice la viejita: "¡ay, no! Porque está muy feo y muy trompudo".

[Carmen] Ya llegué.

- [Carmen] Hola. - [Gerónimo] Hola.

Hola.

- Hola. - Mamá.

- Hola, mi amor. - [Carmen] Hola, Gaby.

- ¿Cómo te sientes hoy? - Bien, ma.

Mira, hoy vino mi abuelito Gerónimo a visitarme.

Me da gusto que te sientas mejor.

Ya se pueden ir, papá. Gracias por ayudarme a cuidar a Gaby.

Antes, tu papá y yo queremos hablar contigo.

- ¿Y es muy urgente, mamá? - Vamos afuera, mi amor.

Tu papá, Mariela y yo nos vamos en peregrinación

a visitar a la Virgen de San Juan de los Lagos.

Ay, mamá. Me asustaste.

Pero ¿por qué ahora?

Pancho no sé ni dónde está. Yo necesito de su apoyo.

Hija, sabes que siempre tienes nuestro apoyo, pero en esta ocasión

queremos ir personalmente a pedir por nuestra Gaby y por la familia.

Carmen, este es el momento en el que debemos de tener mucha fe.

La Virgencita le va a hacer el milagro a nuestra Gaby. Estoy bien seguro, mija.

Es el momento en el que necesitamos estar más unidos.

Pancho no se ha presentado.

Ya me está cansando ese hombre. Si sigue así…

Tranquila mija, por favor, tranquila. Todo va a estar bien.

[Gerónimo] Todo va a estar bien.

Los entiendo.

Si quieren ir, está bien.

Si creen que eso le va a ayudar a Gabriela, pues adelante.

Solo serán unos días y todo va a estar bien.

Nosotros pediremos por nuestra Gaby.

Mientras tanto tú y Pancho cuiden bien de ella. ¿Sí, mi amor?

Sí, ma. Vayan y pidan por la familia.

Entramos a despedirnos por Gaby y nos vamos, ¿sí, mi amor?

[música de esperanza]

- Te quiero mucho, mija. - Yo también.

Te quedó precioso, mi vida.

Qué bonito está, mija.

Mija.

Nos vamos por unos días a San Juan de los Lagos

con la Virgencita a pedir por ti.

Regresamos pronto.

[sollozando] Pero acuérdate,

te portas bien y haces caso a todo lo que te digan los doctores, ¿de acuerdo?

Pero me traen algo de San Juan.

- Claro que sí, mi amor. - [Gerónimo] Claro que sí.

- Te queremos mucho. - Y yo también.

Mi princesa.

[música del Norte de México]

¿Qué tal, Raúl?

Vengo a liquidar lo que se debe.

Muy bien.

José, ¿no quieres uno de despedida?

Se te va a extrañar.

No, cómo crees.

Mejor nos estaremos viendo en misa.

Cantinero.

Sírveme otro.

Para brindar por esta vida tan injusta.

Lo más bonito que tengo se me aparta.

Es la primera vez que te escucho hablar así.

Ya aquí todos saben lo que pasa en tu familia.

Tú qué sabes lo que siento.

Es un dolor insoportable.

Tal vez yo no sepa lo que esté pasando, pero…

sí sé que aquí no es el lugar para resolverlo.

¿Y tú quién te crees para juzgarme?

Tienes a tu familia.

¿Por qué no estás con ellos?

Ya lo sé.

Pero hay veces que no se puede hacer nada.

Raúl.

El tequila que me ibas a regalar dáselo a él.

Le hace más falta. Tal vez con ese se despida.

No te metas en mi vida.

No lo hace por mal. Su hijo acaba de fallecer

y está pasando por un mal momento.

Dile a Brandon que lo ayude. Él ha apoyado a mucha gente en su taller.

Sí, yo le voy a comentar.

Gracias, Ceci.

- No sé qué haría sin ti. - De nada. Yo siempre voy a estar contigo.

Hola, princesa.

- ¿Dónde estabas? - Buscando trabajo.

- Pancho, tenemos que hablar. - Pero no he encontrado nada.

- Quiero que no te falte nada. - [Carmen] Pancho.

Ahorita regreso.

Primero, dame la foto de Gaby que sacaste de mi cartera.

¿De qué foto hablas?

Te he estado buscando todo el día. ¿Dónde estabas?

Carmen, he estado buscando trabajo todo el día.

¿Y yo cómo puedo estar segura de eso?

¿Sabes tan solo a cuántas fábricas fui el día de hoy?

Trato de creerte, Pancho, pero no puedo.

Tienes razón.

Pero solo te pido una cosa.

Que confíes en mí.

[música melancólica]

Y de los gastos de Gaby…

- no te preocupes. - Pancho,

los doctores no saben qué es lo que tiene.

Le están haciendo más análisis.

Tienes una hija y ella te necesita.

No la vayas a decepcionar.

Buenos días a todos.

[todos] Buenos días.

Bienvenidos a esta nueva peregrinación.

Quiero decirles que no vamos de día de campo.

Vamos a tener un día muy largo en camino a nuestra Virgencita de San Juan.

Le vamos a dar las gracias por los favores recibidos

y le vamos a pedir que nos siga acompañando siempre en nuestros problemas.

Recuerden siempre que cada obstáculo es una prueba que Dios nos pone.

Esto nos va a dar mucha fuerza

para el camino y para todo lo que se nos presente.

Ya lo demás depende de nosotros.

Lo importante es que lleguemos juntos.

Recuerden, el miedo y la fe son incompatibles.

Si tienen miedo, les falta fe.

Así que el último que llegue va a pagar los tamales.

[todos] Sí.

Botellitas de agua, bicicletas hay que revisarlas

y los veo en diez minutos en el quiosco.

Vámonos.

¡Viva nuestra Virgen de San Juan!

[todos] ¡Viva!

¿Y quién te lo trajo?

- Mi abue. - Qué padre.

Fíjate que mis papás fueron peregrinos muchos años.

Ellos platican que es una experiencia… Es que no sé cómo decirte.

Es tan hermosa.

Yo nunca he ido a una peregrinación.

Mi trabajo, ya ves.

Pero cómo me encantaría estar ahí.

- Hola. Buen día, Rosalba. - Buen día.

Gaby, no sé qué quieres que les diga a estas personas que están allá afuera.

¿Cuáles personas?

[doctor ríe]

[música optimista]

Tus amigas que te extrañan mucho y vinieron a ver cómo sigues.

Carmen, acompáñame.

¿Usted no lo entiende?

Tengo a mi niña enferma en el hospital.

No tengo dinero ni para las medicinas.

Necesito el trabajo.

Necesito tu firma.

¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

Ay, no.

[Pancho] Buenas, señor.

- Sí, dígame. ¿En qué puedo ayudarle? - [Pancho] ¿El gerente?

Pues yo soy el dueño. ¿En qué puedo ayudarle?

Estoy buscando trabajo y quería ver si tenía alguna vacante.

Híjole, ahorita no estamos ocupando gente.

Pero igual puede llenar su solicitud, ahí la deja con la secretaria

y cuando ocupemos gente le llamamos.

Puedo hacer de todo.

Bien, señores.

Les tenemos un diagnóstico más preciso.

A juzgar por los análisis que le hicimos a Gabriela…

[suspira] …nos arroja que padece una rara enfermedad.

Lo que creemos que afectó a su hija

es una extraña mutación en las válvulas cardíacas.

El lado más afectado es el lado derecho.

Este es el que se encarga de impulsar la sangre hacia los pulmones,

lo que ocasiona que la sangre no tome el suficiente oxígeno.

[suspira] No se puede saber con certeza cómo reaccionará al tratamiento,

ya que la enfermedad no tiene una cura como tal.

[música lúgubre]

Carmen… Carmen, ¿me escucha?

[doctor] Carmen.

Necesito saber si están de acuerdo

en trasladar a su hija a la Ciudad de México

para mejores atenciones y un diagnóstico más preciso.

Lo que pasa doctor es que nuestra situación no es buena

y hacer eso nos es difícil por el momento.

Ah, entiendo.

Si es por el dinero, les aconsejaría apoyarse con algún familiar

o buscar financiamiento de algún banco.

[aves trinando]

[aves trinando]

Está bien, estoy bien.

Hija, ¿me pasas una botella de agua, por favor?

Sí.

- Gracias. - De nada.

Gracias.

Mamá, ¿estás bien? ¿Qué te duele?

Sí, mija. Un poco mis pies y mis piernas, pero descansando voy a estar bien.

- ¿Todo bien por acá? - Todo bien, muchacho. Un poco cansados,

pero contentos de ir con la Virgencita.

- ¿Primera vez? - ¿Qué, se nota?

Es normal, no se preocupe.

Igual, si ustedes gustan, puedo conseguirles algún transporte.

Gracias, mijo. Con descansar unos minutos de verdad estaremos bien. Muchas gracias.

Cualquier cosa aquí estamos.

- [Mariela] Qué amable. - [todos] Gracias.

[teléfono suena]

[Gerónimo] ¿Cómo te sientes?

Hola, hermana.

[Mariela] ¿Qué? ¿Cuándo?

¿Qué pasó, mija?

No te preocupes, mi amor. Debemos de tener mucha fe.

La Virgencita va a sanar a Gaby.

Ya lo verás.

[aves trinando]

Disculpen que me meta, la verdad es que no pude evitar escuchar.

¿Tienen algún familiar enfermo?

Sí, mi sobrina y cada vez está peor.

Miren, yo hace cinco años perdí a mi hermano.

Él falleció de cáncer.

Y desde entonces comencé a peregrinar para agradecerle a Dios y a la Virgen

que mi hermano pudo estar más años

de lo que los doctores nos habían pronosticado.

Agradecerle que pude hablar con él,

reír, despedirme.

Esta es mi forma de agradecimiento. De hecho, esta es mi cuarta peregrinación.

Imagino que ustedes van a pedir por ella, ¿cierto?

Con todo el corazón, muchacho.

Mi esposo y yo somos fieles devotos de la Virgen de San Juan.

¿Y han oído hablar sobre el primer milagro?

[todos] No.

¿Cómo ven si caminamos y se los cuento?

- [Mariela] Claro que sí. - [Rolando] Pues adelante, vámonos.

¡Vámonos, muchachos!

Pues fíjense que justamente pasó

en el pueblo a donde vamos, San Juan de los Lagos.

[Rolando narra] En aquel año, en 1623,

se llamaba San Juan Bautista de Mezquititlán.

En ese pueblito existió una ermita, muy humilde, por cierto.

Ana Lucía y Pedro Andrés eran los guardianes del cuidado de ella

y de la Virgen de San Juan.

[música optimista]

[aves trinando]

[Ana Lucía] A ver.

Mi Cihuapilli.

¿Qué está usted haciendo aquí, en el altar?

Cuando usted estaba ayer en la Sacristía.

A ver, explíqueme.

A ver, vamos a su nicho.

Aquí te voy a poner.

Aquí vas a estar muy bien.

[música mística]

¡Pedro Andrés!

Otra vez me encontré a la Cihuapilli aquí en el altar.

¿Qué, tú la sacaste?

Pues nada más nosotros podemos entrar ahí,

[Rolando narra] Así eran Ana Lucía y Pedro Andrés,

los guardianes de la Virgen de San Juan.

¿Y cómo era la familia de los cirqueros?

Justo eso sigue.

Solo que en este momento, pues les voy a quedar un poco mal.

Vamos a llegar a base, comemos y seguimos. ¿Cómo ven?

- [todos] De acuerdo. - Adelante.

¡Adelante, muchachos!

[música del Norte de México]

Buenas, Raúl.

Buenas.

¿No has visto el señor con el que discutí el otro día?

Tengo tiempo que no lo he visto.

- ¿No sabes dónde pueda localizarlo? - No.

- Vengo a pagarte lo que te debo. - Gracias.

Este es de cortesía. La casa invita.

[Pancho] No.

Gracias.

[campanas de iglesia]

¿Qué tal, cómo estamos?

[Gerónimo] Perfectamente bien, muchacho.

Qué bueno. ¿Ya comieron, descansaron?

- Todo bien. - [Mariela] Sí, gracias.

De hecho, quería darte las gracias por todo el apoyo que nos has brindado.

No tiene nada que agradecer. Para esto estamos, cualquier cosa que necesiten.

Gracias. Mijo, estuve recordando la plática que tuvimos

acerca de los guardianes de la Virgen.

¿Qué tuvieron que ver con el primer milagro?

Pues tienen mucho que ver, oiga. Justo a eso vine, a contarles la historia.

Justo en ese año, en 1623,

una familia de acróbatas provenientes de San Luis Potosí

conformada por el padre, la madre y dos hijas

iban rumbo a Guadalajara

y decidieron llegar a San Juan Bautista de Mezquititlán.

[tambores indígenas]

- Buenos días. - ¿Qué se les ofrece?

Mi familia y yo venimos de tierras muy lejanas

y hemos pasado mil calamidades.

Venimos muy cansados, con mucha sed y hambre.

Le pedimos de la forma más humilde

su hospitalidad.

Tenemos dos niñas pequeñas.

Estamos solo de paso, vamos camino a Guadalajara.

Está bien. Se pueden quedar…

pero nada más tres días.

- Eso bastará. - [Ana Lucía] Afuera de nuestro pueblo.

Os agradecemos muchísimo.

[aves trinando]

[Ana Lucía] ¿Entonces, ustedes se conocieron desde Veracruz?

[María] Así es, ya hace algún tiempo.

[Ana Lucía] Ah, muy bien.

Doña Lucía, ¿por qué su marido no habla?

¿Nos teme a los forasteros?

[María] Cuida de lo que dices.

Pues, no te voy a mentir, sí le teme a los forasteros.

Disculpe, doña Lucía

- por lo atrevido de mi pregunta. - No te preocupes.

A ver, mi niña, y usted, ¿qué va a hacer cuando esté grande?

Mire, la pequeña, estoy segura que será una gran escritora.

- Le fascina que le lea cuentos. - Yo quiero ser como mi papá.

[Ana Lucía] ¿Ah, sí? ¿Como tu papá?

¿Y por qué?

Porque él es el más fuerte, mató a un lobo él solo.

¡Santo Dios! ¿Mató a un lobo?

¿Y mató a un lobo porque te hizo esas cicatrices?

No, esta cicatriz es de cuando mi papá me enseñó el caminar de la muerte.

¿El caminar de la muerte? [María carraspea]

Lamentablemente, la mayorcita se parece más a su padre que a mí.

Y eso, pues, me asusta.

- Pero parece buen hombre tu marido. - Sí, sí lo es.

Solo que a veces no mide los riesgos.

Me preocupa que ponga su vida o la de alguien más en peligro.

Esta cena está exquisita, doña Lucía.

Nos complacería muchísimo pagaros por vuestra hospitalidad.

No tienen por qué pagarnos nada.

[Santiago] Muchas gracias, doña Ana Lucía.

- Que Dios se lo pague. - Insisto.

Debe haber algo que podamos hacer.

Pues mira, a mi marido ya le cuesta mucho trabajo trabajar el campo

y pues, tu marido se ve fuerte y sano.

Sería bueno que trabajara con él en el campo.

- Mientras que ustedes están aquí. - Venga, excelente.

Y estaría complacido de ayudaros con vuestras tareas cotidianas,

pero tengo que practicar para una…

Un espectáculo que haremos en Guadalajara.

No es momento de charlatanerías, querido.

¿Qué espectáculo?

Os va a encantar, doña. Os lo prometo.

No esta vez, por favor.

Si nos lo permite y con todo respeto,

nos gustaría muchísimo presentaros algunas suertes. ¿Verdad, querida?

Claro, para agradeceros por vuestra hospitalidad.

Se los agradeceríamos.

Por lo pronto, pues ya nos vamos a descansar.

Que pasen buenas noches.

- Buena noche a ustedes también. - [Ana Lucía] Buenas noches, mi niña.

- Buenas noches. - [Santiago] Buenas noches.

Hijita mía.

¿Por qué no te vas a dormir con tu hermana?

- Pero mamá, no tengo sueño. - Sí, mi amor, pero ya es hora de dormir.

Ya es tarde.

[Santiago] La sirenita, como dice mamá, a dormir.

Vale, pa.

[música melancólica]

[Santiago suspira]

¿Creíste que no iba a darme cuenta?

Utilizas los ejercicios como excusa para no ayudar a Pedro Andrés.

No olvides cuál es nuestro objetivo ahora.

Asentarnos y ganarnos la vida de otra manera.

Ya eres padre, por Dios

[Santiago suspira]

Yo sé que nosotros vivimos de esto, pero…

ya es hora de que te vayas acostumbrando a realizar otras labores.

Ayudarás a Pedro Andrés y no quiero un no como respuesta.

Vale.

Está bien, mujer.

Ayudaré a Pedro Andrés mañana por la mañana.

Pero primero voy a hacer ejercicio y a calentar, y eso está bien.

Vale, entonces a dormir, porque mañana te espera un largo día.

[música de batalla]

[aves trinando]

Bienvenidos sean todos.

Como agradecimiento por su hospitalidad,

les presentaremos un gran espectáculo.

Que lo disfruten.

[tambores de suspenso]

[coros]

[madera cruje]

[aplausos]

- ¿Quieres intentarlo? - Pero, papá, ¿con las dagas debajo?

Si tú así lo deseas, yo no me opondré.

Sé que eres capaz.

Eres mi hija y confío en tu habilidad.

Pero papá, como mamá me vea, se va a enfadar con nosotros.

No pasa nada, hija. Ya sabes que tu madre a veces exagera.

En cuanto te vea, que eres excelente para esto, se va a poner muy contenta.

Le va a encantar.

- Vale. - Vale.

¡Atención todos!

¡Estoy por presentar a mi hija en su iniciación!

¡Y lo haremos con la hazaña más grande que hay!

¡El caminar de la muerte!

¡Prestad atención!

[coro angelical]

¿Qué sucede contigo, eh?

¿Cómo puedes permitir semejante espectáculo?

- ¿Qué pasa? - Dile a tu hija que baje ahora mismo.

Olvidé decirte que tu hija está lista para unirse al espectáculo conmigo.

- Tranquilízate, mujer, que no pasa nada. - Dile que baje.

Ya.

Yo necesito una compañera que esté lista.

- Antes, tú me ayudabas. - Y te sigo ayudando. ¡Aquí estoy!

Pero ahora ellas son lo más importante.

¿Aquí estás?

¿Como la vez que me dejaste solo frente al público por cuidar a las niñas?

¿Eh? Yo necesito una compañera que esté lista como ella,

y ahora que la tengo, ¡me la quieres quitar!

Mi hija…

no merece ser parte de tus espectáculos vulgares.

Estás muy equivocada, mujer, y te lo voy a mostrar.

¡Tranquilízate, mujer, que nada va a pasar!

Hija, baja de ahí en este instante.

¡Hacedme caso, por favor!

[María respira agitadamente]

Venga, hija. Venga.

[madera cruje]

[respiración agitada]

[madera cruje]

Venga. Venga, venga.

Vamos, tú puedes.

[grita]

[grito ahogado de Ana Lucía] [golpe seco]

[Ana Lucía] ¿Qué pasó?

[música triste]

[María llora]

[música eclesiástica]

[Rolando] Y justamente fue así como sucedió.

[solloza] Discúlpame, mijo, pero…

No puedo evitar acordarme de mi nietecita.

[aves trinando]

[Gerónimo] Gracias, muchacho.

Las pesadillas de que Gaby cierre los ojos y no los vuelva a abrir

no me dejan tranquila.

¿Y si no podemos pagar el hospital?

Toma de tu té.

¿Y si Pancho vuelve a recaer?

Entiendo que tengas dudas, pero es importante que no pierdas la fe.

Tienes que resistir y ser fuerte como lo es Gaby.

Me gustaría ser más fuerte.

Desde que te conozco siempre has sido así de fuerte.

Tienes que resistir.

Prométemelo.

Promételo por nuestra amistad.

[altoparlante del hospital] Doctor Ángel Villalobos.

A Radiología, por favor.

Gracias, Ceci.

Buenos días, princesa.

¿Por qué?

Te lo mereces.

¿Te está yendo bien?

Trabajo duro.

Ya casi no tomas, ¿verdad?

¿De dónde sacas eso?

No te preocupes, no le diré a mamá.

¿Puedo decirte algo?

Lo que quieras.

Tengo miedo.

Hola, mi Gaby. ¿Cómo estás? ¿Ya no te duele nada?

Oye Ceci, ¿te puedes quedar un ratito con Gaby?

[Cecilia] Claro que sí, yo aquí te la cuido.

Ahorita vengo. Voy a hablar un poquito con tu papá.

- Hola hermosa, ¿cómo estás? - Hola.

¡Qué padres!

Dime que esos regalos no los compraste con el dinero de los ahorros.

No, es dinero de mi trabajo.

Pero si acabas de conseguir trabajo.

Dime que no gastaste ese dinero.

¿Y qué si lo hice?

[música tensa]

No te atrevas, Pancho.

¿Para qué lo haces?

Ella ya te ama, hagas lo que hagas.

¿Y qué tal si no lo hice para eso?

¿A qué te refieres?

¿Qué tal si hoy ya no está con nosotros?

¿Cómo puedes decir eso, Francisco?

- ¿Qué tal si no llega a sus 15 años? - La fiesta es lo de menos.

¿Qué tal si hoy o mañana ya no está con nosotros?

Primero tenemos que conseguir el dinero para cambiarla de hospital.

Carmen, ¡no tenemos dinero ni un doctor que la opere, Carmen!

¿Y vas y te gastas el dinero como un niño?

Porque quiero que sus últimos días sean felices.

[música triste]

Toma.

Tal vez lo necesites.

Cuida bien a Gaby.

Dile que me tuve que ir.

[aves trinando]

[suspira]

Bien, vamos a comenzar.

Yo no estoy aquí para juzgarlos,

ni mucho menos para hacerlos sentir culpables.

Estoy aquí para platicar con ustedes.

Así que, ¿quién es el primero en participar?

Bueno.

Quienes ya han estado…

saben que perdí a un hijo.

Para los nuevos…

mi nombre es José,

yo me dedico a los números.

Pienso en los números, se me facilita los números.

Pero últimamente, antes de dormir solo puedo ver el techo

y pensar en el número de veces que le fallé como padre.

Los días que he estado sin él…

[suspira]

…son los mismos días que he estado sobrio.

Solo quisiera…

que él supiera lo arrepentido que estoy de haber sido un mal padre.

Estamos aquí para ti, José.

Gracias

por compartir eso con todos nosotros.

Gracias.

¿Hay alguien más que quiera compartirnos algo?

¿Qué tal tú?

¿Hay algo que desees compartirnos?

No.

No, mejor en otro día.

[ríe] Vamos, hombre. No creo que hayas venido aquí

solo para estar sentado y escucharnos hablar.

Créeme que si lo dices, te vas a sentir mejor.

Me llamo Francisco, pueden decirme Pancho.

Tengo 39 años.

Estoy casado.

Y tengo una hija maravillosa.

Me la vivía en las cantinas.

Brindaba tanto,

y mientras yo decía "salud"…

mi hija lucha por su vida.

No tengo dinero.

Pero para el alcohol nunca falta.

Estoy tratando de ser mejor

por mi esposa,

por mi hija…

y por mí.

Lo hiciste muy bien, Pancho.

Eres un buen hombre.

Siempre sigue así.

Siempre.

[Pancho] Gracias.

[aplausos]

Bien, Pancho. Bien.

- Gracias. - Gracias, José. Gracias a todos, ¿eh?

[todos] Gracias.

[Pancho] Gracias.

[música mariachi]

♪ Soy de Santiago Teyahualco ♪

♪ esa es mi tierra natal ♪

♪ voy al estado de Jalisco con la Virgen de San Juan. ♪

Una disculpa, doña Benita.

El otro día ya no pude continuar.

Pero, pues, nos falta lo más importante de la historia.

Y una disculpa también mijo, porque tu historia

me hizo recordar a mi muchachita.

♪ …hasta San Juan de los Lagos. ♪

♪ Cuando salimos de Santiago Teyahualco… ♪

[música mística]

Voy a buscar un sacerdote

para darle santa sepultura.

El cura más cercano se encuentra en un pueblo llamado Xalostotitlán.

Me voy con Pedro Andrés para preparar lo necesario.

[música triste]

Mire a mi hija.

Parece que está durmiendo.

Señora, si me permite

ponerle en el pecho de su hija a María Santísima,

es muy milagrosa.

Bien.

[Ana Lucía] Si la Cihuapilli quisiera,

ella cuántos milagros ha hecho.

[ecos de voces etéreas]

[coros angelicales]

[Ana Lucía susurra] Señora, venga.

[susurra] Venga a ver. Venga.

[susurra] Venga, mire. Venga, mire. Venga. La niña respira.

[susurra] ¡Respira! Mire su estomaguito.

[susurra] ¡Respira la niña! ¡Nos hizo el milagro!

Voy a hablarles a los señores.

Ahorita vengo.

[música de esperanza]

[aves trinando]

¡Pedro Andrés, señor! ¡Vengan rápido! ¡Rápido!

[cantos angelicales]

[música de esperanza]

¡Yo lo sabía!

Nos hizo el milagro.

Nuestra Cihuapilli nos hizo el milagro.

¡Santísima Cihuapilli!

[música angelical]

Mi niña, ¿estás bien? ¿Te duele algo?

No, madre. Solo siento mucho calor en el pecho.

- [María] Esto es un verdadero milagro. - [Ana Lucía] Sí.

[sacerdote] Desde la parroquia de Xalostotitlán.

Firma el señor cura Diego de Herrera.

Año 1623.

Envíala a Guadalajara de inmediato.

[toca la puerta]

¿Qué os trae por aquí?

[susurro inteligible]

[ríe]

Lo sabía.

Yo sabía que Dios había bendecido estas tierras.

Lo sabía. Gracias, Padre Santo.

Gracias.

¿Y usted confía en este natural?

Algo me dice que es verdad.

E iré personalmente a averiguarlo.

¿Y si no es verdad?

No es el primer natural que viene y nos dice cosas similares.

La pregunta sería:

¿Y si es verdad?

Yo siempre he tenido la fe de que Dios

nos ha bendecido a todos en la región,

y ahora lo compruebo con mis propios ojos.

Agradezco a algunos de los testigos

aquí presentes

por su fe y su apoyo

a los hechos ocurridos aquí en la comunidad.

Al capitán Miguel López de Elizalde,

a don Gerónimo de Arona,

a este gran pintor, Francisco Flores.

La familia me ha hecho una especial petición.

Les concedemos el permiso

de llevar la imagen de Nuestra Señora Madre

a Guadalajara para ser restaurada

[aves trinando]

Estos dos guardianes los acompañarán

para cuidar la imagen.

Que Dios los acompañe, tienen mi bendición.

Queremos agradeceros por vuestra hospitalidad,

por vuestra atención

y, sobre todo, por vuestra ayuda.

Siempre os estaremos agradecidos.

Y también queremos agradecer

el honor que se nos ha presentado

para poder llevar la imagen de Nuestra Santa Madre a restaurar,

pues ella nos ha concedido el milagro más grande que hay,

una segunda oportunidad como familia.

[aves trinando]

Bueno, pues ya solo falta comer y yo bajo las cosas.

[joven] Disculpe, señor.

¿Tenéis figuras que aderezar?

¿Y ustedes son de por aquí?

Sí, señor. Estamos restaurando imágenes en una capilla muy cerca de aquí.

Vale. A ver, señorita. Ve con mamá.

Qué suerte la mía.

Esta es la imagen de Nuestra Santa Madre

y os pido que la traten con devoción y cariño.

Ellos los acompañarán

y os pagaré al término de vuestra labor.

Vale.

[aves trinando]

[suspiro]

[cantos gregorianos]

[música mística]

[tocan la puerta]

Papá, mamá. Alguien está tocando.

Ay, al final me va a tocar levantarme.

[coros angelicales]

¡Papá, papi! ¡Despierta!

[quejido]

Señorita, pero ¿qué haces?

¿Dónde están los restauradores?

Solo me dieron la Virgencita y se marcharon.

Pero ¿dónde están? ¿A dónde han ido? Les debo.

Tranquilo, papá. Son los ángeles que cuidan a la Virgen.

¿Ángeles?

[aves trinando]

[coro angelical]

[suspira]

[coro angelical]

[coro angelical termina]

[música de esperanza]

[campanas de la iglesia]

[vendedores indistintos]

[niños gritando]

♪ Vengo a ti, Virgencita ♪

♪ a cantarte con amor ♪

♪ lo que yo vengo a decirte ♪

♪ me nace del corazón. ♪

♪ Eres tú lo más divino ♪

♪ y mil gracias yo te doy ♪

♪ por tus santas bendiciones ♪

♪ llenas de amor, paz y luz. ♪

♪ Virgencita, San Juanita, mi camino eres tú. ♪

Virgencita.

Gracias por darme la oportunidad de ir a rezar contigo.

[Gerónimo solloza]

[música suave]

[cantos gregorianos]

[Rolando] Las diferentes representaciones de nuestra chaparrita,

de nuestra Virgen de San Juan.

Porque es muy curioso ver cómo cada peregrino

se la puede imaginar de distinta manera.

Y este otro es muy importante para nosotros como sanjuanenses

porque representa un hecho que marcó nuestra historia.

La venida del papa Juan Pablo II en el año 1990 a nuestra ciudad.

Y así mismo, miren, de este lado tenemos material audiovisual.

[Juan Pablo II] San Juan de los Lagos,

un lugar maravilloso.

No te dejes vencer por el mal.

[aves trinando]

Al contrario, hay que vencer el mal con el bien.

Romanos 12:21.

¡Muchas felicidades a los graduados!

Felicidades, Pancho.

Estoy muy orgulloso de ti, amigo.

Muchas gracias, Brandon. Mira, Carmen, mi esposa.

- Ah, mucho gusto, Carmen. - El gusto es mío.

Pancho nos ha hablado mucho de ti.

Además, quiero agradecerte todo el apoyo que le has dado aquí a Pancho

durante todo este tiempo,

porque ha sido muy notorio el cambio de su vida.

Gracias a usted y al taller.

No, a la buena voluntad de Pancho.

Además me contó que tienen una hija hospitalizada, ¿no?,

con una enfermedad muy peculiar.

Pues, yo me di a la tarea de buscar a un especialista que es muy amigo mío

en casos como el que tiene tu hija para que la trate

y está en la mejor disposición de ayudarlos.

[celular vibra]

- Disculpen. - Sí, adelante.

- [Carmen] ¿Bueno? - Muchas gracias, Brandon,

pero no tenemos dinero para pagar especialistas.

No te preocupes por el dinero, Pancho.

Ya hablé con Pedrosa, el especialista que es muy amigo mío.

Sabe tu situación y además está con muy buena voluntad de ayudarles.

Nomás que quiere verlos inmediatamente.

Era del hospital.

Vayan. Yo le aviso a Pedrosa para que los alcance allá.

- Muchas gracias. - Gracias.

[Brandon] Con mucho gusto.

Y…

¿sobrevivirá?

Mire, la cirugía es bastante compleja,

pero entre más rápido operemos, mejor. Yo sugiero que sea mañana mismo.

¿Nos permite un momento a solas, por favor?

Permiso.

¿Y si la operación falla?

El riesgo es alto,

pero es nuestra única opción.

¿Bueno?

Llamó Carmen.

[música lúgubre]

[alarma de monitor]

[máquina desfibriladora en inglés] Mantenga su distancia.

[doctor] ¡Todos, fuera!

[alarmas de monitores]

[monitor cardíaco acelerado]

[monitor cardíaco en paro]

[María] Querido padre,

sé que desde la última carta que os mandé ya han pasado muchos años.

Pero os quiero decir que la vida ha sido grata conmigo.

Me ha dado una increíble familia.

Ya eres abuelo de dos hermosas princesas.

Son fantásticas, ya las conocerás algún día.

Se parecen tanto a mamá…

Quiero que sepáis que mi vida en el nuevo mundo ha sido de lo más gratificante.

Mi marido, Santiago,

es un poco imprudente,

pero es el hombre más leal y cariñoso que jamás he conocido.

Hace algunos días ocurrió una tragedia en nuestra familia,

pero la vida nos ha otorgado una nueva oportunidad,

y estoy más que agradecida con Dios y la Virgen María

que nos han llenado de bendiciones y bienestar.

Ahora, es un nuevo comienzo,

y os prometo que viviré de la mejor manera posible.

Si algún día pensáis regresar al nuevo mundo,

por favor, no dudéis en visitarnos.

Vuestra familia os esperará con los brazos abiertos.

Bendiciones. Os amo, padre.

Vuestra hija.

[susurros ininteligibles]

[música mística]

[Gabriela] ¡Ma!

[música de esperanza]

¡Pa!

[cantos angelicales]

[música de esperanza]

¿En verdad eres tú?

Así es. Soy yo, pequeña mía.

¿Por qué ya no tengo ningún dolor?

¿Ya me curaste?

[Virgen] Más que eso. Ahora tu corazón está preparado para vivir mucho mejor.

¡Pedro!

¿Por qué lo abandonaste?

Jamás lo abandoné, Gabriela.

Pero ¿por qué lo permitiste?

Mi niña, las personas que se cruzan en nuestra vida tienen un propósito.

Y Pedrito ya cumplió lo suyo.

Gabriela. Cuando nací, los doctores le dijeron a mi mamá

que alcanzaría hasta los tres años de vida.

Viví lo suficiente para alcanzar a conocerte.

- Pero… - Ahora, lo más importante, mi niña,

es reavivar el amor. ¿Estás dispuesta a hacerlo?

Acompáñanos.

[música etérea]

[aves trinando]

[cantos angelicales]

Quién lo diría, ¿eh?

¿Y bien, lobo? ¿Qué te trae por aquí?

Circulan rumores por toda la Nueva España.

De un volatinero que se dedica a realizar actos de suerte

con toda su familia.

Y mira que yo solo conozco a un loco que es capaz de hacer algo así.

Así que vine a comprobar si mis sospechas eran ciertas.

Veo que no has cambiado mucho en todos estos años, ¿eh?

Lamento decirte que te equivocas, amigo.

El hombre que conocías ya no es más.

Dios me ha dado una nueva oportunidad.

Pues me da mucho gusto escuchar eso, ¿eh?

Decidme una cosa.

¿Cómo es que esa mujer se ha convertido en tu esposa, eh?

Mira que yo no te creí capaz.

Tantos años.

Ella me conquistó a mí, tío.

[suena teléfono del hospital]

- Disculpe. - Sí, dígame.

¿Tendrá información sobre mi hija Gabriela Hernández?

[Carmen] No nos han dicho nada en un buen rato.

Acompáñeme.

[monitor cardíaco]

Voy por el doctor.

Hola, princesa.

[Pancho solloza]

[Carmen] ¿Cómo te sientes?

Bien, mamá. Pero tengo un poco de calor en el pecho.

Pero muy pronto te vas a recuperar.

Y nos vamos a ir a casa.

Buenas tardes.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Veo que ya recibieron la buena noticia.

Pues les comento que hace unos momentos

Gabriela había sido considerada clínicamente muerta.

Pero contra todo pronóstico, pudimos traerla de nuevo a la vida.

Aquí lo importante es que no hubo ningún tipo de daño cerebral

y que su hija en este momento se encuentra totalmente fuera de peligro.

[Carmen] Todo salió bien.

[Carmen solloza]

[música de esperanza]

[Santiago] ¡Eh! ¿Venís con papá?

Venga. Eso, arriba.

Señorita.

¡Epa!

- ¡Diego! - Cuánto tiempo.

¿Cómo estás?

Y esta pequeñita, ¿quién es?

[Santiago] Es su tío diego.

- [María] ¡Es tu tío! - ¡Qué tal! ¿Eh? ¡Soy su tío!

- [Diego] ¿Cómo está, señorita? - [Casilda] Bien.

- ¿Se sabe todas las historias de su papá? - No, no me las sé.

[cantos eclesiásticos]

[música de esperanza]

[Fraile Miguel de Bolonia] Al pasar del tiempo,

el correr de los años,

generación tras generación,

la fe no termina y los prodigios no cesan.

Caravanas de peregrinos te piden y agradecen, Santísima Virgen de San Juan.

Tu historia reúne ya cuatro siglos de milagros.

[música angelical]

[suenan campanas de iglesia]

[música suave]

[hombre 1] ♪ Desde que era un niño ♪

♪ me contaron sobre ti. ♪

♪ Con los pies descalzos, Madre mía, te seguí. ♪

♪ Pasaron los años y mi fe se quebrantó ♪

♪ y en un mundo gris ♪

♪ se hundió. ♪

[mujer] ♪ Caminaba ciega entre tanta oscuridad ♪

♪ perdí la esperanza y las ganas de luchar. ♪

♪ Entre la neblina tu reflejo apareció ♪

♪ de la mano me tomó. ♪

[hombre 2] ♪ Hoy emprendo el viaje para irte a visitar ♪

♪ aunque la distancia nos separe ♪

♪ busco ese milagro que me ayude a continuar ♪

♪ y a ti llegar. ♪

[hombre 1] ♪ Y al fin estoy aquí ♪

♪ parado frente a ti ♪

[todos] ♪ Vengo a agradecer todo lo que has hecho por mí. ♪

♪Por mí. ♪

[mujer] ♪ Oh, Madre Celestial ♪

♪ con todo el corazón ♪

♪ te pido me acompañes y me des tu bendición. ♪

[hombre 2] ♪ Hoy emprendo el viaje para irte a visitar ♪

♪ aunque la distancia nos separe ♪

♪ busco ese milagro que me ayude a continuar ♪

♪ y a ti llegar. ♪

[hombre 1] ♪ Y al fin estoy aquí ♪

♪ parado frente a ti ♪

[todos] ♪ Vengo a agradecer todo lo que has hecho por mí. ♪

♪ Por mí. ♪

[mujer] ♪ Oh, Madre Celestial ♪

♪ con todo el corazón ♪

♪ te pido me acompañes y me des tu bendición. ♪

[termina música suave]

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