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EL COLOR DE LA SANGRE ("L�mites perdidos")
El pueblo de Keenham en New Hampshire,
es una de las t�picas peque�as poblaciones de Nueva Inglaterra.
Aunque es un lugar tranquilo,
se pueden encontrar muchos relatos emocionantes en su historia.
Sus viejas y distinguidas casas han dado cobijo a muchos secretos,
y muchas de ellas han servido de escenario a romances,
misterios y a veces tragedias.
Keenham tambi�n tiene sus leyendas.
Fantasmas que todav�a merodean por alguna de nuestras mansiones.
Pero m�s extra�a que cualquier leyenda de Nueva Inglaterra,
es la historia ver�dica de una familia de Keenham.
El escenario de este melodrama de la vida real,
est� a tiro de piedra del centro del pueblo.
Incluso los m�s viejos del lugar,
siempre lo han conocido como "La casa de los Brackett".
Los protagonistas del drama acaecido en esta antigua casa,
son Scott y Marcia Carter.
La historia de los Carter empieza en junio de 1922,
en la facultad de medicina Chase a las afueras de Chicago.
- Tendr�a que tener tu fotograf�a. -�Por qu�?
Para la posteridad.
- Tienes que pensar d�nde vas a estar... - Hola, Scott, Marcia. Mirad.
- Es contagioso. - Nancy, es maravilloso.
�Vosotros tambi�n? - S�, se�or. Ya nos veremos.
Dentro de una hora podr�s llamarme Dr. Carter.
Dentro de dos horas podr�s llamarme Sra. Carter.
Alexander Peter Basinski.
Scott Mason Carter.
Franklin Jump.
Scott y t� sab�is lo que est�is haciendo.
S� que vais a tener una vida maravillosa.
John Payne.
Jesse Pridham.
Y recibe el nombramiento de Doctor Honoris Causa,
el Dr. Charles Frederick Howard, de Boston.
Charles Frederick Howard, ciudadano de Boston, Massachusetts.
Eminente doctor y distinguido cient�fico
en el campo de la investigaci�n card�aca,
que super� obst�culos que habr�an desesperado a cualquier hombre,
enorgullece a esta facultad, a su profesi�n y a su raza.
Que el Se�or, con su misericordia,
os bendiga con su Gracia,
para que pod�is vivir juntos en esta vida,
y tambi�n para que disfrut�is de la vida eterna.
Am�n.
- Bueno, Scott. - Marcia, felicidades.
- Buena suerte. Gracias.
- Jesse, soy una mujer casada. - Lo s�, pero no pareces distinta.
Soy muy feliz.
- Toma, mam�. Gracias.
Y doble raci�n para el padrino.
- No te atragantes, Jesse. - No lo har�.
�Quiere un trozo de mi pastel de bodas, decano?
No, gracias.
Felicidades, Scott y Sra. Carter.
- Hoy es un d�a memorable. - S�, se�or.
Gracias, decano Allen.
- Estamos muy orgullosos de usted. - Muy orgullosos.
Gracias, espero que esto no estropee sus planes.
Disculpe, Sra. Carter. - Claro, Dr. Howard.
�Scott qu� pone ah�?
Por lo visto pasaremos la luna de miel en Georgia.
El Dr. Howard te ha conseguido el trabajo de interno.
En el Garrison Memorial y ten�a que haberme presentado ayer.
- Pridham. - S�, se�or.
-�Alguna noticia de tu trabajo de interno? - Todav�a no, se�or.
Hay pocos hospitales para negros,
-y los hospitales de blancos... - Lo s�, pero con tu historial.
No es mi historial lo que me impide ir a un hospital de blancos.
Pero no me preocupa.
Si no hay una vacante, siempre puedo volver a trabajar en el tren.
Hice de mozo una vez y puedo volver a hacerlo.
Conseguir� que acabes dejando los trenes, Jesse.
- Tan pronto como pueda. Gracias, Dr. Howard.
-�C�mo est�, Sra. Mitchell? - Muy bien, Dr. Howard.
Es una pena que su marido no haya podido venir a la boda.
Dr. Howard, �ltimamente Morris no quiere reconocer que somos negros.
Ya se marchan.
-�Puedo hacer algo por usted, se�or? - Soy el Dr. Carter, el nuevo interno.
S�, Dr. Carter, le est�n esperando. �Quiere sentarse?
Gracias.
�Qui�n es?
El nuevo interno.
�Desde cu�ndo tenemos m�dicos blancos aqu�?
-�Qu� te has hecho en la mano? - Me he quemado.
�Te has quemado?
-�Cu�ndo ha ocurrido? - La semana pasada.
Pobrecilla.
Con el vendaje te sentir�s mucho mejor.
D�gale que entre.
Dr. Carter, por favor, pase. Es la puerta de la derecha.
Gracias.
Bueno, hasta luego.
Buenos d�as, Dr. Carter.
Si�ntese.
Sorprende que haya venido tan r�pido al Sur.
El telegrama dec�a que me presentase enseguida,
por eso no he perdido el tiempo.
Dr. Carter, estoy en una situaci�n muy embarazosa.
Por supuesto que admiramos mucho al Dr. Howard,
y cuando nos recomienda un interno hacemos lo posible por admitirle.
Dice que emplearon a hombres que �l recomend�.
S�, pero este es un hospital del Sur con muy pocas plazas libres,
y la semana pasada la direcci�n decidi� que a partir de ahora
tendr�an preferencia los solicitantes sure�os.
�Quiere decir que porque soy un negro del Norte no me aceptan?
Dr. Carter, yo no lo expresar�a exactamente de esa forma.
Pero me aceptaron.
He tra�do a mi mujer, he alquilado una casa.
Lo siento mucho, pero no puedo hacer nada.
Aunque no creo que tenga problemas en ser aceptado en un hospital del Norte.
Y ahora, si me disculpa,
tengo mucho trabajo.
Gracias, doctor.
Scott.
�Qu� ha ocurrido?
- No estoy seguro de saberlo. -�Que quieres decir, que pas�?
No tengo trabajo, Marcia.
Cashman dijo que tuvo que d�rselo a otro.
�D�rselo a otro?
Querido, no lo entiendo.
Yo tampoco lo entiendo.
Dijo que hab�a tenido que darle mi plaza a un sure�o.
Pero eso es absurdo.
�Crees que el Dr. Howard podr� hacer algo?
No me han admitido.
Pues tenemos que olvidarlo.
Tenemos suficiente dinero para volver a Boston,
-y quedarnos en casa de mis padres. - Eso es fant�stico.
Hay cinco estaciones de tren en Boston,
all� puedo trabajar de mozo.
Y si alguien se accidenta, mis conocimientos ser�n de gran ayuda.
Dr. Carter.
�Crees que despu�s de todo lo que has pasado
te dejar�a hacer otro trabajo que no fuese m�dico?
Mira, quiero que escribas a estos anuncios de la revista m�dica.
Ahora mismo.
El decano dec�a que hab�a dos cosas que un buen m�dico deb�a tener.
- Una buena preparaci�n m�dica, - Seguro que la tienes, cari�o.
- Y una buena mujer. - Seguro que...
Dr. Carter, tenemos que hacer las maletas.
SCOTT Y YO LLEGAREMOS EL JUEVES.
LOS PLANES HAN CAMBIADO.
NO TE PREOCUPES. TE QUIERO. MARCIA.
Sabes, todav�a no le he preparado ninguna comida a Scott.
Eso tiene f�cil soluci�n, espero que os qued�is aqu� mucho tiempo.
Ojal� fuese para siempre.
Lo s�.
- Scott sigue al tel�fono. - Bien, sentaos.
Morris, t� te sientas aqu�.
�D�nde crees que me he sentado los �ltimos 20 a�os?
Cielos, no s� d�nde tengo la cabeza.
Pap�, te hemos preparado huevos con jam�n.
Muy bien.
Era el Dr. Howard.
Quiere que vayamos a cenar esta noche.
As� tendr�s la oportunidad de hablar con �l.
Sabes que no me parece bien que vayas, Marcia.
�Qu� quiere decir, Sr. Mitchell?
Marcia nunca se ha relacionado con gente de color.
Por suerte t� tampoco tendr�s que hacerlo.
Que te rechazasen en aquel hospital de negros
es lo mejor que te pod�a pasar.
No lo entiendes, ir a ver al Dr. Howard es muy importante para Scott.
Para m� tambi�n es muy importante.
No permitir� que vean a mi hija en compa��a de negros.
Escuche, Sr. Mitchell,
cuando Marcia se cas� conmigo, decidi� aceptar que era negra.
Morris, nosotros aceptamos que lo decidiese Marcia.
T� lo aceptaste.
Scott, conseguimos una nueva vida.
Cuando dejamos el Sur, Marcia era una ni�a.
All�, como negros, no ten�amos casi nada.
Ahora tengo un buen trabajo, un trabajo de blanco.
Vivimos en un barrio de blancos.
Nuestros amigos son blancos, no conocemos a ning�n negro.
Ni siquiera mi propia hermana ha puesto los pies en esta casa.
�Arriesgar�s todo lo que tenemos por dejarte ver con negros?
A qui�n vea y d�nde les vea es asunto m�o, Sr. Mitchell.
No empecemos otra vez, ya sab�is cu�l es mi opini�n.
Por supuesto que pienso ir con Scott.
-�Esc�chame! - Morris, por favor.
Venga, tomad el desayuno antes de que se enfr�e.
- Mirad quien est� aqu�. - Buenas noches, abuelo.
Buenas noches, Dicky. Que descanses.
- Buenas noches, Dicky. - Buenas noches.
�Dicky, porqu� no est�s en la cama?
Porque me he levantado, abuela.
Saluda a la Sra. Carter.
- Mucho gusto. - Es un placer.
Volviendo a lo que estaba diciendo, Jesse,
me gustar�a preguntarle a Scott porque se niega a hacerse pasar por blanco.
Si un negro quiere ayudar a los de su raza,
debe tener el valor de levantarse y decir: "Soy negro".
A m� no me mires, Scott,
yo nunca he tenido que afrontar ese dilema.
Ya sab�is lo que dec�an en el Sur.
"Si eres blanco, no tienes problemas,
si eres mulato, vas a d�nde quieres,
si eres negro, qu�date en casa."
Carter, hasta que te hayas establecido,
debes considerar la posibilidad de hacerte pasar por blanco.
Ya lo he hecho.
Y tambi�n he pensado lo que pasa cuando la verdad sale a relucir.
No se sabr�.
Si tienes cuidado.
Tener cuidado.
No, gracias.
Eso ha sido una dificultad para nuestra gente durante generaciones.
Cada uno tiene que intentar solucionarlo a su manera.
Lo siento, pero no hay ninguna vacante para m�dicos negros.
Sentimos comunicarle que no hay plazas vacantes en este hospital.
No hay plazas.
- Sentimos comunicarle que no hay plazas. - Lo lamentamos.
La cl�nica Forsythe no tiene plazas vacantes.
- No necesitamos internos. - No hay plazas.
Lamentamos informarle que no quedan plazas.
�Violetas!
Scott, son preciosas.
Las primeras de la temporada.
Gracias.
Voy a ponerlas en agua.
�Qu� haces en casa tan pronto?
- He dejado el trabajo. -�Lo has dejado?
Hace un d�a demasiado bonito para hacer zapatos.
He hecho una excursi�n a Portsmouth, New Hampshire.
Es un pueblo muy bonito.
- No me importar�a trabajar all�. - No me tomes el pelo.
No estoy bromeando. De hecho ten�a una cita para comer.
�Te acuerdas de Charly Road, de la facultad de medicina?
Charly est� de interno en el hospital de all�.
-�Y qu�? - Pues,
Charly acaba el mes pr�ximo y yo ocupar� su plaza.
Entrar� de interno en ese hospital.
�Scott!
- Pero es un hospital de blancos. - Lo es.
Esperamos un hijo y he tomado una decisi�n.
Durante un a�o de mi vida ser� un hombre blanco.
�Qu� suerte tienes!
-�Ha vuelto a ganar? - Nos ha dado una paliza.
Tus 5 centavos, campe�n, he de marcharme.
-�A d�nde vas? - Una urgencia en la isla de Shalls.
�Por qu� tienen que enfermar en mi d�a libre?
�De qu� te quejas?
Has librado los 3 �ltimos domingos.
Ten�a una cita con una pelirroja en el pabell�n 5.
- Eddie, te propongo un trato. -�Qu� trato?
Si voy haciendo esa urgencia, �me sustituir�s cuando nazca mi hijo?
Doctor, ser� un placer.
- Pero ahora date prisa. - La ambulancia esta lista.
Le esperan en el muelle de los guardacostas.
El Dr. Carter me sustituir�.
No cambiar�a mi fin de semana ni por todo el oro del mundo.
Tienes suerte de que Carter estuviese aqu�.
S�.
Soy el Dr. Carter, �qu� le ha ocurrido?
Me alegro de verle, doctor. Me llamo Parson.
Hemos venido aqu� a pescar.
Walter se estaba riendo y de repente empez� a retorcerse de dolor.
�Cu�l es el apellido del paciente?
Brackett, Dr. Walter Brackett.
-�El director de la cl�nica Osbourne? - El mismo.
�Ha tenido alguna enfermedad?
Tiene �lcera, pero no le ha causado dolores �ltimamente.
- No podemos trasladarle. -�Qu� tiene, doctor?
Parece una �lcera de duodeno perforada.
Tiene una hemorragia interna.
�Qu� podemos hacer?
S�lo podemos hacer una cosa.
Tendr� que operar e intentar parar la hemorragia.
�Lo ha hecho antes?
No, pero he visto c�mo lo hac�an.
�No podemos trasladarle al hospital?
No llegar�amos a tiempo.
Antes de llegar a la costa se habr�a desangrado.
Si tiene la amabilidad de esperar fuera, har� todo cuanto pueda.
Estar� cerca por si me necesita.
Empecemos cuanto antes.
Buenos d�as, Dr. Brackett, �quer�a verme?
Si�ntese, Carter.
Quiero hacerle unas preguntas.
Me alegro por los dos de que se est� recuperando tan bien.
Quisiera saber qu� planes tiene cuando acabe su trabajo como interno.
Todav�a no lo he decidido.
-�Ha acabado, se�or? - S�, gracias.
Pensaba abrir una consulta en Boston o Nueva York.
All� hay demasiados m�dicos.
�Ha o�do hablar de Keenham, New Hampshire?
- No, nunca. - Es un pueblo muy bonito.
Mi padre fue m�dico all� durante 50 a�os.
Muri� el oto�o pasado y no he encontrado a nadie
que me parezca adecuado para reemplazarle.
Usted me ha demostrado que es la persona apropiada.
�Qu� le parece?
Bueno, en primer lugar,
no podr�a comprar una consulta de esa importancia.
Podr�a ir pagando el equipamiento con lo que fuese ganando,
y vivir en casa de mi padre sin tener que pagar alquiler.
Es una casa muy grande.
Una de las m�s antiguas de New Hampshire.
De 1760 y est� completamente amueblada.
Gracias, Dr. Brackett,
pero no puedo aceptarlo.
�Y por qu� no puede?
�Se da cuenta de lo que est� rechazando?
No llegar�a a tener una consulta como la de mi padre ni en 20 a�os.
S� que es una gran oportunidad, pero cr�ame,
-en mi caso es imposible. -�Por qu� raz�n?
Porque, Dr. Brackett, soy negro.
�Ah s�?
Nadie lo dir�a.
Nadie del hospital lo sabe.
�Su esposa es tan blanca como usted?
Yo dir�a que m�s.
Lo admito, si pareciese negro, no le hubiese hecho la oferta.
Keenham no es diferente de otros lugares.
Pero nadie tiene que saberlo.
Quiero ir d�nde pueda ejercer como negro.
Keenham necesita un m�dico,
usted necesita experiencia,
sea pr�ctico.
Vaya a Keenham y convi�rtase en un buen m�dico.
Espere a hacerse una reputaci�n y a tener algo de dinero en el banco,
y entonces le resultar� m�s f�cil hacer lo que quiere hacer ahora.
Mis amigos negros ya me lo hab�an dicho,
pero nunca pens� que me lo dir�a un blanco.
Pi�nselo, h�blelo con su mujer.
Recuerde que pronto ser� padre.
La piel de t�a Helen es tan clara como la nuestra, �verdad?
Claro que s�, al fin y al cabo es mi hermana.
Y la de t�o Peter.
En cambio el peque�o Peter parece m�s negro que ellos,
aunque no tenga la piel m�s oscura.
�A qu� viene esto?
Ya entiendo.
Cari�o, por favor, no pienses en esas tonter�as que dice tu padre.
- Es casi imposible que... - No es imposible.
Scott dice que nuestro hijo no tendr� la piel oscura.
No importa lo que crea pap�. No, s�lo estoy...
Lo entiendo, no tienes que tener miedo.
Piensa lo felices que ser�is dentro de muy poco tiempo.
Ojal� estuviese aqu�.
Tal vez yo en Portsmouth.
Y ojal� supiese lo que pasar� cuando acabe su trabajo como interno.
Yo no me preocupar�a teniendo un marido como Scott.
�l te quiere.
Y gracias a Dios pronto vivir�s tu vida lejos de esta casa.
Todos Marcia. T�, Scott y tu hijo.
O sea que ser� un ni�o.
Hola, pap�. Todo est� decidido. Mam� dice que ser� un ni�o.
Ni�o o ni�a sigo diciendo que debe nacer en esta casa.
- Scott ha dicho... - S� lo que ha dicho.
Pero te lo repito, no puedes arriesgarte yendo a un hospital.
Morris, por favor.
Est� arreglado para ir a la cl�nica Layin de Boston.
Bueno, supongo que a m� eso no me incumbe.
Si tu hijo es negro y quieres que se entere todo el mundo,
yo no puedo prohib�rtelo.
Hola, Marcia.
-�C�mo est�s, querida? - Estoy bien.
- Bueno, �d�nde est� mi hijo? - Lo traer�n enseguida.
Ya est� aqu�.
- Es precioso. - Hola, chiquit�n.
Es muy guapo-
S�, pero lo cierto es que todos los beb�s son iguales, �no?
Es precioso.
No fue hasta principios de 1924
cuando Keenham supo algo del nuevo m�dico que llegaba al pueblo.
En Nueva Inglaterra solemos ser cautos con la gente joven,
porque han adquirido sus conocimientos en los libros.
Aunque Carter lleg� a Keenham muy bien recomendado,
sus primeros pacientes no estaban seguros
de si tendr�a bastante experiencia como para reemplazar al medico
que hab�a ejercido en nuestra comunidad durante 50 a�os.
Aqu� hay otro.
El nuevo Dr. est� recibiendo muchos paquetes.
Debe pensar que va a tener mucho trabajo.
Quiz�s s� o quiz�s no.
El viejo Dr. Brackett no recibi� en un a�o lo que este ya ha comprado.
Eso demuestra que hoy la gente sabe m�s de medicina que antes.
La gente se est� poniendo enferma s�lo para conocerle.
�Hab�is o�do alg�n comentario?
No he o�do nada bueno, ni tampoco nada malo.
Hace falta tiempo para saberlo.
El viejo Joe lo llam� a las tres de la madrugada
la noche de la tormenta de granizo.
- Necesit� dos horas para llegar. -�Qu� ten�a Joe?
Nada de importancia.
S�lo quer�a saber si el doctor era perezoso.
Eso s� que es bueno.
-�Sra. Carter? - S�.
Soy John Taylor, p�rroco de St. Paul y ella es la Sra. Taylor.
Mucho gusto. �Quieren entrar, por favor?
Quer�amos pasar para darles la bienvenida a Keenham.
Son muy amables.
Siento que el Dr. est� fuera atendiendo una visita.
Le sabr� mal no haber podido verles.
Pasen, por favor.
Gracias.
Me gustar�a ver al ni�o, �puedo?
- Claro. -�Es ni�o o ni�a?
Es un ni�o.
Es un ni�o precioso.
-�C�mo se llama? - Todav�a no tiene nombre.
Pensamos que quiz� podr�a bautizarle este domingo.
Magn�fico.
Esperaba que ud y el Dr. viniesen a nuestra parroquia.
�El ni�o se llamar� como su padre?
No. Decidimos ponerle el nombre de un hombre
que ha ayudado mucho a mi marido.
El Dr. Charles Howard.
Me suena.
�No conocimos a alguien llamado as�, el a�o pasado,
en la facultad de medicina de Harvard?
Puede que sea el mismo, Helen, pero en todo caso lo dudo.
No es un nombre poco corriente y Boston es una ciudad muy grande.
�Qu� quieres, cari�o?
�No desean sentarse?
Puedo ofrecerles una taza de t�.
No, gracias, s�lo nos quedaremos unos minutos.
�Puede ser un inconveniente si enciendo la pipa?
Claro que no.
Est� bien tener a alguien viviendo en esta vieja casa.
Por cierto, Sra. Carter,
fue un placer conocer a su marido el otro d�a.
Est� causando buena impresi�n en el pueblo.
Me alegro mucho.
Es muy amable, reverendo.
A mi marido y a m� nos gusta mucho Keenham.
Aqu� la gente es muy amable.
Claro est� que cuesta un poco llegara conocerla.
Me disculpan un momento. Creo que llaman a la puerta.
Helen,
creo que hemos metido la pata.
El Dr. Charles Howard que conocimos era negro.
No ten�a que haber esperado una semana.
Este ni�o est� enfermo.
Ver�, no quer�a molestarle. Estaba reci�n llegado al pueblo.
De ser el Dr. Brackett le hubiese avisado enseguida,
pero no estaba seguro de m�, �eh?
No lo s�.
Pero dicen que hizo un buen trabajo con el hijo de los Hart
cuando se rompi� la pierna.
A la gente de Keenham nos cuesta un poco aceptar a los forasteros.
Pero poco a poco nos dimos cuenta de que nuestro nuevo m�dico
era un hombre con el que se pod�a contar en todo momento.
La gente no olvida f�cilmente en Keenham,
y todav�a recuerda aquella ma�ana de marzo,
cuando el joven Livit Perkins cay� al lago helado
y todo el mundo lo daba por muerto.
Pero el doctor Carter no se dio por vencido.
Al anochecer nos dijeron que el chico se pondr�a bien.
Despu�s, hubo aquel terrible verano de sequ�a
cuando los fuegos forestales arrasaron 3 estados,
y amenazaron con hacer desaparecer Keenham del mapa.
Todos los del pueblo lucharon contra el fuego,
pero nadie pas� m�s horas sin dormir
que Scott y Marcia Carter.
A veces los hombres necesitan a�os para demostrar su voluntad
de compartir las responsabilidades y los deberes
que se esperan de un buen vecino.
Y en los pueblos peque�os como Keenham,
la autoridad y el respeto s�lo se ganan a pulso.
�Qu� hay, muchachos?
No corra, doctor, el tren ha llegado tarde
y el correo no est� seleccionado.
Ya llega, chicos.
- Buenos d�as. - Buenos d�as, doctor.
- Hola a todos. Bonita ma�ana. -�C�mo est�, doctor?
- Hoy est�s ocupado, �eh, Clint? - No me quejo, doctor.
Loren, si vas a la tienda,
tengo 2 recetas que me gustar�a que hicieses.
Voy enseguida, doctor.
No s� qu� le pasa a la cerradura del 23, no puedo abrirla.
Qu� raro. D�jeme verla.
�No habr� olvidado pagar el alquiler del buz�n, Dr?
El gobierno necesita dinero.
Tenemos un nuevo buz�n para usted, doctor.
Venga, est� aqu�.
Es el n�mero 519.
Este buz�n era del viejo Dr. Brackett.
Y a partir de esta noche, su n�mero de tel�fono tambi�n ser� el 519.
Incluso hemos tramitado en el ayuntamiento
que pueda llevar el mismo n�mero de matr�cula que ten�a el doctor.
Scott, Keenham nunca ha querido a nadie m�s que al viejo Dr. Brackett.
Ya lleva aqu� un tiempo
y ha reemplazado al Dr. Brackett tan bien
que hemos pensado que era hora de dec�rselo.
Hemos decidido que es un gran m�dico
y que puede quedarse.
Gracias, Loren.
Clint.
Espero no defraudaros.
En 1942, Keenham era una de las t�picas
poblaciones americanas en guerra.
Hab�an pasado casi 20 a�os
desde que los Carter se hab�an instalado en Keenham.
Durante aquel tiempo,
Scott se hab�a convertido en uno de nuestros ciudadanos m�s importantes,
y en uno de los mejores m�dicos del estado.
Cuando estall� la guerra,
Marcia Carter fue nombrada jefe de la Cruz Roja.
El joven Howard Carter estudiaba en la universidad de New Hampshire,
y era un prometedor m�sico y compositor.
Shelly Carter, quiz�s no era la chica m�s guapa de Keenham,
pero s� que era la preferida de todos.
La gente de Keenham pensaba que sab�an
todo lo que hab�a que saber de su m�dico.
Pero nadie, ni siquiera sus hijos,
sab�an que Scott y Marcia Carter eran negros.
Nadie sospechaba que los viajes semanales de Scott a Boston
eran para trabajar con su antiguo compa�ero, el Dr. Jesse Pridham.
Los dos hab�an ayudado a construir la cl�nica Charles Howard.
En Boston, un d�a a la semana,
Scott Carter ejerc�a la medicina como un negro entre negros.
En Keenham, era simplemente nuestro medico.
- Hola, Alvin. -�Qu� hay?
Mi mujer dice que est� loco por intentar sacar sangre de una vieja piedra.
-�Pero se encuentra bien? - Muy bien.
No me hab�a sentido tan bien desde el 14 de agosto de 1920.
Fue el d�a que hicimos una gran comida para el presidente Coolidge.
Quinientas langostas, tres bandejas de almejas,
tantas mazorcas de ma�z que puestas en fila hubieran llegado hasta Boston.
Como ver�, la mayor comida que se hizo en este condado.
Nunca lo olvidar�.
Calvin nunca se present�.
-�C�mo est�s, John? - Me encuentro bien, Scott.
�Pero no sabes una cosa? Eres sospechoso.
�Qu� he hecho?
�Qu� estaba haciendo ese oficial de la Marina en tu consulta?
Te refieres a Eddie Clark. Fuimos internos juntos.
Las cosas est�n muy dif�ciles en el Pac�fico. No tienes idea.
Y quiere que te enroles en la Marina.
Dijo que hab�a tantas bajas en la Marina que necesitaban m�s m�dicos.
�Pero qu� har� la gente de aqu� si t� te marchas?
Keenham ya no es un pueblo con un solo m�dico, John.
Incluso tenemos un hospital.
Ya lo s�, pero de alguna manera, todo el pueblo cuenta contigo.
�Entonces no crees que deba ir?
�Puede venir un momento?
Disculpa, John.
�Qu� hacemos con esta, Dr?, no puedo enviarla con las otras.
�Qu� le pasa?
La ha donado el ch�fer de alguien y era tan negro como el carb�n.
No pudimos rechazarla, pero no podemos mezclarla con la sangre blanca.
�Porqu� no, Srta. Richmond?
Desde luego no lo har�amos en mi tierra.
Pues aqu� lo hacemos.
- Me criticar�n si lo hago. - Ser� peor si no lo hace.
Alg�n soldado puede perder la vida por esto, Srta. Richmond.
�Me escribir�s una carta de recomendaci�n
para adjuntarla a mi solicitud?
Claro que s�, Scott.
Te escribir� una carta tan buena que convencer�a incluso a San Pedro.
Gracias, John.
Supongo que Howard se alistar�
tan pronto como haya terminado el curso.
Imagino que cualquier d�a me dir� que se ha alistado.
Seguramente en el de paracaidistas.
- Hola. - Hola a todo el mundo.
Shelly.
Perdona, madre. Buenos tardes, Sra. Carter, Sra. Taylor,
Sra. Adams, Sra. Tucker, Sra. Smith...
�Qu� haces ahora?
Joan acaba de recibir un disco de Howard.
Vamos arriba a escucharlo.
-�No te importa que lo abra? - Claro que no, tonta.
Oye, mira qu� t�tulo le ha puesto.
-"Descubro nuevos cielos en tus ojos". - Oh, chica.
�Qu� t�tulo!
Anda, d�melo.
Oye, Joan, �qu� haces en la habitaci�n de Howard?
- He pensado mandarle unas l�neas. - Le has escrito esta ma�ana.
�Por qu� crees que Howard no se llev� esta foto m�a?
Porque s�lo ten�a sitio para los 7 millones que se llev�.
Vamos, boba, �no ves que ha escrito esta canci�n para ti?
Esto es todo por hoy, lo siento.
Ha estado estupendo.
�Te das cuenta?
No puedo componer aqu�, hay demasiadas distracciones.
�Sabes que los ensayos empiezan dentro de una semana?
- Oye, tengo una gran idea. �Cu�l?
No empieces a cambiar la letra otra vez.
No. �Por qu� no vienes a casa el fin de semana?
Estaremos tranquilos y acabaremos la obra.
Gracias, Howard, pero,
-no creo que sea una buena idea. -�Por qu�? Es perfecta.
�Y si a tus padres no les gusta?
Mira, Coop, s� lo que piensas,
pero t� no sabes c�mo es mi familia.
Si t� crees que est� bien,
-me encantar�a ir. Estupendo.
Espero que sepas lo que haces.
S� lo que hago. Llamar� enseguida.
�Operadora? Keenham, New Hampshire, 519.
Lo cojo, mam�.
�Diga?
Oh, hola.
Claro, espera. �Mam� es Howie!
No grites, Shelly.
Hola, Howard.
Estamos bien.
S�.
�Qu�?
�Quieres invitarle a casa este fin de semana?
Me gustar�a dec�rselo a tu padre antes.
Oh no, cari�o, pero no s� qu� ha planeado.
Esa noche hay una cena baile en la parroquia.
Bien, querido, hablar� con tu padre y te dir� alguna cosa.
S�. Adi�s, cari�o.
�A qui�n traer� Howard?
A uno de sus compa�eros de clase.
Vaya, seguro que Howard quiere que cancele mi cita.
Espero que a Andy no lo importe.
- Hola, pap�. - Hola, Shelly.
Marcia.
Howard acaba de llamar.
Quiere invitar a Arthur Cooper el fin de semana.
�Arthur Cooper? -�Arthur Cooper!
Es de color. �Qu� dir�n mis amigos?
�Qu� pueden decir?
Con todos los chicos que hay en la facultad,
y mi hermano tiene que invitara un mono.
�Shelly!
No vuelvas nunca a decir eso, es insultar a una persona.
Arthur Cooper es negro y es amigo de Howard.
�Me has comprendido?
S�, pap�.
No veo a Andy. Me parece que te han plantado, Shelly.
Andy vendr�.
Habr� tenido que trabajar hasta tarde. Shelly, hasta luego.
Hasta luego.
- Nos alegra que hayas podido venir. - No pod�a perd�rmelo.
- Buenas noches, Sra. Taylor, reverendo. - Hola, Howard.
- Arthur Cooper, un amigo de la facultad. - Mucho gusto, Arthur.
- Un placer. - La Sra. Taylor.
- Hola, Arthur. - Mucho gusto.
Nos han dicho que sois los m�s c�lebres de la universidad.
Eso nos han dicho.
Espero que nos hag�is una demostraci�n.
- Bueno, tal vez. - Por favor.
- Vaya, �qui�n ha tra�do esto? - Marcia Carter.
- Ten�a que ser Marcia. - Desde luego, chicas.
Tiene unas ideas sociales un poco raras.
Supongo que no ser� culpable,
pero nadie con cierta clase invita a negros a su casa.
-�Por qu� no est�is bailando? - Estoy esperando a Joan.
Tendr� que disculparme, pero no se me da bien el baile.
- Hola, Andy. - Hola.
- Pensaba que vendr�as a buscarme. - He tenido que trabajar hasta tarde.
-�Lo ves? Te dije que vendr�a. - Hola, Andy.
Este es Art Cooper. Art, te presento a Andy, el amigo de Shelly.
- Hola, Andy, mucho gusto. - Hola.
- Andy tocar� una canci�n. -�De verdad?
- Claro, todos los chicos le esperan. - Howard es el m�sico, yo no.
-�Por qu� no tocas algo? - S�.
- Bien, despu�s de ti. -�Prometido?
Prometido.
- Yo no toco muy bueno, Art. - Muy bien.
Muy bien.
- Howard, lo has prometido. - De acuerdo, si cantas t�, Art.
Parece que todo el mundo se pasa la pelota esta noche.
Dadley dice que cuando llegas a conocerles
son tan agradables como los dem�s.
�No vas a servir esto, Abby?
No pienso hacer de camarera para ning�n negro.
Adelante.
- Hola, pap�. Buenas noches, se�or.
Hola, chicos.
Iba a tomar una cerveza, �os apunt�is?
- Yo s�, �y t�, Coop? - Bien.
- Muy bien, sentaos. Gracias.
-�Un cigarrillo, Cooper? - Bueno.
Sabes, Howard, tu padre es estupendo.
- Me siento c�modo con �l. -�Que quieres decir?
�No te das cuenta de que la mayor�a de los blancos son demasiado amables,
cuando les presentan a un negro?
Es una tonter�a porque
no suelen portarse as� con los blancos.
Tu padre es distinto.
Me hace sentir como en casa.
- Aqu� est�. - Qu� buena pinta.
Adelante.
Pap�,
tengo que darte una noticia.
No quer�a dec�rselo a toda la familia sin que t� lo supieras antes.
Me he alistado abolicionista Marina.
-�T� qu�? - S�.
Gracias. - Me voy en una semana.
Pues es una casualidad.
Pensaba que te iba a dar una sorpresa y resulta que me la has dado t�.
�La Marina?
No me digas. �Cu�ntos galones te dan?
- Dos y medio, creo. - Es estupendo.
Yo tambi�n me he apuntado al cursillo de oficial.
Ojal� vinieses conmigo, Cooper.
Bueno, servir la comida a los oficiales no es mi idea de ir a la guerra.
Si eres negro, la Marina te pone en la cocina.
S�, no me acordaba.
A m� me gustar�a entrar de oficial,
pero ya sabes el criterio de la Marina.
No. Lo intentar� en las Fuerzas A�reas.
�Has o�do nuestra �ltima canci�n? Te gustar�a.
- Es un poco tarde. - La tocaremos muy bajo.
Adelante. - �chale una ojeada a esto.
Es mi solicitud para la escuela de oficiales.
Vamos, Cooper.
Buenos d�as, John, �alguna carta para m�?
Buenos d�as, doctor. S�, se�or, de Washington,
del departamento de la Marina. Firme aqu�.
- Ya. Gracias, doctor.
Gracias a ti, John.
- Hola, Clint. - Hola, doctor.
-�Te importa que entre? - Pasa, pasa.
�Puedes hacerme un favor? - Si est� en mi mano.
�Puedes nombrarme teniente comandante de Marina?
�Scott Carter!
Caramba, viejo zorro.
Enhorabuena. - Antes tengo que prestar juramento.
El juramento puede prestarse ante notario,
-un administrador de correos... - Ese eres t�.
Es verdad.
�D�nde he dejado la Biblia? Aqu� est�.
He esperado esto durante mucho tiempo.
Nunca he hecho prestar juramento a un oficial de marina.
Levanta la mano derecha y repite despu�s de m�.
Yo, Scott Mason Carter...
Yo, Scott Mason Carter...
juro solemnemente que...
Olvid� dec�rtelo, vendr�n algunas personas a desearte buena suerte.
- Me quitar� el uniforme. - Ni se te ocurra.
- Parece que sea un presumido. - Quiero que Howard te lo vea puesto.
-�T� crees? - Seguro.
�No sientes curiosidad por saber d�nde estar�?
Much�sima, �pero no es un secreto?
Oficialmente s�, pero Eddie Clark me dijo que pod�a dec�rtelo.
Me han destinado a un portaaviones. El Yorktown.
Justo lo que quer�as, �verdad?
Entra.
Caramba, pap�, est�s guap�simo con ese uniforme.
Hay un paciente esper�ndote abajo. Dice que es muy importante.
- Dile que enseguida bajar�. - De acuerdo.
Ve, pero date prisa.
El 321.
Hola, �Loren?
Lo lleva puesto, con cord�n dorado incluido.
En unos minutos.
Buenas noches. - Buenas noches.
-�Qu� ocurre? -�Doctor Carter?
S�. Si�ntese, quiere.
Gracias.
Me llamo Lacey, de inteligencia naval.
�Le importa que le haga unas preguntas?
En absoluto.
Pero dispongo de poco tiempo.
�Firm� esta solicitud para un puesto de oficial?
S�, es mi firma.
Se gradu� en la facultad de medicina de Chase en 1922.
Fue miembro de la Kappa Alfa Pi, fraternidad negra.
�Doctor tiene sangre negra en sus venas?
Todos tenemos la misma sangre en las venas.
S�, soy negro.
�Pap�!
Pap�, Howie est� aqu�, date prisa.
Est�s guap�simo, Howie. -�Guap�simo?
Si crees que esto es un uniforme, espera a ver el de pap�.
Mam�.
�C�mo est�s?
Howard, deja que te mire.
Oh, Dios m�o.
�Qu� es eso?
Ser� una gran fiesta.
- Me arreglar� un poco. - Date prisa.
Marcia, ese paciente era de inteligencia naval.
Me han denegado el nombramiento por ser negro.
Oh no.
Tengo que ir al cuartel ma�ana.
Pero cuando este informe llegue a Washington,
no me dejar�n alistarme ni como soldado raso.
Querido.
�D�nde est� la crema de los zapatos? Hola, pap�.
Encantado de tenerle a bordo, capit�n.
�Qu� ocurre?
Howard,
tu madre y yo tenemos algo muy importante que decirte
�Has enviado la solicitud para la escuela de oficiales?
S�.
- No debiste hacerlo. -�Por qu�?
Soy mayor para tomar decisiones.
Mam�,
�qu� le ocurre a pap�? �Qu� he hecho?
No has hecho nada, Howard.
No eres culpable.
�De qu� no soy culpable?
Si�ntate, Howard.
Deb� dec�rtelo hace a�os.
Tengo sangre negra y tu madre tambi�n.
�Qu� quieres decir?
Que tambi�n te convierte a ti en negro.
La Marina no acepta a negros como oficiales.
Pero soy blanco.
�Es verdad, no? Soy blanco.
No.
No es verdad. Todos somos negros.
No me lo creo.
Lo siento, Howard.
Ojal� hubiese tenido valor para dec�rtelo antes.
- Howard, nosotros... - No.
Dejadme solo.
Por favor.
No puedes decirlo esta noche. No puedes.
Son nuestros amigos.
No lo ser�n cuando se enteren.
Oye, pap�, espera un momento, espera. Venga vamos.
Scott, �no lo ves? No puedes decirlo esta noche.
Yo se lo dir� a Shelly.
Supongo que una noche m�s no importa.
Es un muchacho excelente.
Es un muchacho excelente,
y siempre lo ser�.
- Y siempre lo ser�. - Silencio, callaos todos.
Scott, has sido nuestro m�dico durante mucho tiempo.
Es dif�cil para m� o para cualquiera de nosotros
decirte lo que sentimos esta noche.
Pero queremos que te lleves esto contigo
como muestra de nuestro afecto.
Recuerda, te dejamos prestado a nuestro pa�s,
pero cuando acabe tu servicio,
queremos que vuelvas con nosotros.
Que Dios te acompa�e, Scott.
Gracias.
Gracias a todos.
Es...
Ojal� pudiese...
Howard.
�Howard?
�Howard!
Howard, no.
Eh, Joan.
Joan, �qu� ocurre?
�Qu� pasa, no quieres hablar conmigo?
Ojal� no te hubiese conocido, y a tu hermano tampoco.
�Qu� os ha pasado?
Que Howie no hubiese podido bajar anoche no...
No es eso y lo sabes.
-�Pues qu� es? - Deja de fingir, Shelly.
Esta ma�ana, pap� encontr� un paquete para m� en la puerta.
Estaban mis fotograf�as y muchas otras cosas.
Oh, Joan, eso no es posible.
Un uniforme suele hacer cambiar a determinadas personas.
Joan, de verdad, no sab�a nada de esto.
Ir� a casa a ver qu� ha pasado.
No, Marcia, no me sorprende este horrible secreto, como lo llamas.
Pero no todo el mundo
es tan amable o comprehensivo como usted, reverendo.
�Tienes idea de d�nde est� Howard?
Su permiso durar� muy pocos d�as.
Ya volver�, querida.
Naturalmente ha sido una mala experiencia para el chico.
No tardes m�s en dec�rselo a Shelly, Marcia.
No, tengo que dec�rselo.
Pero resultar� dif�cil para ella estando fuera su padre.
�Qu� cree que ocurrir�
cuando la gente de Keenham se entere?
No lo s�, Marcia.
Pero has venido buscando ayuda,
e intentar� d�rtela de la mejor manera posible.
S� que lo har�.
Pero no creo que nadie pueda ayudarnos
si no puedo mantener unida a mi familia.
Buenos d�as, enfermera. Buenos d�as.
Buenos d�as.
Buenos d�as, doctor.
�Scott? Eh, Scott.
Hola, Jesse.
�Qu� haces aqu� a estas horas?
�Te has emborrachado?
Puedes llamarlo una borrachera de veinte a�os.
- Y vaya resaca. -�Un cigarrillo?
No, gracias.
"Dado el incumplimiento de los requisitos f�sicos,
su graduaci�n le ha sido denegada."
Es una forma delicada de decirlo.
S�.
Es mucho m�s bonito de lo que significan las palabras.
�No se admiten negros!
Y permanezco 3 d�as en el cuartel de la Marina para decirme esto.
Es una pena, Scott.
�Es cu�nto sabes decir?
�Qu�? Espera, amigo.
Sab�as el riesgo que corr�as.
No me digas que despu�s de tantos a�os empezar�s a compadecerte de ti.
No es por m�, Jesse.
Marcia y yo lo superaremos,
lo de ser negros no es una novedad para nosotros.
Espero que Howard sea lo bastante fuerte para soportarlo.
Si la Marina no le arresta por deserci�n.
�Sabes que ha huido? - Lo lamento de veras.
Quien me preocupa seriamente es Shelly.
Es muy joven, Jesse.
Y siempre ha tenido la m�s absoluta confianza en m�.
El golpe le destrozar� el coraz�n.
Hace a�os te convenc� para que pasaras por blanco,
y volver�a a hacerlo, a�n sabiendo lo que ha pasado,
pero tu obligaci�n era dec�rselo a los ni�os.
Lo s�, Jesse, y lo creo.
-�Qu� puedo hacer ahora? - Tenemos esa cl�nica, �no?
�Por qu� no te vas de Keenham y traes a tu familia aqu�?
Debes tener raz�n.
El Dr. Brackett me advirti� que Keenham era como cualquier otro lugar.
Abandonar el pueblo ser�a como si estuviera huyendo.
Tu carrera en Keenham se ha acabado.
No hay m�dicos negros en New Hampshire.
Lo �ltimo que me dijeron fue:
"Te dejamos prestado a nuestro pa�s,
pero cuando acabe tu servicio queremos que vuelvas."
Eh, Andy,
�has o�do lo de los Carter?
Dicen que han echado al Dr. Carter de la Marina.
S�, y alguien ha dicho que todos son negros.
No s� qu� pensar del Dr. Carter.
No puedo creerlo.
Y pensar que nos han enga�ado durante tantos a�os.
- Ni se lo hab�an dicho a sus hijos. - Son negros, es la pura verdad.
Segur�simo porque son negros...
La Marina no acepta negros y los Carter son negros.
�Hola, Shelly!
�Shelly!
�Shelly!
�Shelly!
- Hola. - Hola.
-�Qu� haces? - No gran cosa.
-�Has pescado algo? - S�, un par de percas.
Ten�as que vernos sac�ndolas del anzuelo.
Las comeremos esta noche para cenar.
Qu� bien.
Oye, Shelly, corre un rumor por el pueblo sobre tu familia.
- Dentro de la tienda, el se�or... - En la tienda.
En la tienda.
El Sr. Pollard y el Sr. Tucker hablaban,
y el Sr. Adams tambi�n.
Dec�an que tu madre y tu padre...
Dec�an que tus padres eran de color.
Pens� que ten�as que saberlo para que tu madre pueda hacer algo.
�Dices que hablaban mal de nosotros?
S�lo hablaban.
�Pero no est�s enfadada, no piensas hacer algo?
No puedo hacer nada al respecto, Andy.
No es un rumor.
�No os ir�is del pueblo, verdad?
�Me acompa�ar�s al baile, verdad?
No lo creo, Andy,
pero muchas gracias por ped�rmelo.
-�C�mo le ha ido con el chico? - No muy bien.
Todav�a no quiere decir quien es o de d�nde es.
S�lo sabemos que llevaba el nombre y la direcci�n
de alguien de Sugar Hill.
Compru�belo.
�La pistola era del chico?
No se sabe.
No hemos encontrado ninguna huella.
�igame, teniente,
�qu� pasar�a si de repente se enterase de que es...
blanco?
He tenido muchas oportunidades de ser blanco, teniente Staples,
sin ir m�s lejos he rechazado otra invitaci�n, esta ma�ana.
No se lo tome a mal, teniente,
el chico dice que acaba de enterarse de que es de color.
Por eso se ha escapado.
Uno de esos casos, �eh?
A veces les afecta seriamente.
El nombre, teniente. Es del hijo del juez Cooper.
�El del juez Cooper del juzgado?
Eso es.
Llame al joven Cooper y d�gale que venga enseguida.
No fuerce demasiado al chico.
Tengo la sensaci�n de que trat�ndole con amabilidad, hablara.
Le acompa�o.
�Eres un tipo inteligente, no?
Eres lo bastante listo como para saber
que acabaremos averiguando de d�nde has sacado esto.
- No es m�a. -�No? �Pues de qui�n es?
�Qui�nes son tus amigos?
�A qui�n est�s encubriendo?
Le he dicho mil veces que estoy solo en Nueva York.
- No me digas. -�Foster!
D�jenlo un rato.
Quiero hablar con �l a solas.
Muy bien, teniente, como mande.
Me llamo Thompson.
Mis amigos me llaman Dixie
aunque apenas he salido de Washington en mi vida.
�A ti c�mo te llaman?
Carter.
Charles Howard Carter.
No, quiero decir que c�mo te llaman tus amigos.
- Howard. -�Un cigarrillo, Howard?
�Howard c�mo es que conoces a Art Cooper?
Fuimos juntos a la universidad.
�Conoces a su padre?
Un gran hombre el juez Cooper.
Art me ha hablado de �l.
Pareces un chico inteligente,
�c�mo has conseguido meterte en este l�o?
Intente explic�rselo a los detectives, pero no me creen.
Yo te creer�.
Empieza desde el principio y expl�camelo con calma.
Bien.
En primer lugar,
soy marino, ten�a 10 d�as de permiso.
Cuando llegu� a casa, mi padre se iba a la Marina.
Howard, �d�nde has dicho que viv�as?
No lo he dicho.
Procedo de Keenham, New Hampshire.
Lo siento, Sr. Cooper, pero el teniente dice que espere.
- Est� bien, no tengo prisa. - No creo que tarde.
- Lleva dentro casi una hora. - Entiendo. Muchas gracias.
Howard,
tambi�n tenemos nuestro orgullo,
y alg�n prejuicio tambi�n, igual que los blancos.
�Prejuicios?
Esa gente son asesinos.
Hay bandas como esta en cada barrio pobre de la ciudad.
Esos chicos matan y roban
porque est�n metidos en una trampa.
Y es la �nica manera de demostrar su rebeld�a.
Sean blancos o sean negros,
las personas son muy parecidas.
Excepto yo.
No soy ni blanco ni negro.
Soy ambas cosas.
Howard,
eres negro.
Y hay montones de negros
con la piel tan clara como para confundirlos con blancos.
Hay m�s de ocho millones.
- Y mi padre es uno de ellos. - Un momento.
Antes de ponerte a hacer juicios morales,
recuerda lo que has visto en Harlem desde que has llegado.
�No se parece a New Hampshire, eh?
He venido aqu� para aprender lo que significa ser negro.
�Y crees que lo averiguar�s en cinco d�as?
Yo he sido un negro viviendo entre negros toda mi vida,
y llevo media vida en la polic�a, aqu� en Harlem.
A�n sabiendo lo poco que sabes
de c�mo tienen que vivir la mayor�a de los negros,
�puedes culpar a alguien por cruzar la frontera
hacia el mundo de los blancos?
Yo...
Si hubieses visto el sufrimiento como yo lo he visto,
ver�as que tu padre s�lo intent� conseguir
una infancia feliz para ti y tu hermana.
Libre de miedo, odio y prejuicios.
Lamento interrumpir, teniente,
pero el Sr. Cooper lleva mucho rato esperando.
Hola, Sr. Cooper, �conoce a este joven?
�Por qu� no me llamaste?
Tu madre nos ha telefoneado intentando localizarte.
-�C�mo se encuentra? - Bien, supongo.
Ella...
Dice que espera que vayas a ver a tu padre
antes que se te acabe el permiso.
Bien, supongo que volver�s a la Marina, as� que te dejo en libertad.
- Pero quiero pedirte un favor. - Diga.
�Hablar�s con tu padre del asunto?
De acuerdo, teniente Thompson.
Gracias. - De nada.
Espero que no guardes rencor a mis hombres.
Es nuestro trabajo, �entiendes? Que tengas mucha suene.
Gracias.
Gracias, teniente. - Adi�s.
Est� bien, un momento.
�Est� el Dr. Carter?
No atiende a pacientes fuera del horario.
- A menos que sea una urgencia. - Soy su hijo.
Oh, entra.
Entonces t� eres Charles Howard Carter.
Vamos arriba y te dir� d�nde est� tu padre.
El Dr. Howard estar�a muy orgulloso de lo que ha hecho tu padre.
Si sigues hacia la izquierda
encontrar�s el despacho de tu padre.
Gracias.
Hola, pap�.
�Howard!
�Qu� est�s haciendo aqu�?
Mam� me dijo d�nde encontrarte.
Si�ntate.
Me alegro de verte.
Tengo muchas cosas que contarte.
Pap�, no tienes que darme explicaciones.
Howard,
no puedo pedir que me perdon�is, t� y Shelly.
Os he hecho mucho da�o y lo lamento.
Pap�, yo... - Enga�ar al pueblo es una cosa,
pero enga�arte a ti...
Te eduqu� como un blanco,
no hay raz�n para que no sigas viviendo de esa forma.
-�Qu� piensas hacer? -�Yo?
Volver� a casa.
Quiz�s no al viejo Keenham donde todos eran nuestros amigos,
pero tu madre y yo podremos vivir
como hab�amos pensado cuando nos casamos.
Para eso he regresado.
Para volver contigo.
Mam� quiere que estemos todos juntos.
�Marcia!
- Hola. �Howard! -�Mam�!
- Lo siento mucho. - No digas nada, cari�o.
Pens� que no ibas a llegar nunca.
Bueno, entrad, queridos.
- Qu� alegr�a verte, mam�. Bienvenido, cari�o.
�Est�s bien, Marcia? - S�, Scott, estoy muy bien.
Deb�is tener mucha hambre.
- Os prepar� algo de comer. - Deja que te ayude.
�Mam� han vuelto?
�D�nde est� Howie?
Hola, Shelly.
Hola.
�Howie!
Hola, hermanita.
Estoy tan contenta de verte.
-�Qu� tal est�s? - Bien.
Vaya, qu� hambre tengo.
�Pap�!
Siento no haber sido amable, pero no lo entiendo.
Todav�a me siento como yo, pero todo es tan diferente.
T� nunca ser�s diferente, Shelly.
Buenos d�as, Henry. Hola, Abby.
Howard vendr� tan pronto como pueda.
Supongo que ser� mejor que entremos sin �l.
Aunque el esp�ritu de cada uno de nosotros
es una vela del Se�or,
muchos hemos levantado a su alrededor una pared de odio y temor,
y sobre todo de ignorancia.
Una pared que oculta la llama, no s�lo a nuestros semejantes,
sino a nosotros mismos.
A los ojos de Dios,
y de su hijo Jesucristo que fue la luz del mundo,
todos los hombres somos hermanos.
Pero qu� d�bil es esta luz en nuestros tiempos.
Sabemos que se necesitan muchas peque�as velas juntas
para hacer una gran luz.
Me pregunto cu�ntos vimos un art�culo en el peri�dico
que anunciaba que una vela as�
empezaba a brillar en Washington.
Dec�a que los nombramientos de oficiales para la Marina de los EE.UU.,
se conceder�an a partir de ahora a los ciudadanos cualificados,
sin tener en cuenta su raza,
o su color.
No s� si esta vela arder� durante mucho tiempo,
pero s� s� que nosotros,
aqu� en Keenham, hoy tenemos la oportunidad,
de hacer que otra vela siga iluminando las sombras.
Si esto llegara a ocurrir, ser� bueno a los ojos de Dios,
y de los hombres, y tambi�n de los ni�os,
y de su imagen celestial.
Y cada hombre es la imagen de todos los hombres.
"Yo siempre ser� el guardi�n de mi hermano."
Oremos.
Gloria a Dios Padre, Gloria a Dios Hijo,
y Gloria al Esp�ritu Santo,
como era en un principio, ahora y ser� siempre.
Por los siglos de los siglos.
- Am�n. - Am�n.
En vez de cantar el himno 217,
cantaremos el himno 519.
A todo hombre y naci�n
le llega el momento de decidirse.
519.
Un n�mero bien conocido de todos porque es...
Porque es el n�mero de nuestro m�dico.
Si piensa visitar Keenham hoy en d�a,
sabr� que esta ha sido una historia verdadera.
Un drama de la vida real, cuyos personajes son personas reales.
La vieja casa Brackett todav�a est� habitada por los Carter.
Y Scott Carter todav�a es nuestro m�dico.
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