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"Roger-La-Verg�enza".
Estaba seguro de haberte visto caer.
Los bastardos no quer�an que viniera a buscarte. Ap�yate en m�.
Nunca lo olvidar�, Roger.
�No va m�s!
11, negro, impar y falta.
Hagan sus apuestas, se�ores.
No va m�s.
- �Roger? - Se�ora.
- Oh, perdone. - No hay de qu�.
5, rojo, impar y falta.
�Roger?
Hagan sus apuestas, se�ores.
No va m�s.
17, negro, impar y falta.
�No me ofreces un cigarrillo?
�No querr�s fumar aqu�?
Entonces v�monos a casa. Me muero de ganas de fumar.
T� que conoces a todos en Deauville, �qui�n es esa mujer?
- Se�or, me temo que no se me permita... - No temas, amigo m�o.
La Sra. Mart�nez. Una espa�ola... o algo as�.
�Y �l?
No existe un Sr. Mart�nez. Est� viuda.
Industrial parisino. Tiene dinero. Lo necesita.
- �Has perdido mucho? - Demasiado.
Es una locura. Me comporto como un ni�o.
Todo esto es una locura.
Yo encuentro esta locura maravillosa y razonable.
Yo no tengo que rendir cuentas a nadie salvo a ti, Roger.
Pero t�, �qu� le cuentas a tu mujer?
T�, tan escrupuloso, tan honrado.
Mar�a, detesto que me hables de mi mujer.
Amas a tu mujer. Adoras a tu hija.
No entiendo qu� te impulsa a este paso en falso.
Porque t� me consideras un paso en falso. Un pecado.
Si encontrara la fuerza... �qu� digo la fuerza?
el tiempo para razonar este sentimiento que me arrastra a ti,
conseguir�a arrancarme de ti,
pero cuando estoy cerca, me convierto en algo que no acierto a explicar,
que no acierto a justificar.
Roger, es el amor.
Si supieras cu�nto aprecio esa... �c�mo la has llamado?
inexplicable, injustificable pasi�n que te arrastra a m�.
Por cierto, Roger. No he olvidado mi deuda.
Mar�a, me resulta desagradable abordar temas de dinero contigo.
No te lo volver� a mencionar. Te lo prometo.
Pero tengo que recordarte que me diste 100.000 francos.
Los acept� a t�tulo de pr�stamo.
Que quede entendido.
Desde ahora, ser� m�s sensata, ya que te tengo a ti.
�Qu� necesidad tengo de complacer a otros hombres?
Siguiendo sus �rdenes, he vendido acciones del ferrocarril.
Podemos intentar hacer frente a todos los vencimientos.
- �Vivien ha pagado ? - No, Sr. Roger.
Los negocios est�n dif�ciles, con tanta agitaci�n social.
No deber�a haber ampliado el taller de St. Moritz.
Recuerde que su suegro le aconsejaba prudencia.
"Una empresa que no progresa, retrocede". Eso tambi�n lo dec�a mi suegro.
�Alguna noticia de la herencia Robernon?
S�, pero no son buenas.
Se ha confirmado que Robernon no tuvo tiempo de hacer testamento
y que toda su fortuna ha ido a su �nico sobrino, Larouette,
que ha tomado posesi�n inmediata de toda su fortuna,
y de su cr�dito de 140.000 francos.
Durante su ausencia, ese Larouette se ha presentado.
Exige el reembolso �ntegro e inmediato de su cr�dito.
Le dije que volviera a hablar con usted
y cogi� cita para esta ma�ana.
�Podemos abonar la herencia Robermon a ese "Lalouette"?
Larouette.
No. Estamos en condiciones de pagar a Larouette,
pero no sin causar un grave perjuicio a su f�brica.
Es absolutamente indispensable, Sr. Roger, que consiga una demora.
Gracias, Jean.
Sr. Laroque.
�El Sr. Larouette?
�Roger Laroque, del 6� de cazadores a caballo?
Mi esposa descubri� tu direcci�n en la Gaceta de la Bolsa.
Ella, que s�lo lee novelas.
Noirville... Lucien. �Buen Dios!
S�. El hombre que arrancaste a la muerte, simplemente.
La guerra, el Imperio, los Prusianos.
A ver, Sedan.
S�, me acuerdo. Sedan. Han pasado 15 a�os.
S�, hace 15 a�os que me evitas.
Ni una se�al, ni una carta, nada.
- Te di mi direcci�n. - La perd�.
Han pasado tantas cosas desde entonces.
Te he buscado por todas partes
Durante mucho tiempo esperaba encontrarte,
como se encuentra la gente en Par�s, en la esquina de una calle.
No frecuentamos los mismos barrios, ni las mismas personas.
�Qu� te pas�? �Te hicieron prisionero?
S�. Escap� despu�s de dos meses.
�No soportaba el r�gimen alimenticio!
Me reincorpor� al ej�rcito que combati� en el Loira.
Tambi�n combat�, sirviese para lo que sirviese.
Volv� a Par�s despu�s de la Comuna.
Despu�s de la ca�da de la Comuna, pens� en asentarme en las colonias.
Las colonias son tierras ideales para los negocios. Una forma f�cil de hacer fortuna.
Tambi�n es una buena distracci�n de la humillaci�n de una derrota.
S�, yo tambi�n estuve all�. Ah, no te lo he dicho, soy abogado.
Acompa�� en Argelia a una misi�n enviada por el Gobierno,
despu�s de la revuelta de los cabilios, para confiscar sus tierras
a favor de los alsacianos, que lucharon contra los prusianos.
En Argelia conoc� a mi mujer.
Ese fue nuestro viaje de novios.
- �Es tu mujer? - S�.
- �Eres feliz? - S�.
Me cas� con la hija del patr�n.
Mi suegro, al que apreciaba mucho, muri� poco despu�s de la boda.
Y ahora, yo soy el patr�n.
No soy rico, pero tengo los medios para llegar a serlo.
No es f�cil. La guerra ha matado la confianza.
Te necesito, Roger.
No tengo amigos.
Tengo conocidos, claro, pero ning�n verdadero amigo.
Y lo necesito mucho.
Y podr�as aconsejarme en los casos industriales.
Un segundo.
Hoy es jueves. Te espero en mi casa ma�ana por la noche.
Traer�s a tu mujer, naturalmente.
Julia estar� encantada de tener una amiga. Y no vuelvas a perder mi direcci�n.
�Esta vez, no te escapar�s de mi amistad!
Tu amistad es bien acogida, Lucien.
Algo me dice que me traer� suerte.
�Ha llegado Larouette?
No, Sr. Roger, y su ausencia me preocupa. No parece una persona normal.
Preferir�a verlo aqu� en su oficina. Sin duda, conseguir�a una demora.
Podr�amos pagarle, lo repito. Aqu� est� el dinero.
Pero nos dar�a un golpe fatal. Le ruego que sea muy prudente, Sr. Roger.
�Oh, Dios m�o!
No es nada grave Los n�meros est�n legibles.
Eso no impedir�a a Larouette tomarlos.
Sr. Roger, si Larouette no viene a la oficina,
�por qu� va usted a su casa?
Vive en Ville d'Avray, donde usted pasa el verano.
Y creo que vive justo al lado de su villa.
�Qu� pasa? �Qui�n es usted?
Soy Roger Laroque.
�No! �No! �No puedo hacer nada!
�No puedo hacer nada! �No puedo conceder ninguna demora!
�Exijo el reembolso inmediato e �ntegro de mi dinero!
�Me ha o�do? �Lo exijo!
Usted lo exige y est� en su derecho, pero para m� es la ruina, la quiebra, el deshonor.
- �Salga de aqu�! - Sr. Larouette, d�jeme explicarle.
�No, no quiero saber nada! �No me explique nada!
�Quiero mi dinero! �Nada m�s que mi dinero!
�Fuera!
- Conc�dame una demora de quince d�as. - �No!
- Una semana. - �No! �He dicho que no!
Quiero un aplazamiento y me lo dar�.
�Victoria!
- �Se�or? - �D�nde est� la se�ora?
La se�ora est� en su habitaci�n con la se�orita.
- �Pap�! - �Buenas noches, peque�a m�a!
- �C�mo te encuentras? - Como siempre.
Ven y si�ntate a mi lado cinco minutos.
Victoria te ha preparado todo lo que necesitas.
�Algo no va bien, Roger? Tienes cara de malas pulgas.
Pap�, �tambi�n t� est�s enfermo?
No, estoy bien, cari�o.
Victoria, �quieres llevar a la Srta. Suzanne a la cama?
Se razonable. Pap� ir� a arroparte cuando est�s en la cama.
Vamos. Y te apagar� la luz.
Te lo prometo. Hasta ahora, peque�a.
�No tienes nada que decirme?
No hay nada nuevo, la verdad.
Desde que volviste de tu �ltimo viaje de negocios,
pareces preocupado.
�Est�s seguro de que todo va como t� quieres?
Las peque�as dificultades de todos los d�as.
Las remesas de dinero que se retrasan, pero nada serio.
Es tu salud lo que me preocupa. Deber�as distraerte.
Escucha, esto te divertir�. Adivina a qui�n he visto hoy.
�C�mo voy a adivinarlo?
Es verdad. No te he hablado de �l. Un viejo camarada de guerra. Es abogado.
Me ha hecho prometerle que te llevar�a a su casa ma�ana a cenar.
Tiene una esposa encantadora. Estar�s menos sola. Tendr�s una amiga.
Nunca vemos a nadie.
Ese es mi Roger, el so�ador.
Estoy muy cansada.
Vete. Ya veremos ma�ana por la noche, �eh?
Gracias por venir.
Mi mujer est� enferma y no ha podido venir.
Julia se sentir� apenada. Quer�a conoceros a los dos.
Pero en fin, t� est�s aqu�.
Todos los que est�is aqu� esta noche,
permitidme presentaros a Roger Laroque. Mi hermano de armas.
Sin �l, yo estar�a muerto. Pero todos conoc�is la historia.
Se�or Ministro, aqu� tiene a un verdadero h�roe.
Mientras que existen tantos falsos.
�Julia?
S�, es Roger Laroque.
Se�ora, estoy encantado.
Has tenido un olfato formidable.
Gracias a ti he vuelto a encontrar a mi amigo.
Querido Sr. Laroque, tengo la impresi�n de conocerle ya.
Mi marido me ha hablado tanto de usted.
S� que est� felizmente casado, que tiene una ni�a preciosa
a la que adora con locura
y los negocios no le permiten, por desgracia, estar con ellas tanto como desea.
Mi mujer est� enferma y no ha podido venir.
Oh, qu� l�stima. Me mor�a de ganas de conocerla.
Ya se presentar� la ocasi�n. No se puede tener todo a la vez.
Esta noche, est� usted.
Roger, se dir�a que mi mujer te intimidase.
No te equivocas al tenerle miedo. Lleva sangre �rabe en las venas.
Conoc� a mi marido en Argelia, despu�s de la guerra. Ya se lo habr� contado.
Pintaba. All�, los colores a veces son inimaginables.
- �Conoce a Delacroix? - No.
He venido a darte las buenas noches, mam�.
Este es el Sr. Laroque. Lo recuerdas, �verdad? Pap� te ha hablado mucho de �l.
Raymond pidi� tiene este uniforme para su cumplea�os
y, desde entonces, no se separa de �l.
Querido Noirville, te felicito por la educaci�n que le das a tu hijo.
La suya ser� la generaci�n de la venganza.
Ven, Roger. Quiero ense�arte una cosa.
Se�or Ministro, �me har�a el honor de seguirme?
Extraordinario.
Estos timbres el�ctricos son prodigiosos.
Quiero instalarlos por todas partes.
Deber�a ponerlos en su f�brica.
Apuesto a que no tiene tel�fono.
Ha acertado.
Venga, le ense�ar� la casa.
Si hubiera forma de borrar los recuerdos que existen entre nosotros,
lo har�a sin dudar, con alegr�a, aunque me costase la vida.
Roger, me haces da�o. �D�jame!
- Me abofetear�as de buena gana, �verdad? - S�.
Est� bien, �qu� esperas?
Julia, porque te llamas Julia, soy amigo de Lucien, �entiendes?
- �Mar�a est� muerta! - Pero no Julia.
Para m�, s�. Tienes a tu marido y a tu hijo.
Lucien no me ama. Te ama a ti. A vuestros recuerdos.
En cuanto a mi hijo, soy demasiado joven para ocuparme s�lo de �l.
No sabes lo que dices. Deber�as sentir verg�enza.
"Verg�enza, verg�enza", �no tienes otra palabra?
S�lo eres un obrero.
No quieres verme porque te debo dinero.
Por favor, no saques a colaci�n temas dolorosos.
Entonces, es porque estoy casada. Tambi�n t� lo est�s, �no?
Pero un hombre es distinto, naturalmente.
Pero ahora el divorcio ya es legal. Me divorciar� y t� te divorciar�s.
�Est�s loca!
Te lo suplico, Roger.
Prefiero mi amistad con Lucien a nuestra relaci�n absurda.
Esc�chame, Roger. Te amo.
He edificado mi vida sobre ti. Sobre mi amor por ti.
Aunque no me ames como antes,
te lo ruego, sigamos vi�ndonos.
No, no podr�a. No soportar�a verte.
Nunca te perdonare.
No necesito tu perd�n.
Te lo advierto, no soy de las que se abandonan as�.
�Pretendes asustarme?
Te odiar�, Roger, si me obligas.
Y har�as bien en tener miedo de mi odio.
Roger.
Escucha, Roger, te lo suplico.
Estamos locos.
Te seguir�. Te seguir� donde vayas.
Procurar� hacerte mucho da�o.
�Ir� a ver a tu mujer!
Si haces eso, no dudar�.
Encontrar� la forma de intimidarte, Sra. Mart�nez.
Larouette ha sido pagado, como me orden�.
Para pagar los vencimientos y al personal
necesitamos 160.000 francos.
Con las �ltimas remesas hemos conseguido llegar a 58.000 francos.
Aqu� est�n. Todo en oro.
Si no le hubi�ramos pagado a Larouette 145.000 francos...
�Lo s�, lo s�, lo s�!
�Ha llamado a todas las puertas?
S�, y las he encontrado todas cerradas.
En Par�s, las malas noticias vuelan.
No existe un solo patr�n de f�brica ni jefe de obra
que no espere ver anunciada mi quiebra.
Las bolsas est�n cerradas.
S�lo cuando no hay necesidad, la gente se desvive por prestarte dinero
�No hay esperanza?
M�rame, Jean.
�Parezco un hombre que va a ir a la quiebra?
No se�or. Esto me da esperanza.
Roger, necesito hablar contigo. Nos veremos esta noche en el Luxemburgo
Es muy importante. Cuento contigo. Julia
Son las once. No quiero que esperes m�s.
- Mam�, quiero tanto ver a pap�. - �No quieres irte a dormir?
No s� qu� puede haberle retenido.
Mam�, el nuevo vecino ha vuelto a casa.
Ah� est� pap�.
�Pap�! �Pap�!
�Pap�!
- No es �l. - �S�, es �l!
Cierra la ventana. Vas a coger fr�o.
S�, es Roger.
�Qu� est� haciendo? �A d�nde va?
Pap� va a ver a nuestro nuevo vecino.
- �Qu� va a hacer pap�? - No lo s�, cari�o.
Suzanne, te lo ruego, no llores.
Esc�chame bien y enti�ndeme.
Debes decir que no has visto nada. Que no has o�do nada.
�Me has entendido? No dir�s nunca nada.
No, nunca.
Repite conmigo.
No, no he visto nada ni he o�do nada.
No podr�a haber o�do nada,
he dormido toda la noche, sin despertarme, en la cama de mam�
No, no he visto nada ni he o�do nada
No podr�a haber o�do nada,
he dormido toda la noche, sin despertarme, en la cama de mam�
�Dios m�o! �Sr. Larouette!
�Y bien, Jean?
La situaci�n sigue siendo la misma.
No s� qu� haremos ma�ana.
Yo s�. Una remesa inesperada.
Ma�ana podremos pagar los vencimientos y al personal.
Oh, Sr. Roger, estamos salvados. Podemos aguantar.
S�, es un respiro y, sin duda, la salvaci�n.
Tenemos muchos pedidos. En pocas semanas tendremos terminadas las m�quinas.
Entregadas las m�quinas, tendremos dinero y tranquilidad
Podr� pensar en otras patentes.
No los guarde tan deprisa.
No comprendo.
Tranquilo. Polic�a.
�El Sr. Laroque? Comisario Lacroix.
�S�?
Yo soy partidario de m�todos r�pidos y agresivos.
Esta noche, en Ville d'Avray se ha cometido un asesinato.
Tal vez conozca el nombre de la v�ctima.
- Larouette. - �"Larouette"?
- �Lo conoc�a? - S�.
Sabemos que el Larouette asesinado es el mismo
al que reembols� una fuerte suma m�s intereses.
Encontr� en su casa sus cartas, en las que se habla de ese reembolso.
En efecto, ayer por la ma�ana reembols�
m�s de 140.000 francos al Sr. Larouette.
�Conoc�a sus costumbres? �Sus relaciones?
Hace ocho d�as, ni siquiera lo conoc�a. Debo decir que
lo encontr� duro, tajante, despiadado y muy mal educado.
Supongo que puede darnos el detalle de los valores que constitu�an
la suma de 140.000 francos.
145.000.
145... �Comprende?
Es muy importante, para nosotros.
Mi contable puede darle esos detalles.
Le ruego que le diga a su contable que facilite nuestro trabajo
d�ndonos toda la informaci�n que se le solicite.
�Y si me niego?
Har� caso omiso.
Querr�a, en primer lugar, el detalle de los valores que compon�an
la suma de 145.000 francos, reembolsada a Larouette.
Esa suma no se encontr� en su casa.
Lo que nos hace pensar que fue robado por el asesino
la misma noche del d�a en que se realiz� el reembolso.
Eso es f�cil. Hace tres d�as, desde el 28 de febrero
que no tenemos en caja cheques, ni valores, ni pagar�s,
nada m�s que billetes.
Sus negocios han estado, me parece, en una situaci�n muy delicada.
Estuve a punto de suspender pagos, pero hoy estoy a salvo.
En efecto. Constato la entrada de 58.000 francos,
pagados en oro por Vivenne y Aurieux.
Y en la fecha de hoy, la suma de 100.000 francos ingresados por usted en billetes,
sin ninguna identificaci�n de la procedencia.
Esa es la verdad. �A d�nde quiere llegar?
�De d�nde vienen los 100.000 francos?
- Me fueron reembolsados... - �Por qui�n?
Provienen de un reembolso inesperado.
El nombre de la persona que le devolvi� esa suma.
Su curiosidad es indiscreta.
Se�or, mi tiempo es precioso.
�El nombre del deudor!
No es posible.
Si estos billetes salieron ayer de su caja,
Larouette los recibi�, fue asesinado, le robaron,
�c�mo es que se encuentran en su f�brica?
�O es la persona de la que recibi� el reembolso la que mat� y rob� a Larouette?
- �Qu� locura! - �O tal vez fue usted!
�Insiste en su declaraci�n?
Mi conciencia est� tranquila, se�ores. Les juro que soy inocente.
�Eso son palabras!
Preferir�a una refutaci�n bien clara.
Le juro por lo que m�s quiero en el mundo, que he dicho la verdad. .
Det�ngame, estoy dispuesto a seguirle, pero no dir� m�s de lo que he dicho.
Estoy dispuesto a luchar. Toda la vida he combatido.
Y luchar� para probar mi inocencia.
�Eh, Laroque!
Su abogado.
�Qu� est�s haciendo aqu�?
�C�mo? �Me lo preguntas? �Crees que iba a dejar enfrentarte al jurado
sin tener un amigo contigo?
�T� me quieres defender? �T� me defender�s, t�?
�Qu� tiene de extraordinario? Soy abogado, �no?
�Qu� pasa?
No pareces aceptar mi propuesta con entusiasmo.
�Qu� te he hecho?
�Por lo menos t�, me crees inocente?
Por supuesto y espero probarlo.
�No tienes confianza en m�?
No, no quiero. �Entiendes? No quiero.
�C�mo, te niegas a que yo, tu mejor amigo, sea tu abogado?
�No quieres que salde mi deuda contigo?
�Por qu� no me pediste a m� ese dinero si tanto lo necesitabas?
Lo pens�.
No me quieres como abogado.
- No puedo. - �Y por qu� raz�n?
- Porque habr� alguna raz�n. - S�.
�Y no puedes dec�rmela?
�Conoces las pruebas contra m�?
La fiscal�a me ha trasladado tu expediente. Lo he le�do.
- Y habr�s visto que son pruebas muy graves. - S�.
S� que ser� condenado. Y si me defendieses, perder�as el caso.
No quiero abogado. Me asignar�n uno de oficio.
Pero el motivo es pueril, si s�lo es por eso.
Un abogado no gana todos los casos.
Los m�s dif�ciles son los que parecen m�s claros.
Roger, no esperes que te crea.
Ahora que has terminado con todas esas chiquilladas,
puedo entender que hemos llegado a un acuerdo, �eh?
puedo considerarte cliente m�o.
Y no te desalientes.
De entrada, vayamos a la prueba m�s importante contra ti.
El descubrimiento en tu caja de una gran suma de dinero
de la que reh�sas indicar la procedencia.
Dime, Roger, ese dinero, �de d�nde vino?
- No busques en esa direcci�n. Ir�as por mal camino. - �T� qu� sabes?
Estoy seguro.
�De qui�n recibiste ese dinero?
No te ir�s a hacer el misterioso conmigo como con la polic�a.
- �No insistas! - �Te niegas?
�Me niego! Te lo advert�. Es mejor no defenderme.
No, te defender� y a pesar tuyo, si me obligas.
Creo haberlo adivinado.
Si lo adivino, �me dir�s que he acertado?
Ayer, hablaba de ti con Julia
y le dec�a que tu obstinaci�n me hac�a pensar
que hab�a un secreto en tu vida.
Un secreto de mujer.
Lo he adivinado.
Bueno, si es cierto, no es la muerte de un hombre. Nadie dudar�, te lo juro
- Yo la convencer� de que venga conmigo al fiscal. - No se trata de una mujer.
Si no me lo dices, ser�s condenado.
�Qu� quieres que le diga al tribunal para defenderte?
- �No quiero que me defiendas! - Creo en tu inocencia y te defender�.
Intentar� salvarte la cabeza, porque se trata de la cabeza.
Lo sabes.
�Guardia!
Se�ores, el Tribunal.
Si�ntense.
Hagan entrar al acusado.
Secretario, lea el acta de acusaci�n.
"En la noche del 12 de marzo de 1885,
"en Ville-d'Avray, departamento de Seine-et-Oise,
fue cometido un crimen
"en la persona del Sr. Gaston Larouette,
"jubilado, de 58 a�os.
"Entre las 11 y las 11.30 de la noche...
"el Sr. Larouette fue asesinado por un disparo de rev�lver
"de un desconocido".
Hac�a un mes que el Sr. Larouette viv�a en la casa.
Ten�a la impresi�n de que jugaba a la Bolsa.
Sal�a todas las ma�anas y s�lo volv�a por la noche.
El domingo se quedaba en casa.
Yo preparaba la comida.
�Sabe si ten�a consigo una fuerte suma?
No lo s�, Sr. Presidente. No era de los que confiaban sus secretos.
Lo que puedo decir es que no se llevaba bien con la gente.
Con el vecino, por ejemplo, con el se�or de la villa de al lado.
Una noche, tengo que decirlo, el Sr. Laroque vino a ver al Sr. Larouette.
No soy curiosa, nunca me meto, pero gritaban tan alto
que sal� de la cocina. El Sr. Larouette estaba muerto de miedo.
Era �l quien gritaba. Lo o� bien. Ten�a miedo. Gritaba "�No, no!" Hablaba de dinero.
Lo o� muy bien. No estoy sorda.
La v�ctima se defendi�.
El asesino intent� estrangularlo.
Ten�a en el cuello se�ales de u�as de la mano de un hombre fuerte.
Y entonces, evidentemente porque el Sr. Larouette tardaba en morir,
le dispar� un tiro de rev�lver.
Esto prueba que no nos encontramos ante un vulgar asesino,
sino ante un hombre que ten�a prisa y perdi� la cabeza.
Una detonaci�n en plena noche es una gran imprudencia. La casa no estaba aislada.
Protesto. El testigo no debe influir en los miembros del jurado con sus deducciones.
Protesta aceptada.
Doctor, �puede precisar a qu� hora tuvo lugar el crimen?
Naturalmente y sin miedo a equivocarse.
La muerte ocurri� entre las 11.00 y la medianoche.
Digamos las 11.30.
El asesino se sirvi� de una pistola de peque�o calibre.
Probablemente un rev�lver de bolsillo.
�Ujier?
�Como �ste?
Exactamente.
El disparo afect� al coraz�n.
La muerte fue instant�nea.
Se�ores del jurado, este rev�lver se encontr� en la casa del acusado.
Un arma absolutamente banal, se�ores del jurado.
Le agradecer�a al abogado de la parte civil que esperase al momento de su requisitorio
para influenciar al jurado.
�A qu� hora se fue a dormir?
Me fui muy tarde
M�s tarde de lo habitual.
�Por qu� m�s tarde de lo habitual?
La se�ora esperaba al se�or, que volvi� despu�s de medianoche.
- �Y estuvo esperando hasta entonces? - S�.
Esperaba que la se�ora me llamase para acostar a la Srta. Suzanne.
La ni�a, normalmente, est� en la cama a las 9.
Pero esa noche, no s� por qu�, la se�ora dej� que se quedara levantada.
Se quedaron las dos delante de la ventana durante un rato.
Esperaban la vuelta del se�or.
Y la se�ora no me llam�.
�Oy� un disparo?
No, Se�or Presidente.
Como le dec�a, ya que la se�ora no me llamaba,
me puse a ordenar la ropa lavada.
Fue despu�s de que la Srta. Suzanne dijese "pap�".
�Oy� a la hija del Sr. Laroque decir "pap�" en el momento del crimen?
S�, Sr. Presidente.
�Entonces lo vio?
Yo creo que s�.
Quiero recordar a los se�ores del jurado, que la ventana
desde la que la Sra. Laroque y su hija vieron el regreso del Sr. Laroque...
Eso hay que probarlo.
se puede ver la casa de Larouette, donde se cometi� el crimen.
Si desde la ventana hubi�semos llamado a Roger,
habr�a contestado y, al verse descubierto, no habr�a entrado en la casa del vecino.
�C�mo es posible?
�C�mo iba a inventarme todo esto? Todo esto es improbable.
- Por desgracia, es cierto, se�ora. - �Es falso!
�Qu� te he hecho para que nos causes tanto dolor?
Si me hubiese podido callar todo esto, se�ora...
�El Sr. Laroque se acost� aquella noche?
. Su cama no estaba deshecha, - Esta muchacha est� loca.
Su imaginaci�n est� perturbada de tanto leer novelas.
Todo es una serie de incongruencias.
Despu�s de lo que ha pasado, me es imposible seguir al servicio de la se�ora.
Sr. Presidente, mientras busco otro trabajo,
me quedar� con mi hermana que vive en Boulevard Ornano n� 146.
�Se ha tomado la direcci�n?
Est� bien, est� bien. Le escribiremos si la necesitamos.
Todo prueba, se�ora, que desde su ventana,
a pesar suyo y sin poder evitarlo,
asisti� al asesinato de Larouette
Habr�a sido testigo de un crimen.
Si el culpable no hubiese sido Roger Laroque, hace tiempo que usted misma
se habr�a puesto a disposici�n de la justicia.
Esperaba su silencio.
Y ese silencio es la condena de su marido.
�Protesto! El agotamiento de la Sra. Laroque no es prueba de su complicidad.
�Por qu� la han hecho venir aqu�?
Ven que est� enferma y la est�n matando.
Es in�til seguir, se�ores.
Recuerdo perfectamente lo que he dicho y no tengo nada que a�adir
y nada de qu� retractarme.
Comisario Lacroix.
- Ap�yese en m�. - Gracias, Comisario.
Disculpe, se�ora...
Esta bufanda, �es suya por casualidad?
- No, es de Roger. - Se la devolver�.
Sr. Presidente, esta bufanda pertenece al acusado.
Se encontr� junto al cad�ver de Larouette.
S�, la quiebra era inminente.
Laroque mismo lo reconoci�, en una carta a su acreedor.
S�lo le quedaba un recurso, recuperar aquel dinero de Larouette
y si opon�a resistencia, matarlo.
�No tiene derecho!
Roger Laroque necesitaba urgentemente 100.000 francos para pagar un vencimiento.
Y los encontr� milagrosamente
el d�a siguiente en que a Larouette le robaron los 100.000 francos
que el mismo Laroque acababa de pagarle.
Una simple coincidencia.
Se�ores del jurado, �condenar�n a un inocente por una desafortunada coincidencia?
No fue ninguna coincidencia. �Y si les diese la prueba? S�, la prueba
de que los billetes robados a Larouette y los encontrados en la caja fuerte de Roger Laroque
son los mismos. F�sicamente, los mismos.
Le desaf�o a demostrarlo.
Acepto el reto, abogado
�Qu� tiene que decir de esos billetes?
Cuando estaba contando los billetes destinados al Sr. Larouette,
el Sr. Laroque derram� el tintero
y la tinta manch� una docena de billetes.
En ese caso, seg�n el art�culo 139 del C�digo Penal...
Bien, conocemos el resto. �Ujier!
Aunque no supi�semos los n�meros de los billetes,
las manchas de tinta acusan a Laroque.
Soy inocente. �Toda mi vida es testigo! �Se�ores, lo juro, soy inocente!
Admitamos por un momento, la existencia de un deudor intermedio.
Usted lo conoce.
Explique al menos c�mo los billetes de Larouette llegaron a su poder.
Uno de los dos es el asesino.
�Mi deudor no puede ser m�s sospechoso que yo!
Y su nombre no tiene ninguna importancia.
Laroque, le advierto que esto puede costarle caro.
Hagan entrar a Suzanne Laroque.
�Silencio! �O hago vaciar la sala!
Ac�rcate, ni�a, ac�rcate.
Ni�a,
�viste desde la ventana de tu casa
a un hombre que entraba en casa de Larouette
y lo mataba mientras contaba el dinero?
�Qu� ropa llevaba este hombre?
�C�mo iba vestido?
Yo no s� nada.
Le reconociste, reconociste a tu padre porque gritaste: "�Pap�, pap�!"
No.
Tienes que decir "No, Sr. Presidente".
S� que eres una ni�a amable
y muy sensata. No te haremos ning�n da�o. �Entiendes?
Viste a un hombre en la habitaci�n del Sr. Larouette.
�Se parec�a a tu padre?
- Yo no s� nada. - Tu madre lo reconoci�.
Oir�as a tu madre decir algo.
Yo no vi a nadie.
Obstin�ndote en no decir nada, mi peque�a...
mi peque�a...
mi peque�a Suzanne, puedes hacerle mucho da�o a tu padre.
�Por qu� no me dices la verdad?
�Qui�n te lo impide? �Tienes miedo de algo, o de alguien?
No s� lo que quiere. No s� por qu� me pregunta todo esto.
No puedo hablar de lo que no s�.
No pienses que quiero hacerte da�o, peque�a Suzanne.
Soy tu amigo. Esc�chame bien.
Te explicar� lo que quiero y por qu� te hablo as�.
Hab�a una vez un hombre viejo e indefenso porque no era fuerte.
Un d�a mataron al pobre hombre
y le robaron su dinero.
Y todos me han dicho que t� viste qui�n lo mat�.
Eso es un crimen grave. �Lo entiendes?
Y se merece un castigo.
Si alguien hubiera matado a tu mam�, �no querr�as que castigaran al asesino?
�Silencio o hago vaciar la sala!
As� que tal vez lo conoces, por eso no quieres hablar.
Porque de otro modo, hablar�as.
Y si t� lo conoces, si t� callas, quiere decir que es amigo tuyo.
- Entonces, �qui�n es? - Se�or.
�El silencio de esta ni�a le acusa, Laroque!
�Ni�a m�a, te juro que soy inocente!
�Lo entiendes? Inocente, ni�a m�a. Tienes que creerme.
Esc�chame, mi peque�a Suzanne. No quiero hacerle da�o a tu pap�.
Estoy seguro de que lo quieres mucho.
Depende s�lo de ti que tu padre vuelva inmediatamente a casa.
Podr�s abrazarlo, divertirte con �l,
buscarle en los bolsillos los juguetes que te trae de Par�s.
�Me escuchas? Viste al hombre que mat� a Larouette.
Si fue tu padre, no me lo digas.
Si fue otro, no tengas miedo de decirlo.
No s� nada. No he visto nada. �Por qu� me hace tanto da�o?
- �No est�s mintiendo? - No.
�No viste a tu padre?
No.
�Te han hablado de Dios? �Sabes que te castigar�a si dijeras mentiras?
S�.
�Y no tienes miedo de ir al infierno por una mentira?
No.
�Silencio! �Silencio!
Miembros del jurado,
tienen ante ustedes a un hombre sin piedad.
Un hombre cuya mano no tembl�
cuando apuntaba con el rev�lver al coraz�n de su v�ctima.
Observen, miembros del jurado,
la cara del hombre sentado en el banco de la infamia.
En esos ojos pueden leer su veredicto.
Que ser�, estoy seguro, sin piedad.
Por eso pido, sin vacilar, la pena capital.
Si Roger Laroque hubiera sido el asesino,
�su primer acto no habr�a sido esconder el producto de su delito, el dinero robado?
Y en su lugar, se va a trabajar feliz, esa ma�ana
porque entrev� la posibilidad de evitar la quiebra y la ruina.
Llega a su oficina, da a su contable un fajo de billetes de 1.000 francos.
De ser el asesino, �no habr�a pensado
que esos billetes, viniendo de �l, podr�an dejar rastro?
La prudencia m�s elemental le habr�a aconsejado actuar con cautela.
Esperar. Encontrar una ocasi�n m�s apropiada para cambiar ese dinero.
Pero no. Como era inocente
no necesitaba esas precauciones.
Quedan esas famosas manchas de tinta, sobre las que insiste la acusaci�n.
Queda ese famoso personaje que el acusado no puede nombrar.
Roger Laroque dice que ese dinero proviene de un reembolso,
pero se niega a nombrar al deudor.
Conozco bien a mi amigo Roger.
Lo conozco desde el d�a en que me salv� la vida en las circunstancias que ya conocen.
Es incapaz de mentir.
El deudor existe.
Y creo haber resuelto este misterio.
Se trata de una cuesti�n de honor.
Una cuesti�n muy delicada,
a la que un hombre digno de ese nombre, prefiere sacrificar fortuna y libertad.
Imaginen que Roger Laroque sea depositario de un secreto
del que depende el honor y la felicidad de una mujer.
Imaginen a esta mujer d�bil y t�mida que asiste a este juicio,
que no se atreve a abrirse al mundo, por su familia, por sus hijos,
cruelmente enfrentada a dos obligaciones opuestas
la que le ordena callar y la que le manda hablar.
Roger Laroque es el amante de su esposa. Obtuvo los 100.000 francos de ella.
Dese la vuelta y preg�ntele.
Miembros del tribunal. Miembros del jurado.
Renuncio a la defensa de mi cliente.
La sesi�n se suspende.
Dadas las circunstancias, el tribunal se retira a deliberar.
Se le llamaba Roger-la-Verg�enza
Era un criminal maldito
Y su historia se cuenta
Cuando los peque�os est�n en la cama
Escuchad el terrible destino
Del que mat� a su vecino
- �Est�s seguro del cochero? - El dinero lo cogi�.
- �D�nde ser�? - En la curva del Salto del Lobo.
Moriremos.
Morir aqu� o en Noumea...
Golpe� al Sr. Larouette...
Cogi� su dinero
La polic�a resolvi� el misterio
El villano se atrevi� a negar
Su delito
�Huye, idiota!
14 a�os despu�s, en el castillo de Maison Blanche, cerca de Par�s, se instala
un riqu�simo industrial americano: William Farney.
Sr. Farney, el almuerzo.
Ponlo sobre la mesa.
Sin mover nada, si es posible.
La se�orita llega ma�ana en el tren de las 10.
Dile al cochero que prepare el coup�, no el cabriol�.
Dile tambi�n que no ir� con �l a buscar a la se�orita a la estaci�n.
Muy bien, se�or.
- �D�nde est� mi padre? - En su estudio.
�Pap�!
No has sido bueno al no venir a esperarme a la estaci�n.
Por desgracia, no puedo salir. La pierna me duele mucho.
Pap�, �ahora llevas gafas? �Tienes problemas en los ojos?
Contigo, jam�s. Me aburro, lejos de ti, peque�a.
�Te gusta Versalles? �C�mo est� la Sra. Brousse?
Muy bien.
Entonces, si tienes mal la pierna, �no podr�s salir a pasear conmigo?
No, por el momento.
�Ser�s feliz aqu�, Suzanne? Par�s est� a dos pasos.
No creer�s que te he tra�do aqu� para encerrarte..
Contigo nunca me aburro, pap�. Y la casa es preciosa.
El campo adorable.
No se mueva. Voy a buscar ayuda.
Estoy herida.
Perd�neme. Ha sido culpa m�a.
He asustado a su caballo al disparar al fais�n.
Intente mover las piernas. �Le duele?
S�. Me duele la cabeza.
No tenga miedo Vuelvo enseguida.
El se�or debe ver a la se�orita. Est� acostada en su habitaci�n.
- �Qu� ha pasado? - La se�orita ha tenido un accidente.
�Por qu� no me lo has dicho antes?
El caballo se asust�. Soy menos buena de lo que cre�a.
Pero no ha sido nada, pap�.
Me has asustado, peque�a m�a.
�Qui�n es el joven? �No sabes c�mo se llama?
Vive aqu� cerca, en una finca que se llama M�ridon.
- Se llama Raymond. - �Y su apellido?
Raymond de Noirville.
�Qu� has dicho?
Raymond de Noirville.
- �Vive con sus padres? - S�lo con su madre.
Su padre muri� hace a�os. Se suicid�.
Es abogado. Raymond. Como su padre.
Su madre es extraordinaria. Le ha dedicado toda su vida.
Vendi� todo lo que ten�a en Par�s y se retir� a una casa peque�a.
Quer�a que Raymond siguiera la carrera de su padre.
Pap�, �no deber�amos ir a visitar a esa se�ora
y darle las gracias por las atenciones de su hijo?
- �No est�s de acuerdo? - No, no lo estoy.
Y sabes muy bien que no puedo salir por el momento.
Es como le dije en la oficina, se�or Comisario.
Evidentemente, un reum�tico que se pone a correr como una liebre,
un exc�ntrico que lleva gafas negras hasta en su despacho,
que ahora se pone, ahora se quita, es un poco extra�o.
�Y si le confiase una misi�n?
�Si le pidiera que recogiese acerca de ese personaje
el m�ximo de informaci�n?
Lo he pensado, Sr. Comisario, pero lo tiene todo bajo llave.
Y no me atrevo mucho. El empleo es bueno.
Tenemos que ser muy cuidadosos.
Mi expediente est� completo. Se trata de William Farney, ciudadano de Estados Unidos.
Pero estoy sobre una pista y usted puede ayudarme.
Personalmente, me encantar�a ponerle las esposas a un millonario americano.
Caramba. �Ir�a tan lejos?
�Y nuestros empleos, Sr. Comisario?
No tendr� de qu� lamentarse.
Sabemos recompensar los servicios que se nos prestan.
Bien, Sr. Comisario.
Gracias, Jeanne.
Un poco de champ�n, por favor.
Jeanne.
�No tienes hambre?
S� por qu� mi ni�a est� triste.
Presiento que ma�ana har� buen d�a.
Si fu�ramos a, �c�mo se llama ese sitio? �M�ridon? �Es as�?
Tomar� algo de postre. Jeanne.
Su hijo le habr� informado del accidente de mi hija.
Estaba deseando agradec�rselo personalmente.
No estaba en casa cuando llevaron a Suzanne.
Cuando pienso que sin su hijo, mi hija, a estas horas...
- �Naci� en Am�rica, se�or? - S�, se�ora, en Canad�.
- No tiene acento ingl�s. - Muchos canadienses son franceses.
Mi padre era ingl�s y mi madre francesa.
�Tiene predilecci�n por Francia?
Pap�, mira qu� barbaridad. Raymond prefiere el fon�grafo al piano
Y Wagner a Beethoven.
Y detesto "Cyrano de Bergerac". As� es.
As� la confesi�n es completa.
Esta casa es muy fr�a.
Estaremos mejor fuera, al sol, para conversar.
Pero puede que una luz fuerte...
Result� herido en un incendio grave.
Mi vista sufri� mucho.
Es lo que me obliga a la descortes�a de vivir como... enmascarado.
- �Un cigarro? - No gracias. No fumo.
�Nunca ha fumado?
No, se�ora. Nunca.
Me sorprende que tu padre no tenga autom�vil.
Ya lo tendr�.
Vuelvo a Par�s el s�bado.
�Nos vemos el domingo?
Quiz�s.
�Suzanne! �Suzanne!
Muy bien. Perfecto. Muy bien.
La Sra. de Noirville desea hablar con usted.
Esta visita tiene un prop�sito interesado e ir� directamente al mismo.
Le ruego que perdone mi inquietud, y mi nerviosismo.
Le parecer� normal cuando le diga que la felicidad de mi hijo,
mi felicidad y mi paz, dependen lo que usted me conteste.
Raymond ama a su hija. Y tengo el honor de pedirle...
�No es posible!
Sr. Farney, mi hijo no me ha confesado su amor,
porque tambi�n �l se ha dado cuenta de la diferencia de nuestras fortunas
y probablemente teme...
Bien, su hijo la ama, es posible.
Deb� evitarlo, preverlo.
Pero si mi hija le ama, me lo habr�a dicho.
- �C�mo lo sabe? - He sorprendido ciertas sonrisas,
entendido confesiones detr�s de las f�rmulas de cortes�a.
Yo no he notado nada. �Nada!
Nuestras posiciones est�n lejos de ser iguales.
Nunca me hubiera atrevido a solicitar esta alianza
si Raymond, todos lo saben, no fuese uno de los mejores abogados de Par�s.
Raymond superar� la fama de su padre.
La reputaci�n del Sr. de Noirville lleg� incluso a Am�rica.
Me hablaron de su �ltimo alegato.
No s� qu� penosa historia.
Lo sabe, �verdad?
Defend�a a un amigo suyo, acusado de robo y asesinato, creo.
- Proclam� su inocencia. - Y lo era, se�or.
Sin embargo, fue condenado.
No es el primer error que comete la justicia.
�Qu� le sucedi�? �Fue indultado?
Muri�.
En un intento de fuga.
�Qu� ocurre, se�ora?
Entonces, �se niega?
- Voy a preguntar a Suzanne. - Espere un momento.
Piense en la desesperaci�n de nuestros hijos, si se niega.
Es en lo �nico que pienso.
Gracias, Sr. Farney.
Su alegr�a y felicidad se lo agradecer�n mejor que yo.
�A qu� viene este misterio?
�No lo adivinas?
No.
�No te alegras de que hayamos descubierto tu secreto?
No tengo secretos para ti, pap�.
Mi peque�a Suzanne,
la Sra. de Noirville me ha pedido tu mano para su hijo.
Parece que no eres indiferente hacia Raymond y yo tambi�n
he notado que tu simpat�a por �l es muy viva.
S�, cierto, considero a Raymond un buen amigo.
�Nada m�s que un amigo?
Entonces, �qu� le contesto a la Sra. de Noirville?
Sabes que eres libre. Y que no intentar� influir en tu decisi�n.
Nos pareci� que amabas a Raymond.
Pap�, ya te he dicho que no quiero casarme.
- Soy feliz a tu lado. - No estar� aqu� siempre.
Conoces mi decisi�n. No quiero casarme.
�No amas a Raymond?
�Quiz�s a otro? �Has dejado en Am�rica a alguien?
No hagas suposiciones. No me casar� nunca.
�Es tu �ltima palabra?
Soy feliz como estoy.
Raymond te adora. Conv�ncete.
�Consentir�as en jurar ante tu padre y ante m�
que no amas a mi hijo? - S�.
Entonces, j�ralo.
Juro que...
- �Por qu�? - Te lo he dicho. No quiero casarme.
- �No tienes otros motivos? - �Como cu�les?
Est� bien. Respeto tu secreto, sea lo que sea.
No tengo secretos.
Tu obstinaci�n es incomprensible.
Me hace suponer lo m�s inveros�mil.
S� que amas a Raymond.
Pero hija, tienes que dec�rmelo. Quiero que me lo digas.
- �Es tu padre quien te lo pide! - No, no puedo. No tengo nada que decirte.
Mientes. Te ordeno que hables. Te lo ordeno.
- Me obsesiona ese silencio. Habla. - �No!
- Te obligar� a hablar. Soy tu padre. �Es una orden! - �No!
�Mam� y yo te vimos asesinar a Larouette!
�Me visteis qu�?
S�. Todo lo que se dijo era cierto. Te escondes.
No quiero casarme con Raymond
porque no quiero que un d�a la polic�a...
�De verdad me crees culpable? �Qu� puedo hacer para probarte...?
Suzanne, es cierto que el nombre que llevas no es el tuyo.
Es cierto que eres la hija de un hombre que se esconde
pero no me oculto por miedo a la justicia.
�Crees de verdad que si hubiese asesinado para robar...
me atrever�a a tenerte en mis brazos, a ti, a mi peque�a?
No llores m�s, no es culpa tuya.
No se manda en nuestros recuerdos.
Jam�s hab�a sufrido tanto
como desde el d�a en que tu madre y t� me acusasteis con vuestro silencio en el juicio.
Y yo que esperaba que "Roger-la-Verg�enza" estuviese muerto.
Soy inocente, Suzanne. �Me entiendes?
Suzanne. Cre�a que te habr�as olvidado, pero si lo recuerdas,
esc�chame, Suzanne, �me escuchas?
�Recuerdas los detalles del asunto?
Lo que me conden� fueron los billetes de banco que se encontraron en mi caja fuerte.
Te pido perd�n,
pero tengo que confesarte una cosa.
Fui el amante de una mujer casada.
Esta mujer ten�a deudas que su marido ignoraba.
Le prest� 100.000 francos.
Fue ella quien me los devolvi� la misma ma�ana
en que se descubri� el asesinato de Larouette.
Podr�a haberlo dicho todo, haberla perdido,
pero no pude.
Pero ella, �por qu� no dijo nada?
La hab�a dejado y me odiaba.
�Hasta ese punto?
Ten�a un hijo, ten�a miedo de su marido, del esc�ndalo...
No se puede pedir a las mujeres m�s de lo que pueden dar. Son d�biles y cobardes.
En el odio como en el amor, no tienen l�mites.
Y una vez que el da�o est� hecho, no saben c�mo arreglarlo.
Yo tambi�n soy una mujer, pap�.
�T� eres mi peque�a!
Entonces, de ser as�,
hay un culpable.
Un hombre que se te parece, alto como t�, vestido como t�.
El hombre que mam� y yo vimos. �Qui�n es?
No lo s�.
Pero no se esconder� tan bien como para que un d�a no lo descubra.
Esa es la verdadera raz�n por la que dej� Am�rica,
donde viv�a tranquilo, por Francia, donde todos me creen muerto,
pero donde la m�nima imprudencia puede serme fatal.
No sue�o s�lo con la venganza. Tambi�n con la rehabilitaci�n.
Estoy harto de verg�enza. Tengo sed de honor, de consideraci�n.
�No crees que la Sra. de Noirville te ha reconocido, a pesar de las gafas?
Me parezco poco al Roger Laroque de anta�o.
Me encontr� con mi antiguo contable,
lo mir� directamente a los ojos, sin las gafas
y no me reconoci�. - Qu� extra�o.
Tengo la sensaci�n de que sabe qui�n eres,
pero que no lo dice para protegerte.
O que espera.
- Responde, Jeanne. - �Yo? �Ah� dentro?
�Para llenarme las orejas de electricidad? Esto es brujer�a para americanos.
�Diga... s�?
Residencia del Sr. William Farney.
�El abogado de Noirville al habla?
�La Srta. Suzanne?
�Quiere...?
No, abogado. La Srta. Suzanne no est�. Ha salido.
No s� cu�ndo volver�.
Bien, abogado.
- �Por qu� me evitas? - No puedo dec�rtelo.
�Por el dinero? Pero alg�n d�a ser� rico.
Te amo demasiado, para sentirme humillado por la diferencia de nuestras fortunas.
- No es eso. - �Entonces qu� es?
Me desesperas, Suzanne
El Sr. Farney ha elegido, evidentemente, un yerno
y no quieres desobedecer a tu padre. - No, no me ha impuesto a nadie.
Mi mayor felicidad ser�a la de convertirme en tu mujer,
la de llevar tu nombre. - �Entonces, Suzanne?
Piensa lo que quieras, pero no puedo dec�rtelo.
Se trata de mi padre, no de m�.
Jura que mantendr�s el secreto, Raymond, por tu honor.
�Es necesario que jure, Suzanne?
No puedo ser tu mujer, porque el nombre que llevo no es el m�o.
Porque soy la hija de un hombre que se esconde por miedo a la polic�a.
Pero es inocente, Raymond, estoy segura. Ahora lo s�.
Su crimen t� lo conoces, porque tu padre, que era amigo suyo, lo defendi�.
�T� eres la hija de Roger Laroque?
Mi padre dijo bien alto que le consideraba inocente.
Roger Laroque era amigo de mi padre
y mi padre no podr�a tener por amigo a un ladr�n y un asesino.
�Entonces tampoco t� dudas de su inocencia?
�Pero Roger Laroque no ha reconocido a mi madre?
S�, claro, pero temi�, sin duda, una imprudencia.
�Y mi madre?
Est� irreconocible hasta para sus amigos.
Una cosa est� clara.
Si tu padre es inocente, hay un culpable.
Tu padre lo busca y lo buscar� yo tambi�n.
Soy abogado. Tengo amigos en el Palais y en la Prefectura.
No temas. Ser� prudente.
Pensar� en ti.
Mam�.
�Has visto a Suzanne Farney?
Mam�, soy feliz.
�C�mo puedes leer con esta oscuridad?
- Te da�a los ojos. - No, d�jalo, no estaba leyendo.
La oscuridad me relaja.
Mam�,
Suzanne Farney,
su verdadero nombre es Suzanne Laroque. La hija de Roger Laroque. �Te imaginas?
- Roger Laroque est� muerto. - �No!
Suzanne me lo ha explicado todo. Te lo contar�.
Laroque es inocente.
Mi padre ten�a raz�n en apreciarlo.
Roger Laroque se dej� condenar para salvar el honor de una mujer.
Si entonces hubiese hablado, habr�a podido salvarse.
Dime, �no es admirable?
Y esa mujer que ten�a en sus manos la vida y el honor de ese hombre,
no habl�. �C�mo se puede ser tan cobarde?
�Y qui�n es? �Suzanne te ha dicho el nombre?
�Suzanne? No.
Su padre no se lo dijo. �Podr�a hacerlo sin negar el pasado?
No, no le dijo nada.
Esa mujer, que ha estado involucrada en toda la historia,
es c�mplice del crimen.
Puede que fuese venganza, pero es necesario saber qui�n es a toda costa.
- Raymond, hijo m�o... - La tengo que encontrar.
S�, la encontrar�. Rebuscar� entre los papeles de pap�.
Sacar� el expediente y lo estudiar�, hoja por hoja.
Pero, Raymond, si esa mujer tiene hijos,
ser�a espantoso entregarla a los jueces,
cubrirla de verg�enza, a los ojos de todos, despu�s de tanto tiempo.
�Y esa mujer no pens� en los hijos de Laroque?
�No pens� que Henriette Laroque, tambi�n era madre?
Estoy segura de que tu padre no lo habr�a permitido.
Lo decidiremos cuando llegue el momento.
Pero ahora, no debo perder ni un minuto.
Tristot y Pivolet Investigadores privados
- �Con qui�n quiere hablar, con el Sr. Tristot o con el Sr. Pivolet? - Con los dos.
�Pivolet!
Quer�a hablar con los dos
porque me han dicho que, en el pasado, se ocuparon de un caso que caus� sensaci�n.
Nos hemos ocupado de tantos delitos.
El asesinato de Ville d'Avray.
- El caso Laroque. - S�.
�Y qu� desea?
Aportar informaci�n que pudiera resolver el caso.
Pero el caso se resolvi� y se juzg�.
Hubo una condena y el culpable, Laroque,
muri� en un intento de fuga.
Era inocente.
Soy Roger Laroque.
�Creen que si fuera culpable, habr�a venido a verles,
a los dos perros de caza que me pisan los talones desde el primer momento.
Podr�a quedarme en Am�rica, libre y tranquilo.
Soy rico. Legalmente llevo otro nombre.
Mi presencia aqu� es la mejor prueba que puedo dar de mi inocencia.
�C�mo diablos no creerlo despu�s de lo que ha hecho?
�Si quiere que le ayudemos, tiene que cont�rnoslo todo,
absolutamente todo!
El nombre de William Farney que llevo, es el de un industrial de Nueva York
del que llegu� a ser colaborador.
Tuve ocasi�n de hacerle un gran favor
durante un incendio que asol� una de sus f�bricas.
Era muy viejo, sin familia.
Cuando muri�, me leg� todo lo que ten�a, incluyendo su identidad.
Se lo hab�a contado todo Conoc�a mi deseo de volver a Francia.
�Ten�a enemigos? Quiero decir, hace 14 a�os.
Nadie me hizo nunca da�o.
S�lo el pobre Larouette, cuya reclamaci�n me arruin�.
Le he dado vueltas a la cabeza, noche tras noche, en Am�rica.
Esperen.
Recuerdo un detalle. Un comentario de la Sra. de Noirville.
La Sra. de Noirville era la esposa de mi abogado, que era mi mejor amigo
Un d�a crey� haberme visto hablando con su marido.
No fui a m� a qui�n vio, sino a alguien que se me parec�a mucho.
Moreno, misma altura, misma constituci�n. Era un cliente del Sr. de Noirville.
Deb�a de ser un buen cliente, ya que Noirville le llamaba por su nombre.
- Luversan. - Luversan, lo conocemos, �verdad?
S�, de hecho se dedica a temas de Bolsa.
Es posible que antes hubiese un parecido entre ustedes, ..
pero hoy no. - Estoy muy envejecido.
Nada m�s f�cil que encontrar a ese Luversan.
�Lo conoce?
Nunca lo he visto. �Por qu� iba a hacerme da�o?
Quisiera que me informasen de todo lo concerniente a �l, hasta el m�nimo detalle.
Por mi parte, seguir� buscando.
Pero necesito de su ayuda. No puedo esperar. Necesito hacerlo r�pido.
Nos pondremos a trabajar hoy mismo.
- Se lo agradezco mucho. - Las dificultades nos estimulan.
Nos gustan los casos un poco complicados.
Los que hacen perder la cabeza a los polic�as.
Contamos, el Sr. Pivolet y yo, muchos Austerlitz, pero...
ni un Waterloo.
�Es aqu�? Hay que ver c�mo eres.
Es como si me pusiera a cantar una canci�n popular.
Bonito, �eh?
Siempre cierro esa puerta con llave.
O hay alguien o ha estado alguien.
Me asustas.
�M�ralo! �Qu� imb�cil!
�Qu� ha pasado? Contesta. �Qui�n ha estado aqu�?
�No he visto nada!
�Para qu� te sirven...?
todos esos m�sculos? �Para qu� te sirven?
�Para qu� te pago? �Por qu� te pago, imb�cil?
�La caja fuerte!
- �Queda alguien? - �Idiota, no me iban a esperar!
Ya ves, no se lo han llevado todo.
No han tocado el dinero.
Es muy extra�o.
Se han llevado papeles viejos, cartas viejas.
Entonces no han sido ladrones. Han sido traperos.
Deja de cacarear.
No me gusta lo que no entiendo.
Zubair.
Mathias Zubair.
�S�!
�Luversan es Mathias Zubair!
Todav�a veo a Mathias Zubair. Hu�a delante de m� por el bosque,
galopaba como un loco, intentando escapar.
Bastardo. Estaba seguro.
En virtud de la autoridad que se le ha conferido,
el Tribunal Militar encuentra culpable
de alta traici�n al Teniente Mathias Zubair
y convicto de espionaje en favor del enemigo.
El Teniente Mathias Zubair
es condenado a la degradaci�n militar.
Ser� fusilado ma�ana al amanecer.
El jefe de sargentos Laroque,
que descubri� la traici�n de Mathias Zubair
dirigir� el pelot�n de ejecuci�n.
Te coger�, Laroque.
�Roger!
S�.
Roger Laroque.
Para ti, y por culpa tuya, "Roger-la-Verg�enza".
Es por ti que escap�,
por ti que arriesgu� la vida para recuperar a mi hija,
por ti que trabaj� como un loco en Am�rica,
para tener el alivio y la alegr�a de desenmascararme ante ti.
Pero una vez m�s, adivinaste qui�n era.
La grotesca comedia de las gafas oscuras.
Tu hija se lo cont� todo a mi hijo. Se aman.
Pero yo ya hab�a reconocido tu voz. La reconoc� enseguida.
Nunca he dejado de o�rla. Y el miedo nunca me ha abandonado.
La noticia de mi muerte debe haberte tranquilizado.
Debes esperar a alguien.
Luversan, sin duda.
�Luversan? �Yo?
Podr�a venir. Tendr�a derecho a venir.
Roger, he hecho de todo para escapar de �l.
Le he dado todo lo que Lucien me dej�.
Me fui de Par�s, pero debe saber d�nde estoy.
Y que cuando quiera... No me crees.
Tienes que creerme, Roger.
Lo s�. S� que descubri� nuestro secreto y me hizo chantaje.
Roger, te juro que digo la verdad.
�Sabes qui�n es Luversan? Su verdadero nombre es Mathias Zubair.
Luxemburgu�s de nacimiento. Durante la guerra espi� para los alemanes.
Yo lo desenmascar�. Juro que me lo har�a pagar.
Despu�s de la guerra, Zubair cambi� de nombre y se hizo llamar Luversan.
Un buen d�a, me cruzo en su camino, me esp�a, se pone al corriente de mis asuntos.
Mis dificultades no son un secreto para nadie.
Descubre mi relaci�n contigo.
Viene a verte. Te tiene en su poder.
La noche en que Larouette recibe su reembolso,
para alejarme de casa, te pide que conciertes una cita conmigo.
- �No, es falso! - En el estanque de Ville d'Avray a las 11:00.
�Es una locura!
No es una locura. Cre� que la carta era tuya.
- Me amenazabas con ir a mi mujer. - Te juro que es falso.
Luversan aparta a los testigos, me priva de toda coartada.
Se viste exactamente como yo, corre a Ville d'Avray,
entra en la casa de Larouette y le roba. Pero Larouette se resiste.
Luversan se ve obligado a a�adir el asesinato al robo.
La trampa es a�n mejor.
Al d�a siguiente te da el dinero robado a Larouette,
pidi�ndote que lo devuelvas enseguida.
Sin entender nada, le obedeces.
Cuando te das cuenta, ser� demasiado tarde.
Y callar�s.
Perd�name.
Es verdad. Es lo que hice.
�No me maldigas!
Te quer�a tanto, Roger.
�Me sent� tan arrepentida!
Yo tambi�n soy una v�ctima.
Si estuvieses arrepentida, hab�a una manera de reparar el da�o.
Me dijeron que hab�as muerto.
Si hubiese podido recuperar el pasado. Pero era demasiado tarde.
Cuando me di cuenta de que el asesino de Larouette era Luversan,
que el dinero robado eran los mismos 100.000 francos que yo misma
te hab�a entregado
y que Luversan se hab�a servido de m� para vengarse,
era demasiado tarde.
El juicio hab�a terminado.
Quer�a morir.
No lo hice por Raymond.
Mi castigo no podr�a ser m�s cruel, porque viene de ti.
�Qu� piensas hacer?
Te supliqu� tanto. �Lo recuerdas?
Me humill� tanto, pero t� no quisiste escucharme.
He preguntado qu� piensas hacer.
�Qu� quieres que haga?
Confieso mi culpa. �Te beso las manos!
Pero te lo ruego, piensa en Suzanne y Raymond.
Se aman. �C�mo reparar mi culpa?
Ir� a hablar con los jueces que te condenaron. Les contar� todo.
Les dir� que ten�a deudas.
que era presa de una loca pasi�n por ti
y que nuestro secreto hab�a ca�do en manos de Luversan.
No ser� suficiente para probar mi inocencia.
Luversan lo negar� y los jueces no te creer�n.
Tendr� que ser Luversan quien confiese para que los jueces lo crean.
Tendr�s que ayudarme.
Luversan no pensar� mal y confiar� en ti. Creer� que quieres favorecer sus asuntos
present�ndole a un millonario americano, que es vecino tuyo en el campo.
- Te reconocer�. - No.
Al presentarme t�, no buscara a Roger Laroque en ese millonario americano.
El pensar en mi fortuna le confundir� los recuerdos.
Perm�tame presentarle a mi querido amigo, William Farney. Vecino m�o en el campo.
�Farney!
De Farney y Fullton Company de Nueva York.
Conozco bien su reputaci�n, Sr. Farney.
�C�mo est�?
Por favor.
El Sr. Luversan es uno de los agentes de bolsa m�s eficientes de Par�s.
Enseguida pens� en �l cuando me dio a conocer sus intenciones..
Perdone mis gafas oscuras Tengo los ojos muy delicados.
El Sr. Farney, que habla muy bien franc�s, como ve, ha venido a establecerse
en Francia durante un tiempo,
y estar�a interesado en ciertos asuntos.
Odio las vacaciones.
Soy muy rico, pero Par�s no es Nueva York o Chicago.
Me arriesgo a ser v�ctima de estafadores.
Tambi�n los hay en Am�rica, �pero los conozco!
Me halaga, se�or.
Aqu� est� mi tarjeta y la direcci�n de mi oficina.
Si quiere, podr�a servirle de gu�a en la Bolsa.
En manos de Luversan, una parte de mi dinero, si no todo, est� comprometido.
Y es mejor as�.
Si el negocio fracasa, para Luversan ser� la ruina.
Conozco su situaci�n financiera y s� hasta d�nde puede llegar su cr�dito.
"Situaci�n precaria. Necesita fondos."
- La ruina y la corte penal. - Perfecto.
S�, pero le costar�.
Soy rico.
A�n as�, una p�rdida de 2 o 3 millones, afectar�a hasta a un pr�ncipe.
No soy un pr�ncipe, soy un americano.
Pero, �si estuviese equivocado... si no fue Luversan?
Reparar� el da�o que he hecho.
Los asuntos de dinero son f�ciles de resolver.
Comprar� una gran cantidad de acciones de la Compa��a de Petr�leo de Guatemala.
Las lanzar� al mercado a un precio irrisorio. Provocar� una bajada enorme.
Organizo el p�nico.
Las mantengo a costa de perder,
hasta que Luversan se encuentre en una situaci�n desesperada.
Luversan, es de esperar,
cuando se vea perdido o amenazado, le pedir� ayuda.
Eso espero.
Estamos arruinados Bueno, yo estoy arruinado.
Usted es rico y le da igual.
El asunto del petr�leo: hundido.
Toda la Bolsa se ha aliado contra m�.
�Ah, canallas, Ojal�..!
No le ocultar� nada. Se habr�a enterado.
Ha invertido mucho dinero en este asunto.
Era mi deber advertirle.
Un asunto prometedor. Con beneficios a corto plazo.
- Eso es lo que me dijo, �no? - Hundido.
�Un desastre!
�Ha entendido? Estoy arruinado, si no me ayuda.
Necesito dinero.
Necesito dinero. �Puedo contar con usted?
Le repito que este asunto ha fracasado. Estoy arruinado. Si no me ayuda,...
Hay que pasar, �c�mo dicen ustedes?... el duelo.
Usted bien, �pero y yo?
Aunque todav�a no he dicho la �ltima palabra.
Si tuviera el dinero, defender�a las acciones contra todos mis enemigos.
Un asunto importante.
Tengo que pensarlo.
�Cu�nto necesitar�?
Un mill�n. Enseguida.
Bueno, cuanto antes.
Es mucho. Pero esperaba m�s.
Ma�ana por la noche tendr� mi respuesta.
�Ser� que s�?
Ni s� ni no. Venga a mi casa ma�ana por la noche..
- �En Rue d'Amsterdam? - No. Ma�ana es s�bado.
No estar� en mi oficina Estar� en el campo.
�Sabe?, vivo con sencillez.
Ya que no tengo familia ni sirvientes,
me contento con poco.
He alquilado una peque�a casa en los alrededores de Par�s.
Ma�ana por la noche no saldr�. Me quedar� all� esper�ndole.
Est� en Ville-d'Avray.
�Y la direcci�n exacta? Ville d'Avray es grande.
- �Conoce el municipio? - No.
Es muy sencillo. Tome la carretera de Par�s.
Cuando llegue al final, una casa peque�a a la derecha, cerca del bosque,
al lado de una villa.
La casa es muy conocida.
Hace unos veinte a�os se cometi� all� un crimen.
Asesinaron a un pobre viejo.
La casa lleva su nombre: "La Maison Larouette".
Cualquiera puede indicarle.
Perdone, �me lo repite?
Ville d'Avray, camino de Par�s, �ltima casa a la derecha, cerca del bosque.
"La... Larouette".
S�, exacto. Es imposible equivocarse.
Hasta ma�ana.
- �Tendr� una respuesta? - S�.
�Favorable?.
- No es seguro. - Sr. Farney, se lo suplico.
- Un mill�n es mucho. - No es nada para usted.
Y a m� me salvar�a la vida.
El honor.
Ya veremos. Hasta ma�ana.
Perdone, pero todav�a no tengo sirvientes.
�Qu� le pasa? Parece enfermo.
No. He caminado deprisa, eso es todo.
Le indicar� el camino.
Perdone la sencillez con que le recibo,
pero vivo solo, soy un viejo solter�n y encima americano.
Decir viejo solter�n es decir mani�tico, decir americano es decir exc�ntrico.
Adelante, por favor.
No es muy atractivo, pero es provisional.
He dejado los muebles que hab�a.
Adem�s, confieso una excentricidad:
me divierte dormir en la cama de un pobre diablo que fue asesinado.
Le cont� la historia. �Se acuerda?
Parece que Larouette fue atacado por detr�s.
Estaba sentado en su escritorio. No pudo defenderse.
La mesa estaba volcada. El cuerpo, ca�do donde est� usted.
No se preocupe, no queda sangre. Ha pasado tanto tiempo.
De todos modos, lo siento.
Pero si�ntese, querido Luversan. �Qu� pasa? Parece alterado.
- �Es la habitaci�n? - No, estoy nervioso,
De lo que me diga depende mi fortuna, mi honor.
S�. Es espantoso.
Estoy apesadumbrado.
Cr�ame. Verdaderamente apesadumbrado.
�Reh�sa?
Yo no he dicho eso. No reh�so de forma absoluta.
Incluso iba a aceptar. Necesita un mill�n, �verdad?
S�.
La prueba de que iba a aceptar
es que esta ma�ana he ido a Par�s a buscar ese mill�n.
Aqu� tengo una parte en billetes.
Pero al dirigirme a mis banqueros, que son amigos,
les he dicho el uso que pienso darle a este dinero.
Me han asegurado que mantener a flote su Compa��a de Guatemala
ser�a el mayor de los disparates.
Y ahora, querido amigo, me encuentro confuso.
Se lo suplico, se�or.
�No puede abandonarme!
Tiene que confiar en m�.
Un mill�n, as� aventurado, es como decir perdido.
No es mala intenci�n.
Mire aqu�.
Tengo m�s de 500.000 francos en billetes y oro que iban destinados a usted.
El resto, ma�ana le habr�a entregado unos cheques.
- Deme un d�a para pensarlo. - Imposible.
He esperado hasta el l�mite extremo.
Ma�ana... veremos... lo pensar�.
No me llevar� mucho decidir.
Valor.
Ma�ana,... el dinero estar�,... se lo llevar�.
Hasta ma�ana.
�T�!
- �Confiesa que mataste a Larouette! - �Jam�s!
�Roger Laroque!
�Se va a morir!
�Vas a confesar tu crimen? �Habla!
�Habla!
�Habla, Mathias Zubair, si quieres que tengamos piedad de ti!
Repite conmigo: 'Yo mat� a Larouette'.
"Fui yo quien mat� a Larouette. " �Dilo!
�Dilo!
Fui yo...
quien mat�... a Larouette.
�Roger?
�Sin siquiera una palabra de despedida?
- Roger... - Comprendo que te vayas, Julia.
Creo que te lo iba a pedir.
Si t� supieras, Roger. Me gustar�a, un d�a...
Lo s�. Ten fe en el porvenir.
Dale tiempo al tiempo.
- Cr�elo, todo est� olvidado. - S�.
Raymond se casar� con Suzanne. Yo cuidar� de ellos.
�Tendr� fuerzas para vivir? Adi�s, Roger.
FIN ignacio gonzalez para cineforum-clasico.org
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