All language subtitles for Los.Hombres.de.Paco.S05E12.480p.WEB-DL-SanneD.es

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Original subtitles

"Yo siempre me he sentido solo, hasta que empezaste a quererme."

-Vamos a intentarlo otra vez. -Por favor.

-No quiero contárselo a nadie. -Solos tú y yo.

-La primera vez hay que cogerla con ganas.

-Hace un montón que no nos veíamos, bueno, desde aquella vez.

-Con la que liamos. -Me estaba divirtiendo...

...y nos besamos. ¿Y qué? -¿Lo de la primera vez es conmigo?

-No, me refiero en general.

-Vas haciendo la maleta, inventas una excusa para tu hermanito...

...y en dos horas estoy abajo. -Vale.

-Sí. -Curra en la comisaría.

-Pasamos al plan B. -Sí.

-¿Lo tienes? Quiero que me lo lleves a la cabaña que tenemos...

...en la sierra de Gredos. Vamos a rodearlo.

-Nos han tendido una trampa.

-El Káiser tiene planes para él. Las órdenes son dejarlo...

...y abandonar el lugar. -¡Joder! Se van.

-Soy la vecina de arriba. Creo que tienes una gotera en la cocina.

¿Puedo verla? -Sí. Perdona, pasa.

-La primera lección que aprendí en la facultad es que no debes...

...tirar piedras si vives en una casa de cristal.

Llevo ejerciendo más de 15 años. He tratado a unos 3.000 pacientes.

De la mayoría ni me acuerdo.

Pero con los hombres de Paco las cosas son distintas.

Son un grupo de pacientes que... ¿Cómo decirlo?

Que viven en casas de cristal...

...en las que no deja de llover piedras.

Y lo más extraordinario es que nunca salen corriendo...

...en busca de otro tejado.

-Hi, honey. ¿Qué tal el día de trabajo?

-Carlota. Carlota.

¿Dónde está mi hermana o te reviento la cabeza?

-Puedes matarme,

pero si no llamo por teléfono en,

digamos... oh, 20 segundos,

matarán a tu hermana.

Eso, dispárame y estás disparando a Carlota.

Qué bueno. Sabía que lo entenderías.

(HABLA EN INGLÉS)

-Carlota, cariño. Carlota, escucha. No pasa nada.

-Lucas, ¿qué está pasando? -Estate tranquila, ¿vale?

Te voy a sacar de ahí en un día o dos como mucho, ¿vale, mi amor?

Y cuando salgas, vas a tener la casa para ti una semana entera,

para estar con Héctor. Yo me voy a quitar de en medio.

Estate tranquila, no va a pasar nada. Confía en mí, ¿vale?

Tiene 17 años.

-Si no colaboras, la matamos.

Si avisas a alguien,

la matamos.

Si intentas engañarnos...

la matamos.

Pero danos lo que queremos y seguirá viva.

-¿Qué coño queréis?

(Llaman a la puerta)

Me han visto entrar, saben que estoy aquí.

(CANCIÓN) "Primero B de un bloque 3, rojizo.

Hay sirenas que no saben nadar.

En San Antonio siempre estás vencido.

La gente sueña con escapar de aquí.

Pero no se está tan mal.

Este gris no es el final.

Sí.

Nada que perder.

Mírame reír.

Volveremos a salir."

-Hola. ¿Qué tal, Lucas? -Hola.

-¿Estás bien? Don Lorenzo nos ha contado lo del tiroteo.

-Bien, bien. -¿Sí? Vengo a buscar a tu hermana,

a Carlota. -No está.

-No está. -Hasta luego.

-¿Y no te ha dicho cuándo volvía? Porque quedé con ella hace...

...media hora y se me está quedando una cara de gilipollas.

-No me ha dicho nada. Lo siento. Adiós.

-¿Seguro que estás bien? ¿Seguro? -Sí, que estoy bien.

Tengo dos brazos, dos piernas, una un poco jodida,

pero estoy bien, ¿vale? Tranquilo. Venga, hasta luego. Gracias.

-Mensaje captado.

Cuando la veas dile que estoy por aquí, ¿vale?

-Vale.

-Muy bien.

Un Oscar, ¿eh? La mejor interpretación.

-Bueno. Hace unas horas me queríais muerto.

¿Qué cojones queréis?

-Sorry, pero es que cuando dijeron que eras un policía...

...nos pasamos un poquito.

Pero el caso es que el Káiser piensa que eres más útil vivo.

-Un policía trabajando para vosotros, ¿no?

-That×s right, my friend. Un contrainfiltrado.

De momento necesitamos un detonador de tipo Rooney,

con explosión retardada y toda la información...

...de la Policía y la Interpol sobre nosotros.

-El detonador lo puedo conseguir sin ningún problema,

pero no tengo acceso a esa información. La información...

...de la Interpol está clasificada por el CNI y no puedo conseguirla.

-Camon, darling. Es muy sencillo.

¿Cuánto quieres a tu hermana? ¿Eh, Lucas?

Recibirás tus órdenes en este teléfono.

-Mira,

hija de la grandísima puta,

como le hagas daño a mi hermana... (LE HACE CALLAR)

-No.

A partir de ahora tienes que estar mucho más cariñoso conmigo,

aunque no sea por amor.

-¿Qué banda ni qué decisión? -Qué bien, más tostadas.

-No me entero de la mitad. ¿Los que te intentaron matar en...

...la cabaña y los que pusieron la bomba no son hombres de Salazar?

-No. No.

Me vi envuelto en una guerra de bandas.

Esta gente no tiene nada que ver con la infiltración.

-Lucas, ¿quieres una tostada? -Sí, gracias.

-Para ya, Mariano, por Dios, que te has tomado un desayuno...

...continental y te vas a tomar otra tostada. Que estás bulímico.

-Me he hinchado de bailar en la máquina de bailar...

...y me tengo que recuperar. -Menos mal que no ha sido nada.

En vez de en la pierna, es en la cabeza... No lo quiero pensar.

-Me voy a comisaría. -¿Ya?

-Quiero que expliquen éstos de la Interpol por qué cojones...

...no se me ha contado nada de la guerra entre bandas.

Sarita. -Adiós.

-Hasta luego. -Cariño.

-Paquito, que ahora que se ha ido papá, ¿qué hago?

¿Abro el bar o no? Porque como hace nada que...

...nos han metido una bomba. -Claro, abre el bar.

Lo nuestro es una economía doméstica. Si no, no llegamos.

-Con mermelada de fresa, ¿no? -Sí.

-Hay una cinta que pone: "No traspasar sin permiso judicial".

-Pero eso digamos que es literatura policial,

algo específico. Tú, traspasa. -Vale.

-Qué tontería.

-Papi guapo, guapo. -Dile hola a papá.

-¿Pero qué hace aquí esta niña? -Dile: "Acabamos de venir...

...del pediatra y dice que estoy buena".

-Está guapísima. ¡Huy, qué rollete tiene esta niña!

Mire qué rolletes, ¿eh? Es igual que usted. Igual...

Quiero decir de salud, de fuerte, ¿eh?

Nada de obesa... -Don Lorenzo,

el informe de la Interpol.

-Sí, muy bien. Estupendo. -La manchita. Verá,

es que ayer me tocaba dormir en mi casa con Rita y con la niña.

Estaba ahí, redactando el informe y a la niña le entró un estertor.

Y del estertor pasó al acceso de vómito,

y del acceso de vómito, zasca, al potito de verdura en el informe,

que por eso la llevamos al pediatra. Pero se lo paso...

...a limpio en un santiamén. -No se preocupe, está bien.

Una cosa, ¿cómo que le tocaba a usted dormir en su casa,

pero con Rita? ¿Ustedes no vivían juntos?

-Bueno, juntos, juntos...

Yo la mitad de la semana la paso en una pensioncilla del centro,

pero ayer era martes y los martes duermo en el sofá cama de mi casa,

con Rita y la niña, pero a gusto. Los viernes voy a dormir...

...a casa de Quique, porque la pensión me sale a 50 euros.

Y mientras no vea yo los pluses... -Ya. Escuche una cosa, José Luis.

¿Cuánto tiempo hace que usted no se toma un día libre con Rita?

-¿Un día qué...? -A casa ahora mismo, con Rita.

-Tengo... -Y esta noche se van ustedes...

...como dos tortolitos a cenar. ¿Qué le parece, Rita?

-Qué gracioso es don Lorenzo. Si no hemos avisado a la canguro...

-Ni canguro ni nada. La niña, este bombón de niña...

...se queda con don Lorenzo. ¿A que sí? Claro que sí.

-¿Pero usted se las apañará bien? -Pues claro.

¿Qué se cree usted? Yo soy padre. -Yo no sé si esto es lo más...

-Esto es... Esto es una orden, José Luis.

Dígale que es una orden, Rita. -Es una orden, Povedilla.

-Sabinica, es una orden. -Don Lorenzo.

-Hola. -¿Podía tomarte el día libre...

...por asuntillos propios? -Claro, hijo.

¿Cómo no te vas a tomar tú también un día libre?

Faltaría más. Por supuesto.

¿Y sabes dónde lo puedes pasar maravillosamente bien, Gallardo?

¿Quiere que se lo diga? -Sí,

en sus santos... -En mis santos...

-Lucas.

-¿Estás loco o qué? ¿Por qué no me dijiste que estabas en...

...un tiroteo cuando te llamé? Y yo diciéndote que quería...

...ir de picnic y tú con una bala. -Bueno, es que a mí me mola...

...que me llames cuando estoy en medio de un tiroteo, ¿sabes?

-Quédate con eso. Si tienes alguna duda,

al tito Curtis. En esta comisaría no pasa nada...

...sin que nos enteremos primero los de abajo.

-Caramba. ¿Qué, Miranda?

Mirando cómo trabajan los compañeros, ¿no?

¿Usted ha venido aquí a trabajar o a mirar?

-¿Estás preocupado por algo? -Sí,

por el mantel de picnic, porque tú lo querías rojo con cuadros...

...blancos o blanco con cuadros rojos.

Es una horterada. -No, no.

-Mire... -Traiga una mecedorita aquí,

unas cañitas también, ¿le parece?

-Estaba esperando que me asignara una pareja para patrullar.

-¿Una pareja? -Yo puedo acompañarla para...

...enseñarle el procedimiento. Me ofrezco voluntario...

...para ser su pareja. -Ofrézcase en lo que se le ordene,

ganso. Coja un coche K, vaya al almacén donde encontraron...

...a Olmedo. Quiero ese coche de vigilancia, cualquier movimiento.

-¿Al almacén? -Sí.

-Pero si dieron el aviso. -¿Y?

-Cualquier idiota sabe que estuvimos.

-Cualquier idiota. Me da igual, señorita. ¡Me da igual!

¿Entiende? Pero ésa es su misión.

-Tu abuelo. -No.

-Sara. Sara, Sara. ¡El pie!

-¡Ay! ¡Perdón! ¡Perdón!

-Don Lorenzo,

¿es una misión o me está puteando?

-¿Perdón? -¿Que si es una misión...

...o me quiere putear? -¿Es usted el comisario?

Conteste.

¿Es usted el comisario y yo no me he enterado?

-No, señor.

-Entonces haga lo que se le ordena.

Tengo demasiados problemas como para...

¿Cómo ha dicho? -Putearme.

-Putearla a usted.

Hola, cariño. ¿Qué tal? -Papá, si no la estás puteando,

como Pepa va a necesitar un agente de apoyo, me voy con ella, ¿vale?

(Suena el teléfono)

-Sara, tengo que irme, ¿vale?

-Tu hermana pregunta por ti.

¿Vas a tardar mucho en traer el dossier, Lucas?

-¡Mierda!

-Hola, Lucas.

Ése es mi sillón; éste, mi despacho.

Parece que en este cartelito pone mi nombre.

Me gustaría saber por qué hoy todo el mundo se siente comisario.

¿Me quieres explicar qué cojones estás buscando en mi despacho?

-Estaba intentando entrar en el archivo del Káiser...

...y han cambiado la clave de acceso.

-Sí, Lucas, han cambiado la clave de acceso.

Protocolo de seguridad.

-Seguridad.

¿Seguridad de quién, don Lorenzo? ¿De usted?

¿De Smith? ¿De quién?

-Seguridad de todas las personas que trabajan en esta comisaría,

Lucas, incluido tú. -Ya, don Lorenzo,

pero es que yo soy el que tiene que mirar el reflejo...

...de los azulejos cuando está meando por si viene alguien...

...por detrás, ¿sabe? Por eso creo que, sinceramente,

yo debería tener esa clave. -Claro que sí.

Hemos tensado demasiado la cuerda, la hemos llevado al límite,

incluso más allá del límite, sin pensar que al otro lado...

...de ella estás tú, sujetándola.

Por eso hemos decidido poner fin a la infiltración.

-Muchas gracias por... -¿Es una puta broma esto o qué?

No me puede hacer esto. No me puede hacer esto.

-Ya está hecho. El caso pasa a la Policía europea. Se acercaron...

...demasiado a nuestro entorno. Han puesto una bomba en el bar...

...de mi hija y no voy a asumir ni un minuto más el riesgo que...

...implica mantenerte ahí dentro. -La única forma de que lo deje...

...es un tiro en la otra pierna. -Me temo que voy a tener...

...que empezar a pensarlo, Lucas. -Lucas, es mejor pasar página,

coño, que a nosotros salvar la economía mundial nos viene...

...grande. Somos de patrullar, de andar por casa, joder.

-Mariano tiene razón. Si esta gente sólo habla inglés...

...y nosotros no pasamos del "We are the champions".

-La Interpol le está agradecida... -¡Váyase a la mierda!

La única forma de que yo me vaya de este caso es llevándome...

...a toda la banda de Salazar, ¿lo entiende?

-¡Ya está bien, coño! -Paco, vamos, hijo.

-Disculpe, mister Smith, que es que Lucas es muy latino,

de sangre caliente.

Hot, blood hot. -Venga.

¡Venga, Mariano! ¡Hala!

-Acompáñeme.

Ahora se procede a la identificación dactilar.

Coño, que te tienes que guarrear los dedos con tinta, Sara. Eso es.

-Yo pensaba que esto se hacía digitalmente.

-Digitalmente dice. Sí, da gracias que no disparemos con bayonetas.

Aquí a la antigua. Oye, ¿qué pasa con la chica de San Antonio,

que vuelve a estar tan radiante? Espera, deja que piense, a ver.

Es por Lucas. -Qué payaso eres.

¿Me permite su dedo índice, por favor? Gracias.

-No, si lo digo porque como el otro día estuviste en su casa.

-A ti se te va la olla. Si yo no he estado en casa de Lucas.

-Ya, claro. Tú eres más de baños, ¿no? De cuatro metros cuadrados.

Apretaditos. Mira, Sara, que si hay mal rollo ir de tapadillo,

que a mí no me importa. Señorita, el dedo.

Ahí, al cuadradito. Oye, ¿tú has visto hoy a Carlota?

Es que no sé nada de ella. -¿A Carlota?

-Sí. -Sí, que se fue a Madagascar,

porque no te aguantaba más. -Gracias a él, ¿no?

Te lo digo en serio, Sara, porque habíamos quedado...

...y desde entonces ni una llamada ni un mensaje ni nada.

-Huy, pues a mí eso me suena a que te está dando esquinazo.

-A ver, Sara.

Carlota no está pasando de mí, ¿vale?

-Ya. Es que igual no a todas les gusta ir en moto...

...con el frío que hace. -Ya. Tú no te quejabas del frío.

-¡Huy! Ven. ¿Qué tienes aquí? ¡Ah, huy! Anda.

-¿Y esto?

Sara, escúchame un momento. Ya está, un respeto,

que está aquí el detenido. Lo siento. ¡Toma! Vámonos, venga.

Venga, que nos tenemos que ir. -Aitor. Que seguro que te llama.

-Venga, tira para adelante, coño.

-¿Lo ves? Ya empieza a ablandarse. Con el vapor de agua,

el pegamento se... -Esto no está bien, Paco.

Esto no está bien. Abrir correo privado es una intromisión...

...en la intimidad y está tipificado en el Código Penal.

-¿Qué nombre pone ahí? -Paco y Mariano.

-Si Lucas llevase un sobadito en su mochila y fueras a cogerlo,

te diría: "No, Mariano, que son de Lucas".

Pero si llevan tu nombre. Venga, Mariano, por Dios.

Mira, ya. Ahora. ¿Lo ves?

(LEEN) "Si estáis leyendo esta carta,

es que la sacasteis de una caja de objetos personales...

...que te dan en el anatómico. Y yo estaré en otra caja.

Sólo quiero que sepáis que si os engañé y os mentí...

...y tiré adelante con todo, fue porque no tuve otra opción.

Ya me conocéis, no sé hacer el cangrejo, no sé dar...

...un puto paso atrás. Paco, Mariano, os quiero."

-¡Joder! Joder, Paco, que la va a liar.

Que la va a liar, que se los va a llevar a todos por delante, coño.

Que va a hacer la del talibán, que se va a cablear y... ¡Joder!

Que nos ha escrito una carta de despedida.

-No empieces, Mariano. Lo de la caja puede tener...

...muchas lecturas. -Sí, claro. Puede ser que iba...

...a la caja de ahorros, pero que perdió el autobús.

¿Eres gilipollas o qué? Abre los ojos. Escúchame.

Ha perdido a Sara. Está solo. No tiene nada.

Lo han sacado del caso. ¿Qué es Lucas ahora,

policía o delincuente? Y que está muy loco,

que lo sabemos todos, que está muy loco,

de toda la vida ha estado loco. Lucas quiere cargárselo todo, coño.

Que finiquita. -¿Y qué hacemos?

-No lo sé, porque hablar con él es para nada.

-El perro perdiguero. -Qué perro ni qué perro.

-Lucas es un perro perdiguero, y si le ponemos un caso...

...delante de sus narices, entra al trapo.

-Pero ¿qué caso, de qué caso me hablas?

-Si para salvar a nuestro amigo y compañero, debemos inventarnos...

...un caso, nos lo inventamos y punto.

La del perro perdiguero. -La del perro perdiguero.

-Me parece que esta noche aquí no vamos a ver nada.

-Ni siquiera las estrellas. Es lo que menos me gusta de Madrid,

Silvia, que no se ve ni una puñetera estrella en el cielo.

-Pero sí que hay estrellas. Lo que pasa que en la calla hay...

...mucha luz. Si estuviéramos en un callejón oscuro, se verían.

Yo sé distinguir la Osa Mayor.

¿Qué? -Nada. ¿Te hago la ola?

Apunta.

8125 CMJ, Peugeot gris.

¿Lo tienes? -Sí.

(SILBA)

-Carlota, que soy el mismo gilipollas que te dejó...

...los 54 mensajes anteriores. No sé,

que cuando enciendas el móvil, pégame un toque, ¿vale?

Aunque sea para mandarme a la puta mierda.

Pero llámame, Carlota.

-¿Sabes que fuiste mi primer beso? -¿No?

-Sí. -No te creo.

Dicen que el primer beso nunca se olvida, ¿no?

-Yo lo recuerdo más por la tangana que se montó que por el beso.

-¿Sí, no? -No, pero es que... Quiero decir...

-Sí, que fue una tontería. -No. Éramos unas niñas.

-Que sí. -Que teníamos 18 años.

-Que sí, Silvia, que sí. Que si nos besáramos ahora,

sería distinto.

Ya no somos unas niñas.

Y tampoco sería el primero. Que sí, que estoy de acuerdo contigo,

que fue una tontería.

(LEE) "Telegrama para Lucas Fernández.

Stop. Esto es un bote con arena de playa de Madagascar. Stop.

La cogí en cuanto me bajé del avión. Stop.

No sé por qué la guardé. Stop. Quiero que la tengas tú...

...hasta que volvamos juntos a esa playa. Stop.

Te quiero. Sara. Stop." -He creado esta carpeta, ¿vale?

-Oye, Lucas, ¿tú sabes si tu hermana, Carlota,

va a venir a dormir a casa? Ayer creo que no vino,

y para mí que estaba con éste.

-Está en Argentina. -¿Qué?

-¿Se ha ido a Argentina? -Sí. Tiene allí familia.

Unas tías, unas hermanas de su madre. Y se ha ido para allá.

-A ver, Lucas. -Sí.

-Lucas, yo ayer te pregunté por ella, ¿no?

Y no me dijiste una puta mierda. -¿Y se fue así a Argentina,

sin decir nada, sin despedirse, sin decir un adiós, hasta luego,

me alegro de haberte conocido? ¿Soy un puto portero automático?

-¿Tú te despediste de ella cuando te ibas a Bogotá?

No, ¿verdad? ¿Qué coño me estás contando, Mariano?

¿Esto qué es, un tercer grado o qué?

Se ha ido a Argentina y punto.

-¿Quieres mirar por dónde vas? Que vas como loco.

Lucas, tienes que ayudarnos en un caso. Están robando...

...coches de lujo una banda aquí, en San Antonio.

-Coches de lujo en San Antonio.

¿Tú me quieres ayudar? -Sí.

-Pues dame la clave de acceso. -Y dale con la clave.

A ver, que no es la primera vez que nos echan de un caso.

Hay veces que estamos más fuera que dentro.

-A mí de este caso no me echa ni Dios. Ni Dios.

-Vayan sacando todas las cajas, ¿eh?

En el despacho del comisario Castro queda documentación.

Que no quede nada. -Sí, señor.

(Suena un mensaje) "Necesito hablar con usted...

...fuera de la comisaría. Tengo información privilegiada...

...sobre el Káiser. Lucas Fernández."

-El perro perdiguero. -¿Qué pasa?

-No, muy bien. Para mí que el perro perdiguero tiene más olfato...

...del que tú te creías.

Dice que la hermana está en Argentina.

-¿Qué? -Que está en Argentina, dice, coño.

Joder, Paco, que se la ha quitado de en medio para que no esté aquí.

Y cuando he entrado por la puerta, cerró la taquilla de golpe,

no quería que viera algo. -No seas paranoico, Mariano.

No, eso no, Mariano.

-Espera. -Eso no está bien.

-Cállate y vigila, Paco. -Además, es ilegal. Que no...

Dale para arriba. Con el...

No, así no. -Ahora.

¿Esto qué es, Paco?

-Dios. -¿Esto qué es, joder?

Un detonador. Un detonador. Paco, que...

Coño, Paco, que se le ha ido la pinza, coño.

Que éste se pone delante de Salazar cableado y se inmola.

A éste no lo para ni la Guardia Nacional.

-Si no lo para la Guardia Nacional, lo parará la Guardia Civil.

A éste lo metemos en la sombra hasta que se le pase el calentón.

¿Cuánto le cae por tener encima un gramo de cocaína, eh?

Curtis, ve inmediatamente a estupefacientes.

-Mira. Sabinita. ¡Oh!

(TARAREA) Que tiene hambre, ¿verdad? ¡Ay!

Hola. Mira. Un avión. Pío, pío.

¡Uh...! Por el amor de Dios, hija. Ya, ya.

Esto no es una niña, es un donostiarra cabreado.

¡Ea, ea! Paco, oye, ven, es una emergencia.

-Mira cómo me ha puesto el bar, como los chorros del oro,

con pétalos de rosa. ¿Y los langostinos?

Con lo caros que están. De verdad, es que no era necesario.

Doña María dolores, de verdad, no sé cómo le agradeceré esto...

...ni cómo se lo voy a pagar tampoco. Pero, vamos,

en cuanto el señor comisario me pague los pluses...

...que me prome... se lo pago, pero a precio de seis tenedores.

Faltaría. Esto no se me olvida nunca. Doña María dolores,

se lo digo, vamos. -¿Quiere usted tomar asiento,

por favor?

-Gracias. -Espero que disfruten de la cena.

Les dejo solos.

-Cariño, estás...

Estás... Me cago en la leche. Que estás guapa.

Vamos, pero guapa guapísima.

Te... te voy a... esto. -José Luis.

-¿Qué? -Que sepas que debajo del abrigo...

...nada más que llevo tres prendas. Y dos son medias.

-Entonces no te quito el abrigo, porque los catarros en primavera...

...son muy malos.

¿Quiere usted tomar asiento? -Gracias.

-¡Hey, hey, pibón! Eh, tú, pibón.

Joder. Si estás así de rica de verde, cómo estarás de madura.

-Piérdete. -Mira, morena,

que me estás poniendo palote perdido.

-¡Chis, chis! Que os piréis.

-¡Huy, huy! ¿Qué pasa, morena, eh, qué te pasa,

qué le pasa a mi chochito, está triste mi chochito?

¿Eh? ¡Huy, huy! -No te lo voy a decir más veces.

-¿Qué pasa, eh, qué te pasa?

-Que os vayáis. -¿Qué pasa, morena,

que me vas a dar unos azotes o qué? Pues te lo voy a poner fácil.

-¿Qué haces?

¿Qué haces? ¡Eh! -¡Policía!

Salid los dos del coche con las manos en la cabeza.

¡Vamos!

¿Por qué quieres que te entrulle, por acoso sexual, por vandalismo?

-Perdona, joder. -Por atrevimiento.

-¿Qué haces? Suéltale. -Perdona, joder.

Perdona, joder, perdona.

Quítame esto de encima. -Suéltale.

-Largaos de aquí. Ya. Y la próxima vez...

...que se te ocurra hablar con una tía por la ventanilla:

perdón y por favor. -Vale, vale.

-¿Cómo? -Perdón y por favor.

-Lárgate de aquí ya.

¡Humo, los dos! Arranca.

-Te lo tengo dicho, coño. -¿Qué quieres?

-La lías siempre. -Pepa. Pero ¿qué haces?

¿Quién te has creído que eres, Harry el Sucio?

-Hay que enseñarle modales a esta puta gente.

-¿Sí, en un operativo, de incógnito?

A ver si va a tener razón mi padre y no tienes dos dedos de frente.

-Qué hay, buenas. Sí, quería un billete. Buenos Aires.

-¿Qué quiere tu suegro ahora, Paco? -No sé.

-¿Qué te ha dicho, te dijo algo? -Que era algo urgente. No sé.

-Joder, siempre estamos liados con movidas de urgencias.

Todo el rato con urgencias. :-* -A nombre de Carlota Fernández.

Sí.

:-* -Paco, que Lucas está ahí. -¿Cómo?

-Que lo he visto. Está en la casa. Se ha escondido.

-Vale. Que esté en la casa está bien. Lo que no podemos perder...

...de vista es esa puerta. -¡Ea, ea, ea!

Paco, cojones. Pero ¿dónde te metes?

-¿Y esto? -Es la niña de Povedilla.

Ya te cuento luego. Es que la dejo en la cama y llora como una posesa.

Cojones. Yo creo que son gases. -Más despacio.

-¿Cómo más? -Más despacio, que se le va...

...la mano y está zarandeándola. Le está dando unos meneos que...

O gases. Va a ser eso, gases, seguro.

-Eh... Un momento. Paco. -Sí.

-El tema de... -Ah. Los informes.

Tengo pedidos informes, que son informes.

-Date prisa, Paco, por Dios. -Sí, sí, sí.

Los informes de los coches de lujo, ¿no?

-Aquí tiene, jefe, su encargo. -Dámelo.

-¡Huy! Hola. Hola, hija, hola. -Kilito de coca decomisado...

...de la Operación Blancanieves. -Mira, mira. Hola.

-¿Cómo que un kilo de coca? -Mira.

-Te dije un gramo, gilipollas. Y me trajiste medio cartel de Medellín.

Te... ¡Oh, Dios! -Hola, Sabinita.

-Te dije que un kilo era un cantazo.

-Kike. Jefe, usted me dijo uno, y como la cantidad decomisada...

...es uno. Un gramo, un kilo. -Paco.

-¿Qué? -Que viene.

-Paco, por el amor de Dios. Paco, por favor, coge a la niña.

Toma. -Un segundo, don Lorenzo,

que voy a terminar con los agentes y ahora estoy con usted.

-Es que no puedo más. -Ya.

-¡Oh, oh, oh! ¡Ea, ea, ea! -¡Dios!

-Que estás dejando un reguero. -Se me enganchó con la hebilla.

Pon el dedo. Tú ponlo. -Hay que envolverlo con algo.

-Kike, Kike. Los dos a tomar por saco. Fuera de aquí.

-Kike, no se te puede sacar de casa, coño.

Me estás buscando un problema, tío. Tienes que estar al tanto.

Un kilo, un gramo, joder. Tú sabes de decimales, coño,

que yo soy de letras. -Ya, hija, ya. ¡Huy, huy, huy!

¡Ya! Paco.

-Joder, joder.

-¿Qué haces, cojones? Es el edredón de mi niña,

que se quedará impregnado. -Se lava con extra de suavizante...

...y no pasa nada. -Que no, coño.

-Paco, por el amor de Dios, que me dio un ataque de gota.

¿Qué cojones estás haciendo, Mariano?

-La cama, hacemos la cama. Porque la niña se ha ido corriendo.

-Paco, y cuando Lola compre sábanas que compre las bajeras con goma,

que esto no se remete bien. -Luego pasáis la mopa.

Paco, que me arde el dedo gordo, es que no sabes lo que me duele.

¡Por Dios! -En un momento estoy con usted.

-Ayúdame a subirla al armario.

(TOSEN)

-En toda la boca, Mariano, que me ha caído en toda la boca.

-En la nariz, Paco, llevo esnifado media papela. Que esto está amargo.

Tengo el chunga, chunga metido en la cabeza y pumpún.

-Nos lo comimos como si fueran petazetas. Qué asco.

Hay que limpiar esto, Mariano.

(Se oyen pasos)

-Ay.

No sabéis lo que duele.

Ay, no me puedo rozar el dedo gordo con...

(LA NIÑA LLORA)

Esa niña, por el amor de Dios, la madre que la... Oh.

¡Auh!

-La tengo aquí metida en el cráneo y no me sale, en la cabeza la niña;

y no me sale la niña, no sale la niña.

-Un gelocatil, por el amor de Dios. -¿Se ha vuelto loco?

¿Cómo va a darle un gelocatil? No se puede automedicar a un bebé.

-Es para mí, anormal.

-Paco, que tengo un colocón muy grande.

Me voy a quedar días sin pegar ojo, que voy a quedar como Pocholo.

Se me va la boca. -No, no...

Mariano. Mariano...

Mariano, por tu madre, estate quieto.

Que tengo un colocón que te cagas. Mira, coge tú la niña.

Que creo que lo que echa de menos es un busto maternal.

-¿Qué dices, Paco?

¡Hombre! ¡Ya lo has tenido que decir!

O sea, porque soy ancho de pectorales y generoso de pecho,

pues ya me estás llamando gordo. Te digo una cosa, Paco.

¡Que te den por culo! ¡Te la quedas tú!

-Mariano, por Dios, dale el pecho a la niña.

¡Es una orden! ¡Ah!

Me falta... me falta... ¡Un gelocatil!

-Mariano, coge tú la niña. La niña para ti. La niña es tuya.

-La niña ni que le arrime el pecho ni un botijo,

la niña no para. Dios.

-La niña lo que pasa es que echará de menos el olor a hembra.

-Ni que fuera la niña un somalier, Paco.

A ver cómo quieres que me huela a mí la niña olor a hembra.

No lo veo.

Vale, que se ha callado la niña, pues sí. Pero no entiendo por qué,

por ponerme una blusa de mujer, se calla la niña.

¿Has vito entrar o salir a Lucas? -No, yo no lo he visto.

-Mariano, ¿qué haces con la blusa de mi abuela?

-Cariño, necesitamos tu ayuda. Tenemos un marrón muy grande.

Es Lucas.

-Pero ¿qué pasa con Lucas? -Mira.

-¿Y mi edredón?

-Lo hemos tirado, porque estaba sucio y lo hemos tirado. Así.

Cariño, siéntate, mi vida. Vamos a ver. Céntrate, ¿vale?

Céntrate que te tengo que contar una cosa. Vamos a ver.

Tú con Lucas has tenido lo que se pueden llamar montañas y valles,

río y lagos, y precipicios...

-Paco, coño, que le estás dando un curso de Cartografía. Al meollo.

Que está Lucas con el dedo en el botón rojo.

-Deja ya el dedito, coño. -Pero ¿qué botón rojo?

Papá, ¿qué pasa con Lucas? -Cariño, Lucas está desbocado;

porque ni policía ni delincuente,

ni novio ni no novio, ni nada.

Y necesitamos que te quedes esta noche con Lucas para controlarlo.

-¿Qué me estás diciendo, papá, que pase la noche en casa de Lucas?

-Y que le dé amor, Paco. -Déjame.

Porque mira, cariño, teníamos un plan A para controlar a Lucas,

pero se nos fue de las manos a la nariz y a la boca.

-Y a los ojos, que me entró en los ojos.

-Cállate. -Que tengo frío, tengo calor...

Parece que estoy en un columpio. -Cállate ya.

Y entonces, pues nada, lo único que nos queda eres tú,

que eres nuestro plan B. -Ya.

El plan B. Bien.

-Entonces, ¿qué hago? ¿Voy a casa de Lucas y duermo en su cama?

-No, no... Quiero decir que yo no me meto en esas cosas, yo no...

Pero vamos, que bien lo puedes vigilar y controlar desde el sofá.

-Ofrécele dinero, Paco. -Cállate.

¿Entiendes? -Ella es policía. Ofrécele pluses.

-Que me dejes. ¿Eh?

Cariño, Lucas está mal. Y... bueno, que...

Que necesita un achuchón de cariño, ¿me entiendes?

Y si no lo haces de motu propio pues de motu ajeno, mi vida,

porque... Tómatelo como una misión o como una orden de un superior.

Cariño...

Tenemos que evitar que Lucas haga cualquier tontería, mi vida.

Si lo pierdes de vista, aunque sea un segundo, me llamas.

¿De acuerdo? -Vale.

-Hace mucha calor aquí, ¿verdad? -¿Eh?

Calor.

68 grados Farenheit que vienen a ser unos 20...

grados Celsius, como... -José Luis, escúchame una cosita.

-¿Qué?

-¿No piensas que nosotros estamos en tierra de nadie?

Porque nosotros ni somos pareja ni dejamos de serlo.

Dame la mano, anda.

Somos tiernos y cariñosos, y unos padres fantásticos.

-¿Tú crees?

-Pero necesitamos un poco de locura, perder los papeles.

Ay.

Vamos a hacer el amor encima de esta mesa, anda.

Porque... -Rita, Rita...

Que se enfría... que no...

Rita.

Rita. Rita, cariño. Puede llegar María Dolores en cualquier momento.

-Me da igual. -Es que puede entrar María Dolores.

-No va a entrar. -Que sí...

-Que te calles. -Le quitan la licencia.

-No le van a quitar nada. -Que no...

Puf. Puf.

-Lucas...

Lucas, sé que estás ahí. Ábreme.

Por favor.

Lucas.

Por favor.

(Se oye abrirse la puerta)

¡Lucas!

Lucas, ¿qué te pasa?

Mi padre y Mariano dicen que estás como loco,

que vas a hacer una tontería.

-Abrázame. Sólo abrázame, Sara.

Abrázame, por favor.

-Rita, yo no sé si esto está bien. Cariño...

No, espera.

Quítame... -No te voy a quitar nada.

-Sí. -No.

-Espera. -Ven aquí. Bésame.

-No, no...

Escúchame una cosa. Yo... yo sé que lo de la privación de la visión,

pues yo sé que eso puede resultar excitante, ¿sabes?

Pero es que de pequeño no me gustaba jugar a la gallinita ciega;

no, me daba como impresión.

-Impresión es la que te vas a llevar esta noche de aquí.

-No.

Rita, escucha. Escúchame una cosa. Escúchame.

Es que me he aliviado antes de venir a la cena.

Sí.

Es que...

Pensaba que era una cena romántica, ¿sabes?

Y yo no contaba con el...

El postre salvaje.

Y para estar relajado pues me he gastado el cartucho de pólvora.

Y ahora lo que me queda es la bala de fogueo sin mecha, sin chispa,

y sin nada de nada. -Huy, sin chispa dice.

Me tienes loca. -Rita, es verdad lo que te digo.

Cariño, por favor.

No, no...

Rita, no.

¡No!

"He tratado a muchos pacientes que se sienten vacíos por dentro,

como piscinas en invierno,

pacientes que se acuestan con orfidal y se levantan con prozac.

Y aun así... Seguirán sintiéndose vacíos el resto de sus vidas.

En cambio, Paco Miranda y sus hombres son como manantiales;

por muy vacíos que se sientan,

sé que se acabarán llenando hasta rebosar."

-¿Sabes que estoy en una misión secreta? Tengo que darte amor.

¿Qué piensas?

-Que creo que voy a hacer un reloj de arena.

-Lucas, no quiero secretos. No quiero mentiras.

No quiero medias verdades.

No quiero zonas grises, Lucas.

Quiero que me lo cuentes todo.

Y estás tan preocupado que se te ve a 10.000 km.

(Suena un pitido)

-Me tengo que ir.

-Ya está bien, Mariano, que no tienes síndrome de abstinencia.

Tienes resaca normal y corriente, la resaca del día después.

Si Sara no nos ha llamado, es porque Lucas está bien.

Tranquilízate. Venga.

Hasta luego.

¿Te pasa algo?

-Me pasa que... necesito un... consejo de padre.

Y claro, usted es lo más parecido a un padre que tengo aquí.

-Yo conozco a José Luis como si fuera mi hijo,

no lo entiendo, Rita. -Pues yo sí que lo entiendo.

Porque usted mismo me lo dijo ayer, que estoy rolliza.

-No, mujer, era la niña.

-Creo que José Luis me ve como una chaqueta pasada de moda,

con sus bolas y sus costuras,

sus parches...

-Rita, no, que es una mujer con una calidad humana impresionante.

Es usted muy guapa, Rita. De verdad, que se lo digo yo,

que es usted un bombón.

De verdad, que salta a la vista.

-¿Sabe lo que salta a la vista, don Lorenzo?

Los pechos grandes como botijos, y las estrías y la celulitis.

Y el abdomen ahí fofo. -Que no se vea así, Rita.

-Eso es lo que salta a la vista después de haber tenido un niño.

Vino a la cita desahogado.

-Pero si me vino a la cita con un canalillo...

-¿Cómo desahogado? -Desahogado.

-¿Cómo? -Pues una manolica.

-Santo Dios. -Y que sé lo que me desea.

-Claro que la deseo y con todas mis fuerzas, pero...

El problema es que desde aquel día del...

-Ya, Povedilla.

Ya. No hace falta.

-Algo en el cerebro...

Me hizo clic.

-¿Clic?

Ya, ya...

Yo entiendo mucho de clics, ¿sabes?

Yo tuve un clic,

pero no un clic como tu clic.

Tu clic es un requeteclic, el mío es otro tipo de clic.

Pero yo sentía como que me faltaba el aire.

-¿Sabes cómo me siento yo?

-Cuéntame. Cuéntame, Povedilla.

-Porque es usted un padre para mí, si no...

Ya habría salido corriendo. Eso es lo que pasa, eso.

-Rechazo al contacto físico.

No es tan raro como parece. -Me parece rarísimo.

-Un ejemplo, si le pongo la mano así no pasa nada,

no le entra ganas de irse, digo yo. -Claro que no porque hay confianza.

Pero lo que usted me está contando es una patología, generalmente,

asociada a un trauma de índole afectivo o sexual.

-¿Tiene arreglo? -Qué brutote.

No estamos hablando de lavadoras, Paco.

Los traumas no se analizan en términos de tener o no arreglo;

sino en términos de superación.

-Ya lo tengo superado. Matrimonio blanco.

-¿Cómo que blanco, Rita? -Pues como las tortuguicas.

-¿Qué tortuguicas? -Ésas de... las galápagos.

-¿Qué les pasa?

-Que copulan una vez cada 10 años. Y mira qué felices están.

Pues yo igual. Una vez cada diez años y punto.

-Pero por Dios, no es una tortuga.

Es usted una mujer muy guapa.

Hay cientos de hombres que estarían locos por vivir con usted.

Hágame caso. ¿Por qué no, Rita?

-Porque... yo nada más que lo quiero a él.

-Claro que la quiero,

la quiero como no he querido a nadie en mi vida.

La quiero de amarla. Que la amo, que la amo.

-Claro que se quieren, hasta las trancas, una cosa loca.

-Entonces debe enfrentarse al espejo de sus miedos.

-Povedilla, esto es un trauma.

Nosotros no somos lavadoras que necesiten una inspección técnica;

o sea, no es cuestión de arreglar, es cuestión de superar.

Para superarlo tienes que poner el trauma aquí y tú delante,

o sea, cara a cara, el trauma y tú.

-Hola. -Hola.

-Buenas. -¡Hombre, Julián!

-¿Qué, el material? -Un jamón de primera,

de los de chuparse hasta los nudillos.

-¿Te pongo una cañita y lo estrenamos?

-¡Hombre!

-Siento lo del numerito de anoche.

-Lola, eh... no les cobres lo que tengan, ¿vale?

Y ponme un café.

-Es que, hija, entre la magnum y tu sangre caliente...

Harías buena pareja con Lucas.

-No líes más a la familia,

que vamos a acabar saliendo en "La noche temática".

-Bueno, yo tampoco estuve muy fina, que digamos.

Además, si eso no era un operativo ni era nada.

-Lola, si quieren algo más apúntalo de mi cuenta, ¿vale?

Hola. Si queréis algo más... -No. ¿Nos dejas un momento?

-No es por la vigilancia, Silvia.

Es que sé que en 2 días van a tener todos la misma tirria que tu padre.

-Hombre, tirria, tirria... La cosa está más bien tibia;

vamos, yo diría fría. -Fría tirando a glaciar.

Y no.

No encuentro... no...

No tengo ninguna razón para quedarme aquí, no.

-Ah, ¿no? Pues tengo una.

Sí. El otro día, cuando me metí en la cama,

y me acordaba del tío con el culo el aire...

No podía parar de reírme, es que yo no soy de reírme.

Y además, tengo que enseñarte una cosa esta noche.

-¿Nos vamos de aquí? -Vale.

-Espera, voy al baño. -Vale.

(RÍEN)

-Oye, hermana, ¿qué estás haciendo? Que pareces el Risitas.

¿No estarás coqueteando con Pepa? -Lola, por favor, no seas absurda.

-¡Povedilla, Povedilla!

Esto no es necesario. Igual nos hemos precipitado...

...trayéndolo. -Igual sí.

Igual no es necesario esto. -No.

-Tampoco es necesario volver a subirte en la bici...

...cuando eres crío después de haberte caído,

después de haberte raspado los codos y las rodillas.

-No, claro que no.

-Pero si no te vuelves a subir,

tampoco puedes disfrutar de la bici.

Igual sí es necesario.

¿Me va a esperar usted aquí?

¡Suélteme!

A veces me despierto por las noches y me acuerdo de ti.

Me acuerdo muchas veces.

Siempre he pensado que soy un blanco fácil, ¿sabes?

Un pringado con gafas.

Que en cualquier momento podría aparecer un cabrón...

...y reventarme la vida, así.

¿Sabes qué?

No lo soy.

No. Qué va.

Yo soy policía y hace falta algo más que un macarra...

...de barrio para reventarme la vida.

Porque...

...tengo mil razones para cagarme de risa cada día,

para emocionarme, para abrazar, para que me abracen.

Para... ser feliz.

Todo lo que tú no tendrás.

¿Quién es el que tiene la vida reventada, eh?

Me da pena tu tristeza, tío.

Me dio pena tener que dispararte.

Tienes una caries como un piano en el tercer molar.

¿Sabes qué te digo?

Me alegro de que sigas vivo.

Adiós.

(SUSPIRA)

-Fernández, dijo que tiene información privilegiada...

...sobre el Káiser.

¿De qué se trata?

-Antes que nada quiero pedirle disculpas por lo que pasó...

...el otro día en comisaría. Lo siento, perdí los nervios.

Lo siento. ¿Amigos?

-Tengo bajo mi cargo a más de 200 agentes en cinco países.

¿Cree que tengo tiempo para hacer amigos?

-Smith, necesito la clave de acceso.

-Ya escuchó al comisario: está fuera, agente.

Vamos a empezar de cero con un nuevo infiltrado.

-Ya, pero yo puedo traerle la cabeza del Káiser...

...en una bandeja.

-Rita, tenemos que hablar.

Rita, tenemos que hablar. -No tenemos que hablar.

No tenemos que hablar de nada, ¿me oyes? De nada.

Si quieres un matrimonio blanco, pues tenemos un matrimonio blanco.

¿Quieres que tengamos las camas separadas? Las tendremos.

¿Quieres que pongamos un biombo para vestirnos? Lo pondremos.

Matrimonio blanco y punto. -¿Matrimonio blanco?

Ven aquí. Ven aquí.

Ven. (GRITA) -¡Que no!

No vamos bien. -Que sí.

He desayunado fuerte hoy. -¡Que no vamos bien!

(CHISTA)

-¿Y a estos qué les ha pasado? -Que le va volver a pedir...

...a Rita matrimonio.

-No me jodas. Esto no me lo pierdo yo.

Anda, Kike, conecta el enlace de la radio del coche...

...a los altavoces. -¿Eh?

-Que saques la radio, cojones. Que saques la radio.

-¿Qué es lo que sabe?

Sí, ¿qué sabe?

¿Sabe la identidad del Káiser, dónde vive,

quién es su contacto? No sabe nada, Fernández.

Lleva siete meses de infiltrado y no sabe nada.

-Está bien.

Sáqueme del caso, pero deme la clave.

-No voy a darle ninguna clave. Esta conversación ha terminado.

Está loco.

-Me va a dar la clave: por las buenas o por las malas.

¿Entiende? -¿Cuánto le ha pagado Salazar?

¿Diez? ¿100.000.000? Exprese un precio, inspector.

-Me va a dar la clave y, ¡se va a callar la boca ya!

-¿Vas a matarme?

Vamos. Salazar no dudaría.

-¡Mierda!

-Cientos de estrellas.

Sólo hay que saber desde dónde mirarlas.

-Sí. -La verdad es que este sitio es...

...perfecto.

Qué raro. No hay ni una farola encendida.

Es como si alguien se haya liado a pedradas.

Yo solía hacer esto en Sevilla. Me iba al aeropuerto...

...y me ponía al final de la pista.

Los aviones pasaban...

...a cinco metros de ti.

Y no veas cómo te aspira.

Y el olor a queroseno, el aire,

el ambiente, el ruido.

Me encanta esa sensación.

-Pepa, me tienes que enseñar esas cosas.

-¿A hacer el macarra?

-También. (RÍEN)

-Pepa, quiero que te quedes en San Antonio.

-Félix.

Quería darle las gracias por todo. Porque cuando suena un clic,

usted está allí para ayudarme. A mí, a Povedilla, a quien sea.

Gracias de todo corazón, Félix. De todo corazón.

-No, hombre, Paco. Es un placer. Además, a mí me encanta mi trabajo.

-Bueno, pues ya se está haciendo tarde. Váyase a casa.

-Qué va, es una hora estupenda. -Tendrá que descansar en casa,

relajarse, tumbarse. -Qué va, estoy bien aquí.

-No, pero estará usted estresado de la acción del tiroteo.

-Estoy en mejor forma que nunca. De verdad, prefiero quedarme.

Además, en esta comisaría nunca se sabe cuándo vais...

...a necesitar un psiquiatra. -Ya.

-José Luis, voy a ser sincera. Yo no me enfado.

Si quieres un matrimonio galápago, pues vamos a tenerlo.

Es igual, no tengo 20 años... (RÍEN)

-¿Qué pasa? -El becario,

que le está pidiendo a la parienta que se casen, se arrejunten.

(RADIO) "-No entiendo nada, cariño."

(LE IMITA)

-Cuando ingresé en la academia... -Dejadlo ya, hombre.

"-Me juré que iba a ser el primero de la promoción."

Y que mi foto iba a acabar colgada en una pared...

...de la comisaría ahí con medallitas al mérito policial.

Eso para mí era lo más importante. ¿Tú has visto esa foto?

Esa foto no existe.

Pero la que sí existe es la que está encima de tu mesa.

Ésa sí. No está colgada en la pared. No tiene...

...una medallita al mérito policial.

"-Además, si te fijas, tengo la nariz hinchada...

...como un tomate.."

-Cortad eso ya, es una conversación privada.

-No pasa nada, inspector. -Quítate de ahí.

-No soy el primero de la promoción, pero lo que he conseguido...

...es mucho más importante:

estar en esa foto, encima de tu mesa.

Y lo prefiero 1.000 veces.

-Es una conversación privada y se corta, ¡coño!

-¿Qué cojones estáis haciendo?

"-Y..."

-Respecto a lo del matrimonio galápago...

-Apaga eso. -Cariño, en esa cárcel me violaron.

-No.

-El día que se llevaron a Lucas a la enfermería,

entraron dos reclusos en mi celda y...

...abusaron de mí.

Cariño, déjame terminar. Yo pensé que se me iba a arruinar la vida.

Pensé que iba a arruinar mi vida, la tuya, la de nuestra niña.

Pero no fue así.

Y, ¿sabes por qué? Porque lo único que podría arruinar mi vida...

..sería perderte.

Sería que no tuvieras esa foto encima de la mesa.

Así de sencillo.

(LLORA) -Ya está.

-Lo saben todo, todo. Saben que soy policía,

que soy infiltrado. Tienen a mi hermana...

...y la van a matar como no haga lo que digan.

Necesito tiempo y la clave. -No es la primera vez...

...que hacen esto. 2003, Salzburgo.

Secuestraron a la mujer del comisario Lambert.

-¡Me importa una mierda el comisario Lambert!

¿No lo entiende? Necesito a mi hermana.

La necesito viva. -¿Y qué crees que harán...

...cuando les entregues el dossier, eh?

¿Cree que van a dejar marchar a su hermana viva?

(Suena un móvil)

(MÓVIL) "-Lucas, mira hacia abajo. ¿Ves la furgoneta azul?

Dentro está tu hermana." -Eran ellos, saben que estoy aquí.

No se mueva de aquí, Smith. No se mueva.

-Lo siento, han escuchado vuestra conversación.

Todo. Perdóname.

Si necesitas... -Tranquilo.

Tranquilo, inspector.

Está bien, todo está bien.

La mayoría de mis pacientes viven tapando sus problemas,

echando tierra sobre ellos para ser capaces de dormir...

...un par de noches. Se agarran al autoengaño...

...para gritar a los cuatro vientos que el amor no es importante.

Ni la amistad, ni la familia. Lo único que ocurre...

...es que están completamente solos.

Y, ¿quién no daría todo lo que fuera por tener...

...un par de hombros que nos sujeten cuando perdemos...

...el equilibrio? Y que nos impulsen a dejar...

...de vivir tapando.

(Suena un móvil)

-Hijos de puta.

-¡Lucas!

-¡Sara!

¡Corre, corre!

¡Sara, corre!

¡Corre, coño! ¡Corre!

Soy un contrainfiltrado de Salazar. Tienen a Carlota.

Si no hago lo que dicen, la matarán.

-Anoche fue asesinado el superintendente.

Su cuerpo está esparcido alrededor del faro de Moncloa.

-Aquello es la cabeza. -¿Qué dices si eso es una pierna?

-Yo hablé con Carlota antes de que se fuera.

Me dijo que estaba muy bien contigo, pero que necesitaba aire.

-El informe dice que en mí vio a los que le tiraron por la cornisa.

-Será difícil interrogarlo. -Para nosotros sí,

pero para alguien con poderes extrasensoriales...

-Señor Smith, ¿está ahí? :-* -¡Madre mía, qué emoción!

-¡Quieto! ¡Quieto!

-¡Quedó en destrozarlo! -¡Coño!

¡Pollas! Quieto o te meto un pufo. -No para de moverse, Paco.

(Suena el teléfono) -Me llaman. ¿Sí?

-Sara. -Hola.

"Los misterios de la vida y del más allá son indescifrables."

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