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-Déjame contarte qué pasó. -Me dejaste plantada a 7.000 km.
-Los dos sabemos que me quieres tanto como yo te quiero a ti.
Siempre te estaré esperando. Siempre.
-Yo os llevé al borde del abismo, pero esto va a cambiar.
Haré lo posible para que Sara te perdone.
-Mete el puto virus en el sistema ya.
-Y "voilà".
-Ésa que está ahí es mi hija. Y ahora está ahí,
con una pistola en las manos.
(Se oyen disparos)
-Llevo seis meses trayéndote a casa y despidiéndome en el portal...
...y todavía no te he comido la boca,
pero esto es una cosa de dos.
-¿Queréis ver cómo reviento a alguien? Por mí, perfecto.
Vamos a hacer tiro al caimán. Tira.
Sales corriendo en línea recta. Dispararé dos veces;
a la segunda, te tiras al suelo.
-Mamá, no quieres que sea policía, ¿verdad?
-No, mi amor, no quiero que seas policía.
Desde pequeñita siempre has ido con el pecho por delante,
y en esto los que van por delante son los que reciben el tiro.
-¡Sara!
¡Sara, Sara! ¡Sara!
¿Se puede saber qué te pasa a ti? ¿En qué estás pensando?
¿Para esto quieres ser policía?
¿Para colarte en un operativo y que te pequen cuatro tiros?
Hemos perdido a Lucas y Povedilla, posiblemente por tu culpa.
¿Te imaginas qué supone esto? ¿Te lo imaginas?
-¿Y tú te imaginas cómo me siento yo, papá, cuando me mandas...
...a tus hombres por la espalda para que no sea policía,
para meterme miedo? -Ése es tu problema, Sara,
no le tienes miedo a nada ni a nadie...
...y vas por ahí jodiendo la vida a la gente.
-No digas eso, papá. -En esta profesión, Sara,
si no tienes miedo, acabas en el anatómico forense.
¿Te imaginas a tu madre reconociendo tu cadáver?
¿O a tu tía haciéndote la autopsia?
¿O yo rellenando el informe? Pues recuérdalo,
porque si te pegan un tiro a ti,
se lo están pegando a tus padres también.
-Estáis aquí. Os estuve buscando por toda la... Cariño mío,
¿estás bien, princesa? -Sí, mamá.
-Paco, ¿qué hacía la niña en un operativo?
¿Estamos todos locos o qué? -La niña está bien.
Ha sido un error de procedimiento. -Y si le pasa algo,
¿a quién echamos la culpa, al procedimiento?
-Mamá, yo me metí en el operativo, es culpa mía.
-No es culpa tuya, es culpa de tu padre y mía...
...por dejar que seas policía cuando no queremos que lo seas.
Se acabó la psicología inversa. A partir de ahora,
psicología Miranda, la de decir la verdad.
Sara, te lo pido por favor. Cariño, no seas policía.
-Mamá, no vas a estar siempre ahí para decirme si estás de acuerdo...
...o no con las decisiones que tomo. Déjame equivocarme...
...con lo que hago, con lo que estudio, con quien salgo.
Déjame equivocarme y aprender de mis errores,
por favor.
-Lola, igual hay que darle una oportunidad a la niña.
No sé, igual tiene... tiene un talento innato, no sé.
No hay muchos policías que en su primera noche de guardia...
...se queden solos y que te toque examinar un cadáver así de sopetón,
y tu hija lo ha hecho.
Igual está en su naturaleza ser del Cuerpo de Seguridad del Estado,
y en contra de la naturaleza no se puede ir, ¿no?
-¿Contra la naturaleza?
La naturaleza de los cabezotas.
De tres generaciones: de abuelo, padre y tía.
-Mamá, voy a estudiar como una mula, te lo juro.
Tendré muchísimo cuidado.
Te lo juro. -Hija mía...
-¡Oh! -¡Quieta!
¡Mierda! -Perdona, Paco.
Estaba ahí escuchando con el MP3 y...
Bueno, que yo no he escuchado nada, ¿vale?
-Niño. ¿Se puede saber qué llevas ahí colgando?
Quítate eso, anda. ¡Qué asco!
(CANCIÓN) "Primero B de un bloque 3, rojizo.
Hay sirenas que no saben nadar.
En San Antonio siempre estás vencido.
La gente sueña con escapar de aquí.
Pero no se está tan mal.
Este gris no es el final.
Sí.
Nada que perder.
Mírame reír.
Volveremos a salir."
-Bien, atentos. La última vez que vimos a Lucas y Povedilla...
...se encontraban en el punto A. -Están en peligro.
Quiero refuerzos de la Central. -Las posibles rutas serían:
del A al B... -¡Y no me diga que me calme!
-Del A al C, del A al D. Cuidado, hay un pequeño camino forestal,
el punto D2. -Mariano, deje los puntitos,
¿de acuerdo? Quiero todas las unidades disponibles...
...peinando la zona sin levantar sospechas.
Si Povedilla y Fernández aún siguen vivos,
Salazar aún no ha descubierto que son policías.
Eh, seguid...
-Se fue la luz otra vez, macho.
(Llaman a la puerta) -Nada, comisario, ni rastro.
Nos hemos marcado el perímetro, pero la tormenta ha borrado...
...las huellas del coche.
-¿Por qué siempre está José Luis metido en todos los fregados?
Últimamente, no paramos de darlo por muerto.
-Tranquila, Rita. (RITA LLORA)
Tranquila, se la vamos a traer. Te lo prometo.
-Gracias. -Don Lorenzo, una cosita.
En el control paramos un coche y el conductor salió corriendo.
El maletero estaba lleno de animales exóticos.
Abrimos una maleta y se nos volaron cuatro o cinco como éste.
Quedan otros tres y una caja. ¿Qué hacemos con ellas?
-Si le parece, montamos un zoo. Venga, haga un inventario...
...y llamen al SEPRONA, que vengan a recogerlos.
Mariano, escúchame una cosa.
-Las matrículas son falsas, pero tenemos la marca y el modelo.
-Además, como están las carreteras, no habrán recorrido más de 150 km.
-Le puedo trazar con el rotulador en el mapa los puntos...
...adonde pueden haber ido. -¿Le digo qué me va a marcar a mí?
¿Se lo digo? Me lo va a trazar con un rotulador bien gordo.
¿Y quiere que le diga dónde...? -Papá.
-Perdona, Silvia. Llama a Tráfico, a las gasolineras,
a los puntos de control de las autopistas, por favor.
Vamos a ver, Mariano, si te ayudo a explicarle lo que quiero.
-Dígame.
-Hombre, el experto de los operativos. Pasa.
No cierres, Miranda.
Seguro que trae una idea brillante para este operativo...
...que estamos montando, ¿verdad?
Llamar a los GEO, por ejemplo, o a los Antidisturbios,
o a su santa abuela, la del Sonotone,
para que esté bien informada. -Lo siento, don Lorenzo,
no sabíamos que el tráiler fuera un búnker de las comunicaciones.
De ahí no saca señal ni el Meteostat.
Entonces decidimos esperar a que hicieran algún movimiento.
-Iniciaron el puto movimiento lanzando botes de gas a lo loco,
como si fuese una gran fiesta en Auschwitz, ¿verdad? ¿Eh?
Es que donde no hay, no hay, Miranda.
-Yo, con todos mis respetos, comisario,
que lo de los botes de humo fue culpa enteramente nuestra.
El inspector no tiene nada que ver.
-El inspector es el culpable, ¿me oye?
No tiene ni puta idea de un operativo.
Es el culpable de que haya desaparecido Povedilla,
del tiroteo, de que mi nieta esté allí y de algo que me...
-Exijo una explicación. ¿Qué es lo que está pasando?
-Un momento. Acompáñenme a mi despacho, por favor.
Montoya, venga con nosotros.
-Han perdido los dos agentes infiltrados, los dos.
Le exijo que me ponga ahora mismo al corriente.
-Los inspectores Fernández y Povedilla aparecerán.
Fernández tiene mucha experiencia y una carrera muy dilatada, larga.
-¿Y el otro? ¿El agente en prácticas?
¿A quién se le ocurrió infiltrar en el caso a un agente...
...que ni siquiera tiene placa? -A mí.
Yo, yo aprobé esa orden.
-Permítame decirle, comisario, que eso denota por su parte...
...cierta incompetencia. -Ya.
Me da la sensación que tendré que decirles yo unas cositas.
-Venga, Paco, no nos vengamos abajo por una bronca,
que de éstas las hemos tenido a patadas.
Sí, la hemos cagado, y con todo el equipo,
pero todo el mundo tiene un resbalón en la vida, ¿no?
-Déjalo, Mariano, mi suegro tiene razón, soy un inútil,
un incompetente, un... -No, tu suegro no tiene razón.
La bronca que te ha echado delante de todo el equipo no es normal,
lo que le pasa es que está cegado por la ira. Míralo, míralo.
-Estamos metidos en este caso hasta el cuello.
Tengo a dos agentes desaparecidos y ustedes llegan abriendo puertas,
pidiendo explicaciones, cuando sabemos que ustedes...
...nos están ocultando información. -Le ruego que no se exalte.
-Me exalto lo que me sale de los cojones, ¿me entienden?
De mis santísimos cojones. -¿Lo ves?
Le está haciendo la de los santos cojones a la Interpol, Paco.
Está iracundo perdido, está irascible.
-Mariano, voy a echarme un poquito de agua en la cara.
-Vamos a seguir hablando de incompetencia.
Montoya, por favor, saque el informe de Olmedo.
-Éste es Julio Olmedo, alias el Sevillano.
Amigo personal y cómplice de Salazar en todos los golpes...
...que perpetraron entre 1995 y 2004.
Hace tres años que se encuentran en paradero desconocido.
-No lo conocen, ¿verdad? ¿Sabían que la persona...
...más cercana a Salazar estaba en paradero desconocido...
...desde hace tres años? Lo sabían, ¿verdad?
Pues bien, les voy a decir una cosa,
nadie conoce a Káiser,
y lo más probable es que Káiser sea Olmedo.
(Se oyen truenos)
-¿Puedo echar un vistazo al informe?
-De acuerdo, pero primero me trae toda la información...
...acerca del caso Káiser. -Eso no es posible,
esos informes son material clasificado por el CNI.
-Pues lo desclasifican, lo descodifican y me lo traen...
...ordenadito y mecanografiado a dos espacios,
¿de acuerdo?
Por favor, señores.
-¡Dios! ¡Joder, qué pestazo! -Tírale.
-Aitor.
¿Qué hace este tío aquí? ¿No podéis llevarlo a un sitio...
...donde no haya tránsito público? -No está detenido,
espera a los de Asuntos Sociales. -Pues que los espere en su casa.
¿Tiene casa? -No, si lo llevamos a su casa,
los vecinos lo linchan. Nos han llamado,
el tío tiene dos toneladas de basura en su casa, de mierda.
-No se airee, hombre, no, que ya está el ambiente muy denso.
¿No tiene a nadie que lo cuide? -No.
Los del SAMUR dicen que tiene el síndrome de Diógenes,
que es una depresión que da a los ancianos cuando se quedan solos.
Se ponen agresivos y coleccionan basura, como este pobre hombre.
-Subinspector, estamos haciendo el inventario...
...de los animales exóticos, pero si las abrimos aquí,
igual se llena la comisaría de cacatúas.
¿Qué ponemos? ¿Tres maletas y una caja sin identificar?
-No sé, Kike. -Subinspector,
esto se lleva a rayos, se pasa y se sabe lo que hay dentro.
-Que no, lastimica de animales, para que les salga un tumor.
No, que bastantes desgracias tenemos ya, no.
¡Ah! El Lucas.
Lucas, Lucas.
Lucas, ¿estás bien? -Sí.
-¿Y José Luis? -¿No está aquí?
-No, no está aquí, no ha venido. -¿Estás bien?
-Sí, estoy bien. -¿Por qué no has llamado?
-¿Estás bien? -Sí. ¿No ha venido Povedilla?
-No, no ha venido.
-¿Por qué? -Fernández,
suba inmediatamente.
-Tenía que haber venido. -Tranquila.
-Y no... no sé dónde puede estar Povedilla, no tengo ni idea.
Sé que está vivo porque me ocupé de ello, pero no lo sé.
-Si se ocupó de ello, ¿por qué no está aquí con usted?
-Tuve que dejarlo en un bosque.
Tuvimos que fingir su muerte.
Él echó a correr...
...y yo le disparé por la espalda.
-Está usted loco, absolutamente loco.
-Don Lorenzo, si no le disparaba yo, le disparaban ellos...
...y ellos no iban a fallar. -No es usted Harry el Sucio,
que hay un reglamento de Policía que usted no se puede saltar.
-¿Qué dice el reglamento si te obligan a matar a tu compañero?
No dice nada, ¿verdad?
Nada.
No dice una puta mierda y usted debería saberlo...
...con tanta medallita al mérito policial que tiene.
¿Sabe dónde estaría Povedilla con su código, con sus medallitas?
Muerto. -No me toques los cojones,
Fernández, no me los toques que te abro un expediente...
...con más páginas que "El código da Vinci".
¿Qué quieres? ¿Que te saque del caso?
A que te saco del caso. -No puede sacar del caso a Lucas,
comisario,
sáqueme a mí o a Mariano o a todos,
pero Lucas se está dejando el pellejo en la calle.
Además, tiene los cojones de hacer cosas que ni usted, ni yo...
...haríamos nunca. -¿Qué me estás queriendo decir?
-Don Lorenzo, que Lucas tiene razón,
que usted maneja desde su sillón a estos hombres como si fueran...
...fichas de ajedrez.
Un alfil, una torre, peones,
pero la vida no es un puñetero tablero de ajedrez.
Y éste tiene los cojones para hacer lo que sea,
y yo estoy con él.
-Y yo.
-Y yo, don Lorenzo, y yo.
-Yo también, don Lorenzo, estoy con el Lucas.
-Y yo también.
-Yo también estoy con él.
-Muy bien, veo que durante mi ausencia habéis...
...desarrollado un hermoso sentido de solidaridad,
de manera que... que estamos un poquito tensos...
...y nos vamos todos a casa.
Quiero a todo el mundo fuera del caso.
-¿Cómo? ¿Qué? -Fuera del caso todo el mundo.
Tú también, Lucas.
No quiero que vayas al piso franco,
no quiero que cojas el teléfono de Salazar,
no quiero que hagas nada de nada.
¿Está claro? ¿Entendido?
-¡Huy! -¡Joder!
-¡Mi Luis! -Hola.
-¿Cómo estás? -¿Cómo estoy?
-¿Adónde vas así vestido? -Adónde voy a así vestido, dice.
Don Lorenzo, me he cogido dos autobuses, un cercanías,
un metro ligero, para despistar, ¿sabe?
Luego me he pasado por casa para vestirme así de incógnito.
Señor comisario, me tiene que dar una nueva identidad,
me tiene que dar un piso de seguridad,
en La Moraleja estaría bien, y un escolta,
me tiene que poner dos escoltas. Me han querido matar, don Lorenzo.
¿Me han querido matar o no? Dilo tú.
Me han querido matar, hombre.
¿Cómo me dejasteis tirado en el bosque, eh?
¡Con lo lejos que estaba aquello!
-¿A qué cojones viene quitarnos del caso?
A tu suegro se le pira la olla, se le va, que lo sepas.
-¡Relájate, coño, que te lo tomas todo a la tremenda!
Ha sido un detalle de don Lorenzo, porque nos ha visto cansados.
-¿Qué cansados ni qué hostia? ¿Qué me estás contando?
Ahora está interrogando a Povedilla y a nosotros...
...nos ha quitado de en medio. Esto es un mobbing que te cagas.
-¡Esto es un descanso y punto!
¡Lucas, coño, mírate!
A ver, ¿desde cuándo no tienes tú dos días libres, una tarde libre?
Así, tumbado en tu sofá, con la televisión, merendando...
Pues ya dentro de dos días volvemos con los ánimos renovados,
y ya está. Vámonos, venga. -Oye, Paco,
lo de llamarme arriba la torre del ajedrez, ¿es por algo?
-No empieces, por favor. -Si a Lucas lo llamas el alfil...
...y a mí me llamas torre, por algo será.
Podías haberme llamado el caballo, rey...
-Cállate ya. -Es porque estoy gordo.
-¡Que te calles, coño! ¡Ah, y otra cosa!
A Lola de esto ni una palabra, porque le da algo.
Vamos, le da algo. Vámonos.
-¿Por qué no nos han dejado quedarnos con José Luis?
-Porque van a interrogarlo.
Vamos a hacer el inventario de los bichos que me quiero ir,
que llevamos 15 horas de guardia. -Loro.
-Lorito, lorito.
Quita, quita.
Ábrelo tú mejor. -¿Eh?
-Tengo el bazo tocado todavía. Si sale un bicho de ahí,
me puede morder. -¿Tengo cara de Ángel Cristo?
-Podemos rociar los bichos con cloroformo y los sacamos dormidos.
¿Por qué no? -Porque no, ponte tú el cloroformo.
¿Y José Luis? -Hay un problema en el sótano...
...con la tormenta. -¡Anda! Mira, el agua ha calado.
Ahora vengo. -Vamos a dejarnos de gilipolleces.
Como siempre, la abriré yo. Muy bien,
atentos, que al final tenemos problemas con los de Greenpeace.
¡Joder! Kike, abre ésa. Aitor, abre aquélla.
-¡Joder!
-¡Joder! -Y vamos haciendo inventario,
que al final se pone esto como el Arca de Noé.
¡Venga, coño! Aitor, venga.
Abre esa caja. Aitor, ábrela. -La caja.
¿Y por qué estos bichos están en maletas y el resto está...
...en una caja? -¿Te digo por qué?
Porque al señor Samsonite se le acabaron las existencias.
Ábreme esa caja.
-O porque lo que hay ahí dentro muerde que te cagas.
-Que valientes sois, de verdad. Quita, la abriré yo.
Quita de ahí. Sois unos valientes de cojones.
¡Dame algo que perfore, coño! -Esto va para largo.
Voy a por unas hamburguesas, que no he comido.
-Sí, eso. -¿También queréis? Vale.
-Muy bien, pues lo voy a hacer yo. -Una hamburguesa con queso.
-Patatas fritas. -Toma.
-Me metieron en el tráiler, ¿no?
Aquello estaba lleno de pantallas con... Había letras, números,
muchos mapas de... -¿Mapas de qué?
-Mapas, don Lorenzo, mapas. -Papá, déjalo,
que le sube la tensión. -Perdona, hija.
¿No se fijó en algo? Un detalle. No sé, los post-it,
las facturas... Algún detalle. -Algún detalle, don Lorenzo,
pues... Habían echado ambientador. Olía a frufrú.
-¡Joder, Povedilla! -Estaba rodeado de asesinos.
¿Usted cree que estaba para fijarme en detalles? Pues no.
Pensaba que iba a morir. Desde que les di el virus,
supe que querían matarme. -¡Papá, papá!
Que está entrando en taquicardia. -Tranquila, hija.
¿Les dio el virus? -Sí.
-¿Y qué pasó? -Les di el virus que...
¡Ah! Llamaron al Káiser.
Sí. -¿Y qué pasó? ¿Qué le dijeron?
-No lo sé, don Lorenzo. ¿Cómo quiere que lo sepa?
No lo oí. -Perdone. ¿Se fijó en el número?
-¿Cómo me voy a fijar en un número? Sólo vi que llamaban al Káiser.
(POVEDILLA TARAREA) Y ya está. -¿A ver? Repite.
La melodía, repítela. (TARAREA)
-¿Estás seguro? (SIGUE TARAREANDO)
-Desde pequeño siempre he tenido un don para el solfeo.
-Ya está, lo tenemos.
-¡Joder, la que está cayendo! -¿Qué pasa? ¿Qué hacéis aquí?
-Nada, que nos han dado la tarde libre.
-Sí.
-¿Mi padre os ha dado el día libre así porque sí?
-Un par de ellos, dos, pero, vamos, que lo hemos pedido nosotros.
Y he dicho: "Venga, vamos a merendar en familia",
y aquí estamos, cariño.
¿Por qué no nos preparas un piscolabis, cariño?
-Yo hambre no tengo. Una manzana si tienes.
-A ver, las chaquetas mojadas. Dame, cariño.
-Venga, pasa. -¿Qué hay, Sarita?
-Hola. -Venga, hombre, siéntate. Venga.
¿Qué, cariño? ¿Estudiando? -Sí.
-¿Vemos "El diario de Patricia"? -Sí.
-Está bien. -¿Te importa, Sara?
-No, no. -Sarita, cariño, a ver.
Un momentito. -Sí.
(TV) "Buenas tardes, bienvenidos a todos.
Son las 19:20, una hora menos en Canarias.
Nuestras invitadas piensan que quien busca, encuentra.
Por eso han venido..."
-Bueno, me voy a estudiar a mi cuarto.
(TV) "Vamos a conocer a una de ellas. Quiero que se preparen."
-¿Qué? -¿Qué?
-¿Que qué pasa con Sara? -¿Qué pasa con Sara de qué, Paco?
-Lucas, he visto la mirada tensa,
que se podía cortar con unas tijeras de podar.
-¿Y qué pasa con esa mirada? Déjalo estar.
Toma, Mariano, tu manzana. -No, Lola, no lo dejo estar.
No puedo dejarlo estar porque conozco muy bien a mi hija...
...y sé que lo echa de menos. Aquí no se hace nada.
¿Por qué no vas a hablar con ella? -Paco lleva razón.
Hace más de seis meses de lo de Madagascar, Lucas.
El ambiente está enrarecido, algo tendrás que hacer.
-¡Y dale hilo a la cometa! -Da un paso tú.
Mariano tiene razón. No digo que vayas de 0 a 100 de sopetón,
pero, bueno, un pasito, una charlita, un:
"¿Qué tal? ¿Cómo estás?", una cosa así.
-Ya, claro... -Mira, se ha dejado el móvil.
-¿Y? -Puedes aprovechar y se lo llevas:
"Sara, te has dejado el móvil". -¡Que no se lo llevo el móvil!
¿Estamos tontos o qué? -Me estáis poniendo negra.
Dejadlo ya que la situación es muy violenta.
-¿Violenta por qué, Lola? Yo no veo la violencia por ningún lado.
-Estás intentando meter a Lucas en la habitación de tu hija, Paco.
¿No ves que no quiere ir? -Eso no es violencia.
Lo que es violento es ver que Sara no es feliz,
eso es violencia. Y que le he jodido la vida a éste.
-No, Paco. -Porque no se hablan por mi culpa.
-Paco, no... -Sí, sí.
-No es tu culpa, Paco, ¿vale? No es tu culpa.
-Entonces, ¿por qué no le hablas cinco minutos, eh?
¿Cinco minutos qué es? Nada. Le hacemos una llamada perdida...
...y tú le llevas el móvil como si hubiese sonado.
-Pero hay que llamar desde un número oculto.
Dame tu móvil, Lucas. -Mariano...
-Que Sara tiene mi móvil. -Déjamelo,
que le pongo lo de llamada oculta. -Oye...
-Lola, ¿tienes una magdalena y un vaso de leche, por favor?
-No me lo puedo creer. ¡Esto es increíble!
(TARAREAN)
-Las cuatro primeras están perfectas.
Ahora vamos a ver las siguientes. -Vale.
Mira, 91, es un número de Madrid.
51, sigue. -Vale.
(TARAREAN)
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