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-Déjame contarte qué pasó. -Me dejaste plantada a 7.000 km.
-Los dos sabemos que me quieres tanto como yo te quiero a ti.
Siempre te estaré esperando. Siempre.
-Yo os llevé al borde del abismo, pero esto va a cambiar.
Haré lo posible para que Sara te perdone.
-Mete el puto virus en el sistema ya.
-Y "voilà".
-Ésa que está ahí es mi hija. Y ahora está ahí,
con una pistola en las manos.
(Se oyen disparos)
-Llevo seis meses trayéndote a casa y despidiéndome en el portal...
...y todavía no te he comido la boca,
pero esto es una cosa de dos.
-¿Queréis ver cómo reviento a alguien? Por mí, perfecto.
Vamos a hacer tiro al caimán. Tira.
Sales corriendo en línea recta. Dispararé dos veces;
a la segunda, te tiras al suelo.
-Mamá, no quieres que sea policía, ¿verdad?
-No, mi amor, no quiero que seas policía.
Desde pequeñita siempre has ido con el pecho por delante,
y en esto los que van por delante son los que reciben el tiro.
-¡Sara!
¡Sara, Sara! ¡Sara!
¿Se puede saber qué te pasa a ti? ¿En qué estás pensando?
¿Para esto quieres ser policía?
¿Para colarte en un operativo y que te pequen cuatro tiros?
Hemos perdido a Lucas y Povedilla, posiblemente por tu culpa.
¿Te imaginas qué supone esto? ¿Te lo imaginas?
-¿Y tú te imaginas cómo me siento yo, papá, cuando me mandas...
...a tus hombres por la espalda para que no sea policía,
para meterme miedo? -Ése es tu problema, Sara,
no le tienes miedo a nada ni a nadie...
...y vas por ahí jodiendo la vida a la gente.
-No digas eso, papá. -En esta profesión, Sara,
si no tienes miedo, acabas en el anatómico forense.
¿Te imaginas a tu madre reconociendo tu cadáver?
¿O a tu tía haciéndote la autopsia?
¿O yo rellenando el informe? Pues recuérdalo,
porque si te pegan un tiro a ti,
se lo están pegando a tus padres también.
-Estáis aquí. Os estuve buscando por toda la... Cariño mío,
¿estás bien, princesa? -Sí, mamá.
-Paco, ¿qué hacía la niña en un operativo?
¿Estamos todos locos o qué? -La niña está bien.
Ha sido un error de procedimiento. -Y si le pasa algo,
¿a quién echamos la culpa, al procedimiento?
-Mamá, yo me metí en el operativo, es culpa mía.
-No es culpa tuya, es culpa de tu padre y mía...
...por dejar que seas policía cuando no queremos que lo seas.
Se acabó la psicología inversa. A partir de ahora,
psicología Miranda, la de decir la verdad.
Sara, te lo pido por favor. Cariño, no seas policía.
-Mamá, no vas a estar siempre ahí para decirme si estás de acuerdo...
...o no con las decisiones que tomo. Déjame equivocarme...
...con lo que hago, con lo que estudio, con quien salgo.
Déjame equivocarme y aprender de mis errores,
por favor.
-Lola, igual hay que darle una oportunidad a la niña.
No sé, igual tiene... tiene un talento innato, no sé.
No hay muchos policías que en su primera noche de guardia...
...se queden solos y que te toque examinar un cadáver así de sopetón,
y tu hija lo ha hecho.
Igual está en su naturaleza ser del Cuerpo de Seguridad del Estado,
y en contra de la naturaleza no se puede ir, ¿no?
-¿Contra la naturaleza?
La naturaleza de los cabezotas.
De tres generaciones: de abuelo, padre y tía.
-Mamá, voy a estudiar como una mula, te lo juro.
Tendré muchísimo cuidado.
Te lo juro. -Hija mía...
-¡Oh! -¡Quieta!
¡Mierda! -Perdona, Paco.
Estaba ahí escuchando con el MP3 y...
Bueno, que yo no he escuchado nada, ¿vale?
-Niño. ¿Se puede saber qué llevas ahí colgando?
Quítate eso, anda. ¡Qué asco!
(CANCIÓN) "Primero B de un bloque 3, rojizo.
Hay sirenas que no saben nadar.
En San Antonio siempre estás vencido.
La gente sueña con escapar de aquí.
Pero no se está tan mal.
Este gris no es el final.
Sí.
Nada que perder.
Mírame reír.
Volveremos a salir."
-Bien, atentos. La última vez que vimos a Lucas y Povedilla...
...se encontraban en el punto A. -Están en peligro.
Quiero refuerzos de la Central. -Las posibles rutas serían:
del A al B... -¡Y no me diga que me calme!
-Del A al C, del A al D. Cuidado, hay un pequeño camino forestal,
el punto D2. -Mariano, deje los puntitos,
¿de acuerdo? Quiero todas las unidades disponibles...
...peinando la zona sin levantar sospechas.
Si Povedilla y Fernández aún siguen vivos,
Salazar aún no ha descubierto que son policías.
Eh, seguid...
-Se fue la luz otra vez, macho.
(Llaman a la puerta) -Nada, comisario, ni rastro.
Nos hemos marcado el perímetro, pero la tormenta ha borrado...
...las huellas del coche.
-¿Por qué siempre está José Luis metido en todos los fregados?
Últimamente, no paramos de darlo por muerto.
-Tranquila, Rita. (RITA LLORA)
Tranquila, se la vamos a traer. Te lo prometo.
-Gracias. -Don Lorenzo, una cosita.
En el control paramos un coche y el conductor salió corriendo.
El maletero estaba lleno de animales exóticos.
Abrimos una maleta y se nos volaron cuatro o cinco como éste.
Quedan otros tres y una caja. ¿Qué hacemos con ellas?
-Si le parece, montamos un zoo. Venga, haga un inventario...
...y llamen al SEPRONA, que vengan a recogerlos.
Mariano, escúchame una cosa.
-Las matrículas son falsas, pero tenemos la marca y el modelo.
-Además, como están las carreteras, no habrán recorrido más de 150 km.
-Le puedo trazar con el rotulador en el mapa los puntos...
...adonde pueden haber ido. -¿Le digo qué me va a marcar a mí?
¿Se lo digo? Me lo va a trazar con un rotulador bien gordo.
¿Y quiere que le diga dónde...? -Papá.
-Perdona, Silvia. Llama a Tráfico, a las gasolineras,
a los puntos de control de las autopistas, por favor.
Vamos a ver, Mariano, si te ayudo a explicarle lo que quiero.
-Dígame.
-Hombre, el experto de los operativos. Pasa.
No cierres, Miranda.
Seguro que trae una idea brillante para este operativo...
...que estamos montando, ¿verdad?
Llamar a los GEO, por ejemplo, o a los Antidisturbios,
o a su santa abuela, la del Sonotone,
para que esté bien informada. -Lo siento, don Lorenzo,
no sabíamos que el tráiler fuera un búnker de las comunicaciones.
De ahí no saca señal ni el Meteostat.
Entonces decidimos esperar a que hicieran algún movimiento.
-Iniciaron el puto movimiento lanzando botes de gas a lo loco,
como si fuese una gran fiesta en Auschwitz, ¿verdad? ¿Eh?
Es que donde no hay, no hay, Miranda.
-Yo, con todos mis respetos, comisario,
que lo de los botes de humo fue culpa enteramente nuestra.
El inspector no tiene nada que ver.
-El inspector es el culpable, ¿me oye?
No tiene ni puta idea de un operativo.
Es el culpable de que haya desaparecido Povedilla,
del tiroteo, de que mi nieta esté allí y de algo que me...
-Exijo una explicación. ¿Qué es lo que está pasando?
-Un momento. Acompáñenme a mi despacho, por favor.
Montoya, venga con nosotros.
-Han perdido los dos agentes infiltrados, los dos.
Le exijo que me ponga ahora mismo al corriente.
-Los inspectores Fernández y Povedilla aparecerán.
Fernández tiene mucha experiencia y una carrera muy dilatada, larga.
-¿Y el otro? ¿El agente en prácticas?
¿A quién se le ocurrió infiltrar en el caso a un agente...
...que ni siquiera tiene placa? -A mí.
Yo, yo aprobé esa orden.
-Permítame decirle, comisario, que eso denota por su parte...
...cierta incompetencia. -Ya.
Me da la sensación que tendré que decirles yo unas cositas.
-Venga, Paco, no nos vengamos abajo por una bronca,
que de éstas las hemos tenido a patadas.
Sí, la hemos cagado, y con todo el equipo,
pero todo el mundo tiene un resbalón en la vida, ¿no?
-Déjalo, Mariano, mi suegro tiene razón, soy un inútil,
un incompetente, un... -No, tu suegro no tiene razón.
La bronca que te ha echado delante de todo el equipo no es normal,
lo que le pasa es que está cegado por la ira. Míralo, míralo.
-Estamos metidos en este caso hasta el cuello.
Tengo a dos agentes desaparecidos y ustedes llegan abriendo puertas,
pidiendo explicaciones, cuando sabemos que ustedes...
...nos están ocultando información. -Le ruego que no se exalte.
-Me exalto lo que me sale de los cojones, ¿me entienden?
De mis santísimos cojones. -¿Lo ves?
Le está haciendo la de los santos cojones a la Interpol, Paco.
Está iracundo perdido, está irascible.
-Mariano, voy a echarme un poquito de agua en la cara.
-Vamos a seguir hablando de incompetencia.
Montoya, por favor, saque el informe de Olmedo.
-Éste es Julio Olmedo, alias el Sevillano.
Amigo personal y cómplice de Salazar en todos los golpes...
...que perpetraron entre 1995 y 2004.
Hace tres años que se encuentran en paradero desconocido.
-No lo conocen, ¿verdad? ¿Sabían que la persona...
...más cercana a Salazar estaba en paradero desconocido...
...desde hace tres años? Lo sabían, ¿verdad?
Pues bien, les voy a decir una cosa,
nadie conoce a Káiser,
y lo más probable es que Káiser sea Olmedo.
(Se oyen truenos)
-¿Puedo echar un vistazo al informe?
-De acuerdo, pero primero me trae toda la información...
...acerca del caso Káiser. -Eso no es posible,
esos informes son material clasificado por el CNI.
-Pues lo desclasifican, lo descodifican y me lo traen...
...ordenadito y mecanografiado a dos espacios,
¿de acuerdo?
Por favor, señores.
-¡Dios! ¡Joder, qué pestazo! -Tírale.
-Aitor.
¿Qué hace este tío aquí? ¿No podéis llevarlo a un sitio...
...donde no haya tránsito público? -No está detenido,
espera a los de Asuntos Sociales. -Pues que los espere en su casa.
¿Tiene casa? -No, si lo llevamos a su casa,
los vecinos lo linchan. Nos han llamado,
el tío tiene dos toneladas de basura en su casa, de mierda.
-No se airee, hombre, no, que ya está el ambiente muy denso.
¿No tiene a nadie que lo cuide? -No.
Los del SAMUR dicen que tiene el síndrome de Diógenes,
que es una depresión que da a los ancianos cuando se quedan solos.
Se ponen agresivos y coleccionan basura, como este pobre hombre.
-Subinspector, estamos haciendo el inventario...
...de los animales exóticos, pero si las abrimos aquí,
igual se llena la comisaría de cacatúas.
¿Qué ponemos? ¿Tres maletas y una caja sin identificar?
-No sé, Kike. -Subinspector,
esto se lleva a rayos, se pasa y se sabe lo que hay dentro.
-Que no, lastimica de animales, para que les salga un tumor.
No, que bastantes desgracias tenemos ya, no.
¡Ah! El Lucas.
Lucas, Lucas.
Lucas, ¿estás bien? -Sí.
-¿Y José Luis? -¿No está aquí?
-No, no está aquí, no ha venido. -¿Estás bien?
-Sí, estoy bien. -¿Por qué no has llamado?
-¿Estás bien? -Sí. ¿No ha venido Povedilla?
-No, no ha venido.
-¿Por qué? -Fernández,
suba inmediatamente.
-Tenía que haber venido. -Tranquila.
-Y no... no sé dónde puede estar Povedilla, no tengo ni idea.
Sé que está vivo porque me ocupé de ello, pero no lo sé.
-Si se ocupó de ello, ¿por qué no está aquí con usted?
-Tuve que dejarlo en un bosque.
Tuvimos que fingir su muerte.
Él echó a correr...
...y yo le disparé por la espalda.
-Está usted loco, absolutamente loco.
-Don Lorenzo, si no le disparaba yo, le disparaban ellos...
...y ellos no iban a fallar. -No es usted Harry el Sucio,
que hay un reglamento de Policía que usted no se puede saltar.
-¿Qué dice el reglamento si te obligan a matar a tu compañero?
No dice nada, ¿verdad?
Nada.
No dice una puta mierda y usted debería saberlo...
...con tanta medallita al mérito policial que tiene.
¿Sabe dónde estaría Povedilla con su código, con sus medallitas?
Muerto. -No me toques los cojones,
Fernández, no me los toques que te abro un expediente...
...con más páginas que "El código da Vinci".
¿Qué quieres? ¿Que te saque del caso?
A que te saco del caso. -No puede sacar del caso a Lucas,
comisario,
sáqueme a mí o a Mariano o a todos,
pero Lucas se está dejando el pellejo en la calle.
Además, tiene los cojones de hacer cosas que ni usted, ni yo...
...haríamos nunca. -¿Qué me estás queriendo decir?
-Don Lorenzo, que Lucas tiene razón,
que usted maneja desde su sillón a estos hombres como si fueran...
...fichas de ajedrez.
Un alfil, una torre, peones,
pero la vida no es un puñetero tablero de ajedrez.
Y éste tiene los cojones para hacer lo que sea,
y yo estoy con él.
-Y yo.
-Y yo, don Lorenzo, y yo.
-Yo también, don Lorenzo, estoy con el Lucas.
-Y yo también.
-Yo también estoy con él.
-Muy bien, veo que durante mi ausencia habéis...
...desarrollado un hermoso sentido de solidaridad,
de manera que... que estamos un poquito tensos...
...y nos vamos todos a casa.
Quiero a todo el mundo fuera del caso.
-¿Cómo? ¿Qué? -Fuera del caso todo el mundo.
Tú también, Lucas.
No quiero que vayas al piso franco,
no quiero que cojas el teléfono de Salazar,
no quiero que hagas nada de nada.
¿Está claro? ¿Entendido?
-¡Huy! -¡Joder!
-¡Mi Luis! -Hola.
-¿Cómo estás? -¿Cómo estoy?
-¿Adónde vas así vestido? -Adónde voy a así vestido, dice.
Don Lorenzo, me he cogido dos autobuses, un cercanías,
un metro ligero, para despistar, ¿sabe?
Luego me he pasado por casa para vestirme así de incógnito.
Señor comisario, me tiene que dar una nueva identidad,
me tiene que dar un piso de seguridad,
en La Moraleja estaría bien, y un escolta,
me tiene que poner dos escoltas. Me han querido matar, don Lorenzo.
¿Me han querido matar o no? Dilo tú.
Me han querido matar, hombre.
¿Cómo me dejasteis tirado en el bosque, eh?
¡Con lo lejos que estaba aquello!
-¿A qué cojones viene quitarnos del caso?
A tu suegro se le pira la olla, se le va, que lo sepas.
-¡Relájate, coño, que te lo tomas todo a la tremenda!
Ha sido un detalle de don Lorenzo, porque nos ha visto cansados.
-¿Qué cansados ni qué hostia? ¿Qué me estás contando?
Ahora está interrogando a Povedilla y a nosotros...
...nos ha quitado de en medio. Esto es un mobbing que te cagas.
-¡Esto es un descanso y punto!
¡Lucas, coño, mírate!
A ver, ¿desde cuándo no tienes tú dos días libres, una tarde libre?
Así, tumbado en tu sofá, con la televisión, merendando...
Pues ya dentro de dos días volvemos con los ánimos renovados,
y ya está. Vámonos, venga. -Oye, Paco,
lo de llamarme arriba la torre del ajedrez, ¿es por algo?
-No empieces, por favor. -Si a Lucas lo llamas el alfil...
...y a mí me llamas torre, por algo será.
Podías haberme llamado el caballo, rey...
-Cállate ya. -Es porque estoy gordo.
-¡Que te calles, coño! ¡Ah, y otra cosa!
A Lola de esto ni una palabra, porque le da algo.
Vamos, le da algo. Vámonos.
-¿Por qué no nos han dejado quedarnos con José Luis?
-Porque van a interrogarlo.
Vamos a hacer el inventario de los bichos que me quiero ir,
que llevamos 15 horas de guardia. -Loro.
-Lorito, lorito.
Quita, quita.
Ábrelo tú mejor. -¿Eh?
-Tengo el bazo tocado todavía. Si sale un bicho de ahí,
me puede morder. -¿Tengo cara de Ángel Cristo?
-Podemos rociar los bichos con cloroformo y los sacamos dormidos.
¿Por qué no? -Porque no, ponte tú el cloroformo.
¿Y José Luis? -Hay un problema en el sótano...
...con la tormenta. -¡Anda! Mira, el agua ha calado.
Ahora vengo. -Vamos a dejarnos de gilipolleces.
Como siempre, la abriré yo. Muy bien,
atentos, que al final tenemos problemas con los de Greenpeace.
¡Joder! Kike, abre ésa. Aitor, abre aquélla.
-¡Joder! -Y vamos haciendo inventario,
que al final se pone esto como el Arca de Noé.
¡Venga, coño! Aitor, venga.
Abre esa caja. Aitor, ábrela. -La caja.
¿Y por qué estos bichos están en maletas y el resto está...
...en una caja? -¿Te digo por qué?
Porque al señor Samsonite se le acabaron las existencias.
Ábreme esa caja.
-O porque lo que hay ahí dentro muerde que te cagas.
-Que valientes sois, de verdad. Quita, la abriré yo.
Quita de ahí. Sois unos valientes de cojones.
¡Dame algo que perfore, coño! -Esto va para largo.
Voy a por unas hamburguesas, que no he comido.
-Sí, eso. -¿También queréis? Vale.
-Muy bien, pues lo voy a hacer yo. -Una hamburguesa con queso.
-Patatas fritas. -Toma.
-Me metieron en el tráiler, ¿no?
Aquello estaba lleno de pantallas con... Había letras, números,
muchos mapas de... -¿Mapas de qué?
-Mapas, don Lorenzo, mapas. -Papá, déjalo,
que le sube la tensión. -Perdona, hija.
¿No se fijó en algo? Un detalle. No sé, los post-it,
las facturas... Algún detalle. -Algún detalle, don Lorenzo,
pues... Habían echado ambientador. Olía a frufrú.
-¡Joder, Povedilla! -Estaba rodeado de asesinos.
¿Usted cree que estaba para fijarme en detalles? Pues no.
Pensaba que iba a morir. Desde que les di el virus,
supe que querían matarme. -¡Papá, papá!
Que está entrando en taquicardia. -Tranquila, hija.
¿Les dio el virus? -Sí.
-¿Y qué pasó? -Les di el virus que...
¡Ah! Llamaron al Káiser.
Sí. -¿Y qué pasó? ¿Qué le dijeron?
-No lo sé, don Lorenzo. ¿Cómo quiere que lo sepa?
No lo oí. -Perdone. ¿Se fijó en el número?
-¿Cómo me voy a fijar en un número? Sólo vi que llamaban al Káiser.
(POVEDILLA TARAREA) Y ya está. -¿A ver? Repite.
La melodía, repítela. (TARAREA)
-¿Estás seguro? (SIGUE TARAREANDO)
-Desde pequeño siempre he tenido un don para el solfeo.
-Ya está, lo tenemos.
-¡Joder, la que está cayendo! -¿Qué pasa? ¿Qué hacéis aquí?
-Nada, que nos han dado la tarde libre.
-Sí.
-¿Mi padre os ha dado el día libre así porque sí?
-Un par de ellos, dos, pero, vamos, que lo hemos pedido nosotros.
Y he dicho: "Venga, vamos a merendar en familia",
y aquí estamos, cariño.
¿Por qué no nos preparas un piscolabis, cariño?
-Yo hambre no tengo. Una manzana si tienes.
-A ver, las chaquetas mojadas. Dame, cariño.
-Venga, pasa. -¿Qué hay, Sarita?
-Hola. -Venga, hombre, siéntate. Venga.
¿Qué, cariño? ¿Estudiando? -Sí.
-¿Vemos "El diario de Patricia"? -Sí.
-Está bien. -¿Te importa, Sara?
-No, no. -Sarita, cariño, a ver.
Un momentito. -Sí.
(TV) "Buenas tardes, bienvenidos a todos.
Son las 19:20, una hora menos en Canarias.
Nuestras invitadas piensan que quien busca, encuentra.
Por eso han venido..."
-Bueno, me voy a estudiar a mi cuarto.
(TV) "Vamos a conocer a una de ellas. Quiero que se preparen."
-¿Qué? -¿Qué?
-¿Que qué pasa con Sara? -¿Qué pasa con Sara de qué, Paco?
-Lucas, he visto la mirada tensa,
que se podía cortar con unas tijeras de podar.
-¿Y qué pasa con esa mirada? Déjalo estar.
Toma, Mariano, tu manzana. -No, Lola, no lo dejo estar.
No puedo dejarlo estar porque conozco muy bien a mi hija...
...y sé que lo echa de menos. Aquí no se hace nada.
¿Por qué no vas a hablar con ella? -Paco lleva razón.
Hace más de seis meses de lo de Madagascar, Lucas.
El ambiente está enrarecido, algo tendrás que hacer.
-¡Y dale hilo a la cometa! -Da un paso tú.
Mariano tiene razón. No digo que vayas de 0 a 100 de sopetón,
pero, bueno, un pasito, una charlita, un:
"¿Qué tal? ¿Cómo estás?", una cosa así.
-Ya, claro... -Mira, se ha dejado el móvil.
-¿Y? -Puedes aprovechar y se lo llevas:
"Sara, te has dejado el móvil". -¡Que no se lo llevo el móvil!
¿Estamos tontos o qué? -Me estáis poniendo negra.
Dejadlo ya que la situación es muy violenta.
-¿Violenta por qué, Lola? Yo no veo la violencia por ningún lado.
-Estás intentando meter a Lucas en la habitación de tu hija, Paco.
¿No ves que no quiere ir? -Eso no es violencia.
Lo que es violento es ver que Sara no es feliz,
eso es violencia. Y que le he jodido la vida a éste.
-No, Paco. -Porque no se hablan por mi culpa.
-Paco, no... -Sí, sí.
-No es tu culpa, Paco, ¿vale? No es tu culpa.
-Entonces, ¿por qué no le hablas cinco minutos, eh?
¿Cinco minutos qué es? Nada. Le hacemos una llamada perdida...
...y tú le llevas el móvil como si hubiese sonado.
-Pero hay que llamar desde un número oculto.
Dame tu móvil, Lucas. -Mariano...
-Que Sara tiene mi móvil. -Déjamelo,
que le pongo lo de llamada oculta. -Oye...
-Lola, ¿tienes una magdalena y un vaso de leche, por favor?
-No me lo puedo creer. ¡Esto es increíble!
(TARAREAN)
-Las cuatro primeras están perfectas.
Ahora vamos a ver las siguientes. -Vale.
Mira, 91, es un número de Madrid.
51, sigue. -Vale.
(TARAREAN)
-A ver, medio semitono más.
No, no. En vez del Si bemol, probemos el Fa sostenido.
(TARERA) -Bueno, Povedilla, por favor,
que llevamos dos horas y media con el puto Casiotone, cojones.
Que parecemos los niños del Colegio de San Ildefonso.
¡Por el amor de Dios! ¿Usted no tenía un don especial...
...para la música? -Lo tengo.
-Pues encuentre la santa notita. -Yo encontraría la notita...
...si usted no me interrumpiera continuamente, así es difícil...
...trabajar. Usted me interrumpe y yo me atoro y se me va.
A ver, vamos. (TARAREAN)
No, no, no. -Mira.
(TARAREAN)
-¡Eso es! -¿Eso es seguro?
-Eso es. (TARAREA) -Ya está, lo tenemos.
91 518 51 15, ya está.
-Don Lorenzo.
Que una cosica. Que con lo de la lluvia se ha inundado...
...toda la parte de abajo del almacén, donde están...
...los objetos perdidos. Entonces, digo yo, ¿qué hacemos?
-¿Qué va a hacer, Rita? Recójalo. -Vale, vale.
-Vale, aquí está. La línea pertenece a un local, a un bajo.
Está en el barrio de La Rosaleda, en la calle Algeciras, número 6.
No está domiciliado. La línea se dio de alta hace cuatro meses...
...a nombre de Reparaciones Sancho. -Don Lorenzo, una cosilla.
Lo he entendido, pero digo yo, ¿dónde los ponemos?
-Rita, yo qué sé, en la sala de tiro, en la zona común,
en mi despacho, pero, por favor, déjenos trabajar.
¡Por el amor de Dios! -Vale.
-Vale. A ver, Reparaciones Sancho no pudo contactar la línea...
...hace cuatro meses, porque esta empresa quebró hace dos años,
es imposible. -Perfecto.
Imprímanme toda la información. A casa, chicos.
-Pero ¿qué va a hacer? Me quedo con usted.
-No, es algo que tengo que solucionar yo solo.
¿Vamos? -Vale.
-A casa. Y, Povedilla. -Sí.
-Te vamos a entregar la placa. -Placa.
-Sí, Povedilla, ya es usted agente del Cuerpo Superior de Policía,
y se la vamos a entregar como una mención honorífica.
Y me voy a encargar personalmente de que esté presente la plana...
...mayor de la Interpol. Muchas gracias.
(Se oyen truenos)
(Llaman a la puerta) -¿Puedo?
-Sí.
-Eh... Te han llamado. -¡Ah!
-¿Un número oculto? ¡Qué raro!
-Será un banco, una encuesta, no sé.
Eh...
¿Te importa si me quedo cinco minutos?
Sólo cinco minutos. -Vale.
(Se oyen truenos)
-Vamos, corre para allá. Me tenéis que dejar la sala de tiro...
...como una patena. Luego vendré yo a darle un vistazo,
que no quiero problemas. -Esto resucita a un muerto.
Toma, tu wooper. -Déjamelo por aquí.
-Vale. -Esto está más negro que...
...el coño de una grilla, cojones. Aquí no se ve nada.
Dame el mazo y una palanqueta. -Estos bichos son la leche,
algunos hablan y hasta saben idiomas. La cacatúa.
-¿Quieres ver cómo habla? Mira cómo habla.
Sus cojones, don Lorenzo. Sus cojones, don Lorenzo.
-Te vas a reír de tu padre.
Acaben el inventario. Recojan todo esto y suban a los bichos...
...al cuarto de máquinas hasta que lleguen los del SEPRONA,
pandilla de anormales. -¡Estás tonto!
-Don Lorenzo, disculpe, que quería recordarle lo de...
...la nueva identidad. Y que, ya que estamos,
me gustaría llamarme Arturo si no le parece mal.
Me lo intenté cambiar en la confirmación, pero no pude,
entonces ahora aprovecho. -¿Cómo Arturo?
Pues muy bien, Arturito, ayude a esos anormales.
-Dale.
-Dale, dale, dale...
-¡Me cago en la puta! ¡Que son culebras!
Kike, dame el celo que hay que precintar.
-¡Corre, corre! -Por aquí no se sale.
-Yo me voy a mi casa. -Ponle.
-Tápalo.
-Tápalo ya. -No me pongas nervioso.
-Desde aquí. -Ahí, ahí, ahí.
-¿Se puede qué estáis montando? No te metas en las cosas de Sara.
¡Parece mentira! Parecéis tres adolescentes de instituto.
-Si para salvar la historia de amor de mi hija, tengo que parecer...
...un adolescente que va al instituto, pues lo parezco...
...y punto, así es.
-Me voy. Me voy para allá, ¿vale?
-¿Qué? ¿Cómo ha ido la cosa?
-Frío, todo muy frío, la verdad.
-Claro, ¿cómo quieres que vaya? Pues frío, pues frío,
si te presentas ahí de sopetón sólo con el móvil y sin llevar un plan,
claro. Tenías que haberle llevado un detalle, una flor.
-Pero, Paco, ¡qué flor ni qué flor! Que eso es más antiguo que...
...el tebeo, que las cosas no funcionan así.
-¿Cómo que no funciona así, Lola? ¡Si lo sabe todo el mundo!
Para conquistar o reconquistar, hay que llevar una estrategia...
...montada. Es como el ajedrez, cariño, igual.
Tú imagínate que Sara es la reina. -Paco, ¿qué cojones te ha dado...
...a ti con el ajedrez? Sara es la reina, Lucas es el alfil...
...y el gordo de Mariano es la puta torre, ¿no?
-¿Qué estás hablando, Mariano? Que se te va.
-No, no, no, no se me va. No se me va, ni esto se me va.
-Pero, Mariano, por Dios, vida mía, ¿adónde vas?
-Pues, mira, ahora que ha dejado de llover voy a hacer ejercicio.
Me voy a los recreativos de la Gran Vía a la máquina de bailar.
¡Anda y que os den por culo! -Cariño, mío. A ver, Mariano.
-Tú has hecho bien. Tú has dado el primer movimiento con Sara...
...y eso está bien. ¿Por qué no le haces la del detallito?
-El detallito. -Claro, el detallito.
-El detallito.
-Don Lorenzo... -No, no, no. ¿Qué cojones haces?
-Que parece que lleva tiempo cerrado.
-¡Lárgate de aquí, Montoya, no me hables, cojones!
-Don Lorenzo, por favor, escúcheme. -No me sigas. ¡Cállate, joder!
-Don Lorenzo, escúcheme, por favor.
-No me mires. Háblame si quieres, pero no me mires.
-Don Lorenzo, no me voy a ir, voy a entrar ahí a ver qué coño pasa.
Voy a llamar a Curtis y a Kike y vamos a entrar.
-No vas a entrar a ninguna parte. ¿Qué quieres, levantarme la liebre?
Voy a vigilar 24 horas esa puerta y después ya veré que hago.
-De acuerdo, pero yo me encargo. Don Lorenzo, usted ha hecho...
...demasiadas guardias, váyase a casa.
-Montoya, he tomado una decisión.
Si tengo que poner en peligro alguna vida, ésa va a ser la mía,
¿está claro?
-Don Lorenzo,
¿sabe por qué en un equipo de fútbol se respeta al entrenador?
Porque es el que sabe cómo hay que jugar,
no tiene que salir al campo a demostrarlo,
así que deje a los jugadores hacer su trabajo.
Además, el caso me lo asignó a mí.
-De acuerdo,
pero el primer tiempo, el primer tiempo lo juego yo. ¿Está claro?
Quiero ver quiénes entran y cuántos son.
Si pasado 24 horas no hay nada raro, entramos.
-De acuerdo, voy a mirar la basura a ver si hay alguna pista.
-Sí, ve vestidito así, anda. ¿Qué os enseñan en la academia?
Ve a cambiarte y tráete algo de abrigo.
-De acuerdo.
-Parece que va a volver a llover.
(Se oyen truenos)
-¡Joder!
-Venga. Toda la tarde con el puto zoo ambulante de los cojones.
-Y yo, ¿qué? Con el día que llevo debería estar en mi casa y no aquí.
¿Qué ha sido eso? -A a ver quién cojones hay...
...de guardia para que nos abra. -Lo que me faltaba.
Estoy de lagartos y de bichos... -Bueno, tranquilidad.
(Se oyen crujidos)
-¿Quieres estarte quieto con la cajita, Povedilla?
-¿Qué cajita? ¡Que yo no soy, hombre!
(TARTAMUDEA) ¡Las bichas!
Las bichas se están zampando el precinto.
-Eso no es una culebra, es una puta anaconda del Amazonas.
-Kike, pon el pie y tapona. -Sí, claro, ese bicho se come...
...a un cordero y yo le voy a poner el pie de aperitivo.
-Coge el bicho. ¡Coge el bicho! Dame el zapato.
-¿Qué hace? ¡Suéltame el pie! -Dame el zapato.
¡Dame el zapato! ¡Me cago en la leche puta! Para dentro.
-Hay que salir de aquí ya. ¡Oiga!
(TODOS) -¡Eh! ¡Abran!
-¡Estamos encerrados con animales salvajes! ¡Socorro!
(TODOS) -¡Aquí! -¡Joder!
(GRITAN)
-¡Que se ha escapado la hija! Ésa ha olido mi zapato y viene por mí.
-Sóplale el hocico, Kike. Sóplale el hocico, coño, que se le retrae.
-¿Nadie tiene una flauta? ¡Coño, que las usan los encantadores!
-¿Qué me dices de una flauta? -¡Tira para dentro, coño!
-No me la eches para mí, hombre. -Quieto, Carrasco, ¡quieto!
-Mira, fresas, cariño, fresas con nata, tu postre favorito.
Lo ha traído Lucas. Marcándose un detallito en la cena.
-No os lo comáis todo. Yo tengo que ir al bar a hacer caja.
(TARAREA)
-Te ha debido costar mucho encontrarlas, ¿no?
No estamos en temporada.
-No, ahora con los invernaderos no hay ningún problema.
-Perdona.
-Me voy a estudiar a mi habitación.
-Sara, cariño, un poquito de sobremesa, ¿no?
Una charla, algo, mi vida.
¡Anda!
-Paco... Paco, ven un momentito, tengo que hablar contigo.
-¿Ahora? -Ahora.
-Empezad vosotros a charlar que ahora vengo yo.
-Es grave. Ven.
Paco, no sé cómo decírtelo, Paco.
Escúchame, es que he visto una cosa muy inquietante, Paco.
He visto a tu suegro rebuscando en la basura, Paco.
-¿Qué? -Lo he visto cuando venía...
...de los recreativos. Estaba vestido de vagabundo empujando...
...un carrito del Carrefour y rebuscando en la basura.
Era él, te lo juro. -¿Sabes lo que te pasa?
Que la maquinita del baile te está sorbiendo la meninge.
Eso es lo que te pasa. Mariano, a santo de qué mi suegro...
...va a estar registrando en la basura.
-Eso me pregunto yo. Tu suegro tiene que tener un buen sueldo,
¿qué coño hace registrando en la basura como un pordiosero?
-No estás bien, Mariano, no estás bien, por favor.
-Paco, que lo he visto, cojones.
-La madre que te parió, Curtis, que esto es una ratonera.
No sabemos si la pitón es agresiva, asesina, venenosa o qué coño es.
-Cállate.
-Chicos, hay que hacer una fogata para mantenerlas alejadas.
-Eso y respiramos a la salida.
Aitor, cógela por el cuello que así no muerden.
-¿Por qué no la coges tú de los huevos?
-Chicos, haced algo.
¡Joder, haced algo que me ha enfilado!
¡Curtis, que voy descalzo, coño! -¡Tranquilos, tranquilos!
-¡Joder! -¡No te muevas!
-¡Que voy descalzo! -No te muevas, coño,
como si fuera una puta avispa. Sin hacerle caso.
Sepárate del pie.
¡Joder, no se está quieta!
¡Me cago en la madre que me parió!
-Que se me ha colado adentro.
-Bueno,
me voy con éstos. -Lucas.
-¿Qué?
-Creo que deberíamos ser capaces de hablar como dos personas normales.
-¿Y de qué hablamos, Sara, del tiempo?
¿De las fresas, si están o no de temporada?
¿De qué quieres que hablemos? -De lo que sea sin que me mires...
...como si me estuvieras perdonando la vida.
-¿Cómo quieres que te mire, Sara, como a la vecina de al lado?
¿Como si no pasara nada entre nosotros?
Porque sí que pasa, Sara.
-¿Y si no pasa?
¿Y si es verdad que ya no pasa nada entre nosotros?
-Sí pasa, Sara, pasa mucho,
pero, bueno,
cuando tengas el valor...
...de ser sincera y asumirlo,
me llamas.
(Suena el móvil)
-¿Has escuchado a Mariano? -¿Qué pasa?
-Que ha visto a mi suegro registrando entre la basura...
...y con un carrito de Carrefour. -¿Qué ha visto...? ¿Qué dices?
-Que lo he visto, Lucas. ¡Joder, que lo he visto con los ojos...!
-Hola. -Buenas.
-¿Qué pasa, tengo monos en la cara? -No.
(Se oye la televisión)
:-* -Tiene la cara manchada.
(TV) "-Relaciones normales. -Cosas esporádicas.
-Sí.
-¿Por qué crees que esas relaciones no han ido a más?"
-Hola. -Hola, cariño.
¿Qué tal? -Bien.
-¿Bien?
:-* -Ha escondido algo. Hay que averiguar lo que es.
-No, Mariano, déjalo estar. -Paco, hay que saber qué lleva...
...en las bolsas de basura ésas porque como sea lo que creo que es,
tu suegro tiene un problema gordo, pero gordo. Vamos.
-No. -Vamos.
-¡Joder, que está ahí!
-¿Te caliento la cena? -Sí. Gracias.
-¡Estate quieto, cojones!
(Suena un teléfono)
-¿Sí? Montoya.
-Don Lorenzo. -Hola.
-Don Lorenzo. -¿Todo bien?
-Sí, sin novedad, pero aquí no ha aparecido ni Dios.
-Perfecto. Estate atento. Cualquier cosa me llamas.
-Vale, de acuerdo. -Hasta ahora.
-Chicos, por favor, por Jesucristo y por todos los santos,
haced algo que la noto que se me está encaramando,
que va para arriba, para lo más sagrado.
-Kike, retírame los trastos, anda.
Povedilla, indícame la posición, dime dónde está.
-A la altura de la rodilla, dispárale, Curtis.
-Tú estás gilipollas. ¿Qué quieres? ¿Que lo desgracie de por vida?
Que no soy el puto Lucky Luke. -¡Ah!
Me está reptando por el muslo. -Deberíamos bajarle...
...los pantalones y dejarla salir, que está como en un embudo.
-¡Ah!
No, no, no está en ningún embudo, está en mi zona escrotal.
¡Joder, que la tengo ahí, que la noto!
-Muy bien, muy bien, tranquilos. -Hace cosquillitas.
-Tranquilo. -Povedilla,
a la de tres te voy a bajar los pantalones.
Tranquilo, sin darle importancia.
Uno, dos...
...y tres. -¡Ay, que me ha mordido!
-¿Dónde está la anaconda? -¡Joder, qué pedazo de mordisco!
-Hay que succionar el veneno, yo lo hago.
-Por favor, chupa. Chupa, hasta la última gota, chupa.
-¿Lo veis? ¿Qué os dije? Bolsas de basura.
Éstas son las que yo le vi coger, Paco.
-¡Dios!
¡Joder!
-¡Qué asco, coño!
-Lo mismo es ropa para el tinte. -¿Qué tinte ni qué tinte?
Que ésta es su ropa de faena, que tu suegro lleva una doble vida.
Comisario de día, pordiosero de noche.
Que se dedica a mendigar y luego la basura que acumula se la trae...
...para su casa. Que esto tiene un nombre. ¡Joder, Paco, Diógenes!
-¿Diógenes? ¿Qué Diógenes? ¿De qué estás hablando, eso qué es?
-Que es un síndrome, una depresión que le da a la gente...
...de la tercera edad que se siente abandonada y rechazada.
-Que mi suegro no está abandonado. -Pero rechazado sí, Paco,
que hoy en comisaría le hemos hecho el vacío todos,
sólo nos ha faltado darle una guantada con la mano abierta.
-¡Joder! -¿Qué "joder"? ¿Adónde vas?
-A la enciclopedia, coño, que estáis hablando sin saber.
A ver, a ver.
Aquí. (LEE) "El síndrome de Diógenes es una depresión...
...potenciada por los factores estresantes tales como...
...la soledad y el rechazo de los seres queridos.
Los pacientes se vuelven personas solitarias, hurañas,
con actitudes hostiles y agresivas."
-Que está más hostil que nunca.
Mira la que les ha liado hoy a los de la Interpol.
Que está "diogénico" perdido y está acumulando su propia basura.
-Hasta mañana, cariño. -Y se la lleva a su casa, Paco,
que es lo... ¡Dios mío! Dinamarca, ¿ves, con la "D"?
Capital, Copenhague. ¿Qué os dije? ¿Os lo dije?
Es que estamos leyendo.
Que somos muy de leer nosotros cuando tenemos tiempo libre.
-¡Hay que joderse!
-¿Y qué hacemos, eh? ¿Qué hacemos? Que tiene el Dionisio, que tiene...
¿Y cómo le digo a mi mujer que...? Le parto el alma, vamos.
-Tranquilo, Paco, que dice que tiene cura.
Con tratamiento y terapia se cura. -Un momento,
vamos a ver qué terapia, porque a ver qué queremos.
¿Queremos que todos se enteren de que recoge basura? No, ¿verdad?
¿Queremos que lo prejubilen como si fuese un loco? No, ¿verdad?
Vale, pues a ver qué es lo que hacemos.
Hay que medicarlo, pero lo automedicamos nosotros.
-¿Cómo? ¿Qué automedicación? ¿Nosotros podemos extender recetas?
-No, no es eso. Podemos empezar por una terapia alternativa.
¿Qué le falta a don Lorenzo? ¿Por qué ha llegado a esto?
Por la falta de cariño. -Eso es.
-Pues a partir de hoy, doble ración de cariño.
-Eso es. -¿Vale?
-Venga ahí esa bicha. Venga ahí esa bicha.
-No te preocupes, Povedilla, que no le he contado nada a Rita.
Sólo le he dicho que anoche salimos tarde de trabajar y punto.
-Venga esa bicha. -¿Tienes a la bicha?
-¡Joder! -Se ha escapado.
-¡Me cago en la leche, me cago en la leche, anaranjado,
tenías que ser tú! Estoy haciendo lo del cebo y te da igual, ¿no?
He perdido tres ratones. Toda la noche aquí y ni rastro de la bicha.
Bueno, ¿qué te han dicho en el hospital?
-Que una hora más y la diño. Me han puesto un antídoto y todo.
Vamos, que la bicha tiene veneno para acabar con toda la comisaría.
-¡Joder! -Es una Micrurus pirrucriptus,
natural de Honduras. -¿Una pirrucriptus?
¡Joder, si es que lo sabía! No podía ser otra, una pirrucriptus.
Y en una hora esto está lleno de gente. ¡Coño!
Chicos, a grandes males, grandes remedios.
Vamos a por la escopeta de dardos sedantes, que empieza la cacería.
-Sí. Vamos.
-Kike, Kike, que llevo la pata chunga.
-Despeja la mesa ésa. Las grandes las vas dejando por el suelo,
las pequeñas las vas arrimando a un lado, que se vea más despejado.
-¿Qué cojones? -Lo siento, don Lorenzo.
No se preocupe, no se mueva. No se mueva.
-¡Quita, quita, coño!
¡Virgen santa! Pero... pero ¿qué es esto? ¿Qué cojones pasa aquí?
-Son los objetos perdidos, que estaban en el almacén.
Como estaban en la sala de tiro y la necesitan para hacer prácticas.
Y usted ayer, ¿se acuerda? Dijo que podíamos usar el despacho,
pues lo hemos hecho. -¿Que le dije que lo colocara aquí?
Peláez, pero ¿no ha encontrado usted otro sitio?
-No se me ha ocurrido. -Ciérrenme las ventanas,
las persianas, todo. ¡Parece esto un rastro, por Dios! ¡Qué horror!
-Comisario, aquí hay una caja que han traído los de la Interpol.
Han dicho que los llamara cuanto antes.
-¿Dónde está? -Abajo, en la...
-Tráiganmela.
¿No les había dado el día libre? ¿Qué hacen aquí?
-Pues que... para saludar. Y... a interesarme por el caso.
-Por el caso. El caso bien, yo, mejor, y ustedes a casa.
Dense por saludados y a casa. Rita, por favor.
¡La caja! -Don Lorenzo, que...
que si quiere usted pasarse luego por casa para ver una película,
echar unos bolos o un karaoke,
que sepa usted que no está solo.
(Suena un teléfono)
-Claro, y podemos hacer una pandillita muy guapa,
como si fuéramos una cuadrilla. -Buen rollito.
-Ya, pero... -Don Lorenzo, que hace mucho...
...tiempo que no hacemos nada juntos como una familia.
-Yo con usted no he hecho nada en mi puta vida,
ni en familia ni en solitario, así que largo de aquí, ganso,
que es usted un ganso empedernido. ¡Fuera de aquí!
-Que le ha dado, que le ha dado en todo lo alto,
en todo lo alto la del Dionisio. -Esto es peor de lo que pensábamos.
Lo que se ha llevado a casa es la punta del iceberg,
o sea, lo de la movida ésta del Dionisio ese lo ha calado bien.
-Que si lo ha calado, que va meado, que ha venido meado al trabajo.
Y tiene que tirar de Rita y Aitor para que le busquen...
...los expedientes porque ni siquiera se aclara en su basura.
-Esto no se cura con cariño. -No.
-Hay que tomar medidas drásticas. Y si hay que fumigar, se fumiga.
Pero mira cómo tiene el despacho.
Da órdenes desde un despacho que parece un estercolero. Mira.
-Lorenzo, ni un sólo movimiento sospechoso en toda la noche.
-Bueno, Montoya, tranquilízate, tranquilízate.
Aguántame tres o cuatro horas y si no ocurre nada, entramos.
Espera un momento.
-La rata. Paco, ¿has visto la rata? ¡Coño, que tiene ratas!
Que las ratas sólo van a la podredumbre,
que le van a terminar comiendo los cojones, Paco.
-Perfecto. Vale, mantenme informado.
-Don Lorenzo. -¿Sí?
-Ya está, la he encontrado. -¡Por fin!
Venga, fuera. Gracias, póngala ahí. -La cajica.
-¿Sí? A ver, oiga, atento... -Don Lorenzo, sobre todo,
no se olvide de la reunión de la Interpol, ¿eh?
-Muchas gracias, hasta ahora. -¿Qué hacéis? (TARAREA)
-Sí.
-¿Has oído, Paco? Que tiene una reunión con la Interpol,
con la mismísima Interpol. Ahí, meado y con el Ratoncito Pérez.
Que la Interpol destituye y luego ingresa.
-¿Y qué hacemos? ¿Qué cojones hacemos?
-Que se asee, ¿vale? Le dices que se duche.
-¿Yo? -No, yo.
-Eso, pero con tacto. No se lo digas como en plan crítica,
que sólo genera agresividad y mal rollo.
Tú se lo dices como si fuera una invitación a la ducha.
-¿Qué me estás diciendo?
¿Que entre ahí e invite a mi suegro a ducharse?
-Sí. -¿Cuándo me he duchado yo con él?
Nunca me he duchado. Que no voy a entrar, que no.
-Hola, morena.
Ya sé que llego un poco tarde,
pero es que ayer me pasé todo el día buscando serpientes...
...y no pude venir. -Serpientes.
Un momento. A ver, ¿qué significa esto?
-¿Que qué significa? Sigo donde lo dejamos el otro día,
¿o qué?
-Bueno, lo del otro día se acabó donde el otro día.
Si quieres más, tendrás que preguntar, digo yo.
-¡Anda! ¿Qué quieres que te pregunte exactamente?
-Si quiero salir contigo. -Si quiero besarte,
tengo que pedirte salir o ser novios.
-Por supuesto. Tú me llamas,
me pides una cita y me cuentas lo que sea.
Cuanto más te lo curres, mejor será la respuesta.
Hasta luego, guapo.
-¿Y esto?
-Voy para allá.
Salgo en estos momentos de la comisaría.
-¿Viene solo o con alguien? -No, voy solo.
Quiero discreción. Cojo el coche y estoy allí.
-Don Lorenzo, un momento. ¿Adónde va a ir a comer hoy?
-¿A ti qué te importa? -Han abierto un local nuevo...
...ahí al lado con una comida excelente.
-Que no quiero comer. -Tiene un poco de etiqueta.
-Tengo prisa. -Nos damos una duchita...
...y después lo invito. -La ducha te la vas a pegar...
...con tu puta madre. ¡Con tu puta madre, anormal de carrito!
-¡Ay! La asesina, mírala. -¡Quieto, quieto!
No la vayamos a poner nerviosa. -Que dice que no,
que no le viene bien ahora. -Que no le viene bien, ¿no?
¿Sabes adónde va a ir ahora? A la calle a recoger más mierda.
¿Sabes qué tendríamos que hacer? Narcotizarlo y asearlo a la fuerza.
-Aquí no se narcotiza a nadie, a nadie.
-Estos bichos son muy escurridizos.
-Cállate, que sé lo que hago. -Mírala.
-El desastre es inminente, Paco. Los de la Interpol van a llegar...
...y ellos con tu suegro meado y la basura no casan.
-Reviéntala. -Te vas a joder, sabandija.
-Por favor.
-Don Lorenzo, éstos son los expedientes.
-Ahora no es el momento, por favor.
¿Tú crees que yo puedo en estos momentos? ¡Caramba!
-¡Joder! -¿Qué?
-Por favor. -¿Qué pasa?
-¿Por qué lo has narcotizado? -No he hecho nada.
-Está todo bien. Cada uno a su sitio, no pasa nada.
-Yo no he hecho nada. -Jefe, lo siento.
He sido yo, que le di con un dardo sedante.
Es que se nos escapó una culebra del lote de animales tropicales.
-Baja eso. -Se me ha desviado el tiro,
fue sin querer.
-¡Me cago en tu estampa! -No pasa nada, ¿vale?
Ya nos hacemos nosotros cargo. Una cosa:
si vienen los de la Interpol, les decís que se esperen.
Venga, vamos. -Va a tener los gayumbos...
...más pegados que el papel de las magdalenas.
Vamos. -¡Cuidado, cuidado!
-Daos prisa, van a llegar Lola y la niña...
...y van a ver al abuelo narcotizado y arrastrado.
-Mucha maquinita de bailar,
pero estás más flojo que Winnie the Pooh.
-Me tenéis hasta los cojones de que me llaméis gordo.
-¿Qué le ha pasado a don Lorenzo? -¿A don Lorenzo? Nada.
Bueno, sí, una bajada de tensión. Tener la tensión baja a su edad...
...es buenísimo. -Muy bueno.
-¿Adónde vas? -Vengo a ver a tu hermana,
que he quedado con ella. ¿Tienes algún problema?
-¡No, qué va! :-* Llévalo a tu casa.
-Que no. -Que sí.
-Callaos, que se me va a resbalar.
-Hola. -Hola.
-¡Cuidado! -¡Ay!
-¡Dios, qué bestias!
-Hola. ¿Qué hay? -Hola.
Pasa.
-A pulso, tío, a pulso me estoy ganando el infierno.
-Le pondré esto para que le tapone.
-Esto que estamos haciendo es una puta obra de caridad...
...para devolverle a tu suegro salud y dignidad,
así que no lloriquees, ¿vale? -Vale.
Yo sujeto y vosotros le frotáis. -No. Ni soy de la familia,
ni tengo confianza, ni he limpiado jamás a un anciano, así que...
-Tú, Mariano. -¿Yo?
-Has sido tú el culpable de que esté lesionado. Frótale.
(Llaman a la puerta) -Paco, ¿estás ahí?
-Di algo. -Sí, estamos aquí,
es que estamos analizando pruebas.
(Suena el móvil) -¡Joder, coño! ¿Qué hago?
-Apaga el puto teléfono. -Oye, ¿no es el móvil de mi padre?
¿Está ahí? -¡No, qué va!
Mariano tiene el mismo politono en su móvil.
-Hola, Lola. ¿Qué hay? -Daos prisa, ¿eh?
Tengo que entrar, va. -Claro.
-¡Joder! -Como entre Lola aquí y vea...
...a su padre ahí desnudo y dormido...
-Paco, tranquilízate. Mariano, frota en los bajos,
que tiene que haber mierda ahí para parar un tren.
Venga, sin miedo, vamos, vamos. -Tiene una mierda...
-Mariano, Mariano... -¿Qué?
-Es la esponja de Lola. -¡Yo qué sé de quién es la esponja!
La he visto ahí, pues la esponja.
(Suena el móvil) -¡Joder, el puto móvil!
-Un mensaje de Montoya, ¿qué hago? -Que dejes el móvil.
Empieza a afeitar, que vamos a acabar pasado mañana.
(CHISTA)
-¿Dónde está la maquinilla?
-¿Sabes cuántos foros de contactos hay en Internet?
-¿Qué? -Miles, millones.
La gente se declara que no veas, gente que no se conoce de nada,
que no se han visto en la vida, que no saben lo que es estar...
...un rato juntos sin decirse nada.
Yo no soy así, Carlota. -Vale, muy bien,
pero ¿por qué me cuentas esto? -Parece que tú puedes hacer...
...conmigo lo que te dé la gana, que puedes quitarme el casco...
...y darme un beso cuando te apetece,
pero cuando intento hacerlo yo, resulta que ya no vale,
que tengo que hacer una instancia y declararme.
-Lo siento. No quería que te lo tomaras así, en serio,
te estaba vacilando. -No me vengas con ésas, Carlota,
porque me has dicho que si quería besarte,
tenía que pedirte salir o ser novios. Lo siento mucho,
yo no hago instancias. Si quieres declaraciones,
para eso te he traído Internet. Mira, las tienes de todo tipo:
te quiero, chuchi; te amo, eres la flor más bonita...
...de mi jardín... ¿Cuál quieres? ¿Cuál te gusta más?
-¡Joder! -Espera.
-Atina, por favor. -No es tan fácil, ¿eh?
No es fácil afeitar agachado, encogido, de rodillas y de frente.
Yo no he afeitado así en mi vida.
(Llaman a la puerta) -Paco, Montoya al teléfono,
que si sabes dónde está mi padre. -No, cariño,
no tengo ni idea de dónde está tu padre.
No, no.
-¿Qué? -Quita, quita, déjame a mí,
que le vas a dejar la cara como a Scarface, coño.
(Suena el móvil) (TODOS) -¡Joder, con el móvil!
-Otro mensaje de Montoya. -¿Qué dice?
-Que se está retrasando, que si entra.
-Habrán llegado los de la Interpol. Dile que entre.
-Cuidado con el hoyuelo.
-¿Le pongo un beso o un abrazo? -¿Un beso le vas a poner?
-¡Yo qué sé! ¿Por qué no? Los amigos se despiden con un beso.
-Ya estamos... -No estamos, Lucas.
¿Crees que te van a confundir o te da miedo mostrar tus sentimientos?
Igual eso te pasa con Sara. -¿Eres gilipollas o qué?
-No, no soy gilipollas, pero no sé qué te pasa,
si te da miedo hablar con ella o es que no sabes qué decirle.
-A lo mejor tengo que reventarte la cabeza de una hostia.
-Venga, ¿qué tenéis ahí montado?
Venga, que tengo que ir a trabajar.
-Nada, cariño.
Son disputas profesionales entre nosotros.
-¿Hablaste ayer con ella? ¿A que no lo hiciste?
-¡Y dale! -Lucas, no sé si es que no sabes...
...qué decir o es que eres tonto del culo.
-¡Estoy hasta los huevos! -¿Sabes qué te digo?
Que vas a perder a Sara y esta vez la vas a perder de verdad...
...porque no tienes los cojones para decirle que la quieres...
...con la boca llena y a la cara. -¡Te reviento, Mariano,
como sigas hablando de Sara! -¡Ya está bien, coño!
Vamos a estar en lo que estamos. -¡Tonto del haba!
-Ya está bien. -¡Don Lorenzo!
-¡Mi suegro! -¡Quita, coño!
(GRITAN)
-Paco, que se ha ido la luz, doy yo a los plomos.
-¡Joder! -Enciende el móvil.
Hubo un accidente y le dieron con un dardo tranquilizante.
-Paco... Tú eres Paco...
Montoya va a entrar...
...en la guarida del Káiser.
Va disfrazado de mendigo.
-¿De mendigo?
-Paco, no puede entrar solo. Corre, ayúdalo.
-A sus órdenes, don Lorenzo. -Id vosotros.
Yo no puedo ir. No pueden reconocerme.
-Sí, quédate cuidando a mi suegro. -Paco.
-Ahora mismo no puedo, cariño. -Paco, pero...
Papá, pero ¿qué...? Lucas, ¿qué ha pasado?
(PC) "Este vídeo es para que sepas que te quiero, que,
aunque llevemos siete años, sigo como el primer día.
Eres la mejor piba del mundo. Te quiero. Felicidades, churri."
-Oye, éste es el modelo bakala, el chungo.
(PC) "Jenny, tía, quiero que sepas que me molas mazo de dentro..."
Te puedo hacer la declaración que tú quieras,
te puedo hacer una declaración a la carta.
-No, Aitor, no hace falta, no quiero ver nada más.
-Carlota.
(TV) "Hola, Carlota, no...
no sabía muy bien cómo hacer esto, así que,
bueno, que he pensado que ésta era una buena forma...
...y que así no tartamudearía,
ni me saldría el deje macarra...
...que me sale de vez en cuando y quería decirte que...
...ayer a las 3:15 estaba pensando en ti...
...y hoy,
ahora, a las 4:10 cuando estoy grabando esto.
Desde hace un tiempo, a casi todas las horas del reloj.
Si pienso tantas veces tontamente en ti, será...
será porque quiero estar contigo,
así que...
...yo extiendo este vídeo y lo meto en Internet...
...para que todo el mundo lo sepa...
...y para que tú lo puedas ver,
por si alguna vez se te olvida que a las 7:15 de cualquier día...
...puedo estar pensando en ti."
(CANCIÓN) "¿Dónde está la herida de tu corazón?
Ciérrala y guarda todo en un cajón...
...que jamás nadie te haga sentir dolor,
ni sentir calor.
Soy capaz de hipnotizar a tu reloj...
...y parar el tiempo para sólo dos...
...y arañar las nubes...
...y que brille el sol, y que brille el sol.
Y ahora que no estás y nada es igual y me cuesta sonreír.
Y ahora que no estás y todo me sale mal...
...y ya no puedo dormir. ¿Qué es lo que estamos haciendo?
Que nos estamos rindiendo."
-He estado a punto de entrar solo. -Lo siento, Montoya,
nos enteramos tarde del operativo. -¿Dónde crees que se esconde?
-Ahí. -¿Vamos...?
-Mariano, vigila.
-Ya está. Yo voy primero.
Uno por la izquierda y otro por la derecha, ¿vale?
-Vale.
-¡Mierda! Esto es una trampa. -¡Quietos! Atención a la puerta.
-Tranquilos. Han hecho estallar el neón de la entrada.
Era una carga pequeña. -¡Joder!
Mira lo que hay aquí.
-Pisadas. Pueden ser pistas. -Cuidado. Rodéalas.
(GRABACIÓN) "Escuchadme bien, en cuanto tengáis el virus, matadlo."
-Tiene que ser el Káiser. -¡Qué hijo de puta!
Grabando la conversación para que no le busquemos.
-Igual hay algo más. -¡Quietos!
Al que se mueva por mi madre que me lo cargo.
¡Tirad las pistolas! ¡Ya, joder!
¡Al suelo! ¡Soy policía! -Tranquila, somos compañeros.
Soy el inspector Miranda, de la comisaría de San Antonio.
-¡Joder! ¿Paco?
-Pepa, Pepa...
Baja el arma, Montoya. ¡Baja el arma!
Es mi hermana.
¿Se puede saber qué haces aquí?
-Vengo desde Sevilla.
Vengo siguiendo a... Julio Olmedo,
alias el Sevillano.
-¡Joder!
Eres... -Como tú, Paco,
policía.
-¡Joder! :-O ¡Paco!
¡Venid aquí! ¡Mirad esto!
-¡Joder, pero si éste es Julio Olmedo!
"One, two, three, four".
-¿Qué cojones hace tu hermana en la cartera de un hijo de puta?
-¿Sabías que se metió a poli? -Ni idea.
-Has liado la parda en Sevilla y ahora la vas a liar en Madrid.
-¿Por qué no hablas con Lucas? -Decidí que quiero creer a Aitor.
-Si te importa Sara, habla con ella.
-Necesito hablar contigo. -Necesito hablar contigo...
No quiero hablar contigo.
-Haz algo, tío, lo que sea.
-¡Que no quiero hablar contigo! -La melodía está bien,
pero tienes que meter más sexo.
-Algo duro aquí en la zona genital.
-¿Crees que también puedo ya con lo del sexo oral?
-Algún taquillo. -¡Cabrón!
-¡Hijos de puta! -¡Joder!
-Más violencia.
-¿Tú eres tonto o qué te pasa?
-A cualquier otro. -¡Ya está bien!
-Estás loco. -He dicho que ya está bien.
-Don Lorenzo, quédese a cenar.
-¡Vaya usted a tomar por el culo, caballero!
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