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En 1863 Samuel Baker
y su joven esposa Florence
iniciaron un viaje �pico.
En el coraz�n de Sud�n
el Nilo desaparece en un enorme pantano
conocido como Sudd.
Durante siglos, la cambiante masa de vegetaci�n
hab�a llevado muerte y enfermedad
a los que trataron de remontar
el curso del Nilo desde el norte.
Misioneros y comerciantes hab�an desaparecido
para siempre en esas aguas infectadas.
Pero los Bakers no se desalentaron.
Tiren,..tiren, bribones..
EN BUSCA DEL NILO
4. EL GRAN DEBATE
Por fin el Sudd hab�a quedado atr�s.
La obvia ruta hacia la fuente,
derecho hacia arriba de los bancos del mismo Nilo,
parec�a estar ante ellos.
Su objetivo era un segundo gran lago
del que John Hanning Speke les hab�a hablado,
en alg�n lugar al oeste del lago Victoria.
Pero de inmediato los Bakers se vieron
confrontando tribus hostiles
que nunca hab�an visto un hombre blanco.
�Parece que hemos alborotado el avispero aqu�, querida!
Amani - Aman - Amani
Despu�s de hacer un trato con el jefe local,
los Bakers se instalaron para recobrar fuerzas
y reponer sus provisiones,
antes de abordar la nueva etapa de su viaje hacia el sur.
A diferencia de los exploradores precedentes,
los Bakers no ten�an demasiado apuro.
Encontraron tiempo para echar ra�ces
y reconciliarse con el pa�s.
Plantaron vegetales
e hicieron una vida dom�stica entre los nativos,
a veces durante meses cada vez.
Quiz�s fue por la presencia de una mujer,
pero los pobladores pronto comprendieron
que los Bakers no representaban amenaza alguna.
No eran esclavistas como los �rabes y los turcos
ni ven�an a matar y saquear o a robar su marfil.
A pesar de su juventud, Florence era una viajera pr�ctica y competente,
que ya hab�a penetrado el coraz�n de �frica
m�s que cualquier otra mujer que la precediera.
Salim, �No cree Comoro en la vida despu�s de la muerte?
�l dice: �acaso puede un hombre, cuando est� muerto,
cuando est� en la tumba,
salir sin que se la excaven
y lo ayuden a salir?
Pero, �no sabe que hay un esp�ritu
dentro de �l, m�s fuerte que la carne?
�Acaso no viaja con ese esp�ritu,
a tierras lejanas, durante el sue�o?
Nosotros lo llamamos so�ar.
El Jefe le pregunta si le puede mostrar el esp�ritu.
�Acaso puedo mostrarle d�nde vive el fuego?
El fuego est� entre dos palitos.
No lo puedes ver all�
pero si los frotas,
aparece.
Lo mismo es con el esp�ritu.
Dice que el fuego es algo diferente y
que el esp�ritu es algo completamente diferente.
Dile al Jefe que es un hombre apuesto.
Creo que lo he sacado parecido.
Salim, tr�eme el rifle y s�gueme.
En estos pa�ses salvajes el �xito frecuentemente
depende de un momento en particular.
Puedes ganar o perder seg�n lo que hagas en ese instante cr�tico.
D�jame esto a m�.
�Rudi casini� vuelvan a su trabajo!
�Rudi casini, rudicasini!
Por all� hay otro l�o, Bwana.
Vamos.
Por un momento pens� que la choza estaba en llamas,
o que alguna otra cat�strofe hab�a ca�do sobre mi esposa.
Todos estaban apretados pugnando por el mejor lugar y,
haci�ndolos a un lado,
pude ver la maravilla que hab�a excitado su curiosidad.
Ella hab�a elegido ese momento para lavarse el cabello.
Un gorila en las calles de Londres no habr�a producido tal tumulto.
Samuel Baker no era un rebelde como Burton,
ni estaba motivado por la profunda �ntima ambici�n de Speke.
Era un t�pico deportista victoriano,
acaudalado, con buen humor y fingida autoridad.
En la ma�ana, con porteadores descansados
y burros provistos por el Jefe Comoro,
los Bakers estaban listos para seguir de nuevo hacia el sur.
�Est�n listos?
S�, lo est�n.
Aseg�rate de que todos estos rifles est�n limpios y listos para funcionar.
Est�n todos limpios.
Jambo.
Estos es para ti.
Nuestro �ltimo regalo, Comoro.
Le pregunta por qu� tiene que irse hoy.
Vamos a encontrar el gran lago,
para que nuestro pa�s allende el mar
pueda tener el honor de ser el primero en descubrirlo.
�Qu� est� diciendo?
Suponiendo que llegue al lago,
�qu� har� con �l?
�Qu� tiene de bueno saber
que nuestro gran r�o sale de all�, entonces qu�?
�Qu� tiene eso de bueno?
Todo es endeble.
Twendy... twendy...
Con nada que los gu�e
salvo un tosco mapa que Speke y Grant le hab�an mostrado,
los Bakers dieron la espalda
a la amistad de Comoro y su gente
y enfilaron al sur hacia ese gran segundo lago
del que tantos hab�an hablado
pero que ning�n hombre blanco hab�a visto.
En sus corazones llevaban la esperanza
de que todav�a probar�a ser la mayor fuente del Nilo.
Mientras una vez m�s se adentraban en las �ridas extensiones del �frica Central,
los sucesos en Londres se encaminaban hacia
un grande y terrible climax.
En el verano de 1864,
David Livingstone puso proa a casa por primera vez en siete a�os
para descansar unos pocos meses en Gran Breta�a.
A los ojos del p�blico
era no s�lo un explorador
sino un ferviente misionero,
un implacable enemigo del tr�fico de esclavos,
un hombre de grandeza moral.
Livingstone todav�a no lo sab�a
pero el Londres al que estaba retornando
era un amargo campo de batalla de argumentaciones y recriminaciones.
El Presidente de la Royal Geographical Society,
Sir Roderick Murchison, fue al barco a encontrarse con �l.
�Qui�n es �se?
Murchison.
David�.
�Roddie! �Qu� bueno verte!
Busca un lugar para sentarte.
No deber�as haber venido al puerto.
Mi querido David, hay tan poco tiempo,
quer�a prepararte.
Todos en Londres est�n esperando para abalanzarse sobre ti.
Eres un h�roe popular, lo sabes.
Supongo que todos creen que soy una persona desali�ada
con una biblia bajo el brazo.
S�lo quise que estuvieses preparado
antes de que subamos hacia la Sociedad.
Yo estoy preparado para dormir un largo rato en una cama blanda.
Te lo aseguro.
David.
Ellos querr�n s�lo una cosa de ti.
Cu�l es la verdadera fuente del Nilo
y d�nde crees que queda.
Vengo de pasar cuatro a�os
trazando el curso del Zambezi.
Es poco probable que pueda saber d�nde est� el reservorio del Nilo.
No, no, no.
Por supuesto que no. Pero debes entender
que el Nilo se ha vuelto algo as� como una obsesi�n.
Tengo mis propias obsesiones:
la cristiandad y el tr�fico de esclavos.
�Y el Nilo?
Ah, Roddie..
Estamos todo fascinados, �no?
Pero el buen Dios tiene derecho
a quedarse con algunos secretos.
Sabes que Burton y Speke no se hablan
y que la prensa est� decidida
a forzar a todos a ubicarse en uno u otro bando.
�Y d�nde est� ubicado el Presidente de la Royal Geographic Society?
Muy lejos, creo.
Al menos por ahora.
Admiro un verdadero esp�ritu rebelde como el de Burton.
Pero Speke es un libro cerrado para m�.
Es tan directo y al mismo tiempo tan complicado,
si sabes lo que quiero decir.
Bueno, pronto te encontrar�s con �l.
Todo Londres brinda por �l.
Todos parecen bastante convencidos
que �l ha encontrado la verdadera fuente del r�o.
�Todos?
Bueno, no exactamente todos.
Voy a decirte algo, Roddie.
Todav�a tiene que convencerme a m�.
Haciendo un �ltimo esfuerzo,
Cruzando colinas y abri�ndome camino a trav�s de enormes pastizales,
recientemente devastados por elefantes,
llegu� al extremo final de mi viaje.
Finalmente en presencia de la vasta superficie del lago,
y de esas cataratas aqu� que llam� Ripon,
pude ver que sin ninguna duda el Viejo Padre Nilo
comienza su viaje en este punto.
Tal como lo hab�a predicho, este gran Victoria Nyanza
es la fuente del r�o sagrado
que acun� al primer exponente de nuestras creencias religiosas.
Una pregunta, Capit�n Speke.
Responder� lo mejor que pueda.
Usted dice que predijo este descubrimiento.
Seguramente se estaba refiriendo a su primera expedici�n
al lago Tanganyica con el Capit�n Burton.
Todo lo que honestamente puedo decir es esto.
Si hubiera estado solo en esa expedici�n,
habr�a resuelto lo del Nilo hace cinco a�os,
viajando hasta Uganda con un mercader Indio.
Pero habiendo sido mi propuesta rechazada por el jefe de la expedici�n,
quien entonces estaba enfermo
y cansado del viaje,
me vi obligado a retornar a Inglaterra.
Podr�a haberlo resuelto entonces, se�or.
Cree que el Capit�n Burton�
Lo siento. No deseo decir nada m�s sobre el Capit�n Burton.
�Puedo hacerle una pregunta sobre el Capit�n Grant?
Seguramente le debe una parte de su triunfo.
�Usted ri�� con el Capit�n Grant?
No, por supuesto que no.
Mis razones para dejarlo,
para pedirle que me espere,
fueron humanitarias y no ego�stas.
El Capit�n Grant apenas pod�a caminar.
Pero, �es cierto que�.
Debo interrumpirlo, se�or.
Veo que el imponente Dr. Livingstone ha llegado.
Desear�a decir cu�n honrado estoy,
en realidad cu�n honrados estamos todos,
de tenerlo con nosotros.
�No debemos pedirle al Dr. Livingstone que se adelante y nos d� sus impresiones?
Con gusto lo secundo en su propuesta. Doctor.
Estoy realmente agradecido por sus voces apremiantes.
Pero me temo que es poco lo que puedo agregar
a lo que veo es un gran debate con muchos bandos en pugna.
Por favor, doctor. El estrado es suyo.
Muy bien.
S�lo una cosa, Capit�n Speke.
Si esas cataratas Ripon, siendo peque�as,
descargan el mayor caudal del Nilo,
�por qu� no se peg� al r�o como una sanguijuela
y lo sigui� todo el camino hasta Gondokoro?
Eso es lo que hubiera preferido haber hecho, naturalmente,
pero la hostilidad de los nativos lo hizo imposible.
No tuve otra opci�n que cortar a trav�s del reino de los Kamrasi.
Mi punto es, Capit�n.
Usted dice tener toda la informaci�n sobre la total
y verdadera fuente del Nilo,
estando ahora claro
que hay varios cientos de kil�metros del r�o
por los que usted personalmente no pas�.
Todo el mundo debe apreciar
lo que usted ya logr�.
Pero, �no hay todav�a fuertes razones para creer
que del Tanganyica
bien podr�a surgir un volumen de agua aun
mayor que el de su lago?
Y mi r�o Lualaba, aqu�, le aseguro.
tiene m�s fuerza que sus cataratas Ripon.
Yo med� personalmente la altitud del Tanganyica,
y puedo asegurarle, Doctor,
que en ese punto est� usted en un error.
Entiendo que entonces usted estaba enfermo,
y con sus ojos tan mal
que apenas pod�a ver.
Nadie lo acusa de negligencia, por cierto no yo,
pero los verdaderos descubrimientos de este mundo no se hacen aprisa.
Son verificados una y otra vez.
Nos hacemos m�s sabios gracias a las confirmaciones de nuestros colegas.
�Puedo agregar, con todo respeto al Doctor,
que con ideas muy parecidas a �sa in mente
dirig� a Samuel Baker aguas arriba del Nilo, desde Gondokoro,
y que conf�o en que esos mapas e informaci�n
que el Capit�n Grant y yo pudimos darle
lo estar�n dirigiendo
hacia el tercero de los tres lagos de �frica Central, el Lutenzeni?
Una �ltima pregunta, Capit�n Speke.
�Se�or?
Entiendo que Mr. Baker ha llevado con �l a su joven mujer
a esos lugares.
�No es un gran riesgo en una regi�n como �sa?
Lo que usted dice es verdad, se�or.
El Capit�n Grant y yo encontramos a Mr. y Mrs. Baker
cuando ya hab�an penetrado mucho en el interior.
La mujer parec�a gozar de buena salud.
Sin embargo, d�jenme decir esto,
me espanta pensar qu� podr�a ocurrirle a ella
si algo le pasara a Baker.
Los Bakers estaban ahora aproxim�ndose
al reino de Kamrasi,
un soberano famoso entre las dem�s tribus
de la regi�n por su poder y ambici�n.
Como de costumbre, el rey inici� el encuentro
neg�ndose a verlos.
No puedo soportar esta inactividad.
Nunca llegaremos a ver al rey.
De todas maneras, hoy no podr�as verlo, querido,
est�s demasiado enfermo.
Demora, demora, demora.
Siempre lo mismo.
Tal vez eres t� quien est� demasiado apurado.
Deber�amos haber esquivado a Kamrasi,
e ir derecho al lago.
No ten�amos las provisiones, t� lo sabes.
Dicen que estuve loco al traerte�
Soy la mujer m�s afortunada de la tierra.
Si s�lo pudi�ramos hacerlo juntos,
t� y yo.
Resolver el misterio del Nilo para siempre�
Bwana.
�S�?
Perd�n, Bwana.
Hay un mensajero del rey.
Oh, por fin. �Qu� dijo?
Le agradece los regalos.
�Eso es todo?
Dice, �puede usted arreglar relojes?
Dios m�o. Relojes aqu�.
Mi amor, t� eres un explorador, no un relojero.
Debe ser un cron�metro que le dio Speke.
Ac� creo ver una chance.
Dile al rey que examinaremos el reloj
y lo arreglaremos si podemos.
Pero s�lo si nos recibe.
S� Bwana.
Bien. Ya me siento mejor, mi amor.
Sucede que ten�a conmigo un traje escoc�s completo
con kilt del clan Athole.
Lo hab�a estado guardando para una ocasi�n como �sta,
a fin de impresionar al consejo de guerreros reunidos,
para que yo tambi�n me viera como un hombre importante.
Salim, la alfombra.
Jefe, un regalo de Persia para usted.
Mis saludos al Rey.
�D�nde est� el reloj?
Obviamente un regalo de Speke.
�Puede arreglarlo?
No s�.
Pero la suerte acompa�a a quienes la merecen.
�Pruebo yo?
Eso, querida, ser�a impensable.
Ah, lo logr�..
Salem, dile al rey que aqu� hemos sido demorados demasiado tiempo
y debemos salir ma�ana hacia el lago.
Preg�ntale cu�ntos d�as de marcha hacen falta.
El jefe dice que el lugar est� demasiado lejos,
que le tomar� seis meses llegar all�.
Tonter�as.
Uno de sus propios lugartenientes me dijo
que le tom� diez d�as llegar al lago,
y s�lo quince retornar con una carga de sal.
Si vamos a ser hermanos tiene que decirme la verdad.
El rey dice que usted le debe dar la daga,
y la cosa que cuelga de su barriga,
y entonces ser�n hermanos.
Har� un pacto de sangre con usted.
�sa es una medida demasiado fuerte.
En mi pa�s, derramar sangre es una prueba de hostilidad.
Si insiste, t� Salim debes actuar como mi sustituto.
Sobre los regalos que ahora exige
dile que ya ha recibido una fina alfombra persa.
S�lo de la daga me deshar�.
Entonces, �cu�l es el veredicto, Doctor?
Usted est� bastante bien.
Notablemente bien, si puedo decirlo.
Bien el coraz�n, excelentes pulmones.
Ay, es por todos esos himnos que tuve que cantar....
Usted debe esperar un rebrote de malaria si vuelve al �frica.
No necesito que usted me lo diga, mi amigo.
�Y las hemorroides?
Las hemorroides, s�...
Dice que tuvo muchas molestias
cuando estuvo en Zambezi.
Le recomendar�a enf�ticamente una peque�a operaci�n
si planea viajar de nuevo,
m�s aun si prev� duras condiciones.
No hay otro tipo de condiciones en �frica.
�Cu�nto tiempo tomar�a...?
Cuatro o cinco d�as a lo sumo.
Luego reposo por una semana o dos,
poniendo los pies arriba.
No tengo tiempo..
Yo que usted encontrar�a el tiempo
o al menos me quedar�a una temporada en Inglaterra.
�Qu� tal el mes pr�ximo?
Tengo que leer mi conferencia sobre esclavitud en la British Association, en Bath.
Bueno, despu�s de eso.
Le tendr� un cuarto privado.
No, quieren que presida
uno de los debates
para definir la fuente del Nilo.
Algunos de mis colegas ge�grafos parecen imaginar
que surge en Somerset.
Bueno, usted podr� decirles
que el Dr. Livingstone sabe m�s.
No parecen muy interesados en mis teor�as.
S�lo quieren un hombre de Dios
para evitar que Burton y Speake se tomen del cuello.
�D�nde cree que est� la verdad entre esos dos?
Bueno, me gustar�a creer que Burton estaba en lo cierto,
mi visi�n y la de �l no difieren demasiado.
Pero es dif�cil para un hombre de Dios
ponerse del lado del demonio.
Bueno, usted recuerda lo que dije.
Deber�a operarse.
S�, pero yo podr�a encontrar m�s f�cil
soportar el dolor de las hemorroides que la publicidad.
Despu�s de semanas de demora, Samuel y Florence Baker
finalmente persuadieron a Kamrasi de que les diera provisiones
y una escolta para su viaje hasta el lago.
Cuando vuelva a Londres
despu�s de haber visto este gran lago que estoy buscando,
su nombre ser� mencionado con respeto por donde yo vaya.
Quiere su espada.
La espada es el s�mbolo de mi fuerza.
Es mi poderoso brazo derecho.
No se la dar� a nadie.
Dice que entonces debe darle su arma.
Oh, este hombre es imposible.
�Nos enviar�a desarmados por jungla
y pantano y territorio desconocido?
�Nos mandar�a a la muerte?
Trae el cesto y la bandeja.
�ste es el definitivamente el �ltimo regalo que le voy a dar.
El rey dice que ahora usted se puede ir.
Pero hay un solo asunto.
�Y cu�l es?
Su esposa, debe dejar ac� a su esposa.
Debe estar loco.
Si gatillo, seguramente morir�.
En mi pa�s, tal incre�blemente
insolente pedido har�a correr sangre.
Nosotros no negociamos nuestras mujeres como si fueran vacas y bueyes.
�l dice que es una costumbre del pa�s.
Le ofrece lo mejor de sus esposas.
Dile que m�s bien morir�a antes de ser sometido
a tal aborrecible plan.
Salim, dile al rey que agradezco su oferta,
pero yo pertenezco a lord Baker.
Parece, Kamrasi, que esta costumbre de ustedes
tiene poco apoyo entre sus mujeres.
Muy pronto los Bakers trocaron
la macabra comedia de la Corte de Kamrasi
por el calor feroz de la llanura
y la siempre presente amenaza del peligro y la enfermedad.
Los d�as de frustraci�n fueron reemplazados por el esp�ritu del trabajo.
Hab�an pasado dieciocho meses desde que dejaron
las relativas comodidades de Khartoum
y m�s de tres a�os desde que pusieran un pie en �frica por vez primera.
Hab�a sido un viaje �pico,
pero al final su resistencia hab�a empezado a flaquear.
Sam....
FIorence, FIorence... FIorence...
Trae mi carpa y el equipaje,
r�pido - haraka
haraka...
R�pido, SaIim. Haraka.
Durante una semana Florence estuvo en coma.
Parec�a despertar en intermitentes y maquinales
momentos de jadeante y tortuoso sufrimiento.
La mayor�a del tiempo estaba inconsciente.
�Se va a morir?
�Tan terrible sacrificio ser� el resultado de mi exilio ego�sta?
Es curiosa la lucha entre
los instintos animales y la mente.
La muerte ser�a una liberaci�n en este momento.
Pero antes de morir desear�a
ese bife ingl�s con cerveza rubia.
Samuel, buen d�a.
FIorence...
�Qu� pasa?
�Estuve enferma?
Ellos ahora estaban a unos cientos de kil�metros
al oeste del punto en el que Speke hab�a visto al Nilo
fluir del lago Victoria,
y atravesando territorio
que nunca hab�a sido explorado antes.
Unas pocas agonizantes etapas m�s
y sab�an que otro gran lago
aparecer�a delante de ellos.
M�s all� todo era misterio
pero si pod�a encontrarse una vinculaci�n entre este lago
y el Tanganyica all� lejos al sur,
entonces estar�an a punto de
descubrir una mucho mayor fuente de agua
que el lago Victoria de Speke.
Aqu� est� el premio de todo nuestro esfuerzo.
Mucho antes de llegar a este lugar,
hab�a decidido dar tres hurras con todos nuestros hombres, a la manera inglesa.
Pero ahora que miro este gran lago interior,
anidando en el propio coraz�n de �frica,
y pienso cu�n vanamente el hombre ha buscado estas fuentes
a trav�s de los siglos,
y cu�ntos m�s grandes que yo han fallado,
no puedo echar a volar mis sentimientos en vanos hurras de victoria.
Cuando se embarcaron en el lago,
los Bakers vieron justo "el" v�nculo inadvertido por Speke.
Despu�s de dejar el lago Victoria, el Nilo entra
y luego sale de este segundo gran lago,
que los Bakers llamaron Albert.
Siguieron hasta descubrir las espectaculares cataratas
donde el Nilo se lanza a trav�s de una brecha
de s�lo seis metros de ancho.
En honor a Sir Roderick, les dieron el nombre de Murchison.
Pero para entonces su tiempo y energ�as estaban agotados.
La costa sur del lago Albert
y las m�ticas Monta�as de la Luna
todav�a manten�an sus secretos.
Aun ahora nadie pod�a decir con certeza
si el Nilo ten�a una segunda fuente en el lejano sur,
todav�a escondida en las brumas y bosques de �frica Central.
�Cu�nto cree que le tomar�
a los Bakers alcanzar la costa?
Otro a�o, al menos.
Tengo serias dudas de que alguna vez veremos con vida a esa pareja.
Es el �nico hombre que podr�a confirmar tus hallazgos
y enviar a Burton de paseo de una vez para siempre.
�C�mo puede confirmar lo que no ha visto?
Lo �nico que Baker confirmar� es lo que le dijimos en Gondokoro.
Nuestra palabra deber�a ser suficiente para todos, Burton incluido.
Ese hombre me ha llamado muchas cosas, James, pero nunca todav�a mentiroso.
Escuch� que te pidieron ir a la Brittish Association.
S�. En Bath.
Me dijeron que piensan invitar a Burton.
No puedo decir que espero con ansiedad el evento,
pero al menos ser� el definitivo.
Burton es el mejor orador,
pero yo tengo raz�n.
Espero ganar.
�Estar�s all� para apoyarme, James?
Me temo que no.
Estar� en Par�s.
Hice los arreglos hace alg�n tiempo.
Seguro que los hiciste.
Lo siento, John.
Si s�lo hubiera visto la salida del r�o
te podr�a haber ayudado.
Pero no creo que pueda.
Ah, John.
Lawrence.
Me dijeron que te encontrar�a aqu�.
Aparecieron los comentarios a tu libro.
Hay uno en el The Morning Advertiser que deber�as ver.
�Qui�n lo escribi�?
McQueen, me temo.
Entonces no estoy interesado.
Es un amigo de Burton.
Ya lo s�.
A los que estuvimos en campa�a, Lawrence,
nos cuesta valorar las opiniones
de los que sentados en chinelas en su casa critican.
Escucha esto.
Pienso que algo de esto podr�a dar lugar a una acci�n penal.
La imprudente publicaci�n del Capit�n Speke,
si no estamos equivocados,
debe producir en Sir Roderick Murchison enojo y dolor.
Tambi�n puede ense�arle que no todos los hombres
son derechos y honestos como �l.
Ning�n ge�grafo correcto y pensante puede abrirse camino en tales p�ginas.
La memoria del Capit�n Speke es muy mala
y tristemente defectuosa,
especialmente donde sus afirmaciones
est�n tan claramente basadas en preconceptos.
La cosa es claramente difamatoria.
�Qu� m�s dice?
Aqu� hay algo m�s, sobre la corte de Mutesa.
Cada d�a mujeres eran arrastradas desde el palacio para ser ejecutadas,
sus nucas dislocadas con un golpe de pesado garrote,
y la cabeza separada del cuerpo
con una hoja afilada de hierba,
un proceso lento y cruel.
Sin embargo, los ejecutores de tales atrocidades
nos son presentados por el Capit�n Speke
como dignos de admiraci�n y respeto.
Entonces�, va a ser la pluma en vez de la pistola.
Puedes o�r a Burton en cada palabra.
S�, pero el Saturday Review no se la hace f�cil.
Si Richard Burton hubiera adquirido algo de tacto y autocontrol,
el mundo podr�a haber resonado con sus alabanzas.
Pero, as� como es la cosa...
Sigue.
Tal como es la cosa, �l y Speke est�n tan ciegos de ira y amargura
que se pelean como escolares inexpertos."
Olv�dalo, John.
Vamos, terminemos el juego.
Nunca m�s viajar� con un compa�ero var�n en territorio salvaje.
Y ciertamente, nunca m�s escribir� una narraci�n personal.
Pues eso s�lo conduce a ser maltratado.
Muy cierto.
Si Burton aparece en el estrado en Bath,
lo patear�...
�Por Dios, George! �No sabes lo peligroso
que es dejar un arma as�?
Enganchada por la culata.
Richard Burton hab�a estado en �frica Occidental,
como C�nsul de Su Majestad en la isla de Fernando Poo,
y haciendo excursiones ocasionales al territorio continental.
De nuevo en Inglaterra,
�l y su esposa Isabel eran frecuentes hu�spedes
de la casa de Richard Monekton Milnes.
Eran una suerte de reuniones
en las que Burton se sent�a c�modo,
entre las m�s conocidas figuras literarias del momento.
All� se lo ve al mismo Rey,
Un tipo bastante bien parecido de unos cuarenta y cinco.
Tuvo la deferencia de hacerme capit�n
de su cuerpo de amazonas.
A cambio, le regal� tres im�genes muy descoloridas
de mujeres blancas vestidas de Eva.
�l quiso saber si tales art�culos
pod�an ser conseguidos vivos.
Le contest�, el cielo me perdone, con una temerosa mentirita
Y dije que en mi pa�s
las mujeres son de una t�mida castidad.
Y aqu� ven una de las mujeres del famoso ej�rcito de amazonas del rey.
Hab�a estado ansiosamente esperando, con enorme curiosidad,
ver alrededor de cinco mil v�rgenes adultas
no habiendo, todav�a, encontrado ni un esp�cimen.
Encontr� que la mayor�a son viejas
y todas repulsivas.
Se mov�an con la precisi�n de una manada de ovejas.
Un n�mero igual de dom�sticas brit�nicas armadas
con palos de escoba brit�nicos las diezmar�an en pocas horas.
Gracias, Richard.
Una representaci�n esclarecedora.
Las cortinas, por favor.
Pareces un poco aburrido de Dahomey.
En verdad, lo estaba.
En Benin crucificaron un hombre en honor a mi llegada.
Pero aqu�, nada, ni un hombre sacrificado, ni uno torturado.
�Y qu� de las historias de sacrificios humanos?
Vi alguno de los espeluznantes resultados,
pero declin� la invitaci�n del Rey
para presenciar las ceremonias propiamente dichas.
Gracias...
�Fue completamente horroroso?
S�, lo fue.
�Pero qui�nes somos nosotros para culparlos
si apenas el otro d�a colgamos cuatro asesinos
de la misma horca ante cien mil enormes almas?
Y si mal no recuerdo,
nuestro pen�ltimo Rey cristiano ejecut�
una fam�lica madre de diecisiete
con un ni�o prendido al pecho
por robar un metro de lienzo de un mostrador.
D�game, �por qu� ahora se interesa por �frica Occidental?
�Abandon� la b�squeda del Nilo?
Es el Nilo el que parece haberme abandonado.
En todo caso fue un vano empe�o.
�Cu�l es la misteriosa fuente una vez que la encuentras?
S�lo alg�n lago o un peque�o arroyo.
Los hombres que van a buscar las fuentes del r�o
en realidad est�n buscando algo que les falta en su interior.
Y nunca lo encuentran.
Usted nunca fue el explorador puro, especializado, �no, Richard?
Siempre distra�do por algo m�s interesante en el camino.
Usualmente alguna aberraci�n de la raza humana.
�Tiene alguna otra fascinante historia?
�Qu� le apetece, Mr. Swinburne?
Oh, algo verdaderamente desagradable sobre John Hanning Speke.
Dicen que se come los fetos de las presas pre�adas que caza.
Nuestros porteadores africanos juran que �se es el caso.
Aunque debo confesar que yo mismo nunca lo vi hacer eso.
Pero entiendo que obtuvo autorizaci�n
para incluir un cocodrilo en su escudo de armas.
Debe ser en honor a algo.
�Qu� podr�as estar haciendo con ese armario?
Richard, est�s borracho.
T� no quieres ver el interior de ese armario Isabel, mi amada Isabel.
Lo encontr� cerrado.
�As� es, as� es!
Ser�a indecoroso y desafortunado
si nuestro buen amigo Monekton Milnes
te encuentra tan aturdido por el alcohol.
Te gustar�a pensar que nuestro acaudalado amigo
es un hombre de nuestro entorno, un hombre sobrio.
Estoy segura de que lo es.
�Y un hombre religioso, y un defensor de la reina imperial?�Correcto?
Richard, yo no....
T� no conoces nada de m�, de mis amigos.
Aunque nuestro anfitri�n tiene un t�tulo... �est�s deslumbrada...?
S�lo unos pocos, los pocos elegidos..
somos conocidos como los pocos pri�picos,
los pocos adoradores del falo.
Est�s siendo desagradable.
Y cuando nuestras peque�as damas virtuosas est�n en cama
el club se solaza leyendo sobre sus vicios preferidos...
sodom�a en las tribus de Tekir Daghnoo,
recetas para aceitar y engrasar genitales en el Travancore,
y los griegos,
y los chinos, y los hind�es.
Tu respetable Richard Monekton MiInes
tiene una de las m�s grandes colecciones de pornograf�a
que un ingl�s haya juntado nunca.
Basta.
Te hiere, �no?
�Te hiere saber que justo ahora Monekton Milnes
est� al lado habl�ndole a AIgie Swinburne
sobre una receta que descubr�
para hacer una pantalla de piel viva de una virgen africana?
Eso duele, �no?
S�lo puedo amar en ti, Richard, lo que encuentro para amar.
En cuanto al resto....
Lamento interrumpir, Richard.
Tengo novedades.
Has sido invitado a Bath
para una confrontaci�n con Speke.
�Sobre qu� asunto?
El Nilo, por supuesto.
Y Speke ha amenazado, si apareces,
sacarte a patadas del estrado.
Eso arregla todo.
Por Dios, �l me patear�.
El choque entre Burton y Speke en Bath en 1864
fue ampliamente esperado como el debate del siglo.
El encuentro iba a tener realmente un punto culminante
pero de una forma que ninguno pod�a haber imaginado.
Va a ser muy informal, David.
Voy a pedir orden en la sala, anunciar la primera conferencia,
y darte paso a ti.
Ah� llegan los Burton.
Mejor te los presento.
Burton. Mrs. Burton.
El Dr. Livingstone.
Creo que nunca se han encontrado.
Tal vez sea porque ambos preferimos estar
tan lejos como sea posible de los chismes de Inglaterra.
Buen d�a, Doctor.
No puedo compartir su entusiasmo por Dios
pero comparto el entusiasmo de �l por usted.
Me dijeron que en sus viajes
fue aceptado en no menos de cinco diferentes religiones;
Dios debe estar muy halagado.
S�lo como un hombre podr�a estarlo por haber probado cinco diferentes prost�bulos, Doctor.
�Vio su cara?
Bueno, �vamos a la sala?
Seguro.
Entiendo que usted oficiar�
de una especie de �rbitro divino
en esta pelea de gallos organizada para ma�ana..
Me temo que debo dejarla aqu�, Mrs. Burton.
La ver� m�s tarde.
Muy bien, Sir Roderick.
Ninguna reuni�n de la British Association
hab�a nunca atra�do a tan excitada audiencia.
Era como el estreno de una nueva obra,
salvo que el drama era real.
Todos sab�an que Burton y Speke
se hab�an vuelto implacables enemigos que no se dirig�an
la palabra desde hac�a cinco a�os.
Damas y caballeros, para abrir la sesi�n me gustar�a...
Damas y caballeros, por favor.
No lo soporto m�s.
Por favor, �pueden prestarme atenci�n?
�Querr� mantener su silla, se�or?
�Espero que no!
�Va a regresar?
Por favor, �pueden prestarme atenci�n?
Damas y caballeros...
Gracias.
S�lo d�jenme esbozar el orden de las actuaciones.
Ma�ana, como ustedes saben, tenemos el gran debate
sobre la fuente del Nilo.
Pero hoy tenemos la fortuna de tener entre nosotros,
como primer orador, al Dr. David Livingstone,
a quien no necesito presentar.
Su tema son las actividades de los portugueses
en el tr�fico de esclavos en �frica del Este.
Dr. Livingstone.
Se�or Presidente, damas y caballeros...
Despu�s de dejar el recinto del debate,
John Speke decidi� ir a cazar
a la propiedad de su primo, en Neston Park,
diez kil�metros fuera de Bath.
Con �l estaba su primo, George Fuller.
Exteriormente Speke parec�a estar de nuevo en control de s� mismo.
Quer�a un descanso, y un cambio de aire
antes de enfrentar a Burton en el debate del d�a siguiente.
Portaba un arma de rec�mara sin seguro.
Mala suerte.
Ven, Heel.
Muy bien...
Ese d�a vieron pocas presas,
salvo algunas liebres y conejos.
Ven, aqu�.
Aproximadamente a las cuatro de la tarde,
Speke se acercaba a una cerca baja,
unos cuarenta metros detr�s de Fuller.
John...
John, mi Dios, est�s herido...
Vuelve y trae ayuda.
El arma estaba a su lado
Uno de los ca�os se hab�a descargado en su pecho.
No me muevas.
Fueron las �ltimas palabras pronunciadas por John Hanning Speke.
Al d�a siguiente,
Burton e Isabel se encontraron solos en el estrado,
esperando el comienzo del gran debate.
R�pido en percibir un agravio,
en la mente de Burton se instal� la idea de que,
en la amarga historia de su relaci�n con Speke,
�l estaba una vez m�s por verse forzado a quedar como tonto.
Es John Speke.
Damas y caballeros, me toca
hacer un trist�simo anuncio.
Nuestro amigo y colega, John Speke,
ha tenido un accidente fatal.
Todav�a no tenemos detalles del tr�gico suceso,
pero dado que estamos reunidos,
apelar� al Capit�n Burton,
por si tiene algunas palabras que desear�a agregar.
Mis colegas cient�ficos, y amigos...
Yo....
Yo.....
Richard...
Tengo que sellar mi boca sobre muchas cosas.
Los caritativos dicen que se dispar� a s� mismo.
Los mal�volos dicen que yo lo hice.
Hay un tiempo para dejar el Continente Negro.
Y es cuando se vuelve una obsesi�n.
La locura viene del �frica.
subt.: eduardoredolfi@gmail.com
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