All language subtitles for Killing Jesus (2015) 720p BrRip x264 - YIFY

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Original subtitles

Esto se inspiró en relatos bíblicos de la vida y época de Jesús.

Incluye imágenes explícitas que podrían no ser aptas para algunos espectadores.

JERUSALÉN

EN LA ÉPOCA DEL NACIMIENTO DE JESÚS

PALACIO DEL REY HERODES

Rey falso...

Dios no te tiene misericordia.

Te ulcerará con forúnculos...

generados por tus múltiples pecados.

Un niño nacido en Israel...

será un rey muy superior a ti.

Nacerá para destruirte...

así como a aquellos de tu simiente.

La ira de Dios...

ha venido sobre ti.

¿Lo vieron? ¿Vieron a Isaías?

¿Lo vieron? ¿Lo vieron?

Padre, soy yo, Antipas.

Antipas.

Despierta a los sacerdotes del sanedrín.

Muy bien, padre.

Ahora. Los veré ahora.

¿Su majestad valora la verdad?

Porque en su sueño hay una verdad dura.

La oiré.

Sabemos que afuera de estos muros...

desprecian al rey Herodes.

Los zelotes lo denuncian como un títere...

entronizado por el emperador romano...

contra la voluntad del pueblo judío.

Los zelotes no entran en los sueños de mi padre.

A menos que hayan utilizado la hechicería.

- ¿La hechicería? - No vio a Isaías.

Vio un espectro...

una falsedad.

- Una falsedad. - La creación de un hechicero hábil.

Pero mediante la oración...

puede vencerse.

Es un rey guerrero.

Su voz puede convertir los fantasmas en vapor.

Sí.

- En vapor. - Vaya al templo.

A través de la oración, su fuerza se incrementará mucho más.

¡Abran paso al sumo sacerdote!

Bien hecho.

Ora para vencer a los fantasmas.

Por más defectos que tenga, el lazo entre trono y templo mantiene el orden.

Y el orden sirve para la protección de nuestro pueblo.

Por favor, señor. Permítame.

Por favor, señor.

Saludos.

- Saludos. - Saludos, señor.

Saludos.

Padre, los nobles que son amos de estos hombres...

te ofrecen regalos de la tierra de los hindúes.

¿Qué dicen de sus amos?

Que son de más allá de Partia.

¿Qué quieren de mí?

Piden que oiga personalmente cuál es su propósito.

Organiza algún entretenimiento.

Majestad...

una convergencia de estrellas nos trajo aquí.

Esas estrellas...

presagian un gran acontecimiento.

Un niño, nacido en su reino, es el Dios de los elegidos de Israel.

- El Mesías. - ¿El Mesías?

Un rey de la dinastía davídica que le devolverá la gloria a Israel...

como dice la profecía de Isaías.

Isaías.

¡Largo!

Entre todos los niños nacidos en mi reino...

¿cómo encontrarán a este niño...

destinado a ser el Mesías?

Sabemos que la fecha y la hora de su nacimiento...

coinciden con la posición de las estrellas, y el niño nos hará una señal.

Qué bendición. Sí.

Encuentren al niño.

Háganmelo saber para que yo también vaya a adorarlo.

Su misión sagrada me alegra.

Majestad.

BELÉN

José.

¿Qué pasa?

Esta atención, la adulación hacia nuestro hijo...

- Debemos partir. - ¿Partir?

- ¿Por qué? - Por Herodes.

Ningún rey permite un rival para su trono.

- Pero nuestro hogar... - Basta.

Sé lo que siento.

¿Se marchan?

Aquí hay peligro.

- ¿A dónde irán? - A donde no esté Herodes.

Isabel, empaca nuestras cosas.

Nosotros también iremos. Anda.

Nuestro propósito era visitar a tu prima y ya es irrelevante.

Este día, no consideren lo que hacen.

Por orden del rey Herodes, los bebés varones, ¡todos!

Ustedes siete, por aquí. El resto, conmigo.

Ahí.

Ustedes dos, ahí.

- ¿Es niño? - ¡Es niña!

Muéstrame.

¡Por favor!

No.

- ¿Dónde están tus hijos? - ¡No! ¡No!

No. Por favor. Se lo ruego. ¡No mate a mi hijo!

¿Quién anda ahí?

¿Antipas?

Mi corazón.

Ayúdame.

Antipas. Antipas.

Antipas.

¿QUIÉN MATÓ A JESÚS?

Hallarás consuelo aquí, donde tu padre reinó.

Consuelo.

Lamentos, mejor dicho.

También yo. Me casé para ser reina.

Dime, Antipas...

tetrarca de la bella Galilea...

¿soy una tonta por querer más?

Si es así, los dos somos tontos.

Prométeme...

que algún día te encontraré aquí...

no lamentándote...

sino reinando sobre los judíos, todos los judíos...

como reinó tu padre.

Todopoderoso, no un títere de los romanos.

No descansaré hasta que ocupe este trono como rey.

Contigo a mi lado.

ESTE DE EGIPTO

DIEZ AÑOS DESPUÉS

Saludos. La rueda de mi carro se rompió de camino a casa.

Soy un comerciante de Jerusalén. Por favor, ¿puede ayudarme?

¿Jerusalén?

- Shalom. - Shalom.

Hace algunos años, supe de la muerte de Herodes.

¿Su reino lo heredó uno de sus hijos?

No, ningún hijo de Herodes reina.

Roma envía gobernadores.

Y hay orden. Los romanos valoran eso.

- ¿Qué fue de los hijos de Herodes? - Siguen siendo tetrarcas.

Cada uno gobierna una sección del reino.

¿Cómo es la vida para los judíos?

Los impuestos son altísimos, pero nos las arreglamos.

Aquí, en esta tierra de dioses con cabeza de perro...

me esforcé mucho al enseñarle las Escrituras a mi hijo...

soñando con que se volvería hombre en la tierra que Dios nos dio.

Quizá sea hora de regresar.

JERUSALÉN

VEINTE AÑOS DESPUÉS

¿Esta es la ciudad santa de los judíos?

¿Por qué no saludan a su nuevo gobernador?

No vengo buscando su amor, Claudia, solo su respeto.

¿Cómo me visto cuando nos lleven a ver al Dios judío?

Nadie lo ve.

Creen que está en todas partes.

¿En todas partes? Pero ¿no pueden verlo?

¿Cómo saben que existe?

Quizá no exista.

NAZARET

Vamos, niños.

Ya llegó. Jesús.

Mi prima Isabel no te ha visto desde que eras un bebé de brazos.

He oído mucho de ti.

Había perdido la esperanza...

pero un comerciante dijo que había regresado de lejos José de Nazaret.

Presentí de inmediato que era tu José.

Nos trajo seis años antes de morir.

Entonces, bendito sea Dios.

Les brindó una vida buena.

¿Juan es sacerdote en el templo como Zacarías?

A mi hijo, el Bautista, no lo aman en el templo, ni él a ellos.

Juan encontró a Dios en el desierto.

Como Isaías.

Si hablan de profetas con Jesús, los recita hasta que se enfría la carne.

Tener un hijo así es una bendición.

Jesús también. Aprendió de las Escrituras.

Discute con escribas y fariseos en la sinagoga.

Entonces, Juan y tú se harían amigos.

Primero tengo que encontrarlo.

Deberías.

PALACIO DE PILATO, JERUSALÉN

Con su ataque, hicieron más que insultarme, que amenazarme.

Restriégueselo por la nariz.

Hágales saber lo que he sufrido.

¡Acerque la nariz a la peste de su pueblo...

que me lanzó inmundicia!

De no ser por los legionarios valerosos que rodearon mi litera...

para protegerme...

habría muerto bajo el granizo de piedras.

Que hayan atacado a mi esposa en tus calles...

- Gobernador. - Debería arrasar con esta ciudad santa...

y cubrir las ruinas con sangre.

Gobernador, aunque algunos se oponen a su gobierno...

¿Quiénes son? Dices tener autoridad. ¿Sabes quiénes?

Si no, ¿de qué le sirves a Roma?

Los guardias de mi templo se enteraron...

de que el ataque a su noble esposa lo dirigió un zelote:

Samuel de Perea.

¿Y por qué no está aquí encadenado...

y rogando que la muerte alivie su agonía?

¿Por qué?

Sus seguidores y él huyeron a lo más remoto de Galilea.

Es donde tú gobiernas.

Ofreceré recompensas. Lo traicionarán.

- Lo hallaremos fácilmente. - Y lo matarán.

Junto con todos sus seguidores.

- Tú lo matarás. - ¿Yo?

¿Percibo un titubeo?

¿Le digo al emperador que los enemigos encuentran santuario en tu reino?

No.

Lo encontraré y lo mataré.

Mátalo a hachazos.

Y a todos.

Gobernador, compartimos su furia completamente justificada.

Los enemigos del orden son enemigos de todos.

Entonces, demuéstrenlo.

Los cuerpos de los que les faltaron al respeto a mi esposa y a mi puesto...

los quiero ver...

y pronto.

¿Quiénes eran?

Zelotes.

En lugar de someterse, se degüellan.

Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios.

Que el Señor los bendiga y los guíe.

Que el rostro del Señor los ilumine con Su luz...

y sea clemente con ustedes.

Con estas aguas, límpiense el alma.

RÍO JORDÁN

¡Hosanna!

Que el Señor los bendiga y les otorgue la gracia.

Que estas aguas limpien y se lleven sus pecados.

¡Hosanna! ¡Hosanna!

Que el Señor la ilumine con Su luz.

Llegó un nuevo amanecer.

Ven. No temas.

Te espera tu renacimiento.

Ven conmigo.

Que nuestro Dios te ilumine los ojos con Su luz.

Que esta agua te limpie el alma.

¿Estás listo, hijo mío?

¡Hosanna! ¡Hosanna!

Bienvenido.

Estás listo para un nuevo amanecer.

Jesús.

Escuchen. ¡Aquí está el Cordero de Dios que los iluminará con su luz!

¡He aquí el que quita el pecado del mundo!

¡Jesús! ¡Jesús!

Primo.

¿Cómo me reconociste?

¿Cómo no iba a reconocerte?

Mi primo Jesús, eres tú.

Siempre supe sobre la profecía y ahora se volvió realidad.

Ven.

¡Hosanna!

¡Señores!

¡La nueva luz llegó!

¿Cómo estás tan seguro de que lo que crees de mí es verdad?

Primo, en el desierto encontré la comunión con nuestro Señor.

Y las voces llegaron.

- ¿Las voces te dijeron que vendría? - Sí.

Pero yo solo debo abrirte paso.

- ¿Dios habla de mí? - Sí.

Primo, hasta este día...

aunque soy muy creyente...

he tenido por oficio la carpintería, nada más.

Lo que se profetizó no puede negarse.

Te llevarás la copa a los labios, Jesús.

Bautízame.

Y yo también iré al desierto...

- a ver si escucho la voz de Dios. - Sí.

Te bautizaré. Aunque tú deberías bautizarme a mí.

Tienes razón. Ven.

Que el Señor te ilumine con Su luz.

El nuevo amanecer y la nueva luz...

son contigo, primo mío.

Ven. Ven.

MAR DE GALILEA

Ese bote era de mi padre.

Y quizá fue de sus padres.

Lo hicieron con clavos de hierro. Los clavos valen.

Están rematados con cabillas. Puedo quitarlos con un cincel.

Lo compartiremos. Mitad y mitad.

Debo preparar mis redes. Pescar clavos es más fácil que atrapar peces.

Hace meses que el agua está casi vacía.

¿Pides la bendición de Dios?

Sé quién eres, Jesús de Nazaret.

Mi hermano Andrés sigue al Bautista.

- Nos contó cómo te saludó. - Sí, lo recuerdo.

¿Predicas como ese comedor de bichos?

¿O solo oras como el resto de nosotros?

Llévame contigo.

¿Quién rechaza la ayuda con la red?

¿Oramos?

Gracias al Señor.

Esto...

Esto es de una vez que echamos la red.

Llevo años pescando y nunca vi nada parecido.

Oramos.

Sí, pero...

soy un hombre sencillo...

un pecador...

que jamás se esperó esto.

Sígueme, Simón.

Te haré un pescador de hombres.

Juan y Jacobo son hijos de Zebedeo. Tienen que ver esto.

¿No es una maravilla?

Una maravilla que nos brindó Jesús...

el carpintero de Nazaret.

Esto no es nada. Es solo una señal.

Y va a haber muchas.

Síganme.

Busquen en su corazón...

y sabrán que es la voluntad de Dios.

Denuncio a todos los que avergüenzan esta tierra.

Antipas, el tetrarca...

que se acuesta con la esposa de su hermano...

mientras reprime a los justos.

¡Que se vaya!

Y esos espías...

del consejo del sanedrín.

Hipócritas. Hipócritas todos y cada uno.

Desde la grandeza en la que viven reprenden a los pobres.

- ¡Mentiras! - Les dicen impuros por lo que comen.

Los avergüenzan con un propósito.

"Señores, vengan al templo", dicen.

"Vengan. Compren un cordero, una paloma blanca...

un ternero para sacrificar.

Rediman sus pecados solo con la muerte de un animal...

comprado en las granjas de nuestros sumos sacerdotes...

Convirtieron la casa de Dios en un mercado.

A esos espías les digo:

Díganle a su generación de víboras que tenga cuidado.

Miren hacia el cielo. Huyan de la ira que vendrá del Señor.

- ¡Espías! - ¡Víboras!

Huyan de aquí.

El Día del Juicio llegó. ¡Levántense, señores!

Levántense, señores. ¡Levántense!

¿Arrestar al Bautista? ¿Un loco?

El desierto está lleno de ellos.

¿Puedes permitir más discordia en tu dominio?

¿Por qué yo?

Los ataca a ustedes, al templo.

Así como a usted y a su esposa, majestad...

con acusaciones viles de incesto.

Debo considerar a los campesinos...

que creen que es la venida del profeta Elías.

Tu padre sirvió a Roma con la fuerza de su gobierno...

y por lo tanto, lo hicieron rey.

Confiaron en que impediría una invasión de Partia.

Y en que mantendría el orden entre los judíos.

Por lo cual lo odiaban.

Algunos odiaban a David y a Salomón.

Algunos odiaban a Moisés. ¿A qué quieres llegar?

Quiero llegar...

a conseguir un fin pacífico del gobierno romano.

La restauración de un rey judío...

que les dé a los romanos el orden que exigen.

¿Y Pilato lo apoyará, aunque le cueste su puesto de gobernador?

Desde luego. Sale beneficiado.

¿Conseguirle a Roma un reino judío vasallo que mantenga el orden...

y tenga a Partia a raya sin el costo de una ocupación militar?

Poncio Pilato volvería triunfante a Roma.

Una mano fuerte con los fanáticos peligrosos...

sería un paso hacia esa meta...

y tú quedarías como rey de los judíos.

Shalom.

¿Saben? Está escrito...

que si su enemigo les hace daño...

Dime, amigo, si tu enemigo te hace daño, ¿qué está escrito?

Ojo por ojo, diente por diente.

Sí. Ojo por ojo, diente por diente.

Pero ahora digo que si Dios es amor...

entonces amar es servir a Dios.

Y eso significa que deben amar a su enemigo.

- Predicas la debilidad. - No, la fuerza.

La fuerza de volver la otra mejilla si alguien te hiere una.

Si te quita la capa, dale la túnica.

¿Tú puedes hacer eso que nos pides?

Lo intentaré con cada aliento diariamente.

Sintiendo que nuestro esfuerzo le revelará nuestro corazón a Dios.

Sabiendo que Dios es amor...

y que en el reino de Dios, amaremos a nuestros enemigos.

Está loco. No se puede amar al enemigo.

Amen y perdónenlos para que puedan perdonarnos a nosotros.

Y no juzguen para que no sean juzgados.

El reino de Dios está dentro de ustedes.

- Otro de esos locos. - De cada uno de ustedes.

Los que lo busquen en su interior, lo encontrarán.

Se marchan.

Él tiene cierta bendición. Lo he visto.

Una pesca abundante, quizá nada más.

Rabí.

Rabí, por favor, ayúdeme.

Estoy maldita.

¿Por qué lo dices?

Mi hijo está poseído por demonios.

Llévame con él.

Los demonios descansan, pero despertarán.

- ¿Cómo se llama? - David.

David, ¿me oyes?

Te estoy hablando, David.

No al mal que te posee, sino a ti.

Te hablo a ti, David.

Óyeme, David. Óyeme, David.

Eso es.

Quédate quieto. Quédate quieto.

- ¿Verá al niño? - ¿Qué va a hacer?

- Retrocedan, por favor. - ¿Qué hace? ¿Qué hace?

Está expulsando a los demonios.

Quédate quieto. David.

David.

Ay, no.

Por favor, todos retrocedan.

Óiganme.

El niño está muerto.

Agua.

David.

Hijo mío.

Tengo sed.

Sí.

Gracias.

¡Alabado sea Jesús!

Alabado sea el Cordero de Dios.

FORTALEZA DE MAQUERONTE, PEREA

El Bautista, como lo prometí.

Madre, ¿él es quien calumnia nuestra casa?

Salomé, no debes ver esto.

Llévenselo.

Que se pudra junto con su profecía.

Dime, rabí.

En Jerusalén, ¿denunciarás a los romanos y a los que están con ellos?

No soy un zelote.

Vengo solo para contarles del amor de Dios...

y a decir que todos deben nacer de nuevo.

¿Nacer por segunda vez?

No se puede volver a entrar en la matriz, rabí.

¿O es una de las maravillas que supuestamente provocas?

¿Eres escriba o fariseo?

¿Tus palabras no son para todos?

Sí, para todos.

Vine a hablar de una luz que llega al mundo.

Y los que vivan con la verdad...

podrán entrar en esa luz...

sabiendo que se verá a plena vista...

que lo que hagan de ahí en adelante será a través de Dios.

¿Entendiste?

Sí.

¡Rabí!

Juan. ¿Se trata de Juan?

El tetrarca lo arrestó...

y se lo llevaron a la fortaleza llamada Maqueronte.

Está en el desierto, cruzando el Jordán.

No hay esperanza de un rescate.

¿Cómo hablo ahora del amor...

del perdón?

¿Cómo?

Estoy atrapado por los sentimientos de quien ansía atacar esta injusticia.

Conozco la ira de mi Padre y cómo le fallamos.

Ahora siento que no vine para traer paz, sino espada.

Qué magníficos edificios.

¿A quién no impresionan?

Mírenlos.

Grábenselos en la memoria...

porque no quedará piedra sobre piedra.

Todo se derrumbará. Todo. Todo lo que ven.

Está escrito en el libro del profeta Malaquías.

"Antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible...

les enviaré al profeta Elías".

Ahora digo que Elías vino...

a llamarnos a la redención en las aguas del Jordán.

Porque el Señor ofrece el perdón del pecado a los de corazón puro.

Habla de Juan el Bautista.

Juan el Bautista me redimió en las aguas del Jordán.

Sí. Jesús habla de Juan el Bautista...

al que encarcelaron sus enemigos.

Sí. Juan vino como Elías.

Pero no lo reconocieron y le hicieron lo que quisieron.

- ¡Libérenlo! - ¡Libérenlo!

Los del consejo del sanedrín son una generación de víboras.

- ¡Víboras! ¡Sí! - Víboras.

¡Víboras!

- ¡Yo digo que destruyan este templo! - ¡Sí!

Y en tres días, lo levantaré.

Destruyan este mercado que avergüenza a nuestro Señor.

¡Destrúyanlo! ¡Destrúyanlo!

- ¡Hosanna! - ¡Hosanna!

Comparto tu ira, rabí.

Permite que te siga.

¿Cómo te llamas?

Judas Iscariote.

Bendito seas, Judas.

Jesús nos reta, pero no oí ninguna blasfemia.

Cuando pidió la destrucción del templo y lo llamó mercado...

¿no fue una blasfemia?

Muchos judíos devotos critican el comercio, el préstamo de dinero.

Ahí parado ridiculiza...

esta... Belleza, esta grandeza con amenazas...

ridiculiza un lugar donde, para mí...

cada piedra es sacrosanta.

Un lugar donde a diario 700 de nuestros sacerdotes...

realizan rituales para los devotos...

para los que esta es la casa de Dios.

Que debemos proteger con nuestra vida, con nuestra sangre.

Oí las palabras del nazareno...

y oí una blasfemia.

FORTALEZA DE MAQUERONTE, PEREA

- Josué. ¿Podemos verlo? - Sí. ¿Podemos ver al Bautista?

Retrocedan.

- ¿Podemos verlo? - Imposible.

Se lo llevarán y lo matarán.

Le daré su recado y traeré su respuesta.

- Josué. - Llegaron.

Tomás y Andrés traen noticias de Jesús.

Entonces, Dios me bendijo.

Dicen que Jesús viaja por la tierra...

predicando como tú lo has hecho.

Dios ofrece a Su hijo...

y Jesús toma la copa.

¿Y te reunirás con él?

No.

Su camino será solitario.

A mí me martirizarán aquí, en este lugar.

Nada de tristeza.

Alabado sea Dios por el hijo que ofrece en Jesús.

Reza.

Reza, Josué.

Alabado sea Dios.

- Mi hijo. - Madre.

Dicen que alejaste a pescadores de Galilea...

de su trabajo para que te oyeran predicar.

Predicar lo contrario, según ellos.

No es contrario a la palabra de Dios.

¿Quién sabe?

Mi vida se trata de poner pan sobre la mesa.

No solo de pan vive el hombre.

Lo que Jacobo quiere decir...

Se dice que sanaste a los enfermos como con...

Ella no dirá la palabra, pero yo sí.

"Hechicería".

Consuelo a los enfermos.

Cuando se curan, es por la mano de Dios.

Ten en cuenta que lo que tú dices y haces...

también nos impacta a nosotros.

Madre. Jacobo.

Quiero mucho a todos los que considero mi familia...

y siempre los querré.

No entienden la senda que tomé.

Pero el llamado de Dios está por encima de todo.

Para ustedes, solo soy Jesús.

No soy el carpintero más hábil.

Y tristemente, a ningún profeta lo aceptan entre los suyos.

Solo puedo esperar que quizá algún día...

¿Quién sabe?

¿No es glorioso ver a los prometidos?

Salomé fue criada con las leyes del Pacto.

Qué dicha saber que la elegida de mi hijo...

es de una casa comprometida con las leyes.

Los de mi casa vivimos respetando la palabra de Dios.

Nosotros también.

Entre nosotros hay seguidores de un profeta.

¿Un profeta?

Habló como Elías...

y limpió el pecado en las aguas del Jordán.

Y ofendió el orden de las cosas.

Como a muchos les ofende su encarcelamiento.

Como dote de Salomé, pido que lo liberen.

Ofrecemos rebaños...

nuestros mejores vinos, aceites para enriquecer su casa.

Las riquezas no igualan la vida de un profeta.

El gobernador y los sacerdotes favorecieron su arresto.

¿Los de Jerusalén dictan lo que se hace aquí?

Gravan hasta el aire que respiramos.

Lo que pides no es razonable.

No podemos liberar al Bautista.

Isaac.

¡Isaac!

¡Ven!

No hay lugar para nosotros en esta casa.

Viste su vergüenza.

Hasta ahora vi al Bautista como una amenaza hacia mí...

y hacia nuestro gobierno futuro.

¿Ahora debo sufrir la deshonra de nuestra hija?

Habrá otros pretendientes.

Mátalo.

Di que se ahogó con una espina.

Si yo gobernara, lo mataría a él y a todos sus seguidores.

Conozco esa voz. Es la de mi padre.

Cómo desearía que fueras él.

¿Cómo voy a comer?

Págame. Paga.

Oye, ese hombre.

Y tú. Vamos.

Vamos.

- Dile que quiero cenar en su casa. - Se negará.

Un recaudador de impuestos no tiene lugar con Dios.

No se negará.

Mi amo desea cenar en tu casa esta noche.

¿En mi casa? ¿Por qué?

Pregúntale tú.

Mi respuesta te ofendería.

¿Por qué él?

¿Por qué él? Dios no ama a los que nos cobran los impuestos.

No soy digno de ofrecerte mi mesa.

El que reconoce su falta y busca el perdón...

encontrará la redención.

Miren en sus corazones y lo sabrán.

Tengo hambre. Invítame a tu casa.

¿De dónde sacaste esta especia?

Eres joven y ágil.

Eres lo que los hombres desean.

Ninguno viene a buscar mi mano.

Vamos.

Debemos tener cuidado.

El Bautista tiene seguidores incluso aquí.

Es una maldición sobre nosotros.

La causa es la debilidad de mi esposo.

A menos que nuestra debilidad sea no utilizar su debilidad.

Cuando me preparan para dormir...

tu esposo se queda afuera de mi habitación.

Y una vez prometió cuidarte como si fueras su hija.

Así de bella te has vuelto.

- Trataré el tema con él. - No.

Su lujuria es repulsiva...

pero quizá útil.

¡Es una leprosa!

- ¡Rabí! - Rabí.

- ¡Bendígame, rabí, por favor! - ¡Yo llegué primero!

- Juan, tráeles agua. - Son leprosos.

Agua.

- Bebe. Bebe. - No, no. No beban esto.

Tráiganles agua.

- Judas. - Déjame verte.

- ¿Cómo te llamas? - Me llamo María.

Así se llama mi madre. Ven. Siéntate.

- ¿Cómo se llama tu hijo? - Se llama Judá.

- Judá. ¿Cuántos años tiene? - ¿Quién es?

- Doce. - ¿Puedo tocarte, con cuidado?

¿No tienes miedo, María?

No les temo a las enfermedades de la piel ni de la carne.

Solo a las enfermedades del espíritu.

Algo que conoces.

Soy de Magdala.

¿Conoces Magdala?

Son barracas de tropas romanas.

Esclavizan a las hijas judías para pagar los impuestos de sus familias.

Querrías que ese sufrimiento terminara.

Me dicen que ese es tu propósito.

Tenlo por seguro, María de Magdala.

Entonces, mi propósito debe ser servirte.

Gracias.

Bienaventurados los pobres en espíritu...

porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran...

porque recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed...

- ¿El que habla es el nazareno? - Sí.

Los que deberían estar encargándose de mis campos están embrujados por él.

Bienaventurados los que padecen persecución...

por causa de la justicia...

porque de ellos es el reino de los cielos.

Su Padre sabe de qué cosas tienen necesidad...

antes de que ustedes le pidan.

Ustedes, pues, orarán así:

Padre nuestro que estás en los cielos...

santificado sea Tu nombre.

Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad...

en la tierra así como en el cielo.

Danos hoy el pan nuestro de cada día.

Perdónanos nuestras deudas...

como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación...

mas líbranos del mal...

porque Tuyo es el reino...

el poder...

y la gloria...

por todos los siglos.

Amén.

¡Amén!

Gobernador, vi multitudes enormes embelesadas...

mientras él decía trivialidades con su acento crudo de campesino galileo.

Lloraron, se sintieron abrumados...

creyendo que es el Mesías que trae la ira de Dios sobre Roma.

Y lo peor es que nos enteramos de que es primo del Bautista.

Nos amenaza una familia de locos.

Aquí hay un verdadero peligro.

Si reúne zelotes para liberar al Bautista...

podría haber un levantamiento en Galilea.

- ¿Cómo se llama ese hombre? - Jesús de Nazaret.

Deberían matar sin demora a su primo el Bautista.

Eso acaba con todas las ideas de liberarlo...

y también hace consciente a Jesús del destino que podría esperarle.

Váyanse.

- Por fin. - ¿Qué quieres decir?

La bendición de Pilato.

Mata al Bautista.

Matarlo es conveniente para los romanos...

no para mí.

Ya me vilipendiaron por encarcelar al Bautista.

Si lo mato, toda Galilea se volverá en mi contra.

Si Poncio Pilato te elogiara ante César, podría hacerte rey.

Lo que veo es que Pilato elogia lo que le sirve a Pilato.

Si quiere muerto al Bautista, que lo arrastre a Jerusalén y lo crucifique.

Entonces, decidiste no hacer nada.

Salomé me dijo que le pediste que bailara en el festín de tu cumpleaños.

¿También te dijo que se negó?

No es una bailarina del mercado.

Debes ofrecerle algo.

Es decir, de tal palo, tal astilla.

Nos gustan las recompensas.

¿Cuál sería la suya por entretener a mis invitados?

Supón que le diga que te pida lo que te pida...

no te negarás.

Debe bailar satisfactoriamente.

Ten la seguridad de que lo hará.

Recuerda tu promesa.

Salomé, dile.

Muéstrale a César que eres un hombre.

Y muéstranos también a nosotros.

¡Salomé!

¡Rabí!

Tomás y Andrés, bienvenidos.

Lo asesinaron. Le cortaron la cabeza.

¿Lo decapitaron?

Ahora están con nosotros. Vengan. Coman con nosotros.

Como Juan dijo...

la copa llegó a mis labios.

Le temo a su amargura, Padre.

Dame las fuerzas para alegrarme.

¿Quién soy? ¿Qué soy?

¿Cómo le dicen al Hijo del Hombre?

Díganme. Díganme.

Para mí, infundes valor...

para actuar como jamás imaginé.

Tocas a los enfermos, a los impuros...

sin temor.

Pero, Judas, ¿cómo me llaman?

He oído que te llaman la venida de Elías.

Un profeta. ¿Qué más dicen?

Muchos creen que eres el Bautista resucitado.

No hubo ningún profeta mejor que Juan.

Pero ustedes que me ven comer, dormir, lavarme...

y conocen mis gestos, mis humores...

¿quién dicen que soy?

Eres el ungido.

El hijo del Dios viviente.

Bendito seas, Simón, hijo de Jonás.

Nadie más ha dicho eso.

Creo que te lo reveló mi Padre que está en los cielos.

Es simplemente lo que creo.

Desde ahora, te llamaré Pedro.

¿Pedro?

En griego, Pedro significa "roca".

Sobre esta roca edificaré mi iglesia...

y te daré las llaves del reino de los cielos.

Ahora debo estar solo.

- Crees que es el... - El Mesías.

Cuidado con decir eso.

¿Qué daño podrán hacerle al elegido de Dios?

Antes de que este consejo del sanedrín pase al juicio...

debería decirles que nos advirtieron...

que Jesús el nazareno vino a Jerusalén.

Se propone que le prohibamos...

entrar en nuestra sagrada casa de Dios.

- ¡No! ¡No! - No. No.

Podremos disputar sus palabras...

pero no podemos impedir que un judío devoto entre en el templo.

Oí a Jesús hablar...

y deberíamos darle la bienvenida, no rechazarlo.

Permítanle la entrada.

- Permítanle la entrada. - ¡Permítansela!

Entonces, el nazareno entrará en esta sala.

Donde dicen su nombre...

se crea la discordia.

- Permítanle la entrada. - Deben permitirle la entrada.

¡Es judío, como nosotros!

Pero yo no insistiré en que se le prohíba la entrada.

Solo recuerdo la advertencia de Jeremías sobre los falsos profetas.

Nos llenan de falsa esperanza.

¡Hablan de visiones de su mente...

en vez de las de la boca del Señor!

Cuando Jesús dice que la tierra es de los mansos...

no es manso y tampoco lo son sus seguidores.

Tiene la razón.

Pero sí buscan obtener la tierra por heredad.

- Permítanle la entrada. - ¡Permítanle la entrada!

Es la ley.

- Perdimos. - Que el nazareno venga.

Con suerte, se condenará solo.

Trae a la mujer.

Ahora oiremos y juzgaremos el caso de una mujer...

que deshonró las cláusulas sagradas del matrimonio...

y así trajo la vergüenza sobre la casa de su marido.

¡Apedréenla!

¡Sin misericordia!

¡Apedréenla!

¡Llévenla al foso!

¡Ramera!

¿Hacemos que los guardias se lo lleven?

Hacemos valer una ley. Quiero que lo provoques.

Estamos listos para hacer valer la ley de Moisés.

Una adúltera condenada por el tribunal del templo debe ser apedreada.

Un castigo ordenado por Moisés.

¿Niegas la ley revelada en el monte Sinaí?

Pecó y la juzgaron.

¿Te opones a la ley de la Torá?

¿El silencio de él es una defensa de sus fornicaciones?

¿De su prostitución?

Te conozco, Jesús de Nazaret.

Tienes opiniones sobre todo.

¿Qué opina de esto?

El que de ustedes esté libre de pecado...

sea el primero en arrojar una piedra contra ella.

¿Hay alguien que esté libre de pecado?

Dios impuso la ley, no él.

La ley debe cumplirse.

Mátenla.

Toma, mátala.

Tú mátala.

No puedo.

Entonces, tampoco yo.

He suplicado el perdón.

Vete y no peques más.

Nosotros somos la ley.

Veremos que te acusen, te juzguen y te castiguen por esto.

Para mantener el orden que su cargo exige...

se deben obedecer nuestras leyes.

Este hombre, este falso pretendiente a la talla religiosa...

frustró la ejecución legal de una adúltera.

Tienen un tribunal. Júzguenlo. Lapídenlo.

Sería lo primero que se me ocurriría...

pero debo decir avergonzado que hasta entre nosotros...

incluso en el sanedrín, hay gente que él corrompió.

Mis leyes son romanas.

Su crimen no es la sublevación.

¿No? Despotrica contra los impuestos romanos.

Si crucificara a todos los judíos que despotrican contra ellos...

tendría que talar todos los cedros de Líbano.

Su crimen debe ser un ataque contra nuestro emperador o gobierno.

Ataca a los que apoyan su gobierno. ¿Eso no lo preocupa?

Me preocupa, pero no valida tomar medidas.

Acúsenlo de sublevación, con pruebas.

Investiguen dónde habla y con quién.

Prueben que es una amenaza contra el gobierno romano...

y lo crucificaré.

A diario oigo que los sirvientes hablan de él.

¿Cuál es el mensaje del tal Jesús?

Muchas cosas. Nada que nos importe.

¿Qué?

Aburrirá a los esclavos.

La maldición de ser esclavo es aburrirse de todo lo que hacemos.

No de todo.

Basta.

¿Qué predica?

Que Dios quiere que los mansos hereden la tierra...

que los pobres sean ricos...

que los débiles sean fuertes.

Tópicos de atractivo popular.

¿No hay ninguno verosímil?

Desafía a la historia.

Cesárea se llama así en honor a un conquistador.

Al sur está Alejandría, también en honor a un conquistador.

Si en verdad solo hay un único...

Dios Todopoderoso...

como dicen Jesús y esos judíos...

es obvio que favorece a los fuertes sobre los débiles.

Las cosas son como los dioses quieren.

Los mansos, como este ser encantador...

jamás heredarán la tierra.

PALACIO DE ANTIPAS

Este hombre, Jesús...

ha logrado que muchos se deshagan de su fortuna para poder seguirlo.

¿Aleja a los cuerdos de su riqueza?

Habla de una época que llegará pronto...

cuando los ricos serán pobres...

los poderosos caerán...

y el templo será destruido por la ira de Dios.

Los sacerdotes tienen razón. Ese nazareno es una amenaza.

Busca entre tus hombres, Chuza.

Encuentra a los más confiables.

Toda la información del nazareno es valiosa para mí.

¡Mateo!

Antes, sacarles impuestos a los campesinos...

era como sacarles agua a las piedras.

Me impactó que renunciaras a toda tu riqueza...

para seguir al nazareno.

¿Quién es?

Un recaudador de impuestos que se siente como Mateo se sintió...

y lamenta lo que tiene que hacer.

- ¿Y tú quién eres? - Judas Iscariote.

Soy Aser.

Tu precaución es prudente.

La fama del nazareno genera envidia, incluso odio.

Pero yo admiro la decisión que tomaste.

Cambia tu forma de vivir y síguenos.

Ojalá, pero tengo bocas que alimentar.

¿Y un buen caballo?

Sí.

Reconozco mi debilidad.

¿Eso no es dar un paso hacia la redención?

Dicen que el rabí irá a Jerusalén en la Pascua.

Es su intención.

Ahí conozco una casa. Tengo amigos conectados.

Ya nos ofrecieron una.

¿La casa está dentro de la ciudad?

Quizá te busque, Mateo.

Está a unas horas de la puerta.

Es casa de un terrateniente. Lázaro.

Buena suerte en su viaje.

Tengo una noticia urgente para el intendente del tetrarca.

Abran las puertas.

- Aser. - Avísale al tetrarca.

Tengo noticias del nazareno. Prepárate para abrir tus cofres, Chuza.

La noticia que traigo es muy valiosa.

Jesús estará a las afueras de la ciudad con un terrateniente llamado Lázaro.

No podemos arrestarlo ahí. Hay demasiada gente.

Debemos conocer sus movimientos cuando venga a Jerusalén.

Necesitamos un lugar tranquilo.

Haré que vigilen la casa.

¿Viste si salió alguien?

Espera aquí cuanto tiempo sea necesario.

Afuera hay espías que nos vigilan, vestidos de peregrinos.

¿Para denunciar nuestra borrachera, Lázaro?

Mi desenfreno.

Que me junto con pecadores y recaudadores, ¿verdad, Mateo?

Ex-pecador y ex-recaudador.

Y sé cómo me dicen a mí.

- ¿Los juzgamos? - ¿A quiénes?

- A ellos. - A los que están en nuestra contra.

Cuando seas rey...

Jacobo y yo deseamos sentarnos junto a tu trono cuando los sentencies.

Verte condenarlos a las llamas eternas.

¿Así se imaginan el reino de Dios?

¿Conmigo en el trono?

¿Uso una corona de oro?

Yo diría que una corona de oro sólido.

¿Cómo un rey mundano?

¿Presido sobre los lacayos y los que besan el anillo?

Ustedes viajan conmigo.

Sus oídos pueden oír todas mis palabras, pero no oyen nada.

Nada.

¿No han podido entender, siendo quien soy, lo que debo hacer?

El que sea amo primero debe ser esclavo.

El que quiera que lo sirvan primero debe servir.

Estoy aquí para dar mi vida como rescate por muchos.

En el reino de Dios, no hay tronos...

ni coronas, ni gobierno de naciones.

Mi recompensa por el servicio será el sufrimiento.

Entiéndanlo. Sufrimiento.

Para traer el mensaje del amor de Dios. Yo soy la resurrección y la vida.

Los que creen en mí, aunque estén muertos, vivirán.

Si estás orando, me marcharé.

Vine a orar...

para controlar mi ira y mi frustración.

Luego oí la voz de mi Padre en esa canción.

En la dulzura de esa canción.

Tu ira desapareció.

¿Sabes qué dicen los profetas que le espera al enviado de Dios?

Hablábamos poco de los profetas en las barracas de Magdala.

Conoces mis palabras.

Sí.

Con eso basta.

Sí.

Entonces, te dejaré orando.

María.

La copa de la que debo beber...

es muy amarga.

Vete, María de Magdala.

¿Qué es esto? Esta bestia no tiene más de un año.

- Nos dijo que buscáramos un asno. - La profecía de Zacarías.

¿Entrará en Jerusalén sobre él en la Pascua?

El Mesías llegará a la ciudad santa montado en un asno.

- Ahora representa una profecía. - ¿Por qué no?

¿Qué más dice la profecía de la venida del Mesías?

Dilo. Lo compartiremos diga lo que diga.

Acusarán falsamente al Mesías.

Lo golpearán, le escupirán. Lo matarán.

Los que lo quieren serán testigos y no podrán detener la agonía.

¿Y los que lo siguen?

Ya veo.

¡Hosanna!

A un gran rabí le pidieron recitar la Torá parado sobre una pierna.

Dijo: "No les hagas a los demás lo que no quieras que te hagan".

Es la verdadera sabiduría de la Torá. El resto es puro comentario.

Vayan a aprenderla.

- ¿Crees lo mismo que él? - Sí.

Simplemente digan: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".

Pero un mandamiento está por encima de ese.

Oye, Israel, el Señor nuestro Dios es uno.

Amarás al Señor con todo tu corazón, tu alma, tu mente y tus fuerzas.

Al decir eso, están cerca del reino de Dios.

Rabí.

Aunque algunos se te oponen, vemos la sabiduría de tus palabras.

Rabí, ¿qué dices de los impuestos?

¿Los judíos deberían pagarle impuestos a este hombre que está en Roma?

¿Qué dices, rabí?

¡Respóndele, rabí!

Déjame ver la moneda.

- ¿Quién es él? - Lo sabes.

Es César Tiberio.

¿Qué opinas?

¿Los judíos deberían pagarle impuestos a César?

Denle a César lo que es de César...

y a Dios lo que es de Dios.

- ¡Vete en paz! - ¡Cordero de Dios!

Su Cordero de Dios será nuestro cordero del sacrificio.

Aún lees con la luz de la llama.

Envidio la agudeza de tu vista.

Los caracteres están borrosos.

Aunque me sé las Escrituras de memoria...

me causa un alivio curioso tenerlas en la mano.

Ya casi es hora...

de empezar tus deberes en el templo...

y no has dormido.

Te... Fallé.

Le fallé al templo.

Cuando la Pascua termine, el nazareno...

se marchará...

y se ocultará en lo más recóndito de la tierra.

Y luego regresará...

con muchos más seguidores...

que creerán que es el Mesías...

y estarán dispuestos a ser parte de una rebelión...

que lo lleve al trono.

Pero recuerdo...

Recuerdo que de niño...

vi... Cuerpos...

cientos de...

judíos muertos...

asesinados por los romanos.

Las revueltas de Judas el galileo.

También lo llamaron el Mesías.

¿Entiendes mi temor?

El horror que este hombre podría traer a nuestro pueblo.

¿Ya lo enfrentaste?

Sin ningún resultado.

Busca el enfrentamiento y usa nuestras palabra contra nosotros.

Se burla de nosotros en el templo.

La palabra de Dios es muy clara.

Cualquier profeta falso que incite la rebelión contra la autoridad de Dios...

será condenado a muerte.

Tú eres la voz más respetada de esa ley.

¿Tú tomarás esa decisión?

Encuentra la manera de traerlo frente a mí.

Hermana, debes cenar con nosotros.

¿Puedo pasar?

Pagaban para que los bautizaran.

Ella es Juana.

Te trae aceites perfumados...

y solicita ungirte el pelo.

Bendita seas, Juana.

Vienes con una meta oculta, Juana.

Soy la esposa de Chuza...

el intendente del tetrarca.

El tetrarca y los del templo hablan de que te matarán.

Viniste a advertirme. ¿Por qué?

Iban a apedrear a mi prima.

Vive gracias a ti.

No vayas a Jerusalén.

Debo ir.

¡Esta es una casa de oración!

- ¡Así me gano la vida! - ¡Ve por Malco!

¡No es una cueva de ladrones!

- ¡Abajo los cambistas! - ¡Abajo los cambistas!

¡Miren al rey de los judíos!

¡Trae a los guardias!

¡Ay, no! ¡No, no!

¡Seguimos a Jesús, rey de los judíos!

¡Seguimos a Jesús, rey de los judíos!

¡Mi casa, casa de oración será llamada!

Ustedes la han hecho cueva de ladrones.

¡Morirás por esto!

¡Seguimos a Jesús, rey de los judíos!

¡Nazareno!

¡Ordénales que dejen esta alabanza blasfema!

¡Si se detuvieran, las mismísimas piedras gritarían!

- ¡Guardias, arréstenlo! - ¡Arresten a ese hombre!

¡Basta!

- ¡Guardias, quédense en su lugar! - ¡Guardias, mantengan la fila!

Lo que vine a hacer...

está hecho.

Nuestra impotencia al lidiar con él provocará el desdén de los romanos.

Invalida nuestra autoridad tanto en el templo como en Jerusalén.

Si se marcha y vuelve como un líder triunfante...

Pilato podría decidir lidiar con él y no con nosotros.

Vamos a juzgarlo aquí, en esta sala, y a apedrearlo.

¿Cómo?

La multitud hace imposible su arresto.

Lo rodean cientos que lo veneran.

Vi una debilidad.

Dinos.

La traición de uno de los suyos.

Imposible. Lo adoran.

Quizá no todos.

Judas Iscariote.

El recaudador de impuestos.

No sabía si me recordarías por la cantidad de rostros que ves.

Pero veo pocos caballos así.

Sí, es de admirarse.

Deberías tener un buen caballo.

Montar finamente como conviene a quien sirve a un rey.

Estuviste en el templo.

A decir verdad, no.

Anhelo las recompensas del cielo, pero acepto la moneda y no el crédito...

e ignoro las promesas de los reinos que están por venir.

Enfrentando lo que enfrentas...

oyendo los suspiros de los moribundos en el monte Gólgota...

si estuviera en tu lugar...

se me apretaría el pecho con cada respiro por el miedo.

¿Cuánto cuesta un caballo como ese?

Un semental como este podría comprarse con 15 piezas de plata.

Pero conozco a alguien que te ofrecería 30 piezas de plata.

¿A cambio de qué?

De la disposición de elegir la vida sobre la muerte.

¿Dónde encuentro a ese hombre?

Necesito hablar con Malco.

Aser me envió.

No tengo mucho tiempo.

¿Cuándo y dónde lo encontramos solo?

Los otros siempre están a su lado.

Los 12.

O mejor dicho, 12 menos uno.

Esta noche, tendremos la cena de Pascua aquí, en Jerusalén.

¿Dónde?

Aún no lo sé.

En una habitación.

Lo decidieron sin mí.

Aún no oigo nada que valga 30 piezas de plata.

Me saldré de la cena y vendré aquí.

Al hacerlo, salvarás tu vida.

Sí.

Esa debe ser la razón por la que lo hago.

Hablan de ti por todas partes.

Una posada nos dio comida y hospedaje y no quiso aceptar pago.

Claman por mi hijo por traer un mensaje de Dios.

Y los de Nazaret.

¿Que si creen que eres el Mesías? Sí.

Algunos.

¿Y tú?

Mi orgullo será enorme...

cuando te oiga hablar en el templo.

No volveré a hablar ahí.

Pero en el camino...

muchos venían a oírte.

Ya se acabó.

Vine hasta acá.

¿Me lo negarás?

La decisión no es mía.

No puedo discutirlo contigo.

- Pero... - Madre, he anhelado estar contigo.

El dolor de la ausencia ha sido terrible.

Pero ya es demasiado tarde.

¿Demasiado tarde?

- ¿Qué quieres decir? - Jacobo, llévala a Nazaret.

¿Perdiste la razón?

Te lo suplico, ahórrale lo que viene.

¿A dónde vas?

Jesús.

Vengan. Debemos irnos.

Nos lavas los pies. ¿Por qué?

Me dicen "Señor" y me ponen sobre ustedes.

Les lavo los pies para demostrar que el siervo no es mayor que su señor.

Ni el enviado es mayor que el que lo envió.

Vengan a comer lo que Dios bendijo esta noche de Pascua.

Es una cena digna de un rey, nuestro festín.

Empieza a cortarla, Mateo.

Sí. Sí.

Hablemos de lo que está escrito y de lo que los profetas dijeron.

Está en las Escrituras.

El que come pan conmigo levantó contra mí su calcañar.

Desde ahora se lo digo antes que suceda...

para que cuando suceda, crean que soy yo.

- Nadie lo cuestiona. - Muchos lo harán.

Uno me traicionará.

¿Cómo puedes decir eso? Te he sido leal. Todos lo hemos sido.

De nuevo nos pone a prueba.

Hermanos, aún estaré con ustedes un poco.

Tomen lo que dije...

que en mí tendrán paz en un mundo de ira y de desesperanza.

Tengan valor porque yo he vencido al mundo.

- Adonde yo voy, Uds. No pueden ir. - Yo iré.

Daré mi vida, iré preso, hasta la muerte.

Pedro, esta noche, antes de que cante el gallo...

negarás que me conoces tres veces.

Te lo digo ahora.

¿Dónde está Judas?

El jardín de Getsemaní. Irán ahí a orar.

Ese jardín es oscuro.

¿Cómo sabrán mis hombres quién es?

Lo saludaré con un beso.

Más tarde.

Cariño.

No otro sueño del Bautista.

Consigo el sueño...

el descanso que necesito tan desesperadamente...

y luego me despierto y esa cosa está junto a mí.

No, desapareció. Son sueños.

Un sirviente me dijo que no la encontraron, no la enterraron.

- La cabeza. - No.

Se la comieron los chacales en el desierto.

Su seguidor provoca ese horror.

Jesús se venga.

Dile que la hechicería del nazareno se terminará.

Dime que él también morirá.

Padre, pasa de mí esta copa.

Esta copa amarga.

Si no es posible que me quites la copa...

que se haga Tu voluntad.

Así que me traicionas con un beso.

- Llévenme. Déjenlos ir. - ¡No me des órdenes!

¡Déjenlo! ¡Atrapen al demente! ¡Atenle las manos!

Sálvense. ¡Por mí! ¡Tienen que vivir!

- ¡Corran! - Corran.

Voy a Jerusalén.

No, hermano. Te encontrarán. Te matarán.

Voy a ir.

- Hace frío y es tarde. - Y el asunto es urgente.

¿Qué asunto?

Los guardias del templo arrestaron a Jesús de Nazaret.

Es un problema de su fe.

Un problema legal.

De leyes que no me competen.

Se violaron nuestras leyes y las suyas.

Lo llevaron a la casa de Caifás...

y no al templo, al salón de las piedras talladas.

Su juicio será injusto.

A veces las cosas se hacen por conveniencia.

Cicerón, al escribir de su ley romana...

dice que donde hay inmoralidad, no puede haber conveniencia.

- Es inmoral. - Envíe tropas. Libérelo.

¿Tropas romanas a la casa de un sumo sacerdote? ¿Están locos?

Gobernador...

le pido como judío devoto...

que no permita que asesinen a ese hombre.

Si lo apedrean, no está dentro de mi ámbito.

Quieren crucificarlo.

Un castigo que solo yo impongo.

¿Lo hará?

Es tarde y tengo frío.

Se te acusa de actos de hechicería.

De difundir mentiras, de corromper a otros.

Hablé abiertamente en sinagogas, en el templo...

lugares a los que los judíos van a oír de Dios.

Van a oír de Dios.

Tus palabras vinieron de Satanás.

¿Por qué no les preguntan a los que me oyeron?

Ellos saben lo que dije.

¿Así le respondes al sumo sacerdote?

¡Les ordeno que nos dejen pasar! ¡Déjennos pasar!

¡Por favor! ¡A un lado!

¡Abran!

¿En verdad dices ser el Hijo del Bendito?

Yo soy.

Oyeron la blasfemia de su boca.

Esas palabras y más.

Afirma que es un profeta.

Véndenle los ojos.

Danos una profecía, profeta Jesús.

¿Quién te golpeó? Los profetas todo lo ven.

¡Basta!

Detengan esta deshonra.

- ¿Se atreven a interferir? - Anás.

Nos avergüenza lo que vemos.

Si este contubernio se llama juicio...

exijo que nos incluyan.

Solo son dos.

A este blasfemo lo juzgará la mayoría.

¿Qué ocurre?

Jesús es un criminal, se hace pasar por el Mesías.

Pero camina sobre las aguas, alimenta a las multitudes.

¿Tú viste esas maravillas?

Pregúntense si los sacerdotes lo tocarían...

si en verdad fuera el Mesías.

La hechicería engaña a la gente.

Tú. Te he visto con él.

No, no conozco a ese nazareno.

- Es demasiado peligroso. Vámonos. - No.

Vamos, Simón.

Dice que tú eres un seguidor.

Se equivoca.

- Niégalo, pero jurando. - Lo niego. Basta.

Votamos contra ti.

- ¡A un lado! - ¡A un lado!

¡Retírense!

¡Es el Mesías!

¡Castíguenlo! ¡Es un mentiroso!

¿A dónde llevas a estas cabras?

Al templo.

¿Para sacrificarlas?

Él las lleva a la muerte. Es su traidor.

Sí.

Quiero esa soga. Solo la soga.

Te pagaré.

Toma.

Si no lo traigo atado, el rebaño se dispersará.

Que se dispersen y se salven.

- Necesito la soga. - Toma.

Compra más cabras, 10 veces más.

Diez veces 10.

O un caballo.

Sí. Imagínatelo, poseer un caballo.

Sé lo que se siente.

Gobernador, ¿no abrirá la puerta?

Traemos a un criminal a juicio.

Llévenselo y júzguenlo con su ley.

- ¡Libérenlo! - ¡Libérenlo! ¡Libérenlo!

¡No! ¡Castíguenlo! ¡No! ¡Castíguenlo!

¡Oirá la acusación! ¡Silencio!

Deberían ejecutarlo por hablar contra el gobierno de César...

al decir que es el rey de los judíos.

¿Eres el rey de los judíos?

Mi reino no es de este mundo.

No corroboran las acusaciones.

Su lenguaje críptico solo es un ardid.

Es un criminal. Tenemos testigos.

Comenzó sus crímenes en Galilea.

¿Galilea?

Llévenselo al tetrarca de Galilea.

Él debería juzgarlo.

¡Llévenlo con el tetrarca!

Ahí está otra vez.

Sí es uno de ellos.

No lo conozco. Te equivocas.

Mientes.

Todo fue como él lo dijo.

¿Dónde está el ejército de ángeles?

¿Qué sabes?

Caifás lo traerá aquí.

Al saber que es de Galilea, Pilato quiere su sangre en mis manos.

Quiere que todos los judíos maldigan mi nombre.

Sileo, déjennos.

¡Váyanse!

Ya no voy a lidiar con los hombres santos.

Soy un muro de piedra, Herodías.

No discutiré.

Jesús amenaza a los sacerdotes...

pero además de que una multitud le dice "rey de los judíos"...

no es ninguna amenaza para ti.

Su muerte no necesita caer sobre nuestra casa.

No puedo esconderme simplemente.

Enfréntalo.

Que la multitud vea...

quién es verdaderamente capaz de ser el rey de los judíos.

¡Te liberaremos!

¡Bendición para el profeta! ¡Libérenlo!

Me dicen que haces milagros.

Haz algo.

Cualquier cosa maravillosa.

Haz que caiga pan de los cielos.

Danos de desayunar.

Yo prefiero las lentejas con cebada.

¡Haz algo!

Un milagro podría salvarte.

Se dice que Simón el Mago podía volar.

Pero ¿puede volar Jesús el nazareno?

Suéltenlo. Que se lo lleve el aire.

Miren. Miren. Allá va.

No. Me equivoqué.

Es un pájaro. No es Jesús.

No hace maravillas, pero lo llaman rey.

Que se embellezca como rey.

- Ven. Ven. - ¡Háganlo rey!

La túnica púrpura de la realeza.

¡Ningún rey andará sin báculo!

¡Traigan un báculo!

¡Miren al rey con su báculo!

¡Una corona! ¡Denle una corona!

- ¡Corona! - ¡Tráiganle una corona!

Paciencia. Paciencia. No olvidamos nada.

Miren al rey.

¡Es el verdadero rey!

Es una amenaza real a César Tiberio.

Llévenselo a los romanos para que lo juzguen por sublevación.

No puedes echarnos. El espera que tú lidies con esto.

Llévenselo a Pilato. Ya terminé con él.

¿Por qué les sirves a los sacerdotes y al tetrarca?

Sin ellos, no puedo gobernar a esta gente.

Si lo matas, tendrás que aguantar la ira de sus seguidores.

Debo hacer algo. No puedo liberarlo simplemente.

¡Guardias! ¡Alto!

Azótenlo.

¿Qué ocurre?

Déjenme pasar. Maestro.

Su grito.

Mi bebé.

No. No debes.

Sujétala. Sujétala.

¡Que el guardia se detenga! ¡No!

¡Por favor!

Los azotes son suficiente castigo.

Quizá no sobreviva, como muchos.

Póngale fin a esta amenaza al orden.

Póngale fin.

Que la muerte de este hombre prevenga las muertes de muchos.

¡Crucifíquenlo!

- ¡Crucifíquenlo! - ¡No!

¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo!

¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo!

¡Jesús, rey de los judíos!

¡Jesús, rey de los judíos!

Traicionado.

Humillado.

Y pronto sentirás una agonía más allá de la imaginable.

¿Esta es la gloria de Dios de la cual presumiste?

La gloria...

como la esperaba.

¡No! El templo es la gloria de Dios.

La gloria de Dios es el amor.

Conocer el amor...

es conocer a Dios.

- ¡Levántenlo! - ¡Escolta!

Entonces ámame a mí, dulce Jesús.

Sí te amo.

¡Oiré la ira de tus labios cuando te claven a la cruz!

¡Vomitarás un odio...

que hará de tus palabras mentiras!

¿Por qué tienes miedo?

¡Muere, falso profeta!

¡Castiguen al blasfemo!

¡Aquí está un falso profeta!

- ¡Llévenlo al Gólgota! - ¡Un rey falso!

¡Búrlense de sus mentiras!

¡Vamos!

¡Que su sufrimiento sea un chiste!

¡Oh, gran rey!

- ¡Mátenlo! - ¡Gran profeta!

¡Búrlense de él!

¡Anden! ¡Vamos!

¡Camina!

¡Honren al rey de los judíos!

- ¡De pie, falso profeta! - ¡De pie!

- ¡Rey falso! - ¡Mentiroso! ¡Mentiroso!

¡Llévenselo al Gólgota!

¡Llévenselo! ¡Llévenselo!

¡Llévenselo!

¡Llévenselo al Gólgota!

¡Mentiroso! ¡Mentiroso!

Perdónalos. No saben lo que hacen.

Habló. Te maldijo.

No. Le pidió a su Dios que nos perdone.

De todos sus seguidores...

solo tú.

De todos, solo tú.

Pedro dice que ya no puede ver su dolor.

Los otros temen por su vida.

¿Por qué me has desamparado?

Si su Padre lo desamparó...

todos estamos desamparados.

Consumado es.

Dijo que consumado es.

Hijo mío.

Soy Nicodemo...

y él es José de Arimatea.

Ofrecemos un sudario...

y tenemos una tumba para Jesús.

Creí que esto terminaría como dijiste que terminaría.

Terminó. Lo único que pido son garantías.

- Certeza... - ¿De que no reaparecerá?

Desde luego que no. Pido...

Basta.

No me digas que ese sacerdote demora el viaje.

Partiremos a Cesárea como lo teníamos planeado.

- ¿Qué lo trajo aquí? - El miedo.

El hombre murió.

¿Qué más podría querer?

Quiere que unos soldados romanos cuiden la tumba.

¿Y justamente a él...

le preocupa que el nazareno resucite?

Dice que los seguidores de Jesús robarán el cuerpo...

para que parezca que resucitó.

¿Y qué crees tú?

Creo que cuidar esa tumba es desaprovechar soldados romanos.

Pongámonos en marcha.

TRES DÍAS DESPUÉS

Sí. Soy Simón...

al que llamaste Pedro, la roca de tu iglesia...

y seré tu pescador de hombres.

¡Ha vuelto!

¡Ha vuelto a nosotros!

Sí.

Según la antigua tradición cristiana...

Simón llevó la misión de Jesús a Roma...

donde formalizó la Iglesia cristiana naciente.

Los romanos lo sentenciaron a muerte.

Se dice que pidió que lo crucificaran al revés...

para que su muerte no fuera igual a la de Jesús.

Los romanos le concedieron su deseo.

Según escrituras antiguas, Jacobo o Santiago...

predicaba sobre Jesús en el templo de Jerusalén.

Dicen que lo apedrearon...

porque supuestamente retó a los sumos sacerdotes del templo.

La suerte de otros discípulos están relegadas...

a las leyendas y a los textos apócrifos.

A Andrés lo crucificaron en Grecia.

A Tomás lo mataron con una lanza en la India.

A Simón lo aserraron por la mitad en Persia.

A Mateo lo asesinaron en Etiopía.

Según la tradición...

a Juan no lo martirizaron...

pero pasó tiempo en exilio en Patmos...

y vivió hasta los 90 años.

Los expertos debaten la autoría del Evangelio de Juan...

que algunos consideran el relato de un testigo de la vida de Jesús.

Antipas continuó presionando a Roma para que lo nombraran rey...

hasta que sus esfuerzos ofendieron al nuevo emperador, Calígula.

Antipas y Herodías fueron exiliados a Galia...

donde murieron en el olvido.

A Poncio Pilato le pidieron que regresara a Roma...

mientras José Caifás, sin su aliado romano...

perdió su posición dentro del templo.

Mientras que la historia de Jesús, un carpintero humilde de Nazaret...

dio origen a una de las religiones más destacadas del mundo.

Hoy hay más de 2000 millones de cristianos en el mundo.

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