All language subtitles for La mano negra (1980)

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Original subtitles

Que la llame.

¿Puedo ayudarle en algo? Sí, quería "El sueño ha terminado"

de Charles Mingus... Charles... ¿de qué es?

Música de jazz.

Me parece que no tenemos de eso, voy a mirar un momento.

Arturo.

Hay un señor que...

Buenos días. Buenos días.

Quería un disco de Charles Mingus. Sí, "El sueño ha terminado".

Vamos a ver, creo que lo tenemos.

(MURMURA)

Sí. ¿Sí?

¿Quiere oírlo? Sí, sí.

Perfecto.

¿Qué?

¿Falceto? Sí.

¡Claro!

Claro, hombre. ¡Tú eres Falceto! Sí, sí.

¡Falceto! Sí, sí.

Pero...

Falceto, ¿no me conoces? Pues...

Falceto, que soy yo.

Falceto, por Dios.

Falceto.

¡Falceto, que te la meto! ¿Del colegio?

¡Claro!

Pero no me recuerdas. Sí, sí.

Pasamos años juntos, Falceto. Sí, sí...

Una pista: el cementerio del castillo de Iperal.

(A LA VEZ) ¡El mar! ¡Garrido!

¡Falceto, ven aquí! ¿Qué tal, Garrido?

¡Falceto! Bueno, ¿qué tal?

¡Qué casualidad y alegría verte! No te reconocería con barba.

¡Oh! Esa ropa que llevas.

Tú también has cambiado mucho de pinta, ¿no?

No. Sí, sí.

Al principio no sabía si eras tú, te he oído pedir el disco

con esa voz tuya, esa forma de hablar con esos grititos que das.

Enseguida he dicho: "Ese es Falceto". ¡Ay, Falceto!

De cara no has cambiado nada, ¿eh? No.

Parece que no pasen los años. Aún me acuerdo, en el gimnasio.

Los... pantalones de deporte, medias hasta las rodillas

y siempre te atascabas en el potro. ¡Calla!

¿Te acuerdas de que nos reíamos porque no saltabas el potro?

Siempre te quedabas ahí.

Oye, ¿tú qué? ¿Qué es de tu vida? ¿Qué has hecho estos años?

Bueno pues... me he movido por ahí. Eh...

Me echaron del colegio, ¿te acuerdas? ¡Falceto! (RÍE)

Me echaron y mi familia me metió interno en El Escorial.

Luego, me fui a Londres a estudiar. Yo he estado en Londres.

¿En Londres? Un fin de semana, en un chárter.

Bueno, yo he estado realmente algo más de tiempo.

Y luego me he estado moviendo por ahí.

París, Nueva York, San Francisco.

No se puede decir que haya estado paradillo.

(RÍE) ¿Y tú qué has hecho?

¿Terminaste la carrera? Sí, no, pero... no ejerzo.

¿Cómo que no ejerces? ¿Sin trabajo? No, con trabajo. Toco el contrabajo.

Ah, muy bueno. (RÍE)

Claro, tú estabas en la rondalla del colegio.

Ahí tocaba la bandurria, duque. Ah.

Otra cosa. Bueno, la bandurria. (RÍE)

¿Se te puede ver en algún sitio? ¿Actúas?

No, solo practico en mi casa.

Estoy en las escalas todavía. Tardaré tres años en coger forma.

Creo.

¿Te casaste? No, ¡uy!

¿Vives solo? No.

Con mis padres.

Tú sí que has entendido la vida, Falceto. Tú sí sabes vivir.

No, no. Tú sí tienes cosas que contar, ¿eh?

Algo he vivido. Has vivido, ¡qué envidia!

Oye, tomamos una copa y me cuentas, ¿eh?

Hombre, pues...

ya me gustaría, pero me coges pilladísimo de tiempo.

Podemos... ¡Qué lástima!

Te doy mi teléfono... ¿Te apunto mi teléfono?

Sí, apúntamelo. A ver si me dejan...

Arturo, dale a Manolo una tarjeta para apuntar una cosa.

Mira.

Tengo aquí varios teléfonos porque a cada hora del día

estoy en un sitio distinto, pero te apunto otro. Cuatro...

Mira, el mío. Este es con centralita.

Esta es la extensión: 224. Sí.

Me puedes llamar a ese por la noche o en los otros. En alguno me pescas.

Encárgate tú de llamarme. Estoy muy liado. No sé si podré.

¿Este era el disco que quería? Sí.

Lo pones en mi cuenta. Oye, no...

¡No! Es para celebrar nuestro encuentro, no se hable más.

No puedo... En mi cuenta y se lo das.

Trátale bien. Oye, muchas gracias.

Oye... Mariano. Llámame sin falta.

La semana que viene. ¿Te llamo yo?

Me llamas tú si no, ¿eh? Te llamaré, pero llámame.

Estoy muy liado, no sé si podré. Bueno.

Una alegría verte. Adiós.

Adiós. Hasta luego.

"El sueño ha terminado". ¿Qué?

Este era el disco. Ah, sí. Muchas gracias.

Un gran tipo su amigo. Sí, sí.

Y el libro... ¿Qué libro?

¿No lo sabía?

Ha escrito un libro sensacional, en inglés.

Ah, no tenía ni idea. ¿Lo ha leído usted?

No, no... yo no leo. Lo mío es... la música.

Bueno, muchas gracias. Encantado.

Adiós, señor. Chao.

Soy yo.

No sabíamos que venías a cenar.

Te quedas, ¿verdad? Sí, sí.

¿Sabes a quién he visto? Pues no, hijo.

A Garrido.

¿Garrido? Mariano Garrido.

¡Ah, Mariano! Claro. Claro que me acuerdo de Mariano.

Es la manía que tenéis en el colegio de llamar a los amigos

por los apellidos. Ha escrito una novela.

¿Sí? Sí.

En inglés. ¿Ah, sí?

Fíjate. No, si era un niño muy listo.

Su madre siempre hablaba de su niño. ¿Te acuerdas de su madre?

Sí, sí.

Tenía delirios de grandeza.

Recuerdo una vez que dijo una frase que se hizo célebre.

¿Cómo era?

¡Ah, sí!

Dijo: "Un día mi Marianín jugando con el tren eléctrico

tropezó con la lámpara, se agarró a las cortinas,

tiró el florero sobre la alfombra que me la puso perdida".

¡Ay! Lloras.

(Música jazz)

Hijo, perdona.

Se me olvidó decirte que te llamó Rosa.

Ah, sí.

¿Sí? ¿Rosa?

Hola. ¿Qué tal estás?

Bien. Te noto como enfadada.

No.

No estoy enfadada. ¿Te he hecho algo que te moleste?

No.

No has hecho nada, por eso. ¿Por eso?

¿Sabes qué día es hoy? Pues... claro que sí.

Claro que sé qué día es hoy. ¿Ah, sí?

¿Cuál? Pues... tu cumpleaños.

Te lo he puesto a huevo, ¿eh? ¡Qué va! Me acordaba perfectamente.

¿Ah, sí? Sí.

Tengo preparado un regalo. ¿El qué?

Ah, es una sorpresa.

Te lo pensaba llevar ahora. ¿Vas a estar en casa?

Sí, voy a estar.

Espérame, no tardo nada. Bueno.

Ala, hasta ahora, un beso.

Adiós. Adiós.

Oye, me llevo el coche. Ya, ¿y la gasolina qué?

¿La pago yo? El otro día le puse un poco, ¿no?

Está bien.

Pero no vuelvas tarde.

Acuérdate de que mañana tienes la entrevista para el trabajo.

¡Que sí! Me acuerdo. Pero ¿no te quedas a cenar?

No, no me quedo. Tienes que ser puntual

porque eso les gusta. A ver si entras con buen pie.

¡Qué sí! ¡Que no te preocupes! Adiós.

Que no me preocupe...

Que no me preocupe.

Hola. Hola.

Pasa.

Te advierto que está todo muy desordenado.

Esta noche no esperaba a nadie. Está bien.

No quiero meter a nadie a casa a limpiar y lo tengo que hacer todo.

Y al volver de trabajar, natural, no tengo ganas de ponerme.

Mira. ¡Anda!

¿Es para mí? ¿Entonces era verdad?

Para que veas que no tengo mala memoria.

Charles Mingus. ¿Quién es? ¿No sabes?

No.

Uno de los grandes del jazz.

Ah, jazz.

Bueno... gracias.

¡Ay! Vamos a ponerlo, ¿eh?

Está bien porque yo de esto no tengo mucho todavía.

Estate quieto. Estate...

¡Déjame! Pero ¿por qué?

¡Es que tú te crees que todo es llegar aquí y ala a follar!

Solo te acuerdas de mí para eso.

Si no es eso... ¿Ah, no?

¿Y toda esta semana dónde te has metido?

He estado muy liado. Ya...

¿Y la otra qué?

Y además es que no es eso... ¿El qué?

Pues que una chica necesita cariños, que la mimen, atenciones...

¿Qué trabajo cuesta hacer una llamada?

Pero ¿hoy? Sí, hoy, hoy sí.

Hoy te has portado bien.

¡Espera un momento!

Es que esta música me puede levantar un dolor de cabeza...

Bueno...

es que no es muy propia para ahora, ¿no?

(SUSPIRA)

¡Espera, espera!

Voy a poner el contestador para que no nos moleste nadie.

(SUSPIRA) ¡No hables ahora!

Hola, ¿qué hay? ¿qué tal? Soy Rosa, ¿cómo estás? Yo bien, ¿tú?

Voy a salir

y no sé cuándo volveré.

Si quieres dejar algún recado, nombre y teléfono para que te llame,

puedes hablar cuando oigas la señal. Adiós.

Despierta, que son las 09:00.

Tengo mucho sueño.

Pero ¿no tenías una cita importante? Depende.

Además, tengo que salir y prefiero que no te quedes aquí.

(CONTESTADOR) Hola, hija, llamaba para felicitarte por tu cumpleaños.

Cállate, Rufino, no, no está en casa, es el contestador.

Deja. Pues nada, era solo para eso. Ah, tu padre también te felicita.

Oye, ¿dónde...? ¡Calla, que voy a grabar!

Vete llamando al ascensor.

Hola, soy Rosa, ¿qué hay? ¿Qué tal? Yo bien, ¿y tú?

Me voy y no sé cuándo volveré.

Si quieres dejar un recado, nombre y teléfono, al oír la señal.

(Chirrido coche)

Por las mañanas es que le cuesta.

Al lado de casa, lo suelo dejar en una cuesta abajo.

Tal vez, si esperamos un ratito...

¡Taxi! ¿Dónde vas?

¡Falceto, hombre! ¡Qué casualidad encontrarte!

Hombre. ¿Qué haces por aquí?

¿No tendrás un duro?

¿Un duro? Sí, hombre.

Oye, no me habías dicho que habías escrito una novela.

¿Una novela? Bueno.

Una novela policíaca, ya sabes. Novelas de caballería, arte menor.

Y, además, en inglés.

Bueno.

Un ejercicio de estudiantes. En la alianza americana me dio

algunos quebraderos de cabeza, pero Susan me ayudó mucho.

Mira, me cobra el periódico este, esto y esto, la novela

y el periódico del señor.

Esto es para ti. ¿Para mí?

¡Ajá!

Es mi novela. ¿McGuffin?

McGuffin. Es el pseudónimo, nadie compraría novelas policíacas

de un autor español.

"Ocultando su enigmática personalidad

tras el pseudónimo...".

Eso ni lo leas. Son tonterías de la editorial española.

No te imaginas qué gente. ¿Sabes que me lo han traducido?

¿Al español? ¡Ajá!

¿No lo has hecho tú? ¡Qué va! Me querían poner

un corrector de estilo. Yo dije que ni hablar.

¿Y qué es eso?

Esta gente, que están chalados.

Tienen un concepto de la novela y la literatura que es...

Imagínate, les parece que estas expresiones son

demasiado toscas. ¡Coño! Cuando precisamente las he puesto ahí

porque quiero reflejar... el argot, ¡coño!

El habla de mis personajes. Yo sé que hablan así.

Vamos a dejarlo porque me pongo negro...

Sí, claro.

(Claxon)

¡Va, va! Oye, me vas a perdonar, pero me tengo que ir.

(Claxon)

Siempre que nos encontramos, me pescas con estas prisas. ¡Va!

¿Me permites? Sí, sí.

En nada me voy a ir. Bueno...

Otra vez será. Nos llamamos sin falta.

Vale, llámame. Y perdona siempre las prisas.

Hasta otro día. Adiós. Chao.

(CARRASPEA)

McGuffin. Sí.

Muy buena McGuffin.

"The number one". ¿Qué?

Que... es el mejor.

Sí, sí.

Estarás de acuerdo, ¿no?

Bueno es que no lo he leído. Ah.

Hasta hoy no sabía quién era McGuffin.

Ya. ¿Y... todavía no lo sabes, claro?

Sí, ahora sí. ¿Ah, sí?

Bueno es... Mariano.

Es el pseudónimo de Mariano Garrido.

Ah. Nadie lee novelas...

policíacas de un autor español.

Era un compañero mío del colegio. Ya.

¿Te estás quedando conmigo? ¿Qué?

¿Que si te estás quedando conmigo? ¿Yo?

Bueno...

McGuffin es inglés.

Es un pseudónimo, pero no de Mariano Garrido,

sino de un agente de la CIA, o exagente... secreto.

No. ¿Qué tonterías dices? No es ninguna tontería.

Mira, hombre. Pone aquí: "Ocultando su enigmática personalidad

es el pseudónimo de McGuffin y se esconde, en realidad,

un exagente del servicio de...". No te puedes creer lo de la solapa.

Hombre... reconocerás que es mucho más fácil

creerme eso que lo que me dices tú. Ya, ya. Allá tú.

O sea, no te mosquees porque...

entiéndeme, o sea, no te llamo mentiroso, lo que pasa es que,

imagínate que tu novelista favorito, un tal McGuffin, tipo enigmático,

tipo mítico para mucha gente,

y, de repente, llega un tío en un autobús y dice

que es su amigo Mariano que estaba con él en el colegio.

Bueno, tú lo dices todo. A mí me da igual.

Es que no te puede dar igual, hombre.

¿Te preocupa mucho?

Sí porque es un tío que me gusta mucho.

Pues si quieres te lo puedo presentar,

no creo que le importe.

Bueno, una cosa.

Eh, este Mariano, ¿de dónde ha salido?

(RÍE) De los sagrados corazones.

Igual que Julio Iglesias. Vaya, hombre.

(RÍE)

Era compañero mío de pupitre,

el primero de la clase. Ya.

¿Contento? Sí.

Bueno, vamos a suponer...

que McGuffin es Mariano Garrido,

pero "A".

La novela está escrita en inglés.

"B".

La ha publicado Penguin.

"C". Aquí la han traducido.

Y, además, han hecho una película en Hollywood.

Es muy mala. Es una... horrorosa. Una película con Clint Eastwood,

me parece. Muy mala y aquí la han llamado...

no sé qué asesino a sueldo, o algo así.

Es horrorosa. Charlie Johnson

es un tipo más duro, más que James Bond.

Vamos, un verdadero samurái. ¿Sí? ¿Quién es Charlie Johnson?

Charlie Johnson, el protagonista, un agente implacable.

(Timbre)

Pasa, pasa.

Hola. Hola.

Esta es Cris y este es... ¿cómo te llamas tú?

Manolo. Manolo.

¿Qué hay, Manolo?

¿Qué hay, Cris?

Carlos, señor. Hola, lo he encontrado en el autobús.

Sí. A ti un día te van a detener por peligroso ya.

Y no sabes de quién es amigo el tío este.

-Pues... no. -No te lo puedes ni imaginar.

-De McGuffin. -¿Qué me dices?

Es Mariano. ¿Quién?

Que resulta que McGuffin es Mariano, Mariano ¿qué?

Garrido. Eso, Mariano Garrido,

-un íntimo de este. -¿De verdad?

Compañero de colegio. No me lo puedo creer.

¡Qué demasiado! Pero ¿quién es ese "machufi"?

"Machufi" no, McGuffin.

Un amigo de este. Ah, ¿que no os conocéis?

Isabel y Manolo.

Hola. Hola.

McGuffin es un tío que ha escrito una novela policíaca.

Y que este pesado me lo cuenta todos los días.

Sí es que es el mejor autor de serie negra que hay.

¿Y resulta que es amigo tuyo? Increíble, ¿no?

-Oye, ¿y el pan? -¡Anda el pan! Sí.

Es que se me ha olvidado por lo del encuentro y eso.

Ya, como siempre. ¿Tú te quedarás a comer?

Pues es que... Nada, quédate.

Así pruebas mi "quiche lorraine".

La has hecho buena, muchacho. El otro día hizo pizza

y dos días para despegarla de la bandeja.

Horroroso. (RÍE)

Oye, si eso esto lo dejo y me voy que tengo...

Muy bien, gracias, Isabel. Hasta luego.

Adiós. Hasta luego.

Ves, una chica sensata que sabe lo que hace.

¡Qué gracioso!

Tú no le hagas caso que es broma. Vas a ver cómo te va a encantar

mi comida.

Adiós. (A LA VEZ) Adiós.

-Chao, Isabel. -Ven conmigo, te quiero enseñar algo.

Pasa.

(CARRASPEA) Mira esto, ¿eh?

"Arlington corps".

Esta es la edición original inglesa. De esta el tío ha vendido

casi un millón de ejemplares en América.

¿Esta es la auténtica? Ajá.

Oye, una cosa que te quería preguntar. ¿Tú estás seguro?

¿De qué? De que Mariano es McGuffin.

Completamente.

Ya, te lo decía porque yo tengo un programa de radio

que se llama "La horadada". Hacemos crítica de libros, música,

hablamos de cine, un poco de todo.

Claro, si Mariano es McGuffin,

sería genial hacerle una entrevista. Damos el golpe, vamos.

Pues se lo decimos.

Además, otra cosa, cuando le vea al tío,

me hace falta un minuto para saber si es o no.

Me sé la novela, vamos, de memoria, perfectamente.

Hola. ¿Qué tal?

Hola, oye, perdonen el retraso.

¿Cómo os habéis reconocido? Pues, enseguida...

Nos hemos reconocido enseguida. Nos hemos acercado y... mirado...

y digo yo: "Oye, ¿tú eres...?". Y él me dice: "Sí, ¿y tú eres..?".

Vamos. Un flechazo.

Menos mal que si llegamos a tener que esperarte.

Oye, perdonad, lo siento.

No te preocupes.

Que no se repita, no me gusta que me hagan esperar.

Se está bien aquí. Además, miro el coche no sea que me roben

el contrabajo.

Si no, como es una cosa fácil de ocultar pues...

¿Qué es esto? No me había fijado, parece una quemadura, ¿no?

Es una quemadura. A ver.

Un cóctel molotov en Düsseldorf.

Me metí con el coche sin darme cuenta

en una manifestación de estudiantes anarquistas

por la libertad de miembros del Abad Bermejo

y una contramanifestación de neonazis y yo en medio.

Fue la leche. El coche empezó a arder y menos mal que pude

escapar de ahí,

si no me achicharro. Tiene muy mal aspecto.

Pues esto no es nada. El primer mes tras la quemadura,

tuve toda esta parte del brazo muy inflamada, totalmente hinchada.

Muy mal.

Creí perder el movimiento de la muñeca.

Caballeros. ¿Me trae una caña, por favor?

Si quiere se la traigo, pero nos acaban de llamar

del banco diciendo que hay una bomba. Si se la toman,

bajo su responsabilidad. ¿Una bomba aquí?

-Sí. -Nos trasladamos.

Nos trasladamos.

A mí me vais a perdonar, tengo que hacer una llamada.

Te esperamos allí. Sí, vamos allí.

Vale, vuelvo enseguida. Hasta luego.

Es él. Es él. ¿Quién?

McGuffin, es McGuffin.

¿Seguro? Completamente seguro.

Es un tío fascinante. Hemos hablado de... la novela.

Bueno, los personajes, me he enterado de cantidad de cosas, joder.

Vamos, tengo que preguntarle muchísimas cosas,

pero ¿por qué no le dices tú lo de la entrevista ahora, eh?

Vuelve. ¡Joder, no funciona!

¿El qué?

La cabina, han arrancado el auricular, coño, parece

que hay quien los colecciona. Una putada, ahora tenía

que ponerme en contacto. Tienes una un poco más allá.

Da igual, me conozco todas las de este barrio y están así.

Oye, Carlos es que querría hacerte una entrevista.

¿Una entrevista?

Bueno, sí, verás, hablar de tus personajes, nada formal.

Bueno, yo por principio me niego a todo tipo de entrevistas.

Solo he concedido una en mi vida, a Jeni, una periodista amiga

de mi mujer, pero...

(Sirena)

Cuando se trata de ti...

Manolo es para mí como un hermano. Oye, es para un programa de radio

que tengo y... Bueno, da igual,

siempre que mi personalidad quede totalmente oculta.

Tengo motivos importantes para no darme a conocer.

Garantía absoluta. No te preocupes. ¿Pasado mañana?

Sí, sí. ¿Es en casa? De acuerdo.

No hay problema. Ya sabes, me llamas,

dejas sonar tres veces la señal y marcas. Adiós. Me voy.

(A LA VEZ) Adiós.

Voy.

Aquí tiene las llaves. Lo he dejado en una cuesta para poderlo arrancar.

Llévatelas. No voy a salir. ¿Cómo? ¿Hoy tampoco sales?

Pues creo que deberías salir.

Si no te acabarán por salir telarañas.

Todo el día aquí metido pudriéndote con ese bicho.

¿Qué estás leyendo?

Es que leéis unas paridas.

Es que... la verdad es que me jode verte así.

Porque yo por lo menos hice una guerra.

La perdí, pero la hice.

Pero tú por no hacer, no has dado un palo al agua.

¿Qué quieres que haga? ¡Trabajar, coño!

¡No hay trabajo! ¡Sí hay trabajo!

¡No te da la gana trabajar!

Estoy harto de haberte buscado trabajo y que me dejes en ridículo.

Y te lo advierto.

No pienso seguir resolviéndote tus asuntos.

O trabajas...

o te largas.

¿Y esto?

Ese soy yo haciendo pesca submarina en Hidra,

una isla griega.

¿Esta? Esa serie es en Bolivia.

Una temporada que estuve allí.

¿Y esta belleza quién es?

Es Susan, mi mujer. ¿Tu mujer?

No sabía que te hubieras casado. Ahora estamos separados.

Y tenemos un niño que está con ella en Londres.

Allí fue donde la conocí y nos casamos.

Ella es inglesa y nunca pudo adaptarse a la vida en España.

¿Y este señor tan gracioso quién es? Es mi padre.

Bueno, era. ¿Era?

Murió.

Vamos, lo mataron. ¿Qué?

Apareció en un estercolero.

Yo tuve que ir a identificar el cadáver.

Le habían disparado con una pistola del 9 corto a menos de 20 cm

de distancia.

Lo sé porque el fogonazo le había quemado la cara.

Oye, lo siento. No sabía nada. Más lo siento yo.

Pero bueno, lo hecho no tiene solución.

¿Quieres ver estas otras?

Oye, esta sí que es buena.

Hombre, esa es del colegio.

(RÍE) Eres tú este, tú. Mira, aquí estás tú.

(RÍE) Mira el Richelieu. Y Carrión.

(RÍEN)

¿Te acuerdas? Nos hacía estudiar sin levantar la vista del libro,

el Richelieu. Y le llevaba a Carrión a su mesa y le metía mano.

¡Qué maricón! (RÍE) ¿Te acuerdas? ¿Cómo no me voy a acordar?

Oye, ¡y Boyero!

¿Qué habrá sido de él?

Nos estuvimos viendo una temporada, luego nos distanciamos

y no he vuelto a saber de él. Sería estupendo reunirnos

los tres otra vez.

"La mano negra".

Conmigo no cuentes. No tengo ningún interés en volver a ver

a Boyero.

¿Tienes preparadas las preguntas? Sí, tengo algunas preparadas.

Pues por mí, empezamos cuando quieras.

Bueno pues, para empezar,

¿cómo te definirías a ti mismo como escritor?

Nunca me lo he planteado.

Eso es algo que para mí carece de importancia.

A pesar del éxito editorial de "El cadáver de Arlington",

no pienso que escriba especialmente bien.

Escribo y punto.

Y teniendo en cuenta el éxito de Johnson,

¿lo vas a incluir en el próximo libro?

Por supuesto. Es el protagonista de mi próxima novela.

¿Está ya avanzada? ¿Tiene título?

Estoy a punto de terminarla.

Se llamará "El cadáver de Montreal".

(RÍE)

¿A que no imagináis quién es el cadáver?

Johnson. ¿Johnson?

Johnson.

Estoy dispuesto a cargármelo. Antes de que sea demasiado tarde

y sea él quien acabe conmigo.

No quiero vivir esclavo de mi personaje.

Que me ocurra lo mismo que a Le Carré con Smiley,

a Fleming con Bond y a Trevanian con Hemlock.

El cadáver de Montreal será Johnson.

Oye, una cosa que había en tu libro.

Cuando Johnson realiza los trabajos,

el dinero que recibe me pareció que era muy poco.

Eso depende de si trabajas cubierto y por libre.

En el mercado libre puedes llegar a cobrar sumas astronómicas

por hacer desaparecer a alguien.

Pero nunca estás seguro.

No te puedes fiar de nadie ni siquiera de los que te contratan.

Sin embargo, si trabajas para una organización paraestatal,

la retribución disminuye bastante. Pero a cambio estás cubierto

y seguro. Eres más o menos como un ejecutivo.

Ah. Es un ejecutor, ¿no?

Bueno.

Las dos cosas.

Y otra cosa.

Que me parece muy importante, el sentido de la amistad de Johnson.

Entonces, para Johnson lo primero es la lealtad al amigo,

sin embargo, mata a su mejor amigo, a Drover,

cuando descubre su traición. Y le mata sin escrúpulos.

Para mí, cuando la traición procede de un amigo

el castigo por muy duro que sea nunca guardará relación

con la gravedad de la ofensa.

La venganza puede parecer todo lo cruel que tú quieras,

pero siempre será justa. ¡Quieto!

¡Maldito, no te muevas!

¡No toques eso! Has estado a punto de achicharrarnos.

Si llegas a tocar el brazo de la espada, cualquiera

que pisara esta habitación, salvo este lugar, moriría electrocutada.

Es un mecanismo de seguridad que tengo instalado.

Ya está todo.

Solo me queda por saber una cosa. ¿Qué es eso de "La mano negra"?

Es una historia del colegio muy vieja.

El nombre lo puso Mariano que entonces leía

unos tebeos policiacos.

Mariano era el primero de la clase. Yo tocaba en la rondalla

y Boyero, bueno, tenía una madre que le volvía loco al Richelieu.

¿Al Richelieu, quién? ¿Quién era? El Richelieu era un cura,

el padre José Antonio. El nombre se lo puso también Mariano,

que había leído entonces "Los tres mosqueteros".

El padre de Mariano era cajero en el banco del padre de Boyero

que era multimillonario. Había hecho unos negocios muy sucios

de importación de cacao de Guinea.

Ricardo era un vago.

Él era bueno en deportes porque tenía bici, piscina...

pero Mariano le tenía que hacer siempre los deberes y le soplaba

en los exámenes. Por eso, los padres de Ricardo estaban entusiasmados

con Mariano. Y "La mano negra" era una sociedad que hicimos

entre tres y cuando un cura hacía una putada, le mandábamos un papel

con la... mano... impresa en tinta.

Pero un día alguien se chivó

y... nos desarticularon.

A Mariano le echaron del colegio, pero él no se chivó ni de Ricardo

ni de mí. ¿Y del Boyero este qué ha sido?

Pues, eso me pregunto yo.

Cuando el otro día, antes de ayer, le dije a Mariano de reunirnos

los tres y...

contestó de una forma tan sospechosa.

Me picó la curiosidad y ayer decidí buscar a Boyero.

Busqué en la guía y vi que aún vivía en su gran piso

de la calle Velázquez donde fuimos tanto de pequeños

a jugar, hacer los deberes, a que la chacha nos diera

de merendar.

La ventana del ascensor, tengo una sensación extrañísima.

Como si entrara en el túnel del tiempo.

En estas casas siempre tardan mucho en abrirnos.

Al rato salió... el mayordomo.

Y le dije que quería ver a Ricardo.

Me miró con extrañeza de arriba a abajo como si fuera un bicho raro

y me dijo: "El señor Boyero murió".

Antes de que pudiera pedir explicaciones, reaccionó y me cerró.

Ahora lo entiendo todo.

Ahora todo empieza a tener sentido. ¿Tú crees?

Sí, hombre, está clarísimo. Antes de ayer durante la entrevista,

tuve una corazonada que rechacé rápidamente

porque pensé que era producto de mi imaginación.

Entonces, había una cosa en Mariano que me daba una sensación de miedo.

No me inspiraba confianza. Y la forma que tenía Mariano

de referirse a su personaje

me hizo pensar que Johnson era una trasposición de sí mismo.

Y que "El cadáver de Arlington" era una novela autobiográfica.

De esta forma,

lo que dice la solapa del libro no es una mentira de la editorial.

Efectivamente, Mariano sería un espía o agente de una organización extraña,

un agente secreto. ¿Tú crees?

Está clarísimo que Johnson sería Mariano.

Y en la novela, Johnson se carga a su mejor amigo por su traición.

Este tipo que también es un agente secreto se llama Drover.

¿Drover? Drover.

¡Ya está, Drover!

¿Qué haces?

Espera, un momento.

Aquí está.

Drover.

"Drover: el que pica los bueyes.

Pastor de bueyes, boyero".

¿Sí? ¿Isabel?

Sí, soy yo. Ah, soy Manolo.

¿Manolo? Manolo Falceto.

Pues...

En casa de Carlos y Cris.

Soy el amigo del escritor. Ah, perdona, al principio

no te había conocido.

He pensado que igual te gustaría una copa y oír un poco de música.

Claro que me gustaría, pero tengo un examen.

Así descansas de estudiar, ¿no? Sí, pero es que es pasado mañana.

Bueno, te queda mucho tiempo, ¿no? Sí, pero he quedado con gente

para juntarnos los apuntes y verlos.

Bueno, como quieras.

De todas formas, te lo agradezco mucho.

Ya nos vemos otro día en casa de estos, ¿vale?

Sí.

Pues nada, hasta otro día. Adiós.

Perdona, hijo.

¿Te vas a quedar a cenar? Sí, sí.

Era solo por saberlo.

¡No vendré a cenar!

Espera que bajo.

Anda, pasa.

Ya me contarás por qué vienes, ¿no? A verte.

Bueno, pues ya me estás viendo. Mírame todo lo que quieras.

¿Contento?

¿Me invitas a una copa? Sí.

Te invito a una copa.

Pero nada más, ¿eh?

¿Cómo que nada más?

Sí, que no pienso follar, vamos. Eso es lo único que quieres de mí.

Eso entre otras muchas cosas. Ah, sí, entre otras muchas, ¿verdad?

Te refieres sin duda a todos los detalles que tienes conmigo.

La de veces que me llamas, que te preocupas por mí,

que me llevas al cine, pero claro no. Tú solo te acuerdas de mí

cuando se te pone durita, ¿verdad?

¡No! No, una no es así.

Además, es que se me ha pasado.

¿Cómo que se te ha pasado? Ajá.

Que ya no tengo ganas.

Estas cosas si no se cuidan... se terminan, se pasan.

Es que una chica necesita mucho cariño.

Claro, claro. ¡No, no! Si no es eso.

Bueno, además,

tú eres un amante fatal.

¿Yo? Sí.

Antes decías lo contrario. No, si no me refiero a la cama.

Es otra cosa, lo que pasa es que no tienes ni idea de eso.

No sabes cómo tratar a una chica. Enséñame tú, anda.

¡Estate quietecito, por favor! ¡Además, estoy muy deprimida!

¿Qué te pasa?

¡Esto es lo que me pasa! (GRABACIÓN) Hola, Rosa.

No me conoces, pero soy un amigo.

Quédate ahí sentada y busca una postura cómoda.

Relájate.

Suelta los brazos, las piernas y deja todo lo que te aprieta.

¿Te ayudo a quitarte la ropa?

No dejes nada que te oprima.

Respira profundamente y relájate.

Eso, tú y tu cuerpo está suelto.

(RÍE)

(GRABACIÓN) Ahora comienzo a besarte los pechos, los pezones, el vientre,

bajo hasta tu pelo púbico y más abajo todavía donde puedo

hacerlo profunda y largamente. (RÍE)

(GRABACIÓN) Tu respiración es ahora intensa y sientes un enorme placer.

Oigo tus jadeos.

Tu cuerpo se arquea.

Los jadeos aumentan, aumentan.

Tus manos han agarrado mi cabeza que tus muslos aprietan.

Ahora ya es un movimiento irresistible,

incontrolado. Gritas, gritas, gritas.

Te quedas un momento fija apretándome

y luego poco a poco te vas relajando

con una sensación maravillosa que te sube por todo el cuerpo.

Adiós, Rosa.

Voy a soñar con vos. (RÍE)

(GRABACIÓN) Soñad vos conmigo.

(RÍE)

¿Esto te deprime? (RÍE)

A mí me encantaría que me llamara una chica y me dijera cosas así.

Tú porque eres un anormal. Es que no le veo ninguna gracia,

la verdad. O sea, no sé quién es, me preocupa y tú te lo tomas a broma.

(RÍE)

¿Quieres que me quede esta noche? ¡No! No, prefiero que te vayas.

¿Seguro? Segurísima. Hoy no me apetece nada.

Además, me he tomado una pastilla para dormir.

Como quieras.

Estaba preocupada, hijo. Es que llamó Mariano.

Dijo que tenía algo que decirte urgente.

Que lo llamaras. ¿Ahora?

Sí, en cuanto llegaras.

Sí, hijo.

¿Sí? ¿Mariano?

Necesito verte. ¿Ahora?

Ahora.

No te quedes ahí parado, ayúdame. Cógele de los pies.

A aquel rincón. ¡Quieto!

(Claxon)

¡Suéltalo, vamos! ¡Corriendo, al coche! ¡Arranca!

¿Por dónde? ¡A la derecha!

¡A la derecha!

Perdona que te haya metido en este lío.

Pero no tenía a otra persona a quien recurrir.

No pienses en mí, ¿sigo? Sí, sigue. Todo recto.

De verdad, te lo digo.

Lo siento.

No quería meterte en mis asuntos.

¿Sabes que encontré muerto a Smiley? ¿Quién?

A Smiley, mi perro.

Lo habían colgado.

Hijos de puta.

Si querían hacerme daño, lo han conseguido.

También me habían rajado las ruedas del coche.

¡"Shit"! ¿Qué?

¡"Shit"! ¡Mierda! ¡Acelera! ¡Nos siguen otra vez!

¡Deprisa!

¡Sáltatelo!

¡A la derecha!

¡A la izquierda!

¡Frena, frena!

Motor, para el motor. Las luces. Abajo.

Les hemos despistado. (SUSPIRA)

Esto se ha terminado. Gracias. (SUSPIRA)

Gracias otra vez.

(JADEA) Tú no te preocupes por mí.

Jeni me cuidará. Me conviene desaparecer unos días.

¿No llevas nada? (JADEA) Necesitarás cosas.

Este es el único equipaje que necesito.

(SUSPIRA) Ahora, olvídate de todo esto.

Cuando las cosas se tranquilicen, daré señales de vida.

Yo seré quien me ponga en contacto contigo.

Adiós.

Ah, una cosa. No hables con nadie de esto.

¿De acuerdo? Soy una tumba.

(Motor)

(Motor)

(Motor)

¡Mierda!

¿Sí? ¿Isabel?

Sí, soy yo. ¿Quién es?

Soy Manolo. Ah, hola. ¿Qué hay?

Necesito verte. ¿Ahora?

Ahora.

A toda velocidad.

Luego hice como que iba a parar en el semáforo, y ¡zas! Me lo salté.

Luego a la derecha, a la derecha otra vez.

Entramos en un callejón y casi nos matamos.

Pero apagué las luces y los habíamos despistado.

Pero vamos a ver, ¿quién es este? ¿Tu amigo el escritor?

McGuffin. Mariano Garrido, M.G.

Las iniciales son iguales.

Pero no entiendo. ¿Qué ha hecho? ¿Por qué le persiguen?

Es que una cosa entre ellos. Una cosa de...

¿De espías?

¿Tu amigo es un espía?

Lo de escritor es solo una tapadera.

Siempre ha sido extraordinario. En el colegio ya lo era.

Qué emocionante, ¿no? ¿Y a ti no te da miedo?

Pero me olvido. Si le necesito, voy.

Él haría por mí lo mismo.

Oye, de esto, ni una sola palabra a nadie, ¿eh?

¿Seguro?

Toma. Coge, coge.

Es maravilloso, ¿no?

¿Qué?

Fabio Testi. No has visto cómo está en esta película?

Tiene una forma de mirar y es tan especial.

Me estoy acordando de una secuencia maravillosa,

la mejor.

Es cuando él va por primera vez a casa de Romy Schneider

Y entonces ella le dice a él:

"¿Aprovechamos el tiempo juntos antes de que venga mi marido?".

¿Qué? ¿Aprovechar el tiempo juntos? Sí, sí. Hacer el amor, vamos.

Ah, ya. Y entonces...

Entonces, él le dice a ella:

"Bueno, si lo hacemos, ¿nos volveremos a ver?".

Y entonces, ella dice:

"No".

Ah, ya me acuerdo.

Y él dice: "Bueno, en ese caso, prefiero no hacerlo".

¿Te das cuenta de cómo reacciona el tío? Es que es genial, ¿no?

Es maravilloso.

Y además es guapísimo. Y...

Tiene una forma de estar, de moverse... Es ¡oh!

Te encanta, ¿eh? Sí.

Oye, y si tú y yo aprovecháramos el tiempo juntos,

¿crees que nos volveríamos a ver?

Claro que nos volveríamos a ver. Pero para mí, la mejor forma

de aprovechar el tiempo ahora es yéndome a dormir.

Es que no hay nada que más me fastidie que madrugar

cuando no he dormido lo suficiente.

Mira.

Una multita. Oh.

A mí también me fastidia madrugar cuando no he dormido lo suficiente.

Espera.

No vuelvas a hacerme esto, ¿eh?

¿El qué? Es que me has dado un susto que...

Anda, pasa.

Podías llamarme por teléfono.

Es que estaba con una gente y bueno. Me apetecía verte.

Pues ya me estás viendo.

No sé, saber qué tal estás.

Estoy bien.

Sola.

Pero bien.

Bueno, sola no.

Porque hay una persona que se preocupa de mí todos los días.

¿Ah sí? ¿Y quién es?

(GRABACIÓN) Gritas, gritas, gritas.

Te quedas un momento fija, apretándome.

Y luego poco a poco te vas relajando

con una sensación maravillosa que te sube por todo el cuerpo.

Adiós, Rosa.

Voy a soñar con vos.

Soñad vos conmigo.

Parece un buen sistema para coger el sueño, ¿no?

¿Para coger el sueño?

Esto es precisamente lo que me lo quita.

Pero ¿qué?

¿Tú sabes lo que es escuchar esto todos los días?

¿Todos los días? Claro.

Lo graba por las mañanas.

Cuando sabe que no estoy porque estoy trabajando.

Al principio podía ser una broma, pero ya no.

Esto es obra de un loco.

De un perturbado que se puede presentar aquí cuando sea.

Aquí estoy yo para defenderte. Sí. Vaya una defensa tengo contigo.

El día menos pensado me va a pesar.

¿Quieres que me quede esta noche contigo?

¿Quieres?

Bueno.

Pero dime algo.

¿Algo?

Sí, dime cosas.

Es que nunca me dices nada y... ¿Qué quieres que te diga?

Dime que me quieres. Te quiero.

Que te gusto.

Me gustas.

Que no puedes vivir sin mí. No puedo vivir sin ti.

Que estás locamente enamorado de mí.

Estoy locamente enamorado de ti.

Te he llamado porque quería verte y darte las gracias por lo de ayer.

Para algo están los amigos.

De verdad, Manolo.

No sé cómo explicarte cuánto te lo agradezco.

No tienes que explicarme nada.

Yo siento que te debo una explicación.

En nombre de los viejos tiempos.

¿Te acuerdas de la mano negra?

Nadie sabía que éramos Boyero, tú y yo.

Pero el Richelieu lo descubrió y a mí me echaron del colegio.

¿Por qué solo a mí?

La respuesta es muy sencilla.

Uno de vosotros dos se había ganado la impunidad.

Tienes que perdonarme.

Durante muchos años, pensé que habías sido tú.

Desgraciadamente, tardé demasiado en descubrir al verdadero culpable.

¿Boyero? Exactamente.

Pero la historia no termina ahí.

Después de eso, Boyero y yo seguimos unidos.

En realidad fue él quien me reclutó, quien me introdujo en la...

Llamémosla la organización.

Yo entonces era muy joven.

Y aquello estaba lleno de atractivos.

Era un juego y, el peligro, un aliciente.

Pero cuando me cansé e intenté dar marcha atrás.

Era demasiado tarde.

Ya sabía demasiadas cosas.

Boyero intentó convencerme para que continuara.

Pero fue inútil. Yo ya había tomado una decisión.

Y, entonces, comenzaron la ofensiva.

Primero con sutiles amenazas, una Guerra Fría.

Y poco a poco fueron aumentando las presiones

intentando destrozarme los nervios.

Fue Susan quien estalló.

Un día no pudo más y se marchó llevándose al niño.

Yo pasé una época muy mala.

Fue entonces cuando decidí escribir la novela.

Por un lado, me ayudaba a mantener mi equilibrio psíquico.

y por otro sería mi pasaporte. ¿Tu pasaporte?

Claro, si la novela se convertía en un éxito, si era un best seller

ya no les sería tan fácil liquidarme.

John Le Carré y otros muchos lo habían conseguido.

¿Por qué yo no? Pero entonces ocurrió lo de mi padre.

¿Lo de tu padre? Su muerte.

Ah. Fueron ellos quienes lo asesinaron.

Era una advertencia.

Tuve que aceptar sus condiciones. No tenía otra solución.

Hasta que, hace un mes, murió mi madre.

¿Fueron ellos también? No, no. Fue una muerte natural.

Ellos nunca lo hubieran hecho.

Con mi madre viva, me tenían en sus manos.

Ahora saben que me escapo y vienen a por mí.

¿Y Boyero está con ellos?

Boyero...

Al principio hizo de agente doble.

Intentaba hacerme creer que estaba a mi lado

y que mediaba por mí ante ellos.

Cuando, en realidad, era el topo que me controlaba

y que les transmitía toda la información

sobre mis movimientos y mis proyectos.

Pero yo descubrí su doble juego.

Era su segunda traición.

Y será la última.

La gente cree que matar es muy difícil.

Pero en determinadas circunstancias es fácil.

Cualquiera puede hacerlo.

Bueno, pero ¿tú no hablas? ¿Vas de misterioso por la vida?

No tengo nada que contar.

Venga, seguro que hay algo que contar.

Hay una chica. Ah.

Una chica, qué bien.

¿Y ya...?

No, en realidad.... Uf.

Me siento como un crío.

Es una cosa solo...

Eso son ganas de complicarse la vida.

¿Tú crees? (ASIENTE)

Con las mujeres no se puede ir de romántico.

Porque ellas no lo son. Eso depende.

No depende.

Si ven que vas de bueno, se reirán de ti.

No seas nunca sincero con ellas.

¿No? Miéntelas.

Les encanta que las engañen.

Pero es que, así fríamente, no sé si sería capaz.

Claro que serás capaz. Ya.

Haz simplemente esto.

La miras a los ojos

y dices:

"Sí, todo eso que me cuentas es muy interesante,

pero ahora vamos a mi apartamento a tomar una copa".

El primer tomo...

Sí, está muy bien. El segundo ya decae un poco,

pero tiene una descripción maravillosa

y cuando llega Fed...

Sí, Ted es muy interesante

pero ahora vamos a casa de Carlos a tomar una copa, ¿eh?

Como quieras.

¿Vamos al dormitorio? Tengo que decirte una cosa.

No digas nada. Ven.

Bueno. ¿Eh?

Será mejor que no te lo diga porque, si te lo digo, te puedo hacer daño.

Creo que ya lo has hecho.

¿Ves? Ya te has puesto serio.

Si es que yo no quería que esto sucediese,

pero no sabía cómo decírtelo.

Pues diciéndolo simplemente.

Ya, pero es que yo no quiero hacerte daño.

No quiero que te sientas mal. ¿Lo quieres decir de una vez ya?

Bueno, pero no te enfades, ¿eh?

Si yo nunca me enfado.

¿De verdad?

De verdad. (RÍE)

Mira, si es que eres una persona que me caes fenomenal.

Que en cierto modo te aprecio mucho, pero es que...

Para esto, necesito algo más.

¿Te gustaría que yo fuera

alto, rubio y con los ojos azules?

No, no es eso. No es que seas más guapo o más feo.

Pero si yo fuera Fabio Testi

entonces... Bueno. (RÍE)

Bueno... ¿Lo ves?

¿Lo ves como no estás en la realidad?

¿Que vives de ideales?

Tú y yo estamos aquí ahora, ¿no?

Somos el presente, ¿no?

Sí. Pues eso es lo que importa.

Hasta luego.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Oye, espera.

Que todavía están ahí arriba.

Claro, claro. No podemos subir entonces.

-¿Eh? -No.

Qué sorpresa. ¿El qué?

Yo creía que tú eras más bien plana.

Pues ya ves que no.

No. Verlo, no lo veo.

Solo lo toco un poquito.

¿Por qué no te quitas esto?

Es muy incómodo.

Ya te he dicho que no tengo ganas de follar.

Pero si no es eso. Si es solo por verte.

Ya, ¿y para qué quieres verme?

Pues. (DUDA) Para conocerte mejor.

Ah, sí. Ya. Y yo me voy al cuarto de baño de al lado

me desnudo, y aparezco por aquí. Me doy una vuelta

y luego me vuelvo a vestir. ¿Es eso lo que te apetece?

Exactamente eso.

Pues es que a mí me parece una tontería.

¿Una tontería?

Si lo que pasa es que no te atreves. Que estás...

completamente...

¿Que estoy reprimida?

No, no es reprimida.

Lo que pasa es que hay cosas que, aunque las veas claras

luego eres incapaz de hacer.

Ah, que no me crees capaz de que me desnude.

Absolutamente incapaz.

(RÍE SARCÁSTICA) Pero si yo...

Yo por hacerlo, lo hago. Lo que pasa es que me parece

una tontería para ti que me estés ahí mirando.

¿Para mí? Si yo estaré encantado mirándote. (RÍE)

Lo que pasa es que no haces más que ponerme pegas.

¿A que lo hago?

Venga, hazlo.

¿Y por qué no lo haces tú primero?

¿Yo? Sí, ¿por qué no lo haces tú primero?

Hombre, yo lo hago siempre que lo hagas tú después.

Sí, sí. Pero tú primero.

Pero no te rajes, ¿eh? No, no.

Si tú lo haces, yo lo hago después.

¿Adónde vas?

¿Yo? Ahí al lado.

A quitarme todo. Era una broma.

No, esto es un pacto. Yo voy a cumplir mi parte

y luego te toca a ti.

Manolo...

Manolo, ¿qué vas a hacer? Ya lo estoy haciendo.

(TARAREA)

Eres un exhibicionista.

Sí, sí, pero ahora te toca a ti.

No, no, yo no lo hago.

Me lo imaginaba. ¿No eres capaz?

Claro que soy capaz.

Pero sé lo que va a pasar luego y no me apetece.

Sí, sí, excusas.

Bueno. Lo voy a hacer.

Pero luego me vuelvo a vestir, ¿eh? Sí, sí.

Y tú no te muevas de ahí. No, no.

¿Qué?

Joder.

El tío tiene más cara que espalda, por Dios.

Ahí toda la tarde.

Nosotros ala: al cine, a cenar,

a tomar copas por ahí.

Joder, ha salido por una pasta horrorosa.

Y lo que no hago yo ahora es irme a otro sitio, vamos.

-Me niego, me niego. -Oye, pero mira.

Anda.

Mira, Manolo.

-Vámonos, Carlos. -Espera un poquitín.

No vámonos. Venga, vámonos.

¿Ves?

¿Te convences? Sí, sí.

¿Y ahora qué hago?

Date una vueltecita.

¿Estás contento?

Ya me puedo ir, ¿no? No, no.

Es el pacto.

Pero siéntate en la mecedora y yo estoy aquí y charlamos.

He hecho lo que me habías pedido.

Pero no... no te vayas. Vuelve.

Vuelve, si no te voy a hacer nada. Qué mujer.

¿Te has quedado contento? Uy sí, estás muy bien.

Sí, ya... Uy, ¡de verdad!

Tienes un cuerpo... estás riquísima.

Bueno, bueno, ya...

¿Y tú sigues así?

¿Yo sí, por qué? Por nada, pero te vas a enfriar.

Pero si estaba muy fuerte la calefacción.

¿Te molesta que esté así? No, si tú estás bien así...

No, yo estoy bien, solo que... ¿Qué?

Que si tú estuvieras igual que yo... No empecemos.

Así me encuentro como si estuviera desnudo.

¿De qué te ríes?

¿De qué te ríes?

Dime de qué te estás riendo.

Que no puedo. Pero ¿por qué?

Te enfadarías.

¿Eres imbécil? ¿Por qué me voy a enfadar?

Te escandalizarías.

Eres imbécil, no me conoces para nada.

Yo qué me voy a escandalizar.

Me lo quieres decir, por favor.

Es que estaba pensando... ¿Qué?

Estaba pensando si alguna vez le habrías hecho una paja a un tío.

Pues claro. ¿Ah, sí?

Sí, muchas. ¿Muchas?

No sé, lo normal. Estás con un tío que te lo pide y se lo haces.

¿Podrías hacerme una a mí ahora?

Pues sí, por hacértela sí. Es que me encantaría.

¿Que te encantaría?

Si sería frustrante para ti.

¿Para mí? ¿Por qué?

Porque te tienes que quedar jodido.

¿Jodido? Sí, pero contento.

Además es malísimo.

¿El qué, masturbarse?

Pero si es buenísimo.

Ya.

¿Y tú nunca te...?

Sí, alguna vez.

¿Solo alguna vez? Me parece que esto para ti...

es demasiado grave. Antes me has sorprendido, pero...

ahora no...

No digas tonterías, si lo he hecho muchas veces,

y no tengo ningún problema en hacerlo.

Pero me parece una gilipollez.

Pero si no hace falta que te justifiques.

Y de hacerlo lo haría sin ningún apasionamiento,

como quien hace una mayonesa.

Hacer una mayonesa tiene su técnica.

Se te puede cortar.

Eso depende de la calidad de los huevos.

¿No te animas? ¿Quieres lo haga fríamente?

Túmbate.

Hombre, ya. Es para entrar en calor.

Te calientas tú solo, déjame.

Pero no te enfades.

Ay, qué pesado te pones ya.

Eres una chica maravillosa.

Deberíamos irnos, que estos deben de estar a punto de llegar.

Joder.

Mira, Carlos. Ya han apagado.

Vamos a escondernos.

Que no nos vean.

Vamos.

Pasa, Falceto. ¿Boyero?

Me alegro mucho de verte.

Siento que sea en estas condiciones.

Yo también me alegro de verte.

Vayamos al grano.

Supongo que sabrás por qué estamos aquí.

Pues... Exactamente.

Se trata de Garrido. De Mariano.

No sé si estás enterado de lo que ocurre.

Sabes que ha estado en tratamiento psiquiátrico, ¿no?

No lo sabía.

Pero habrás visto que está totalmente desquiciado, ¿no?

Sí, eso sí.

Sobre todo desde el asesinato de su padre.

¿Asesinato? A su padre no lo mató nadie.

Pero ¿no está muerto? No lo mató nadie.

Se suicidó. ¿Se suicidó?

Al ser descubierto.

Incapaz de afrontar el desfalco que había cometido.

¿Un desfalco? Sí.

Sabes lo que mi padre hizo por ellos.

A Mariano le pagó los estudios.

A su padre lo ascendió dentro del banco

y pasó de ser un simple conserje a cajero.

A su familia la tratábamos como si fuésemos iguales.

¿Y cómo nos lo pago su padre?

Con un desfalco de 50 millones. ¿50 millones?

¿El padre de Mariano? Sí.

Pero si era un pobre hombre.

La madre era muy ambiciosa.

Era una cosa de envidia, no perdonó que tuviéramos dinero.

Ella lo instigó.

Quería que a su hijo no le faltara nada.

Quería librarle de las calamidades que vivieron después de la guerra.

Empecé a sospecharlo cuando Mariano me acompaño a algún safari.

Debió ser poco a poco,

y al no poder afrontar la realidad, su padre se pegó un tiro.

Es asombroso. Pero eso no es lo malo.

No nos han devuelto el dinero. ¿Quién?

Mariano y su madre. Se niegan a admitirlo.

Papá no lo pudo encajar y un día le falló el corazón.

Ahora yo ocupo su cargo en el consejo del banco.

Intenté evitar acciones en su contra esperando que un día recapacite

y devuelva el dinero por las buenas, pero todo tiene un límite.

Tras de mí hay otros intereses

y ya han empezado a actuar.

Es tremendo. Me dejas de piedra.

No podría pensar esto de Mariano.

Por otro lado,

es tan inteligente.

Imagino que su capacidad de escritor le ha superado.

¿Escritor? Esa es otra mentira.

Mariano nunca ha escrito nada.

A raíz del desfalco,

para justificar su inactividad y su ritmo de vida

se inventó una profesión lucrativa.

Escritor, autor de éxito.

Al final se lo ha acabado creyendo él mismo.

Ya desde el colegio era demasiado listo,

el primero de la clase.

Leía demasiado, y eso es lo malo.

La vida no se aprende en los libros.

No se puede vivir de sueños.

Los sueños no te sirven para comprar las cosas.

Los tipos realmente listos

no destacan en la infancia, pero al final son los que triunfan.

Por eso, cuando apareciste en escena vi una pequeña posibilidad.

Es necesario que tú le convenzas.

Debes conseguir que devuelva el dinero por las buenas

y no le pasará nada.

Nosotros estamos dispuestos a olvidar el maldito asunto.

¿Cuánto ganas? ¿Qué?

En tu trabajo, ¿cuánto te pagan?

No tengo trabajo.

Es increíble, con lo que tú vales.

Déjalo de mi cuenta.

Tendrás un puesto de la categoría que te mereces.

Primero arreglemos este asunto y luego hablamos tú y yo, ¿vale?

Espero pronto noticias tuyas.

"Es decir, los espías existen.

La gente piensa que son seres especiales, y es falso.

El verdadero espía es alguien tan normal como nosotros.

Cualquiera que pase por nuestro lado puede ser un espía.

Nunca se puede estar seguro de nadie".

Son palabras del gran McGuffin

en exclusiva para "La horadada".

"Concierto para todos".

¿Lo has oído? Ha quedado cojonudo, genial.

Daremos un golpazo. Tengo que decirte algo.

¿Qué? Cuéntame. McGuffin no es Mariano.

Hostias.

No entiendo nada pero de nada.

Ya me parecía que en esta historia había algo raro.

¿Y lo del padre, qué? No le mataron.

Se suicidó cuando se descubrió lo del desfalco.

Claro.

Entonces ahora le siguen a él porque es el que tiene el dinero.

¿Y lo de la novela que nos contó? Otra fantasía suya. Otra mentira.

Desde niño ya quería ser un escritor mundialmente famoso.

¿Entiendes?

Joder, como se enteren los tíos de la radio

me echan seguro.

¿De qué coño te ríes? No, me acuerdo de la estatuilla

con la plancha electrificada.

Es que somos los más tontos del mundo.

Sí, es verdad, sí.

Oye, Manolo, una cosa.

Si Mariano no es McGuffin,

¿quién es realmente McGuffin?

Te llamó Isabel.

Que la llames nada más llegar sin falta.

(Teléfono)

¿Sí? ¿Isabel?

Sí. Soy yo.

Necesito verte. ¿Por?

Ahora.

(Pitido)

(Pitido)

Chica, ¿qué haces?

Deja. Ya sé que soy maravilloso.

Quería que fueras el primero en saberlo.

¿Saber qué?

Está Manuel aquí.

(HABLA EN ITALIANO)

Dice que está encantado de conocerte.

"Moi aussi".

(HABLA EN ITALIANO)

Dice que siempre estoy hablando de ti.

Sí.

(HABLA EN ITALIANO)

Dice que es un admirador de McGuffin

y que le encantaría conocer a un amigo suyo.

Sí.

¿No es maravilloso?

Tú que decías que estas cosas no pasaban en la realidad.

¿No estás contento de verme tan feliz?

Sí, es asombroso.

Estoy muy contento.

Pues esta misma noche nos vamos.

Me presentarás a tu madre, ¿verdad? Sí, seguro.

(HABLA EN ITALIANO)

¿Qué pasa? ¿Está Rosa?

¿Quién es? Soy yo.

Ahora bajo.

Manolo, este es Jorge Luis

y viceversa.

¿Qué tal?

Sentaos.

¿Quieres una copa?

Sí, pero un dedito solo.

Bueno, os voy a echar a los dos dentro de un momentito.

Me quiero acostar pronto.

No me encuentro muy bien hoy.

Me duele un poco la cabeza.

¿Y tú quieres una copa?

José Luis no bebe.

Es un chico, sano, fuerte y deportista.

No como otros que yo me sé.

Tampoco es eso, ¿no?

Es profesor de Educación Física.

¿Gimnasia?

Muy interesante.

Yo estoy echando barriga ya.

Sí.

Es que tengo poca voluntad y, además, está esto.

Bueno, yo me largo.

¿Te vienes también?

Te dejamos dormir.

La que me tiene que dejar es esta.

Bueno, bonitos, sed buenos, ¿eh?

Y que no os pase nada.

Hasta otro rato.

Chao.

Me voy a soñar con vos.

Soñad vos conmigo.

¿Todavía persistes?

Que no.

¿Y qué voy a hacer?

(Voces)

Hijo mío.

Hijo mío.

Hijo mío. ¿Qué pasa?

No pasa nada.

Mejor, sí pasa.

Pasa que ha llegado el momento de independizarte.

Si uno no es capaz de tomar sus propias decisiones,

siempre hay alguien que las toma por él.

Se le ha metido en la cabeza

y cuando a tu padre se le mete una cosa en la cabeza...

Yo tenía 19 años cuando mi padre me echó de mi casa.

Tú tienes 33, ¿no es eso?

33. Y me dio 20 duros.

Toma, yo te doy esto.

Te puedes quedar esta noche.

Mañana por la mañana no te quiero ver.

(LLORA) Hijo, hijo.

(Teléfono)

¿Sí? ¿Manolo?

Sí.

Necesito verte. ¿Ahora?

Ahora. Pero ¿tú sabes qué hora es?

(Disparo)

Pero ¿qué hacéis?

Ten cuidado, que está cargada.

No dejes que se mueva.

Este hijoputa ha venido a destruirme.

Está loco. No le hagas caso.

En mi vida he utilizado una pistola. Es mentira. La ha traído él.

No es cierto.

He venido aquí para hablar con él, para tratar de solucionar

amistosamente el problema del que te hablé.

Él ha intentado matarme.

¿No has oído un disparo?

Está loco.

No dejes que te engañe.

Nos traicionó en el colegio y lo volverá a hacer.

¿Por qué no le dices quién denunció la mano negra al Richelieu?

No crecerás nunca, Garrido.

¿A qué viene el colegio ahora?

¿Ves lo que te había dicho?

Está peor que nunca.

Ten cuidado con eso.

Trae. ¡Cuidado! ¡No se la des!

Y tú ahora tranquilito mientras llamo a la policía.

La cagaste, chico.

La cagaste bien cagada.

¿Qué iba a hacer yo? Déjalo. No te preocupes.

Ya no tiene remedio.

¿No te confundes de teléfono?

Desde cuándo utilizáis a la policía para esto, ¿eh?

Eres un buen actor.

Confundiste tu carrera.

Habrías llegado a ser alguien en el cine.

Míralo.

Míralo ahora.

El famoso escritor,

el agente secreto...

Mentira, todo mentira.

Ya no es el primero de la clase y no puede soportarlo.

No puede vivir siendo un fracasado

y se ha inventado toda esta historia para jodernos la vida

a sus viejos amigos, pero se acabó.

Esto se ha acabado.

(Disparos)

¡No tires!

(Disparo)

¿Estás bien? Sí.

Oye, ¿no está...?

Muerto.

Está muerto.

Entró a la casa como un ladrón

y se electrocutó al dar la luz.

O tal vez le mató su viejo amigo Mariano Garrido.

Tú nunca has estado aquí.

Nadie podrá relacionarte conmigo.

¿Y tú qué vas a hacer?

No te preocupes por mí.

Cambiaré de nombre y de rostro.

A partir de ahora seré solo McGuffin.

Ahora hay que salir de aquí.

Tú espérame en el coche.

¿Sabes que me has sorprendido?

Te has portado. ¿Tú crees?

¿Cuándo te he mentido?

La verdad es que pensé que la vida te habría quitado las pelotas.

No debí dudar de ti.

Perdóname.

¿No dices nada?

¿Qué quieres que te diga?

A mí no me ocurren cosas interesantes como a ti.

Solo...

Últimamente estoy pasando una mala racha.

Pero estás vivo, ¿no? Hombre, eso sí.

Pues eso es lo que importa.

Ahora agárrate bien.

A partir de aquí el camino es muy malo.

Espérame aquí.

¿Sabes dónde estamos?

¿Sabrás volver solo a casa? Me arreglaré.

Bueno, Manolo, gracias.

Nunca olvidaré lo que has hecho por mí.

Tendrás noticias mías. Escríbeme.

Yo tampoco podré olvidar nunca esto. Hasta la vista.

Adiós.

¡Manolo!

Manolo,

sobre lo de tu mala racha quiero decirte algo.

Nunca dejes que tus sentimientos te traicionen.

Nunca permitas que nadie a quien tú quieras

te utilice.

No lo olvides. No lo olvidaré.

Por cierto, ¿has puesto patatas? -No.

¿Te lo pongo? -Sí, pónmelas.

(Música cabecera)

A ver qué dan en la tele hoy.

Ya ves, tía, ni un solo programa gótico.

Qué bien estaría ver un programa gótico, ¿verdad?

-Ya te digo.

(Pitido)

11,8.

Bueno, pues mejor que ayer. -Sí, mejor que ayer.

Ah, bueno. -Venga, vale.

¿Duele? -Sí.

¿Duele? -Sí.

¿Duele? -Sí.

¿Duele? -No. Este no.

Mejor, ¿no? -Sí.

¡Ay!

¡Ay!

(FLAMENCO) ¡Ay!

¡Olé!

(Música flamenca)

Buenas noches, amigos del arte,

bienvenidos a "El rincón de Pepe Er Guindilla".

¡Olé!

Hoy nos visita nuestro "platós"

un hombre mu grande, mu grande, mu grande.

Buenas noches, Pepe. -No terminé.

Esta grandísima personas se llama Filete.

Pero por su calidad como "astirta" habría que llamarle

El Entrecot de la Copla.

Filete, amigos,

Filete no es carne ni es pescao,

no es ostra ni es caracol,

ni calamar ni sepia, no,

Filete es paella mixta y vino con gaseosa.

Buenas noches, monstruo.

Yo soy una simbiosis de cosas, soy una mezcla, soy una persona...

que igual miro palante que para atrás.

No sé si me entiendes.

Voy por un lado de la calle y por el otro también.

Soy arte, derrocho arte.

Tienes un duende que no se te puede aguantá.

Mucho duende. De tanto, no me cabe. Fíjate lo que te digo.

Es que en verdad últimamente Filete lo está petando.

¿El qué? -Petando el traje.

Ponte el mantón que se te ve el mondongo.

Perdona, con estas "uñangarracas" no puedo ni tocar ná.

Atención que ahí voy. Vámonos, niño, vámonos.

Sarandonga, nos vamos a comer.

Sarandonga, una arroz con bacalao.

Sarandonga, un arroz con bacalao no.

Sarandonga, mejor un venao.

Sarandonga, un venao con salsa de ciruelas.

(VOZ AGUDA) Y unas natillas.

(VOZ DISTORSIONADA)

Sarandonga, cuchíviri, cuchíviri.

(VOZ DISTORSIONADA) Una de chocolate.

Bruce, el kung fu es un poco como las sevillanas.

¿No?

Bueno, un poco de todo, por un lado hay gestos como Locomía.

Y otros que son más Falete.

Hazme una demostración.

Me cogiste de la mano, iba yo de peregrina...

Me cogiste de la mano.

Yo quiero bailar, toda la noche...

Baila, baila, bailando...

Baila, baila, bailando. El kárate. Los micrófonos...

Estoy bujarrón.

Hombre, yo soy sutil.

Soy suave. Quiero que entre suave todo.

No me gusta que roce. Suavidad siempre.

Tirarme cuescos

y tener el sentío...

(PEDORREA)

¡Jo, qué ruso!

(PEDORREA)

¿Y eso?

(PEDORREA) Eso va para ti. -¡Olé!

Cómo me mola...

Ni una sola palabra...

sin cheque no hablo de mi vida privada,

mi vida en el Caribe estuvo blindada,

allí no entró ni Dios, oh, oh, oh...

Cientos de periodistas,

en lanchas, parapente, submarinistas,

si no vienes del "Hola"

ya estás diciendo adiós.

Ay, Señor, es una tortura...

la dieta.

Cállate y no comas tanto,

o te saldrás del televisor.

Cuando te metes en el agua es una tormenta...

-Si es que no como caliente

desde que tengo uso de razón.

Quiero lentejas con tocino

y te metes el pepino por donde me sé yo.

(CANTA EN INGLÉS)

Ya te has pasado con el drinking...

Córtate un "poquing".

-Ay, no me ralling.

Julito, llévame a casa,

one more time.

Yo, fui buscando la salida,

como gato panza arriba,

y soplando los pitorros... la vida...

Para quitarme los temblores de los miembros inferiores

me soplé cuatro cubatas y empezaron los follones...

¡Ay! Y empezaron los follones.

¡Ay!

No, no, no, salir no.

Meter, meter siempre.

(Alarma)

(BSO "Nueve semanas y media")

¡Vamos, tío! ¡Vamos, vamos!

(Alarma)

(Música dramática)

¡Vale, apaga!

Joder, macho, te ha quedado niquelado.

Tenía barro hasta arriba.

Más arriba de los retrovisores.

Joder, cómo tiene el coche. Lo tiene bien mimadito.

Duerme en garaje.

Lo tengo impecable. -Ya veo, ya.

¿Y qué le pasa a este bombón?

Tiene una pequeña grieta en el cristal.

Ahí.

Me han dicho que con pasta, líquido, esto sale.

Dándole ahí. -¿Con un pequeño líquido?

¿Quién le ha dicho eso?

Un amigo cristalero que sabe de mecánica.

Ya, ya. Le dice a su amigo de mi parte que es un listo.

Esto hay que cambiarlo entero.

¿Entero? -¿Se lo cambio o no se lo cambio?

No sé... ¿Y cuánto tarda?

¿Esto? Nada, tres segundos. Esto se hace así...

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