Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
- Hola, Meeber. - Buenos días, Tom.
Un billete para Chicago.
- ¿Te vas a Chicago? - Yo no. Otra de mis niñas.
- ¿Ida y vuelta? - No. Sólo ida.
Adiós, mamá.
- Adiós, papá. - Adiós, Carrie.
- Dile adiós a tu hermana. - Adiós, Carrie.
Adiós, Maudie. Recuerda todo lo que te he dicho.
¡Viajeros al tren!
Permítame que la ayude.
- Gracias. - No hay de qué.
¿Estaba de visita en Columbia City?
- Vivo allí. - No.
Vaya, pero si parece recién salida de la avenida Michigan.
¿Le han dicho que no hable con desconocidos?
Todos lo somos hasta que no nos presentamos.
Por poco le atropella, ¿eh?
Permítame que me presente. Drouet. Mi padre era francés.
Charles S. Drouet. S de sonrisa. Charlie para los amigos.
Está grabado. No es nada. Déjelo.
Pase el dedo por encima. Vamos.
CHARLES S. DROUET BARTLETT-CAROYE Y CIA.
Quédesela. Tengo más.
Póngala en el espejo de su cómoda junto a los programas y las postales.
Voy a enseñarle un truco que aprendí mi primer año de viajante.
Minnie, mi hermana, se fue a Chicago sin conocer a nadie.
Luego conoció a Sven. Trabaja en un corral.
Y se casaron.
Ahora tiene un niño y un piso con gas y agua corriente.
- Le fue bien, ¿eh? - Sí. Tendría que leer las cartas.
Y usted quiere hacer lo mismo, ¿no?
Puedo hacerlo mejor que Minnie. Yo fui al colegio.
Ya. Y esa presencia no le vendrá nada mal.
Chicago Sur.
No es la nuestra. Son los bajos fondos de Chicago.
- Me dijeron que bajara aquí. - No sé dónde vive.
Adiós, señor Drouet.
Toma, Sven.
Hola, Gussie.
He venido andando por la calle La Salle.
Si era para ahorrarte el billete, mejor no haberlo hecho.
Ya te dije que lo podías coger de lo que me pasas.
- Quítate bien las manchas. - Ya quisiera yo.
Odio el trabajo.
Podría pasarme allí 100 años y no me reportaría nada.
Ni siquiera puedo comprarme un abrigo.
No tengo para ayudarte. Si es eso lo que buscas, tendrás que trabajártelo.
Hagas lo que hagas, me tendrás que pasar los cinco dólares.
Siempre destacan por encima de ti. No pares.
Hay tan poca luz que no me veo ni los dedos.
¿Quieres ceder tu máquina?
¡Levanta el pie del pedal, insensata!
¡No lo muevas! No intentes sacarlo. No tires.
Gira el volante lentamente.
No pasa nada. Ya está. Ha atravesado la uña.
Volved todas a las máquinas. No es grave.
Límpiatelo y tómate el día libre.
- Pasa por mi mesa antes de irte. - Sí, señor.
No parece grave.
Toma un dólar. La paga de todo un día. Quédate con el cambio.
Firma esta renuncia. Pon una equis si no sabes escribir.
Ya te diré cuándo tienes que volver.
- Pero si no sabe dónde vivo. - Ya me enteraré.
Eh, tú, ven aquí.
- ¿Tienes un delantal? - Sí, señor.
Sígueme.
¿Quieres que te lleve a casa?
¿Cómo voy a volver? Me han despedido. Necesito otro trabajo.
Gracias, Anna.
- Enseguida baja. - Gracias.
Ya conozco yo mis manzanas. Pero tú eres un melocotoncito.
Ah, hola. Hola, Sally.
Lárgate. ¿Dónde se había metido?
- En casa de mi hermana. - ¿No me diga?
Sally, he estado pensando en usted, pero he estado liadísimo.
- Me llamo Carrie. Carrie Meeber. - Ya, claro, Carrie.
- Quería ver si lo sabía. - Señor Drouet...
Llámeme Charlie, es más fácil. ¿Qué sucede?
¿Ofrecen trabajo en su empresa?
- ¿Para usted? - Sí. Me han despedido esta mañana.
No contratan mujeres.
He buscado por toda la ciudad y no he encontrado nada.
Se le ve bastante hundida. Esa no es la chica que vi en el tren.
Trabajaba en una fábrica de calzado. Me pillé el dedo en la máquina...
- ¿De veras? - No sé qué hacer.
Carrie, ese no es trabajo para usted.
- ¿Le duele? - No mucho.
Déjeme ver. Déme la mano. Quiero darte una cosa.
- Tome diez dólares. - Oh, no.
Cójalos. Cómprese algo bonito.
Si busca trabajo vestida así, le darán una escoba.
- No podré devolvérselo nunca. - Si no lo acepta, claro que no.
- Cogeré la mitad. - Nunca coja la mitad.
Le apañarán hasta que consiga trabajo.
Tengo que acabar unos asuntos antes de cerrar.
Váyase a casa y lávese la cara. ¿Tiene otra cosa que ponerse?
- Sí. - Póngaselo. Esta noche verá Chicago.
¿Ha estado en el Fitzgerald's? Le voy a invitar a la mejor cena de la ciudad.
Nos vemos allí a las siete. Lo conoce todo el mundo.
Coja un carruaje. ¡Siete en punto!
No podrás trabajar con la máquina de coser.
¿Cómo es que no has llevado más cuidado? ¿Qué dirá Sven?
No pasa nada. No me lo han cortado.
Me han dado la paga de dos semanas por adelantado. Mira.
- Se lo daré a Sven esta noche. - ¿De dónde has sacado eso?
Me lo dio el jefe.
Mis cosas.
- ¿Quién las ha traído? - Anna Yankowski.
Te han despedido.
Carrie, ¿quién te ha dado el dinero?
Mañana te vuelves a casa.
No he hecho nada malo. Me lo han prestado.
- ¿Un hombre? - Sí.
Sven no aceptará esa clase de dinero.
Si lo haces, te arrepentirás toda la vida.
Señorita.
Eh, señorita.
Fuera. Fuera, por favor.
- ¿Puedo ayudarle? - Pues no lo sé.
- He quedado con una persona. - ¿Lo ve por aquí?
No.
- Lo encontrará en el restaurante. - ¿Por allí?
Yo en su lugar no cruzaría el bar.
Ah, lo siento.
La entrada es la puerta de al lado.
Esa de ahí.
Gracias.
Una preciosidad así rompe la monotonía.
Lo siento, pero no admitimos a señoritas sin compañía.
No voy a quedarme. Quería dejar un mensaje.
¿Qué mensaje?
Bueno, dígale al señor Drouet,...
...al señor Charlie Drouet, que no he podido venir.
Que no puedo verle y que no podía esperar a decírselo.
Y devuélvale esto.
- ¿Pasa algo, Louis? - No estoy seguro.
- ¿Con quién había quedado? - Con el señor Drouet, Charlie Drouet.
- A ver si está aquí. - No está. He llegado pronto.
Quizá haya venido también pronto. Debería.
¿Vamos a ver?
Sería mejor si le dejara esto y ya está.
- ¿Iba a cenar aquí? - Así es.
Entonces, ¿por qué no espera?
- Es un restaurante muy bueno. - Ya lo sé.
- Eso parece. - Carrie. Hola. Has llegado pronto.
- Buenas noches, señor Hurstwood. - Señor Drouet, buenas noches.
Vaya, tiene buena memoria para los nombres.
No vengo por aquí desde hace meses.
Síganme, por favor.
Louis.
- Una buena mesa para el señor Drouet. - Gracias.
Por aquí, por favor.
No seas insensata.
Deja de preocuparte y quita ese dinero.
Es un préstamo de un amigo. No voy a interpretarlo de ninguna otra manera.
Cómprate un abriguito. Te hará falta uno, ¿verdad?
Me lo devolverás cuando encuentres trabajo. ¿Qué hay de malo?
Guarda el dinero antes de que lo coja el camarero.
Cuidado.
Arreglado.
Te has portado de maravilla conmigo.
¿Por qué no? A todos nos viene bien una ayudita.
Algunas de las mujeres más elegantes están aquí.
¿De dónde crees que lo sacan todo? De sus maridos. O de sus amigos.
No.
El pequeño.
Es la primera vez que sonríes.
Venga, vamos a disfrutar de estos momentos.
- No he pedido champán. - Gentileza del señor Hurstwood.
Vaya, gracias. Muchísimas gracias.
¿No es todo un detalle?
Otra sonrisa. Me encantaría que la vieras.
Mírate en el espejo. Repítela.
Ahí arriba está. Esas dos ventanas. ¿Las ves?
¿Por qué no subes a echar un vistazo?
- No creo que deba. - Le diré al cochero que espere.
Si no te gusta, te vuelves enseguida.
Creo que voy a coger el tranvía.
¿A casa de tu hermana? Si no te quiere.
No querrás volver a la granja, ¿verdad?
Te gusta Chicago. ¿A que quieres quedarte?
Es un pisito precioso.
Estará vacío diez días. Salgo mañana.
Puedo coger de sobra el de las 23:00 a Edison.
Si te gusta, múdate. Nada de alquiler. Ni un centavo.
Para cuando vuelva, estarás bien. Igual hasta has encontrado casa.
Aquí tienes la llave.
Es muy sensato lo que estás haciendo.
- Gracias por todo. - No es nada.
Espere aquí.
- ¿Adónde vas? - Voy a por mi maleta. ¿Puedo?
Ya lo tengo todo. ¿Por qué no te quitas el sombrero y te pones cómoda?
Estás aterrada.
- Pues sí. - ¿Por qué?
¿Qué te parece si voy a por un par de botellas de cerveza?
Pondremos el gramófono y te sentirás mejor. ¿Qué me dices?
Está bien. Ya me voy.
Había pensado en coger el tren más tarde, nada más.
No, me voy.
Buenas noches.
Cuídate.
- Buenas noches, Hurstwood. - Buenas noches, juez.
Señor Hurstwood.
Buenas noches.
Quería darle las gracias por la botella de champán.
- ¿Le gustó? - Sí, mucho.
- ¿Y a la dama? - Ha sido toda una experiencia para ella.
- ¿Se va de la ciudad? - No.
Voy a dormir en el Imperial un par de noches.
Tal vez tres.
¿Me acompaña en una última copita?
Me voy ya. En otra ocasión.
Claro. Bueno, copas para todos.
Corren de mi cuenta.
Hola.
¿Dónde vives?
Ah, ahí.
¿Quieres una manzana?
¿No?
¿Cómo te llamas?
¿No tienes nombre?
Dime, ¿qué pasa?
No tendría que hablar con usted.
Bueno...
Afilada como una cuchilla.
Si supiera que me lo iba a atusar bien, me dejaría bigote.
¿Te gustaría con bigote?
¿Qué sucede?
- ¿Cuándo te vas a casar conmigo? - ¿Que cuándo me...?
Cuando quieras. Bien lo sabes.
La gente del edificio...
Lo sabe todo el mundo. Hablan de mí.
Eso sí que no lo acepto.
- No, señor. Hay que ponerle fin. - ¿Cuándo?
¿Cuándo? Esa es la cuestión. Lo que hay que establecer es cuándo.
Ya no podemos casarnos hoy, ¿verdad?
Y mañana tampoco. Es sábado.
La semana que viene tampoco. Me voy el jueves.
Cuando vuelva. ¿Qué me dices?
Me voy a casa de Minnie. Le diré... No sé qué le voy a decir.
Si de verdad quieres casarte conmigo, ven a por mí hasta allí,...
...como si estuviera en casa con mi familia.
Carrie, eso es estúpido. Ya verás como todo sale bien.
Espera y verás. Todo saldrá tal y como tú deseas.
- Te traeré un regalo. - No estaré aquí.
Te lo traeré de todos modos.
Vamos, chico, venga. Vamos.
Buen chico. Vamos. Disculpe.
El señor Hurstwood. Hola. Me alegro de verle de nuevo.
Ah, hola, señor Drouet.
¿Qué le parece el lobo? Recién comprado.
- Le he puesto Columbia. - Mis saludos, Columbia.
Es por lo de Columbia City, en Missouri.
- De donde es Carrie. - ¿Carrie?
La chica que llevé a cenar. ¿Recuerda?
- La que entró por la puerta equivocada. - Tendría que verla ahora.
- ¿Va a algún sitio? - Daba un paseo.
Vivo justo ahí. Suba a tomar algo.
Bueno, no...
Vamos. Estará encantada de verle.
Vamos. Vivo justo al doblar la esquina.
- Quizá no sea oportuno. - Se alegrará muchísimo de verle.
Estás aquí, tesoro. ¿Te acuerdas del señor Hurstwood?
- ¿Cómo está usted? - Yo pasaba por aquí.
Mira lo que tengo. Compañía para cuando esté de viaje.
- Me iba a casa. - Carrie, no.
El señor Hurstwood es un viejo amigo. No te preocupes.
Siéntate, George.
Tengo buen bourbon.
Mira, tiene escalofríos.
Lo pondré en tu cama, ¿vale?
Sírvete, George.
Disfrutará muchísimo con el perrito, señora Drouet.
A veces, los perros son más comprensivos que los humanos.
¿Puedo servirme una copa de jerez?
Claro.
¿Otra para usted?
Sí, gracias.
Triunfo.
- Señor Hurstwood, voy perdiendo. - Espere, Carrie.
Está nervioso. No sabe qué vamos a hacer.
- Conque sí, ¿eh? - Juega, Charlie, juega.
Triple con esta. Si no me equivoco, se acabó.
Ahora nosotros... Hágalo usted sola.
Por supuesto. Eso es.
Él no ha contado, pero usted sí.
Te damos el diez de diamantes y nos llevamos el resto. Enséñelas.
Me embaucaron.
- He ganado. - Porque son dos.
Me da igual. He ganado.
- Le gusta ganar, ¿no? - Claro.
Ha aprendido rápido. No pensé que pudiera hacerlo.
Yo creo que puede hacer de todo.
Charlie, ha sido una velada fantástica. Gracias, pareja.
George, nos gustaría que vinieras a vernos más a menudo, ¿verdad?
Sí, señor Hurstwood. Nos ha encantado tenerle aquí.
Gracias. Tengo dos entradas para el teatro el viernes.
- ¿Por qué no se las quedan? - El viernes estaré en Duluth.
Bueno, quédeselas. Ya encontrará a alguien con quien ir.
Muchas gracias.
Cuando vuelvas, pasen por el Fitzgerald's que los invitaré a cenar.
¿Qué te parece? Te compraré un vestido nuevo.
Buenas noches.
Buenas noches, señor Hurstwood.
George.
¿Por qué no la llevas tú al teatro? A mí no me importa.
Bueno...
Nos veremos a tu vuelta.
- Buenas noches, George. - Buenas noches.
Vaya, eso es lo que yo llamo un colega de primera.
Conoce a lo mejor de Chicago y pasa la noche con nosotros.
¿Qué pasa? ¿No te cae bien?
Claro que me cae bien.
Me alegro de que te lo pasaras bien.
Buenas noches, George.
- Buenas noches, Julia, Jessica. - Hola, padre.
- Te presento a John Connell. - ¿Cómo está usted, señor?
Ha traído a Jessica del club.
¿El club?
La fiesta de los jueves del Park Club.
Ah, claro.
John, ¿te pongo algo de beber?
No, gracias.
- Buenas noches, señor. Jessica. - Buenas noches, John.
- Buenas noches, señora Hurstwood. - Buenas noches, encanto.
Buenas noches, padre.
A ver si aprendes a poner copas en el bar y no en casa.
- ¿Qué Connell es? - Los de la mansión en la avenida.
- Ya. - Y Green Acres en Waukesha.
- Conozco a su padre. - Como lo conoce un camarero.
Son una de las familias más importantes de Chicago...
...y está interesado en Jessica.
Jessica tiene 16 años.
Jessica tiene que conocer a la gente adecuada.
Llegas ya humillándote. Muestra algo de dignidad.
Le he ofrecido un trago. ¿Qué tiene eso de indecoroso?
¿Tienes que recordarles que trabajas en el negocio del alcohol?
No estás a gusto sin una coctelera o una botella en la mano, ¿a que no?
- Hola, papá. - Hola, George.
No saldrás a esta hora.
Tus amigos pueden acabar las botellas del bar sin tu ayuda.
-Pelearon otra vez. - No.
¿Qué tal te ha ido hoy?
Bien. He llegado a semifinales.
He ganado tres sets seguidos. 6-4, 8-6 y 6-0.
Bien hecho.
Papá, me gustaría...
Me gustaría ver a mis amigos...
...y al entrenador para hablar del partido de mañana.
George, no me metas por en medio.
Es mentira.
No quiero ver al entrenador.
Tengo novia.
¿Quién es?
Pues una chica.
Es increíblemente guapa.
La puedes ver mañana.
Pero me está esperando.
Qúe suerte la tuya.
Vé.
Gracias. Gracias de verdad, papá.
- ¡Señor Hurstwood! - Buenas tardes.
- ¿Cómo está usted? - Le he traído un libro.
Gracias.
Sobre reglas y trucos, para que se proteja.
Si Charlie dice que un rey vale más que un as, consulte el libro.
- ¿Está en casa? - Se ha ido a Duluth esta mañana.
Creía que dijo que se iba el viernes.
¿Por qué no se sienta?
Gracias.
¿Ha encontrado a alguien para ir al teatro?
No tengo a nadie a quien pedírselo.
- ¿Me lo pediría a mí? -Sí...
¿Qué tiene ahí?
Una obra de teatro que hacen en el club de Charlie.
- ¿Actúa usted? - No, Charlie...
-... Hace de un amigo del duque. - Ese es Charlie: Amigo de todos.
- ¿Lleva espada? - No. Lleva un sombrero con una pluma.
Ya me lo veo. Supongo que estará de muerte.
¿No hay un papel para una bella mujer?
- Sí, el de Gwendolyn. - ¿Es hermosa?
Se supone que sí.
¿Por qué no se prueba? A eso lo llamaría yo buen casting.
No, me daría miedo.
Gwendolyn habla tan... bien. Además, no he estado nunca en el teatro.
- Tal vez pueda ayudarle. - ¿Cómo?
Veamos...
Acto primero. Escena primera.
Señor Hurstwood,...
...fue usted muy amable al llamarme señora Drouet.
No sé qué... le habrá contado Charlie.
- No sé qué pensará de mí. - Pienso que es usted adorable.
Trato de comportarme como la señora Drouet.
Y siempre me comportaré de esa manera.
Gracias por el libro y por venir a vernos.
Le he ofendido.
Lo siento muchísimo.
He olvidado mis modales.
Charlie y yo estaremos siempre encantados de verle, señor Hurstwood.
Gracias.
¿Me podrá perdonar?
Sí.
¿Puedo aún llevarle al teatro el viernes...
...como la señora Drouet?
Gracias.
¿"No, gracias" o "sí, gracias"?
Sí.
El señor Fitzgerald está en el despacho.
- Pon a enfriar una botella de Mumms. - Sí, señor.
Buenas noches, señor Fitz.
Hola, George.
- ¿Mucha gente después de cenar? - Supongo que lo normal.
He ido al teatro. He visto una obra muy buena.
Camille.
- ¿Con Julia? - No.
¿Cómo está Julia?
- Bien. - Me alegro de oír eso.
He venido todas las noches esta semana y no he dado contigo ninguna.
¿Es que el negocio se ha resentido?
No lo he dicho por eso. Pensé que tal vez algo iba mal en casa.
Nada va peor de lo normal.
Cuenta una por una tus bendiciones...
...y luego verás lo que el Señor ha hecho por ti.
Aquí están las tuyas. ¿Quieres cerrarlas con llave?
George, ¿qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que buscas?
Todo.
No me gusta que un hombre de tu edad hable así. Es peligroso.
Nadie lo tiene todo. Tienes tanto como toda la gente que conozco.
Una casa bonita, una buena posición mientras quieras y dos hijos fantásticos.
Y después de todo, Julia es una excelente esposa.
Espera. Quiero poner algo en mi compartimento.
Señor Fitz, ¿ha estado jugando al póquer?
Vaya, está programada para las 11.
Nunca necesito dinero en metálico antes de las 11 de la mañana.
Está bien.
A veces es muy bueno discutir las cosas...
...con alguien de avanzada edad y sabio.
¿Me llevas a casa?
- No hay nada de qué hablar. - George.
Esa Camille... ¿No es una especie de cabaré?
No, Fitz. No es un cabaré.
Un hombre de este negocio ha de ser muy prudente. Buenas noches.
Buenas noches.
A Franklin con Pine.
Usted perdone.
No sabía que estaba ocupado.
A Franklin con Pine.
No te molestes, Joe.
- ¿Te has sentido sola? - Sí.
Perfecto. Yo también.
George. Señor Hurstwood.
George.
Durante la representación, te he mirado una vez...
...y tenías los ojos llenos de lágrimas.
Claro. Lloro como un niño. Siempre lo hago al ver Camille.
Carrie.
¿Por qué no le cuenta la verdad?
Él no la abandonaría...
...y tal vez ella no hubiera muerto.
Carrie, tengo que volver a verte.
No sé.
¿Él vuelve mañana?
- Sí. - ¿Qué va a ser de mí?
Nunca te estaré lo bastante agradecida.
¿Por qué? ¿Por la semana más feliz de mi vida?
¿Va a terminar?
Carrie, ¿lo amas?
Cuando se es pobre, se termina mezclándolo todo.
Te gusta la gente que se porta bien contigo.
¿Lo amas?
Carrie.
Nunca he querido tanto a nadie en toda mi vida.
Tendría que haber esperado a haberte conocido.
Pero no lo hice, y ahora no soy libre.
¿Nos vemos mañana?
¿Cómo puedo hacerlo? Viene en el tren de la mañana.
¿A qué hora?
Llega a eso de las 11.
Carrie... no me dejes.
Debo hacerlo.
- ¿Va bien ese reloj? - Más o menos.
- ¿Por qué no ajustas la hora? - Enseguida, señor.
- Déle aceite a eso. - Sí, señor.
- Buenos días. - Buenos días, señor Brant.
- Un whisky. - Sí, señor.
- Eso sí que es un accidente de tren. - ¿Dónde?
En las afueras de Seattle. El peor en muchos años.
El Expreso del Oeste se salió en una curva.
En el periódico pone que hay cuatro fallecidos y 20 heridos.
- Gus, ven un momento. - Sí, señor.
Vas a llevar un mensaje a la avenida Ogden.
- Tienes que llegar antes de las 11. - Muy bien, señor.
Hola, ya estoy aquí. El agotado viajante está de vuelta en su castillo.
- ¿Me has echado de menos? - Hola, Charlie.
¡Yo sí que te he echado de menos!
Pero no demasiado.
Una de las camareras del hotel en Rocky Falls...
...se creyó que Charlie estaba por la labor.
Estaba bromeando. Lo hubiera tenido imposible.
- Charlie, tengo que salir. - ¿Para qué? Acabo de llegar.
- Tengo que ir a ver a mi hermana. - ¿Pasa algo?
- No lo sé. Voy a averiguarlo. - Un momento. ¿Qué sucede?
¿Quién es más importante? ¿Minnie o el jefe?
- Iré contigo. - No.
Está bien, pero nos vemos a las 12:30 para comer.
-Está bien. - De acuerdo. En el Fitzgerald's.
¿No podemos ir a otro sitio?
Claro. ¿Adónde?
- No sé. -Muy bien: En el Fitzgerald's a las 12:30.
¡No voy a poder parar!
He estado comiendo comida india. Perro al horno.
Te he traído regalos. Prendas de seda. ¿Qué te parece?
- Has venido. - ¿Pensaste que no vendría?
No lo sabía. No sabía si lo deseabas lo suficiente.
Sí que lo deseaba.
Así.
Ya estás perfecta.
- ¿Ha vuelto ya? - Sí.
No puedo vivir sin ti.
Lo sabes, ¿verdad?
No quiero que vivas sin mí.
Carrie... abandónalo. Vente conmigo.
Sí.
Dime que me quieres.
Te quiero de todo corazón.
Quiero contarte algo y que no volvamos a hablar de ello jamás.
- ¿De qué se trata? - De Charlie.
Me avergüenzo de la forma en que he vivido.
Eso se acabó. No hace falta que hablemos de eso nunca más.
Pero te prometí que sería una esposa honesta y decente.
Carrie...
...puede que me vaya el sábado.
¿Vendrás conmigo?
Sí.
Carrie...
¿Sí?
George, ¿qué pasa?
Confía en mí, cariño.
Ya lo hago.
- ¿De veras? - Claro que sí.
- Ahora tengo que irme. - ¿A ver a Charlie?
Sí, a tu local.
-¿Cómo está tu hermana? - Bien.
¿Bien?
No era nada.
Me alegro.
- ¿Tienes hambre? - No.
Vamos a ver qué es lo que tienen.
¿Te apetece una trucha de lago?
- Sí, así es. - ¿Así es qué cosa?
Que a mi hermana no le pase nada. A Minnie.
Hola, George.
Vamos a ver. ¿Y una...?
¿Una tortilla?
- George... - ¿Quién?
- Charlie. - Eso es. Charlie es mi nombre.
Y siento celos...
¿Has estado viendo a ese?
Tengo que decirte una cosa.
Soy yo el que tiene que decirte una cosa.
Se pasa de amable con nosotros.
No me gusta que los casados sean tan amables con mi chica.
Es un buen tipo. No pasa nada, pero estate al tanto.
- No está casado. - Claro que está casado.
Carrie.
No está casado.
Desde hace años. Tiene hijos. Lo sabe todo el mundo.
- Creía que te lo había dicho. - Mientes.
Disculpe, señor. La señora Hurstwood está en el restaurante.
Gracias.
Y bien, Julia, ¿has venido a comer conmigo?
Ya he comido,...
...pero tomaré algo. Whisky.
Me quedaré con la señora Hurstwood.
- Bourbon. - Sí, señor.
¿Qué te ha traído al centro?
Una joven.
¿Cómo?
La que te llevaste al parque Lincoln el martes,...
...al teatro tres veces la semana pasada...
...y de paseo en barco el domingo.
Déjame libre, Julia.
Te daré todo lo que quieras.
¿Qué tienes para darme? Todo lo que posees está a mi nombre.
No estás en posición de negociar.
Entonces, ¿para qué has venido?
Para asegurarme de que te comportas.
Si la vuelves a ver una vez más, se lo diré al señor Fitzgerald.
Gracias.
¿La vas a dejar?
No soy como tú, Julia. Ni amenazo ni prometo nada.
Bueno, pues yo sí.
Y mantengo lo que digo.
Frank, ¿se detuvo la señora Hurstwood en esta mesa al entrar?
No lo sé, señor. Iba a tomarles nota y se fueron.
Señor Hurstwood, un cochero quiere verle.
- ¿El señor Hurstwood? - Sí.
Llevo a alguien que quiere hablar con usted. Una joven dama.
Carrie.
¿Qué sucede?
- ¿Es cierto? - ¿Si es cierto qué?
¿Lo de tu esposa y tus hijos?
- Carrie. - Es cierto.
Todo lo que me ha dicho es cierto.
- En marcha. - No, espere.
Deja que te explique. Mírame.
No cambia nada. Nada. Te quiero. Mírame y lo verás.
Lo que veo es que me mentiste, y sé por qué.
- Pensaste que era una mujer fácil. - No, cariño.
Pero no lo soy. Y ahora, baja.
Carrie, escucha, cariño.
¿Vas a dejar que me vaya?
- ¿Dónde está la señora Hurstwood? - Arriba, descansando.
¿Por qué se lo has dicho?
¿Qué haces en casa a estas horas?
- ¿Cómo te atreves a acosarla? - ¿De qué estás hablando?
- No me mientas. - No la he visto.
¿Le has dicho que estaba rompiendo un matrimonio feliz?
¿Por qué no le has contado la verdad? Que me desprecias.
- ¡No te acerques! - Que me sacas el dinero.
Que no has parado hasta que todo esté a tu nombre.
- Eso es lo que siempre quisiste de mí. - ¡Te digo que no la he visto!
Has perdido la cabeza.
- Y ahora, sal de mi cuarto. - Escúchame.
He encontrado a alguien que me ama y quiero disfrutarlo antes de morirme.
- No si me perjudica. No te dejaré. - No podrás detenerme. Nadie podrá.
¿Qué le vas a decir a los niños?
Todo. Son mayores. Quieren vivir y amar como yo.
Nos divorciaremos y tendrás las pruebas y el dinero que necesites.
Pero no voy a dejar pasar ser inmensamente feliz.
Ya ha bebido bastante, señor Drouet.
Estoy esperando a su jefe.
- Vamos a cerrar. - Cierre. Vamos, llénela.
No me voy de la ciudad. He cerrado un par de días.
- ¿Dónde está Carrie? - Donde tiene que estar.
- ¿En casa de su hermana? - No.
¿No te das cuenta de que se acabó? Se acabó el engaño.
Vaya una jugada que has intentado.
Una jugada sucia y traicionera.
Mike, llévalo al escritorio.
- No es lo que piensas. - ¿No?
Tú eres un refinado caballero, no como yo.
Yo sólo vendo tornillos y esas cosas.
No sé lo que piensan que es esto los caballeros como tú. Dímelo.
La amo.
¿Qué derecho tienes a amarla? ¿Qué puedes ofrecerle?
¿La encerrarás y la verás a escondidas para que tu mujer no se entere?
Voy a casarme con ella. Mañana.
El caballero pagará el vino.
¿Le preparo algo antes de irme?
No, Mike, gracias.
George.
Hola, Fitz. Me alegro de que estés aquí. Al cerrar la caja fuerte...
No he venido a hablar de negocios. Me lo ha pedido tu mujer.
- Por tu propio bien. - Yo me ocupo de esto.
- No es asunto tuyo. - Y tanto que lo es.
Eres el administrador del emporio más respetable de Chicago.
Y tienes que comportarte en consecuencia.
Lo veía venir. Estás en manos de una mujer sin escrúpulos.
Estás mayor, Fitz. Déjalo.
Le pagaré tu sueldo a Julia mientras dure esta etapa tan desafortunada.
Cuando no tengas dinero para gastar con esa mujer,...
...no tardará en vender sus favores a otro.
¡Cochero!
¡Cochero!
Al 657 de Ogden.
Espere aquí.
- ¿Quién es? - Soy yo.
- Carrie, por favor. - Vete.
Tengo que decirte una cosa. Necesito verte. Por favor.
No volveré a verte nunca más. Nunca. Vete, por favor.
Carrie, no...
No lo entiendes. Se trata de Drouet. Está herido.
Carrie, ¿me oyes? Charlie está herido. Quiere verte.
- ¿Dónde está? - En el hospital.
Voy a vestirme. Espera.
A la estación de la Union.
- ¿Dónde está? - Fuera de Chicago.
Rápido, hay que coger un tren. dése prisa, cochero.
¿Cómo ha llegado allí?
No lo sé.
¿Cómo ocurrió?
- ¿Es grave? - No creo.
Y ¿cómo te has enterado?
Me llegó un telegrama.
Eso es todo lo que sé.
Irá más rápido por la calle La Salle.
¿Almohadas, señor?
- Gracias. - Gracias, señor.
Vamos a ver a Charlie...
...¿verdad?
¿Cómo?
- ¿Adónde me llevas? - Te lo diré si guardas silencio.
Llegaremos enseguida a Englewood. Allí podrás bajarte. No te lo impediré.
Todo lo que me has contado de Charlie era otra mentira.
Sí. Tenía que decirte algo así antes de que desaparecieras de mi vida...
...y es lo único que se me ocurrió.
Te mentí con lo de mi mujer, mis hijos y mis intenciones.
Sabía que no querrías verme si hubieras sabido la verdad.
Ni lo volveré a hacer.
Piensas que te mentí para conseguirte más fácilmente. No es cierto.
No podía arriesgarme a perderte. Te quiero tanto.
- Siempre te querré, amor mío. - Englewood.
Próxima parada: Englewood.
Esto podría ser el principio para los dos.
Podemos tenerlo todo en la vida, tenernos el uno al otro, casarnos.
¡Eso es mentira!
Carrie.
No tengo esposa.
Por fin nos hemos separado.
A partir de esta noche, soy un hombre libre.
- ¿Cómo lo harás? - Va a pedir el divorcio.
Necesita pruebas. Ya las tiene. Ya puede pedirlo.
Es lo que estaba esperando.
Nos podremos casar tan pronto como lleguemos a Nueva York. Confía en mí.
Me la he jugado por tu amor.
Carrie, si tú no lo has hecho, baja.
Pero si tu...
Si tu también me quieres...
Todos a bordo.
Todos a bordo.
- ¿Qué pasa? - Columbia.
- ¿Cómo? - El perro. Me lo he dejado.
No le pasará nada.
Me buscará y querrá seguirme.
Es un paseo demasiado largo hasta Nueva York para un perrito.
Carrie.
¿Has dormido la siesta?
No he podido. He estado mirando por la ventana.
- ¿Qué has hecho tú? - He estado fuera por negocios.
He ido a la oficina de correos,...
...luego he estado husmeando por un par de restaurantes...
...y he pensado que necesitaba un sombrero nuevo.
Esta noche vamos al teatro y quiero tener un aspecto perfecto.
- ¿Es bonito el sombrero? - Para Madame Louise, sí.
¿Quién?
Oh, George.
- No es para mí. - Tampoco es para mí.
Póntelo.
No, no estoy bien peinada. Espera un minuto.
Carrie, ¿eres feliz?
¿Feliz? George, mírame.
Mira dónde estamos.
Soy la señora de George Hurstwood, de Nueva York.
¿Señor Hurstwood?
Es difícil dar con usted.
Me llamo Allen. De la compañía de seguros Western.
¿Cuánto le queda?
Ese es un asunto entre el señor Fitzgerald y yo.
Y yo.
El señor Fitzgerald tiene un pagaré con la cantidad. Es como un préstamo.
Para nosotros es hurto en toda regla.
Disculpe. Aquí está su pagaré.
Inaceptable.
- ¿Por qué? - No hay avales.
Tengo 18.000 dólares en los bancos de Chicago.
Tengo acciones, mi casa...
Hemos intentado arrebatárselo a su esposa.
Prefiere que se pudra en la cárcel. ¿Cuánto le queda?
Voy a adquirir participaciones en un negocio.
Lo devolveré dentro de un año.
- ¿Los tiene ella? - ¿Quién?
Ya sabe...
- Tengo 6.000. - ¿De diez? No.
Vamos a ver al sargento de guardia.
El señor Fitzgerald recuperará hasta el último centavo.
Es un simple ladrón. Tengo que llevármelo.
Si me dice que ha pulido unos cientos de dólares y tiene el resto, le escucharé.
Tómese su tiempo.
Buenas noches, señor.
¿Y bien?
- Tengo 9.000. - ¿Algo más?
- Trescientos. - ¿Quinientos?
- Le he dicho que trescientos. - 9.300. Vaya a cogerlos.
- Espere aquí, por favor. - Eso ha estado muy bien.
No, iré con usted. No quiero sentirme solo.
Carrie, te presento al señor Allen.
- ¿Qué tal? - ¿Cómo está usted, señor Allen?
¿Está debajo de la alfombra?
- Vuelvo enseguida. - ¿No quiere sentarse?
Me gustaría, pero... estoy nerviosísimo.
Nada de puertas traseras, ni de salidas de emergencia ni de cuerdas.
Vaya un nidito tan mono que tienen aquí.
¿Trabaja usted para el hotel?
Sí.
Estamos muy a gusto aquí.
Ya lo suponíamos en la central.
- Tome los documentos. - Vamos a echarles un vistazo.
Fuera, señor Allen, por favor.
Podría mandarme a casa con el listín de teléfonos.
Bueno, por lo menos tiene salud y...
Le daré un recibo para hacerlo correctamente.
Doy por hecho que no se sabe nada de esto.
- ¿A que no? - ¿Del robo?
No lo sabrán un par de despistados en un remoto lugar.
Informamos a nuestros clientes de todo robo superior a 1.000 dólares.
Tendría que saberlo. Regentaba un restaurante de primera.
Tenemos asegurados casi todos los locales del país.
Y dígame. Es por curiosidad.
¿Por qué ha hecho algo así un tío como usted?
El recibo.
¿Un puro?
No quería ofenderle. Trataba de ser sociable.
Adiós.
No me ha gustado mucho.
¿Quién era?
¿Se estaba riendo de mí?
¿George?
No te muevas de ahí.
George.
George, ¿qué pasa? ¿Quién era ese hombre?
¿Qué sucede?
George, cuéntamelo.
Eso quiero.
Carrie, ¿me quieres mucho?
Claro que sí.
- ¿Qué es lo que te preocupa? - Eso mismo.
De eso depende a partir de ahora.
¿Por qué?
Estoy arruinado.
Cariño, pensaba que había pasado algo horrible.
¿No me dejarás y confiarás en mí? ¿Seguirás queriéndome?
Claro, estamos casados. Soy tu mujer.
Carrie, eso no basta.
- ¿Te arrepientes de haberte casado? - Cariño.
Compréndelo. Nos quedan menos de 50 dólares.
Debía un montón de dinero en Chicago. Lo acabo de devolver.
- ¿Al señor Allen? - Sí.
Pero sigo siendo rico.
Tengo el amor que siento por ti.
Pero tengo miedo por ti. ¿Qué tienes tú?
Te tengo a ti, George.
Encontrarás un buen trabajo enseguida.
Mañana buscaré un piso económico.
Saldremos adelante. Ya lo verás.
- ¿Tengo tiempo... - Toda nuestra vida, amor mío.
...para empezar de nuevo?
Recógelas, Gus.
- Jack, trae más mantequilla. - Mantequilla.
Escucha, llevo cuatro mesas. Ya sabes dónde está la mantequilla.
Está bien, Jack. Está bien.
8,50, 8,75 y 9 dólares.
Nueve dólares y diez centavos. Eso hacen 1,80 dólares... Ochenta.
1,80 dólares cada uno.
Qué gracioso los jefes de camareros,...
no recogen y lo que sí van a recoger.
Eh, Rockefeller.
Quiero hablar contigo.
Eh, George. Para el señor Slawson.
No me dijiste que habías trabajado en Chicago para el Fitzgerald's.
Voy a tener que despedirte. Ya sabes por qué.
- Dame la pelota. - No. Yo la tenía primero.
Bobbie, ven aquí ahora mismo o ya sabes lo que te espera.
Carrie, ya estoy en casa.
- ¿Dónde estás? - Estoy aquí.
- ¿Cómo está mi mujer? - Muy bien.
- ¿Cómo estás tú? - Muy bien.
Ha habido mucho trabajo a la hora de comer.
Me alegro.
- ¿Qué has hecho tú? - He paseado hasta el parque Gramercy.
Está vallado y cerrado con llave. Es sólo para residentes.
Pero es precioso. Hay niñeras con los niños.
Ya viviremos en un lugar así. No nos quedaremos aquí toda la vida.
No quería decir eso.
- Tiene un agujero. - He cogido dos dólares. Los necesitaba.
He pagado en la tienda y le he dado un poco al señor Blum por limpiar.
Eres muy rápida a la hora de pagar. Que esperen.
No pueden esperar. Les hace falta el dinero tanto como a nosotros.
No puedo comprar comida o lo que sea y no pagarlo. No sería honrado.
- ¿Qué quieres decir? - Sería como robar.
¡Cállate!
Carrie.
Carrie, cariño.
Lo siento.
- Carrie, escúchame, por favor. - ¿Qué pasa?
Estoy desesperado. Tengo que salir de esta.
Si pudiera ahorrar 1.000 dólares para montar mi propio negocio,...
...si fuera mío, podría convertirlo en algo grande.
¿Cómo vamos a ahorrar eso con lo que ganas?
Ya lo hice una vez. Compré una casa. Eduqué a mis hijos. Vivía bien.
- Nadie vivía mejor que yo. - Deja de hablar del pasado.
¿De qué sirve?
Acepta las cosas como vienen y deja de preocuparte.
¿Que acepte esto? ¿Vivir así?
George.
¿Me harías un favor?
¿Puedes ir a la tienda? Te traigo tu abrigo.
Compra una botella de leche, tu periódico y un puro.
Carrie.
Eres maravillosa.
¿Oiga? ¿Oiga?
- ¿Señora Oransky? - ¿Sí?
- ¿Puedo pasar? - Claro.
- Hola. - Hola, Carrie.
- ¿Puedo sacarla? - Claro.
- ¿Tuvo al bebé en este piso? - Claro. A él también.
- ¿Le costó mucho dinero? - ¿El qué?
No sé. Médicos, ropa...
No.
¿Estás...?
Qué bien.
Será un bebé precioso.
Si estuviera en mi pueblo, sabría qué hacer.
- ¿Es muy distinto acá en la ciudad? - Es igual en todas partes.
Hay que refrescarlos en verano y abrigarlos en invierno. Así crecen.
¿George? ¿Has vuelto?
- ¿Dónde estabas? - Siéntate conmigo.
Tenía barro en los pantalones y los he lavado.
- Quiero decirte una cosa. - Se están secando.
Siéntate un minuto.
Voy a tener un niño.
En unos seis meses.
Carrie.
No te preocupes, cariño. Estoy perfectamente, de verdad.
Cariño mío.
Algo se quema, George...
Carrie.
¿Qué he hecho, Carrie?
- No pasa nada. Le pondré un parche. - ¿Un parche?
¿Cómo voy a llevar un parche?
¿Qué he hecho?
LA MEJOR OPCIÓN AGENCIA DE EMPLEO
Dos friegaplatos.
- Tú, ¿llevas el cuarto? - Sí, señor.
No se fía. Tenéis que llevar el cuarto. Si no, fuera.
Tú.
Eso es todo.
¿Joven?
¿Te lo puedo comprar?
- ¿Por cuánto? - ¿Qué te parece un 10%?
Llevo esperando toda la mañana. Es difícil conseguir estas cosas.
Lo sé, pero necesito trabajar urgentemente.
Mi mujer espera un hijo.
Es una historia muy triste. Ciñámonos al negocio.
¿Aceptas 50 centavos?
Por 50, sí.
Soy la señora Hurstwood y este, el señor O'Brien.
- ¿Cómo está...? - ¿Está el señor Hurstwood?
No, no está.
- ¿Cuándo cree que volverá? - Vendrá dentro de nada.
Esperaré.
- Buenas tardes. - Hola, señor...
- Señor O'Brien. - Señor Hurstwood, espero que esté bien.
Sí.
- ¿Conocen ya a...? - Sí.
Será mejor que vayamos directos al asunto.
Sí.
Señor Hurstwood, su hijo está pensando en casarse.
¿De veras? ¿Conozco a la chica?
Continúe, señor O'Brien.
Sí.
Mi cliente ha recibido una estupenda oferta por su casa.
Desea venderla y trasladase a una moderna habitación de hotel.
Su firma le permitirá hacerlo.
- He redactado todos los documentos. - Gracias.
11.000 dólares suponen 5.500 para cada uno.
Bueno...
...mi cliente no contempla reparto alguno.
Su cliente desea vender una casa de la que soy copropietario.
Para hacerlo, necesita mi firma. Lo dice la ley.
Para que firme, tendrá que darme la mitad de lo que era nuestro.
Señor O'Brien, si no firma ese papel ahora mismo,...
...le enviaré a la cárcel acusado de bigamia.
¿Bigamia?
La hacía más guapa.
Te...
Te habías divorciado.
Me dijo que se divorciaron hace un año.
- Nunca me divorciaré. - Tendrá que hacerlo.
Oblígala, George. Oblígala.
Señora Hurstwood, entiendo cómo se siente,...
...pero, siendo prácticos, no puede obligarle a firmar.
Quiere ese dinero, pero la cárcel no se lo dará.
¿Entonces?
Estoy pensando en un acuerdo, en darle una pequeña parte.
Yo le ofrecería 2.500 dólares.
Está bien.
Hagamos un trato, Julia.
Siempre te gustó hacer tratos.
¿Cuánto quiere, señor Hurstwood?
Concédeme el divorcio inmediatamente...
...y haré lo que quieras.
Iniciaremos el proceso de inmediato.
Firme aquí, señor Hurstwood.
¿Carrie?
¿Carrie?
Está durmiendo. El médico le ha dado algo.
- ¿Qué le ocurre? - Se pondrá bien.
¿Está mal?
Ha perdido el niño.
Déjela sola un rato.
Estoy al otro lado del pasillo por si me necesita.
¿George?
¿Cómo te encuentras?
Estaba en la cocina y...
Ya lo sé.
Es lo mejor.
Créeme, cariño, es lo mejor.
Necesitan muchos cuidados. Es así.
No es bueno tener un bebé en estas condiciones.
Te alegra, ¿no?
No, Carrie.
Tendremos un niño cuando podamos, cuando vaya bien.
¿Cuándo?
¿Cuando seamos ricos?
¿Cuando tengas un gran restaurante?
¿Cuando tengas 80 años?
Carrie, no.
No te enfades.
Voy a detener esta espiral, ya lo verás.
No puede seguir así. No lo hará.
A mi edad, si no tienes trabajo,...
...la gente piensa que hay algo raro en ti.
Eso lo hace un poco más difícil, nada más.
Cuando tenga la oportunidad, lo haré mejor que nunca.
Me crees, ¿verdad?
George, no te puedo aconsejar, pero de una cosa estoy segura:...
...yo sigo siendo joven...
...y voy a sobrevivir. Como sea.
ENTRADA DE ARTISTAS
- Mira. - Está bien. Figurantes.
He dicho que solamente figurantes.
Crucen el escenario con la cabeza bien alta.
Se paran en el centro para que el señor Goodman las vea...
Nada de abuelas. Buscamos bailarinas. A ver.
Adelante. Muestren una sonrisa y pónganse en fila.
Ahora tú. ¿Tienes experiencia?
Sí, he salido en varias obras en Chicago.
- ¿De qué hiciste? - De Camille.
- ¿Cómo te llamas? - Carrie...
...Madenda.
- De acuerdo, Camille. - Encaja, señor Goodman.
Tengo a un par de preciosidades, pero puede que tengan los pies planos.
El ensayo de mañana es a las 9. Sean puntuales.
Tienen que ser puntuales las próximas cuatro semanas. ¿Podrán?
- Sí. - Bien.
El espectáculo se estrena el 4 de noviembre. Suerte y gracias.
- Gracias a usted. - ¿Eso significa que tenemos trabajo?
NOCHE DEL ESTRENO
Señorita Madenda, ¿me permite que la acompañe a casa?
George. ¿Has visto el espectáculo?
Vi un escenario iluminado y sólo a una persona.
No me dijiste que tenías que hablar.
Si se le puede llamar hablar a eso. Dos frases.
Lo hiciste muy bien. Y estabas preciosa.
Lo mejor de todo es que me han subido el sueldo. 18 dólares a la semana.
Me podrás mantener hasta con lujos.
He tenido un poco de suerte.
Eso es lo único que nos diferencia.
Deberías aprovecharla y arriesgarla por lo que merece la pena.
Deberías vestir bien y tener una casa bonita donde vivir.
Puedes seguir subiendo hasta llegar a ese otro mundo,...
...el que yo abandoné.
- ¿Quieres decir que lo haga sola? - Allí nunca estás sola.
Es aquí donde uno se siente solo.
- Buenos días, George. - Buenos días.
Carrie, escucha esto.
"Entre los pasajeros llegados en el recién remodelado S. S. Coronia...
...se encontraban el señor George Hurstwood Jr. y Señora
La señora Hurstwood era Ellen Palmerston, hija de Edgar Palmerston,...
...fundador de la compañía de arados Palmerston...
...y presidente de la Cámara de Comercio de Chicago.
La joven pareja vivirá en Lakeview, en la propiedad de Palmerston".
Ese es mi hijo.
Estábamos muy unidos.
Es un chico estupendo.
¿Quieres ir a verle?
Pues...
...no lo sé.
¿Tú qué dices?
He lavado tu otra camisa.
Si quieres, te la plancho.
Hace mucho tiempo desde que me vio por última vez.
Supongo que habremos cambiado los dos.
Te ves bien, George.
Puede que tú y yo volvamos alguna vez a Chicago.
- No me metas en esto de momento. - ¿Por qué?
Habrá oído cosas horribles de mí.
Quiero que estés presente en todo.
Ahora él mismo está enamorado. Entenderá todo lo que hice.
Es una oportunidad para que te ayuden. Aprovéchala.
No importa lo que pase luego. Aprovéchala.
Ya veremos.
Si las cosas salen bien, ven a por mí más adelante.
Estarás conmigo.
George.
Bésame, George.
Adiós.
Adiós.
Buena suerte.
¡Ellen! ¡George!
Ellen, cariño.
- Estás formidable. - Me alegro de verte.
ADIÓS, GEORGE. SERÁS MÁS FELIZ CON TU HIJO.
YO NO TE APORTÉ NADA BUENO. CARRIE.
EL SOLDADO DE LA GUARDIA REAL
CITA EN PARÍS
EL CASTILLO REMOTO
DAMAS A LA ESPERA
¿No me puede contar nada más interesante?
A los lectores les gustan las intimidades.
No tenemos gran cosa. Dos temporadas en Nueva York y otra de gira.
¿Algo como su comida favorita, peleas con el director, lo que busca en el amor?
No se me ocurre nada.
Señorita Madenda, un caballero de Chicago quiere verle.
El telón se levanta en cinco minutos.
¿Eres tú?
¡Sí que eres tú!
- Llámame Charlie. - Que es más fácil.
Gracias. Podré sacar una historia con esto.
- Léala en el Sunday Globe. - Gracias, señor Calhoun.
- Ni una marca. - No.
Ha sido un camino muy largo. Estás preciosa.
Tienes éxito, estás más alta, más guapa, más joven y más feliz.
Siéntate, Charlie.
Yo como cinco veces al día, tengo 150 corbatas...
...y eres lo más grande que he visto desde el edificio Flatiron.
- ¿Cómo estás? - Bien. ¿Dónde vives ahora?
Tengo un piso nuevo bien grande, lleno de muebles muy elegantes.
Pero nunca estará más bonito que aquel de la Av. Ogden contigo.
- Me alegro de que te vaya bien. - Luego vamos a tomar un bocado.
¿Quieres?
No, Charlie, gracias.
He aprendido a pedir la cena tan bien como Hurstwood.
Dime, ¿llegó a casarse contigo?
Sí.
Mira qué bien.
Cuando me enteré de que cogió el dinero, a ti y se largó,...
...me quité el sombrero. Vaya un tipo.
Dos minutos.
- ¿Encontró trabajo aquí? - Claro. ¿Por qué no iba a encontrarlo?
Es difícil mantener una cosa así en secreto.
- ¿Mantener qué secreto? - ¿Me tomas el pelo?
Es despreciable que trates de denigrarle.
No te enfades conmigo. Yo le apoyé.
No dejé de defenderlo cuando todos decían que era... un vulgar ladrón.
Sé por qué se llevó el dinero.
Hubiera hecho cualquier cosa por conseguirte. Y lo hizo.
- ¿George robó dinero? - ¿No lo sabías?
Serás la única. Salió en todos los periódicos de Chicago.
Se llevó 10.000 dólares de la caja fuerte la noche en que se fueron.
Si hay alguien que quemó todas sus naves, fue él.
Así que fue por eso.
De no pillarlo antes de gastárselo, le hubieran caído diez años.
Después de eso, estaba marcado.
Fue por eso por lo que nunca consiguió trabajo.
No tenía amigos.
Nunca le ayudaron.
Siempre se acaba pagando. Da igual lo mucho que te quisiera.
Yo le arruiné.
El telón, señorita Madenda.
Yo le arruiné.
Gracias. Espere aquí, por favor.
Hola, señora Oransky.
- Soy Carrie. - Sí, lo sé. Carrie.
Vivía ahí enfrente. ¿Se acuerda?
Claro que me acuerdo de usted.
He traído una estufa de carbón y queroseno.
He pensado que le puede venir bien.
Es buena. Es nueva.
No están mal. ¿La vende?
No. Es un regalo para usted. Se la doy.
Hola.
Hola, Annie.
No te acuerdas de mí, ¿verdad?
- ¿Qué tal está? - Muy bien. Pase.
¿Cuándo vio a mi marido por última vez?
Cuando lo echó el casero. Un mes después de que lo abandonara.
No lo abandoné. Iba a volver a Chicago.
No creo que haya llegado hasta allá.
No tenía muy buen aspecto.
No. El señor Blum me contó que lo siguió viendo un tiempo.
Iba a planchar su traje sucio. Tenía un aspecto lamentable.
-Carrie, ¿quiere encontrarlo de verdad? -Oh, sí
Vaya a ver al señor Blum. Quizá sepa algo.
- Gracias. Adiós. - Adiós.
Vivirá en algún sitio.
Mire, usted es feliz, ¿no? Le va bien. Seguirá así si lo deja estar.
- Si está bien, no la necesita. - Pero ¿y si no está bien?
Si no, no le hará mucha gracia que le vea.
Las siete en punto. Todo el mundo fuera.
Las siete en punto. Todo el mundo fuera.
Las siete en punto. Todo el mundo fuera.
¿Adónde vas con esa manta?
He salido hace dos días del hospital.
Me dijeron que tenía que reposar.
Las siete en punto. Todo el mundo fuera.
Venga, vamos...
Vamos.
TEATRO DE LA ALEGRÍA
Disculpe.
TEATRO DE LA ALEGRÍA
¿Se encuentra bien, amigo?
Sí, agente. Voy a ver a un amigo para pedirle ayuda.
- Estoy bien. - Perfecto.
DAMAS A LA ESPERA
Tengo que comer o voy a morirme.
¿A quién le hablas? ¿A mí o a Dios?
- Buenas noches, John. - Buenas noches, Dolly.
- Buenas noches, Carrie. - Buenas noches, Dolly.
Carrie, perdona.
¿George?
¿Dónde estás?
He hecho lo imposible por evitar esto.
George, te he estado buscando.
Necesito ayuda.
Esta noche sólo.
Necesito una pequeña ayuda. Tengo...
...hambre.
¿Me podrías dar algo?
¿Que te dé?
Lo que sea. No quiero molestarte.
No lo volveré hacer. Es sólo esta noche.
Ven conmigo.
John. Trae comida.
El italiano estará abierto. Trae algo caliente.
George. ¿Qué te ha pasado?
Por todos los santos, ¿qué te ha pasado?
Lo...
Lo he olvidado.
¿Hice yo esto?
- ¿Lo hice? - Carrie...
He venido a por limosna.
No me lo hagas pasar mal para dármela.
Eres muy generosa.
Te compensaré.
¿Me vas a dejar?
Tendré problemas para cambiarlo.
Te dejé para que te fueras a un sitio más seguro.
Ahora que yo te lo puedo ofrecer, haz que tenga valor para mí.
Compartelo conmigo.
George, mírame.
Ahora sé muchas más cosas.
Sé lo que hiciste.
Sé lo mucho que me quisiste.
Quiero volver a vivir aquello, volver a sentirlo.
Quiero recuperarte. Sé que puedo.
No vivas del pasado.
¿Lo recuerdas?
Era demasiado joven. No me di cuenta.
¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué no me lo explicaste?
A ti aún te queda tiempo.
Sigue adelante.
Encuentra a alguien a quien amar.
Es una experiencia maravillosa.
Carrie.
¿Podrías cambiarme eso?
Vamos a necesitar mucho más que eso.
Voy a ver si el señor Amos sigue en su despacho. Quédate descansando.
John volverá enseguida con la comida. Luego vendrás conmigo a casa.
Y mañana iremos a comprarte ropa.
Gracias... Carrie.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.