All language subtitles for Meet the Malawas (2019) BluRay.spa

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Original subtitles

Tómate tu tiempo.

Vuelve a casa.

Por un momento,

siéntete a gusta.

Hoy, más que nunca,

el hambre debe aprender a vivir de nueva con la naturaleza.

Por ella, el programa "Encuentros en el fin del fin del mundo”

les invita a descubrir todos esos pueblos, paisajes

y animales congelados en el tiempo.

Por Navidad, na nos acompañarán una, ni dos, ni tres,

sino cuatro invitados excepcionales.

Lleva más de veinte años cenando con ustedes.

El presentador estrella de las echo, JGG, Julien Grosset-Grainville.

Señoras y señores, buenas noches.

Ella es "Véra la vete”, la veterinaria que habla con los animales

en la serie de televisión número una en Francia.

- ¡La indomable Nathalie Dulac! - ¡Se me escapa!

¡Séraphin, compórtate!

¡La bestia del "stand-up" que está a punto de petarlo en e! Stade de France.

Et rey de la comedia,

- el inigualable, ¡Sam! - ¡Ha sido genial!

Pero no es la leche.

Treinmidós goles con los "bleus" y una Champions con el Atlética.

La mascota de la selección, 'E! Matador', ¡Kévin Kerguellec!

¿A qué parte del mundo viajarán nuestras estrellas?

¿Con quién o qué se encontrarán?

Lo descubrirán en cuanto su avión haya despegado,

y ustedes, el 25 de diciembre.

"Encuentros en el fin del fin del mundo. Especial navidad”.

- ¡A la izquierda! - ¡Ya está bien! Lo he visto.

- Sé leer. - Bueno, nunca se sabe.

Me prometiste que cuando colgases las botas nos volveríamos a Biarritz.

Yo no he colgado las botas, me han echado a los veintidós años

por una rubia que ni siquiera sabe la capital de Mongolia.

Ulán Bator. ¿Te parece difícil Ulán Bator? Hasta un niño lo sabe.

No entiendo cómo accedes a participar en un programa tan hortera.

¿Estás de coña? Es el programa del momento,

todo el mundo quiere hacerlo. ¿Te imaginas el especial de navidad?

No te hablo de Encuentros en el fin del fin del mundo,

te hablo de la teletienda.

Para volver a triunfar lo más importante es mantenerse en el trampolín.

Y dar saltitos una y otra y otra vez.

Me voy por unos días, no te preocupes.

Lleva la mochila a la espalda y algunas cosas más.

Un diario de viaje para cantar mis historias.

Llevo todo ¡'o que necesito en mi mochila!

¡Para!

No llevo el pasaporte. ¡Media vuelta!

¿Qué?

EL MANUAL DE SUPERVIVENCIA

Julien. ¿Ya estás aquí?

¡Pues claro!

- Todavía es pronto. - No, deja que te explique.

De los cuatro que vamos contigo, soy el mejor.

Seré yo quien encuentre el tótem.

Julien, esto no son unas vacaciones.

Escucha... Te diré una cosa, Poli.

A los cincuentainueve años todos los días son vacaciones.

¿Eh? Venga, en marcha. Yo me llevo la bolsa.

Dile a Short que coja la maleta amarilla.

¿Quién es Short?

Eh, llévatela tú.

Vino LA VETE.

Marc, ¿sabes qué? Me he olvidado el pasa...

Hace diez minutos que me he ido.

Lo sé.

¡No me jodas, Marc! ¡Me pediste matrimonio hace tres días!

Lo sé. Lo sé y lo siento mucho.

Es decir, que siento mucho que te hayas ido.

¿No sería mejor preparar la gira

antes que irme de camping con ese capullo de Léo Poli?

Tan solo se han vendido un tercio de las entradas.

No te queda otra, Sam.

¿Por qué? ¿Por qué no se agotan? ¿Por qué no se agotan?

Ten en cuenta que el Stade de France es enorme.

La gente está jodida, no tiene un duro, y acaban riendo menos.

¿Que ríen menos? ¡Qué va! ¡Sí que ríen!

Claro que ríen y mucho, pero es una risa interior.

Una risa silenciosa.

¿Qué pasa contigo? ¿Te molesta?

¡No, no! Digo que para reír en silencio no hace falta irse al Stade de France.

¡No lo cojas! Le prometiste que ¡rías al partido.

MI HIJO, MI LUCHA

- Era este finde. - ¡Oh, mierda!

¡No!

LLAMADA PERDIDA ¿Cómo se me ha podido olvidar?

¿Por qué accedí a venir a este circo?

Odio viajar.

¿Cómo estás? ¡Léo Poli!

- ¡Oh, el gran Léo Poli! - Bienvenido, Sam.

Qué ganas tengo de irme de vacaciones contigo.

Me encanta tu programa. Es genial. Es genial, pero... no es la leche.

- ¡Sam! - Buenas.

Os presento a Nico, su maleta y la mía.

Buenas. Pero... Sam, vas a tener que ir solo.

¿Cómo? Somos uña y carne.

Sam, verás, la gracia del primer episodio.

Es que salís por libre.

- ¡Venga ya! ¿En serio? - Sí. En serio.

Un momento.

¿Se puede cortar? Corta un segundo.

¿Qué es todo esto? Jamás en la vida he ido solo a ninguna parte.

¿Ni siquiera puedes ir solo a hacer de vientre?

¿Por qué se ríe? ¿Quién es?

Las bromas las hago yo, ¿queda claro?

¡Qué pesadilla!

¡JGG!

¡JGG!

- ¡Oh, cómo me alegro! - Sam...

- Señoras y señores, buenas noches. Escucha, es genial...

¡pero no la leche!

- ¡Si lo haces mejor que yo! - No, más quisiera.

- ¡Sí, la has clavado! - Desde luego.

¡Dejadme pasar, soy Nathalie Dulac!

¿No me reconoces? ¿Es que no ves la televisión?

Nathalie, ¿qué está pasando? Dejadla pasar, es Nathalie Dulac.

- ¿Qué os he dicho? - Lo siento, Nathalie.

Poli, ¡qué ganas tengo de irme!

Nathalie.

- ¿Va borracha? - ¿Está fumando?

Oye, ¿y tu equipaje?

Viajar sin equipaje es viajar de corazón.

-¿Ah, sí? Trae aquí. Nathalie, ¡qué alegría!

Ah, Señor Grainville.

Dime, ¿es cierto que vas a trabajar en teletienda?

Santo Dios...

- Me encanta la teletienda. - Ah, vaya.

¿Dónde está mi Nathalie Dulac?

¡Qué ganas tenía de conocer a "La vete"!

¿Quién es?

Ya sabes, Sam... Nuestro Sam.

¡Ah, sí, claro! Perdón.

Es que pareces mucho mayor en persona.

- Bueno, no tanto. - Será que tú también aparentas tu edad.

Dejémoslo estar. Eso ha quedado feo,

- ¿os importa si lo repetimos? - Para nada.

Intentad que haya mejor rollo entre vosotros, más espíritu de... perdón.

He de cogerlo.

¿SÍ? SÍ.

Buenas. Yo soy Géronimo. Podéis llamarme Jéróme. O Gégé.

- 0 podemos no llamarte. - ¿A quién le importa?

- Venga, vamos. Por aquí. - Vale.

- ¡Debería haber llegado hace tres horas! - Lo sé, Julien.

Disculpen, deben embarcar ya.

- Pues en marcha. - Esperad, no, no.

De todos modos, no quiero que mi imagen se asocie a ese mendrugo.

Yo tampoco tengo ganas de viajar con él.

- ¡Atentos, que ya viene! - ¿Qué?

¡Cámara, cámara, cámara! ¡Vamos!

Grabando.

¡Eh!

- ¡Sí señor! - Lo siento. Lo siento.

- Kévin. - Bienvenido, Kévin.

Por un pelo, ¿eh?

Dime, ¿dónde vas con ese disfraz? ¿Es carnaval?

No, no es un disfraz. Es... Es mi... mi ropa normal de cada día.

Creo que el negro en la África austral, no es buena idea.

- ¿Ya sabes adónde vamos? - Sí.

- Claro, a África. - ¡Qué!

Escucha, Julien, ¡era yo quién debía contároslo en el avión!

Hijo mío... Llevo veinticinco años en el mundillo.

Las noticias van a mí, ni siquiera he de buscarlas.

Claro, yo también llevo veinticinco años en este mundillo y no lo sabía.

- ¿Por qué no lo sabía? - No lo sabías, porque...

conseguir la información de un koala o un conejillo de indias no es fácil.

- ¡Porque eres "La vete"! - Venga, vamos, vamos.

- ¡A la aventura! - ¡Sí!

- ¡ "El Matador" en persona! - Sí.

Espera... Un momento.

¿Habrá ballenas?

No. Siento decírtelo, Kévin.

¿Ah, no? Es que un pajarito me ha dicho que estuviste nadando entre ballenas.

- Y me vuelven loco las ballenas. - Que va. No, no, no, no.

Esta vez conoceremos a la tribu más aislada del planeta.

Es una pena. ¡No os vayáis!

- ¡Esperad! - Los malauas.

Dame un chicle ayurvédico, ¿quieres?

¿Cómo demonios sabía lo de las ballenas?

¡Qué pesadilla!

- ¿Un poco de lectura, señor? - ¡Genial! Qué bien.

Gracias.

- ¿Y esto? ¿No viajamos en primera? - No me lo recuerdes, me tienen frito.

- Estamos en business con los plebeyos. - Bueno, chicos, vamos a la aventura.

Cámara, grabando.

Llegó el momento de despedirse de la civilización.

Coged vuestros móviles y metedlos en esa bolsa.

- Con mucho gusto. - Ahí va.

- Esto va a ser lo más duro. - Muy bien, chicos. Apaguen cámaras,

pónganse cómodos y disfruten del vuelo.

Eh, Gigi. Devuélvemelo, ¿quieres? Venga, solo era para las tomas falsas.

- ¿No era para las tomas falsas? - No, para nada. Esto es en serio.

No puedo estar ocho días sin el móvil.

'¡Quince días: '¿Qué!? '

- ¡Sales en la portada del Voici! - ¿Qué?

¿No lo sabías?

¡NATHALIE Y MARC SE CASAN! Estáis a punto de casaros.

Siempre emociona salir en portada.

Yo ya llevo ocho. Y dos desnudo.

¿Me invitarás?

Gégé, enciéndela ya.

Sam, estamos a punto de despegar.

Es hora de que conozcas el destino.

No hace falta. Vamos a Tikilele. Sí, Julien ya me lo ha chivado.

¿Vas a estar grabándome todo el tiempo? ¡Corta ya! Que estamos en el avión.

Oh, señor. Disculpe, ¿puedo pedirle un vodka?

- Por supuesto, señor. - Que sean dos. Sírvame otro a mí.

¿No tendréis un Grand Bordeaux? ¿Cháteau Latour? ¿Pétrus?

- Si quiere le traigo la cana. - La de primera,

porque la de aquí es lamentable.

¡Espera Y un Red Bu“, con patatas!.

No debí escuchar a la cadena. ¡Menudo viaje nos espera!

Qué pesadilla.

Como vuelvas a decir "Qué pesadilla", vas a salir del avión por el retrete.

- Me voy al fondo. - Bien.

¡Ay ay, ay!

- ¿Qué tal estáis? ¿Todo bien? - ¡Sacadme de aquí!

¿Es normal que no haya cinturón? Nat, ¿te importa que nos cambiemos?

- Tranquilos, solo son turbulencias. - Ten. Te dejo el mío.

- ¡Pero será inútil, el tío! - Respirad, ya queda menos.

¡El equipo de producción!

Cruzarán el desierto

y a la noche nos juntaremos con el resto del equipo.

- ¡De haberlo sabido, me habría ido con ellos! - Con las rachas de viento

que van a tener que soportar, estarás mucho mejor con nosotros.

¡Agarraos bien!

¡Tenemos que descender! ¡Dejadme salir!

Está bien, pero... no es la leche.

No sabéis la suene que tenemos.

La naturaleza en todo su esplendor nos da la bienvenida.

¿Un chicle ayurvédico?

Os presento a Wokabi, nuestro nuevo guía.

Es una suene contar con él,

ya que es el único foráneo en ser aceptado por los malauas.

¡Eh, no os vayáis! Me he dejado la bolsa.

No me extraña, le habrán tomado por una piña con esos pelos.

Parece una cortina de ducha.

Hablo quince idiomas.

Este peinado de piña es el símbolo de pertenencia a mi tribu.

Y la cortina de ducha, nuestro hábito guerrero tradicional.

Rojo como la ira de nuestro dios.

¡Oh! Perdóname, me he dejado una cosa en el coche. Vuelvo enseguida.

Bueno, en cuanto al tiempo, ¿qué nos pronosticas?

Ha sido una sorpresa.

Siento que encajo con el país, aunque mi piel es demasiado blanca,

- pero por dentro soy negra. - No te preocupes, querida.

En dos horas no serás ni blanca ni negra, serás roja sin más.

¿Ves esto?

Solo traigo uno, y estoy encantado de compartido.

No. Quiero romper con todas las artimañas de nuestra sociedad de consumo.

- ¡Perfecto! - Ahí debo darte la razón.

¡Trae, que ya tengo quemaduras de segundo grado!

Te daré un poco, que a mí apenas me queda nada.

Oh, mierda.

Mira por dónde. ¿Una caja de veinte?

Escucha, no te hagas ilusiones. Eso no es lo que parece.

La regla número uno del reportero es llevar siempre encima el pasaporte,

cincuenta pavos en efectivo y penicilina.

No se mojan y encima... flotan.

¡Mierda! ¡Ese pescado acaba de jalarse mi pasaporte!

¡Será cabrón!

¿Nadie tiene un arpón? ¿Un arpón?

Du you have a... ¿Duyou have a harpuon?

Bienvenido a África.

Oye, Papá pitufo, ¿queda mucho?

Estamos llegando, pero todavía queda.

Ah, bueno.

Pie izquierdo, pie derecho, talón abajo.

Apoyamos y empujamos al dedo gordo.

Pie izquierdo, pie derecho, talón abajo.

¿Vas a estar todo el camino así?

Qué celoso.

Cien por cien desintoxicante.

El calor hace que expulsemos toda la basura del organismo.

Qué ganas tengo de sentarme en la piscina del hotel.

¿De qué estás hablando, Kévin? No hay hotel.

- ¿Que no hay hotel? Esa es buena. - ¿Es que nunca has visto el programa?

-¿No?

Pues que vamos a una tribu de primitivos y, por lo tanto, dormimos con ellos.

¿Y con ballenas? ¿Habéis dormido alguna vez con ballenas?

- No, Kévin. - Vaya, hombre.

No entiendo cómo ha podido meter tantos goles, siendo tan cortito.

Por más vueltas que le dé, no consigo entenderlo.

Me duelen los pies.

¿Qué es ese ruido?

- Nos están esperando. - Disculpa.

Estamos casi en estado de ingravidez. Y sedientos.

Perdidos entre las mesetas de Tikilele y el desierto de Duakip.

Un grupo de nativos viene a nuestro encuentro.

Podrías habernos dicho de traer calzado de montaña.

Nuestros invitados están impacientes.

Impaciente, mis cojones.

¿Vas a ayudarme o no?

Un encuentro excepcional con gente excepcional.

Empiezo a estar agotada.

Estamos...

Estamos muy honrados de conoceros.

Gracias por recibimos.

Buenas.

Míralos qué guapos con su cabeza de botijo.

Siento como si me espiaran por el ojo de la cerradura.

Encantado, soy Kévin. ¿No?

No tengáis miedo.

Lo siento, perdón.

A mí me daban mucho menos miedo con la máscara.

- ¿Adónde van? - A por mí, parece.

Dice que dan la bienvenida a la mujer de cabellos de oro.

- Nunca han visto a una mujer rubia. - Ah, entiendo.

Esto... buenos días. Encantada.

Todavía no os entiendo, pero él me traduce.

Es bonito, ¿eh? Ya lo sé.

¡Hola!

Ah, por fin.

Me está gustando este paseo por el campo. ¿Eh, Tokapi?

- Wokabi. Wokabi. - Mira, hagamos una cosa.

Te llamaré Jeff, como mi yerno, a quien quiero mucho.

Así es más sencillo. Yo seré Julien y tú serás Jeff.

- Prefiero Wokabi. - De acuerdo, Jeff. Vamos.

¿Adónde vais? Me están matando los pies.

Yo de aquí no me muevo.

¡Venga, Gégé! ¡Corre, corre, corre!

¡Grábalo!

Hemos llegado.

Ya era hora.

Esto es el paraíso.

Hola. ¿Qué tal? Buenas.

Eh, eso es mío. Hola, señora.

Está lejos, pero es precioso.

Moni onji.

Eh... Muli. Buanyi.

Yina landa.

Endi Julien. Julien.

Ende konduera cucu yíwaní.

¡Cucu yiwanii!

Ah, ¿no lo he pronunciado bien?

Diría que te has dejado una tilde.

Estaba hablando en chichewa, la lengua de los malauíes.

- No tiene nada que ver con la nuestra. - ¿En serio?

Bueno, de todos modos, nunca está de más saberlo.

Te ayuda a comunicarte, ¿eh? ¿Gégé?

Ah, por fin. Alguien importante.

Disculpe. Me presento, Sam. Jefe del humor.

Vale. De acuerdo.

- ¿Budan? - Bhoo' Din quiere decir "sol".

Pues gracias.

La fortuna nos ha brindado este momento espiritual único.

Nathalie, ¿qué opinas de ello?

Siento que se ha producido una conexión inexplicable

entre tú y los niños de la aldea.

Siento una gran emoción. Lo que me molesta es...

¡Eh, chicos! ¡Tienen balones de adobe!

¡Guau, son una pasada!

Aún no he acabado.

El futbol, es vida.

Acerca a las personas, sea cual sea su cultura.

Eso no es un balón.

Es una bola de excrementos de cebra. Los usan como fertilizante.

¡Pitas, pitas, pitas!

¿Por qué hacen eso? ¿Hay algún problema?

Aquel que osa dirigirse a los chamanes al llegar, trae consigo un mal de ojo.

¡Es el Krabou!

No quisiera estar en tu pellejo, amigo. ¡La has cagado pero bien!

¡No soy el Krabou, soy Sam!

¡Krabou! ¡Es un Krabou! ¡Krabou! ¡Krabou!

I Krabou!

Con todo mi afecto. Dime, ¿cómo te llamas, hijo mío?

¿Qué? Te llamaré Jeff como a todos. Así es más sencillo.

Ten, Jeff. Para mi Jeff. Y tú serás Frangoise, ¿vale?

¡SIEMPRE HE SABIDO A DÓNDE IBA! Para ti, Frangoise. Para Frangoise.

Frangoise. Jeff. Para Jeff. Para el pequeño Jeff.

Hola, Julien. ¿Eres consciente de que no saben leer?

- ¿Y mucho menos en francés? - Por supuesto, pero mírales.

¡Están encantados y se lo pasan teta!

No, son las fotos lo que les interesa.

Las cuelgan y hacen vudú con ellas.

¿Qué dices? ¡Esperad! Devolvédmelas.

Vamos, Jeff, dámela. ¡Dádmelas todas!

- Era broma. - No se lo digas.

¡Eh, mirad esto, chicos! ¡He capturado a un Pokémon!

¿No has tenido suficiente con traer el Krabou?

Esta será vuestra casa.

Es mejor de lo que esperaba. ¿No crees?

Bienvenidos al hogar de los malauas

para este encuentro en el fin del fin del mundo.

Y... ¿cómo dormimos?

¡Exacta!

- Eso es. - Vale... si dormir ya lo sé hacer.

La cuestión es dónde dormimos.

De hecho, Nathalie,

los malauas no tienen el concepto de cama.

Duermen donde quieren, donde pueden, cuando están cansados.

- Vaya, es fascinante. - Está bien, es simple y práctico.

Es minimalista, sin colchones ni sábanas.

Y además no tienen nada que lavar, es... es revolucionario.

- Y respeta el medio ambiente. - Es verdad, bien visto.

¡Así se hace, malauas!

¿Lo veis? Siempre se aprende algo nuevo.

Desde este momento, nuestros chicos vivirán como malauas.

Renunciando al confort, al materialismo.

En unión con la naturaleza.

Oye, Léo, déjame a mí, ya verás. Lo siento, perdón.

¿Estoy dentro? Bien.

Desde este momento, renunciamos a cualquier comodidad.

Listos para vivir como nuestros amigos los malauas.

¿No sientes la emoción?

Siempre que te veo, parece que estés a punto de mandarme al cuerno.

No, para nada. Corta, corta. Ya está.

- Enhorabuena por la choza, es genial. - ¿Cómo que genial?

- ¡No aguanto un segundo más aquí! - No te precipites, Sam...

¡No quiero dormir entre millones de bichos diminutos!

De diminutos nada, Sam.

Las cucarachas llevan matrícula de lo grandes que son.

- ¿Nos podrías poner una moqueta? - Eso.

¿Puedo pedirme una habitación para mí sola?

Ahora vamos a dejar que os instaléis, ¿vale?

Y como dicen los malauas: Otanga, buenas noches.

Otanga, que quiere decir "buenas noches".

- Adiós. - Okatanga.

¿Vamos a quedamos aquí? ¿Os parece bien a todos?

Pues eso, okatanga.

¿Quién va a dormir esta noche como una nutria?

¡Un servidor!

- ¡Oh! ¡Esto es la leche! - ¡Tío, qué burrada!

Nat, si te apetece, puedo hacerte un hueco, respetando la distancia.

Me parece más interesante dormir como ellos.

Luego me lo cuentas de madrugada.

¡Vamos allá!

Sí, tú sigue soñando.

¡Qué cómodo es esto!

No puedo más.

Lleva roncando toda la noche.

No había tenido tanto dolor en los oídos desde el concierto de Shakira.

- ¿En serio beben leche de cebra? - Sí, está rica.

- ¡Vaya! ¿Cómo un batido de Oreo? - ¡Me flipa!

Soy intolerante a la lactosa. No digiero la leche.

Perdone, jefe.

Creo que me tomaré un café, porque eso... va a ser que no.

Yo también.

- ¿A qué ha venido eso? - ¿Quién es Marc?

Marc eres tú, vamos.

- Ahí lo tenéis. - Oye, que yo soy Kévin.

No te hagas el listo, Marquitos, tú solo sígueles el rollo.

Gracias.

- ¡Quema! - Está recién ordeñada.

- Ya, claro. - Está bueno.

Algo salado. Y tiene un pequeño gusto a...

- ¿A qué, Marc? - ¿A leche?

¿Esto es leche de hembra o de macho?

¡Vaya!

Pero, está perfecta, muy buena.

- «Jamás vuelvas a hacer ese gesto. - ¿Por qué?

Es un insulto terrible. Quiere decir: "¡Que tu ano no se cierre nunca!"

- Pues menudo calvario. - No hay por qué ponerse así.

Lo digo de buen rollo.

¡Eso es aún peor!

Quiere decir: "Te meto dos dedos en la nariz

y te saco el cerebro para dárselo de comer a los hipopótamos".

Tenéis una lengua muy gráfica.

¡Si! Mediante signos, sonidos y palabras, nos entendemos.

Voy a guardarme las manos, ¿de acuerdo? Las manos tapaditas.

- Kévin, no te muevas más. - Olvidaos del "piedra, papel, tijeras".

Marc quiere decir "cebra" en malawa.

- Y marc quiere decir "leche de cebra". - De acuerdo.

Sí, ¿por qué no? Sí, supongo que es tan asqueroso

como untar mantequilla en una tostada de chocolate.

¡Buenos días!

Gracias.

- ¡Sabandija! - Un segundo. Ahora venimos.

- ¿Habéis dormido bien? - Como un bebé, amigo mío.

- Me he acomodado a la perfección. - Yo no mucho.

- Hubiera sido mejor un hotel. - Os traigo una buena noticia.

- Hemos hablado con producción. - Sabía que había cobertura.

- No, es un teléfono por satélite. - ¿Tenéis teléfono?

Sí, pero solo para emergencias.

Está bien saberlo.

Al parecer, el equipo está en mitad de una tormenta...

- De arena. De arena. - Así que se retrasarán uno o dos días.

- Dos. - ¡No!

- ¿Y mis maletas? - Pero Julien, ¿y tu mochila gigante?

¡En mi mochila solo llevo la cama!

- No te pongas así. - ¡No me pongo así!

- ¿Y cuál es la buena noticia? - I.a buena noticia es que Gégé,

ha sido previsor y ha traído baterías de recambio.

Así que seguiremos grabando.

Lo único, que tendremos que quedarnos uno o dos días más.

Imposible. Tengo que ir a un osteópata por los problemas de espalda.

No quiero contaros mi vida, pero el tipo es un genio.

Pero tienes que pedir cita con un mes de antelación.

Dímelo a mí, que tengo un Bar Mitzvá en Dubai.

¿Pensáis que me lo voy a perder?

Mira, haced lo que queráis. Yo me... ¿Vienes conmigo?

Porque, al fin y al cabo, sois todos iguales.

- ¿Os hace gracia que se caiga? - No.

A mí tampoco.

Los malauas se alimentan principalmente de jambé.

Aunque también utilizan su cáscara para fabricar máscaras.

Son las mujeres quienes recolectan el jambé.

¡Eso! ¿Dónde están los hombres? ¿Eh?

-¡Va, Gégé, grábalo! Nathalie...

Un segundo. Mientras que ellas se matan a recolectar jambé,

los hombres van a cazar gacelas a la tribu de al lado.

Es lo mismo en todas panes.

La familia, el amor, el respeto...

Son los valores que nos han inculcado, pero la realidad es otra.

El hombre es un cerdo, desde el comienzo de los tiempos.

¡Ya está, córtalo ya! ¡Córtalo ya!

¡Córtalo ya! ¡Córtalo ya!

¡Córtalo ya! ¡Córtalo ya!

¡Córtalo ya! ¡Córtalo ya!

¡Córtalo ya! ¡Córtalo ya!

- ¿Qué ha sido eso? - ¡No veas cómo pican las ortigas!

¿Qué pasa? ¿Qué dice?

Ha dicho: "Calla, estamos cazando".

¡Pikachu! Si ves a algún blanco, avisame, ¿vale?

¡No! ¡No entres ahí!

¡No, eh! Fuera, fuera. Vigila.

¡No! ¡Tienen camas!

¡Qué cabrones!

¡Si!

Hay adobe por todas panes.

Las casas, los caminos, la gente, todo de adobe.

Marruecos le da mil vueltas.

¡Bueno, ya buscarás una excusa, no pasa nada!

Dile que mi tío ha muerto.

Está bien. Y no te olvides de llamarle.

¡No me jodas!

¡Hay un mono delante mío!

Y tiene los piños tan largos que va barriendo el suelo con ellos.

¡Monito! No, no hablo contigo.

¡Búscame un vuelo cuanto antes! ¡Me da igual si es en clase turista!

No, en clase turista no.

¿Qué querrá decir con la peineta? Uy, espera...

Quiere decir que el honor es tuyo, Julien.

'¿Mio? '¡Si!

Mío. Bien, genial. Gracias por la presión.

Tampoco es que tenga mucha ilusión por comer lince.

Leí que para los egipcios, el lince era sagrado.

No, no era el lince, sino la esfinge.

Digamos que hace tiempo que no cazo con arco para alimentarme, ¿sabes?

Dame. Esto es cosa de El Matador. Vas a ver al atleta.

No he fallado un tiro en toda mi carrera.

¿Lo oyes? ¡Le he dado!

¡Le he dado! ¡Ja! Le he pateado el culo.

Oye, ese chillido es muy raro.

Vaya, podrías haberlo hecho con el pie.

¡Oh, mierda! ¡Lo siento muchísimo!

¿Cómo se dice: "Puede que estuvieras demasiado cerca"?

Perdóname. ¿Estás bien?

- ¡Deja ya de hacer gestos, jolines! - ¡Solo he dicho que lo siento!

¡Corre, Kévin!

¡Jéróme! Jéróme, ven.

Sí, Krabou, entendido.

Grabaremos todas mis secuencias ahora

y luego ya las montarás junto con las del resto.

- Es que he de irme antes. - No puedes irte antes, Sam.

¿Es que no podéis disfrutar de esto?

Escucha, mi tío ha muerto. ¿Sabes lo que es morir?

Es jodido, ¿vale?

¿Crees que me divierte hacer esto ahora?

- ¿Tu tío ha muerto? - ¡Sí, ayer por la mañana!

Mentira, por la noche. ¿Vale? De una enfermedad. Venga, graba.

- Voy. '¿Listo?

Bien.

Se acabó.

Ha llegado la hora de marchar. De abandonar a los malauas.

Un pueblo que me ha acogido con los... brazos abiertos.

Su gente, su carácter, sus sonrisas".

Sus valores. El valor, el valor del adobe, incluso.

Ese adobe que nosotros no tenemos.

Aquí me siento mucho más humano. Lejos de la comedia humana...

y toda esa fama que te va consumiendo la vida.

"¡Sam, Sam, una foto!" "¡Sam, Sam, un selfie!"

¡Oh, Sam, siempre te veo!" "¡Qué guapo eres, Sam!"

"¡Sam, eres nuestro dios!"

Yo no soy ningún dios. Dios está ahí. Con mis hermanos y hermanas.

No va a ser nada fácil dejar todo esto.

La tierra.

¡corten! ¿Qué? Bien, ¿no? ¡Ha estado genial!

Venga, sígueme. Vamos a grabar a Pikachu.

Ya viene.

¡Eh!

¡Gracias por la pipa!

¡Está de lujo!

A tu salud.

¿Sabes qué? Creo que el chamán te tiene en el punto de mira.

- Por no hablar de ti. - Oye, ni en sueños.

Los hombres sois como las gambas. Nadie quiere la cabeza, solo la cola.

¿Por qué lo dices? Fíjate en tu chico, Marc.

- Es guapo, inteligente... - Pasa la pipa.

Yo lo encuentro espabilado, elegante, agradable.

Léo. Cierra el pico.

No, si al final vas a tener razón.

A veces viene bien desahogarse.

Ya sabes que yo me considero un ciudadano del mundo.

En el fondo soy el Cristóbal Colón del siglo veintiuno.

- Tú vivías en París, ¿verdad? - Digamos que comparto piso.

- Con mi madre. - Ah, está muy bien.

¡Oh, señor! ¡Qué bien que se está aquí!

¡Tienes el brazo lleno de mierda!

¡! ¡Ay!

¡Esto es gloria bendita!

¡“Ha qué bien!

- ¡Estás en la mierda! - Te toca.

¡Voy!

¡El fantasma de la opera!

¡No veo una mierda!

¿Dónde está la ropa?

¿En serio te has metido?

- ¡Ven aquí! ¡Eh! - ¿Léo?

- Vamos. ¡Venga, dame! - ¿Léo, es una broma?

- ¡Venga, dame! ¡No, mi pelo! - ¿Léo?

¡Mierda de bicho!

¡Mi pelo!

¿Léo? ¡Esto es de locos! ¡Han estado a punto de matarnos!

¡Menuda mier...!

Léo. ¿Léo? ¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Léo?

¿Léo?

Qué asco te tengo.

¿Léo?

¡Menudo cuesco te has tirado!

¿Dónde está ese imbécil? ¿Léo?

¡Léo! ¡Léo!

Vamos, todavía tengo que despedirme... ¿Qué mierdas es eso?

Ven. Mira, ahí está el jefe.

¡Jefe! Llegas en buen momento.

Por cierto, ¿cómo se dice "jefe" en malaua?

Mapongo, genial. ¿Y cómo se dice "adiós"?

Mapongo. Siempre es la misma palabra, mapanga.

Y ahora me gustaría decir: "me voy pero volveré,

porque ha estado genial, gracias, pero tampoco la leche".

¡Papapapango! Casi lo mismo que popopongo,

es un idioma demasiado simple, aunque práctico, hay que decirlo.

No, mapango significa que tienes el gusano Mapongo encima.

Debes quedarte quieto o te comerá el cerebro.

Has tenido suene.

¡Eh! ¡Has estado fantástico!

¡Quiero volver a casa!

Tengo los peluquines en el coche. Joder, Gigi, ¿dónde te has metido?

Primero deberían dejar de intentar matarnos.

Al contrario, solo querían salvaros de la serpiente limonada.

¿Dónde estás?

¿Pero qué...?

¿Léo?

- ¿Léo? - ¿Leo?

Ni rastro de Léo. Es posible que...

¿Sí, me dejas?

Que nuestro amigo haya tenido un encuentro fatal.

Una mamba negra, una hiena moteada...

A estas alturas es probable que haya muerto de forma atroz.

Cuesta decirlo porque... le teníamos en muy alta estima.

Pero hay que aceptar la realidad.

- Oye, Julien. Eso no ha tenido gracia. - ¡No pretendo ser gracioso!

A lo mejor ha ido a buscar al resto del equipo.

¿Desnudo? Se ha dejado la ropa junto al estanque.

Dame.

¿No tenéis un elefante que pueda detectar a nuestro amigo por el olor de su ropa?

No, no. ¡No se la des! Ahora ya no la podrás recuperar.

Todo lo que le des al chamán es considerado un regalo.

¿Ah, sí? ¡Como mi hermano!

El jefe dice que Léo debe haberse perdido, no te preocupes.

La luz de la hoguera le guiará hasta nosotros

y entonces reiremos juntos al abrigo de las estrellas.

Pues a decir verdad, hace tiempo que no me río por nada

y dudo que vaya hacerlo ahora.

Eso no quiere decir que no sepa reírme, ¡pero esta situación no lo merece!

¿Cuándo van a llegar los refuerzos?

- El teléfono ha desaparecido. - ¿Qué?

- ¿No hay más teléfonos? - No.

Algún idiota se lo habrá dado al chamán.

He encontrado un vuelo, Sam.

¡Menos mal! Aunque debo decirte...

- no pienso viajar con los de la tele. - ¿Has visto a Léo?

- ¿Hala? - Eh... no. Léo, no. Lo siento.

- Acabará volviendo, ya verás. - Conoce bien la zona.

- Vente que ya es hora de cenar. - ¿Ah, sí?

- Sí. - Tengo hambre.

- Y yo. - Enseguida voy.

- De acuerdo. - ¿Hala?

- Nico... - ¡Eh! Tienen natillas.

- ¿De verdad? - No, es coña.

¿Sam?

Sí, ahora voy.

Señoras y señores, buenas noches.

Esta noche, el pueblo malawa

nos honra con uno de sus rituales más ancestrales, el kukizenda.

Kukazando.

Sí, eso, el kukazanda.

Un ritual en el que sacrifican a una cebra,

que para ellos es su bien más preciado y fuente principal de leche.

Por ello, en nombre del equipo, les doy las gracias.

Gracias.

- ¡Bravo! - En esto consiste la tele.

En sentir la adrenalina del momento.

Por cierto, ¿sabías que empecé como reportero de guerra?

- ¿En serio? - Sí.

¿Durante la Segunda Guerra Mundial?

Eso es imposible, piénsalo.

-¡Kukazando! ¡...sando!

¿Es para nosotros?

Gracias.

No, para mí no, gracias.

Es que antes he vomitado, y por la nariz.

'¡Krabou! '¡Krabou!

- Debes aceptarlo. - No, no, Sam...

Esta mañana, casi nos matan a Julien y a mí por una tontería.

Yo no me la jugaría, Krabou.

Con mucho gusto. Gracias.

Tengo un ojo flotando dentro.

Es un buen presagio sentimental.

- Bueno... - ¿Ah, sí?

Voy a probarlo.

A ver cómo está la maldita cebra.

- ¡Pues no está mal! - ¿Ah, no?

Hasta me parece bueno. Es bastante sutil.

- Sí. - Tiene... un cierto toque de cilantro.

¿Verdad, Nat?

- El ojo está un poco amargo. - Enhorabuena, gran jefe.

¡Es una cena excelente! De verdad. Y lo digo sin...

sin hacer gestos obscenos, ¿eh, cabroncete?

- No vayas a traducirle eso, Jeff. - A mí me está encantando.

Sí, quien me lo iba a decir.

Se han dejado trozos un poco duros.

- «Joder, en el mío hay pelos. - ¿Qué?

- Será la cola de la cebra. - ¿Qué?

Sam, Sam. Mira qué me he encontrado en el cuenco.

Léo lo llevaba colgando del pelo.

No...

- En el cuenco de Kévin. - ¡Es la pinza de Léo!

¡Son sus pelos!

Nos estamos...

Comiendo...

Al imbécil de Léo.

¡Son caníbales!

¡Qué van a ser caníbales! Vive de la caza y la recolecta.

Lástima que no esté Léo. Le encantaría.

No, no, no. ¿Ahora quieren que me coma un pedazo de su corazón?

- No lo pienso hacer. - Es el corazón de nuestro amigo, está feo.

Aunque tampoco lo considero mi amigo.

Tengo que hablar con mi agente.

¡Ojalá sea una broma, pero no tiene pinta!

- ¡Dale un bocado, que yo no puedo! - ¡Vamos, Nat!

- ¡No te lo pienses! - ¡Vamos, dale un bocado!

- ¡Pero está crudo! - ¡Dale un bocado!

¡Vamos! ¡Dáselo ya! ¡Vamos!

Me he comido a Léo.

Me he comido a Léo.

Me lo he comido.

Bien hecho.

Me he comido a Léo. Me lo he comido.

Me he comido a Léo. Me lo he comido.

Pienso ponerles a parir en Trip Advisor.

¿Por qué no te callas? ¿Por qué no te callas?

- ¡Lo he dicho para romper el hielo! - Tranquilizaos y respirad.

- ¡Basta! - Lo Importante en una situación de crisis...

- es mantener la cabeza fría. - Es fácil decirlo.

¡Que aquí la única que se ha comido su ojo soy yo!

De acuerdo. Escuchadme bien.

Vamos a escoger a un líder, y creo que lo más natural es que el jefe...

- sea yo. - No, lo mejor es que sea yo el jefe.

- Yo también. - ¿Lo ves?

No, que yo también creo que debería serlo yo.

¿Cuáles han sido tus mayores logros? ¿El carné de coche?

Yo estoy doctorado en ciencias políticas.

¿Alguno de vosotros ha ganado la Champions League siendo capitán?

¡Se acabó la discusión! ¡El jefe soy yo!

Yo soy el jefe. Tú, doctor, bájate los humos.

Tú, El Matador, ¿por qué no sales y escuchas el canto de los grillos?

Y tú, vas a prepararme un café, porque lo necesito para pensar.

¡Escuchadme!

Soy el más capacitado para gestionar una situación de crisis.

Además, voy a contaros algo bastante confidencial.

A estas alturas ya me da igual. Soy masón.

¿Queréis dejar ya vuestro juego de ver quién la tiene más grande?

¡Lo único que nos interesa ahora es salir de esta pesadilla!

¡No voy a permitir que nadie me coma! ¡Tampoco hay mucho que comer!

¡Y no estoy lista para morir!

Porque nunca he ido al festival de Cannes.

¡Nunca he ganado un César!

Ni siquiera he tenido un papel en una película decente.

Y acabo de romper con mi chico. ¡No va a haber boda!

Y encima es manes, y los manes voy al psicólogo.

¡Y ya ni siquiera puedo hablar con él!

¿De verdad eres masón?

Por supuesto. Y eso me conviene en el jefe, punto.

¿Dónde estará el teléfono? Hay que pedir ayuda.

- Debe estar en el baúl del chamán. - Exacto. Iré yo.

- Tienes que ir a buscarlo. - ¿Yo? ¿Y si lo haces tú, Sam?

- ¡No puedo ir, soy el Krabou! - ¿Es esto lo que buscáis?

- ¿El qué? - Sí, es eso.

¿Ahora me hacéis caso? ¡Qué os den!

- ¡No! - ¡Id a buscar vuestro teléfono de mierda!

¡Cálmate! ¡Para!

- ¡Tranquilízate, Nathalie! - ¿Por qué has hecho eso?

-¡Ahí tenéis vuestro teléfono! ¡Tranquila!

¡Has estado a punto de condenarnos a todos!

¡Está sonando!

- Has tenido mucha suene. - ¿Hala?

R-¿Me oyes? "Si, ¿quién eres?

Soy Gégé. Verás, esto se nos ha ido de las manos.

- Estamos a punto de... - Hola. Hola, soy Sam.

La situación es dantesca. Esta gente está chalada.

Se han cargado a Léo y ahora quieren que nos lo comamos.

- Estamos aterrorizados. - Sam, agradezco tu comentario,

pero ahora misma na estamos para bromas.

Seguimos atrapados en mitad de la tormenta.

- Hay parla menos metro y medio... - ¡Haz el favor de c allarte

y traenos tu cuatro por cuatro, o te arrancaré los ojos

- ¡y se los daré a los hipopótamos! - ¡¿Por qué no mantenemos la calma?!

¿Flota?

- ¿Gigi? - Dime.

Aquí el jefe del grupo. ¡Esta gente son caníbales! Me...

- Se ha apagado. - ¿Se ha apagado?

- No tiene batería. - ¿Quién es el imbécil que lo ha usado?

¡Era solo para emergencias! ¿Y ahora qué hacemos?

Ha tenido que ser Léo.

- ¡Qué cabrón! - Escuchad.

Por su físico, deberían tener comida para dos o tres días.

- No, Léo no da para tanto. - ¡Algo de tiempo sí que tendremos!

No, no, qué va. En un par de días seremos picadillo.

¡¿No veis que somos su presa?!

Es como la peli de Tiburón, pero en tierra.

Tierraburón.

No tiene el mismo gancho.

- Tenemos que cargado como sea. - Vaya mierda de programa.

Podría haber llamado a Macron si aún tuviéramos los móviles.

- ¿A quién? - A Macron, le encantan mus chistes.

Hace tiempo que me sigue.

- No dejarán que nos vayamos. - ¡Desde luego!

Si el equipo no está aquí mañana por la noche,

uno de nosotros tendrá que sacrificarse.

- Anda ya.

Sé que es difícil, pero... ¿quién está dispuesto a hacerlo?

Cualquiera de vosotros, me da igual.

No, yo no. No puedo hacerlo, Julien.

Intentaré hacer una caja de conexiones con las baterías de la cámara.

Bueno, chicos. Basta de tonterías.

El teléfono ha muerto. Así que callaos y salgamos de aquí.

- ¡Uh! - Oye, amigo, ten cuidado.

Creo que estás confundiendo situación de crisis con familiaridad.

Que hayamos compartido momentos con Léo no nos hace amigos.

- No, quién te has creído. - Mientras los caníbales duermen,

este técnico de izquierdas se larga, porque no quiere acabar hecho papilla.

- Bravo, bien hecho. ¡Cobarde! - ¿De izquierdas?

¿Eso qué tiene que ver? ¡Yo también soy socialista!

Pobrecita...

- Pobrecita. - Perdonad.

¿No es el único que entiende de supervivencia?

- ¡No te vayas sin nosotros! - ¡Espera!

¿Alguno de vosotros me ayuda a plegar la cama?

¿Alguno de vosotros me ayuda a plegar la cama?

No, no... ¡No!

Si a alguno le apetece una fondue de sesos,

solo tiene que meterme un picatoste por la oreja.

¿Tienes agua? ¡Pásala!

- ¿No habéis traído? - No.

¿Es necesario? ¿Por qué no lo dijiste?

No sabéis hacer nada por vosotros mismos. Sois unas estrellas mimadas.

Le dais un sorbo, sin abusar y me la devolvéis.

- Vale. - Sin abusar...

- ¡Sombra! - No te detengas.

- Solo un minuto. - ¿Dónde está tu humanidad?

No puedo más, ¡ya no siento los pies!

Escucha, ¿y si nos intercambiamos los zapatos cada cinco quilómetros?

Eh, gracias.

Para eso están los amigos.

Dime, Kévin, ¿todavía sigues soltero?

Vivo con los colegas. Bueno, son ellos los que viven conmigo.

- No conocía esta faceta tuya. - Ya.

No te preocupes. Estoy acostumbrado a llevar tacos y a correr con ellos.

- ¿Ah, sí? - ¿Ese no es el foulard de Léo?

- ¿Sí y qué? - Y esa es su mochila.

A ver, donde quiera que esté ese pobre diablo ya no lo necesita.

Claro. Sois la peor lacra de este continente.

¿Perdón?

Veamos.

Estamos aquí, y a tres quilómetros hay una aldea con un aeródromo.

Solo hay que cruzar ese riachuelo.

Entonces, ¿por qué en la ida cogimos un jeep,

una piragua y nos pegamos ocho horas de caminata a 60 grados por Marte?

Porque había que primar el espectáculo.

¿Y si te meto un puñetazo...?

¡Escúchame, payaso! ¡Voy a dejarte las cosas claras!

No pienso hacerte la pelota. No siento ninguna admiración hacia ti.

Tu humor es demasiado blando para mí. Sí, me va el humor negro.

Pero tampoco siento admiración por ninguno de vosotros.

Así que, a partir de ahora, al primero que me hable mal,

- ¡le parto la nariz! - Dicho queda.

- ¡Me cago en la putísima madre! - ¡¿Qué acabamos de decir, idiota?!

- ¡Me acaba de picar un bicho! - ¿Cómo?

- Ahí está. - ¡Vaya!

Te ha picado un Leiurus Quinquestriatxxs.

¡Es la primera vez que veo uno en persona!

Su veneno es el triple de potente que el de la cobra del Cabo,

- que ya es jodida de por sí... - ¿Eso qué quiere decir?

- Pues... - Pues que vas a palmarla.

- ¡No, por Dios! - Hay que extraer el veneno.

Que venga alguien. Vamos, Nathalie.

- Ni hablar, no voy a chuparte el pie. - ¡Pero si te acabo de dar mis zapatos!

¡Me los has prestado, Kévin, que no es lo mismo!

Venga, ya casi lo tienes.

- Mi espalda no da para tanto. - ¿Quieres chupárselo tú?

- ¿Yo? No. - Venga, te ayudará, Matador.

- Gracias. Ten. - No te muevas.

Ahora, haces así y lo chupas.

¡Vamos, ya es tuyo, Kévin!

- ¡Chupa! ¡Tú puedes! - ¡Me vas a dejar paralítico!

Bueno, es mejor eso que morir.

- ¿Qué haces? - Trae aquí.

- No quiero morir. - Hay que hacer un corte.

Gégé, déjame. Lo haré yo.

- ¿Así? - Como un filete.

Hasta luego.

- ¡Ahí está! ¡Cuidado! - ¿Dónde?

Ahí, ¿lo ves? ¡Mira, mira, mira! ¡Ahí, ahí, ahí!

- ¡Es una escolopendra! - ¿Una qué?

Es inofensiva. Solo hay que quitarle la cabeza y sorber las vitaminas.

No, no, no...

- ¡No me lo puedo creer! - ¡Eso es asqueroso!

Notarás un poco de fiebre, nada más.

Julien, te voy a matar.

No vale la pena lamentarse. Sé positivo, da gracias por estar vivo.

- Dame el cuchillo. - A este paso, acabará desangrado.

- Hay que cauterizar la herida. - ¡No puedo verlo!

- «Jamás la había cagado tanto. - ¿Puedo?

Salvo aquella vez que confundí a Michael Jordan

con un vendedor ambulante.

Estaba con mis amigos en una terraza y ya llevaba unas cuantas copas encima...

Hala, cauterizada.

¿Por qué no me dijiste que tenías otro par de zapatos?

- Porque no somos amigos. - Cieno.

¡Mirad! La aldea.

¡Estamos salvados!

Pero no encuentro el riachuelo.

Así que las líneas grises eran esto.

Era evidente. Marcan el desnivel.

- Oh, mierda. Ay, Dios.

Debe ser una broma.

¡Estamos al lado!

¿Y ahora qué hacemos?

0 bordeamos el acantilado hasta encontrar un puente o saltamos,

escalamos el risco y llegamos al anochecer.

0 abortamos y cambiamos de plan.

Mejor, porque esto está alto que te cagas.

Y a mí lo de nadar no se me da muy bien que digamos.

Y el impacto sería el mismo que el de un huevo sobre el cemento.

En el contrato no ponía nada de esto. Haced lo que queráis, pero yo paso.

- Dadme las mochilas. - ¿Qué?

¡Que me deis las mochilas!

- ¿Qué pretendes? - ¿Adónde va?

- ¡¿Pero qué haces, hombre?! - ¿Por qué las has tirado?

Necesito peso.

Cero, cero, uno. Cero, cero, dos. Cero, cero, tres.

Cuatro segundos, 60 kilos, podemos saltan ¿Quién va primero?

¿Qué?

Los héroes no están en la tele, sino en la vida real.

¿Quién va a ser el héroe?

¿Es porque te faltan las botas de marca?

¿Es porque te falta tu público? ¿Es porque te falta el telepróntel'?

En cuanto a la actriz,

mejor no te pregunto.

No, señor, soy yo. El don nadie.

¿Quién es el que os ha salvado? ¡Géronimo!

- Tú, payaso. - Sí.

- Grábalo para YouTube. Presiona aquí. - Sí.

Vamos. Haced lo mismo que yo, nada de tonterías, ¿vale?

- Bien. - ¡Acción!

¡Gé-ro-ni...! ¡Mierda! ¡AY! ¡Joder!

¡Ay!

Me he dejado el final.

Bueno. Vayamos hacia el este.

Vamos.

Esperad... ¡Ha muerto!

¿No deberíamos dedicada una oración o algo?

¿Qué carajo es eso?

Pues... una oración. Así es como rezan los indios, ¿no?

A ti no te llega la sangre a la cabeza, ¿verdad?

En marcha.

Pues... sí.

Parecía tranquilo, pero tenía un carácter de mil demonios.

- Y encima nos ha tirado las mochilas. - ¡Jódete!

¡Que sepas que tu muerte ha sido de chiste!

El chamán se niega a que la tribu parta en su busca.

- Dice que son malos. - No, no, no. Por favor, gran jefe.

Ellos no son gente normal, como usted y yo.

Son gente famosa. Odian a todo el mundo, es normal.

De acuerdo.

El jefe dice que el clan debe cuidar a sus invitados.

Y que irá a buscarles con sus mejores hombres,

- en contra de la opinión del chamán. - Gracias. Thank you, jefe.

Dicen que el chamán tiene razón.

- Oye, Wokabi... - Dime.

Diles que los traigan... vivos.

¿Lo habéis oído?

¿El qué? No.

Hacía tiempo que no me daba un paseo sin que nadie me pidiera un selfie.

Daría lo que fuera por estar en un atasco

con un tubo de escape en toda la cara.

Necesito comer algo, chicos.

Un elefante, un mono... un oso.

No hay osos en la sabana, Kévin.

- Yo hace tiempo que no lo escucho. - ¿De veras?

- ¿Qué comes? - Nada.

- Por favor... - Escucha. Me estoy...

comiendo esas bolitas que ves por el suelo.

- ¿Eh? ¿Esto? - Sí.

- Son buñuelos naturales. - ¿Y está bueno?

Es una mezcla entre caramelo y alcaparra.

Aunque tampoco me mata.

No le encuentro el caramelo, solo la... alcaparra.

¡Oh! ¡Agua!

- . ' ' ¿Qué? - Ah' .¡° - n I! ¡Hay agua ah".

¡Si!

¡Si!

¡Un momento! ¡Esperad, esperad! ¡Esperad! ¡Esperad!

- Hay que esconderse. - ¿Dónde?

Hay que esconderse detrás del león.

¡Un momento, chicos! Mueve la cola.

Vaya, ¡creo que me ha reconocido!

Será que los leones ven mucho la televisión, Julien.

Me ha reconocido como macho dominante, como líder, como jefe del grupo.

No, cuando mueve la cola significa que está a punto de atacar.

¡Nat, haz algo! ¡Eres Véro la vete!

¡Es una serie, Kévin! Soy alérgica a los animales.

¡Me hincho todo el día a antihistamínicos!

¡Se está acercando!

¡Dejadme a mi!

En ¡a jungla,

la... terrible jungla...

¿Qué está haciendo?

Muerta está el león. Está el león.

- En la jungla... ¡Funciona!

Sí, es mi voz de barítono, lo calma.

En la jungla, la terrible jungla,

muerto está el león.

- Awimbaue, awimbaue... - En ¡a jungla,

¡la terrible jungla!

- Muerta está... ¡el león! - No, no, no. Más flojo.

- ¡Cálmate, Julien! - Se cabrea, Julien. Cállate, ya.

Ya casi lo tenía bajo control.

¡Nos va a comer!

¿Es que quieres volverme loca? ¿¡No ves que estamos en apuros!?

¡Ya sabemos que eres el rey de la sabana!

¡Aunque las leonas hagan todo el trabajo!

Así que, si no te importa, vamos a beber un poco de tu asquerosa agua,

antes de dejar tu reino de mierda, ¿vale?

¡Si!

¡Eso es!

Venga, chicos. ¡A beber!

- Negativo. - Quizá deberíamos...

- Creo que es mejor no correr. - En la jungla, la...

- No empieces otra vez. - No corráis.

- ¡No corráis! ¡No corráis! - ¡Tampoco les deis la espalda!

Un elefantito.

- Hay que ir más deprisa. - Hago lo que puedo.

- ¿Quieres que te lleve a hombros? - No hace falta que te molestes.

Tenemos que avanzar si queremos llegar a las canoas antes de la noche.

No vayas tan rápido, Don Sabelotodo.

¿Seguro que vamos en la dirección correcta?

Parece que el sol se pondrá por ahí.

Por lo tanto, ¡el este está ahí!

Ya, pero estamos al sur del ecuador. Aquí va todo al revés.

El agua corre en sentido contrario. Pues esto es lo mismo. Dame tu reloj.

Con cuidado, que es un regalo.

¡¿Pero qué haces?! ¿Estás loco? ¡Es mi reloj de Usain Bolt!

- Ya te comprarás otro. - ¡Me lo dio Usain en los Juegos de Río!

- ¡Era suyo! - ¡Oh, no me seas tan materialista, Sam!

Eso forma parte del pasado. Fíjate qué brújula acabo de fabrican.

He sido scout toda mi infancia y pionero hasta los veintitrés años.

- Sé bien lo que me hago. - ¿Y por qué no has usado el tuyo?

- ¡¿Tenías otro reloj?! - Escucha.

- ¿Por qué no has usado el tuyo? - Me lo regaló el presidente de la cadena.

Supongo que con el reloj de Usain Bolt saldremos de aquí más rápido.

¡Oh, por el amor de Dios, Julien!

¡Ahora estamos perdidos en mitad de la nada!

¡Por no decir que la noche está al caer!

- Vaya, ha estado rápido. - Increíble.

¿Ha sido cosa mía?

¡Qué pesadilla!

No, no. No...

"Esto no son unas vacaciones", decía. ¡Menudo imbécil!

- Ve más deprisa. Escucha, Kévin.

No vas a conseguir nada con unas gafas de sol.

Además es de noche, ¿es que no lo ves?

Que sea imposible no significa que no lo pueda hacer.

Lo que tú digas.

'¡Geronimo! Giro...

Señoras y señores, buenas noches. Julien Gosset-Grainville...

en directo en la que probablemente sea nuestra última noche.

Una noche fría y gélida.

Solo nos queda una opción: compartir nuestro calor humano.

Como esas pobres almas... perdidas.

- ¿Viene alguien? - ¿No es un animal?

_ '¿Dónde? '¡Ah! ¡Hay gente!

- ¡Eh! ¡Estamos salvados! - ¡Eh, venid! ¡Estamos aquí!

¡Estamos aquí! ¡Estamos aquí!

Son los malauas. ¡Son los malauas!

- ¡Nos han encontrado! - ¡Nos van a destripar vivos!

¡Nos van a ensartar! ¡Tienen tigres!

- ¡Socoro! ¡Auxilio! - ¡Corred! ¡Corred!

- ¡Auxilio! - ¡Soy demasiado guapa para morir!

¡No os separéis! ¡No os separéis!

¡Esperadme, que ya los pierdo!

- ¡Retirada! - ¡Esperadme!

¡Ay, soltadme, desgraciados!

¡Suéltame, te he dicho que me sueltes!

¿Tenéis hambre? ¡Que os aproveche!

¡Para! ¡Me estás dando!

¡Mierda, otra vez! Se acabó.

¡Retirada! ¡Retirada!

¡No nos hincaréis el diente, bastardos! ¡No somos hamburguesas!

Un momento, un momento. ¿Ahora qué hacen?

¿Ya se van?

¡Se retiran, se retiran!

- ¡Los hemos acojonado de lo lindo! - ¡Hemos ganado!

¡Si!

No nos entretengamos. ¡Van a volver con cuchillos!

- ¡Y con tenedores! - ¡Y con platos!

¡Au!

¡Au!

¡Mierda!

-¿Y si vamos más al norte? ¿Más al norte?

Si se adentran en el desierto, están muertos.

¡Eh! ¿Queda mucho para llegar?

Solo es una franja de arena. Si seguimos recto hacia el este,

pronto encontraremos un poblado de pescadores.

Me muero de sed.

Igual que todos.

Diría que ya hemos pasado por aquí.

- Déjame ver. - ¿No?

¿Eres idiota o qué?

- ¡Tu brújula no se mueve! - ¡Oh, no!

- Cuando está quieta indica el norte. - A ver.

El norte está por ahí, pero también está por ahí, ¿verdad?

¡Y parece que por ahí también! ¿Lo ves? ¡Tiene que estar mal!

Que no, mujer. Te digo que el norte...

- es por ahí. - Llevamos un día siguiéndote,

¡y ahora estamos perdidos en el desierto!

¡Has arruinado mi reloj! ¡Mi reloj!

¡Para perdemos en este desierto de mierda!

¡Y yo estoy a punto de desmayarme!

¿Y yo qué? ¡Yo también existo!

Y voy a dejar las cosas muy claritas, chicos.

Si morimos todos juntos en este desierto, tan solo hablarán de mí.

¡Porque la única que levanta pasiones aquí soy yo!

- ¡La diva! - Siento decirte que no le importas a nadie.

- ¡Hasta los leones pasan de ti! - ¿Cómo? ¡Te voy a matar!

¡Ha intentado asesinarme! ¡Es una maldita psicópata!

¡Ay mi espalda! ¡No puedo moverme!

- Creo que estamos atrapados. - ¡Dejad de moveros!

¡No puedo respirar!

Somos demasiado inútiles hasta para peleamos.

Espera, levanta el brazo. ¡Levántalo!

He corrido toda mi vida.

¿Y para qué?

Para morir solo en medio del desierto, rodeado de imbéciles.

Yo fui incapaz de cogerle el teléfono a mi hijo en el aeropuerto.

Yo lo habría dado todo por estar en el foco de atención,

y parece que al final acabaré achicharrándome.

Tendríamos que haber aprovechado para observar la belleza de este mundo.

Aprender a compartida con la gente que amamos.

Tomar conciencia de la suene que tenemos de estar vivos y..

Visitar estas tierras.

- ¿Eso lo ha dicho Kévin? - Sí.

Es como si una gallina hiciera una multiplicación.

¿Por qué lloras?

Podría haber marcado más goles, ¡pero tenía un sueño!

Quería escribir canciones y cantar.

- ¿En serio? - Y ya no lo podré hacer.

¿Ves como había algo bueno en ti?

Déjalo.

Esto es el fin del fin del fin.

SÍ.

Señoras y señores, buenas noches.

¡Eh!

¡Eh! ¡Eh!

¡Estamos aquí, espera! ¡Espera!

¡No te vayas, por favor! ¡Eh, despenad!

¡El helicóptero ya está aquí!

- ¡El helicóptero! - ¡Eh! ¡Aquí!

"¡Eh! ¡Espera! "¡Eh! ¡Aquí!

¡Eh! ¡Aquí! ¡Eh!

- ¡Oh, no! - Nos han visto, ¿no?

- ¡Venga! ¡Vamos! - ¡Nos han visto!

¡Estamos salvados, al fin!

- ¡Vamos! - Echadme una mano, venga.

¡Vamos!

¡Venga! ¡Venga! Un poco más.

¡No paréis!

¡Vamos!

¡Venga!

Ya estamos.

Ven aquí.

¡Si!

Vamos.

¡Es el equipo!

¡Si!

Os dije que era por aquí.

¡Estamos vivos!

¡Estamos aquí!

- ¡Gigi! ¡Gigi! - ¡Gigl! ¡Qué alegría verte!

¿Qué hacéis aquí? ¿Os han encontrado?

- Lo han hecho papilla. - ¡Lo han matado!

- Y se lo han comido. - ¡Se lo han comido!

- ¡Se lo han comido! - ¿Pero quién?

¡Oh, esto es vida!

¿Qué?

No...

¡Lo habéis conseguido!

¡Todo el mundo os está buscando!

Los malauas, la policía; ¡teníais a Francia en vilo!

- ¿Tú no habías muerto? - ¡Qué va!

- ¿No te han comido? - ¡Estás entero!

Ya casi me temía lo peor,

sobre todo después de ver a Gerónimo hecho caldo.

Hola, chicos.

Guay.

¡Anda! ¿Aún sigue vivo?

Eso parece. Me ha dicho que habéis estado faltándole el respeto a los malauas.

¿Qué? ¿No nos iban a comer?

¿Pero qué dices? ¡Han salido a buscaros!

¡No!

¡Pero qué panda de subnormales!

Venían a rescatarnos.

- Hemos sido unos capullos. - Sí, unos capullos.

- Exacto, unos capullos. - Ya está, no hace falta restregarlo.

¿Y ya tenéis material suficiente para que el montaje final quede gracioso?

Bueno, nos apañaremos. Como siempre.

Disfrute de "Encuentros en el fin del fin del mundo” con Vreal.

Para ti.

Pienso conocer a cada uno de estos niños y llamadas por su nombre. Eso es.

- ¡Le he dado! ¡Le he dado! - ¿Qué?

La familia, el amor, el respeto.

Son los valores que nos han inculcado,

pero la realidad es así desde el principio de los tiempos.

Su gente, su carácter, su sonrisa... su sencillez.

Este sitio hace que me sienta mejor persona, mejor ser humano.

Buenas noches.

Bienvenidos a este memorable encuentro en el fin del fin del mundo.

Con todos ustedes, los héroes.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Bienvenido, Sam. Bienvenido, Kévin. Bienvenido, Julien. Bienvenida, Nathalie.

Ya ves.

Pongámonos en situación.

Decidís hacer unas tomas nocturnas

con nuestro cámara, Géronimo, que hoy nos acompaña.

¡Bravo!

Os alejáis del campamento y de repente... os perdéis.

Durante treinta y seis horas nos tenéis a todos con el corazón en el puño,

mientras que vosotros, perdidos en la inmensidad del desierto,

escapáis a la muerte.

Una experiencia que os ha marcado de por vida.

Así que Sam, dime,

- ¿qué ha cambiado para ti? - Es evidente.

Ha programado cuatro actuaciones más y las ha agotado en cinco minutos.

'¡Vaya! '¿Ah, si?

¡Enhorabuena! Bravo.

Me alegra mucho que se agoten,

aunque después espero poder tomarme un año sabático,

irme una temporada a California.

Ahora necesito pasar más tiempo con mi hijo,

antes de que se canse de los chistes de su padre.

- Dudo que eso suceda. - Qué conmovedor.

Gracias.

Ahora vayamos con Julien.

Tengo la sensación de que ha habido un antes y un después.

- Sí, es verdad. - Me han dicho que dejas París

- para mudarte a Biarritz. - I-le tenido que vivir esta experiencia...

para que acepte de una vez que el tiempo pasa.

Pero no es tan duro cuando estás rodeado de gente a la que amas,

como mi mujer, Alice.

Eso se merece un aplauso.

Nathalie, tu nombre está en boca de todos los productores de cine.

¿Significa eso que Véro la vete se retira?

- ¡No! ¡No, no...! - ¡Que dices! ¡Venga ya!

No, verás. La verdad es que esta noche

no me apetece hablar de mi carrera ni de mi vida.

Lo único que sé es que tengo la necesidad de ayudar a los demás.

Es muy noble de tu parte.

¡Grande!

Te lo mereces, Nathalie. Bravo.

Kévin,

dime, ¿qué ha cambiado para ti?

Bueno, pues... poca cosa.

- ¿No lo oyes, Kévin? - ¡Ah, eso!

¡Número uno en ventas, casi nada! Vamos a verlo, Kevin. Bravo.

Kukazanda, kukazanda.

Compartirla vida juntos.

'rudos somos una. Todos somos uno.

¡Ku-ka-zan-do!

Tudas somos una. Todas somos una.

¡Ku-ka-zan-do!

¡Bravo!

Solo decir que soy yo quien ha escrito la letra

- y para mí esto es muy importante. - Siento mucho interrumpir, pero...

¿qué os parece si dejamos de hablar de nosotros

y hacemos un pequeño homenaje a los malauas, ese pueblo orgulloso,

noble, que vive feliz con todo aquello que Dios les ha dado, que es nada?

Cierto.

De hecho, nos han dado una lección de vida que no olvidaremos jamás,

- que es la humildad. - La humildad.

Tengo la impresión de que esta aventura os ha...

- unido para siempre. - Sí, desde luego.

Es más, hasta diría que nos hemos hecho muy amigos.

¡Y que lo digas!

Por otra parte, debo anunciaros que según la última encuesta

de Le Journal du Dimanche,

sois las cuatro celebridades.

LOS FAVORITOS DE LOS FRANCESES favoritas de los franceses.

'¿Qué? "¡No!

- ¡Guau! - ¡De acuerdo! ¡Muy bien!

- Humildad, humildad, humildad. - Claro.

- Todo lo que sube, baja. - Bien dicho, Kévin.

Eso que has hecho es muy humilde, ya que eres tú el número uno.

- ¡No! - Eres el número uno, gracias a tu single.

- No lo entiendo. - Volvemos después de una pequeña pausa.

Espera, espera. ¿El número uno de qué?

- ¿Qué es eso del número uno? - ¿Solo han votado los hooligans?

- Significa que soy el más popular. - No es por eso. Espera.

Que seas popular no quita que seas un imbécil.

- ¿Pero tú de qué vas? - No, Julien. Basta.

Si te hubieran visto tirando piedras a los malauas,

dudo que fueras el número uno.

- Ahí le has dado. - ¿Hablamos de ti?

¿De que te vas a California para grabar tu espectáculo en inglés?

- Me decepcionas, Sam. - En antena en veinte segundos.

-¡Calmémonos un poco! Escúchame, Julien.

¿Todavía no le has dicho a tu mujer que vuelves a trabajar el mes que viene?

¡Y como director de informativos! ¡Cómo director de informativos!

- ¡Es solo para mejorar la audiencia! - ¿Podemos calmarnos?

- En antena en cinco segundos. - ¡Ahora entiendo que tu novio te dejara!

- Te lo tienes merecido. - Vamos a entrar en directo, chicos.

- ¡Krabou! - ¡Géronimo, ayúdame!

- ¡Krabou! - ¡Te voy a arrancar la cabeza!

- ¡Estamos en antena! - Ven aquí. ¡Ven aquí!

¡Sentaos ya, por favor! Estamos en directo.

- ¡Déjalo! - ¡Ven y ayúdame, Gerónimo!

- ¡Krabou! - ¡Estamos en directo!

Ahora intenta chutar lo más fuerte que puedas con el empeine.

¿Lo ves? Esto es el empeine. El empeine.

Empeine derecho o empeine izquierdo según tu ergonomía.

¿De acuerdo? Dejémonos de teoría y pasemos a la práctica.

Mira, mira. Mira El Matador. Atento.

¡Eso es!

Esto es un árabe, un chino y un belga.

Y un malaua. Ya son cuatro. Y van en... no.

Un árabe, un chino y un belga van en un avión

y el piloto se giray les dice: "¿No tenéis suficiente?"

Es que en Francia siempre hacemos los chistes

con un belga, un árabe y un chino.

Cada noche salgo de una caja pequeña para hablarles a las familias

y a la gente le encanta escucharme.

Puede que algún día, espero que pronto,

la televisión llegue a la aldea.

Porque eso querrá decir que vuestro modo de vida habrá...

¡Sí, Krabou!

Muy bien.

Soy especialista en el Antiguo Egipto.

Y me conozco toda la dinastía de Imhotep.

¿Conocéis a Imhotep?

Pues tiene una mujer, la malvada reina, Fopatep.

Y dentro de esta gran dinastía...

está el nieto que quiere tomar el poder, Kikatep,

que fue asesinado por Nohesidoyoketep.

Vale. Sois un público difícil.

Nathalie, ven aquí. Ven aquí.

Mira.

¿¡La ves'?! Esto es un Tripfwopkwuum Spectamm.

- Una planta carnívora muy rara. - No.

- ¿Qué? - Es la otra planta.

Tienes razón, es esa. Esa es.

Ya veo. Tienes lo mismo de aventurero que yo de veterinaria.

- ¡Qué pesadilla! - Corta ya.

Kukazanda, kukazanda.

Compartamos la vida juntos.

Kukazanda, kukazanda.

Compartamos la vida juntos.

Kukazanda, kukazanda.

Compartamos la vida juntos.

Kukazanda, kukazanda.

Compartamos la vida juntos.

Todos los hombres son iguales Todos los hombres son iguales

¡Ku-ka-zan-do!

Todas las mujeres son iguales Todas las mujeres son iguales

¡Ku-ku-ku ka-ka-ka-kazan-do!

Todos los hambre: sumas amigos, aprendamos a compartir ¡a vida!.

Todos los hambre: sumas compañeros, aprendamos a compartir el pan.

Todos los hembras sumas colegas, aprendamos a compartir el agua

¡Ku-ka-zan-do!

En vez de "acción" digo "corten".

- ¡Madre mía! - ¡Oh! ¡Qué maravilla, la virgen!

¡Dios mío!

Mandé que me lo trajeran antes de venir...

Espera, ¿qué está pasando ahí? Antes de venir aquí.

Cuando estudias el problema, encuentras la solución.

Porque eso es Francia.

Corten.

- Uy, perdón. Lo siento. - Déjame. Déjame cogerla.

¿Que te deje qué?

¡Acción!

Te ayudará, Matador.

Perdón, no traigo la mochila.

Ve a buscarla. Aquí te espero.

Tenéis que volver a vuestro sitio.

Eh.

Que haya tenido un encuentro fatal, ay, ay, ay...

Como el que he estado a punto de tener.

Kévin... Oye, ten. Límpiate la mierda de la frente, ¿quieres?

Perdón. ¿Podemos repetirla otra vez, si es posible? Lo siento.

- ¡Acción! - ¡Vamos!

¡Tienes al gusano Mapongo encima!

- Lo siento, no lo he pillado bien. - ¡Lo estaba haciendo genial!

Vale.

¿Qué es la fama? Decidme, ¿qué es la fama al fin y al cabo?

Me bajo del avión y la gente: "¡Ramzy!" Ahora cuando me baje, dirán: "¡Sam!"

Oye. ¡Que son mías! ¡Dame mis palomitas! ¡Dámelas!

No, si a él no le importa.

- ¿Ahora que tenía que decir? - Veo que no has hecho los deberes.

Muerde.

¡Rico!

¡Géronimo!

¡No me jodas! Tengo un mono justo delante mío.

Segunda toma.

¡Acción!

¡Perdón!

Tierraburón.

No tiene el mismo gancho.

Repetimos.

No tiene el mismo gancho.

El periódico está en alemán, ¿podríais cambiarlo?

¿Sí, Vanessa?

¡Ese pechito! ¡Ay!

Cuando te mueves, me mueves a mí también.

- Queremos que salga ella sola. - Sí, lo entiendo.

- Es Véro. Véro la vete. - Ya la hago yo. Ahí tienes.

Gracias.

Corta, Gégé.

Gracias.

Gracias.

¡KRABOU QUIEN LO LEA!

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