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LA BRUJA
Una presentaci�n desde un punto de vista hist�rico y cultural
en una pel�cula de siete cap�tulos.
Benjamin Christensen escribi� el gui�n y produjo esta pel�cula
entre los a�os 1919 y 1921.
Por la fotograf�a, estoy agradecido al Sr. Johan Ankerstjerne
y al Sr. Richard Louw por la direcci�n art�stica.
Mis principales fuentes se mencionan en el programa de la sala.
Adentr�monos en la historia del misticismo y tratemos de explicar
el misterioso cap�tulo conocido como La Bruja.
La creencia en la hechicer�a y la brujer�a
es probablemente tan antigua como el hombre.
Cuando el hombre primitivo se encontraba ante algo incomprensible
la explicaci�n que le daba era siempre hechicer�a y esp�ritus malignos.
En Persia se cre�a que las criaturas imaginarias de la siguiente imagen
eran causantes de enfermedades.
El cient�fico ingl�s Rawlinson y el franc�s Maspero
nos muestran im�genes de esp�ritus malignos
entre las primeras civilizaciones.
La creencia en esp�ritus malignos, hechicer�a y brujer�a
es el resultado de ingenuas nociones sobre el misterio del universo.
Aqu� vemos como los egipcios percib�an la forma del mundo.
(seg�n Maspero)
Los antiguos egipcios cre�an que altas monta�as
rodeaban la tierra y los oc�anos por todas partes.
El cielo estaba hecho de acero y soportado por fuertes pilares
que se apoyaban en las altas monta�as.
Las estrellas, como l�mparas, colgaban del cielo con cuerdas.
De acuerdo con las creencias de otras civilizaciones antiguas,
el cielo era una b�veda y la Tierra estaba formada por terrazas.
Los esp�ritus malignos de las �pocas antiguas se transformaron en el folklore medieval
en demonios, husmeando por ah� y tentando a los ni�os.
Los demonios viv�an en el coraz�n de la Tierra.
En la �ltima parte de la Edad Media se consideraba que la Tierra
era una esfera estacionaria en el centro del universo.
Por encima de la Tierra y sus oc�anos
el hombre medieval imaginaba que primero habr�a una capa de aire
luego una capa de fuego
y m�s all� del fuego los planetas, cuerpos celestiales en movimiento.
Cada planeta estaba ligado a su esfera, m�vil y transparente.
Y fuera de las esferas planetarias
estaban las estrellas fijas distribuidas en un cielo para ellas.
Por encima de todo, en la d�cima esfera de cristal,
se sienta el Todopoderoso rodeado de nueve coros de �ngeles...
... y �l es el que mantiene las esferas girando.
En lo m�s profundo del coraz�n de la Tierra se hallaba el Infierno,
d�nde aquellos tentados por el Diablo sufrir�n para siempre.
En la parte superior de la siguiente imagen
(del historiador franc�s Lacroix)
Los demonios est�n llenando grandes ollas con los condenados.
Un pecador es arrojado al fuego
ardiendo bajo uno de los calderos.
Un demonio vierte rezumando con un cuerno
el repulsivo azufre por la garganta de un hombre.
Dos monstruos dan tormento a algunos condenados con sus afilados dientes.
He encontrado una extra�a y antigua representaci�n mec�nica del Infierno,
que sirve para comprender bien las creencias en la Edad Media.
�Observen el ansia con que los demonios
avivan el fuego bajo los calderos!
Durante la Edad Media, los demonios y el Infierno
se consideraban reales y causaban constante temor.
Se pensaba que las brujas hab�an firmado un pacto ileg�timo
con el Diablo, y por tanto eran quemadas en la hoguera.
La figura flotante es un demonio que viene a coger a la bruja
levant�ndola por los aires.
Esta imagen de una hoguera, as� como la siguiente,
son de "La vida alemana del pasado en im�genes"
En esta imagen, una bruja est� orde�ando el mango de un hacha.
En la siguiente imagen una bruja ha hechizado el zapato de un hombre.
Las brujas sol�an reunirse en concilios.
Y tras el encuentro pod�an, por ejemplo,
entrar a escondidas en un granero y embrujar una vaca.
El peque�o s�mbolo angular que se puede ver debajo del dibujo,
sol�a estar tallado en el granero como protecci�n contra las brujas.
En este antiguo e ingenuo dibujo, un hechicero y una bruja
lanzan maleficios e incendian un pueblo.
Se cre�a que las brujas maldec�an a la gente con enfermedades
con la ayuda del poder del hechicero y pociones m�gicas.
F�jense c�mo la gente enferma yace desnuda en la cama.
Eso era habitual en el pasado.
Se cre�a que la bruja estaba desnuda cuando por la noche,
durante el llamado Sabbath de las brujas,
danzaba con los demonios.
Las mujeres que quer�an participar en el "Sabbath"
acud�an al hechicero a escondidas...
...donde pod�an untar sus espaldas con "ung�ento de bruja".
La brujer�a del ung�ento les permitir�a volar por el aire.
Los doctores franceses Bourneville and Teinturier
me dieron las siguientes im�genes del Sabbath de las Brujas...
...un rito sat�nico en el que participaban miles de mujeres.
Durante el Sabbath, las brujas y hechiceros
primero profanan la cruz sagrada de la Iglesia.
Sat�n da a todos los participantes nombres de demonios.
Y se desarrolla un banquete ceremonial.
La comida del Sabbath se preparaba casi siempre
con los cad�veres de los ahorcados.
Las brujas mostraban sus respectos al Diablo bes�ndole el trasero.
Tras una divertida danza con los demonios,
las brujas volaban a sus casas al primer canto del gallo.
Estas escenas se suelen encuentrar en cuadros del Sabbath de las brujas
de la Edad Media y el Renacimiento.
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 2.
Ahora vamos bajo tierra a la casa de una hechicera
en el a�o del Se�or 1488.
"Esta noche las estrellas brillan favorablemente sobre la colina de la horca".
"Agh, �qu� peste!"
"El cuerpo del ladr�n ha estado colgando demasiado tiempo en la horca."
"Cuando el dedo de un ladr�n est� demasiado seco,
no puede dar a la infusi�n ning�n poder curativo."
"Deprisa, �breme Karna, para que no me vea la gente."
"Karna, �podr�as conseguirme una poci�n de amor
que haga efecto sobre un devoto hombre de la iglesia?"
"Mira, joven doncella, toma una poci�n de excrementos de gato
y corazones de paloma, hervidos a la luz de la luna."
"Una gota en la bebida de un hombre ablandar� su coraz�n de inmediato."
"Karna, �hay una poci�n a�n m�s fuerte?"
"Si la doncella quiere que el hombre se vuelva loco de amor..."
"...tengo una poci�n hervida en mayo
de un joven y juguet�n gorri�n macho."
"- �Toma tu moneda, doncella! - Primero huele mi ung�ento!"
"Este b�lsamo es bueno,
deber�as viajar a Brocken una noche."
"U�ntale con este ung�ento
y el devoto monje ir� directo a tu habitaci�n."
"Volar�is alto juntos, en la noche
y te dar� muchos besos hambrientos."
"Escucha, hermano. Me pregunto... si no deber�amos rezar
antes de embarcarnos en tan arriesgada empresa."
"Oh Santa Madre, perd�nanos
por abrir el cuerpo de un cad�ver con un cuchillo!"
"No pecamos gravemente por una inoportuna curiosidad"
"sino porque as� la causa de muchas enfermedades
podr�a sernos revelada."
"�Ayuda, r�pido!
La paz del cementerio ha sido profanada por dos brujas."
As� era la Edad Media, cuando la brujer�a y la obra del Diablo
se ve�an en todas partes.
Y por ello las cosas m�s inusuales se tomaban como verdad.
"�Maldita mujer! No te vas a tumbar aqu�
para hechizar las piernas de la gente honesta."
"�Ten cuidado!
Ahora tu obscena boca permanecer� abierta eternamente."
As� sucede con la brujer�a y con el Diablo.
La creencia de la gente era tan fuerte que el Diablo se convirti� en algo real.
El Diablo est� en todas partes y adopta todas las formas
Se muestra as� mismo como una pesadilla, un furioso demonio,
un seductor, un amante y un caballero.
La compa�era del diablo puede ser joven y hermosa,
Pero a menudo es vieja, pobre y miserable.
�Es por el miedo at�vico a la hogurera por lo que te emborrachas cada noche,
pobre vieja de la Edad Media?
Cuando la campana de la tarde resuena en la noche
y todas las hogueras de la ciudad est�n cubiertas con cenizas,
el Diablo va a buscar a Apelone para sus aventuras.
Arriba, en el aire, est� el castillo de ensue�o de Apelone,
y all� el Diablo satisfar� todos sus secretos deseos.
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 3.
En "Ritos y derechos en el pasado alem�n" de Franz Heinemann,
podemos observar im�genes de jueces de la Inquisici�n trabajando.
Una mujer sospechosa de brujer�a es lanzada al agua
para averiguar si es culpable o no.
En "Historia de las costumbres", Edward Fuchs nos muestra
c�mo la acusada es atada.
Dos verdugos usan remos para mover a la acusada
en el agua hacia donde no haga pie.
Si flota, ser� sacada del agua y quemada.
Si se hunde, los jueces dar�n gracias a Dios por su inocencia.
Ilustrar� un juicio por brujer�a de principio a fin, que tuvo lugar
en la �poca en la que el Papa envi� curas de la Inquisici�n a Alemania.
"�Oh, mi marido no se habr�a mareado de repente,
a menos que una hechicera le hubiera embrujado!
"Consu�lese Anna, mujer del impresor,
el poder del plomo pronto nos lo revelar�."
"Oh, t� poderoso Saturno, permite que este plomo
muestre si Jesper el Impresor est� embrujado".
"Est� escrito aqu�, en la forma del plomo
que su mareo es atroz brujer�a"
"Oh Peter, mira, �d�nde est� la malvada hechicera?"
"Podr�as ver a esa bruja, antes lo deseabas..."
"... antes lo deseaba."
"� La Santa Cruz y las Heridas de Jes�s!"
"�No te o� llegar, Mar�a la Tejedora!"
"�Oh, doncella, por favor ten piedad de m�,
una pobre mujer que tiene que mendigar de puerta en puerta!"
"�Tienes hambre, Mar�a? Si es as�, si�ntate."
"Aqu�, come ahora, si puedes, en nombre de Jes�s."
"Ten cuidado, mi peque�a hermana. Esa mujer tiene ojos diab�licos."
"El m�s joven siervo de la Inquisici�n
No puede intercambiar palabra con una doncella desconocida."
"�Qu� maravilloso!
Sent� como fuego cuando la joven doncella me cogi� el brazo."
"Joven doncella, �sabes bien de qu� est�s acusando a esta mujer,
arriesgando su vida?
"�Juro por la Cruz que no sois enemigos mortales!"
"Adelante, j�venes, antes de que se eleven sus pies,
as� la maligna bruja no nos convertir� en ratones."
"�Ahora tendr�s una muerte abrasadora, justo lo que te mereces,
maldita amante de el Diablo!"
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 4.
Dos "honestas" matronas cambiaran a la acusada en la carcel,
as� no esconder� polvo de bruja.
"Mar�a la Tejedora fue tar�da aqu� acusada de brujer�a."
"Maestro, mire atentamente,
podr�a haber polvo de bruja oculto en el pelo de la hechicera."
Las noches de la sospechosa ahora son dictadas por los jueces.
Dos hombres honorables intentan amablemente persuadirla para que confiese.
Si ella niega tenazmente sus cargos,
usar�n alg�n tipo de tortura mental.
"Mujer, observa las siete palabras santas de Jes�s crucificado,
escritas en pergamino consagrado."
"Las colgar� alrededor de su cuello,
de manera que el Diablo ya no le ayude a guardar silencio."
"�Observa esta cera consagrada como Corpus Christi!"
Se situa a la acusada de espaldas en la c�mara de tortura
para que no hechice al juez cuando entra.
"Pregunto por �ltima vez: �Quiere confesar su brujer�a
y sus malas acciones?"
"Que empiece a sufrir para poner fin a la dureza de su coraz�n."
"�Oh, vosotros hombres sabios!
�C�mo esper�is que confiese lo que no es cierto?"
"�Bien, verdugo Rasmus! Hiere el maligno cuerpo de la bruja."
"D�jala que coja aliento, verdugo Rasmus,
y afloja el tornillo de momento, mientras confiesa sus pecados."
"�Oh, hombres sabios! Confieso que
he dado a luz a muchos ni�os engendrados por el Diablo."
"Y cuando lo hac�a, Karna y todo su aquelarre me ayudaban."
"Si evito el sufrimiento, confesar�
que Trina me ha untado con ung�ento de brujas."
"Oh s�, hombres sabios, miserable de m� que he volado en la noche
hasta Brocken en la escoba de Trina."
"Y la abuela del Diablo estaba all� con toda su brujer�a."
"Y m�s de una mujer, que no hab�a realizado suficientes malvadades,
fue tratada miserablemente por el Diablo."
"Y las masas escup�an sobre todo lo que es sagrado."
"Y una comida de sapos y ni�os sin bautizar
fue preparada por Karna."
"Escucha, Mar�a la Tejedora, �viste tambi�n
c�mo el Diablo pon�a su marca en las frentes de las brujas?"
"Oh, hombres sabios, Vi a las brujas
besar al maligno en su trasero."
"Y a la madre de Anna, la esposa del impresor,
que deseaba mi muerte hirviendo."
"Esa maldita mujer, yo la vi besando al maligno
tan tiernamente... y Sissel, su sirviente, ese viejo necio, tambi�n estaba all�."
"Y Elsa que me golpe� hace alg�n tiempo,
tambi�n deber�a ser quemada en la hoguera."
"Ella pas� por la puerta de Martin el Escritor
con su hermana, una noche de luna llena."
"Y lanzaron un hechizo sobre Martin el Escritor
arrojando agua contra su puerta."
"Y fue esa misma noche cuando la muerte se llev� a Martin el Escritor."
"Y ahora les contar� todo sobre las brujas,
las que gritan tras de m� en la calle donde vivo."
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 5.
Y as� comienza el interminable c�rculo vicioso
durante la �poca de la brujer�a. Cada bruja delata a otras diez.
Los guardas de la ciudad se ocupan ellos mismos.
Si te opones a la captura de una bruja, es que eres una de ellas.
El destino de la joven Anna, esposa del impresor, est� sellado.
"As� que ahora s�lo quedan dos personas en la casa maldita de Jesper el Impresor."
Durante la �poca de brujer�a era peligroso ser vieja y fea,
pero tampoco era seguro ser joven y guapa.
"Hermano, ay�dame. Mis pensamientos son pecaminosos."
"�Desnuda tu cuerpo, Hermano!"
"Fustigar� tu cuerpo pecador y tu pobre alma con la fe curativa."
"Oh hermano, �por qu� detienes el azote del l�tigo?
"Ahora mi alma quedar� maldita."
"Padre Henrik, el hermano John est� hechizado."
"Una bruja aparece en su celda para tentarle."
"Y le ha agarrado por la mu�eca."
"Lev�ntate, hermano, el Padre Henrik se acerca."
"hermano, no has delatado a la doncella
acus�ndola de bruja �verdad?
"�Conoces el castigo para aqu�llos
que se niegan a dar testimonio contra una bruja?"
Y as�, van a buscarte, joven doncella,
y te someten a su infalible prueba "
"En nombre de la Sant�sima Trinidad, si no eres una bruja,
�ahora derramar�s l�grimas!"
"Obs�rvalo t� misma ... no puedes derramar l�grimas,
porque est�s aliada con el maligno."
Ya asumimos que la joven resiste,
que ninguna amenaza o dolor puede obligarla a confesar.
He intentado averiguar c�mo los excelentes jueces de la Inquisici�n
se comportaban en tales circunstancias.
Y veo en frente de m� escenas que no encuentro
demasiado amenazantes aqu�, en la pantalla blanca.
"�Despierta, joven doncella! Te traigo una gran alegr�a."
"Escucha, joven doncella, Te devuelvo la libertad
si me haces s�lo un peque�o favor a cambio."
"�Por qu� te burlas de m�, monje?
�Qu� favor puede hacerte una pobre criatura como yo?"
"�Ens��ame el bello arte de provocar truenos con el agua!"
"Si no quieres creerme, joven doncella,
lev�ntate y mira al s�quito de la prisi�n."
"�Se han ido los guardias?"
"S�, est�n lejos, doncella. Ahora las llaves est�n en mi poder
y esta noche puedo coseguir que cruces las puertas de la ciudad."
"Doncella te juro que guardar� eternamente en silencio
todo lo que reveles sobre brujer�a con truenos."
"�Recuerdas, doncella, que Jesper, el hijo del impresor,
est� solo en el mundo, sin parientes, aparte de ti?"
"Oh, padre Henrik, mire las l�grimas de la joven doncella.
Mire, est� llorando, por lo tanto no puede ser una hechicera."
"�Muchacho est�pido! �No sabes que las brujas se untan en secreto
con saliva, para que creamos que son l�grimas?"
"Doncella, mira aqu� al ni�o que perecer� miserablemente sin ti,
como un deshonrado y rechazado v�stago de bruja."
"Qu�date aqu� y escucha todas las palabras de la doncella,
as� podr�s atestiguar contra ella despu�s."
"�Y si hablo, nos abrir�s en secreto
las puertas de la prisi�n al ni�o y a m�?
"Entonces te dir� que una vez un picapedrero ambulante me cont�..."
"...que cuando las brujas invocan al trueno,
ponen sus manos en el agua..."
"�Bruja empecinada! Antes de que se ponga el sol ma�ana,
ser�s quemada viva en la hoguera."
"Y entonces tambi�n te quemar�n, doncella,
"como ejemplo para los hombres, como dulce aroma para Dios."
Y una pira tras otra arde en la plaza de la ciudad,
hasta que un d�a los jueces se vayan a otra ciudad.
La locura de la brujer�a, como una plaga spiritual,
hace estragos dondequiera que acudan estos jueces.
En unos pocos siglos, m�s de ocho millones de mujeres,
hombres y ni�os fueron quemados por brujer�a.
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 6.
Hay confesiones de brujas que son totalmente descabelladas.
Muchas mujeres, por ejemplo, confiesan que, transformadas en gatos,
ensuciaban el altar durante la noche, mientras dos diablos
con forma de animales montaban guardia en la puerta de la iglesia.
Pero tambi�n hay confesiones
que muy bien podr�an ser verdad,
concretamente en la �poca en la que reinaba la superstici�n.
Muchas mujeres fueron quemadas al confesar que
embrujaban una cama de matrimonio �"haciendo nudos"!
Por cada nudo, un embarazo es destruido.
Y la felicidad de toda una casa podr�a arruinarse
con pelo de bruja y cruces de metal.
Probablemente muchas mujeres han usado tales trucos de magia
y cre�an en sus efectos destructivos.
Pero si hemos de juzgar a partir de las confesiones,
debemos mirar m�s detenidamente los instrumentos de tortura.
Nosotros tambi�n ser�amos forzados a confesar misteriosos talentos
con la ayuda de tales herramientas. �No es as�?
El doctor franc�s Paul Regnard
describe c�mo se usa el collar.
El collar se contra�a con la ayuda de cuatro sogas tensas.
Las mu�ecas y tobillos de la acusada
estaban sujetos con dos aros de hierro atornillados al suelo,
y un caldero ardiendo se colocaba bajo la pobre v�ctima...
...sus movimientos eran tan violentos
que las p�as del collar penetraban en su cuello.
El Doctor Regnard muestra otra imagen que habla por s� misma...
Se llama simplemente "Despu�s del interrogatorio."
El "doloroso interrogatorio" empezaba preferiblemente
con una "ligera" tortura: el retuerce-pulgares, por ejemplo.
Una de mis actrices insisti� en probar el retuerce-pulgares
cuando rodamos estas im�genes.
No revelar� las terribles confesiones que saqu� por la fuerza
a la joven en menos de un minuto.
En los comventos, durante la Edad Media, el miedo al Diablo
se intensificaba hasta una profunda desesperaci�n.
Las beatas se somet�an a continuos y penosos auto-castigos.
Alguna veces una sola monja era detenida y de repente
todo el convento ca�a presa de la locura...
...una misteriosa y contagiosa locura
En los escritos que han llegado hasta nuestros d�as
estas desgraciadas mujeres anotaron con conmovedora sencillez
c�mo el Diablo penetr� en el convento.
"�Mantente alejado de m�, Sat�n!"
"�Que los buenos santos me protejan!
La hermana Cecilia est� confabulando con el maligno."
Cu�nto habr�n sufrido aquellas religiosas
antes de perder los nervios y caer en la locura.
En sus biograf�as, siempre encontramos este grito deseperado:
�El Diablo nos obligaba a hacerlo!
"�Oh, Santa Madre, el mal tiene un terrible poder!"
"Mirad, ahora me obliga a hacer aquello que yo nunca querr�a"
"�Quemadme en la estaca, padres piadosos!
�No os dais cuenta de lo que el Diablo me obliga a hacer?"
"�Sacadme de aqu�! �No le veis?
el maligno est� ah�, y me amenaza."
Continuar�.
LA BRUJA Cap�tulo 7.
Omitamos las verdaderas posesiones del Diablo,
(hablar en lenguas desconocidas y convulsiones)
Y volvamos a la �poca actual.
La mayoria de las brujas de la antiguedad eran mujeres pobres,
aquellas que son aceptadas por organizaciones p�as
y asilos hoy en d�a.
Cualquier rasgo que pudiera hacer a una anciana diferente
era suficiente para llevarla a la corte en la epoca de la brujer�a.
No creamos que el Diablo pertenece �nicamente al pasado.
La encantadora ancina, que interpreta el papel de Mar�a la Tejedora
en mi pel�cula, una vez gir� su cansado rostro hacia m�
durante un descanso del rodaje
y dijo: "El Diablo existe.
Lo he visto sentado al lado de mi cama."
Con el permiso de la anciana, mostrar� el libro de oraciones
con el que una mujer (�desde 1921!)
piensa que puede reconocer al Diablo con s�lo verlo.
La locura de la bruja puede ser explicada como un desajuste nervioso
que tratar� de explicar aqu�.
Ruego al espectador que comprenda
que en lo siguiente, ser� una misma actriz
la que interprete a varias pacientes con des�rdenes mentales similares."
He conocido personalmente a una joven muy nerviosa
que sol�a deambular dormida.
�Por qu� siempre realizaba las mismas cosas
que m�s tem�a hacer?
Como una bruja pose�da por el Diablo, esta mujer...
... tanto dormida como despierta...
cede a un misterioso deseo de encender cerrillas.
"�Ten�a esta posesi�n relaci�n con su m�rbido miedo al fuego
al haberse producido un incendio en su casa?
Explicaba que se sent�a como si estuviera luchando
contra una fuerza desconocida m�s fuerte que ella misma
�No hay nada brujesco en esta son�mbula
que se mueve por la aletargada casa con sus cerillas?
�No nos recuerda a la monja, que pasea por la capilla
con su cuchillo, forzada por el Diablo?
Esta pobre mujer, tambi�n en un estado de aturdimiento,
hace durante el sue�o exactamente lo que m�s teme.
Estas posesiones, estos estados de sonambulismo, aturdimiento,
son consecuencia de las enfermedades nerviosas que llamamos histeria.
Y hay m�s conexiones a�n entre la bruja medieval
y la persona hist�rica actual.
Recordemos por ejemplo
que la bruja recib�a visitas nocturnas del Diablo.
Hoy no es el Diablo, sino un actor famoso,
un cl�rigo popular o un conocido m�dico,
quien interrumpe la calma de la noche.
La persona hist�rica dir� sin duda que
esta gente se le acerc� a trav�s de la pared o la ventana.
F�jense c�mo conscientemente esta mujer se agarra a su cama.
Una persona afectada de histeria siempre muestra
alg�n gesto forzado.
En la Edad Media se cre�a que durante el Sabbath
el Diablo pon�a unas marcas invisibles en el cuerpo de la bruja,
donde toda sensibilidad desaparec�a.
El verdugo sol�a encontrar zonas insensibles
en la espalda de la acusada.
"Veo claramente que eres una bruja.
Ni siquiera sientes el instrumento del maestro en tu espalda."
Actualmente, esta extra�a insensibilidad se considera un s�ntoma de la histeria.
"No doctor, no siento c�mo me toca la espalda en absoluto."
"S�, es lo que pensaba, su hija padece histeria."
"Por lo que me dice, le recomiendo encarecidamente
que mantengan de momento a su hija en mi cl�nica."
"Ser�a una pena si su hija
tuviera un desafortunado percance con la polic�a."
�Pobre brujita hist�rica!
En la Edad Media habr�as tenido problemas con la iglesia.
Actualmente es con la ley.
"Le pido que venga a mi despacho."
"�O prefiere que llame a la polic�a?"
"�Su nombre? �Tiene una tarjeta?"
"�Su direcci�n? �Tiene tel�fono en casa?"
"Gracias, est� bien. Puede irse. Le llamar� luego."
"Si mi familia se entera de esto, ser� retenida a la fuerza."
"Le pido que comprenda que soy una persona desgraciada, enferma.
No s� lo que hago."
"No he sido capaz de vivir con este miedo cont�nuo
durante la guerra. Soy una persona destrozada."
"Es como si un poder desconocido
me obligara a cometer este horrible robo."
"�Mire! Acabo de robar este librito ruso lujosamente encuadernado."
"�Y qu� hago con �l? No s� una palabra de ruso."
"Mi marido muri� en la guerra, y yo no he sido la misma desde..."
"Prometo que no seguir� con esto,
pero tengo que pedirle que no vuelva a entrar en mi tienda jam�s."
Siglos han pasado y los poderosos de los tiempos medievales
ya no se sientan en la d�cima esfera.
Ya no nos sentamos en la iglesia mirando aterrados
frescos de demonios.
La bruja ya no vuela con su escoba sobre los tejados.
�Pero no campa a�n la superstici�n entre nosotros?
�Hay alguna diferencia obvia
entre la hechicera y su cliente, antes y ahora?
Ya no quemamos a las viejas y pobres.
�Pero acaso no suelen sufrir amargamente?
Y la mujercita, a la que llamamos hist�rica,
sola y triste, �no es a�n un misterio para nosotros?
Actualmente retenemos a los desgraciados en un manicomio,
o si es rico, en una cl�nica moderna.
Y entonces nos consolaremos pensando que
la ducha templada de la cl�nica ha reemplazado
los b�rbaros m�todos de los tiempos medievales.
FIN
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