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Agradecemos la colaboración de la
secretaría de comunicaciones y transportes ferrocarriles nacionales de México.
y especialmente al ferrocarril Sonora-Baja California.
A TODOS LOS TRABAJADORES DEL RIEL
¡Maldito!
Algún día regresaré para partirte en dos.
VIENTO NEGRO
FILMADA EN EL GRAN DESIERTO DE ALTAR SONORA, MEXICO.
¿Señor Manuel Iglesias?
Sí, señores,
hasta hoy,
el desierto de Altar ha sido un obstáculo infranqueable.
Son ustedes, señores ingenieros,
técnicos y trabajadores del riel,
quienes reanudarán la obra considerada como imposible,
debido a sus dimensiones y a las dificultades físicas que ofrece.
Muchos de ustedes...
Acérquese, Manuel.
Ah, éste muchacho fue compañero mío el primer año.
Quería ser ingeniero,
pero se cruzó en su camino una mujer interesada sólo en el título, y...
Pobre Manuel,
lo hizo pedazos.
Manuel.
Es para mí un gran honor hacerle entrega de este nombramiento,
y de esta placa,
que lo acreditan como primer jefe de cuadrillas de la división sur.
Yo sé que esa placa la llevará con orgullo, Manuel.
Mucho, "mi mayor".
¡Manuel!
Perdóneme, señor.
Aquí tiene usted esto.
¡Preséntese en su trabajo, Manuel!
¡Y en lo futuro, controle su carácter!
Podía haber aceptado la renuncia de Manuel por su falta de respeto,
pero es un hombre demasiado valioso para mí.
Lo que ha ocurrido usted lo buscó,
porque de sobra sabía que llamándole "mayor", lo insultaba.
¿Qué no es militar?
No.
Algunos trabajadores del riel lo llaman...
"el mayor hijo de la chingada", [CENSURADO]
por su brutal energía.
Eso es todo, señores. Buena suerte.
- Ya llegó mi papá. - Ya se va. Déjalo.
Suéltame, mamá,
es mi padre.
¡Papá!
¡Papá!
Jefe, ya le tengo formados a esos indios.
Vete a tu camión y mándame al (¿Quirilenco?).
- ¿Tú eres el jefe? - Gobernador.
Bueno, diles que es un trabajo rudo. Un trabajo para hombres.
No quiero engañar a nadie.
Cuando hace calor es infierno, cuando hace frio, congela.
El sueldo ya lo saben. El que acepte, que suba a los camiones.
(Lengua indígena del norte de Mexico y sur de USA)
(Lengua indígena)
(Lengua indígena)
(Lengua indígena)
(Lengua indígena)
(Lengua indígena)
Dicen que están conformes con ir a trabajar,
y portarse en una forma... correcta.
Con devoción, siempre que tú cumplas tu palabra.
Bueno, diles que se despidan de sus familias y que suban a los camiones.
(Lengua nativa)
(Lengua nativa)
(Lengua nativa)
¡Déjalo! ¡No lo toques!
¡Con tus manos toscas y sucias nunca debes hacerle una caricia al niño!
Juega con tu rieleros.
¿No comprendes, Manuel, que eres un bruto?
Jefe. Jefe.
Jefe.
Ya está listo todo.
Es el último pueblo que tocamos. Dile al güilo que de aquí al campamento.
Está bien, jefe.
CAMPAMENTO SUR S.C.O. P.
¡Nabor!
¡Pequeño!
Les habla el ingeniero. Ya llegó la gente.
A sus órdenes, ingeniero Fernández.
Bienvenido, Manuel. ¿Cómo le fue de viaje?
Es todo lo que pude conseguir, ingeniero.
Unos cuántos indios Yaquis, Pimas, Pápagos y Mayos.
Pues yo diría que es una verdadera hazaña, pues es gente reacia y desconfiada.
Señores, tengo el gusto de presentarles a Manuel Iglesias,
primer jefe de cuadrillas de nuestra división sur.
- Mucho gusto, señores. - Mucho gusto.
Aquí Pablo será su ayudante, Manuel.
Pablo Penados para servirle, don Manuel.
Éste es Nabor Camargo, nuestro guía.
Habla los dialectos de toda la región.
A sus órdenes, señor.
Conoce el desierto como su propia mano.
Cuando el Viento Negro cubre, o destruye todas las señales,
es capaz de veredear sin veredas.
Y éste es uno de nuestros mejores hombres,
Javier Santana.
Un verdadero diablo con la flama de acetileno.
Mucho gusto... mi capataz.
Es tan débil y chaparrito, que nadie lo llama por su verdadero nombre.
Sus compañeros lo apodan "El pequeño".
Ay, y éste es el Picuy,
jefe de estadaleros.
Mañoso, medio pícaro y medio poeta.
Tenga cuidado con él, Manuel.
"Dícele de la gente, que afirma mi jefe el ingeniero,
pero para trabajar, yo siempre soy el primero."
¡Quietos!
¡Quieto todo el mundo!
¡Vamos, quietos!
- ¡Manuel! - ¡Quietos todo el mundo!
Conserve el orden, Manuel,
pero que no se le pase la mano.
Se me olvidaba decirle que pronto recibiremos la maquinaria pesada.
¿Qué pasó?
¿No me oíste? ¿Qué pasó?
No se querían bajar cuando los obligamos, y se nos echaron encima.
Pregúntales que pasó.
(Idioma nativo)
(Idioma nativo)
(Idioma nativo)
Pues la mera verdad, dicen que los maltrataron los chóferes.
Y ponen como pretexto que regresarán a sus casas si no traen a sus familias.
¿¡Sus familias!?
- Son 6 meses de construcción en el sureste. - ¡No!
Comprende que a un hombre le hace falta su familia, Luisa.
¡Ni mi hijo ni yo vamos a revolvernos con esos mugrosos compañeros tuyos!
¿Qué le digo a mis "paisas", jefe?
Dile que las familias de los trabajadores no pueden estar aquí.
Las mujeres y los niños acabarían por enfermarse.
Pero diles que les prometo bajo palabra de hombre, que serán tratados igual que todos.
¡Que no permitiré que nadie abuse de ellos!
Ay de aquél que se meta con esta gente.
Vuelvan a sus trabajos. ¡Ya!
¿Y ustedes qué esperan? ¿No oyeron? ¡Vamos!
Nabor.
- ¿Qué dijeron? - Que confían en usted, jefe.
Instálalos en sus barracas.
(Idioma nativo)
(Idioma nativo)
- ¿Cómo está esta gente, Pablo? - Difícil, señor, pero aprenderán.
(Idioma nativo)
- Más brazos para mover esa plataforma, rápido. - Sí, señor.
Pablo.
- Sí, señor. - Necesito a Nabor.
¡Más durmientes para este tramo! ¡Muévanse!
Listos.
Uñas.
Alto.
Parejito, parejo.
Parejo, parejo.
Va para adelante.
"Palante", parejito.
Parejo, parejo.
Parejo, parejo, parejo.
Otro poco.
- ¡Bueno! - Bueno. El otro.
Listos.
Son las 8 de la mañana y ya pega "rete macizo".
Para mediodía, ya hacemos chicharrones, cuate.
¿Qué hacen ahí paradotes? ¡A trabajar!
¿Qué pasó? ¿No oíste?
Vamos. ¡Y ustedes también!
Tenemos que llegar hoy a los 1500.
Ustedes, apúrense que ya no tarda la chancla.
¿?, me estoy muriendo de sed.
A mí también, chamaco. Mocoso, ¿qué no me oíste?
Perdón, mi ahijado no español.
(Idioma nativo)
- ¿Qué porquería es esta? - Novato, ¿no te lo dije?
Esto es café con sal, ¿y sabes para qué sirve, imbécil?
Para que no te mueras de insolación.
Y si te mueres o no me da lo mismo, pero aquí se necesitan brazos, ¿entiendes?
¡Bébetelo!
Juanjo.
OFICINAS DIVISIÓN SUR PAGADOR
¡A la cola! ¡A la cola!
¡A la cola, mando!
- Orden o no hay pago. - Orden, muchachos, sino no hay pago.
- ¿Qué pasó, grandote? - Aquí nomás, mi pagador.
Y ahora que se te pagó el campamento, ¿qué vas a hacer con tanta moneda, eh?
Pues irme al cine, recorrer la alameda,
y pasearme en la arboleda.
Billete.
Bueno, ¿y ahora qué hacemos?
Nos vamos a nadar, al cine o a los toros, ¿eh?
Estamos fregados, mis cuates.
Con toda esta lana, ni en dónde ni en qué gastarla.
Ah, pero eso sí,
un día de estos pasarán por aquí Pullmans con aire acondicionado,
y los viajantes llevarán hasta cantina para echarse una cerveza bien helada,
y ni sabrán la friega que nos llevamos para tender la vía.
Y ni modo.
Vámonos para allí.
Oye, Picuy, ¿nos echamos unos albures? Tú dirás de a como.
- Pues yo como dijo el poeta:
- "De la jugada me alejo, para no hacerle al... - ¡Picuy!
- ¿Qué pasó, viejo? - Sigues amontonando dinero,
- ¿aquí para qué? - Pues para comprarme un pedazo de tierra.
Trabajarla yo y mis hijos, y hacerme independiente.
Por eso aguanto este sol...
pacientemente.
Está bueno.
Picuy,
patrón llama.
¿En domingo?
- ¿Qué va a hacer con tanta lana? - ¿Yo'
- Toda la voy a mandar a mi casa. - Yo nigual, mi cuate.
Yo me voy a echar unos alburcitos.
¿Qué es eso, eh?
Pues quién sabe, tú.
A lo mejor es un espejismo.
Fantasmitas a mí...
Por dónde diablos entraría este vato.
Vengo de Sonorita.
Yo, Ulalio Indio.
Pues lo de "indio" ahí se te ve.
- Pero debe de llamarte "Eulalio". - No...
Ulalio.
Está bien, hombre, tú ganas. Toma y lárgate.
Yo no pedirte dinero.
- Yo buscar patrón para pedir trabajo. - ¿Trabajo aquí?
¿Ves ese tipo de las botas negras?
Él es el jefe, él te dará trabajo.
Pero tienes que decirle mayor, ¿entiendes? Mayor.
Comprendo.
Como eres de desgraciado, pequeño.
¡Pobre diablo, ni sabe la que se le espera!
- Mañana a primera hora que repinten esta balizas. - Sí, señor.
Mayor.
¿Por qué me pegas? Nomás vine a pedir trabajo.
Que te atiendan en enfermería...
y preséntate mañana a trabajar.
Necesito hombres de agallas como tú, para construir ferrocarriles.
¡Pablo!
Sí, señor.
- Encárgate que le den ropa y comida. - Vente.
¿Qué pasó, Manuel?
Un incidente penoso para mí, ingeniero.
¡Llegó la canasta! ¡La canasta!
Picuy.
"A sus órdenes mi jefe, aquí está su mequetrefe".
Déjate de payasadas,
y dile al griego que instale su barraca a medio kilómetro del campamento.
¿Entendiste? ¡A medio Km. del campamento! ¡Ni una pulgada menos!
Entendido, mi jefe. Ni una pulgada menos.
"Dios nos libre de esos muslos... y esos senos. Ahí nos vemos".
En esto si que tenemos que hacer "la vista gorda", Manuel.
Ojalá y no haya desórdenes.
¡Ya llegaron los durmientes!
¡(Laaas) durmientas, menso!
Para, Macaco.
¡Esta noche me la paso calientito, y ni modo!
Las traes tapadas porque así estarán, maldito griego.
No, hombre, son odaliscas de pura sangre.
Son de mi tierra, "de pura cepa".
¡Un momento de calma, muchachos! un momento de calma.
Mis chamaconas vienen muy traqueteadas por el viaje,
¿Nomás por el viaje, griego?
No podrán jugar con mis muñecas si no les arman sus casitas.
Así que ya lo sabéis. Si le atoran, esta noche tendrán su Bacanora
y con botanas.
Mis cuates, un momento.
"Primero hay que medir 500 metros de este campamento,
después podrán construir, y darse su contento."
¿En dónde piensas poner la barraca?
- "A 500 metros, para que no se oiga la matraca." - ¿500 m.?
- Picuy, pero eso es muy lejos. - "Usted no se preocupe, hasta allá llegarán los... conejos."
Mira, Picuy, ven. Ven.
Está bueno, 350 m...
pero "pico de cera", ¿eh?
"Y no hay que ser, ay y de propina, pues me arreglas a la güera."
- Macaco... - Veintes, veintes, veintes.
Esto no es boda, ni es fiesta de 15 años. Así es que caireles.
- Caireles, caireles. - Así como los tuyos, ¿no?
- Órale paviachicles... - ¿Qué pasó? Vamos ay...
Listo, patrón.
EL OASIS
¡Qué bárbaro!
Allá adentro hace más tierra y más humo que el que trae el Viento Negro.
Tienes mucha razón, mi cuate. Presta la botella.
- Bueno, ¿y este? - Pues no sé.
¿Qué haces ahí tan sólo, pelao?
Qué, ¿no vas a entrar a echarte un trago de Bacanora, Ulalio?
Hay unas botanas a toditito trapo.
No tengo centavos.
¡Mayor!
¡Mayor!
¡Que salga ese mayor!
¡Mayor!
¡Mayor!
¡Mayor!
No tenga miedo, mayor.
Y no se me frunza, que ahí le voy.
¡Lorenzo Montes!
¡Pelao desgraciado, qué gusto me das!
¡Mayor, hijo de 50.000 demonios!
- Pensé que ya nunca te vería la jeta. - Y ya ves, aquí estamos. Venimos a trabajar.
Llegamos en plataforma con estos benditos animales.
Muchachos,
es Manuel Iglesias, primer jefe de cuadrillas.
Mi mejor amigo, casi mi hermano.
Ah, y no se les ocurra decirle "mayor", porque salen con el hocico roto.
Nada más a mí me lo tolera, ¿verdad, mayor?
- Tanto gusto, muchachos. - Qué alegría, Manuel.
Pablo, esta gente viene cansada.
Llévalos a comer, y después a sus barracas para que descansen.
¡Qué descansar ni qué nada!
¡No hombre, lo que queremos es remojarnos el gaznate!
- ¿Y las viejas, qué hay, jefe? - A huevo.
- Pues ahí está el negocio del griego. - Ya lo oyeron, muchachos,
a remojarnos la garganta y a bautizar estos benditos animales,
que también tienen sed
Tú nos acompañas, Manuel.
Bueno, no. Ya sé, no me lo digas, te conozco.
Tú no bebes y mañana tienes que madrugar,
pero vas al bautizo y te regresas.
Bajen la intensidad de las luces, muchachos.
Pablo, si me busca el ingeniero Fernández ya sabes dónde estoy.
Yo te bautizo en el nombre del desierto, y te llamarás "El Pinacate".
Agua bendita: una, dos, tres.
En el nombre de ¿? yo te bautizo y te llamarás "El Coyote".
- Venada. - Gordo de oro.
Está preciosa
Nunca pensé que estuvieras aquí.
Ven, Picuy.
Ayúdame a meterlos. El tiempo es "money",
y ya sabes, ¿eh?
Esperen un ratito.
"Aleluya, aleluya, que cada quién agarre la suya."
"Yo ya tengo la mía, y tú ya tienes la tuya."
Chaparro divino.
Muchachos, apaguen las luces de los muñecos...
- que yo ya tengo mi antorcha. - ¿Crees que la podrás apagar?
Sí, porque después de tanto tiempo y tanto trabajo,
una noche de amor...
bien lo merezco.
¿O no?
Maldito material que no llega.
Y eso que desde cuando avisaron que ya venía la chancla para acá.
- Tenemos que reponer el tiempo perdido. - Pues sí.
Pero si no fuera por los de "las teléfanos" que se llevaron hartos rieles
para tender sus cochinas líneas, todavía estaríamos trabajando.
Las líneas de comunicación son necesarias, Pablo.
Sí, pero es bueno el encaje pero no tan ancho.
Ya. Vete a mover a tu gente que esté lista.
¿Café calientito, patrón?
Ahí viene "la chancluda".
Vamos a darle paso, si no va a haber bronca con el Mayor.
Y con éste mendigo frío no tengo ganitas de nada.
¡Vamos, a descargar todo el mundo! ¡Rápido!
Vamos, vamos. Muévanse.
- ¿¡Qué estás haciendo, animal!? - Se chorrearon los frenos.
¡Echen arena en la vía!
Se viene la chancla encima.
¡Cuidado!
¡Cuidado con el chicote! ¡Van a voltearse las plataformas!
Cúbrete la jeta, Lorenzo.
Y tú sal de ahí. No seas tan macho, idiota.
Empínenla, durmientes a la punta!
¡Rápido! ¡Sosténganse!
Ya la tengo entibada. ¡Bájate de ahí!
¡Cuidado!
Juanjo.
¡Manos aquí para levantar la vía, rápido!
Nabor...
Vámonos, hijo.
- ¡No! - No, la pierna.
- No, mi pierna. - ¡Rápido, a la enfermería!
No, no, Toño. Mis piernas.
No.
¿Quedó firme?
- Sí, quedó bien entibada. - Ordena que traigan una grúa.
Estiben esas tallas, ya no hacen falta.
- ¿Qué pasó, Manuel? - Un accidente, ingeniero.
La chancla venía muy cargada, y se chorreó por el hielo.
Pero ya logramos apuntalarla.
- Ya van de traer la grúa. - ¿Hubo desgracias personales?
- Un herido nomás. - Dos, don Manuel. Mire nomás.
Uno con muchos tamaños cortó la muela, pero dejó los dedos.
¿Quién fue?
Eso evitó que se voltearan las plataformas.
Averigüe quién fue, Manuel.
Actos de valor como éste deben ser premiados.
¿Bajaron la presión de la máquina?
A descargar todo el mundo. Rápido, que el sol se nos viene pronto.
Pablo,
más durmientes en la punta.
Ahora, muchachos, brazos aquí y durmientes a la punta. ¡Vamos!
¡Cuidado con ese riel! ¡Quite las patas!
Acabo de llegar al campamento.
Contéstame inmediatamente diciéndome como te encuentras.
No deje de avisarme cuando nazca mi hijo.
Besos, Antonio.
Es que voy a ser padre.
- Pues lo felicito, amigo. - Gracias. - Pásalo.
Eh, Tepepa.
- Lleva al Sr. López y al Sr. Jiménez... - ¡Ingeniero!
A los señores a la barraca 15, por favor, y ayúdalos.
¿Su nombre?
Jorge Iglesias Lamadrid. Ingeniero topógrafo.
- Perdone, ingeniero, ¿es usted pariente de Manuel Igle...? - Es mi padre.
¿Qué, tiene algo de malo?
No, no... No, ingeniero
Barraca 5, por favor. Lo está esperando el jeep.
Ingeniero, yo soy Pablo Penados ayudante de su papá.
- Quería decirle que... - ¡Jorge!
¡Quiero bañarme, apúrate!
- ¿Está lejos? - No, ahí nomás. - Váyanse.
Su papá no pudo venir porque se fue a Peñascos por más gente,
pero mañana temprano lo tenemos de regreso. Yo le llevaré a su barraca.
¿Llegó Lorenzo Montes?
- Escribió que para acá vendría. - Está en su barraca, ingeniero.
- ¿Quiere que lo lleve? - Sí. - Por ahí.
Don Lorenzo me ha hablado mucho de usted, ingeniero.
Todito se ve que lo quiere mucho, hasta sobrino le dice.
Papá.
Papá.
¿Qué anda haciendo usted por aquí?
Vine a ayudarle a construir ferrocarriles.
¿No me oyó, papá?
Ayudarle a construir ferrocarriles.
Y lo más importante, Manuel,
no se te olvide que Jorge es un muchacho delicado, que se parece a mí.
Y esa maldita palabra me la está repitiendo a cada momento, Lorenzo,
y yo quiero que mi hijo sea todo un hombre.
Nomás que los ferrocarriles los hacen los hombres.
¿Usted ya lo es?
¿Qué pasó?
No le hagas caso, muchacho, así es él. Ya te acostumbrarás.
Claro, por lo que te pasó ahorita no me lo vas a creer,
pero Manuel es un buen hombre.
Ya hablarás con él.
- Perdone, mi capataz. - ¿Qué quiere? - Bueno, venía a...
¡Todo lo que se refiera a su puerco negocio trátelo con Picuy, no conmigo!
Uno de los hombres de su cuadrilla tiene tres días en mi negocio,
y no quiere salir de allí.
Y yo no quiero tener ninguna dificultad con los jefes del campamento,
y menos con usted, don Manuel. Compréndalo.
¡Muchachas, muchachas! ¡Ahí viene el mayor!
- ¿No que no lo traía el griego? - Viejas resbalosas. ¡Mugrosas!
¡Habían de bañarse!
No te pongas a barrer ahora, Macaco.
¿No ves que aquí está el señor?
Una vez te pegué por irrespetuoso,
¡y ahora te voy a pega por irresponsable y borracho!
Tú fuiste el que desenganchó la plataforma, ¿verdad?
¿Por qué no me lo dijiste?
¿Cómo diablos te curaste, indio cabresto?
¡Con sal!
¡Como se cura el indio...
hombre!
Dale lo que quiera, y mándamelo mañana.
Con que hoy te vas a dar el gran agasajo, ¿eh?
¡Y de gratis!
Él te lo va a pagar.
Macaco,
- llévalo con "La Chala". - Sí, patrón.
¿Quién es?
Soy yo... Jorge.
Adelante.
Vine a hablar con usted, papá.
Puede hablar, el muchacho no entiende español.
PROCEDIMIENTOS DE LOCALIZACIÓN Y TRAZO EN FERROCARRILES - TESIS-
A MI PADRE, CON ADMIRACIÓN Y RESPETO JORGE
Lo que tenga que decirme, dígalo.
Estoy muy ocupado.
No me explico su dureza para tratarme.
- TESIS PROFESIONAL- Estudié con devoción mi carrera,
pensando que cuando me recibiera de ingeniero,
usted se sentiría orgulloso...
pero me sigue usted tratando con el desprecio de siempre.
Desde niño me trató usted como un extraño,
y siempre le tuve miedo.
¡Pero ya soy un hombre,
y tengo derecho a saber lo que pasa en mi familia!
¿Acaso usted ha engañado a mi madre,
y ese es el motivo,
- o ella le ha sido infiel? - ¡Cállese la boca!
¡Un hijo no tiene derecho a juzgar a sus padres!
Si yo hubiera engañado a su madre, tengo los suficientes pantalones para sostenerlo,
y si ella me hubiera sido infiel,
¡en este momento estaría usted huérfano!
Los verdaderos motivos los sabrá algún día.
Ahora déjeme.
Manuel,
vinieron a decirme que Lorenzo y "El pequeño" están peleando
en ese tugurio por "La Venada".
Esa mujer es un problema, Manuel.
¡Métanse, viejas! ¡Rápido, métanse!
¡Ahí viene Manuel Iglesias!
¡Rápido, adentro!
Y ustedes dejen de pelear o nos van a cerrar el club,
¿y luego dónde se van a divertir? Anda, Pequeño, vete.
Y tú tranquilo. Tranquilo, ¿eh?
Mañana mismo se me larga esa puta. [CENSURADO]
- ¿Cuál de todas? - "La Venada".
No quiero que siga provocando más dificultades entre la gente.
- Pues no se va a poder. - ¿No? - ¡No!
- La voy a hacer mi mujer. - ¡Estúpido! ¡¿Esa tu mujer?!
Ella me dijo que dejaría esta vida, ¡y yo la voy a hacer respetar!
Lorenzo...
¿Qué te parece, Manuel?
Que eres un niño.
Un niño estúpido, pero allá tú.
Griego, un escándalo más y cierro esta piquera. ¡Te lo juro!
Qué mala suerte, y en domingo. Estamos fregaos.
- Si sigue este maldito aire así, "no va a abrir boquete." - ¿Por qué?
"Porque quema como soplete."
Cierra la lengua esa que se están volando las cartas.
"Envido pichón al nido, ya lo dijo mi marido." ¡Bien, y van tres más!
¡Jiménez!
¿Dónde te metes? ¡Vámonos!
"Inge".
"Inge".
Recuérdelo.
Es mi mujer.
"Inge", mire lo que se le cayó.
CENSURADO (¿¿¿¡Ay, Dios!???)
Déjame, Venadita.
¡Venada, ven! ¡Venada! ¡Venada!
Le advertí ingeniero, que era mi mujer.
¡Voy a matarlo!
Lorenzo,
- ¿dónde está el ingeniero Carlos Jiménez? ¿Lo mataste? - No... yo, no.
Es un cobarde.
Pero sin quererlo se fue a "jalarle la cola al tigre".
- ¿Qué rumbo? - Noroeste.
Pablo, ve a buscarlo. Rápido.
¡Ulalio!
- Saluda al ingeniero. - Buenas noches, ingeniero.
¿Cómo sigue esa mano, Ulalio?
Está bien.
Ojalá que al terminar la obra estos indios se conviertan en buenos obreros.
- Lo estamos logrando, señor. - Hemos adelantado bastante, Manuel.
Dentro de dos días habrá que traer el campamento para acá.
Ya está muy lejos.
Permiso, señor.
Viento Negro.
Medio kilómetro no tiene balasto ni repelente para la arena.
- Voy a proteger la vía. - Yo el campamento. Buena suerte, Manuel.
¡A proteger la vía todo el mundo! ¡Pronto!
¡Traigan durmientes,
y pónganlos al hilo de los rieles para que no los cubra la arena!
¡Vamos, ustedes!
¡Vamos!
¡Muévanse con esos hasta la punta! ¡Rápido!
¡Más durmientes!
¡Amárrale, Toño!
Si no se apuran, este maldito nos oculta la vía.
¡Vamos, rápido!
De cuatro en cuatro la barrera.
Ustedes, ya lo oyeron. De cuatro en cuatro.
Pablo,
tapa los tramos de creosota.
¡Rápido, muévanse!
¡Y tú, idiota, ponte a trabajar!
Así no puede obligarlos a trabajar. Se van a quedar ciegos.
- ¡Sigan con la barrera! - Vente, Toño, vamos a ayudar
¡Descarguen!
No le habla el hijo,... le habla el ingeniero.
¡Esas tallas, acá!
Agárrate de ahí.
A cargar durmientes, todos.
¿Está sordo, amigo? ¿No me oyó? ¡A cargar durmientes!
Mi oficio es soldador,...
- no cargador. - En emergencia usted carga durmientes.
CENSURADO (¿¿¿¿Lo va a cargar tu madre???)
¡Quietos! ¡Déjenlos solos!
¡Al que se meta le rompo el agua!
¡Quietos!
¡Después me matarás, pero ahora carga durmientes!
¡A trabajar todos! ¡Vamos!
Hiciste bien en imponértele al "pequeño",
¡pero pegándole a Jorge te pasaste de "mayor"!
¡Y te lo digo en serio!
Tú también ya me estás cansando.
¡No abuses de mi amistad, Lorenzo!
¡Mayor!
¡Mayor!
Sal afuera, desgraciado.
¡Mayor!
¡Sal!
¡Mayor!
¡Mayor, general en esa misma división!
¡Sal, mayor!
¿Por qué le pegaste a Jorge?
¿¡Por qué!?
¡Mayor!
¡Sí, mayor!
¡Pégale a uno de tu tamaño
- A ver, pégame a mí, desgraciado. - Cálmate, Lorenzo.
Yo sé por qué le pegaste,
porque no lo quieres.
- Y porque eres un ogro sin sentimientos. - Eso, no.
Aunque su madre lo haya hecho a su modo,
tú sabes que ese muchacho es muy macho. ¡Muy macho! ¿Por qué le pegaste?
- ¿Por qué? - ¡Lorenzo!
¡Tú lo sabes!
¡Tú eres el único que lo sabes!
A Jorge nadie lo quiere más que yo, ni su vanidosa madre.
Escúchame, Lorenzo,
tengo tres razones para vivir:
mi hijo,
partir este maldito desierto,
y tu amistad.
Él quiere ser como tú.
Dale chance.
Dale chance.
Dale chance.
Soy un pobre venadito que habito en la serranía.
Como no soy tan mansito...
Buenos días, don Loren.
- Oye, Pablo. - ¿Qué, señor?
¿No tienes por ahí un cafecito para... para la desvelada?
¿Con... o sin?
¡Ay, no, sin!
Ahorita se lo traigo, nomás dejo esto.
Recuerden que su trabajo es muy importante,
pues el trazo de ustedes debe coincidir exactamente
con el trazo que traen los del norte.
Aunque les lleve más tiempo no me vayan a trabajar después de las 11 de la mañana.
No se olviden que el desierto es "un tigre dormido",
que en cualquier momento puede despertar.
Le pedí a Lorenzo Montes que nos acompañara
porque es el más experimentado para manejar en el desierto.
También el poeta irá con ustedes. ¿No es cierto, Picuy?
Seguro, inge, porque para medida me dicen "El uyuyuy."
Bueno, no perdamos más tiempo.
Cada vez que terminen o comiencen una nueva etapa, repórtese por radio.
¿Llegaron los materiales?
Están detenidos en el 150. Estoy esperando reportes, señor.
- Bien, no deje de avisarnos. - Sí, señor. - Ingeniero Iglesias, venga para acá.
¡Buena suerte, muchachos!
Caray.
Ya lo he de tener aburrido, ¿verdad?
Envíeme este otro, por favor.
Y en cuánto haya respuesta, comuníquemela por radio cuando me reporte, ¿quiere?
Cómo no.
- Qué espera usted que sea, ¿varón o mujercita? - Lo que Dios quiera.
Lo único que me importa es que nazca bien...
y con pantalones.
- Y también la curva del 190 debe reforzarse. - Muy bien, señor.
No se moleste ingeniero, pero parece que no sale con la patrulla de trazo.
- Pero... - Hable con su papá.
Picuy.
¿Qué pasa ahora? ¿Qué no puedo ir con ellos?
De eso venía yo a hablarle.
Su madre le escribió al ingeniero Fernández
rogándole que no lo mandara dónde corriera peligro.
Pero eso no importa. ¿Usted quiere ir?
Claro que quiero ir.
Ingeniero Fernández, ¿a qué hora sale esa patrulla de trazo?
Ahora mismo, Manuel.
¿Y que espera este ingeniero?
Gracias, papá.
Hijo...
toma esta carta de tu madre.
Léela,
analízala,
y cuando regreses, hablamos.
Está bien, papá.
- Todo listo, don Manuel. - ¿Suficiente agua y gasolina?
Sí, señor, dos ¿? tamaño.
"Préstame tu paraguas que voy a tomar el sol en otras playas".
Nos vemos.
Hizo muy bien, Manuel
Hay que darle confianza a los chicos.
¿Qué le pasó a usted?
Nada, ingeniero. Viento Negro.
Oye, Picuy, ¿y cómo es esa de...?
Eres alta y delgadita tu hermosura me provoca,
- mira qué nariz, qué boca... - Manuel,
al fin Jorge se salió con la suya,
estar a tu lado.
Pero tal como te lo prometí, llega hecho un ingeniero.
¡Óyelo bien, Manuel,
un ingeniero!
Hice de él lo que tú nunca pudiste lograr.
Gracias a mí
ya no será un obrero con manos rudas y callosas como tú.
Ahora quiero el divorcio más que nunca,
y lo más importante, Manuel,
no se te olvide que Jorge es un muchacho delicado,
que se parece a mí.
¿¿??
Hay que destaparlo para evitar que se gasifique y haga presión con el calor.
GASOLINA
¿Qué tal les fue? ¿Eh, muchachos?
Órale.
"Ya me andaba, don Lorenzo, esta sed me tiene menso."
¡Ya estoy harto de oírte! ¿No puedes cambiar de disco?
"Perdóneme si lo cisco".
No se mande, recuerde que la camioneta traga más agua que nosotros.
Con la que traemos podemos hasta bañarnos.
"¿Verdad que Lorenzo no me negará, ingeniero,
que es magnífico cocinero aunque parezca menso?"
Patrulla de trazo llamando a división sur. Cambio.
División sur contestando a patrulla de trazo. Cambio.
Patrulla de trazo reportándose:
Terminamos la primera jornada, continuaremos a la hora 0.
Habla López,
¿no hay nada para mí? Cambio.
Reporte recibido.
Todavía no ha llegado respuesta de su esposa. Cambio.
Gracias.
Me retiro del aire.
¡Maldita arena!
¿Te estás acordando de la bofetada que te dio tu papá?
Cuando nos encontramos aislados del resto del mundo,
siempre pensamos en alguien.
Yo por ejemplo...
no hago si no pensar en mi esposa,
en que no puedo estar a su lado cuando más me necesita.
¿Tiene algo de malo?
¡Ay, mamacita!
"¡Híjole, quema rete macizo, el trasero me deshizo!"
"Algunos le tienen miedo a este desierto arenoso,
pero fijándose bien,
pues es muy hermoso."
Sí...
a esta hora el desierto es muy bonito,
pero no se les olvide que es "un tigre dormido".
Por eso no hay que jalarle la cola.
¿Qué te pasa, muchacho?
Nada, Lorenzo.
¿Te despediste de tu padre cuando te viniste para acá?
Sí.
Por primera vez me llamó hijo y me habló de tú.
¡Ogro del demonio! Puro acero por fuera.
pero por dentro tiene el corazón más grande que una caldera.
Patrulla de trazo llamando a división sur. Cambio.
Patrulla de trazo llamando a división sur. Cambio.
División sur contestando a patrulla de trazo. Un momento.
Atienda esa llamada.
Adelante. Cambio.
Terminamos sin novedad la jornada. Reanudamos trabajo al amanecer.
¿Hay noticias para mí, amigo? Cambio.
Recibido reporte.
Ya llegó el telegrama, señor López.
Un momento.
Voy a leérselo.
Todavía nada, Antonio. Estoy bien.
No te preocupes.
En cuanto nazca, te lo comunicaré.
Ya tengo redactado el telegrama, y sólo dejé en blanco el espacio para poner
varón, o mujercita.
Te extraño mucho.
Todo mi amor.
Alicia.
¿Satisfecho, amigo?
¿Qué pasa? Contésteme. Cambio.
Satisfecho.
Muchas gracias.
Me retiro del aire.
¿Ya nació?
No,
pero todo está bien.
Qué daría por estar a su lado en este momento.
- Y yo qué daría por estar en la capital. - Usted puede, ingeniero.
- ¿Es casado? - No...
pero estoy peor.
Si renuncio a este maldito lugar el viejo me deshereda,
y allí hay muchos centavos.
Él piensa que me gusta más la lana que mi carrera.
¿Usted que cree?
¿Me permite usted la pieza, oh, señorita?
"¿Me escogió por ser la más bonita?"
"Pues no precisamente, sino por ser la más rechoncha y más gordita."
"A ver si no se enoja mi abuelita".
- Surco. - Arado.
Chúmbele.
Terminamos mucho antes de lo que esperábamos.
Me voy a reportar diciendo que regresamos.
Me voy a adelantar para reportarme diciendo que regresamos.
Espera, Toño.
¿Por qué no le damos una sorpresa al ingeniero Fernández
y continuamos con el trazo?
Falta como hora y media para que el sol arrecie, y podemos avanzar bastante.
¿Estás loco? Tenemos que regresar.
(¿¿¡Juega!??) "Yo si le atoro, ingeniero, como todo buen rimero."
- ¡Igualado infeliz! - Suéltalo.
Como vuelvas a hablar en verso o a meterte conmigo,
te voy a romper la cara.
Vamos a continuar.
Vamos, Picuy.
Tú sabes que todos te queremos,
pero para evitar dificultades,
no te metas con él, ¿eh?
Un poquito más a la derecha. Déle más.
Ahí está bueno. Ahí, párele.
Oye, Julio, tenemos que trazar una curva de 40.
- Es muy cerrada, ingeniero. - Llegó el nevero.
Café con sal, señores, aunque les sepa a rayos.
Ese es precisamente el cálculo que estaba haciendo.
Si no fuera porque estamos en el desierto, diría que la camioneta está echando humo.
Sí, parece que reverbera.
¡La radio!
¡Los comestibles!
¡El agua!
Debe haber buenas. ¡Debe haber buenas!
- ¡Nos hemos quedado sin nada! - Calma, inge.
¿¡Calma!? ¿Calma sin agua y sin alimentos?
¿Usted sabe lo que eso significa en el desierto, estúpido?
Yo no tengo la culpa, ingeniero. Yo todo lo dejé en orden.
No me explico lo que pasó.
No sé cómo pudo haber sido,
pero pienso que...
¡Ese maldito es el causante de todo!
¡Se los dije!
Pero no me hicieron caso.
Nos vamos a morir achicharrados.
- Nos vamos a perder en el desierto. - ¡Cállate!
Mientras tengamos esta brújula no podemos perdernos, ¿me oyes?
¡Y contrólate o de lo contrario nos vas a contagiar a todos!
De ahora en adelante...
- tenemos que racionar el agua. - Tenemos que pensar.
- Tomar una decisión. - Vamos a regresar
Es mejor que continuemos, Antonio.
¿Por qué?
Miren.
Aquí está nuestro campamento,
y aquí estamos nosotros.
Este es el campamento de la división norte, del que estamos más cerca.
Además de que el camino es más corto,
la patrulla norte viene avanzando.
Son sólo 30 grados.
Pues adelante...
y ojalá los encontremos pronto.
Qué rápido se consumió todo.
Picuy, tráete la lona y el café con sal que dejé allá,
nos va a hacer falta.
Y voy a ver qué le saco al radiador.
¿Y quién va a beber esa porquería?
Todos.
Cuando la sed apriete... sabrá bien.
Mira.
¿Qué es?
¡Nomás eso nos faltaba!
¡El Viento Negro!
Vamos a protegernos detrás de la duna.
Cúbranse la boca y la nariz con sus pañuelos, y cierren bien los ojos.
Ojalá y esto pase pronto.
Ya pasó.
Vámonos.
¿Le supo bien?
Guarden el agua, muchachos,
porque si se nos acaba, no llegaremos.
¿Qué hacemos?
¿Descansamos o le seguimos?
¿Tú qué dices, Picuy?
Perdóneme, ingeniero, pero no soy nadie para opinar.
No, ya no puedo más,
Vamos, muchacho. Ánimo.
Si alguna esperanza tenemos de salvarnos, es caminar de noche también. Párate.
Llora, muchacho.
¡Llora! No te de pena.
Más adelante muchos de nosotros vamos a llorar también.
La noche.
Ojalá salgan a buscarnos.
Picuy.
Déjame ayudarte.
Cua... cuando yo no pueda,...
yo le aviso.
Gracias, inge.
Campamento división sur llamando a patrulla de trazo.
Campamento división sur llamando a patrulla de trazo. Cambio.
- ¿Nada? - No, ingeniero.
Ya tengo varias horas llamando y nadie contesta.
Algo debe haberles pasado, o su aparato se descompuso.
- ¿Lo sabe Manuel Iglesias? - Sí, señor.
- ¿No ha preguntado por los muchachos? - Ese no pregunta por nadie, señor.
¿Ni por su hijo?
No, señor.
Campamento división sur llamando a patrulla de trazo.
Campamento división sur llamando a patrulla de trazo. Cambio.
Vete despacio cuando llegues al tendido no vayas a atropellar a alguien.
Manuel.
Ordene, ingeniero.
Organice inmediatamente una brigada de rescate.
Cuando termine con mi trabajo.
¡Ahora mismo!
Es una orden, Manuel.
Usted es el único que puede encontrarlos.
Son gente joven...
tráigamelos, Manuel.
Ese desgraciado no tiene entrañas.
Así parece por fuera, pero por dentro,
yo creo que sí.
¡Pablo!
¡Nabor!
Traigan antorchas, medicinas, camillas, cohetes,
mucha agua, cables y petróleo.
No puedo obligar a nadie.
Necesito voluntarios para el rescate.
¿Ir a salvar a su hijo?
Hijo de víbora, viborilla. ¿Verdad, compadre?
Son muchachos.
Yo sí voy.
Cinco metros entre cada hombre. Tenemos que peinar el desierto.
- Ya lo oyeron. ¡Vamos! - Vamos.
El peine desde aquí.
Seguiremos la línea de trazo, y cambiaremos turno cada dos horas.
Nabor.
- Adelante. - Sí, señor.
¿¡Listos!?
¡Vamos!
¡Cambio de turno!
- Pablo, sobre la marcha. Ve a avisarles. - Sí, señor.
¡Cambio de turno!
Sombras. ¡Al fin tendremos sombras!
No vayan a dejar la cara al sol,
porque se les achicharra más.
Cúbranse la cara con el sombrero.
Este maldito sol no perdona,
y nos vamos a dormir mucho.
No veo.
Estoy ciego.
¿Dónde están?
¿¡Dónde están!? ¡Estoy ciego!
Agua...
denme agua.
Agua.
¡Me dejaron solo!
¡Me dejaron solo!
¡Malditos!
¡Cobardes!
Me dejaron sólo.
¡Cobardes!
¡Me dejaron solo!
¡Malditos!
¡Me dejaron solo!
¡Me dejaron solo!
Espera.
Ése fue su fin.
¿Se mató?
Pobre muchacho.
Cada minuto será una maldición desde ahora.
Ya despertó el tigre.
Nos tiene acorralados.
Vámonos.
Tenemos que seguir.
Vámonos, Picuy.
¿No despertó?
Despierta, Picuy.
Vámonos.
"Estaba ciego...
no me vio,
pero ay canijo,
bien que me atinó."
Vamos a hacer una parihuela de ramas. Toma, dale agua.
Ánimo, Picuy, ánimo.
Bebe, Picuy.
No, inge...
es para ustedes.
No, Picuy...
la que hay es de todos.
Toma la que quieras.
Todo es inútil.
Se nos fue el Picuy.
Espera, Jorge.
Creo que vamos cargando un muerto.
Es inútil,
ya murió.
Vamos a ponerlo...
boca abajo.
Vámonos.
¿Por qué?
Pobre Toño,
tanta ilusión que tenía por su hijo.
- ¿Dicen algo de las avionetas? - No, jefe, es otra cosa. Léalo.
Toño,
Feliz nacimiento. Yo estoy muy bien.
Tu regalo fue un varón.
Con todo mi amor,
Alicia.
Bueno.
¡Bueno!
Patrulla de rescate llamando al campamento sur.
Patrulla de rescate llamando al campamento sur.
¡Patrulla de rescate llamando al campamento sur!
Sí, sí, Fernández. Hable, Manuel. Cambio.
Encontramos la camioneta quemada. Debe haber explotado la gasolina.
No hay restos humanos.
Pienso que siguieron rumbo al campamento norte. Sigo adelante. Cambio.
Las avionetas por fin llegaron. Mañana saldrán a primera hora.
Déme su posición, Manuel, y siga adelante. Cambio.
Km. 238. Hasta aquí en línea todo marcado.
Sigo.
Trate de comunicarse inmediatamente con la división norte para ver si nos auxilian.
Ya lo intenté varias veces, ingeniero. Con ellos estamos fuera de onda.
- ¡Insista a ver si nos auxilian! - Sí, señor.
Atención, campamento norte.
Llamando división sur.
Contesten, campamento norte. Cambio.
No podemos más.
Descansemos.
Toma, Jorge,
yo ya tomé.
Ya...
guárdala.
Tienes que vivir, hijo,...
porque...
tú eres un ingeniero,...
y eres joven.
Tractoristas como yo,...
ya hay montones.
Además,...
yo no tengo a nadie a quién hacerle falta.
Que luna más preciosa.
Y más brillante.
¿Tú nunca has estado...
enamorado, Jorgito?
¿Eh?
¿Qué escribes?
¿Eh?
Esta luz me recuerda...
las noches que pasé con "La Venada".
Qué tonta,
Qué tonta fue.
Lo mucho que las hubiéramos gozado.
Yo sé lo que te pasa a ti, muchacho.
Tú quisieras que te hablara de...
tu padre y de tu madre,
pero,...
no, a mí no me gusta,
no debo meterme en vidas ajenas.
Lo único que te digo...
es que tu padre...
es un gran hombre,
y que en estos momentos,
se está partiendo en pedazos por ti.
¡Echen más cohetes!
¡Abran bien los ojos!
¡Vamos, más rápido!
¡Viento Negro!
¡Viento Negro!
¡No importa, con él seguimos!
¿Lorenzo?
¿Lorenzo?
Lorenzo.
¡Lorenzo!
¡Lorenzo!
¡Lorenzo!
¡Lorenzo!
Lo encontré, jefe.
No vaya.
Papá,
te escribo porque no sé si volveré a verte.
Los datos para cortar el trazo están al principio de esta agenda.
Ojalá que sirvan para apresurar las obras que partirán el desierto en dos,
que es lo que tú ambicionas,
y yo también.
PARA LOS QUE MURIERON
Leí y analicé la carta de mi madre
y ahora lo comprendo todo,
pero, ¿qué puedo decirte si ella me dio la vida?
Tal vez te será imposible,
pero,
ojalá un día puedas perdonarla.
Encontrarás también unas letras para ella,
que te ruego le hagas llegar...
Es mi madre.
Quiero que sepas...
que yo sí estoy orgulloso...
de tus manos rudas y callosas.
De tus manos de obrero...
que a mi madre y a mí,
nos dieron el sustento.
Y a las que también,
debo mi título de ingeniero.
Escúchame, Lorenzo,
tengo tres razones para vivir:
mi hijo,
partir este maldito desierto,
y tu amistad.
Regrésate, Juanjo.
- ¡Lárgate te digo! - No.
¡No!
No.
SUS MUERTES NO FUERON ESTÉRILES... LA OBRA QUEDÓ CONCLUIDA
INGENIERO: JORGE LÓPEZ COLLADA CADENERO 1ª: JESÚS SÁNCHEZ ISLAS
ESTADALERO: JESÚS TORRES BURCIAGA CHOFER: GUSTAVO SOTELO
UN FILM DE SERVANDO GONZALEZ
REALIZADO POR TRABAJADORES DEL S.T.P.C. DE LA R.M.
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