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Venga, don Pietro.
Don Pietro, me tendrá que disculpar, pero tengo malas noticias.
Han disparado a Genny.
Tambien dispararon a sus hombres. Están muy graves.
Don Pietro, descanse un poco.
Ya he descansado demasiado, Malamò
¿Qué ha pasado, chicos?
¿En lugar de matar a una persona me has creado un enemigo de por vida?
Tiene tres balas.
Una aquí. ¿Lo ves?
- Si no ha muerto, morirá. - Esperemos que así sea.
- Porque el padre se ha escapado. - Lo he oído por la radio.
Tenemos que darnos prisa, Salvatore. Tenemos que quedarnos con todo.
Los que estaban contra Gennaro tienen que quedarse con nosotros,
y a los indecisos, tenemos que pasarnos a nuestro lado.
Convoquemos una reunión.
Llamemos a los representantes de las familias que gestionan las "plazas".
Pero también a los que trabajaban con Savastano.
También a los familiares y amigos de los que Gennaro mató.
Se pasarán todos a nuestro lado...
y haremos lo que siempre hemos prometido.
Tú pones la merca y cada uno de nosotros gestionará una "plaza".
Pero en autonomía.
Salvatore...
hagamos una alianza.
¿Y yo qué gano?
Recuperarás lo que era tuyo.
Volverás donde estabas antes de irte a España: en tu casa...
Pero volverás como jefe.
Vale.
Quien ponga dinero tendrá una "plaza".
Antes que un Savastano fugado o un Savastano resucitado
vengan a tocarnos los cojones.
De acuerdo.
No, Mariarita, no. No llores más. Ya pasó todo.
¿Dónde está?
Te lavas tú sola las manitas. Tú puedes muy bien.
Aquí está el jabón. Toma.
¿Las lavas tú? Te secas con esta, ¿vale?
Ciro.
- Ciro, tenemos que hablar. - No es el momento, Deborah.
- Van a venir a matarte. - No vendrá nadie.
Mataste a su mujer y disparaste a su hijo.
Has infringido todas las reglas. Nos matarán a Mariarita y a mí.
Lo están buscando por todas partes, está escondido, no se puede mover.
Siempre encuentran a cualquiera. Han sido los reyes durante 30 años,
¿cómo puedes pensar que no encuentran a nadie?
- 50, 60... - ¿Me escuchas?
Tenemos que irnos.
Tranquila, Deborah.
- Ciro, tenemos que irnos. - Tranquila. -¡Ciro!
¿Sabes cuánto he ahorrado todo este año?
60 mil euros.
- Una miseria. - Yo ni eso.
Tenemos que quedarnos la "plaza", Rosario.
Tenemos que conseguir dinero. Tenemos que conseguirlo ya.
¡Baja! ¡Baja!
- ¡Baja, que te reviento! - Ya bajo.
- La pistola, al suelo. - Tira la pistola.
- Oye que no tenemos nada. - Digo que tires la pistola al suelo.
Levanta las manos.
- Acabamos de salir del depósito. - Camina.
- No hay ni un euro. - Desnúdate.
- ¿Y por qué? - ¡Que te desnudes!
Deprisa.
Ojo que sé donde vives.
Donde van al colegio tus hijos.
Lo sé todo.
Trata de no hacer tonterías.
- Salvatore, buenas noches. - Buenas noches, chicos.
¿Un café, compañero?
No, gracias, terminamos enseguida.
¿Tú tampoco, Luciano?
¿Luciano?
No, Salvatore, no es Luciano. Es un compañero nuevo.
¿Pero no tiene lengua tu compañero?
- ¿Pero qué coño has hecho? - Cállate, imbécil.
Quita de enmedio.
Métete ahí adentro.
- No me hagas nada, ¿qué hago? - Entra.
- Saca esas cosas de ahí adentro. - Sí, enseguida.
- Deprisa. - Enseguida.
Sal. Deprisa.
¡Rápido!
Mariarita, haz que vuele más alto.
Venga, más alto.
Muy bien.
Que no caiga.
Me ha llamado la policía.
Me ha citado junto a los demás padres.
¿Tengo que ir?
Si no, es peor, ¿no?
Pero les dices que yo no estaba en Nápoles.
Que no fui al teatro. ¿Entendido?
Ya me encargaré yo.
No puedo más.
Mariarita no puede ni ir al colegio. ¿Hasta cuándo?
- ¿Cuándo terminará esto? - ¿Pero la estás viendo?
¿La estás viendo? Mira qué guapa está.
Ella ya está bien. Se ha olvidado de todo.
¿Por qué no haces como ella?
Tienes que pensar que ya acabó todo. Porque ya acabó todo.
Yo ahora me quitaré la policía de encima.
Y luego estaremos tranquilos.
Alguien vio salir a un hombre de la sala.
Más o menos así.
Se parece a su marido, ¿no le parece?
Su marido estaba.
- ¿Y quién lo dice? - Lo digo yo.
¿Solo porque vieron a un hombre sin pelo fuera de la sala?
A mi marido lo conocen.
Si estuviera, cualquiera otro padre ya lo hubiera dicho, ¿o no?
Señora Di Marzio, se defiende usted de las personas equivocadas.
Espero por su bien que lo comprenda a tiempo.
Buenos días.
Esto es un anticipo.
Luego te daré 6 mil euros cada 27 del mes.
Organízalo todo.
Tu mujer y tus hijos...
no tendrán más problemas.
Y cuando salgas tendrás más dinero aun.
Para empezar de cero.
Esta es la ocasión para cambiar tu vida.
Piénsatelo.
- Buenos días, señora. - Buenos días.
¿Qué pasa, hermano? ¿Te has asustado?
- No te había reconocido. - ¿Y ahora me has reconocido?
¿Por qué tiemblas? ¿Qué pasa?
No podemos dejar que nos vean juntos.
Si se enteran que estaba contigo, estoy muerto.
Tranquilo, no se enterará nadie.
Pero ahora tienes que hacer otra cosa por mí.
POLICÍA ESTATAL
Yo vi quien disparó.
¿Y cómo es que viene ahora?
Tenía miedo.
Pues escuchemos.
Tranquila.
- ¡Capiano, abre! - ¡Policía!
¡Abre, policía!
¡Capiano, abre!
- ¿Antonio Capiano? - Soy yo. -Quedas detenido.
- Dame la bolsa. - Tenga.
Todo en orden, está limpio.
Todos tenemos una herida.
Una humillación. Un muerto al que llorar.
La mano que nos hizo daño es la misma.
La de Savastano.
Hay quien ha perdido un hermano,
alguien el padre...
por culpa de Gennaro y sus chavales.
Pero aquella es una historia terminada.
Quien nos tenía como esclavos ahora está escondido en algún agujero.
O está apegado a una máquina que lo mantiene en vida.
Y no deben volver jamás.
Salvatore Conte y yo hemos hecho una promesa,
y la mantendremos.
Vosotros sois los que más contáis en las "plazas".
Quien ponga dinero hoy sobre esta mesa,
se compra una cuota de la merca que Salvatore está haciendo llegar.
Las "plazas" que vuestras familias gestionaban a sueldo de Savastano
serán vuestras...
El dinero que ganéis irá directamente a vuestros bolsillos.
Ningún jefe.
Este es el mío.
400 mil euros...
Estamos listos, don Pietro.
Muchachos...
...yo no me hice el loco todo este tiempo para que me cojan
...o me disparen.
Ahora tengo que irme de aquí.
Pero en Nápoles, en este momento, vosotros sois mi ojos...
...mis manos, mi corazón...
y mi rabia.
Y os puedo asegurar una cosa.
Recuperaremos todo lo que es nuestro.
Deborah.
Ya no hay ningún peligro.
¿Has visto lo contenta que está Mariarita?
Ha vuelto a encontrarse todas sus cosas.
Yo también estoy contento. Nuestra casa...
Verás que ahora comenzará la buena vida.
La mejor vida de siempre.
¿Una sonrisa?
- Ahora tengo que irme. - ¿Adónde vas?
Tengo cosas que hacer, volveré más tarde. Te dejo a Fernando.
- ¡Chao, Mariarita! - Chao, papá.
¡Rita! Cuidado.
Señora Di Marzio.
- Buenos días, señora. - Buenos días.
Su marido le ha dado un empleo a mi hijo.
Quería darle las gracias. Estamos muy agradecidos.
Estamos a su disposición para lo que sea. Gracias, señora.
- Hasta luego.
Doña Deborah, la niña estaba aquí. Tranquila.
Ahí está.
Se lo dije que estaba aquí.
Bájate.
Vinieron unos chicos esta noche, se lo llevaron todo.
¡No pudieron hacer nada!
Me cago en la puta, aquí tampoco hay nada.
Se llevaron todas las armas esos cabrones. ¡Todo!
Cojamos todo esto, llevémoslo.
¿Dónde está mamá?
¿Qué coño está pasando? ¿Qué son esas maletas de ahí afuera?
Yo allí no me quedo, pero me quiero ir de aquí también.
¡No nos vamos a ninguna parte!
Tú quizás no te has dado cuenta que yo no aguanto más.
- Cálmate. - No, tengo miedo, Ciro.
- Que te calmes. - ¡No! ¡No me puedo calmar,
porque no se puede vivir así!
- ¡Quítame las manos de encima! - ¿Quién te está tocando?
¿Quién te está tocando? Cálmate.
Te digo que te calmes. Cálmate. Escúchame.
No hay que tener miedo. Hemos ganado nosotros. ¿Lo entiendes sí o no?
Se terminó todo.
Los Savastano ya no volverán aquí.
Cálmate.
Ciro...
Llévanos lejos o busco yo a alguien que nos lleve.
Cállate. Cállate.
Tengo que salir, pero vuelvo pronto.
Tú quédate aquí. Afuera están los chicos de papá.
- ¿Qué pasa, doña Deborah? - Llévame a la antigua casa.
- ¿Ahora? - Sí.
Se ha escapado.
A mí me parecía bien que quisiera venir aquí.
Dijo "espera aquí", y no volví a verla.
Imbécil... ¡Eres un imbécil, un imbécil!
¡Te la había fiado a ti! ¡No sabes hacer un carajo!
- Tienes razón. - ¡No sabes hacer un carajo!
¿Tenemos que preocuparnos por Deborah?
- Tenemos que preocuparnos de las "plazas" y punto. -¡Ciro!
Soy como tu hermano.
Si ella hace alguna tontería...
No seré yo tu problema.
Tenemos que hacer que la busquen, hay que encontrarla.
La merca llegará en un par de días.
Es buena, se puede cortar a 1'5 o a 2. ¿Verdad, O' Principe?
Hasta 3. Tranquilo, don Salvatore.
Si tienes a alguien que entienda como él, hasta a 3.
- A vosotros os lo puedo dejar a 30 mil. - Disculpad un momento.
La encontré.
¿Dónde está?
Era lo que tú pensabas.
- Estábamos hablando del precio. - 30 mil.
- ¿Te parece bien? - Sí.
¿Va todo bien, Ciro?
¿Qué te has hecho en la mano?
Un accidente en casa. Una tontería.
Hasta tres. ¿De verdad?
Sí.
¿Dónde está mi hija?
Ha salido con Rosario, Teresa y Simonetta.
Han ido a comer una pizza.
Estuvo todo el día en casa.
Quería pedirte disculpas, perdí el control un poco.
Porque no puedo verte así.
¿Hacemos una cosa? Salgamos tú y yo.
¿Hace cuánto que no nos divertimos un poco?
Salgamos solos. Estemos solos tú y yo.
¿Qué dices? Venga...
Sabes, Deborah...
Cuando Attilio y yo éramos jóvenes y hacíamos los primeros atracos,
veníamos aquí...
...a mirar este sitio.
Pero no podíamos entrar, estábamos afuera.
Teníamos cuatro duros en el bolsillo.
Nos montábamos unas películas...
Y mira ahora.
Tengo la mujer más guapa del mundo a mi lado.
Tengo una niña que se me encoge el corazón.
Tú sabes mejor que nadie lo que he hecho para estar donde estamos ahora.
¿Por qué, dónde estamos ahora?
Estamos en la cima.
Escúchame.
Estamos a esto.
¿Entiendes? Casi lo tenemos hecho.
- No nos detendrá nadie. - Si no paras ahora, te parará otro.
A mí no me para nadie. ¿Has oído?
- No me para nadie. - ¡A mí tampoco, déjame!
¿Pero te has dado cuenta todo lo que hecho para llegar hasta aquí?
- ¡No me puedo parar ahora! - ¡Te pararé yo!
¿Pero estás loca? ¿Estás loca?
¡Estás loca! ¡Estás loca!
Cálmate. ¡Cálmate!
¡Cálmate!
¡Tienes que calmarte! ¿Te quieres calmar?
Tienes que confiar en mí.
¿Te quieres calmar?
Hoy es un gran día.
Hemos bautizado una nueva alianza.
Donde se tomarán juntos las decisiones.
Yo compraré la merca para todos, pero cada uno será el rey en su casa.
Hemos creado los Estados Unidos de Scampia-Secondigliano.
Y que Dios nos bendiga.
De estos Estados Unidos se quedan fuera el Rione dei Fiori y Berlingieri.
Son cuatro imbéciles que aún confían en Savastano.
Pero ahora no podemos hacer guerras.
Tenemos que tenerlos encerrados, y en un par de meses
nos vendrán a llamar a la puerta con el sombrero en la mano.
- Ahora vamos a brindar. - Traed una botella.
Esto por quien nos quiera mal.
- ¿Listos? - Sí. -Abre.
Ciro.
¿Dónde está mi copa?
- Salud, don Salvatore. - Salud.
Son suyos.
Una firma aquí.
Sangre llama a sangre, violencia llama a violencia
en una espiral de venganza sin final que está transformando Nápoles
en una ciudad donde una cruenta guerra de la Camorra
que deja decenas de víctimas y crea terror en la gente.
El último homicidio, de nuevo en la periferia norte...
¿Sí?
De nuevo una mujer es la víctima...
Sí, ahora vamos.
Sus condiciones han mejorado claramente
los parámetros hemodinámicos se han quedado en la normalidad.
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