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PERROS
¿Deja la puerta abierta?
- ¿Por qué? - Porque...
¿Y si entra alguien?
¿Quién? Aquí solo entra el calor.
¿Muerde?
Muerde más la gente que los perros.
Pero ella muerde.
¿Cómo se llama?
Policía.
Policía... Toma, chica.
Voy a encadenarla.
¿Tienes hambre?
Mi mujer te ha hecho estofado.
Si te doy de comer, ¿vas a dejar de ladrar?
No se preocupe, no le morderá.
A menos que tenga hambre, entonces sí muerde.
Pero es mejor que lleve algo con usted cuando salga.
¿Como qué?
Un hacha, una tabla...
Algo.
O un perro, eso bastará.
El mundo está lleno de lunáticos.
¿Cuánto ocupan mis tierras?
Hasta donde llega la vista. La suya, yo tengo ya la de un topo.
¿Todo esto era suyo?
Y ahora es de usted, hijo.
¿De dónde sacó el dinero para comprar estas tierras?
¿Quién dice que las comprara?
- ¿Qué quiere decir? - Eran suyas.
Siempre lo fueron.
Si todo era suyo, ¿por qué esa cerca?
Esa cerca siempre ha estado ahí.
Vamos, le enseñaré el resto.
Compró todo en un solo año.
Menos, incluso.
Entre marzo...
y diciembre de 1983.
En nueve meses.
¿Tenía monedas de oro ahorradas?
¿Era un granjero rico?
Tenga cuidado, la mesa es inestable.
Me pregunto por qué los comunistas no tocaron sus propiedades.
- ¿Hay algo turbio? - Nada, amigo.
Todo está pagado,
con la firma de un notario.
No tiene por qué preocuparse.
Mi comisión es del cinco por ciento.
¿Por hacer qué?
Voy a decírselo. ¿Sabe cuántas tierras le pertenecen?
Unas 550 hectáreas.
¿Cuándo vale cada hectárea?
Setecientos, ochocientos...
Euros.
¿Su comprador quiere quedarse con todo?
No hay bosque ni agua, es tierra yerma.
Relájese, no se trata de lo que hay en ella.
Es por lo que hay alrededor.
La frontera, la salida al mar, el Danubio.
¿No quiere cultivar nada?
¿Eso importa?
Usted se lleva su dinero y yo mi comisión.
¿Qué demonios le pasa?
¿Qué está mirando?
¿El Carro? ¿La Osa Menor?
¡Cierra la boca de una vez, zorra!
¿Ve esas luces?
Es un coche.
Y se acerca otro.
A lo mejor les gusta follar bajo las estrellas.
- ¿Hay alguna carretera ahí? - Ninguna.
Es propiedad suya, ¿no?
Sí, hasta la frontera.
Ahí se cuece algo.
¡Policía!
¡Calla!
¡Calla!
¿Se ha vuelto loco? ¿Qué es eso?
¿No lo había visto?
Yo lo he visto nada más entrar,
sobre la puerta de la cocina.
Un Winchester, calibre 12. Bien pensado, ¿no?
¿Está cargado?
Ya lo creo.
Cartuchos de perdigones.
No son para faisanes, son de caza mayor.
Vamos a acercarnos.
¿Qué está haciendo?
¿Tiene miedo?
Usted sabrá lo que hace.
Pero están en su propiedad.
Dispare al aire.
''Con el objetivo de incrementar la efectividad
y la calidad de los servicios prestados por la policía''...
Eso está bien.
''...el ministerio del Interior propone
la supresión de las estaciones de policía rurales''...
Bien...
''...y su sustitución''
por unidades móviles,
que podrán ser solicitadas
llamando al número 112
del servicio de Emergencias...
Ya le dije que lo había oído.
¿Pero qué significa, jefe?
¿Es malo?
Es malo.
¿Eres capaz de hacer dos cosas a la vez?
¿Comerte un bocadillo mientras conduces?
Bueno...
En nuestras carreteras no es fácil.
Pero si nos dan uno de esos coches automáticos,
no tendría problema.
¿Sabe lo que me gustaría usar para patrullar?
Un Papamóvil.
Cómodo,
de velocidad limitada, para evitar embestir a los ciervos,
con ventanas a prueba de balas...
Y cuando mi suegra me recrimine que voy poco a la iglesia,
podría decirle:
''Ya me paso diez horas al día en el Papamóvil, ¿qué más quiere?''.
''Cinco días a la semana, eche las cuentas''.
''¿Cuánto pasa usted en la iglesia? ¿Una hora a la semana?''.
''Pues deje de tocarme las pelotas''.
A propósito, ¿cómo está?
Bien, muy bien.
Por desgracia, ¿no?
- Dime una cosa... - Buenos días.
Hola.
Buenos días.
¿Cómo va todo, Terente?
Cada día peor.
¿El romanticismo?
Más bien el reumatismo, supongo.
No se imagina lo malo que es. Sobre todo con las nubes.
¿Qué nubes?
Hace mucho que aquí no llueve.
Ya, pero vengo de ver a mi hija en Stoenesti...
¿Había nubes allí?
- ¿Por qué no iba a haberlas? - Porque está despejado.
Dígame, Terente,
¿qué le trae por aquÍ?
¿Qué demonios es esto?
No puedo hacer nada.
Por el amor de Dios, señor veterinario, no me deje así.
¿No se da cuenta? Tiene el húmero roto.
Este hueso de aquí. Destrozado.
¿Por qué demonios le ha hecho bajar esa pendiente?
No puedo hacer nada.
Veníamos por allí, pensé que atajaríamos bajando.
Por ayudar al caballo, con este calor...
Estupendo, desde ahora evitaré pedirle ayuda como al diablo.
Hola, jefe.
¿Tiene un momento?
¡Joder!
¿De quién es?
¿Y el resto? ¿En qué condiciones está?
Es todo lo que tengo.
El perro de Terente lo encontró en el pantano.
Donde Alecu.
No lo toque.
Ni se me ocurriría.
Está empezando a ponerse rancio.
¿Cuándo diría que lo rebanaron?
Hace varios días, no tardará en estar maduro.
¿Dice que estaba en el agua?
Dentro de un calcetín. Y de una bota.
Entonces puede que haga más tiempo, vestidos tardan más en pudrirse.
Sigue teniendo las uñas.
Las uñas tardan un par de semanas en desaparecer.
¿Y los mordiscos?
¿Cree que pudo ser el perro de Terente?
No, no son de perro.
Los perros desgarran, hincan los dientes y arrancan.
Estas marcas son más...
de intentar comérselo, de masticarlo.
Y de dientes grandes.
Quizás de jabalí.
Como hipótesis de trabajo,
este pie pertenecía a un varón joven, ¿no?
Diría que sí.
Es lo mismo que pasó con Petrache.
Le fulminó un rayo.
Su hijo lo encontró unos días después, en el quinto infierno.
Solo quedaron los dientes y el reloj para poder identificarle.
Le devoraron los jabalíes, hasta sacarle brillo a los huesos.
Bien.
Por seguir con las hipótesis, ¿cree que nuestro hombre murió
más bien lejos de aquí, porque si no, alguien nos habría advertido,
que un jabalí encontró el cuerpo,
lo devoró hasta hartarse
y arrojó el pie que le sobraba al lago solo para complicarme la vida?
¿Y esto?
¿Es por la descomposición?
Garrapatas.
¿Garrapatas?
Sí, esos bichos que viven en los animales.
Sé dónde viven las garrapatas, no he nacido en París.
¿Cree que cuando le mordieron seguía vivo o ya estaba muerto?
La hinchazón la provoca la reacción del cuerpo al veneno.
Si ya hubiera estado muerto, no habría habido reacción.
Es mi opinión.
También la mía.
Dígame una cosa.
¿Quién dice que esté muerto?
¿Cómo más podría estar?
Vivo.
Eso lo simplificaría todo.
Solo tendría que buscar a un tipo que camine por ahí a la pata coja.
¡Vamos, chica!
¡Ve a buscarlo!
¿Ves esto?
¡Ve a buscarlo!
¡Bravo...!
¡Policía!
¡Policía!
¿Tiene usted un 4x4 un poco viejo?
Un Jeep negro, era de mi abuelo.
¿Está aquí?
Se lo he prestado a alguien para que pudiera coger el autobús a Bucarest.
¿Por qué?
Al parecer, han encontrado un coche así en un campo,
pero cerca de Tulcea, no de la estación de autobuses.
¿Cerca de Tulcea?
Abandonado junto a un campo de maíz.
Con las puertas abiertas, las llaves puestas y ni un alma cerca.
¿Y Voicu?
- ¿Su amigo? - No es amigo mío, solo le conozco.
He pensado
que tal vez usted podría llamarle por teléfono.
No contesta.
A veces pasa.
Tal vez...
Es posible que se quedara sin gasolina
y siguiera andando.
Voy a llamar a la estación de autobuses de Bucarest.
¿Cómo le conoció?
Me ayuda a vender estas tierras.
¿Está pensando en vender las tierras de Alecu?
No lo estoy pensando, lo estoy haciendo, he venido por eso.
¿Ya ha preparado los papeles?
Esta semana.
Lo que yo diga no cuenta mucho.
No sirve de nada denunciarlo, tengo las manos atadas.
No está bien hablar mal de los muertos,
pero Alecu llevaba una vida un tanto ajetreada.
¿Qué quiere decir?
No servirá de nada agobiarle con los detalles.
¿Qué hizo? ¿Le machacó la cabeza a alguien?
- No diga esas cosas a la ligera. - ¿A la ligera?
Le vi abrirle la cabeza a un tipo de un hachazo con mis propios ojos.
Y cuando cayó al suelo, le reventó el cráneo.
Eso fue hace mucho tiempo.
- Algo horrible de ver para un crío. - Así que lo sabía.
¿Había venido a decirme eso?
He venido a hablarle de un hombre que ha desaparecido.
Hace un tiempo, oí hablar
de un tipo que fue a cazar leones a África.
Se apostó para acechar a una posible presa.
De repente, de la maleza salió un león, grande, de preciosa melena.
El hombre disparó
y alcanzó al león, que volvió a desaparecer en la maleza.
El hombre se quedó esperando,
el león volvió a aparecer, él volvió a disparar y nada,
el león desapareció en la maleza.
Siguieron así durante un rato,
el león aparecía y desaparecía, y él disparaba y volvía a disparar,
cada vez más desesperado por no conseguir matarlo.
Al cabo de un rato, el león dejó de aparecer.
Él se acercó a la maleza a echar un vistazo...
y el león saltó de repente y le mató.
Había disparado a diecisiete leones,
a todos en ese mismo lugar, una auténtica masacre,
a unos los había matado y a otros no.
Ahora,
Alecu ya no está,
pero sus hombres siguen aquí.
Mantuvo estas tierras estériles con un propósito.
Ni siquiera los comunistas pudieron montar en ellas granjas colectivas.
Y donde no entra nadie más, uno puede hacer lo que quiera.
Sin rendir cuentas a nadie.
Ni siquiera a la policía.
¿Qué intenta decirme?
¿Que me vaya? ¿Que no venda?
¿Por qué no debería vender?
Pero mejor vuelva a su casa
y deje que abogados y notarios hagan el trabajo por usted.
No vale la pena quedarse para vivir con miedo.
¿Qué le hace pensar que iba a vivir con miedo?
Si es usted inteligente,
no sea estúpido.
El depósito está lleno, todo listo.
¿Quiere que le lleve hasta la parada del autobús? ¿Quiere?
No, deme las llaves.
No ponga esa cara, hijo.
Usted no está hecho para sitios como este.
Hágame caso, es mejor así.
Ya lo ve,
así funciona el mundo.
También entre los animales, los hay grandes y los hay pequeños,
y los pequeños tienen que entenderse con los grandes
para que no se los coman.
Cuide de la casa, ¿quiere?
Y del perro.
Llevo toda la vida cuidando de esta casa, hijo.
Vuelva por vacaciones.
Y tráigase a su novia.
Cuídese.
No se preocupe por ese chico, seguro que no se lo ha tragado la tierra.
¡Eh, abuelo!
¿Por qué tiene usted el móvil de Voicu?
Le he hecho una pregunta.
¡Eh!
¿Qué hace ese teléfono en su bolsillo?
¡Suélteme! ¿No le da vergüenza...?
¿Dónde está Voicu?
¿Dónde está Voicu?
¡Suélteme!
¿Dónde está Voicu?
¿Dónde está Voicu?
¡Yo solo cogí el teléfono y el dinero, nada más!
¡Solo le asustaron un poco, se fue andando!
¿Dónde está Voicu?
¡Yo no le puse la mano encima! ¡No fui yo!
¿Quién, entonces?
¿Quién?
¡Yo no, los otros!
Es mejor que suba a ese coche y se largue, todavía es joven...
¡Váyase al infierno!
¿Oiga? ¿Sr. Guttman?
Soy Roman, el propietario de las tierras cerca de Tulcea.
Sí, el amigo de Sebi Voicu.
No, ningún problema. Voicu está de vacaciones, por eso le llamo yo.
Voicu me dijo que habían acordado hablar de una última oferta.
Seguimos negociando, sí.
Eran...
385.000.
Sr. Guttman, el precio es 300.000, ¿está interesado?
Las tierras son mías, yo decido. ¿Está interesado?
Esta tarde.
Muy bien, entonces mañana.
Sí, llevaré los papeles.
Tenemos un trato. Gracias.
Eres como un gato, Pila.
No te he oído llegar.
O más bien como un perro.
¿Eres un perro fiel?
¿Dónde está el tipo de Bucarest? ¿En el fondo del pantano?
No, jefe, ¿por qué iba a estar ahí?
Solo le dimos un susto, luego volvió a sus asuntos.
¿Qué voy a hacer contigo, Pila?
¿Desde cuándo hablamos tú y yo?
¿Unos cuatro años?
¿Y qué has hecho por mí en este tiempo?
- Jefe... - ¿Qué has hecho?
¿Has hecho algo por mí?
Ya se lo dije, jefe,
lo hace todo en secreto,
nadie más sabe cuándo llega o sale un envío.
Nos divide para que no podamos enfrentarnos a él.
¿Sabes lo que encontró el agente Ana en su último control?
Exacto.
Nada.
Cerdos.
Siempre cambia de planes.
Nadie sabe lo que envía ni cuándo.
Desde que Alecu murió, se ha vuelto más cuidadoso.
Tiene ojos en la nuca.
¿Ahora fuma, jefe?
¿De quién es?
Se supone que el resto lo devoró un jabalí.
Pero yo creo que también pudo hacerlo un cerdo doméstico.
¿Y sabes quién tiene cerdos por aquí?
Nadie.
La gripe porcina acabó con todos.
Lo que me hace pensar que este pie pudo pasar un tiempo en tu granja.
¿Y dónde está el resto?
En el fondo del pantano... O quizá no.
- ¿Y por qué no...? - ¿Por qué no drenamos el pantano?
¿Sabes cuánto tardaríamos, y cuánto costaría?
Apenas me dan dinero para gasolina.
No puedo seguir fisgando en sus papeles, jefe.
Si me descubre, acabaré en un agujero
con un montón de cemento encima.
Olvídate de sus papeles.
Le quiero por homicidio.
¿De quién es el pie?
No lo sé, se lo juro.
¿En qué anda metido? ¿Con quién está traficando?
Jefe...
Puedes divertirte conmigo si quieres, Pila.
Pero no me hagas perder el tiempo.
No esta semana,
la anterior...
- Tuvo una pelea con un ruso. - Entiendo.
Arcadie, uno...
He oído hablar de él.
El joven.
Los envíos se interrumpieron de repente,
y a ese Arcadie
no han vuelto a verle por ninguna parte.
¿Así que Samir,
que en diez años no ha visto una multa ni por escupir en la calle,
de repente se carga a un tipo
solo por pelearse con él?
No solo por eso.
Parece que Arcadie
quería cambiar el acuerdo que tenían desde hace años.
Es todo lo que sé.
Y no vi nada, se lo juro.
Me habrían encontrado también en el fondo del pantano.
Entonces,
debería regalarte uno de esos perros blancos
y unas gafas oscuras.
Jefe...
- No nos permite tener teléfonos. - En la cárcel tampoco.
Empieza a oscurecer, es hora de irse.
Siguen preguntándomelo, ¿sabes?
¿Qué?
Por qué no vives con nosotros.
Por qué no vivimos contigo.
Porque no puede ser.
¿Por qué no has llamado para decirme que venías?
Porque no quería que me dijeras que no viniera.
Y quería venir.
No te hubiera dicho que no vinieras.
Lo habrías hecho.
Te digo que no.
¿Diga?
¿Cómo estás?
Me gustaría estar contigo en el campo.
Te echo de menos.
Yo también te echo de menos.
Entonces, voy para allá.
Aquí no hay nada, te aburrirás.
Estás tú.
Con eso me basta.
Entonces, ¿has terminado?
¿Has resuelto lo que tenías que resolver?
No es mía.
¿De quién es entonces?
De Voicu.
¿Quién?
El que me ayuda a vender las tierras.
¿Está aquí?
No, ha vuelto a sus asuntos.
Entonces, ¿estamos solos?
Estupendo.
Voy a encadenar al perro.
¿Roman?
¿Dónde está el bicho?
¿Te acuerdas de aquel del año pasado?
Pesaba por lo menos 400 kilos.
Ahí está.
Mira si es este y está muerto, o no nos dejará en paz hasta mañana.
Es este.
¿Le ha herido?
¿Le ha herido?
No.
Me alegro, si no habríamos tenido que dispararle.
El bicho tenía la rabia.
¿Nos acompaña a una barbacoa?
Jefe...
¿No le apetece un filete?
No tengo hambre.
Vamos a rematarlo,
antes de que contagie a nadie.
¡Popica!
¡Trae gasolina!
Es la costumbre después de la caza.
Compartir unos filetes regados como se debe.
No se preocupe, no de ese bicho.
No queremos despertarnos mañana echando espuma por la boca.
Tenemos buena carne, de primera calidad.
Acompáñenos, jefe.
Son costumbres de cazadores.
No se olvide el tirachinas.
Así que es usted
el nieto de Alecu, ¿verdad?
Sí.
Alecu era nuestro patrón.
Gran hombre, Alecu.
¿Eh, chicos?
Gran hombre, Alecu, ¿verdad?
Gran hombre y gran patrón.
El mejor patrón, Alecu.
A la salud de Alecu.
Por Alecu.
Por Alecu.
Eche un trago por el muerto.
Descanse en paz.
Descanse en paz.
Pero ahora que no tenemos patrón...
Yo soy vuestro patrón.
Eres nuestro jefe, no nuestro patrón.
¿No se folló Samir a tu madre? Entonces es tu patrón.
Entonces, yo también soy el suyo.
Por el nuevo jefe.
Por el nuevo jefe.
¿La señorita llegó bien?
La señorita. La acerqué con el coche anoche.
Hacía autostop.
La acerqué a casa de Alecu.
A su casa.
¿Va a traerse aquí a la familia?
¿Le ha pasado algo?
No.
Está bien.
No le ha pasado nada.
Qué coño, tío, me has jodido el cuello...
- Si no lo tuvieras tan delicado... - ¡Que te den, capullo!
Ya está bien.
Dejadlo ya, chicas, ¿qué va a pensar de nosotros el nuevo jefe?
Un trago a su salud, jefe.
Me has jodido la garganta...
- Te habrá jodido por la garganta. - Y yo voy a joderte por el culo.
Cierra esa boca, la usas más que una puta.
Mira lo que me ha hecho en el cuello...
¡Me ha roto la puta cadena de oro!
¿La del trébol de cuatro hojas?
¿La que dices que te da suerte con las tías?
Me la regaló mi madre.
Pídele un uno contra uno.
Sí, cariño, montáoslo los dos solitos.
¿Qué hacen?
Un uno contra uno. Lucha libre campestre.
No están bromeando...
Claro que sí, por aquí bromeamos así.
Nos peleamos, nos matamos...
No somos gente instruida, algo hay que hacer para no aburrirse.
¿Le gusta esto?
Aire fresco,
todo el espacio que quiera...
La ciudad es como estar en una jaula. Yo me volvería loco allí.
Sí...
Aquí, si quiero cruzar la calle, cruzo la calle y basta.
En la ciudad no puedo hacerlo.
Hay que esperar una luz verde.
Solo se puede cruzar con luz verde.
¿Sabe lo que he visto allí?
También los perros cruzan solo con luz verde.
Allí los hombres
tenemos que esperar a que nos dejen cruzar con los perros.
¿Yo, un hombre, tengo que ver cómo me tratan como a un perro?
Que os den a los capullos que vivís en vuestras ciudades de mierda.
¡Respeta las reglas!
Popica, sácale tarjeta amarilla. Si sigue así, lo descalificas.
Así que le gusta esto.
¿Por qué quiere venderlo entonces?
¿Se le ha subido el alcohol a la cabeza?
Me gusta esto,
pero para unas vacaciones o un fin de semana, no para vivir aquí.
Ah, ya,
no para vivir aquí...
Tiene manos de pianista,
se las estropearía hasta un ovillo de seda.
Voy a vender.
Lo siento.
¿Lo siente?
Lo siento.
¿Por qué?
Sé que...
¿Qué sabe?
He visto los coches reuniéndose de noche.
Sé lo de Voicu.
Me lo dijo Epure.
¿No me diga?
Sé lo de mi abuelo.
Sabe lo que le dijo un viejo loco.
Sabe lo que le largó un poli con un pie en la tumba.
Está a un pedo de morirse, que se joda con su maldito cáncer.
Ese chucho sarnoso de Hogas
movía la cola como el que más delante de Alecu.
Alecu le tuvo en nómina durante años.
Eso no es asunto mío.
Sí que lo es, si quiere saber de verdad.
Aún está por destetar y ya cree que lo sabe todo.
Llega un día de Bucarest,
revuelve entre unos papeles,
y de repente todo esto es suyo y puede hacer con ello lo que quiera.
Sin importarle una mierda nuestro trabajo,
ni los asuntos de los que vivimos aquí.
No he dicho eso.
No... Pero total, solo somos paletos,
cuatro asnos de campo
a los que se puede manejar con un poco de labia.
Una palmadita en el hombro, algo para emborracharnos,
todo el mundo sabe que los paletos nos bebemos cualquier cosa...
Las tierras son mías.
Son suyas...
Entonces, ¿por qué venderlas?
¿Porque no sabe qué hacer con ellas?
Si uno no es capaz de follarse a la mujer con la que vive,
¿de verdad es suya?
Escuche.
Haría bien en seguir el consejo del viejo Epure.
Si quiere volver por vacaciones, un fin de semana con su chica
o a hacer una barbacoa con los chicos, bien.
Si no,
mejor quédese en casa.
Deje lo demás como está.
Yo...
Me voy.
Adiós.
¿Dónde estabas?
Había un jabalí con rabia.
Me atacó.
¿Y?
¿Has estado toda la noche de caza?
Me perdí.
¿A dónde vas?
¿Vas a hacer como siempre?
¿Como siempre?
Como si estuvieras solo.
Habla conmigo, dime algo.
Vuelve a casa.
¿Cómo?
Yo voy a Tulcea, a ver al notario.
Ve al pueblo, hay un autobús dentro de una hora.
¿Puedes llevarme, por lo menos?
Tulcea está en esa dirección.
El pueblo está por allí.
Vuelve a casa.
No quiero irme.
Vuelve a casa, Ilinca.
Hablaremos esta noche.
¿Llevas un martillo en el coche?
¿Qué?
¿Llevas un martillo?
Ahí hay uno.
El mundo se ha vuelto loco.
Siempre ha estado loco.
¿Cree que iba hablando por teléfono?
¿Qué hay de la comisaría?
Esperaban nuestra confirmación.
Pero el jefe Patru dijo
que solo tenía cuatro hombres disponibles.
Necesitaba a los otros para el partido de fútbol.
Vuelve allí.
Cuando lleguen, id directamente a la granja.
¿Y usted, jefe?
¿Cómo estás, chica?
¿Cómo estás, Policía?
Sí, chica, sí...
Va todo bien, Policía, va todo bien...
¿Puedo ayudarle en algo?
Buenos días.
Estoy buscando
al nieto de Alecu,
el señor...
- ¿Busca a Roman? - Sí, eso es.
No está en casa.
¿Cuándo va a estar?
Vuelva después.
Ya...
¿Es usted su novia?
¿La novia del Sr. Roman?
¿Por qué lo pregunta? ¿Quién es usted?
Soy...
Uno de mis hombres la trajo aquí ayer.
Trabajamos para...
Trabajábamos para el Sr. Alecu,
el abuelo de...
Sí, sé quién era.
Me llamo Samir.
¿Dónde está el Sr. Roman?
Es mejor que vuelva dentro de dos o tres horas.
¿Va a tardar tanto?
Ha ido a ver al notario, a Tulcea.
¿Al notario?
¿A Tulcea?
Sí, volverá por la tarde.
Ya... Buenos días.
- ¡Policía! - Estaba fuera.
La perra.
Habrá olido algo...
¡Policía, ven a casa!
¡Policía!
Si no es molestia,
¿podría darme un vaso de agua?
Aquí llega la policía.
El hombre, no el perro.
¿La práctica no es ocuparse antes de los vivos, jefe?
No le queda mucho, ¿verdad?
¿Dos hombres en un día?
¿Dos?
Pila iba hablando por teléfono al volante.
Gracias a Dios, no me dejé el pellejo yo también.
Y de ese...
no sé nada.
Los jóvenes de ahora creen que saben usar el cerebro,
pero no miran alrededor suyo para saber cómo va el mundo.
¿Cómo se puede usar el cerebro sin mirarse alrededor?
Alguien del pueblo me dijo
que anoche vio a una mujer joven en la estación de autobuses.
Dígame,
¿qué hombre en sus cabales trae a su chica a un sitio así?
Debería usted saberlo mejor que nadie.
Dígamelo.
¿Dónde está la chica?
Se ha ido.
¿Se ha ido?
¿A dónde?
Ha vuelto a su casa.
No era un sitio para ella.
¿Hay algo que temas de verdad en este mundo?
Le temo a Dios.
Pero él también me teme a mí.
¿Va a fumárselo?
Voy a buscar a los chicos, hay asuntos que atender.
Cuídese.
Preocúpese de la salud.
Dicen que es lo único que de verdad importa.
¿Cree que puedo...?
No he probado bocado en todo el día.
¿O es una prueba?
¿Tiene idea de cómo se llamaba?
Escrita y dirigida por BOGDAN MIRICA.
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