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,
veintiocho elefantes>,
-¿Y, cuánto hice? -Cinco elefantes.
-¡Eh! ¿Cómo, tan poco? -Creo que tenés que practicar más, Coquito.
-No me digas Coquito. -Bueno, Cocote.
-¿A ver vos? -No, chabón, yo no.
-Dale, no seas cagón. -No, no quiero.
[Piar de pájaros]
[Risas] ¿Qué hace?
-Es un personaje tu viejo. -Sí, es así.
[Voz de niña]
¡Maxi!
¿Y a esa qué le pasa?
¡Dale Maximiliano, decile!
Dice si querés ser su novio.
-¿Cómo? -Eso.
-¿Cuántos años tiene? -Y, es chiquita.
Aparte yo le dije que vos te vas y me la tengo que aguantar yo.
-¿Quién dijo que me voy? -Ah, ¿no te vas nada?
No... Ahora cuando venga mi mamá
capaz que se arregla con mi papá y nos quedamos todos acá.
-¿Tu vieja va a volver con tu papá? -Sí, ¿por qué no?
Bueno. Ya fue.
¡Pa, mirá!
[Zambullida]
-Bien el pibe, ¿eh? ¡Eso! -¿Viste? Te dije que sabía manejar.
¡Muy bien! iUy!
¿Qué pasó? [Auto se detiene]
[Riendo] -¿Se apagó? -¿Arranco de vuelta?
No, esperá un poquito que... Dejalo descansar.
[Piar de aves] Escuchá qué lindo.
[Zumbido de mosca. Palmada]
-¿Va a llover? -No.
[Continúa fuerte piar de aves]
¿Viste eso?
¿Y allá hay pájaros? Eh? ¿Hay pájaros allá?
¿Qué tal con la flaca? ¿Pasan lindo?
-¿Con mamá? -Sí.
Sí. Un poco aburrido, pero la pasamos bien.
Y, bue... No vas a comparar ¿no?
Nada que ver.
-Mirá. Tomá. -No...
Sí.
Lo tenía encanutado, ¿eh?
Qué lindo, mirá.
-¿Se lo sacaste vos? -No, ella te lo dio.
-¿Ella? -Sí, ella te lo dio.
-¿Sí? Está en buenita? -Siempre fue buenita.
Si vos decís...
Escuchá: "El capitán,
perseguido por el deseo de vengarse ferozmente de la ballena blanca,
dormía con los puños crispados
y ya no le extrañaba al despertar
que sus propias uñas se hubiesen hundido
hasta hacer brotar sangre de las palmas de sus manos."
¿Viste?
Que el tipo estaba loco,
obsesionado, ¿no? Estaba obsesionado con esa ballena
y ya no se daba cuenta de que se estaba lastimando.
Qué loco, ¿no?
Re-loco estaba. ¿Te gusta?
Muy bueno. Me lo leí en dos noches.
Rápido...
¿Qué sos, Einstein?
[Suena "Canción de amor", De Lisandro Aristimunio.]
-¡Estás re-viejo, te re-gané! -¿Por qué cruzaste el semáforo en rojo?
¿Eh? Te voy a mandar la multa a vos. Tomá.
A vos te la voy a cobrar.
¿El abuelo? ¿Cómo anda de la pierna?
Y ahí, más o menos. Le cuesta caminar, ¿viste? Le duele.
-Pobre. -¿Eh?
-Pobre. -Sí.
-¿Y este? -Ese está con explosiones.
Hay que cambiarle los platinos.
¿Y? No vas a cocinar?
Es que tengo cocinera ahora.
¿Quién?
Una que está... que está pasando.
-Le alquilé tu cuarto. -Ah, ¿y yo?
No sé.
Quizás un lugarcito en lo del abuelo te hacemos, ¿no?
Mañana cocinás vos, ¿eh?
[Risa femenina]
Permiso.
Pasá, pasá.
[Continúa riéndose]
¿Vos cocinaste?
Es muy gracioso este.
No es gracioso, es de aventuras.
No sos tan chiquito.
Y, ya sé manejar.
¿Y esto?
Son mías.
Perdoná, estaba muy aburrida.
-¿Ya terminaste? -Casi.
¿Cuándo empezaste?
Hace tres días.
Me traje poca ropa.
No te la puedo prestar, me la regaló mi padrino.
Bueno.
Sos lindo.
-¿Cómo te llamás? -Kimey.
¿Qué significa?
Y, no sé. Habría que averiguarlo...
¿Vamos, que ya está la comida?
Ahí me quedó todo estirado. Ahí.
Porque se me quedó abajo de un... entre el auto y la botella.
-Ah, ¿con la botella fue? -Sí, entre el auto y la botella.
Hasta que vino un amigo con el cricket y... y me lo levantó.
-Te quedó medio mocho. -No, sí... [Ríe]
-Sí... -Y cuando vino con el cricket
metió el cricket abajo y...
[Hace un ruido para asustarla. Kimey grita.]
[Riéndose] Pelotudo...
[Continúa riéndose] Me asustaste...
-¿Te lavaste? ¿Te lavaste las manos? -Sí.
-Vos estás bien? -Sí.
-Entonces ahí le quedó ahí como más... -¿Qué es?
Tarta de la reina. Una receta de mi abuela.
No, no me gusta la espinaca.
Coco...
Dale, no rompas, dale.
No me gusta.
La mía no la probaste nunca.
¿Cuál es tu plato favorito?
-Pizza. -¿Pizza? La próxima te hago.
-¿Sabés? -Sí. Es re-fácil.
A mi mamá le sale muy rica. ¿O no, pa?
Sí.
Le pone mucho tomate.
-Mucho tomate. -No...
¿A ver? Abrí...
-No, no quiero. -¡Dale, abrí!
-No quiero. -Dale, vamos, es chiquito, dale.
No... No soy un nene.
Ah, bueno... Abra, señor, vamos...
¡Vamos, dale! Probala...
No te gusta, no la comés.
¿Y, qué tal?
No está mal, pero no me gusta.
Es lo que hay.
No, si es lo que hay...
¿Y hasta cuándo te quedás?
Recién llegué.
¿Hasta cuándo te quedás vos?
Todavía no sé.
¿Qué hacés?
-Nada. -Te va matar tu viejo.
No creo.
¿Y, te gusta la novia de tu viejo?
La que está en tu casa.
-¿Kimey? -Sí.
-No es la novia. -Igual, pero está buena, ¿viste?
Me vas a decir que no le das.
No...
No está mal, pero...
No me gusta.
¿Querés?
Bueno.
-¿Tenés fuego? -Así está bien.
No se puede fumar acá.
-¿Y esa? -No la conozco.
¿Por?
Porque te van a reventar los purlmones.
-¿Los purlmones? -Sí, los purlmones.
¿Cuál es tu plato favorito?
-Albóndigas con puré. -¿Tarta de espinaca?
Puaj, qué asco.
Vos porque no probaste la de Kimey. Es riquísima.
-Después te voy a llevar para que la pruebes. -Dale.
Tomá.
¿Qué?
-¿Y esto? -Es para la energía.
-¿Para la energía? -Sí.
-¿Pensaste en lo que te pregunté? -¿Qué cosa?
Si querés que seamos novios.
Ah, eso... No, no lo pensé.
-¿Y para cuándo necesitás la respuesta? -Sos raro.
-¿A ver? -No.
-¿Qué? Se la voy a dar. -¿Qué tiene?
No tenés que dejar que nadie la toque.
-¿Por? -Y, porque se va la energía.
Sos rara.
Yo me voy al río, tengo un calor...
Voy a ver si llueve.
-Me gusta tu amigo. -Sí, se nota.
Pero igual yo no te lo recomiendo, no.
-¿Por? -Porque es muy grande para vos, no se puede.
[Música]
[Kimey tararea]
[Kimey ríe]
[Conversación indistinta]
[Termina la música]
Y vos, Coco, ¿sabés bailar?
-Folklore. -¿Eh? -Folklore.
¿Folklore bailás?
Mirá. [Zapateo]
¡Esa!
¡Bien!
Coco.
[Imita sonido de aplauso]
-¿A ver? A ver? ¡Dale! -Pan comido.
[Risas]
[Zapateo]
¡Esa!
[Grito de triunfo. Risas]
[Aplausos] Hermoso.
Estás para Cosquín, ¿eh? Mirá.
Gracias, gracias.
¿Y?
-Perdón. -No, pasá, pasá, pasá.
Ya termino.
-¿Este es tuyo? -Sí.
-Igual no lo iba a usar. -No sabía que era tuyo.
No tengo nada, ¿eh?
Eso es de mi mamá, no te lo puedo prestar.
¿Por?
Porque cuando venga se va a enojar.
OK.
-¿Qué mirás? -Nada.
¿De dónde sos?
Mi papá era de acá.
¿Y él cómo se llama?
-No, falleció. -Perdón.
Hace poquito.
No pasa nada igual.
-¿Estás seguro que ya te habías afeitado antes? -Sí, un montón.
¿Qué pasa? ¿Estamos con pesadillas?
-Sí, un poco. -Vení.
Acostate ahí.
-Esto es lo de la firma y eso. -Ah, sí, después lo miro.
-¿Te pusiste mi perfume? -Un poco.
Igual si no querés, no firmes nada.
Y... Hay que negociar, ¿no?
Obvio.
¿Te acordás de Las Grutas?
Linda, ¿eh?
Re-linda...
Qué cagazo se agarró...
Me parece que anda con ganas de volver.
No creo.
Si vos le decís vuelve.
¿Vos decís?
Extraña mucho.
No sé...
Es que...
Medio complicada la flaca, no sé...
-Pero es linda. -Sí.
Muy linda.
-¿Y vos? -¿Qué?
-¿Una chica? Eh? -No, nada.
¿Nada, nada?
Che...
Tenés que conseguirte una.
Tengo una punta, pero no sé bien cómo...
Tenés que aprender a chamuyar.
¿Me enseñás?
Una anécdota...
que las atrape, ¿entendés?
Pero no sé ninguna yo.
¿Cómo que no? ¿La de la balsa?
-Más o menos. -¿Más o menos?
-Mirá, vos hacé de la chica y yo te la chamuyo. -Ni en pedo.
Dale. Dale, hacé de la chica.
-¿A ver? -Así, que sea...
-Que sea así como complicada, ¿eh? -Bueno.
Muy difícil, ¿sí? Sí?
-Hola, linda. -No le puedo decir "hola linda".
¿Por qué no?
Shh. Aprendé. Escuchá y aprendé.
Hola, Noe...
Qué lindo día, ¿no?
No sé, medio que va a llover.
¿Querés que te cuente algo?
El aire es libre.
¿Viste que...
allá había antes una balsa que cruzaba por el río?
-Ajá... -Bueno, un día...
la balsa llevaba un camión.
En el camión iban...
siete chicos arriba.
Pero el chofer andaba medio borracho, ¿no? Y...
Arrancó...
Arrancó sin darse cuenta que todavía no había llegado a la otra orilla.
¿Y?
Pausa.
Fundamental las pausas.
El camión se fue para el fondo del río y...
Se ahogaron todos los chicos. [Grita para asustarlo]
En ese momento...
-ella se muere de ganas de abrazarte. -Y ahí la abrazo.
¡No! ¿Sos loco? No...
No... Esperás. Tranquilo.
Se acerca...
Ella te abraza,
y ahí...
Beso.
-¿Vos decís que funciona? -Más vale.
¿Quién te lo enseñó?
Los años.
[Coco y Kimey]
¡Es-ca-lo-frí-os!
-¿Querés que te cuente una anécdota? -¿Una...?
-Anécdota. -Ah, ¿sabés una anécdota?
-Sí. -Bueno, dale, contame.
Un día, iban como siete chicos...
Cruzaron este río, porque no había puente.
En un camión arriba de la balsa...
Y el chofer estaba borracho.
Y entonces...
¿Por qué me estás contando esto?
-¿Eh? -¿Querés que te abrace?
Ayer fui al cementerio, ¿sabés?
Estaban los siete ahí, en círculo.
Tenían flores frescas.
¿Te gustan?
[Teclea]
[Zapateo]
-¿Querés? -Dale.
-¿Solo o en las rocas? -Así está bien.
Está re-fuerte esto.
-Es del bueno. -Tomá.
Se re-zarpó la mina. Me tiraba besos,
se sacó el ñocorpi...
[Ríe] Qué zarpada la mina.
La tengo muerta.
Si vos decís.
Mirá, vení.
Mirá.
Mirá.
Esta es tu novia.
Mirá, esta...
Esta es mi novia.
Qué vas a tener novia vos, encima es horrible.
Esa es la mía.
[Chistido y ruido de beso]
¿Dónde se fue?
Qué levante, Coquito...
Es el cortecito este que te hiciste.
-No, ¿qué corte? Mirá, olé. -¿Qué?
-Olé, si todavía lo tengo. -¿A ver?
-¿Y eso qué es? -El perfume de mi viejo.
Es tan fuerte que lo siente desde allá. [Risas]
-¿Me prestás la remera? -No, ni en pedo.
Dale, dale, no seas rata.
-¿Me la prestás en serio? -¿Hasta cuándo?
-No sé, ¿hasta cuándo me la prestás? -Hasta mañana y nada más.
Bueno, dale.
¿Y? Cómo me queda?
-La tenés que probar con alguna chica. -Sí.
Igual tengo un lío...
No sé cuál elegir.
Tenés que ir al psicólogo, Coquito. Las chicas te tienen mal, me parece.
Hola bombón. Me sobra una bici, ¿te querés subir?
Dame... medio kilo de...
No, dame un pollo.
-Un yopo. -Ese que está ahí.
¿Qué más, nene?
Y unos cinco chorizos.
-¿Cómo andan tus cosas? -Bien.
Te veo... Te veo medio... [Hace un sonido]
-No. -¿No?
¿Qué más?
Ahí mi amigo Maxi, necesita...
-Consejo. -¿Cómo qué?
-No sé... del amor. -¿Qué quiere saber?
¿Alguna vez vos estuviste enamorado?
Y sí. Sí, me enamoré, sí.
Pero...
Se fue así sin... Sin decir nada, se fue, de pronto así nomás se fue.
Y me quedé... Me quedé solo.
No te enamorás todos los días.
No... Podés picotear, pero enamorarte...
Vos me parece que andás en algo raro.
No, de verdad.
Che, esa... La Kimey esa,
¿está parando en tu casa?
Sí, ¿por qué?
No sé. La veo media... Media rara la veo.
-Pero es linda. -Y bueno, ¿sabés qué?
Las lindas a veces son las peores.
Pero por las dudas tené cuidado.
-No andés enamorándote a lo loco. -Yo no.
-¿Lo dejamos acá? -Sí.
-¿Qué más? -No, eso solo.
-Esto cuánto sale? -Treinta pesos.
-¿Me lo anotás en la libreta? -Cómo no.
-Llevate de mi consejo. -Gracias.
-Chau. -Chau.
[Tractor]
-¿Y qué vamos a hacer? -¿Con qué?
-Con Kimey. -¿Qué querés que haga?
Cuando venga mamá se va a enojar.
¿Y?
¿Qué hago con eso?
Ah, ya sé... ¿Y si la ponemos en una fosa, la enterramos ahí en la fosa?
-Estaría... -Está bueno, ¿no? Te gusta?
[Celular zumbando]
Mirá, hablando de... de Roma.
-No, atendé vos. -No, vos. Es para vos. Dale.
Hola, ma.
¿Cómo estás?
Eh... no tenía batería.
Sí. Estamos haciendo un asado con papá.
No, no...
Tiene... verdura, ensalada...
y de postre unas frutas.
Sí, bien completo.
Bueno. Pará que le pregunto a papá.
Papi...
¿Mamá puede venir el sábado?
No, el sábado no.
El lunes dije. ¿No habíamos dicho el lunes?
Bueno, el lunes.
Dale.
Hola.
Sí, el sábado está bien.
Bueno, ¿tipo qué hora?
Bueno, él te manda uno.
Chau.
Te manda un beso mamá.
Un beso así grande, grande.
-¿Te querés ir antes? -No, ¿por qué?
¿Por qué? Porque le dijiste eso a mamá.
Pero... viene el sábado y se queda hasta el fin de semana que viene.
No, no. No se va a quedar.
No se va a quedar. Va a venir el sábado y se van a ir el sábado.
A mamá le gusta acá, se va a quedar.
¿Cómo va, muchachitos?
-¿Qué tal? -Bien...
Por fin, ¿eh? Estábamos acá con la garganta seca ya.
-Bueno, vine a salvarlos, ¿viste? -Sí...
-Qué hacías? -¿Querés?
¿Cómo va eso?
Y acá. Despacito, va queriendo.
¡No, van por el fuego nomás!
¿Por qué no lo ayudás a tu papá, eh?
Que parece que no puede.
-No te pongas en hincha, ¿eh? -Hincha? Tengo hambre.
-No me pongo en hincha. -No te pongás en hincha.
Si no lo hago yo el asado... Dame un pan.
Agarralo... Agarrá el pancito.
¿Puedo tomar?
Sí, pero no te hagás el piola, ¿eh?
No te hagás el Humphrey Bogart.
Me hace ruido la panza.
-Sí, tu papá nos va a matar de hambre. -Decile que espere a la pancita.
¡Tengo hambre! ¿Falta mucho?
El sábado vas a conocer a mi mamá.
Vas a ver lo linda que es.
Ah, ¿sí?
-¿Más linda que yo? -¡Puf! Es mi mamá.
Pollera.
Bueno, ¿entonces? ¿Falta mucho para eso?
¿Por qué no van al río?
Que creo que llueve por allá...
-Está lloviendo, ¿sabían? -Nos están echando, che...
[Piar de aves]
[Risas]
¿Y pescaste algo?
Ja-ja.
Che, ¿qué hace tu mamá?
No...
Pinta, hace cuadros, de...
de paisajes, de situaciones de la vida...
¿Y de qué trabaja?
-No, de eso. De eso. -¿Ah, sí? Qué lindo...
Una vez hizo una exposición acá
y no vendió ninguno, pobre.
Y no, y quién le va a comprar acá...
Está linda el agua.
¿Y vive de eso nomás?
Con lo que vende afuera,
igual se puede venir a vivir acá.
Es mucho más lindo acá, no vas a comparar.
Vos sos lindo.
Vos no estás mal, ¿eh? Un poco viejita.
-¿Qué? Un poco qué, enano maldito? -Mentira, mentira.
¿Un poco qué, dimi?
-¿Dimi? Por qué dimi? -Por diminuto.
-Tengo la misma altura que vos. -Sos así.
Tenés el doble de mi edad y tengo la misma altura que vos.
-No tengo el doble de tu edad. -Casi.
Una dama no revela nunca su edad.
-¿Qué? -Una dama no revela nunca su edad.
-¿Y novia tenés? -No.
¿Por qué?
No, es difícil, lo del chamuyo y todo eso.
-No es tan difícil. -Para vos.
Puede ser.
¿Y vos sabés dar besos?
Puf, soy una campeona, no sabés los besos que doy.
-¿Cuál sabés? -¿Cómo cuál?
-Mi papá me enseñó uno. Es así. -A ver...
¡Wow!
¡Qué romántico eso!
Qué lindo.
Igual, si me preguntás a mí...
Yo le agregaría como... un poco más...
¿Más qué?
Como más parecido a las novelas, ¿viste?
-¿Cómo? Cómo? A ver... -Como...
-¿Te muestro? -¿A ver?
Así. Con toda la boca.
-¿Qué? -No... no sé.
-¿Te da vergüenza? -Para mí que no.
El que me enseñó mi papá está bien. Queda mejor.
Tenés que practicar.
¿Será profundo acá?
¿Me tiro?
Cualquier cosa te tirás a rescatarme, ¿eh?
¡Es re-bajito! [Ríe]
¿Qué onda?
Mirá el espectáculo que tenemos.
¿Qué hace?
Linda, ¿eh?
A ver cuándo te conseguís una así.
Estoy en eso.
¡Esa, campeón!
¿Así que andás de levante?
Algo así.
-¿Y? -¿Qué?
-¿Linda? -Y, sí, obvio.
Obvio, obvio.
¿Y entonces, che?
-¿De dónde es? -Tomá.
¿De dónde es? Eh?
[Golpes en el vidrio] Llamala.
¿Qué pasa?
¿No piensan trabajar ustedes? Che...
Y si ya está eso. Ya está casi cocinado, ¿eh?
Faltan las tapas de válvula y...
le damos arranque. [Ríe]
Qué le van a dar arranque ustedes dos. Manga de vagos.
[Sonido de golpes, exclamaciones]
-¿Qué pasa? -Ya está. Ya está...
¿Listo? Pará, pará...
[Susurrando] -Acá en esta casa... -Sí...
vivía el coronel... Coronel Maldonado.
-¿Ese quién era? -Era un señor que tenía un sótano acá abajo.
Sí, abajo de esta pieza.
-Que solo solía llegar en aquellos tiempos... -Sí.
Y ahora cuando lo descubrieron...
encontraron sangre, cuchillos...
-¿Ahí abajo? -Sí.
Y firma, y había cadáveres
de chicos y de personas, firmados por él.
Y les ponía que las había matado ahí abajo a todas esas.
[Hace un sonido para asustarlo]
Pará, pará.
-Cambiando de tema, ¿no? -Te arrugaste todo.
No, no, cambiando de tema.
¿Te chapaste a la chica esa en el canal al final, a la minita?
Apenas... [Hace sonido de besos]
-¿Le tocaste las tetas así, todo? -No, no, no.
-¿No? Qué era como...? -Más tranquilo, así.
¿Tipo muy amoroso? Agarrada de la cintura y besito a besito?
Para mí que quiere que le haga el novio.
Y, obvio.
Ah, tengo un consejo para darte. Vení, ayudame a parar.
Vení, vení...
-Si vos querés que una chica sea tu novia... -Sí.
Te lo aseguro y sirve bastante...
-Le tenés que regalar bombones. -¡Buena! ¿Quién te lo dijo?
Mi tío. Me lo enseñó a mí.
¿Y la plata de los bombones de dónde la saco?
Yo te presto después. No te hagas drama.
O le pido a mi viejo.
Pero te va a funcionar en serio.
Vamos a ver, si no me funciona...
[Ladridos]
-¿Quién es? -No sé.
Ah, ¿vos le dijiste que estábamos acá?
Mirá.
No, yo no le dije nada.
¿Por qué no vas a verla?
-Dale, hace el esfuerzo y andá a verla, zapato. -Bueno.
[Hace un ruido para asustarla]
Qué enchastre que hiciste con los tomates.
-¿Te sale? -¿Qué, malabares?
Sí.
Qué bien que te salen, payaso.
-Le faltaron poner esa materia. -Sí, me voy a quejar.
Le voy a decir a la directora que me ponga esa materia.
¿Querés que te cuente una anécdota,
la de un borracho?
-La de la balsa. -Sí, esa.
-Yo... -Sí, decime.
Una vez fui al río...
y vi la camioneta debajo del agua.
Yo aguanto bastante...
y fui al fondo... y vi...
la cara pálida de los siete nenes.
Me miraban como fantasmas...
[Hace un ruido para asustarlo]
-No me dio miedo. -No, te re-asustaste.
[Bocinazos]
¡Vamos!
¡Agarrate!
¡Mirá!
-¡Sacá las manos así! -¿Qué?
¡Sacá las manos así!
[Sonido de avión acercándose]
Cuando pase el ala hay que agacharse. Si no, nos pega.
Hijo de puta...
-¿Viste la chacra ahí de la Dulcinea? -Sí.
Ahí me dijeron.
-¿Qué te dijeron? -Y, que me... Para trabajar.
Me dan un cuarto, un cuarto ahí al fondo...
Así que...
Creo que voy a agarrar.
¿Y la casa?
¿No te acordás de los papeles?
Sí, los leí, pero no entendí mucho.
Es que...
Mamá quiere vender la casa, ¿entendés?
Está el abogado, que ya avanzó con todo, y...
Y bueno, hay que venderla.
-Hay que venderla la casa. -Pero si es del abuelo.
No, porque se la compramos al abuelo.
Es así. Hay cosas que papá no hizo tan bien, ¿entendés?
Con mamá. Y...
A veces uno elige algo y se equivoca, ¿entendés?
No creo que mamá la venda.
Está sensible, llora.
Y hay cosas por las que llora, ¿no?
Está rico esto.
Qué cocinero, ¿eh?
¿Te puedo dar un consejo?
¿Vos a mí, me vas a dar un consejo?
Sí, ¿por qué no?
Dale, dale, ¿a ver?
Tenés que conseguirte compañía, es más fácil.
¿Me das 30 pesos?
Sos un chanta, ¿eh? ¡Sos un chanta!
¡Aprendiste re-bien a chamuyar!
10...
12...
14...
24...
y 25. Tomá.
Gracias.
-En cuanto pueda te lo devuelvo. -No te hagas drama.
No me tenés que devolver nada. Te la regalo.
-¿Estás seguro? -Sí, sí.
-Segurísimo? -Sí.
Bueno, gracias.
-¿Y, ya elegiste? -No, no sé cuál elegir.
-¿Vos cuál me recomendás? -Y no sé. Son tus gustos.
-¿Querés que te acompañe? -No.
-Buenos días, Lela. -Buenos días, Coco. ¿Cómo andás?
-Bien. -¿Qué precisás?
Dame bombones. De dulce de leche y de licor, ¿eh?
-¿Bombones? Cuántos? -Una cajita.
Bueno. Ahí te los doy.
[Gemidos de placer]
¡Coco!
¡Coco! ¿No le gustaron los bombones?
¡Esperame, Coco!
¡Coco!
Es una hija de puta.
Al final son todas iguales.
¿Querés?
Dale.
Cómo te cagó la mina, ¿eh?
Uno confía...
y después... Que me venga a buscar.
No, ni en pedo, yo estoy en otra.
Hija de puta...
No sé qué les pasa a las minas, están todas chapitas mal.
Chau Choele,
chau minitas,
ya fue.
Me tendría que haber traído los bombones, tengo un hambre...
No las escribió ella.
Y no.
¿Qué son?
¿Viste el borracho... el chofer borracho?
-¿El de la balsa? -Sí. Mirá la firma.
Siete cartas,
siete nenes.
-Son para pedir perdón. -¿Posta?
Otro gil.
-¿Y ella qué tiene que ver? -Estás lento, ¿eh?
-Para los nenes. -Sí.
¿Viste que iba a llover?
[Camioneta acercándose]
¡Coco!
¿Vas a dejar que se vaya?
Cuando se entere la flaca me va a matar.
No pienses en ella.
-¿En quién querés que piense? -En nosotros.
-¿En nosotros? -Sí.
Es que cada vez que se lo lleva...
siento que...
me roba todo, todo...
y no me queda nada.
¿Vamos, pa?
-¿Vamos a casa? -Sí, dale, dale, vamos.
Dale, vamos, vamos.
Arrancá, vamos.
Buenas, dormilón.
-No, no quiero. -Te va a hacer bien, dale.
¿Por qué me mentiste?
No es tan así.
-¿Y cómo es? -Mirá.
Te mandó tu novia.
No, no tengo.
Cómo te sentís?
¿Primera curda?
Me duele todo.
Hiciste un enchastre en el baño...
-Ahora limpio. -No, ya limpié.
Dale, tomá un poco.
Vamos.
Más, un poquito más, dale.
Es horrible.
¿Mejor?
No sos tan mala.
A veces no.
Estuve pensando...
Y lo de las cartas y eso...
no las tenés que mandar.
Él no lo hizo a propósito. Fue un accidente.
Si vos decís.
Sí.
¿Y?
¿Se nos pasó la locura? ¿Más tranquilo?
Perdón, pa, no lo hice a propósito.
Bue, dale, a limpiar la chata.
-¿Ahora? -Ahora. Y los libros después, dale.
¿Ya es sábado?
Sí, ya es sábado.
Me gusta para vos. Linda chica.
[Risas]
Mirá...
Es que...
cuando Coco era chiquito había que operarlo de la vesícula, ¿no?
Y... era muy, muy chiquito.
Y nosotros le dijimos que le íbamos a regalar cinco juguetes,
los que él quisiera, para que sea valiente.
Y él sabía que no teníamos un mango.
Entonces eligió este. Estaba ahí...
Ahí donde están las cosas de oferta, ¿entendés?
-Debe valer un montón ahora, ¿no? -Puede ser.
Sos buen padre.
A veces no sé cómo hacer.
Vas bien.
-Qué concentrado. -Me duele todo.
-La vi a tu mamá en el centro. -Ah, ¿sí? Ya llegó?
-Sí. -¿Dónde la viste?
En el centro.
¿Querés ir a dar una vuelta al río?
Es que tengo que terminar esto. Si no iría.
Bueno, entonces después.
Bueno.
Después te paso a buscar.
Bueno.
-¿Sabés zapatear? -Sí, obvio.
[Teléfono sonando en la casa] ¿Y vos ya manejás?
Sí. [Teléfono continúa sonando]
¡Coco! iSubí, dale!
Dale, subí.
-Esperá que tengo que terminar esto. -Después terminás, dale, dale.
¡Dale!
Mirá, todavía lo tengo.
[Forcejea para abrir la puerta]
¿Qué pasa? Dale. ¿No tenés fuerza?
-Chau. -Chau.
-Qué linda que es. -Dale, arrancá y vamos.
-Hermosa es, hermosísima. -Dale, arrancá.
[Pone el motor en marcha]
¿Adónde vamos, pa?
Te voy a mostrar mi escondite.
¿Vos tenés escondite?
¿Qué te pensás, que nunca fui pibe?
[Piar de aves]
Siempre me escondía acá.
Un día me había peleado con mi papá
y me vine para acá un montón de horas. No me encontraba nadie.
Y en un momento empezaron a gritar, yo escuchaba de acá.
[Imita grito] ¡Daniel!
Y la abuela lloraba.
-¡Daniel! -¡Daniel! iDaniel!
Al final tuve que salir...
¡Una paliza me dieron!
Todo rojo me quedó.
Entonces la abuela me subió a la chata y me llevó a ver a los aviones.
Qué lindo...
Siempre quise pilotear, pero nunca pude.
Por ahora.
Por ahora.
[Celular zumbando]
Atendé si querés.
Mamá no se va a quedar.
Anda con alguien allá.
Es buen tipo,
pero mamá necesita a otra persona.
¿Sabés qué me dijo el abuelo?
-¿Qué te dijo? -"Ahora cuando venga la flaca,
le voy a decir bien clarito que Coco se queda a vivir acá en Choele,
-con su papá." -¿Eso dijo?
Algo así.
[Piar de aves]
Me gusta acá. Está tranquilo.
Sí.
¿Nos podemos quedar un ratito más?
Todo el día si querés.
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