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ORGULLOS
No hacía falta acompañarme.
Tranquilo, tengo tiempo.
¿A qué hora acabarás?
Depende de mi padre.
Pues hasta luego.
-Te llamo, ¿sí? -Bien.
¡Ánimo!
¡Te quiero!
No sé qué opinan, pero yo creo que 7 años con Giscard
son suficientes, ¿no?
Sí, ya es hora.
Lo difícil, ahora,
es cambiar la vida, muchachos.
No sabía que Mitterrand fuese mago.
Mago, quizá no, pero mejor que el otro, sí.
Déjalo, jefe. A Sofiane le cambiará la vida
si su mujer le cocina la charba como le gusta.
-¿Aún no te has vestido? -Me tomo un café y me preparo.
Oye, Aurélie no te deja un momento. Los vi llegar juntos.
-Ya está bien, papá. Qué pesado. -¿Es que no te gusta?
No es el momento.
Claro que Mitterrand va a cambiar las cosas. Confiamos en él.
Aunque nosotros no votamos.
Ese es el espíritu. Y haces bien en confiar en él.
¿Conque todo el mundo votará?
-Llevamos retraso. -La taladradora ha fallado.
-Esta lluvia... -No es culpa tuya.
-Siempre se culpa al capataz. -No, aquí no.
Tú me conoces, ¿no?
Puedo pedirles que se queden. Les caes bien.
No, de eso nada.
No cobrarán horas extra. No quiero que trabajen gratis.
El jefe se cree esos bonitos discursos.
¿Tú no?
Yo creo en el cambio, no en milagros.
Con o sin Mitterrand, nosotros seguiremos igual.
-Sobre todo yo. -¿Tú qué sabes?
¿Tú crees?
¿Has visto a algún árabe mandando a obreros franceses?
Dale tiempo a la izquierda.
Yo le dejo a la izquierda todo el tiempo del mundo.
Quería agradecerte lo de Sélim.
Ah, de nada.
Trabaja bien.
¿Seguirás en la obra tras el examen?
No, me prepararé para una gran escuela, como la ENA.
Pues claro que pasaré el verano removiendo cemento.
-¿Y tú qué harás? -No lo sé.
Quería estudiar arquitectura, pero debo aprobar el examen.
Terminamos y vamos.
¡Jefe! ¿Un café, jefe?
¿Jefe?
Charles, ¿estás bien?
Sí, déjame un momento.
¿Seguro? No pareces bien.
¡Que me dejes tranquilo! ¡Déjame en paz!
¿Estás bien?
-¿Seguro que estás bien? -Que sí.
Si hay algún problema, dímelo.
¿Es por los retrasos? Tranquilo, acabaremos a tiempo.
Quería decirte que hoy no vuelvo contigo.
-¿Adónde vas? -Con Aurélie.
Solo nos vemos en el instituto, quiero pasar tiempo con ella.
-¿De acuerdo? -De acuerdo, pero no vuelvas tarde.
Tranquilo, trabajaremos el doble de rápido,
incluso el triple.
24 de abril
¿Qué haces esta noche?
No tengo plan.
¿Conoces la plaza Barthéque?
ES el último.
-¿Lo compartimos? -Si. Gracias.
Claro que la conozco.
Me propusieron entrar.
¿Ah, sí?
Pero ¿qué tipo de gente va?
De todo: jóvenes, viejos, sobre todo chicos.
-¿Hay viejos? -Si. Pero es molesto.
Ay, carajo. ¡Mierda!
-Llamo a mi padre. -Deja, que la muevo.
-¿Sabrás hacerlo? -Mi padre tiene la misma.
Cierra las puertas.
Vamos.
Despacio. Hay un agujero.
¡Mierda, la furgoneta!
¿Estás bien?
-¿Qué pasó? -Se fue derecho.
Mierda. ¿Estás bien?
Ah, sí. Está bien hundido.
¡Madre mía!
¿Qué es este desastre?
¿Qué carajo hacían?
No queríamos llamar...
-¿Quién conducía? -Te explico.
¿Quién conducía?
-Yo. -¿TÚ?
Agarra tus cosas y lárgate.
-Espera, también es mi culpa... -¡TÚ a callar!
¿Entendido? Cobras lo que te deben
y te largas de mi obra. No quiero verte más por aquí.
Suerte que eres de izquierdas.
Si no llega a ser así...
-¡Qué tarde vuelves! -Me quedé a hacer balance.
-¿Victor no está contigo? -No.
-¿Y dónde está? -Se fue antes que yo.
La cena está lista. Luego le caliento algo.
No me encuentro bien, habré pillado algo en la obra.
Me voy a la cama directamente.
¿Qué te pasa?
¿Hay algún problema?
¿También quieres echarme?
¿Qué ocurre? ¿De qué habla?
De nada.
26 de abril
Número de orden 1267.
Brigand, Martine, Jeanne.
Ha votado.
Número de orden 1275.
Brigand, Charles.
Ha votado.
Número de orden 1278.
Gracias.
Colon de Denon, Manon, Pauline.
Ha votado.
Hay mucha gente.
Donde se echan las papeletas, había bastantes de Giscard.
Como tengamos al otro 7 años más, me hundo.
-¿Quieres? -No, gracias. Luego.
Qué nervios.
Los franceses han votado hoy con una gran participación,
aunque un poco menor que en 1974.
Solo faltan unos instantes de paciencia
para conocer a los dos finalistas.
Hemos puesto en marcha un gran dispositivo
para darles sin ostentación
pero con seguridad y eficacia, espero,
los medios para comprender y juzgar.
En unos instantes, estaremos en condiciones
de darles los resultados de la estimación.
Les recuerdo que esa estimación
se basa en resultados reales.
Vengo en mal momento.
Sí. Van a anunciar los resultados, hablamos mañana.
No. Tenemos que hablar ahora.
Intenté entenderlo, pero no lo entiendo.
¿Qué problema tienes con mi hijo? ¿Qué te ha hecho?
Cometió un error grave. No es la primera vez.
Pero ¿qué dices? ¿De qué hablas?
Puedo pasar por alto sus retrasos, pero esto es demasiado.
Soy responsable de la obra, no formador. He de cumplir un plazo.
Hay material roto, podría haber sido más grave.
¿Y si se hubiera herido?
Fue una tontería de críos, no ha muerto nadie.
Sélim nunca falló en el trabajo.
No puedes reprocharle nada.
Por dos retrasos no vas a...
Búscale todas las excusas que quieras,
la verdad es que no quieres oír
que tu hijo no es serio en una obra.
¿Ah, sí? ¿Y por qué solo las paga Sélim?
Eran dos.
Victor no tiene nada que ver.
Le prohibí que condujera solo.
No conducía. ¿Estás de acuerdo?
No. La verdad es que Sélim trabaja mejor que Victor.
Si solo queda una vacante, tú te la guardas para tu hijo.
El hijo del jefe francés antes que el del obrero árabe.
¡Repite eso!
¿Ahora me vas a llamar racista?
¿Porque no pensamos igual?
-Es mucho más sencillo. -No te molestes.
Te gusta pensar que eres diferente, pero eres como los demás.
Bueno, buenas noches. Cada uno en su sitio, ¿no?
Bien. Pues voy a decirte la verdad, por qué eché a tu hijo.
Porque empuja al mío a...
¿De qué hablas? ¡Vamos, dilo!
Los vi haciendo guarrerías.
¿Qué dices?
Me has entendido.
Mi hijo no es así, ¿me oyes?
Sélim respeta su religión y a sus padres.
Lo conozco.
Está claro que no.
No lo conoces, llévalo a que lo miren.
Cuidado con lo que dices.
¡Ya basta!
Tu hijo está mal de la cabeza, aunque no quieras verlo.
Y, si se acerca al mío,
quien se quedará sin trabajo serás tú.
Inténtalo.
Intenta echarme sin un motivo de verdad.
¡Charles! ¡Mitterrand va a la segunda vuelta!
¿Sofiane?
¡Pase, entre!
¡No se quede fuera!
Es muy amable, Martine, pero no, gracias, he de irme.
¿Cómo has podido tomarla con ese pobre chico?
Solo protegía a nuestro hijo.
No quiero hablar más de esta historia.
Grita, despide a gente, pero ayúdame a entenderlo un poco.
No hay nada que entender.
Victor se dejó comer la cabeza.
No es nada grave.
Tiene 17 años. Es influenciable.
Tenemos que cumplir nuestro papel y ser menos ingenuos que él.
Ya está arreglado.
Sélim...
He intentado hablar con mi padre, no hace caso.
-No sé qué le... -Déjame, ¿sí?
¿Algún problema?
Tú tienes un problema.
No soy gay, como tú, no te me acerques, ¿sí?
¿Qué significa eso?
Dime qué ocurre.
¿Lo entiendes así?
¿Estás loco o qué?
¿Te han lavado el cerebro?
Sélim, dime lo que pasa.
Mi padre lo sabe todo, y el tuyo también. ¿Lo sabías?
Nos vio y se lo contó a mi padre.
No sabes cómo se ha puesto.
He dormido fuera.
No te acerques más a mí.
Como se lo digas a alguien, te parto la cara, ¿entendido?
Ah, eres tú.
-¿Estás bien? -Sí, estoy bien.
-¿Seguro? -Sí, estoy bien.
-¿Qué sucede? -Nada, todo va bien.
Cariño, ¿puedo pasar?
Cariño,
sabes que puedes hablar conmigo, si quieres.
¿Cariño?
Sí que me apetece.
Vamos al parque...
¿Cómo se escribe "succionar"?
En serio. ¿Con una ce o con dos?
-No sé, pregúntale a Victor. -¿Victor lo sabe?
A Victor le gusta.
Si.
Acabamos el forjado 5. ¿Hacemos el encofrado?
-Llévate a Victor. -No.
-¿Cómo? -No es mi trabajo.
Soy capataz.
No soy... ¿Cómo decías? Formador.
Haz lo que te digo.
Está bien, papá.
No terminé con Malik.
Malik, llévate a Victor.
12,
28.
¿Diga?
¿Sí?
Buenos días.
No cuelgue, se lo paso.
¡Victor!
Teléfono.
¿Diga?
¿Victor?
Me he fijado en ti en el instituto
y le pedí tu número a alguien que conoces.
Porque tú y yo somos iguales.
¿Qué?
Tú y yo somos iguales.
¿Cómo?
No sé, tipo...
¿Cómo te llamas?
Prefiero no decirtelo aún.
¿Quién te dio mi número?
Una amiga. Quizá quieras conocerme,
a ver si nos gustamos.
Voy al grano, ¿no?
¿Qué te crees, marica?
¿Te crees que me gustan los tíos?
Estaba seguro de que eras gay.
No te escondas, Victor, eres...
¿Todo bien, cariño?
Sí, estoy bien.
Es una sustitución para un partido de fútbol, pero no puedo.
¡Victor!
¡Victor!
¡Victor!
¿Adónde vas?
A hablar con él. Se me dará mejor que a ti.
¿Vas a dejarlo en paz?
¿Vas a seguir mimándolo así, como si...?
Harás de él una...
¿Una qué?
¿Qué te pongo, cariño?
Quiero trabajar más.
En verano y después de las vacaciones.
Pero ¿y tus estudios?
La escuela de arquitectura.
Olvidate de eso.
Al menos por un año.
Quiero seguir trabajando con papá.
Pero...
Victor...
¿Qué quieres demostrarle a papá?
Nada.
Solo quiero saber lo que me va.
Y no creo que los estudios sean para mí.
Hablé de ello con Aurélie,
dice que lo entiende y que me apoyará,
tanto si triunfo con estudios como sin ellos, como papá.
Hemos hablado de casarnos.
Ese es Victor en la Torre Eiffel, la primera vez que subió.
Y esa es Martine cuando tenía 15 años.
-Qué guapa. -Es guapa, ¿eh?
Y ese es Victor cuando tenía 8 años.
-Ya era muy guapo, ¿no? -Si.
-¿Lo tienes todo? -Sí.
Les dejamos la casa. ¿Qué repasan?
Filosofía. La razón y lo real.
Ah, muy bien.
Que pasen buen día.
Nos vamos.
Hasta mañana.
Dale las gracias a tus padres.
3 de mayo
¿Qué edad tienes?
18 años.
Casi 18 años.
Deberías volver a casa.
Este no es sitio para ti.
¿Es la primera vez?
¿Estás en el instituto?
Vaya, no eres muy hablador, que digamos.
¿Qué significa casi 18?
¿Meses? ¿ es? ¿Semanas?
He de volver a casa.
Como quieras.
Mi teléfono.
¿Qué haces ahí?
Qué pesado.
¿Un bocadillo?
¿No?
¿Cuánto te falta?
-Tres meses. -¿Tres meses?
¡Mierda!
Tienes un buen equipo.
Sí, está bien. Tranquilo.
¿Y después, cómo va a acabar?
¿Me dan uno de los suyos?
Qué simpático el hijo del jefe.
Primero nos roba el trabajo, luego, la comida.
Anda, que no somos buitres.
Gracias.
-Te preparo otro. -Si.
Si.
Podemos vernos en tu portal, si quieres.
Alas cuatro, ¿te parece bien?
Perfecto, quedamos en eso.
De acuerdo.
¡Victor!
Tengo que seguir, adiós.
Chao.
¡Oh, mierda!
Victor, ¿qué estás haciendo?
¿Qué te pasa hoy?
Hoy me sale todo mal.
Lo siento.
¿Puedo irme?
Aún no es la hora, pero he discutido con Aurélie
y quiero disculparme.
Ah.
Bueno. Venga, vete.
-Vuelve para la cena. -Gracias, papá.
¡Malik!
Retira lo que ha tirado ahí.
Mierda.
¿Otra vez?
¿Va a ser siempre así?
¿Qué quieres decir?
¿Cómo podría ser?
No sé, diferente.
Como la gente normal.
Pasar tiempo juntos, salir, ir al cine, a cenar...
Agarrarse de la mano, mirarse a los ojos bajo la luna.
Estaría bien.
Pero la vida real no es así.
-¿Ah, no? -No.
-¿Qué sabes tú de la vida real? -La vida real,
la gente real,
la gente tonta y la gente mala.
Sé que no sirve de nada ir contra la estupidez,
sobre todo la de la mayoría.
-¿Ah, no? -No.
Te da igual que lo sepan.
¿Qué?
-Lo que eres. -¿Lo que soy?
Pues sí, me da igual.
Lo siento, pero yo no soy como tus amigos de las fotos.
¿Y por qué has venido?
He venido a tener sexo.
Y, si quieres que nos veamos de vez en cuando, está bien.
No puedo ofrecerte más.
Lo siento, pero no tengo necesidad de llevar pancartas
ni de afirmar mi diferencia frente al mundo.
Y no busco una relación, tengo novia.
-¿Ah, sí? -Pues sí.
Esa es la vida real: pasar tiempo con tu novia
y luego acostarte con hombres.
Es mi vida.
Y no te concierne. No la conoces, no la juzgues.
No juzgo a nadie.
Di lo que quieras, miente, escóndete: eres lo que eres.
Y algún día tendrás que contar lo que eres.
Para.
Tienes lo que querías, ¿no?
Y, si no te conviene, lo dejamos.
Puse las cartas sobre la mesa.
Tú viniste a buscarme.
-No te hice creer nada. -¿Y atu novia?
Eso es asunto mío y ya lo solucionaré.
Lo siento.
Mi vida es complicada, no soy un héroe.
Venga, vete.
¿Nerviosa por la prueba de acceso a la universidad?
No, estoy bien. Estudio mucho.
Claro que ahora tengo mucho tiempo libre.
La profesora dijo
que si sigo así tendré mención de honor.
¿Y tú cómo ves lo de la mención?
Pasa tanto tiempo en tu casa que si le dan mención
será gracias a ti.
Aurélie, tenemos que hablar.
Nunca más, ¿me oyes? No me utilices nunca más.
No me hagas perder el tiempo.
Perdona, lo siento mucho.
¿Podemos hablar un momento?
Seguro que me odias.
No.
En fin, te has portado mal conmigo, pero...
No sé lo que siento en realidad.
Y ese tipo...
-¿Serge? -Sí.
TÚ...
¿Estás enamorado?
¡Claro que no!
Es un hombre.
Es un hombre y es viejo.
¿Y qué? ¿Por qué dices eso?
-Porque no es posible. -¿Qué es lo que no es posible?
Pues...
Mira,
lo único importante es lo que tú sientes.
Y yo qué sé.
¿Cómo fue la cosa en tu casa?
¿Cómo dices?
Dices que entiendes que no diga nada porque tú lo hiciste.
Te pregunto qué paso cuando...
Le dijiste la verdad a tus padres.
No fue bien.
Porque a los míos
si se lo cuento, rompo con ellos.
Sobre todo con mi padre.
Y mi madre, en medio de todo eso...
Lo sé.
Para ella será un infierno.
Ven, que te preparo algo.
Homotfonías
¿Diga?
Buenos días, señor. No sé cómo se llama.
Soy Charles Brigand, el padre de Victor.
No voy a hablar mucho.
Solo le advierto que, si no rompe usted mismo
esa relación con mi hijo,
lo denunciaré el mismo lunes
por corrupción de menores.
Tiene razón. La ley está de su parte,
al menos de momento.
Cuando sea mayor de edad, no podrá hacer nada.
Si no está conmigo, será con otro.
A Victor le gustan los hombres.
Ud. no podrá cambiarlo.
Ni tampoco él.
Lo que cambiará para él,
si gana Mitterrand, es que al fin lo considerarán normal.
Eso no es problema mío.
Mi problema es que Victor es menor
y está bajo mi responsabilidad.
¿Entiende eso?
No tiene derecho a utilizarlo.
Yo no utilizo a su hijo.
Es usted quien quiere decidir por él.
Es eso, ¿no?
Quiere decidir por él
y que él se conforme con lo que Ud. desea.
Que se avergúence de sí mismo,
que no se acepte a sí mismo,
que se esconda, que mienta,
que viva con alguien a quien hará sufrir.
¿Seguro que quiere a su hijo?
¿Y Ud. está seguro
de hacerlo feliz con lo que le propone?
Usted es consciente
de lo que tendrá que sufrir de rechazo, vejación, soledad.
Sea honesto consigo mismo.
Sea honesto Ud. también
y no pretenda saber lo que he vivido,
lo que siento.
No pretendo nada.
Solo quiero que lo deje en paz.
No se acerque a él.
No tengo nada contra Ud., de verdad.
Pero, si vuelve a ver a Victor, le juro que lo denunciaré.
Hola, Sr. Brigand. ¿Qué hace aquí?
Victor no está.
Sí, ya lo sé.
Pero me alegro mucho de verte.
-¿Cómo estás? -Bien.
Sabes que eres importante para la familia.
¿Qué tal con Victor?
No es fácil para él, con la obra, la prueba de acceso...
Hay que tener paciencia con él, apoyarlo.
Te necesita.
Le importas.
Sabe muy bien que no es así.
¿Cómo? Claro que sí.
Sr. Brigand,
todos nos hemos engañado bastante.
¡No! ¿Qué dices? Es solo que...
Es solo que Victor no es para mí ni para ninguna mujer.
Sr. Brigand,
por lo que dice el Partido Socialista de los derechos homosexuales,
debería aceptar a Victor.
Pero ¿qué dices?
Si no le gustas, no es porque sea homosexual.
Entiendo que no le haya dicho nada.
Papá...
-No quiero oír nada más. -Por favor.
-No, Victor, ¿me oyes? -¿Y tus bonitos discursos?
El diálogo, la apertura, la tolerancia.
¿Salvo si hay que admitir que tu hijo es gay?
-No tiene nada que ver. -Ya, claro.
Nada que ver.
No tienes hijos. Cuando los tengas,
cuando abras los ojos y se te pase...
-¡Charles! -¡Martine, ayúdame!
Ya sé que cuesta oírlo, pero soy gay.
Y no tendré hijos.
Y cuando cumpla 18 me iré con Serge,
porque nos queremos.
Victor, te prohibo que veas a ese hombre.
Está enfermo, es perverso,
es una guarra que te usa, se aprovecha de tu edad e ingenuidad
para acostarse contigo. -¡No lo conoces!
Te hablo de amor y tú...
¡No entiendes nada!
¿Qué? ¡Estás enfermo! ¿Qué quieres que entienda?
Claro que no lo entiendo.
Para mí, lo que hacen no tiene que ver con el amor, ¡es asqueroso!
Lo asqueroso es tu rechazo, papá.
Ya está.
Le he contado la verdad a mi padre.
Me alegro por ti, Victor.
Pero lo he pensado y creo que deberíamos dejarlo.
¿Qué quieres decir?
Mirate en un espejo y mirame a mí, Victor.
Eres joven, tienes la vida por delante.
Yo necesito una relación con alguien de mi edad.
Nos divertimos, pero no puede durar.
¿Qué dices?
Serge...
Yo te quiero.
No, Victor.
En tres meses, me habrás olvidado.
Vamos, Vuelve a casa.
No estoy solo.
10 de mayo
Número de orden 1265.
Brigand, Charles.
Ha votado.
Han disfrutado de una jornada de reflexión y de silencio
antes de este domingo
que favorece ese acto personal y solitario que es el voto
y que le da a la vez su valor y su fuerza.
En 10 minutos, como les decía Daniel, cierran los colegios electorales
y los franceses habrán votado
en la segunda vuelta de las presidenciales.
Dependía en gran parte de la abstención.
En esta segunda vuelta, la participación ha sido
del 86,5 %,
es decir, un 13,5 % de abstención.
Más de 7 millones de entre Uds. no fueron a votar el 26 de abril.
Los candidatos...
Tendrán el resultado a la hora exacta.
Diez segundos.
5,4,3,
2,1.
Francois Mitterrand ha...
¡Hemos ganado!
Esta vez ya está.
25 de mayo
Feliz cumpleaños, cariño.
Gracias, mamá.
Hola, Sra. Brigand. Siento molestar.
Hola, Victor.
Feliz cumpleaños.
Le aconsejo que se vaya.
¿Y si no qué?
Es mayor de edad, hágase a la idea.
Tu padre me amenazó con denunciarme
si seguía viéndote.
Hoy, vengo a decirte ante tus padres
que siempre me importaste.
Victor, si te vas con ese tipo, no vuelvas más.
Te lo advierto, elige: o él oyo.
Ya hice esa elección una vez, papá.
Cuando Sélim me dijo que nos viste en la obra.
Ese día te elegí a ti.
Casi me vuelvo loco.
Si haces eso, no volverás a verme, ya lo sabes.
Resulta que eso, papá,
es tu elección, no la mía.
Ya te llamaré, mamá.
Un año tras la elección de Mitterrand,
manifestación esta tarde en París.
Miles de homosexuales se congregan,
llegados de toda Francia, para denunciar
la ley discriminatoria.
Homosexuales o lesbianas, eran más de 15 000 militantes
participando en la marcha pacífica que cruzó París esta tarde.
Los millones de homosexuales franceses quieren salir del gueto.
Una prueba: la proposición de ley socialista
que despenaliza las relaciones con menores,
aprobada por la Asamblea Nacional y rechazada por el Senado.
Queremos que la ley antihomosexuales,
de la época de Vichy, se derogue.
Los homosexuales son víctimas de la intolerancia,
en sus puestos de trabajo, en su vida.
Y el objetivo de esta manifestación es
lograr que los entiendan, que los acepten.
¿Qué pasa?
Son unas pruebas que me he hecho, unos análisis.
-¿Por qué te las hiciste? -Por precaución.
Me las mandó el médico.
No hay de qué preocuparse, creo.
-El lunes le pregunto al médico. -Bien.
Por la nueva ley.
Por la futura lucha.
Te quiero.
Y yo.
He preparado algo.
Adaptación: Tamara Somoza para ECLAIR
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