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¡Llegan los nobles al concurso!
En nombre del principe Samarkand.
Es un noble príncipe, sabio, generoso
y muy poderoso.
conocido por su comportamiento.
En nombre del príncipe Aleppo.
Los invitados sólo piensan en sus estandartes.
¡una montaña de perlas más alta que un Dios!
En nombre del principe Bassora.
Victorioso en cien batallas.
¡Ha llegado la hora del gran concurso!
Quien pueda disparar la flecha dorada...
se convertirá en el próximo sultán de Damasco...
y se casará con la princesa Jamila.
Piensa Hassan, ¿quién nos detendría...
si tuviésemos un arma como esa?
Dicen que es la princesa más hermosa que se haya visto.
El principe de las islas de fuego.
A su excelencia le gustaría tener una oportunidad.
Por favor, perdone mi demora noble princesa...
pero vengo de lejos.
Pronto verá lo que tengo para ofrecerle.
No sabía qué creer cuando Oí hablar de su belleza.
Debería saber que es solo comparable con las estrellas.
Sé bienvenido, príncipe.
Toma tu lugar junto con los demas concursantes.
Espera la señal.
Después del tercero pediré el arco.
Sí.
Es este. Mira la flecha dorada.
Usted es invencible, mi señor.
Este hombre es un fraude.
¡Las islas de fuego no existen!
Pregúntenle si se atreve a negarlo.
¿Qué tiene que decir en su defensa?
¿En mi defensa?
¡Rápido! ¡La princesa!
¡Coge a la princesa!
¡No!, ¡No!
¡Jamila!
¿Diez mil monedas?
No.
Eso no es suficiente.
Ella vale mucho más.
No es más que una mujer.
No es una mujer, métetelo en la cabeza. Es una princesa con una gran riqueza.
No es fea...
Es siempre lo mismo, es la riqueza lo que vale, ¿lo entiendes?
Vamos a tener que preguntarle cuánto pesa.
¿Estás loco? Las mujeres nunca dicen ni la edad ni el peso real.
Ganaremos con sus ropas y joyas.
Quítame las manos de mi cara.
¿No sabes quién soy?
¡Es una bruja!
¿Puedo pasar?
¿Notaste que dije «puedo pasar»? Cómo un caballero.
Mi peso es exactamente 120 libras.
Incluyendo las joyas y la ropa que tengo puesta.
E incluyendo el velo que me quitaron.
¿Era eso lo que querías saber?
No parece posible... un simple velo puede tapar tanta belleza...
de la que el mundo no sabe nada.
Recuerda que no soy una mujer...
solo una princesa. Guapa o fea da lo mismo...
¿Es la respuesta correcta a tu pregunta?
¿Realmente quieres que te lleve de nuevo a Damasco?
¿Cómo te atreves a hacerme tal pregunta?
¿Te gustaría que te bese los pies y te ruegue que me guardes aquí contigo...
en una tienda, rodeada de miles de bandidos?
Soy el jefe, doy las órdenes.
Entonces ordénales que me lleven de vuelta a mi palacio, ¡inmediatamente!
¿Sólo si yo quiero, está claro? Sólo si yo quiero.
¿Que estarán hablando esos dos?
¿Es hermosa la princesa?
¡Ya lo creo que lo es!
¡Bueno, éso lo explica todo!
¡Maldición! ¿Tu arriesgarías el dinero? ¡Hassan!
¡Hassan!
¿Tú crees que puedes convertirme en tu esclava?
¿Esclava?
No tenemos nigún esclavo aquí. No estás en Damasco.
Mi mujer, cuando yo la escoja, será tan libre como yo.
No estará encerrada en las paredes de una ciudad.
¡Hassan!
¡Sal!
¿Qué hay del rescate?
¡Pensaba que yo era el que secuestró a la princesa!
¡Maldición! ¿Siempre tienes que desquitarte conmigo?
¿Alguien más quiere hablar del rescate?
¿Ahora qué quieres?
¡Levántate, deprisa!
¿Qué? ¡Deprisa, he dicho!
Te importa si…
¡¡Sabrath!!
¡¡Despierta Sabrath!!
¡Hassan se ha escapado con la pricesa Jamila!
¡Maldición! ¡Trae los caballos! ¡Debemos atraparlos!
¿Cansada?
¡Alguien viene!
¡Alto! ¡Hay huellas de caballos aquí!
¡La guardia del palacio!
¡Diez mil monedas! Nunca vi tantas juntas.
¿A quien encuentre a la princesa?
A quien capture al bandido. Vivo o muerto.
Vivo o muerto.
El no vivirá mucho si yo lo atrapo.
¡Vamos!
¿Por qué no gritaste?
No tenia opción.
Por que si lo hubiera hecho, me habrías matado.
¿Es por eso que no lo hiciste?
No.
¿No me tienes miedo?
Deberíamos seguir.
¿Qué hubieras hecho con el dinero de la recompensa?
Quizás lo hubiera guardado.
Así tendría una vejez tranquila.
Me temo que no se detendrán, te perseguirán.
Me iré lejos.
Este es el camino a Damasco.
Esas son sus huellas.
No se escaparán.
¡Mira por allí!
¡Más allá del oasis!
¡Alli están! ¡Vamos! ¡Los haremos escupir su sangre!
¡Traidor! ¡La guardia real! Los mandó hacia nosotros. ¡Deprisa!
¡Sálvese quien pueda! ¡Nos lo pagará algún día!
¡Tenía miedo de que tus amigos nos siguieran!
¿Quién es Sabrath?
¡Debe de estar furioso!
¡Me cortaría el pescuezo si pudiera!
El sol esta subiendo.
¿Tienes sed?
¡Si!
¡Nunca había visto un cielo tan azul!
Precioso.
¡Las flores no están a la venta!
Entonces regáleme una, abuela, si no le importa.
Y porque me cae muy bien, aquí tiene.
¿Para mí?
¡Oh, gracias!
¡Adios, gracias!
¿Qué tienes ahí?
El palacio no está lejos, está justo ahí.
¡Oh que hermoso anillo!
¡Adios!
¿Y qué hay de la recompensa?
Eres libre de irte.
Qué les dirás a tus compañeros?
Bueno...
Les diré la verdad.
Te acompaño un poco más si tú quieres.
¡Miren lo pesado que es!
¡Brilla como el sol!
Déjeme ver.
¡Mire!
¡Pero si esta joya pertenece a la princesa Jamila! La conozco bien, ¿de dónde la ha sacado?
¿Qué hace? ¡Es mía!
Me la dio ese joven, pregúnteselo.
¡Ese con la chica!
¡Es el jefe de los bandidos!
¡El Bandido!
¿Qué?
¡Debes irte ahora!
¡Temo que puedan reconocerte!
Sólo hasta la puerta.
No hay motivo para preocuparse.
¡El bandido!
¡El bandido!
¿Dónde?
¡En el mercado!
¡Haced sonar la alarma, Haced sonar la alarma!
¿Por qué me has traído aquí?
Por que es lo que quería.
¿Volveré a verte?
Adiós,
Princesa de Damasco.
Adiós, Príncipe de las Islas de Flama
Adiós Jamila.
Adiós.
Hassan.
Hassan.
¡Es el bandido su alteza! ¡En las puertas de la cuidad!
¡Detenedlo! Detenedlo…
Junta a todos tus hombres,
quiero capturar a ese jefe,
y lo quiero vivo.
Tengo que irme...
Adiós...
¿Qué es ésto?
Una mancha de nacimiento.
¿Quién eres?
Ya se lo he dicho, el príncipe de las Islas de Flama
¿Quién era tu padre?
También he respondido a éso. No lo sé. ¡Fui criado por los bandidos!
Uno de ellos me crió como su hijo.
¿Dónde está ese hombre ahora?
Está muerto.
Tú también lo estarás muy pronto.
¿No puedes hacer nada?
Perdóname Jamila.
Soy un viejo débil.
Ahora, sólo Alá puede salvarlo.
¿Alá?
¿Crees que se acordará de nosotros?
Tal vez no hemos sabido cómo rezarle con suficiente fe.
Pero los eventos en manos de Hassan, fueron sus designios.
Oh, todopoderoso Alá...
haz todo lo posible para salvarlo de sus enemigos.
Debes salvarlo.
Es preciso.
¡Porque lo amo!
¿No es hermosa?
Pero parece tan triste
El viejo romántico de siempre. Aterriza en la tierra y pierde la cabeza por una cara bonita
¿Qué hay de tu propia cabeza?
Oh, se me fue de la cabeza por un momento
No desesperes, querida princesa
¡Pero esto está lleno de guardias! ¡Nos verán!
¿En serio?
¡Ahora, vamos!
¡Tu cabeza! ¡Intenta mantenerla sobre tus hombros!
Oh, lo siento, no volverá a ocurrir.
No estoy tan seguro.
Pero pon atención porque cuando volvamos allí arriba...
¡Oh, nunca más! ¡Nunca jamás!
¡Ya vale!
¡Vamos, muévete!
Y recordad, nadie debe saber quienes somos.
¡Oh, si, disfracémonos!, ¡disfracémonos!
Seguidme. Por aquí.
¡Aquí, aquí está!
¿Quienes son ustedes?
Somos sus humildes liberadores, príncipe.
¿Príncipe? Creo que han cometido un error.
Quizá...
No, no hay ningún error.
¿Sabe quién era su padre?
Todo el mundo quiere saber quién era mi padre.
Tú has sido elegido por Alá para restaurar la justicia aquí.
Este es el símbolo de Alá, la estrella de Damasco.
El visir asesinó a Karim el Justo para tomar el poder de Damasco.
Y... ¿Karim era mi padre?
Si.
Y es por eso que Alá sólo te permitió a ti disparar la flecha dorada.
Debes convertirte en Señor de Damasco y restaurar la justicia.
¿Entonces, por qué me la quitó de la mano?
Porque la querías usar para robar.
Ahora debes olvidar que has sido un bandido...
si quieres conservar la flecha dorada y ganarte a Jamila.
¿Sabe dónde está?
Está a muchos kilómetros de aquí,
en la cima de la montaña donde el sol nace cada mañana.
Vamos.
Imediatamente.
Esa es la salida. ¡Le seguimos!
¡Está cerrada!
¡Está durmiendo!
Ya lo sé, ya lo sé.
Por aquí, por aquí.
¿Dónde está Jamila? Quiero verla.
Está allí arriba.
¡Silencio!
No es posible.
¿Está enamorado, no lo ves?
No hay tiempo.
No me iré hasta que la vea.
Sólo por un momento.
Sólo por un momento. Se lo prometo.
¡Espere! No he dicho que...
¡Esperen aquí, le he dado mi palabra!
¡Está bien, pero solo por un momento!
A partir de ahora se acabaron los trucos de bandidos.
Sí, sí, entendido.
¡No seas arrogante! La ira engendra violencia.
Lo que uested diga.
Esas son las condiciones.
De lo contrario deberás someterte a severas pruebas para recuperar la flecha dorada.
Y quizá no lo consigas.
¡Jamila!
¡Hassan!
¡Hassan!
Ves, he vuelto antes de lo que pensabas.
¿Cómo conseguiste escaparte?
Parece que tengo algunos amigos en la ciudad.
¿Sabes quién soy? Soy tu señor, Jamila.
Ya eras mi amor.
No, soy el nuevo sultán de Damasco.
¿Hassan, qué te han hecho?
- Nada, sólo me rescataron. - ¿Pero quién?
Hassan.
Son mis liberadores, son los que me mostraron la estrella de Damasco.
La marca de que soy el heredero de Karim el Justo.
¿No es así?
No hay duda de eso, pero ahora debemos irnos.
Un momento por favor,
me queda tanto por contarte.
Forman una bonita pareja.
Ya conozco la historia. La leí antes en algún lado.
Debemos irnos Hassan.
¿Ahora?
Sigan ustedes, ya los alcanzo.
Por última vez.
¿Qué quiere decir con «por última vez»? Soy el sultán, ¿o no? ¡Váyanse!
Cuidado con el pecado de la soberbia.
¡Quítense de mi vista!
Creo que tengo derecho a besar a mi prometida.
Está bien.
Es verdad que han desaparecido.
No importa.
Pero imagina que no te ayuden más.
Pronto verán que puedo cuidarme por mí mismo sin niguna ayuda.
¡Alarma! ¡Dad la alarma!
El prisionero se ha escapado.
Adiós Jamila. Volveré con la flecha dorada.
¡Adiós!
¡Ten cuidado! Puedes caerte.
No te precupes, sé donde pongo los pies.
¿Cómo os atrevéis a violar mis aposentos?
Perdone princesa, pero el prisionero ha escapado...
y usted corre peligro.
Pues claro, no se me había ocurrido. ¿Queréis buscar en mi cuarto? ¡Adelante!
¡Gracias!
No creo que se haya atrevido a venir hasta aquí.
¡Seguidme!
¡Vosotros dos, venid conmigo! ¡Rápido! ¡Es una orden!
Capitán, ¿ha visto algo?
Había una sombra corriendo en aquella dirección.
¡Id a por él!
- ¿Lo reconoció? - Perfectamente.
¡Seguidme! Órdenes del comandante.
¿Ha visto al bandido?
Estaba delante de nosotros, vestido como un oficial.
¡Ya te tengo! No puedes escapar.
¡Suéltame! ¡Soy el capitán Hamit!
¡Vosotros dos allí abajo! ¡Y vosotros dos por allí!
¿Estáis durmiendo?
¡El bandido se ha escapado!
¿Cuándo?
¡Ahora! Está vestido como un oficial.
¡Ahí está!
¡Soltadme! ¡Soy el capitán Hamit!
¿Qué os pasa a todos esta noche?
¡Hablad! ¿Quién os ha dicho que me persigais?
¡Un oficial! Es... ¡Mirad, Allá va!
¡Esto es ridículo!
¡Por aquí! ¡Tras él!
¡Se escapa!
Te lanzaré a los cocodrilos en su lugar, si no hablas.
No tengo nada que decir.
No sé nada.
Oh, mucho mejor.
Así serás mas útil que llevando a cabo la misión que voy a darte.
Debes convencer a Jamila que elija un marido.
Veo que la aparición de ese bandido...
ha agitado su autoestima.
Y puede que vuelva...
ya que no conoce...
cómo murió Karim el justo.
Escucha anciano...
Tu fe y la fe de la princesa Jamila están atadas a la mía.
Si llegara el día en que yo caiga, no caeré solo, ¿lo entiendes?
Así que será mejor que empieces a rezar para que ese bandido no vuelva.
Y si vuelve,
el trono ya debería estar ocupado por un poderoso príncipe...
que esté tan interesado como nosotros lo estamos...
y que piense que cada paso de sus hijos esté a prueba.
¿Está claro?
¡Habla con Jamila!
- ¿Dice que debo? - Sí, y ten cuidado anciano,
No trates de engañarme...
Este asunto debe estar resuelto para el atardecer.
- De otro modo… - Muy bien.
¡Sabrath!
¡Sabrath!
¡Sabrath!
¡Abdul!
Nobles príncipes.
Hoy debo tomar una decisión.
La más importante de mi vida.
Debo elejir entre ustedes tres...
al que será mi futuro esposo.
Pero, sin importar a quién elija...
los dos excluídos se sentirán ofendidos.
Por tal razón, Alá decidirá por mi.
Me someto a su voluntad.
¿Sería tan amable de aclararnos su idea, princesa?
Ya que ninguno tuvo éxito en la prueba de la flecha dorada,
propongo otro desafío.
No permitiré que se me ridiculice por segunda vez.
Si mis rivales están dispuestos a renunciar a su dignidad...
No me ofenda, príncipe.
Mi dignidad es tan importante como la suya.
Si teme no ganar, puede retirarsde del concurso.
Estamos dispuestos a participar en cualquier prueba...
para demostrar nuestro amor por la princesa.
¿Cuál es la naturaleza de esta segunda prueba?
Oh, es muy sencillo...
cada uno de ustedes...
deberá traerme un regalo que sea más raro que el oro o joyas.
Quien me traiga el objeto más extraño...
Será mi esposo.
Sus palabras son sabias, princesa.
Rezo por traerle el más raro.
Saldremos inmediatamente.
Vuelve inmediatamente a Bassora...
y haz que mis tropas se movilicen para llegar en tres días a Damasco.
¿Su excelencia planea participar en el desafío?
Sí, lo prometí.
Pero si no puedo ganar Damasco por matrimonio...
lo haré por la fuerza.
¡Ve!
El visir Batkiar desea hablar con usted.
Si su mente esta pensando en más ardides...
Sé como detenerlos. ¡Mi paciencia tiene un limite!
Vine precisamente para felicitarlo con su paciencia.
Sería una lástima si no recibiera la recompensa que merece.
Damasco será mía, aunque tenga que recurrir a...
¿A qué?, mi querido señor, ¿a la fuerza de las armas?
El príncipe Aleppo y el príncipe Samarkand quizá no tengan su genio militar ni su fuerza...
pero aun así pueden ser enemigos peligrosos.
Pueden encontrar un poderoso aliado fuera de la ley.
Bajo mis órdenes personales, el ejército de Bassora será invencible!
Ciertamente, invencible príncipe...
pero por qué recurrir a la fuerza si no hay necesidad.
La experiencia me ha enseñado...
que ninguna victoria es tan perdurable como la que se gana legalmente.
- ¿Legalmente? - En apariencia.
Pero lo suficiente como para acallar todas las lenguas para siempre.
¿Cómo?
Si me lo permite puedo decirle donde encontrar...
el regalo que le hará ganar el concurso.
Adelante, hable.
Cuando se convierta en sultán de Damasco no se olvidará de mí, ¿verdad, mi señor?
¿Qué quiere?
Ser su representante aquí en Damasco con plenos poderes.
Usted podrá reinar en paz en Bassora, con su esposa.
Yo sería un aliado útil.
Muy bien.
¿Cuál es su plan?
Escuche, noble príncipe.
¡Basta! ¿Qué estás haciendo? ¡Haces que me maree!
¿Querías ver los movimientos de Hassan, no?
Aún no está dentro. Debemos ir mas alto.
¡Más alto!
¡No seas tonto!
¿No crees que puedo hacerlo mejor?
¡Mira!
Déjame ver.
Ahí está.
La sed es terrible.
La sed está bien. Eso le enseñará a obedecer.
Me da pena.
Nuestro deber es convertir a ese joven presuntuoso en un sultán.
Para eso, debemos ser inflexibles cuando sea necesario.
¿Lo entendéis?
Por supuesto.
Yo sigo pensando en la pobre princesa,
es tan guapa.
Se ha vuelto a enamorar.
¡Alá!
¡Oh, Alá!
¿Por qué todo todo tiene que pasarme a mí?
Ni siquiera puedo vender mis alfombras.
¿Por qué, Alá?
¿Por qué?
No deberías tener problema vendiendo esta alfombra.
¡Así no serás pobre nunca más!
¡Pero ten cuidado!
¡Sólo podrás vendérsela a alguien que la use para hacer el bien!
¿Está claro?
Y recuerda, sólo para hacer el bien.
Adiós.
¿Qué os ha parecido éso?
Sí, ha estado bien, muy bien.
¡Oh, mirad!
Has violado los límites de mi reino.
Únicamente por que estaba muriendo de sed, su majestad.
Eso no es verdad.
Atravesaste la cascada por curiosidad.
Ahora debes ser castigado por tu crimen.
La vista de su belleza es un gran castigo por mi curiosidad.
Pero le pido perdón, debería irme.
Es demasiado tarde.
El castigo por tu crimen es la esclavitud eterna.
Esa es nuestra ley.
Oh, ¿esas tenemos?
Entonces le sugiero que la cambie. ¡Adiós!
¡Alto!
¡Te ordeno que te detengas!
¡Alto!
¡Vas a morir!
¿Cómo has sabido que los monstruos ardientes eran solo una ilusión?
No lo sabía.
Pensé que podía intentarlo.
¡Eres muy valiente!
Hassan.
¡Déjalos estar, un minuto más!
Hassan.
¡Vaya!, ¡mira quienes están aquí!
Has pagado por el acto de desobediencia al pasar esta prueba.
Ahora debes apresurarte si quieres evitar más problemas.
Ven conmigo.
Escucho y obedezco.
No me abandones.
Si te quedas serás el rey de este reino,
mi amo y señor.
Perdóneme su majestad pero
yo también he de obedecer órdenes.
Vámonos.
Pero... yo llegué aquí por otro camino.
Este es el camino a la flecha dorada.
¿No confías en mí?
Oh, sí, claro.
Y ahora, intenta no besar a otra mujer durante el camino.
Bueno... ella me pilló en un momento de debilidad.
Entiendo perfectamente cómo se siente.
¡Ven!
- ¿Comó han llegado hasta aquí? - Son inteligentes.
¿También los burros?
Avanza.
Seguiremos detrás de ti.
¿Qué son estas ruinas?
Son de antiguos ladrones.
Es la ciudad de las cien puertas.
Es el mejor lugar para los antiguos magos egipcios.
Es el comienzo de la ruta que lleva al lugar encantado donde yace la flecha dorada.
Átalos.
De frente.
¡Deja el caballo ahí!
Ven, ven.
Date prisa, date prisa.
Esto es muy silencioso. Qué extraño...
Ha debido pasar algo...
¿Seguro que no sabes nada al respecto?
¿Sobre qué?
Mira, estás perdiendo algo.
Volvemos donde empezamos.
Robando esta vez.
Es la costumbre.
Y mintiendo.
No realmente. Olvidé todo al respecto.
Intuyo que va a haber otra prueba esta mañana.
No se muevan...
o terminarán como él junto con todos los demás.
No se pasen de listos.
Si quieren salir vivos de aquí.
¡Deben hacer lo que yo diga!
¿Ven esa columna frente a la estatua?
Deben quitarla del camino.
Tienen que despejar la entrada porque hay un tesoro ahí abajo.
¡Y lo quiero! ¡Va a ser mío!
Tengo algo para usted anciano si nos deja pasar.
¡Lo has robado! ¡Sé que eres un ladrón!
No te perderé de vista.
Y no alberguéis la esperanza de robar mi tesoro en mitad de la noche...
porque si no habéis terminado antes del ocaso...
os convertiré en piedra! ¡Recordad!, ¡antes del ocaso!
Es imposible. No tenemos suficiente tiempo.
¿De verdad?
¡A trabajar! Ahora tienes todo el tiempo que necesitas.
¿Se les permite hacer cosas así?
Así es.
Poco importa lo que podemos hacer.
La única ayuda que se nos ha permitido ofrecerte es detener el tiempo.
Ahora debes pagar por el pecado de robo.
Todo por ti mismo.
¿Le sería posible...
deplazar esa roca, por favor?
Creía que serías más listo.
Y ahora ve a trabajar, si puedes.
No es la columna la que debes desplazar. Es aquel obelisco.
Oh, sí, sí.
Pero si tuviese tus poderes mágicos
podría hacer caer esa columna sobre el obelisco y quitármelo de enmedio.
Pero no tienes ningún poder mágico.
Tienes razón. Mi cabeza se lo preguntaba.
Él es muy bueno, ¿verdad?
¿Tú también puedes hacer trucos como esos?
Entre nosotros, puedo hacerlo mejor.
¡No!
¡Muéstramelo!
No puedes engañarme.
¿De qué hablas? Necesito una piedra. Que sea puntiaguda.
¿Puedes conseguirme una?
Mira... como aquella pequeña que esta atascada allí arriba.
¡Vamos, no está mirando!
¿Puedes hacer que el sol se mueva de nuevo?
¿Pero?
Silencio. Deprisa.
De acuerdo.
- No recuerdo la fórmula. - ¿Qué?
Me confundiste con todos los hechizos que me hiciste hacer.
¿Qué hechizos?
No es nada... una piedra que hizo aparecer.
Venga, intenta recordar la fórmula.
¡Es difícil! ¡Es una fórmula muy difícil!
¡Hiciste que te ayudara! Eso no esta permitido.
- ¡Ya me acuerdo! - ¡Dilo!
¡Quiero saber de dónde ha salido esa piedra!
¡De allí arriba!
¡Está despejado!
¡Mi tesoro!
¡Mi tesoro!
¡Esperadme! ¡Esperadme!
¡Aquí estás!
¡Mirad!
Ahora que el mago ha muerto, el hechizo se ha roto y todos vuelven a la vida.
Tal como era antes.
Bienvenidos a nuestra ciudad, nobles libertadores.
Que los dioses sean benditos por haberlos enviado aquí.
En nombre de mi pueblo, nos gustaría expresar nuestra gratitud.
Les ruego que acepten nuestra hospitalidad.
Lo lamento pero no disponemos de tiempo.
Al menos permítanme ofrecerles un banquete de celebración.
Un banquete... que nunca olvidarán.
Exelente. Precioso.
Brindo por ti, nuestro liberador.
Y yo brindo por ti la más hermosa de las criaturas.
Es un hombre muy afortunado.
Debemos hacer algo.
- Sí, sí, dejémoslos solos. - Quédate donde estás.
Chicas, chicas, es hora de irnos.
Debes irte.
Ha llegado el visir Batkiar, hija mía.
¿Está sola princesa?
Está muy sola.
Dicen que la soledad es mejor que una mala compañía.
Pero no a su edad.
Cuando una mujer florece como una rosa, todo en ella parece ansiar el amor.
No sabía que fuera un poeta, noble visir.
Es su belleza la que me inspira.
Y es su belleza la que ha persuadido a tres valerosos príncipes
a venir tratando de ser dignos de usted.
¡Qué gran honor para mí!
Seguramente mucho más que el que demuestra el hombre en que siempre piensa,
un bandido.
Pero...
Un miserable bandido que sólo sabe cómo escapar.
¿Cómo muestra su amor?
Estaría aquí si la amara.
La defendería de cualquier peligro.
Un hombre enamorado siempre encuentra la manera.
Le daría alguna señal de su presencia.
Le demostraría que no la ha abandonado.
Escuche, princesa.
Ahora que estamos solos quiero darle consejo.
El príncipe Bassora es ciertamente el más merecedor de su atención.
Oh, seguramente.
¡Malditos insectos!
¿Qué estaba diciendo?
El príncipe Bassora le traerá el más precioso de los regalos
que pueda ser encontrado en todo el mundo.
¡Otra vez!
Al parecer atrae todo tipo de insectos, mi señor.
Creo que sería mejor continuar esta conversación en otro momento.
Adiós Batkiar.
No tema princesa. Hablaremos de nuevo,
muy pronto.
Se está haciendo muy tarde, hija mía. Déjame llevarte a tu cuarto.
No.
¡Hassan!
¿Estoy soñando?
¿Estás aquí, Hassan?
Te amo Jamila.
¡Espérame!
¡No tengas miedo!
¡Oh, tu voz!
¡Gracias!
Volveré pronto.
Muy pronto.
Espérame Jamila.
¡Te quiero!
¡Y yo a ti!
Qué sueño tan extraño.
¡Debemos irnos!
¡Ya era hora!
No hay tantas prisas, esperemos un poco.
Hassan.
Su majestad. Tenemos una misión que llevar a cabo.
Entiendo.
Puesto que no deseas quedarte con nosotros,
por favor, acepta este regalo.
Para ti...
y tus amigos.
Nos has devuelto la vida.
Un regalo que es mucho mas preciado.
Es para ti.
Son las lagrimas de mi pueblo derramadas por su tristeza.
Que gracias a ti han terminado.
Gracias a ti no llorarán más.
Adiós Hassan.
Su majestad...
conservaré un recuerdo de usted que perdurará eternamente.
Debemos irnos.
Estás curado.
Adios Hassan.
Aquí es.
- ¿Estás seguro? - Conozco el lugar.
¿Me reconoces?
Este viajero necesita tus servicios.
Una botella del agua de vida.
Váyanse.
¿Piensas convencerme con dinero?
¡Quiero el agua de vida!
No.
Mis filtros tienen el propósito de restaurar la vida.
Y tú llevas el crimen y la muerte en tus ojos.
Te la daré y no podrás encontrarla.
La encontrarás tú mismo si no quieres morir.
¡Pruébala!
¿Crees que los otros llevarán un mejor regalo que éste?
No, mi príncipe, ciertamente no.
Ahora iré a encontrar a mis rivales en el lugar acordado.
Ve a Damasco.
Y dile al visir que el momento de actuar está al caer.
¡Rápido!
¡Apartaos! ¡Apartaos!
Mis rivales ya tienen valiosos regalos.
¡Y vosotros no habéis encontrado nada para mí! ¡Lo que sea!
Eso no es un obstáculo.
¡Príncipe Aleppo!
Está buscando el regalo más hermoso...
del mundo? Mi señor.
¡Si!
Yo lo tengo.
¿Tú?
Sí.
Pero sólo se lo venderé si lo usa para hacer el bien.
¿Y según tú, cuál es el regalo más hermoso del mundo?
Oh, nada especial.
No es más que una alfombra.
¿Hay modo de viajar más deprisa?
Debes ser paciente.
Ojalá pudiera volar.
Abdul.
Sabrath.
- Soy yo, Hassan. - Te reconozco.
Llevo esperando mucho tiempo para verte.
Mira Sabrath.
¡Te ordeno que me bajes!
¡Alto!
¡No sabéis lo que hacéis!
Imaginé este encuentro...
¿Esta es la recompensa por la princesa?
¿De qué hablas?
¡Muchachos!
¡Démosles una calurosa bienvenida!
¡Al menos, déjame que te explique!
¡No! ¡, No!, ¡no os acerquéis!
No os haremos ningún daño.
¿Qué daño podrías hacer?
¡Oh, no!
¡Esto es suficiente!
¿Qué estas haciendo?
Sólo lo que disfruto.
Esta es una prueba inesperada.
¡Y tengo derecho a interferir!
¡Fijaos bien, banda de estúpidos!
¡Es una tormenta de troncos!
Cálmese, mi señor, haremos lo que usted diga.
Así está mejor.
Estoy cansado.
¡Sed rápidos!
¡Desatadlos!
¿Todavía piensas que te traicioné, Sabrath?
No, no, perdónanos Hassan.
Te lo devolveré todo.
No necesito el tesoro. Quédatelo.
¿Cómo?
Esto está mejor.
Bien por ti.
No bromeo Sabrath.
Puedes quedarte con el tesoro y dividirlo entre vosotros.
Gracias mi señor.
Agradecemos tu generosidad.
Que Alá te acompañe.
¡Es increíble! La inspiración, todos esos consejos.
¡Y sigue sin entender!
Déjalo. Son mis amigos.
Menudos amigos, asaltando a un sultán.
Una vez amigo, siempre amigo.
Reconozco que me han ayudado y lo aprecio.
Pero nunca está satisfecho.
Si robo está mal y si regalo es aún peor.
Es tu culpa.
Siempre es mi culpa pero la gente comete errores.
No los gobernantes. Los gobernantes también, creo.
Al diablo con los gobernantes. Hare lo que crea que está bien para mí.
Muy bien.
Lo que significa que tendrás que continuar el viaje solo.
¿Cuándo los volveré a ver?
Cuando hayas recuperado la flecha dorada.
Eso, si puedes.
¡Amigos!
¡Vuelan!
¿Ya habías visto algo semejante?
- Es una bella joya. - Sí.
Pero no es una joya corriente.
Examínala cuidadosamente.
En ella podrás ver lo que ocurre en cualquier lugar del mundo.
Demuéstralo.
¡Está enferma! ¡Está muriendo!
Esta poción la curará de cualquier enfermedad.
¡Preparad los caballos!
- Es urgente que vaya a Damasco. - Damasco está muy lejos, príncipe.
Incluso con el caballo más veloz.
Llegarás muy tarde.
Mira.
Esto puede salvar la vida de la princesa.
Gracias.
Soy el único que puede llevarte al palacio inmediatamente.
Con mi regalo.
Ya no queda esperanza.
Mi regalo te ha devuelto a la vida, princesa.
- ¿Qué poción podría haberlo hecho posible? - Es cierto.
Pero sin mi perla...
nunca hubiéramos sabido que estaba en peligro.
Y sin mi alfombra...
nunca habríamos llegado a tiempo... para salvarla.
Debe decidir, princesa.
Y elíjame como su prometido. No puedo esperar mucho más.
Lo que han dicho es verdad.
Sus regalos me han salvado la vida.
Pero ninguno podría haberlo hecho sin los otros dos.
Los tres tienen igual derecho a mi gratitud.
¡Es suficiente!
Ya le avisé...
que no voy a seguir soportando sus triquimañas.
¡Espere!
¡Espere!
- ¡Ha ofendido a la princesa! - ¡Debe disculparse!
Ustedes dos son mis prisioneros. ¡Guardias!
Y no intenten escapar.
Mis soldados estarán por toda la ciudad.
Y tú, procura que la princesa esté lista.
La boda se llevará a cabo mañana por la mañana.
El gran visir desea verla.
Por el amor de Dios, ¿qué está haciendo?
¡Calla!, si me amas.
Tu prometido, el invencible príncipe Bassora...
ha venido a acompañarte a la ceremonia de la boda.
Mi más hermosa princesa...
estos tres regalos son suyos ahora.
Son mis regalos de boda.
Los dejo a sus pies.
- Ya no es preciso que elija. - No...
puesto que usted ya ha elegido por mi.
Pero no aceptaré.
Jamila...
mi ejército está movilizado...
en las afueras de las puertas de la ciudad.
Dos de esos regalos ni siquiera le pertenecen.
Los ha robado, como un bandido.
¿Se atreve a hablar de bandidos?
- ¿Podemos ir más deprisa? - Hago todo lo que puedo.
Es inútil, Jamila, estoy al mando ahora.
Tú y Damasco, ahora son míos.
Damasco quizá.
¡Pero yo, nunca!
¡Jamila!
¡Jamila!
¡Hassan!
¡Volvió con la flecha dorada!
¡Vamos!
¡Dormid! Os lo ordeno.
Hassan.
¡El arco!
¡Dáselo a Hassan!
¡Espérame!
Aquí está el arco.
¡Lleváoslo!
Les confío a Jamila, cuídenla.
Cuiden de ella hasta mi vuelta.
Temo por ti, mi amor.
¡Estás solo frente a un poderoso ejercito!
Con esto, nadie podrá detenernos.
Y no estoy solo.
Estamos a sus ordenes.
Pelearemos para defender Damasco de la destrucción.
¡Esperen un momento!
¡Esperen un momento!
Tenemos nuestro propio transporte.
¡Es especial!
Todos dependen de ti para defender Damasco.
Y pelearemos como hombres.
¡Deprisa!
¡Sube!
¡Vuela!
¡Está volando!
Gran príncipe, mis ojos no pueden creer lo que están presenciando.
¡Su poder es inmenso!
Que así sea.
Y el momento de demostrarlo ha llegado.
¡Ordene a todos los regimientos que se preparen para la batalla!
¡Preparados para la batalla!
¡Preparados para la batalla!
¡Tenemos que derribarlo!
¡Listos!
¡Fuego!
¡Ahí viene!
¡Vamos!
¡Rápido!
¡Ahora!
¡Le dimos!
¡Nos está derrotando!
¡Delen a Hassan como sea!
¡Hassan!
Venga príncipe.
Debemos escapar...
antes de que sea demasiado tarde. Rápido.
¿Cuáles son sus órdenes?
Hassan.
Bassora y su ejército escapan.
Coge una de las alfombras mágicas.
¡Ahí viene!
¡Oh, gran Hassan!
¿Adónde van?
¡Volvemos con Alá!
Si nos necesitas de nuevo...
silba.
¡Adiós! ¡Adiós!
Adiós y gracias.
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