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Se avecina una tormenta, y estamos en guerra.
ANTERIORMENTE EN KNIGHTFALL
¡Éramos tus hermanos!
¿Por qué estás aquí?
Porque tenía esposo y un bebé.
Y su esposo me los arrebató.
¡Isabel!
Y siempre habrá un lugar para ti en esta casa.
¿Qué miras, mujer?
¿No sabías que tu ama es la princesa del amor?
¿Qué es esto?
Siempre se rumoreó que los templarios adoraban ídolos.
Dime, Kelton, ¿qué precio estás dispuesto a pagar?
- Bajen las armas, ¡o Landry morirá! - ¡No!
Landry du Lauzon, traidor de Francia,
te llevaré a casa.
VIERNES 13 DE OCTUBRE DE 1307
- ¡Dios salve al rey! - ¡Dios bendiga al rey Felipe!
- ¡Hereje! - ¡Pecador!
Ya no son tan puros y todopoderosos, ¿no?
- Sabemos lo que hicieron. - ¡Asesinos de bebés!
Pueblo de París, ¡les prometí justicia!
¡Aquí la tienen!
¡La sombra de estos asesinos y herejes
ya no empañará las calles de París!
Esta vez la cruzada no fue en Tierra Santa.
¿Angus? No. ¡Angus!
¡Levántate!
Encomiendo tu alma a Dios todopoderoso, querido hermano,
- y te entrego a tu creador. - ¡No!
Regresa a quien te dio la vida a partir del polvo y la tierra.
¡Regresa a él!
¡Este día, viernes 13 de octubre,
será recordado por todos los tiempos!
¡Dios me usó como instrumento para expulsar a estos templarios!
¡Alto!
Dejen esta sin leña.
Sí, señor.
Desperdiciaste la buena voluntad de tu rey por esto.
Su Majestad el rey Felipe,
Su Santidad, el papa Clemente,
miembros de la realeza, jueces, y ustedes, pueblo de París,
la orden de los caballeros templarios ha sido acusada de herejía.
Se los acusa de haber cometido
actos abominables y depravados de indecencia sexual.
¡Y asesinato!
¡Son mentiras!
El rey quiere destruirnos.
¿Mentiras dicen?
La Santa Sede realizó una investigación exhaustiva
mediante la cual se obtuvieron pruebas y testimonios.
¿Qué pruebas tienen? ¿Qué testimonios?
Tráiganlo.
Este templario confirmará lo que ya sabemos de su depravación.
Está vivo.
Cuéntanos sobre los rituales en los que participaste.
Y libera tu alma corrompida.
Me...
- Me besaron... - ¡Más fuerte! Que te oigan todos.
- Kelton, por favor, no hagas esto. - No lo hagas.
Me besaron de manera indecente.
¿Qué más?
Yo...
Como parte del ritual de iniciación,
negué a Cristo, escupí en la cruz,
adoré al hombre y al demonio, me incliné ante la calavera plateada de dos caras.
Estas pruebas estaban ocultas dentro del templo de París.
¿No es verdad, Su Santidad?
Estos templarios cometieron actos de herejía
y pagarán por sus delitos contra Dios y el hombre.
Por tu valentía y sinceridad para sacar a la luz estos delitos,
te absuelvo, Kelton Fitz Laval, de tus pecados contra Dios y la Iglesia.
Eres un hombre libre.
Quítate de mi vista antes de que cambie de opinión.
Llévenselos.
¡Fuera!
Espera. Margaret...
Margaret...
No me has hablado desde que volví.
¿Qué pasó?
¿Por qué esa mujer está atada en el templo de París?
- ¿Quién es Lydia? - No deberías ir al templo de París.
¿Quién es ella?
¿Mataste al esposo y al hijo de esa mujer?
¿Cómo se te ocurre
- que soy capaz de algo así? - ¡Respóndeme, Luis!
¡No! Jamás podría hacer eso.
Entonces, ¿por qué la tienen prisionera?
¿Por qué te culpa a ti por el asesinato de su hijo?
Los guardias de mi padre y sir Gerard asesinaron a su esposo e hijo.
Libérala en este instante.
La muerte de su hijo y su encarcelación son por decreto real.
Solo mi padre puede liberarla.
Entonces tu padre es un monstruo.
No entiendes las complejidades de gobernar un reino.
¡Entiendo la crueldad cuando la veo!
Escucha.
Te estaba protegiendo.
Vete.
¡No!
- ¡Suéltenlo! - ¡Llévenme a mí!
- ¡Atrás! - ¡Rhone!
- Suéltenlo. - ¡Rhone!
¡Rhone!
¡Rhone!
Ten valor, hermano mío.
¡Esto está jodido!
Hicieron quebrar a Kelton.
Nunca habría dicho esas cosas.
Mantén la calma, hermano.
Debe haber un plan. Una estrategia.
Landry.
Seguro estuviste en esta situación antes.
Debemos tener fe y no perder las esperanzas.
Dios nos mostrará el camino.
No.
Jacques de Molay, gran maestre de la orden de los caballeros templarios,
se lo encuentra culpable de herejía
y arderá en la hoguera por sus crímenes contra Cristo nuestro Señor.
Compatriotas, escúchenme.
¡Estas acusaciones son mentiras!
Dios sabe quiénes son los pecadores.
Y no somos nosotros.
Entra.
El gran maestre está en la hoguera.
No merece ocupar el trono de San Pedro.
Habló el ángel caído,
un Lucifer, un blasfemo contra Dios.
Usted es el Judas.
Entregó la Iglesia a la monarquía.
¡Se arrepentirá, Raymond!
Si soy culpable, es porque creí
en un hombre que dijo ser nuestro padre en vez de creerle a mis hermanos.
La desgracia caerá sobre usted por condenarnos injustamente.
¡Escúchenme bien! ¡Dios nos vengará!
¡Dios nos vengará!
Siempre sentí curiosidad
sobre el funcionamiento de la mente de un templario.
Dime.
El Señor es mi salvador.
Jamás confesaré.
No me importa tu confesión.
Me importa el oro. ¿Dónde está?
Dime dónde está.
- ¡Asesino! - ¡Hereje!
¡Asesino!
Levántalo.
Tancrede.
¡Es Tancrede!
¿Está vivo?
Fíjate si respira.
Respira, pero sangra por todas partes.
Vasant, debes recobrar la compostura.
Tu hermano te necesita.
Su cabeza...
Le abrieron la cabeza.
Toma esto.
Véndale la herida.
Está bien.
Quédate con nosotros, hermano.
Quédate con nosotros.
Padre, disculpa la interrupción,
pero parece que nos han traicionado.
¿Quién?
Ella es Camille, la dama de honor de Margaret.
Dile a mi padre lo que viste.
Basta.
¡Váyanse de inmediato! El príncipe los decapitará por esto.
Su Majestad. Por favor, dígales que se detengan. No entiendo.
Mire, Su Alteza.
¿Qué es eso? No es mío.
"Margaret".
Por favor. Señor, jamás lo había visto.
Te recibí en mi casa,
te permití dormir en la cama de mi esposa.
No eres más que una prostituta.
No. Por favor.
Su Majestad, jamás lo traicionaría.
Jamás traicionaría a mi esposo. ¡No, por favor!
¡Esto es un error! ¡Ha habido un terrible error!
Ha habido un error. ¡Esperen!
¡Esperen!
Abre.
¿Quién anda ahí?
¿Eres un templario?
En la desesperación debemos consolarnos unos a los otros.
No hay consuelo. Solo dolor.
¿Te conozco, hermano?
Si me conocieras, no me llamarías así.
Basta. Por favor.
¡No!
¡No!
Camille, Astrid, ustedes me conocen.
Camille, Astrid, soy inocente.
Busquen al príncipe Luis. Él se los dirá.
No. Esperen.
Esperen.
¡Luis!
¡Traidor! ¡Mataste a Berenger!
Si no fuera por ti, no estaríamos aquí.
Pero aquí estamos.
Ignórenlo. Es espía del rey.
No soy espía, Landry. Solo un hombre orgulloso y tonto.
Si no eres espía, ¿por qué el mariscal del rey está aquí con nosotros?
Porque el camino que tomé se volvió insostenible.
Busquen mi oro en el templo.
Yo iré, Su Majestad. Conozco esos templos.
Me envió a buscar su oro.
La encontré, Landry.
- ¿Qué hacen aquí? - Por favor, no la lastime.
- No lastime a esta niña. - ¿Por qué me interesaría una niña?
No sé por qué alguien querría matar a un niño.
Mucho menos, el príncipe de Francia.
¿Cómo que el príncipe de Francia?
El príncipe Luis intentó matarnos a nosotras y a la niña.
Otros dos hombres nos salvaron.
Le dispararon al príncipe Luis con una ballesta.
¿Dónde fue herido el príncipe?
Se lo ruego, perdónele la vida a esta niña.
¿De quién es esta niña?
Encontré a tu hija.
No. Espere.
Tómeme prisionera si quiere.
Déjela ir con la niña.
El rey y el príncipe la matarán. Por favor. Es una inocente.
Las ayudé a escapar.
Bajen por las escaleras.
A la izquierda hay una puerta que conduce a los establos.
Cuando nadie esté viendo, váyanse por atrás.
Váyanse ya.
Intenté matar al rey.
Qué oportuno.
¿El mariscal quiere extraer su libra de carne?
Es lo que estoy a punto de hacer.
- Juraste lealtad con tu sangre. - Y sangre es lo que obtendré.
¡Guardias!
Pónganlo en la mesa.
Luis, quítasela.
Hemos ganado. Al fin tienes gloria.
¡No hay gloria si mata a niños inocentes!
Por la gloria, entonces.
Dice la verdad.
Yo presencié todo.
Vi todo.
¿Sabes qué significa eso?
Eva y Anne están a salvo.
Hola, Margaret.
Isabel.
Por favor, ayúdame.
Hubo un error. Yo jamás...
Jamás traicionaría a Luis. Lo sabes.
Lo amo más que a nada.
Por favor.
Isabel, me pediste que guardara tus secretos,
pero ahora debes compartirlos para liberarme.
¿Por qué te liberaría si me esforcé tanto en encerrarte aquí?
- Pero somos hermanas. - Solo tengo hermanos.
Nunca había visto llorar a Luis,
pero cuando se enteró de lo que hiciste,
cómo lo traicionaste al acostarte con esos hombres...
No.
Vi cómo se rompió su corazón.
¡No!
¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Qué te hice?
Te desubicaste.
A días de la muerte de mi madre, ocupaste su recámara.
Luis me la dio.
Luego osaste decirme que siempre sería bienvenida en mi propio hogar.
- Solo quería consolarte. - No, fuiste condescendiente.
Isabel, lo lamento.
Lo lamento mucho.
Ya te lo dije, Margaret de Borgoña,
Francia no es buena con sus reinas.
Perdón.
Por favor.
No quise...
Perdón.
Por favor.
Por favor, perdóname.
Dios mío.
Es hermosa, ¿no? La llamo la doncella de hierro.
Desde ahora,
será el único amor que conocerás.
A esta distancia,
las púas solo causan una presión desagradable en la piel.
Superficial.
Aquí te perforan la piel, y sangrarás.
Ahora te perforarán los intestinos,
los huesos,
y, al final...
...el corazón.
Luis.
Tu madre sufriría al ver cuánto la has olvidado.
Silencio.
No hables de mi madre.
Tu padre me hizo ver
- cómo la apuñaló en el vientre. - ¡Basta!
¡Luis!
Ni siquiera la enterró, Luis. Yo lo hice.
- Cállate. - Para que...
¡Cállate!
...no se pudriera en el bosque.
Tu padre te obligó
a perseguir y matar a tu media hermana.
¡Luis! Ya basta.
Basta. Ya hiciste suficiente.
Nunca debí ser rey.
Mi hermano mayor, Luis, era el heredero al trono.
Amaba a mi hermano.
Me enseñó a cazar,
nos protegió a mí y a mi hermano Carlos
de la ira de mi padre.
Lo amaba tanto que le puse su nombre a mi primogénito.
Cuando mi madre murió, era solo un niño.
Pero tras la muerte de Carlos y de mi hermano Luis,
la familia a la que amaba más que a nada se había ido.
Tú y yo no nacimos en las mismas condiciones.
Pero alguna vez te quise como quise a mi hermano Luis.
Tú destruiste eso cuando me la quitaste.
No pude quitarte lo que ya habías perdido.
¿Margaret?
Camille, ¿qué pasó?
¿Dónde está Margaret?
Se la llevaron.
¿Quién se la llevó? ¿Dónde está mi esposa?
Bienvenido.
Ruégame por tu vida.
Nada
está en tus manos.
Dios controla mi vida.
No tú.
Este no es el fin.
Tienes razón. No lo es.
Verás morir a tus hermanos.
Y solo entonces, cuando sea tu turno,
yo te mataré.
Quítense del medio.
Quítense del medio o los mataré.
Su padre nos ordenó no dejarlo pasar, Su Alteza.
Disculpe, Su Alteza, pero no tenemos la llave.
Solo su padre la tiene.
¡Margaret!
Padre, ¿por qué la encerraste? ¡Libera a Margaret de inmediato!
¿"Libera"? Tu esposa está donde pertenece.
¿Qué?
La vieron con dos hombres en su cama...
...al mismo tiempo.
Ninguno de ellos eras tú.
Es imposible.
Parece que ambos compartimos la desagradable distinción
de que nuestras esposas nos hagan cornudos.
Agradece que no la decapité.
Margaret jamás haría algo así.
Luis, te advertí sobre ella.
Sobre engendrar un heredero.
¿Prefieres que engendre el de otro?
Lamento que tuvieras que enterarte de la cruda verdad.
Pero las mujeres son todas iguales.
Al final, te traicionan.
- Padre, al menos déjame verla. - Claro que no.
Tu matrimonio será anulado, y tendrás una nueva esposa.
Tu madre eligió a Margaret. Esta vez elegiré con más cuidado.
¡Margaret es mi esposa!
¡Y seguirá siéndolo hasta que yo lo decida!
No tú. Dame la llave.
Muchacho insolente. Soy tu rey.
Todo lo que tienes, el aire que respiras,
la mujer a la que te coges, es gracias a mí, porque yo lo permito.
No seas tonto y creas que no puedo quitarte todo
si así lo considero.
No volverás a la torre de Margaret.
Si me desafías,
te prometo un castigo más severo la próxima vez.
Dios nos ha abandonado.
Talus nos recordaría elegir la fe.
Dios está con nosotros, y cuando muramos, nos reuniremos con Él en el paraíso.
Oremos.
Tancrede.
Ulric.
Vasant.
Gawain.
Señor,
te rogamos esperanza.
Esperamos aliviar nuestro dolor,
y que nuestras almas encuentren el camino hasta tus brazos bondadosos.
Por favor, Dios, muéstranos tu misericordia
y concédenos tu salvación
y tu paz eterna.
Padre Nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Y hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo.
Danos el pan de cada día.
Y perdona nuestra ofensas,
así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Fuiste tú.
Tú pusiste a Margaret en esa torre.
¡Por favor! ¡Deténganse!
¡Deténganse, por favor! ¡Me retracto!
¡Me retracto de mi testimonio!
¡Suéltenme!
¡Los hombres del rey me torturaron!
¡Me exigieron confesar esas mentiras! Suéltenme.
¡Son inocentes! ¡Por favor!
¡Son soldados honrados de Cristo!
¡Esto no es justicia! Hermanos.
¿Su Majestad?
Parisinos, este hombre le ha mentido a su rey
- y a su papa. - No.
Y más que nada, les ha mentido a ustedes.
No lo hice.
- ¡Mentiroso! - ¡Mátenlo!
No podemos permitir que quede sin castigo, ¿verdad?
¡No!
¿Harán justicia?
- ¡Sí! - ¡Esto no es justicia!
- ¡Déjenlo! - ¿Derramarán su sangre?
- ¡Sí! - ¡No!
Entonces agárrenlo.
No hagan esto.
No hagan esto. ¡Por favor, no lo hagan!
¡Kelton!
Yo mismo corté la leña de tu hoguera.
Dios se vengará de ti.
Puede ser.
Padre, te encomiendo mi espíritu.
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