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-Tú me llamas, me pides una cita,
y cuanto más te lo curres, mejor será la respuesta.
-Hacía un montón que no nos veíamos, desde aquella vez.
-Con la que liamos.
-¿Cómo me queda el uniforme?
-Es culpa de tu padre y mía, por dejar que seas policía.
En dos meses, la niña va con una pistola en la mano por el barrio.
¿Quieres esperar a verlo? -No, Lola.
Pero ¿qué quieres que hagamos? Mira con lo de Lucas.
Estuvimos en contra de eso y la niña erre que erre.
Y ahora que estamos a favor... -No le importo una mierda.
No importa, dilo. -¿Por qué no hablas con Lucas?
-He decidido querer a Aitor. -Si te importa, habla con Sara.
-Necesito hablar contigo. -Pues yo no quiero hablar contigo.
-Haz algo, lo que sea.
-¡Que no quiero! ¡He dicho que no te acerques!
-¡Sara! -¡Déjame!
-Yo sé que esta vez la he cagado. -Te llevaré a mi psiquiatra.
Lucas está muy mal. -Vale. Yo hablo con él,
no se preocupe. -Eres joven, guapa,
ese hombre que está loco por ti y tú...
que yo creo que también estás enamorada.
-Vamos a intentarlo otra vez. -Por favor.
-Sólo una cosa, no quiero contárselo a nadie, solos tú y yo.
-Solos tú y yo.
-¿Listo para tu primer encargo? Necesitamos que consigas...
...un arsenal. -Cuenta con ello.
-Tony, el de la fuga. -Sí.
-Curra en la comisaría de San Antonio.
-Lucas Fernández, promoción 95-96.
-Está haciendo una llamada. -Ponlo.
-La máquina de bailar J-4... -Podría hacer algo con eso.
Cinco kilos de cloratita a ritmo de "chunda, chunda",
y al primer fallo, ¡bum!
-Esta máquina es de uso personal y exclusivo de Mariano,
por lo menos hasta que la estrene. -Pasamos al plan B.
-Sí. -¿Tienes el material?
-Sí. -Quiero que me lo lleves...
...a la cabaña que tenemos en la sierra de Gredos.
-¿Nos vemos allí? -No. Hace más de seis meses...
...que no la utilizamos. No habrá nadie allí hasta mañana.
-¿Te espera alguien? -No.
-Te llevas al psiquiatra. -Doctor Félix, vamos de excursión.
-¿Sí? -Tenemos que llegar antes que él.
Esta vez lo quiero muerto.
-Somos los del anuncio. -Pasen, pasen.
(Suena un pitido intermitente)
-No, hombre. No dudo que se encuentre bien, y me alegro mucho,
pero a veces... nos parece que hemos solucionado un problema,
cuando en realidad lo que estamos es tapándolo,
encubriéndolo, ¿entiende? -Yo no tengo ningún problema.
Lo único que, bueno, ayer yo tenía un mal día,
y hoy tengo un día de puta madre.
-Yo no sé cómo son sus días normales, pero secuestrar...
...y apedrear a la hija del inspector Miranda,
indica un cierto desorden emocional, Lucas.
¿No le parece que pasar así de la ira a la euforia es algo inestable?
-¿Usted ha estado enamorado alguna vez?
-¿Enamorado? -Enamorado.
-Una. -Pues eso es lo que me pasa a mí.
Por eso hay días que estoy de puta pena...
...y otros días que estoy de puta madre.
Bueno, pues... nada,
meto el material y en cinco minutos estamos ya de vuelta.
-¿El material?
:-* -Mierda.
Mierda, mierda.
¡Joder!
-¿Sucede algo?
-Nos han tendido una trampa.
(CANCIÓN) "Primero B de un bloque 3, rojizo.
Hay sirenas que no saben nadar.
En San Antonio siempre estás vencido.
La gente sueña con escapar de aquí.
Pero no se está tan mal.
Este gris no es el final.
Sí.
Nada que perder.
Mírame reír.
Volveremos a salir."
-Lucas, ¿está usted seguro de que le han tendido una trampa?
-No, pero por si acaso. Vamos.
-¿Cómo por si acaso? -Vamos.
Tape ahí, tape ahí.
-¡Ay, coño!
-Si no va a tapar, se mete dentro. ¡Vamos!
¡Joder!
-Eh, Lucas, ahí va.
-Que sí. Venga, rápido. ¡Vamos!
-Ya está, Lucas.
-Venga. -Sí.
-¡Dentro, dentro! Dentro, vamos.
(Suena un pitido intermitente)
-Venga, Julián, date prisa.
Empieza el rodaje y nos pillan aquí descargando.
-No veas la que montan, ¿eh? Bueno, toma.
Ahí te dejo unas tapitas sanas y ricas, ¿eh?
Para que salgan en el anuncio. -Quédate, así sales tú.
-Quita, quita. No, que tengo mucho reparto. Lola.
-¿Qué hay? Bueno, pues le explico un poco.
Es un anuncio para la televisión local y para los cines también.
A mí me gustaría, a ver, el bar... -Sí.
-El bar con todos los clientes habituales.
-Ajá. -Ya está.
-Me parece fenomenal. -Hola. ¿Qué tal?
-Muy bien, claro. -Jefa.
-¡Qué guapo! Qué locura. -¿Y yo?
Buenos días. Lo he alquilado para la ocasión.
-Mire, María Dolores. Mire. -¡Qué buena idea!
-Disculpe. Por favor, deme la guitarra.
-Hombre, no. Esto es para darle al bar un toque bohemio,
así como de artistillas.
Que se vea que es un bar en el que cualquier cosa puede ocurrir.
(TODOS HABLAN A LA VEZ)
-Buenos días, chicos. Hola, hija. -Papá.
-Dime, cariño. -El director. Don Lorenzo Castro.
-Encantado. -Un placer.
-Permítame una cosita. Yo de joven hacía teatro, ¿sabe?
Mihura, los Álvarez Quintero...
Y siempre me daban personajes de cierta altura social.
Se lo digo por si en algún momento necesita que se diga aquí...
...alguna frase con cierta elegancia, cierto "charme".
¿Entendido? -Sí... Eso está muy bien,
está fenomenal. Lo tendré en cuenta.
-Muchísimas gracias. -No hay de qué.
-A su disposición. -Gracias.
-Chicos. -¿Qué hay?
-Eh... ¿Me puedo sentar en el bar de mi hija...
...o también se me va a echar? -¡Papá!
Por favor, papá, tengamos la fiesta en paz.
Ya sabes que para mí esto es muy importante.
Dame sólo dos horas, sólo dos horas.
-Lola, por ti, ¿eh?
-¡Hola! -Hola, Mariano.
-¡Jefe! -¡Olé!
(Suena un pitido intermitente)
-¡No me lo puedo creer!
¡No me lo puedo creer! -¡Sí!
-La máquina de bailar, igualita que la de la Gran Vía.
-Profesional, Mariano.
¿Cómo se te queda el cuerpo? -¡Y es mía!
-Dale. -¡Anda que no!
-¡Increíble, tío! -Mariano, te la ha regalado Lucas.
Como te rompió la tuya. Fíjate qué pedazo de regalo.
-Qué bueno. -Sí.
-Qué bueno, Paco. Voy a echar una partida.
Ya verás, Paco, voy a pasar del nivel siete.
-No. No, Mariano. No.
Estamos con lo del anuncio y no puedes armar jaleo.
Venga, vámonos. -Yo me quiero montar ya.
-Después, Mariano. -Me quiero montar ya, Paco.
-Después, leche. Después. -Esto aquí no, Lola.
(Suena un pitido intermitente)
-¿Cómo vamos a rodar así? ¿Dónde vamos con esta fauna?
Y éste, parece que se ha tragado a su hermano gemelo.
-Ésa está bien, ¿no? -Cómo va a estar bien con...
...esas lentejuelas en un bar de barrio. No jodas.
Oye, ¿qué lleva ahí?
Oiga, perdone. Por favor, ¿me podría hacer...
...el favor de desarmarse para rodar, hombre, por favor?
-Ah, es que somos policías. -Si son tan amables,
se desarman todos. Se desarman.
-Joder.
-Esto es una locura. -Sí.
-Lucas, vamos a tranquilizarnos.
Siéntese aquí y cuénteme lo que cree que está sucediendo.
-No creo. Sé que aquí hace menos de 48 horas ha habido alguien.
Y a mí eso no me encaja. -Bueno, si encaja o no, es igual.
Venga, vámonos de aquí, hombre. -No podemos, no podemos.
Mire, mire.
Estamos atrapados. Este camino lleva al único pueblo cercano.
Si nos pillan en medio del bosque estamos perdidos,
así que lo único que podemos hacer es quedarnos aquí y defendernos.
-Pero ¿defendernos de quién? -De la Policía,
del ejército de los marines, de los malos, de los buenos,
no lo sé. Soy un puto infiltrado, ¿sabe? Un puto infiltrado.
Y me puede atacar cualquiera, cualquiera.
-Lo que es un paranoico, eso es lo que es.
-Póngase esto, póngaselo y no se lo quite.
Póngaselo ya, vamos. -Yo de esto no sé, hombre.
Supongo que usted sabe lo que está haciendo.
-No, pero se lo he visto hacer a Bruce Willis.
-Que no, que esto es de la luna, macho.
Mira, sácame a estos esperpentos de aquí, sácalos de mi anuncio,
no quiero... -Pero ¿qué hacemos?
No vamos a grabar en un bar vacío, ¿no?
-Mira quién ha llegado. -Estamos grabando el anuncio.
Míralos. -Ahí los tienes, rápido.
Hay que sacar a toda la familia Monster y meter a estos,
que son más guapos. Venga, vamos a sacar al rancio, fuera.
Al hortera. El gordo.
El marciano este también fuera.
El cromañón. Y la dientes, fuera.
Ah, y al alelado este también me lo sacas.
-Qué guapos. -Qué guapos.
-Hay que ponerse natural. -A tomar por culo.
-A ver, un momento, por favor.
Vamos a grabar el anuncio en dos bloques. Primero grabaremos...
pues la cliente joven, aquí charlando en la barra,
y luego grabaremos el resto en la zona reservada...
...con un ambiente más... -Selecto.
-Selecto, sí. -¡Anda!
-Los móviles, por favor, me los apagan todos.
¿Quién tiene el móvil encendido? -Yo no.
-Perdón, perdón.
(CONTESTADOR) "Éste es el contestador...
...automático de Francisco Miranda."
-Quítese de en medio, Félix. Vamos, ayúdeme.
¡Vamos!
-Lucas, esto es una locura. -Ya lo sé.
-Además, yo soy un psiquiatra. -Sí.
-Yo soy un hombre de paz. -Mire, esto es una pistola...
...semiautomática, ¿vale? Se carga así. Esto son las balas.
Va aquí dentro. Se monta.
Con esta mano sujeta, con esta apunta.
No tenga miedo del retroceso. ¿Vale? Tome.
-Usted se equivoca conmigo. No tengo pensado disparar a nadie.
¿Sabe por qué? Porque he hecho un juramento hipocrático.
Tome. -Félix, Félix.
Nos van a acribillar, ¿entiende? Si la tiene que usar, úsela.
Mire, ¿ve esta raya? No la sobrepase nunca, nunca.
Esta zona no está cubierta, aquí van a caer ráfagas.
-Ráfagas.
-Tú también. -Hombre.
-El de la guitarra. Caballero, también.
Y luego, pues... Usted. -¿Yo?
-Anda, Rita, guapa. -Por las lentejuelas.
-Sí.
Caballero. -¿Yo también?
-Guapo. -Tú al ambiente selecto.
No abras la boca y no hay problemas.
-Muy bien. Bueno, si son tan amables,
ustedes me acompañan para allá al otro set.
-Muy bien, muchas gracias.
-Bueno, muchachos, muchas gracias por venir.
Importante, cuando empecemos, no se mira a cámara.
Tú con ella, que sois así de la misma altura.
Lola, estás fenomenal...
-Vamos allá. Vamos, vamos, tira.
Éste es su sitio, ¿vale? Éste es su agujero.
Mire, éste es su agujero. Cualquier cosa rara, me avisa.
No pase de aquí. Y aquí tiene, por si se le acaban.
-¡Eh! -¿Sí?
-Yo no pienso quedarme aquí esperando que unos asesinos...
...suelten ráfagas por toda la cabaña.
Yo lo que voy a hacer es hablar con ellos. Les voy a decir que...
...soy un hombre de paz. Se acabó, yo me voy.
-Pero ¿qué coño hace? Félix. Félix. No mueva esto. Pare. Félix.
(Se oyen motores de coches)
Están aquí.
Vale, vale. Tranquilícese. Mire, póngase esto y no se lo quite...
...nunca, en ningún momento, ¿vale?
-¡Corta! -No. No. No.
-Pero si le han dado ya hasta champán.
Si nosotros somos los escogidos, ¿qué nos van a dar?
-Pues nos darán café, puros, copas, coñac.
Los elementos indispensables para hacer...
...un anuncio con "charme", con clase.
-A lo mejor nos dan langostinos. -Y una mierda nos van a dar.
¿No os dais cuenta que nosotros no vamos a salir en el anuncio?
-¿Qué dices, Kike? ¿Cómo no va a salir el inspector?
O usted, don Lorenzo, que es el comisario.
-Claro, joder.
¿Qué pasa, no vemos la televisión o es que hemos nacido ayer?
¿Qué somos nosotros? Gama baja, la casquería.
¿A quién han sacado de ahí, del anuncio? Coño, a los friquis,
a los gordos, a los feos, al viejuno, con perdón.
-Oye, habla por ti, que yo friqui no me veo.
-Estás tú para anunciar el Martini Bianco.
-Que no, hombre. Vamos a tener la fiesta en paz. Que sí.
¿Cómo no vamos a salir? Me tienen que matar para no salir.
¿Qué quieres con la mano, Povedilla? Estate quieto.
-Inspector, que tienen razón. -¿De qué?
-Que yo he oído al director. -¿Qué has oído?
¿Que no salimos en el anuncio nosotros?
-No, no. Eso exactamente no lo ha dicho.
Ha dicho, ha usado unos adjetivos un pelín descalificativos.
Ha dejado entrever que nuestra apariencia no era de su agrado.
-Povedilla, déjate de andar por las ramas y dime qué han dicho.
¡Que digas lo que han dicho!
-Que yo recuerde, ha dicho: "Me sacas de aquí al rancio,
al hortera, al marciano, al gordo, al cromañón, al alelado,
y a la dientes". -¡Huy!
(CONTESTADOR) "Hola, soy mariano.
Ahora mismo no me puedo poner." -La puta, joder.
¿No tienen cobertura o qué, coño? A ver, venga...
(CONTESTADOR) "Hola, soy mariano.
Ahora mismo no me puedo poner, pero deja tu mensaje después...
...de oír la señal." -¡Joder!
No es la Policía, ¿eh?
Son unos hijos de puta, es lo que son.
-Vamos a rodearlo.
Vosotros avanzad por los laterales. Tú y tú.
¡Eh! Quiero a ese hijo de puta muerto.
Esta vez no quiero fallos.
¿Entiendes? Vete.
-¿Por qué se mete con nosotros ese señor? No le hemos hecho nada.
-No es meterse, Rita, es calificar por nuestros rasgos superficiales.
Menos el de éste, el cromañón. -No, cromañón me ha llamado a mí,
porque lo de rancio no; y lo de gordo lo ha dicho por ti, Paco.
-¿Qué dices? A mí me ha llamado cromañón, ¿no me ves la cara?
Que la tengo así como la del hombre del Neandertal.
Gordo asqueroso te lo ha llamado a ti.
-Pues, claro. Se asumen las cosas. Yo soy el hortera, ¿y qué?
Con dos cojones y a mucha honra. Kike, el marciano.
Le miras dos segundos a la cara y te caes de la grima.
-Pues me habrá llamado alelado.
Claro, he llegado, y me he puesto a pensar en la máquina de bailar.
-El alelado soy yo. -Claro que sí.
A éste, si no lo conoces, parece más tonto que un botijo.
Y Rita, pues la dientes.
-O sea,
que el rancio...
el rancio soy yo.
El rancio... Yo me voy a cagar...
¡A ese anormal lo fundo, por mis santos cojones, vamos!
-Ven un poquito más cerca.
Venga, un poquito más cerca.
Un poquito más cerca.
Un poquito más cerca.
Vamos, vamos.
Ahí.
-¡Joder!
Pero ¿qué coño hace, joder? ¿Está loco o qué?
Les está atacando. Se van a poner nerviosos y luego es peor, joder.
¿No ve que estamos en una ratonera? -Me estoy quedando sin batería...
...y el otro móvil en el coche. ¿Tiene usted móvil?
-Móvil... Sí, en el maletín, en el coche.
-¿Qué hace? ¡Agáchese!
¡Cúbrase!
-Estoy, estoy bien.
-¿Y vienes mucho por aquí, nena? -De vez en cuando.
¿Y tú, guapa?
-También.
-Vale. Corta, corta.
Bien, bien. Mucho mejor, está conversación fenomenal.
-Don Lorenzo. -Oiga, ya está usted recogiendo...
...y largándose a tomar por culo. ¿Me oye! ¡Chulo, faltón!
¡Su puta madre en cinemascope! -Perdonen. Papá, papá.
Paco, ayúdame que no puedo. -Don Lorenzo, por Dios.
-Todos la comisaría... -Don Lorenzo, por Dios, ya está...
"Buzón de voz del comisario..."
-¡Félix! -¿Qué?
-Llame, por favor.
¡Anda!
(Suena la melodía del móvil)
¡Hijos de la grandísima puta!
Félix. -¿Qué?
-Tiene que cubrirme, ¿de acuerdo?
-Vale. -Tiene que disparar, ¿vale?
-No puedo. -Sólo quiero que haga ruido.
-Vale.
-A la de tres.
(Suena la melodía del móvil)
Uno,
dos...
...y tres.
Sara.
-Lucas, ya creía que no lo ibas a coger.
¿No te habrás arrepentido de lo de anoche, eh? Dime que no.
Dime que no, por favor. -Claro que no,
cómo me voy a arrepentir si eres lo más bonito que tengo.
-¿De verdad? Repítelo.
-Eres lo más bonito que tengo.
-¡Basta, paren!
-Oye, ¿no vas a venir al anuncio? -Al anuncio no creo que llegue.
No, tengo mucho lío. Sara, date prisa, pásame con tu padre.
-Vale, pero antes me tienes que prometer una cosa.
-Claro, ¿qué? -Quiero que vayamos de picnic;
con cesta y con manta, como en las películas.
-Picnic... -Quiero que hagamos...
...todas las cosas bonitas, y quiero verte bailar,
que nunca te he visto bailar. -Claro que sí.
Cariño, en cuanto nos veamos nos vamos de picnic con la tortilla...
...de patatas, el mantel de cuadros y te bailaré como Toni Manero,
pero ahora pásame con tu padre, tengo mucha prisa.
-Picnic...
Hay que llamar a la Policía. -Cojones.
-Deme el móvil, coño. -¿Qué hace?
-Lucas, ¿qué es eso? ¿Pasa algo?
-No, cariño, es que estoy en el campo haciendo prácticas de tiro.
Pásame... -Lucas.
-Sara, Sara. -Lu...
(Se oye cortar la comunicación)
-Tranquilo, no pasa nada. No pasa nada, tranquilo.
-No pasa nada, estoy tranquilo. -Tranquilo.
-Tranquilícese usted. -No pasa nada.
-Te he pedido dos horas, papá, dos horas,
y tú te comportas como un matón, llamas a la gente mamarracho...
...y haces que salgan del bar.
-Ha insultado primero ese mierda que nos ha sacado del el anuncio,
que si gordo, viejuno, dentona... ¡Lola, hija, por el amor de Dios!
-¿Y tú tienes que insultar más fuerte y más alto que nadie?
"¡Por mis santos cojones!" Para que quede claro quién manda.
Pues tú aquí no mandas nada, ni en mi casa tampoco.
-Lola, hija, ¿qué me estás contando?
-Que aquí eres uno más, y cuando te sientes en mi mesa a cenar,
también, igual que la hermana de Paco.
Estoy harta de pasar vergüenza contigo.
-Cariño, vergüenza, lo que es vergüenza...
-Paco.
He pasado mucha vergüenza desde pequeña, mucha.
Vergüenza cuando insultabas al taxista,
cuando el camarero no te ponía la carne en su punto,
cuando los vecinos ponían la música...
El mundo es como es, papá, tiene sus blancos,
tiene sus negros y tiene sus marrones oscuros,
pero tú sólo lo ves blanco o negro, y, además, el blanco para ti.
-Papá. -Sí.
-Dice Lucas que lo llames, que es urgente.
-Vale.
-Lola, me voy, tengo que hacerle la autopsia a Julio Olmedo.
Ya se lo he dicho al director. -Yo también me voy, Lola.
Si me lo permite el comisario.
Hasta luego. -Adiós.
-Vale, venga, todo el mundo a primera, por favor.
-Paco, han cogido a Rita y a Povedilla de suplentes.
Al final terminamos saliendo todos en el anuncio.
Anímese, don Lorenzo.
-Tóquese los cojones, Mariano.
-Usted está loco, y se lo digo yo que soy psiquiatra.
¿Ha visto en qué situación estamos?
Dígame, ¿qué vamos a hacer ahora, campeón?
-Un torniquete. Ayúdeme a quitarme la camiseta, por favor.
-Sí, muy bien.
Claro, un torniquete, la camiseta...
Espera, aquí... Ahí estamos, hombre.
¿Eh? La camiseta, el torniquete, lo que usted quiera.
-Tenga cuidado. -Y luego salgo y le pido...
...el móvil a los malos. -¡Ah! ¡Joder! Cuidado, por favor.
-Usted termina de organizar el picnic con su novia.
-Apriete bien, ¿eh? -Cállese,
yo he estudiado Medicina, ¡coño! -¡Oh! Vale, vale.
-Venga, aguante aquí. -Sí.
Cuidado. -Sí. ¿Qué...?
-Tranquilo, vamos a salir de ésta, sólo tiene que confiar en mí.
-¿En usted? -Sí.
-Si usted es un tarado, ha tirado por la borda la oportunidad...
...que teníamos de salir aquí. Sujete bien ahí.
-Sí. -Sujete. Bien.
Necesito...
-Esa llamada era importante para mí, ¿sabe?
-Ah, ¿sí? -Sí.
-¿Más importante que su vida o que la mía?
No, Lucas, no, usted no tiene ni idea de lo que es importante.
-¿Sí? ¡Oh! ¿Y usted qué tiene, un medidor de lo que...? ¡Joder!
-Cállese, coño.
-Llevaba siete meses esperando esa llamada, ¿sabe?
Para mí sí que era importante.
-Bueno, voy a intentar coserle la herida, ¿de acuerdo?
-Ya hemos fallado una vez.
-No tengo la culpa de lo de la máquina de bailar. Hice mi trabajo.
Puse la bomba y explotará en cuanto alguien la pise.
-Necesitamos a alguien que baile en la máquina.
-Yo, yo. Es que yo sé bailar.
-Yo me apunto a hacer de mirón. -Y yo.
Una máquina de bailar sin un buen par de friquis no...
-Claro, claro.
Bueno, pues ya nada más que quedamos dos.
Los últimos serán los primeros.
¿No? (CARRASPEA)
-Paco, ésta es la orden de traslado de...
la agente Miranda.
Su hermana será trasladada a nuestra comisaría,
a San Antonio. Hazme el favor.
Hay un informe impresionante, muy favorable,
del comisario Requena.
Enhorabuena, Paco. -Gracias.
Muchas gracias.
-Nada. Venga, Paco.
-Usted, por favor, tenemos un hueco en la barra.
-No, yo no. Él, que tiene más experiencia que yo.
Que sí. O los dos, don Lorenzo. Vamos a hacerlo los dos.
Que sí, que le va a salir a usted estupendamente.
-A mí no me gustan estas gansadas. -Que esto es fácil, hombre.
Esto todo es ponerse. -Son gansadas.
Si son gansadas. -Verá usted como sí.
-La segunda bala entró en el cuerpo por la región occipital,
salió por la parte anterior del cuello y quedó alojada...
...en la rodilla derecha. Por la trayectoria,
deducimos que la víctima estaba sentada en el momento del crimen.
¿Qué? -Nada, nada.
No, que me gusta escucharte.
Sacar tantos detalles del agujero de una bala...
Te pones muy profesional.
Perdón.
Déjame.
Cómo te has puesto, Silvia.
A ver, levántala.
Ya estás.
¿Y lo de Lucas por qué no funcionó?
-Pues porque me puso los cuernos.
Pero bueno, cuando no me ponen los cuernos, me dejan;
cuando no, los dejo yo por pamplinas,
por... chulos o porque me da vértigo.
Y así llevo una buena colección de novios.
¿Y tú? -¿Yo?
Yo me enamoré mirando por una ventana.
Yo era secretaria y trabajaba en un segundo piso,
en la oficina,
y cuando tenías ganas de fumar, pues fumaba en la ventana.
Un día, mirando por la ventana,
vi una chica llorando en el edificio de enfrente.
Lloraba desconsolada frente al espejo,
pero ella se cogió su cola, se puso su chaqueta,
e impasible salió a la calle, serena.
La vi alejarse por la acera.
Al día siguiente la volví a ver llorar,
y al día siguiente y al otro...
Empecé a ir antes a trabajar, salía más tarde de la oficina.
La veía desayunar, la veía peinarse...
y llorar.
Siempre lloraba.
Y eso...
me provocaba...
ternura.
Así que empecé a seguirla.
Y así empezó todo. -¿Y por qué lloraba?
-Porque había matado a un hombre.
-Bueno, ¿seguimos?
Tras separar el plexo solar comprobamos que las vísceras...
...tienen una apariencia y un color normal.
-Cuidado, joder. -Cállese, coño.
Quieto, que estoy cosiendo.
¿Sabe cuál es su problema?
Es que antepone el enamoramiento...
...a su propia seguridad.
¿Sabe de quién es la culpa? -De mi padre, ¿no?
-No. De Bruce Willis. -¿De Bruce Willis?
-Y de Richard Gere y de George Clooney,
y de todos los que nos venden un amor de película, de mentira.
¡Joder, joder!
Porque el amor es una reacción química, feniletilamina.
Y cuando el cuerpo lo genera... -¡Ah!
-Creemos que el mundo es maravilloso, ¿comprende?
-No sé si su mundo será maravilloso sólo cuando segrega...
-Feniletilamina. -Me da igual.
Pero el mío es un puto agujero negro, ¿sabe?
¿Sabe lo único que me salva?
Ella.
Cuando me llama en medio de un tiroteo,
me doy cuenta de por qué quiero salir de ésta.
Félix. -¿Qué?
-¿Usted por qué quiere salir de ésta?
(Se oyen disparos)
-¡Acción!
(Suena música)
-¿Sabéis qué os digo? Yo me voy a la máquina a bailar.
¿No te has montado nunca?
-Está muerto ahora. Vámonos, Salazar, por favor.
-Espera. Que entre Arrieta para comprobarlo.
-Yo no entro ahí solo ni de coña. El tío ha minado la zona,
¿o no lo has visto? -Tú harás lo que yo te diga.
Por tu culpa hemos perdido dos hombres y cinco kilos...
...de cloratita por la máquina de bailar.
(Suena una canción en inglés)
-O entras ahí o soy yo quien te hace volar por los aires.
¿Está claro, señor "pimpampum"?
(Suena una canción en inglés)
-Mira Mariano, mira Mariano.
-¡Mira Mariano bailando!
(Se oye el motor del coche)
-¡Coño!
Súbase. Arriba. Arriba.
Arriba.
(Se oye un grito)
No se mueva, ¿eh? -Vale, vale.
(GRITA)
-Las pruebas de humor vítreo nos permiten datar la fecha...
...de su muerte hace unos 30 días,
y que la víctima murió a consecuencia del segundo disparo,
realizado a una distancia de dos metros,
a la espera de los resultados de balística.
-Se acabó. ¿Comemos? -Vale.
-A mí es que esto de las autopsias siempre me ha dado hambre.
-Oye, ¿y por aquello te hiciste policía?
-Sí. Es que la chica que lloraba era subinspectora.
Y yo una romanticona.
-Eh... Oye, Pepa,
no sé por qué te voy a decir esto, ¿vale?
Pero a lo mejor es por lo que pasó... No sé.
Tú tienes claro que a mí no me gustan las chicas, ¿verdad?
-Claro. Así no vamos a tener ningún problema cuando salgamos a ligar.
-Vale. -Vale.
(GRITA)
-Disculpe.
-¡Corta!
Vale, es buena, señores, muchas gracias. Está muy bien.
Usted, muy bien.
-Vale, vale, vamos a cortar diez minutos para el bocata.
-Mariano, corta, que nos han dado diez minutos de descanso.
-Espérate, Paco, que voy embalado. Y esta vez paso del nivel siete,
ya lo verás. -Señores, pasen y vean,
el Michael Jackson de San Antonio. -¡Venga, Mariano! ¡Uh!
(ANIMAN)
(TODOS) -¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!
¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! -¡Olé, Mariano!
-Ése es mi Mariano.
(Suena un pito)
-¿Ha visto, Lucas?
Usted me salva la vida y yo se la salvo a usted.
Como en las películas, ¿eh?
-Ayúdeme, Félix. -Sí.
-Ya está. -Que me aspen,
pero hacemos un gran equipo. Usted es el A y yo soy el B.
-A este tío lo conozco. -Dígame quién es.
-No lo sé, pero lo he visto antes, estoy seguro.
-Ve a ver qué ocurre.
-¡Mierda!
Nos estamos quedando sin munición.
Átelo, Félix. -Lo ato.
-Sí, con esto mismo. -Vale.
¿Qué, se ha cargado a alguno? -Creo que sí.
-¡Bien!
-¿Qué coño haces?
-La primera vez hay que cogerla con ganas.
-Joder.
Eh, una cosita.
-¿Qué?
-Lo de la primera vez, ¿te refieres conmigo?
-No, me refiero en general.
(CHISTA) -Espérate, espérate. Eh, eh, espérate.
-¿Qué pasa?
-Que tu... que tu primera vez no puede ser en el sofá de tu hermano.
Coño, con la leche ahí, el sándwich, la tele, no me jodas.
-A ver, Aitor, a mí esto... que me da igual.
Yo sólo quiero que sea contigo y ya está.
-Ya.
Pero no sé, en un sitio más bonito, ¿no?
Un sitio con una chimenea encendida,
un bosque, velas, musiquita de "Hard Candy".
Y vistas al cielo.
Y cuando se está haciendo de noche, se pone todo rojo.
:-* -¿Sí?
:-* -Sí.
-Pues ya está, ya está.
Hecho.
Te vas haciendo la maleta, te inventas una excusa...
...para tu hermanito y en dos horas estoy abajo con la moto,
en dos horas, ¿vale? -Vale. Una cosa.
¿Me llevo el uniforme? Para disimular digo, ¿eh?
-Hombre.
Muy bien.
Me voy, que me tengo que ir. Dos horas.
Dos horas. -Vale.
-Dos horas.
-¡Al suelo, al suelo!
Escúcheme. -Sí.
-Quiero que dispare por este agujero cada diez segundos,
¿de acuerdo? Sólo quiero que los mantenga a raya.
¿Vale? Dispara, carga y dispara. -Confíe en mí, ¿eh?
¿Adónde apunto?
Al tuntún, ¿vale? A todo el que se mueva. (RÍE)
(Se oyen disparos)
"-¿Me firma aquí, por favor? -¿Dónde?
-Ahí. -¿Aquí?"
Félix, ¿qué hace? -Mantenerlos a raya.
-¡Nivel tres superado!
Al nivel cuatro. Nivel cuatro... Un, dos, tres.
-¡Qué bueno eres! (TODOS) -Mariano, qué bueno eres.
Qué bueno eres, Mariano, qué bueno eres.
-Callaos, que me desconcentréis.
(Suena el teléfono) (TODOS) -Mariano, qué bueno está...
-¿Sí? -Hola, soy Lucas.
-Dime, cariño. -Pásame con Paco, corre.
-Vale. Paco, Lucas, urgente.
-Dime. -Escucha, la máquina de bailar.
Que no se acerque ni Dios, ahí hay cinco kilos de cloratita.
Puede explotar en cualquier momento.
-Lucas, no puede ser,
Mariano está bailando y va por el nivel cuatro.
-¡Ibiza Mariano! -Que se baje ahora mismo,
¡que se baje!
(TODOS) -Mariano, qué bueno estás.
Qué bueno estás,
Mariano, qué bueno estás.
-Paco, ¡no! Escúchame.
La bomba está conectada al tilt.
-¿Qué? -Al fallo.
Si Mariano se baja o falla, explota.
-¡Vamos, Mariano!
-¡Venga, Mariano!
-Pero qué grande eres. Mariano, qué grande eres.
Qué grande eres. -Venga, Mariano.
-Ahí, ahí.
-Venga, venga. -Toma, toma.
-Ibiza mix, Ibiza mix. -¡Toma, toma!
¡Ahí, Mariano! ¡Eh, eh, eh, eh!
-¡Quietos! Tú no, Mariano. Tú sigues bailando, ¿vale?
-Sí. -Sigue bailando.
Te voy a decir una cosa, Mariano, y diga lo que digas,
no pares de bailar, ¿de acuerdo? -Vale.
-Hay cinco kilos de cloratita en la máquina.
-¡Ah! -¡No te pares!
No te pares, Mariano. Sigue bailando,
porque está conectado al sistema de fallos.
-¿Qué? -Si fallas o te paras, explota.
-¿Qué? -Don Lorenzo, ¿qué hacemos?
-¡Todo el mundo fuera! ¡Vamos!
Gallardo, armen el perímetro de seguridad.
Rita, llévate a las dos.
Estoy llamando a los TEDAX. Mariano, por tu madre, ¡no pares!
-No sé si aguantaré a que lleguen los TEDAX.
Ahora viene el nivel cinco, que es la "bakalaera",
y no me la sé muy bien.
-¡Jo!
Está localizado, pero no llego.
A ver, entre los tres la movemos. -¡No! No levantéis la máquina,
que se desestabiliza. La máquina no se mueve,
que se desestabiliza. -¡Sara!
-¡Sara! -Pero ¿qué...?
¡Es muy peligroso! Paco, que está la cría. ¡Por favor!
-Yo sí llego. Yo sí llego.
Mamá, soy la única que cabe, que puede cortar los cables.
Y es mi deber. Soy policía, mamá.
Tengo que hacerlo, mamá.
-Llévatela, por favor.
-¡No, no! Paco, por favor, si se queda la niña,
me quedo yo. Por favor. -Mariano, los TEDAX vienen.
Aguanta.
-No pares, no pares, no pares...
-¿Cómo se desconecta la bomba?
Dime cómo se desconecta, hijo de puta, o te pego un tiro.
(Suena el móvil) Dime, Paco.
-Ya hemos desalojado y avisado a los TEDAX.
Pero no creo que Mariano aguante más de tres minutos.
Tienes que decirme cómo se desactiva esta bomba.
-Ahora te llamo.
¡Félix! -Sí.
-¡Venga aquí! -Vale.
-Sujete. -Ajá.
-Démelo.
Tienes tres segundos para decirme cómo se desconecta...
...o te quedas cojo para toda la vida. Tres...
Dos...
Uno...
-Y... ¡bum! (RÍE)
(RÍE)
-Díganme cuántas unidades vienen. -Paco, no puedo respirar bien.
-Estás bien. -Paco, ya veo los colores...
...y las lucecitas dobles. Creo que me está dando una pájara, Paco.
Que me va a dar una pájara. -No, Mariano, no te va a dar.
Estás enorme, como un toro. Tranquilo, venga.
-Venga, Sara, toma. -Vale.
-¿Cuántos cables ves?
-Dos atrás... Ocho.
-Vale, muy bien. ¿Colores? -Eh...
Blanco, amarillo, azul, verde,
naranja, rojo y dos marrones.
-Dentro de unos minutos,
todos mis amigos van a volar por los aires.
Hasta entonces, podrás vivir tranquilo.
Dos, tres minutos. En cuanto la bomba estalle,
tú estás muerto. Piénsatelo y me cuentas.
-Una bebida isotónica. Concéntrese en la música, con alegría.
Venga, arriba. -Eso sí, Mariano, con alegría.
Esto es cosa de ciclistas. El Tourmalet a ritmo de bakalao.
Venga, vamos, Mariano. -Y me lo echo por encima, coño.
Joder, si no muero por la bomba, muero electrocutado.
Toma, Povedilla. Ahora rápido. ¡La madre que parió la máquina!
(Suena un teléfono)
-¿Sí? -¿Habéis terminado?
-No. Nos lo está poniendo un pelín difícil,
pero voy a acabar con él. -Dejadlo,
el Káiser tiene nuevos planes para él.
Las órdenes son dejarlo y abandonar el lugar.
-Órdenes, órdenes...
Vamos. :-O -¡Vamos, vamos!
-Lucas, Lucas. Se están metiendo en los coches.
Joder, se van.
¡Eh, gallinas!
(FÉLIX RÍE)
-Nadie se queda a salvarte.
Ya sólo depende de ti.
-Es el rojo.
El cable rojo.
-¿Quién me mandaría bailar? Si soy gordo de nacimiento.
No se puede ir contra natura.
(Suena un teléfono) -¿Sí?
-El cable rojo. Cortad el cable rojo.
-Cariño,
¿ves algún cable rojo?
-Sí. Sí. Lo tengo. -Paco, ¿quién manipula la bomba?
-Es Sara. Es a la única que le cabe el brazo entre...
...la máquina y la pared.
Por favor, Lucas, ¿estás seguro que es el puñetero cable rojo?
-Sí.
-Ahora estamos en el nivel seis. Ahora viene el siete,
el del molinillo, que no me lo sé.
-Cállate, Mariano, y baila, coño. -Joder, Paco, que no...
¡Ahí viene!
-Mírame, Sara.
Sara, mi vida, mírame. Mírame.
Corta el cable rojo.
-¡No! ¡Paco, no! Paco, no lo cortes. No lo cortes.
:-O -¡Para! -No lo cortes.
-No es el cable rojo, ¿verdad, hijo de puta?
(RÍE)
-¡El molinillo! Salid todos, dejadme solo,
que reviente con el molinillo. -¡Que te calles, coño!
Y sigue bailando.
¿Qué puñetero cable es, Lucas? ¿Qué puñetero cable es?
-No lo sé, Paco. No sé qué cable es, coño,
porque los planos vienen en blanco y negro. No sé qué color es.
(RÍE)
No lo sé, Paco, no sé qué cable es.
(Se oye un pitido intermitente)
-Lucas, aparta el arma. -¿Qué va a hacer?
-Confía en mí, ¿vale?
Vamos a ver. ¿Cuál es el cable, eh?
¿No te acuerdas? Muy bien. Te voy a refrescar la memoria.
Así. A ver... Así.
¿Cuál es el cable, eh?
(GRITA)
-¡Lo he hecho! He pasado el nivel siete.
¡He hecho el molinillo! Paco, he hecho el molinillo.
El ocho.
¡Qué rápido va el ocho! (GRITA)
-Canta, embustero, ¿cuál es el puto cable? ¡Coño!
(GRITA)
¿Vas a cantar? ¿No? ¿No vas a cantar?
-¡El amarillo! -¿Cuál?
-Es el amarillo, joder. -¡El amarillo, Paco!
Corta el amarillo. -Amarillo. Cariño,
córtalo.
-¿Estás seguro?
-Confía. Córtalo.
-Corre.
(Se oye el pitido intermitente) Ah... Ah...
-Ya.
¡Limpio!
-Hacemos un gran equipo, ¿eh? -Sí.
¿Dónde hizo el juramento hipocrático?
-Técnicas de electroshock para que entre en razón. Son 12 voltios,
es sólo un churrasquillo. -Ya.
El amarillo. ¡Menuda mierda! -¿Qué pasa?
¡Mierda!
-Voy.
(Vuelven a llamar a la puerta) Que ya va. ¡Qué ansias!
-Hola. -Hola.
-Soy la vecina de arriba. Por mi culpa,
creo que tienes una gotera en la cocina. ¿Puedo verla?
-Sí.
O sea, sí. Perdona. Pasa. -Gracias.
-¡Alto! ¡Policía!
-Decidimos poner fin a la infiltración.
-Dice que la hermana está en Argentina.
Se la quitó de en medio. -¡Policía!
-Toma.
-De este caso no me echa ni Dios. -Se le ha ido la pinza.
Se pone delante de Salazar cableado y se inmola.
-¿Quieres que pase la noche en casa de Lucas?
-Me cago en la leche.
-Estoy en una misión secreta. Tengo que darte amor.
-Hagamos el amor encima de esta mesa.
-Si le pongo la mano así, no pasa nada.
-Qué bien.
Espera... -¡Ay!
-Está Lucas con el dedo en el botón rojo.
-¡Quieto con el dedito!
-Oh, qué subidón me está dando. ¡Rápido!
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