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Original subtitles

En noviembre de 1871, Henry Morton Stanley,

un joven periodista norteamericano,

camin� a trav�s de las junglas del �frica

y en uno de los m�s famosos encuentros de la historia,

hall� al Dr. Livingstone.

Stanley nunca m�s lo vio

porque catorce meses despu�s

el gran Livingstone falleci�.

El cuerpo de Livingstone fue llevado por dos sirvientes

a la costa y de all� a Londres.

All� fue velado en el hall principal

de la RoyaI GeographicaI Society

antes de ser transportado a su tumba

en Westminster Abbey, el 18 de abril de 1874.

Aqu� yace David Livingstone,

misionero, viajero, fil�ntropo.

Otro sacrificio por �frica.

Buen Dios,

no debe permitirse que su misi�n cese.

Otros deben seguir adelante y llenar el vac�o.

Sea yo el elegido para ser su sucesor

en la apertura del �frica a la luz brillante del Cristianismo.

EN BUSCA DEL NILO

6. CONQUISTA Y MUERTE

El 17 de noviembre de 1874

la expedici�n de Stanley sali� hacia el Nilo.

Esta fue la mayor de todas las expediciones al Nilo.

Los estudios de Speke, doce a�os antes,

hab�an mostrado que el Nilo sale del lago Victoria,

pero Stanley planeaba lograr

mucho m�s que Speke o Burton y en mucho menos tiempo.

Stanley no vio la necesidad de llevar acompa�antes europeos en �frica.

�l quer�a subordinados.

Llev� a su hijo esclavo Kalulu,

y contrat� los servicios de un pescador de Kent, Frank Pocock.

La caravana estuvo plagada de ataques de tribus salvajes,

fiebres virulentas y constantes deserciones.

Pero Stanley sigui� adelante.

Se lo conoc�a como Bula Matari: el rompe rocas.

Trescientos cincuenta y seis individuos salieron de Zanz�bar.

La larga fila se desplegaba a lo largo del sendero

portando la pesada carga: ocho toneladas de provisiones y equipos

y una barca, cortada en tramos.

Era la "Lady Alice".

El 8 de marzo de 1875

Stanley zarp� desde su campamento base

y enfil� hacia el este, alrededor del lago Victoria,

haciendo el levantamiento de cada una de sus curvas.

Tres semanas despu�s llegaron al Reino de Buganda.

SaIaam Basa.

SaIaam.

El rey Mutesa ahora gobernaba un imperio de dos millones de individuos.

En los trece a�os desde la �poca de la expedici�n de Speke

Mutesa hab�a pasado a verse muy influido por las civilizaciones de afuera,

y se hab�a convertido al Islam.

Stanley, t�picamente, ten�a otros planes para �l.

Finalmente hab�a tomado una decisi�n.

Con la ayuda de Dios destruir� la fe de Mutesa en el Islam.

Le ense�ar� las humildes doctrinas de Jes�s,

nuestro Se�or y Salvador.

Estos son escritos.

Son las ense�anzas de nuestro Se�or Dios,

el Rey de Reyes.

Estas son las m�s grandes palabras de sabidur�a jam�s registradas.

Se llama la Biblia.

La Santa Biblia.

Ah, Kalulu, cuando ten�a tu edad

nunca pens� que alguna vez ser�a un hombre

y ser�a capaz de afeitarme la barba.

Debemos ser muy listos, �sabes?

muy prolijos, muy impactantes, muy disciplinados.

Estamos en la corte de un grande y poderoso Rey.

�l es muy apuesto.

Por supuesto que lo es.

Es un Rey.

Sabes que tambi�n el Dr. Levingstone acostumbraba a afeitarse todas las ma�anas.

�Tienes miedo?

No.

Entonces yo tampoco.

Jes�s fue enviado�

Stanley emprendi� la tarea empe�ada

con su habitual brusquedad y determinaci�n.

Cada ma�ana la Corte deb�a reunirse para su cursillo.

Repita esto, Su Majestad.

Jes�s fue enviado�

Esto se volvi� tan popular que Mutesa,

deseoso de tener cualquier contacto con la cultura europea,

finalmente orden� que los Diez Mandamientos

sean escritos en un tablero

en el que pudieran ser vistos y estudiados por su gente.

�Bien, bien!

Excelente, Su Majestad, excelente.

En doce cortos d�as

Stanley hab�a producido tal impresi�n

que Mutesa accedi� a observar tanto

el Sabath cristiano como el musulm�n

Vamos, Stanley.

Ah, Mutesa, qu� tierra posee usted.

Qu� mar interior.

Un gran puerto comercial ser� instalado aqu�,

traeremos vapores que floten en el lago

y se establecer�n industrias bajo su protecci�n.

Toda la tierra ser� rescatada de la jungla

y las tribus estrechar�n sus manos entre ellas,

y los estragos del tr�fico de esclavos tendr�n fin.

Stanley, usted es mi amigo, pero �c�mo es eso posible?

Mutesa, el hombre blanco supera a todos en bondad y sabidur�a.

�A qu� vienen �rabes y turcos a Buganda?

�No es a comprar marfil y esclavos?

�A qu� vienen los hombres blancos?

Venimos a ver su hermosa tierra.

Sus monta�as y sus lagos.

Los �rabes traen alambre, cuentas y vestidos para comprar marfil

y esclavos, pero �qui�n fabrica todas esas cosas, Mutesa?

El hombre blanco.

Si usted quiere conocimiento y sabidur�a, Mutesa,

venga a nosotros

y se los daremos.

Nosotros podemos vencer a la enfermedad y a la muerte.

Nosotros fabricamos armas, alambre, cuentas, vestidos.

Y podemos darle todas esas cosas.

Mutesa, en usted veo la luz

que iluminar� esta inculta regi�n.

Usted puede hacer por �frica m�s que 50 a�os de ense�anza de las Escrituras.

Con usted, una civilizaci�n del �frica se vuelve factible.

Despu�s de la misteriosa muerte de John Hanning Speke,

Richard Burton renunci� a la exploraci�n del �frica.

En 1872 el puesto de C�nsul Brit�nico en Trieste qued� vacante.

Burton acept� el trabajo por 600 libras al a�o,

y se mud� all� con su mujer.

Por favor, no me hagas feo, no.

Dick, por favor.

Burton ten�a 54 a�os.

Hab�a traducido y escrito 25 libros

y tal vez mil art�culos de revista.

Se dec�a que habl� 27 idiomas

incluyendo pornograf�a.

Frederick, por favor disc�lpame�.mi mujer.

Burton hab�a comenzado un nuevo hobby.

El hipnotismo hogare�o se hab�a puesto de moda.

Y no fue sorpresa para Burton

descubrir que era extraordinariamente bueno en eso.

Todav�a est�s dormida.

S�.

Est�s flotando en las olas del inconsciente.

S�.

S�. Tu est�s bajo mi control.

S�.

S�. Me dir�s todo.

S�.

S�. Me hablar�s de Richard Burton.

Sus inquisidores ojos de pantera.

Ojal� fuera un hombre.

Entonces ser�a Richard Burton.

Pero como soy una mujer,

tengo que vivir con �l toda mi vida.

Noche y d�a�.

Noche y d�a�.

Noche y d�a�.

Cuando chasquee mis dedos, despertar�s.

Y en ese sue�o decir

que terminamos con el dolor

y los mil golpes naturales de los que la carne es heredera

Tal vez deber�amos dormir para siempre.

�Richard!

�Lo hice bien?

Maravillosamente.

�Fui indiscreta?

�Qu� dije?

No.

�Qu� dije?

�Qu� me preguntaste?

�Qu� hora es?

Son las cinco y media.

�Richard!�Mi reuni�n de t�!

El viejo Freddie todav�a est� embadurnando su tela.

T� est�s all� y yo estoy aqu�

y la sociedad de Trieste se est� instalando para otra tarde

de fr�volo chismorreo y qu� vidas excitantes estamos teniendo t� y yo�

Nada.

Nada surgir� de la nada.

Yo tengo mi fe, Richard.

�Ah!

En Dios, nuestro cat�lico Padre.

Brindo por �l.

Y si t� s�lo entendieras, en ti..

Y ahora por m�.

�No sabes que diariamente digo a Dios

qu� gran hombre eres y

y cu�n cruel es que hayas sido as� ignorado?

Estoy muy agradecido, Mrs. Burton.

Profundamente agradecido a mi mujer.

Todo lo que yo te he dado.

Paciencia, amor, devoci�n ..

todo lo que una mujer puede dar.

Y Speke gana el galard�n,

Livingstone los honores

y Henry Morton Stanley sale hacia el �frica nuevamente.

Livingstone est� enterrado en Westminster Abbey

y yo, Isabel, estoy enterrado aqu�, en Trieste.

Contigo, mi esposa a mi lado.

Apaga la luz, y luego apaga la luz.

No te entiendo.

No, no. Por supuesto que no.

No estoy trabajando para el aplauso.

Estoy trabajando para reestablecer la confianza

en m� y en las mentes de la gente sensata

de la que mis perversos enemigos me han despojado.

Espero encontrarme pronto con otros blancos

de manera que esta vez habr� testigos de mi estad�a en �frica.

Henry Morton StanIey.

T� sabes, yo sinceramente creo

que tengo el par de botas m�s brillante

en toda Buganda.

No.., en toda el �frica.

S�. Aqu� no tenemos botas.

Cuando ten�a tu edad, yo tambi�n sol�a lustrar botas.

Y ten�a que fregar pisos de piedra.

�se es un trabajo de sirviente.

Bueno, yo� s�, yo era una especie de sirviente.

�Qui�n fue tu padre?

Mi madre me abandon�, Kalulu.

S�, supongo que lo hizo.

�Por qu�?

Bueno, no me quer�a.

Ahora, vamos.

Es hora de ir a la cama, Kalulu.

Lentamente, la Lady Alice se abri� camino alrededor del lago Victoria.

Stanley trabajaba meticulosamente,

observando la disposici�n de la costa,

las caracter�sticas del lago.

Una tarde, temprano, se introdujo en un

arroyo desconocido de la isla de Bumbireh.

S�lo ten�a la intenci�n de recoger agua fresca.

Tres d�as despu�s, muy maltrechos,

llegaron al campamento base.

Antes de continuar su exploraci�n

Stanley ten�a un asunto que arreglar.

Si s�lo pudiera mostrar a la gente de Bumbireh

que el primer hombre blanco alguna vez visto por ellos

fue extremadamente cordial hasta ser hostigado.

Y que, aunque fuerte y poderoso al enojarse,

luego fue magn�nimo.

Entonces dejar�a una �ltima grata impresi�n en sus mentes.

Estoy seguro de que as� ser�, se�or.

�M�s caf�, se�or?

Cualquier maldad que esta gente

haya concebido debe ser evitada.

Los castigar� si matan a traici�n.

No los destruir�.

Acu�stese, Frank.

S�, se�or.

Buenas noches, se�or.

Bendiciones.

Safeni, preg�ntales si har�n la paz conmigo.

Ofr�celes cuentas.

No la har�n, amo.

Diles que deben hacerla.

Diles.

Advi�rteles.

Carguen sus armas.

Apunten.

Fuego.

Preg�ntales de nuevo, Safeni.

M�talos.

Richard Burton estaba olvidado en su apacible remanso en Trieste.

Aunque su propio trabajo lo manten�a ocupado,

empez� a sentirse en el exilio.

Richard.

En 1875 llegaron noticias de �frica

que iban a minar toda la autoestima de Burton.

Buen d�a, Richard.

�Dormiste algo, mi amor?

Ah�.The Times.

Eres como una m�quina que aplasta.

Yo pongo todo el ingenio y la chispa.

Oh, vaya..

El ingenio y la chispa de una luci�rnaga vetusta.

�T�, Richard?

�Qu�?

Oh, s�..t�.

T�, t�, t�

Oh Trieste, mi cort�s prisi�n.

Compondr� una oda a tus empapelados,

tus fundas de sillones, tus pechos de matrona

e inquisidores ojos.

�Richard!

Richard, no. Insisto.

Basta.

�Qu� estocada!

No seas absurdo.

Hay veces que lamento no cortar un hombre en dos.

Hay veces que lamento hacerte

tu desayuno a las cuatro de la ma�ana.

Richard, te lo advierto.

Me disculpo.

Nunca desear�a detener el flujo del gentil t�.

Ahora lee The Times de punta a punta.

No si no lo deseas.

L�elo.

No.

Por favor.

Si est�s seguro.

�Estoy seguro? Mujer, insisto.

Como nunca antes en mi vida.

Mr. Henry Stanley. �Esto es?

Ha confirmado todos los hallazgos del difunto Capit�n Speke.

El gran lago Victoria es en verdad

un oc�ano cerrado de agua,

supuestamente tan grande como el principado de Gales.

Mr. Richard Burton ha demostrado haber estado�..

�Por qu� no quisiste que yo vea este anuncio?

�Oh Richard!

Si hubieras tenido el dinero y el influyente respaldo de Stanley,

no hay un �rea en todo el mapa del �frica

que no habr�as llenado.

Pero debido a desvergonzadas intrigas, apenas alguna vez alguien te alaba.

Speke gan� los v�tores de la tribuna.

Y ahora Stanley los ha heredado.

Tal vez.

Speke mataba animales y Stanley mata personas.

Cameron y Livingstone fracasaron.

�Qu� deber�amos hacer, Frank?

�Rendirnos o seguir?

Livingston una vez dijo que har�a cualquier cosa por el Nilo.

Pero que no ser�a convertido en carne para negros por el Congo�

Dame una rupia, Frank.

Cara, seguimos.

Hacia lo desconocido, hasta llegar al mar.

Dame una moneda, Frank.

Gracias.

Cara, seguimos.

Seca�

Seca�

Lanza de nuevo.

Seca�

De nuevo�

Y..seca.

Toda mi vida estuve huyendo.

Esta vez no lo har�.

David Livingstone sab�a que el gran r�o Lualaba corr�a hacia el norte,

y hab�a esperado que finalmente desembocar�a en el Nilo.

Pero tem�a que pudiera simplemente desembocar en el Congo

y desaparecer en las ignotas profundidades del �frica Occidental.

Nadie se hab�a atrevido a seguir su curso,

y ning�n africano del este se aventurar�a m�s all�, hacia el interior.

Un �xtasis secreto llena mi alma.

El gran misterio - que durante todos estos siglos

la naturaleza ha mantenido oculto al mundo de la ciencia -

est� esperando ser resuelto.

Mi misi�n es seguir este r�o hasta el oc�ano.

Ning�n hombre negro puede bajar vivo por este r�o.

Y tampoco los hombres blancos.

Moriremos.

Se equivoca al decir que tenemos miedo.

Sabemos que no lo tenemos.

Buenos, los otros s�.

Ninguno.

Un hombre s�lo puede morir una vez.

Usted ordene y nosotros iremos y moriremos.

Mr. Stanley dice que salgamos al amanecer.

Y nosotros iremos.

Y moriremos.

�Kalulu, est�s contento conmigo?

S�.

�No te gustar�a retornar con tu propia gente?

Lo har�s bien en batalla, Kalulu.

Comenzamos temprano.

Ser�s un bravo y poderoso guerrero.

Vamos. Ve a la cama.

Amado Se�or, hasta ahora me has cuidado

con tu divina providencia;

no me falles ahora en mi soledad,

no me falles en mi hora de necesidad.

Los Burtons hab�an trabajado duro juntos

para completar su traducci�n de Las Mil y Una Noches.

Silenciosa y firmemente Isabel correg�a

y censuraba sus pruebas

antes de que fueran regresadas al impresor,

trazando gruesas l�neas negras por su texto.

Su organismo se estaba deteriorando.

Gota, anginas, problemas circulatorios, todo atac� de golpe.

Y as� Burton se quedaba,

sin poder partir,

sin poder abandonar a su mujer o sus costumbres.

Todo fatiga, pasa, cambia, termina.

�Ay!, la herida de los a�os.

Esta casa cuya estructura es carne y huesos,

cementada con sangre, con fachada de piel.

El hogar de la enfermedad, los dolores, la edad�.

Sucia por fuera, impura por dentro.

D�jame regresarte, mi amor.

T� anquilosas mi estilo,

soslayas la verdad, la belleza de mi trabajo.

Yo escribo "acost�monos juntos"

t� lo cambias por "gocemos juntos de la vida".

Richard, por favor�

Yo escribo "concubina",

t� escribes "esposa auxiliar".

Yo escribo "satisfacer sus lujurias"

y t� escribes "abrazarse".

Mi escena de seducci�n est� resumida en una sola frase -

tuya, por supuesto: "desobedeciendo mandatos"

Entonces dime, �c�mo traducir�as esto?

�De Inglaterra?

�Qu� dice?

Sir Richard Burton.

Sucedi�.

Sir Richard Burton.

Oh, mi amor.

Alguien gastando una broma pesada,

o si no, no es para m�.

Lleg� demasiado tarde.

A�os demasiado tarde.

No lo aceptar�.

Nunca es demasiado tarde, querido.

Es tu justa recompensa.

Nuestra recompensa.

D�jame responder en la ma�ana.

Cuando hayas tenido tiempo de pensar.

He tenido tiempo de pensar.

A�os.

Entonces l�eme tu versi�n de mi carta a los ateneos.

He llegado a odiar a todos.

Excepto t� y yo.

Me asusta.

S� perfectamente que a esta hora el pr�ximo a�o

llegar� a odiarte a ti

y al a�o siguiente llegar� a odiarme a m� mismo.

No s� qu� ser� de m�.

�Te hiero cuando hablo as�?

�Quieres dejar este lugar?

Cuando me libre de este puesto

y de estos alrededores, no hablar� as�.

C�mo ans�o ese momento.

Ma�ana finalizar� mi traducci�n.

No quiero o�r hablar de ella.

Renunciar� a lo er�tico.

Me ocupar� de nuestra biograf�a.

T� puedes escribirla.

S�

Entonces yo puedo corregirte a ti.

Oh, querido�

Te doy mi palabra de pagano�

S�.

Esa es mi aceptaci�n privada de completa derrota.

Aqu� est� mi aceptaci�n p�blica.

Me veo obligado a abandonar mi teor�a

de que el Tanganyica desagota en la cuenca del Nilo.

La b�squeda del Nilo le cost� la vida a Livingstone.

Hay un tiempo para dejar el Continente Negro

y �se es cuando se torna una obsesi�n.

La locura viene del �frica.

El viaje de Stanley por el Lualaba

fue la mayor �pica de la aventura africana.

Confi� su fr�gil embarcaci�n al torrente del r�o,

y durante diez meses viaj�

dondequiera que el r�o discurri�.

Stanley fue alcanzado por todo posible desastre,

nadie sabe por qu� no pereci�.

Frank Pocock se ahog�,

Safeni se volvi� loco.

El peque�o Kalulu se ahog�.

Novecientos noventa y nueve d�as despu�s de dejar Zanz�bar

los sobrevivientes emergieron de las junglas a la boca del Congo.

Stanley hab�a respondido todas las preguntas.

El Nilo efectivamente nace en el lago Victoria,

y corre hacia el norte a trav�s de Egipto.

El Lualaba se junta con el voluminoso R�o Congo.

Y el Congo, arque�ndose hacia el oeste en una amplia curva,

derrama sus aguas a trav�s de �frica en el Oc�ano Atl�ntico

Al pasar los a�os,

Burton se hab�a vuelto extra�amente apegado a su condici�n de exiliado.

Durante un imprudentemente costoso tour por Europa,

bastante casualmente, se encontr� con el temible

Henry Morton Stanley,

ahora, a trece a�os de su regreso del Congo,

consolidado y exitoso.

�Medallas!

S�, s�, medallas.

No puedo usar esas cosas.

�Y su t�tulo de Sir?

Pens� que lo rechazar�a.

Yo luch� durante cuarenta y siete a�os.

Me distingu� honorablemente en toda forma posible.

Nunca tuve una alabanza o un apret�n de manos,

ni un solo centavo.

Traduje un dudoso libro siendo viejo

e inmediatamente obtuve 16.000 guineas.

Ahora que conozco los gustos de Inglaterra

ya no tengo m�s que estar sin dinero.

"No m�s de una o dos veces en la historia de nuestra hermosa isla

el sendero del deber ha sido el camino a la gloria"

Tennyson.

Usted sabe que nada puede igualar la satisfacci�n

de cuando un hombre se�ala su trabajo

y dice: "All�. La tarea est� hecha.

Promet� realizarla con toda mi fuerza,

con lealtad y honestidad.

J�zguenla.

�Est� correcta y verdaderamente hecha?"

Ninguna recompensa puede igualar a �sa.

StanIey.

Usted sabe que es un gran hombre, Burton.

Si s�lo no estuviera tan maldecido por el cinismo.

�Sobre qu� es su nuevo libro?

Antropolog�a.

La antropolog�a del hombre y la mujer.

Hmm. Mugre.

Usted sabe, en los Estados Unidos a sus

Mil y Una Noches se las llama basura de burdeles.

La Prensa dice que sus expediciones son como

un atizador al rojo vivo trazado sobre una s�bana.

Dicen que usted duerme sobre una almohada de sangre.

Escucho que est� por darle una estocada a sus memorias.

Eso es cierto.

Yo escribir�a las m�as pero me temo que dejar�a mal a tantos.

Por qu� no ser caritativo por una vez y

escribir s�lo sobre sus mejores cualidades.

Me importa un bledo la caridad, Stanley.

Si finalmente escribo debo entonces escribir con la verdad.

Es todo lo que s�.

Todo lo que me importa.

Bueno, el trabajo es todo lo que a m� me importa.

Me dediqu� a �l como a un amigo.

Ocup� toda mi vida.

S�lo podr�a considerar amigos m�os

a los que lo consideraran con el mismo esp�ritu.

Est� mal dicho.

S�, as� es.

�Una vez dijo que Livingstone "encendi� una luz en �frica"?

He dicho eso frecuentemente.

Lo veo como una oscuridad.

Le mostr� el camino a Speke,

a Grant, a usted.

Los alemanes seguir�n esa luz

y los portugueses, y los holandeses.

Los belgas,

gracias a sus esfuerzos, ya est�n all�.

Burton, usted me gusta.

Pero es d�bil.

Disoluto.

D�game entonces, �de qu� se trat� todo eso?

Todos esos a�os en �frica.

Por supuesto. Seguramente ha le�do mis libros.

Cuanto m�s estudio las religiones m�s convencido estoy

de que el hombre nunca vener� nada sino a s� mismo.

�Y alguna vez usted pens� de qu� se trat� todo eso?

�Yo?

No. Nunca.

Stanley,

realmente no dijo eso, �no?

"Dr. Livingstone, supongo".

S�, no se me ocurri� otra cosa para decir.

Ah� est�s, viejo amigo.

Oh, qu� dulce es.

Lo encontr� nadando en el tanque de agua, amigo tonto.

Y no demasiado bien, debo decir.

Anoche tuve un sue�o.

So�� que ve�a nuestro peque�o departamento de Londres.

Ten�a un hermoso gran ambiente.

Espacioso.

Las golondrinas se est�n yendo.

Han estado golpeando mi ventana toda la ma�ana.

Es un mal presagio, sabes.

Pero t� las alimentas cada ma�ana.

Se han acostumbrado a eso.

Cuando las golondrinas se agolpen de a miles

en los antepechos de las ventanas,

prepar�ndose a volar, ll�mame.

S�, mi amor.

Cuando las golondrinas se agolpen de a miles

en los antepechos de las ventanas,

antes de volar, �.

Pero Richard, no entiendo.

Acabas de�..

�Richard!

�Richard!

Mar�a.

� el dolor.

Oh Richard...

Gracias a Dios.

Richard, el Dr. Baker est� ac�.

La luz de la ma�a�..

ha crecido hacia el mediod�a..

ha palidecido hacia la tarde�

Entonces t��

Mi amor, est� haciendo todo lo que sabe hacer.

As� te extingues de mi vida como ella muere.

Calla, querido.

El tintineo de la campana del camello�

Mar�a, corre a la casa del cura y golp�ale la puerta.

Tiene que venir enseguida.

Ahora ve.

�Sabes?, soy un hombre muerto.

�No, doctor, no!

�Oh, mi Dios, le dar� mi sangre!

�Deja su alma all�, por favor Dios, no puede morir!

Madam, el coraz�n se ha detenido.

�No! �No! Mire su boca. Aun se mueve.

No, Lady Burton�.

Me temo que su marido ha fallecido.

Pero su cerebro, su cerebro est� todav�a vivo�

Mire�. Sus ojos brillan.

Su alma no ha partido, Doctor.

No lo ha hecho.

Por favor, por favor, por favor, no lo ha hecho.

A las cinco en punto de la tarde del 19 de octubre de 1890,

Burton dej� de respirar.

Dos horas m�s tarde lleg� el Padre Martelani.

Le explic� a Isabel que no le era posible

dar a su marido la Extrema Unci�n.

Burton nunca se hab�a declarado cat�lico

y era bien conocido por sus ideas agn�sticas.

Una y otra vez

Isabel insisti� en que �l, en privado, hab�a sido cat�lico

y que su coraz�n todav�a lat�a,

queda todav�a el tiempo justo para preservar

su alma de la perdici�n.

El cura cedi�.

�l est� salvado.

Que ahora el mundo me env�e a la hoguera y me lapide.

Quiero que tu nombre viva para siempre.

Incorrupto y sin mancha.

�Te levantar�s de la tumba y me maldecir�s?

�O me bendices?

Este pensamiento me perseguir� hasta la tumba.

Isabel tom� los diarios

manuscritos y cuadernos privados de su difunto marido,

y los quem�.

Isabel quem� bosquejos, grabados, notas antropol�gicas.

Quem� los 40 diarios que Burton hab�a llevado meticulosamente d�a a d�a.

Quem� referencias a ella,

y referencias a las maneras y costumbres victorianas.

Cuidadosamente fue tras su biblioteca,

los cajones de su escritorio, sus posesiones

y removi� todo rastro que pudo encontrar

de sus intereses sobre lo extravagante y er�tico.

Un editor de Londres le envi� un telegrama ofreci�ndole

6.000 guineas por el manuscrito de El Jard�n Perfumado.

Sin mucha duda ella rechaz� la oferta.

Isabel Burton hab�a cometido uno de los grandes cr�menes literarios

del siglo diecinueve.

Su censura fue un �ltimo intento

de cambiar la imagen p�blica de su marido.

Para ello, sacrific� un c�mulo de literatura

y antropolog�a imposible de evaluar.

En las palabras de un contempor�neo

"A ella no le import� nada la integridad de la vida

que as� esteriliz�,

nada de la grandeza del intelecto que as� menospreci�."

As� termin� una era.

Comenz� en 1856 con un viaje de descubrimiento.

Estuvo marcada por la muerte.

John Hanning Speke descubri� el Lago Victoria en 1858.

Cuatro a�os despu�s vio la fuente del Nilo.

Luego en 1864 tuvo una muerte tr�gica y misteriosa.

David Livingstone entreg� su vida al trabajo misionero en �frica.

Enormes �reas del continente fueron mapeadas por este solitario idealista.

En 1873 muri� en �frica, la tierra que am�,

todav�a obsesionado por el Nilo, y por su visi�n

de cuatro fuentes derram�ndose en el mar.

Samuel Baker hab�a financiado su propia expedici�n.

Se abri� camino y remont� el Nilo en barco

y en 1864 descubri� el Lago Albert.

Henry Morton Stanley, en una enorme expedici�n,

estableci� en forma definitiva al Lago Victoria como la fuente del Nilo,

y traz� el verdadero curso de los grandes r�os Lualaba y Congo.

Este decidido explorador cerr� el libro.

Con la muerte de Burton se cerr� una era.

Los grandes viajes de descubrimiento a trav�s del �frica desconocida llegaron a su fin.

El mundo moderno hab�a comenzado.

subt.: eduardoredolfi@gmail.com

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