All language subtitles for Puccini-Manon.Lescaut_(Scotto,Domingo-Met-Levine_1980)

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Original subtitles

Una plaza de Amiens.

Salve, tarde agradable,

que desciendes con tu cortejo de céfiros y estrellas;

salve, cara a poetas y amantes...

¡Ja, ja! ¡A ladrones y borrachos!

¡Te hemos interrumpido el madrigal!

Y os lo agradezco. Por el camino, alegres vienen en tropel,

frescas, sonrientes y bellas, nuestras jóvenes artesanas.

Ya se anima la calle.

Voy a componer un madrigal picaresco, osado y alegre.

Vienen en tropel nuestras jóvenes artesanas...

...frescas, sonrientes y bellas.

Voy a componer un madrigal picaresco y alegre.

¡Que mi musa sea todo galantería!

Juventud es nuestro nombre,

la esperanza nuestra diosa,

que nos arrastra por los cabellos

con indomable virtud.

Juventud es nuestro nombre,

la esperanza nuestra diosa,

que nos arrastra por los cabellos

con indomable virtud.

¡Flota en el aire una ola de perfumes,

las golondrinas pasan volando

y se apaga el sol!

¡Entregad labios y corazones a la gallarda juventud!

Es la hora de las fantasías y en ella luchan la esperanza y la melancolía.

¡Llega Des Grieux!

Ven con nosotros, amigo, y ríe, así curarás casquivanas aventuras.

¿No contestas? ¿Por qué?

¿Tal vez te consumes de amor por una dama inaccesible?

¿El amor?

¡Esa tragedia, o tal vez comedia, no la conozco!

¡Tonterías! ¡Escondes con prudencia alguna feliz y misteriosa conquista!

Amigos, me hacéis un gran honor.

Por Baco, lo adivinamos, amigo.

Te atormenta algún fracaso.

¡No, aún no!

Pero si lo deseáis os complaceré

enseguida.

Entre vosotras, beldades morenas y rubias, se esconde una jovencita,

bonita y graciosa con labios de rosa, que me espera.

¿Eres tú, rubia estrella? ¡Dímelo!

¡Revélame el destino

y el divino rostro ardiente que me enamore,

que yo lo contemple y adore eternamente!

Entre vosotras, beldades morenas y rubias, se esconde una jovencita,

bonita y graciosa con labios de rosa, que me espera.

¿Eres tú, morena esbelta? ¡Dímelo!

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Veis, compañeros, que nadie se vuelva a preocupar por él!

¡Bravo!

¡Gocemos de la tarde! ¡Según nuestra costumbre,

que suene música agradable, levantemos las copas para brindar!

¡Sintámonos estremecidos por la fascinación del placer!

¡Ah! ¡Gocemos!

¡Baile, brindis, locura, el cortejo voluptuoso

avanza por la calle y la noche reinará;

es espléndido e impetuoso, es un poema de fulgor;

venza a todos, cautive a todos su luz y su furor!

¡Llega el coche de Arrás!

¡Fijémonos en quién baja!

¡Elegantes, galantes viajeros!

¿Quién no daría a tan bella señorita un gentil saludo de bienvenida?

¡Eh! ¡Posadero!

Caballero, sois un modelo de exquisitez.

¡Eh! ¡Posadero! - ¡Aquí estoy! - ¡Dios, qué bella es!

Esta noche, amigo, nos hospedaremos aquí.

Posadero, ocupaos de mi equipaje.

¡A vuestro servicio!

Por favor, seguidme.

Gentil damisela, os suplico me permitáis:

¿podrían tan dulces labios pronunciar su nombre?

Me llamo Manon Lescaut.

Perdonad mis palabras,

pero una extraña fascinación me empuja hacia vos.

Me parece haber visto antes vuestro rostro

y extraños latidos conmueven mi corazón.

¡Perdonad mis palabras!

¿Cuándo os iréis?

Mañana al amanecer me marcho.

Un claustro me espera.

¡En vuestro rostro, abril se manifiesta y florece!

¡Oh, encanto!

¿Qué hados os son hostiles?

Mi hado se llama: la voluntad de mi padre.

¡Oh, qué bella sois!

¡Ah, no! ¡No es un convento el que estéril os llama!

¡No! ¡Sobre vuestro destino luce otra estrella!

¡Mi estrella se pone!

Ahora no podemos hablar.

Volved dentro de un rato: lucharemos contra vuestro hado y venceremos.

¡Cuánta piedad se desprende de vuestras palabras!

¡Me acordaré de vos! ¿Cuál es vuestro nombre?

Soy Renato des Grieux. - ¡Manon! - Debo dejaros.

¡Ya voy! Me llama mi hermano.

¿Volveréis? - ¡No! No puedo. ¡Dejadme!

Oh gentil, os lo suplico.

Vos ganáis. ¡Volveré cuando oscurezca!

¡Nunca vi una mujer como ésta!

Decirle: te amo,

despierta en mi alma una nueva vida.

"¡Me llamo Manon Lescaut!"

Cómo vagan por mi alma estas palabras perfumadas

y acarician mis más ocultas fibras.

¡Oh susurro gentil, no ceses nunca!

Tu fortuna está segura.

¡Oh digno seguidor de Cupido,

un querubín bello y divino ha bajado del cielo para deleitarte!

Tu fortuna está segura.

¡Un querubín ha bajado del cielo para deleitarte!

¡Huye! ¡Entonces, se ha enamorado!

¡Venid, muchachas!

¡Sois augurio de buena suerte!

¿Es rubia o es morena la diosa que guía vuestros deseos?

Entonces, ¿vuestra hermana tomará los hábitos?

Ésa ha sido la mala decisión de la familia.

¿Vos sois de otra opinión? - Ciertamente.

Tengo una mente más clara de lo que parece,

aunque una triste fama me preceda.

Conozco la vida, quizás demasiado.

París es una gran escuela.

Protector de mi hermana, murmurando, cumplo con mi deber,

como un verdadero soldado.

Sólo digo que los sucesos ingratos del mundo

no se aceptan sin alguna compensación.

¿A quién tengo el honor, señor? - Geronte de Ravoir.

¿Viajáis por placer? - No, por deber.

Mi bolsa es testimonio del cobro de un impuesto

confiado a mí por la bondad del rey.

¡Vaya bolsa de oro!

Con llantos y risas, vencemos y nos burlamos de la desgracia

y alegre estalla, loca de amor, la eterna canción. ¡Ja, ja!

No parece muy feliz vuestra hermana.

¡Figuraos! ¡Con dieciocho años! Cuántos sueños y esperanzas...

Comprendo... ¡Pobrecilla! Deberíamos consolarla.

¿Queréis cenar conmigo esta noche?

¡Será un honor! Entretanto, permitidme...

Deberéis excusadme unos instantes;

debo dar algunas órdenes al posadero.

Un as... Una sota... ¡Un tres! ¡Qué malas cartas!

¡Juegan! ¡Oh, si yo pudiese también tentar la buena suerte!

¡Apostad! ¡Cartas! ¡Un as!

¿Un as? ¡Señor mío, una sota! ¡Error, error!

¡Es cierto! ¡Una sota!

¡Sois un maestro!

¡Bromeáis! Sólo un aficionado.

¡Amigo, yo pago por adelantado y vos cerráis la boca!

¡Un coche y caballos que vuelen como el viento; dentro de una hora!

¡Sí, señor!

Detrás de la posada; dentro de una hora, ¿entendido?

Habrá un hombre y una muchacha.

¡Rápidos como el viento, a París!

Y recordad que el silencio es oro. - Adoro el oro.

¡Bien! Adoradlo y obedeced.

Pero decidme: ¿es ésta la única salida de la posada?

Hay otra. - Mostrádmela. - ¿Queréis un beso, un suspiro?

¡Le invitamos, sea la banca! - ¡Cartas!

¡Amable ancianito, resultas un empolvado Plutón!

¿Tendrá tu Proserpina suficiente virtud para resistirte?

¡Caballero, te la juegan! - ¿Qué quieres decir?

¡Que la dulcísima flor que hace poco nos perfumaba,

arrancada de su tallo, pobre flor, enseguida se marchitará!

¡Tu muchacha, tu paloma, pronto volará:

suena la trompa del postillón.

¡Venga, anímate: un viejo la rapta!

¿Es eso cierto? - ¿Palideces? ¡Por Dios, la cosa es seria!

Aquí la esperaba, ¿no lo entiendes? - Aún llegamos a tiempo.

¡Ayúdame! - ¿Ayudarte? ¿Impedir su partida? ¡Intentémoslo!

¡Escucha! Tal vez te ayude.

¡El soldado ha mordido el anzuelo del juego!

¿Y el viejo? - ¿El viejo? ¡Oh, se las verá conmigo!

¿Veis? Soy fiel a mi palabra.

Me pedisteis con fervoroso ruego que os volviera a ver otra vez.

Mejor sería, creo, no haber vuelto a vernos

y a vuestro ruego haberme negado.

¡Oh, qué graves son vuestras palabras!

¡No suele razonar así la tierna edad que en vuestro rostro aflora!

¡Mal casa con la sonrisa que en vuestros ojos brilla,

ese melancólico desdén!

¡Y sin embargo era alegre, bastante alegre, hace algún tiempo!

¡En la tranquila casita resonaba mi risa alocada

y con los joviales amigos me iba a menudo a bailar!

¡Pero los bellos tiempos de alegría huyeron!

En las fúlgidas pupilas, chispea profundo un deseo de amor.

¡El amor ahora os habla!

Entrega a las olas del nuevo encanto los dulces labios y el corazón.

¡Os amo!

¡Que este instante del día se torne eterno e infinito!

Soy una pobre muchacha,

no brilla la belleza en mi rostro,

reina la tristeza sobre mi destino.

¡Vencida será la tristeza por el amor!

¡La belleza os otorga el más risueño porvenir, oh dulce muchacha,

ah anhelo mío, mi anhelo infinito!

¿No hay más vino? ¿Cómo? ¿Está vacío el tonel?

¡Escuchadme! ¡Os amenaza un vil ultraje, un rapto!

Un audaz libertino, el viejo que os acompañaba,

ha urdido una trama contra vos. - ¡Qué decís! - ¡La verdad!

El golpe está dado, el carruaje preparado.

¡Qué burla colosal! ¡Rápido! ¡Marchaos!

¿Qué? ¡Huir! - ¡Huyamos!

¡Que sea otro vuestro raptor! - ¡Ah, no! ¿Queréis raptarme?

¡No! ¡Amor os rapta! - ¡Ah, no!

¡Os lo imploro! - ¡Rápido, partid, muchachos!

¡Huyamos! ¡Os lo imploro! - ¡Ah, no! ¡No!

¡Ah, Manon! ¡Os lo imploro!

¡Ah! ¡Huyamos! ¡Os lo imploro!

¡Ah! ¡Huyamos! - ¡Vámonos!

Llegó el momento de seducir a la hermanita. ¡Venga, valor!

¡El sargento está ocupado jugando! ¡Qué continúe!

¡Eh, dime! ¿Está lista la cena? - ¡Sí, excelencia!

Anunciad a aquella señorita que...

¡Excelencia, miradla! ¡Parte en compañía de un estudiante!

¡La han raptado!

¿A quién?

¡A vuestra hermana!

¡Mil demonios!

¡Sigámosles! ¡Ha sido un estudiante!

¡Sigámosles, sigámosles!

Es inútil. Reflexionemos.

¿Tenéis caballos a punto?

¡El golpe está dado! ¡Desesperarse es de locos!

Ya comprendo. Manon, con su graciosa hermosura,

ha despertado en vos un afecto paternal... - Así es.

¡A quién se lo vais a decir!

Yo, como hijo respetuoso, os doy un estupendo consejo.

¡París! Allí está Manon.

Manon no está perdida.

Pero la bolsa de un estudiante, pronto se vacía.

A Manon no le gusta la miseria. Manon, agradecida, aceptará

un palacio por dejar plantado al estudiante.

Haréis de padre de una óptima hija.

Yo, señor, completaré la familia.

¡Qué diantre! Se necesita calma, filosofía...

¡Aquí está el vuestro tricornio!

¡Y mañana, en camino!

Como os decía: ¡A cenar! ¡Dadme vuestro brazo!

Unos labios sedientos, tenían la copa llena.

Querían beber, cuando ya lo hacían ávidamente.

Hay que estar a la altura de los acontecimientos, porque...

A la zorra vieja la uva fresca y aterciopelada

siempre le parecerá amarga. ¡Ja, ja!

Estancia de Manon en la casa de Geronte en París.

¡Dichosos rizos! ¡Las tenacillas, rápido!

¡Ahora, los polvos!

¡Marcad un poco las cejas!

¡La crema!

¡La mirada se clava como un dardo! ¡Un poco de perfume!

¡Buenos días, hermanita! - ¡El colorete y la pomada!

Esta mañana pareces malhumorada. - ¿Malhumorada? ¿Por qué?

¿No? ¡Tanto mejor!

¿Dónde está Geronte?

¿Tan pronto ha abandonado el gineceo?

¡Y ahora, un lunar!

¡El descarado! ¡El pillín! ¿No? ¡El galante!

No sé... ¡Bien, dos lunares!

¡Cerca del ojo, el asesino! ¡Cerca del labio, el voluptuoso!

¡Ah! ¡Qué encantador conjunto!

¡Estás espléndida y brillante! ¡Me alabo! ¡Y con razón!

Mía es la gloria de salvarte del amor de un estudiante.

¡Cuando te fugaste, allá, en Amiens,

nunca abandonó la esperanza mi corazón!

¡Allí descubrí tu suerte!

Allí resplandeció el mágico fulgor de estos salones.

¡Te encontré!

¡Una pequeña casucha era tu morada;

tenías besos, pero ni un escudo!

¡Un buen muchacho, aquel Des Grieux!

¡Pero, ay, no es un tesorero general!

Es natural que abandonases,

por un palacio dorado,

aquella humilde morada.

Pero, dime... - ¿Qué quieres?

¡Nada! - ¿Nada? ¿De verdad?

Quería preguntarte... - ¡Te contestaré!

¿Contestarás?

¡Entiendo! En tus ojos leo un deseo.

¡Si Geronte lo sospechase!

¡Es verdad! ¡Lo has captado! - ¿Anhelas recibir noticias suyas?

¡Es cierto!

¡Le abandoné sin un saludo, un beso!

¡Tras estas suaves cortinas

de la dorada alcoba,

hay un silencio helado, mortal,

un silencio, un frío que me hiela!

¡Y yo que me había acostumbrado

a la caricia voluptuosa

de ardientes labios y apasionados brazos,

tengo ahora todo lo contrario!

¡Oh humilde morada,

vuelves a aparecer ante mí,

alegre, aislada, blanca,

como un sueño gentil de paz

y amor!

Puesto que lo quieres saber...

Des Grieux, como Geronte, también es un gran amigo mío.

Me tortura constantemente: "¿Dónde está Manon?

¿Adónde huyó? ¿Con quién? ¿Al norte? ¿Al este? ¿Al sur?"

¡Le respondo que no sé!

¡Pero al fin le he convencido!

¿Me ha olvidado? - ¡No! ¡No!

¡De que con oro quizá descubra el camino que le lleve a ti!

¡Así que, mejorando su fortuna está!

¡Le he aficionado al juego! ¡Vencerá!

¡Por mí estás luchando, por mí, vil, que te abandoné,

que tantas penas te he causado!

¡Ah, ven! ¡Devuélveme el pasado, las horas fugaces,

tus ardientes caricias!

¡Ah! ¡Devuélveme los besos, tus besos ardientes,

aquella embriaguez que un día me deleitó!

¡Ven! ¡Ah!

¡Ven, no puedo resistirlo más!

¿Verdad que este vestido me sienta de maravilla?

¡Te está que ni pintado!

¿Y el peinado? - ¡Portentoso!

¿Y el busto? - ¡Hermoso!

¿Quiénes son estos? ¿Charlatanes o boticarios?

¡Son músicos! ¡Geronte compone madrigales!

Por la cima del monte paseas, oh Cloris.

Tienes por labios dos flores y, por ojos, fuentes.

¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Fileno expira a tus pies!

Tu esplendorosa cabellera flota en el viento

y un lirio es tu pecho blanco, desnudo.

¡Cloris eres tú, Manon, y en Fileno se ha convertido Geronte!

Fileno tocando está; su caramillo va susurrando: ¡Piedad!

El eco suspira: ¡Piedad!

Llora Fileno: "¿No tiene Cloris corazón en su pecho?

¡Mira, Fileno se desmaya!"

¡No! ¡Cloris al caramillo que dulce lloró

no dirá nunca que no!

¡Págales! - ¡Quita! ¿Y ofender al arte?

¡Os despido en nombre de la Gloria!

¡Los madrigales! ¡El baile!

¡Y luego la música!

¡Todo esto es hermoso!

¡Pero, me aburro!

¡Una damisela que se aburre es algo que da miedo!

¡Voy a por Des Grieux!

¡Preparar los acontecimientos es cosa de un maestro!

Os lo ruego, señorita, el busto un poco más alto... así.

¡Bravo, así me gusta!

¡Toda vuestra personita, ahora avance! ¡Así!

¡Os lo ruego! ¡A tiempo!

¡Ah, gentil bailarina! - Un poco inexperta.

Os lo ruego, no os distraigáis con susurradas adulaciones.

¡El baile es algo muy serio!

¡Callaos! Conteneos como nosotros;

admirad en silencio, en silencio adorad.

Es algo muy serio.

¡A la izquierda! ¡Bravo!

¡A la derecha! ¡Saludad!

¡Atenta! El monóculo...

Un minué perfecto.

¡Qué languidez en su mirada! ¡Qué dulzura! ¡Qué caricia!

¡Es tan bella! ¡Parece una estrella!

¡Qué candor! ¡Qué tesoro! ¡Qué boca para besar!

¡Es tan bella! ¡La palabra surge para cantarla y alabarla!

Áureas alabanzas vibran entre susurros a mi alrededor.

¡Me hacéis ansiaros!

¡Callad vuestro coro de adulaciones!

¡Me hacéis ansiaros y delirar!

¡Sois la diosa del día y la reina de la noche!

El buen maestro no quiere palabrería.

Si me aduláis no llegaré a ser la divina bailarina

que ya se imagina vuestra fantasía demasiado feliz.

Un caballero.

¡Aquí estoy!

¡Bravo! ¡Qué pareja! ¡Vivan los afortunados enamorados!

¡He aquí Mercurio y Cipriante!

¡Aquí la alegría se junta graciosamente con el amor y la riqueza!

La hora, oh Tirso, es agradable y bella.

Ríe el día, ríe entorno de la fiel pastorcilla.

Por ti suspira, por ti expira.

¡Pero llegas tú, y en un instante, se torna viva y alegre! ¡Ah!

¡Ved qué sereno está el cielo sobre el milagro del amor!

¡Sois el milagro del amor!

Bien están las galanterías; pero olvidáis que ya es tarde.

Una alegre muchedumbre se pasea por los baluartes.

¡Aquí el tiempo vuela!

Lo sé por experiencia.

Vos, mi fúlgida alegría, prometisteis acompañarme.

Me adelantaré un poco.

Un breve instante os pido;

esperarme será leve entre el bello mundo dorado.

Siempre se hace larga la espera.

No hagáis larga la espera del alma impaciente.

Te pediré la silla de manos.

Adiós, bello ídolo mío.

¡Oh, seré la más bella!

¿Llega la silla de manos?

¿Tú, amor? ¡Ah! ¡Mi inmenso amor! ¡Dios mío! - ¡Ah, Manon!

¿Ya no me amas? ¡Me querías tanto!

¡Oh, los largos besos! ¡Oh, el gran encanto!

La dulce amiga de otros tiempos espera tu venganza.

¡Oh, no me mires así: no era tan severa tu mirada!

¡Sí, malvada, mi venganza!

¡Ah! ¡Tengo la culpa! ¡Es cierto!

¡Ah! ¡Malvada, mi venganza!

¡Ah! ¡Es cierto! Ya no me quieres.

¡Ah! ¡Es cierto! ¿Ya no me amas?

¡Me querías tanto! ¡Ya no me amas!

¡Calla!

¡Me partes el corazón!

¡No puedes imaginarte los días que oscuros y desolados

han pesado sobre mí!

Quiero tu perdón.

¿Ves? Soy rica. - ¡Calla!

¿No te parece esto una fiesta de oro y colores?

Todo es para ti. - ¡Oh! ¡Calla!

Pensaba en un porvenir brillante;

el amor te trae aquí.

¡Te he traicionado, es verdad! ¡A tus pies me arrojo!

¡Te he traicionado!

¡Llámame desventurada, a tus pies estoy!

¡Ah! Quiero tu perdón.

¡No me lo niegues!

¿Soy tal vez menos atractiva y bella que la Manon de otrora?

¡Oh, tentadora!

¡Aquí está la vieja fascinación que me ciega!

¡Es la fascinación del amor; cede, soy tuya!

¡No puedo resistir más! ¡Estoy vencido!

Cede, soy tuya.

¡Ah, ven! ¡Estréchame entre tus brazos,

estréchame contra tu pecho! ¡Manon sólo suspira por ti!

¡Estoy vencido; te amo!

¡Estrecha entre tus brazos a Manon, que te ama!

¡En el fondo de tus ojos leo yo mi destino!

¡Todos los tesoros del mundo los contienen tus divinos labios!

¡Ah! ¡Manon sólo suspira por ti, estrecharme contra tu pecho!

¡Oh, devuélveme mis suspiros!

¡Éstos son mis/tus besos! ¡Éste es mi/tu amor!

¡Vive, embriagado, junto a mi corazón!

¡Me queman tus besos, dulce tesoro!

¡Tú me embriagas, dulce tesoro!

¡Mi boca es un altar en el que el beso es Dios!

¡En tus queridos brazos me embriago y olvido!

¡Labios adorados y queridos!

¡Manon, me matas!

¡Labios dulces de besar!

¡Dulcísimo sufrimiento!

¡A fe, señorita, ahora entiendo el porqué de mi espera!

Llego en mal momento. ¡Involuntario error!

¿Quién no hierra nunca?

También vos, creo, por ejemplo, olvidasteis que estáis en mi casa.

¡Señor! - ¡Calla!

¡Gratitud, hoy debe de ser tu día de fiesta!

¡Y vos, espero que recordéis las pruebas que os he dado

de un verdadero amor!

¿Amor? ¡Mi buen señor, aquí!

¡Miraos!

¡Si me equivoco, decidlo francamente! ¡Y luego miradnos!

Yo soy leal, mi bella señorita.

Conozco mi deber.

¡He de salir de aquí!

¡Oh gentil caballero, oh graciosa damisela,

adiós y hasta pronto!

¡Ah! ¡Ah! ¡Libres! ¡Libres como el viento!

¡Qué alegría, caballero, mi hermoso amor!

¡Escucha, salgamos de aquí,

ni un solo instante más permanecerás bajo el techo de ese viejo maldito!

¡Qué pena! ¡Todo este esplendor!

¡Todos estos tesoros!

¡Ay! ¡Debemos partir!

¡Ah! ¡Manon, me traicionan tus locos pensamientos!

¡Siempre la misma!

Divinamente temblorosa, ardiente en el abandono.

¡Buena y gentil como el deleite de tus caricias!

¡Siempre con nuevos encantos; pero, de golpe,

vencida, cegada por los rayos de una vida dorada!

¿Yo? ¡Tu esclavo

y tu víctima, desciendo por la escalera de la infamia!

¡Fango en el fango soy

e infame héroe del garito de juego, me ensucio, me vendo!

¡La deshonra más vil me acerca a ti!

En el oscuro futuro,

di: ¿qué harás de mí?

¡Otra vez más, ay, perdóname!

Seré fiel y buena, lo juro.

¡Lescaut! - ¿Tú aquí?

¿Qué ha pasado? - ¡Habla!

¿Qué ocurre? ¡Nos haces temblar!

Dejadme recuperar el aliento... - ¡Nos haces temblar!

...para que pueda hablar. - ¡Oh, cielos! ¿Qué ocurre?

¡Habla! - ¡Os ha denunciado! - ¿Quién? - ¿El viejo? - ¡Sí!

¡Ya vienen los guardias! - ¡Oh, cielos!

¡Caballero, por la escalinata, ahuecad el ala! - ¡Ay!

Me he enterado por un granadero que estaba en el cuartel.

Por la escalinata, caballero, ahuecad el ala,

ya vienen los guardas! - ¡Maldito viejo astuto! - ¡Ay!

¡Apresurémonos! - ¡Sí! ¡Ten cuidado!

Ah, no sabéis... La perdéis...

¡Le espera una cruel y despiadada suerte: el exilio!

¡Ay! ¡La muerte! - ¡Apresuraos! ¡No vaciléis

o estáis perdido! ¡Los guardias ya han salido del cuartel!

¡Ay! ¡Ya voy! ¡Un momento! Esta espléndida esmeralda...

¡Viejo vil!

¡Vamos! ¡Apresurémonos! - ¡Sí! ¡Dios mío! ¡Ya me doy prisa!

¡Ayúdame! - ¿A qué?

¡Ayúdame a envolver estos objetos! - ¡Apresurémonos!

¡El viejo vil morirá de cólera si encuentra vacía la jaula!

En un instante, estaremos en camino. ¡Listo será quien nos pille!

¿He de dejar este encanto que adoro? - ¡Huyamos! ¿Quieres torturarme más?

¡Sería imprudencia dejar este oro, oh, tesoro mío!

¡Sólo el corazón debes llevarte!

¡Quiero salvar sólo tu amor!

¡Aquí están, cercan la casa! - ¡Manon!

¡Por aquí! ¡Huyamos! ¡No! ¡Por allí!

¡El viejo ordena a los guardias! - ¡Ay! - ¡Huyamos!

¡Los guardias entran, suben! ¡Ya están aquí!

Dime, ¿hay alguna otra salida? - ¡Sí! ¡Por la alcoba!

¡Ya están aquí! ¡Vámonos!

¡Que nadie se mueva!

Si os arrestan, caballero, ¿quién podrá salvar a Manon?

¡Oh, Manon!

¡Oh, mi Manon!

El puerto de El Havre.

Ansia eterna y cruel. - Un poco más de paciencia.

Pronto estará de guardia el soldado que he comprado.

¡Un poco más de paciencia!

¡La espera me mata! ¡Mi vida, toda mi alma está allí!

Manon ya está al corriente y espera mi señal para venir hacia nosotros.

¡Entretanto mis amigos y yo intentaremos el golpe!

¡Liberaremos a Manon al amanecer!

Tras mi destino me encamino andando noche y día.

¡Y un espejismo me angustia, me exalta!

¡A ratos me asalta, para huir si yo me acerco!

¡París y El Havre, feroz, triste agonía!

¡Oh! ¡Larga aflicción de mi vida!

¡Ya vienen! - ¡Al fin!

Ahí está nuestro hombre. ¡Es aquél!

¡El Havre sigue dormido! ¡Ha llegado el momento!

¡Manon! - ¡Des Grieux!

¡Al diablo con América! ¡Manon no partirá!

¿Tú, amor? ¿Amor?

¿No me abandonas en mi vergüenza?

¿Abandonarte? ¡Jamás! - ¡Amor!

Si te he seguido por este largo camino,

ha sido porque la fe reinaba en mi corazón.

¡Amor! - ¡Dentro de poco serás mía!

¡Tuya, dentro de poco!

¡Dentro de poco! ¡Tuya!

¡Calla!

...y Kate respondió al rey:

"¿Por qué tentar el corazón de una muchacha soltera?

¡El Señor me hizo bella para un marido!"

Rió el rey y le dio joyas, oro

y un marido tuvo su corazón.

¡El alba! ¡Oh Manon mía,

prepárate junto a la puerta del patio.

Lescaut estará allí con hombres leales.

¡Ve allí y estarás salvada!

...y Kate respondió al rey. - ¡Tiemblo, temo por ti!

¡Tiemblo y me angustio y no se por qué!

¡Ah! ¡Siento una fúnebre amenaza!

Temo un peligro que ignoro.

¡Manon, desesperada es mi súplica!

La angustia me deja sin palabras. ¿Quieres que me mate aquí mismo?

¡Te lo ruego, Manon, ay, ven!

¡Salvémonos!

¡Ven! ¡Te lo ruego! ¡Ah! ¡Ven! ¡Salvémonos!

¡Sea así! ¡Pídeme lo que quieras!

¡Soy tuya, espérame, amor!

¡A las armas!

¡Perdida está la partida! ¡Caballero, salvemos la vida!

¿Qué ha ocurrido? - ¡Escuchad cómo gritan!

¡Hemos fallado el golpe!

¡Venga la muerte! ¡Ah! ¿Huir? ¡Jamás!

¡Ah! ¡Estás loco!

¡Si me amas, en nombre de Dios, huye, amor mío!

¡Ah! ¡Manon! - ¡Mal asunto!

¡Ah! ¡Oísteis! ¿Qué pasa? ¿Qué ha sido? ¿Un rapto?

¿Una revuelta? ¡Huía una mujer! ¡Más de una!

¡Las oscuras tinieblas protegían a los raptores!

¡Abrid paso!

El barco está dispuesto. ¡Pasad lista deprisa!

¡Silencio!

¡Empiezan a llamar!

¡Rosetta!

¡Ah! ¡Qué aires! ¡Es un encanto!

¡Madelon!

¡Ah! ¡Qué bajo has caído! ¡Qué risa tan insolente!

¡Manon!

¡Quién será! ¡La habrán seducido!

¡Es realmente bella! ¡Ésta es un misterio!

¡La habrán seducido! ¡La señora está triste!

¡Ah! ¡En verdad, cuánta tristeza!

¡Ninetta! - ¡Des Grieux!

¡Dentro de poco estaré lejos!

¡Caton! - ¡Éste es mi destino!

¡Y te habré perdido para siempre!

¡Mi último bien, adiós!

¡Regina!

¡Vuelve a tu casa! ¡Adiós!

¡Debes olvidar a Manon!

Aquel pálido joven encuentra así a su raptada esposa, entre cadenas.

¡Mira cómo sucumbo a esta amarga angustia!

¡Mis pensamientos se deshacen en llanto!

¡Quizás no te amé lo suficiente!

¡Perdóname, amor mío, inmenso amor, adiós!

¡Violeta!

¡Sólo me queda el odio, hacia los hombres y hacia Dios!

¡Nerina!

¡Ahora regresa junto a tu padre y olvida a Manon!

¡Fue raptada antes de la boda y entregada a sucias caricias!

¡Por el goce de un día de un viejo señor!

¡Saciado, la despidió! ¡Qué infamia! ¡Qué horror!

¡Amor mío, adiós! - ¡Giorgetta!

¡Rápido! ¡En fila!

¡En marcha!

¿Aún estás aquí? ¡Acabemos!

¡Atrás! - ¡Largo de aquí! - ¡Valor! - ¡Ay de quien la toque!

¡Manon, abrázate a mí! - ¡Así se hace! ¡Bravo!

¿Qué pasa aquí? - ¡Ah! ¡No os acerquéis!

¡Mientras yo viva, nadie podrá arrebatármela!

¡No! ¡Estoy loco!

¡Ved, estoy loco, ved cómo lloro e imploro,

cómo lloro, ved cómo imploro piedad!

¡Escuchadme! ¡Aceptadme de grumete, para hacer los trabajos más pesados

y me sentiré feliz!

¡Aceptadme! ¡Ah! ¡Ved cómo lloro e imploro!

¡Dejadme sin sangre, sin vida! ¡Imploro, suplico piedad!

¡Piedad!

¡No seré un ingrato!

¡Ah! ¿Deseas poblar América, joven?

¡Bien, sea pues así!

¡Venga, grumete, apresúrate!

Un páramo desolado en el territorio de Luisiana.

Apóyate en mí, mi cansada amiga.

El camino polvoriento, el maldito camino,

llega a su fin.

¡Adelante, siempre adelante!

Oscurece a nuestro alrededor.

¡Apóyate en mí!

¡Vaga la brisa por la gran llanura

y muere el día!

¡Adelante! No.

¡Manon!

¡Estoy vencida! ¡Perdóname!

¡Tú eres fuerte, te envidio; mujer, débil, me rindo!

¿Sufres?

¡Horriblemente!

¡No! ¿Qué digo?

Vanas, tontas palabras.

¡Ay, consuélate!

Sólo te pido descansar un poco. Un solo instante.

¡Mi dulce amor, acércate a mí!

Manon, escúchame, amor mío.

¿No me contestas, amor?

¡Mira, soy yo quien solloza,

yo quien implora,

yo quien acaricia y besa

tus dorados cabellos!

¡Ah! ¡Manon!

¡Respóndeme!

¿Callas? ¡Maldición! Una cruel fiebre la consume.

¡Desesperado me vence una sensación de desventura,

una sensación de tinieblas y miedo!

¡Respóndeme, amor mío!

¡Callas! Manon, ¿no me contestas?

¿Eres tú quien llora? ¿Eres tú quien implora?

Oigo tus sollozos

y tus ardientes lágrimas bañan mi rostro.

¡Mi amor! ¡Oh, Manon! - ¡Ah! ¿Eres tú?

¿Eres tú, quien llora e implora?

¡Ah! ¡Manon! ¡Amor mío! - ¡Amor, ayúdame! ¡Ayúdame!

¡Oh, mi Manon!

La sed me devora.

¡Amor, ayúdame!

¡Daría toda mi sangre por tu vida!

¡No hay nada! ¡Nada! Árida tierra, ni una gota de agua.

¡Oh, cielo inmutable!

¡Oh Dios, a quien siendo niño, elevaba mis plegarias,

socórreme!

¡Sí, socórreme! ¡Tú puedes salvarme!

¡Escucha: aquí descansaré!

Y tú escruta el misterioso horizonte

y busca una colina o una choza.

¡Cobra nuevo ánimo y con palabras alegres,

ven después a traerme buenas nuevas!

Sola, perdida, abandonada,

en una tierra desolada.

¡Horror!

A mi alrededor se oscurece el cielo.

¡Ay de mí, estoy sola!

¡Desfallezco en el profundo desierto,

angustia cruel,

ah, sola y abandonada, yo, la desierta mujer!

¡Ah! ¡No quiero morir! ¡No!

Así pues, todo ha acabado.

Tierra de paz me parecía ésta.

¡Ay, mi funesta belleza enciende nuevas iras!

Querían separarme de él; ahora resurge mi horrible pasado

y desfila ante mi vista con gran claridad.

¡Ah, está manchado de sangre!

¡Ah! Todo se acabó.

¡Como a un asilo de paz,

ahora invoco a la muerte!

¡No! ¡No quiero morir!

¡Amor, ayúdame!

¡Entre tus brazos, amor, por última vez!

¿Traes buenas noticias? - ¡No he encontrado nada!

Nada me ha mostrado el horizonte; hasta lo lejos he oteado en vano.

¡Muero, descienden las tinieblas, sobre mi cae la noche!

¡Un funesto delirio se ha apoderado de ti!

¡Recuéstate para recobrar la respiración!

Te amo tanto y sin embargo me muero.

¡Ya me faltan las palabras,

pero aun puedo decirte lo mucho que te amo!

¡Oh, amor!

¡Mi último encanto, mi inefable embriaguez!

¡Oh, mi último deseo! ¡Te amo, te amo tanto!

¡El hielo de la muerte!

¡Dios mío, quebrantas mi última esperanza!

Mi dulce amor, lloras.

No es momento de lágrimas, sino de besos.

¡El tiempo vuela, bésame!

¡Oh inmensa delicia mía,

tú, llama de amor eterno!

La llama se apaga.

¡Habla, ay, habla! ¡Ay de mí!

¡Manon!

Ya no oigo nada.

¡Ay de mí!

Aquí, junto a mí, quiero tu rostro.

Así, así, bésame.

¡Junto a mí, aún te siento! ¡Ay de mí!

¡Sin ti, estoy perdido! ¡Te seguiré!

¡No quiero!

¡Adiós!

Oscura es la noche.

Tengo frío.

¿Era afectuosa tu Manon?

¿Recuerdas?

Dime: ¿la luminosa juventud mía,

ya no la verá el sol?

¡Dios mío!

Mi culpa será olvidada,

pero mi amor,

no morirá.

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