All language subtitles for El arca de oro [by minyatur] SPA

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Original subtitles

EL ARCA DE ORO

- Hola, Sr. Simons. Hola, Mary. - Hola, Sr. Haskel.

- Tu camisa. He doblado los puños. - Muchas gracias.

Es poca cosa por dejar que Mary venga a tocar todos los días.

¿Cómo va?

No la desanimes. Si sigue practicando llegará a ser buena.

- Volveré en una hora. - Bien. Cuidaré de ella.

Vamos allá, Mary.

Eh, Mary, dame un la, ¿quieres?

Eso es. Bien, gracias.

Eh, Jimmy, ¿cuándo traerás nuevos discos?

- Si aún no tenéis los viejos. - No por mucho tiempo.

Hola, Tommy.

Te traigo unos huevos por la última lección. Mañana traeré el bacon.

Bien, toma tu trompa. Creo que dejaste tu música por ahí.

- Tío Charlie, me alegro de verte. - Hola, Jimmy. Yo también me alegro.

- Qué sorpresa. ¿Qué tal? - He venido a verte...

ya que no te molestaste en contestar mi carta.

Necesitaba más tiempo para pensarlo. Entra, Tío Charlie.

Te escribí...

- Te escribí hace 3 meses. - ¿Tanto hace?

Ya sabes qué pasa cuando se está ocupado.

Esas cosas, en tiempo seco hay que cambiar el aceite cada mil km.

Jimmy, he venido para hablarte de algo importante.

Habla, te escucho.

¿No podemos hablar sin todo este jaleo infernal?

Iremos a mi habitación.

- ¿Dónde? - Ahí mismo.

En esta silla no, Tío Charlie. Hay que repararla.

La cambié por un clarinete de segunda mano.

No voy a ir con rodeos.

Como ya sabes, no hemos estado muy unidos.

- Pero somos los últimos Haskel. - ¿Va muy en serio?

Quiero conservar el nombre de Haskel en el negocio de alimentos naturales.

Entiendo, pero yo quiero conservarlo en el negocio de la música.

Estoy hablando de grandes negocios. ¿Lo entiendes?

Te necesito, Jimmy.

Algún día tendrás todo lo mío.

Pero no lo tendrás si desperdicias tu vida en este lugar.

Este pueblecito.

A mí me gusta. Papá fue feliz aquí.

Nunca entendí a mi hermano.

Y cuando abrió este sitio le dije que nunca tendría éxito.

Lo mantuvo fracasado con éxito durante 25 años. No está mal.

Si me hubiese escuchado, se habría hecho rico.

Pero no, ¿y qué tenía cuando murió?

El funeral más grande de la ciudad. Todo el mundo estaba allí.

- ¿Por qué? Todos le debían dinero. - Quizá fuera eso.

Papá disfrutó de la vida. Le gustaban las cosas.

Le gustaba cazar y pescar. Le gustaba la música.

- Hablaba mucho de ti. - ¿En serio?

- Parecía que lo sintiera por ti. - ¿Lo sentía por mí?

No sacabas nada de la vida, sólo ganabas dinero.

¿Desde cuándo es un crimen ganar dinero?

No voy a discutir contigo.

Y no voy a enfadarme. No, señor.

¡Jimmy...!

Tío, lo siento.

No le pegues, Jimmy. Es un hombre mayor.

- Fue la silla. ¿Estás bien, tío? - No te preocupes.

- Hola, Bud. - ¿Podemos hablar un momento?

Sí, aquí afuera. Un momento, Tío Charlie.

- Me temo que traigo malas noticias. - ¿Cuál es el problema?

Tengo que mandar este embargo si no tienes dinero.

Supongo que debes mandarlo...

a no ser que creas que los huevos suban a 500$ la docena.

A ver qué puedes hacer. Esperaré tanto como pueda.

De acuerdo, gracias.

Me decía que hay una gente que quiere instrumentos.

Es el sheriff, ¿verdad?

- ¿Cómo lo has sabido? - Conocí a su padre.

Le entregaba una citación a tu padre la primera vez que vine.

Bien, Jimmy, ¿qué vas a hacer?

Puedes quedarte pescando truchas o venir conmigo.

Te enseñaré una auténtica arca de oro que es tuya si la quieres.

Es una buena idea para mi programa de radio mañana por la noche.

- Habrás oído "Hora de la Felicidad". - Todo el mundo lo ha oído. Una vez.

Escucha esto.

"Las nubes que vuelven el día gris, tarde o temprano se alejarán.

Siempre hay un arca de oro al final del arco iris."

Buena vieja filosofía hecha en casa.

Bien, tengo que irme. ¿Qué harás?

A no ser que ocurra un milagro en los próximos días...

parece ser que voy a deslizarme por ese arco iris.

Aterrizaré justo en el arca...

- ¿Por dónde iba? - "Y además..."

"No veo razón para cambiar...

- ¿Por dónde iba? - "Y además..."

"No veo razón para cambiar las escopetas para inflar los cereales.

Nuestras escopetas actuales son muy silenciosas.

Por ello sugeriría que..."

Otra vez la banda.

¿Cómo se pueden hacer negocios con ese jaleo diario?

Tam-tams, chirridos de la jungla. Son una amenaza para la cordura.

- ¿Por dónde iba? - Tam-tams y chirridos de la jungla.

Los McCorkle hospedaron esa banda en su casa sólo para molestarme.

Por eso han ignorado todas mis protestas.

- Creo que es una nueva banda. - ¿Quién quiere una nueva banda?

Que la formen en alguna cueva.

Lo arreglaré de una vez por todas.

¡Vosotros!

¡Vosotros!

¿Qué ocurre?

Paren este maldito alboroto o lo pararé yo.

Con que Vd., ¿eh? ¿Y quién más?

La policía.

Haré que encierren a estos gandules ruidosos por alterar la paz.

Así que alteramos la paz, ¿no?

¿Y qué pasa con esa escopeta suya retumbando día y noche?

Supongo que es una canción de cuna, viejo canoso.

Esos retumbos son negocios y estamos acostumbrados a ellos.

La banda es negocio y va a acostumbrarse o peor para Vd.

- Conseguiré una orden judicial. - Una orden, ¿eh?

Escuche, viejo tacaño de cabeza blanca...

ha intentado mil trucos para comprar mi casa y ampliar su fábrica.

Pues no voy a vender, Haskel, no a su precio.

Así que adelante. Llame a la poli si cree que echarán a la banda.

Espere y verá.

Adelante muchachos, seguid tocando.

Vaya a buscar a Jasper.

Encuéntrele. No se quede ahí como un maniquí.

¿Tengo que hacerlo todo yo? Jasper...

- ¿Quería verme, CJ? - ¿Por qué no está cuando le necesito?

- Traiga la policía. - ¿La policía, CJ?

O los militares. Esa McCorkle me ha insultado por última vez.

- Pero ya lo ha dicho otras veces. - Esta vez va en serio.

- Esa banda me vuelve loco. Que les detengan.

- Lo haré. - Bien.

Hola señor, qué es una chica, qué aspecto tiene...

La vida será dulce si encuentro una chica que me dé una posibilidad...

Hola, señor...

Me paso el día entero fregando para alejar a mi chica de Shanghai...

Brillo para Vd. 10 centavos de beneficio...

Champú auténtico para sus perros. El auténtico...

Roast beef.

El adivino me dijo que no limpiaría...

- ¿Son buenas las manzanas? - Las vendo a los Ritz-Carlton.

Estarán bien para los McCorkle. Me llevaré media docena.

- Toma, Willie. - ¿Qué soy, un caballo de carga?

- ¿Quiere algo más, Srta. Molly? - No, esto es todo gracias.

Toma, estúpido. Cógelo.

Gracias. Vamos.

No puedas llevar unas bolsas sin quejarte...

No me importa llevarlas.

- Bueno, ¿quién es Vd.? - El chico que lleva las bolsas.

Gracias. Creí que mi hermano Willie estaba detrás de mí.

No, se fue antes que Vd.

Lo siento mucho. Se habrá sorprendido.

Supongo que la vida en la gran ciudad trae una sorpresa tras otra.

- ¿Por ejemplo? - Música que viene del cielo...

- en plena luz del día. - Es en nuestro tejado.

- En su tejado, ¿en serio? - La banda estará en la casa...

- hasta que tengamos un empleo. - ¿Vd. Está en la banda?

Mi hermana Donna y yo cantamos en ella.

Mi hermano toca pero mi madre le da de comer.

Pero es una buena banda, ¿no?

Hay opiniones diferentes por aquí.

¿Los vecinos se oponen?

Los vecinos están...

Tenemos problemas.

Bien, Srta. McCorkle, como ve, vengo con la ley.

- Para protegerse, ¿eh? - Claro que no.

Es el último aviso. Esa música debe cesar definitivamente.

Ya voy, Molly. ¿Qué quiere esa comadreja esta vez?

Sin violencia. Hable con ella, agente.

Hola, mamá.

Vaya compañía, Mac.

- Me envían a dar un ultimátum. - ¿En serio?

La orquesta debe irse. Altera la paz de todo el vecindario.

Todo el vecindario.

- ¿Le molesta, Sra. Papadoulos? - A mí no. Me mantiene joven.

Alterando la paz.

- ¿Y Vd. Qué dice, Sra. Sweeney? - Me va muy bien.

Mi viejo no puede pelear cuando oye música.

Lo harán, ¿no?

Matones, rufianes...

Vuelvan a su perrera y cuéntenselo al viejo Haskel. Váyanse.

¿Qué pasa aquí?

Ha oído hablar de la disputa entre los Hatfield y los McCoy.

Pues ésta es entre los McCorkle y los Haskel.

- ¿Quién? - Venga.

- ¿Qué hace? - Busco uno bonito y blando.

- Cuidado. - Espere un momento.

Podría fallar.

Matones. Pagaréis por esto.

Ahora.

- ¡Cielos! Le he dado a otro. - No, ha acertado.

Corra.

- Espere... - Vamos.

Oh, es sangre. Me han disparado. Me han apuñalado.

- Está bien CJ. Tranquilo. - Llamen a un médico, una ambulancia.

- No es sangre CJ. - ¿No? ¿Entonces qué es?

Jugo de tomate. Alguien lanzó un tomate.

No hay nadie. Pase.

Se conoce bien los patios traseros y las verjas.

Habría llegado antes sin tener que esperarle.

No quería pedirle que llevara mi maleta.

¿Quiere una rosquilla, héroe? Es lo mejor que puedo ofrecerle.

- ¿Héroe? ¿Yo? - Claro.

No me extrañaría que levantaran una estatua de Vd. Tirando el tomate.

- Ya sabe, como el tipo del disco. - Ha sido un accidente.

Ha sido una idea genial. Si supiera cómo odian todos al viejo Haskel.

- ¿En serio? ¿Por qué? - ¿Por qué?

Podría darle una razón por cada dólar que tiene en el banco.

¿Sabe que intenta echarnos porque no le gusta la música?

- Es un poco canalla, ¿no? - Sí.

Créame, el nombre de Haskel es puro veneno por aquí.

¿Ah, sí?

Será mejor que me vaya.

- ¿Por qué tanta prisa? - Debo encontrar un sitio para vivir.

Pensaba vivir con un pariente, pero ahora creo que no es buena idea.

Si le gusta un sitio donde no hay aburrimiento, ¿qué tal éste?

¿Qué pasa aquí? ¿Quién es y qué quiere?

Busca un sitio para vivir.

¿Es otro de la orquesta, o vivirá aquí pagando al contado?

Mamá, es el que ha tirado un tomate al viejo Haskel.

Oh, ¡gracias a Dios! ¿Por qué no me lo decías?

Así que ha sido Vd...

Escuche, no tiene que buscar más. Va a vivir aquí con nosotros.

- Déme la maleta. - Es muy amable pero...

Ni la mejor habitación de la casa no es lo bastante buena para Vd.

Tanto si puede pagarla como si no. Déme la maleta. Vd. No se va.

- Willie, ¿dónde estás? - Molly, te estaba buscando.

He terminado ese arreglo.

- ¿Cuándo ensayamos? - Ahora mismo.

- Lleva esto a la habitación grande. - ¿Sólo yo puedo hacerlo?

No digas bobadas. Siempre te estás quejando.

- Déjame verlo, Horace. - Es bueno. Hazme sitio, Frankie.

Está bien, chicos. Empecemos.

Cuando empieza a cantar los chicos le siguen...

y todos dicen hurra por Pete el flautista...

cuando toca una canción los niños nunca le fallan...

todos cantan con Pete el flautista...

La gente se acerca. Cuando oyen el sonido vienen los Campbell...

Los pies alegres marcan el compás...

empiezan a moverse...

y pronto...

empieza a bailar la gente. Sus corazones están alegres...

cuando él les toca una canción.

Cuando termina, pasan el sombrero para Pete el flautista...

- Lo siento, no quería entrometerme. - A por ellas, chicos.

- No quería estropearlo. - Cállese por favor.

¿Puede leer música? Tóquela así.

- ¿Yo? - Póngase ahí.

Bien Frankie, cógelo.

La gente se acerca cuando oye el sonido...

Vienen los Campbell. Hurra, hurra...

Ahora no falta mucho para que todos bailen.

Sus corazones se alegran cuando les toca una canción.

Cuando ha terminado pasan el sombrero para Pete el flautista.

Pasan el sombrero para Pete el flautista.

Mirad quién está aquí. Grady.

Ha estado aporreando un ritmo fuera, en las basuras.

Una pequeña discusión con el viejo Haskel.

Debías venir antes. Hubieras sido equitativo para siempre.

- ¿Qué ha pasado? - ¡Oh, Dios! Mucho.

Lo que se llama justicia poética.

- Habrá sido bueno. - Ha sido perfecto.

Vamos. Soltadlo.

Bueno, el viejo Haskel vino rabiando...

y le dieron con un tomate.

En toda la cara.

- Era uno blando, naturalmente. - Fue atacar y retirarse.

Nadie sabe quién lo hizo. Espero.

Nadie excepto yo. Pero tengo un gran corazón.

Muchachos, conoced al tirador.

Molly McCorkle, ¿aprenderás algún día a mantener la boca cerrada?

- ¿Qué he dicho? - Demasiado.

Te merecerías una medalla. Siento no poder darte una en lugar de esto.

Bien, muchas gracias. ¿Qué es?

Una orden de arresto por amenazas y agresión. El viejo Haskel lo juró.

Vamos, hijo.

Espera, Grady.

¿Le gustaría darme una patada rápida antes de irse?

No es nada. Ha sido divertido, me lo pasé bien saltando esas verjas.

Si consigo resolver esto, espero que me deje volver alguna vez.

Y gracias por la rosquilla, estaba rica.

- Bien, vámonos, Grady. - Oh, sí.

Caso siguiente.

Párelo todo, juez. Molly, venga. Deprisa. Va a empezar el caso.

Orden en la sala.

Mary McCorkle, siéntese.

Escucha, Mike, no adoptes esa actitud arrogante conmigo.

Siéntate.

¿De qué se trata?

Joven, ¿cómo se llama?

- Mi nombre. - Prefiero su nombre real.

Me llamo James Hamilton...

James Hamilton. Apúntelo.

- ¿Y dónde vive, James Hamilton? - Vive con nosotros en mi casa.

419 de la calle 63.

Ahora, dígame, James, ¿cómo se ha enredado con la ley?

Lancé un tomate.

Es muy modesto. Acertó en toda la cara del viejo Haskel.

¿En serio?

- ¿Por dónde íbamos? - Había lanzado el tomate, señoría.

Ah, sí.

Ahora, dígame, Jimmy...

¿apuntó con premeditación e intención...

de dar en la cara del citado Haskel?

Y el acusado se niega a contestar porque podría incriminarse.

Gracias a Dios, Mike. Tú sí que conoces la ley.

Habiendo valorado los hechos...

este tribunal ordena el aplazamiento del caso...

y la libertad bajo fianza para el acusado...

suponiendo que alguien tenga dinero.

Tenemos 200$. ¿Es suficiente?

Es la cantidad exacta que iba a pedir el tribunal.

- ¿Quién lo tiene? - Lo tengo yo, señoría.

El secretario lo tomará.

Siguiente caso.

- Gracias, Mike. - Silencio, por favor.

- ¿Quiere apartarse? - ¿A quién empuja?

- Yo no empujo a nadie. - Tranquilo, ¿vale?

- No me empuje. - Tendremos doble pulmonía.

Abrid las ventanas, chicos. Huele a tomates rancios.

Muy gracioso, Sra. McCorkle.

Me gustaría que hubiese sido Vd. Quien tiró ese tomate.

A mí también. Sólo que hubiera puesto una piedra dentro.

Con que sí, ¿eh? Bien, déjeme decirle...

Proceda, Sr. Juez. ¿Dónde está el hombre que me agredió?

Si no le importa, llevaré el caso sin sus consejos.

Bien dicho, Mike.

Moveos. Adentro.

Muy bien, llévatelo Eddy.

Traigo una acusación legítima contra un matón...

y antes de que pueda dar mi testimonio...

permiten al gángster que se vaya, debajo de sus narices.

En primer lugar, no estaba debajo de mis narices...

en segundo lugar, el acusado fue puesto en libertad bajo fianza...

y en tercer lugar, esto es desacato al tribunal...

y le condeno a 25 días o 25$.

- Eso no es suficiente, Mike. - Silencio.

Esto es un atropello. Es una parodia de la justicia.

- 50$ o 50 días. - ¿Cómo?

- Decídase. - Está bien 50$...

- por decir lo que pienso. - ¿Valen la pena 100?

De acuerdo, pero espere a las próximas elecciones.

- Espere hasta... - Estoy esperando.

Hasta...

Señoría, parece que no llevo dinero encima.

- Lléveselo, alguacil. - No puede hacerme esto.

- No puede hacerme esto. - Vamos.

¿Y qué tal "Cuando Johnny toca su trompa"?

- Toca algo alegre. - ¿Cuál dices?

"Cuando Johnny toca su trompa."

Tienes que levantarte, estás en el ejército...

Johnny toca la corneta, conoce todas las llamadas...

pero siempre toca mejor cuando toca diana.

Cuando Johnny toca su trompa alterando la paz al amanecer...

tienes que levantarte, estás en el ejército.

Antes de abrir los ojos ya te estás vistiendo...

y de pie, con la gorra del sargento y la escopeta del cabo.

Oh, Johnny toca y toca...

toca para que te vistas...

y te hace lamentar haber nacido.

No hay nada que hacer.

El capitán tiene que hacerlo...

hay que levantarse cuando Johnny toca su corneta...

Toca para quitarte el sueño, toca para sacarte de la cama...

toca para que te pongas en fila y cuelga su cabeza.

Te despierta con esa melodía y duerme hasta mediodía...

tienes que levantarte cuando Johnny toca su corneta.

Está detrás de la barricada y toca su serenata matinal.

El soldado, el cabo, el sargento, el teniente se levantan...

el capitán, el comandante el coronel, el general se levantan...

el ejército se levanta porque hay que levantarse...

cuando Johnny toca su corneta.

Cuando Johnny toca su corneta.

Música. Incluso en la cárcel oigo música.

Se acostumbrará.

Dejadme salir. Sacadme las manos de encima.

Y parad esta tontería. Sólo sois un puñado de matones.

- Jimmy, hijo mío. - Tío Charlie. Qué casualidad.

Es un grave error de la Justicia, pero no pueden hacerme esto.

Pero, ¿y tú qué haces aquí?

Soy sólo otro chico de pueblo que ha encontrado malas compañías.

- ¿Qué pasa, sheriff? - Hay más prisioneros que entregas.

Alguien se ha infiltrado en la prisión.

Estafando a los contribuyentes.

Está bien, dejad paso. En fila, poneos en fila.

- Tú, ¿cómo te llamas? - Haskel.

- Vale. Tenemos un Haskel. - Bien, ponte ahí.

- ¿Cómo te llamas? - Haskel.

Un tipo listo, ¿eh?

Supongo que todos os llamáis Haskel, ¿no?

- ¿Cuáles son tus iniciales? - James H.

- No tengo ningún James H. - Así que tú eres el polizonte.

Sal de aquí. Tendrían que encerrarte por hacer algo tan tonto como esto.

Mi cartera está en la oficina. Cógela y paga mi multa.

- Está bien, Tío Charlie. Hasta luego. - Hasta luego.

- ¿Sabes cantar? - No, odio la música.

Tendremos que arreglar esto, muchachos.

Jimmy, ¿dónde has estado?

¿Yo?

- Tenía que... ¿qué pasa? - Te hemos buscado por la ciudad.

- ¿En serio? ¿Por qué? - ¿Por qué? Vamos.

Jim está aquí. Molly, Jimmy está aquí.

¿No os lo dije? Sabía que volvería.

- ¿Qué ha ocurrido? ¿Dónde estabas? - Me encerraron de nuevo por error.

Ha tenido a los muchachos preocupados.

Estaban ahí sentados, creyendo que les había abandonado.

- ¿Por qué soy tan popular? - Pagaron su fianza con instrumentos.

- Idea de Molly. - Gracias.

Es bonito saber que valgo 200$ vivo.

Última llamada para la cena.

Jimmy, ha vuelto. Comerá en la primera mesa. Cuida de él, Molly.

No toquéis nada. Levantaos todos de la mesa.

¿Qué ocurre?

¿Habéis olvidado que tenemos un nuevo miembro en el clan?

Aquí, al lado de Horace. Willie, levántate.

- Muévete y no te quejes. - No me estoy quejando.

Hola, McCorkle, cantamos orgullosos tu elogio...

- Hola, McCorkle... - Donde nunca se paga...

"Ra, ra" por la universidad y la fraternidad con sabiduría.

Bienvenido a nuestro colegio y mientras marchamos...

nuestra canción cantamos.

Un cuchillo, un tenedor y una cuchara...

tocamos una alegre melodía...

todos os sentís amigos mientras llenáis la tripa...

con un cuchillo, un tenedor y una cuchara...

empieza a "tap-tap" un plato...

tendrás tu deseo favorito.

Olvida tus problemas mientras comes carne...

con un cuchillo, un tenedor y una cuchara...

en la mesa de mamá McCorkle...

tocamos todas las noches...

comemos todo lo que podemos...

Aunque peleemos, nos sentimos en casa...

así que vamos, levanta tu copa...

vamos a beber, apura tu copa...

aún en malos tiempos, estaremos juntos...

con un cuchillo, un tenedor y una cuchara.

Reunidos en la mesa...

somos amigos pase lo que pase...

Reunidos en la mesa...

para comer guisado irlandés...

Guisado irlandés...

Pensión, querida pensión...

de aquí nunca nos iremos.

Pensión, querida pensión...

para nosotros hogar dulce hogar...

Eso ha estado bien.

Ahora puedes considerarte un miembro del clan McCorkle.

- ¿Digo unas palabras? - Si lo haces, moriremos de hambre.

Mira este guisado irlandés.

- ¿Tomates? - Gracias.

- Sírvete. - Tomates, no.

- ¿Qué ocurre? - Nada.

¿Pueden excusarme? No me siento muy bien.

- Debe ser por tanta emoción. - Quizá tenga razón.

La cárcel y todo eso. Me sentará bien tomar un poco de aire.

- Willie, acompáñale. - Claro.

No es necesario.

Quizá sería mejor que subiera a mi habitación un rato.

- Muéstrale su habitación. - Willie hace de todo, menos comer.

Si necesita algo, llame.

- Hogar dulce hogar. - Gracias.

Cuando Johnny toca su corneta...

alterando la paz al amanecer hay que levantarse...

- Indignante. - Cada vez lo hace mejor.

No quiero ser mejor y todavía odio la música.

- Eres tan poco razonable. - De acuerdo.

Inténtalo de nuevo e incluye algunos gestos.

Cuando Johnny toca su corneta...

Alterando la paz en la madrugada hay que levantarse...

Estás en el ejército...

Antes de abrir los ojos ya te estás vistiendo...

El cabo tiene el sargento en atención con su escopeta...

Johnny toca y toca toca para que te vistas...

¿Dónde estabas?

Lo lamentaréis. Mira lo que le han hecho a mi voz.

¿Cómo emitiré esta noche "La Hora de la Felicidad de Haskel"?

¿Habría alguna queja si tuvieras que cancelarlo?

Di que has perdido la voz cantando en prisión.

No seas ridículo.

Damas y caballeros, debido a motivos fuera de nuestro control...

de nuevo les traemos "La Hora de la Felicidad de Haskel con CJ Haskel",

de "Pasteles de Empanadas de Haskel, la comida natural suprema".

Damas y caballeros...

No puedo hacerlo. Estoy enfermo. Me desplomo.

- Jimmy, hazlo en mi lugar. - ¡Oh, no!

El Sr. Haskel estará con Vds. Dentro de un momento.

Damas y caballeros...

Esta noche quisiera compartir un pequeño poema con Vds.

"Todos deberíamos estar agradecidos y felices como la realeza...

el mundo está lleno de belleza.

La lluvia y el sol ayudan a la tierra a cultivar trigo...

Eh, Willie.

- ¿Qué quieres? - Escucha esto.

"El sol en el océano brilla..."

¿Para qué quieres oír eso? Sólo escucha un momento.

"...y los planetas al anochecer...

los pensamientos y lirios, la voluble primavera...

son para disfrutarlos sin gastar una moneda."

- Buenas noches, señor. - Buenas noches, Parks.

Parks...

¿Está en orden la habitación de invitados?

Sí, señor.

Éste es mi sobrino, el Sr. James Haskel.

- ¿Cómo está Vd.? - ¿Y Vd.?

Perdone, ¿su equipaje está en el coche?

Sólo llevaba una maleta y la dejé en...

- ¿Qué estáis cuchicheando? - Empezó Vd., señor.

- He perdido mi voz cantando. - ¿Cantando? ¿Vd., señor?

- Sí, yo... - Iré a buscar mi maleta.

No la necesitarás. Tenemos de todo. Ven.

Bueno, aquí tienes, hijo. Es todo tuyo a partir de ahora.

Estoy tan feliz de tenerte conmigo por fin.

Bueno, gracias, señor.

- Si necesitas algo, está aquí. - Está bien.

Desayunaremos a las 7:30...

después te llevaré a la fábrica y te presentaré.

Lo mejor de todo, voy a ponerte en nómina.

No creo que tengas mucho dinero.

Bueno, tu cajero me pagó un cheque.

¿Un cheque personal? ¿Cuánto?

Era certificado. 214$. Es lo que quedaba cuando cerré la tienda.

Has dejado atrás ese triste episodio para siempre.

Mañana será otro día.

Con más música en casa de los McCorkle seguramente.

Jimmy, esa vieja mujer intenta adrede acabar con mi salud.

- ¿Por qué? - Sólo porque quiero su propiedad.

- Eso es muy poco razonable. - Sí, no lo soporto más.

Tío Charlie, ¿por qué no te tomas unas vacaciones?

¿Y dejar que los McCorkle crean que me echan de la ciudad?

Nada va a impedir que encuentre...

al hombre que me tiró ese tomate.

Ésta es mi habitación, si me necesitas.

Voy a tomar un baño caliente, un ponche y me iré a la cama.

- Buenas noches, Jimmy. - Adiós, Tío Charlie.

- ¿Crees en los cuentos de hadas? - Yo sí...

Sé un lugar donde los cuentos de hadas se hacen realidad...

Cierra tus ojos soñolientos y aparecerá un genio...

Te cogerá de la mano...

y por un cielo bordado de estrellas volarás en una alfombra...

y despertarás en el país de las hadas...

Un príncipe cabalgará por el mar...

y dirá "hermosa dama, sé mi reina"...

en este bello país de la risa viviréis felices para siempre...

si crees que los cuentos de hadas se hacen realidad...

¿Crees en los cuentos de hadas? Yo sí...

Sé un lugar donde los cuentos de hadas se hacen realidad...

Cierra tus ojos soñolientos y aparecerá un genio...

te cogerá de la mano...

y por un cielo bordado de estrellas volarás en una alfombra...

y despertarás en el país de las hadas...

¿Crees en los cuentos de hadas?

- Gadzooks, detén esa música infernal. - Viejo mandril canoso, es sólo...

- Cállese. Jasper. - Sí, CJ.

- Ve a cogerles, Jasper. - De acuerdo, CJ.

Corre, Jimmy. Salva tu vida.

Un príncipe cabalgará por el mar...

Corre, Jimmy, salva tu vida.

Cuidado. Tiene un hacha.

Espera un momento.

Oh, vaya sueño he tenido.

Bueno, sigue soñando.

Para mí está bien.

Buenas noches.

Buenas noches.

Hola, ¿ocurre algo?

- Te oímos en la radio. - ¿Me oísteis?

¿No fue horrible?

- ¿Lo ha oído Molly? - No.

¿No lo ha oído? Eso es bueno.

Y bien, ¿qué hay entre tú y CJ Haskel?

Bueno, más vale que os lo diga, es mi tío.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Mira, puedo probarlo. Es una carta. James Hamilton Haskel, soy yo.

- ¿Queréis leerla? - No, he leído bastante.

¿Qué es esto? ¿Qué haces aquí?

Casi me olvido. Los 200$. Podéis desempeñar vuestros instrumentos.

- ¿Te lo dio tu tío? - No conoces a mi tío.

- Gracias, Jim. - No importa.

Me gusta la gente de esta casa, sobretodo, bueno, todos...

Me gustaría vivir aquí siempre...

pero en cuanto Molly se entere de quién soy...

- me echará de una patada. - Supongamos que no se entera.

Estaría muy bien, pero...

Mira, has sido un buen chico. No tenías por qué traer esa pasta.

- Estoy de tu parte. ¿Y tú, Horace? - Claro. Estoy contigo.

Muchas gracias. Esto es...

Pero aún tengo problemas. Molly acabará por enterarse de quién soy...

igual que el viejo Haskel sabrá quién tiró ese tomate...

y no funcionará.

- De uno u otro modo estoy acabado. - ¿Cómo va a enterarse tu tío?

Bueno, me verá en el juicio, ¿no?

¿Qué pasaría si Tío Charlie no se presentara al juicio?

El caso sería sobreseído.

- Ahí está. Nos desharemos de él. - ¿Cómo?

Haremos que Red le atropelle con el camión de los helados.

¿Crees que podría? No podríais hacerlo.

¿Cómo que no? A Red le encantaría. Voy a buscarle.

Espera. ¿No podríais hacer algo menos drástico?

¿Alguna idea?

Sí, será mejor que vuelva a Point Chervis.

Tío Charlie es duro de pelar y por lo que ha dicho esta noche...

será mejor que busquéis otro sitio para ensayar.

Bien, hasta luego, Horace, muchachos.

- Willie, gracias por todo. - Hasta luego, Jimmy.

Jim, espera un momento. Ya lo tengo. La banda.

- No le gusta. - No, en absoluto.

Venid.

Jimmy.

Jimmy.

- Aquí viene. ¿Funcionará, Horace? - Si esto no se cae.

- Sí, Tío Charlie. - Jimmy.

¿Qué haces aquí abajo? ¿Quién es este hombre?

Bueno, me preocupabas, no podía dormir...

e hice venir a un especialista. El profesor Heidt. Mi tío Charlie.

Tonterías, no necesito un médico. Como mi propia comida natural.

- Son los nervios los que me fallan. - Por eso estoy aquí, Sr. Haskel.

Relájese, por favor.

¿Cómo puede uno relajarse con esa música?

- ¿Música? - ¿Música?

- ¿Qué música? - Esa horrible música. ¿No lo oyen?

¿Ve lo que quiero decir?

Os digo que oigo música. Quizá es la radio de la biblioteca.

- No es la radio. - ¿Aún la oyes, Tío Charlie?

Sí, todavía está sonando.

Sr. Haskel, dígame, ¿de dónde parece que viene la música?

No lo sé, un momento. Se lo diré.

Está aquí. Justo aquí debajo.

- Tío Charlie, vuelve a la cama. - La oigo, Jimmy.

Aquí...

Aquí está. Justo aquí. Viene del horno.

Música en el horno. Escúchelo Vd. Mismo.

Jimmy, por favor, díselo, ¿no lo oyes?

Que venga Parks, él me sacará de esto.

Parks me apoyará. Ya lo verás.

¿Qué?

Mira, no me digas que no oyes nada.

- Ah, sí. - Empezaba a ponerme nervioso.

- Un bello cuarteto de cuerda. - Son clarinetes.

- Clarinetes en el teléfono. - Te digo que oigo clarinetes.

- Son clarinetes. - No quieras complacerme.

Está bien. Tomemos un poco de aire. No hay por qué preocuparse.

No me ocurre nada.

Jimmy, mira. Doctor... ¿qué veis?

- ¿Qué quieres que veamos? - Chicas bailando en el césped.

- ¿Dónde? - Allí.

Muñecas de papel bailando en el césped.

Muñecas de papel. Tienes razón. Estoy muy enfermo.

He perdido los nervios. Doctor, ¿qué debo hacer?

Sr. Haskel, a sus nervios les conviene un largo descanso.

- Salga de la ciudad. - Lo haré.

- Me iré a la montaña. - Te ayudaremos a hacer el equipaje.

No, hasta que encuentre al que tiró ese tomate.

Pero tu salud es más importante que ese estúpido tomate.

- Sí, tiene razón. - Deja que me encargue de ello.

Encontraré a ese chico. Puede decirse que ya está en la cárcel.

Mientras descansas, se encargarán de él. No te preocupes por eso...

- y yo soy quien puede hacerlo. - Bien.

Tomaré el primer avión por la mañana.

¿Qué pasa ahora?

La música ha cesado.

- Todo menos el contrabajo. - Lo ves, ya estás mejorando.

Sr. Haskel, ¿qué puedo hacer por Vd.?

Venía a ver si podíamos hacer "La Hora de la Felicidad de Haskel"...

un poco feliz.

Bienvenido forastero. Siéntese. ¿Qué va a tomar?

- Bueno... - Hola, Sr. Backus.

- ¿Para qué es esta reunión? - Para discutir el programa.

Sabe que me encargo del programa mientras el Sr. Haskel está ausente.

- Me lo confió implícitamente. - Bueno, no al 100º/º.

Perdón.

Tengo una nota de mi tío en la que me hace responsable del programa.

No ha tardado nada en hundirme, ¿verdad?

¿Cómo sé que no ha escrito eso Vd. Mismo?

- Sr. Louderman, no habrá cambios. - Me gustaría hablar con Vd.

Sí, será mejor que lo aclaremos.

Vuelvo enseguida.

- Y quiero hacer otras mejoras. - Diga.

- Me gustaría usar una banda. - No, estamos saturados.

No, pero ésta es ideal porque mi tío los odia.

- ¿Cómo? - Por eso se ha ido a Canadá.

¿Para qué quiere ponerlos en su programa?

Es difícil de explicar, la banda tendrá una oportunidad...

y entonces tendrán que agradecérselo a mi tío y él se sentirá muy bien.

- Allí en Canadá. - Sí...

- y también hay una disputa. - ¿Una disputa?

- Y también hay una chica... - ¿Una chica?

Suena un poco confuso, ¿no?

- Bueno no, suena muy bien. - ¿Sí?

Tocaréis el jueves por la noche en el East Chester Country Club.

- ¿Cómo lo conseguiste? - Sólo empecé a hablar...

el tipo escuchaba. Estoy tan sorprendido como vosotros.

- ¿Cuánto sacaremos por eso? - Nada.

- ¿Nada? - No, no sacaréis nada.

¿Es diferente de tocar para los vecinos y para el viejo Haskel?

¿Qué sacamos de ello? Al menos, tenemos una oportunidad.

- Yo acepto. ¿Qué podemos perder? - Yo estoy de acuerdo.

Oiga, déme un empujón.

"Bon soir, monsieur".

- ¿Qué ha dicho? - "Bon soir, monsieur".

Y me ha hecho arrastrar esto por la montaña durante horas...

para llegar a un sitio donde nadie habla inglés.

¿Qué clase de guía es Vd.?

"Eh, monsieur, ave-vous machine... talkie-talkie?"

No, creo que no. Tengo uno bueno allí.

No soy un vendedor ambulante. Éste está estropeado...

Quiero oír un programa de América que empieza a las 8.

Vd. Mismo.

Toma. Quita esta avalancha de mi espalda.

Gracias. Estamos a punto de empezar nuestra emisión.

Bien chicos, allá vamos. Buena suerte.

¿Estás asustada? Respira profundamente.

Buenas noches, "La hora de la felicidad de Haskel" llega...

desde el comedor del exclusivo East Chester Country Club.

Esto marca la primera actuación en el aire de una nueva banda...

- "Horace Heidt"... - Música, en mi programa.

Gracias y buenas noches, damas y caballeros. Soy Horace Heidt.

El primer número de nuestro programa es "Broadway caballero"...

interpretado por la Srta. Molly McCorkle.

McCorkle.

Y aquí está, la encantadora Molly.

Es encantador, alarmante, cautivador y alegre.

Primero te roba el corazón, después lo rompe.

Te hablará de noches tropicales, te hará soñar miles de placeres.

Primero te cogerá la mano, dirá que eres distinguida gitana.

Pronto pensarás como él.

- Nunca ha ido al sur de la frontera. - Nunca ha estado en Argentina.

Al acariciarte, olvidarás que es el caballero de Broadway.

- Sur de Broadway. - Te cogerá y dirá "Señorita"...

debes quedarte en mis brazos.

Y por su dialecto nunca sospecharías...

- que es un caballero de Broadway. - Sur de Broadway.

Durante el día pasea por la avenida.

Más tarde le encontrarás con 1 ó 2 chicas y una tercera a la vista.

- Te llevará a los sitios alegres. - Conocerás todos los cafés latinos.

- Te dará tanta emoción. - Y luego te tenderá la cuenta.

- El encantador caballero de Broadway. - Sur de Broadway.

Cuando "Madame Lazonga" aprendió la conga...

juré darle una lección y la despedí.

Parecía que había amor en flor de pronto en alza.

Otra chica tomó el relevo.

Sé que si le conoces vas a caer.

Su método es fácil, las coge todas.

Te cantará una serenata con una guitarra melódica.

Sacarás el tema del baile y todos sus alumnos dirán...

que es un imponente payaso, que nadie por aquí baila...

- como el caballero de Broadway. - Sur de Broadway.

Te dirá que vive en la casa más grande de Argentina...

pero sabemos que su hacienda es una pensión, la del Sr. Krause.

Es un tipo tan impetuoso, un tipo con su día de suerte...

porque sabemos, amigo, que en realidad es de Oswego.

Para un caballero de Broadway lo hace bien.

Cierra tu corazón o lo destrozará, él es el principio de tus problemas.

Crees estar en la cima y casi caes. Tu sueño se irá como las burbujas.

Estarás contenta de haberle conocido...

porque nunca olvidarás al caballero de Broadway.

En el sur de Broadway.

Molly, has estado magnífica.

Ponte esto antes de que cojas un resfriado. ¿Sabes que decían?

Muchos decían que la orquesta valía 1.500$ por semana.

¿1.500$ a la semana? Jimmy, esto significa que somos un éxito.

Me han traicionado. Tráeme una copa.

Bandas, "Country Clubs", los McCorkle. Tráeme una copa.

- Y ahora quiero decirte... - Te ha costado mucho llegar a esto.

No, es algo que me preocupa.

- No sabes nada de mí. Quién soy. - Como si cambiara algo...

- Bueno será mejor que te lo diga... - Ah, aquí estás.

- Váyase. - Causando una buena impresión.

Será diferente cuando se lo cuente a su tío.

CJ no pagará sus flirteos.

- ¿Haskel es tu tío? - Sí...

es lo que intentaba decirte. Deja que te lo explique.

No hace falta ninguna explicación. Todo es obvio.

Viniste a nuestra casa. Fingiste que nos ayudabas y creí...

Un momento, deja que te lo explique.

Qué truco más barato. Eres un Haskel.

Jimmy, Molly, callaos. Pueden oíros ahí afuera.

Pues muy bien.

Hola a todo el mundo. Les traigo buenas noticias.

Desde el próximo jueves, el Sr. Haskel, el patrocinador...

regalará a alguien 1.000$ cada semana.

¡1.000$ cada semana! ¡Es mentira!

¿No es generoso, amigos?

Ahora, Sr. Haskel, apáñeselas para salirse de ésta.

Será mejor que vuelva a casa. ¿Cuánto tiempo tardaré en salir?

- El primer porteo tarda 2 días. - ¿Cuánto tardó en llegar aquí?

- Una semana. - Con suerte volverá en una semana.

Una semana, vamos.

Jimmy...

Jimmy, hijo. Felicidades. Es una idea genial.

- ¿Cómo se te ha ocurrido? - Inesperadamente.

"La Hora de la Felicidad de Haskel" despierta el interés del país...

con el anuncio de que se regalarían 1.000$ semanales.

- Lo he leído en los periódicos. - Aquí está el Sr. Haskel.

- Buenos días. - El Sr. Chalmers, abogado de su tío.

Buenos días. No le robaré mucho tiempo...

- firme este papel, por favor. - ¿Qué es?

Una declaración. Vd. No autorizó a esa Srta. A anunciar eso anoche.

Que lo hizo para perjudicar a su tío. Ahora firme, por favor.

- Espere un momento. - No hay por qué preocuparse.

Le garantizo que podemos ganar el juicio contra los McCorkle.

No podrán pagar y nos quedaremos su propiedad.

- Su tío lleva años intentándolo. - Ahora firme, por favor.

No me gusta que me den órdenes. Tampoco firmo nada antes de leerlo.

- ¿Cómo les gustaría salir de aquí? - No me pegue otra vez. Llevo gafas.

- Sr. Haskel, su... - Buenos días, señor.

- Muy bonito, Parks. - Gracias, señor.

¿Por qué no coges el teléfono?

Diga. Oh, Jimmy, hijo, ¿cómo estás?

¿Quieres hablar con Molly?

No creo que sea un buen momento.

Espera un segundo.

Libra tus propias batallas. No lo haré por ti.

- ¿Sí? - Odio molestarte, pero es importante.

Esa oferta de 1.000$ que hiciste fue idea mía, ¿vale?

Si alguien te pregunta algo, sigue el consejo de Grady.

Nadie me dice que cierre la boca, ¿por qué debo hacerlo?

Si no lo haces, os quitarán la casa.

¿Es otro de tus trucos? No necesito tu ayuda. ¿Qué?

No seas estúpida, no lo hago por ti. Es por mamá y los chicos.

Disculpe, el Sr. Louderman y el Sr. Sampson.

- Hágales pasar. - Sí.

- Hola. - Hola, Jimmy, felicidades.

Su programa fue un éxito. Telegramas, llamadas.

- Disculpe, éste es el Sr. Sampson. - ¿Cómo está Sr. Sampson?

- ¿Quieren sentarse? - Sí, gracias.

El Sr. Sampson es investigador del gobierno federal.

- ¿Qué tiene que ver el gobierno? - Sólo nos preocupa un detalle.

El método que usará para regalar ese dinero.

Bueno, eso no debería ser difícil.

Nunca he oído que alguien tuviera problemas por dar 1.000$.

Comprenderá que no puede ser una lotería.

El gobierno no permitirá sorteos o rifas de ningún tipo.

Lo entiendo. No, no será eso.

- ¿Y si fuera un concurso? - Me temo que no.

Se dijo que el dinero se daría por el aire, no al público de un estudio.

Eso lo complica un poco, ¿no?

Y si cogemos un listín de la ciudad y le clavamos un alfiler...

y damos los 1.000$ a quien hayamos pinchado.

El listín es local. Esto se ha convertido en un asunto nacional.

Olvidémoslo todo y no demos el dinero de mi tío.

Se prometió ese dinero y hay que regalarlo.

Sí, de otro modo mi empresa perdería la franquicia.

- El negocio de su tío se arruinaría. - Y a Vd. Le caería multa y prisión.

Esto es genial. Bueno, no tengo elección, ¿verdad?

O doy ese dinero y voy a la cárcel, o no lo doy...

y voy a la cárcel.

Pásame la sal.

Aún te lamentas por Jimmy. Créeme, no le verás más.

Seguro que está contento de ver qué clase de chica eres.

- Está bien, mamá. - No está bien.

Un muchacho como Jimmy se merece una chica que realmente le quiera...

tanto si se llama Hamilton o Haskel o Hassenpfeiffer.

- Espero que estés satisfecha. - ¿Qué ocurre ahora?

Nadie sabe cómo regalar esos 1.000$.

- Jimmy irá a la cárcel por ello. - Es terrible.

Pero Jimmy no es el responsable. Él no hizo la oferta, la hice yo.

Dijo que es su programa y que cargará con la culpa.

¿Y te quedarás mirando cómo ese chico va a la cárcel?

- Pero Jimmy me dijo... - Ya sé lo que te dijo y por qué.

Para mantener un techo sobre nuestras cabezas.

Preferiría perder la casa que el orgullo.

Mamá...

me he sentido así toda la semana.

Sí.

No. Todavía no.

Bueno, alguien tendrá que pensar algo. Y pronto.

El programa es esta noche, no el mes que viene.

No estamos más cerca de la respuesta que la semana pasada.

Diga.

Lo tengo. Me levanté esta mañana y se me ocurrió de repente.

- ¿De qué se trata? - Miren.

Cogeremos esa gran bola de vidrio que usan para los números.

- Ya está. - Hijo, estoy orgulloso de ti.

- Eso funcionará. - No, caballeros.

- ¿Qué ocurre? - El gobierno prohíbe las loterías.

No, todavía no.

Vuelvo ahí a ver si puedo idear alguna otra cosa.

- ¿No estarás durmiendo? - Hace días que no duermo.

Sólo tomo aspirinas y como cacahuetes.

- Caballeros, ya lo tengo. - ¿Qué?

Es la primera vez que consigo ganar este juego.

- Sí. - Mira...

por qué no os vais todos a la radio. Quizá a solas podría pensar en algo.

Vale, Jimmy. Nos vamos. Sampson, vámonos.

Sí. No. Aún no.

- ¿Podría descolgar el teléfono? - Gracias, señor.

- ¿Estás bien, Jimmy? - Empiezo a recuperar el aliento.

Será mejor que pienses algo.

- Las 7:30. ¿Hay algo de Jimmy? - No, nadie coge el teléfono.

- ¿Cuándo estaremos en el aire? - Cuando los relojes marquen las 8...

De costa a costa.

Ya va, Sr. Haskel.

Ya era hora. ¿Por qué no contestaba al teléfono?

- Verá, Srta... - Hablaré en... ¿Qué le parece?

Vamos. Despierta. Levántate.

- No puedo hacerlo, va contra la ley. - Vamos. Soy Molly. Levántate.

- Tú. - Sí, soy yo. Vamos.

Supongo que quieres saber cómo voy a dar esos 1.000$.

No tengo ni la menor idea, vete a casa.

Que vaya a casa dice.

Bajarás tan deprisa como puedas. Ponte de pie, gran hombre.

Si crees que los McCorkle dejarán que un Haskel...

libre sus batallas por ellos, te equivocas.

Si crees que los Haskel dejarán que los McCorkle...

les traten a patadas, tú también te equivocas. Vamos, vete.

Aún quieres dormir, ¿eh?

Sólo un segundo. No te atrevas...

- Srta., no puede hacer eso. - ¿Dónde está el teléfono?

- A ver, ¿qué haces? - Contar lo que pasó exactamente.

- No lo harás. - Sí.

- Dame eso. - Lo he decidido.

No dejaré el teléfono. Está bien.

Hay millones de teléfonos.

- ¡Eso es! - ¿El qué?

Manecillas dando vueltas. Millones de teléfonos y guías telefónicas...

Parks, y no es una lotería.

Déme mi abrigo.

Adiós.

ENTRAD A AL ESCENARIO EN EL AIRE

"La Hora de la Felicidad de Haskel" presenta...

"El arca de oro"...

actuando Horace Heidt y sus músicos.

Y no olviden que antes de terminar el programa...

daremos 1.000$ en metálico.

El método se anunciará después.

Ya venimos, somos la brigada de músicos.

Es el asalto de la brigada Heidt.

- Estoy aquí, CJ. - Jasper, ¿paraste el programa?

- No pude. Está en el aire. - Lo pararé aunque tire el estudio.

¿Por qué me metí en el negocio de la radio?

¿Dónde ha estado? ¿Tiene alguna idea?

Sí. Es esto. Cójalos.

- ¿Qué son? - Guías de todo el país. Dame ésas.

Id a buscar el resto.

Dejen paso.

Daremos el dinero por teléfono, ¿vale?

Dividid los libros en secciones de 500 páginas.

- Numeradlos todos. - ¿Os ayudo?

- Después de ti. - Gracias.

Bonita manera de andar. Vamos Parks, tenemos que irnos.

Lo mismo te digo. Trabajo refinado.

Damas y caballeros oyentes, aquí están las noticias que esperaban...

los 1.000$ que prometimos se regalarán por teléfono.

Están regalando mi dinero...

y no lo consentiré. Cancelaré mi contrato, entero.

Yo os telefonearé. Llevadme a un teléfono.

Ahí hay una rueda. La tomaremos prestada.

Vosotros vais por detrás, cuando grite Snookie, la cogéis.

- ¿Cómo que Snookie? - Idos.

Snookie, ¿dónde has estado cariño?

¿Por qué me dejaste en Battle Creek?

- Señora, yo... - Pero si no eres mi Snookie.

Tiene carácter. ¿Qué les parece?

Me han robado.

Policía. Policía, me han robado.

Abran paso.

Hola, pequeño. ¿Podría usar tu teléfono?

Mamá, Daniel Boone quiere usar nuestro teléfono.

Nadie va a usar este teléfono hasta que den esos 1.000$.

Vagabundo. Daniel Boone...

Cuidado.

No puede entrar ahí. No es un programa rústico.

- No soy rústico. Soy CJ Haskel. - CJ...

- ¿cuándo ha llegado? - Louderman, quiero hablar con Vd.

Bien, Horace. Adelante.

Y ahora, la rueda está lista. Lista para la primera vuelta...

para determinar el número del volumen. Larry, adelante.

Y allá va. Ahora para el primer número del volumen.

Deseamos que su nombre esté en ese volumen, damas y caballeros.

Y además, no voy a regalar ni un penique.

Hay 3 hombres que están suplicando comprar el programa.

- Deben de estar locos. - ¿Ah, sí?

Representan la agencia publicitaria más importante del país.

¿Cómo? Un momento.

Queremos que sea Vd. La persona afortunada...

mientras la rueda gira lentamente...

un poco más adelante y sigue y sigue...

- es el 124. - 124.

124, 124...

Aquí, lo tengo.

Vamos a por la segunda vuelta, para determinar el número de página.

Es la vuelta que decidirá la página del volumen que escogimos.

La página que tendrá el nombre del "arca de oro" de 1.000$.

- Caballeros, el Sr. Haskel. - ¿Cómo están?

La mejor publicidad que jamás he visto.

- ¿Quiere venderlo? - Le daré 20 mil, ahora mismo.

- ¿Tan bueno es? - Yo le daré 30.

Intentando robarlo, ¿eh?

Y la rueda gira despacio para encontrar la página y se para...

- y es la página 66. - Página 66.

66.

La tengo.

Y la última vuelta para saber el nombre de la persona de la página...

que recibirá la llamada de oro. Larry, empújala.

Allá vamos. Esta vez para los nombres de la página...

para encontrar el nombre al que daremos el "arca de oro" de 1.000$.

Está abajo y vuelve un poco pero cada vez más...

y más despacio y aquí está... nuestro listado es 38.

Número 38.

10, 20, 30...

1, 2, 3, 4, 5, ,6, 7, 8...

El nombre es Sr. Olaf Swenson...

3 R J Ring 7.

Plunkett, Minnesota.

Plunkett, Minnesota.

Póngame con el Sr. Olaf Swenson...

3 R J Ring 7. Plunkett, Minnesota.

Sí, sí, ya voy...

Sí, diga.

Parad el reloj, chicos.

Hola, ¿es Vd. El Sr. Olaf Swenson?

Sí, soy Olaf.

¿Un arca de qué?

Mil... Me dan...

Mire no tengo tiempo para tejemanejes.

¿Me dan mil dólares?

Helga.

Han hecho desmayar a mi Ole.

¿Cómo?

Mil...

Hola...

¿Hola...?

Amigos, se han quedado mudos.

Es una idea de un millón de dólares y es todo mío.

- Así que le devolvieron vivo. - ¿Qué hace aquí?

- Disfrutando de nuestro programa. - ¿Su programa?

¿Con qué intenta engatusarme ahora?

- Me pertenece a mí, ¿entiende? - Con que sí, ¿eh?

Todo fue idea de Molly y si intenta decirme otra cosa...

- ¿Quién es Molly? Le diré... - CJ...

- Le hemos sacado de este lío. - No es responsable del programa.

La Srta. McCorkle es la responsable de todo.

- Muy bien. - ¡Imbéciles!

¡Majaderos! Salgan de aquí.

- Así se habla, Charlie. - ¿Charlie?

- Y Molly es la responsable de todo. - Sí.

- ¿Dónde vas? - Fuera.

Horace consiguió la comunicación telefónica, supongo que todo va bien.

Sí, todo va bien.

Sí, supongo que son cosas que pasan.

Los McCorkle son alérgicos a los Haskel.

- Y viceversa. - Sí, y viceversa.

- Adiós, Molly. - Adiós.

- Bien, Jimmy. - Oh, Tío Charlie.

- Ven conmigo. - Tú también estás en esto.

Les presento a los 2 jóvenes que originaron este programa...

y que desde ahora estarán en "La Hora de la Felicidad de Haskel"...

la Srta. Molly McCorkle y mi sobrino, el Sr. James Haskel.

Dígales lo feliz que se siente.

Quiero decir que estoy muy feliz porque todo ha salido bien.

La razón por la que es tan feliz es porque nos vamos a casar.

Srta. McCorkle, apáñeselas para salir de ésta.

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