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CENIZAS DE AMOR
Hola Bitsy.
ROOSEVELT ADVIERTE A LOS NAZIS
Adiós, cariño.
Adiós, cariño.
No, Bitsy.
Hoy no es domingo, así que papá se va.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Diecisiete.
Dieciocho.
Veinticinco.
Buenos días, señor Pulham.
Muy buenos días, Joe.
Gracias.
- Buenos días. - Buenos días, señor.
- Buenos días, señora Rollo. - Buenos días, señor Pulham.
Henry Maison, 341 calle Trébol interior.
Al señor Mortimer J. Helrich.
"Estimado señor, acusamos su recibo sobre...
Su...
¿Diga?
Sí,
soy la secretaria del señor Pulham.
Es un tal señor Brown, quiere hablar con usted.
Hay muchos Brown, ¿no ha especificado?
¿Qué señor Brown es usted?
Se llama Rodney.
No le conozco. Pregúntele qué quiere.
Él le conoce, tal vez jueguen juntos a squash.
¿Hola? ¿Quién es?
¿Harry? ¿No me conoces? Soy Bo-jo Brown.
Claro, Bo-jo. ¿Cómo estás?
¿Estás tan ocupado para hablar con un viejo amigo?
Claro que no, me han dado mal tu nombre.
¿Qué tal estás?
Bien, ¿y tú?
Bien también.
Hace tiempo que no te veo. ¿Por qué no me has llamado?
Ya sabes lo que pasa.
Ya, yo tampoco tengo tiempo para ver a los que quiero.
Dime, ¿tienes planes para comer?
¿Para comer?
Ninguno.
¿Por qué no vienes al club del centro y hablamos?
A las doce y media. ¿Qué me dices?
Por supuesto que sí.
A las doce y media en punto.
De acuerdo.
Voy a comer con el señor Brown. A las doce y media.
Era Bo-jo Brown.
Antiguo jugador de rugby. Fuimos juntos a Harvard.
Muy bien.
Quiero proponer un brindis.
Por la mejor promoción.
Y que va a tener la mejor reunión de 25º aniversario.
Porque todos nosotros haremos que así sea.
Salud, amigos. Y a comer.
Salud.
Y, como en todas las cenas de hombres, habrá un partido después.
Pero lo que me preocupa es la fiesta de después.
Con la clase al completo, mujeres e hijos.
La banda del año pasado tocó canciones populares
y todo el mundo se lo pasó genial,
salvo unos niños, que se perdieron.
Recordemos los viejos tiempos.
¿No creéis que los cuatro años que pasamos en Harvard
fueron los mejores y que fuimos la mejor clase?
Y tuvimos el mejor espectáculo.
¿Os acordáis de Spotty Grace haciendo de funámbulo?
¡Tenemos que invitarle al espectáculo!
Spotty se nos fue.
¿Adónde?
Murió hace dos años,
dejó una mujer, dos hijos y una póliza de 5.000$.
Ahora me acuerdo. Pero no viene a cuento.
Lo más importante es que todos se animen.
Lo que más gusta es una pelea.
Dos luchadores encima de una plataforma
en el campus de Harvard peleando.
¡Eso gustará a todos!
¡Se olvidarán de todo lo demás!
Chris, te encargarás de buscar a gente con talento.
Bailarines de claqué, saxofonistas,
¡tenemos que tener algo muy bueno!
Id preparando algo y nos reuniremos pronto.
Lo he pasado estupendamente y espero que vosotros también.
Hasta pronto.
- Adiós. - Hasta pronto, Bo-jo.
¡Harry!
Creías que te ibas a librar.
Tú vienes conmigo.
Vamos.
Adiós.
La vida es estupenda.
No me había dado cuenta de lo viejos que somos.
No digas eso, no somos viejos.
Tenemos más de 40 años.
Yo estoy como siempre y tú también.
Sé a lo que te refieres, estos sí que parecían viejos.
Porque no se cuidan,
no hacen ejercicio, tienen demasiadas preocupaciones.
- Todo el mundo las tiene. - No todo el mundo.
Yo no tengo preocupaciones.
Y éste será tu cometido,
te ocuparás de hacer la historia de la clase.
Te pondrás en contacto con todos los compañeros.
No tengo tiempo para eso.
No sé nada de sus vidas.
Tómate tu tiempo y ponte manos a la obra.
Estos son unos ejemplos del año pasado.
Apuntas las cosas importantes
y haces algunas anotaciones.
Será coser y cantar. Échale un vistazo.
Te encantará.
Hasta luego, me marcho.
CHARLES MASON HILLARD. AL ACABAR LA CARRERA DE DERECHO
TRABAJÉ EN LA EMPRESA JESSUP Y GOODRICH.
CINCO AÑOS DESPUÉS, ENTRÉ EN LA EMPRESA JONES Y JONES.
HARRY MOULTON PULHAM
NACIDO EL 15 DE DICIEMBRE DE 1896
Es un niño.
Sí, eso esperaba.
¡Hugh!
Léeme esto por si no entienden mi letra en la oficina de telégrafos.
"Señor director del colegio de San Swithins.
En confirmación a lo hablado,
le ruego inscriba a mi hijo, Henry Pulham
para dentro de doce años. "
- Envíelo enseguida. - Por supuesto.
EMPECÉ EN SAN SWITHINS EL 12 DE SEPTIEMBRE DE 1908
Pronto crecerás y quiero que seas un caballero.
A veces, en la vida no sabes qué hacer.
Pero tú lo sabrás porque te lo enseñarán.
Sí, papá.
Sé que te irá bien.
Pero si no es así,
no se lo digas a nadie.
Sí, papá.
Eso es todo.
Adiós.
Si aprovecháis el tiempo,
lo recordaréis toda la vida.
Mientras estéis aquí,
se os exigirán una serie de cosas
sin que sepáis por qué.
Aprenderéis a obedecer y a cumplir.
¿Se encuentra mejor, Pulham?
- Sí, señor. - Así se habla.
No se acobardó y aguantó.
Eso es lo que convierte en hombre.
Sí, señor.
Algún día se sentirá orgulloso.
No le dolerá.
Le diré algo que no quiero que olvide.
Sí, señor.
Theodore Roosevelt,
y eso que le encuentro bastante radical,
escribió algo que quiero que todos ustedes recuerden,
que todos mis muchachos lo recuerden cuando sean hombres.
¿Me está escuchando?
Sí, señor.
"Pisar fuerte en la vida
no hacer trampas, no encogerse,
pisar fuerte siempre. "
No lo olvide, Pulham.
No lo olvide.
Sí, señor.
Llamó la señora Ransome mientras estaba fuera,
dijo que la llamara en cuanto llegase.
¿Qué ha dicho?
Que llamó la señora Ransome
dijo que la llamara en cuanto volviera.
No conozco a ninguna señora Ransome.
Señora de John Ransome, se hospeda en el Hadley.
¿Y qué quería?
Que la llame.
De acuerdo, llame, Hadley, y localícela.
Conocí al señor y señora Ransome en mi viaje por Europa.
El hombre me ofreció montar una fosa séptica.
Al habla Harry Pulham.
¿Es usted H. M. Pulham?
Soy Harry Pulham.
¿No me reconoces?
Tal vez sea culpa de la conexión del teléfono.
No creo. Soy Marvin Myles.
Marvin.
Harry.
¿Haces como que no te acuerdas de mí?
Vaya...
¿Qué te ha traído a Boston?
Estoy de viaje de negocios hasta el jueves.
¿No me has reconocido?
Claro que sí.
Es sólo que...
has aparecido de repente.
¿No tienes ganas de verme?
Claro que me gustaría.
Me encantaría.
Quedamos a las cinco y media.
Te espero abajo, en Fiesta Room.
Tengo un compromiso para cenar.
Pero no a las cinco y media.
No...
Harry, ¿eres feliz?
¿Feliz?
Claro que soy feliz.
Me alegro.
Me alegro mucho.
Será extraño, ¿no crees?
¿Estarás allí?
Cuenta con ello.
En Fiesta Room, a las cinco y media.
No hace falta, me acordaré.
El correo de la tarde con los precios definitivos.
¿Le cojo el abrigo?
¿Qué?
Por supuesto.
Gracias.
Sigue igual de guapa.
Tengo una vida ordenada,
relajada.
Soy feliz, como cualquier ciudadano medio.
Me devuelve mi sombrero, ¿por favor?
Buenas tardes.
Quiero dos docenas de rosas American Beauty.
Tendremos que encargarlas.
Ya no hay tantas como antes.
Cuestan 2$ cada una.
De acuerdo.
¿Quiere mandar una tarjeta?
Sí.
MARVIN, ESTÁS PRECIOSA.
TE HE VISTO EN EL BAR
PERO NO ME HE ATREVIDO A ACERCARME.
Para la señora de John Ransome en el Hadley.
Ransome.
Quisiera una gardenia.
Que sea grande.
Me la llevaré.
Un momento, señor.
Cállate, soy el de esta mañana.
Lamento haberme ido pronto. ¿Cómo ha ido?
Gracey,
¿por qué has invitado a ese tipo?
Margaret ha sido más lista.
Llegas tarde, nos esperan a las siete y media.
Estamos a tiempo si han traído mis camisas.
Helen ha buscado tus gemelos, pero no aparecen.
Si ha llevado mi camisa con los gemelos...
¿No puedes hablar con Grace en otro momento?
Cállate, cariño.
Perdona, Gracey, es Harry, siempre con sus gemelos...
Si es tan lista, ¿por qué no dice nada?
No entiendo cómo Jerome se casó con ella.
Me parece un imbécil.
Lo que yo no entiendo
es por qué la gente se casa.
Vamos, chicos. Elijan pareja.
Hay muchas feas hoy. Muchísimas.
Ahí hay una guapa.
- Adiós, John. - Adiós, Harry.
Perdón.
Aquí viene un joven apuesto.
Ésta es Kay Motford.
Encantado.
Lo mismo digo.
¿Me concedes este baile?
Claro.
¿A qué escuela vas?
A San Swithins.
¿Te gustan los perros?
Sí.
Yo tengo uno.
Un cocker.
Se llama Flobsy.
No vayas tan deprisa.
Y baila al son de la música.
Un, dos, tres.
Sí, sí, pero...
Bueno, ya te llamaré.
De acuerdo, Gracey, adiós.
No te quedes ahí parado, que llegamos tarde.
¿Es para mí?
¡Qué detalle!
Anda, arréglate.
¿De qué hablabas con Ruth Quiller?
De sexo.
No comprendo por qué habla de eso.
Su marido es psiquiatra.
¿Por qué no tiras diez o quince llaves?
Siempre encuentro la que necesito.
Pues date prisa.
La cocina tiene escapes. No has llamado al fontanero.
Está bien.
Está bien, ¿qué?
Está bien, mañana le llamo.
Y saca a Bitsy a pasear, igual Helen lo ha olvidado.
Y si estoy dormida cuando vuelvas,
deja las cosas en el baño y no hagas ruido.
Está bien.
Buenas noches.
Buenas noches, cariño.
Cállate, idiota.
Parece un epitafio.
Igual estoy muerto y no me he dado cuenta.
¿En qué piensas?
En mi vida.
¿Eres feliz?
Claro que sí.
¿Estás preocupado?
No, ¿por qué lo preguntas?
Has estado muy raro toda la noche.
¿Pasa algo si pienso de vez en cuando?
Supongo que no.
Buenas noches, cariño.
Buenas noches.
Vámonos.
Venga.
¿Te confieso una cosa?
No te saco de paseo, me sacas tú a mí.
Tú me dices dónde y cuándo y te seguiré.
Ahora que lo pienso, llevo haciéndolo toda la vida.
¿Eres feliz? Claro que sí.
Y no lo dudé.
Me pregunto si lo soy en realidad.
Y también si alguna vez lo he sido.
Cuando fui a Harvard.
Estábamos en las 30 yardas en Barmouth.
En la primera parte jugó King,
luego Swanson de izquierda y Bates a la derecha.
De repente, Max me tiró la pelota.
Siempre me la tiraba cuando quería rematar.
Hice que perdiera el equilibrio y ganamos 5 yardas.
Habrían sido 10 si hubierais llevado la pelota.
No lo creo.
Entonces vi como Swanson venía detrás de mí.
Adelante.
¿Está Harry Pulham?
Gracias. Quisiera comentarlo contigo.
Bo-jo, ¿conoces a Bill King?
¿Qué tal?
Te espero en tu habitación.
- No, ven, siéntate. - Sí, siéntate.
Entonces sonó el silbato y acabó el partido.
Yo estaba ahí completamente relajado
cuando me tiró de la pierna y me caí encima de...
¿Cómo te tiró de la pierna?
¿No me has oído?
Estaba saliendo y me tiró de la pierna.
Me cogió desprevenido,
me rompí los ligamentos y me caí encima de él.
Sentí un dolor, porque no me lo esperaba.
¿Sabes qué hizo después?
¿Qué?
Me mordió.
Eso es lo que hacen los de Barmouth.
- ¿Te mordió? - ¿No te lo crees?
Todavía tengo la marca de sus dientes.
Bajadme los pantalones si no me creéis.
Que alguien me ayude.
Lo tienes negro y azul.
He contado 16 dientes.
Yo 18.
Eso es lo que pasa.
No sé lo qué pasará mañana en el partido.
Aquí viene el equipo.
- ¿Cómo lo llevas? - Más o menos.
Los chicos querían verte.
Este es Bo-jo Brown.
Todos estamos orgullosos de él.
No jugará con nosotros mañana.
Y sabemos lo que significa.
Quiero que hagáis algo.
Estrechadle la mano y decidle que venceremos a Yale.
Aunque él no esté.
Adelante, dadle la mano.
¿Quieres decirles algo?
Solamente que...
¡Adelante!
Acabad con ellos.
Sabemos lo que hay que hacer.
¿Estamos de acuerdo?
Suerte para el pobre Eli
que está enfermo.
Ahora, todos juntos,
acabemos con ellos.
Nunca nos olvidaremos de esto.
Yo tampoco lo olvidaré.
Me da ganas de devolver.
¿Qué quieres decir?
Que me da ganas de vomitar.
- ¿Qué dices? - Espera un poco
antes de decir nada. Creo que exageran.
No creo que Bo-jo Brown se muera.
Y si perdemos, ¿qué? Sólo es un partido.
¿Qué dices, idiota?
Si no te gusta lo que digo, terminemos con esto.
No quería decir eso.
Lo dices para animamos.
Sabéis que tengo razón y vosotros no.
Buenas noches.
¿Por qué no dices nada?
Estoy pensando.
Lástima que no fuera a San Swithins.
Y que le hubiera oído el director.
Se la habríamos cogido y la habríamos pisado.
Sí, lo habríamos hecho.
Hay muchos radicales que no aprovechan la universidad.
No saben lo importante que es.
Hola, Hugh. Entra, Bill.
Buenos días, señor Harry. Buenos días.
Parece cansado.
Habrá estado estudiando toda la semana.
No lo estoy.
Espero que esté mejor cuando vea a su padre.
Tiene mal aspecto.
Un aspecto horrible.
Siempre está con lo mismo, no le hagas caso.
Yo...
¿De verdad que tengo mal aspecto?
¿Estuviste de fiesta ayer?
- ¿Bebiste mucho? - ¡Harry!
¡Harry, querido!
Cariño.
Pareces cansado.
No lo estoy. Este es Bill King.
- Es un placer. - Gracias.
A veces pensamos que no quiere presentarnos a sus amigos.
¿Usted presenta a su madre a sus amigos?
Mi madre murió.
Siéntate a mi lado, Harry. Siéntese aquí, señor King.
Gracias.
¿Cree que Harry ha estado trabajando duro?
Ha estado estudiando mucho.
Harry, querido...
Siento mucho lo de su madre.
Una madre es muy importante.
Nosotros hemos sido buenos amigos.
Sé lo que has hecho esta semana.
El viernes bailaste dos veces con Kay.
Y tengo una sorpresa, vendrá a comer.
¿A comer?
¿Aquí?
Parece que no te gusta la idea.
¿Conoce a Kay Motford?
- No la conozco. - Es un encanto.
Nunca piensa en ella misma,
siempre se preocupa por los demás.
Seguro que es estupenda.
¿A qué estamos esperando? Hola, Harry.
¿Dónde está la comida? ¿Y Mary?
¡Mary!
John, éste es el señor King.
- ¿Cómo está? - ¿Qué tal?
Esperamos a Kay Motford.
¿Quién es ésa?
Amiga de Harry, ya sabes quién es.
La hija de Cecile Motford.
Ella no es...
amiga mía, sólo la conozco.
No es tu amiga, pero la invitaste a comer.
Vamos.
No sabía que venía.
Kay es una pesada.
¿Entonces, por qué viene?
No lo sé.
Mamá se lo pidió.
¿A qué viene tanta historia?
¿Dónde está el jerez? ¿Y Hugh?
¡Hugh!
¡John!
Harry y el señor King ya pueden beber jerez.
En Harvard todos beben, ¿no es así?
Sí.
Hola, hermanito.
Mi hermana Mary. El señor King.
- Hola. - Encantada.
La chica de Harry viene a comer.
Si quieres mi opinión...
Buenos días, señorita Cornelia.
Hola, Hugh.
- ¿Están todos? - Sí, señorita.
Pase.
Hola, señor Pulham, señora Pulham.
- Mary. - Hola.
- Perdón por el retraso. - No pasa nada.
Estaba paseando al perro.
Señor King, le presento a Cornelia Motford.
Señorita Motford.
Encantada de conocerle.
¿Cómo está?
¿Le gustan los perros?
Sí.
Harry, tienes mal aspecto.
¿Por qué piensas que Kay es pesada?
Porque lo es.
Yo saldría con ella sin dudarlo.
No me importaría comprometerme con ella.
Cariño, ven un momento.
Espera un poco.
BOSTON, MASSACHUSETTS.
INGRESÉ EN SAN SWITHINS EL 12 DE SEPTIEMBRE DE 1908.
EN 1913 EN HARVARD.
ME GRADUÉ Y ESTUVE EN PLATTSBURG Y EN FRANCIA.
Sería pretencioso si dijera que me condecoraron.
Además, no hice gran cosa.
- Buenos días. - Buenos días, capitán.
He visto su señal.
¿Desea hablar con nosotros?
Ustedes debían ondear la bandera.
Están perdidos, podemos aniquilarlos.
- Lo sé. - No le queda otra.
Por qué destrozar su vida, venga con las manos en alto.
¿Rendirme?
No tienen ninguna esperanza.
Le agradezco su consejo,
pero nunca lo haría.
Les preguntaré a mis hombres.
Tiene cinco minutos.
Que vengan con las manos en alto.
Le aconsejo que venga usted también.
Comprendo lo que dice,
pero no puedo hacerlo.
¿Quiere un cigarro?
Hace muchísimo calor.
Sí, mucho.
¿Lo ha entendido? Tiene cinco minutos.
Gracias por el cigarro.
Tome el paquete, no tendré tiempo para fumar.
Gracias.
Sargento.
Tenemos cinco minutos para rendirnos.
Si alguno quiere entregarse, adelante.
Yo me quedaré aquí con los que se queden.
Los cobardes, podéis salir y rendiros.
El teniente prefiere quedarse aquí.
Parece que a Pulham no le importa morir.
¿Quién dice que el teniente lleva calzoncillos de encaje?
- ¿Los llevas? - ¿Quién dice que los lleva?
Ya está bien.
Os lo agradezco.
Tenemos un minuto y medio.
Vamos, moveos.
Ya vienen, ¡a por ellos!
ELIGEN A FRANKLIN D. ROOSEVELT COMO VICEPRESIDENTE.
Cuéntame cómo ganaste la guerra.
No quiero hablar de ello.
Como quieras.
Es curioso cómo os portáis cuando volvéis.
Se te pasará en una semana o dos.
Eso espero.
No tenía prisa por volver a Boston.
No quería volver a casa.
No sé cómo explicarlo, cosas de la guerra.
No hace falta.
Muchos creen que no vale la pena vivir
si no pueden hacer lo que quieren.
Tú naciste con suerte. ¿Y de qué te ha servido?
Tu pequeño mundo no existirá.
Como los insectos. No tienen cerebro, sólo reaccionan.
Cuando su entorno cambia, no reaccionan
y se extingue la especie.
Eres un insecto con reacciones anticuadas.
¿Y tú, qué?
¿Yo?
Cambio tan rápido como puedo.
Para mí es más fácil, porque no me entrené.
Yo no vengo de tu colmena.
- A ti te gustaba mi colmena. - Por supuesto.
Es cómoda, pero tendremos que salir.
Me gusta, y a tus padres y al resto de las abejas.
Pero tú tienes que salir.
Te diré lo que harás.
Diles que tienes un trabajo. Te conseguiré uno.
¿Dónde?
En mi agencia de publicidad en Nueva York.
J.T. Bullard S.A. Conozco bien a Bullard.
- Coja un cigarro. - No, gracias, señor.
Él quiere decir que quiere uno.
- Tráigale una silla. - Ahora mismo.
Me sentaré aquí mismo.
William me dice que quiere trabajar para nosotros.
Te has dado cuenta de la preposición.
Con nosotros y para nosotros.
Trabajamos juntos, en equipo.
Eso mismo le dije.
En equipo.
¿Ha visto ya a Kaufman?
- ¿Qué le ha parecido? - Iré a buscarle.
Le preguntaré algo.
¿Cómo se ve dentro de diez años?
¿En diez años?
- ¿Qué pasa? - Walter...
- Éste es el señor Pulham. - Hola.
Dime, en pocas palabras,
¿qué impresión te ha dado?
- Así, de entrada. - Un juicio rápido.
El hombre promete.
Ésa es tu reacción inmediata.
Hoy es miércoles, habla con él
y dile que empieza el lunes.
Venga conmigo.
- Muchas gracias. - Que tenga buen día.
No pueden contratar a la gente de ese modo.
¿Cómo que no?
Este es el departamento de copias, donde trabajamos.
No salgas sin mí. Debes pasar desapercibido.
Esta es nuestra celda.
¿Qué tengo que hacer?
¿No te lo han dicho?
Es verdad. Tú eres...
Eres mi ayudante, me ayudarás con mis cosas.
No hay sitio para nadie más.
¿Ese marinero también viene?
Todo el ejército está aquí.
Este es Harry Pulham. Marvin Myles.
Encantado de conocerte.
- Esto es nuevo para él. - ¿Otra idea del jefe?
¿Has visto lo que ha mandado?
Ese chico de Yale las está pegando.
"Que cada palabra sea una flecha afilada
impulsada por las alas de la belleza. "
Soy el responsable de ese pensamiento.
Debería darte vergüenza.
No puedo estar con el estómago vacío.
Mira esto.
Te veré después.
¿Qué hace?
Publicidad femenina.
Nunca he visto hacer eso a una chica decente.
¿Hacer qué?
Maquillarse en público.
No es en público.
Supongo que no.
Bueno.
Vamos a comer.
Luego te acompañaré al tren.
Es genial tenerle de vuelta sano y salvo.
- Gracias. - Abajo.
- ¿Un cigarro? - No fumo cigarros.
Lo harás. No hay nada mejor cuando las cosas van mal.
Llenaré la pipa.
Lo de trabajar en Nueva York sorprenderá a tu madre.
Para que no se disguste,
prométele que pasarás unos días con nosotros en verano.
Me gustaría ir, señor.
Lo prometa o no.
Y, Harry, no me llames señor.
Tú has vivido mucho más que yo.
Aquí tiene los documentos.
Los ha mandado el señor Fisher.
Que se ocupe otro, no tengo tiempo.
En los 26 estados al este del Mississippi
hay 23.942 lavabos de hombres.
En 9.680 hay jabón líquido,
en 7.222 en polvo,
en 1.102 en pastillas
y en el resto no hay jabón.
Asombroso, verdaderamente asombroso.
Pulham, el señor Kaufman quiere verte.
¿Me despedirá?
No, haz que tienes prisa.
No, no. No transmite la idea.
No se ven los botones ni las puntadas.
Sabe los detalles del abrigo a esa distancia.
No le pagamos por las distancias.
¿Qué quiere?
Me dijeron que quería verme.
Sí, espere un momento. Siéntese por ahí.
¡No expresa nada! No...
Venga aquí.
Mire el dibujo.
Y aquí una reacción inmediata.
¿Qué le sugiere?
No sé a lo que se refiere.
Ahí tiene la respuesta.
No sabe qué significa su dibujo de 1.000$.
Igual no tiene cerebro.
¿Es que la gente que lo ve tiene cerebro?
No pretendemos ser intelectuales.
Ponga a una chica al lado.
Que mire el abrigo y meta la mano en el bolsillo.
Que nieve.
Si quiere trabajar con nosotros, tiene que pensar.
Es el abrigo, no la chica. Llévenselo.
¿Dónde estábamos, señorita Myles?
Sí, un análisis de reacciones.
Algo cálido, humano.
Explíqueselo para que vea que lo ha entendido.
¿Tengo que llevarme al marinero?
Discúlpenme.
Adelante, señorita Myles.
Es la promoción del jabón Coza.
Llamo a la puerta, toco el timbre.
Entonces pondrá las bolsas en el suelo para que no se cierre.
Explíquele su plan.
Entonces digo: Buenos días,
no vengo a vender nada.
Traigo un jabón excelente.
Le daré una muestra para que lo pruebe.
Jabón.
Continúe.
Entonces, digo:
¿Me podría dar algo para lavar?
¿Tengo que hacerlo?
Será una buena experiencia.
Actúe de manera informal,
de manera espontánea, diviértase.
Pero observe las reacciones.
Quiero un ambiente casero.
¿Me entiende?
Sí, llamaremos a la puerta y les preguntaremos si...
podemos lavar algo.
Se lo explicaré por el camino.
Prepara tus bolsas. Saldremos ahora mismo.
Cualquiera de ellos.
Por ejemplo, Franklin.
- ¿Voy por delante? - Mejor que no.
Adelante.
Buenos días, no vengo a venderle nada.
Le convenceré con una demostración.
Váyanse o llamaré a la policía. El Sr. Frankel no está en casa.
Vamos, sólo quiero ofrecerle un nuevo producto para que lo pruebe.
Váyanse o llamaré a la policía.
El señor Frankel no está en casa.
Señora Franklel, es normal que sospeche de nosotros.
Es raro que alguien se ofrezca a lavarle su ropa sucia.
Pero eso es lo que haremos.
Lavarle unas prendas, nada más.
- ¿Lavar? - Sí.
Pasen.
¡Qué casa más bonita!
Queremos que apoye la promoción de nuestro jabón.
Y a cambio, le lavaremos algo.
¿Me enseña el lavadero?
¡El lavadero! Querrá decir la pila.
Tome unos calcetines.
Gracias.
Déjamelos a mí.
No. Cuando estaba en Europa, los lavaba hasta en el Rin.
¿Lo hago mal?
Ella no sabía que hay gente como tú.
Y yo tampoco.
De acuerdo.
Si están locos, hagámoslo.
Está bien, señora...
Vete si quieres, ya me ocupo yo.
¿Hay algo que pueda hacer?
Mañana puedes revisarlo
y llevárselo a la secretaria de Kaufman.
Bueno, mañana te veo.
No, te acompañaré a casa.
- No seas idiota. - No andarás sola tan tarde.
¿Qué crees que hago siempre?
Tendré un coche propio algún día.
El chófer me esperará cuando trabajo hasta tarde.
Tendré un abrigo de visón, una criada francesa
y te invitaré a cenar.
Vestirás de etiqueta, porque habrá gente interesante.
Artistas, escritores, actores de teatro...
Para entonces, tendré mi empresa.
Sé que valgo mucho.
No tengo ninguna duda.
¿Quieres subir?
No.
Quiero asegurarme de que llegas bien.
Vaya, tengo la llave.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Sir Galahad.
MARVIN MYLES ERA LA PERSONA MÁS MARAVILLOSA
QUE HABÍA CONOCIDO NUNCA.
Es extraño,
que no lo pueda poner en la biografía de clase.
Y TAMBIÉN LA PROHIBICIÓN.
¿Para quién es el Martini?
- Para la señorita. - ¿Y el old fashioned?
Para mí el whisky con soda.
Salud.
- Mis Tres Mosqueteros. - Muller.
No se levanten.
Pulham, no he podido hablar con usted en la oficina.
Le llamaré Harry si no le importa,
porque ya forma parte del equipo.
Se ha ganado el puesto.
Hoy, el jabón de mañana.
- Siéntese. - No, gracias.
No quiero hablar de negocios fuera de la oficina.
Sólo quería felicitarles por su campaña.
A William por la idea,
aunque a mí ya se me había ocurrido.
A la señorita Myles por atraer clientes.
Y a usted por el eslogan
y por decir que el jabón es emulsivo.
Le dimos una oportunidad
y ha sabido aprovecharla.
Diviértase en Boston.
- Y promocione el jabón. - No lo dude.
Le hemos impresionado.
Charlie, ¿cómo estás?
Es un gánster.
Date prisa, tienes que hacer la maleta.
La cuenta, por favor.
Acabo de recordar que tengo una reunión.
- No sabía que... - Ella te ayudará con la maleta.
- Claro. - Y dale recuerdos a tu familia.
- Sobre todo a Kay. - De tu parte, adiós.
Hasta la vista.
Al Jardín de Invierno, entrada de artistas.
Quería saber cómo era tu habitación.
No me ha sorprendido.
Te ayudaré con la maleta.
Seguro que olvidas algo.
¿Crees que es adecuado que estés en mi habitación?
¿Te refieres a mi reputación?
¿En la habitación de un hombre y de noche?
Dicho así suena estúpido.
Podemos dejar la puerta abierta.
- No hace falta. - ¿Seguro?
No sé cómo eres en realidad.
¿Es tu madre?
Sí.
- Y éste tu padre. - Sí.
¿Quién es esta chica?
¿Me has hablado de ella?
Sí, es mi hermana Mary.
Y ésos los oficiales de mi regimiento.
¿Y éstos?
Miembros de mi club Céfiro de Harvard.
Todo lo tuyo está allí.
Y allí vas a volver.
Es difícil estar en dos sitios a la vez.
No lo estoy.
Ojalá pudieras venir.
¿Qué pensarían si fuera?
Les gustarías,
cuando te entendieran.
¿Cómo dices?
Es sólo que...
cuando tratas con un tipo de gente juzgas a todos los demás así.
Tú tampoco les entenderías.
Igual sí.
Te entiendo a ti.
Tren de medianoche para Boston.
Harry...
¿volverás?
Claro que sí. Estaré el lunes en la oficina.
¿Seguro?
Claro.
No te quedes con ellos.
- ¡Viajeros al tren! - Adiós.
Me casé con tu madre cuando era muy joven.
Y no me arrepiento.
Hay que encontrar una persona como tú.
- No pienso en casarme. - Lo sé.
Te darás cuenta de que te falta algo.
Recuerdo la primera vez que lo pensé.
Dame ese palo. Lo voy a intentar.
Nunca me ha gustado éste.
Lo partiré en dos.
- Ha levantado la vista. - Ya.
¿De qué estábamos hablando?
- De cuando pensaste en casarte. - Es verdad.
Estaba entre matorrales cazando patos.
Estaba en la laguna
y me di cuenta de que estaba solo,
que tenía que hacer algo.
Y pensé en tu madre.
Te pasará lo mismo de repente.
Aún no me ha pasado.
Te pasará. Y tienes que estar preparado.
Piensa en la mujer adecuada.
Siempre me han gustado los Motford.
No estoy interesado en Kay Motford.
- No quiero casarme con ella. - Pues con alguien como ella.
Deme un número 4.
Pensarás que la casa está anticuada.
Nunca he querido reformarla.
Y ahora me alegro.
- Buenos días, Dan. - Buenos días, señor.
- Buenos días, Harry
Quiero pensar que duraré mucho.
Como la decencia, la civilización y la libertad.
Cosas que vivimos, pero de las que no hablamos.
Están en libros, en los de Scott, en los de Thackeray.
También en los de Shakespeare.
Nunca lo había pensado de ese modo.
Queremos pensar que nos recordarán.
No queremos ver cómo todo cambia.
Sé que no cambiará.
Sé que cambiarás porque los valores cambian.
¿Qué narices haces en Nueva York?
Ayudar en una campaña.
Promociono jabón.
No te puede gustar algo así.
Sí que me gusta, siempre ocurre algo.
Siempre he querido evitar ese tipo de cosas.
¿Qué más haces?
Trabajo hasta tarde y estoy cansado a las noches.
Has de recuperar el tiempo perdido.
Tienes que ver a tus amigos.
Los Bingham te han invitado a comer.
Y tenemos una cena antes del baile.
¿Qué te pasa?
- Nada. - Pues cambia esa cara.
Quiero que sepan que estás donde debes estar.
Mamá te está esperando.
Bien.
Te veo luego.
Dame un cigarro.
- ¿Puedes fumar? - ¿Acaso tengo 15 años?
¿Es que ya no nos quieres?
¿Qué te hace pensar eso?
No sé.
Igual los hermanos nunca se llegan a conocer.
Estaría bien que nos conociéramos.
Te hablaría de chicos y tú de chicas.
Si nos emborrachamos, lo diremos.
¡Oye, Mary!
Está bien.
Por cierto, mamá quiere que te quedes.
¿De verdad?
Buenos días, está esperándole.
No puede hablar de cosas que la alteren.
- ¿Cómo está? - Bastante bien.
Hemos hablado de su soldado y está deseando verle.
Recuerde, hable sólo de cosas alegres.
Cariño.
Hola, mamá.
¿Verdad que es guapo?
Ahora sabe por qué estoy orgullosa de él.
Sí, lo sé.
Pero sólo pueden hablar unos minutos.
Siéntate.
Disfruta mientras estés aquí.
Comerás con Kay mañana.
A la tarde vete a la playa a ver a tus viejos amigos.
No te preocupes por mí, estoy bien.
- Es sólo que... - ¿Qué ocurre?
Me parece que nunca me he marchado.
Aquí estás.
¿Lo has pasado bien?
Sí.
¿Te irás mañana?
El lunes tengo que estar en la oficina.
¿Cuándo dejarás de hacer gilipolleces?
No tiene sentido que discutamos.
De acuerdo.
No hablaremos más de ello.
Pero no lo comprendo.
No sé qué le pasa a todo el mundo.
Igual piensas de otro modo en octubre.
Si vuelves en octubre y si tu madre se siente mejor,
iremos juntos a cazar patos.
Cuando naciste, creí que podríamos ir a cazar.
Curioso.
Nada es como quieres que sea.
- No quiero que digas eso. - Pero es cierto.
Todo lo que das por hecho
está a tu alcance
y un día desaparece.
Tú estabas aquí
y te has ido.
No sé cómo pasó.
Pero nos lo hemos pasado bien jugando al golf.
Supongo que hay muchas cosas que no sé.
Pero me doy cuenta.
Por eso no quiero discutir contigo.
No hables así,
- Me haces sentir... - No puedo remediarlo.
No puedes remediar cómo me siento.
No somos muy listos.
Por eso nos expresamos como podemos.
- Buenas noches. - ¿Estás enfadado?
No.
No hace falta hablar, nunca se me ha dado bien.
REDACTADO EL PRIMER PROGRAMA PARA LA SOCIEDAD DE NACIONES.
Hola. Veo que has vuelto.
Así es.
Y estás igual.
Tenía miedo de que cambiaras.
- ¿Dónde está Bill? - Le han mandado a Chicago.
Tenemos que ver a Kaufman a las nueve y cuarto.
¿Qué hicieron en tu casa?
¿Quién?
Todos, el mayordomo, por ejemplo.
¿Te deshizo la maleta?
¿Comentó algo?
No.
Igual había dicho que estaba bien hecha.
- No te preocupes por él. - Sí que lo hago.
Algún día tendré uno.
¿Me has echado de menos?
Mucho.
Bien...
Kaufman tiene mal genio los lunes por la mañana.
Coge papel y lápices.
- Quiero decirte algo. - Que sea rápido.
¿Qué miras?
- Marvin, yo... - Harry,
- ¿qué pasa? ¿Tienes calor? - No, yo...
te quiero.
Vaya.
¿Y cómo lo sabes?
Cuando te he visto quería decírtelo.
Cariño,
yo también, pero ahora no podemos hacer nada.
Coge tus cosas, Kaufman nos espera.
Sí, claro.
La idea está bien,
pero no tiene toque sexual.
¿Sexual?
No se puede hacer una campaña sin sex-appeal.
- ¿Usted me entiende? - Sí.
Para eso estamos aquí.
Veo a la señora Kaufman con el jabón.
Es algo íntimo.
Delicadeza. ¿Es eso?
¡Delicadeza!
Va por buen camino. A ver qué opina el señor Bullard.
- Tal vez no te he entendido... - Claro que sí.
¿Cómo crees que me he sentido todo este tiempo?
Ya vuelve.
- ¿No es espantoso? - Pasen a ver al señor Bullard.
Veo que ha dado con la palabra.
Dígamela. No quiero que Kaufman lo haga.
¿Por qué no?
¿No recuerdas lo que pasó con el aceite lubricante?
A veces cambias el sentido de las palabras.
Vamos, déjalo, que no soy un cliente.
¿Cuál es la palabra?
Es delicadeza.
Espere. No hables ahora.
Que nadie hable.
Delicadeza.
Belleza, auténtica belleza.
Ternura, evanescencia, el amanecer.
No me interrumpan. Suavidad.
Delicadeza.
Úsenla, y también el resto.
- Muy bien, señorita. - Podemos empezar.
Por supuesto. Myles estará al mando.
Lo editaré yo.
Si así lo prefiere... ¡Vamos!
- Muchas gracias. - De nada, señorita Myles.
- Joe... - ¿Sí?
- Hágame 25 copias para mañana. - Claro.
Menudo día. Todo va bien.
Iré a casa a darme un baño.
Todo a su tiempo.
Vete a casa y prepárate para la cita.
Lo vamos a celebrar, con champán y todo.
Vete y prepárate. Estoy horrible y tú también.
- No lo estás. - Quieto, estamos en la oficina.
No pongas esa cara, no hay de qué preocuparse.
- Vamos. - Sí, claro.
¿Harry?
Pasa.
Y cierra la puerta.
Me he puesto el vestido nuevo.
Llevo todo el día esperando este momento.
Te lo has vuelto a olvidar.
- ¿Qué? - La parte de atrás.
Siempre olvidas peinarte la parte de atrás.
Espera, te traeré un cepillo.
- Estate quieto. - Me haces cosquillas.
Tendré que hacerte tantas cosas.
Ya está
Date la vuelta.
Siempre llevas torcida la corbata.
Pero estás guapísimo con el esmoquin.
Parece que está hecho para ti.
Pareces un caballero.
Pensaba parecerme a Rodolfo Valentino.
No te reconocerás cuando te arregle.
- Para ti. - Gracias.
Bailaremos toda la noche,
sólo un vals más contigo.
Me hace sentir tan feliz.
Podría seguir bailando
para siempre contigo.
Antes no sabía cómo eras.
Y de repente me di cuenta.
Me gustaría expresarme mejor.
Lo haces, dices lo que piensas.
No sé lo que ves en mí.
Es simple.
Puedo hacer mucho por ti, es lo que todas queremos.
Es como una sinfonía.
Te gustara lo que me guste y me gustara lo que te guste.
Ojalá pudiera expresar mis sentimientos.
¿Cuándo nos casaremos?
¿Cómo?
¿Quieres que nos casemos?
Claro que sí.
No sabía por qué estabas preocupado.
No pongas esa cara. Claro que quiero.
Quiero estar segura de que nos queremos.
Yo estoy seguro.
Quiero que desees tanto casarte conmigo,
que no te importará nada más.
Quiero que nos divirtamos,
que seas feliz siempre.
Tendremos un ático que dé a un parque.
Y un salón con muebles Chippendale.
Llévame a Inglaterra y los compraré.
Iremos en un barco de lujo. Iré a comprar ropa a París.
- ¿Y tú qué quieres? - Nada, sólo mirarte.
Es porque siempre has tenido de todo.
Siéntate y cuéntame cosas.
- ¿Qué quieres que te cuente? - Lo que siempre me cuentas.
De Westwood, tu familia, Boston.
- Pues... - ¿No piensas besarme?
Claro que sí.
Mira.
Ésa es mi luna particular.
También está bien.
¡Marvin!
¿Por qué lloras?
- Prométeme algo. - Lo que quieras.
Nunca me dejes.
Nunca lo haré.
Piensa que no hay nadie excepto yo.
Marvin...
¡Oye, Harry!
Hola Joe, hola Kay.
- Suponía que vendrías. - Esta es Marvin Myles,
- Kate Motford, Joe Bingham. - Mucho gusto.
¿Le gusta el béisbol?
No lo sé, es mi primer partido.
Harry los explica muy bien.
Sí. Vamos, que nos perderemos el principio. Adiós.
Dígale a Harry que la lleve a Boston.
- Por supuesto. - Bueno, hasta luego.
Kay Motford, el amor de Bill.
¿Voy demasiado elegante?
No.
- ¿Están prometidos? - Seguramente.
Venir con ella aquí es anunciarlo en público.
¿Qué pensarán de nosotros?
¿Sospecharán algo?
Que eres la más guapa del estadio.
Ya ha empezado.
Vamos, Harvard, ¡adelante!
Eres maravilloso.
Marvin, casémonos.
- No me gusta fingir. - Ya lo sé.
Quiero que todos sepan lo que siento por ti.
No hablemos de eso ahora.
Lo vamos a estropear.
Debemos hablar, si no, temo que pase algo.
Ya lo sé. Siempre pienso en ello.
Va a ser difícil.
Cosas que no sé y personas que no conozco.
Pero iremos a Maryland y lo resolveremos.
Después iremos a ver a tu familia.
- Pero no hablemos de eso ahora. - Como quieras.
- Nos habías abandonado. - ¿Es que no comes nunca?
"El reloj maneja el material más precioso,
el tiempo. "
¿Te gusta este eslogan?
- No. - Vaya.
Quería ganarme la paga de Navidad.
¿Diga?
- De Boston. - Será mi familia. ¿Hola?
¿Harry, eres tú?
- Sí. - Soy Mary.
¿Has recibido mi carta?
No te oigo.
- ¿Ahora me oyes? - Sí, dime.
Los médicos dicen que vengas enseguida.
- ¿Le pasa algo a mamá? - No, a papá.
Se está muriendo.
Empezó cuando volvió de cazar. Dicen que vengas.
Claro.
Cogeré el tren de las tres, llegaré a las nueve.
Dile que voy y que estaré con él.
- Mary, - Dime.
dile que tiene mi apoyo.
Me necesitan.
Papá está muy enfermo.
- Iré contigo. - No hace falta, iré yo.
- Llámame, no importa a qué hora. - Lo haré.
Díselo a Bullard.
Adiós.
Nunca me digas adiós.
¡Harry!
Hola, papá.
Acabo de llegar.
No te marches.
No iré a ninguna parte.
Éste es tu lugar.
Eres el hombre de la casa.
Se cansará si habla.
No iremos a cazar patos.
Sí que iremos, ya lo verás.
Se recuperará.
Pressley ha acabado los trámites. Ha traído una caja.
A su padre no le gustaba perder tiempo.
Entonces, empecemos.
- Su correspondencia. - Gracias.
Después de Pressley podemos tasar la casa.
Sí, por supuesto.
Cariño mío,
el tiempo no tiene un valor constante.
Es largo ahora que estamos separados.
He pensado en ti todo el día y también cuando duermo.
Cuento cada minuto que falta para que vengas.
No me siento entera,
porque una parte de mí siempre está contigo.
Buenos días, comprobemos las acciones.
Acerca una silla.
- Perdón por el retraso. - No pasa nada.
Estos momentos son horribles.
Pasé por ello cuando murió mi madre.
Es horrible ver que alguien se va
y saber que no le volverás a ver jamás.
Si alguna vez nos peleáramos...
Lo siento, ¿las North Star?
Piense si las vende o se las queda.
Lo pensaré.
Si me dijeran que no nos volveríamos a ver,
no me lo creería.
Algún día te veré, en la calle o donde sea.
Y me besarás.
Y te diré que lo siento.
Sabía que algún día... - El señor Jeffrey le espera.
Dígale que espere.
Pero enseguida te veré.
Si amas a alguien y no puedes hacer nada,
te sentirás impotente.
Sólo quiero que pienses cuando estés solo,
que tienes a alguien para siempre.
Siempre puedes volver a mí.
No sé por qué, pero te quiero.
Acaban de llegar los papeles.
¿Tendría que verlos?
El señor Pulham los revisó hasta su último día.
Y el señor Jeffrey le espera.
Ahora mismo voy.
Ven cuanto antes,
no trabajes demasiado, no te sientas perdido.
Voy a Nueva York mañana para unos días.
¿Es necesario que vayas?
La casa está muy vacía
y luego está mamá.
No sé qué pensará, aunque sólo sea un día o dos.
Tengo que resolver unas cosas.
Sólo un par de cosas.
También...
quiero saber qué hace Bill King.
Hace tiempo que no sé de él.
¿Por qué no le invitas?
Pues...
Dile que venga el fin de semana.
Es una buena idea.
Eres un encanto.
Siempre lo has sido.
Voy arriba a leerle a mamá.
¿Mary?
Si Bill viene, estaría bien que...
viniera una chica de la oficina
puedes hablar con ella.
¿Quién es?
No sé si te he hablado de ella, se llama Myles.
Marvin Myles.
Podríamos preguntarle.
- Me parece muy bien. - A mí también.
Llamaré a Bill esta noche.
- Buenas noches, Mary. - Buenas noches.
Pareces un peluche.
- ¿Habéis tenido buen viaje? - Sí.
Estupendo.
- ¿Eres el mismo? - Claro que sí.
¿Adónde vamos?
Adónde vamos.
A cualquier parte desde Harlem al puerto de Jersey.
"Tirantes Cecile, suaves como la brisa. "
Espero que a Marvin le guste esto.
¿Por qué no le iba a gustar?
Espero que no crea que es... agobiante.
La gente de Boston es así.
- Pasa. - Lo siento.
- ¿Contenta? - Es como me lo había imaginado.
Espero que tengas lo que necesites.
Todo es genial.
¿Cuándo conoceré a tu madre?
Mañana a la mañana.
- ¿Señor? - Traiga bebida.
- ¿Quieres una copa? - ¡Cómo me conoces!
- Es todo. - ¿Y yo, qué?
- Traiga una bandeja. - Por supuesto.
- ¿He hecho algo mal? - Nada.
No deberíamos beber.
Cuando te vayas, limpiaremos los vasos.
- ¿Olerá nuestros vasos? - Hugh es un chismoso.
¿Es porque perderéis vuestra reputación?
No, porque lo contará y mamá se enterará.
Ya.
Stock de Somerset.
- ¿Le ayudo? - No hace falta.
¿Escocés o bourbon?
- Y tú, ¿Marvin? - Una copa de lo que sea.
No, gracias.
Espere, tomaré uno.
Haz como yo, no le hagas caso.
Claro.
Podemos ir a Westwood y hacer picnic.
¿Por qué no vamos al Polo Norte?
Entraremos en calor si hacemos ejercicio.
- ¿Hacer ejercicio? - Podemos cortar leña.
Si no, costeamos la bahía. Quiero que Marvin la vea.
- No tengo ropa. - Mary te dejará algo.
- O ponte un jersey mío. - Sería divertido.
Con una S de San Swithins.
¿Iremos sólo para ver la nieve?
Joe Binham y Kay Motford también vienen.
¿Ella también viene?
Les invité porque siempre te ha gustado.
Eso está mejor.
¿Sabes cuándo se casan?
En junio.
Aquí hace mucho frío para casarse en invierno.
Su madre quiere verles.
Vamos.
Sólo un poco.
¿Tengo el dobladillo descosido?
Ojalá lo tuvieras para que mamá te lo cosiera.
Me he maquillado demasiado. Me quitaré un poco.
No te preocupes por mamá.
Tú eres el que está preocupado.
- Harry, querido. - Te presento a Marvin Myles.
- Es estupendo que haya venido. - Gracias por invitarme.
¿Suele leer a Emerson?
Sí.
Me alegra comprobar que Harry conoce a buenas chicas.
- Muy buenas chicas. - Sabía que te gustaría.
Siéntese aquí.
Había un tal Winty Myles en Nueva York.
En clase de tu padre. ¿Es usted pariente?
No lo estoy. No nací allí.
Ya.
Harry dijo que vendrían Bill King y una chica.
Una chica de Nueva York.
- ¿Sabe quién es? - No.
Es Harry.
Cuando tenía cinco.
No era culpa mía que me vistiera así.
Aquí tenía seis meses. Y aquí en San Swithins.
Y éste es un mechón.
Nunca pensé que se haría tan mayor.
Ya entenderás por qué una madre se preocupa tanto por un hijo.
¿Puedes poner un poco de colonia?
Cuénteme todo sobre usted.
Todo.
Trabajo para J.T. Bullard
una empresa de publicidad.
¡Qué bien!
Harry, Bill y usted trabajando en ese sitio.
Harry no me cuenta nada.
Hábleme de su familia.
Se estableció en Illinois.
Acabo de recordar un chiste. Gracias.
Una señora que decía que venía de Iowa.
Y alguien dijo: "aquí le llamamos Ohio".
No se sienta incómoda.
No se preocupe.
Estoy un poco confundida,
como Iowa y Ohio.
Hora de tomar la medicina.
Muy bien.
Dile a Patrick que te ponga las cadenas en el coche.
- Sí. - ¿Le veré esta tarde?
- Por supuesto. - Mary leerá un ensayo de Emerson.
Me siento un hombre nuevo.
Danos un respiro.
- ¿Qué te pasa? - Me pica todo.
No hay nada como el campo.
Aquí tenemos a la reina de la nieve.
¿Por qué no me avisaste de que vendrías?
Porque estoy un día aquí, otro allí.
Estás loco.
¡Mirad cuánto hielo! Iremos rapidísimo.
Sí.
- No hablas en serio. - Si vienes sola lo comprobarás.
Ven, Mary, vamos a darles una lección.
¡Madre mía!
- ¡Agárrate! - Recuerda que quiero vivir.
- Ya está. - Allá vamos.
- No ha estado tan mal. - Ha sido divertido.
No dejes que te ataquen. ¡Tírales bolas!
Hace muchísimo frío.
¿Ya está?
Todavía tengo en el cuello.
No te lo creerás, pero hace calor en verano.
Hay glicinias blancas en el porche.
Y las hayas están cubiertas de hojas.
La casa está sombría porque es invierno.
Tienes que verla en verano.
¡Es tan acogedora!
De niños, no usábamos las escaleras.
Y ahí vivían unos fantasmas.
Sabía sus nombres y sus edades.
- ¿Todavía tienes frío? - Un poco.
Lo siento muchísimo.
Mejor si vamos a la chimenea.
Es que te quería contar todo.
Nadie nos verá si me besas.
Excepto los fantasmas.
Por un momento he olvidado que es invierno.
Era verano y todo estaba lleno de tulipanes.
Eres tan adorable.
Ojalá no te quisiera tanto.
Estás como siempre había imaginado.
Sentada, con el reflejo de las llamas.
Muchas cosas te atan aquí.
Es tu hogar.
No volverás a Nueva York.
Sé que te quedarás.
Si me quedo, tú también.
Siempre dices lo que debes.
Pero hay gran diferencia entre Boston y Nueva York.
La gente es la misma.
Cuando era pequeña, era pobre
y me compadecía.
Un día descubrí que podía ganarme la vida
y me sentí orgullosa.
Si no fuera independiente, sería infeliz.
Es una tontería, pero es verdad.
Te entiendo.
¿Te gusta la nieve?
Hasta cierto punto, sí.
¿Han vuelto Kay y Bill?
¿Por qué iban a venir?
Pensaba que habían vuelto.
No tardarán. Queda café,
- ¿quién quiere? - Tomaré un poco.
- ¿Y tú, Joe? - Ahora no.
Me pregunto dónde están. Ya es tarde.
¡Si no son ni las cinco!
Tienes que venir en abril. Saldremos a pasear por el campo.
No te preocupes, no tardarán.
Bill no dejará que se resfríe.
Haces unos comentarios bastante inapropiados.
- Estás celoso. - ¿Es que debería estarlo?
¿Estás diciendo que estoy celoso de Bill King?
Tal vez se han perdido.
¿Qué iban a hacer en el bosque?
Cuando Kay se pierde empieza a andar.
Ya lo sabes, ¿verdad, Harry?
Sí.
¿Adónde vamos?
A cualquier parte desde Harlem al puerto de Jersey.
¿Por qué estáis en casa en un día como éste?
Está oscureciendo.
Pues en una noche como ésta...
Hemos estado en el manantial.
¡Menuda finca! No sabía que había un manantial.
Sí, hay de todo.
¿Qué te pasa?
Patrick está aquí, deberíamos volver.
- Eso creo. - Un día aquí, otro allí.
En una tienda de campaña su descanso goza el guerrero.
- ¡Para! - No quiero que te vayas.
Nunca.
Te quedarás aquí.
Te quedarás en Boston. Lo sé.
Tengo que decírselo a alguien.
- ¡Joe! - Y eres mi mejor amigo.
- Me voy a volver loco. - ¿Qué te pasa?
No sabía que pasaran estas cosas.
Kay ha roto el compromiso.
¿Habéis discutido?
No sé qué ha pasado. Pensaba que estaba todo bien.
No sé qué puede ser.
¿Crees que puede ser por Bill King?
¿Bill King? Casi no le conoce.
Ya. ¿Qué podría ver en él?
Siempre me ha parecido un pesado.
Quizás es mejor así.
Creo que ha sido muy valiente.
Si no estáis hechos el uno para el otro,
es mejor darse cuenta ahora.
No soy el más indicado para dar consejos.
¿Qué pasó entre Marvin y yo?
¿No nos íbamos a casar?
Estoy seguro de que será lo mejor.
Los dos sois sensatos.
Gracias. Eres mi mejor amigo.
Mejor pasar un mal rato que agotar las situaciones.
Gracias de nuevo.
¿Mejor pasar un mal rato que agotar las situaciones?
- ¿Señora Redfern? - ¿Sí?
Llame a la agencia Bullard de Nueva York.
Un momento.
Quítate el abrigo.
- Vamos a brindar por ti. - Brindemos.
- Estoy lista. - Allá voy.
Por los dos. Para siempre.
Para toda la vida.
Cuando llegaste a la oficina
no podía estar contigo delante de todos.
No me hubiera importado.
- ¿Has visto a Bullard? - ¿A Bullard?
- ¿Cuando me esperabas? - Le dije que irías a verle.
No importa, ya le verás mañana.
Mañana no.
Mañana nos casamos.
Pero si no tenemos donde vivir.
- Ya encontraremos algo. - ¿Aquí, en un hotel?
Nos podemos quedar en casa mientras encontramos algo.
No.
No puedo.
Quiero vivir contigo, pero no ahí.
Sólo hasta que encontremos una casa.
No hay nada que temer.
Ahí no, vivamos aquí.
Tenemos todo aquí.
- Pero Marvin... - No, no puedo...
¿Por qué? Creía que te gustaba.
No, lo odio.
- Debes odiarme. - No, allí no eras tú.
Y lo sabes, también huiste de allí.
En esa casa donde no oyen las pisadas,
y ese ruido de los relojes,
y tener que beber a escondidas.
- Tendrás una casa. - Yo no quiero esa casa.
Te quiero más que a nada, pero no puedo tener esa vida,
ni ir a esos clubs. ¡Sería horrible!
Ése no es mi lugar.
No quedaría nada de mí.
Por favor, no llores.
- Seamos sensatos. - Ya lo soy.
No puedo remediar ser como soy.
Pero nadie quiere que cambies.
No puedo fingir, soy así.
- Sé a qué te refieres. - No encajaría.
- Te acostumbrarás. - ¡No quiero acostumbrarme!
- Tengo mi propia vida. - Yo también la tengo.
No te enfades.
Quiero que te quedes.
Allí te conviertes en otra persona.
Acabaríamos odiándonos.
Debo volver a donde pertenezco.
Entonces, ¿por qué viniste a la oficina de Bullard?
No lo sé.
Supongo que no puedo alejarme de mi hogar.
Volveré a mi casa.
No podría vivir en una casa que diera a Central Park.
Y no seré el marido del departamento femenino.
No iré contigo.
¿Me entiendes?
Sí.
Pero yo me voy.
Creo que esto se ha acabado.
Para siempre.
Así sin más.
Tal vez sea mejor así.
- Me quitabas mucho tiempo. - Tú también.
No quiero que nos peleemos.
Por lo menos lo recordaremos.
No puedo hacer nada para que cambies de opinión.
¡Harry, espera!
Quiero decirte algo.
No importa lo que pase, no importa cuándo,
siempre te esperaré,
si quieres volver.
Adiós, Marvin.
Dicen que el tiempo lo cura todo,
pero no creo que así sea.
pero el tiempo da valor a las cosas.
Me alegro de que me llamaras, Kay.
Orienta el foque, no está tenso.
Afloja el timón un poco.
- ¿Harry? - ¿Sí?
Ninguno de los dos somos felices.
¿Por qué lo dices?
Cuando eres infeliz, sabes quién lo es.
Aquí parece que todo el mundo es feliz.
Sé lo que quieres decir.
No puedes ser diferente a lo que eres en realidad.
¿Lo has intentado alguna vez?
Sí.
Es imposible.
Ya lo sé.
¿Qué ocurre?
No me mires, se me pasará.
¡Me siento tan inútil!
No te preocupes.
Déjame el timón.
Nada tiene sentido. Aquí estoy,
aquí estamos los dos.
Sí, aquí estamos.
Te diré algo que no he dicho a nadie.
Conocí a un hombre, que no era de aquí,
todo era diferente.
Pensaba que me sacaría de aquí.
Pero ni siquiera lo intentó.
- No sé quién es. - No importa.
Tú te enamoraste de esa chica de Nueva York.
Estamos en el mismo barco.
Sí, así es.
No quería montar un espectáculo.
¿Estoy bien?
Estás preciosa.
Nunca me lo habías dicho.
- He sido una tonta. - No lo has sido.
Me siento mucho mejor.
Tal vez sea mejor quedarse con la gente que conocemos.
Claro que sí.
Mejor quedarse con alguien como tú.
- ¿Seguro que tienes el anillo? - ¡Que sí!
Limítate a decir lo que el cura te diga.
Si alguna vez me caso, lo haré en un juzgado.
Tienes razón, pero Kay no podría hacerlo.
Es muy típico de ella.
Allí estaba yo, allí estaban los demás.
Estaban felices, lo supe por sus sonrisas.
Por alguna extraña razón, mamá lloraba.
La de Kay también.
¿Por qué lloran las madres en las bodas?
Hasta el entrenador estaba contento.
Había escuchado esa música durante el verano.
Aquí viene la novia.
Aquí viene la novia.
¿Por qué están juntos Bo-jo y Joe?
Se tenían que haber dado cuenta.
Mary estaba nerviosa, como si fuera su boda.
Necesitaba una copa.
Kay estaba más guapa que nunca.
Se acercó por el pasillo segura.
El sacerdote repetía las palabras que había oído mil veces.
Cuando acabó, tuve que contestar.
No recuerdo lo que decía.
Su nuez me distraía.
¿Por qué me preguntaba si prometía amarla,
honrarla y respetarla?
¿No sabía que hago siempre lo que es correcto?
Sí, quiero.
Repitan conmigo.
- Yo, Harry, tomo a Cornelia - Yo, Cornelia, tomo a Harry
- como legítima esposa - como legítimo esposo
- para amarla y respetarla - para amarlo y respetarlo
en la riqueza y en la pobreza
en la salud y en la enfermedad
con entrega y dedicación
hasta que la muerte nos separe.
Con este anillo yo te desposo.
Amén.
Amén.
Espero que se hayan creído que estamos casados.
Me quité el guante para que vieran el anillo.
Harry, acércate.
Claro, cariño.
Siéntate.
No sé si nos queremos.
¿Qué?
Tal vez pensamos que nos queremos pero no es así.
Quiero decir que,
¿nos casamos porque debíamos hacerlo?
Supongo que todo el mundo se siente así.
Tal vez millones de personas.
No te preocupes, todo irá bien.
- Quizás soy una chica tonta. - No lo eres.
Estoy bien mientras estés aquí.
- No me dejarás, ¿verdad? - Claro que no.
- ¿Jamás? - Jamás.
Bésame.
Claro que sí.
Harry, sólo una cosa,
¿puedes dejar de decir "claro que sí"?
Sí, claro que sí.
- Buenos días, vas tarde. - Buenos días, ya lo sé.
LOS NAZIS ADVIERTEN A ROOSEVELT.
No quiero esto aquí.
¿No vas a leerlo?
Traen noticias de guerra.
¿Te duele la cabeza?
No, me encuentro bien.
¿Qué ha sido eso?
La señorita Clarice se ha caído por las escaleras.
Se le ha caído una caja de arañas.
¿Arañas?
Son para clase. ¿Estás bien?
Sí, sólo se ha escapado una.
Si es sólo una, no importa. ¡Date prisa!
¡Largo!
Se me ha resbalado.
Está bien. Ahora, cierra la puerta.
Es como la vida misma.
Crees que todo es sólido
y de repente se hace añicos.
Te dije que no te tomaras una copa,
te sienta mal y te produce indigestión.
No tenía indigestión, era por mi biografía.
No dejo de pensar en mi vida.
¿Por qué?
He pensado sobre todo. Sobre esto,
cuando nacieron los niños,
cuando tú y yo bailábamos en clase.
Estaba todo ahí.
Casi me dio miedo.
¿Miedo?
Me pregunto, ¿para qué todo esto?
¿Para qué?
Y ¿para qué es todo?
Alejémonos de todo, solos tú y yo.
Eso es una tontería.
Llevamos 20 años casados, es tarde para romanticismos.
Cojamos el coche y vayamos a alguna parte.
Sin pensar en lo demás.
Nunca me habías dicho esto.
Estoy envuelto en mis recuerdos.
Quiero saber que estás a mi lado.
Es como buscarte en la oscuridad.
Tengo el coche.
Parece que no soy buena esposa, y lo soy.
¿Me has querido alguna vez?
Por supuesto.
Te quiero ahora, me gusta nuestra vida.
Lo sé, pero...
¿Alguna vez nos hemos querido de verdad?
- ¿Hemos sido felices? - Claro, durante años.
¿Y por qué no nos vemos?
¿Quieres que nos veamos viajando en el coche?
No tendríamos que hablar de platos.
Imagina que cojo el coche ahora.
Mejor en otro momento.
Tengo que pagar las facturas
y tengo compromisos hoy y mañana.
Y esta tarde soy jurado en el concurso de jardines.
Si te lo pido por favor,
significa mucho para mí.
No, es una locura. Sería ridículo que lo hicieras.
¿No lo harás?
Estoy muy ocupada como para irme,
¡mira!
Está bien.
¡Largo!
No voy a contestarlas ahora.
Señora Rollo,
póngame con la señora Ransome, quisiera hablar con ella.
Marvin, soy Harry Pulham.
¿Crees que no sé quién eres?
¿Te acuerdas de lo que me dijiste?
No importa lo que pase, no importa cuándo.
Nunca lo he olvidado.
Lo he recordado siempre.
Yo también.
¿Cómo has dicho?
He estado esperando.
¿Te importa si te hago una visita?
¿Aquí? ¿Y mi reputación?
No has cambiado nada.
Adelante.
Hola, Marvin.
Hola.
No has cambiado nada.
Aún llevas mal el nudo.
Nunca he sabido hacerlo.
Ha pasado tanto tiempo, pero todo sigue igual.
Es cierto.
Los pequeños detalles siempre han estado ahí.
Tú pelo sigue siendo rebelde.
Sí.
Lo intentaste hasta con jabón.
Querido, deja ahí tus cosas.
Ven aquí.
¿Diga?
De acuerdo, pásemelo.
Sí, soy la señora Ransome.
¿Cómo?
No repartimos la comisión con nadie.
El 50% o nada. Nosotros elegimos el material.
Si no firman el contrato, que nos lo devuelvan.
Eso es todo.
Lo firmarán.
Recuerdo cuando escuché de verdad tu voz.
¿Cuándo?
Aquel día que limpiamos los calcetines.
Dijiste, "¿puedo llamarla Marvin?"
- Y aquello perdura. - Claro.
A través del tiempo y del espacio.
He traído champán.
Es temprano, pero me gusta beberlo contigo.
Ya tengo champán.
- ¿La abres? - Claro que sí.
Esperaba a que la descorcharas, ¿te acuerdas?
Sí, y siempre saltabas.
¿Preparada?
Por supuesto.
No adivinarás lo que tengo.
¿Qué es?
Lo compré cuando me llamaste.
No lo vas a adivinar.
Por nosotros.
¡Esos viejos discos!
No lo quites, es maravilloso.
Hicimos cosas maravillosas juntos.
Desde luego.
Desde entonces, nadie me ha leído un poema.
Había uno...
he soñado que lo recitabas.
" Aquí me hallo... "
Era algo sobre un cazador.
Sentémonos, no estamos en un cocktail.
Ya no sé si nos sentamos o estamos de pie.
Muy buen champán.
Siempre lo bebes demasiado deprisa.
Me gusta más así.
¿En qué piensas?
Todo sigue igual.
¿Has sido feliz?
Sí, lo he sido.
Es decir...
He sido feliz. ¿Y tú?
¿Yo?
Tengo un mayordomo y un yate.
Tengo un hijo, una hija y un perro.
¿Qué edad tiene tu hijo?
-15, va a San Swithins. - Quiero verle.
- ¿Se parece a ti? - Tengo alguna foto.
¿Cómo se llama?
George. No sale muy bien.
Se parece a ti.
- ¿Y la niña? - Aquí la tienes.
No la veo muy bien.
¿Por qué tiene la cabeza en la hierba?
Está buscando arañas.
¿Arañas?
Le gusta buscarlas.
Es curioso.
No conoces a John.
¿John?
Mi marido.
Se parece a ti.
Creo que por eso me casé con él.
¿Se parece a mí?
Claro que sí.
Querida.
- Harry... - ¿Qué?
Dame tu pañuelo.
- Sírveme más champán. - Por supuesto.
No podemos volver.
Tenía la esperanza de que así fuera.
Pero no puede ser.
Aunque no nos guste, tenemos que seguir adelante.
Eso es todo.
Podemos comer abajo.
¿Te importa?
Lo que tú quieras.
¡Harry!
Kay, ¿ocurre algo?
Sólo quería verte.
¿Ocurre algo en casa?
No, pero hay algo que quiero decirte.
Te he llamado pero no estabas.
Me han dicho que estabas comiendo fuera.
He estado aquí esperando, son más de las tres.
Estaba comiendo.
Has estado bebiendo.
Sí, champán.
Sabes lo que te ocurre con el champán.
No me ocurre nada con el champán.
¿Has ido a alguna boda?
No.
No exactamente.
¿Dónde has estado?
He comido con Marvin Myles.
Era tan atractiva.
¿Sigue tan guapa como siempre?
Sí, sigue igual.
He cancelado mis compromisos para venir aquí.
He estado pensando y quiero decirte que...
Entra al coche.
Tengo que ir a la oficina y contestar mis cartas.
Por favor.
Está bien.
¿Qué pasa?
Es sobre lo de esta mañana.
Si alguna vez nos hemos querido.
Siempre nos hemos querido.
Tanto que no hace falta hablar de ello.
Supongo que la gente que lleva tanto tiempo casada
dan las cosas por hecho.
Está bien.
Mañana estaré bien.
¿Es que no sabes que te quiero?
No todo es pasión y deseo
eso es al principio.
Nuestro amor es mucho más.
Es lo que tiene que ser.
Tú y yo, juntos todos estos años.
Es lo que he dicho esta mañana.
Ahora lo sé.
Nuestro equipaje está detrás.
- Pero... - Lo he hecho como te gusta.
No debías haber cancelado tus compromisos.
¡Los nazis han hundido tres cruceros!
- ¡Tres cruceros! - Ahora no, por favor.
- ¿Adónde iremos? - Donde sea.
A las Bahamas, donde prefieras.
No podemos escapar.
¿Por qué no?
No hay nada que yo no pueda hacer por ti.
¡Kay!
Tal vez nunca te hayas dado cuenta
pero siempre has estado enamorado de mí.
No nos hemos separado
desde nuestro primer baile.
¿No crees?
Creo que siempre ha sido así.
Tú y yo.
A las Bahamas, entonces.
Sí. Claro que sí.
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