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-Tú me llamas, me pides una cita,
y cuanto más te lo curres, mejor será la respuesta.
-Hacía un montón que no nos veíamos, desde aquella vez.
-Con la que liamos.
-¿Cómo me queda el uniforme?
-Es culpa de tu padre y mía, por dejar que seas policía.
En dos meses, la niña va con una pistola en la mano por el barrio.
¿Quieres esperar a verlo? -No, Lola.
Pero ¿qué quieres que hagamos? Mira con lo de Lucas.
Estuvimos en contra de eso y la niña erre que erre.
Y ahora que estamos a favor... -No le importo una mierda.
No importa, dilo. -¿Por qué no hablas con Lucas?
-He decidido querer a Aitor. -Si te importa, habla con Sara.
-Necesito hablar contigo. -Pues yo no quiero hablar contigo.
-Haz algo, lo que sea.
-¡Que no quiero! ¡He dicho que no te acerques!
-¡Sara! -¡Déjame!
-Yo sé que esta vez la he cagado. -Te llevaré a mi psiquiatra.
Lucas está muy mal. -Vale. Yo hablo con él,
no se preocupe. -Eres joven, guapa,
ese hombre que está loco por ti y tú...
que yo creo que también estás enamorada.
-Vamos a intentarlo otra vez. -Por favor.
-Sólo una cosa, no quiero contárselo a nadie, solos tú y yo.
-Solos tú y yo.
-¿Listo para tu primer encargo? Necesitamos que consigas...
...un arsenal. -Cuenta con ello.
-Tony, el de la fuga. -Sí.
-Curra en la comisaría de San Antonio.
-Lucas Fernández, promoción 95-96.
-Está haciendo una llamada. -Ponlo.
-La máquina de bailar J-4... -Podría hacer algo con eso.
Cinco kilos de cloratita a ritmo de "chunda, chunda",
y al primer fallo, ¡bum!
-Esta máquina es de uso personal y exclusivo de Mariano,
por lo menos hasta que la estrene. -Pasamos al plan B.
-Sí. -¿Tienes el material?
-Sí. -Quiero que me lo lleves...
...a la cabaña que tenemos en la sierra de Gredos.
-¿Nos vemos allí? -No. Hace más de seis meses...
...que no la utilizamos. No habrá nadie allí hasta mañana.
-¿Te espera alguien? -No.
-Te llevas al psiquiatra. -Doctor Félix, vamos de excursión.
-¿Sí? -Tenemos que llegar antes que él.
Esta vez lo quiero muerto.
-Somos los del anuncio. -Pasen, pasen.
(Suena un pitido intermitente)
-No, hombre. No dudo que se encuentre bien, y me alegro mucho,
pero a veces... nos parece que hemos solucionado un problema,
cuando en realidad lo que estamos es tapándolo,
encubriéndolo, ¿entiende? -Yo no tengo ningún problema.
Lo único que, bueno, ayer yo tenía un mal día,
y hoy tengo un día de puta madre.
-Yo no sé cómo son sus días normales, pero secuestrar...
...y apedrear a la hija del inspector Miranda,
indica un cierto desorden emocional, Lucas.
¿No le parece que pasar así de la ira a la euforia es algo inestable?
-¿Usted ha estado enamorado alguna vez?
-¿Enamorado? -Enamorado.
-Una. -Pues eso es lo que me pasa a mí.
Por eso hay días que estoy de puta pena...
...y otros días que estoy de puta madre.
Bueno, pues... nada,
meto el material y en cinco minutos estamos ya de vuelta.
-¿El material?
:-* -Mierda.
Mierda, mierda.
¡Joder!
-¿Sucede algo?
-Nos han tendido una trampa.
(CANCIÓN) "Primero B de un bloque 3, rojizo.
Hay sirenas que no saben nadar.
En San Antonio siempre estás vencido.
La gente sueña con escapar de aquí.
Pero no se está tan mal.
Este gris no es el final.
Sí.
Nada que perder.
Mírame reír.
Volveremos a salir."
-Lucas, ¿está usted seguro de que le han tendido una trampa?
-No, pero por si acaso. Vamos.
-¿Cómo por si acaso? -Vamos.
Tape ahí, tape ahí.
-¡Ay, coño!
-Si no va a tapar, se mete dentro. ¡Vamos!
¡Joder!
-Eh, Lucas, ahí va.
-Que sí. Venga, rápido. ¡Vamos!
-Ya está, Lucas.
-Venga. -Sí.
-¡Dentro, dentro! Dentro, vamos.
(Suena un pitido intermitente)
-Venga, Julián, date prisa.
Empieza el rodaje y nos pillan aquí descargando.
-No veas la que montan, ¿eh? Bueno, toma.
Ahí te dejo unas tapitas sanas y ricas, ¿eh?
Para que salgan en el anuncio. -Quédate, así sales tú.
-Quita, quita. No, que tengo mucho reparto. Lola.
-¿Qué hay? Bueno, pues le explico un poco.
Es un anuncio para la televisión local y para los cines también.
A mí me gustaría, a ver, el bar... -Sí.
-El bar con todos los clientes habituales.
-Ajá. -Ya está.
-Me parece fenomenal. -Hola. ¿Qué tal?
-Muy bien, claro. -Jefa.
-¡Qué guapo! Qué locura. -¿Y yo?
Buenos días. Lo he alquilado para la ocasión.
-Mire, María Dolores. Mire. -¡Qué buena idea!
-Disculpe. Por favor, deme la guitarra.
-Hombre, no. Esto es para darle al bar un toque bohemio,
así como de artistillas.
Que se vea que es un bar en el que cualquier cosa puede ocurrir.
(TODOS HABLAN A LA VEZ)
-Buenos días, chicos. Hola, hija. -Papá.
-Dime, cariño. -El director. Don Lorenzo Castro.
-Encantado. -Un placer.
-Permítame una cosita. Yo de joven hacía teatro, ¿sabe?
Mihura, los Álvarez Quintero...
Y siempre me daban personajes de cierta altura social.
Se lo digo por si en algún momento necesita que se diga aquí...
...alguna frase con cierta elegancia, cierto "charme".
¿Entendido? -Sí... Eso está muy bien,
está fenomenal. Lo tendré en cuenta.
-Muchísimas gracias. -No hay de qué.
-A su disposición. -Gracias.
-Chicos. -¿Qué hay?
-Eh... ¿Me puedo sentar en el bar de mi hija...
...o también se me va a echar? -¡Papá!
Por favor, papá, tengamos la fiesta en paz.
Ya sabes que para mí esto es muy importante.
Dame sólo dos horas, sólo dos horas.
-Lola, por ti, ¿eh?
-¡Hola! -Hola, Mariano.
-¡Jefe! -¡Olé!
(Suena un pitido intermitente)
-¡No me lo puedo creer!
¡No me lo puedo creer! -¡Sí!
-La máquina de bailar, igualita que la de la Gran Vía.
-Profesional, Mariano.
¿Cómo se te queda el cuerpo? -¡Y es mía!
-Dale. -¡Anda que no!
-¡Increíble, tío! -Mariano, te la ha regalado Lucas.
Como te rompió la tuya. Fíjate qué pedazo de regalo.
-Qué bueno. -Sí.
-Qué bueno, Paco. Voy a echar una partida.
Ya verás, Paco, voy a pasar del nivel siete.
-No. No, Mariano. No.
Estamos con lo del anuncio y no puedes armar jaleo.
Venga, vámonos. -Yo me quiero montar ya.
-Después, Mariano. -Me quiero montar ya, Paco.
-Después, leche. Después. -Esto aquí no, Lola.
(Suena un pitido intermitente)
-¿Cómo vamos a rodar así? ¿Dónde vamos con esta fauna?
Y éste, parece que se ha tragado a su hermano gemelo.
-Ésa está bien, ¿no? -Cómo va a estar bien con...
...esas lentejuelas en un bar de barrio. No jodas.
Oye, ¿qué lleva ahí?
Oiga, perdone. Por favor, ¿me podría hacer...
...el favor de desarmarse para rodar, hombre, por favor?
-Ah, es que somos policías. -Si son tan amables,
se desarman todos. Se desarman.
-Joder.
-Esto es una locura. -Sí.
-Lucas, vamos a tranquilizarnos.
Siéntese aquí y cuénteme lo que cree que está sucediendo.
-No creo. Sé que aquí hace menos de 48 horas ha habido alguien.
Y a mí eso no me encaja. -Bueno, si encaja o no, es igual.
Venga, vámonos de aquí, hombre. -No podemos, no podemos.
Mire, mire.
Estamos atrapados. Este camino lleva al único pueblo cercano.
Si nos pillan en medio del bosque estamos perdidos,
así que lo único que podemos hacer es quedarnos aquí y defendernos.
-Pero ¿defendernos de quién? -De la Policía,
del ejército de los marines, de los malos, de los buenos,
no lo sé. Soy un puto infiltrado, ¿sabe? Un puto infiltrado.
Y me puede atacar cualquiera, cualquiera.
-Lo que es un paranoico, eso es lo que es.
-Póngase esto, póngaselo y no se lo quite.
Póngaselo ya, vamos. -Yo de esto no sé, hombre.
Supongo que usted sabe lo que está haciendo.
-No, pero se lo he visto hacer a Bruce Willis.
-Que no, que esto es de la luna, macho.
Mira, sácame a estos esperpentos de aquí, sácalos de mi anuncio,
no quiero... -Pero ¿qué hacemos?
No vamos a grabar en un bar vacío, ¿no?
-Mira quién ha llegado. -Estamos grabando el anuncio.
Míralos. -Ahí los tienes, rápido.
Hay que sacar a toda la familia Monster y meter a estos,
que son más guapos. Venga, vamos a sacar al rancio, fuera.
Al hortera. El gordo.
El marciano este también fuera.
El cromañón. Y la dientes, fuera.
Ah, y al alelado este también me lo sacas.
-Qué guapos. -Qué guapos.
-Hay que ponerse natural. -A tomar por culo.
-A ver, un momento, por favor.
Vamos a grabar el anuncio en dos bloques. Primero grabaremos...
pues la cliente joven, aquí charlando en la barra,
y luego grabaremos el resto en la zona reservada...
...con un ambiente más... -Selecto.
-Selecto, sí. -¡Anda!
-Los móviles, por favor, me los apagan todos.
¿Quién tiene el móvil encendido? -Yo no.
-Perdón, perdón.
(CONTESTADOR) "Éste es el contestador...
...automático de Francisco Miranda."
-Quítese de en medio, Félix. Vamos, ayúdeme.
¡Vamos!
-Lucas, esto es una locura. -Ya lo sé.
-Además, yo soy un psiquiatra. -Sí.
-Yo soy un hombre de paz. -Mire, esto es una pistola...
...semiautomática, ¿vale? Se carga así. Esto son las balas.
Va aquí dentro. Se monta.
Con esta mano sujeta, con esta apunta.
No tenga miedo del retroceso. ¿Vale? Tome.
-Usted se equivoca conmigo. No tengo pensado disparar a nadie.
¿Sabe por qué? Porque he hecho un juramento hipocrático.
Tome. -Félix, Félix.
Nos van a acribillar, ¿entiende? Si la tiene que usar, úsela.
Mire, ¿ve esta raya? No la sobrepase nunca, nunca.
Esta zona no está cubierta, aquí van a caer ráfagas.
-Ráfagas.
-Tú también. -Hombre.
-El de la guitarra. Caballero, también.
Y luego, pues... Usted. -¿Yo?
-Anda, Rita, guapa. -Por las lentejuelas.
-Sí.
Caballero. -¿Yo también?
-Guapo. -Tú al ambiente selecto.
No abras la boca y no hay problemas.
-Muy bien. Bueno, si son tan amables,
ustedes me acompañan para allá al otro set.
-Muy bien, muchas gracias.
-Bueno, muchachos, muchas gracias por venir.
Importante, cuando empecemos, no se mira a cámara.
Tú con ella, que sois así de la misma altura.
Lola, estás fenomenal...
-Vamos allá. Vamos, vamos, tira.
Éste es su sitio, ¿vale? Éste es su agujero.
Mire, éste es su agujero. Cualquier cosa rara, me avisa.
No pase de aquí. Y aquí tiene, por si se le acaban.
-¡Eh! -¿Sí?
-Yo no pienso quedarme aquí esperando que unos asesinos...
...suelten ráfagas por toda la cabaña.
Yo lo que voy a hacer es hablar con ellos. Les voy a decir que...
...soy un hombre de paz. Se acabó, yo me voy.
-Pero ¿qué coño hace? Félix. Félix. No mueva esto. Pare. Félix.
(Se oyen motores de coches)
Están aquí.
Vale, vale. Tranquilícese. Mire, póngase esto y no se lo quite...
...nunca, en ningún momento, ¿vale?
-¡Corta! -No. No. No.
-Pero si le han dado ya hasta champán.
Si nosotros somos los escogidos, ¿qué nos van a dar?
-Pues nos darán café, puros, copas, coñac.
Los elementos indispensables para hacer...
...un anuncio con "charme", con clase.
-A lo mejor nos dan langostinos. -Y una mierda nos van a dar.
¿No os dais cuenta que nosotros no vamos a salir en el anuncio?
-¿Qué dices, Kike? ¿Cómo no va a salir el inspector?
O usted, don Lorenzo, que es el comisario.
-Claro, joder.
¿Qué pasa, no vemos la televisión o es que hemos nacido ayer?
¿Qué somos nosotros? Gama baja, la casquería.
¿A quién han sacado de ahí, del anuncio? Coño, a los friquis,
a los gordos, a los feos, al viejuno, con perdón.
-Oye, habla por ti, que yo friqui no me veo.
-Estás tú para anunciar el Martini Bianco.
-Que no, hombre. Vamos a tener la fiesta en paz. Que sí.
¿Cómo no vamos a salir? Me tienen que matar para no salir.
¿Qué quieres con la mano, Povedilla? Estate quieto.
-Inspector, que tienen razón. -¿De qué?
-Que yo he oído al director. -¿Qué has oído?
¿Que no salimos en el anuncio nosotros?
-No, no. Eso exactamente no lo ha dicho.
Ha dicho, ha usado unos adjetivos un pelín descalificativos.
Ha dejado entrever que nuestra apariencia no era de su agrado.
-Povedilla, déjate de andar por las ramas y dime qué han dicho.
¡Que digas lo que han dicho!
-Que yo recuerde, ha dicho: "Me sacas de aquí al rancio,
al hortera, al marciano, al gordo, al cromañón, al alelado,
y a la dientes". -¡Huy!
(CONTESTADOR) "Hola, soy mariano.
Ahora mismo no me puedo poner." -La puta, joder.
¿No tienen cobertura o qué, coño? A ver, venga...
(CONTESTADOR) "Hola, soy mariano.
Ahora mismo no me puedo poner, pero deja tu mensaje después...
...de oír la señal." -¡Joder!
No es la Policía, ¿eh?
Son unos hijos de puta, es lo que son.
-Vamos a rodearlo.
Vosotros avanzad por los laterales. Tú y tú.
¡Eh! Quiero a ese hijo de puta muerto.
Esta vez no quiero fallos.
¿Entiendes? Vete.
-¿Por qué se mete con nosotros ese señor? No le hemos hecho nada.
-No es meterse, Rita, es calificar por nuestros rasgos superficiales.
Menos el de éste, el cromañón. -No, cromañón me ha llamado a mí,
porque lo de rancio no; y lo de gordo lo ha dicho por ti, Paco.
-¿Qué dices? A mí me ha llamado cromañón, ¿no me ves la cara?
Que la tengo así como la del hombre del Neandertal.
Gordo asqueroso te lo ha llamado a ti.
-Pues, claro. Se asumen las cosas. Yo soy el hortera, ¿y qué?
Con dos cojones y a mucha honra. Kike, el marciano.
Le miras dos segundos a la cara y te caes de la grima.
-Pues me habrá llamado alelado.
Claro, he llegado, y me he puesto a pensar en la máquina de bailar.
-El alelado soy yo. -Claro que sí.
A éste, si no lo conoces, parece más tonto que un botijo.
Y Rita, pues la dientes.
-O sea,
que el rancio...
el rancio soy yo.
El rancio... Yo me voy a cagar...
¡A ese anormal lo fundo, por mis santos cojones, vamos!
-Ven un poquito más cerca.
Venga, un poquito más cerca.
Un poquito más cerca.
Un poquito más cerca.
Vamos, vamos.
Ahí.
-¡Joder!
Pero ¿qué coño hace, joder? ¿Está loco o qué?
Les está atacando. Se van a poner nerviosos y luego es peor, joder.
¿No ve que estamos en una ratonera? -Me estoy quedando sin batería...
...y el otro móvil en el coche. ¿Tiene usted móvil?
-Móvil... Sí, en el maletín, en el coche.
-¿Qué hace? ¡Agáchese!
¡Cúbrase!
-Estoy, estoy bien.
-¿Y vienes mucho por aquí, nena? -De vez en cuando.
¿Y tú, guapa?
-También.
-Vale. Corta, corta.
Bien, bien. Mucho mejor, está conversación fenomenal.
-Don Lorenzo. -Oiga, ya está usted recogiendo...
...y largándose a tomar por culo. ¿Me oye! ¡Chulo, faltón!
¡Su puta madre en cinemascope! -Perdonen. Papá, papá.
Paco, ayúdame que no puedo. -Don Lorenzo, por Dios.
-Todos la comisaría... -Don Lorenzo, por Dios, ya está...
"Buzón de voz del comisario..."
-¡Félix! -¿Qué?
-Llame, por favor.
¡Anda!
(Suena la melodía del móvil)
¡Hijos de la grandísima puta!
Félix. -¿Qué?
-Tiene que cubrirme, ¿de acuerdo?
-Vale. -Tiene que disparar, ¿vale?
-No puedo. -Sólo quiero que haga ruido.
-Vale.
-A la de tres.
(Suena la melodía del móvil)
Uno,
dos...
...y tres.
Sara.
-Lucas, ya creía que no lo ibas a coger.
¿No te habrás arrepentido de lo de anoche, eh? Dime que no.
Dime que no, por favor. -Claro que no,
cómo me voy a arrepentir si eres lo más bonito que tengo.
-¿De verdad? Repítelo.
-Eres lo más bonito que tengo.
-¡Basta, paren!
-Oye, ¿no vas a venir al anuncio? -Al anuncio no creo que llegue.
No, tengo mucho lío. Sara, date prisa, pásame con tu padre.
-Vale, pero antes me tienes que prometer una cosa.
-Claro, ¿qué? -Quiero que vayamos de picnic;
con cesta y con manta, como en las películas.
-Picnic... -Quiero que hagamos...
...todas las cosas bonitas, y quiero verte bailar,
que nunca te he visto bailar. -Claro que sí.
Cariño, en cuanto nos veamos nos vamos de picnic con la tortilla...
...de patatas, el mantel de cuadros y te bailaré como Toni Manero,
pero ahora pásame con tu padre, tengo mucha prisa.
-Picnic...
Hay que llamar a la Policía. -Cojones.
-Deme el móvil, coño. -¿Qué hace?
-Lucas, ¿qué es eso? ¿Pasa algo?
-No, cariño, es que estoy en el campo haciendo prácticas de tiro.
Pásame... -Lucas.
-Sara, Sara. -Lu...
(Se oye cortar la comunicación)
-Tranquilo, no pasa nada. No pasa nada, tranquilo.
-No pasa nada, estoy tranquilo. -Tranquilo.
-Tranquilícese usted. -No pasa nada.
-Te he pedido dos horas, papá, dos horas,
y tú te comportas como un matón, llamas a la gente mamarracho...
...y haces que salgan del bar.
-Ha insultado primero ese mierda que nos ha sacado del el anuncio,
que si gordo, viejuno, dentona... ¡Lola, hija, por el amor de Dios!
-¿Y tú tienes que insultar más fuerte y más alto que nadie?
"¡Por mis santos cojones!" Para que quede claro quién manda.
Pues tú aquí no mandas nada, ni en mi casa tampoco.
-Lola, hija, ¿qué me estás contando?
-Que aquí eres uno más, y cuando te sientes en mi mesa a cenar,
también, igual que la hermana de Paco.
Estoy harta de pasar vergüenza contigo.
-Cariño, vergüenza, lo que es vergüenza...
-Paco.
He pasado mucha vergüenza desde pequeña, mucha.
Vergüenza cuando insultabas al taxista,
cuando el camarero no te ponía la carne en su punto,
cuando los vecinos ponían la música...
El mundo es como es, papá, tiene sus blancos,
tiene sus negros y tiene sus marrones oscuros,
pero tú sólo lo ves blanco o negro, y, además, el blanco para ti.
-Papá. -Sí.
-Dice Lucas que lo llames, que es urgente.
-Vale.
-Lola, me voy, tengo que hacerle la autopsia a Julio Olmedo.
Ya se lo he dicho al director. -Yo también me voy, Lola.
Si me lo permite el comisario.
Hasta luego. -Adiós.
-Vale, venga, todo el mundo a primera, por favor.
-Paco, han cogido a Rita y a Povedilla de suplentes.
Al final terminamos saliendo todos en el anuncio.
Anímese, don Lorenzo.
-Tóquese los cojones, Mariano.
-Usted está loco, y se lo digo yo que soy psiquiatra.
¿Ha visto en qué situación estamos?
Dígame, ¿qué vamos a hacer ahora, campeón?
-Un torniquete. Ayúdeme a quitarme la camiseta, por favor.
-Sí, muy bien.
Claro, un torniquete, la camiseta...
Espera, aquí... Ahí estamos, hombre.
¿Eh? La camiseta, el torniquete, lo que usted quiera.
-Tenga cuidado. -Y luego salgo y le pido...
...el móvil a los malos. -¡Ah! ¡Joder! Cuidado, por favor.
-Usted termina de organizar el picnic con su novia.
-Apriete bien, ¿eh? -Cállese,
yo he estudiado Medicina, ¡coño! -¡Oh! Vale, vale.
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