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�Dra. Han?
El Dr. Keith desea que acuda a urgencias lo antes posible.
- �Qu� ha ocurrido, John? - La ha atropellado un coche.
- �Qui�n es? - Una refugiada china.
Una de los 3.000 de hoy. Llegan todos los d�as.
- �Tiene familia? - En el momento del accidente, estaba sola.
Oc�pate de ella. Le he dado pantopon. Podr�a tener lesiones internas.
Muchacho, ll�vela a rayos X.
Oficial, venga conmigo a redactar el informe.
Dra. Han, soy Mei Loo. �Se acuerda de m�?
Mei Loo, casi no la reconozco. �Es �ste el ni�o que estaba enfermo?
Ahora es mi marido. C�relo, Dra. Han.
No tenemos dinero, pero venderemos al ni�o.
Es inteligente y est� bien formado. Provenimos de una buena familia.
Haremos lo que podamos, Mei Loo.
Pero no intente vender a su hijo. De todos modos, no podr�a.
Yo me ocupar� de �l. El Dr. Sen est� en camino.
- Ojala pudiera dividirme. - Tienes que divertirte.
- Ojala pudiera dividirme. - Tienes que divertirte.
Esta tarde voy a un c�ctel. Podr�as acompa�arme.
El Dr. Sen se ocupar� del caso.
�Por qu� no? Cierto equilibrio me devolver� el sentido del humor.
�Hay alg�n lugar mejor para vivir que Hong Kong?
Tienes diez criados por el precio de uno.
Pronto ser�n doce. Shanghai ha ca�do. Los rojos no tardar�n en dominar China.
Tenemos que mantener la cabeza fr�a.
Espero que escriba algo espantoso sobre esos chinos desagrade...
John Keith.
Ahora s� que la fiesta es un �xito.
Adeline, �sta es Han Suyin, mi amiga y colega.
Han Suyin, me parece como si la conociese desde hace mucho.
- Dicen que es una gran artista. - Soy m�dico.
Los m�dicos son artistas a su manera.
Cuentan maravillas de usted. John, conoces a todo el mundo, �no?
- Suyin, no esperaba encontrarte aqu�. - Prescripci�n facultativa.
- Su marido dirige un hospital. - D�jeme hablar con �l, Dra. Han.
Podr�a haber un puesto para usted.
- Gracias, pero ya tengo trabajo. - Eso est� bien.
Pues no hace falta decirle nada. Quiero presentarle al padre Lowe.
�I tambi�n acaba de escapar de China.
Yo no acabo de escapar. He estudiado medicina en Inglaterra.
Hace a�os que no voy a China.
- Pero usted es china. - Eurasi�tica.
Mi padre era chino. Mi madre era inglesa.
Pero me considero china.
S� c�mo se siente. Cuando me pongo un vestido chino, me siento china.
Invirtiendo capital en Hong Kong, pueden doblar su dinero en tres meses.
Invirtiendo capital en Hong Kong, pueden doblar su dinero en tres meses.
Dinero. Qu� tema tan s�rdido. Te presento a la Dra. Han.
Este mercenario es mi esposo.
- Encantado, doctora. - Y �ste es el padre Lowe.
- El Sr. Beager, el Sr. Wong y el Sr... - Bohannen.
S�. La Sra. Wong, Madame Monet, el Sr. Daney y Fiona Manton.
El padre Lowe viene del norte de China.
La gente buena se est� marchando.
- A m� me expulsaron. - Aceptan el comunismo por el arroz.
- S�lo por el arroz. - Yo los amaba.
Los conoc�a a la perfecci�n, pero me echaron de all�.
Cuando vuelva, China habr� cambiado mucho.
- �Piensa volver, doctora? - No nos dir� que es comunista.
No, pero estudi� medicina para ayudar a mi pueblo.
Como todos los chinos, estoy fascinada por mi pa�s.
- La matar�n. - Espero que no.
- No soy pol�tica ni misionera. - Debo decir...
...algo a los dem�s invitados.
- Yo le ense�ar� esto a Suyin. - Gracias, John.
- Vaya, no doy una. - En absoluto.
- �Has recuperado el equilibrio? - S�, y mi sentido del humor.
Hab�a o�do que estas fiestas eran...
- He olvidado el abanico. - �D�nde?
Lo habr� dejado por ah� al servirme un c�ctel.
Yo te lo traigo. Espera aqu�.
- Dra. Han. �Es suyo? - Gracias.
- Y esto tambi�n. - Gracias.
Soy Mark Elliott. Una fiesta algo aburrida, �no?
No, gracias.
- Soy una invitada, Sr. Elliott. - Yo tambi�n lo soy.
Eso me da derecho a decir que es aburrida.
Se supon�a que deb�a conocerla hace dos semanas.
Fred Dixon me escribi� y me pidi� que la buscara.
No lo hice porque pens� que ser�a una intelectual con gafas.
�D�nde est� el Sr. Dixon?
Est� a�n en Malaya.
Cene conmigo esta noche. Soy un hombre muy agradable.
- Seguro que lo es, pero tengo guardia. - �Cu�ndo termina?
Si estuvi�ramos en Chungking,
mi tercer t�o considerar�a imperdonable que aceptase.
Ninguna joven china cenar�a con un americano al que no conoce.
- Esto no es Chungking. - Sigo siendo china.
Es medio europea. He o�do c�mo lo dec�a.
�No quiere pens�rselo su parte europea?
- �Por qu� no me llama al hospital? - Lo har�.
- Ya veo que lo has encontrado. - El Sr. Elliott, el Dr. John Keith.
- Nos conocemos. Me alegro de verle. - Lo mismo digo.
A�n no me creo que sea m�dico, doctora.
Qu� pena que no tengamos un bistur�.
Har�a una peque�a incisi�n para intentar convencerle.
H�blame de Mark Elliott.
No s� mucho. Trabaja para un diario.
Lleva aqu� un par de meses. Es reportero. �Por qu�?
Me ha invitado a cenar.
- �Has aceptado? - No lo he decidido.
- Est� casado, Suyin. - T� tambi�n y salgo contigo.
Pero yo quiero a mi mujer y �l no.
�Por qu� sabes tanto?
Hong Kong es un sitio peque�o.
No me gusta ser chismosa.
No me interesa nada el Sr. Elliott.
De todos modos, dudo que llame.
- Al habla la Dra. Han. - �Tiene guardia el mi�rcoles?
Los mi�rcoles por la tarde libro.
Es el Festival de la Luna. �Le apetece cenar conmigo?
- �D�nde puedo recogerla? - Bueno...
Le esperar� a las seis en la entrada de personal.
- Lleva ropa europea. - Es mi parte europea la que ha venido.
- �No querr� entrar a cambiarse? - Por supuesto que no.
- Me encant� el vestido del otro d�a. - Se lo regalar�.
- �Es usted reportero? - Por favor, soy corresponsal.
- �Qu� diferencia hay? - Unos cien d�lares a la semana.
El cielo est� despejado. Un buen augurio para el festival.
He encargado luna llena para usted.
He encargado luna llena para usted.
- �Ha estado alguna vez en Pek�n? - Muchas veces.
En Pek�n, la luna es m�s grande que en ning�n otro lugar del mundo.
Eso no es cient�fico. Es igual en todas partes.
No, la luna es m�s grande en Pek�n. Mucho m�s que en Hong Kong y Londres.
Est� bien, si insiste...
�Cu�ndo estuvo all� por �ltima vez?
En 1939, estuve estudiando en la Universidad de Pek�n.
Pues yo ya no estaba all�. Llegu� a Inglaterra en 1939.
�D�nde estaba en 1940?
- En Italia. - Yo en Malaya.
El destino jam�s nos ha puesto en el mismo lugar al mismo tiempo.
Tal vez el destino nos depare algo por fin.
No creo.
No creo que el destino nos depare nada.
Es m�s, estoy convencida.
- �Qu� es todo ese ruido? - Una nube amenaza la luna.
Debemos hacer ruido para asustarla,
o el a�o ser� desfavorable.
- �De verdad se cree eso? - Por supuesto.
Si no crey�ramos en lo incre�ble, �qu� le ocurrir�a a la fe?
�Ve? Ya se ha asustado la nube.
Es un buen augurio.
Me pregunto si los selenitas celebran el Festival de la Tierra
y gritan para apartar las nubes.
Me gustar�a pensar que s�.
�se es Maxwell Luderman, el industrial.
Acaba de volver de Pek�n.
Quer�a pedirle unas declaraciones.
�No es el tercer hombre m�s rico del mundo?
El primero.
Si quiere entrevistarle, �por qu� no se lo dice ahora?
No creo que le gusten los corresponsales.
Adem�s, me gustar�a terminar nuestra peque�a entrevista.
�Me est� entrevistando?
�Por qu� est� tan segura de que el destino no nos depara nada?
Porque s�lo me interesa una cosa: La medicina.
Y porque me conozco.
Parece muy segura de s� misma. Dudo que nadie lo sea tanto.
S�lo ha existido un hombre en mi vida.
Mi marido. Era general nacionalista.
Los comunistas lo capturaron y lo mataron.
Ahora, s�lo veo el coraz�n desde el punto de vista m�dico.
Seguro que es una buena doctora.
Aun as�, creo que el destino podr�a depararnos algo.
- �Por qu�? - Porque est� usted en una torre,
y lo malo de una torre de marfil es que suele atraer los rayos.
No me caer� ning�n rayo, Sr. Elliott.
Su honorable pescado, se�or.
Gracias por la luna,
por el honorable pescado y por una velada muy agradable.
De nada. No recuerdo la �ltima vez que disfrut� tanto de una velada.
De nada. No recuerdo la �ltima vez que disfrut� tanto de una velada.
- Buenas noches. - Quiero decirle una cosa. Estoy casado.
- Ya lo sab�a. - �Y aun as� ha salido conmigo?
Si estaba felizmente casado no corr�a peligro,
y, si no lo estaba, eso no cambiar�a nada.
�La ver� de nuevo?
- Creo que no. - Yo creo que s�.
Se lo preguntar� el mi�rcoles.
- Buenas noches, Suyin. - Buenas noches.
- Buenos d�as, Dr. Sen. - Buenos d�as, Dra. Han.
Combina la medicina con el arte, Dra. Han.
No. S�lo con el cari�o y la comprensi�n.
Es un privilegio verla ejercer.
Hace diez d�as cre�amos que no sobrevivir�a.
M�rela ahora. Pronto podr� andar.
�Han localizado a sus familiares?
No, pero la polic�a est� busc�ndolos.
Lo malo es que, con el mill�n de refugiados chinos que hay,
es como buscar una aguja en un pajar. Y la cifra aumenta cada d�a.
Es como buscar una aguja en un pajar. Y la cifra aumenta cada d�a.
�Por qu� se marchan de China? �Qu� esperan encontrar aqu�?
- Un hogar. - Su hogar es China.
La cuidaremos hasta que est� sana para ir a la calle a morirse de hambre.
Eso no le pasar� a Oh-No. Alguien le dar� un hogar.
Dra. Han, el Sr. Palmer-Jones desea hablar con usted.
Gracias.
�Qui�n le dar� un hogar en Hong Kong?
- A ella y a las dem�s como ella. - Nunca se sabe.
Tal vez la adopte yo misma.
Buenos d�as, Sr. Palmer-Jones.
Mi esposa dice que hoy no ha pasado nadie a verla.
Lo siento. Vamos con retraso. Las salas est�n llenas y no damos abasto.
- �Visitan antes las salas? - Son reglas.
Ya. �Le importar�a adoptar la regla de visitar primero a mi esposa?
La paciencia no es una de sus virtudes.
- Pasar� a verla ahora mismo. - Gracias.
Buenos d�as, Sra. Palmer-Jones.
Me alegro mucho de verla, Dra. Han.
El que me ha tra�do el desayuno no hablaba ni una palabra de ingl�s.
�Le ha gustado el desayuno?
Lo �nico que estaba caliente era el zumo de naranja.
Har� que se lleven la bandeja.
- Parece que el brazo va mejor. - Pues yo no noto la mejor�a.
La inflamaci�n casi ha remitido.
Imagine que le pica un ciempi�s en un momento as� y a mi edad.
Imagine que le pica un ciempi�s en un momento as� y a mi edad.
- Es muy poco digno. - Y doloroso.
Le voy a dar una buena noticia.
- Ma�ana podr� irse a casa. - No, eso no puede ser.
Me est�n pintando el sal�n y tardar� una semana en secarse.
- Veremos si puede ser. - Gracias. Es usted un �ngel.
Le debo un favor. �Qu� desear�a?
Un hospital m�s grande.
A la gente no se le muerde, Rosie Wu.
Le he puesto una inyecci�n. Y le ha dolido mucho.
Vamos.
Suyin, �vas al centro esta tarde?
No. Es mi�rcoles, mi d�a libre. Creo que me ir� a cenar. �Por qu�?
Iba a pedirte que me compraras unos caracoles para mi nuevo pez.
Dra. Han, al tel�fono.
- �Por qu� no te los env�an por correo? - Por dos caracoles, no merece la pena.
- Al habla la Dra. Han. - Suyin, soy Mark.
Le dije que la llamar�a. Quer�a que cen�semos juntos,
pero tengo que ir a Singapur. Lo retrasar�a, pero no puedo.
S�, entiendo.
- �La semana pr�xima, si estoy aqu�? - Ya veremos.
Cuando he llamado, me han dicho que estaba haciendo una histerectom�a. �Qu� es eso?
Nada que le interese.
- �Le importa si la llamo cuando vuelva? - No, no me importa en absoluto.
Ll�meme cuando vuelva.
�Tendr�s bastante con dos caracoles?
S�, de sobra.
Suyin.
Suyin. �No eres Suyin?
Te conozco. Eres Suzanne. Fuimos juntas al convento.
- S�. - Qu� bien.
Estaba segura de que eras t�. Ven a sentarte conmigo.
Otra taza, por favor.
�Me reconoces despu�s de tanto tiempo?
Te has te�ido el pelo, pero te conozco.
Eso demuestra que te acuerdas de m�.
Vamos, h�blame de ti.
Hace mucho tiempo, pero todo me vuelve a la memoria.
Recuerdo cuando le diste una patada a la madre superiora.
No fue a la madre superiora, sino a la hermana �ngela.
Entr� cojeando en la capilla a rezar por tu alma.
Pues me temo que no rez� lo bastante.
�C�mo te ha ido desde el convento?
Pas� un tiempo en una universidad china.
Viaj� por Europa. Me cas�. A mi marido lo mataron.
Acab� medicina en Inglaterra.
Ahora soy m�dico aqu�, en el hospital Victoria.
- �No te volviste a casar? - No. Como viuda china,
me he vuelto totalmente insensible. Me temo que mi coraz�n est� muerto.
Yo he de estar enamorada para seguir viviendo.
Estoy con un ingl�s importante. Finjo ser inglesa. No me delates.
Deber�as sentirte orgullosa de tu origen y de tus antepasados chinos.
Bobadas. No se puede ser dos cosas a la vez.
Hazte pasar por inglesa si te tienes que marchar.
Estoy pensando en volver a China.
Ser�a una insensatez hacerme pasar por inglesa, �no?
- Tengo que volver a casa. - �Ah, s�?
S�. A mi nuevo amor le encanta que est� en casa a la hora del t�.
S�lo tenemos media hora. Despu�s lo toma con su mujer.
Es fatal para el est�mago. Tenemos que vernos pronto.
- Ll�mame al hospital. - Lo har�.
D�le el cambio al camarero, por favor.
Para m�, le gente es como los peces.
Est�n aislados del resto del mundo, hasta que ya no pueden vivir juntos.
�stos son los peces belicosos.
Y �stos, los pac�ficos.
�stos se refugian en la oscuridad.
Acaban perdiendo la vista y la luz los aterroriza.
�De qu� especie soy yo, John?
T� eres de los pac�ficos. Y no me gustar�a verte as�,
nadando en aguas profundas y casi sin vista.
�Qu� quieres decir?
Ya s� que Mark Elliott se ha ido a Singapur.
S�, le han enviado all� a trabajar.
Pues le viene muy bien.
�Sabes que su mujer vive en Singapur?
Debe de existir una conspiraci�n para que me interese Mark Elliott.
Ten cuidado, no sea que tenga �xito.
Me han dicho que si esperaba aqu� no tardar�a en salir.
- �Cu�ndo ha vuelto? - Esta ma�ana.
�Le apetecer�a ir a nadar? Es su tarde libre. No tiene excusa.
Voy a visitar a unos amigos al otro lado de la bah�a.
Hace un d�a precioso. �No puede hacer ambas cosas?
Mark Elliott. �Qu� hace usted aqu�?
Aparezco en el lugar menos pensado.
Me prometi� que estar�a aqu� una semana m�s.
- No he podido hacer m�s. - Est� perdonada.
�No estaba en Singapur? �Se ha alegrado su mujer?
�Quiere venir a tomar el t�?
�Sab�a que me hab�a picado un ciempi�s?
S� a la primera pregunta, no a la segunda,
a la tercera, no puedo, y a la �ltima, no.
Si me mordiese un hombre apuesto como usted, no me importar�a,
pero un ciempi�s...
- �Quiere que le espere? - Lo siento, tengo trabajo.
Bueno, pues ya le llamar�.
Adi�s, Dra. Han.
�Nos vamos a nadar?
Mark, salir con usted una vez fue lo bastante inofensivo.
No quiero que nadie piense mal.
Aqu� rige un c�digo muy peculiar
y la malicia es el pasatiempo de las mujeres sin obligaciones.
�Cambiar�a algo si le dijera que no vi a mi mujer en Singapur?
Hace seis a�os, me dijo que no quer�a volver a verme.
No ha cambiado de opini�n, ni yo tampoco.
Entonces, �viene a nadar conmigo?
- No lo s�. - Pi�nselo.
Est� claro que es usted una mujer que no toma decisiones a la ligera.
- �Qu� le parece? - Precioso.
- �Qu� le parece? - Precioso.
Voy a cambiarme.
Yo...
Quer�a explicarle lo de mi mujer.
- Ya lo ha hecho. - No.
Quiero que sepa que intent� que funcionara.
Me gustar�a que me creyera.
Se cometen muchos errores en nombre de la soledad.
No hace falta hablar de eso, Mark.
Est� bien, no volver� a sacar el tema.
Est� moreno. Ha tomado el sol.
S�, he jugado mucho al tenis.
�Qu� har� yo si regresa a China?
Jugar m�s al tenis.
�De veras piensa volver a Chungking?
No creo que le convenga estar conmigo demasiado.
Incluso podr�a perjudicarle.
- �Por qu�? - Soy eurasi�tica.
Tal como est� el mundo, parece haber cierta relajaci�n moral en la gente.
No piensa en lo que significan las palabras.
- Eso ser� la gente est�pida. - No se equivoque. Me siento orgullosa.
Los eurasi�ticos combinamos cualidades de ambas razas
y somos la respuesta al esnobismo racial.
Pues para m�, es usted la respuesta a muchas cosas.
Su situaci�n es incierta, como la de todo Hong Kong.
Tal vez necesite un romance, pero yo no soy la respuesta.
No cometer� ning�n error en nombre de la soledad.
Tengo trabajo y una vida f�cil.
No quiero volver a sentir nada.
Ha dicho que las palabras no ten�an significado.
Que la gente ten�a que sentirlas.
No estropeemos el d�a con tanto an�lisis.
Los amigos que iba a visitar viven al otro lado de la bah�a.
- �Cruzamos a nado y los visitamos? - �Por qu� no?
- �Est� cansada? - No.
S�lo quiero dejarme llevar y sentir el sol en la cara.
Estas �ltimas semanas he revivido.
Me gusta.
Me ha sentado bien conocerle.
Ahora ya no creo que el mundo entero est� loco.
Me alegro.
Mirad.
�A qu� viene tanta sorpresa? �Es que no me esperabais?
S�, pero no que salieras del agua.
- Nora, Mark Elliott. - �C�mo est� usted?
- Robert y Ann. - Nos conocemos. Voy a por toallas.
Nunca pens� que fueras una Venus salida del mar.
No ten�a nada que ponerse, as� que le he sugerido venir a nado.
No ten�a nada que ponerse, as� que le he sugerido venir a nado.
- Voy a darte ropa seca. - Y de paso algo de beber.
- Venga. Puede usar mi habitaci�n. - Gracias.
Mira que eres p�cara. �Cu�ndo descubri� la medicina Mark Elliot?
- No s� qu� quieres decir. - �De verdad?
�Es que dos personas inteligentes no pueden disfrutar de su compa��a?
No, si son Mark Elliott y Han Suyin.
�Te gusta?
No he venido a nado para escaparme de �l.
Lo sab�a. Si hay alguien que sue�a a plena luz del d�a, �sa eres t�.
Eso son bobadas. No tengo intenci�n de enamorarme.
Escucha lo que dice.
Es una buena persona. Somos amigos. Y pienso hacer que siga as�.
Con todo lo que est� ocurriendo, �cree que Hong Kong es seguro?
- �Hay alg�n lugar seguro? - �Hablabais de nosotras?
- No, de China. - Olvid�monos de China.
Pongamos m�sica.
No hay escapatoria. No olvidemos que China est� detr�s de la colina.
Yo opino que la relaci�n entre Oriente y Occidente deber�a ser m�s estrecha.
�No cree, doctora?
Sabes a sal.
Mark...
Hay un proverbio chino que dice:
"No despiertes a un tigre que duerme".
Sobre todo en un bote as�.
- No hablo en broma. - Yo tampoco.
Creo que estoy enamorado de ti.
Mark, no sabes nada de m�.
Besar a una chica no significa nada para ti. Es s�lo un beso.
Pero para m� no es as�.
Siento...
- No es que no me gustes. Me gustas. - No quiero que te enfades conmigo.
Nunca he conocido a otro hombre que no fuera mi marido.
Noto que va a ocurrirme algo.
No quiero sentirme as�. Me asusta.
No quiero que te enfr�es.
�Suyin?
Lo siento. Estaba en pleno debate.
�Debate?
Mi parte china contra mi parte europea.
�Sobre qu� tema?
Sobre tigres durmientes.
Mark...
�Me das un cigarrillo?
Nunca te he visto fumar.
No suelo hacerlo.
�Sigues pensando que no tenemos futuro juntos?
He decidido una cosa:
Que debes ser t� quien decida, porque eres m�s fuerte que yo.
No, creo que t� eres la fuerte.
Te equivocas. T� eres tierno,
y no existe nada m�s fuerte en el mundo que la ternura.
Sabes lo que va a pasar si seguimos vi�ndonos.
S� que vamos a seguir vi�ndonos.
Ser�a mejor que no contaras conmigo.
Que te alejases de m� mientras pudieras.
A�n est�s a tiempo.
Uno empieza estas cosas fingiendo que no importan.
No te preocupes m�s, querida.
�D�nde nos vemos ma�ana?
Hay un �rbol en la colina que est� detr�s del hospital
y un camino que sube desde la carretera.
- Nos veremos all� a las cinco. - Te estar� esperando.
Al habla la Dra. Han.
Buenas noches.
Buenas noches.
Llego tarde. Al no verte, he temido que te hubieras ido.
Has llegado pronto. Los dos lo hemos hecho.
Dame la mano.
El tiempo pasa muy r�pido y no quer�a llegar tarde.
Yo no pensaba en el tiempo.
Qu� gusto da conocer a un hombre que no se pasa la vida
midiendo el tiempo.
Me encanta.
Hong Kong. El tesoro de un ladr�n de joyas.
Tienes unas manos incre�bles.
Tienen las curvas de una bailarina de Bali.
Siempre me han dado miedo las manos.
Las manos de los hombres. Pero las tuyas no me dan miedo.
- No te muevas. Qu�date quieto. - �Por qu�?
Tienes una mariposa en el hombro.
Es se�al de buena suerte.
No has debido darte la vuelta. Era un buen augurio.
Eres muy supersticiosa para ser m�dico.
Nac� rodeada de superstici�n.
Cuando un campesino tiene un hijo,
lo viste con ropa de ni�a y le pone nombre de ni�a,
porque teme que los dioses, celosos, quieran llev�rselo.
Cuando la cosecha es abundante,
se pone en una acequia, agita la cabeza y grita:
"Arroz malo, arroz malo".
Es para propiciarse la voluntad de los dioses, para enga�arles.
Y lo mismo ocurre conmigo.
Deber�a enga�ar a los dioses.
Si me ven as�, podr�an ponerse celosos.
Que los dioses furiosos no nos vean.
- Arroz malo, arroz malo. - C�llate.
Lo digo muy en serio.
Yo tambi�n.
Dr. Sen, este caballero busca a la Dra. Han.
- La Dra. Han est� de guardia. - S�, lo s�.
Ha dejado recado urgente de que la llamara.
- �Urgente? - S�. Soy Mark Elliott.
- Dr. Sen. Venga conmigo. - Gracias.
- Dra. Han, el Sr. Elliott. - Gracias.
- �Qu� haces aqu�? - He recibido tu mensaje en el despacho.
Estabas en el quir�fano y he decidido venir en vez de esperar.
No era tan urgente.
No pasa nada. Gracias.
- �Qu� ha pasado? - Aqu� no. Casi he terminado.
- �Quieres ver c�mo vivo? - Claro.
Magn�fico, �verdad? Las tuber�as de agua caliente pasan bajo el suelo.
Las cucarachas se hacen enormes y libran grandes batallas.
Les encanta el DDT, as� que las dejo en paz.
Ahora podr� ver d�nde est�s cuando est� de viaje.
Tienes cara de sue�o y marcas de cansancio debajo de los ojos.
Ahora escribo por las noches. As� puedo pasar m�s tiempo contigo.
�Quieres que te haga un caf�?
�Qu� te pasa? �Por qu� me has llamado?
- Me voy a Chungking por la ma�ana. - �Por qu�?
He recibido un telegrama urgente de mi t�o.
Desde que murieron mis padres, �l es el cabeza de familia.
Ha ocurrido algo en casa. Se trata de Suchen.
- �Qui�n es Suchen? - Mi hermana peque�a.
No la he visto desde... desde hace muchos a�os.
�No puedes arreglarlo sin ir?
Mark, no es s�lo por Suchen.
Quiero ver China otra vez.
Quiero saber si es en realidad el lugar al que quiero volver.
Y tambi�n creo que debo alejarme de ti una temporada.
�Alejarte de m�? �Por qu�?
Para adaptarme a ciertas verdades y no permitir que me preocupen.
Eso son bobadas, a menos que no pienses lo mismo de m�.
No puedo evitar preguntarme qu� saco yo de todo esto,
salvo ser una mujerzuela eurasi�tica de Hong Kong.
Eso no es verdad y no quiero que lo digas.
Pues lo digo.
Me hab�a equivocado contigo. No entiendo tu modo de pensar.
No puedes. No eres eurasi�tico. Tu orgullo y tu dignidad no est�n en juego.
Pues claro que lo est�n. No te he encontrado en la calle.
- Te afecta demasiado ser eurasi�tica. - S�lo intento ser sensata.
T� eres americano. Mi coraz�n es chino.
T� est�s casado y yo soy viuda. T� eres periodista,
un espectador de primera fila. No te comprometes.
Yo soy una doctora comprometida y tengo un deber hacia mi pueblo.
- No quiero que nada oscurezca... - �Oscurecer? Estoy enamorado de ti.
�No lo entiendes? Te quiero.
Ambos sabemos que hasta la gente menos agraciada de este mundo
cree que enamorarse los embellece y lo justifica todo.
Yo quiero algo mejor.
Bien, me comer� hasta los dedos mientras decides si valgo la pena.
No dejes que tu vanidad masculina se inmiscuya en esto.
No te hace falta ir a Chungking para apartarme de tu conciencia.
- Me voy ahora mismo. - No me amenaces, Mark.
No es ninguna amenaza.
- �Est� ocupado este asiento? - Suyin, si�ntate.
Suzanne, �vas a Chungking?
- No, vamos a Kwajalein. - �Vamos?
No viajo sola.
Hemos pensado que ser�a mejor sentarnos separados.
Es uno de los directores del hospital.
Te conseguir� un aumento de sueldo.
�No pasar� nada si nos ve juntas?
- Sospechar� que no eres inglesa. - Ya lo ha descubierto.
Pens� que lo hac�a por �l, as� que me compr� esto.
- �A que es bonito? - Precioso.
Son diamantes de verdad.
La-loo.
- Tercer t�o. - Suyin.
Tercera t�a.
- Primo Lee Foo. - May Yin, la prima Suyin.
- Primo Lee Chung. - Shaw Fong, la prima Suyin.
Primo Lee Wong.
Yen Feng, la prima Suyin.
Hemos esperado mucho este momento.
Esperamos que tu interior no haya cambiado.
Yo soy la misma persona, y est�is tal como os recuerdo.
- Tienes la cara m�s redonda. - Ha pasado mucho tiempo.
Algunos familiares pensaban que quiz� ser�as una extranjera. No lo pareces.
Me siento como una langosta que acaba de mudar la piel.
Est�s en casa. Tomaremos t� y hablaremos de cosas f�tiles.
�Podemos hablar de Suchen, tercer t�o?
Suchen nos ha deshonrado.
Se ha ido a vivir a casa de un extranjero.
Vive a 50 metros de nuestra casa, bajo la protecci�n de ese extra�o.
�Por qu�?
Teme que los comunistas la maten cuando tomen Chungking
y cree que no le har�n nada en casa de un extranjero.
Nunca le hemos suplicado a ning�n extranjero.
�Puedo verla, tercer t�o?
Es de noche. Enviar� a un criado para que te ilumine el camino.
Soy yo, Suyin, tu hermana mayor.
No pensaba que fueras a venir.
Pues claro que he venido.
Dime, �qu� deshonra es �sa que has tra�do a la familia?
�Y t� me acusas? Te has convertido en una extranjera.
Eres libre. Puedes volver a Hong Kong.
El tercer t�o no me deja obtener el pasaporte,
as� que me quedar� aqu� a morir cuando vengan los comunistas.
�Te quedar�as bajo la protecci�n de ese extranjero
a mirar c�mo matan a tu familia?
Pueden huir, pero no lo har�n.
Estoy harta de Chungking.
Quiero ser tan libre como t�, vivir mi vida y olvidar China.
Si te consigo un pasaporte,
�volver�s con nuestra familia y romper�s con ese extranjero?
S�lo quiero salir de aqu�.
Pues tendr�s un pasaporte.
�S�?
No pod�a permitir que te alejaras de mi lado, as� que te he seguido.
�Hay alg�n lugar donde podamos hablar?
Tercer t�o, querr�amos salir al patio a hablar en privado.
�Ser�a tan amable de darnos permiso?
Esta noche hace fresco. Prepararemos un t�.
Suyin, �quieres casarte conmigo?
Pero si no eres libre...
Conseguir� mi libertad en cuanto regresemos.
No quiero obligarte a hacer nada que haga da�o a otros.
Eso no te gustar�a.
Y tampoco yo te gustar�a.
He de saber si quieres casarte conmigo.
Har� lo que quieras que haga.
Entonces, est� decidido.
Est� decidido, pero me gustar�a contar con la aprobaci�n de mi t�o.
Le har�a da�o si no se la pidiera.
Si�ntate aqu�, Suyin. Usted ah�, Sr. Elliott.
Tercer t�o...
Con todo respeto, le pido permiso para ser la esposa de Mark Elliott.
- �D�nde vivir�as? - En Hong Kong, con Mark.
�Romper�s tu juramento hipocr�tico para dedicarte al Sr. Elliott?
Se�or, no pedir� a Suyin que deje su profesi�n para ser mi esposa.
Suyin, eres ciudadana china. Cuando caduque tu pasaporte,
puede que no te concedan el derecho a ejercer en Hong Kong.
�Ad�nde ir�s?
Si Suyin quisiera ser m�dico en China, vivir�amos aqu�.
La nueva situaci�n ser� muy complicada.
No tendr�a sitio en su entramado.
Siempre podr�amos ir a Am�rica.
Eso.
Podr�a empezar volando, echar ra�ces, y luego marchitarse y morir.
Tercera t�a, �crees que est� mal?
Ya que me has preguntado, te responder�.
Es extranjero.
- Eso no lo puedo cambiar. - Este problema no nos es ajeno.
El padre de Suyin dej� la tierra de sus antepasados por una europea.
Dej� aqu� parte de su coraz�n.
Prefiero un futuro sin esperanza que el presente sin Mark.
Entonces, haz lo que tengas que hacer.
No podemos contener la marea de los cambios.
No dejes nada con nosotros, Suyin.
Desp�sate con todo tu coraz�n.
El jade, si uno se lo pone mucho tiempo, se convierte en la persona que lo lleva.
Todos me han dado algo para que me lo lleve.
Ya estamos en tierra.
Ha salido el sol. Es un buen augurio.
Olv�date de los augurios. El destino no nos tiene celos.
Ya que estamos aqu�, reservar� mi vuelo a Singapur.
�Ahora?
No puedo dec�rselo por carta. Tengo que ir a verla.
Claro. Y yo comprobar� si te echo de menos.
Te muerdes las u�as.
S�, ya lo s�.
Si dejas de mord�rtelas, ser� porque est�s en paz
y eres completamente m�o.
Rogamos a los pasajeros que no dejen objetos personales a bordo.
Eso va por ti.
Has cambiado desde la �ltima vez. Est�s radiante. Preciosa.
Es Mark.
Antes eras t�mida y vergonzosa.
Es Mark.
Deja ya de decir: "Es Mark",
- como si fuera algo �nico. - Para m� lo es.
- �Cu�ndo vuelve Mark? - En cuanto obtenga el divorcio.
No lo conseguir�.
- �Por qu� no? - Soy realista. Conoc� a su mujer.
No le quiere, pero no le dejar� hasta que encuentre a otro.
Creo que Mark vendr� libre para casarse con Suyin.
Ann, si t� fueras Mark, �sacrificar�as tanto por m�?
No. Lo considero una idiotez.
Y lo mismo digo de ti. Est�s feliz tal como est�s.
�Por qu� estropearlo todo?
La diversi�n se va cuando se vuelve serio.
No es f�cil para Mark. Y menos a�n teniendo en cuenta que eres china.
- Habl�is demasiado. - Todas habl�is demasiado.
Suyin, es del hospital. Hay un cablegrama para ti.
Al habla la Dra. Han.
L�ame el cablegrama, por favor.
Gracias.
�Qu� pasa, querida?
- Era Mark. - �Qu� dec�a?
S�lo: "He dejado de morderme las u�as".
- Mark... - No acepta el divorcio.
Lo he adivinado al verte la cara.
�Qu� vamos a hacer, Suyin?
Ya estaba preparada para un posible fracaso.
No ha cambiado nada.
Para ti sigo siendo la dicha que te doy.
Cuando te envi� el cable, me hab�a concedido el divorcio.
Despu�s, cambi� de opini�n.
Tienes raz�n. No ha cambiado nada.
A�n podemos esperar que vuelva a cambiar de opini�n.
Vete a casa y descansa. Te ver� ma�ana.
No has dormido suficiente.
�C�mo lo sabes?
S� cu�ndo no duermes suficiente,
o si trabajas o comes demasiado.
Hab�a un cable esper�ndome.
He de ir a trabajar a Macao.
Por supuesto.
Entonces, tienes que irte.
S�, pero no quiero separarme de ti una semana.
No estar�s muy lejos.
Es una semana entera, Suyin.
�Crees que podr�as venir conmigo unos d�as?
S�. Ya me las arreglar�.
Si crees que es una insensatez, lo entender�.
Para seguir viviendo, a veces hay que ser insensato.
- �Por qu� sonr�es? - No lo s�.
Tu manera de andar, tu modo de hablar.
Todo.
Te quiero, Suyin.
- Al habla la Dra. Han. - �Dra. Han?
Soy Adeline Palmer-Jones.
�Podr�a venir a verme esta ma�ana?
�Le importa si va el Dr. Sen?
Me voy de vacaciones. Estaba a punto de salir.
Es importante. Un esguince de tobillo.
Est� bien. Pasar� a verla de camino hacia el barco.
Gracias por venir, Dra. Han.
- No lo entiendo, yo... - No tengo ning�n esguince.
Quer�a hablar con usted. �No quiere sentarse?
Tengo un taxi esper�ndome. Voy a tomar el barco a Macao.
De eso quiero hablarle. Si�ntese.
Nadie odia los cotilleos m�s que yo y nadie es m�s tolerante que yo.
Pero debemos respetar ciertos convencionalismos,
sobre todo con lo delicada que es la situaci�n en China.
Se dicen muchas cosas feas sobre usted y el Sr. Elliott.
- �Qu� tipo de cosas? - Las de siempre.
El Sr. Elliott est� casado, �sabe?
Lo he sabido desde el principio.
El Sr. Palmer-Jones cree que el personal del hospital no deber�a ser indiscreto.
- Pens� que deb�a avisarla, querida. - Gracias.
No dude en llamarme si se hace un esguince.
- Soy la Dra. Han. - S�, Dra. Han.
Ha llamado el Sr. Elliott. Llegar� con retraso.
Espero que se encuentre c�moda.
Lamento haberte hecho esperar. No lo suelo hacer.
Te hab�as encerrado. �Por qu�?
Hab�a encerrado al mundo.
Mark, no s� qu� me ha pasado.
Soy como una semilla que brota y se aferra a la vida.
Incluso oigo y huelo el sol.
Noto las superficies y las texturas.
Me siento enormemente receptiva.
Me dan pena los pobres, con sus caras tristes,
que se pierden lo que tenemos.
Anoche record� un verso de un poema de Thompson:
"Sois vosotros, con vuestros rostros distantes,
los que os perd�is algo esplendoroso".
Soy tan feliz que me da miedo. Presiento que el Cielo es injusto
y nos depara una enorme tristeza,
porque nos ha dado mucho.
Querida, pase lo que pase, recuerda siempre una cosa:
No hay nada justo ni injusto bajo el cielo.
Es una procesi�n funeraria.
Lo celebran como una fiesta.
Fue un buen hombre, que tuvo una buena vida.
- �Te lo est�s inventando? - No. Es lo que dice la pancarta.
Nunca he sabido por qu� los parientes caminan tapados.
Para esconder su pena.
Qu� bueno es estar vivo.
Esos dos eran ex generales, viejos amigos de la familia.
- Pues no te han saludado. - Porque me han visto contigo.
No era de buena educaci�n hablarme.
- Buenas noches, se�or. - Mesa para dos.
�Tiene mesa reservada?
No.
Por aqu�, por favor.
Sr. Elliott, no se sienten aqu�. Les conseguir� una mesa mejor.
No se preocupe, Sr. Vicente.
Le presento a la Dra. Han. El Sr. Vicente es el due�o.
�Una doctora? �Le va bien?
No paso consulta privada.
Qu� pena. Podr�a ganar mucho dinero. Una doctora ganar�a una fortuna.
Nadie quiere que a su esposa la trate un hombre.
- Qu�dese en Macao. - Lo pensar�. Gracias.
�Cu�nto tiempo estaremos en Macao?
�Puedes quedarte una semana?
No puedo, pero lo har�.
�Estar� bien que nos vean juntos?
Quiero que todos mis amigos digan:
"�Qui�n es esa china tan guapa que est� con Mark?".
Eurasi�tica.
�Les apetece champ�n?
No. Dos martinis muy secos. Muy secos.
Conf�e en m�. Los m�s secos que hay.
�Sabes qu� me gustar�a hacer luego?
Visitar a un adivino chino y o�r sus estupendas mentiras.
La se�ora desea que le adivine el futuro.
El futuro est� escrito en la arena.
Querr�a un futuro precioso, por favor.
Usted mucha suerte.
Tendr� casa grande.
No demasiado.
Muchos ni�os.
�Cu�ntos?
Diez ni�os. Tal vez 15.
�Cu�ntos?
Demasiados. Mirar otra vez.
Cuatro ni�os.
�Viviremos felices mucho tiempo?
A�os, muy dif�cil de ver.
Cuesta m�s.
Yo creo que va a ser �l quien se compre la mansi�n.
En caja, escarabajo azul y escarabajo blanco.
Blanco, mujer. Azul, hombre.
Si ambos ir a otra caja, pasar larga vida juntos.
Miren.
Pasar larga vida juntos. 87 a�os.
Gracias por un futuro feliz.
Y gracias a sus benditos escarabajos.
Un cable para usted.
- Gracias. - De nada.
Esp�rame aqu�, �quieres?
- �El pr�ximo barco a Hong Kong? - Dentro de una hora y 50 minutos.
- Res�rveme dos pasajes. - S�, se�or.
Pero, �por qu� Corea?
Corea del Norte ha invadido el sur. Ha cruzado el paralelo 38.
No tenemos mucho tiempo. Hemos de hacer las maletas.
Ser� s�lo una escaramuza, �no?
Eso es dif�cil de decir.
�Durar� mucho?
No creo que dure mucho.
Un par de semanas. Tal vez tres.
�Ser�a posible que no fueras?
No, ser�a imposible.
Me lo imaginaba.
Nuestra preciosa mentira no ha durado ni una noche.
Me marcho a la redacci�n.
Te llamar� en cuanto sepa algo.
- Buenos d�as, Dra. Han. - Buenos d�as, Sra. Palmer-Jones.
�Le ha gustado su viaje a Macao?
S�, gracias.
Hubo una explosi�n mientras usted estaba fuera.
Nos hac�a mucha falta aqu�.
A mi marido no le gust� nada que no estuviera presente.
Pero me alegro de que haya vuelto.
- Buenos d�as, Dra. Han. - Buenos d�as, Dr. Sen.
�Se lo ha dicho?
S�. Lamento no haber estado en una emergencia as�.
�Le ha dicho que no van a renovarle el contrato?
No.
Tampoco importa demasiado. Mi deber era estar aqu�.
�Cree que �sa es la raz�n por la que la van a despedir?
No. Es porque es usted eurasi�tica.
No, lo dudo mucho, Sen.
�ste no es el �nico hospital que hay en Hong Kong.
No le ofrecer�n ning�n puesto.
Pues abrir� una consulta privada.
�Cree que los ingleses la querr�n? Ellos acuden a los suyos.
Eso no es asunto suyo, Sen.
Vuelva a China, Suyin. Tendr� un hospital para usted sola.
Vuelva a China.
Creo que ha engordado.
El jab�n y el cari�o se notan.
La van a dejar a mi cargo.
�No tienes ya suficientes problemas?
Soy la Dra. Han. Espero una llamada.
�Le importar�a pas�rmela aqu�?
Gracias.
Extensi�n 3-1.
�C�mo se dice "respira hondo"?
�No ser�a mejor si cantase?
S�.
Al habla la Dra. Han.
Suyin, me acaban de comunicar que tengo que irme.
�Podemos quedar dentro de media hora?
S�. Te ver� en el aeropuerto.
No, no quiero despedirme en el aeropuerto.
Dentro de media hora en la colina, cari�o.
�C�mo se apaga?
Dame la mano.
Todas las enamoradas deber�an tener un jard�n secreto.
Y todos los enamorados, una monta�a.
Mark, �te acuerdas del hombre al que quer�as entrevistar?
El que dijiste que era la persona m�s rica del mundo.
- Pues no lo es. - Eres t�.
- �C�mo lo sab�as? - He aprendido a leerte el pensamiento.
Ojala seamos p�jaros en la pr�xima vida.
Seg�n las leyes de la reencarnaci�n,
yo ser� una mujer y t� un hombre.
No, me niego a ser hombre.
Has hecho que no me importe ser mujer.
Est� bien, te aceptar� como seas.
Al verte en la pr�xima vida, tambi�n me temblar�n las piernas.
�Qu� tipo de art�culos escribir�s en Corea?
Ser�n como los que escrib� en �frica y en Indonesia.
Hechos puros y duros. La guerra.
Hablar�n de hombres que tienen miedo, que sufren,
de gente que se ve metida en asuntos que no entiende.
Mark, �alguna vez muere alg�n corresponsal?
A un amigo m�o lo mat� un autob�s en Tokio.
Si te ocurre algo,
dejar� la medicina.
Odiar�a al pr�jimo por haberte hecho da�o.
Entonces me convertir�a en lo peor que te ha ocurrido jam�s, y lo sabr�a.
- �A qu� hora ten�as que irte? - Hace diez minutos.
La guerra te ha atado a un reloj.
Es una pena que mi avi�n sea puntual.
Quer�a traerte un regalo, pero no he tenido tiempo.
�Sabes que nunca te he dado nada?
Mark, qu� cosa m�s horrible has dicho.
Y qu� respuesta m�s bonita.
Tengo que irme. No quiero que est�s triste.
No lo estar�. La tristeza es muy ingrata.
No quiero que bajes conmigo por el camino.
Quiero mirar atr�s y verte aqu�.
Estar� aqu� cuando vuelvas a m�, te lo prometo.
�Te acuerdas del escarabajo azul? Nos prometi� una vida larga y feliz.
Nora, soy Suyin.
Mark se ha ido y he perdido mi puesto en el hospital.
�Podr�a vivir una temporada contigo?
Por el amor de Dios, Suyin.
Qu�date el tiempo que quieras.
�Puedo llevarme a la peque�a Oh-No?
Las dos necesitamos amigas.
Tr�ete a Oh-No, al tercer t�o, a tu novena t�a, a quien quieras.
Gracias, Nora. No ser� mucho tiempo.
Adelante.
�S�? Gracias, querida.
Adi�s.
- �Puedo hablar con usted un momento? - Por supuesto, Dr. Sen.
- �Cu�ndo se marcha del hospital? - Ma�ana.
Volver� a China dentro de una semana.
�Ha pensado en volver?
- Debo quedarme en Hong Kong. - �Es por el Sr. Elliott?
Pues, de hecho, s�.
�Est� dispuesta a sacrificar su pa�s por una relaci�n con un hombre?
Alguien que no ser� su esposo. �D�nde ha puesto su orgullo?
No dejar� que me haga sentirme mezquina, ego�sta ni avergonzada.
Olvide a ese hombre, Suyin.
Es una debilidad indigna de usted.
En este mundo ya no cabe la debilidad.
Entonces tampoco caben los m�dicos, pues hemos de comprender la debilidad.
Es una de nosotros. La he observado.
Odia la pobreza y el dolor que hay aqu�.
Los odio en todas partes, pero eso no me hace ser comunista como usted.
Me hace intentar ser mejor m�dico.
China ha vuelto a nacer, Suyin.
Nuestro pueblo est� por fin libre.
Sen, cada d�a llegan a Hong Kong una media de 3.000 refugiados.
Como defensor de este nuevo orden,
�no le inquieta que tanta gente huya de la libertad?
Usted ya no es china. No quiere ver la verdad.
M�rese en el espejo.
Tal vez sea �sa la diferencia entre nuestros puntos de vista.
Usted se mira al espejo y ve la verdad reflejada.
Pero para m� es una ilusi�n.
En el espejo, la derecha es la izquierda,
y la izquierda es la derecha.
Hemos pasado a verte y no estabas en casa. �Ad�nde has ido?
- A buscar trabajo. - �Ha habido suerte?
S�, me han ofrecido un puesto pasando a m�quina partes m�dicos.
Suyin, si te concertara una cita, �ir�as a ver al Sr. Palmer-Jones?
Hace un mes me habr�a negado.
- Pero el tiempo ha minado mi orgullo. - Lo llamar� ma�ana.
Ve a leer la carta y prepararemos un t�.
�Se est� cuidando?
Parece preocupada y cansada.
Pues yo la encuentro preciosa para tener s�lo medio coraz�n.
He recibido tus cartas, la n�mero ocho y la once,
pero faltan la nueve y la diez.
La Luna est� preciosa, y cada noche crece un poco m�s,
sale un poco m�s a la izquierda
y tarda un poco m�s en llegar a los �rboles de la derecha.
Leo tus cartas dos veces bajo su luz, como un ritual.
Anoche fue una maravilla:
No s�lo dorm� en una cama limpia,
sino que pude colocarla frente a una ventana abierta
y frente a nuestra amiga, la Luna.
Voy a recoger a Robert. �Me acompa�as?
No, me quedo aqu�.
- Iremos a una pasteler�a. - No te preocupes m�s por m�.
Me resulta bastante dif�cil con lo amable que eres conmigo.
No soy amable. S�lo soy pr�ctica.
Con un hogar lleno de ni�os, quer�a una doctora en la casa.
�Qu� est�s haciendo?
Una oraci�n de buena suerte para Mark.
Es una bobada, pero me gusta sentir que hago algo para protegerle.
�Gracias a Dios! Por fin han llegado las cartas.
Est�n ajadas, pero es un placer recibirlas.
Espero estar ma�ana en Se�l.
Tengo el trasero desgastado de tanto ir por carreteras llenas de baches.
Llegu� a pensar que me quedar�a sin cosas que contarte. Qu� tonto...
No es culpa de nadie. Son cosas que pasan.
Las tropas de la ONU se han retirado a Pusan.
- Se espera que Corea del Norte lance... - Deja ya de escuchar eso.
- Carta de Mark. - Gracias.
Tienes suficientes cartas como para hacer una hoguera.
No las quemar�a, pero seguro que dar�an una luz preciosa.
Parece que Mark est� m�s cerca de m� cuando est� fuera que cuando est� aqu�.
- �Es raro? - No.
- Nora. - Ha venido Ann.
Nora, ven aqu� un momento.
- �Qu� pasa, Ann? - Hola, Ann.
�Qu� diablos ocurre?
Una noticia en el peri�dico.
- �Qu�? - Suyin, es sobre Mark.
- �Qu� pasa con Mark? - No, no lo mires, Suyin.
�Muerto o prisionero?
- Est� muerto. - No es cierto.
No es cierto.
Nora, es mentira.
No me lo creo.
No s� qu� va a ocurrir, querida.
Pero s� muy bien una cosa:
La mayor tragedia de la vida es no ser amado.
Dios ha sido bueno con nosotros, Suyin.
Est� muerto.
Pero sus cartas llegar�n, una a una.
Seguir�n llegando,
una a una.
Suyin, no hay nada justo ni injusto bajo el cielo.
Dios ha sido bueno con nosotros, Suyin.
Me siento orgulloso de ti al saber que, sea cual sea tu pena,
no te cegar� ante el dolor de los dem�s.
Dame la mano.
A menudo pienso que la curaci�n es la salvaci�n del hombre,
y te envidio por tu capacidad para ayudar.
T� te enfrentas al sufrimiento,
pero puedes hacer algo contra �l.
Yo s�lo puedo mirar.
No nos lo hemos perdido.
No nos hemos perdido ese algo tan esplendoroso.
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