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EL MATRIMONIO
Compra esto. Mira qu� bonito.
- Me gustar�a, pero... - No cuesta casi nada.
- �Le gustan estas peinetas? - Son muy bonitas, �verdad?
S�, pero es algo de otros tiempos.
Hoy en d�a, con su pelo,
es m�s natural, m�s moderno, no llevar nada.
- �De verdad? - S�.
Adem�s, si gasto demasiado, �qu� dir� mam�?
�Antiguas las peinetas?
En San Petersburgo no hay caballero que no regale una a su dama.
�Qu� sabr� usted de San Petersburgo!
�Puedo acompa�arla?
Gracias, pero no me gustar�a que mi prometido me viera con usted.
Pero yo soy un amigo.
Un amigo que en los �ltimos tiempos me hace la corte y mi prometido lo sabe.
Adi�s, lvan Mihailovich, y no se apene.
Adi�s, Dasha.
Epaminonda Maximovich, �usted aqu�?
S�, �qu� quer�a �se?
- Nada, me ha saludado. - �S�, saludado!
S� perfectamente que lvan Mihailovich la ronda.
- Se equivoca. - Es verdad.
No olvide que su dote atrae a los hombres.
Y usted tiene que casarse conmigo, querida. �De acuerdo?
As� que vaya directamente a casa.
- �No me acompa�a? - No, nos vemos luego.
Ahora tengo que hacer las cuentas con su madre.
- Hasta luego, querida. - Hasta luego.
- �Buenos d�as, querido amigo! - Buenos d�as.
Pensaba en usted.
Voy a proponerle un negocio de lo m�s conveniente.
No me interesa.
Hasta que me case, querido Andrea Andreievich, s�lo me interesa un negocio.
Comprendo, comprendo.
No, no comprende usted nada.
- Disculpe, pero... - �Usted no debe comprender nada!
Adi�s, querido.
No debo comprender nada... �Como si no estuviera todo clar�simo!
- Buenos d�as, bienvenido. - Gracias, buenos d�as.
- �Menos mal! Cre� que llegaba tarde. - Buenos d�as, se�ora.
�Hizo en la ciudad lo que le encargu�?
Por supuesto. Disculpe un momento...
�Con cuidado, que es cristal! Por favor...
Perd�n. Espera, dame esta maleta.
La otra la llevas a mi habitaci�n, �entiendes?
Un momento, que le doy el libro.
�Qu� feliz soy! usted no puede entenderlo.
Es como un rayo de luz en esta oscuridad.
Siempre se lo digo a mis amigos... "Dadme un poco de poes�a".
"Y �l, rebelde, busca la tormenta
como si en ella hallase la paz".
Pero usted es griego. No entiende de poes�a.
Puede que s�, pero esa poes�a... me ha costado dos rublos.
�Ay, qu� despistada! Perd�neme.
�Buenos d�as! Bienvenido.
Bueno... �Ni siquiera se digna a saludarme?
Buenos d�as.
Yo me paso el d�a pensando en usted.
He visto un potro que s�lo espera que usted lo dome.
Y es una ganga... �Cuatrocientos rublos!
No, no tengo un c�ntimo.
No me tome el pelo.
�M�s quisiera!
Si no encuentro dinero, estoy arruinado.
- He de pagar la hipoteca. - �Tiene una hipoteca?
Con el Banco Agr�cola. Y ma�ana vencen los intereses.
�Un caballero como usted? Nunca pens� que se encontrar�...
Pues s�.
�Recuerda la crecida del a�o pasado?
Arras� casas, ganado y la cosecha de mis aparceros.
A otro propietario le habr�a importado un bledo.
Pero yo reconstru� las casas, volv� a comprar ganado...
Otro propietario habr�a pagado con su propio dinero, pero yo no pod�a...
porque mi dinero lo ten�an mis acreedores.
Ya ver� como esta vez le pagan.
Despu�s de todo, le deben reconocimiento.
- Buenos d�as, se�ora. - Buenos d�as, Andrei Andreievich.
A su disposici�n, se�ora. Mis respetos.
Haga como ella, que no se preocupa.
Usted tiene deudores que no pagan y ella acreedores que no duermen.
Mire qui�n viene por all�.
Ah, Lomov. Me lo encontr� antes.
Lleva frac.
Y que yo sepa, hoy no hay recepci�n.
�Qu� hace?
- Las flores. - Ya.
Rosas amarillas.
Si le doy un buen consejo, �me dar� una comisi�n?
Adelante. Oye, prep�rame un aperitivo.
S�, excelencia.
Stefan Stepanovich, es uno de sus deudores, �no?
S�. �Y bien?
Ayer vendi� la cosecha.
No puede decirle que no tiene dinero.
�Alabado sea Dios! Gracias. Como algo y voy corriendo...
No olvide mi comisi�n.
Y sobre todo, no diga que se lo he contado yo.
Para, regresemos.
No podemos, se�or. No se falta a la palabra dada a un muerto.
Tienes raz�n, pero no puedo.
Me encuentro mal.
�Quiere tomar una copita para darse fuerzas?
�Eso!
Pero s�lo una copita, eh.
A su salud, excelencia.
�Vamos!
Dese prisa, tengo hambre.
Y que me preparen una habitaci�n para echarme la siesta.
S�, excelencia. La habitaci�n, �de veinte o de cuarenta kopeks?
�De cuarenta, imb�cil!
A su salud, excelencia.
Buenos d�as, excelencia. �Me permite?
Si�ntese, si�ntese.
Gracias. Es s�lo un momento.
No me siento bien. Me bebo una copita y...
- Vodka, camarero. - Para m� tambi�n.
�Qu� fr�o!
�Ve c�mo tiemblo? Como si tuviera que hacer un examen.
Y la verdad es que tengo que hacerlo.
- �A su edad? - Si usted supiera...
Para m�, lo principal es decidirse.
Mi pobre t�a siempre lo dec�a... "Si se piensa demasiado, no se casa uno".
Y yo se lo promet� a mi pobre t�a.
- �S�? - S�, as� mismo.
Adem�s, no puedo casarme. Es imposible.
En primer lugar, tengo treinta y cinco a�os. "Edad cr�tica", como suele decirse.
Segundo, necesito una vida regulada, ordenada.
Me dan palpitaciones y me encuentro permanentemente as�...
S�lo de pensarlo, me tiemblan los labios y...
me entra un tic en el ojo izquierdo.
- �Lo ve? - No.
Es imperceptible, pero yo lo siento.
- Nada, aprensiones. - �Eh?
- Aprensiones, aprensiones. - Aprensiones...
Lo peor es la noche.
Cuando me tiendo en la cama y estoy a punto de coger el sue�o...
siento aqu�, en el costado derecho, una punzada que...
que me repercute en el hombro izquierdo y en la cabeza.
Querido, usted lo que necesita es un m�dico, no una esposa.
Disculpen si me entrometo...
pero creo que el se�or Lomov no se equivoca, excelencia.
- Si�ntese. - Gracias.
S�, un m�dico... Pero ya sabemos c�mo son los m�dicos.
En cuanto te visitan y te recetan algo,
vuelves a casa y te quedas solo.
�Y qui�n cuida de ti? �Qui�n te hace compa��a?
Los criados... Pero los criados siempre ser�n criados.
- Hace falta una mujer... - S�, como la de Borzov.
- �Qui�n es Borzov? - Borzov, el pedig�e�o borrachuzo...
Te lo encuentras en todas las tabernas. �Qui�n sabe cu�ntas veces lo habr� visto!
- �Y qu� tiene que ver Borzov? - No tiene mujer.
Borzov era un caballero.
Cuando era chico lo ve�a pasar en carroza, con caballos de raza, principescos...
Ten�a cinco troikas, amigo m�o.
Y hoy Borzov es un viejo acabado que pide limosna.
�Y qu� tienen que ver las mujeres?
La causa de su ruina fueron dos mujeres.
Se enamor� perdidamente de una coqueta. Miraditas ac� y all�, siempre riendo...
Sin una pizca de cerebro. Pero una mujer con clase.
Desde que se enamor�, el destino de Borzov qued� sellado
Eran felices.
Sal�an todas las noches a divertirse.
- �Y enferm�? - �Qu� enferm�!
- Dilapid� su fortuna. - No, todo iba de maravilla.
�Entonces?
Entonces decidieron casarse. Eso fue todo.
El mismo d�a en que se iba a celebrar la boda...
la joven se fug� en la carroza.
Escap� con uno al que hab�a conocido el d�a anterior, un hombre feo...
Joven, sin un c�ntimo.
No todas las mujeres son as�.
Arruinado... �Y qu� fue de sus tierras? �De su dinero?
De eso se ocup� su hermana. La otra mujer en su vida.
Para que se casara, deposit� la dote a nombre del cu�ado en un banco.
Ciento treinta mil rublos. A los cu�ados les gusta ara�ar dinero.
Y ahora Borzov va como un pobre loco por las tabernas a emborracharse
y se lamenta con los campesinos, mientras su novia se divierte en la ciudad
y la hermana ha comprado un terrenito.
�As� son las mujeres!
Disculpe, excelencia, pero no estoy de acuerdo.
Borzov se arruin�, es cierto.
Y naturalmente, las mujeres habr�n contribuido.
Pero estoy convencido de que igualmente habr�a acabado en la miseria.
Porque cuando uno es tan idiota como para perder la cabeza por una mujer,
no pensar m�s que en divertirse y dotar a los cu�ados,
es l�gico que acabe mal.
No, se�or. H�ganme caso.
El matrimonio es una cosa seria.
Pero hay que casarse con la cabeza sobre los hombros,
no por amor.
Sabiendo uno bien con qui�n se casa y qu� dote aporta.
Pues c�sese o haga lo que quiera.
Tiene raz�n, pero �qu� pasa si uno se enamora?
El peligro es que ella no quiera.
�Qu� muchacha no ser�a feliz de casarse con un hombre como usted, de su posici�n?
Y que no deja que los capataces le roben.
- �Usted cree? - Se�or... Se�or, se hace tarde.
��nimo! Y suerte.
Vamos.
�Otra vez? �Qu� le pasa?
- Tengo miedo. - �De qu�?
Me han contado la historia de dos mujeres.
Hay que pens�rselo mucho antes de dar un paso decisivo.
- �Y si esper�semos unos d�as? - Lleva d�ndole vueltas un siglo.
�Qu� m�s necesita saber de la se�orita Natalia?
Es una chica seria, la mujer ideal. Venga, vamos.
�Quieres escucharme, pap�?
S�.
Tienes que pensar en nuestra cosecha, �entiendes?
El otro d�a me vi obligada a vender el trigo a un precio baj�simo.
�Y ahora hay que recoger el heno!
T� te ocupas de eso. Te he dado carta blanca.
S�, carta blanca para firmar, para hacer las cuentas...
Y luego me contradices delante de los criados.
Es que deber�as ser un poco m�s... tolerante.
Hace falta disciplina. Aqu� nadie quiere trabajar.
Se creen que pueden hacer lo que les d� la gana porque yo... soy una mujer.
Es que una mujer no puede hacer lo que querr�as hacer t�.
- Hace falta un hombre. - �Y t�? �No eres t� un hombre?
S�, hija m�a.
Pero ya sabes que yo prefiero estar aqu� tranquilo...
Estudiar, curar a alg�n enfermo...
�Qu� enfermos? Si no tienes un solo cliente. �No me hagas re�r!
Tengo cuatro. �Cuatro!
Y ning�n enfermo ha contado con m�s cuidados y atenci�n que ellos.
Querida Natalia, ya sabes que no ejerzo la medicina por enriquecerme.
Por suerte, tengo una buena renta.
Por eso puedo permitirme el lujo de atender s�lo a los enfermos que me interesan.
Mira. Una disenter�a, una malaria...
una anemia perniciosa y una preciosa meningitis.
Y si antes de morir, puedo tener un c�lera, entonces me sentir� satisfecho.
S�, pap�, s�.
Y mientras t� sue�as con tu c�lera, nuestras propiedades van a la ruina.
La cosecha ha ido mal.
La lluvia ha estropeado la simiente. �Yo ya no s� qu� hacer!
- Contrata a un capataz, los hay buen�simos. - Buen�simos para robar.
No quiero que nos roben lo poco que nos queda.
�Por qu� tienes que tomar a todos por delincuentes?
�Porque s�!
Porque s�lo el propietario puede cuidar sus tierras.
Y de ese modo desperdicias tu juventud en vez de buscar un buen marido.
Un marido...
Un marido...
�Un marido!
Si la pobre mam� estuviera aqu�, yo ya tendr�a un marido.
�Sin duda!
Pero puede que el buen Dios no quisiera que ella se ocupara de las tierras.
Eres un padre desnaturalizado.
Ni siquiera te preocupa la idea de verme convertida en una solterona.
Eres t� quien tiene que abandonar esas ideas bobas.
Todav�a tenemos dos mil yuntas de tierra, creo.
Con vender cien al a�o, podemos vivir otros veinte a�os m�s.
As� que tienes todo el tiempo que quieras para encontrar tranquilamente marido.
�Tranquilamente?
�No ves que estamos hasta el cuello de deudas?
�Es que quien tiene deudas no encuentra marido?
�Pap�! No se puede hablar contigo.
Ivan Vasilievich, no se deje impresionar por una historia sin importancia.
Cada hombre tiene su propio destino.
Eso es lo que me preocupa. �Cu�l es el m�o?
Sus vacilaciones no cambiar�n su destino.
Tampoco usted, Ivan Vasilievich.
Ya... �Conoce usted a mi t�a, que en gloria est�?
Es ella la que me ha metido en este l�o. Podr�a mandarme una se�al.
Si nuestros seres queridos tuvieran que guiar nuestros actos
con se�ales del cielo, vivir�amos en una gran confusi�n.
�Y pensar que hace dos horas estaba tranquil�simo!
Los Chubukov parec�an creados ex profeso para resolver mi situaci�n.
Una hija seria, ducha en los negocios, y un padre m�dico.
Me dec�a a m� mismo... �Qu� m�s quieres, Ivan Vasilievich?
De tus tierras se ocupar� tu mujer y de tus enfermedades, tu suegro.
Me sent�a feliz.
�Qu� has hecho? Podr�as haber esperado, �no?
Los Chubukov no han cambiado en estas dos horas.
S�, es verdad.
�Qu� fr�o!
Sin embargo, el ambiente es el mismo. No puedo comprenderlo.
�Adelante!
Ivan Vasilievich Lomov solicita ser recibido por su se�or�a.
Que pase.
- Feliz d�a, Stefan Stepanovich. - Lo mismo le deseo, Ivan Vasilievich.
Disculpe si estoy un poco consternado, pero acaba de ocurrir algo extraordinario.
Una muerte aparente.
Lo siento. �Qui�n ha sido?
Estos bacilos.
- Parecen muertos, pero... - �Bacilos? ��Est� usted loco?!
- Yo ya estoy enfermo. - Tranquilo, son inocuos.
Preferir�a... �Ya volver�!
No, qu�dese.
Mis bacilos pueden esperar.
Vea, ya no tiene nada que temer.
Ver, �c�mo van sus molestias?
Mal, Stefan Stepanovich, mal.
Culpa suya, por ser tan impresionable.
Ya le dije que dejara pasar diez d�as antes de volver a la consulta.
- Y usted, en cambio... - Yo... Tenga.
Gracias, no deber�a haberse molestado.
Ya sabe que para m� es un placer atender a mis enfermos.
Y usted es un caso interesante. �Muy bien!
Si demuestro que est� usted completamente curado
de la meningitis que padeci� a los doce a�os.
ser� yo quien tendr� que regalarle flores, en se�al de reconocimiento.
Estoy a su disposici�n, Stefan Stepanovich.
Pero las flores son... para otra persona.
Ten�a raz�n yo para extra�arme.
�Por qu� me iba a traer usted flores?
S�, pero ahora que lo pienso... puede qued�rselas.
Si son para otra persona, no sea tan cumplido.
Es que esa otra persona es como si fuera usted.
Es dif�cil explicarlo...
Frecuento su casa hace tiempo y usted, generosamente, me ha curado.
Digamos que... observado.
Observado... As� que me conoce bien, �verdad?
Eso creo.
El caso es que durante todo ese tiempo yo le observaba a usted y...
y a su hija.
Ivan Vasilievich, no querr� usted ser el m�dico.
Ser� mejor que se siente.
Temo una reca�da de sus meninges. Echemos un vistazo.
No, mis meninges est�n bien. S�lo estoy un poco agitado.
Me gustar�a equivocarme, pero es una reca�da.
Parec�a curado, pero...
- D�game... - S�.
�Por qu� va as� vestido? �Se cree que es Nochevieja?
No, me he vestido as� para venir a su casa.
- �A mi casa? - S�.
Estaba de lo m�s tranquilo.
S�lo un poco alterado, pero es natural en estos casos.
Me han contado una historia tremenda...
- D�jeme ver sus meninges. - Deje en paz mis meninges.
D�game, en cambio, antes de que siga...
Su hija, �es lo que parece?
�Qu� quiere decir?
�Eh? No s�...
Bueno, es que uno...
cree haber encontrado a una ahorradora y resulta una derrochadora.
Ivan Vasilievich...
Si piensa que est� usted enfermo, p�ngase en mis manos.
Si no est� enfermo, oc�pese de sus asuntos.
�Es que son mis asuntos!
Si su hija es una derrochadora, me largo, �se entera?
Por mantener la promesa a mi t�a no pienso terminar como Bolso...
De Boss... �C�mo demonios se llama? �Borzofe!
Tranquilo, Ivan Vasilievich. Intente entrar en raz�n.
Olvide a mi hija y hablemos de usted.
No, quiero hablar de ella. Es importante.
Quiero saber con qui�n voy a casarme.
��C�mo?! �Quiere casarse con ella?
S�, claro. Por eso estoy nervioso.
- �Entiende ahora que me preocupe? - Lo entiendo perfectamente.
�Est� todo clar�simo!
Pero, �est� usted en posesi�n plena de sus facultades mentales?
�Por qu�? �Hago mal en querer casarme?
�Hace usted estupendamente!
Tengo que pedirle disculpas.
En vez de recibirle con los brazos abiertos...
Hijo m�o... �Hijo!
Tranquilo. Si�ntese.
Quiero saber si...
No hay nada que saber. Usted quiere casarse con Natalia y basta.
S�, lo s�, pero...
- �Y si no le gusto? - �Por favor!
Natalia siempre ha deseado casarse con un hombre como usted.
�Por qu�? �En qu� me diferencio de los dem�s?
Es usted muy modesto, Ivan Vasilievich.
Ni siquiera conoce su propios m�ritos.
- Voy a avisar a Natalia. - Espere. No hay prisa.
- Antes tenemos que hablar. - Claro, claro.
Ahora hablar� con Natalia. As� se conocer�n mejor.
- D�jeme ir. - Espere, rev�seme primero las meninges.
- �Las meninges? - S�, las meninges.
El siguiente.
Ah, eres t�, Ilia Efimovich.
�Por qu� no pagas el diezmo?
No puedo, ama. No me alcanza. No se puede sacar sangre de una piedra.
Sangre no, pero vodka s�.
�De d�nde sacas el dinero para estar siempre borracho?
�Calumnias!
Una copita de vez en cuando para olvidarme de mi miseria.
No te da la gana de trabajar, d�jate de cuentos.
Es la tierra, que no rinde.
T� eres el que no rinde.
Mis tierras son de las mejores de la comarca.
Tierras fecundas y f�rtiles...
�Todos las envidian y har�an cualquier cosa con tal de arrebat�rmelas!
- Si te afanaras un poquito m�s... - Ya lo hago.
Le pego unas palizas tremendas a mi mujer para que trabaje.
�Y t�?
�Por qu� no trabajas t�?
Mi mujer es fuerte.
Si no lo logra ella, �c�mo iba a hacerlo yo?
�Deber�a azotarte, Ilia Efimovich!
- Aprovecharte as� de una pobre mujer... - Yo no me aprovecho de ella.
Pero para eso me cas�, �no?
Ilia Efimovich...
A partir de ahora tu mujer se vendr� a vivir a mi casa.
- �No! - �Y t� trabajar�s solo la tierra!
- No. - �Y ay de ti, si no pagas el diezmo!
Es inhumano separar a un hombre de su mujer. Es contra natura.
El siguiente.
�Natalia! �Natalia!
- �Qu� pasa, pap�? Estoy ocupada. - Es algo muy importante.
Hay... Hay una persona que quiere hablar contigo.
Oc�pate t�. �Ni siquiera eso puedes hacer?
No, es mejor que te hagas cargo t�.
�Como siempre!
Te lavas las manos de los negocios.
En cierto sentido, s�. Pero ya ver�s que es un negocio que te interesa.
Bueno, pues oc�pate t� de ellos.
Aqu� todo lo tengo que hacer yo. �No hay ni un momento de tranquilidad!
�Albricias! Sois todos libres.
Hoy es d�a de fiesta.
�Fiesta? �Qu� ha pasado?
S�, querida Liuba. Por fin se casa mi Natalia.
�Mi palomita! �Con qui�n?
Con mi paciente, lvan Vasilievich Lomov.
Solicito su mano.
�Le parezco bien? No, claro.
�Quiere casarse conmigo?
�Y si dice que no?
�Cielos, un rat�n!
Ah, pero �es usted?
- Buenos d�as, Ivan Vasilievich. - S�, soy yo, Natalia Stepanova.
Buenos d�as.
- Disculpe el delantal. - Nada, nada.
- �Y bien...? - Pues...
Me gustar�a saber... �No le ha dicho nada su padre?
S�, cuando se trata de pasarme las responsabilidades, es feliz.
Pero ya estoy acostumbrada.
�Por qu�? �Se ha encontrado m�s veces en esta situaci�n?
S�, casi todos los d�as.
�Cielo santo! Yo cre�a...
Bueno, abreviemos. �De qu� se trata?
Entonces usted no sabe nada. �Qu� susto me ha dado!
- �No le ha dicho nada su padre? - No, estoy aqu� para enterarme.
Si es un negocio interesante, me encargo yo.
Para m� es interesante. Y espero que para usted tambi�n.
Pues vamos a sentarnos. No vamos a estar aqu� de pie, �no?
No, encantado.
Gracias.
Ver�, Natal...
�Ah, los bacilos! �Est�n por todas partes!
No se preocupe. Yo toco estas cosas todos los d�as.
��C�mo?! Entonces est� contagiada.
�Qu� contagiada ni qu� nada! Adem�s, �a usted qu� le importa?
Me interesa, claro que me interesa.
Si est� contagiada, puede contagiarme a m�.
Yo no estoy contagiada.
�Puede contarme lo que sea? No puede perder el tiempo.
Tranquila, Natalia Stepanova. Tranquila.
No creo usted que es f�cil Si me atasco es comprensible, �no?
Bueno... O sea...
Querida Natalia, nos conocemos desde hace tiempo, �cierto?
Desde ni�os.
La meningitis nos mantuvo alejados el uno del otro, pero...
Pero al mismo tiempo nos acerc�...
Porque si no hubiera sido por la meningitis,
yo no habr�a frecuentado su casa para curarme.
O para ser observado. Porque ya estoy curado, �sabe?
Lo s�.
Es mejor aclararlo porque podr�a usted creer...
Yo no creo nada. S�lo quiero saber...
Se lo estoy diciendo. Tranquila.
Despu�s de muchos a�os de frecuentar esta casa,
he aprendido a apreciar a su padre y tambi�n a usted.
Mi t�a siempre lo dec�a. Es m�s, recuerdo que una vez mi t�a me dijo...
Vamos a los hechos, Ivan Vasilievich.
Vamos a los hechos, pero con calma. No es f�cil.
- Mi t�a apreciaba a su padre. - Eso ya lo ha dicho.
S�, pero usted me ha interrumpido.
Si le digo que mi t�a apreciaba a su padre habr� un motivo, �no?
- �Cu�l? - �Eh?
�Qui�n sabe! Acaso la afinidad de caracteres.
No quiero saber las razones del ese afecto, si no por qu� lo dice usted.
Se lo estoy contando, pero usted me interrumpe.
Yo he heredado de mi t�a el afecto por su familia...
Adem�s de las tierras colindantes con las suyas.
Porque nuestras tierras colindan, �lo sab�a?
Me alegro de que lo sepa porque...
esta proximidad es muy significativa, querida Natalia.
Mis pastos colindan con su bosque de abedules.
�C�mo ha dicho?
�"Mis pastos"?
S�, se�ora.
�Qu� raro! Ese prado es nuestro.
Me refer�a al prado que se extiende entre el abedular y el pantano.
S�, �se. �Es nuestro!
Querida Natalia, no quisiera parecer descort�s al preguntarle...
�Desde cu�ndo es suyo?
�C�mo que desde cu�ndo? Siempre ha sido nuestro.
Escuche...
Antes de la emancipaci�n de los siervos de la gleba, la abuela de mi t�a...
Deje en paz a sus antepasados.
Hago lo que me da la gana con mis antepasados.
Entonces oc�pese de ellos y deje en paz las tierras de los dem�s.
Habr� que ir de chaqu�.
El chaqu� es para las ceremonias, Stefan Stepanovich.
Lo s�, pero me gustar�a que lvan Vasilievich viera que somos gente de posibles.
Un marido como �l no se encuentra todos los d�as.
Pero no ha estado demasiado bien de salud.
�Tontunas! Un poco de meningitis, de ni�o.
Adem�s, una mujer autoritaria como mi Natalia...
lo que necesita es un marido un poco enfermizo.
Eso despertar� su instinto maternal.
Ahora tengo que ir a concertar los detalles de la ceremonia.
Es pronto. A�n tienen que ennoviarse.
Nada de noviazgos. Que se casen cuanto antes.
Se conocen desde hace a�os. �Qu� noviazgo ni que...!
Una cosa es conocerse y otra amarse.
Apuesto a que ya est� enamorada como una gata.
- �El prado es m�o! - �No, es m�o!
Adem�s de insultarme, �pretende robarme?
No, el que me insulta es usted. �Y no levante la voz, que est� en mi casa!
- �El prado es m�o! - �No, es m�o, m�o, m�o!
�A qu� viene este alboroto, chicos? �Alguna discrepancia?
El caballero quiere robarnos. ��sos son tus amigos!
Me ha expoliado con la excusa de las meninges.
�Robarle yo? Expl�quese.
Dile t� de qui�n son los pastos.
- �Qu�? - Nuestro prado.
�Mi prado! �No ve que su padre ni siquiera sabe qu� es?
Pap�, �vas a permitir que nos hable as�?
T� eres el hombre de la casa. Prot�geme.
- �Pretende agredirme? �No se mueva! - �Deja de empujarme!
No te dejes avasallar, pap�.
- Pero �qu� ha hecho? - �Yo? Nada.
Defiendo mis tierras de su asalto.
�Le est�s oyendo? �Los pastos son nuestros!
Si lo dice Natalia... Ella lo sabe todo sobre esas cosas.
�La defiende usted? Deber�a haberlo supuesto.
No, s�lo digo que es in�til discutir. Total...
�Tenemos que dejarnos robar por un tipejo como �ste sin decir nada?
No permitir� que las tierras de la abuela de mi t�a sean mancilladas por usurpadores.
- Dale su merecido, pap�. - �Ya vale, Natalia!
Yo s� lo que tengo que hacer. Tenemos que llegar a un compromiso.
�Un compromiso? Antes les regalo el prado a los campesinos.
Int�ntelo y les llevar� a los tribunales.
�Camorrista! Como toda su familia.
No ofenda a mi familia.
Ning�n pariente m�o ha sido denunciado por apropiaci�n indebida como su t�o.
No puede decir eso, Ivan Vasilievich. Aquello fue un error.
�El error fue absolverlo!
Entonces pregonar� por ah� que, en su familia,
los casos de meningitis son harto frecuentes.
�Bien, pap�!
- �Qu� quiere decir? - Perdone, se me ha escapado.
�Socorro! No me toque...
Con la excusa de curarme, pretend�a asesinarme.
�Cielos, me siento mal!
- �Qu� mal me siento! - �Qu� tiene?
�Alto! No permitir� que vuelva a tratarme.
Encontrar� a alguien m�s experto que usted en meningitis.
�Ni se le ocurra decirlo!
�Es usted un matasanos!
�Matasanos yo? �L�rguese de aqu�, mening�tico!
�Fuera! �Fuera de mi casa!
Ay, ay, ay... �D�nde est� la puerta?
�Cielo santo, no siento la pierna!
La pierna... No siento la pierna.
�Matasanos!
�No vuelva a parecer por aqu�! �B�squese otro m�dico!
- �Llamarme matasanos a m�! - �Estafador!
Me equivoqu� al juzgarlo.
Siempre te lo digo, conf�as demasiado en la gente.
�Y pensar que ha tenido la desfachatez de pedir tu mano!
�Qu� te pasa, querida? Vamos...
�A pedir mi mano?
�El desgraciado se hab�a puesto frac y todo!
- �Por qu� no me lo dijiste antes? - �El qu�?
Si llego a saber que se quer�a casar conmigo, lo hubiera tratado de otro modo.
No le des m�s vueltas.
Alguien que llama matasanos a su futuro suegro es capaz de cualquier cosa.
�No, quiero que vuelva! �Quiero que vuelva!
- Pero, Natalia... - Pap�...
�Quieres que me quede para vestir santos? Ve ahora mismo.
- �Y qu� le digo? - No lo s�...
Dile que la culpa ha sido tuya.
�M�a? �Y yo qu� tengo que ver! A m� s�lo me han insultado.
Si no asumes esa culpa...
ser� culpa tuya que me muera soltera.
Haga lo que haga, la culpa siempre ser� m�a.
Ve, pap�.
Pap�...
Detenlo, pap�.
�Detenlo!
�Dios bendito, haz que vuelva!
Vuelve...
�Vuelve!
Pase, pase, amigo m�o.
�Lo ve? Ya vuelvo a tener el tic en el p�rpado.
�Qu� va! Eso no es nada.
Querida Natalia ya est� aclarado el malentendido.
Y ahora les dejo solos para que puedan hacer las paces tranquilamente.
- Pero... - No se preocupe, vuelvo ahora mismo.
Ivan Vasilievich, debo...
No, Natalia Stepanova.
Usted no debe nada. Soy yo quien debe...
No, soy yo quien debe...
- Cr�ame, no pretend�a... - Yo tampoco.
�De verdad?
Vamos a la salita.
�Y pensar que hemos estado a punto de discutir!
Para m� las tierras no cuentan.
Era cuesti�n de principios.
Claro, lo comprendo.
Es m�s, tengo las pruebas en el bolsillo.
Ver�, querida Natalia, la abuela de mi t�a...
Vamos a cambiar de tema, �eh? Sent�monos aqu�.
Bueno, d�game, lvan Vasilievich.
S�.
- �Qu�? - �C�mo que qu�?
�Para qu� hab�a venido? �No quer�a preguntarme algo?
S�...
�No se encuentra bien?
Puede que sea el calor. Hace calor aqu�.
S�, bastante.
Pero es un calor agradable, �no?
Es el calor del hogar.
El calor de la intimidad.
S�, pero tambi�n fuera hace calor.
- Casi tiene uno ganas de salir. - S�.
�Lo oye, Natalia Stepanovich? �Oye a los pajarillos?
Es verdad. �Qu� po�tico!
S�.
Me gustar�a tanto matar alguno... Si tuviera una escopeta...
�Qu� maravilla! �Adoro a los cazadores!
A pap� le gusta tambi�n la caza.
S�, la caza le gusta a mucha gente.
Pero los aut�nticos cazadores son muy pocos.
Hace falta ojo, querida Natalia. Ojo y tiempo.
Sin falsa modestia, yo d�nde pongo el ojo...
�Pam! Blanco.
�Formidable!
- �Sale a cazar a menudo? - S�, suelo ir a cazar urogallos.
Lamentablemente, tendr� que prescindir de Azzecca.
Se ha quedado cojo, el animalito.
- �Pobrecillo! �Qu� le ha pasado? - �Qui�n sabe!
Puede que le hayan mordido los otros perros o puede que haya torcido la pata.
�Un perro como �se! �Ciento veinticinco rublos me cost�!
- Un poco caro. - ��Caro?!
�C�mo se ve que no entiende de perros!
Ciento veinticinco rublos por Azzecca es regalado.
En casa siempre ha habido perros de caza y un poquito s� que entiendo.
Por Scappalesto pag� mi padre ochenta y cinco rublos.
Claro, como que no hay comparaci�n. Olvid�moslo.
�No se r�a!
Perdone, pero es que es de risa.
Olvida usted que Scappalesto es un perro de mand�bula corta.
Y cuando un perro tiene la mand�bula corta, vale poco.
�Mand�bula corta Scappalesto? �Nunca hab�a o�do algo igual!
- Inf�rmese. - �Las manitas quietas!
�Inf�rmese usted sobre su Azzecca!
Scappalesto es un perro corredor,
pero con es mand�bula, no es de raza.
No grite.
Con esa mand�bula, su perro puede hacer...
- Bo, bo. - No es verdad.
En cambio, el m�o... �Buf, buf!
No, el m�o hace �Buf, buf!
- �Buf, buf! - No es verdad.
- �Buf, buf! - �Albricias, chicos!
�Hab�is inventado un juego nuevo?
- �Buf, buf! - �Buf, buf!
Un poco de champ�n para brindar por vuestro compromiso.
Tened... Os aseguro, hijos m�os, que �ste es el d�a m�s feliz de mi vida.
�Bo, bo!
�Buf, buf!
�Qu� ricos, c�mo juegan! �Buf, buf!
- �Venimos? - �S�, qu� prisas!
- �Es usted, excelencia! - Tengo que ver ahora mismo a tu amo.
- La verdad es que ahora... - D�jate de historias y an�nciame.
- Est� celebrando el compromiso de su hija. - �Mejor!
El novio es el se�or Lomov.
El amo no querr� que se entere de que le debe a usted dinero.
- Vuelva ma�ana, excelencia, sea bueno. - No, no puedo esperar.
Un caballero como usted...
Mi Natalia va a casarse y usted pretende estropear la fiesta.
Vuelva ma�ana y tendr� su dinero.
Y ahora, perd�neme. Tengo que ir a ver a mi comadre.
Que el Se�or y la Virgen le bendigan.
- �Le ha ido bien? - S�, estupendo.
Chubukov est� celebrando el compromiso de su hija.
- �Con qui�n? - Con Lomov.
Ahora entiendo lo del frac y las flores.
Y lo del agua al cuello.
Esto s� que no me lo esperaba.
Lomov se casa con Natalia.
�Pobrecillo, con el car�cter que tiene ella!
- �Y c�mo es que se ha decidido? - No s�.
Se pasa usted de bueno prestando dinero sin garant�as.
Probar� con Maslukov.
- Est� enfermos, con gastroenteritis. - Hablar� con su mujer.
Es una ni�a. No sabe nada de estas cosas.
�Esto es una conjura! Ir� a ver a Nikolai Mikailovich.
- Muri�. - �Muri�?
��C�mo que muri�?! �Si me debe mil doscientos rublos!
- Hablar� con su viuda. - No recibe a nadie.
A m� tendr� que recibirme. Tiene el dinero.
Desde que muri� el marido, se ha encerrado como si hubiera muerto ella tambi�n.
Pero no est� muerta. Tendr� que o�rme.
Un poco de luz por lo menos.
�Es que quiere enfermar?
�Mire qu� sol!
�Por qu� no sale un poco?
�Para qu�?
Es usted tan joven, cari�o... �Y tan bonita!
Ha llegado el nuevo regimiento. �Y hay cada oficial!
- �C�mo te atreves! - Ah, el luto.
Si �se la hubiera hecho feliz por lo menos...
�Maria!
S�, como quiera. No volver� a decir nada.
Sabes que quiero guardarle fidelidad.
Quiero que comprenda la falta que me hace.
En vez de decir esas cosas, har�a mejor en salir.
�Quieres que ensillen a Toby?
Toby...
Toby era su preferido.
- Que de den doble raci�n de avena. - S�.
Estaba tan apuesto a caballo, �te acuerdas?
- No quiero ver a nadie, �entiendes? - S�.
- Ve. - S�.
Un momento, excelencia. Permita que le anuncie.
- La se�ora no recibe a nadie. - An�nciame inmediatamente.
Se�ora...
Ya he dicho que no quiero recibir a nadie.
- �Me ha o�do? - Dice que es urgent�simo.
- No recibo. - Parece endemoniado.
Se�ora, tengo el honor de presentarme.
Soy el capit�n de artiller�a Gregori Stepanovich Smirnov.
Me veo obligado a molestarla por un asunto importante.
�Qu� le ocurre?
Su...
Su difunto marido, que me honr� con su amistad,
me dej� a deber dos pagar�s por valor de mil doscientos rublos.
Y como ma�ana tengo que pagar los intereses al Banco Agr�cola,
le ruego que me devuelva el dinero.
�Y c�mo es que mi marido firm� esos pagar�s?
Me compr� la avena y me dio los dos pagar�s.
Disc�lpeme. Hoy no dispongo de dinero.
Dentro de unos d�as mi capataz ir� a la ciudad y le ordenar� que le pague.
Por desgracia, no tengo �nimo para entretenerme con usted.
Por desgracia, no puedo esperar.
- Tendr� su dinero el fin de semana. - Lo necesito hoy.
Ya le he dicho que hoy no lo tengo.
Buenos d�as.
�Ten�a que pasarme a m�!
Mi caballo cojea. �Sabes d�nde viven los Jigalov?
S� y tengo que ir al pueblo.
Si quiere, puedo llevarle en la calesa.
Muy bien. Te lo compensar�.
Dile al caballerizo que se ocupe de mi caballo.
S�, se�or.
�Qu� pat�n!
�Molestar a una viuda desconsolada por una cuesti�n de dinero!
Ya se va.
- Es muy apuesto. - Muy arrogante.
Un hombre de verdad tiene que tener aire de amo.
Aprovecharse de una mujer sola...
Si hubiera estado mi marido, le hubiera dado lo que se merece.
�Buena es tu ama!
Pretend�a ablandarme con el luto y esos ojitos...
Siempre se lo digo a mi se�ora...
"Es usted joven y guapa. Tiene derecho a gozar de la vida".
- �Cu�ntos a�os tiene? - Veintis�is.
Le echaba menos.
Es una flor. Pero la juventud no es eterna.
Tranquilo. Las mujeres como ella saben lo que se hacen.
Vamos a casa de los Jigalov.
�Qu� raro!
No recuerdo que mi marido me contara nada de este tal Smirnov.
�Y qu� quer�a que le contara?
Ten�an relaci�n por sus negocios.
Y una deuda de mil doscientos rublos no era mucho para �l.
No lo digo por eso.
El se�or Smirnov ser� un pat�n, pero no parece un embustero.
Me extra�a que mi marido no me hablara de �l porque es un hombre con personalidad.
No olvide que su marido era muy celoso.
Este a�o tambi�n ha habido riada.
- �Da�� su propiedad? - �Un desastre!
Es por eso que necesito el dinero.
Casas inundadas, campos anegados, caminos cortados...
Hay mucha maldad por aqu�.
Claro, claro.
Si�ntese.
Bueno, se�or Jigalov...
Nastasia tiene raz�n. La justicia de Dios ha descendido sobre la tierra.
- S�, pero... - �Ah, ah!
No ser� un descre�do, �no? Debemos expiar, como dice el padre Ivan.
- �Le ha o�do predicar? - No.
- �Es un santo! - Sin duda, pero en mi situaci�n...
Viene todos los s�bados.
Debido a nuestra amistad, ha prometido celebrar la boda de nuestra hija.
Cuando llegue el momento. Ahora tenemos otras cosas de las que ocuparnos.
- La atolondrada de Dashenka... - Nuestra hija...
Ya sabe c�mo son las j�venes. Pierden la cabeza...
�Basta ya de mujeres que no razonan! �Quiero mi dinero!
- Y lo tendr�. - Despu�s de la boda.
- No, lo necesito esta tarde. - �Quiere usted arruinarnos?
Tenemos que ocuparnos de la boda.
Usted no tiene hijos y no sabe lo que cuestan.
�Piense en nosotros!
- �Me importa un pito! - Veamos...
�Qu� vamos a ver, si estamos arruinados!
�Palabrer�a! �Pura palabrer�a!
Dios m�o, nuestra hija nos lleva a la bancarrota y ni siquiera se apiada.
�Es su sucia avaricia!
Insulta a usted a una pobre madre.
No s� c�mo me contengo... �Basta!
�Cielos! Me siento mal.
- Nastasia... - �Socorro!
�Nastasia!
�No me van a tomar el pelo! �No soy ning�n idiota!!
�Se van a enterar! �Los mandar� a todos a la c�rcel!
�Nastasia, palomita m�a!
H�blame, Nastasia. �Qu� te pasa?
Asunto resuelto. Para pagar, siempre hay tiempo.
�Menudo panorama!
Un cristiano necesita su dinero
y la viuda est� triste, esta otra se desmaya...
�Malditas sean las mujeres! �Hijas de Satan�s!
�Nacidas para condenarnos!
��D�nde te hab�as metido?! �Vamos!
Vamos a ver a tu ama.
Mira qu� bonito, Maria...
"�Regresar� a m�? �Regresar� a este mundo?
Desde que muri�, s�lo la tumba me aguarda.
Nunca volver�.
Su barba de nieve y su pelo como lino, el d�a en que expir�.
Que mi lamento le otorgue el perd�n divino."
Es el lamento de Ofelia.
S�, s�. Tome una taza de t�, le sentar� bien.
�Doncella!
�Doncella!
�Otra vez?
Ve.
- �Doncella! - �Llamaba el se�or?
Claro que llamaba.
- Tr�eme algo de beber. �Aprisa! - S�, se�or.
�Qu� hacemos? Quiere algo de beber.
S�rvele. Luego me ocupar� yo.
- �Le has dicho a tu se�ora que estoy aqu�? - Claro.
Dile a esa bruja que no me ir� hasta que no me pague.
No deber�a hablar as�.
En otros tiempos fui tan inocente que cuidaba mis modales.
�He suplicado de todas las maneras, que el diablo me lleve!
Pero ya no, gracias.
No vuelven a tomarme el pelo. �Se acab�!
Ojos verdes, miradas apasionadas, suspiros, susurros...
Ya no doy un c�ntimo por todo eso.
�Ni un c�ntimo! Ve a dec�rselo.
Le ruego que baje la voz mientras est� en mi casa.
Maria...
No he o�do bien.
�Qu� quiere el se�or?
Deme el dinero y no volver� a o�rme.
Me parece que ya le he dicho claramente que hoy no lo tengo.
Pues yo me siento aqu� y no me muevo hasta que me lo d�.
Bonito d�a, �eh?
- �Qu� elegante est� usted! - �Se cree muy gracioso?
No soy gracioso con las mujeres.
Hubo un tiempo en que pretend� serlo.
Tres veces me bat� en duelo por una mujer.
Las he dejado y me han dejado no s� cu�ntas veces.
Me jur� a m� mismo no volver a dejarme pescar.
Todas las mujeres son coquetas, chismosas, superficiales, envidiosas, sin coraz�n...
Perdone, pero tienen ustedes cerebro de gallina y alma de cocodrilo.
Sinceramente, �ha conocido a alguna mujer leal y sincera que no fuese vieja y fea?
O sea, que seg�n usted, �los �nicos fieles, sinceros y leales son los hombres?
�Por favor!
El mejor hombre que he conocido, mi marido, me enga�aba descaradamente.
�De qu� se r�e?
Fuimos compa�eros de armas.
- Una vez, en San Petersburgo... - �Y a pesar de todo, yo le amaba!
Le fui y le soy fiel.
Me he enterrado aqu� y nunca dejar� el luto.
Todo el mundo sabe que no deja el luto porque... le sienta estupendamente-
- �Insolente! - Y est� aqu� enterrada, pero...
no se ha olvidado de empolvarse la nariz.
- �Canalla! - Por favor, evite hacer una escena.
Yo no soy su llorado marido.
�M�rchese!
�Es que no va marcharse?
�No! �Ni hablar!
- �Ha llamado la se�ora? - Acompa�a al caballero a la puerta.
- Excelencia, por favor... - �Aparta de mi camino!
Maria... �Dasha! �Ivan!
Es in�til que llame. Me ir� cuando me plazca.
�V�yase de aqu� inmediatamente, pat�n!
Controle su lengua, se�ora.
�Se cree que puede hacer lo que quiera porque aqu� no hay hombres?
�Y usted se cree con derecho a abofetearme porque es una mujer...?
�Pero yo la desaf�o a duelo! �A pistola!
�Se cree que me da miedo?
No permito que nadie me ofenda.
�Y no me importa si es mujer o no! La desaf�o.
- �A pistola? Muy bien. - Y ahora mismo.
Mi marido debi� dejar unas pistolas. Vaya a por ellas.
Por favor, se�or, m�rchese antes de que sea demasiado tarde.
�La matar�!
�Por principios!
�Pero qu� mujer!
M�rchese, se�or. Rezar� por usted.
Me da pena matarla.
Aqu� est�n las pistolas.
Pero antes de batirnos, le ruego que me explique c�mo se dispara.
Ver�, hay distintos tipos de pistola.
�stos son rev�lveres Smith & Wesson...
con triple cierre y extracci�n y percutor central.
�Magn�ficas pistolas!
El rev�lver se sostiene as�.
- �As�? - Casi.
- Se quita el seguro... - �D�nde est�?
Ah� abajo.
Y luego se apunta.
La cabeza un poco m�s atr�s.
Y...
Y luego se aprieta el gatillo.
La regla m�s importante es �sta...
Permanecer tranquila y apuntar si prisas, �de acuerdo?
Perfectamente. Pero aqu� no se puede disparar.
- Bajemos al jard�n. - Vamos.
Pase usted.
�Quiere batirse aqu� o vamos al prado?
Donde quiera. No me importa mientras sea ya.
No estar� tranquila hasta que no me haya pegado un tiro.
Tiene que acertar al primer disparo.
Pong�monos de espaldas. Perd�n... As�.
Avanzaremos diez pasos cada uno...
y a la se�al, daremos la vuelta y dispararemos.
Muy bien.
- �Quiere hacer antes un ensayo? - No, no tengo miedo.
- Oir� la voz y entonces... - �Qu�?
Puede estar tranquila, disparar� al aire.
Y eso, �a qu� viene? �Por qu�?
Porque...
Tengo mis motivos.
�Ah, no! Ya es muy tarde para echarse atr�s.
- �Y si fuera yo quien tiene miedo? - �Bobadas!
- �Por qu� no quiere batirse? - Porque...
- Porque usted me gusta. - ��Que le gusto?!
�Se atreve a decirme que le gusto, canalla?
No s� si tiene raz�n o no, pero en el fondo me ha provocado usted.
Enti�ndame. �Qu� hay de malo en que me guste?
�Me gusta usted a rabiar!
M�rchese... Le odio. �Quiero matarle!
- Pues yo no. - No se le ocurra acercarse...
No es nada. Ya le dije que tuviera cuidado.
- Me he ara�ado con esa porquer�a. - D�jeme ver...
�Atr�s! �No me toque!
Tengo un t�tulo nobiliario y diez mil rublos anuales de renta.
S� disparar y tengo una cuadra con caballos magn�ficos.
- �Quiere ser mi mujer? - �Quiero batirme!
Est� bien.
- Diez pasos, �de acuerdo? - De acuerdo.
Uno, dos, tres, cuatro...
... cinco y seis.
Son las seis. �Est�s lista, querida?
Es s�lo un momentito. Ten un poco de paciencia.
No te pongas demasiado guapa.
�Est�s celoso?
�C�mo no!
D�jalo ya, osito, y... ay�dame.
No est� bien hacerse esperar en un banquete de boda.
Los Jigalov se sentir�n honrad�simos con nuestra presencia
lleguemos cuando lleguemos.
�tamelo.
Ser�s la m�s hermosa de la fiesta.
Despu�s de la novia, querido.
Estar�s m�s hermosa a�n que la novia.
�Y pensar que quer�a matarte!
�Qu� habr�a sido de m� sin ti!
D�jalo ya o te estrujo.
�Socorro! Por lo menos, d�jame respirar, oso m�o.
- No me provoques. - �Y si no...?
Si no, toma.
P�rtate bien. Si no, llegaremos tarde al banquete.
Por tu culpa... Tu culpa.
- �Gira, gira! - Es rid�culo. Como mucho, puedo pasear.
Es el baile de los novios, en nuestro honor.
- Vamos a quedar fatal. - Estoy cansado.
Es la primera y la �ltima vez que bailamos.
Por lo menos, haz como que te gusta la m�sica.
De acuerdo, est� bien.
�Y pensar que a�n no he logrado hablar de la dote con tu madre!
Mira c�mo se quieren.
�Ojal�!
Cuanto m�s enamorado est�, menos se preocupar� de la dote.
Vamos a controlar el �gape.
�Qu� impertinente!
Para quien vive de la poes�a, como usted, no est� de m�s un poco de prosa.
- Se ha acabado. - Bien, as� podremos comer algo.
�M�sica, m�sica! Seguid bailando y divert�os.
�Adelante, maestro!
�M�sica, maestro!
Mientras, podemos empezar con los entremeses.
�No, se�or!
No se toca nada hasta que no llegue el general.
Ve a la puerta a recibir a los invitados.
Tienen que llegar todav�a los Smirnov los Lomov... Ve.
Ya vale, eh.
Ve asentarte. As� aprovecho para hablar con tu madre.
�Mam�!
- �Mam�! - �Por qu� no bailas con tu mujer?
No, no... Detesto esas frivolidades.
Disculpe, me gustar�a saber...
Aquellos bonos del Estado que iba a darme como dote de Dashenka...
�Ay, qu� dolor de cabeza! Debe ser este tiempo loco.
Vaya a buscarme un vaso de agua, por favor.
- Saludos. Gracias por venir. - El honor es m�o.
- �He o�do decir que hay aqu� un general? - Claro.
- �Y d�nde est�? Quisiera hablar con �l. - A�n no ha llegado.
Perdone, pero, �hay generales en Grecia?
�Hombre, en Grecia tenemos de todo!
- Cari�o, �recuerdas a nuestro amigo Dimba? - S�, pap�.
- �Me concede un baile? - Por favor.
Gracias.
�Cielos, han invitado tambi�n a ese comerciante griego!
�Y qu� te importa!
Esta noche s�lo tengo ojos para ti. S�lo pienso en ti.
�No hab�a un banquete?
Si no tuviera tanto apetito, pensar�a a un m�s en ti.
�Qu� prosaico!
Yo, en cambio, s�lo pienso en una copa de champ�n.
�Por qu� han dejado de tocar? �M�sica, m�sica!
�Venga, a bailar!
�Bailen! �Bailen!
- Gracias, estoy cansada. - Pues sent�monos un rato.
�Qu� lata esperar!
Como es usted comadrona, estar� acostumbrada a esperar.
S�, pero no mano sobre mano.
Si no hablamos ahora, luego tendr� que irme al viaje de novios.
Excelencia, �servimos los helados con ron o con madeira?
- Con ron, naturalmente. - Usted se calla.
El ron es demasiado caro.
Con ron, s�lo el del general. El resto sin nada.
Disculpe, excelencia, pero sin nada es absurdo.
Ya sabe que hace a�os que sirvo banquetes de boda y...
S�, los sirve, pero no los paga.
Si los pagara, pensar�a como yo. Sin nada.
- Pero, excelencia, el buen nombre... - Bueno, s�rvalos con madeira.
Con madeira.
Mam�, me doy cuenta de que este banquete supone para usted un esfuerzo econ�mico...
Menos mal que se da cuenta.
- Pero la dote... - Se contabilizar� todo, no lo dude.
- ��C�mo?! - Han dejado de tocar.
Los gastos era por su cuenta, mam�.
D�jeme, �no ve que estoy ocupada?
�Qu� rara est� juventud! �Ya se han cansado de bailar?
Venga, vamos. �M�sica, m�sica, m�sica!
�Quieto! �Siempre est�s igual!
- Hay poco y tiene que comer el general. - �No se lo ir� a comer todo �l!
Pero lo tiene que ver todo.
No podemos ense�arle las botellas vac�as y los platos sucios.
- �Y cu�nto cuesta todo esto? - Luego haremos cuentas.
Si el general no viniera, podr�amos devolverlo todo.
Tiene que venir.
Le he dado a Njenin veinticinco rublos para que traiga a uno de verdad.
�Veinticinco rublos!
Y ahora, �qu� hago yo?
�Qu� situaci�n!
Perdone, �no habr� por aqu� alg�n general?
Que yo sepa, no.
�Cree que se encuentran generales tan f�cilmente como mujiks?
- Lo s�, por desgracia. - �Ha probado en el destacamento?
No me hable... Hab�a uno y se larg� anoche con quince rublos de adelanto.
- �Un robo? - Casi... Era un negocio.
�Qu� tiempos estos! Ya no se puede fiar uno ni de los generales.
- Adi�s. - Adi�s.
�Caballero!
Disc�lpeme, no soy de aqu�.
�Sabr�a decirme si habr� por aqu� oportunidad de trabajar?
No s�, no creo.
Tengo buenas referencias.
No soy ning�n harag�n.
Soy ex-capit�n de la Marina Fluvial.
Retirado. Reumatismo, �sabe?
- �Es usted oficial? - Lo era.
Y habr�a hecho carrera si el reumatismo no me lo hubiera impedido.
Fue el Volga.
"Volga, Volga..."
T� me diste los galones y t� me los quitaste.
Ya sabe...
O sea, que sin reumatismo, �hoy ser�a usted general?
No, almirante.
Ten�a todas las papeletas para serlo.
No hab�a otro como yo para llevar el barco a trav�s de las corrientes del Volga.
Y es dif�cil, eh. M�s dif�cil que por mar.
Pero sabr�a usted hacer de general.
En todo caso, almirante. Ya le he dicho que soy marino.
Bueno, almirante o general, es lo mismo.
No, se�or m�o. �Ah� quer�a yo verle!
Me gustar�a ver a un general manejarse con las escotas,
la gavia del trinquete, el contrajuanete...
�Un general con el contrajuanete!
Todo eso no me interesa. Me interesa usted.
- �Yo? - S�, usted.
Ser� usted un general magn�fico, perfecto.
- �Yo? - S�.
Ver�, no nos hemos entendido...
Le he dicho que soy ex-capit�n de Marina.
- Si no hubiera sido por el reumatismo... - �Olv�dese del reumatismo!
Es que me duele.
Ha dicho usted que no era de por aqu�.
- As� que no conoce a nadie. - No.
- Soy de Odessa y acabo de llegar. - �De Odessa?
No, no vengo de Odessa, pero como si viniese de Odessa.
- Porque Odessa... - �Perfecto!
Si busca trabajo, puedo ofrecerle algo ya mismo.
Caballero, estoy a su disposici�n. Dispuesto a todo.
Tiene que hacer usted de general.
Lo hace usted a prop�sito. Ya le he dicho que no puedo ascender.
Ser� capit�n el resto de mi vida. �Qu� general ni qu� nada!
General por una noche. Tiene que ayudarme. Debe fingirlo.
Caballero, me asombra usted.
No puedo. Mi honor de ex-capit�n del Volga...
Est� en juego el honor de una mujer.
�De una mujer?
�Grave dilema!
No s� si para un marino es m�s honorable
comprometer el honor de una mujer para salvar el propio honor,
o si es m�s honorable salvar el honor de una mujer comprometiendo el propio.
Tenga en cuenta que le esperan en un banquete.
Hay comida y bebida.
Estoy decidido.
Para un marino, el honor de una mujer es sagrado.
Vamos.
Los helados se derriten, excelencia. Hay que servirlos ya.
Por el buen nombre de mi casa.
No caso a mi hija por el buen nombre de su casa.
No serviremos los helados. Ser� un gasto menos, �no?
- No hagas escenas. Vamos a quedar fatal. - Por favor, un poco de calma.
�Nastasia! Ya estamos listos.
Llevamos esperando un buen rato. �D�nde est� el general?
- Se est� calzando. - Ya es tarde.
Poco a poco. Voy a buscarlo.
Por favor, que se d� prisa.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches.
- Disculpe el retraso. - Nada, nada. Bienvenidos.
La culpa es m�a. En la buena sociedad es signo de distinci�n llegar con retraso.
No digas tonter�as, querido. Llegar tarde es de mala educaci�n siempre.
Querida, t� no lo sabes porque siempre has vivido en el campo... Y usted lo mismo.
No se te ocurra volver a insultarme delante de la gente.
S�lo estaba puntualizando el protocolo.
A m� no tienes que puntualizarme nada. He tenido una educaci�n exquisita.
Superficial. Mi familia...
Toda tu familia sois unos maleducados.
- �Est�s insultando a mi familia? - S�.
Mi t�a...
�Cielos! Un co�ac.
- Un co�ac. - No se te ocurra hacer una escena.
- Disculpe, todav�a no se puede tocar nada. - Es que me siento mal.
Pues t�mese un vaso de agua. Si no, todos se sentir�n mal tambi�n.
- �Y todo esto? - Lo servir�n en cuanto llegue el general.
- Llegar� con un poco de retraso. - �Con retraso! �Lo has o�do?
Todas las personas importantes llegan con retraso.
�Venga, r�pido! �Es que a�n no est� listo?
- Esto no es un uniforme, es una mercer�a. - �Por qu�?
Me pregunto c�mo har�n los generales cuando tienen prisa.
Un verdadero general nunca tiene prisa.
Por eso cuando empiezan una guerra nunca se termina.
- �De qui�n es este uniforme? - De un amigo m�o.
- �General? - No, actor.
- Entonces, es un uniforme de actor, �no? - No, de general.
- �Un general que es actor? - No, un actor que hace de general.
�Es lo mismo!
�Y luego se quejan de que el ej�rcito est� en decadencia!
A m� me dan el retiro por el reumatismo y luego cogen a actores.
- Llaman. - No, son las medallas.
- �Qu� hace? - Pon�rselas. No hay general sin medallas.
No, se�or. �Eso s� que no!
Las medallas se obtienen por m�ritos. Y yo s�lo he merecido una: �sta.
Veinticinco a�os de servicio.
Veinticinco a�os de lucha contracorriente.
�Contra qu� corriente?
�C�mo que cu�l? La corriente del Volga.
Me pongo �sta.
No diga bobadas. Un general con una medalla nada m�s ser�a el hazmerre�r.
Estas medallas son de las guerras contra los turcos y los t�rtaros.
Pero yo no he hecho esas guerras.
�Es que nuestros generales s�? Se colgaron las medallas y ya est�.
Venga, no perdamos tiempo. Por una noche, no pasa nada.
Y qu�tese la pipa de la boca.
Tenga cuidado, eh. Que no se confundan con �sta.
�sta me la pongo aqu�.
As� se ve mejor.
Aqu�.
�Ya vale! He invitado a un general y no puedo comprometer mi reputaci�n...
por dar de comer a cuatro muertos de hambre.
- �Eso me incluye a m�? - �A todos! Y d�jeme en paz.
�Me ha llamado muerto de hambre!
Estoy aqu� para dar lustre a su fiestucha y usted me ha insultado.
Calma, querido. Disculpe, Nastasia...
No te disculpes. Mi mujer en mi contra... Esta burguesota...
D� gracias a Dios a su estado mental, si no...
�Lo que ha dicho! �Canalla!
- �Cielos, mis piernas! - �Es que otra vez se sienta mal?
- Es un malestar pasajero. - Ll�venlo a la otra habitaci�n.
Aqu� tenemos que recibir al general.
Abrid la puerta. Metedlo ah�.
Calma, calma.
- �Est� seguro de que la recepci�n es aqu�? - S�, segur�simo.
�Su excelencia, el general Remunov Karaulo!
- Nos hemos equivocado. - No, no.
- Est� aqu� el general. - �El general!
�El general? �D�nde est� el general?
Aqu�... Su excelencia, el general Remunov Karaulo.
- �Un general as� de peque�o? - No se compran por metros.
�ste vale much�simo.
Excelencia, perm�tame que le presente a la se�ora Nastasia Timoijevna.
- Honrad�sima - Se�ora, el honrad�simo soy yo.
Por favor, no puedo permitir que un general se rebaje a sentirse honrado.
Nada de eso, me siento honrad�simo de sentirme honrado.
Es demasiado honor para nosotros que diga que se siente honrado.
Imag�nese el honor que me hace
al decir que se sienten honrad�simos de que yo me sienta honrado.
- No... - El general es muy modesto.
Yo soy el marido.
Ah, �es usted el esposo?
Felicidades, joven. Un poco tarde, pero mejor tarde que nunca.
- �D�nde est� la novia? - Es aqu�lla, mi hija.
- �Se casa con su hija? - No, yo estoy casado.
- Entonces, �es b�gamo? - �C�mo que b�gamo!
- Ella es su mujer. - Yo soy el marido.
�Cuantos maridos!
- �Usted con qui�n se casa? - Aqu�lla es mi mujer.
Hay un poco de confusi�n. Ellos son los padres y �stos son los novios.
- ��stos? - S�.
Ya me hab�a dado cuenta.
�Simpatiqu�simos! Propongo una cosa...
En honor de los novios... vamos a comer algo.
�Un momento, se�ores! �Silencio!
El general tiene raz�n, pero antes hay que brindar.
Es verdad. �Qu� memoria la m�a!
Pero yo no puedo porque soy abstemio. As� que como cualquier cosita...
�No, no! �Un momento!
Tiene que hacer el brindis. Le est�bamos esperando.
Debe brindar, si no se ofenden.
El general consiente en hacer el brindis en honor de los novios.
Brindemos por los novios...
que hoy afrontan a una nueva vida...
al igual que el batel afronta las corrientes del Volga.
- �Bravo por el general! - �Muy bien!
- Puedo seguir. - No, es suficiente. �Todos felices?
S�, brindemos.
- Tome una copa. - Ya le he dicho que soy abstemio.
�Beba! �Es que quiere estropearlo todo?
Bueno, pues... �Felicidades!
- �Est� amargo! - �Est� amargo!
- A m� me parece que est� bien. - No, diga que est� amargo.
�Est� amargo!
- �Muy bien! - �Viva!
Disculpe, general... �Encuentra usted amargo este vodka?
Yo no. Pero ya sabe que es la tradici�n.
- �Qu� tradici�n? - �No conoce las tradiciones rusas?
Soy griego y llevo en Rusia poco tiempo.
Aqu� se dice que esta amargo hasta que los novios no se besan.
- Bonito, �eh? - Entonces, est� amargo.
Amargo...
Yo voy a comer algo porque el vodka me marea.
Por favor, general, un baile.
No, me toca a m�.
No, tu baila con el novio. Me toca a m�.
Un momento...
Un poco de respeto, pardiez. Es un general.
Eso lo que digo yo... Soy un general.
Que elija �l con qui�n quiere abrir el baile.
Yo, el primer baile...
Muchas gracias. Sab�a que me elegir�a a m�.
Apartad, apartad.
�Maldici�n, ya dec�a yo que mejor de almirante!
- Ivan Petrovic, por favor. - El sable.
Salta a la vista que es un general de primera.
Y pensar que podr�a ser yo la que estuviera entre sus brazos.
Son unos brazos normales, s�lo que con galones.
Para nosotras, las mujeres, el uniforme es como un term�metro...
Cuanto mayor es el grado, m�s sube la fiebre de la pasi�n.
Cuando les diga a mis colegas que ha venido un general a la boda, se morir�n de envidia.
- S�lo piensas en eso. - No, tambi�n pienso en la dote, querida.
�C�mo me gustar�a que estuviera aqu� Ivan!
- �Te apetece bailar? - No, discutir.
Cuando estemos solos le dir� dos cositas.
Con los aires que se da y luego... en nuestra boda no hubo un general.
Gracias, general. No olvidar� este baile en toda mi vida.
- Yo tampoco. - �Est� casado?
�Yo?! �No sabe que un marino jam�s se cansa?
Vean...
�Qu� tienen que ver los marinos, excelencia? Usted es general, �no?
S�, soy un general. Por eso lo dec�a...
"Los marinos jam�s se cansan".
Pero yo soy general y por eso estoy rendido.
Querido general, igual ha abusado usted un poco de su f�sico...
- Descansemos un poco. - Descansemos.
�Payaso! Recuerde que es un general.
�Y qu� tiene que hacer un general?
Un general tiene que hacer el general y punto.
- �Comen los generales? - �No!
Querido general, despu�s de un baile hace falta un poco de vodka, �no?
- �Usted cree? - Claro.
- �Beben los generales? - Beben.
- El general es un bromista. - Soy un bromista.
Me alegro de que hayas encontrado un buen marido.
Y por buen marido entiendo una persona instruida y no un cazadotes.
Disculpe, �es una alusi�n?
No, todos saben que me he casado por amor.
Por otra parte, la dote de Dashenka es realmente despreciable.
�Eso s� que no!
Mil rublos contantes y sonantes, tres ajuares, la cama, todos los muebles...
General, apelo a usted.
�Le parece que la dote de Dashenka sea despreciable?
�Para nada! Aunque no haya visto el ajuar, me parece...
Ya han o�do al general.
Y si sab�a que Maximovich era un cazadotes, �por qu� no lo dijo de inmediato?
Entonces, �usted le cree? Muchas gracias.
- Yo no he dicho que fuera un cazadotes. - S�, s�, s�.
�Basta!
Ahora me toca hablar a m�, que para eso soy general.
En mi opini�n, a usted la dote no le importa nada.
S�, era s�lo una cuesti�n de principios, general.
En eso ha cumplido usted con su deber como yo cumplo con el m�o.
Mire...
- Veinticinco a�os de servicio. - Preciosa.
�Ve?
- Y usted, �a qu� se dedica? - Soy telegrafista.
�Telegrafista! En tierra.
A ver, ens��eme qu� sabe hacer.
- Aqu� no se puede. - No se puede...
Pues transmita con la boca.
Ti-ti, ta-ta-ta, ta-ta, ti-ti...
- �Qu� est� haciendo? - Hace ti-ti, ta-ta.
- General... - �Silencio! �Est� transmitiendo!
Ponga atenci�n.
General, vamos a tomar algo.
Es que me da risa.
�Qu� hace falta para hacer ta-ta-ta, ta-ta?
Perdone, tengo que hacer unas se�ales.
Vean, caballeros, c�mo se hace en el Volga.
Disculpe, general, pero...
�Estese quietecita y ponga atenci�n!
Usted, venga aqu� y mire.
�Qu� he transmitido?
No conozco las se�ales de la Marina.
Ya me lo imaginaba.
�Ustedes, vengan aqu�! Vengan.
�Sabe qu� significa gaviero y foque? �Y contrafoque?
�C�mo voy a saberlo! Pero conozco...
�Silencio, que aqu� no hay nadie que conozca el Volga mejor que yo!
Si no estuviera yo aqu�, este batel se iba al fondo.
Pero, �qu� batel?
No haga preguntas.
No haga preguntas porque el principal deber de un buen batelero
es obedecer sin rechistar.
Vuelva a lo alto de la cofa. Adelante la tripulaci�n.
Atenci�n... �Media vuelta!
Y ahora...
Esc�chenme... Tenga.
Supongamos que el batel recibe el viento de la izquierda...
Dame esto. Anda por ah�.
Se hace as�... Venga, contramaestre.
- �Es a m�? - S�.
- Tome el tim�n. - A sus �rdenes.
- Vire a la derecha. - A la derecha, s�.
- �A d�nde? - A la derecha.
�Tripulaci�n, a sus puestos de maniobra!
Usted, trepe a la cofa del trinquete y d�game de d�nde sopla el viento.
Venga.
- T�, a las velas. - Pero, general...
�Silencio!
�Se amotinan? �Los mando a todos a la corte marcial!
- �A las velas! - S�.
��stas son las velas!
�No confundir el foque con el contrafoque!
- �Mi general! - �Qu� pasa?
Aqu� no hay viento.
Tienes raz�n, hay calmachicha.
�Soltad las drizas!
�Izad todas las velas! �Foque y contrafoque!
�Orza el aparejo!
�El barco encalla!
�A sus puestos de maniobra!
�Arriad las velas!
�Cielos! �Qu� es esto? �El mar! �Los peces!
�Cielos, me han embarcado! �Me han embarcado!
�Ay�dame, t�a! �Salvadme, marineros!
�Dios m�o!
Los peces...
�A la vela mayor!
�La verga de la gavia a sotavento!
- �En Grecia tambi�n hay tempestades? - Hombre, en Grecia tenemos de todo.
�La mayor a sotavento!
No comprendo... �Qu� est�n haciendo?
Izar las velas del trinquete.
- S�, las velas... - �Es un juego de sociedad?
- S�, de sociedad. - Yo tambi�n quiero participar.
�Gaviero del trinquete! �Qu� viento tenemos?
Mistral, excelencia. Rolando a lebeche.
�Ah, lebeche!
�Soltad el sobrejuanete!
Disculpe, general.
�Una aver�a?
Acabo de llegar y no conozco el juego.
Con su permiso, lvan Vasilievich Lomov.
Pres�ntese al contramaestre.
- �Al contramaestre? - Al contramaestre.
�Y qui�n es?
Est� en el barco, �y no sabe qui�n es el contramaestre?
�En un barco?
�Contramaestre! Pres�ntese a �l.
- �Es �l el contramaestre? - �Largad la escota!
Puede que conociera a mi t�a. Mi t�a conoc�a a todos los generales.
- �Su t�a? �Navegaba su t�a? - �Que si navegaba mi t�a!
Si no navegaba, �le parece el momento para hablar de su t�a?
- �Que si me parece! - �Es usted un inconsciente!
A lo mejor no me ha o�do. Soy lvan Vasilievich Lomov.
�Basta! �Le he o�do!
- �Pero en el mar todos son iguales! - �Todos iguales!
- �Largad la escota! - Largad...
�Eso lo digo yo y usted se calla! �Adelante!
�Es que no se ha enterado? �Ha tenido usted meningitis?
�Por qu�? �Se me nota?
�Y yo qu� s�!
- �Qu� broma es �sta? - Tranquilo.
Ha insultado a mis meninges. �No puede insultarme!
- Si �l es general, yo soy un caballero. - Contramaestre, p�ngale grilletes.
- General, es un amigo. - �Obedezca!
- No puede insultar a mi marido. - Me parece que est� exagerando, general.
�Est� usted borracho!
General, la cena est� lista.
�Y se pone a pensar ahora en la cena?
�Gordinflona!
Ser� usted general, pero es un maleducado.
�Qu� general ni qu� nada! Soy capit�n fluvial.
No, es que est� borracho.
Borracho, puede... pero de general, nada.
- Y usted lo sabe perfectamente. - �Yo?
Ha sido �l quien me ha dicho que hiciera de general.
No es general, �y se atreve a insultar a un caballero?
Estoy dispuesto a batirme en duelo.
- Yo no. - �S�!
Si no es general, devu�lvame los veinticinco rublos.
En mi vida he tenido veinticinco rublos. Se lo juro por mis medallas.
�Ha profanado las medallas! �Arr�nquenselas!
�Me ha robado veinticinco rublos de la dote!
- �Brib�n! - �Yo no he robado nada!
�sa medalla es m�a. �Veinticinco a�os de servicio!
- Me ha insultado. - �Estafador!
�General de pacotilla!
- �Muy bien! - �Mi medalla! �Sinverg�enza!
�Sinverg�enza lo ser� usted!
�Vivan los novios!
�Felicidades!
Se ha perdido.
Se ha perdido mi medalla.
Veinticinco a�os de servicio, tirados por la borda.
Mi pasado...
Mis recuerdos.
Todo lo que ten�a.
No hay derecho.
Se�ores, la cena est� lista.
�Eh! �D�nde est�n mis veinticinco rublos?
�Merece la pena hablar de esas bagatelas? �Vivan los novios!
Egregias damas y egregios caballeros...
En este d�a... llam�moslo, hodierno...
�No os comprendo!
Sois un mont�n, os hab�is casado, sois felices...
Y me hab�is arrebatado la �nica compa�era de mi vida.
Me hab�is arrebatado mi medalla.
Mi medalla...
�Mi medalla!
La he encontrado. �Veinticinco a�os!
La he encon... Se�ores, la encontr�.
S�, pelillos a la mar.
Y perd�n...
Perd�n, cuando uno pierde una medalla...
siempre habla de m�s.
O de menos.
Ahora...
Ahora no soy m�s que capit�n de la Marina Fluvial.
�Qu� tarde se nos ha hecho! Ya es de noche.
Esperemos que los novios no se hayan ido.
Podemos ir un poco m�s deprisa.
- Luca, m�s r�pido, por favor. - A mandar.
Para, Luca. Para un momento.
Ya te dije que se nos iba a hacer tarde.
Mira.
Ya se marchan los novios.
- �Eres feliz, cari�o? - Todav�a no lo s�, mama�ta.
�C�mo! Despu�s de lo que me he gastado en la boda, �y no lo sabes todav�a?
- Los gastos y los da�os, a mi suegra. - A ver si hay suerte.
Nastasia, besa a tu yerno.
P�rtate bien.
Vamos, no hay que hacer esperar a una reci�n casada joven.
�Vivan los novios!
Buen viaje, cari�o.
Mam�, acu�rdese de los bonos.
- En Grecia, �tienen bonos del Tesoro? - Hombre, en Grecia tenemos de todo.
Mejor que no nos vean.
Ma�ana inventaremos una excusa.
- Ya es hora de irse a casa, �no? - Gracias por venir.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches. - Gracias de nuevo, querida.
�Vania, el coche!
- �No me sentar� mal...? - �Qu�?
- �Ir en coche? - �Por qu� iba a sentarte mal?
- Nunca te enteras de nada. - �Qu� tengo que entender?
Cuando a una mujer le sienta mal ir en coche quiere decir que...
�Nada, que no te enteras!
O sea, que t�...
- �Es que voy a ser padre? - �S�!
�Por fin lo has comprendido!
�Qu� pasa, chicos? �Vamos!
Venga...
�Magn�fico! Le pondremos el nombre de mi abuelo... Igor.
�Y qu� pinta tu abuelo en esto? El nombre lo elegir� yo.
- Es mi hijo. - Es m�s m�o que tuyo.
Lo llamar� Andrea.
O lleva el nombre de mi abuelo o lo repudio.
- �Lo llamar� Andrea! - �Igor!
- �Andrea! - �Igor!
- �Andrea! - Chicos, es in�til que discut�is.
Se llamar� Stefan, como yo.
- �Igor! - �Andrea!
- Gracias. - Gracias a usted, excelencia.
- �Cu�ndo puedo volver? - �Qu� mezquino!
Se casan dos j�venes y usted s�lo piensa en el dinero.
Tiempo habr�.
�Qu� te ocurre?
- Casi me emociono. - �Por qu�?
Imag�nate a los reci�n casados...
En el fondo, el matrimonio... es lo mejor que hay.
Luca, a casa.
F I N
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