All language subtitles for The.Roaring.Twenties.1939.480p.WEB-DL.x264-mSD

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Original subtitles

HÉROES OLVIDADOS

PRÓLOGO

Podría suceder que, en un futuro remoto...

...nos enfrentemos a otro período...

...similar al que se desarrolla en este película.

Si eso pasa, ruego que se recuerden los eventos que aquí se dramatizan.

En este film, los personajes representan a gente que conocí...

...y las situaciones ocurrieron realmente.

Dulces o amargos, los recuerdos se hacen mâs preciados con los años.

Este film es un recuerdo, y le doy las gracias.

Hoy, mientras la tierra tiembla bajo la marcha de las tropas...

...mientras parte del mundo tiembla...

...ante las amenazas de hombres locos de poder...

...en EEUU tenemos poco tiempo para recordar...

...una era asombrosa de nuestra historia...

...una era que será más y más increíble con cada generación...

...hasta que algún día la gente diga que nunca pudo haber ocurrido.

Abril, 1918.

Casi un millón de jóvenes norteamericanos participan...

...en una lucha que según les dijeron, preparará el camino a la democracia.

- ¿Siempre entras así a la trinchera? - ¿Qué quieres, que golpee?

Me costó el último cigarrillo que tenía.

¿Puedo ofrecerte un turco? Filtro de corcho número nueve. De lo mejor.

Sí.

Oye. ¿De dónde los sacaste?

Una amiga mía de Mineola me manda un montón cada semana.

Mira eso.

Los piojos se están desesperando. Comen tabaco.

¿Cuánto puede fumar un piojo?

¿Tienes fuego?

Hay 10000 agujeros en la zona, pero todos se arrojan en éste.

Ya no hay privacidad en esta guerra.

Perdón. No sabía que estaba ocupado.

Pon: "Prohibido cazar, disparar o entrar".

Perdí mis hermosos cigarrillos turcos. ¿Dónde están?

- ¿Qué pasa, muchacho? - Nada.

¿Tienes miedo?

Sí.

- Perdiste el valor, ¿eh? - Empiezo a creerlo.

Al menos no lo tengo para esto.

Esperaba que esto terminara antes de que llegara.

- ¿Qué eres, universitario? - Acabo de recibirme de abogado.

Abogado, ¿eh? ¿Se te ocurre algo que nos saque de este hoyo?

No lo haría si pudiera.

Es de los que en casa vitorean, pero aquí cuando...

- ... todo está difícil, temen. - Cállate.

- Le hablo a él. - Y yo a ti.

No me gustan los bocones.

Todos tenemos miedo. ¿Por qué no?

En la guerra no usan pistolas de agua.

Eres buen tipo, muchacho.

Me gustan los tipos sinceros. Sigue así.

Vamos. Parece que se calmó un poco.

¡Cartero, muchachos! ¡Vengan por sus cartas! ¡Envíos de casa!

- Rothmore. - Aquí, aquí.

- Fletcher. - Aquí estoy.

- Tilton. - Presente.

- Aloysius Toohey. - Presente.

Bartlett.

Correcto, amigo.

Ésta es mía. Toma, grande y bonito. Prueba suerte.

- Gracias. - Para ti.

Es todo lo que estuve recibiendo.

Si trae algo bueno, lo compartiré.

Pero miren esto.

Hay miles de mujeres que nos escriben para animarnos.

Y mira esa cara.

Debieron haberle mandado dinero.

Vaya, ésta está mejor.

- Muy bonita. - Sí.

Hay millones de tipos en el Ejército y esta nena tuvo que tocarle a él.

- Y no lo conoce. - Pregúntale si tiene una amiga.

Escríbele: "Ojalá estuviéramos en Mineola".

¿Cómo que "estuviéramos"?

¿Les parece vulgar la corneta? ¿Hay que llamarlos con un arpa?

¡Vamos! ¡Muévanse!

¿Qué pasa? ¿No oye bien?

Ya voy, ya voy. Tranquilo.

En el Ejército, si le dan una orden, salta.

¿Cómo cuando trabajaba para mi padre y él lo pescó robando monedas?

No estoy trabajando para él, ni para ti.

Pero quizá lo haga.

Te daré un privilegio.

Estarás detrás de la barra con tus medallas...

...contando a los ebrios cómo ganaste la guerra.

¡Firme!

- Dije: ¡Firme! - ¿Dónde está el sargento?

Vamos. ¡Muévanse! ¡Muévanse!

Algún día lo agarraré sin la insignia y lo dejaré sin dientes.

Firme.

¡Vamos, muévanse!

Debes ser muy especial en tu tierra.

Me va muy bien.

¿Qué es ese armisticio que vienen hablando desde hace cuatro días?

Sólo otro rumor. Esta fiesta será eterna.

Si vuelvo, pondré un buen estudio en el Edificio Woolworth.

Lo tengo elegido, en el piso 28.

Se ve toda la ciudad, la bahía, Brooklyn.

¿Para qué quieres ver Brooklyn?

- ¿Qué harás tú, George? - Espera un momento.

Ese imbécil saltó a un metro del piso y cayó duro como una tabla.

¿Yo? Seguiré en el negocio de los clubes nocturnos.

Se prohíbe vender alcohol.

Una cosa es dictar una ley, otra es aplicarla.

- Siempre habrá clientes. - Esa ley se aplicará con fuerza.

No, no podrán.

¿Y tú, Eddie?

Volveré a mi empleo del taller.

Yo ahorro, algún día tendré el mío.

Es mi idea del paraíso.

Un cubo de grasa, una llave inglesa y un cilindro roto.

Quieres ganarte la vida a lo difícil.

Sólo sé que no quiero más problemas, ya tuve bastantes.

¿Qué pasa, Harvard? ¿Temes errar?

No, pero parece un niño de 15 años.

No cumplirá 16.

¡Se acabó, muchachos, cesen el fuego! ¡Se firmó el armisticio!

¡Edificio Woolworth, ahí voy!

Será bueno volver a revisar un motor.

Saben, me gusta ésta. Creo que la llevaré conmigo.

1919. La guerra terminó y los habitantes de Nueva York...

...se cansan de la constante procesión de tropas triunfantes.

Y aún no han llegado todos.

Se corre la voz alarmante de que las mujeres acortarán sus faldas...

...y ya están a 15 cm del tobillo.

Se impone el pelo corto, pero tímidamente.

El novato Jack Dempsey enfrenta a Jess Willard...

...por el campeonato mundial de peso pesado.

Se habla del alto costo de vida. Todo aumenta...

Comida, alquiler, ropa, impuestos.

La Prohibición es ratificada por 36 estados...

...y se transforma en ley.

La gente baila al ritmo de "Dardanella ".

Finalmente, tarde ese año...

regresan las últimas tropas americanas que patrullaban el Rin...

...casi olvidadas por todos, menos familiares y amigos.

CUARTOS AMUEBLADOS

¡Es Eddie Bartlett!

- ¿No estás muerto? - Si lo estoy, olvidaron enterrarme.

Como no volviste con los otros, te creímos muerto.

Me retuvieron en Alemania un poco más.

- ¿Danny Green vive aquí aún? - Sí.

Pero si vivirás aquí, el alquiler es más caro que antes.

- ¿Sí? ¿Cuánto? - Cuatro dólares cada uno, cada semana.

Está bien.

De todos modos no lo ocuparé.

Tu café, Danny.

Gracias.

- ¿Cansado? - Sí.

Llevé a un idiota por Times Square...

¡Eddie!

- ¿Cómo estás? - Hola, Danny.

- ¡Qué gusto verte! - Lo mismo digo.

- Yo creía que... - Ya sé, creíste que había muerto.

Sí.

¡Muchacho, qué gusto verte!

Sí, creí que te habían matado.

¿Por qué no me avisaste que venías? Te habría ido a buscar al puerto.

Pudiste haberme escrito, si te esforzabas.

- ¿Quién te habría leído la carta? - Tengo amigos.

- La misma vieja pocilga, ¿eh? - Sí.

- Luces saludable. - Acabó la guerra y me siento bien.

Eddie, no había tipo más enfermo que yo el día que me...

Cuando me llamaron a las filas.

Pies planos, mala visión, hasta principio de parálisis.

- ¿Problemas cardíacos no? - Estaba preparando eso.

- El mismo y viejo Danny. ¿El trabajo? - Mal.

- ¿Sí? - El negocio del taxi va mal.

Todo el mundo se traslada caminando.

¿Cómo está todo en Francia?

Gracias por recordármelo. Te traje un recuerdo.

No era necesario. No esperaba nada. ¿Qué es?

Un casco alemán. Ojalá te quede.

Me costó hallar un alemán de cabeza tan grande.

Qué bueno.

No me queda bien. Es muy pequeño.

Lo mandaré a la tintorería a que lo estiren.

- ¿Cómo luzco? - Es justo para ti.

Dios, se lo regalaré a mis hijos. Si algún día los tengo.

Cuéntales cómo lo conseguí.

¡Enfrentando al enemigo!

Tengo que esconderlo para que no me lo saquen. ¿Dónde lo pongo?

Éste es el lugar.

Ella nunca barre aquí abajo.

¿Lo ves?

Sí.

¿Tienes hambre, Eddie? Salgamos a comer.

Tengo un bono. Hagamos que lo llenen de agujeros.

- Haré que parezca un tamiz. - Vamos.

Espera, quiero ir al taller a recuperar mi empleo. ¿Me llevas?

Claro, en el taxi.

Oye, Eddie.

¿Aprendiste a parlez-vous?

Bastante.

- Amigo, ¿y Fletcher? - En la oficina.

Gracias.

Cree que tendrá mi puesto sólo por usar uniforme. Trabajaba aquí.

Verán qué bien la pasaron, mientras nosotros...

...trabajábamos para mantenerlos.

- Hola, Sr. Fletcher. - Hola.

- ¿Cuándo llegaste? - Recién.

- Y me alegro. - Ya lo creo.

- ¿Qué harás? - Descansar, ver a los muchachos.

- Y volver a trabajar. - Bien.

¿Qué harás? ¿Dónde trabajarás?

¿Cómo que "¿Dónde trabajarás?"

- Pensaba volver aquí. - Lo siento, Eddie. No tengo lugar.

¿Qué?

Un momento. ¿Me equivoqué de taller?

¿No dijo que mi empleo siempre me estaría esperando?

Cambió la situación. Hace dos años que ese chico trabaja aquí.

¿Qué quieres que haga? ¿Despedirlo porque llegaste?

No.

No podría pedirte que hicieras eso, ¿verdad?

Muy bien. Gracias.

Me fui, tenía un buen empleo Y me fui, me fui

No digas que no trabajarás aquí.

Si venías armado, quizá conseguías el empleo.

No necesito estar armado, pedazo de...

Dos por uno.

De regreso en este país, los ex combatientes...

comenzaron a descubrir que todo había cambiado mientras estaban en Francia.

Lo siento, amigo. No hay nada.

Las cosas cambiaron en todas partes, sobre todo en Nueva York.

El viejo Broadway es sólo un recuerdo...

...desaparecen muchos de los lugares conocidos.

EEUU ya siente los efectos de la Prohibición.

Hay un esfuerzo por regresar a la actividad normal de tiempos de paz...

...pero el desempleo, surgido durante la guerra...

...empieza a afectar al país.

Los soldados deben enfrentar, en otro frente, la misma lucha...

La lucha por sobrevivir.

Oye, Abner. Adivina adónde vamos.

¿Adónde?

- ¿Qué tal si me llevas a Francia? - Hola, Eddie.

¿Cómo estás?

- No conseguiste empleo, ¿eh? - Alguien debió decírtelo.

No. Me di cuenta solo.

Por tu cara. Luces cansado.

Estoy cansado, Danny. Cansado de que me rechacen.

De que cierren la puerta en mi cara. De ser otro más que volvió de Francia.

Cálmate, Eddie. Con calma.

No puedo, Danny. No puedo.

Ya no puedo seguir así. Necesito algo que hacer.

- Tengo que hacerlo. - Espera.

No, no rompas eso. La dueña nos lo cobrará.

Si quieres romper algo, golpéame, es más barato.

Mira, Eddie. Sólo uso mi taxi 12 horas al día.

El resto del día, está guardado. Trabájalo las otras 12 horas.

Compartiremos gastos de gasolina y aceite, y tendrás trabajo.

Podría funcionar, Danny. Podría funcionar.

Tengo que hacer algo.

- ¿Quién es? - La Sra. Gray.

¡No estamos!

Hay una carta para ti, Eddie. Viene desde Francia.

- Tres centavos de gastos postales. - Póngalos en la cuenta.

- No lo dudes. - No dude de que no lo dudo.

Y bien, ¿de quién es?

Vaya, qué bonita.

- ¿Una de las campesinas francesas? - No, es americana.

Vive en Mineola, Long Island.

- No usaré eso en su contra. - Danny...

- ... ¿queda lejos Mineola? - Depende de si sabes el camino.

Para alguien listo, son 24 km. Para un tonto, son 50.

Amigo, me llevarás a Mineola. Un cambio de paisaje me hará bien.

Esta clase de paisaje nunca hizo mal a nadie.

- ¿Tienes gasolina? - ¿Gasolina?

La vieja Bridget llega a Mineola con su reputación.

Vamos.

- Espere aquí, jefe. - Oye...

- ... ¿de dónde sacaste eso de "jefe"? - Trato de dar una buena impresión.

Hola. ¿Vive aquí Jean Sherman?

- Sí. ¿Qué desea? Soy su madre. - Yo soy... Eddie Bartlett.

Eddie Bart...

Pase usted.

- Eddie, el soldado de sus sueños. - ¿Qué?

Así lo llama ella. Estará encantada de verlo cuando vuelva.

- ¿No está? - Está por volver.

- ¿No quiere pasar? - Muy amable, Sra. Sherman.

Él es mi amigo, Danny Green. Él me trajo.

- Es un placer. - Igualmente.

- Pasen. - Gracias.

¿Ves?

Jean y yo solíamos hablar de Ud.

Y por la noche, rezábamos por usted. Lo sentíamos como de la familia.

A veces, Jean tocaba el piano. Es muy talentosa.

Cantábamos salmos. Ella sacó mi voz.

- Les traeré más. - No, gracias. Es suficiente.

No sea tímido. Enseguida vuelvo.

Si bebo más limonada, me saldrá por los oídos.

¿Por qué no nos ofrece un sándwich?

Quizá lo haga.

No sé si este viaje valió la pena.

Deja que yo juzgue eso.

Averigua si tiene una amiga. Si tiene, hazme propaganda.

Una cosa a la vez. Mira...

...cuando llegue la chica, compórtate bien.

Por lo que veo, tiene mucha clase.

¿Oíste lo que dijo su madre? Estudia, canta y baila.

Significa que no es bruta.

Esa clase de material debe manipularse con delicadeza.

A decir verdad, cuanto más pienso en esto...

...más creo que deberías largarte.

Oye, espera un momento.

¡Ma, me saqué 10 en álgebra!

Hola.

- Hola. - Hola.

- ¿Están esperando a alguien? - Sí, a tu hermana mayor.

¿Mi hermana mayor? Yo no tengo hermana mayor.

- ¿No tienes hermana mayor? - Un momento.

- No me diga que es Eddie. ¿Eddie Bartlett? - Sí.

El soldado de mis sueños.

Me preguntaba si algún día lo conocería.

Sr. Bartlett, Ud. es tal cual lo imaginé.

Valiente, fuerte, romántico y apuesto.

Hablando de eso, ¿qué me dice de esto?

Me la tomaron en la obra de teatro escolar.

Era The Fortune Teller de Víctor Herbert.

- Pero, dijo que cantaba y bailaba. - Lo hago.

¿Dónde?

En el coro, cada domingo, y fui protagonista en la obra escolar.

A veces canto y bailo para el Club de Alces. Dicen que soy buena.

- ¿Quiere escucharme? - No, no. No, gracias.

No tengo oído musical.

- Bueno, fue un gusto verla. - No se irá tan pronto, ¿verdad?

Debemos volver, tengo junta con el general.

¿No me contará sobre la guerra y lo que sufrió?

Linda...

...nunca sabrás cuánto sufrí.

Nos vemos.

¿Volveré a verlo?

- La llamaré. - ¿Cuándo?

En dos o tres años, cuando sea mayor.

- Hasta entonces. - Adiós.

Debiste quedarte a ayudarla con su tarea escolar.

1920. Las primeras dos semanas del año...

...se puede beber más o menos en público...

...pues aunque rige la 18va. Enmienda, la ley no se aplica.

Pero el 16 de enero, entra en vigencia la Ley volstead...

...y el tráfico de alcohol se hace clandestino...

...y será así por muchos largos años.

Empieza a hablarse del "bar clandestino ".

Y de las fuerzas del bajo mundo, que saben operar fuera de la ley...

...hallan su nueva fuente de ingresos, cuya magnitud es incalculable.

CLUB HENDERSON

Sesenta centavos.

¿Me hace un favor?

Lleve esto al Henderson y cóbrele $ 12 a Panamá Smith.

- ¿A quién? - Panamá Smith.

- Yo llevaré estos enfrente. - Bueno.

- Nos veremos aquí. - Sí.

Panamá, ¿tienes algo para acompañar esta gaseosa?

Enseguida.

- ¿Es Panamá Smith? - La misma, amigo.

Paquete para usted. Son $ 12.

Sí, la carne.

Vamos.

¿Qué trata de hacer? ¿Qué vayamos presos los dos?

Esto es mercancía ilegal.

No sé qué contiene esto y no me importa. Son $ 12.

Un momento. Un momento.

Verán cómo se aplica la ley, contrabandistas.

¿De qué habla?

Quedan arrestados por violar la Ley Volstead.

Yo no sé nada de esto.

Nosotros sí. Entró con soda y en el camino se convirtió en gin.

Y usted lo entregó por un amigo.

- Así es. - Cuénteselo al juez.

Vamos. Tú también, Panamá.

- ¿Por qué? - Por tenencia de licor.

- Te encerrarán. - Yo no lo tengo, él lo tenía.

Y ahora lo tiene él. Además, yo no sabía nada, ¿no es así?

Sí, en serio.

Yo llevé a un tipo en mi taxi y pidió que entregara esto aquí.

Olvidé a quién, y le pregunté a ella.

Me dan ganas de llorar. Andando.

El tipo está esperando afuera.

Este tipo no es contrabandista.

- Nunca lo había visto. - Lo viste hoy y eso basta.

Largo de aquí.

Oye, amigo, ¿conoces a alguien?

- A un abogado. - Mejor sería conocer a un juez.

Panamá Smith, según las pruebas...

...presentadas en su nombre por su coacusado...

...y como los oficiales no la detectaron...

...vendiendo el licor, la declaro no culpable.

Edward Bartlett, lo declaro culpable de violar la Ley Volstead.

Paga con una multa de 100 dólares o 60 días en prisión.

Orden. Le advierto que si vuelve a delinquir, no lo trataremos tan bien.

Se levanta la sesión.

Gracias, amigo. Muchas gracias.

Haré lo mismo por ti algún día.

Pero, ¿qué te parece esa dama?

"Gracias", dice.

La ayudo y ni siquiera pregunta si tengo dinero para la fianza.

Qué reverendo imbécil resulté ser.

Cien dólares.

Daba igual si decía 10000.

Empeñaría el taxi, pero ya está empeñado.

No soy muy buen abogado.

Eres bueno, muchacho.

Sólo que defendiste al tipo equivocado.

La próxima vez, defiende a un verdadero delincuente.

- Es mucho más fácil de defender. - Y bien, ¿qué será?

- No tengo dinero. - Por aquí.

- ¿Dan crédito aquí? - Seguro que sí.

Tiene 60 días para pagar. Por aquí. Vamos.

Bueno...

Adiós, Eddie. Te veré en septiembre.

- ¡Cállense! - Eso no ayudará.

Ya lo intenté.

Esto no es una cárcel, es un manicomio.

- ¿Fuiste soldado? - Sí.

- ¿Cómo sabes? - También lo fui.

Llevamos la marca. No podemos estar quietos.

Vimos demasiada acción y sangre.

Creen que después de eso podemos sentarnos a jugar con los dedos.

- ¿Por qué te encerraron? - Por robo a mano armada.

Las cosas se complicaron.

Si me devolvieran el arma, la usaría...

...contra mí.

Vamos, sé razonable. No hables así.

- Oye, Bartlett. - ¿Sí?

Afuera.

- Su amigo pagó la fianza. - Danny, qué gusto verte.

- Hola, Eddie. - Adiós, amigo.

Y deshazte de esas ideas tontas.

Adiós.

Qué bueno salir de esa cueva. Hace 3 noches que no duermo.

- ¿Cómo pudiste pagar? - Yo no.

Hola, macho.

Justo a quien quería ver.

Tengo algunas cosas que decirte. De todas las traicioneras...

- Ella pagó. - No me olvidé de ti.

Me costó conseguir el dinero.

Te lo devolveré, aunque sea de a monedas.

Puedo esperar.

¿A qué te dedicas, amiga?

¿Qué banco debo robar? ¿A quién debo matar?

¿Qué quieres primero?

Primero, tomemos un trago.

Suban, los llevaré.

- Taxi. - Un momento. Trabajo antes que placer.

- Te veré luego, Eddie. - Alquila esa habitación.

- ¿Adónde, señor? - Baño turco.

Bien, suba usted.

PINTURAS Y BARNICES HARTNER

¿Va a pintar?

Algo así. Decoración de interiores.

- ¿Cómo estás, Panamá? - Hola, Charlie.

- Él es Eddie Bartlett. - ¿Cómo está?

- ¿Qué deseas, Panamá? - Gin Buck.

¿Y usted?

Un vaso de leche.

¿Siempre pides leche en un bar clandestino?

No voy a esos bares.

A algunos le gusta la espinaca.

Tienes algo en mente. ¿De qué se trata?

De nada.

Me pareces un tipo decente.

Me gusta hablar con tipos así.

Cuesta encontrarlos.

Está bien, hablemos.

- Las cosas están difíciles. - Podrían estar peor.

Mi compañero de celda quería pegarse un tiro.

Mientras no llegue a eso, me va bien.

Leche. Toda la que tengo.

Aquí vamos de nuevo.

Espero que revise mi vaso.

¿De quién es el auto con placa de Vermont?

Mío.

¿No sabe que está prohibido estacionar frente a una boca de incendio?

¿Cree que está en un pueblito?

Si usted fuera de esta ciudad, le pondría una multa.

- Salga y muévalo. - Perdón, oficial, ya voy.

Oye, Joe.

Vamos, sentémonos.

¿Ves, amigo? Es fácil. Sólo debes dar ganancia.

- ¿Con qué? - Dinero de tontos.

Desde la Prohibición flota por ahí esperando que lo tomen.

- Un tipo listo como tú... - Deja de alabarme.

Dime qué pasa, ya mismo.

Fuiste amable, me salvaste de algo que me habría dejado sin negocio.

Odiaría ver a alguien como tú darse la cabeza contra la pared.

El negocio del licor crecerá y rápido.

Piénsalo bien, amigo. No se gana bien con un taxi.

- Pero hay que conocer gente. - La conozco.

- Se necesita dinero. - Lo consigo, para empezar de a poco.

Dime.

¿Qué hay en esto para ti? ¿Qué ganas?

Nada.

Lo de tu compañero de celda es triste.

Odiaría que me contaran eso de ti.

¿Por qué?

Conocí a un soldado como tú que fue a Francia.

Nunca regresó.

Yo nunca lo superé.

Ésa es la razón.

¿Eso es todo?

Si no te gusta esa historia, pensaré otra.

Servirá por ahora.

Y el Eddie de esta historia se une a miles y miles...

...de otros Eddies en EEUU.

Pasa a ser parte de un ejército criminal, nacido del matrimonio...

...entre una ley impopular y un público reticente.

Licor es la palabra clave.

Es mágica, y hace aparecer el signo de dólar a medida que se extiende...

...por ciudades, estados.

El público empieza a considerar al expendedor clandestino como un héroe...

...un cruzado moderno de botellas, no batallas.

Y entonces, por la grotesca situación...

...esta nueva clase de ejército, crece y crece...

...ganando nuevos reclutas, a quienes no les importa el futuro...

...mientras el dinero sea fácil hoy.

Funeraria Bixby

Llevaré dos docenas de esos.

- Te tengo una mala noticia, Eddie. - ¿Sí? ¿Qué?

Un aumento. Desde ahora sube a un dólar la botella.

No diga. ¿En serio?

Pues no me tomarán por tonto.

Yo mismo puedo fabricar esto. También tengo una bañera.

Vamos, Danny.

Adiós, amigos.

GIN SECO GORMAN

Es del bueno. No me engañan.

1922.

Ahora, al ley de Prohibición es parte de la vida americana...

...pero también lo es su evasión.

Los estudiantes universitarios...

...y hasta adolescentes que nunca habían bebido licor...

...desean y pueden comprar alcohol fácilmente.

La petaca se vuelve parte de la escena nacional...

...en el fútbol, en los automóviles.

Mientras, la provisión de alcohol bueno...

...no puede satisfacer la creciente demanda de licor.

Pero en la clandestinidad, surgen las destilerías de crudo.

El alcohol de madera se recocina y el producto de este proceso ineficaz...

...inunda el mercado constantemente.

CÍA. DE TAXIS ROJO & AZUL

- Hola, Danny. - Hola, Danny muchacho.

Hola, Lloyd.

Santos Cielos, Eddie, ¿otro?

Claro. Compraremos más en cuanto Lloyd pueda arreglarlo.

Pronto tendremos tantos taxis que habrá que llevar pasajeros de nuevo.

Podría no ser mala idea.

- ¿Quién es Bartlett? - Yo. ¿Por qué?

Hally nos dijo que lo viéramos.

Sí. ¿Cuándo salieron?

Ayer.

- ¿Por qué fue? - Robo armado.

- ¿Conduce? - ¿Por qué no?

- ¿Y usted? - Era bancario.

Entiendo.

Tomó algunas muestras, ¿eh?

Algo así.

Servirá en la oficina.

- ¿Qué hizo usted? - No tenían de qué acusarme.

Me incriminaron.

Lo siento. No me sirve.

- Pero... - Largo.

No me importa qué hicieron, ni si tienen antecedentes pesados.

Pero recuerden. Si trabajan conmigo, no cometen errores.

- ¿Entienden? - Seguro.

Muy bien. Él es Danny Green.

- Danny, muéstrales el lugar. - Gusto en conocerlos.

- Tengo amigos que estuvieron presos. - Bueno, Danny. Bueno.

Lloyd, vamos a la oficina.

¿Por algún prejuicio no contratas gente honesta?

En el negocio de las bebidas, no puedes contratar pimpollos.

Luego de un par de años, maduran y se independizan. Vamos.

Le digo que va en camino ahora.

Hola. Dos cajones, sí.

- Enseguida van. - ¿Cómo va?

- La demanda supera la entrega. - Entonces debes entregar más rápido.

Aquí tienes, grandote y apuesto. Cómprate más libros de derecho.

Espera, Eddie. Es demasiado por lo que hice.

Comprar un par de taxis no amerita esto.

Me ahorraste dinero. Acéptalo. Quédate conmigo...

- ... y lo usarás para tapizar paredes. - Escucha, Eddie...

...usa esos taxis como taxis. Vas por mal camino.

Este dinero dice que no.

Mientras esto reditúe, no lo voy a dejar por nada.

No es mi tipo de ley.

Quise ser abogado corporativo.

- Esto es una corporación. Redituable. - Sí.

Eddie, para ti.

¿Sí? ¿Sí?

No. No, no. Lo siento. No sirve.

No seas tonto. ¿Quieres estar a la pesca de clientes 10 años más?

Toma lo que puedes obtener mientras puedas. Nadie regala nada.

Chuck, mil de Moore.

- ¿Cómo te fue? - Bien.

- ¿Le cobraste a Masters? - No puedo si no lo encuentro.

Si puede producir una comedia musical de 100000 dólares, puede pagarme.

Yo lo haré.

Nos vemos luego.

No creas que todo está mal porque no estás muerto de hambre.

¿Sí? Claro. Claro, es bueno.

- Acabamos de importarlo. - Es añejo, tiene 12 años.

"BEBÉ LINDO"

- ¿Está Masters? - ¿Quién lo busca?

- Yo. - Espere. No puede pasar.

Calma. Calma. Hace calor. Tome, cómprese unos refrescos.

- Hola, Masters. - Hola.

Ya vio esto antes, ¿me presta atención a mí?

Eddie, no necesito licor ahora, tengo mucho.

Lo sé, no pagó por él. Son $ 700.

No quiero evasivas.

Sabe que siempre pago. Le mandaré un cheque mañana.

No. Me llevaré el efectivo ahora.

Espere a que termine el número.

Lindo pimpollo tiene al final de la fila.

Quizá podría envolverlo para usted.

Creo que puedo envolverlo yo mismo.

Hola, Mineola.

¿Me recuerda? ¿Bartlett, el soldado de sus sueños?

Sí, recuerdo.

- No ha cambiado. - Usted sí.

Tres años hacen gran cambio.

- Mi carácter cambió, ¿no? - Se rellenó.

Debo cambiarme de ropa.

¿La veré luego del show?

- Tengo un compromiso. - ¿Y mañana por la noche?

- Estoy ocupada. - ¿Jueves, viernes?

- Ocupada. - ¿Toda la semana?

- Sí. - ¿Puedo pasar y tocar la bocina?

Hágalo, no la oiré. Buenas noches, Sr. Bartlett.

Masters, volveré mañana por la noche por ese cheque.

Apuesto que creyó que no vendría.

Lo siento. Me esperan en la esquina.

La acompaño. Hay muchos frescos sueltos, podría pasarle algo.

En serio, tomaré el tren de las 12 a Mineola.

Ya es grande, pero yo la conozco de cuando bailaba para los Alces.

Soy muy buen tipo, déjeme probárselo.

De hecho, podría ayudarla con su álgebra.

Eso quería ver.

Mire, debo tomar ese tren, pues el siguiente es a las 3:30.

¿Le molesta si la acompaño a la estación para despedirme?

Puedo hacer eso, ¿no?

Cántela otra vez. Me encanta. Adelante.

- Voy a despertar a ese hombre. - ¿A él?

Si bebió el licor que hago yo, necesitará más que una canción.

Vamos, cántela de nuevo.

No, es muy triste. Y me siento muy bien.

- ¿Se divirtió? - Nunca la pasé mejor.

Ésta fue la primera vez que he estado en un bar clandestino.

¿Qué estas haciendo con bebés?

¿Qué?

No, no. Nada. Me hablaba a mí mismo.

Un hábito que adopté en Francia durante la guerra.

Supongo que pasa su tiempo libre horneando algún pastel...

...trabajando en el jardín, o cosiendo un vestido.

¿Hizo usted ese sombrero? Es muy, muy, muy bonito.

Desearía tiempo para hacer cosas así, pero no.

En ratos libres, estudio.

- Algún día seré una estrella. - Entiendo. Entiendo.

Y baila para poder pagar las clases de música.

Pero una chica tiene que vivir de alguna manera, ¿no?

Habla como si no me creyera.

Le creo, en serio. ¿Por qué no?

Mineola. Mineola.

Qué cansancio. No puedo pararme.

Supongo que tiene sueño y quiere dormirse ya...

...porque tiene clase en la mañana.

- Así es, la tengo. - Entiendo.

Bueno, ya llegamos.

Sí.

Llegamos.

Es grande para jugar con muñecas, ¿no?

No, no tanto, si son lindas.

Bueno, buenas noches. La pasé de maravilla.

- Es una despedida muy rápida, ¿no? - No entiendo.

El viaje a Mineola es largo y me gusta relajarme entre tren y tren.

Son las 4:00 de la mañana.

Aprendió todas las respuestas.

Parece que usted supiera todas las preguntas.

Si quiere quedarse, podríamos sentarnos en el porche un rato.

El aire de la noche me hace resfriar con facilidad.

Soy un hombre de interiores.

- Está bien, entremos, entonces. - Mucho mejor.

Debemos cuidarnos de no molestar a su madre.

¿Qué ocurre?

Claro, no tenía forma de saberlo, pero mamá falleció hace un año.

Lo siento, nena.

¿Vive aquí sola?

Debo hacerlo, hasta vender la casa, o triunfar.

¿Triunfar en el canto?

- ¿Cuánto lleva en el show? - Tres semanas.

Termina la semana próxima.

- ¿Y después? - Tendré que conseguir otro empleo.

- ¿No va a pasar? - No, gracias. No.

Como dijo, se hace tarde. La llamaré.

- ¿Dentro de tres años? - No, no.

Probablemente dentro de tres horas.

- Quiere quedársela, ¿no? - Sí, gracias.

Creo que esta muñeca. me va a gustar.

A mí ya me gusta.

- Buenas noches. - Buenas noches.

¿Cómo se metieron aquí?

¿Qué hacen aquí?

Rachmaninoff y yo nos presentaremos a una prueba de las buenas.

No hay nada de qué preocuparse, nena.

Tú espera aquí.

Hola, Panamá. Hola, Henderson.

Bueno, amigo, ¿qué vendes, y cómo se llama?

Tengo una chica de clase, es lo que necesita este lugar.

Ignora sus insinuaciones.

En serio, es de lo mejor. Canta como Nora Bayes.

Está bien, Ziegfeld, veamos el paquete.

Jean.

Ella es Panamá Smith.

Y el hombre preocupado es Pete Henderson.

Jean Sherman.

- Ojalá Eddie no me haya alabado mucho. - Ojalá.

Muy bien, Jean. Ven, cariño.

Demuéstrales cómo se debe cantar.

¿Qué va a cantar?

¿En qué clave la quiere, y cómo la quiere?

"Bebé Melancólico" en clave de Sol.

- Y no muy rápida, por favor. - Entendido.

Estás entre amigos. Relájate.

Siéntate, Eddie. Mirémosla como el público la vería.

- Gracias. - Muy bien, nena.

Estuviste estupenda, en serio. Cantaste como un trío.

Gracias por escucharme, Srta. Smith, y a usted, Sr. Henderson.

Espérame afuera, cariño.

Yo lo manejaré por ti.

- Genial, ¿no? - He oído peores.

- Yo no entiendo de música. - Tú oíste a todas las buenas.

- No tengo lugar para más cantantes. - Te equivocas, harás lugar.

¿Cuándo empieza?

Sólo puedo pagarle $35 por semana.

- Le pagarás 100. - ¿Cien? Ni yo gano eso.

No sabes cantar. Está bien Ladrón Insignificante, pagaré la diferencia.

- Pero que ella no lo sepa. - No me importa, mientras no pague yo.

Ya puedes dejar de llorar. ¿Cuándo empieza?

Dentro de una semana, Galahad.

Quizá para entonces se te pase.

Lo dudo.

Bueno, nos vemos.

En especial, la semana próxima. Adiós, hermosa.

Una buena chica, ojalá elija algo mejor que él.

Ojalá pueda alejarse de él.

Claro. Eddie importa todos sus vinos.

Se lo enviaré enseguida.

Hola.

- Va en camino. - Hola, grandote y apuesto.

- Hola, Eddie. - Él es Lloyd Hart, nuestro abogado.

Si quieres demandar a alguien, llámalo.

- Jean Sherman. - ¿Cómo está?

Hola.

Eddie, puedo conseguirte cinco taxis más, pero necesitaré efectivo.

¿Qué usamos? ¿Cupones? Tómalo.

Aquí tomamos los pedidos de licor. Verás dónde se fabrica.

- Adiós. - Adiós.

Esto es una destilería.

No todo el alcohol de aquí es bueno, por eso lo recocemos.

Jiggers está haciendo escocés.

Un poco de alcohol, agua, color, sabor.

Lo entregamos a seis dólares el litro. Y cuesta medio dólar.

Louie es un artista.

Le da ese olor a sal de mar. "Recién desembarcado".

- Que huela bien, Louie. - Correcto.

- Hola, Danny. - Hola, Eddie.

- Hola, Mineola. - Hola.

- ¿Y tus modales? - Hola, Srta. Mineola.

No. El sombrero. La gorra.

Perdón.

Hola.

Éste es el departamento de lujo. Está haciendo champaña.

Hoy se entregará en los mejores círculos. A quince dólares el litro.

- ¿Verdadera champaña? - No, aguardiente de manzana diluida.

Creerán que es de calidad de importación, envasado en Francia.

Es un engaño, ¿no?

¿Engaño? Sí, si te atrapan. Pero no te atrapan, si...

...te ocupas de la gente indicada. Y es un gran negocio.

Hola, Eddie. ¿Un trago?

No en horas de trabajo.

¿Cómo estás?

- Hola, Ed. ¿Cómo estás? - Hola, Eddie.

- ¿Qué...? Hola. - Cuando se te pide algo...

...¿por qué no lo haces? En vez de beber, tienes que vender.

Lo hice. Llené el lugar de aplaudidores profesionales.

Dos dólares por cabeza y bebida.

Uno hasta trajo un barreño para golpear.

A ése sácalo. Esto debe ser elegante.

Diles que si se sobrepasan, lo lamentarán.

¿Oíste? Ahora, ve, muévete.

Última vez que le digo: la gaseosa es más barata que el licor.

Mézclelos según ese dato.

¿No es un éxito? No tenías tanto público desde que abriste.

¿Cómo no va a estar lleno? Si les pagas por venir.

Te pagan a ti, ¿no?

No espero tener un tonto como tú todas las noches.

No vuelvas a decirme eso, ¿me oíste? ¡Nunca!

- ¿Te diviertes? - Claro.

No debiste decir eso. Te costará 10 dólares más.

Bromea.

Empieza en un par de minutos.

Sí.

- ¿Qué te pasa, Eddie? - Nada. ¿Por qué?

Nunca te había visto así.

Actúas como un niño que estrena pantalones largos.

Panamá, te mostraré algo.

Toma. Echa un vistazo a esto.

Qué tal carga de hielo.

¿Qué te hizo esta chica?

Lo que se necesite para conquistar a alguien como yo, ella lo tiene.

¿Ella sabe de esto?

No. Se lo diré después del show.

Quizá vas demasiado rápido.

A veces, estas cosas se nos pasan y las lamentamos.

- No creo que esto se me vaya a pasar. - Estás jugando fuera de tu liga.

Estás acostumbrado a tratar con damas como yo.

De veras es serio.

¿Y si te rechaza?

¿Rechazarme?

¿Por qué me rechazaría?

Cuéntamelo después.

¡Muy bien, Roy!

Ya que hicimos silencio, saquen las manos de los bolsillos, las usarán.

Esta noche haremos un descubrimiento.

Les presentaremos a una jovencita, nueva en los clubes y en casi todo.

Y va a cantar. Y si alguien hace un ruido...

...los camareros se encargarán de ellos.

Aquí está. Es Jean Sherman. Y la canción es "Estoy loca por Harry".

Y cuando termine, ustedes estarán locos por Jean.

Adelante, linda.

¿Qué pasa aquí?

¡Aplaude, borracho!

Entiendo.

Eddie. Es hermoso.

Eso no es lo que quiero escuchar.

- Parece que les gusté, ¿no? - Me estás evitando, Jeanie.

- Fuiste inmensamente bueno conmigo. - Mejoro con la edad.

Pídeme el Puente de Brooklyn. Si no puedo comprarlo, lo robaré.

¿Y bien?

Eddie, no lo sé.

¿Cómo que no sabes?

No tuve tiempo para pensarlo.

Tuviste mucho. No necesitaba decirte qué siento por ti.

Debiste haberte dado cuenta.

- Lo hice. - ¿Y entonces?

No lo sé, Eddie. No lo sé.

Debes saber qué sientes por mí, si me quieres o no.

Sí te quiero, pero...

¿Pero qué?

No puedo decirte.

Sé lo que te preocupa.

Quizá Panamá tenía razón.

Nena, tú y yo no jugamos en la misma liga.

Sí, es eso. No te gusta mi negocio, mi gente, lo que hago.

No soy yo, es lo que yo represento, ¿no?

- Bueno... - Sí, tengo razón.

No dejaré que eso se nos interponga.

No en lo que siento por ti. Saldré de esto.

En pocos años, tendré dinero para establecernos y olvidar esto.

¿Qué te parece?

Me parece muy bien.

Bueno, guarda ese anillo.

Lo usarás mucho antes de lo que esperas.

Deje eso y présteme atención por un minuto.

Brown, aquí va. Lo que yo vendo tiene un mercado limitado.

La gente de dinero no compra mi veneno.

Quiero entrar a ese buen mercado.

Usted es jefe del sindicato...

...que vende la mercancía de primera clase en el país.

Sólo quiero que me venda un poco.

Y bien, ¿qué dice?

- No. - ¿Por qué no?

No le vendo a traficantes menores. Hago mi propia distribución.

Recuerde que este traficante menor se lo pidió de buena manera.

Trataré de recordarlo.

Se supone que son Guardacostas. Finjan serlo hasta abordar.

Cuando suban, saquen rápido ese licor.

- No usen sus armas. - A menos que haya empate.

A menos que...

Recuerden lo que se les dijo.

Se acerca un barco.

Deben ser los tipos de Nick.

Bajen a media velocidad.

No es de los nuestros.

Parece la Guardia Costera.

¡Flete a la vista!

Mejor detente. No pueden hacer nada. Estamos a más de 12 millas.

No hay peligro.

Suban esa línea.

¡Alto! ¡Vamos a abordar!

¡No pueden tocarnos! ¡Estamos a más de 12 millas de la costa!

¡Váyanse a rescatar nadadores!

Vamos, muchachos, háganlo.

Abran esas escotillas.

No se saldrán con la suya. Estamos fuera.

Me da igual estar en el Canal de Suez.

Bajen del barco, o los arrojaremos.

¡Súbanlos allí!

¡Vamos, manos arriba!

Éste tipo no es un federal.

¿Qué disfraz es éste?

Vamos, muevan eso.

- ¿Quién lo dice? - Yo.

Pues no puede...

- ¡Hola, George! - ¡Eddie!

- Creí que tenías un taller. - Era mucho tiempo encerrado.

- El doctor me recomendó el mar. - Tengo el mismo doctor.

No sé por qué, pero me alegra verte.

Lo mismo digo.

Antes de seguir con esto, hablemos. Vas a tener problemas.

Este barco es de Nick Brown.

Ernie, date prisa. Hay que descargar antes del amanecer.

Eso hacemos.

Tomemos un trago juntos.

- ¿Es auténtica? - Quizá no...

...pero se venderá mejor que la nuestra.

¿Qué te sirvo?

Nada para mí.

No temas, es licor del verdadero. Yo lo bebo.

Aún así no me gusta.

Pero te gusta para tomar este barco con mercancía por 100000 dólares.

Si vendo vestidos no estoy obligado a usarlos.

Siento hacerte esto, George.

No me lo haces a mí, sino a Nick Brown, trabajo para él.

Se enfurecerá contigo, Eddie.

Estoy muy apurado para preocuparme por eso.

- Es un tipo malvado. - Corro mis riesgos.

Sabes...

...me gustaría arriesgarme contigo.

Entre nosotros, deberíamos entendernos.

Me está yendo bien.

Eddie, no será tan fácil la próxima vez.

Brown no tolerará que le secuestres un barco. Se pondrá en guardia.

Una noche, te volará la tapa de los sesos de un balazo.

No disfrutarás de las ganancias en el fondo del mar.

- Sigue. - Bueno, es así.

Tengo la organización para pasarte y conseguir la mercancía.

Tú tienes la organización para distribuirla.

O sea que quieres traicionar a Brown.

Ya ha ocurrido antes.

¿Qué dices?

No confío en ti, George.

Tampoco eres de confiar.

Parece buena base para una sociedad.

Trato hecho.

Bien.

1924. EEUU se encuentra atravesando una era de impresionante locura.

El contrabando de licor ya no es un esfuerzo individual...

...sino un gran negocio, con grandes coaliciones y sociedades.

La búsqueda de grandes ganancias tiene sus socios inevitables...

...corrupción, violencia y asesinato.

Aparece una nueva herramienta peligrosa, la Tommy...

...una ametralladora liviana, mortal...

...y el asesinato se reparte al por mayor.

ALMACÉN GENERAL No. 7

¿Qué te pasa? ¿Estás loco?

Quieres al otro guardia, ¿no?

¿Tienes las llaves? Ábrele a Danny.

Cuida bien a esos tipos.

Muy bien, muchachos. Vamos, rápido.

- Tío Sam trabaja para nosotros. - El gobierno le roba a Brown.

Y nosotros al gobierno.

Danny, ve a vigilar afuera. Podría haber problemas.

- No te quiero aquí. - No tengo miedo.

No me importa. No eres para esto.

Ve y haz lo que te digo. Sal.

- Hay como 4000 cajones. - Eddie, llegó el cambio de guardia.

Mueve esos camiones y quédate con ellos.

Muchachos, despejen.

A los camiones. Prepárense.

Bueno...

...pero si es mi viejo sargento.

Vamos, golpéalo y larguémonos.

Es el Sargento Pulmones de Cuero.

Te dije que te encontraría sin tu uniforme militar.

- No tenías que hacer eso. - Él se lo buscó.

Ve atrás con los muchachos.

Ese temperamento te llevará a la silla eléctrica.

Bueno, si sucede, tú estarás sentado justo en mi regazo.

Linda, ¿no?

Canta bien.

La ves muy seguido, ¿no?

No puedo evitarlo. Debo venir muy seguido.

Está bien. No te enojes.

¿Por qué no habrías de verla?

Es tu clase de chica.

A ambos le gustan las mismas cosas, hablan el mismo idioma.

Como Eddie y yo.

Bueno, amigos. Disfrutaron el espectáculo.

Ahora pueden bailar, pues bailar da calor.

Y si tienen calor, tienen sed, y eso queremos.

¡Adelante! Bailen y beban, amigos. Vamos.

- Muchos clientes. - Regular.

No está feliz porque no tiene mesas en el techo.

Lástima, teníamos mercancía nueva.

- Compartiremos. - Te mandamos 100 cajones.

- No los necesito. - Los aceptarás.

No quieres herir nuestros sentimientos, ¿verdad?

¿Puedes creer que diga que le va "regular"?

Ese tipo se quejaría aunque ganara la lotería.

- Hola, chicos. - Hola, muchachos.

- Hola, Panamá. - Hola, George.

- Hola, Danny. - Hola.

Eddie, te he estado buscando desde hace horas.

Tenemos asuntos importantes de qué hablar.

Pueden esperar.

No sería mala idea atender mejor el negocio, en lugar de los taxis.

Nos va bien. ¿De qué te quejas?

Quiero comprar 10000 taxis. Además, son buena coartada.

Podrían servirme para la vejez.

En este negocio no te preocupas por la vejez.

- ¿Más taxis? - Sí.

- Serían 2000. - Tacaño.

- Disculpen. Quiero bailar. - Pobre de la dama que saques.

- Sr. Hart, lo llaman por teléfono. - Gracias.

- Permiso. - No te vayas, Lloyd.

Pronto sale de nuevo.

Es buen chico.

- Más te vale. - ¿Por qué?

No quiero causar problemas, pero te apuesto 8 a 5...

...a que el chico quiere a tu chica.

- Espero que sepas lo que dices. - Claro que lo sé.

Mira, Eddie. Quiero abrirte los ojos.

Las chicas como ella se fijan en tipos como él. Con aire universitario.

La llevará al fútbol, a bailes universitarios.

Esas cosas cultas e inocentes.

Esos chicos no pierden.

Cálmate, Eddie.

Quizá George tenga razón.

En ese caso, no puedes hacer nada.

Cállate.

Confío en mis amigos.

Es un tonto.

No confío en los míos.

Es mutuo, viejo.

Ellos tampoco confían en ti.

Esta noche les contaré un cuento, ¿cuál?

- El Pequeño Freddie. - Pero ya saben todo sobre él.

Adelante.

- Gracias por mandarme esta radio. - ¿Funciona?

Seguro. Se oye como si el locutor estuviera aquí.

¿Escuchaste mucha charla?

Hace un rato, capté una banda de Brooklyn.

Sí, así es la ciencia.

Inventan la radio para que captemos a unos estropeados de Brooklyn.

¿Cómo van tus clases de canto?

Muy bien, pero no desperdicies tu dinero en mí.

Es mi dinero, y no lo desperdicio.

- ¿Sabes adónde iremos el sábado? - ¿Adónde?

A New Haven. A ver fútbol.

¿Fútbol? No sabía que te gustaba.

No me gusta. Pero me gustará, si voy a verlo seguido, ¿no?

Sí, supongo.

Adelante.

Perdón, pero Panamá dijo que Eddie estaría aquí.

¿Qué quieres?

No firmaste los cheques de los taxis. Son para la mañana.

Estupendo show el de esta noche.

- Gracias. - Veo que tiene un nuevo juguete.

- ¿Cómo capta? - Debería ser buena, me salió cara.

Eso la hace buena.

Eso hace todo bueno.

- Adiós. - Escuchen, son las noticias.

Escúchenlas ustedes.

- Es más fácil leer los diarios. - Noticiero en el aire.

Acaba de llegar un cable.

El depósito federal número 7 de Nueva York fue asaltado esta noche.

Robaron un cuarto de millón de dólares en licor.

Y mataron a dos guardias.

Uno de ellos, Pete Jones, ya estaba muerto de bala cuando lo hallaron.

Era un veterano de guerra.

- ¿Cuál dijo que era su nombre? - No entendí.

Parece que dijo Pete Jones.

Así se llamaba nuestro sargento fanfarrón.

Hay muchos con ese apellido.

Eddie...

¿Dónde estuvieron tú y George hoy?

Contigo.

Quizá no recuerdo. ¿No es buena respuesta?

Eddie. Me informan que Nick Brown viene hacia acá.

- ¿Qué hago? - Yo lo manejaré.

Nos vemos luego.

Pareces muy apurado.

Hay mucho trabajo mañana.

Canto en unos minutos.

Me gustaría que me hicieras compañía hasta entonces.

No te he visto últimamente.

Te va muy bien sin mi ayuda.

No digas eso, Lloyd.

¿Le temes a la verdad?

Te dije una y otra vez que no puedo herirlo.

Ha sido tan bueno conmigo.

Te enredarás tanto, que no podrás salir.

- ¿Qué quieres que haga? - Dile la verdad.

Dile que no lo amas, que tú...

¿Qué yo qué, Lloyd?

Sólo dile que no lo amas.

Lloyd, te quedarás a ver el show, ¿no?

- Sí. - Ésa es mi entrada.

Te veré en el salón.

Aquí viene.

Ustedes se creen muy listos.

- Cállate. La chica está cantando. - Escúchame ahora.

Informaste a la policía que haría un cargamento y me lo incautaron.

También hace ruido comiendo spaghetti.

- Y tú se los robaste a ellos. - No digas estupideces.

El guardia no murió enseguida.

- Habló. - Deliraba.

Uds. son listos, pero no tanto.

¡Un momento, amigos!

¡No se irán sólo porque unos chicos discutieron amigablemente!

¡Vamos, quédense! ¡La casa invita unos tragos!

- ¿Qué apuro tienen? - Lleva a tu jefe.

Vamos. Saquen a este tipo de aquí.

Arrójenlo a la calle.

Use sombrero. Se resfriará.

Ojalá.

Un momento.

Póngalas en agua...

...imbécil.

- No temas. Todo terminó. - ¿Estás bien, Jean?

Sí, pero había gente inocente.

No tuve tiempo para pensar en ellos. Ve a tu camarín, descansa.

Adelante. Ve.

No puedes convertir mi club en un polígono de tiro.

Debe haber 5000 dólares en daños.

¿Llorando otra vez? Ponle precio a esta ratonera...

- ... y la compraré. - ¿La comprarás?

Un niño grande debe tener patio de juegos propio.

- Reúnanse y firmen un contrato. - No haré más...

...contratos para ti.

¿Qué pasa? ¿El tiroteo te asusta también? Vete.

Eddie, tú robaste ese depósito hoy, ¿no?

- Tienes buen oído. - Mataste al guardia.

- Ni me le acerqué. - Fuiste el responsable.

No se pudo evitar.

Te alteras por nada. Hablemos.

No, Eddie, será inútil. Hasta aquí llego.

Dije que basta y es en serio.

- No es así de fácil. - Apártate.

- Guarda el arma. - Cuando yo quiera.

La amistad no es nada para mí. Con lo que sabe, podría...

- Él no hablará. - Más le vale.

Te metiste en esto sabiendo lo que era.

Ahora sabes muchas cosas.

Si denuncias algo, acabarás tieso y frío.

Largo. Lárgate de aquí. Ve a pescar clientes.

- ¿Adónde crees que vas? - A buscar emociones.

Esto está muy aburrido.

CLUB Panamá - PRESENTA A JEAN SHERMAN Y SUS BANDIDOS

Ahora que arreglamos todo con los funcionarios de turno...

...tenemos que arreglar las cosas entre nosotros.

En vez de arreglarlas a los tiros, lo haremos hablando.

Debemos organizarnos.

- ¿Y Nick Brown? - Mandé a Danny por él.

Se habrá olvidado.

No podemos seguir sin él. Él tiene que estar.

Vayan al bar, la casa les invita un trago.

- Buena idea. - Disfrutaré un buen trago.

¿Estuviste leyendo sobre Napoleón?

¿Qué te molesta?

Antes me consultabas las cosas, luego me las contabas, ahora me ignoras.

Hieres mis sentimientos.

Mi pobrecito y delicado pimpollo.

¿No es una lástima?

Mientras ganes dinero, no tienes de qué quejarte.

Avísame cuando llegue Brown. Estaré en el club.

Lefty, ¿te gusta ser un hazme reír?

Jefe, a mí no me importa.

A mí sí.

Quizá tenga que hacer algo al respecto.

- Iré contigo. - Por favor, Lloyd, le diré.

Está bien, pero díselo.

Me estoy cansando de verte a escondidas.

Si no le dices hoy, yo lo haré.

Se lo diré. Esta noche.

Adiós, querida.

- Estaré aquí después del show. - Bien.

- Buenas noches, Srta. Sherman. - Hola.

- ¡Eddie! ¡Eddie! - ¿Qué pasa?

¡Danny!

Entra.

DÉJAME EN PAZ Y QUIZÁ YO TE DEJE EN PAZ A TI

Bartlett, ¿es uno de sus muchachos?

Sí.

Lo era.

Bueno, Danny...

...te dije que esto no era para ti.

Atrás, vamos, retrocedan.

¿Por qué tanto griterío?

Brown hizo liquidar a Danny.

- Reúne a todos. Vamos de visita. - ¿Adónde?

- A lo de Brown. - Yo no. Tú eres el jefe.

Yo sólo soy un empleado.

Muy bien, pequeño.

Cuando termines, vete temprano a tu casa.

Él llegará temprano, con los pies duros.

Hola. Hola. Comuníqueme con el 8591.

Odio hacerle esto a Eddie. Fuimos tan buenos amigos.

- ¿Hola, Nick Brown? - Sí, él habla.

- ¿Quién es? - Tu tía Sadie de Jersey.

Eddie Bartlett está yendo a visitarte.

Sí, bueno.

Si tienes un trabajo que hacer, manda a alguien a hacerlo.

Terminó la cena. Largo.

- Pero... - Dije que largo.

Yo pago. Ojalá hayan disfrutado.

Vamos. Estamos cerrando.

- Pero no comimos. - Nos quedamos sin comida. Fuera.

Vamos, largo. Váyanse, el spaghetti hace mal.

Las hace engordar donde no deben. Sácalos.

¿Qué pasa? ¿Quieres arruinarme?

No sólo eso se arruinará.

Un momento. Usted se queda.

- Está bien, ya terminamos. - Se equivoca. Tienen hambre.

Sírvanles más spaghetti.

Comí todo el spaghetti que puedo.

Comerá más y le gustará. Cállese y siéntese.

Luigi, que siga tocando el piano.

Bartlett viene hacia aquí.

Ya saben qué hacer.

Charlie, a la cocina.

Manny, bajo la barra. Rocco, a la cabina de teléfono.

Joey, tú al guardarropa.

Eso es. Tú quédate con ese repasador, como si nada pasara.

Coma, como si disfrutara.

Cuando llegue Bartlett, muéstrenle la cortesía del lugar.

Muéstrenle esa vieja hospitalidad sureña.

COMIDAS

- ¿Dónde está Brown? - ¿Brown?

Sí. Salió hace una hora, pero volverá.

Podemos esperar.

Calma, muchachos. Pónganse cómodos.

¿Por qué transpira?

Por nada.

Hace calor.

- ¿Qué pasa? - Queremos salir de aquí.

¡Queremos salir de aquí!

Boletín especial de noticias.

Más violencia entre pandillas esta noche.

Tres hombres murieron en una cantina del Lado Este.

Todos víctimas de una batalla de pandillas...

...cuando un rufián fue atrapado dentro por un rival.

Entre los muertos están: Nick Brown, poderoso jefe gángster...

...Rocco, asistente de Brown y Manny Eckert.

volvemos ahora al salón del Hotel Edgecomb...

...y la música de Don McNeil y su orquesta.

Así es, George, no lograste eliminarme. Deja el arma, Lefty.

Lo único que te salva es que no puedo probarlo.

Si lo averiguo, tengo preparada una bala con tu nombre.

Recuérdalo.

Buenas noches, amigos, y vuelvan.

No olviden que el viernes regalaremos un pony Shetland.

Buenas noches.

- Vengué a Danny. - Lo sé, lo escuché por radio.

Siéntate.

Creo que llevaré a Jean a su casa.

Jean se fue.

Dijo que me esperaría.

Eddie, te diré algo que no te gustará.

Jean renunció al club. Dio el preaviso.

¿Renunció? ¿Por qué?

¿Tengo que dibujártelo?

Mira, si tratas de decir algo, dímelo ya.

Jean está enamorada.

Mira qué novedades tienes. Claro que lo está. De mí.

Eddie, te costará aceptar esto...

...y no quiero que te enojes.

Jean nunca estuvo enamorada de ti.

Se enamoró total y perdidamente del tal Lloyd apenas lo vio.

Y se estuvo viendo con él a escondidas de ti.

Traté de advertírtelo, pero creo no lo hice bien.

Todos lo sabían, menos tú.

Eddie, en lo que respecta a Jean, has sido...

¡Cállate!

De acuerdo.

- Lloyd, ¿supiste lo de Danny? - Sí.

Por eso debes dejar ese club.

- Renuncié. - ¿Viste a Eddie?

No apareció.

Volveremos a esperarlo.

- ¿Un taxi, Sr. Bartlett? - Sí, por favor.

No importa.

Caminaré.

Largo.

Largo.

- Eddie, escúchame... - ¿Qué intentas probar?

Nada, muchacho.

Nada.

Lo siento.

Lo siento.

¿Sabe Eddie que Jean renunció?

No lo creo. Díselo tú.

- Aquí está. - Oye, dime...

¿Sabe bien el licor que trafico?

- Mejor que la mayoría. - Bueno, quiero una botella.

No, mejor dos. Una para ti y otra para mí.

¿Quién sabe? Quizá me guste.

Oye, ven aquí.

1929. La vertiginosa década va llegando a su fin...

...y la bolsa mercantil enloquece.

El grande y el humilde, el rico y el trabajador...

...el ama de casa y la empleada, todos invierten en la Bolsa...

...y nadie parece perder.

Luego, como una bomba, llega el inolvidable...

...martes negro del 29 de octubre.

La confusión se extiende por el distrito financiero de Nueva York.

Y los hombres miran impactados el espectáculo de la ruina.

Más de 16,5 millones de acciones cambian de manos en un mismo día.

Las fortunas reunidas en los últimos años...

...se derrumban ante este desastre...

...que afectará a cada hombre, mujer y niño de EEUU.

¡Muchachos!

- ¿Qué quieres? - Necesito 200000 para cubrir.

- Ya te di. - Los necesito otra vez. En una hora.

- Si no, tendré que vender. - Los conseguiré.

Toma. Cinco más.

Tomaste clases a escondidas.

- ¿Sigues aquí? - George, es urgente.

Necesito 200000.

¿Y qué se supone que haga yo?

Deja esa cosa.

Te vendo el 40% de mi compañía de taxis.

No quiero el 40% de nada.

- Son muchos taxis, jefe. - Más de 6000.

Te daré 250000 dólares por toda la compañía.

¿Estás loco? Los de Chicago ofrecieron dos millones hace tres meses.

Véndesela a ellos.

No puedo. Necesito el dinero ya.

Ya oíste mi oferta: 250000 dólares. Tómala o déjala.

Acepto.

Trato hecho.

Te diré lo que haré por ti, Eddie.

No te quitaré todos los taxis.

¿Por qué?

Te dejaré uno, sólo uno...

...porque lo necesitarás, amigo.

Los primeros en sentir el efecto económico que acosa al país...

...son los clubes nocturnos, los bares clandestinos, y los contrabandistas.

Al caer las ganancias de la industria ilegal de licor...

...los gángsteres no pueden pagar protección.

Y se duplican y cuadriplican los rastrillajes y los arrestos.

Luego, en la desesperación económica que tomó al país...

...Franklin Delano Roosevelt es elegido presidente...

...en parte porque promete terminar la Prohibición.

En Nueva York, miles de ciudadanos marchan en un desfile cervecero...

y en breve, la cerveza con 4% de alcohol se vuelve legal.

Finalmente, llega el referéndum nacional de anulación.

Cansados de años de violencia, corrupción y pérdida de libertad...

...los estadounidenses votan y derrotan a la Prohibición.

Después de 13 años, la Prohibición muere...

...dejando atrás al elemento criminal de riqueza y poder...

...pero que no pudo con la nueva determinación...

...del público de que volvieran a reinar la ley y el orden.

- Taxi. - Taxi.

- ¿Adónde, señora? -331 Quigley Place, Forest Hills.

331 Quigley Place, Forest Hills.

Eddie.

Ya oí. 331 Quigley Place, Forest Hills.

Eddie, soy yo, Jean.

- ¿Cómo estás? - Bien.

¿Cómo te las has arreglado?

Puedo comer.

- ¿Cómo está Panamá? - Muy bien.

¿Dónde está ahora?

Por ahí.

A Lloyd le ha ido muy bien.

Está con el Fiscal de Distrito.

Lo leí en los diarios. Debe irle bien con ese empleo.

No creo que lo sepas, pero tenemos un hijo.

Tiene algo más de 4 años.

Mejor escondamos el trineo, o el niño querrá usarlo.

- Ponlo debajo del sofá. - ¿Aquí?

- Permíteme tu abrigo. - No, gracias. Sólo estaré un minuto.

- ¿Quieres un café? - No, nada, en serio.

- ¡Hola, mami! - Hola, mi amor.

- ¿Te portaste bien hoy? - Maté a tres indios.

Arriba las manos, señor.

Me tienes, amigo, me tienes.

Bobby, es el Sr. Bartlett, amigo de papá y mamá.

Hola. ¿Sabes usar una pistola?

Sí, pero hace mucho que no lo hago.

Ven un día y mataremos indios.

Trato hecho.

¡Hola, papi!

- ¡Hola, papi! - Hola, Búfalo Bill.

¿Cómo está mi vaquero?

- Bien, ¿y las caricaturas? - Claro.

- Toma. - Gracias.

Eddie.

Vaya, qué sorpresa.

- Me da gusto verte. - Hola.

- Hola, querida. - Hola.

Se te ve muy bien.

Gracias. Llevé a Jean en mi taxi a hacer compras.

- Bien. - Me alegró verlos. Ya me voy.

- ¿No te quedas a cenar? - No puedo. Tengo una cita.

Vamos. Será divertido. Hablaremos de los viejos tiempos.

En serio, debo volver a la ciudad.

Qué lástima. En otra ocasión, quizá.

- Sí, en otra ocasión. - Eddie...

Si puedo hacer algo...

Hay... No estoy buscando favores de nadie.

Sólo tuve una racha de mala suerte. Ya me levantaré otra vez.

- Debo hallar otro modo. - Eddie, la ilegalidad se acabó.

No te creas eso.

Siempre habrá tipos que quieran triunfar rápido, y yo soy de esos.

Sé que te tomas tu trabajo en serio, y te daré un buen consejo.

Según los diarios, el fiscal de distrito investiga...

- ... un caso contra George. - Ya lo tienen.

¿Recuerdas qué dijo él que pasaría si hablabas?

Recuerdo.

Él también.

Eddie, si no vuelvo a verte, feliz navidad.

- Gracias. - Igualmente, Eddie.

Feliz navidad.

Eddie, no te pagué. Lloyd, le debo 3,20.

No importa. Cómprenle un regalo al niño.

¿A qué hora van a trabajar los abogados?

- Ahí está, ¿es él? - Sí.

Sí.

- Tráeme algo. - Está bien, Bobby.

Vamos, mi amor. Adentro.

- ¿Qué desea? - Tenemos un mensaje de George.

Dice que su novio debe olvidarse de acusarlo...

...porque si su novio no lo olvida, lo enterrarán.

Eso es todo.

¿Conoce a un taxista llamado Eddie Bartlett?

- Subí a su taxi hace una semana. - No.

- Pregúnteles a esos taxistas. - Gracias.

- ¿Alguno conoce a Eddie Bartlett? - Yo.

- ¿Dónde lo encuentro? - No lo veo hace días.

La última vez que lo vi, no debía conducir, estaba ebrio.

Pregunte a los muchachos del hotel.

Gracias.

Lo vi hace dos días, con una botella.

Si quiere encontrarlo, busque en cantinas.

- ¿No sabe dónde vive? - En las cantinas.

- ¿En cuál? - No sé, señora.

Podría preguntar en la Estación Central.

Gracias.

Quizá esté donde canta esa desafinada.

Sí, un club en la Flannigan y la Tercera.

- ¿En la Flannigan? - La llevaré.

Gracias.

Muy bien, profesor.

De todas las pocilgas en las que trabajé, ésta es la peor.

Descuida, cariño, a mí me gustas.

Feliz Año Nuevo.

Al menos no es seco.

Tuvieron un hijo hermoso.

Sí, me contaste.

Y Jean...

- Jean luce... - También me contaste eso.

Está cada día más hermosa.

Hace una semana que vengo escuchando lo mismo.

Estoy harta de verte querer ahogar lo que sientes por ella...

...con licor barato.

¿A quién se parece el niño?

A ella.

¿Tienen una casa linda?

Sí, linda casa, para quien le gustan esas casas.

Yo prefiero los hoteles.

- Lo sabes. - Yo también.

¿No es curioso que tengamos gustos tan parecidos desde que nos conocimos?

Te imagino viviendo en las afueras...

...trabajando en el jardín, y criando niños.

Sería muy gracioso.

Sí, ¿no luciría precioso?

- Hola, Jean. - Estábamos hablando de ti. Siéntate.

- ¿Por qué estás aquí? - Te busqué todo el día.

Un taxista me dijo dónde estabas.

- Estoy en problemas. - ¿Qué pasa?

Tenías razón sobre George. Hoy, dos hombres...

- ¿Tienen a Lloyd? - No, pero amenazaron.

- Tienes que ayudarme. - ¿Qué quieres que haga?

Ve a hablar con George.

¿Por qué yo?

Matarán a Lloyd.

No, si hace lo que dicen.

No puede. Es su deber.

Es su deber. Y el deber de George es detenerlo.

- Si yo fuera George, haría lo mismo. - Eddie, por favor. Por mí.

Siéntate.

La misma historia de siempre. Cuando necesita algo, acude a mí.

Creo que eso es lo único que fui para ti.

De ninguna manera.

Fui un tonto una vez, no volveré a serlo.

¿Qué mal puede hacerte hablar con George?

¿Hablar? George sólo entiende un idioma.

Si crees que me agarraré a tiros porque su esposo...

...no sabe cerrar la boca, estás loca.

- No entro en esa, Jean. No. - Mira.

No.

Está bien, Eddie. Sólo quise preguntar.

Adelante, dilo.

Tú lo dijiste todo.

Eddie, tienes que hacer algo. Ella tiene algo por qué luchar.

- Yo también. - ¿Qué?

Estaré arriba otra vez.

Eddie, no te engañes. Se acabó.

Ambos estamos arruinados.

- Quizá tú, pero yo no. - Se acabó para todos nosotros.

Para ti, para mí, para George.

Eddie, pasa algo nuevo.

Algo que no entiendes.

¿Qué está pasando aquí?

Vamos, ¿te pago por cantar o parlotear?

Un momento. Me recuerdas, soy Eddie Bartlett.

Te vendía licor.

Claro que recuerdo.

Puro veneno y caro.

Sí, eras un tipo poderoso en esa época, ¿no?

Así es. Casi dirigía la ciudad.

Pues ya no. ¡Largo!

Un momento.

Vete o te hago echar a patadas.

- Empieza a cantar. - Cómprate un fonógrafo, idiota.

Estoy con él. Vamos, Eddie. Iré por mi abrigo.

Tienes razón, Panamá.

Acabamos arruinados.

Espérame aquí, ¿sí?

Mejor voy contigo.

- No, mejor quédate donde estás. - Eddie...

...ten cuidado.

No te preocupes por mí, nena.

Sé cuidarme solo.

Quizá George también.

- ¿Qué quieres? - Quiero ver a George. Es importante.

No sé, Eddie. No sé si él te recibirá.

Claro. Que pase. Al jefe le divertirá.

Vamos.

¿Qué te parece?

Qué bajo cayó.

Más harapiento no podría estar.

Vaya, vaya, vaya.

¿Cuándo saliste?

Ya sé. Aprovechas la bondad de la época navideña.

Está bien. ¿Cuánto quieres?

No quiero dinero.

¿No digas que viniste a desearme feliz año?

Algo así.

Está bien, muchas gracias, igualmente.

Adiós, Eddie. Estoy ocupado.

Vine a hablarte de Lloyd.

- No hay de qué hablar. - Creo que sí.

Sácalo de aquí, Lefty.

Bueno, Eddie, vamos.

Espera, George. Si matas a Lloyd, siempre habrá otro en su lugar.

- Me preocuparé de eso si pasa. - Tienen un hijo.

Sigues pensando en esa dama, ¿eh?

- ¿Y si así fuera? - ¿De qué te quejas?

Te hago un favor al eliminarlo.

- Le advertí que cerrara la boca. - No puede.

Hay una organización nueva que no entiendes.

Ya no andan a los tiros como hacíamos nosotros.

La gente trata de construir cosas. Eso intenta hacer Lloyd.

Tú y yo no encajamos en esto.

Quizá tú no. A mí me va bien siempre.

Bueno...

...creo que lo dejaremos así, George.

¿Adónde vas, Eddie?

A casa.

Es tarde.

Lefty y dos más te acompañarán.

No quiero que camines solo de noche por la calle.

- Vas a cuidar bien de mí, ¿eh? - Sí.

Dijiste que no encajas en esta organización, y te sacaré rápido.

Lo siento, pero sigues enamorado de esa chica.

La ayudarías a toda costa.

Tienes más datos contra mí que nadie.

Y apuesto que irás y vomitarás todo lo que sabes a la policía.

Pues te enfrentaré hasta el fin.

Adiós, Eddie, y feliz año nuevo.

Alza las manos, George. ¿Creíste que iría a la poli?

Nunca hice eso en mi vida, ni lo haré.

Si quiero algo, lo hago yo.

Sí.

Siempre fuiste justo, Eddie.

Hagamos un trato. Seremos socios de nuevo.

Dejaré en paz a Lloyd, saldré libre de otro modo.

Eddie... Estás loco...

Eddie, no...

- Eddie. - Esta vez no saldrás libre.

Parece que Eddie habló cuando no debía.

Levántate.

Abre esa puerta.

Alcen las manos.

Les gusta reírse, ¿no?

A ver si esto es gracioso.

¡Eddie! ¡Eddie!

¡Eddie!

¡Suelte el arma! ¡Suéltela!

Eddie.

Eddie.

Está muerto.

¿Quién es este tipo?

Es Eddie Bartlett.

¿Qué relación tenía con él?

Nunca lo sabré.

¿A qué se dedicaba?

Fue alguien muy importante.

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