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El 20 de diciembre de 1856
Richard Burton y John Hanning Speke
llegaron a la costa de �frica,
al estado isle�o de Zanz�bar.
De all� iban a comenzar su
viaje al interior,
�su b�squeda de la fuente del Nilo!
Una b�squeda que al menos por Burton
fue vista inicialmente con optimismo.
Creo que el momento m�s grato en la vida del hombre
es el de la partida a un largo viaje por tierras desconocidas.
Al desembarazarse con supremo esfuerzo de los grilletes del h�bito,
del plomizo peso de la rutina,
del agobio de las preocupaciones y de la esclavitud de la casa,
el hombre nuevamente se siente feliz.
La sangre fluye r�pido, como en la ni�ez,
y hay un nuevo amanecer en la ma�ana de la vida.
EN BUSCA DEL NILO
2. DESCUBRIMIENTO Y TRAICI�N
Desde Zanz�bar, Burton y Speke planeaban cruzar hacia
el continente de �frica del Este y marchar hacia el Oeste
siguiendo los senderos de las caravanas de esclavos.
Confiaban alcanzar Ujiji y el lago Tangayika.
CoroneI Hamerton.
Vamos, John, echemos una mirada.
Este "laberinto inmundo", como lo llam� Burton,
era una isla que promov�a la causa de la esclavitud.
Aunque ilegal, el comercio florec�a
y a diez libras por cabeza las ganancias eran enormes.
Cerca de 40.000 esclavos eran vendidos
en el mercado de Zanz�bar cada a�o.
Fue esta mercader�a antinatural
la que atrajo a los mercaderes �rabes
e hizo que los visitantes europeos estuvieran lejos de ser bienvenidos.
Si �sta era el �frica civilizada, Dios ayude a los africanos.
Si al menos Dios la ayudase�
Pasaron seis meses antes de que pudieran
armar una caravana adecuada de soldados y porteadores.
Era un lindo d�a y los esp�ritus estaban altos.
Bueno, John, ahora nada nos detiene,
seremos los primeros.
No podemos fallar en ser los primeros.
Ah, John, te presento a nuestro jefe de grupo.
Perteneci� al propio Coronel.
Est� bien entrenado y habla algo de ingl�s.
Su nombre es Seedy Mubarak,
pero yo lo llamo Bombay, como se llama esa fea ciudad.
Bombay, �ste es el Teniente Speke.
El Teniente es un hombre inteligente,
m�s que yo.
John, �ste es Bombay.
Voy a controlar los instrumentos�
Bombay�.
S�, Bwana.
Vamos.
Finalmente estamos entrando en la tierra ignota
y en la estaci�n fatal,
despu�s que los monzones le han dejado
un hervidero de malaria.
Pero estamos limitados en medios y tiempo.
Es a todo o nada y estoy decidido a correr el riesgo.
Y as�, el 27 de junio de 1857,
los Tenientes Burton y Speke dejaron
el puerto de Bagamoyo y empezaron su viaje por �frica,
montados en burros.
Para el viajero europeo
la primera impresi�n de la jungla da cuenta
de cada idea preconcebida sobre facetas del �frica,
al mismo tiempo repugnantes y grotescas
La fisonom�a general es la de una combinaci�n de matorral y bosque
que no es s�lo mon�tona al ojo
sino horrorosa a la imaginaci�n.
Para esta triste imagen de miasma
el cielo es un marco apropiado,
una extensi�n opaca gris oscuro
que vive sobre el mundo como un pa�o mortuorio.
La tierra parece estar pudri�ndose
y la jungla huele a muerte.
Los porteadores han huido.
Qu�date aqu�, John.
�Por qu� demonios han huido?
No lo s�, Bwana.
Bueno, Bombay,
recoge lo que puedas
y vamos antes de que la jungla nos mate a todos.
�Cu�ntos perdimos?
Tal vez una docena.
Al llegar a Taborah
contrataremos algunos porteadores m�s.
�Est�s bien?
La jungla parece infinita.
La atm�sfera ha corro�do todo
y la comida se est� acabando.
Cada ma�ana amanece sobre m�
con una nueva carga de preocupaciones y problemas,
y cada tarde al caer me recuerda
que otra y miserable ma�ana vendr�.
Nuestros sufrimientos aumentan por otras razones que el clima.
Cuando hay s�ntomas de que las mulas est�n rendidas por las cargas
nos vemos obligados a caminar,
a veces muchos kil�metros.
Nuestra moral est� destruida.
Apenas dejamos la costa
mi compa�ero y yo fuimos atacados por la fiebre de los pantanos.
Es una extra�a enfermedad porque mientras dur�
tuve una rara convicci�n de identidad dividida.
Mi compa�ero lo sufre a�n m�s.
Tuvo un desvanecimiento muy parecido a un golpe de calor
que parece afectarlo permanentemente.
Es la primera vez que hemos encontrado
la hist�rica costumbre de todas las tribus africanas,
una costumbre que ellos llaman "honga",
pero que m�s correctamente deber�a llamarse chantaje.
Pon la litera aqu�, Bombay, y descansa a los hombres.
El procedimiento es simple e inflexible:
para cruzar �frica, aunque apenas sea un kil�metro,
el viajero debe pagar.
El pago era determinado
por la sola discreci�n, o codicia,
de cada jefe tribal.
Algunas costumbres, uno percibe,
son universales sea en blanco o en negro.
�No las quiere?
Dice que usted es como el Sult�n de Zanz�bar.
Quiere m�s.
�Cu�nto m�s?
Todo.
�Todo? �Rid�culo!
Ofr�cele un paco m�s y nada m�s.
Richard, t� eres demasiado indulgente.
Lo �nico que estos nativos
entienden es el extremo de un rifle.
�En serio?
Bwana, el Jefe dice que s�.
Dile que estaremos aqu�
hasta que mi compa�ero se recobre.
S�, Bwana.
�No crees que algunas de estas muchachas
tienen bastante atractivo sexual?
Una gracia natural, una acariciante coqueta apariencia
cuyo h�bito las convierte en
muy due�as de s� mismas.
Parecen bastante bien dispuestas con
extranjeros de piel clara.
�sta es un tribu interesante.
Me dijeron que cuando el jefe se enferma
el brujo mayor tortura a miembros de su familia
hasta que el jefe muere o se recobra.
Un h�bito curioso, �no crees?
�Y sab�as, John,
que cuando uno de sus ni�os corta
los dos dientes de arriba antes de los dos de abajo
lo ponen a morir?
Al ni�o se lo llama "kigogo"
y la teor�a es que �l va a traer enfermedad.
Richard, no estoy interesado en ninguna teor�a m�s.
Ni deseo conocer sus b�rbaras costumbres.
Yo no llamar�a b�rbaras a esas j�venes, �t� s�, John?
S�, lo har�a.
Bueno, d�jame decir que
yo preferir�a estar entre esa gente
m�s que en los salones de Londres.
Estas razas negras tienen una elocuencia natural
que nosotros los civilizados deber�amos envidiar.
Al menos, aqu� hay dulzura.
Dulzura que le cortar�a la cabeza a uno.
A veces.
Pero ellos s�lo te cortar�an la cabeza por ignorancia.
Nosotros, que pretendemos ser los salvadores de la civilizaci�n,
colgamos campesinos y cortamos cabezas de reyes.
Tal vez tambi�n por ignorancia.
Dios, �ahora qu�?
�Paren eso ya!
Bombay...
Bombay...
�ste no es un patio de armas, Speke.
Entonces deber�a serlo.
No hay disciplina, Richard.
Ya desertaron doce porteadores.
Otro mes y esta caravana podr�a estar en caos
S�, Bwana.
Bombay, debido a los robos continuamente perdemos
rifles, mulas y provisiones.
Esto debe parar.
En el futuro, el que sea sorprendido robando ser� ejecutado.
�Se entendi�?
Parece, Bombay,
que el Teniente Speke ha tomando el mando.
No he tomado el mando.
Entonces entra en raz�n, John.
Esos porteadores roban por naturaleza
porque no tienen nada.
Son desagradecidos y no merecen confianza.
Pero si disparas un tiro todos moriremos.
�Escuchaste lo que dije, Bombay?
�Es el robo lo que te ofende ac�, John?
�O es la visi�n de la piel de estas muchachas?
No seas rid�culo.
Ahora vamos cruzando llanuras hacia Taborah.
Aqu�, en el largo verano,
el clima se parece mucho al de la India.
El mismo sol ardiente
jugando sobre la superficie desnuda
con un doloroso resplandor.
Noches n�tidas, frescas y nubes de polvo.
Cuatro meses despu�s de dejar la costa
la expedici�n emergi� de la jungla.
Por un momento, todas las vicisitudes fueron olvidadas.
Fuera del clima cruel del valle,
la moral estaba de nuevo alta y la salud recobrada.
Deber�amos llegar a Taborah en un par de d�as.
�Es de all� de donde vienen ellos?
Sin duda.
Es una plaga, John,
una plaga esparci�ndose como langostas sobre la tierra.
La esclavitud est� impidiendo todo progreso civilizatorio.
Vamos, John,
no osemos sentir piedad.
Es el 6 de noviembre de 1857
y hemos alcanzado Taborah,
el �nico pueblo de cierto tama�o
entre la costa y el lago Tanganyica.
Ac� quiz� podremos reponer nuestras provisiones
y averiguar si podemos alentar esperanzas en nuestro viaje.
�Reconoce este lago?
�Es all� donde est� Ujiji?
Ac� no hay ning�n lago como �ste.
Pero debe haber.
Tal vez, pero no de ese tama�o�
�Qu� dijo?
Aparentemente hay m�s de un lago por ac�.
Los est� dibujando.
Taborah aqu�.
Ujiji aqu�.
Y Tanganyika.
En 50 d�as pueden llegar all�.
�Y �ste lago ac�?
En el norte.
Ukerewe.
Un lago muy grande.
�Ves lo que ha pasado?
Los misioneros metieron todo en s�lo uno.
Tres lagos peque�os en vez de uno grande.
�ste es Nyassa, �ste Tanganyika
y �ste nuevo ac�
Es posible.
Pero hasta que no lleguemos al Tanganyika
no estaremos seguros.
Este lago del norte.
Ukerewe.
�Hay alg�n r�o que salga de �l?
Hacia el norte.
No lo s�.
No he estado all�.
Richard, �por qu� no vamos para el norte?
Al Ukerewe.
No. Nuestro objetivo es alcanzar el Tanganyika.
Nuestro objetivo es la fuente del Nilo.
Exactamente.
Y no hay m�s prueba
que el Nilo est� all� o all�.
T� sabes lo fatal que es desviarse de la ruta elegida,
aun en territorio que ya ha sido explorado.
Iremos al Tanganyika.
Pero el nuevo lago est� m�s al norte, Richard,
tiene m�s chance de ser un reservorio del Nilo.
�Todav�a el amateur John?
Usted manda, se�or.
S�. Y estamos yendo al Tanganyica.
Estamos demasiado cerca para empezar a cazar arco iris.
�Cu�n lejos est� este lago del norte?
Veinte d�as�veinticinco d�as�
�Puedo quedarme con esto?
Despu�s de seis semanas de descanso en Taborah
la expedici�n se puso en marcha.
Pero una vez m�s estuvo plagada de deserciones.
Los porteadores tem�an viajar por esas tierras desconocidas.
Acosados por las deficiencias de sus hombres,
Burton y Speke tambi�n estaban constantemente
paralizados por la malaria y la fiebre de los pantanos.
Las piernas de Burton estaban ahora paralizadas.
Hab�an estado marchando ocho meses,
diez horas por d�a, cada d�a,
espoleados por una casi insana obstinaci�n.
Mil ochocientos kil�metros de jungla, planicies,
monta�as y el incesante sol
no s�lo hab�a dejado inv�lido a Burton
sino que estaban dejando ciego a Speke.
Veo que me reciben en un gran bostezo esas negras puertas,
abiertas hacia lo salvaje, que ning�n hombre conoce.
Todo el cuerpo est� paralizado, impotente, inm�vil,
y los miembros parecen marchitarse y morir.
Los pies pierden toda sensibilidad.
�C�mo te sientes?
Los brazos se niegan a ser controlados por la voluntad
y para las manos tocar ropa o piedra es igual.
Sin embargo, me consuelo f�cilmente.
Esperanza, dicen los �rabes, es mujer.
Desesperaci�n es hombre.
Si uno de nosotros muere, el otro deber�a sobrevivir
para llevar a casa los resultados de la exploraci�n.
He emprendido el viaje decidido a hacerlo o a morir.
Bwana, bwana
Coona bari�coona bari�.
Vamos John.
Bwana, bwana
mire all�.
�Qu� es eso?
Agua.
Creo que es el lago Tanganyika.
Ay�dame.
John, estamos aqu�.
Tanganyika.
No lo puedo ver.
�No puedes ver nada?
S�lo una niebla de luz.
Eso es todo.
No te preocupes, John,
Bombay me dice que s�lo es una ceguera temporaria.
No durar� mucho.
Vamos al lago�
Los dos hombres contrataron canoas en Ujiji
y se pusieron en camino hacia el lago.
Aunque todav�a muy enfermos,
Speke ahora ten�a una severa infecci�n en el o�do,
sus esperanzas hab�an crecido una vez m�s.
En una misi�n de reconocimiento con Bombay
los �rabes le hablaron a Speke de un r�o,
conocido localmente como Rusizi,
que sal�a del lago en direcci�n norte.
Si la informaci�n era correcta
y si el r�o en verdad flu�a hacia el norte,
el secreto del Nilo podr�a ser de ellos.
Vemos lo que est� delante nuestro,
un premio por el cual arriesgar la salud y la vida.
Pongo por lo tanto mi confianza en el destino,
y el resultado�., es todo lo que cuenta.
Sea lo que sea, visitaremos este misterioso arroyo.
Bombay, habla con ellos.
Preg�ntales sobre el r�o.
�C�mo est�n tus ojos, John?
John, �c�mo est�n tus ojos?
Un poco mejor.
La infecci�n en el o�do expuls� el veneno.
Ahora estoy medio sordo
al igual que medio ciego.
No me arrepiento, John,
de haberte pedido que me acompa�es al �frica.
No me arrepiento para nada.
�Y, Bombay?
Conocen el r�o Rusizi.
Est� a dos d�as de ac�.
�Qu� dijeron sobre �l?
�Qu� dijeron, Bombay?
Dijeron que el r�o entra al lago, que no sale.
No puede ser.
T� eres el que dijiste que sale del lago.
�Qui�n te lo dijo?
Los �rabes en Ujiji,
Bombay estaba conmigo.
Tal vez los �rabes nunca vinieron ac�.
Si supieras �rabe, no te habr�as confundido tanto.
No se me exigi� saber �rabe.
Se te requiere conocer los hechos.
Bombay, iremos a ver el r�o nosotros mismos.
Prepara la canoa.
Saldremos inmediatamente.
No, Bwana,
ninguno de nosotros ir� m�s all�.
Por supuesto que ir�n, ll�vame al r�o.
No, Bwana,
la tribu de Wavira que est� en el r�o nos va a comer.
Mira, les dar� a todos los hombres cinco jornales extra.
No, Bwana, no vamos al r�o.
Te lo advert�, Burton..
si no fueron disciplinados,,,,
C�llate. No necesito tus teor�as ahora.
T� crees que es el lago equivocado, �no es as�?
Seiscientos metros sobre el nivel del mar es muy poco
para ser la fuente del Nilo.
Tal vez, pero hasta que nosotros mismos no veamos ese r�o
no estaremos seguros, no aceptar� m�s rumores.
Mis altitudes no son rumores.
Richard, cr�eme, no te llevar�n.
Lo sabes.
Lo siento, Bwana.
No es tu culpa.
Dos d�as. Es todo lo que necesit�bamos.
Es caracter�stico de los viajes en �frica
que el explorador sea detenido
en el propio l�mite de su viaje,
en el propio umbral del �xito, por una sola etapa,
como si efectivamente se le interpusieran
las olas del Atl�ntico o las arenas de Arabia.
Pero nuestra salud
mejoraba de a poco
Tal vez la mente actu� sobre el cuerpo.
He encontrado el Tanganyica
y en ese aspecto mi misi�n est� cumplida.
Este pensamiento me permite descargar
algo del peso de la lacerante preocupaci�n.
Por lo tanto, regresamos a Taborah.
Me siento orgullosamente consciente de haber hecho lo mejor,
en las peores y m�s sombr�as condiciones
desde el inicio al fin.
Y que los males futuros que el destino me pudiera
tener reservados, no me sustraer�an el estado de �nimo
ganado por las privaciones y sufrimientos del pasado.
En Taborah recibieron de Inglaterra
la noticia de su promoci�n a Capit�n.
Pero la marcha durante un a�o
hab�a resentido severamente su relaci�n.
Otras seis semanas aqu�
y me regresar� a Inglaterra.
Seis semanas.
�Dios! Llevamos aqu� ya dos semanas.
Y lo �nico que hemos hecho es tomar caf�.
Estoy harto de este lugar,
y harto de caf�,
y harto de o�r tus interminables historias
sobre circuncisi�n o fetichismo o ritos sangrientos
y el cielo sabe qu�.
Tambi�n nosotros nos estamos cansando de ti, Speke.
No eres tolerante con esta gente.
Ni siquiera puedo ir a cazar.
No hay nada en este pa�s infernal
salvo junglas, planicies y elefantes.
La gente es toda igual.
Los �rboles son iguales,
las monta�as son iguales.
De hecho, todo el pa�s es s�lo
un vasto y absurdo mapa de la monoton�a.
Lo siento, pero esto no es matar urogallos en los p�ramos de Yorkshire
o cabalgar con los sabuesos del se�or de la aldea.
Vinimos al �frica con un prop�sito.
Y adm�telo� fallamos
No encontramos el Nilo.
Yo no fall�. Encontr� el lago Tanganyika,
no fui yo quien quiso retornar.
Me doy cuenta que mi presencia aqu� desagrada a todos.
Y dado que parece imperioso que
permanezcamos aqu� otras seis semanas..
S�.
No hemos explorado la zona circundante
tanto como la Sociedad lo hubiera deseado,
y dado que tengo la oportunidad,
tal vez podr�a tomar a Bombay y algunos porteadores
y armar una peque�a expedici�n.
Una peque�a expedici�n.
�Tienes alg�n lugar en particular in mente?
Ah�
La oportunidad es demasiado buena para perderla.
Podr�a hacer un preciso reconocimiento de esta tierra,
trazar un mapa y entonces tal vez hasta..
Y entonces tal vez hasta llegar al lago
y encontrar el Nilo.
Speke, a veces eres transparente como el vidrio.
Desde que retornamos ac�
te has estado comportando
como un conspirador menor de alguna farsa italiana.
Todos te evitan y yo lo har�a si pudiera caminar,
por lo que digo que nos har�as un gran servicio
si inicias tu absurda expedici�n
y nos dejas tranquilos.
Yo no considero absurda la expedici�n,
la consideras as� s�lo porque yo la suger�.
El lago puede contener al Nilo.
Y sin dudas al Ganges y al Mississippi tambi�n.
Escucha, Speke.
Te doy permiso
pero aunque pudiera caminar no te acompa�ar�a.
Recuerda, sin embargo, que ya hemos perdido mucho tiempo.
Haz tu paseo por este
absurdo mapa de la monoton�a
pero vuelve dentro de dos meses
o me ir� sin ti.
�Entiendes lo que eso significa?
Volver�. Puedes contar con ello.
La decisi�n de Burton de quedarse en Taborah
mientras Speke se marchaba al norte
iba a ser el mayor error de toda su vida.
Desperdici� la oportunidad
que se le hab�a presentado.
Ochocientos metros sobre el nivel del mar.
El Sheik Snay ten�a raz�n.
�ste es el lago m�s grandioso de todos.
Yo s� que �sta es la surgente del Nilo.
Bwana, voy a buscar bote,
vamos a buscar r�o.
No, Bombay. No podemos.
El Capit�n Burton nos espera de regreso.
S�lo podemos quedarnos unos d�as.
Si s�lo pudi�ramos�
Parece no tener fin.
Como el mar�
Este lago es digno del Nilo.
Reclamo este lago para Inglaterra y para la Corona,
y lo nombro Victoria,
como nuestra graciosa soberana.
La inspirada predicci�n de Spekes
de que la fuente del Nilo
resid�a en el lago Victoria
iba a volverse el centro de una feroz controversia
durante los pr�ximos diecisiete a�os.
Bombay, dale a los hombres algo de comida.
S�, Bwana.
Hola, John. Justo a tiempo para el desayuno.
Esta ma�ana los huevos est�n especialmente buenos.
Bien, se�or.
�S�?
Lamento que no haya podido
acompa�arme en la expedici�n.
�En serio?
Yo ten�a raz�n. Yo ten�a raz�n.
He descubierto la fuente del Nilo.
Es el lago m�s grande nunca visto, Burton.
M�s grande que el Tanganyica, casi tan grande como el mar.
De las observaciones que hice
y de los nativos con los que habl�,
juzgo que se extiende hacia el norte unos 4 o 5 grados.
Y todos concuerdan con que en el norte
hay un r�o emergente llamado Kivira.
Ese r�o es el Nilo.
�Caf�, John?
�No escuchaste lo que dije?
El Nilo comienza�
Escuch� lo que dijiste.
Te pregunt� si quer�as caf�.
Es muy bueno.
No me crees, �no?
Resp�ndeme una cosa.
�Realmente viste el Nilo?
No, pero�
Maldici�n, Burton, s�lo tuve dos meses para llegar all� y volver.
Se requerir�an seis para alcanzar la costa norte.
Sin embargo, digas lo que digas no me har� cambiar de idea.
S� que el Nilo nace all�.
Entonces no vali� la pena venir al �frica, �no?
Si vas a basar tu prueba en la intuici�n.
�C�mo sabes que el Nilo est� all�?
Nunca lo viste.
�Por el amor de Dios!,
ni siquiera hablas el idioma de esta gente.
Pueden haberte dicho cualquier cosa.
Est� all�.
En el lago Victoria.
�Lago Victoria?
�Mi Dios!, �por qu� no lo llamaste
lago Speke para quedar satisfecho?
Obviamente, no hay nada m�s que decir.
S� hay, Speke.
Mientras estabas cazando tu t�tulo de Caballero,
yo estuve verificando tu teor�a.
No dudo que has visto el lago.
No dudo que es tan grande como dices.
Pero no es la fuente del Nilo.
Cuanto m�s, es un afluente secundario, te dir� por qu�.
Estuve hablando con los �rabes en su propio lenguaje
y me enter� que el monz�n llega a este
lago norte�o entre octubre y junio,
lo que presupone que las aguas del Nilo
estar�n altas en estos meses.
Pero no lo est�n, Speke.
Tan al sur como en Gondokoro
el Nilo baja r�pido en enero
y no sube nuevamente hasta marzo.
S�, pero eso no cambia mi opini�n.
�Maldici�n!, Speke, �algo lo har�?
Nada.
El Nilo nace en el lago Victoria
y t� s�lo te opones porque no llegaste all� primero.
Ni t� tampoco.
S�lo viste el sur del lago.
Eso es todo.
No conoces su extremo norte,
ni sus afluentes ni efluentes.
Tus razones son como las de Lucetta.
No tengo otra raz�n que la de la mujer:
lo creo as� porque s�.
Lo siento, John, pero el mundo demanda m�s pruebas
que �sa para erigirte una estatua.
S� que tengo raz�n,
ven ahora conmigo y encontraremos juntos el r�o.
No.
Soy m�s viejo y juicioso que t�
y mi salud no est� mejorando.
El monz�n se acerca y nuestras provisiones escasean.
Volvamos a casa,
informemos sobre lo que hicimos,
obtengamos m�s dinero y volvamos juntos;
y entonces terminemos el viaje.
No viajar�a contigo ni a tu funeral.
En Hanga mi compa�ero se enferm� seriamente.
Adem�s de sordera en un o�do,
un ojo inflamado y la cara hinchada,
se quejaba de un misterioso dolor.
Comenzaba con una sensaci�n ardiente,
como la de un hierro de marcado,
arriba de la tetilla derecha,
extendi�ndose hacia el coraz�n.
�Esperas a que muera?
No vas a morir.
Tienes fiebre.
Va a pasar.
Te odio, Burton.
Te detesto.
Detesto todo lo tuyo.
Est�s enfermo, John.
No sabes lo que est�s diciendo.
Berbera.
Pensaste que era un cobarde.
Pensaste que era un cobarde.
No te acus� de nada
Robaste mi diario.
No retrocedas, t� me gritaste,
Nos llevaste a una trampa.
No voy a morir, Burton.
Pero he encontrado mi revancha.
He estado parado en la orilla,
en la orilla donde nace el Nilo
y t� sabes que lo he hecho
y no me puedes perdonar por eso.
Quiero estar all�
cuando te veas obligado a reconocer la derrota.
Porque t� estar�s,
t� estar�s, Burton.
El gran Burton vencido por un cobarde.
�D�nde estar�n tus honores?
Cu�dalo, Bombay.
La crisis que estuvo densa en el aire
desde Uvira finalmente se ha desatado
y la tormenta est� sobre nosotros.
Se me ha vuelto evidente
que no puede emitirse ni una palabra
sobre el tema del lago y del Nilo,
y por t�cito acuerdo es entonces evitada.
Mi �nico deseo ahora es dejar este pa�s de inmediato.
El 2 de febrero de 1859,
despu�s de un viaje de un a�o y siete meses,
los dos hombres finalmente retornaron a la costa.
Fueron bienvenidos como h�roes,
pero eran enemigos, unidos por el odio
que nace cuando la amistad es destruida por la envidia.
Algunas semanas despu�s Burton y Speke llegaron a Aden,
listos para retornar a casa.
Yo podr�a esperar en Aden hasta que est�s bien.
Pero no somos la mejor compa��a, �no?
Preferir�a que te vayas, John.
No hay motivo para mantenerte aqu�.
Con buen clima estar�s de vuelta en Inglaterra
a tiempo para la temporada de caza.
Yo volver� apenas pueda.
Bien, adi�s, se�or.
No ir� a la Sociedad Geogr�fica
hasta que llegue y podamos ir juntos.
Qu�date tranquilo al respecto.
Esas fueron las �ltimas palabras que ambos intercambiaron.
Era el �ltimo gesto honorable entre caballeros
y el comienzo de una tragedia.
Feliz de haber despachado a su compa�ero,
Burton recobr� su salud r�pidamente en Aden.
Tomar�a el pr�ximo buque a Inglaterra.
Pero la convalecencia, breve como fue,
ser�a pronto dolorosamente lamentada.
El 9 de mayo Speke lleg� a Londres
y a las pocas horas estuvo en las puertas
de la Royal Geographical Society.
Ahora no hab�a dudas.
La corona que conoc�a estaba a su alcance.
Su afirmaci�n de haber descubierto la fuente del Nilo en Victoria
iba a ser sensaci�n al d�a siguiente.
En una semana, este Capit�n de 33 a�os,
cuya irreprochable conducta y educada apostura
representaba en Inglaterra todo lo deseable en un hombre,
era el h�roe de su pa�s.
En nombre de esta Sociedad
debo agradecer a nuestro m�s ilustre miembro
por la verdaderamente magn�fica conferencia.
Me complace anunciar
que el Consejo ha pedido al Capit�n Speke
retornar durante el a�o al �frica Central
comandando una nueva expedici�n
para inspeccionar la salida del Nilo del lago Victoria.
Y ahora, si alguien quiere preguntar algo.
�S�?
La presidencia reconoce al caballero de The Times.
Impresionados como todos estamos con su teor�a
sobre el lago que ha llamado Victoria,
usted no ha reivindicado haber realmente visto el Nilo.
No lo he visto, se�or.
Pero no es mi culpa.
Recuerde que no era yo quien estaba a cargo.
Mi reluctancia para volver a Taborah puede ser f�cilmente imaginada,
pero les aseguro que el Nilo est� all�
y que se lo probar� en esta nueva expedici�n.
Cr�ame, el r�o no se ir� de all�.
Le traer� algunos juncos para su editor.
Se�or, �puedo preguntar por qu� el Capit�n Burton
no fue con usted hasta el lago?
Estaba acostado, se�or, quej�ndose de un fiebre.
Lo presion� mucho para que me acompa�ara
pero, para ser honesto, no le vi mostrar ning�n inter�s,
salvo el de disfrutar de los m�s dom�sticos placeres de la aldea.
�Qu� quiere decir con placeres dom�sticos?
Puede interpretarlo como desee.
�Puede ampliar sobre eso, se�or?
No, se�or.
No est� en m� difamar a mi compa�ero en su ausencia.
�l es muy capaz de hacerlo por s� mismo.
�Entonces �l no lo acompa�ar� en su segunda expedici�n?
El Capit�n Burton, se�or, el mismo Capit�n Burton
que tanto alarde� de sus proezas en Mecca,
en India y Berbera�.
tuvo que ser transportado en una camilla
de Taborah a Tanganyica y de regreso.
No escuch� ning�n consejo de nadie
y prefiri� fraternizar con los negros�
varones y mujeres,
en vez de seguir con nuestra honorable b�squeda.
Cualquiera en Zanz�bar puede testificar
que si no hubiera sido por m�, se�or,
no hubi�ramos hecho ni cien kil�metros.
Obligado, contra mi natural inclinaci�n,
a ser el l�der, traje a nuestro imperio
no s�lo el regalo del descubrimiento de la fuente del Nilo
sino tambi�n el del lago m�s grande del �frica,
posiblemente el m�s grande del mundo entero.
Usted me pregunta si el Capit�n Burton
me acompa�ar� nuevamente.
Le contesto: no puedo permit�rmelo.
No podemos permitirnos exceso de una carga
que prefiere la fama personal al honor de nuestra naci�n.
Gracias, caballeros.
Heatherton.
Heatherton.
Se�or.
No me pases llamadas hasta que te lo pida.
S�, se�or.
El piso se hab�a movido
bajo mis pies.
No s�lo estoy siendo soslayado,
tambi�n he sido traicionado.
La creatura que puse bajo mi ala
se ha convertido en la v�bora que siempre fue.
Ahora se presenta con sus verdaderos colores:
un rival furioso.
La batalla reci�n ha empezado.
subt.: eduardoredolfi@gmail.com
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