Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
("Il puritani - Acto II")
�Me toca a m�? S�, padre.
Ser� fusilado inmediatamente.
Aqu� est� la sotana. Su �ltimo deseo ha sido cumplido. �Contento?
S�. Est� bien, pero me parece que tu alegr�a
est� un poco fuera de lugar, �no?
Como en Tosca.
En Tosca, padre. �No recuerda? Fusilamiento falso.
S�, ya lo s�. Tosca. El fusilamiento debi� ser falso.
Al final, fue de verdad. Esta vez ser� falso.
Cr�ame, padre. Tambi�n un sacerdote, si quiere,
puede ser �til a la causa de la revoluci�n de los pobres.
"Qui�n podr�a imaginar que nuestra historia acabara as�.
Pobre payaso. Tambi�n la primera vez que le vi ten�a otra cara.
Realmente, m�s que cara, entonces, se trataba de pellejo".
�Brutos racistas! �Que se os rompa el cuello!
�Quietos! �No soy un negro!
"I am not black". Ficci�n teatral.
�Ay, madre m�a! �Agua! �Un poco de agua!
"Stop it". "Excuse me, father".
(HABLA LAT�N) (HABLA INGL�S)
(HABLAN INGL�S)
Yo soy blanco. �Blanco! "Go out". Fuera, fuera.
Sal enseguida de este templo. Es italiano tambi�n.
�Trozo de la madre patria! �Qu� madre patria?
�Es racista! �C�mo puede lavarse la cara
con agua bendita? �Soy cristiano!
�Debe protegerme! �Fuera de aqu�!
�Fuera de aqu�! Vale. Me ir� si se han ido.
�No se han ido! Pido asilo pol�tico.
El templo es para todos. �M�rchese!
�Iconoclasta! �Caridad cristiana!
Qu� da�o me ha hecho el bruto.
-�C�mo acabar�a este majadero?
�Por qu� no llegar�?
-Habr� muerto. Morir es su especialidad.
(R�E) �Qu� noticia! �Qu� publicidad, muchachos!
Ya veo los titulares de los peri�dicos.
"Reclamando a 'Otelo', el gran Guido Guidi
ha sido tomado por un aut�ntico moro, por un ind�gena".
Qu� triunfo. Qu� apoteosis. �Qui�n me cogi� los cigarrillos?
Siempre t�. �Ah! Os lo digo yo.
Cuando lo sepan en Italia, los colegas morir�n de envidia.
(R�E) -Reventar�n de risa. Os lo digo yo.
V�monos. Estoy cansada.
(HABLAN A LA VEZ)
�Sois solo una pandilla de pobres!
�Incompetentes! �Ingratos!
(HABLA ITALIANO)
�Desgraciados! Yo, que os traje a la lejana Am�rica,
valiente gratitud. Si es que... Historia.
(HABLA ITALIANO)
�Eso es! �Eso es! Hay jefes comprendidos
y jefes incomprendidos. Creo que soy un incomprendido,
pero no se queje en saco roto. Soy un empresario incomprendido.
Bravo, bravo. "Thank you". �Qui�n es?
Alguien que debe agradecerle de coraz�n el haber tra�do aqu�
a esta lejana tierra americana un signo tangible
del noble arte italiano. Su "Otelo" es una gran maravilla.
Claro que s�. Gracias. Sin duda, el hecho de que usted
hable correctamente mi idioma le har�a disfrutar mucho m�s
de las altas cualidades del espect�culo. Es verdad.
Aunque nacido en el extranjero, soy hijo y nieto de italianos.
Mi patria es la suya. Espero que tambi�n los ideales.
Claro. Claro que s�. Pues si�ntese.
Claro que con otros medios y otra compa��a, rendir�a m�s.
�Recuerda a "Ricardo III"? S�.
Modestamente, mi punto fuerte. Espect�culo enorme.
Grandes coreograf�as. Movimientos.
Guerreros, banderas, estandartes, culebrinas, caballos, claro.
�D�nde encuentro yo a alguien dispuesto a financiarlo?
�D�nde lo encuentro? He aqu�.
�Usted? Estoy aqu� precisamente por eso.
�Usted? He venido a proponerle
un gran contrato para debutar en M�xico,
en el Real Teatro de Santa Cruz. Pagando al contado
al firmar el compromiso. Hospedaje y gastos
pagados por la empresa. Pasaje de vuelta en primera clase.
Pagados anticipadamente para toda la compa��a.
Oh. Podr� poner en escena
el m�s fabuloso "Ricardo III" de toda la historia
del Teatro de las Dos Am�ricas.
�Qu� me dice? Un momento. No me presione.
D�jeme pensar. La cosa me tienta, pero entre el s� y el no
lucha mi cabeza. Hecho. �Me copiar� el contrato?
Desde luego. No lo necesitamos.
Recordemos solamente que lo exigido por Guido Guidi
ser�n �rdenes que deber�n cumplirse. No se hablar� m�s.
Dinero seguro, muchos malditos, y rapidez.
�Viva Italia! �Viva Italia!
-�Se�ores, suban al tren!
�Suban al tren, se�ores!
�Es el tren para Santa Cruz? -S�, se�or.
Gracias.
"Sal�a para Santa Cruz, en M�xico, para preparar la di�cesis local
para la visita de su eminencia, el cardenal Scarciotti,
del cual yo era el secretario volante".
Adelante, daros prisa. Carmen, corre. Llegamos tarde.
Vamos, Carmen. Vamos.
Sube, bella seductora. Ya estamos, ya estamos.
Hala, la compa��a al completo. -Guido, pres�ntame
a nuestro empresario.
La primera. "Enchant�".
Hace ya que quer�a conocerle. No imagina...
Bien, se lo dices luego. Sube. Disc�lpela, la ch�chara.
V�monos. �Hasta la vista! �Cuidado!
Se�or empresario, a�n no s� su respetable nombre.
Peppino para mis amigos. �Peppino qu� m�s?
No tiene importancia. �Mis respetos!
�No comprend� su nombre! �No tiene importancia!
�Viva Italia! �Siempre viva Italia!
EXPEDIDA MERCANC�A
EMPLEADLA BIEN
Vamos, ocupad los sitios. Sentaos. Las maletas arriba.
Venga, vamos. Ay, que me pisas.
�Todav�a usted? �Tambi�n aqu�? Es una persecuci�n.
Eso mismo pienso yo.
Le hago saber que estos asientos est�n reservados
para los artistas de la compa��a de Guido Guidi.
�Comprende? �S�? Y yo le hago saber
que los eclesi�sticos gozan en el tren de privilegios.
Olvide ese tono. Lev�ntate. T�, all�.
Venga, vamos. -�Levantarme? Siempre me toca.
Aparte de mi absoluta reprobaci�n hacia privilegios clericales,
sepa que las costumbres de los actores cuando nos reunimos
en viaje son un poco particulares y para un extra�o
bastante embarazosas.
Querido se�or, en mi humilde y larga misi�n sacerdotal,
pas� por duras y maduras. S�, es verdad.
Usted todav�a no pas� por... Primero.
La curiosa man�a de mi actor Augusto que,
como ve, apenas llega. Libera sus extremidades
y exhibe unos pies de dudosa fragancia.
Segundo. Durante el viaje, usted gozar�
de un singular espect�culo. Excelente para muchos.
Desde el punto de vista de un sacerdote,
es poco ortodoxo y edificante...
Me refiero a las piernas de mi compa�era Rosanna,
conocida aqu� por el significativo apodo
de "donde pongo el ojo, pongo la bala".
Tercero. Si no quiere desmayarse, sepa que en unos momentos
todos nosotros entonaremos una favorita "chanson � boire"
o cancioncilla de taberna
de texto an�nimo. Muchachos, adelante. En coro.
(CANTAN)
�Basta! �Alto!
�Es intolerable! Est� bien. Esta vez, su ordinaria vulgaridad
ha triunfado. Volveremos a vernos. Descuide.
No, no. Esperemos que no.
�Qu� haces, imb�cil? Baja ese pie. Ponte el zapato.
Y t� t�pate, �no? Siempre tenemos que...
Que dar la nota.
-�Qu� dice Peppino? -Peppino telegraf�a que todo bien.
Que en este tren nos manda lo que esper�bamos.
-Compa�eros, esta es la buena. -�Viva la revoluci�n!
S�. Lo s�, lo s�. Es verdad. El drama que elegimos
para este debut mexicano es duro, muy duro.
Como dec�a el divino Albieri, "aqu� se ver� nuestra nobleza".
Poca c�lera y procedamos a la distribuci�n de los papeles.
Bien. T�, Rosanna, como acordamos,
tienes dos papeles femeninos que cubrir.
Lady Ana y la reina Elisabeth.
Contenta, �eh? Y tres hombres. Borsel, Lobel y Blum.
T�, Chufinni...
T� har�s la parte de Glauster, Stanley, Gree, duque de Norfolk,
la reina Margarita, un escribano, un sicario, un sheriff
y un cura. Ya est�. Nada m�s.
Ah. Aida y Caversaccio ser�n la masa. Se repartir�n los otros.
La duquesa de York, Radcliffe, Hastings, el conde de Oxford,
sir William Casby... Mejor decirlo bien, muchachos.
El lord mayor de Londres y el segundo sicario.
Y t�, Franciotti, el resto. La mujer, el ni�o, el paje,
el palafrenero y, cuando est�s tranquilo,
nos ayudas apuntando porque aqu� no sabe nadie nada.
-Escucha, Guido. No veo justo que t� solo hagas un papel
y nosotros tantos. -�No es reglamentario!
�Ateng�monos al contrato! -�No es justo!
(HABLAN A LA VEZ)
�Tambi�n las pulgas tienen tos aqu� dentro?
Yo soy el empresario, no lo olvid�is.
Me deb�is agradecimiento. Os llevo al triunfo.
Adelante, tranquilos. Calma. �nimo.
Al camerino. -�D�jame en paz!
A prepararse todos. Al camerino a repasar.
Luego no sab�is una palabra. �Caversaccio!
�Qu�tese el sombrero por respeto al escenario!
Solo faltaba eso.
Es mi sagrado deber avisaros de que al cardenal Scaglioppo,
no, quiero decir Scagliotti.
Tampoco. Bueno. Al cardenal el teatro no le gusta.
Para decirlo m�s rotundamente y claro,
el teatro al cardenal le da verdadero asco.
Por lo tanto, mejor suspender todas las representaciones
durante una semana aqu�, en esta magn�fica
y precios�sima ciudad de Veracruz.
-�Qu� hac�is?
�No sab�is que esto est� prohibido?
-Se�or oficial, son las comparsas de la compa��a italiana
para el espect�culo de esta noche. Esperan entrar para vestirse.
-Est� bien. Que entren enseguida.
Cuando lleguen los se�ores a la plaza, no deben verlos.
-No se preocupe. Yo me encargo.
Cuando lleguen los se�ores, estar�n listos para actuar.
D�jelo de mi cuenta.
�No hay nadie?
Quiero hablar con el caballero Guido Guidi, por favor.
Deseo hablar con el... �Ah! �Adelante los arqueros!
Irrumpid y desde vuestros pechos el antiguo grito.
�Ah! �Eh! �Qu� haces ah�, enano?
El caballero Guido Guidi. �Ah!
M�scara o cara, actor o personaje, ser o no ser.
Soy Ricardo III, experto en matanzas y destrucciones.
No miraba a la cara a nadie y menos a los curas. �Comprendido?
Perfectamente. Hay otro experto en redenciones.
El d�a del Juicio no mirar� a nadie y menos a los actores.
�Comprendido el serm�n? �En qu� sentido?
Se lo explicar� si viene a la doctrina.
Como por desgracia somos los dos italianos, y digo por desgracia,
ya que estamos en el extranjero y mi alto deber sacerdotal
me impone combatir la inmoralidad donde y como quiera estar anidada.
Padre, abreviemos. De acuerdo.
Le ruego formalmente que suspenda la representaci�n
de "Ricardo III", tragedia inmoral, torpe,
abominable y sobre todo antirreligiosa.
�Eso es todo? �Nada m�s? No, hay algo m�s. Si insiste,
vendr� aqu� ma�ana con expertos en silbidos.
(R�E) Ya palidece usted, como todos los actores.
Teme mucho a los silbidos. �No! No es esto, padre.
�No es esto! Ha hecho bien en venir, padre.
Yo lo esperaba. Necesitaba a un sacerdote antes de actuar.
�Para qu�? Para descargarme y confesarme.
Hijo, si te quieres confesar,
ven a la iglesia. No, ahora. Es grave.
Es urgente, padre.
Noto que estoy a punto de saltar el quinto mandamiento.
�El quinto? Es pecado mortal. Siento un impulso irresistible
de matar a alguien. Aleja la tentaci�n. Contr�late.
Gracias. Si lograse controlarme... Es un instinto extra�o.
Un imperativo, un impulso tonto que del cerebro pasa al coraz�n
por la sangre a brazos, nervios, m�sculos.
Vuelve a los brazos y se prolonga hasta blandir esto
para darle en la cabeza.
Y recuerde, caballero, que yo he sido centinela
de los j�venes exploradores de todos lados.
Caballero. �Pero? Ay, Se�or.
�Pero qu� he hecho? Oh, Se�or.
Con la fuerza tremenda de que me dotaste, le he dado muerte.
(R�E) �Pero qu� est� diciendo?
Recuerde, pobre iluso, que para un actor muerte y vida,
ficci�n y realidad solo son un signo fugitivo.
(R�E) �Va de retro, padre!
�Este es mi templo y le proh�bo que...!
Tome. No temo su maldici�n, caballero.
Yo tengo a la providencia, que siempre me asistir�.
�Ay!
-Padre, padre. �C�mo ha acabado aqu� dentro?
Padre. Despierte, despierte.
-�C�mo fue? -�Est� bien?
�D�nde est� la salida? Todo derecho.
Gracias, gracias.
Mirad qu� sala, qu� trajes.
Ser� un estreno hist�rico. Ni siquiera en la escala.
No se ven ni curas ni silbadores.
Vamos, muchachos. �nimo. Empecemos. Ya estamos listos.
"En espera de la llegada del reverend�simo cardenal Scarciotti,
quisiera informar a la curia sobre mis impresiones.
La devoci�n y el fervor del esp�ritu de los habitantes
de esta ciudad es excelente. La �nica nota discordante
es la presencia de una compa��a de actores italianos
encabezada por un aut�ntico hijo de Satan�s".
-�Adelante la caballer�a! -�Al ataque!
-�Por San Jorge, a la lucha!
-Ayuda, se�or de Norfolk. Ayuda. El rey hace grandes prodigios
lanz�ndose de cabeza a la lucha. -Le han matado al caballo.
A pie combate todav�a.
�Diez Richmond hay sobre el campo! A nueve he matado.
Ahora tentar� al azar por la suerte m�a.
�Un caballo!
�Mi reino!
�Por un caballo!
-�Viva la revoluci�n!
�Pero qu� hacen? �Qui�nes son estos?
�Fuera!
�Que no armen jaleo! �Que se vayan!
-�La culpa es tuya! �Ah!
"Hoy tenemos una gran fiesta en el pueblo y como de costumbre
los buenos aldeanos manifiestan su alegr�a clamorosamente".
Demasiado clamorosamente.
(Tiroteos)
-�Ah! �S�! �S�!
Est� bien. Esto es una tragedia, pero est�is exagerando.
Yo soy Carrasco, soy la revoluci�n.
Gracias de Emiliano Zapata.
�Lo sabe usted? Coge este fusil y combate.
�No, no, no! Soy actor. No s� disparar.
�Y la revoluci�n?
Amigo, en la revoluci�n entran todos.
�Viva la revoluci�n! �Est�s de acuerdo?
S�, pero somos actores. Gente pac�fica de ideas neutras.
Nosotros queremos la libertad. �T� qu� quieres?
Yo regresar a Italia seg�n el contrato. Se lo ruego.
A Roma, v�a de Castellino. Por favor, por favor.
�Vete! �Cobarde!
S�, gracias. Hasta m�s ver. �Vuelve a tu casa!
�Cobarde asqueroso!
Dar las gracias al capit�n. �Vamos, vamos, vamos!
-�Pero qu� pasa?
por fuerza mayor. �Regresamos a Italia!
-�Est�is locos! -�Viva Carrasco! �Viva Zapata!
�Viva la revoluci�n!
-�Padre Albino! �Padre Albino! �Est� llegando el fin del mundo!
�Se est�n matando todos!
�Es necesario escapar! �Escapar!
Yo tambi�n ir� enseguida a dormir.
Tengo un sue�o...
-�Aquel es el barco de Italia?
��nimo! �Volvemos a la patria!
�Se respira aire de Italia! �Estamos todos? No como siempre.
Dad gracias a Dios. Estamos todos. -Quieto. T� vienes con nosotros.
�Qu� pasa? �Qu� quer�is? Orden del capit�n Carrasco.
�No! �No! �Quietos! �No! �Yo voy de viaje!
�vuelvo a Italia, a la tierra natal!
�Vuelvo a Italia! �Y por qu� solo a m�?
-�Fuego!
�Con vuestra sangre abonaremos esta tierra que nos pertenece
por derecho propio!
�La tierra pertenece al pueblo! -�S�!
-�A todos vosotros! -�S�!
-�Ten�is la palabra de Pablo Carrasco y la mantengo!
�Viva la revoluci�n! -�Viva!
-�Viva la revoluci�n! -�Viva!
-�Y ese cardenal? -Ah� lo tiene.
-�Vamos! �Andando! �Vamos! �Date prisa!
El capit�n Carrasco te espera.
�Andando! Dejadlo pasar. �Vamos, cardenal! �R�pido!
�R�pido, vamos!
Voy, voy, voy. Mis respetos. -T� eres un hombre afortunado.
Te mand� el destino para ayudar a nuestra revoluci�n.
-�Bien!
Como ya he tenido el honor de explicar, no tengo que ver.
-�Calla! -�Pero qu� dices?
T� te preguntar�s por qu� te hice poner esta indumentaria.
No s�. Puedo pensar que quiere que represente
"El cardenal Lambertini". Son tres actos, �comprende?
No tengo libreto. Mi papel no lo s� de memoria.
�C�mo lo har� yo solo? �No digas memeces!
Necesitaba un cardenal para bendecir revolucionarios.
Ah, s�. Comprendo. S�. Pero el cardenal no ha llegado.
Necesito una fotograf�a que d� la vuelta al mundo. �Eres actor?
S�, modestamente. Representa el papel del cardenal
y bendice a quienes fusilan a estos.
�C�mo lo hago? �C�mo puedo hacerlo? �Por qu� yo?
No conozco las formas lit�rgicas, las acciones. Deber�a ensayar.
Necesitar�a un texto preciso.
Especialmente, porque pas� una noche muy agitada.
Adem�s estoy trastornado. �Tengo mucho miedo, capit�n!
�D�jeme marchar, por favor! Bendice la revoluci�n o te mato.
Adelante. Las fotograf�as. -�Vamos, vamos!
�Adelante!
Yo os bendigo. Os bendigo. -Sonr�e. Quietos ah�.
-La mano. -Yo se la beso.
-Eminencia. Uno. -Un momento.
Mi sable.
-Una sonrisa, eminencia. Dos.
Y tres.
�Y ahora decidme qu� os he hecho!
�La ten�is tomada conmigo! �No podemos acabar!
-Ahora comprendo por qu� el hijo de perra de Herrero
no estaba en la ciudad.
-Les aniquilamos. Unos ataques m�s y en Santa Cruz no habr� ni rastro
de los revolucionarios.
Ser� destrozado por nuestros propios ca�ones.
Los que sobrevivan ser�n suficientes para capturar
al bastardo de Carrasco. Cumpla mis �rdenes, capit�n.
S�, se�or.
-�Bater�a! �Fuego!
�Fuego!
�Esperadme! �Dejadme subir!
Ay, mosquita. No me dejas dormir. Como te coja...
�Eminencia, no sab�a que hubiese llegado!
�Eminencia!
�Eminencia! �Ah!
�Espere!
�Ah! �Socorro!
�Y t� qu� quieres? �Que viene!
�Que viene! �Ah! �Que viene!
�Nos sigue!
�Eminencia!
�Eminencia! �Por fin le encuentro!
�Ah!
�Adelante! �Corre, corre, corre!
-�Maldici�n!
Fusiladle inmediatamente.
�No sabes guiar? �A la derecha! D�game c�mo va esto.
�D�jame conducir a m�! Eminencia, Guido.
�D�jame! �Se me enganch� una mano!
-�Viva la revoluci�n!
�Se me enganch� la mano en la ametralladora!
-�Compa�eros! �Compa�eros de mi alma!
�Un beso! �Un beso!
�Su�lteme! �Me hab�is salvado! �Gracias!
�Cuidado con el precipicio! �Quieto! �Estese quieto!
�El volante! �Ah!
�Pero Guido Guidi! �Dios m�o, es el diablo!
�En el Vaticano solo os ense�an a conducir almas?
�Retrocedamos al combate!
�Frena, frena!
�Combatir� yo solo! �Combatir� yo solo!
Jam�s, digo jam�s, en mis largos itinerarios
y viajes por el esp�ritu
desempe�ando mi humilde, pero alta funci�n
de pastor de almas tuve ocasi�n de ver una oveja
no solamente descarriada, sino, para ser m�s exacto,
tan perdida como para no retroceder
antes los m�s profanos disfraces sacr�legos,
imp�os e irreverentes. �Va de retro!
Jam�s, digo jam�s, entre los muchos personajes
por mi encarnados en mi largo, glorioso y multicolor
itinerario de artista dram�tico he tenido la ocasi�n
de encontrar una ovejaza,
no solamente tan reiterativa y hostigadora,
sino, para ser m�s exacto, francamente inaguantable.
�Feo cl�rigo! �Temido! �Negro como un cuervo!
�Contigo no quiero acuerdo!
Dime hacia d�nde vas. Esa direcci�n.
Yo ir� por esa otra y as� no corro el riesgo de encontrarte.
Cada uno por su camino. �Ah! �Ay, el pie!
�Lo ves? �Ves c�mo das mala suerte?
�Ay! �Ah!
�Pero quieres callarte?
La mala suerte no existe, solo la providencia divina,
que siempre llega puntual.
-�Aqu� est�n!
�Eh! �Mira, mira!
Puntual.
-�Alto! �Detened los carros y que bajen los prisioneros!
�Adelante! �R�pido!
Poneos en fila de uno, que deb�is haceros la fotograf�a.
Vosotros, �no me hab�is o�do? Abajo.
�Abajo he dicho! �Deprisa! -Ya o�s. Abajo.
-�A qu� esper�is? Deprisa! �Moveros!
Vosotros dos, italianos, quietos. Llevadles al coronel Herrero.
�Deprisa! Vosotros poneos con los dem�s.
Recapitulemos. Primero, un pelot�n de soldados
del ej�rcito federal ha sido ametrallado.
Segundo, el rebelde Carrasco ha huido gracias a vuestra ayuda.
A pesar de todo, ten�is el valor de decir que es un accidente.
No, yo... Perd�n. Hablo yo.
Bien, excelencia. No ser� yo quien le desmienta. Usted insin�a
que no ha habido, mejor, que no hay en nuestro comportamiento
y en el suyo, sobre todo, motivos de desagradables equ�vocos
y mi amigo y sacerdote,
perm�tame presentarle a don Albino,
hallar� la mejor manera de explicarle c�mo en el curso
de este desgraciado accidente, en un momento su mano,
mano de sacerdote, ha sido la que quiz� rozase,
mejor dicho, la que roz� sin querer el mecanismo del aparato,
o sea, la ametralladora, provocando esta...
Esta deplorable matanza y la fuga del rebelde Carrasco.
D�selo, no me dejes hablar solo. Yo, sinceramente,
no lo recuerdo, se�or. Pi�nsalo, pi�nsalo bien.
Conf�ate a su excelencia. Pens�ndolo bien, pude haber tocado
con la mano el horrendo... El horrendo gatillo.
Dilo. El horrendo gatillo. Y provoc�...
Y provoc�... Provoc� esta matanza horrible.
�No ve? Provoc� la matanza del pelot�n. Cosas que pasan.
De modo que ha sido un error. Muy bien.
Los errores se pagan, �no? Ya te lo dec�a yo.
Por fortuna, reverendo, le dir� que siempre he tenido
una gran simpat�a por el color negro y una gran aversi�n
por el color rojo. Por tanto, este tr�gico error
lo pagar� ese de vosotros que viste este antip�tico color.
No, ha sido �l. Fue suya la horrible matanza.
Es reo confeso. �Y qu� importan los colores?
Esa tonter�a de los colores. Tambi�n soy negro si queremos.
Por dentro soy negro, muy negro. Capit�n.
-Coronel
ma�ana temprano. �Es una injusticia!
�Apelar� y hablar� con el c�nsul italiano!
�Albino! �Un poco de solidaridad! �A la celda!
Si�ntese, reverendo. Gracias.
En la academia militar aprend� que la verdadera fuerza
no est� en las armas, sino en los ideales. Es necesario
destruir los ideales, la cosa m�s dif�cil de combatir.
(R�EN)
No me encuentro muy bien. No se siente bien, �eh?
En estos casos, �sabe c�mo se dice en M�xico?
No. "Una mujer al d�a aleja al doctor
y las balas de los fusiles enemigos". Como yo tengo tantos...
Pon un disco de una �pera de Verdi.
�Usted sabe c�mo aprend� a hablar italiano?
Escuchando las �peras de Verdi, Donizetti, Puccini,
Bellini. �Ah! �Lo siento!
�Imb�cil! Perdona. Se me cay� sin querer.
�Has roto un maravilloso disco de m�sica italiana!
�Toma!
�Est�pida! �Cretina! �No! Se lo ruego, coronel.
Se lo ruego. No lo haga. Se la canto yo.
�Qu�? �Usted? �Usted sabe cantar?
Bueno, m�s o menos. Ah. Muy bien.
Escuchemos. �La quiere escuchar entera?
Se la dedico. Toda. Vale. Toda.
(CANTA MAL)
Vuelvo a empezar.
(CANTA MAL)
No lo he hecho muy bien, �no? -Mi coronel.
30 manos cortadas a los rebeldes, a tres pesos cada una.
�Quiere contarlas y autorizarme a pagar?
S�, p�guenlas. Adelante.
�Quiere saber de lo que se trata?
Dicen que la revoluci�n es la lucha de pobres y ricos.
De acuerdo. Tambi�n yo decid� ayudar a alg�n pobre
a convertirse en rico
pag�ndole por cada mano cortada de aquellos que las emplean
para disparar contra nosotros.
�La pena de muerte es una salvajada! �No ten�is derecho!
(LLORA)
-�Qu� quiere, padre?
Lo siento, padre. Si fuese por m�,
pero tengo la orden terminante de que nadie le hable.
Eres buen guardi�n. �Te bendigo? S�, padre. S�.
El casco ante el sagrado s�mbolo. S�. Perdone.
�El cura! �No! �No quiero confesarme! �No puedo!
�No quiero morir! �Qu�? Vine para salvarte.
�Salvarme t�? Ponte esto.
�Por qu�? Nadie detendr� a un cura.
Ah, s�. Es verdad. S�. Yo soy un cura.
Tengo a la providencia de mi parte, que tambi�n te ayudar�.
Despu�s de todo lo que te hice.
Eres un santo. Tengo un amigo santo.
Gracias, Albino. Gracias. Eres un amigo. No lo olvidar�.
�Alarma! �Alarma! �Alarma!
�Se escapan los prisioneros!
-Quietos un momento, por favor. Ya est�.
-El tribunal militar presidido por el coronel Eusebio Herrero
condena a don Albino Moncalieri y a Guido Guidi,
ciudadanos italianos acusados de alta traici�n,
mot�n y complot contra el gobierno federal,
a la pena de muerte. Ser�n fusilados.
Bravo, Guido. Veo que no tienes miedo.
Albino, no puedo tener m�s. No quiero que se diviertan.
�Te molestar�a darme la sotana? Quisiera morir vestido de cura.
Albino, dame la absoluci�n con urgencia. �Puedes d�rmela?
S�. -�Carguen!
�Apunten!
Abajo esos fusiles. Estos gringos asquerosos
no son dignos de ser fusilados por mis soldados.
Ser�n los hombres a quienes ayudasteis a rebelarse
los que os fusilar�n. �Vamos!
Deprisa.
Entregad los fusiles.
-�Soldados, izquierda! �Ah!
-Hermanos, no teng�is miedo. Estamos listos para morir.
-�Atenci�n, apunten!
�Fuego!
-�Viva la revoluci�n!
�Malditos bastardos!
Guido, Guido. No lo entiendo bien. Est�s vivo.
As�, as�.
�Ha visto? Estas armas preparadas por m�
no matar�n nunca a los soldados federales.
En compensaci�n, matar�n a rebeldes de Zapata.
Usted se encargar� de entregar una buena parte de armas
a su buen amigo Carrasco, escondido en las monta�as.
Pero mire, si yo no conozco de nada a ese Carrasco. No veo...
�De verdad no es usted amigo de Garibaldi?
�Yo? �Amigo de Giuseppe Garibaldi?
Oh. En todo caso, mi abuelo. No se haga usted el listo.
Garibaldi es amigo de Carrasco. Si usted lo dice.
Su Garibaldi es uno de tantos que va contra el orden constituido
y que proporciona armas a los revolucionarios.
Es muy dif�cil acercarse a Carrasco si no es con Garibaldi.
�A su edad? Pero...
Yo cre�a que estaba muerto. De cualquier forma, no entiendo,
excelencia, qu� debo hacer yo. �Usted?
Usted se disfrazar� de Garibaldi y llevar� a Carrasco las armas.
Excelencia, comprobar�n que yo por salvar el pellejo lo hago todo
y no estoy acostumbrado a esto.
Bien. Ponga por caso que sucediese alg�n fallo
y que el asunto saliese mal. �Qu�? Quiere saber qu� pasar�
en caso de que su misi�n fallase. Fusilaremos a su amigo reverendo.
�Por qu� a �l? Es un pobre cura.
�Vamos, no perdamos tiempo! �Vaya a disfrazarse!
Claro, �disfrazarme con la barba de Garibaldi? Obedezco.
El h�roe de los dos mundos.
(PIENSA) "Nacido en Niza en 1807.
La Expedici�n de los Mil es del 60. �Cu�ntos a�os van?
112. Qu� barbaridad".
�Auxilio! �Socorro!
Quieto, buen Guido. Hazte el muerto o eres muerto.
Vete, vete, vete, vete.
Vete.
Vete.
�Pajarraco, l�rgate de una vez! Te enga�� incluso a ti.
Podr�a enga�ar a todos, revolucionarios y federales.
�Ven aqu�, ven aqu�! �Vete a fre�r esp�rragos tambi�n!
�Qu� pinto yo con vosotros? �Soy un actor!
�Yo soy Guido Guidi!
No lo quer�is comprender.
�Por qu� me seguir� esta gente? Hola, abuelo.
Aunque �l era un poco m�s bajo,
la tuya ha sido una magn�fica interpretaci�n,
Guido Guidi. Ahora puedes incluso quitarte la barba.
�Pero t� qui�n eres?
�Peppino! Garibaldi.
�C�mo Garibaldi? Garibaldi soy yo.
Perdona, no me hab�an... No me hab�an dicho
que yo deb�a ser Garibaldi. He aqu� un desagradable equ�voco
del cual ha resultado v�ctima. Yo soy Peppino Garibaldi.
El rubio h�roe de los dos mundos, mi abuelo.
�Y t� eres nieto de los dos mundos?
�Y te pones a hacer teatro con el aeroplano como un loco?
�Sabes que disparaste contra m�? �Qu� empresario eres?
Segunda equivocaci�n. Yo soy un falso empresario.
Sigo las ideas de mi abuelo. �l combat�a por la libertad
del pueblo oprimido. S�, s�. Creo. Dicen que...
Y por esta misma causa, combato. �Y a m� qu� me importa, Peppino?
�Me lo quieres explicar? �Qu� me importa?
�Quieres comprender que somos distintos? Son asuntos de familia.
Vosotros ten�is vuestro mundo. Ten�is dos mundos.
Yo tengo mucho coraje, �entiendes? No puedo m�s.
Adem�s me he hecho da�o. Me ca�. Comprendo tus lamentaciones
de italiano. Quiz� te caer�as combatiendo.
�Me he partido el f�mur en las rocas!
�Qui�n es? �Carrasco!
-�Peppino! �Peppino!
�C�mo est�s, compa�ero?
Ahora que est�s de nuevo aqu�,
la revoluci�n triunfar�. -�Viva la revoluci�n! �Viva!
-�Y este gallina qu� hace contigo?
Oh, oh, oh. �Eh! Empecemos a moderar los t�rminos.
Actuemos r�pidamente. Si yo no vuelvo pronto abajo,
ese otro pobre gallina italiano se quedar� sin plumas.
-�Escuadra, alto! �De frente! �Ah!
�Escuadra, alto!
Como un p�jaro que planea con las alas crujientes
en el azul espacio, �ve! �Vuela, joven �caro!
�Eh! �Resistir�? �Estamos seguros?
Ve tranquilo. Piensa solo en la gran empresa que tendremos.
La posteridad nos ver� un ejemplo. T� piensa en mirar adelante.
�Eh, Peppino! �Seguro que funcionar�?
Calcula bien el momento del impacto.
Despliega en el punto justo. Balancea y planea
mientras yo remonto y entro en acci�n.
S�, s�, s�. Claro, claro. �Qu� dice este?
�Firmes!
�Carguen!
(REZA) �Apunten!
Estoy preparado para subir contigo. T�mame.
�Socorro!
�Peppino, lo hemos logrado! �Le he cogido!
�Albino, suj�tate fuerte!
�Ah!
�Se�or! �Se�or! �Eres t�? �No! �Soy yo, Albino!
�No te preocupes! �Guido!
�C�gete fuerte! �T� tira de arriba que nos estrellamos!
�Socorro! �Cu�nto pesas!
��nimo, Albino! ��nimo! �Lo hemos conseguido!
�Nos desnivelamos! �No! �La cara no!
�Guido! �Guido! �Que me caigo! �Ag�rrate fuerte, amigo!
�Tira fuerte, Guido! �C�mo que tire fuerte?
�Sube la pierna y apoya el pie! �No puedo m�s!
�Perfecto imb�cil! �Venga! �Arriba!
�Venga! �No! �De los pelos no!
�Venga! �Te doy la mano!
�No aguanto! �Vamos, Albino! �La mano!
�Ah!
Albi.
�Albino! �Qu�?
�Sabes nadar? Yo s�.
�Yo no! �Qu� puedo hacer?
�Guido, hazte el muerto! �Yo te poseo!
�Mu�rete t�! �Guido!
�Hay corriente! �Guido!
�Albino! �Guido!
�Guido! �D�nde vas?
Disculpen, se�ores. �Han visto pasar por aqu�
a un se�or alto con camisa roja y con cara de anormal?
-S�, se�or. En esa direcci�n.
(R�E)
-�Pero d�nde va? Es por ah�.
S�, por ah�.
me asiste siempre. �Ah!
Me asiste siempre la providencia.
En medio del camino de nuestra vida me vi en una selva oscura.
�Lo veis? Cito incluso al divino poeta. Soy italiano.
�Qu� otra prueba puedo dar? �Canciones napolitanas?
# Oh, sole mio.
# Sta nfronte a te. #
Yo no soy mexicano. Se�or, usted que es tan amable.
D�gale a esta se�ora que no... -Cien manos cortadas a los indios.
Tres pesos cada una hacen 300 pesos.
-No, no, no, no. Son cien manos de indios.
A cuatro pesos, 400 pesos.
-No, do�a Asunci�n. No era lo pactado.
Recuerde lo que dijo el coronel Herrero. Tres pesos por cada mano.
Cien manos son 300 pesos. -No, no, no, no. No lo recuerdo.
T� me quieres enga�ar.
Coge el dinero.
Calma, calma, Guido. Son alucinaciones.
Bueno, bueno. Calma, Guido. Calma. No perdamos la cabeza.
Albino, Albino. Tenemos visita.
-Nosotros, los indios, somos la tierra.
Nosotros somos M�xico. Los ricos nos cortan las manos,
nos roban nuestras tierras. Nos cansamos y dijimos basta.
Vosotros sois extranjeros y por eso no os mataremos.
Justo. S� Pero deb�is marcharos de M�xico.
Nos vamos, nos vamos, nos vamos. �Tierra! �Libertad!
�Viva Zapata! -�Viva!
"Despu�s de d�as y d�as de desesperado deambular,
decidimos seguir una l�nea f�rrea porque Guido sosten�a que una v�a
partiendo de un punto debe siempre, necesariamente,
llegar a una ciudad".
�Eh! �Eh, se�or! �Amigo! �Oiga! �Escuche!
�Eh! �Espere un momento!
�No se vaya! �No! �Oiga!
�Has visto ese hijo de la gran perra?
(LLORA)
Guido, mira. Un ni�o.
Ya lo veo. �Qu� hacemos? Debemos recogerle, �no?
�Est�s loco? �Ponernos a robar ni�os ahora?
No podemos dejarle aqu�.
Mira, mira.
Emiliano Zapata. Qu� golpe de fortuna, Albino.
�T� sabes qui�n es este chaval�n? El hijo de Zapata.
Si no, �por qu� lleva ese medall�n al cuello?
�Sabes que esto para nosotros es mejor que un salvoconducto?
Y pensar que quer�as dejarle aqu�. �Yo? �Est�s loco?
Abandonar a esta criatura. �Guapo! �Angelote!
T� s�lvanos y te salvaremos.
Quiero darte un beso. Tambi�n yo.
A ver a qu� sabe la fortuna.
Albino, sabe a queso podrido. Toma, reanudemos la marcha.
Por aqu�. Por aqu�. Ya empezamos, Albino.
Por aqu�. Donde digo yo. All� hay una casa. Camina. Anda.
�Se puede?
Somos dos muertos de hambre. Tres muertos de hambre.
Eh.
Ha de la casa. �Se puede? �Qui�n es?
Amigos. Han dicho amigos.
No, yo he dicho amigos. Ellos han dicho qui�n es.
Qui�n es lo he dicho yo. �S�? Pues mejor no decir nada.
(LLORA)
�Se puede? �Molestamos? Eh, Guido.
�Qu� pasa? Aqu� hay alguien.
Ah. S�, s�, s�. Ve delante. Os proteger� detr�s.
Buenas noches. Perdonen. Qu�tate el sombrero, ignorante.
Disculpen. Me disgusta presentarme con este atuendo que ni es m�o.
Yo, modestamente, soy un se�or. Quiz� ustedes lo han intuido.
Yo soy el actor Guido Guidi. �Dec�an algo?
Guido, est�n muertos.
�C�mo muertos?
Precisamente, mientras com�an.
Se han envenenado.
�C�mo envenenado?
�Por qu�? Pero si ten�an esta casa para ellos y eran ricos.
�Por qu�?
Han tenido miedo de que la revoluci�n cambiase mucho su vida.
Se han matado. V�monos, Albi. V�monos.
V�monos, deprisa. �No cogemos algo de comer?
No.
Se me ha pasado el apetito.
Aqu� no se matan solo los ricos. Se matan tambi�n los pobres.
No, mira. Aqu� los pobres no se matan. Les matan.
A m� me parece que ya es hora de cambiarnos de traje.
Guido, mira.
# La cucaracha ya no puede caminar
# porque no tiene, # porque le falta marihuana... #
Guido, �seguro que fue buena idea vestirnos de federales?
(R�E) S�, compr�ndelo.
Este uniforme es un salvoconducto para federales
y el peque�o lo es para revolucionarios.
Albino, ganamos por todas partes. Esperemos que por una vez
sea como t� dices.
�Ay, Albino! No hay nada que hacer. Realmente, el h�bito
no hace al monje. T� siempre ser�s un pobre cura.
Yo, en cambio, no s� si es quiz� el aire,
pero empiezo a tomarle gusto a esta aventura.
# La cucaracha, la cucaracha # ya no puede caminar... #
�Canta t� tambi�n! �Canta! Solo conozco cantos gregorianos.
# Porque no tiene, # porque le falta
# marihuana que fumar. #
�Mira, sin manos! �Est�s loco? Piensa en el beb�.
-Capit�n, un poco m�s adelante hay un puesto de revolucionarios.
Es justamente lo que buscamos. Gracias. Sigamos.
�Alto! �Seguidme! Escoltaremos a nuestros oficiales.
Tengo la desagradable impresi�n de que nos siguen.
�Qu� dices? �A qui�n siguen? �Nos siguen!
�Los federales!
�Qu� querr�n? �Yo qu� s�!
-�Carrasco, un escuadr�n de federales nos ataca!
�Alarma! -�Has o�do, Carrasco?
-�Bueno, bueno! -�Nos atacan federales!
�Todos a sus puestos! -�Vamos!
-�Vamos, muchachos! -�Todos a sus puestos!
�Vamos, vamos!
Querido general y amigo.
Yo estoy seguro de... De que en este momento
se pregunta por qu� nosotros dos llevamos un aborrecible uniforme.
-�Es el de los traidores!
Cr�eme, Carrasco. M�talos pero deprisa.
�No, no, no, no! Tenga paciencia.
No, no. Es una equivocaci�n debida a las raras vicisitudes
de las guerrillas, �entiende?
Por otro lado, el estar unas veces aqu� y otras all� entra dentro
de la tradici�n de los artistas y tambi�n de los eclesi�sticos.
Adem�s le busc�bamos a usted.
Se�or general, le traemos una extraordinaria sorpresa.
El hijo de Emiliano Zapata.
(R�EN)
-Con que el hijo de Emiliano Zapata. Venid.
�Venga, deprisa!
Vamos, vamos.
-Adelante. �Quer�is mirar?
-C�gelo y ponlo junto a los dem�s.
Mirad.
Son todos hijos de Zapata.
Tenemos la prueba irrefutable del medall�n.
S�, cierto. El medall�n. Ens��aselo al general el medall�n.
T� ten�as el medall�n. Ya lo hemos perdido tambi�n.
Vaya, ha perdido el medall�n. Tambi�n ellos ten�an un medall�n.
(R�EN) -Ahora entiendo qu� hac�ais.
Os paga Herrero para sembrar hijos de Zapata.
�No son hijos de Zapata! �Son hijos de zorra!
Se los mandaremos todos a Herrero con un lim�n en la boca
y una rama de romero detr�s. Y vosotros los primeros.
No puede hacerme algo tan humillante.
Yo soy un sacerdote. Seg�n t�, los actores van por ah�
con el romero detr�s. �Qu� cosas! Nunca me cansar� de repetir
que no tenemos nada que ver. Somos inocentes.
Est� probado. �l se lanz� a aventuras
mayores a sus posibilidades. �Desgraciado! �Cu�nto te dije
que te fueras por tu camino t� solo por ser un pegajoso? Perd�n.
Si usted supiese lo pesado que es. Est� bien, est� bien.
Guido, si te pones as� tan maleducado, aprovecho esto
para decirle adi�s e irme. Adi�s, se�or general.
Tampoco veo yo el motivo de estar.
Prefiero no estar. �Quietos!
Bueno, veamos si todav�a ten�is ganas de hacerlos los graciosos.
A los mexicanos nos divierte ver el miedo de otros con la muerte.
Vosotros temblar�is esperando que el caballo ande
para ir a comer la cebada.
�Que os divirt�is!
�Has comprendido, Albino?
Ahora todo depende del apetito de la bestia.
Seg�n t�, un caballo, �cada cu�nto...?
�Cada cu�nto tiempo come? Depende de la raza.
De car�cter. Quieto. No te muevas.
Hablemos, hablemos. Tratemos de distraerle.
H�blale, un discurso equino. A los roanos como t�
les hace da�o. Es un bayo este. Un bayo.
�Es un bayo? Perdona. A los bayos como t�
les hace da�o comer paja. �Quieto! �No mires ese forraje!
�Despu�s te puede dar acidez!
Habla, habla. Escucha, bayo.
�T� no deber�as hacer como esos caballos gentiles de �frica,
que solo comen una semana? Sigue.
No beben. Esos caballos de �frica
se alimentan de una joroba de grasa que tienen en la espalda.
Albi, est�s haciendo un n�mero. Hablas de los camellos.
Siempre tienes que ser t�. S�, es verdad.
Entonces, no nos queda m�s que despedirnos
como buenos cristianos y confiarnos a la providencia.
No, no, no. Albino, la providencia no.
Hagamos algo sin la providencia.
�Qu� es eso? �Qu� es ese zumbido?
�Es Peppino! �Es Peppino!
(TODOS) �Peppino!
-�Peppino!
Garibaldi y yo somos como hermanos.
(VITOREAN)
-�Bienvenido, amigo! �Qu� tal? �Qu� noticias nos traes?
Malas. �Malas noticias?
Traigo malas noticias. Quedaros detr�s.
Atr�s.
Est�n muy cerca. Se dirigen a Santa Cruz.
Peppino, mira lo que nos han hecho estos. Ay�danos.
�Por qu� est�n estos dos con la cuerda al cuello?
Son traidores y a esos los mato.
No os preocup�is. No os preocup�is. Carrasco.
Baja enseguida a esos dos de ah�. �Bravo!
Esc�chame, italiano. Revolucionario de los macarrones,
aqu� mando yo. Si quieres hacer la revoluci�n a tu manera,
hazla en tu casa.
No me gustan nada tus m�todos. Se la canta al indio.
Son compatriotas m�os. Como tal, deben ser tratados dignamente.
Por eso, yo exijo que se les tenga un trato de honor,
as� que bajadles de la horca y fusiladles.
Solamente los patriotas merecen ser fusilados.
�Qu�? Los gringos que vengan a meterse
en los asuntos de M�xico, ahorcados.
�Fusilados! �Ahorcados!
Italianos, decidlo con firmeza.
�Prefer�s ser fusilados o ahorcados?
Por el alma de... �De qu� parte est�s? �Has visto?
Yo tengo las ideas poco claras. Yo quiero ser repatriado
y que avisen a mi c�nsul. Ya lo he pedido. Insisto.
�Basta ya! Morir�n ahorcados.
�Deprisa, Albi! �Escapa!
�Vamos, monta!
�Pero a d�nde vas? �No podemos dejar al ni�o!
�D�jalo estar!
�No dispar�is! �El aeroplano est� lleno de bombas! �Volaremos todos!
�Gira! �Gira la h�lice! �Date prisa, Albino!
�Sube, vamos! �Un momento, quedan m�s a�n!
�Pero a d�nde vas?
�Albino!
�Albino! �Espera! �Enseguida voy!
�Deprisa! �Vamos, Albino! �Te dejo aqu�!
�Vamos! �Empezamos a volar!
�No!
�No! �No!
Me huele muy mal. �Habremos perdido carburante?
No, es el pis de los ni�os. �Ah!
L�mpiales enseguida. Claro.
Menos mal que casi llegamos ya.
-�Oh! �Sor Mar�a, mire! Un huerfanito. Qu� precioso.
-�Qu� bendici�n de Dios! �Qu� criatura!
-�Oh, hay otro m�s! �Qu� cosa m�s rica!
�Bendito sea Dios! �Todav�a otro?
(HABLAN A LA VEZ)
-�Bendito sea el Se�or, otro m�s! -�Otro ni�o?
-�Qu� sucede hoy, Se�or? �Oh, pobrecito! �Ven aqu�!
�Qu� cosa m�s bonita!
Mire, sor Carmela. Es lind�simo.
�Pobre criaturita! �Ven aqu�! �Ven aqu�!
-�Qui�n llama?
Secretario de su... Albino, no divagues.
�Cu�ntos ni�os ten�is?
Tenemos un aeroplano lleno. Y todos para bautizar.
Emiliano, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo
y del Esp�ritu Santo. Vamos, denme otro.
Emiliano, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo
y del Esp�ritu Santo. Adelante con el siguiente.
Emiliano, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo
y del Esp�ritu Santo. Vamos, vamos. �A cu�l le toca?
Emiliano, yo te bautizo... Es una ni�a.
Emiliana, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo
y del Esp�ritu Santo. Ten. El pr�ximo.
Dime una cosa. �Est�s bautizado?
�Sabes que no recuerdo? Ma�ana te bautizo.
Te confirmo y te doy la comuni�n. Ni�o.
Las saludo, hermanas. -Hola.
Orad, orad. La revoluci�n ha terminado.
Guido Guidi se va y os dice adi�s. Entonces, �te vas?
Bueno, la ciudad ahora est� en manos de los federales.
El ferrocarril a los Estados Unidos ha sido restablecido.
�Qu� hace en el convento uno como yo? Perdona.
Me parece imprudente salir. Todav�a es pronto.
No, no, don Albino. No empecemos con los sermones.
Haz lo que tengas que hacer y andando. Esta vez no te espero.
Guido, mi puesto est� aqu�. Est� bien. Como quieras.
T� te quedas y yo me voy. Cada uno por su camino.
Bien. Entonces, esto significa que no nos volveremos a ver m�s.
Una cosa es segura. T� y yo en el m�s all� estaremos en dos lugares
completamente distintos.
El puesto lo tienes garantizado. Antes, esc�chame, Albino.
Acl�rame una curiosidad. �Te has metido a cura
por conveniencia o vocaci�n? �Yo?
S�. Por vocaci�n. Si naciera,
ser�a sacerdote. Eso pensaba.
Y yo segu� mi vocaci�n. De cualquier manera,
los dos somos un poco semejantes.
Me eres bastante simp�tico. T� tambi�n me resultas simp�tico.
En otras circunstancias, te habr�a enderezado.
De hacerte ganar un poco la vida eterna.
�T� crees de verdad que me ocupo de la inmortalidad del alma
y de la vida eterna? Iluso. Soy un actor, Albino.
(R�E) La inmortalidad la tengo asegurada.
Yo finjo que muero y encima me pagan. �Qu� te crees?
Bueno. Adi�s, Albino.
Adi�s, payaso. Te deseo teatros abarrotados
y millares de manos que te aplaudan.
Cierto. Y una multitud delirante
que te aclame en triunfo. Se comprende. Gracias.
El d�a que t� quieras aplaudirme, habr� un sitio libre
en el palco proscenio para ti. De acuerdo. Y para ti,
un sitio libre en el confesionario.
�Oh!
�Eh!
Llamad y se os abrir�.
-�Mujer! �Dorotea, d�janos!
-�No pod�is! Es la casa reservada
para los oficiales. No entran soldados rasos. �Fuera!
�Fuera! �Marchaos! -�Dorotea!
�Dorotea, d�janos entrar! �Dorotea!
Dorotea, d�janos. �D�janos! -�Eh, mira qu� guapa!
-Hay para los dos. �Ven aqu�, guapa!
-�No te vayas, guapa! -�Qu� barbaridad! �Qu� deprisa va!
-Debe estar por aqu�.
-�Por ah�! -�Ven aqu�, preciosa!
�Quieta, quieta!
-�Bonita!
�Ay!
�Por qu� no tocas a tu hermana?
�Es un hombre!
�Claro que soy un hombre!
Disculpen. Vaya, vaya.
�Qui�n est� aqu�? El caballero Guido Guidi.
Es un placer volver a verle.
�Es el traje de su �ltima representaci�n?
No, me encontraba aqu� de paso.
-�Har� de este convento una fortaleza!
Si Herrero la toma, moriremos todos.
Usted, las monjas y los ni�os.
No, Carrasco. Yo no te creo capaz
de recurrir a la matanza de tantos pobres inocentes.
Tu alma es c�ndida. Si no, no combatir�as con oprimidos.
Eh, t�, padre. �No tratar�s de embrollarme?
No. Ir� yo al coronel Herrero y le dir�
que Pablo Carrasco est� dispuesto a rendirse, pero una condici�n,
que entregar�s dando tu palabra de honor
todas las armas si se garantiza la inmunidad y la libertad
para ti y tus hombres.
Este es el cad�ver de Emiliano Zapata.
Ah. Lo hemos decapitado
y hemos mostrado su cabeza al pueblo, pero se niegan a creer
que est� muerto. D�jela ah�. La he visto bien.
Creen que es invencible.
Inmortal.
Lo quieren vivo. Muy bien. Lo tendr�n vivo.
Usted lo har� resucitar. �C�mo yo?
S�, usted tiene fama de ser
un p�simo actor. Si lo dice usted, excelencia.
Yo, no obstante, de que sabr� resucitar
y envilecer el mito de Emiliano Zapata.
Perd�neme, excelencia. Me pide una cosa muy...
Muy desagradable y, por otra parte, muy dif�cil
porque yo estos papeles de revolucionario
jam�s los he sentido. No s� si lograr� encontrar
la cuerda justa para... Mejor que encuentre la cuerda.
Si no, la encontraremos nosotros
y se la ataremos al cuello.
-Coronel.
Est� bien. Puede irse.
Este ser� su pr�ximo personaje. S�, s�, s�, mi coronel.
(Portazo)
Perd�name, Emiliano. La piel es la piel.
Estas son las condiciones de rendici�n de Carrasco.
Yo, sinceramente, mantengo que son buenas,
aceptables, sobre todo mirando a una finalidad,
que es el bien supremo de los hombres.
Creo que sobre esto no habr� ninguna duda, �no?
En cuanto a usted, coronel Herrero...
Los sermones no me gustan, don Albino.
Yo hago la guerra porque busco y quiero la paz.
Si los rebeldes entregan las armas y salen desarmados del convento,
aceptar� la rendici�n de Carrasco con las condiciones que propuso.
Ser� tratado como un militar.
Palabra del coronel Herrero.
Bien, bien. Entonces, yo volver� al...
Al convento de Santa Ana con sus palabras.
Le cre�a menos ingenuo.
Usted viene aqu� a defender una causa perdida
olvidando que tiene cuentas pendientes con la justicia.
Yo siempre he tenido respeto para la justicia.
La verdadera est� en el cielo, que es en la que yo creo.
No puedo permitirle esas palabras.
Capit�n. -�S�, se�or?
Que sea fusilado por la espalda.
Como los traidores.
-Sin armas, como hab�amos acordado.
Vamos.
�Atr�s! �A refugiarse!
("Il puritani - Acto II")
Quiero que todo el mundo conozca la verdad sobre la revoluci�n
y su cabecilla Emiliano Zapata, aqu� presente.
-Tranquilo, padre. Las municiones son de fogueo.
Acu�rdese de simular la muerte.
�Cargad!
para hacerlo en serio.
�Apunten!
�Fuego!
Emiliano Zapata.
Te has presentado ante nosotros espont�neamente.
�Es verdad?
Es verdad.
T� has repudiado la revoluci�n. Comprendiste que es un error.
�Es verdad?
Es verdad.
�Es verdad que est�s dispuesto a renegar
sobre tus principios revolucionarios
frente a los cad�veres de tus compa�eros?
Es verdad.
Adelante, Emiliano. Ha llegado el momento de decir a todos
lo que finalmente has comprendido.
Sobre ti, sobre la revoluci�n
y sobre nosotros, los militares que la sofocamos.
S�. Coronel Herrero.
Se�oras y se�ores.
Extranjeros y mexicanos.
Campesinos del pueblo mexicano.
�Qu� puedo decir yo?
De la revoluci�n no comprend� nunca nada.
No es que ahora tenga aclarada esa duda.
Es que la revoluci�n es una cosa,
una cosa muy seria.
Es una cosa terrible.
Por otra parte, para sofocar una revoluci�n, no basta con matar
a cuatro pobrecillos muertos de hambre.
Ser�a demasiado f�cil. Nadie har�a la revoluci�n
sabiendo desde el principio que estaba destinado a perderla.
Adem�s, �qu� deb� comprender? Yo siempre he sido un payaso.
S�. Escribe, escribe. Tengo miedo de morir de payaso
porque ya es demasiado tarde para cambiar.
De usted, sin embargo,
coronel Herrero, de usted y todos aquellos que le rodean
y que est�n con usted, lo he comprendido todo.
S�, he necesitado tiempo, pero lo he comprendido todo.
Por lo tanto, todo el que est� contra vosotros,
escribe, est� en lo cierto. Del lado de la justicia
porque sois una pandilla de miserables
hijos de perra. �Yo no soy Zapata!
�Soy el actor Guido Guidi! �Zapata ha...!
(TODOS) �Viva! �Viva Zapata! �Viva!
Canalla.
�Toma, de parte de Zapata!
�Guido! �Albino!
�Albino, eres t�!
Entonces, no estabas muerto. Fue una comedia.
No estabas muerto. Quer�as...
Quer�as robarme el final, �eh?
No, Albino. El final me pertenece a m�.
Esta es la m�s bella muerte de Guido Guidi. Mira, mira all�.
�Qu� espect�culo! �Es incre�ble! �Qu� medios! �Tengo de todo!
Fusileros, ca�ones, caballos.
Mira qu� cargan van a dar. Albino, �te gusta? �Mira!
�Al ataque! �Todos!
F�jate. F�jate qu� muerte estoy haciendo, Albino.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.