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Anteriormente en Vikingos...
Igor, te quiero como a un hijo.
Si no lo matamos, nunca serás libre.
¡No!
Si pisan mi tierra, morirán.
¡Ven, Ubbe! ¡Vámonos!
¡Regresen!
Suban al barco.
Ahora voy a reunirme con Bjorn en el Valhalla.
-Gunnhild... -Déjala.
-No sabemos dónde estamos. -Ni tenemos comida.
La verdad es que probablemente moriremos.
-Entonces, ¿vas conmigo? -¿A dónde?
No sabemos qué pasó allí desde que Bjorn murió.
Entonces lo averiguaremos.
Ivar, te quiero.
Has cambiado.
Barco en el puerto.
¿Qué es?
No lo sé. Es un navío de los Rus.
Solo hay un navío.
Pues escóltenlo hacia el puerto.
Llegamos a casa.
¿En qué estás pensando?
En que esto podría ser un error después de todo.
¡Escoria!
¡Mentiroso!
¡Asesino!
¡Traidor!
¡Mentiroso!
Síganme.
Los llevaré con el rey Harald.
¿El rey Harald?
Todos te saludamos, rey Harald Finehair.
Salve, rey.
Mi esposa,
la reina Ingrid.
Reina Ingrid.
Espero que les dé un salvoconducto a los marineros Rus que nos trajeron.
Por supuesto.
No esperaba encontrarte en el trono, rey Harald.
Y por mi parte,
nunca creí que mis primeros visitantes serían ustedes.
El obrar de los dioses es misterioso.
Así es, Ivar, el Deshuesado.
¿Qué los trajo de vuelta?
Este es nuestro hogar.
Peleaban con los Rus.
-Para recuperar mi hogar. -¿Contra tu hermano?
Los hermanos se pelean.
Incluso pueden terminar luchando en bandos contrarios.
Lo sabes muy bien, rey Harald.
Muchos de los del pueblo te odian.
Mientras permanezcas aquí, estarás en peligro.
Somos los hijos legítimos de Ragnar Lothbrok.
No me digas que el pueblo de Categat
aún no venera y adora a nuestro padre.
Y si está dispuesto a aceptarte como su rey,
seguro estará dispuesto a aceptarnos como tus partidarios.
Si de verdad son mis partidarios.
Su llegada puede fortalecer mi posición aquí.
Hacerla más legítima, como dices.
Creo que deberíamos tener un festín
para celebrar este nuevo e inesperado acuerdo.
Los hijos de Ragnar volvieron a casa para apoyar el nuevo régimen.
Todo está bien en el mundo,
¿no les parece?
¿Qué haces?
No es para mí, es para mi esposa.
Está enferma, necesita agua.
Lo siento, hay que compartir el agua por igual,
sin excepciones.
¿Y si ella muere?
Lo siento, no hay otra manera.
No tiene vergüenza, haber vuelto.
Esta noche,
tenemos mucho que celebrar.
Dos de los hijos de Ragnar regresaron a casa.
Eran hombres libres,
pudieron haber elegido ir a cualquier parte del mundo
donde su fama les habría garantizado una cálida bienvenida.
Sin embargo...
regresaron a Categat,
a sus comienzos.
Veo que...
muchos de ustedes no están a favor de su regreso.
Tienen recuerdos amargos,
se sienten traicionados.
Pero déjenme recordarles
que los dioses siempre se perdonan mutuamente.
No siempre, no hay perdón para Loki, que asesinó a Balder, el hijo de Odín.
Pero es la excepción a la regla.
Casi siempre
los dioses, al ser humanos, entienden la naturaleza humana.
Entienden los celos y la ambición,
entienden que aquellos que se aman
puede terminar desafiando y, a veces, asesinando a los que aman.
Yo lo hice, maté a mi propio hermano
y me arrepiento todos los días.
Todos los días.
Ivar lamenta
la forma en que gobernó aquí.
Era joven,
la responsabilidad era demasiado grande
y olvidó las lecciones de su padre.
Y su hermano Hvitserk
nunca quiso matar a Lagertha,
¿cómo iba a querer matar a tal diosa?
Ambos han confesado sus penas
y sus errores,
y vinieron
para ser juzgados por su propio pueblo.
Ellos son lo que son,
pero también son hijos de Ragnar.
Y deberíamos estar muy contentos con su decisión de venir
a compartir el futuro con nosotros.
Cuéntanos, Ivar,
¿es verdad que eres un dios, como nos dijiste?
Te fue bien.
Gracias.
Traté de decir la verdad.
A nadie le interesa la verdad.
Al contrario.
No, Hvitserk tiene razón.
Esto no tiene relación con la verdad.
Están acostumbrados a tener poder e influencia
pero aquí solo puede haber un rey.
En tiempos de paz y si los Rus no quisieran atacarnos de nuevo,
¿qué harán todos?
Ustedes se aburren fácilmente,
anhelan emociones y desafíos.
¿Qué les queda por hacer,
salvo enemistarse y pelear?
¿Me das las buenas noches?
Que tengas una gran noche.
¡Salve Ivar!
Sí, salve Ivar.
-¡Salve Hvitserk! -¡Salve Hvitserk!
-¡Salve Ragnar! -¡Salve Ragnar!
¿Qué pasa ahora?
No sé,
no sé qué hacer.
¿A qué te refieres?
No creo que mi destino
o el tuyo estén aquí.
Pero, por otro lado,
no tengo ni idea de a dónde debo ir.
Siento...
como si estuviera en una canoa,
perdido en el mar sin tierra a la vista,
sin propósitos,
como si mi viaje no tuviera sentido.
¿Has sentido lo mismo?
He estado perdido tanto tiempo...
que no reconocería lo contrario.
Dime, Othere,
¿cuáles son tus primeros recuerdos?
No recuerdo nada sobre mis primeros años.
Es imposible.
Pues muy bien,
yo odiaba todo de mi infancia,
ansiaba crecer,
ser mayor,
elegir quién quería ser.
Pero eras un vikingo,
eso nos dijiste.
Lo dije para que fueran felices,
pudieran conocerme,
identificarme.
No necesito consuelo.
¿Estás seguro?
Me estoy cansando de tus juegos
y tu negativa, sinceramente.
Miro a mi alrededor y veo la verdad,
donde estamos,
lo que ha sido de nosotros.
No me digas que empiezas a perder la fe, Ubbe.
Ciertamente, tú no.
¿Qué sucedió?
Murió en la noche.
Su madre me dijo que había bebido agua de mar.
¿Puedo darle esto?
Con tan poca comida
y tan poca agua,
ese pobre es solo el primero de muchos.
Lo sé.
He estado ausente, anciano.
Te he visto.
Aunque soy ciego, ¿crees que no veo?
No sé si he debido regresar.
Harald sospecha que vine a derrocarlo.
Tal vez debería,
ya que desprecio la idea de servirle.
Pobre Ivar,
no puedes relacionar nada.
Piensa en tu padre, que se sentó aquí
a soñar
en lugares lejanos.
¿No te acuerdas?
Entonces aquí no está mi destino.
No puedo aconsejarte.
Pero vi en tu bolsillo una posible respuesta a tu pregunta...
Ivar, el Deshuesado.
Querido hermano mío,
tengo que felicitarte por tu forma de morir,
fue muy acorde a tu leyenda.
Los dioses debieron levantar sus cuernos desbordantes
para brindar por Bjorn Brazo de Hierro,
hijo de Ragnar.
Cuando me reúna contigo, no habrá celebraciones.
¿Qué he hecho en la vida?
Fui un borracho,
despilfarré.
Abandoné a Ubbe,
el hermano que más amo.
Maté a Lagertha.
Las únicas dos mujeres que he amado tuvieron finales miserables.
Nunca me casé,
ni tuve hijos.
Sigo a Ivar como una sombra,
ni siquiera sé por qué.
Los dioses deben despreciarme.
Pero ya debes saber sobre todo esto, Bjorn.
Debes oír sus conversaciones,
sus risas...
Por eso, una palabra amable de ti solo me lacerará el alma.
Hvitserk, no pienses tan mal de los dioses.
¿Quién eres?
-¿Eres un fantasma? -No.
Me llamo Idun,
y sé todo sobre ti.
Pasaré esta noche contigo,
si lo deseas.
Triunfaste.
Sí, es lo que pensé.
Siempre imaginé que gobernar era mi destino.
Quería ser el rey de toda Noruega.
Incluso desafié a Bjorn Brazo de Hierro
por ese título.
Lo engañé para obtenerlo.
Pero ahora,
no sé si alguna vez
lo quise.
Ser rey conlleva
muy poco placer,
muy poca satisfacción,
¿no estás de acuerdo,
rey Ivar?
Cuando regresé...
pensé que podría reinventarme,
ser la persona que una vez fui,
ser la persona
que quería gobernar.
Quería hacer lo que fuera
para reclamar un trono.
Pero sentarse en ese trono...
no significa nada.
Hay una ilusión de poder
que induce dentro de ti una especie de locura.
¿No es cierto?
¿No es verdad, Ivar?
-Admítelo. -Sí.
Sí.
Es verdad.
No sé si me gusta el propósito de mi regreso.
No quiero gobernar Categat, creo que será aburrido.
Y mientras tanto, estoy casado con una bruja
que sé que no me ama en absoluto.
Y la mujer que de verdad amo está muerta.
Y puede que eso también sea mi culpa.
No hablemos de amor.
Al menos tienes hermanos para hablar.
Yo no tengo a nadie, siempre estoy solo.
No.
Tu hermano Halfdan está aquí.
Nos oye ahora mismo.
Y también mi padre, mi madre y mis hermanos.
Todos nos rodean.
¿No lo crees?
Halfdan se fue.
Hace mucho tiempo.
Yo lo maté, por supuesto.
¿Crees que vendrá a visitarme?
Espero que los dioses me perdonen.
Pero no creo que sea posible.
Sé quién eres. Idun.
La diosa bendecida con la eterna juventud.
Odín debe haberte enviado a mí.
No sigo órdenes.
Te he visto toda tu vida.
He compartido tus alegrías
y tu dolor.
Así que decidí aparecerme ante ti,
como te mereces.
¿Te quedarás conmigo?
Solo hasta el amanecer.
Pero falta mucho para el amanecer.
Así que no llores más, dulce Hvitserk.
No llores más.
La gente cree que no eres una amenaza.
Pero yo sé que sí.
De todos mis hijos, fuiste tú
a quien quería traer aquí,
y eres tú
quien creo que es el más importante para el futuro de nuestro pueblo.
No piensas como otros hombres. Eres impredecible.
La ira es un don.
Lo que hay aquí es un don.
Todos siempre te subestimarán.
Debes hacer que paguen por ello.
Usa tu ira con astucia.
Y te prometo, hijo mío, que un día todo el mundo
conocerá y temerá...
a Ivar, el Deshuesado.
Sé despiadado.
Dame mi dinero. Dámelo.
-Lo tendrás. -Dame mi dinero.
Dame mi dinero.
¿Por qué hiciste eso?
Oye, tú, lisiado.
La reina Ingrid nos dijo que en tiempos de paz
solo podríamos enemistarnos unos con otros.
Es verdad. Sin duda, a todos nos gustaría negarlo.
Pero sucederá,
a menos que todavía quede algo que hacer juntos.
Sí hay algo, y es esto.
Por favor, Ragnar, bebe.
No bebe.
No puede morir.
-Claro que puede morir. -No.
-Es imposible. -No eres un dios.
No puedes salvarlo.
Es mi culpa.
Nunca debimos irnos de Categat.
¿Por qué estamos muriendo aquí?
En medio de la nada,
en medio del océano.
No fue tu decisión, Ubbe.
Los dioses nos trajeron, decidieron nuestro destino.
Desafortunadamente, Ubbe perdió la fe.
-Ya no cree. -Ubbe.
¿O sí, Ubbe?
¡Ubbe!
¡Ubbe, por favor! ¡No!
¡Ubbe!
¡Ubbe, detente! ¡Basta!
¿No entiendes?
Si te comportas así, si intentan asesinarse unos a otros,
entonces somos como Ketil y los que dejamos atrás.
No somos diferentes.
¿Para qué tratamos de encontrar tierras nuevas
si nos comportamos como lo hicimos en la antigua?
¡Ubbe, por el amor de los dioses!
Amigos míos,
tengo noticias emocionantes, bueno,
¿qué clase de rey sería si no les diera noticias emocionantes?
El rey Bjorn creía que Categat solo dependía del comercio.
No es cierto.
Claro que es cierto que siempre hemos sido comerciantes,
hemos recorrido el mundo para comerciar con otros pueblos,
otras culturas.
Pero nuestros países escandinavos son pequeños
y no hay mucho que intercambiar.
Entonces hemos incursionado a lo largo y ancho.
Sí.
Y nuestros ataques han tenido éxito.
Sí.
Ya tenemos presencia en Inglaterra, Irlanda, el Reino Franco
e incluso en Rus.
Hemos empezado a echar raíces en todos estos lugares.
Y nuestra influencia es más extensa que nosotros.
A menos que sigamos atacando,
ganando batallas,
tomando territorios,
pronto perderemos todo lo que hemos ganado hasta ahora.
En Inglaterra nos establecimos en York.
En Mercia, Northumbria.
Y todavía tenemos un asentamiento en Wessex,
que Ubbe ganó para nosotros.
Pero Wessex sigue siendo poderoso.
Aún es el último gran reino de Inglaterra.
Su rey, Alfred, es homenajeado por todas las tribus sajonas.
Y si dejamos su reino en paz,
entonces, sin duda, destruirá nuestros asentamientos
y recuperará todos sus feudos perdidos.
No podemos permitirlo.
Me dicen que todos nuestros grandes héroes murieron.
Tal vez lo crean.
Porque me parece que mientras nuestros parientes
luchan y pelean en el extranjero,
ustedes se han asentado cómodamente en Categat,
viviendo de la fertilidad de la tierra, olvidando su esencia.
Olvidan que son vikingos.
Los hijos y hermanos de los dioses, que anhelan el Valhalla.
¿Para esto murió Ragnar Lothbrok?
¿Para que tuvieran una vida fácil, días templados,
él sacrificó su vida?
Yo estuve allí cuando mi padre murió.
Lo vi miserable, en su jaula sobre una fosa de víboras.
Y oí sus últimas palabras.
No quería compasión.
Se alegraba de morir.
Reía, sabía que pronto cenaría con los dioses.
Pero él instó a sus hijos, y a ustedes, su pueblo, a que lo vengaran.
Desde su muerte, la plaga cristiana se ha extendido por el mundo.
Incluso infectó a nuestros hermanos Rus.
Pero si aun así afirman ser vikingos,
entonces actúen como tal.
Olvídense de su cómoda existencia.
Acompáñenme a conquistar al rey Alfred.
Vamos a conquistar Inglaterra y todas sus riquezas.
Reclamen su derecho natural, sean como los dioses,
¡y lleguen a Valhalla!
¡El Valhalla!
¡Salve Ivar! ¡Te saludamos, Ivar!
¡Salve Ivar!
¡Salve Ivar!
Subtítulos: Sonja Porras
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