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Anteriormente en Vikingos...
Harald se fue.
Me convertiré en rey, y tú serás mi reina.
Lo llevo al ojo de Vigfadir.
Estoy ciego.
Debemos sacar al rey de su fortaleza,
obligarlo a enfrentarnos en un lugar que elijamos.
Los exploradores nos dicen que el ejército vikingo está aquí.
Intentemos que jueguen con nuestras reglas.
Nunca debimos irnos de Categat.
¿Por qué estamos muriendo aquí, en medio del océano?
El rey Alfred tendrá que aventurarse a visitar sus fortalezas en el sur.
Dondequiera que vaya, lo veremos.
-Debemos evacuar. -Aunque no alcanzo a expresar mi dolor.
Ojalá estés orgulloso de ti, te vas de Wessex sin una sola pelea.
Solo es importante que Ivar no me capture.
Mira. Lo logramos.
Agua dulce.
Toma.
Y mira.
Ya los probé. Son maravillosos.
No sé qué dioses nos trajeron.
Ya no sé nada.
Acéptalo.
Torvi tiene razón.
Aceptemos el veredicto de mi Dios y del tuyo.
Y sepamos que llegamos aquí por un propósito.
¿Cuál es?
Diría que aún debe revelarse.
Estamos vivos.
Con eso basta.
Por ahora.
¡Hay que sobrevivir en la noche!
¡Listos!
Mi señor rey lleno de gracia.
Me alegra verlo, obispo Aldulf.
Enfrentemos esto juntos.
Agradezcamos a Dios por su piedad y amor perdurable.
Amén.
Mi señora, soy la hermana Annis.
Vine a ayudarles a usted y a su hijo con la gracia de Dios.
Gracias, hermana.
Ordené a algunos de mis mejores hombres
escoltar a la reina y al joven príncipe.
Mi señor obispo, nada me impedirá quedarme al lado del rey, mi marido,
ni compartir sus peligros.
Pero le agradezco su amabilidad.
Dígame, mi señor, ¿qué tan grande es ese ejército vikingo?
¿Mi señor?
Ven. Debemos descansar.
No. Estoy bien.
Debes cuidarte bien, esposo.
Si no, enfrentaremos las consecuencias.
Debes mantenerte fuerte en cuerpo y alma.
Si sientes debilidad o cansancio, resiste.
Resiste la tentación de caer adormilado.
Mantente fuerte...
para mí.
Para todos los aquí reunidos...
y para ti mismo.
¿Entiendes?
Sí, mi amor.
Entiendo.
Amigos míos,
hijos de Wessex,
estamos, de hecho, en una encrucijada.
Pero tal como la primavera le gana al invierno,
la vida siempre le ganará a la muerte.
Debemos creer en eso.
Sabemos que esos nórdicos son conocidos como guerreros salvajes,
pero solo son humanos, como nosotros.
Si los cortamos, sangran.
No hay nada que indique que no podemos derrotarlos.
¡Sí!
Si el mal nos enfrenta, no nos rendiremos.
-¡No! -Ni le temeremos.
¡No!
Tenemos lo único que los paganos no tienen.
A Cristo resucitado de nuestro lado. Y con Dios de nuestro lado,
es, incluso, inconcebible que perdamos esta batalla final.
¡Sí!
Estamos en una encrucijada.
Podemos decidir avanzar, atacar al enemigo,
confiar en nosotros y en nuestro Dios.
O podemos, temiendo lo peor,
llegar a un acuerdo con él.
¡No!
Tengo que decirles que ya no creo en negociar con el diablo.
¡Sí!
Viajaremos a nuestra guarnición en Chichester
y con el mar a nuestras espaldas, lucharemos.
-Es la única manera. -¡Sí!
Wessex nunca volverá a los Años oscuros.
Wessex será un ejemplo en nuestro país.
Un modelo de luz, de libertad.
Nunca nos rendiremos, sin importar lo que cueste.
¡Sí!
Se lo prometo.
Ahora pondré mi cuerpo en la tierra para cumplirlo,
en este momento donde todas nuestras vidas
y toda nuestra historia están enlazadas en una.
Este es nuestro momento.
-Es nuestra hora. -Sí.
¡Que Dios los bendiga a todos!
¡Y que Dios bendiga a Wessex!
¡Que Dios bendiga a Wessex!
-¡Rey Alfred! -¡Rey Alfred!
¡Por el rey!
Es un mundo nuevo.
Me pregunto qué más nos mostrará.
¡Abran paso!
Estaba pensando que el rey Harald podría morir en la próxima batalla.
No sé quién podría matarlo.
¿Tanto quieres ser el rey de toda Noruega?
¿Eso no me haría aun más famoso?
Verás, Hvitserk,
ya nadie habla de Ragnar.
Ya olvidaron quién era.
Eso me asusta.
Sí, hablan de mí.
Los sajones hablan de mí
y los Rus, por toda la Ruta de la Seda, pero...
no es suficiente.
Es cierto, un día
moriré.
Ojalá en batalla
y no como un viejo que babea.
Y Odín me dará la bienvenida al Valhalla.
Pero cuando desentierren mis huesos,
quiero que digan:
"Esta es la tumba...
"del vikingo más famoso de todos los tiempos".
Y ¿sabes qué?
Mi hijo será un gran guerrero para los Rus.
Y así, mi hijo y sus hijos se asegurarán de que mi linaje perdure
y la gente, dentro de varias generaciones,
dentro de cientos de años
y probablemente de todo el mundo,
se enorgullecerá de saber que lleva mi sangre
y que mi espíritu está en sus almas.
¿De qué te ríes?
De nada.
Perdóname.
Quizás tengas razón.
Es mejor que lo creas, hermano.
¿Qué?
Ahora tienes los ojos
de color azul profundo, Ivar.
Sabes qué significa, ¿recuerdas?
Solíamos vigilarte.
Sabíamos que cuando te cambiaba el color,
corrías gran peligro de lastimarte.
Y decíamos: "Hoy no, Ivar.
"Hoy no".
Lo recuerdo.
Gudrid, carga a Ragnar.
¡Torvi!
Mira lo que hallamos.
Hay mucho por hacer.
Muchos animales, mucho para comer, no puedo describirlo.
Indescriptible. Nunca alcanzan las palabras.
Este es el paraíso.
Hagamos un sacrificio, Ubbe.
Agradezcamos a los dioses esta recompensa.
Lo haremos.
Les ofrecemos un sacrificio, dioses.
Les agradecemos nuestra supervivencia.
Les agradecemos por traernos a este nuevo mundo.
Padre supremo,
Thor, Frey y Freya,
les abrimos nuestros corazones.
Acepten la sangre de nuestro sacrificio
y protéjannos siempre
del mal y de los espíritus malos.
Padre supremo.
Odín.
Acepta este regalo en tu nombre.
Me pregunto...
si los dioses están en este nuevo mundo.
Tal vez, sí.
Aun así, tal vez en una forma diferente.
Qué idea tan extraña.
Tal vez incluso aterradora.
¿Qué?
¿Viniste hasta aquí solo para encontrar lo conocido, Ubbe, hijo de Ragnar?
Qué vergüenza.
Tal vez no te pareces tanto a tu padre después de todo.
¿Cómo lo sabes?
El tallado parece reciente.
Y encontré unos pasos allí,
parece un camino, pero desaparece.
¿Qué hacemos?
Creo que deberíamos dejar presentes para quien talló...
y ver qué pasa.
¿Sabrán que estamos aquí?
Sí, creo que lo saben.
Hola, anciano.
Trataste de matarme hace muchos años, Ivar, el Deshuesado.
Ya ves lo inútiles que fueron tus esfuerzos.
Hay algo tranquilizador sobre tu inmortalidad.
Si fuera tú, nunca desearía estar en mi estado.
Ni vivo ni muerto, frío o cálido,
fétido con la tierra, presenciando solo horrores.
La muerte sería un alivio bendito.
¿Qué hay de mí?
Sí. Siempre vas al grano.
Te admiro. Aunque seas tonto.
¿Qué me pasará? ¿Lo sabes? ¿Lo has visto?
Siempre he sabido tu destino. Ya lo he sufrido.
Está escrito en runas y en las estrellas.
¿Cuál es?
De cierto modo, no te sorprenderá.
Entonces, dímelo.
Si te lo dijera, tendrías que tratar de evadirlo.
Escapar de él.
Irías a cualquier parte para evitar el destino,
pero aun así, lo encontrarías. No hay escapatoria...
y no hay necesidad de saberlo, Ivar, el Deshuesado.
Nunca en mi vida te creí.
No tienes que creerme ahora.
Creo que quiero.
-¿Ya llegamos? -Sí.
Aquí está tu silla.
Bienvenidos,
condes, capitanes y duques de la ciudad y de fuera de Categat,
y que Odín los bendiga a ustedes y a sus consejeros.
Tal vez ahora el rey Erik hablará con ustedes.
Estoy ciego.
No sé por qué.
Quizás solo los dioses lo saben.
Con la partida de Harald Finehair, yo soy su rey.
Y hay mucho que hacer.
Debemos mantener nuestras defensas contra un posible ataque de los Rus
y construir nuevos muros para protegernos de los ataques de nuestro propio pueblo.
Nos dijeron que los impuestos deben subir.
¿Es verdad?
Claro, tienen que subir.
¿Cómo podríamos construir kilómetros de nuevas murallas de piedra
y un fuerte en cada extremo?
Es de tontos pensar que no costaría nada.
Mi señor rey, si es que eres rey,
¿no suspenderás estos gastos como lo pedimos?
No encontramos justificación.
Sí, deberíamos.
Mi señor,
¿te atreverías a cuestionar el juicio
de la esposa del rey Harald Finehair,
el verdadero rey de Categat, mi señor y el tuyo?
Yo no lo desafiaré.
Justo ayer, recibí noticias inquietantes.
Un barco entró en nuestro puerto. Había varios daneses.
Dicen que un misionero cristiano llegó a su reino
y se le permitió quedarse, contra la voluntad de todos...
menos de su rey.
Parece que ese rey le hizo caso a este cristiano
y aceptó convertirse.
Fue bautizado y declaró que ahora su reino es cristiano.
Y que su pueblo ya no puede adorar a los viejos dioses.
Tal vez no significa nada.
Tal vez los buenos matarán al misionero cristiano
y a su rey tonto.
O tal vez sea una señal del futuro.
¿Ya ven por qué hay que construir muros alrededor de Categat?
¿Ahora aceptarán pagar impuestos?
Quienes estén de acuerdo, asientan.
Sí.
-Sí. -Sí.
-Sí. -Sí.
-Sí. -Sí.
Tú me hiciste esto.
No sé cómo, pero eres una bruja...
y esta es obra tuya.
Elegiste tu camino. No yo.
Toda tu historia pasada, no fui yo.
Fueron los dioses quienes te cegaron.
¿No entiendes?
Entiendo.
Necesitas dormir. Tienes muchas responsabilidades.
Gracias, Ingrid.
Ubbe.
¿Qué pasa?
Dime, ¿qué pasa?
Tomaron nuestros presentes y los remplazaron.
Mira.
¡Alto!
Mi señor.
Ayúdalo. Por el amor de Dios, cuídalo.
Esto le ha pasado varias veces al rey.
Nadie sabe la causa o el remedio.
Pero necesitamos al rey ahora más que nunca.
Mi hermana en Cristo, todos lo sabemos.
Pero ¿qué podemos hacer?
Cuidemos de él esta noche...
y oremos por él y por Wessex.
Ivar.
Ivar, tienes que ver esto.
¿Qué?
Si vienen ahora, los perderemos.
Pasarán días o semanas, para que lleguen aquí.
¿Por qué estás tan seguro?
De cualquier manera, cuando vengan,
tendrán que pasar por esos árboles. Y cuando lo hagan...
estaremos esperándolos.
Skraelings.
¿Qué vamos a hacer?
Sigamos el rastro desde los tallados.
Desapareció, pero tal vez podamos encontrarlo.
Estoy de acuerdo.
No podemos simplemente esperar a que algo suceda.
Quienquiera que sean, estos Skraelings
nos dejaron regalos, no nos han atacado.
Tal vez tengan tanta curiosidad e incertidumbre como nosotros.
Es mejor que nos ataquen a estar sentados aquí.
¿De acuerdo?
-Sí. -Sí.
Bueno,
empecemos de inmediato.
¿Esclavo?
¿Sí?
Ven. Acércate.
Cuéntame...
¿te gustaría ser libre?
¿Por qué me pregunta eso?
Tengo miedo.
No. Siéntate.
Ven.
No me has respondido.
¿Te gustaría ser un hombre libre?
Hay algo que puedes hacer por mí.
Y cuando lo hayas hecho...
serás libre.
Elsewith.
Despertaste.
Esto es obra del Señor.
Mi rey, cambiaría mi vida por la suya si Dios me lo hubiera pedido.
Gracias.
¿Cómo te sientes?
-Bien. -Espera.
Les pediré a los sirvientes que te ayuden.
Hermana.
Esperen.
Estoy bien.
Tienes los ojos muy azules, Ivar. Descansa.
Ivar.
Ya sé cómo hacerlo.
Sé cómo ganar.
¿Qué vas a hacer?
Los lesionaré.
Acompáñame.
¿Quieres ser libre?
Sí.
¿Qué quiere que haga?
Quiero que mates a Ingrid.
¿Harías eso por mí, amigo mío?
Estamos cerca.
¿Cerca?
Sí.
A algo... No sé qué es.
Pero estamos muy cerca.
¿A ellos?
Ya llegamos.
No hay nadie aquí. Nadie.
Lo sabían.
Sí.
Siempre lo han sabido.
Esto es un juego.
¿Un juego?
Un juego de la vida y la muerte.
Subtítulos: Sonja Porras
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