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Alemania
Nacional Socialista con sus estandartes.
El grandioso desfile de 53.000 jóvenes de ambos sexos...
Venidos con las banderas de todas las partes del Reich...
para atestiguar al Führer la fe inamovible en la Alemania del mañana.
-Luigi, ¿esta acá el Secretario Político? -Si.
Si, debe estar en las primeras filas. Baja la voz.
-Discúlpeme Don Carmine, pero debo--
El Duce presencia el paso, en el día del Imperio,...
de 450 jóvenes hitlerianos, huéspedes de Roma.
El marcial desfile, en perfecto estilo guerrero...
de 26.000 vanguardistas del Noveno Campo.
Instructores del ala nacional.
-Discúlpeme otra vez, Don Carmine.
Las dos grandes naciones que renovadas y potenciadas...
por el genio y la voluntad del Führer y del Duce...
se han puesto a la cabeza de la Historia de Europa...
para preservar su estirpe y su milenaria civilización...
y para reivindicar los principios del orden y de la justicia...
en un mundo en disolución.
Entonces, ¿qué pasa?
Don Carmine, el Interventor Don Salvador dice que vaya a su casa inmediatamente.
-¿Rápido?, ¿y que quiere? -No lo se, dice que es una cosa urgente.
-Está bien, está bien, ve. -¿Puedo irme?
-¡Vete, vete! -Con permiso.
Tu quédate aquí, yo debo ir a lo de Don Salvatore.
Y no podía él venir a verte a ti. ¿Siempre debes estar a su disposición?
-Él es el Interventor. -Y tu eres la autoridad política.
Margarita... no nos vamos a poner a discutir, acá en el cine,...
¿quién cuenta más?, si yo o él.
...la espontánea demostración de una población de campesinos...
Después de Dios viene él, Dios nos da el pan...
él lo trabaja y lo defiende...
esto resume el sentimiento de todo un pueblo.
El pueblo italiano tendrá, por consiguiente, el pan...
necesario para su vida. Pero si le faltase...
no se sabrá nunca, digo nunca,...
se doblegará a solicitar una ayuda cualquiera de las "demoplutocrazie"
Camarada maquinista, prende el motor.
Y mientras se entona el Gallardo Coral, con el torso desnudo, el Duce...
experto trillador, metódico, voluntarioso y tenaz...
inicia su trabajo, más allá de la fatiga de un jefe.
Ocho quintales de buen grano.
El peso específico de kilómetros 82 y 83.
Papá, ¿por qué tu tienes la camisa y el Duce no?
¡Estate callado!
¡Her Comandante!
-Oh Doña Rosa, ¿dónde va? -Buenas noches.
A casa. Mi marido ha sido llamado de urgencia a lo del Interventor.
¡Ah! también a él. Entonces ha reunido al Consejo. ¿En domingo?
Teresita, ve a comprar una tarjeta y ¡no te apures!
Entonces, ¿cuándo nos vemos?
Podré ir a Lecce, al dentista. Pasado mañana.
Si, pasado mañana, si.
Señora, acá está la tarjeta.
-Doña Rosa, mis respetos. -Salude de mi parte a Doña Margarita.
-Serán dados. -Adiós.
Te había dicho que no te apuraras. Tu haces siempre las cosas mal.
Señores míos aquí está de que se trata.
Mi sobrino, el hijo de tía Enriqueta.
Ustedes lo conocen, ¿no?. Ese que trabaja en la Prefectura de Taranto.
Bueno, me ha prevenido hoy en una carta...
que es verdaderamente alarmante.
O sea, es alarmante si hubiese razones para alarmarse.
Salvatore, ¿qué quieres decir?
Sino me interrumpes, paso inmediatamente al punto.
23 de octubre de 1937 Decimoquinto de la era Fascista.
Querido primo, mi úlcera va mejorando
Acá está.
Tengo que informarte que la Dirección General del Partido...
a mandado, desde Roma un funcionario, encargado...
de efectuar una investigación política administrativa...
en tu comuna.
Bien, ya era hora que se acordasen de nosotros.
O sea..., quiero decir...
Te aconsejo, por lo tanto, tomar tus precauciones ya que este funcionario...
llegará de incógnito, sino es que ya ha llegado, como presumo y creo.
Romualdo se a puesto a tocar el violín. Estas son ya cosas de familia.
Señores, esta es la noticia.
-¿Un inspector de incógnito? -Si.
Pero, ¿por qué?
Si un funcionario se mueve desde Roma para venir justamente a nuestra comuna.
-Un motivo tendrá. -Seguramente un motivo político.
¡Interés político administrativo! Así dice la carta.
En tantos años, nunca había pasado esto.
Seguramente una denuncia. En este asco de provincia...
hay más lenguas venenosas que cornudos.
Don Aurelio, no comience con el derrotismo ¿eh?
-Nuestra provincia es sana. -Por supuesto.
Lo que objeto es la forma. Venir de incógnito es una falta de confianza.
Repito, cuando se tiene la conciencia tranquila...
y todos, digo todos nosotros, tenemos la conciencia tranquila...
-No hay inspección que preocupe. -Cierto.
-Claro que... -Claro ¡Qué cosa?
No nada. Solo digo que si un inspector quiere...
encontrar algo que no está bien.
Bueno, nosotros somos unos caballeros, si el inspector también lo es.
¿Le gustaría una tacita de café?
-Señora, porque se ha molestado. -De ninguna manera, imagínese.
-Por favor. -Para usted no pasa el tiempo.
No crea todo zapato se vuelve borceguí.
No, a ti no. Hoy estás nervioso y el café te hace daño.
¿Así que estoy nervioso? ¡No digas tonteras, como de costumbre!
Tú, me pones nervioso con esa maldita radio,
¿Es posible hacer la tarea con esa radio?
Pero ¿qué tarea?, si estamos jugando.
La tarea, ¿cuándo la harás?, burro.
Pero papá, ya la hizo. ¿Qué te pasa hoy?
¿A mi?, nada. ¿Qué puede pasarme?
Muévete, ve ha abrir. ¿Qué esperas?, están llamando.
Lee, lee, la literata.
El secreto es que yo primero hiervo el agua--
Ahora déjanos solos, por favor.
Un poco de educación, Salvatore, un poco de educación.
Además, cuando estás nervioso te la tomas con esa pobre criatura.
¿Así que yo tengo nervios? Maldita sea--
Estoy muy calmo, ve querida ve.
Buenas noches.
Saverio, ¿quiere una taza de café?
No Saverio no toma café porque es enfermo del corazón.
Y aunque lo quisiese, no se lo quiero dar.
Don Salvatore, hice lo que me dijo. Fui a la pensión.
Si, lo mandé yo para que averiguara si había llegado algún forastero...
solo por hacer algo.
-Entonces, ¿te puedes explicar? -Si, claro.
A la Pensión Luna no ha llegado nadie, tampoco al Albergo Central...
nadie, excepto un... ¿Cómo se llama?
-Un cierto... -Con un tirabuzón hay que sacarle las palabras.
-¿A excepción...? -A excepción del Caballero Farné...
el especialista de Cincchermiari.
Ah, ¿ha llegado? ¿Y que otro?
-Y esos de Peruggina. -Esos no cuentan, vienen siempre.
-¿Ningún forastero? -No, ninguno.
Solo un cierto...
Omero Battifiori, ha llegado hoy de Roma.
¿De Roma?
"Che re amada mía" Se dice así, ¿no es cierto?
-¿Estaba bien la habitación? -Todo en orden.
La cama hace ruido, el agua caliente sale de la canilla de la fría...
y tocando el timbre se apaga la luz.
No será el único cliente al que no le gusta nada ¿no?
A mi, este me parece un pulpo.
No, no quiere decir nada, también esta sin su uniforme.
-¿Ha visto "La Roganbina"? -Si está en el teatro.
Pero recién mañana a la noche.
Un joven que quisiera encontrar una mujer bella como usted, ¿dónde debería ir?
¿Qué quiere que le diga?. Mi marido para encontrarme tuvo que ir hasta Torino.
Cualquier cosa más cercana, ¿no hay?
Pero aquí los hombres que no están casados, ¿cómo se divierten?
Oh, si ha venido para divertirse, se equivocó de pueblo.
-¿No hay ni siquiera un burdel? -No.
¿Un local nocturno, un parque de diversiones? -No.
-Un billar. -Ah si, un billar hay.
Ha visto, parecía que no había nada y en cambio billar hay.
¿Y dónde está?
En el Círculo Unión, aquí cerca, frente a la plaza.
-Pero no se si lo dejarán entrar. -¿A mi?
Usted no sabe quién soy yo.
No le importa nada lo del billar, es una excusa para ir al Círculo de la Unión.
Señores, no hay duda, se trata de el.
Esto... esto lo he encontrado en su habitación. Una lista de nombres...
Una lista negra, traída de Roma.
en la cual, lamentablemente, estamos todos.
-¿Yo también? -Usted, es el primero.
Aurelio Bittetto, Director de la escuela.
Salvatore Acquamano, Interventor.
Carmine Passante, Secretario Político.
Giulio Caritti, Director del Hospital.
Nicola De Bellis, Consultor de Paseos Públicos y Jardines.
Pero, ¿yo que tengo que ver?
¿Por qué?, ¿no eres parte del consejo tu también?
Si, pero yo no dispongo de ninguna casa.
-¿Qué quiso insinuar? -Nada.
Solo que yo, no me he ocupado nunca de bonificaciones.
Y yo, no me he ocupado nunca de cierto tráfico de flores.
-Bien dicho. -¿Si?
Y el negociado de libros de texto y el de medicinas...
Maldita costumbre de nosotros los italianos, siempre hablar y hablar...
-Agradécele a tu mujer. -¿Mi esposa?, ¿qué quiere insinuar?
Dejémoslo estar..., es mejor que no me hagan hablar.
No, no, en cambio, ahora hablemos.
Hablemos del ala no construida del hospital.
Ah, si queremos hablar de eso, hablemos también del aeropuerto.
¡Oh!, no empecemos con lo del aeropuerto de nuevo.
¡Pero señores!
¿Les parece lindo, entre nosotros?
Miren si de estas cosas, se entera el pueblo ignorante...
-¿Cómo se dice? -Voz del pueblo, voz de Dios.
Don Nicola, lo están traicionando los nervios.
Pero yo creía-- -¡Creía mal!
De todas maneras, nosotros somos caballeros ¿no?
-Es lo que yo digo. -Por supuesto.
-¿De qué nos debemos preocupar? -¡De nada!
Pero justamente, de nada.
Pasa el Emperador de Etiopía con traje nuevo.
Si no me equivoco, a ganado la lotería.
Así que, usted es de Roma.
¿Quién yo? discúlpeme, como estoy habituado a tutear. Si, si de Roma.
-Barón, el señor es de Roma. -Techo del mundo, se hacen cada cosas.
-Si te parece. -Yo he estado un mes...
en el 18, volviendo de la guerra.
Desde entonces, Roma ha cambiado mucho.
Lo se.
Ahora esta la avenida del Imperio, el Foro Mussolini.
Si..., esta el palacio Venecia.
Bueno, ese ya estaba de antes.
Si, pero estaba desocupado.
Ah, si. Lindo.
-Pasa el Papa con la esposa. -¿El Papa?
Si, aquí todos tenemos sobrenombre.
Esto también ocurre en Roma. Hay un profesor que bebe siempre,...
nosotros lo llamamos litro o mosquito.
-Usted es afortunado. -¿por qué?
¿Cómo por qué? Vive en Roma. Allí se respira otro aire.
Aire nuevo... aire heroico, ¿ah?
Cada tanto puede ir a escuchar hablar al Duce.
¿Cómo cada tanto? Siempre cada vez que habla.
Poco efecto.
Nueve puntos y dos de antes, once.
-Querido profesor. -Buenas noches.
-¿Le agradaría un café? -Gracias, muy amable.
-Angelino, un café al profesor. -Está bien.
Siéntese.
-¿Todas las veces? -Si, si.
Cierto, usted recibe la tarjeta rosa y debe ir--
No, también sin la tarjeta. ¿Qué tiene que ver?
Yo voy por mi espontánea voluntad.
Así como irían ustedes si vivieran en Roma.
La semana pasada, ¿escucharon, por la radio, el discurso...
que hizo al regresar de Alemania?
Yo estaba allí, en Plaza Venecia.
Y le aseguro que cuando dijo:
El objetivo del enlace Roma-Berlín...
es uno solo.
Paz para los pueblos, dignos de este nombre.
Parece que lo veo. Sentí un escalofrío en la espalda.
Yo también.
-Disculpe, usted que es de Roma. -Diga.
¿Qué distancia hay de la calle Reno a Plaza Venecia?
Deben haber 200 o 300 metros.
-Vicente, estuvo cerca ¿eh? -¿Por qué?
No nada, el diario dice que se cayó un balcón del Hotel Arenula.
Llegan los cerditos.
¡Qué honor! ¿A que se debe?
Pasaba por acá y dije: vamos a ver a nuestros intelectuales.
Viendo que ellos no se dignan.
-Y tu, ¿qué haces acá? -Entré a--
No sabes que para los confinados políticos está prohibido entrar a los locales públicos.
De hecho profesor, este es el reglamento.
-Si pero-- -¿Qué cosa?, vamos, márchese.
No, espere profesor.
Yo me permito hacerle ver...
que este no es un local público.
Es un círculo privado.
O sea un decadente grupo antifascista, querrá decir.
Y le aseguro que sería cerrado en un momento...
si dependiera de mi.
Son las 7 pasadas, debería estar en su casa luego del ocaso.
¿Por qué tanto celo, esta noche, en forma imprevista?
Déjelo pasar, por mi culpa--
No, no espere. Hasta ayer nadie le decía nada porque usted pasase a tomar un café.
También la indulgencia tiene sus límites.
Y es nuestro preciso deber, defender la nación de quienes...
con la excusa del café complota contra ella.
¿Digo bien camarada? Le pregunto a usted.
En realidad el profesor ha entrado hace solo un minuto.
No solo no ha complotado sino que ni ha abierto la boca.
Entonces, mejor así. Si usted lo dice.
El Secretario quiere decir que a usted le cree, ya que es un testimonio ocular.
Y forastero además.
¿Me permite?, Omero Battifiori.
Salvatore Acquamano.
Gracias, y buenas noches a todos.
Buenas noches profesor.
Hace un rato... cuando le dije...
bueno, yo no sabía.
Cada uno con su ideas. Y por eso los saludo al estilo romano.
Nos vemos.
CINE IMPERIO
EDEN
¿Que quieren que hagamos?, la limpieza de Pascua.
Seguramente, se han enterado que va a venir el Duce.
-Mira si el Duce va a venir acá. -Y, la semana pasada fue a Terragussa
Este será el siglo del Fascismo.
Si avanzo, seguidme. Si retrocedo, matadme.
Mejor vivir...
Mejor vivir con los cuernos de Don Nicola, que con la miseria nuestra.
Vete de aquí, bolsa de papas.
Ve al municipio y encuentra ese maqueta de las casa populares.
Populares, si señor. Pero ¿qué maqueta?
Ese que preparamos hace tres años para la llegada del Prefecto...
Ponlo sobre mi escritorio. Ve, apúrate.
Está: "La historia no respeta a los pueblos amargados"
-No la había sentido nunca. -Y si dice casi una por día es difícil--
Pero ¿dónde van con eso? Esta es una calle de paseo, pónganlo en otro lado, vamos.
"Prefiero un país con menos obras de arte y más banderas ganadas al enemigo"
-¡Que frase! -Muy bien.
Pero, ¿dónde encuentro un muro así de largo?
La lana de conejo es lana de los italianos.
-Hay que cubrirlo inmediatamente. -Y ¿por qué?
Ha habido una circular justamente por el manifiesto.
Digo juntar la lana de conejo con los italianos, ¿eh? Estamos bromeando.
-He, ¿dónde vas? -Quiero mear.
-Filomena, hemos venido a llevarnos a Tomasi. -¿Por qué?, ¿Qué ha hecho?
Nada, nada, el habitual arresto precautorio.
Menos mal, me han dado un susto.
Pero, si hace tres días estuve allí.
Esas son las órdenes. Vamos apúrate que hace frío.
Maldición, la muerte asquerosa. Después dicen que uno nació villano así.
Debes estar callado. Justamente por esas cosa te han puesto en la lista. Apresúrate.
-¿Quiere un vaso de vino? -No gracias, estoy en servicio.
Si tenemos que salir, ¿por dónde pasamos?
-Den la vuelta por la campiña. -Pero son tres kilómetros.
Estas son las órdenes del interventor.
Estos no se pueden presentar son una vergüenza, así ha dicho.
¿Y no se acuerda?
Si le da la gana buenas noches, ¿que mierda de sistema es?
No se preocupen es solo por un día o dos.
Toma, San Nicola te protege. Rézale.
San Nicola debe tener la cabeza llena.
Y si no...
-Hola Tomasi. -Hola Darossa
Yo no se ¿por qué?, pero en dos meses termina el mandato...
y en Roma quieren saber si lo renuevan o no.
Pero entonces, ¿el inspector a venido por ti?
¿Y por quién sino?. Soy yo el Secretario Político. ¿Lo sabes?
¿Pero cómo? ¿También el medallón de papá?
Por supuesto, ¿o te has olvidado que le dimos todo el oro a la patria?
Por esto me pueden dar el confinamiento.
-Exagerado. -Si, exagerado.
Ahora te van a encarcelar por cuatro flores que has tomado del jardín comunal.
¿Cómo cuatro flores? Yo he hecho coronas de muerto para toda la provincia.
A esta hora, tu deberías ser el Interventor. Otra que coronas de muerto.
Pero bueno, tu eres lo que eres.
Se entiende, soy un idiota, un tonto. ¿Qué más?
Un vicioso, eso es lo que eres.
La plata que le paso yo no le basta y debe ir a tomarlo de la casa académica...
para mantener a las mujerzuelas.
Y entonces, está bien y si te atrapan yo estaré contenta.
A mi no me atrapa nadie, estate tranquila.
¿Y sale a la luz la cuestión del aeropuerto?
¿Yo que tengo que ver? La Comisión Aeronáutica tendrá que explicarle.
Se gana un punto el. Se habrá comprado toda la comisión.
Verás, que en los líos del Interventor, estarás tu al medio.
Si pero, ¿y los fondos para las casas, rurales y el incremento del ganado?
¿Cómo crees que nos compramos el auto?
Has ido a Roma a hablar con el Duce, no te recibió y te viviste con los pies descalzos.
Rosa, ¿sabes lo que dice el pueblo?
Que tu me mandaste a Roma para quedarte sola con don Carmine
A mi no me importa lo que dice el pueblo.
-Yo no le debo rendir cuentas a nadie. -A mi si.
Maldición, un día de estos--
-¿Qué te pasa? -Me duele un diente.
Uno de estos días deberé ir al dentista.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Toma te he calentado una mantita para los pies.
Bebe que te hará bien.
Verás que terminaremos los tres en medio de la calle.
Pero de que te pueden acusar, tu no estás en la lista.
-Lo se. -Tu no te has beneficiado con nada.
-Lo se. -Por dos centavos corres y te fatigas de la mañana a la noche.
Lo se, lo se.
Pero entonces, ¿se puede saber de qué tienes miedo?
¡Ah hermana mía!, cuando llega gente tan importante...
todos tenemos que tener miedo igual.
Le advierto carabinero que no me puede tocar.
Inmundicia..., inmundicia...
todo lleno de inmundicia.
-Di Genaro. -Presente.
Tu composición es la mejor.
Hagamos una cosa, total el lo conoce.
Si llegase a venir alguien a visitarnos...
cualquier nombre que yo llame, tu te levantas y lees tu composición.
-Entonces, ¿si llama a otro me levanto yo? -Si.
-¿Y si me llama a mi? -Respondes igual, tonto.
Cada hombre previsor, debe preocuparse de su porvenir.
Del porvenir de los italianos piensa nuestro Duce.
Si, pero como se dice: "Ayúdate que el Duce te ayuda".
Nuestro lema es: "Es mejor una aseguración sin accidente...
que un accidente sin aseguración.
Si, si la conozco. Es una frase de Mussolini, ¿cierto?
No, de Pepe Tagiolli, nuestro agente publicitario.
Adelante.
Bien señorita. La he llamado para presentarle al Sr. Omero Battifiori.
Del Instituto de Aseguraciones de Roma.
-Encantado de conocerla señorita. -Los seguros son el pan del mañana.
Esta es de ese tal Tagliolli, ¿cierto?
-No esta es de Mussolini, justamente. -Ah eso, claro.
Se lo confío a usted.
Que nuestros chicos le expliquen todas las ventajas que ofrece--
La bolsa de "Balilla"
Eso, justamente. Lo dejo en buenas manos.
Las mejores. Si hubiese tenido una maestra así, todavía estaría en la primaria.
Por favor. Nos vemos.
¡Suelta!
Hola.
¿Entonces? Ha dicho que es un agente de seguros.
La excusa la debía tener, está de incógnito.
-Pregúntale si sabe cuando se va. -No lo ha dicho.
Bien, apenas termine su visita, llámame de nuevo.
Señores, las cosas se ponen bien...
Debemos seguirle el juego y fingir que creemos que es un asegurador.
Tenemos ventaja sobre el.
Nosotros sabemos quien es en realidad y el no sabe que nosotros sabemos.
-1 a 0. -Justamente.
Y tanto como que es cierto que me llamo Salvatore Acquamano...
para Navidad mando, quiero decir mandamos,...
un envío de aceite a mi pariente de la Prefectura de Taranto.
-¿Tal vez quiera llamar a alguno? -No se ¿a quién debo llamar?
Cualquiera, si al final son todos buenos.
Coletti, Andrés.
Siéntate tu, ha llamado a Coletti.
Bien Coletti, ¿cómo titulaste el tema que desarrollamos esta mañana?
Tema: ¿Qué querrías decirle a nuestro amado Duce?
Desarrollo: Yo quisiera decirle...
Duce, si en la noche mi madre no reza por ti...
yo me siento huérfano.
Muy bien, ¿eh?
Si sigue así, hará una buena carrera.
Si lo debo confesar. Estos chicos me dan muchas satisfacciones.
Escuchemos a otro. Petrucceli, Giovani
Tema: ¿Qué querrías decirle a nuestro amado Duce?
Desarrollo: Yo quisiera decirle...
Duce, si en la noche...
1, 2, 3.
Juventud Italiana de Littorio se digna de tu Duce
¿Ha visto que soldaditos más bravos?
Están muy aventajados. A esta edad se aprende todo más rápido.
Vamos, es fácil.
Es un botón, como el de la bragueta.
¿Por qué lloras? Si vieras que bonita te queda la máscara.
Bueno, bonito yo no diría.
Y si, tal vez era más bonito con la máscara.
-A ver. -¡Alto ahí!
Un soldado nunca se debe dejar sacar el fusil.
Bien, ahora préstamelo un momento.
El fusil no se pasa, se tira.
Felicitaciones.
Tu eres un verdadero "balilla".
Pero también debes saber, que el fusil debe estar siempre limpio.
-Despierta muchacho, despierta. -Si señor.
Son buenos, pero esta mañana no están
Así no aprenderán nunca.
Equivocada la oscilación.
-Esta es la empuñadura. -Usted naturalmente será buenísimo.
Me defiendo.
Clasificado tercero en los juegos de Roma.
Teléfono de Roma.
¡Han llamado de Roma! ¡Madre mía!
-Muchas gracias. -Por favor.
Hola, ¿Señora Battifiori? Soy el Comisario Tiberio.
Le comunicamos que hemos arrestado a su hijo por haber asesinado...
a uno que no quería comprar un seguro de vida.
Mamá soy yo, Omero, ¿que? ¿no me has reconocido?
Y no cada vez me cambias de voz.
Tu, cuando escuches una voz que no es la mía, quiere decir que soy yo.
Si vuelvo pronto.
Tengo una decena de nombres buenos, hasta el dueño del hotel...
si en dos días no los aseguro todos no me llamo más Omero Battifiori
Vuelvo pasado mañana que es 27 así te acompaño a cobrar la pensión.
¡Ah ma!, prepárame la camisa negra que el 28 esta el Duce.
Te llevo también a ti. ¿Estas contenta?
Vieja, pero si tienes 23 años.
Esta bien, entonces iremos a Capilla Dopo a comer a fuera.
A la Cisterna como dos novios.
-Perdón. -Por favor.
Saluda de mi parte a la Condesa de Navarone.
-Muchos saludos de Omero Adelina. -Bueno gracias, gracias.
Eres loco hijo mío, eres loco.
Lo decía siempre el benigno de tu padre: Anita, nosotros tenemos un hijo loco.
El loco le ha mandado un besito. No señorita no sigo. Chau ma.
Y no salgas todas las noches a bailar con los hombres.
-Señores, es inútil que insistan-- -Esta hablando con Roma.
Hazlos salir por esta puerta. ¡Vamos fuera!
Pero, discúlpeme, el alquiler lo pagamos siempre. ¿Si o no?
Si pero ahora búsquense otra casa, vamos fuera.
Pero ¿cómo la encontraremos? Estamos justamente sin trabajo.
Y entonces vayan de voluntarios a España, son 2.000 liras de enganche.
¿Y por qué mis hijos tienen que ir a hacer la guerra?
Yo no voy a España, recién vuelvo de África.
Al fin de cuentas es mi casa y haré lo que me parezca.
Por favor, hazlos salir.
-¿Mucha gente? -No adelante.
Muchas gracias.
Por aquí, vengan.
Ya se sabe, no le importa alquilar porque tiene negocios.
Una de estas noches, palabra mía, este no vuelve a su casa.
Mis preguntas le parecerán un poco indiscretas...
pero, cuando se presenta una propuesta de póliza...
el Instituto quiere saber todo sobre el asegurado.
Como se suele decir: vida muerte y milagros.
-Un poco de polvo. -Ah si.
Bien, veamos un poco, incendio y robo. ¿Cuál es su ingreso anual Sr. Interventor.
Pero... no se si usted sabe. Los Interventores no tenemos sueldo.
Si, si lo se, pero usted tiene...
Tiene, a ver, una propiedad de... de 200 hectáreas.
Si. Pero dicho así, 200 hectáreas parecen...
no se que cosa..., después al fin es...
una tierra árida, pobre.
No sea modesto, usted es un hombre rico. Déjeme que se lo diga.
Lo poco que tengo me lo he ganado, ¿eh?
Con el sudor de la frente.
-Hace calor ¿eh? -Y si.
¿Qué tipo de auto tiene?
-Tengo un auto pequeño. -¿A pedal?
No, a pedal... Un auto una Lancheta.
"Abrilucia"... "Abrilucia". Pongamos "Abrilucia"
Oh.. ¿título de estudios?
A los 16 años, cuando murió mi padre, debí abandonar.
Entonces... recibido secundaria pongamos aquí.
No... no, solo primaria.
Cierto, lástima que debió interrumpir.
Primaria. ¿Títulos honoríficos?
No, ninguno. En el pueblo me llaman todos--
Ah, si. Trinchante.
Disculpe, lo han dicho en el Círculo y lo escuché sin querer.
Ah si, los del Círculo, burlonamente, pero el resto me llama Caballero
-Burlonamente -No, en serio.
Consume alcohol--
No, yo no bebo, no fumo, yo soy como el: Baco tabaco e--
Si, pero el...
Ah si, de eso yo también.
¿Y por que, yo no?
Este vicio nuestro, los italianos.
A propósito: ¿hijos?
Si, dos, una mujer y un varón.
-La mujer es maestra, ¿cierto? -Maestra.
-¿Cómo se llama? -Elvira.
-¿Cuántos años tiene? -Veinticinco
¿Está de novia?
No. El varón se llama Victorio.
No, el varón no interesa.
Le leo el cuestionario Dr. Caribi, veamos...
-Bueno, usted ha hecho-- -No, no, yo no he hecho nada.
Pero ¿qué entendió? Esto no quiere ser un interrogatorio.
Yo preguntaba ¿hizo el servicio militar?
Ah no. Insuficiencia toráxica.
Si. Lo veo un poco agitado.
-Tiene una pensión de guerra. -Si.
¿Y cómo es eso? Fue excluido y tiene la pensión de guerra.
¿Y qué? He dicho si. No había entendido bien la pregunta.
Ah, eso. Parece loco.
Disculpe Profesor el número siete tiene un terrible dolor de cabeza...
puedo darle un "cashet"
¿Qué es este "cashet"?
Son esos disquitos blancos, con forma de sombrerito.
Ha visto esos grandes que están por la calle.
Si, pero se llama "cialdino" Déle un italianísimo "cialdino"
Está bien.
-Le hará bien igual. -Cierto.
Y démosle el "cialdino"
Bien. Una firmita aquí y todo listo.
Está mirando mis referencias.
Estas son mis joyas.
Esa es mi escuadra de acción. Se llamaba "Ialala"
Ah, gracias.
Ese soy yo.
Veo, veo.
Aquí otra vez nosotros, "Ialala". Partiendo en una expedición punitiva.
Está muy bien.
¿Y estos quiénes son?
Campesinos en huelga delante de la Cámara del Trabajo.
¡Ah huelguistas!
-Y esto de aquí ¿qué es? -La Cámara del Trabajo.
Media hora después.
Buen trabajo ¿eh?
Para restablecer el orden hace falta una mano fuerte.
Y si, por supuesto.
Y esta es la declaración de la victoria.
Ese es Don Salvatore, ¿también el formaba parte de la escuadra?
No, no. El manejaba el camión para dispersar a los huelguistas.
-Ah eso. -Si eran todos campesinos suyos.
Ah, y a este ¿lo reconoce?
Es De Vincenzi.
¿Y por qué está?
Entonces no se bromeaba. No quería gritar "Viva el Duce".
Y por eso, le hicimos dar tres vueltas a la plaza en calzoncillos.
-¿Después lo gritó? -No.
Comandante, hay otros diez voluntarios para ir a España.
Vaya.
Estos jóvenes tienen la cabeza caliente. Quieren partir todos, todos.
A este paso, quedarán en el país solo viejos y niños.
Y los del Círculo.
Claro naturalmente.
Usted será seguramente el primero de la lista.
No, justo el primero no.
-Inclusive, creo... permítame. -Por favor.
Creo que mi nombre no está todavía.
Y no, no está.
-No le decía. -No está, no está.
¡Salvrinni!, ¡Salvrinni! Ven acá cabeza de madera.
Veinte veces, veinte veces le he dicho de anotar mi nombre.
Por favor.
-"Salve" Barone, ¿puedo? -Por favor.
-Tome asiento. -Gracias, muy gentil.
Tal vez a venido a proponer una inscripción colectiva a su partido.
Considerando que es un jerarca, deberías ser más prudente.
Querido Ingeniero, tenemos tanta prudencia, que la podríamos exportar a todo el mundo.
A mi no me da ganas de ir a la picota, solo por hacer de Don Quijote.
Si hubiese unos Quijotes más, habría unos cerdos menos.
He venido a molestarlo aquí porque me han dicho que a la mañana se levanta tarde.
Le han informado mal porque yo a la mañana ni me levanto.
-Ah eso. -Diga, diga.
He sabido que el año pasado la gran nevada le llevo toda la cosecha.
Si, eso es verdad.
Bien, entonces naturalmente, esto se puede repetir.
Y no. Porque si se repite, quiere decir que el Padre Eterno la tiene conmigo.
Es cierto. Dice la verdad.
Yo pienso que a usted le iría mucho mejor aquí...
si en vez del granizo, asegurara los ciudadanos contra los vivos.
¿Por qué aquí hay muchos ladrones?
Bueno, no más que en otros lados.
Pero los ladrones de aquí son más astutos.
Piensa que ninguno de ellos ha sido arrestado.
-Pasa Seteculi. -¿Quién es, el mozo del hotel?
No es un sobrenombre, es uno que realmente se llama Seteculi.
Y entonces como sobrenombre llámenlo Mario Rossi.
Eres tu quien debe ser mi guía, hacerme ver las bellezas del lugar.
-¿Las bellezas? -Claro
Aquí lo más bello es el lavatorio público.
En cambio me han hablado de obras importantes como el arreglo de campos o el aeropuerto.
¿Salimos juntos mañana?
Estaba diciéndole a la señorita, que me gustaría visitar el aeropuerto.
He sentido hablar de el.
-¿Quién? -El Dr. De Vincenzi, el del círculo.
Cualquier cosa que le digan esos derrotistas, no es cierto.
Verdaderamente, me han hablado muy bien.
Inclusive he quedado maravillado que hasta ellos...
reconocen la importancia de las obras del régimen.
-¿Ah si? -Si, si.
Extraño.
En realidad no hay nada especial que ver,...
pero si le interesa lo puedo acompañar yo a dar una vuelta.
-No, no gracias. -Creía que le interesaba.
Si, me interesa pero como ya se ofreció la señorita.
No quisiera que se ofenda. No me dejes solo con tu papá ¿eh?
Imagínate si la maestrita no se lo iba a acaparaba inmediatamente.
Oh disculpe, pensábamos que estaban solos. Desde nuestro palco...
no se ve nada. Quédese tranquilo.
Por favor.
¿Ves cómo hacen los otros?
¿Y tu que esperas? ¿Que te vengan a llamar?
-Está bien voy, voy. -A si, y yo me quedo sola como una tonta.
-Quiere visitar el aeropuerto. -Oh, lo siento.
-Y las mejoras del campo también. -No.
-Saverio, fíjate por donde vas. -Disculpen.
-La culpa es de como está esta calle. -No, está bien un bachecito así.
Un bachecito, es un derrumbe.
Esta es una casa de colono, esa es otra casa de colono...
después el galponcito a la derecha...
allí el establo...
después el granero, el chiquero.
Y aquí hay 30 cabezas de ganado.
Son todas vacas de leche.
-No, no allá. -A si, si, lindo.
Lindas vacas.
¿Seguimos?
Por acá.
-¿Que pasó? -No se.
-Disculpe. -Por favor.
Faltaba más.
-Lo siento por este contratiempo. -A mi no.
Ahí está.
-Es una tontera. El carburador. -Por favor tranquilo sin apuro.
Vamos.
Todo bien.
Bien. ésta es una casa de colono, allí está el establo...
la porqueriza y también aquí, 30 cabezas de ganado.
Todas vacas de leche, verá.
Veo, veo.
-¿Le gusta? -Muchísimo.
Si, si.
-Quiero decir... -Debemos seguirá otras casas, vamos...
-Por favor -Primero las damas y el Interventor.
¡Saverio!, ¿qué sucede? Es posible que cada 20 metros se pare.
-Te entiendo. -No se que pasa.
Ahora me aseguraré.
Disculpa, pero es un auto un poco viejo.
¿Pero no ha entendido que se trata de un truco?
Es mi truco para quedarme solo con tigo.
También aquí 30 cabezas de ganado, todas vacas lecheras.
Que extraño, aquí también hay una vaca con un cuerno más corto que el otro.
¡Ah!, pasa seguido acá que un cuerno sea más corto que el otro.
-Es cierto Elvira, ¿verdad? -Yo no se...
Si, es cierto. Miren.
Vamos Saverio.
Idiota, ¿por qué te has parado, si la visita a las casas de colonos terminó?
Lo sé, pero es que se termino también el combustible.
Suerte que es uno de los pequeños ¿no?
Disculpa, pero estos bastardos...
Papá, papá, ¿has visto que alto ha volado?
-Lo vi, lo vi. -¿Su hijo? -Si.
Tengo un lindo hermanito ¿no?
Por otro lado, el tiene una linda hermanita.
Disculpa Saverio.
-¿Aterriza aquí? -Esperemos que no.
-¿Por qué? -No quiero decir que tiene problema con el motor y...
Cierto. Pero aterrizará justo aquí.
Justo ahora. ¿Seguimos nuestro recorrido?
Si, si, un momento veamos el aterrizaje.
-Quiere ver el aterrizaje. -Es un biplano "caponcino" C.A.Z.
Eres una entendida en el tema. A mi solo me pareció un aeroplano.
A cierta gente en vez de un avión, yo le daría una careta.
Y habría que probarlo también.
Criminales, esto no es una pista es un pantano.
Estos pilotos inexpertos se la toman con el aeropuerto.
Este ha estado proyectado y construido como una obra de arte.
-¿Este de aquí? -Si.
Lo ve, hasta los niños pueden aterrizar.
Si papa pero en lugar de las ruedas debería tener corchos.
Así aprendes.
¿Qué debe aprender? Todo, no sabe nada este burro.
Y no llores. Vamos, por favor.
Y esto es "Albero Bello"
No está tan lejos, 18 km. 18 de vuelta, un lindo paseo.
Desde que era Vanguardista que no andaba tanto en bicicleta.
¡Qué hombre maravilloso!, lo vi el año pasado en Bari...
cuando vino a inaugurar la Feria del Naciente.
Estaba lleno de sus admiradores. Pensó que ninguna mujer lo miraba.
¿Usted tampoco?
No me juzgue mal, para mi más que un hombre es un símbolo.
Si, sería como ir a la cama con la patria.
Estos "trullos" fueron construidas piedra por piedra porque...
el Señor Marqués de Brotalunga tomó en el 1500...
la costumbre de cobrar los impuestos. De modo que si algún campesino...
no pagaba los impuestos que eran altos, ellos los podían echar fuera...
-¿Con dos? -A aquellos que no pagaban los impuestos.
Entiendo.
-¿Dura mucho? -Hasta que le de una moneda.
Entonces se la doy inmediatamente.
Acá hay unas liras. Bien, bravo ¿eh?
¿Qué decíamos?
Que mi esposa deberá querer a la patria en uniforme y no en camisón.
Que tiene que ver, se dice así pero...
Elvira.
Si, si eso ya lo se.
...de modo que si los campesinos no pagaban...
No, no, yo pago ya. Toma.
Toma lindo. Gracias ¿eh?
He entendido que tenía un lindo sistema este Marqués de Brotalunga...
les tiraba abajo la casa. Peor que los ladrones.
Si yo hubiese sido un utilero, me hubiese venido bien lo del Marques.
-¿Verdad? -Si, si.
Señorita, ¿usted no es la hija de Doña Anunzia?
Si, pero... ¡Carmela!
Ha estado en el servicio de nuestra casa por muchos años.
-La he tenido en mis brazos. -Dichosa de usted que pudo.
-¡Qué bella que está! -Cierto.
Dale el gusto a esta vieja, pasen.
No gracias, a menos que quieras visitar un "trullo"
Visitémoslo, al menos así, nos evitamos a los chicos.
Gracias.
-Pasen. -Permiso.
-Esta es su casa. -Muy amable.
Está lindo aquí.
-¿Es su esposo? -No Carmela, ¿que dice?
Ves que no está bien, puedes decirle que si.
-¿Es forastero? -Si, el señor viene de Roma.
¡Oh! bella Roma, está el Papa, y Mussolini, ¡que bandido!
-Pero, ¿qué dice señora? -Yo lo recuerdo hizo tanto daño.
No, se confunde con el bandido Mussolini.
Entiendo, pero es motivo de fusilamiento.
Se equivoca señora, el que está en Roma es Mussolini. Una buena persona.
Será una buena persona pero hizo tanto daño.
Y dale...
-Me esperan un momento voy a buscar una cosa. -Si, por favor, vaya.
Así se lo lleva a la señora Marquesa, vuestra madre.
No sabía que vuestra madre fuese Marquesa.
¿Cómo no?, del Marqués de Brotalunga...
en una época, este pueblo era todo de ellos.
-Con permiso. -Por favor.
Elvira, me debes perdonar por lo de recién...
-Yo no sabía. -No hay de que.
-¿Quieres que vamos? -¿Por qué?
Viendo que también este "trullo" es todo de ustedes.
Estos "trullos" fueron construidos piedra sobre piedra...
Soy yo. Pero, ¿cómo quién?
Oh Dios, esta vez que no bromeo...
Hola Tropa de Piore. Aquí el Mariscal Goering.
Viste que me has reconocido.
No, aun no he partido, por eso te he telefoneado.
No el trabajo no tiene nada que ver.
Mama, ¿qué me dirías si vuelvo a Roma con una chica?
Una chiva, Virgen Santa. Adeli, ¿has sentido?
Con todas las chicas que hay en Roma. ¿Quién es? ¿La conoces bien?
¿Tiene buena posición? Ten cuidado que no te engañe.
Siempre dices que quieres un nietito.
Bueno, para dártelo tengo que buscar primero una chica ¿no?
-¿Qué hace la Condesa, Juega al Bridge? -No corta achicoria.
Adelante.
Disculpe señor. Es Don Nicola que quiere hablarle.
-¿Y quién este Don Nicola? -Un cornudo.
No te he preguntado por sus cosas privadas.
Pero esto es un asunto público. Todos saben que es cornudo.
Esta bien, como marido tendrá su preocupación, pero como hombre ¿qué hace?
-Tiene cuerno. -Lo ves eso no me lo has dicho.
¿Sabes que tienes una lengua venenosa?
Ve has pasar a este cor-- digo este señor.
Por favor.
Usted seguro ha sentido hablar de mi.
Bueno, si, un poco.
Yo no hubiera querido molestarlo, pero mi esposa ha insistido tanto.
-Usted no me conoce. -No pero tengo una cierta curiosidad.
¿Sabe qué dice el pueblo?
Y si. Lo se.
¿Y qué piensa?
Yo pienso que no hay que dar crédito a lo que dicen las malas lenguas.
¿Malas lenguas? Esta es la sacrosanta verdad.
Todos saben que Don Salvador es un inepto.
-Que es un aprovechador. ¿Ah, también eso dice el pueblo?
Cierto. Y créame, yo digo que cuando la gente habla, siempre hay algo de verdad.
Bueno, si usted lo dice.
Vea, yo debo reconocer que mi esposa, tiene siempre razón.
-¿Sabe que dice? -¿Qué dice?
Que soy un idiota.
¿Y tiene razón?
Precisamente, o sea tiene razón cuando dice...
que en este pueblo el Interventor debería ser yo, que tengo todo en regla.
Tanto por decirle algo, yo soy graduado.
El actual Interventor ha hecho solo la primaria.
-¿Sabe cuantos hijos tengo yo? -¿Cuántos?
Seis. ¿Y sabe por qué?
Puedo imaginarlo.
Exacto. Para obedecer las órdenes del Partido.
-Ha hecho bien. -El último lo he llamado Perfiro Litorio.
-Bueno, Victorio es un lindo nombre. -No Vitorio, Litorio, con la letra ele.
El partido me a pedido eso...
he ayudado a la fe,...
me ha pedido la mano y le he dado el brazo.
Si me pidiese la esposa--
No creo que se dedique a recolectar esposas.
Aquello que debía decirle, se lo he dicho, ¿eh?
Si.
Discúlpeme por este desahogo, ¿eh?. Ahora estoy mejor.
Eso es lo importante. De todos modos esté tranquilo que yo no lo hablaré con nadie.
-¡Ah, no! -¿Cómo no?
-Usted lo tiene que decir, y a todos. -Déjelo pasar.
¿Dejarlo pasar? Quiero que en Roma se sepa quien es Nicola De Bellis.
Estas cosas, antes o después, se saben. Como lo he sabido yo.
Por favor. Gracias.
-Hasta luego. -Hasta luego.
Maldito espía. Quizás cuanto veneno habrá escupido en contra de nosotros.
-En vez de pensar en sus cuernos. -Que asco de pueblo.
Deberíamos estar todos unidos, ser solidarios. No señor.
Unos van a decirle, quien sabe que cosas. Otros le escriben cartas anónimas.
Yo se lo que dicen. Yo conozco a esta gentuza.
Por eso les dije a los del Hotel: todas...
las cartas que lleguen para el me las mandan a mi. Aquí están.
Si otro hubiese estado en su lugar, ya se habría ido.
Y todavía sigue aquí. Mañana es el 28 de octubre...
Y si al desfile vienen cuatro gatos como ha ocurrido otros años...
nosotros estamos liquidados.
¿Pero cómo? los fondos de los fiesta fascista decías que...
no habían llegado y en cambio te los limpiaste tu.
¿Y tu le das crédito a las cartas anónimas?
El Secretario Comunal les recuerda a todos que mañana es 28 de octubre...
aniversario de la revolución. El acto deberá celebrarse...
con el acostumbrado entusiasmo.
No serán admitidas las demostraciones.
Es recomendable venir con la camisa negra o con uniforme si lo tiene.
Si desgraciadamente llueve, está prohibido el paraguas. ¿Han entendido?
Para quien no la tiene, en el negocio del "Incenerigio"
en la plaza, están en venta las casas negras.
Pero solo medidas pequeñas.
Cinturones, medallones hechos con la franja...
también con el cuero mas grueso.
Basta, basta, no cabe nadie más. Me van a tirar el local abajo.
Ya se los he dicho, no queda nada más.
Se lo juro por Dios, que se lo haré pagar.
Vayan al negocio de Doña Inmaculada.
Atrás, atrás, sino llamo a los carabineros.
No es culpa mía entenderás, las mujeres desde que era joven nunca me han mirado.
La nariz y las orejas yo siempre las he tenido así.
¿Con quién me casaba con la Madre Superiora?
Yo te entiendo, te entiendo. También yo soy soltero...
Pero el impuesto a los solteros hay que pagarlo.
Con que la pago si no tengo un peso, y aquí dice que me embargan la casa...
si no pago la deuda. Díselo tu a Don Salvatore.
¿Pero qué le voy a decir? Esa es la ley.
¡Entonces vete a la mierda! El muro antes me lo como pero no se lo doy.
Así iras a parar a la cárcel. O pagas o te las aguantas.
¡Impuesto de mierda!
Don Carmine, Don Nicola dice que la Guardia Comunal no tiene uniforme.
Diga a Don Nicola que se lo haga el. Yo tengo que pensar en todo, ¿que hace él?
¿Habrá vuelto a la Comandancia de Inspectores?
No, está en casa. Y la mujer está por irse.
-¿Doña Rosa está por salir? -Si.
-¿Y dónde va? -A Lecce, al dentista.
¡Ah si!
No lo recordaba. Entonces...
Saverio, yo te hablo de hombre a hombre...
Tu seguro sabes que entre yo y Doña Rosa--
No, yo no se nada.
Si que lo sabes. de todas maneras no tiene nada de malo.
Entendamos, que es solo una cierta simpatía.
Yo no me meto.
¿Qué tiene que ver? Si quieres hacerme un favor...
Saverio, tu debes llevarle a Doña Rosa una notita.
Una nota, ¿qué especie de nota?
Nada una nota. ¡Eh! ¿y tú, qué te entrometes?
El Galardón de la Escuadra va prendido aquí en la solapa.
No como lo has prendido tu. Parece que estoy en la primaria.
-Está bien, lo pondré como tu dices. -Apúrate.
Dámelo, lo haré yo.
¿Qué haces?, apúrate mejor que sino perderás el tren.
No me voy, ¿está bien?, ¡no me voy!
-¿Y el diente? -El diente no me duele más.
Y luego que, con este inspector, han perdido la cabeza todos.
Pareciera que hubiese venido el Duce.
Y tu, ¿qué haces, ahí estática? ¡Apúrate, muévete!, ¿entiendes?
Hay una simpatía innata entre tu y el, ¿verdad?
Salvatore, ¿mañana te pondrás la gorra con el águila, o la fez con la borla?
- La fez con la borla. -Pero, la fez con la borla te hace más bajo.
Con todos los problemas que tengo, mira si me importa lo que me hace, más alto o más bajo.
Decía, que esta simpatía...
podrías utilizarla para tu provecho, tu porvenir, ¿no?
Mamá, siente si te gusta como cierro el discurso de papá.
Su palabra será el faro que guiará sus hijos al combate por el Fascismo y el Duce.
Bravo hija mía, eres una gran escritora.
Si, si, muy lindo, pero olvida un momento mi discurso...
Entonces decía, que me parece una buena organización, ¿no?...
¿Dónde encontrarás otro candidato así? ¿Aquí, luego? Yo lo digo por ti.
-Y por ti. -Si señora, también por mi.
-Solo por ti. -¿Soy o no soy su padre?
Mañana este uniforme no me lo pongo, porque yo ya soy un "moschettiere".
Tu eres un deficiente y te pondrás ese uniforme, ¡march!
Y todos los salmos terminan en gloria.
Entiéndeme que yo... no quiero obligarte.
Pero, si a ti, el te gusta...
Por gustarme, me gusta. Si lo hubieses visto en el gimnasio en las paralelas.
Ah, entonces... solo que es un joven, de Roma, para mejor...
pero un poco... Dentro de ciertos límites, se entiende...
atrevido. Eso si.
Por eso, si eres demasiado intransigente...
termina que... luego renuncia...
y entonces--
Bravo, que lindo consejo le das a tu hija...
Esta, basta que vea alguno en uniforme, con una medalla en el pecho y pierde la cabeza.
No volvamos con la historia del federal de Prindisi.
me gustaba y me puse de novia.
-Punto y basta. -Si de novia, por tres días,...
después lo hizo transferir a Udine.
Si tu lo hubieses alentado un poco menos.
¿Quién lo sabe?
Don Salvatore, está Don Carmine que quiere hablarle.
-Mira... he tenido una idea. -Primer golpe del pico del Duce.
Bien ¿y entonces?
Mañana, debemos dar también aquí un primer golpe de pico, delante del Jerarca.
-¿Y dónde lo damos? -En una casa desabitada.
¡Ah! ¿sabes cual puede ser? Esa que debes alquilarle a la propietaria de...
¡Oh!, que linda idea. Te agradezco la preferencia.
Yo he demorado un año para sacar los inquilinos...
y tu quieres voltearla agolpe de pico. No.
Salvatore, un nos golpes de pico podrán tirar algunos ladrillos...
unos días después llamas unos albañiles y te la dejan como antes.
-¿A cargo de la comuna? -Si, a cargo de la comuna.
Bueno, esta bien. Me sacrifico.
Alto. Vuelvan al pueblo.
Pero qué quieres, yo voy donde me da la gana.
No señor, las ordenes son precisas convocatoria general.
Tengo que trabajar en el campo.
Hoy no se trabaja es el 28 de octubre.
¡Ah! ¿no se trabaja?, me asombras tu, que has nacido campesino como nosotros.
¿quien va a regar en el campo el 28 de octubre?
¿Qué quieres? yo tengo que seguir las órdenes.
Déjame tranquilo, que tengo a mi hermana gravemente enferma.
Ve mañana, a visitar a tu hermana.
En cualquier momento le puede pasar una desgracia.
La desgracia te va a caer a ti.
-Camina, vamos -Déjame.
-Y que porquería es ésta. -Parece que han transportado vacas.
La manifestación debe ser entusiasta, disciplinada y espontánea.
Familias numerosas, familias numerosas por acá.
Animal, escribe Grupo Fascista, sino parece una tarjeta de visita.
¡Ufa papá!
Señorita maestra, por favor, acomode estos indisciplinados.
Saverio, Saverio, pon un poco de orden aquí.
Han escuchado, ordénense.
He estado en la guerra y soy de la guardia,...
¿debo estar con los excombatientes o con los nuevos?
Ve donde te parezca. ¡Qué confusión!
-Saverio, ¿con quién debo ir? -Con todos, ve con tu esposa.
¡Eh, ustedes al fondo!
-Los Consejeros Fascistas, ¿dónde debemos ir? -A la cárcel, del primero al último.
A ti te mandaría a la cárcel.
Saverio, yo soy un desocupado, ¿dónde debo ponerme?
En ningún lado, los desocupados no existen.
-Entonces me voy. -Has lo que te parezca.
Aquí, en el grupo de Acción Nizzarda no hay nadie.
-¿Qué es esta "Acción Nizzarda"? -A ti no te importa, ponte aquí y calla.
-Nosotros la Guardia Forestal, ¿dónde vamos? -Allá, no lo ves, allá.
Saverio, nosotras, ¿dónde debemos ir?
¡Con el Duce!
¡Qué calor, qué griterío, qué dolor de cabeza!
¿Quiere un "cialdino"? ¿Que cosa es un "cialdino"?
Un "cashet". Hable como se debe. "Cialdino"
el faro que guiará sus hijos al combate por el Fascismo y el Duce.
-¡Duce! -¡Viva!
¿Has visto cómo mira, cómo controla todo?
No se le pasa nada.
La Señorita Elvira, ¿no desfila?
Ahora desfilará.
Cuando se quiere, se quiere, ¿verdad?
Ésta es la división de motorizados.
-¿Motorizados? -Si, le han sacado el camión.
5.000 liras de premio a Ciaccia, Pasquale por el nacimiento de su onceavo hijo.
Muy bien.
Seguro que si hacía menos, le salían mejor ¿no?
-¿De que te ríes con este? -Cosas nuestras.
Tu, después de lo de ayer, mejor que no hables.
Muy bien. Si todos tuvieran 11 hijos seríamos 200 millones de italianos.
¿Éste es el último que ha nacido? Muy bien.
¡200 millones! Y después, ¿dónde no metemos?
Justamente para eso es la guerra, para tener el espacio vital.
Justamente. Yo lo decía.
Excelencia, dígale al Duce que aquí vive, Giusepe Pubitte Antonio.
Claro que se lo diré. Le dará mucho gusto.
-Gracias. -Por favor.
-¿Y por qué me ha llamado excelencia? -Es una costumbre de nuestros campesinos.
Cuando ven a alguien bien vestido, auque sea un idiota, lo llaman excelencia.
¡Ah eso!
Ustedes no van a una guerra, van a una cruzada...
Porque cuando queman un Cristo en España, arden también los que están aquí...
en nuestra iglesia. Siempre uno Cristo.
Como siempre uno es el Rey y siempre uno el Duce.
-¡La vida por el Duce! -¡La vida!
¿Usted parte con el segundo grupo?
Si.
Has visto... (FALTA)
Lo se, pero no haremos ningún empeño, puede ser que nos casemos el mes que viene.
La verdad no entiendo, después de tanto tiempo soltero, ¿qué te ha hecho decidir?
Y, el amor.
¡Maldición, que desgracia!
-¿Te puedo decir una cosa? -Ya la se, pero dila lo mismo.
No creía que quisieras casarte con alguien que gana 500 liras al mes
-¿Esto es lo que me querías decir? -¿Por qué, qué te creías?
Nada, nada, veo que no te fías tampoco de mi.
Pero, ¿cómo que no me fío de ti?, te lo he dicho todo.
¿Realmente todo?
Bueno no, si hago extras llego a 700 y hasta 750 pueden ser.
Esta bien, quiere decir que nos tiene que alcanzar.
-A lo mejor papá nos puede ayudar. -No, mejor que no.
-¿Por qué? -Yo te amo...
Nos casaremos aunque tu papá--
-Aunque mi papá ¿qué?, dime ¿qué pasa con papá?
Elvira desde que yo estoy aquí...
los enredos de tu papá han salido por todos lados.
¿por qué dices eso? Quién sabe que te han dicho.
Son todos envidiosos, es por eso. Pobre papá.
Ha sido poco afortunado, ha vivido siempre aquí en la provincia.
los que son como el en roma, ¿sabes donde están?
-En Regina Celi (cárcel). -¿En Regina Celi (cárcel)?
-¿Y que es? -Nada un nuevo ministerio
Pórtese bien Don Masía, le encargo y saludos a la comadre.
-Adiós. -Pórtense bien.
Y tu, la próxima vez que vengas, te encargo de no beber.
Traes el diablo encima. Hasta me pegas.
Lo se. Discúlpame también con los otros.
A mi el vino no me gusta, pero si no bebo...
¿Quién me da el coraje de decir todo lo que pienso?
-Hola Doctor. -¿Qué hace ahí?
-¿Mira el panorama? -Es muy bonito ¿eh?
Yo diría muy incómodo.
Y los que viven aquí, dirían cosa peores.
Decía muy lindo, desde un punto de vista escenográfico.
Si, desde acá arriba, puede ser, pero de cerca le aseguro que es otra cosa.
-Buenos días Doctor. -Hola.
Es inútil que se esfuerce Doctor, yo ya estoy en el final y usted lo sabe mejor que yo.
En cambio hoy, tu que sabes tanto, estás mejor que ayer.
Si, y mejor que antes de ayer.
¿A comenzado a decir mentiras usted también?
Estate callado.
Listo.
Atentos, a ver...
¿Adivina donde está, aquí o acá?
Muy bien, ya que has adivinado te doy este también.
-No, no lo haré -Pero, ¿que dice?
No, no lo quiero ni escuchar.
Pero, ¿qué te cuesta? Hazlo por esta criatura.
He dicho que no. Maldición.
Las cosas que tenemos que hacer los muertos de hambre.
Tranquilo, tranquilo. Cálmate que te hará mal.
Quédate tranquilo.
Pero, ¿de qué se trata? Me explicas, ¿si o no?
Mi suegro nunca quiso afiliarse, pero ha dicho Don Carmine...
que si el decide ahora, ponerse la camisa negra...
nos darán el subsidio.
Dile a Don Carmine, que me lo venga a decir a mi...
y después vea lo que le hago a punto de muerte.
Lo ve, dígaselo usted, a usted lo escucha.
Convénzalo, venga.
Pero señora, yo soy un extraño.
-El señor es de Roma. -Si, si.
-¿Y que tiene que ver? -Tiene razón.
¿Usted lo ve al Duce?
Si, si.
¿Puede decirle una palabra, por mi cuenta?
Dígame.
Que se vaya a hacer--
No se si podré ¿eh?
Descanse.
Hazlo... tal vez sea mejor así.
Pónte la camisa, total, es la intención lo que cuenta ¿no?
Doctor, usted me lo dice porque yo soy un indigente, pero ¿usted se la pondría?
Uccettó, habla tu que eres instruido.
Excelencia, nosotros nos sentimos honrados con su visita.
Sabemos que el Duce a hecho el bien en toda Italia y aquí también.
Ha hecho casas junto a la carretera y a gente como nosotros.
-Dígaselo al Duce. -Gracias, gracias.
Yo lo haría gustoso, pero no puedo, ¡ojala!
Venga a ver como vive, venga a ver.
Venga vea la mía, cinco hijos más la mula, mas la vaca todos en casa.
Por la mañana podemos, por fortuna, recoger aceitunas de la señora...
pero la jornada es dura.
Lo se señora.
Lleve este huevo, recién lo pone la gallina.
Tome excelencia, dos manzanas dulces.
Un poco de vino. El vaso está limpio, beba.
-No quiero nada, gracias. -¿Por qué? Nos dará mucho gusto si acepta.
Hijo mió que Dios te bendiga, por lo que vas a hacer por nosotros.
Miren que yo, lamentablemente, no puedo hacer nada.
Ojala pudiese ayudarles, lo haría con agrado.
-El señor es modesto. -Yo haría todo lo que quieren, pero.
No se cómo, señora mía.
Excelencia, cuando vuelva a Roma, tome al Duce por el brazo y se lo dice.
¿Yo del brazo?
Se entiende, no le va a mandar una carta.
Con su grado todo lo que haga está bien hecho.
Excelencia, entréguele esta carta.
-Es para el Duce, ¿cierto? -Si Excelencia.
Désela en mano.
Gracias.
Gracias, la virgen se lo compensará.
-Tómese un vasito de vino. -Gracias señora no bebo.
Déle un beso de buena suerte, Excelencia.
Doctor...
¿estos por quién me han tomado?
Ya es inútil continuar negándolo. Todos saben que, usted es un Jerarca en misión ¿no?
¿Un Jerarca en misión, yo?
Aquí, son más simples que en el pueblo y naturalmente se lo han dicho.
Pero, ¿cómo es posible? ¿Yo un Jerarca?
-Este es nuevo, beba un poco. -Soy abstemio.
Pero disculpe, ¿usted no ha venido de Roma para hacer una inspección?
¿Yo?
Pero, ¿quién se lo ha dicho?
Así que... Usted no, no...
No.
No es... Usted no es...
Finalmente.
-Disfrútelo, beba. -Mejor.
Así está bien, con buena salud.
La verdad que es una fortuna que se merecen.
¿Y ustedes se trasladarán con vuestro yerno a Roma?
Naturalmente, en cuanto organicemos todo, listo partimos a Roma.
Como se dice: gran nave, gran viaje ¿no?
A mi me dará un gran placer hacerme amiga de Doña Raquel.
En la misma edad.
El en cambio tiene cuatro años más, pero parece de veinte.
Esperemos que no se olvide de nosotros ¿eh?
Mi hijo, toma el tren que debe ir a Roma.
Cierto, si necesitan cualquier cosa me escribe: Salvatore Acquamano, Roma.
¿Y un título delante del nombre no quiere ponerle?
-Se verá. -Comendador, Gran Oficial.
Quien lo sabe, puede ser hasta Excelencia, no se sabe.
No te excedas demasiado, no te comprometas...
en Roma, no quiero pelmazos.
Pero se entiende, después ¿quién se acuerda de estos pelagatos?
¡Excelencia!, ese títulos le quedaría como una montura a una vaca.
Don Salvatore, me alegro y muchas felicitaciones.
Se los deseo a usted y a su hija.
-Se lo digo con la boca y con el-- -Y con los cuernos lo dices.
-Don Salvatore, ¿que dice? -Ven acá un momento que quiero...
-decirte una cosa. -¿Qué he hecho?
Don Salvatore, ¿qué a sucedido?
Así que has ido a denunciarme ¿eh?
No te imaginabas que iba a ser mi yerno...
ahora yo te haré pasar las ganas de hacerte el espía.
No. Yo no he dicho nada, lo juro. No me arruine, soy padre de 6 hijos.
No, tu tienes hijos sin ser padre.
"Vive peligrosamente"
No.
"Los árboles crecen bajo"
No.
"La Pecadora"
No, debe ser una frase del Duce.
-"Si avanzo sígueme" -Bueno ¿era para tanto?
Era muy fácil.
-Felicitaciones. -Lo felicito.
Gracias, gracias, son muy gentiles.
-Verdaderamente conmovedor. -Señores, aquí mi yerno.
Felicidades, hemos sabido--
¿Que haces? ¿Eh?
-¿Quiere una copa? -Si un sorbito.
Se lleva una joya por esposa ¿eh?
-¿Me permite? -Un placer.
Omero Battifiori.
-Omero Battifiori. -Tanto gusto.
-¿Me permite señora? -¿Que me permite? a la mamá.
-¡A la mamá! -Omero Battifiori.
-¿Qué simpático? -La Señora Caride.
-Permítame. -Que linda pareja.
Omero Battifiori, señora.
-El Secretario político, ¿lo conoce? -Omero Battifiori, si, si ya lo conozco.
-La Señora Battada. -Permítame señora.
Omero Battifiori, señora.
-¿Mañana? -Si, mañana.
-Verdaderamente-- -La señora De Bellis.
-Omero, ven, estamos jugando. -Si.
Adivinamos las frases del Duce. Tu debes saber muchas.
Ya lo creo, si se las escribo yo.
Ten. Vamos a jugar.
¿Qué ha dicho?
Ha dicho que se las escribe el.
Puede ser. Pero ¿no te parece que está un poco bebido?
-¿Que pasa? -Que me está volviendo el dolor.
Es inútil, mañana debo ir a Lecce.
Esperemos que esta vez sea cierto.
-"Viva los Mosquetes" -No, si no la has visto.
Silencio un momento, por favor. Me parece que he adivinado.
-La guerra es la higiene del mundo. -¡Si, es esa!
Ahora, yo haré uno.
Necesito una mujer. Permítame De Bellis.
Por favor. Gracias, gracias.
Es un juego, ¿sabe?
Yo soy un viejito, pero todavía me gustan las mujeres.
"El Ladrón Ridículo"
No, acá tu no tienes nada que ver.
¿Que es?, dilo, total no lo adivinaremos.
Quien bebe cerveza, vive 100 años.
¿Eso no era una publicidad?
Tal vez se lo escribió el para el discurso de Mónaco... la cerveza.
Entonces papa, debe haber sido también el Duce que dijo:
"¿Quiere tener salud?, beba Ferroquina"
Vitto, tu cambias de cabeza o cambias de padre.
¡Muy bueno!
-Hagamos otro juego. -¡Si!... juguemos al ladrón y el policía.
Y no, no... policías aquí no tenemos.
Y no. Porque bueno, ustedes pueden hacer de ladrones.
¿Eh?, ¿saben hacer de ladrones verdad?
Señores por favor a los bocadillos.
Hoy es doble fiesta, aniversario de la Revolución y compromiso de mi hija.
No les a gustado este jueguito. Entonces todos a los bocaditos.
Come tu que como yo.
¿Me permite?
-¿Nosotros abrimos el baile? -No.
No digo, porque yo no conozco sus costumbres.
Al menos, no todas.
-A propósito de eso. -Si.
Me han dicho, que una mala lengua te ha ido a contar no se que cosa sobre mis cuentas.
¿Y?
No quería decirte que son los envidiosos. provincianos que inventan cosas.
Lo he despedido. ¿Pero qué me importa?
Don Salvatore, pero, ¿qué me importa a mi?
Algún pecadito puedo tenerlo yo también. Puede darse.
-¿Quién no lo tiene? -¿Y quién lo tiene?
Porque si alguna vez he pensado en mi interés, no lo he hecho por mi.
¿Y por quién lo hizo?
Por mis hijos, por Elvira por Vittorio.
Desde el momento que Elvira será tuya...
-Omero... -¿Eh?
Yo lo he hecho también por ti.
Menos mal que el puesto tuyo no lo tiene ese de esta mañana, que tenía 11 hijos...
-Omero, toma algo. -Cierto amor, tomemos fresco.
-¿Tu no vienes, papá? -Si.
Come tu que como yo.
Te sigo amor.
Soy abstemio, pero un traguito lo bebo gustoso.
Cierto que llega tarde a un compromiso... pero.
Yo quiero saber, ¿dónde ha estado?
Si lo quiere saber, le cuento que fui a visitar las cavernas.
-¿Las cavernas? -Si, si las cavernas.
Nosotros nos estábamos preocupando por usted.
Mal hecho señora, nunca debe preocuparse por los otros.
De los otros no, pero de ti si.
Si quieren preocuparse, en las cavernas tienen para todo el año ¿eh?
¿Pero que van ha preocuparse?, digo yo. ¿Verdad?
¿De que sirve?
Cierto. ¿De que sirve?
Si uno empieza a pensar en la desgracia de los otros...
termina siempre descuidando los propios intereses.
Digo lo correcto, Don Salvatore.
Verdaderamente, no lo se.
De todas formas, hoy es un día de fiesta y hay que estar alegres.
¡Cierto, alégrense!
Vamos, alégrate tu. Arriba.
¿Y usted, me llenaría el cuerno?
Oh perdón, sin alusión personal.
De cualquier forma, en cuanto llegue a Roma, yo se los digo a todos.
No, es que el quiere que en Roma sepan que es...
Quédate tranquilo, yo me ocupo.
El Secretario se ve un poco preocupado ¿no?
¿Qué tienes miedo?, ¿que diga en Roma que aquí han creado una nueva raza bovina?
-¿Una nueva raza? -Las vacas corredoras.
Serán pocas, pero se desplazan de un lugar a otro a una velocidad increíble.
-¿Qué quiere decir? -¿Qué quiero decir?
Come tu, que como yo.
Todos a los bocaditos.
-Omero, ¿qué ocurre? -Nada, ha bebido un trago de más.
Cuando papá suda es una fea señal ¿no?
Pero, ¿de qué te preocupas? ¿Del tema del aeropuerto?
Puedes decir, que despeguen siempre de noche.
Como hombre del régimen, de ninguna manera estaría mal.
Una mano lava la otra y las dos...
¡Que lindo que se cosecha!
Es cierto que, si quieres darle una mano a alguien, ¿cómo haces?
Están todos sin manos.
No les gusta el espectáculo de las cavernas.
Y hacen bien.
Hacen bien, porque el área, estrecharse las manos fue abolido.
¿A quién el dinero? A nosotros
¿A quién las cavernas? A ellos.
-Omero. -Perdón, hay señoras.
¿Qué te a pasado?, justo el día del compromiso.
Ven, dame, que te hará mal. Ya tienes mucha edad.
Escucha, en el fondo a la bruja no le importa nada, ¿me equivoco?
Escucha Omero, yo creo que se puede remediar...
y no hay necesidad de molestar a los de Roma ¿eh?
Pero, quédense tranquilos que no diré nada.
Pero, ¿son locos?
Primero que nada, porque seguro que a Roma no le importa.
Cierto, cierto, tienen otras cosas en que pensar.
Más importantes.
Y aquí seguiría todo como desde el principio.
Segundo:...
Y aquí, debo pedir disculpas. Yo me siento muy apenado.
Pero, no soy un jerarca inspeccionando, como ustedes han creído...
sino, un simple corredor de seguros.
Quinientas liras al mes más los extraordinarios, cuando hay.
Y si los fuera a denunciar, seguro me arrestarían
Yo no soy tonto.
Don Salvatore, yo soy solo un asegurador.
Lo he dicho siempre, pero ustedes... Disculpe.
¡Soy un corredor de seguros!
¿Han entendido, ahora?
Yo digo, esta bien que son tiempos difíciles pero, ¿tomarme a mi por jerarca?
A ver, a caso ¿tengo cara de jerarca?
Elvira.
Con permiso.
Amor, espera.
¡Alegría, alegría! ¡Vivan los novios!
¿Crees que me han faltado ocasiones?
Las rechacé siempre porque quería un hombre como yo soñaba.
Pero tu decías que me amabas.
-Y yo te quiero aún. -¿Y entonces?
Pero, si ahora me casase con tigo, se que sería un error.
Para mucha gente el matrimonio es siempre un error.
No, para mi es solo cuando lo hacen, sin quererse, sin cariño.
¿Por que entonces? Porque he bebido. No me pasa nunca, soy abstemio.
Omero yo te amo, pero no eres el padre que he querido siempre para mis hijos.
Pero puede ser, que ellos me quieran así.
Dejémosle que ellos decidan.
No, no bromees.
Lo se, tu serías un buen marido. Nada le faltaría a nuestra familia.
El domingo nos llevarías a todos a tomar un helado.
¿Por que, no te gusta el helado?
Mira, seré una estúpida pero siempre he soñado con un hombre lleno de medallas.
Un hombre fuerte y valeroso. Dispuesto a luchar en la guerra o en la paz...
por los ideales de la patria.
Elvira, tu quieres un marido o quieres un monumento a la memoria.
Un embaucador, un vendedor de ilusiones, eso es lo que es.
Hay que darle una verdadera lección.
El imbésil soy yo, que he confundido un escupitajo por una moneda.
Y ahora, por ese miserable, se reirá de mi toda Italia.
-A nuestras espaldas. -Si le hacemos lo que se merece, no se reirá.
No, no les conviene, ya sabe demasiado.
Sería como echarle paja al fuego.
¿Como nos ha podido pasar? No lo se, no lo se.
Yo lo dije desde un principio, que no podía ser un jerarca.
Cierto, muy joven, sin autoridad.
Se entiende, con ese físico que casi no lo sostiene.
-Pero no lo ha dicho -¿De quién es la culpa?
-Mía no por cierto. -Tampoco mía.
Si, pero alguien vino a decir: Ese es el inspector. Pero, ¿quién fue?
Aquí está. Ha llegado uno de Roma ¿eh?
Un jerarca.
Nosotros no queríamos creerlo pero insistió: ¡Le digo que es el! ¡Lo he visto yo!
¡En punto!
Camaradas, he preferido telegrafiarles porque no me gustan las inspecciones secretas.
Hubiese sido una falta de confianza en ustedes que son las fuerzas vivas de la nación.
Excelencia, gracias, en nombre de todos le digo gracias.
He traído conmigo a mi esposa, que no conocía esta parte del país.
-Gran honor. -Giancarla.
Por favor señora. Las valijas están acá.
Por favor. Mi esposa, la esposa del Secretario Político.
Excelencia, me he tomado el atrevimiento de contradecir a una sola...
de las instrucciones contenidas en su telegrama.
No le he reservado la habitación del hotel.
Mi esposa y yo nos sentiríamos honrados de que usted y su señora...
aceptasen ser nuestros huéspedes en la casa.
-Tu, ¿que dices, Giancarla? -Bueno Pepi, yo digo que si.
-Bueno, si. -Gracias Excelencia.
Por favor.
Me han dicho que en esta zona hay buen aceite, ¿es cierto?
Si, es verdad.
Pero no es juste ¿eh? Un jerarca como usted, que viaje en tercera clase.
Viajo de incógnito.
-Adiós Doctor. -Adiós.
-Buen viaje. -Gracias.
-¿Está libre, reverendo? -Si.
Pero no bromeen.
Ha formado el Imperio. Ha restablecido el orden en todos lados.
Ha hecho de Italia una nación respetada en todo el mundo.
-Y esto son hechos. -Disculpen.
Querido Duce... tengo 56 años...
En toda mi vida no me he asomado a una ventana
he vivido siempre en una gruta, hablando con respeto, peor que un animal.
Justamente te pido, si puedo tener una casa.
No tanto por la casa como por la ventana...
que nunca tuve.
¿Me la quieres dar?
Dado que mi hijo a caído en África y no volvió más...
dejándome viudo del todo.
Querido Duce, ahora que estoy solo, quisiera tener por lo menos una ventana...
que me permita asomarme y rezar por ti...
que lo necesitas tanto.
Mi firma: Carlicchio, Lorenzo, difuntos: Euclio y Andrea
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