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Fidelio, o el premio a la constancia
Ahora, cariño, como estamos solos
Podemos hablar tranquilamente
No será tan importante
Debo seguir con mi trabajo
¡Solo una palabra, obstinada!
Habla, te escucho
Si no me miras con cariño
No podré decir ni una palabra
Sopórtame como soy o no te escuchará
Escucha lo que te digo un minuto y luego te dejaré en paz
Te
Te he
Te he elegido para que seas mi esposa, ¿lo entiendes?
Está muy claro
Y
Y si me dieras tu consentimiento, ¿qué dirías?
- Seríamos marido y mujer - Podríamos dentro de unas semanas
O sea que ya lo habías planeado
- Maldición, no dejan de golpear - Al menos, me dejará en paz
Estaba tan cerca y se me vuelve a escapar la presa
Su amor me entristece, se me hacen eternas las horas
Sé que el pobre diablo sufre
Y lo siento por él
He elegido a Fidelio, amarlo me hace feliz
¿Por dónde iba? Ni siquiera me mira
Ahí está, ahora empezará de nuevo
¿Cuándo me darás tu respuesta? Podría ser hoy
Oh, Dios, me amarga la vida.
Hoy y siempre será que no
- Tu corazón es duro como una piedra - Tengo que ser muy cruel con él
Ni un deseo ni una súplica te ablandan
Tengo que ser muy cruel con él y no darle un rayo de esperanza
¿No...?
¿No hay nada que te haga cambiar de opinión? ¡Dime algo!
Por favor, déjame en paz
¿Cómo?
No vas a prohibirme que te mire
¿No?
Quédate, si quieres
Tantas veces me has dado tu palabra
¿Mi palabra? Esto está yendo muy lejos
- Maldición, no dejan de golpear - Al menos, me dejará en paz
- Parecía muy preocupada - Este sonido es bienvenido
- Quien sabe, al final la podre conseguir - Vaya susto de muerte
Si hoy no he abierto esa puerta unas doscientas veces,
es que no me llamo Jaquino Gaspar Eustaquio.
Que nadie nos moleste.
¡Jaquino, Jaquino!
Escucha, mi padre llama.
Hagámoslo esperar un poco.
Volvamos a lo de nuestro amor.
Vete.
Mi padre querrá preguntar por Fidelio.
Claro, y en ese caso toda prisa es poca, ¿verdad?
- Jaquino, ¿no me oyes? - Ya voy.
Quédate aquí,
dentro de dos minutos estaremos aquí juntos de nuevo.
Pobre Jaquino, lo siento por él.
Pero no puedo cambiarlo.
Sintiéndolo por Jaquino,
me doy cuenta de cuánto me gusta Fidelio.
Y creo que yo también le gusto.
Si estuviera unida a ti y pudiera llamarte marido
Una muchacha nunca debería decir en voz alta lo que piensa
Pero no debo sonrojarme si recibo un cálido beso
Cuando nadie nos moleste
La esperanza llena mi pecho de un indecible y dulce deseo
¡Qué feliz voy a ser!
En la paz de la tranquila vida hogareña despierto cada mañana
Nos saludamos tiernamente, los quehaceres disipan la ansiedad
Y cuando el trabajo se termina, cae la agradable noche
Y descansamos de las preocupaciones
- Marcelina, ¿aún no ha vuelto Fidelio? - No, padre.
- Lo espero con impaciencia. - Yo también.
Debe traer las cartas que le tengo que entregar al gobernador.
Ya voy.
Ya voy.
Habrá tenido que esperar en casa del herrero.
¿Era tan importante abrir rápido para que entrara este hombre?
¡Ahí está!
Pobre Fidelio, esta vez has tenido que cargar mucho.
Lo admito, estoy un poco cansado.
El herrero tardó mucho en reparar las cadenas.
¿Y?
- ¿Están bien hechas ahora? - Sí.
Ninguno de los prisioneros podrá romperlas.
¿Cuánto ha costado todo?
Aquí está el recibo.
Bien.
Eres un joven astuto.
No sé cómo te las arreglas,
compras mucho más barato que yo.
En los seis meses que llevas haciendo las compras,
has ahorrado más dinero que yo en todo un año.
Lo hago lo mejor que puedo.
Sí, claro.
Cada día me gustas más,
y deberías tener tu premio.
Por favor, no crea que lo hago por un premio...
¿Crees…
que no lo pude ver en tu corazón?
Qué sentimiento extraño
Me oprime el corazón
Me ama, está claro
Y seré feliz
Es tan grande el peligro
Y tan débil la esperanza
Me ama, está claro
Mi sufrimiento nunca termina
La ama, está claro
Si, hija, será tuyo
Una buena y joven pareja
Qué felices serán
Se me erizan los cabellos
El padre lo consentirá
Qué extraño sentimiento
No puedo hacer nada
Fidelio,
aunque no sé de dónde vienes,
sé lo que estoy haciendo.
Te convertiré...
en el esposo de mi hija.
Qué vergüenza.
- ¿Cuándo? - Cuando el gobernador se haya ido.
Dentro de unos días se tendrá que volver a ir.
El día después de su partida...
- El día después de su partida. - El día después de su partida.
Bueno, hijos míos,
vosotros os amáis, ¿no?
Pero esto no es todo. Para mantener un hogar
también hace falta…
Si no se tiene a mano el oro, no se puede ser del todo feliz
La vida se desliza tristemente y muchos pesares aparecen
Pero si los bolsillos suenan y ruedan
Tendrás el destino a tus pies
Y el oro proporcionará amor y poder
Y acallará los deseos más caprichosos
Para tener suerte hay que comprarla. Es una cosa maravillosa el oro
Cuando se une la nada con la nada, la suma resulta pequeña
El que a la mesa solo encuentra amor, después quedará hambriento
Que la suerte os sonría y bendiga, y guíe vuestros esfuerzos
La amada del brazo, el oro en la bolsa
Que viváis muchos años
Para tener suerte hay que comprarla. Es poderoso el oro
Lo decís muy ligeramente, Maestro Rocco
Pero
Sin embargo, hay algo que no me es menos preciado.
Compruebo apenado
que nunca lo conseguiré por mucho que lo intente.
- ¿Y esto? - Vuestra confianza.
Disculpadme por este reproche,
pero siempre lo veo muy cansado
cuando viene de las bóvedas subterráneas.
¿Por qué no me permite acompañarlo?
Sabes que tengo órdenes estrictas
de no permitir que nadie se acerque a los prisioneros del Estado.
Pero tú te matas trabajando, padre querido.
Tiene razón, Maestro Rocco.
Debes cuidar tu salud por el bien de tus hijos.
Sí, claro. Tienes razón.
Sin embargo, hay una prisión a la que nunca te podré llevar.
Supongo que es la prisión en la que está el prisionero ese del que tanto hablas.
Sí, así es.
Debe de llevar mucho tiempo preso.
Más de dos años.
¿Dos años, ha dicho?
Debe de ser un gran criminal.
O tiene poderosos enemigos, que al fin y al cabo es lo mismo.
No le queda mucha vida.
¡Dios mío!
Por órdenes de Pizarro, desde hace un mes
debo reducirle día a día la comida.
Querido padre, por favor, no lleves a Fidelio hasta él.
- No podría soportarlo. - ¿Por qué no?
Tengo coraje y fuerza.
Bien, hijo mío, bien
Ten siempre coraje y lo lograrás
El corazón se vuelve duro si puedes enfrentarte a los horrores del mundo
¡Tengo valor! Con mi sangre fría, me arriesgare a descender
El amor podrá sufrir el mayor dolor para obtener el mayor premio
Tu buen corazón sufrirá en esas cavernas
Luego volverá la alegría del amor
Y muchos placeres indecibles
Construirás tu suerte en tierra firme
Tendré fe en Dios y en la justicia
¿Por qué no me miras a los ojos? El poder del amor no es pequeño
- Sí, seremos felices - Sí, seremos felices
El gobernador debe permitir que vengas a compartir mi tarea
Me arrebatará toda la tranquilidad si espera hasta mañana
Sí, querido padre, pregúntale ahora y pronto nos podremos casar
- Pronto seré presa de la muerte - Cuánto tiempo hace que soy desgraciado
- Necesito ayuda, eso es cierto - Oh, esperanza, dame fuerza
¿Querido padre, qué has dicho?
Necesito ayuda, eso es cierto
Debes seguir siendo nuestro amigo y consejero
Hay que ser prudentes y luego todo irá bien, vuestras aspiraciones serán satisfechas
- Es usted tan bueno que me da valor - ¡Ten coraje! ¡Qué ardor!
- ¡Qué profundo deseo! - Mi aspiraciones serán satisfechas
Un pacto os une en dulces lágrimas de alegría
Doy mi mano para esta unión
aunque me cuesten lágrimas
¡Giren!
Tres centinelas sobre la muralla, seis hombre en el puente levadizo
y el mismo número de hombres en el jardín.
Y cualquiera que se aproxime a los fosos
que sea llevado ante mí.
¡Señor, sí, señor!
- ¿Alguna novedad? - No, señor.
- ¿Dónde están los despachos? - Aquí están, señor.
Recomendaciones...
Reproches. _.
¿Qué es esto?
Conozco esta caligrafía:
«Os informo de que el ministro,
«a las prisiones del Estado que están a vuestro cargo,
«y en la que hay muchas víctimas detenidas de forma ilegal,
«irá mañana para una inspección sorpresa».
«Estad alerta».
Espero que no descubra que tengo entre cadenas a Florestán,
quien él cree que está muerto.
Hay una forma de salir.
Ha llegado la hora
He de cumplir mi venganza. El destino te llama
Clavaré su pecho, oh, venturoso placer
Casi muerdo el polvo, presa de la burla de la misericordia
Y permanecí allí caído
Pero ahora es mi oportunidad para ser el asesino
Pero ahora es mi oportunidad para ser el asesino
En su última hora, el hierro se clavará en su herida
Y le gritaré al oído
¡Triunfo! ¡La victoria es mía!
Habla de muerte y heridas. Debemos hacer la ronda
Qué importante debe de ser
Capitán.
Vigilad sin interrupción la ruta de Sevilla.
Cuando veáis venir un carruaje, la corneta dará la señal.
¿Entendido?
Una señal. Me responderéis con vuestra vida.
¡Señor, sí, señor! ¡A vuestros puestos!
Qué valiente.
¿Rocco?
Señor.
Viejo, el tiempo apremia
Ganarás una fortuna
Serás un hombre rico
Toma esto como adelanto
Decidme, sin tardar, qué debo hacer
Eres un hombre de sangre fría, sin miedo, valiente
Llevas muchos años de servicio
¿Cuál es mi deber? Decidme.
Matar
¿Qué?
Escúchame. Estás temblando. ¿Eres un hombre?
No hay tiempo que perder. Por el interés del Estado
Debemos deshacernos rápidamente de este sujeto peligroso
Señor
¿Por qué dudas?
No debe seguir viviendo, si no, será mi ruina
No le quitaré la vida, suceda lo que suceda
Morirás y yo viviré
No, señor, mi deber no es matar
Pues lo haré yo mismo si te falta coraje
Apresúrate ahora mismo al hombre que se halla abajo
Ya sabes...
¿Qué está casi muerto
y que parece una sombra?
Sí, baja por él
Esperaré no muy lejos mientras cavas en el depósito
- una tumba rápidamente. - ¿Y luego?
Luego entraré disfrazado al calabozo
¡Un golpe y estará muerto!
Muerto de hambre con sus grilletes ha sufrido un dolor incesante
Matarlo significa la salvación, el puñal lo liberará
Viejo, tenemos que apresurarnos
¿Me has entendido? Das la señal
Luego me disfrazaré y entraré con cuidado en el calabozo
¡Un golpe y estará muerto!
Morirá con los grilletes, poco será su sufrimiento
Su muerte puede salvarme, debo hacerlo con cuidado
¡Monstruo! ¿Adónde te diriges? ¿Qué tramas llevado por tu odio?
La compasión
La humanidad
¿Nada ablandará tu ira de tigre?
Aunque como las olas del océano la ira y la rabia se agitan en tu corazón
Sigue brillando un arco iris en mi camino
Brillando sobre las oscuras nubes
Parece tranquilo y en paz
Me recuerda a los días felices
Y calma mi corazón agitado
Ven esperanza, no dejes que el último brillo de estrella
Desfallezca en mi angustia
Ilumina mi meta, aunque esté lejos
El amor la alcanzará
Yo seguiré mis impulsos, no flaquearé
La fuerza me viene de la fidelidad y el amor
Oh, tú, por quien tanto he sufrido
Si llegara al lugar en el que la malicia te tiene encarcelado
Y pudiera llevarte consuelo
Pero Marcelina.
Ni una palabra, ni una sílaba, no quiero oír nada.
Si se me hubiera ocurrido esto cuando decidí enamorarme de ti.
Una vez me quisiste, el buen Jaquino, pero desde que Fidelio...
No lo niego,
pero me siento más atraída por Fidelio.
- Y me casaré con él. - ¿Crees que lo permitiré?
¿Por qué volvéis a discutir?
- Padre, no deja de seguirme. - ¿Por qué?
Quiere que lo ame, que me case con él.
Sí, debería amarme,
o al menos debería casarse conmigo.
Después de todo, no soy un mal chico.
Calla, Jaquino, ni hablar de que te cases con ella ahora.
Tengo otras cosas en la cabeza.
Padre, entiendo que Fidelio...
Maestro Rocco,
le he pedido varias veces que deje que los prisioneros vayan al jardín de la fortaleza.
Siempre lo prometió, pero lo pospuso.
Hace tan buen tiempo hoy.
Sí, estoy de acuerdo.
¿Sin el permiso del gobernador?
El solo da permiso en los días festivos o cuando está de buen humor.
Hoy no es el caso.
Pero quizá puedes hacerle un favor
y no será tan estricto.
Un favor. Tienes razón, Marcelina.
Puedo arriesgarme.
Jaquino, abre las celdas más luminosas.
Iré a entretener a Pizarro pidiéndole lo mejor para vosotros.
Gracias, padre.
Qué alegría
Respirar, volver a respirar libremente
Solo aquí está la vida
El calabozo es una tumba
Debemos confiar en la ayuda de Dios con toda nuestra fe
La esperanza me susurra al oído. Seremos libres y encontraremos la paz
Oh, cielos
Salvación
Felicidad. Oh, libertad
¿Te podremos tener?
Hablad bajo. Atención
Nos vigilan con los ojos y con los oídos
- ¿Cómo ha ido? - Bastante bien
Reuní mi valor y se lo expuse todo
No creerás jamás lo que me respondió
Aceptará la boda y también que tú me ayudes
Hoy mismo te conduciré a los calabozos conmigo
¡Hoy! ¡Hoy!
¡Qué felicidad, qué alegría!
Veo tu alegría, dentro de un instante bajaremos
- Iremos juntos - ¿Adónde?
Allí donde está ese hombre a quien durante semanas
He reducido las raciones
- ¿Será liberado? - ¡Oh, no!
- Hable - Oh, no
Cómo decirlo. Tenemos que liberarlo
En menos de una hora tenemos que enterrarlo, pero nadie debe saberlo
- ¿Está muerto? - Aún no
¿Debe matarlo?
No, hijo mío, no temas. Rocco no se presta para matar
Lo hará el propio gobernador
Nosotros solo debemos cavar su tumba
¿Hay algo más cruel que cavar la tumba de tu marido?
La tumba lo liberará
¿Qué?
No hay tiempo que perder, tú debes ayudarme, vamos
- Es dura la vida del carcelero - Le seguiré hasta mi muerte
La derruida cisterna servirá a nuestros propósitos
Créeme, lo hago a mi pesar. ¿También tú tiemblas?
Es que no estoy acostumbrado
Me hubiera gustado evitártelo, pero es demasiado para mí solo
Y nuestro amo es tan severo
- ¡Oh, qué dolor! - Me parece que está llorando
No, quédate aquí, yo iré solo
Oh, no, debo ver al desdichado aunque yo mismo deba morir
No perdamos tiempo, cumplamos con nuestro cruel deber
- Rápido, padre - ¿Qué pasa ahora?
- No esperemos más - ¿Qué pasa ahora?
Pizarro se acerca furioso. Lo amenazará
Calma, calma
Fuera de aquí
Dime una cosa: ¿él ya lo sabe?
Sí, lo sabe todo
El oficial le ha dicho lo que hemos permitido hacer a los prisioneros
Hacedlos entrar de nuevo rápidamente
Sabemos cómo se pone cuando se enfada
Mi corazón está lleno de ira y mi sangre está indignada
Mi corazón me protege, desafío al tirano
¡Viejo insolente! ¿Con qué derecho has tenido ese frívolo comportamiento?
¿Qué siervo tiene el derecho a liberar a los prisioneros?
- Oh, señor - ¡Habla!
La llegada de la primavera, la claridad del sol y su cálida luz
¿Ha considerado lo que puede decir eso en mi favor?
Hoy su majestad cumple años
Lo celebramos así
El de abajo agoniza
Dejemos al resto felices de un lado para otro
Reserve su cólera para el otro
Date prisa y cava su tumba
Quiero que aquí haya paz
Vuelve a encerrar a los prisioneros
No seas insolente
Adiós, tibia luz del sol, debemos irnos
Cómo recibimos el sol y ahora tristemente hemos de irnos
Rocco, no lo dudes más, baja al calabozo
Habéis oído lo que ha dicho, no perdáis tiempo, bajad a las celdas
La ansiedad me hace temblar. ¿No hay justicia para este crimen?
Los otros susurran, no hay alegría ni placer
Pronto volveréis, se hará justicia
Susurran entre ellos
No oigo lo que dicen
¡Dios!
¡Qué oscuridad!
¡Qué silencio tan horrible!
Vivo en un desierto
Aquí abajo solo reina la muerte
Qué dura prueba
Es la voluntad de Dios
No me quejo. He de sufrir
Tu decreto
En los días de primavera de mi vida
La felicidad ha huido de mí
Me atreví a gritar la verdad
Y las cadenas son mi recompensa
Soportaré los castigos
Mi vida se extingue con vergüenza
Mi corazón alienta un dulce consuelo
He cumplido con mi deber
¿No siento el susurro de una suave brisa?
¿Qué claridad ilumina mi tumba?
Veo un ángel como una rosa que aparece a mi lado
Un ángel, Leonora, se parece a mi esposa
Viene a liberarme al reino de Dios
Qué frío hace en estas bóvedas subterráneas.
Naturalmente, es tan profundo.
Creo que nunca encontraremos la entrada.
Ahí está.
Parece que está inanimado.
Quizá está muerto.
¿Usted cree?
No, no, está dormido.
Debemos aprovechar y ponernos a trabajar de inmediato.
No tenemos tiempo que perder.
Es imposible distinguir sus rasgos.
Que Dios me ayude si se trata de él.
Aquí, bajo estos escombros, está la cisterna de la que hablo.
No tenemos que cavar mucho para llegar a la entrada.
Dame el pico y quédate aquí.
Estás temblando, ¿tienes miedo?
Oh, no, es el frío.
Continúa, el trabajo te hará entrar en calor.
Cavemos rápido, no tardará en llegar
No tendrá motivo para quejarse, le garantizo que quedará satisfecho
Ven, ayúdame a levantar esta piedra
Cuidado, pesa mucho
Yo le ayudo, no tema. Le prometo que lo haré lo mejor posible
- Un poco más - Paciencia
- Se mueve - Un poco más
Qué duro trabajo
Cavemos rápido, no tardará en llegar
Déjeme retomar fuerzas, terminaremos pronto
Por Dios, quienquiera que seas,
Te quitaré las cadenas y te liberaré, pobre hombre
¿Por qué dudas en cumplir con tu trabajo?
No, padre, no dudo
¡Se está despertando!
- ¿Dices que se está despertando? - Sí, se ha movido.
Tengo que hablar con él a solas.
Tú sigue.
Pronto acabará todo.
No puedo describir cómo me siento.
¿Has descansado un poco?
¿Descansar? ¿Cómo iba a descansar?
Esa voz.
¿Será siempre sordo a mi llanto, cruel hombre?
Dios, es él.
Acato las órdenes. Es mi trabajo, es mi deber.
Dígame al menos quién es el gobernador de esta prisión.
El gobernador es Don Pizarro.
¡Pizarro!
¡Pizarro! Me atreví a descubrir sus crímenes.
Rápido, envíe a alguien a Sevilla
a preguntar por Leonora Florestán, dígale que estoy encarcelado aquí.
Es imposible, te lo digo.
Sería mi perdición y no serviría de nada.
Si es mi destino acabar mis días,
no deje que muera lentamente de sed.
Agua, agua.
Lo único que tengo es una gota de vino en mi jarra.
Aquí está.
No es mucho, pero me complace dártela.
¿Quién es ese?
Mi ayudante.
Y dentro de unos días, mi yerno.
¡Estás emocionado!
- Tú. - ¿Y quién no lo estaría?
Serán recompensados en mundos mejores
Dios los ha enviado a mí
Gracias, me he refrescado
No podré compensar su compasión
He calmado la sed de este pobre hombre, pronto acabará
Con cuánta violencia late mi corazón, entre latidos de alegría y de dolor
Este joven hombre está conmovido
Y está lleno de compasión
Oh, Dios, has renovado mi esperanza
Que al final pueda lograrlo
Es un trozo de pan que lleva dos días
Conmigo
Me gustaría dárselo, pero créeme
Es muy arriesgado
Pero ha dado de beber a este pobre hombre
No puede ser, no puede ser
Pronto dejará de existir
Sí, es cierto, puedes hacerlo
Toma este pan
Pobre hombre
Oh, gracias
Serán recompensados en mejores mundos
Dios los ha enviado a mí
He ayudado a este pobre hombre, pronto acabará todo
No podré compensarles su ayuda
No puedo darles nada
- ¿Todo está listo? - Sí, señor.
Bien.
Bueno, el chico debe irse.
¡Vete!
¿Le quito las cadenas al prisionero?
No, pero sepáralo de la piedra.
No hay tiempo que perder.
Que muera
Pero antes debe saber quién destrozará su corazón orgulloso
Que se disipen las tinieblas de la venganza
¡Mira! No podías engañarme
Pizarro, al que querías perder
Pizarro, a quien deberías temer
Esta ahora aquí como vengador
Un asesino está ante mí
Nuevamente te recuerdo
Lo que me has hecho
Un instante más y esta daga...
¡Atrás!
Antes deberás atravesar mi corazón
Que mi muerte sirva para saciar tus instintos asesinos
- ¡Está loco! - ¡Para!
Que sea castigado
Primero mata a su mujer
¿Su mujer?
¿Mi mujer?
Sí, soy Leonora
¡Leonora!
Soy su mujer
Le prometo a Dios que morirás
- ¡Qué valor! - Mi corazón salta de alegría
¿Temer a una mujer?
- Te voy a matar - Que mueran los dos ante mi furia
Si has compartido la vida con él, ahora comparte la muerte
Una palabra más y estarás muerto
¡Estás salvado! ¡Oh, Dios!
Padre Rocco, padre Rocco.
Viene el ministro, tiene una lista con todos los prisioneros.
Abra las celdas. Vamos, rápido.
¡Alabado sea dios! Vamos, vamos de inmediato.
Ha llegado la hora de la venganza
Esto significa que te salvarás
La desesperación se une a mi sed de venganza
Nuestro amor me liberará con valor
Maldita sea esta hora. Los traidores se ríen de mí
La desesperación se une a mi sed de venganza
¡Leonora!
- ¡Qué alegría sin límites! - ¡Qué alegría sin límites!
- ¡Mi marido en mis brazos! - ¡Leonora en mis brazos!
Tras un sufrimiento indecible, qué alegría tan inmensa
Te vuelvo a tener en mis brazos
Oh, Dios, qué grande es tu clemencia
Gracias, Dios, por esta alegría
- ¡Tengo a mi marido en mis brazos! - ¡Tengo a mi mujer en mis brazos!
' ¡Estás aquí! ' ¡Estoy aquí!
Qué placer divino
- ¡Leonora! - ¡Florestán!
Benditos el día y la hora, hemos esperado por esta esperanza
La justicia con misericordia
Ha venido a las puertas de nuestras tumbas
El deseo y el placer de su majestad me envía a vosotros, pobres hombres
Para disipar el velo de la noche criminal que os envuelve a todos
Cesad de estar de rodillas como esclavos sumisos
Soy un hermano que viene a conocer y a ayudar a sus hermanos
¡Bendito sea el día! ¡Bendita sea la hora!
Soy un hermano que viene a conocer y a ayudar a sus hermanos
Señor, venga a ayudar. Ayude a estos desgraciados
- ¿Qué veo? - ¿Estás emocionado ahora?
- ¡Vete, vete! - ¡Habla!
Que la piedad
Que esta pareja encuentre la piedad. Don Florestán
¿A quien creíamos muerto, el noble hombre que luchó por la verdad?
Y que ha sufrido indecibles tormentos
¡Mi amigo! ¿Está vivo?
Encadenado y pálido lo encuentro
Sí, Florestán, aquí lo veis
- Y a Leonora - ¿Leonora?
Aquí tienes a la mejor de las mujeres. Ha venido aquí
- Debo decir dos palabras - Ni una palabra. Vino
A mi puerta y se convirtió en mi ayudante
Y trabajó con mucha lealtad y la hice mi yerno
Dios, qué tengo que oír
Este monstruo iba a matar a Florestán hace un instante
- Con su apoyo - Con nuestra ayuda
Solo vuestra llegada desbarató sus planes
Que sea castigado el malvado que oprime a los inocentes
Que la justicia alce la espada de la venganza para el castigo
Abriste la tumba de este hombre valiente
Ahora quítale las cadenas
No, espera
Solo a ti, noble mujer
Es a quien corresponde liberarlo
Oh, Dios
Oh, Dios. ¡Qué momento!
Oh, dicha inexpresable
Oh, Dios, tu juicio es
Justo, tú que nos oyes
Que quien conquistó el corazón de una noble mujer una su alegría a la nuestra
Nunca habrá suficientes voces para alabar a la mujer que salvó a su esposo
Tu fidelidad me mantuvo vivo
El amor ha guiado mis esfuerzos, el verdadero amor no teme
La virtud destruye a los malvados
Alabemos con alegría y calidez a la noble Leonora
Que quien conquistó el corazón de una noble mujer una su alegría a la nuestra
Nunca habrá suficientes voces
Para alabar a la mujer que salvó a su esposo
El amor me ha permitido liberarte de tus cadenas
Nunca habrá suficientes voces para alabar a la mujer que salvó a su esposo
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