All language subtitles for The Fiendish Plot of Dr. Fu Manchu (Piers Haggard, 1980).Spansk

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Original subtitles

- Tong. - Sí, amo.

Hoy cumplo 168 años y eso es posible gracias a mi ''elixir vite''.

Salsa de la vida y juventud.

Traedme el elixir de la vida y dejadme beber.

Tu cara me es familiar.

Ahora beberé el elixir de la vida.

Todos seréis testigos de la octava maravilla del mundo.

Has derramado inútilmente mi vida.

¡Piedad, amo, piedad!

Ismail, tortúrale. Entiérrale vivo en la colina de las hormigas rojas.

Y córtale la oreja izquierda como a Van Gogh.

Sólo tenemos 6 meses para reunir los más preciados y mejor guardados

ingredientes del mundo.

Aquellos que compondrán mi nuevo elixir de la vida.

Esbirros, empezaréis a entrenaros inmediatamente.

Endureced vuestros músculos, haceos fuertes como el acero.

Mientras, yo planearé los robos más audaces de todos los tiempos.

No tenemos un sólo momento que perder. ¡Id, entrenaos!

Nada de fumar, a las 9 en la cama, cancelados los permisos

de fin de semana. Salimos para Washington y Londres esta noche.

Viajaré en primera clase.

Pero antes, debo pensar un buen título.

EL DIABÓLICO PLAN DEL DOCTOR FU MANCHÚ

La exposición de los trabajadores de Leningrado

muestra variados aspectos de la vida del pueblo ruso y del comunismo.

La sección de ingeniería. Como muestra del progreso social,

veremos varios ejemplos de electrodomésticos soviéticos.

Luego admiraremos el diamante Estrella de Leningrado.

Seguidamente examinaremos nuestros papeles pintados.

Tomen buena nota de nuestra maquinaria doméstica ultramoderna.

Todos inventos originales soviéticos. Por aquí por favor.

Admiren esta conquista soviética.

La estrella de Leningrado es uno del par de pedruscos mas perfectos

que conoce el hombre.

Su gemelo fue regalado por el Zar Nicolás a su primo,

el rey Jorge V de Inglaterra.

Se le conoce como el diamante del rey Jorge V.

Y se conserva en Londres. Los dos diamantes son idénticos,

tanto en el número de quilates como en calidad.

Guárdese el cambio.

Sí, eso es. Bien. De paso traiga un poco de té.

Esos tipos del FBI ya han llegado.

- Bueno, espero que te guste le té. - ¿Por qué?

Porque de aquí a que termines te van a llover las infusiones.

No me gusta, no me gusta ni un pelo.

A mí tampoco, tío, no me gusta. No me gusta ni un pelo.

Eso lo he dicho yo. No me pises mis frases y déjame de llamarme tío.

Perdona, tío.

Oh, Chris, soy el comisario Avery, usted debe ser...

Giuseppe Capone.

Oficina federal de investigación. Me llaman Joe.

- Este es mi ayudante, Peter Williams. - Mucho gusto.

Este es mi ayudante, el detective inspector Tabs.

- ¿ Cómo está? - Muy bien, gracias.

- Es un placer estar aquí. - Es un placer recibirles.

- ¿Siempre hace este tiempo de mierda? - No, algún año hay días despejados.

- ¿ Quieren sentarse, caballeros? - Gracias.

- Robert, sirve el té. - Ahí llega el té.

Creo que tienen en sus manos una situación bastante delicada.

¿Delicada? Qué bien habla, comisario. Yo diría un follón.

Menudo cabreo han cogido los rusos con lo de haberles mangado el diamante.

Sí, no aguantan un pelo. Se ha movilizado a todo el FBI.

- No hables y muestra las pruebas. - Desde luego.

J. Edgar Hoover necesita su ayuda.

Sí, muy interesante. El Shi Fang, la más diabólica

organización oriental secreta del mundo.

- ¿Ah, la conocen? - Faltaría más.

Nuestro superintendente Nayland Smith, una leyenda en Scotland Yard.

Claro, Nayland Smith, es el tipo que he venido a ver.

Desgraciadamente fue capturado por el Shi Fang.

Pobre hombre, no ha vuelto a levantar cabeza.

Hoover le consideraba la mayor autoridad en criminología china.

Debe haberse retirado ya. Si es así, poco puede ayudarles.

¿Retirado? Pues se le saca de su retiro y que de el morro.

La lluvia de los campos...

Las lluvias de los campos, nos deja mojaditos.

- Su limonada, señor. - Gracias.

- Hermoso día. - Para los embalses, sí, señor.

- Gracias, Perkins. - A usted, señor.

Tenemos que buscar un estanque grande.

- ¿ Con un álamo junto a él? - Sí. ¿ Cómo lo sabe?

- Porque querrá tener sombra. - Pues pedalea.

Si no se le ha tragado la tierra, tiene que estar por aquí.

¿No tiene su dirección, o un mapa, o un plano?

Los mapas son para buscar ríos. Nosotros buscamos un estanque.

Tío, escucha.

¡Es él, lo sabía, lo sabía! ¡Es él!

¡Eh, Nayland!

- Hola. - ¿ Quién es?

- Conozco esa voz. ¿ Quién es? - Roger Avery.

Vengo con dos amigos, de América.

¡Avery, mi querido Avery!

Estás muy blanquito, ¿dónde te has metido?

En un despacho de Scotland Yard, a la sombra.

¿A la sombra de Scotland Yard? ¿En tu oficina?

Ahora te veo más negro, casi como el Aga Khan.

- ¿ Cómo te va la vida? - Cuéntame tú, ¿te va bien?

- ¿Te va bien? - Sí, sí, ya voy defendiéndome.

- Hace días que no necesito lazarillo. - No sabes cuánto me alegro.

Esta cortadora de hierba me es mucho más útil de lo que puedas imaginar.

Ella es para mí una especie de amiga.

Ya. Hacía mucho tiempo que no veías a Robert, ¿ verdad?

Pequeño Robert, ¿cómo estás? ¡Cuánto has crecido!

En cambio usted no, sigue igual.

Te presento a dos agentes especiales de América.

Vamos. Espera.

Peter Williams y Joe Capone, del FBI.

- Encantado. - Es un placer conocerle.

El placer es para mí. ¿Del FBI?

Hablando del FBI, me recuerda a... J. Edgar Hoover.

En cierta ocasión le presté un pequeño servicio, terminando

con la guerra de los Tong en San Francisco.

Cuando canto esta canción, me viene a la memoria

Clark Gable, Spencer Tracy y Jeannette McDonald.

Superintendente, super, nos trae una misión especial.

- ¿Le importa si vamos al grano? - ¿A qué grano se refiere?

Yo mismo he hablado con el presidente de los Estados Unidos.

¿Ah, sí? ¿ Y qué te ha dicho?

Pues empezó tan campechano con un ''Hola, comisario Avery''.

Siempre tan original, con esta crisis, poner una conferencia para decir

''Hola, comisario Avery''. ¿ Qué pasa, sois amigos?

Empezó con ''Hola, comisario Avery'' y luego pasó a exponer asuntos

de la máxima urgencia y gravedad.

Estamos en el centro de un incidente internacional altamente explosivo.

El principal tesoro del estado ruso, la Estrella de Leningrado,

ha sido robado cuando se exponía en un museo de Washington.

Mi jefe, Hoover, tiene la corazonada de que han sido los chinos.

Sustitúyeme, Robert. Cuídalo bien.

Dígame, Sr. Capone, dígame.

¿Por qué razón sospechan de los chinos?

Por esta tarjeta, señor. También tenemos fotos del robo.

Les sugiero que entremos a tomar el té.

Perkins, estos caballeros son de San Francisco.

- No somos de San Francisco. - Venimos de Washington D. C.

Eso es lo que decía. Ya conoces a Sir Avery.

¿ Cómo está, Perkins?

Bien, ¿tienen carné de conducir o algo con foto que les identifique?

Caramba, tienen una mansión de ricos.

Todavía faltan algunos detalles.

- Bonita colección de mariposas. - Tenemos muchas cosas interesantes.

Ah, fotografías del robo. Perfecto.

¿Lo toma con leche o limón?

- Lo prefiero con café. - Aquí somos más exquisitos.

¿Por qué no prueba usted un Land Shampson?

- ¿ Qué porquería es eso? - Té chino, señor.

- Eso es lo que toman los chinos. - Cuando no tienen whisky.

Lógico, lógico.

Si quiere usted estar más cómodo, póngase allí.

Y usted, allí.

Muy astuto. Sí.

Sí, sí, sí, sí.

Sí.

Se trata sin la menor duda de un trabajo del Shi Fang, caballeros.

La araña atrapó el diamante con sus peludas patas.

- ¿ Una araña robó el diamante? - Sí, sí, sí.

Una araña mecánica, fabricada por el único hombre del mundo

capaz de tal faena. El pérfido Fu Manchú.

¡Santo cielo, Nayland!

- Cuidado, te puede picar. - No, no.

Es la última barrabasada de la perversa mente de Fu Manchú.

Es el souvenir de Fu que más aprecio.

Este bicho me siguió a lo largo de 500 millas, Nilo arriba,

hasta que la acorralé contra una pirámide.

Adelante, bonita.

Perdone, creí que era de verdad.

Robert, ¿creíste que íbamos a quedarnos tan tranquilos

si fuera de verdad? Siéntate. Qué sobrino más tonto.

Perkins, barre eso un poco. A ver si luego puedo arreglarla.

- Por favor, no pierdas ni un tornillo. - Descuide.

Oiga, ¿qué tiene que ver el pasado con el presente?

Si no mienten los archivos, Fu Manchú murió hacia 1890.

Su murió en 1890, debe, suponiendo que viviera hoy, tendría...

- 168 años. - Precisamente.

- Perkins, yo serviré el té. - Bien, señor.

- ¿ Qué decía usted, Sr. Capone? - Ha dicho que tiene 168 años.

- ¿ Y vive? - Sí.

Es muy posible que viva con 168 años, Sr. Capone.

Cuando me jubilé se cometieron tres robos aparentemente inconexos.

Desapareció el diamante japonés imperial.

Robaron la momia del yeti en el museo del Zagreb.

Y por último el diamante regente de los Balcanes se evaporó.

Todos ellos forman los ingredientes de un elixir de la vida.

¿ Qué es eso?

¿El elixir de la vida? El sueño del hombre de lograr la eterna juventud.

- Un filtro fantástico. - Fantasías de tebeos.

Yo solía leerlos bajo las sábanas. Tonterías.

Para ti pueden ser tonterías, pero para mí, el elixir de la vida

es una ciencia esotérica.

Ahora sólo la compartimos Fu Manchú y yo.

Somos espíritus afines según la filosofía china.

Él es el mal y yo el bien. Él es el sí y yo el no.

- Él es el ying y yo el yang. - Piensas demasiado.

Pensar no es bueno. En Scotland Yard recomendamos no hacerlo.

Mira Robert, es un morboso. ¿Por qué no vuelves a Londres?

Ayúdanos.

Sí, esperaba que me llamarais.

Sabía que vendríais a buscarme antes o después.

- ¿Está hecho el equipaje? - Sí, señor. Todo empaquetado.

Un momento, ¿a dónde van?

Somos de la compañía británica de restauradores y venimos

a por la momia de Mulmulpelmul.

¿ Quiere ver la autorización?

En la sala egipcia, al final del pasillo.

La volveremos a traer cuando los restauradores se aseguren

de que la momia no es falsa.

Me alegro que se lleven a Mulmul, me da escalofríos.

El Star, el News, el Standar, lean las últimas noticias.

Gracias, señora. Robo del museo británico.

Desaparece una momia.

En Washington, ¿entiende? Un diamante.

Museo Joe Stalin, un diamante. Para Joe Stalin.

- Veo que está aquí Nayland. - Sí, en la biblioteca.

Comisario, ¿lleva su cortadora de césped a todas partes?

Las apariencias no engañan. Desde que sufrió tortura

por el Shi Fang, parece como si necesitara apoyo.

Fu Manchú. Fu Manchú. Que te bendiga él también.

- Italiano. - Sí.

Luego te llamo. Hay un ruido infernal.

- Tiene problemas con sus canarios. - Buenos días, Nayland.

Eche una mirada a esto. Lo encontraron en el museo, tras el robo.

Vaya, con que el Shi Fang también les da a ustedes la lata, ¿eh?

¿No le parece raro que el Shi Fang robara la momia de Mulmul...

lo que sea, que es la que menos vale de todas?

Sí.

- Dígame, Sr. Capon... - Capone, señor.

Sí, claro, Capone, perdón. ¿Sabe por casualidad

el peso exacto del Estrella de Leningrado?

- Sí, señor, Pete. - 75.75 quilates. De los Urales.

75.75 quilates.

Su gemelo está aquí, en Londres. Se llama el diamante del rey...

- Jorge V. - Sí, sí.

¿Sí? Sí.

Ahí está el secreto.

Fu Manchú ha agotado sus existencias del elixir de la vida

y busca los ingredientes para fabricarse más.

Necesita 151 .50 quilates de diamante amarillo para su fórmula,

lo cual es precisamente el peso del Estrella de Leningrado

unido al diamante de Jorge V.

Ahora querrán nuestro diamante, ¿no? Pues verán lo que es bueno.

- ¿Dónde se guarda, por cierto? - En la Torre de Londres.

Con franqueza, me sorprende tu preocupación, querido Roger.

Tenemos el mejor sistema de seguridad del mundo en la Torre.

Con nuestra fornida guardia de alabarderos

ni un ejército de desalmados se atrevería a entrar.

Ninguna precaución es excesiva.

Después de todo, americanos y rusos están complicados.

¿No te parece que deberíamos charlar sobre ello?

Si es tu deseo. ¿Por qué no lo discutimos comiendo?

Conozco un pequeño restaurante a la vuelta de la esquina.

- ¿Francés? - Qué más quisieran los franceses.

- Chino. - ¿Le gusta la comida china, señor?

No.

¿Esta tortura es para usted, Pachá Fu?

Naturalmente. Cogí la idea en la prisión de Sing Sing.

Es algo muy primitivo. Energía electromagnética.

Pero puede mantenerme unos días más hasta que

el diamante Jorge V sea mío.

Vamos, meted la corriente.

Hola, chicos.

- Veo que no usas los palillos. - No. Se coge poco con ellos.

Verán, no creo que Fu Manchú cometa la torpeza de robar el Jorge V.

- No es su estilo. - ¿ Qué quieres decir?

Tratará de secuestrar a sus majestades y tenerles como rehenes hasta

obligar al gobierno a entregar el diamante.

No me gusta, no me gusta, tío. No me gusta ni un pelo.

Te repites más que la cebolla, cálmate, cálmate.

Sus majestades estarán protegidos en todo momento.

Ese chino tiene 168 años, y, por lo tanto, un montón de experiencia.

Es facilísimo. Facilísimo.

Buscaremos a dos personas que se parezcan al rey y a la reina.

¿Pero hay alguien que se parezca al rey y a la reina?

En el Times, página once, crónica de la corte.

Se dice que sus majestades tiene que asistir a diversos actos.

Qué listo, quiere poner dobles en su lugar.

Dobles, no, señuelos. Cebo, cebo.

Que el enemigo salga a campo abierto. Así capturaremos a Fu Manchú

vivito y coleando y recuperaremos el diamante amarillo.

Nayland, si hace eso, es usted un inglés con un par de cataplines.

Y usted es un hortera, pero gracioso.

Lo peor es que no conozco a nadie que se parezca tanto a sus majestades.

Según el protocolo, tendrán que ser reclutados entre los miembros

del cuerpo de policía.

Podríamos examinar a un montón de ellos a tiempo.

- Como en el teatro. - ¿ Quiere decir probarlos?

Ustedes, los de la policía, podrían organizar audiciones,

- como en Broadway. - Eso, probemos a las chicas.

¡Probar chicas! ¡Sería emocionante!

Examinaremos a varias chicas, quiero decir a agentes lozanas.

Organizaremos audiciones para señoritas policías.

Claro, naturalmente tienen que estar muy sanas.

Seguidamente, para ustedes, la agente Vera Royce.

Está muy maja la chica. ¿Sabe montar la reina en monociclo?

Yo no le encuentro gran parecido con esta foto.

Tiene razón, no creo que la reina monte en un trasto como ese.

Ya hemos visto suficiente. Muchas gracias, agente.

Robert, la siguiente.

Agente Alice, Alice Rage.

- Toca muy bien, ¿ verdad, Nayland? - Es la mejor que hemos visto.

Y tiene un aspecto bastante saludable.

Debe tener unos músculos más duros que una vaca.

Muy bien, pero que muy bien. Bravo.

Ahora... Les deleitaré con una selección de mis números musicales.

¡Magnífico, excelente! Gracias por su interpretación.

Tiene el trabajo, agente Rage.

Su Majestad, la reina Mary, visitará el jardín botánico

de Cube, mañana por la mañana.

Se le obsequiará con un pergamino conmemorativo

de su desvelo por las plantas. Verá igualmente raros ejemplares

jamás exhibidos hasta ahora.

Oiga, Wretch, ¿no está un poco cansada?

Cuando se abre,

expele un gas de dulce aroma, pero enormemente anestésico.

¡Cuidado!

Si respira esa polución quedará inconsciente en el acto

y no se recobrará hasta después de 48 horas.

Poned el bozal a esa planta para que no se desgasifique

hasta mañana a las once de la mañana en el lugar convenido.

Creo que todo irá bien, Robert. Nuestros hombres están listos.

Si vuestra majestad desea pararse un segundo,

tengo preparado un discurso en nombre de la sociedad.

Majestad, en nombre de la sociedad británica de botánicos,

le entrego el siguiente papiro conmemorativo del apoyo

- que presta a la botánica imperial. - Gracias. Gracias.

Es un gran placer para mí aceptar este honor.

Desde muy pequeña, uno de mis grandes amores es la flor.

Qué recuerdo me trae el cultivo de mi jardín secreto de Sandygahm,

cuando Forsthyke, nuestro jardinero venía a darme...

sus pequeños...

¡Es gas, gas!

Nayland Smith... ¿Estás seguro de que era Smith?

- Sí, amo, el mismo. - ¿Era él, era él?

Conque mi viejo enemigo ha vuelto. Y hay muy poco tiempo.

Debéis derrotar a Smith. Es muy listo y peligroso.

Sólo Fu Manchú podría crear tan... diabólica mutación.

- Lon Chaney se habría asombrado. - A saber qué otro truco nos espera.

Robert.

Si la memoria no me engaña, esta semana sus majestades

estrenarán en el ayuntamiento y luego asistirán a una función

de teatro. ¡En el teatro! Ahí es donde puede estar el peligro.

¿Diga? Despacho del comisario Avery.

Majestad, en seguida le pongo. Tío, ¡es el rey!

¡El rey!

Buenas noches, majestad. Soy Avery.

Como no hay forma de que haga caso a mi jefe de protocolo,

le telefoneo personalmente para informarle de que la reina y yo

nos negamos a proseguir con esta farsa de novela de detectives

y no estoy dispuesto a perderme el estreno de esta noche por nada.

Lo entiendo, majestad. Buenas noches, majestad.

No me gusta, no me gusta un pelo. Robert, ni una palabra de esto.

¡Pase!

Adelante, majestad, digo, señorita. Williams, ¿tiene la bondad?

Una silla para la agente. Me alegro de su visita

porque queríamos charlar sobre su trabajo.

Como quiera, comisario Avery. Sí, me encanta ser reina.

Espléndido, pero no va a ser posible que suplante a la reina mañana

por la noche, majestad... Digo, agente, caramba.

Me hacía tanta ilusión ir a un estreno.

- Me encanta el teatro, comisario. - Ha habido un cambio de planes.

He recibido una llamada de palacio, acabo de hablar con el rey.

¿Mi actuación no le parece satisfactoria?

- No es eso, señorita. - No sea mal pensada.

Su actuación es enteramente satisfactoria.

Sencillamente sus majestades han decidido presentarse mañana.

- Entendido. - Pero hay otros planes.

Planes que exigirán toda su habilidad como mujer policía.

Sí, señor.

Y hasta el último miligramo de su talento como actriz.

En tal caso, tiene mi consenso.

Mire, ya se ha colado un canalla en la orquesta.

- No es una flauta, es una cerbatana. - Claro.

- Y está metiendo un dardo en ella. - Sí.

Acabo de localizar otro chino entre el público.

¿Dónde?

Si Fu Manchú les ha dicho que en lugar de soplar aspiren,

se harán el Hara Kiri.

Sí.

- Bueno, ¿qué hacemos ahora? - Nada.

- Caerán como moscas. - Bien.

Miren, hay uno vestido de acomodadora.

Está un muy buena posición para asesinar.

- Le cogeremos, vamos por él. - No, no, no.

Armas no, por favor. Aquí no.

Estropearíamos la decoración y la acaban de restaurar.

Rayos y centellas. Dos granujas. Los chinos, están en el palco.

Sí, es cierto. Es cierto. Perfecto.

Llegan sus majestades.

Cinco Jorges V y cinco reinas Mary.

Nayland Smith ataca. Es una buena noticia.

¿Por qué es una buena noticia, amo?

Porque no estoy en condiciones de recibir malas noticias.

Os pondré una multa de 1000 yens a cada uno.

- Pero si no nos paga, amo. - Os pagaré para que abonéis la multa.

Pasemos a otra cosa.

¿Eres tú, muchacho?

Perkins.

¡Perkins! El diablo amarillo se ha llevado a Delicias.

Si ella, eres hombre muerto. ¡Esbirros!

¿ Qué deseas, amo?

No tolero burlas con ese truco cinematográfico.

¿Adónde irá la reina la próxima semana?

A comprar antigüedades en una tienda que hay cerca del castillo de Windsor.

Va mucho por allí, amo. El anticuario es muy famoso.

- ¿ Quién es? - Charles Rotten.

Estás igualito que Rotten, amo.

Lo de la máquina de cortar hierba es un fastidio.

Ojalá estuviera Nayland aquí.

Para curarme en salud, le avisé de que estaba un poco inestable.

Está medio muerto, pero ha hecho un trabajo eficaz hasta ahora.

Necesito una carga. Una carga, rápido.

¡La lámpara!

Dale.

- Salvado. Qué alivio. - Sí, amo.

Todos los días se aprende algo. No sabía que la corriente casera

fuera tan estimulante.

Amo, la señora reina, ya viene.

Tenedlo presente. Esta vez no quiero chapuzas.

No, amo.

No es necesario que me acompañes, Betser.

Hace años que conozco al Sr. Rotten.

Mis instrucciones son no separarme de vuestra majestad.

¡Descarado! ¡Mantén las distancias!

- Buenas tardes, majestad. - Buenas tardes, Sr. Rotten.

¿ Cómo está usted?

Radiante por veros, señora.

Antes de mostraros mi colección única de jades chinos,

puedo humildemente sugeriros que veáis unos raros tapices

antiguos que acabo de recibir de la Arabia oriental.

¡Unos tapices! Debe ser muy interesante.

- ¿ Qué demonios ocurre? - La reina no me ha permitido entrar.

¿ Y la ha dejado dentro sola?

Esa actriz suya se cree una prima dona, señor.

Ese tapiz del siglo XVI, posiblemente sea lo más exquisito que hayáis visto.

Sí, es muy pintoresco.

Está hecho a base de tintes extraídos de la rodilla del oripteroto

de la Arabia oriental, según la tradición más fina.

Amo, rápido, vamos.

Un rollo de primavera real.

¡Amo, amo!

- Tira la puerta, idiota. - No puedo.

Abra, ábrala ya.

¡Un momento! Ya vamos, Alice, ya vamos.

Desenrolla a la reina.

Me estaba asfixiando aquí dentro.

No temáis, majestad. No podíais asfixiaros,

la polilla había hecho su trabajo en esa alfombra.

Estáis a salvo conmigo.

- ¿Es usted quien yo creo que es? - Soy el emperador del Shi Fang.

Gran maestre de los 7 soles. Graduado en la facultad de medicina

de la universidad de Indiana. Doctor en filosofía, teología

y veterinaria aplicada. Soy el Dr. Fu Manchú.

Yo no soy su majestad, la reina. Soy Alice Rage, agente de policía

y quedan todos detenidos.

¡Otra reina falsificada!

¡Maldita seas, Nayland Smith!

Nadie diría que Scotland Yard use criaturas tan fantásticas.

Venga, sentémonos a charlar como personas civilizadas.

Dígame, puedo ofrecerle un poco de ñiacsnocondesearg.

- ¿ Qué es eso? - Un exquisito vino chino.

Cosecha 1812. Debo advertirle que es de los que pegan.

Tiene 100 grados demoledores pero su bouquet es finísimo.

Oh, qué emoción.

Bien, por su belleza, su bravura y su salud.

Dr. Fu Manchú, debo advertirle que cuanto diga puede ser

utilizado contra usted en un tribunal de justicia.

Querida, estamos fuera de sus aguas jurisdiccionales. Brinde.

¿Le gusta?

Es maravilloso.

¿Puedo pedirle un favor? No me llame Fu Manchú.

Llámeme Fred, como me llamaban en Eton.

- ¿Estuvo en Eton? - Sí, muchos años.

Hace muchos años estuve allí. Dirigía la lavandería.

Almidonados cuellos de Eton.

- ¿ Un traguito más? - No digo que no.

¿Por qué no terminamos la botella?

Después de todo, como dicen en la marina,

sólo hay un rumbo a seguir.

Mi querida niña, usted debe tener alguna ambición mayor.

Eso de ser agente de policía femenino toda la vida es una lata.

No deja de tener gracia que haya adivinado mis sentimientos.

Lo que a mí me priva es dedicarme a las tablas.

- ¿A la escena? - Sí.

Mi aspiración es cantar, bailar, además toco el saxofón.

Mi gran sueño es actuar en variedades.

¡En variedades! Precisamente las variedades han hecho mis delicias

desde que era joven.

¿Se sabe alguna de aquellas viejas canciones?

Me sé tantísima.

Mi favorita es ''Papaíto cómprame un lacito''.

Papaíto cómprame un lacito, ¡la conozco muy bien!

Querida, si yo me atreviera a acompañarla

al piano forte, ¿tendría la bondad de interpretarla?

Con mucho gusto, Fred, perdón, Dr. Fred.

Me encanta, me encanta, vamos a divertirnos.

- Vamos a ver, ¿qué clave? - B bemol.

B bemol, qué clave tan sutil, digna y nada presuntuosa.

Es una clave seca.

Dice que Sir Nules Thudd, el hombre que custodia

el diamante Jorge V, se está poniendo las botas

en mi restaurante.

- ¿Es ese uno de mis camareros? - Sí, amo.

Todos me parecen iguales. ¡Lleváosle, ponedle en la cocina!

Ve a la sauna y tráeme uno de mis saxofones nuevos

- de platino. - Oh, ¿para mí?

No te haré esperar ni un minuto.

Con que ese es Sir Nules Thudd. Se está poniendo como un cerdo.

Ese es incapaz de custodiar nada. Y menos las joyas de la corona.

Inventaré una nueva tortura para gordos

y no tendrá defensa posible.

Haz que Sir Nules Thudd visite a mi buen amigo

el Dr. Arnold Wretch, especialista en obesos.

Sí, amo.

Seguramente pensarás que soy demasiado viejo

para una criatura tan radiante como tú.

- ¿ Cuántos años tienes? - Pues 168.

Eso debe ser la sexta edad.

En cualquier caso, Fred, sólo es viejo el que se siente viejo.

Alice, quédate conmigo y sé mi reina.

Tendrás sirvientes que atenderán a todas tus necesidades.

Te darán masajes con toda clase de aceites.

Te bañarás en leche de burra. Tendrás todo lo que has deseado.

Fred...

No te embales con tus ofrecimientos porque

- podría enamorarme de ti. - Te doy mi palabra.

- Toca el saxofón para mí. - Por supuesto.

Oh, no. Imposible tocar el saxofón disfrazada de reina Mary.

- Lo tomarían como una traición. - Qué mala pata.

Pero, ¿no podría quitarme el vestido?

Oh, sí.

Sí, ven conmigo.

No te preocupes por mí. Soy un pobre anciano.

¿No quieres quitarte nada más?

Sólo la porra.

¡Qué calentita está!

La causa de su mal

radica en el abuso de la comida china.

Confieso que es una debilidad. Soy un adicto a la comida china.

¿Hay posibilidad de que me extirpe los elefantes?

Tal vez, pero antes tendrá que someterse a una dieta rígida.

- Más unos ejercicios especiales. - ¿Sobreviviré?

Tiene una remota posibilidad, si combina la dieta

con largas caminatas por las colinas.

Digamos en Wimbledon, por ejemplo.

Si anda 10 kilómetros diarios sobre zancos,

- puede que sobreviva. - Lo haré.

Haré lo que sea, pero no tengo ni idea de como se anda en zancos.

Que empiece el dragón.

Este es un buffet particular. No está abierto al público.

Es mi buffet chino particular. Soy Lady Warrington.

Por favor, déjeme mirar. Le prometo no tocar nada.

- Sólo una mirada. - Bueno.

Una miradita no puede hacer daño a nadie.

En mi vida no había visto nada tan provocador,

tan lujurioso, tan tentador.

Pato a la pequinesa.

Note la salsa picante con ciruelas. ¿ Quiere que le enseñe todo?

- ¿ Quiere ver mi mejor plato? - Sí, por favor. Me apetece todo.

Le dejo ver lo que quiera, pero de tocar, nada.

Pato, te adoro, tienes que ser mío, no puedo vivir sin ti.

- Para eso hay una manera, ¿sabe? - ¿ Una manera? Dígame cuál es.

Venga conmigo. Le presentaré al más famoso proveedor de comida china

- de Londres. El Sr. Fu. - ¿El Sr. Fu?

Le presento al Sr. Fu.

Mi enhorabuena, señor. Mi enhorabuena.

Ahora creo que se impone

- hace un trato. - Sí, el trato que quiera.

Entiendo su ansia perfectamente. Mi ansia...

es el color amarillo. Qué delicia.

Sí, eso también lo entiendo.

Toda mi vida he deseado contemplar por un momento

el amarillo más hermoso y más transparente,

- el del diamante del rey Jorge V. - No, eso sí que no. No hay trato.

Pero si no le pido nada comparado con lo que le ofrezco.

A mí... me va a dar algo.

¿Se da cuenta de que si esto se descubre, tendré que salir

- del país disfrazado? - No se preocupe por tan poco.

El Sr. Fu tiene restaurantes chinos por todo el mundo.

Pero si no nos deja ver el diamante, no volverá a ver un grano de arroz.

- ¿ Quién va? - Las llaves.

- ¿ Qué llaves? - Las del rey Jorge V.

¿ Quién custodia las llaves del rey Jorge V?

Yo custodio las llaves de su majestad el rey Jorge V.

Abra la rejilla, sargento, y podrá examinar mi cara.

¿ Qué cara me garantizáis que veré si abro la rejilla?

La cara del custodio de las llaves del rey.

Vamos, sargento, sabe quién soy. Conoce mi voz.

Soy Sir Nules.

- Sí, es su cara, Sir Nules. - Claro que sí.

Pero ha interrumpido la ceremonia, tendremos que volver a empezar.

Oiga, sargento, no se da cuenta de que trato de ganar tiempo.

He traído a unos amigos que quieren ver el diamante.

Exceptuando a la señora, ¿por qué van todos vestidos de alabardero?

Son chinos, ¿no?

No es misión nuestra averiguarla, sargento.

Está bien, está bien. Empezaremos por ''Todo en calma'', ''Dios salve al rey'',

''Hurra, hurra''. Eso no lo suprimo, no quedaría nada.

Convertiríamos la ceremonia en una farsa.

Todo en calma. Dios salve al rey. Hurra, hurra.

Todo en calma. Dios salve al rey. Hurra, hurra.

Entren en la cámara. Dejaré las puertas abiertas.

Perdón señor. El Shi Fang ha devuelto su cortadora de hierba.

- Sí, lo he soñado. - Su Delicia, señor.

Otra vez con nosotros. Somos el trío dinámico,

por llamarlo algo.

¡Extra, extra! Lea las últimas noticias.

Desaparecen las joyas de la corona de la Torre de Londres.

¡Famoso diamante desaparecido!

Tendré que abandonar el país.

Me llevaré mis zancos.

Cuando Roosvelt se entere de la noticia, qué cabreo va a coger.

- Pete y yo nos jugamos el tipo. - Me veo en la calle.

No me gusta ni un pelo.

El jefe de los rojillos quiere el diamante rey Jorge por encima de todo.

El tipo está de lo más cabreado.

¿ Qué puedes sugerir, Robert?

Que no me gusta nada, no me gusta ni un pelo.

Nules, no tengo más remedio que decir que es todo culpa suya.

Me prometieron que sólo querían ver el diamante.

¿Sí? ¿Doctor qué?

¿Fu qué? ¿Manchú?

Nayland, es para ti. El Dr. Fu Manchú.

Al habla Smith.

¿ Cómo sé que no es usted un impostor?

Usted me conoce y sabe que no soy un impostor.

- ¿Dónde está, Fu? - Volando sobre Turquía.

Me dirijo al único lugar donde nunca podrá encontrarme.

Queremos las joyas de la corona, Fu.

¿ Quieren las joyas? El arroz que sobró ayer es lo que les voy a dar.

- Hay algo que debe saber, doctor. - Yhay algo que debe saber usted.

Ahora tengo los medios para apoderarme del mundo entero.

Creo que es hora de que vayamos al campo.

- ¿Adónde? - Pronto lo verás.

Perkins, qué alegría verte, ¿te encuentras bien?

Sí, señor, le he echado de menos. Volví de Londres temprano.

Ya está todo preparado para el despegue.

Sí, estaremos en el aire, inmediatamente, con casa y todo.

¿Está usted loco, Nayland? Dirá usted en el suelo.

- Esta casa tiene 400 años. - Sí, así es, así es.

Pronto despegaremos en persecución de Fu Manchú.

Llegaremos al Himalaya en cuestión de horas.

- Perkins, haz los honores. - Muy bien, señor.

Caballeros, antes de despegar, hagan caso de mi consejo y siéntense.

El viaje puede resultar bastante movido.

Traten de agarrarse a algo.

La situación es como para agarrarse de dos mesas.

Perkins, empieza a inflarlo.

Arriba periscopio.

Periscopio fuera, señor.

Rumbo este noreste.

- Rumbo este noreste, señor. - Suelta el lastre.

Sí, señor.

Soltado el lastre, señor.

¡Idiotas! Habéis tirado al amo.

Perdón, amo.

No te preocupes, amor mío. He sobrevivido a cosas peores.

- ¿Perkins? - Voy, señor.

¿ Qué es esto, una especie de compartimiento secreto?

- Es un hueco de cura. - ¿ Un hueco de qué?

Un hueco de cura, señor.

Un escondite que usaban los sacerdotes católicos en el siglo XVII

cuando les perseguían los soldados protestantes.

- Es muy útil. - Parece muy pequeño para un cura.

En aquellos días eran muy bajitos.

¿ Qué ocurre, amor mío? ¿ Qué ocurre?

Uno de los ingredientes es defectuoso.

- ¡No puede ser! - ¡Pues lo es!

¡Ha sido Nayland Smith otra vez!

¡Pachá Fu, una casa inglesa acaba de aterrizar en el campo de béisbol!

Alabado sea el primer Shin. Ve a buscarle inmediatamente.

Es la única manera, tráele aquí.

- Iniciad el asalto a Smith. - Sí, mi ama.

Pero cuidado, no le matéis. Esta vez le queremos vivo.

- ¿ Ocurre algo? - Qué alto.

Desinfla, Perkins.

No debemos eliminar las posibilidades de escapar

de este lugar maldito.

Sí, señor, toda precaución es poca cuando se está en el extranjero.

Creo que veo venir a alguien.

¿Alguien? ¡Es todo un ejército!

Llegó el momento, tío. Acción al fin.

Calma, muchacho, calma. Qué vida esta.

¡Preparados, apunten, fuego!

- Serán canallas. Se lo han buscado. - No, no disparen.

¡Nayland! ¿ Qué le pasa? No haga eso. Esta vez va en serio.

- ¿Se rinde? - No quiero que destrocen mi casa.

En cualquier caso, no me rindo. La batalla acaba de empezar.

¡Llévame ante Fu Manchú!

Será mejor que tengamos una conversación.

No se ha puesto la ropa interior de lana, va a coger algo.

No es la ropa interior lo que me preocupa.

No te mueras tan pronto, Fred. Te quiero.

Ismail no me fallará.

Si supiera cuál de los ingredientes es el que no ha resultado.

Póngase a mi lado, agente Rage.

No me acercaría a usted aunque fuera el último hombre sobre la Tierra.

Entiendo.

Sí.

Le veo muy pachucho. No sólo físicamente.

- Moralmente también. - ¿Moralmente? ¿En qué se me nota?

Usted le dijo a Sir Nules que sólo quería ver el diamante Jorge V.

Y en vez de eso, lo robó. O creyó robarlo.

Entonces ha sido el diamante inglés lo que me ha fallado.

Usted lo sustituyó por un duplicado. Quiero el verdadero, ¿dónde está?

Estaba escondido en el hueco del cura.

Bestia traidora, víbora.

¿Dónde están las joyas de la corona?

Enterradas bajo una orquídea birmana devoradora de hombres.

- Qué original. - Vamos, Smith, hagamos un trato.

Yo le daré las joyas de la corona si usted me da el diamante.

No.

- Digo que no puedo negarme. - Tong.

Tong, llévale esto a Ismail.

Ismail, el diamante.

Amor mío, debo ir al laboratorio. Quiero ir allí ahora mismo.

Mira, tío, ¿no te parece majestuoso?

Tonterías, ni comparación con el departamento de alimentación.

- Un momento, ¿no es ese Nayland? - Ah, sí. Hola, Nayland.

Creo que deberíamos registrar esto, ¿no te parece?

Ponerlo todo patas arriba. ¿Has traído la orden de registro?

Ya sabes que me gusta hacer las cosas como es debido.

- Lo siento, tío. - Ya no hay tiempo, Roger.

No he tenido más remedio que dar el diamante a cambio

- de salvar el pellejo. - Naturalmente.

Bien hecho, lo entendemos. Pero no te preocupes,

en el informe lo diré de forma que no suene mal,

¿para qué están los amigos?

Fu se ha llevado el diamante a su laboratorio.

Cualquiera sabe lo que pasa allí.

Me siento fantástico.

Nayland.

Amor mío, sé tan amable de repartir los presentes entre estos caballeros.

El Dr. Fu Manchú, por obra de la bondad de su generoso corazón,

ha decidido suspender temporalmente lo que se ha dado en llamar

política de depravación y maldad del Shi Fang.

Y con el fin de exaltar e ilustrar el verdadero carácter de este

genio oriental, procederemos a distribuir algunos presentes.

Comisario Avery, las joyas de la corona de Inglaterra.

A mí me parecen preciosas.

Agente Rage, sus majestades estarán encantadas.

Yo las había visto de lejos y bajo un cristal,

pero nunca las había tocado.

Sr. Capone, el Estrella de Leningrado.

¿El Estrella de Leningrado? ¿La buena de verdad?

Nadie notará la diferencia. Ni siquiera los rusos.

- ¿ Qué tal? - Hermoso.

- Qué bruto. - A mí también me gusta.

Usted ha sido el único adversario estimable que he tenido en mi vida.

Pero yo le he odiado, Fu. Dios, cómo le he odiado.

Esos sí fueron buenos tiempos y podemos volver a vivirlos.

Podemos volver a empezar.

Tenga, su regalo.

Sé que es usted hombre de palabra.

Así que tiene que prometerme que no probará ni una gota

de elixir de la vida hasta que vuelva a Londres.

¿Es esta una broma diabólica, Fu?

No, habrá de enfrentarse con el invento más devastador concebido.

Ante él se encontrará impotente. Totalmente impotente.

Entiendo. Entiendo.

Bueno, puesto que es tan terrible, quizá pueda darme una pista

para que sepa con qué voy a tener que enfrentarme.

¿Por qué no se reúne con los otros y se prepara para ser aniquilado?

- ¿Aniquilado? - Sí.

Dudo que fuera una buena añagaza. Yo que usted, subiría en el ascensor.

Esas escaleras pueden ser muy fatigosas para un anciano.

¡Es el bueno!

¿ Qué demonios pasa, Nayland?

¿ Qué ocurre?

No estoy seguro, Roger.

Pero al parecer vamos a ser aniquilados.

¿ Cómo? ¿Aniquilados?

- ¡Se acabó! - Eso digo yo.

Se encontrará impotente. Totalmente impotente.

Chiflados, pobres dementes.

Con esta música le comerás el coco a todo el mundo, Fu.

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