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Original subtitles

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ANTERIORMENTE EN KNIGHTFALL

Soy Landry du Lauzon.

¡Mátenlos!

Mi padre me ordenó encontrar a Landry y a su hijo y matarlos.

Tendrás que matarme antes de que vuelva a entregarla.

Tienes razón en preocuparte por tu futuro.

Francia no siempre es buena con las reinas.

Yo no maté a tu madre. Fue tu padre.

Tú eres el responsable de la muerte de mi madre.

¿Mi padre mató a mi madre?

Dentro del cono hay un polvo negro que hace combustión.

¿Tenemos suficiente para demoler el templo de Chartres?

Así es, Su Majestad.

Marcharemos esta noche.

¡Prepárense para la guerra!

Te has superado, costurera Alice.

Es perfecto.

El vestido perfecto para un día perfecto.

Disculpe el atrevimiento, ¿cuál es la ocasión, Su Alteza?

Nada importante.

Solo una cena de hermanas con la princesa Margaret.

Qué espléndido, Su Alteza.

Será espléndido, costurera Alice.

Sin duda lo será.

Hermanos.

Hermano.

¡Media vuelta!

¡Templarios! ¡Abran las puertas

y respondan a las acusaciones de herejía del rey Felipe!

De pie, gran maestre De Molay.

Quisiera hablar con usted en privado.

Su Santidad, con todo respeto,

nuestros más fieles y dedicados siervos deberían oír nuestra conversación.

Su destino está en juego, al igual que el mío.

Como guste.

Se ha afirmado

que durante las ceremonias de admisión de los templarios,

sus iniciados fueron obligados a escupir la cruz...

¿Qué?

...a negar a Cristo...

Es mentira.

...y a besarse de manera indecente.

También se los acusa

de adorar a un ídolo plateado,

de alentar a los hermanos a realizar actos contra natura,

¡de corrupción financiera, brujería y hechicería!

¡Silencio, hermanos!

Deben rendirse para responder a estas acusaciones.

No los juzgará el Tribunal Real de Francia,

sino la Santa Inquisición, así que el rey Felipe no influirá.

Les doy mi palabra.

Recibirán un juicio justo.

Gran maestre, permiso para hablar con sinceridad.

Concedido.

No podemos confiar en el nuevo papa. Es una marioneta del rey Felipe,

quien fue responsable del asesinato del papa Bonifacio.

Gran maestre, si las palabras de este loco hablan por toda la orden,

quizás estas acusaciones atroces sean ciertas después de todo.

Pero, si como lo sospecho, no lo son,

les imploro que se rindan.

Confíen en la justicia de Dios.

Quedarse tras su fortaleza amurallada devastará a la madre iglesia.

¿Así quieren que la historia los recuerde a usted y a sus hermanos?

¿Como la santa orden de caballeros que llevó a la iglesia a una guerra civil?

No es nuestra culpa.

Por más que me duela y me sorprenda decir esto,

el hermano Landry tiene razón.

El papa Clemente es el amo y el padre de nuestra orden.

Él da las órdenes, y nosotros las seguimos.

Por lo tanto, seguros de nuestra inocencia,

marcharemos y nos rendiremos ante el rey Felipe,

confiando en la promesa del papa Clemente de una audiencia ante los inquisidores

y una total exoneración de nuestra hermandad.

Gran maestre, por favor. Le ruego que lo reconsidere.

Si abandonamos estos muros, iremos hacia una muerte segura.

¡No le temo a la muerte!

Solo le temo a mi debilidad e inclinación a pecar.

Ahora es usted el que tiene razón, gran maestre.

Pero si ese es el camino que va a tomar,

no puedo seguirlo.

Respecto de la cuestión de rendirse ante el rey,

cada hermano, caballero y sargento decidirá por sí mismo.

¡Avancen!

¡De frente!

No parecen ser todos.

No son todos.

Bien.

¿Dónde está ese criminal, Landry du Lauzon?

¿Dónde está Landry?

Anne, debes regresar a la fortaleza, donde estarás a salvo.

¿Sinceramente crees que cualquier lugar dentro de esos muros es seguro?

Los superan en número, y con creces.

Y, dadas las circunstancias, necesitan todas las oraciones posibles.

Sir Jacques de Molay, gran maestre de los templarios,

al fin nos conocemos en persona.

Ya nos conocimos, Su Majestad.

Dos veces en la corte, por asuntos oficiales.

Una vez, creo, el día del nacimiento de Cristo.

¿En serio? No lo recuerdo.

En una oportunidad, le prestamos a la corona una suma considerable,

que aún no han devuelto.

Me dirá lo que quiero saber sobre el templo de Chartres.

Qué armas tienen y cuántas, la ubicación de sus bóvedas,

cuántos hombres siguen adentro, cuántos caballos tienen,

cuánta comida, agua y demás suministros.

Y la ubicación exacta del pasadizo.

¿Qué es un pasadizo?

Una entrada a una fortaleza

que les permite a los defensores atacar a quienes los asedian.

Su Santidad, ¿qué hay de su promesa de un juicio justo?

Gran maestre, los comprendo a usted y a sus hermanos.

Así que le sugiero que responda las preguntas de Su Majestad.

Seguro recordará el Libro de Mateo, capítulo 22, versículo 21,

donde Cristo, nuestro Señor, en su divina sabiduría, proclama:

"Al César lo que es del César".

Me rendí para enfrentar los cargos y demostrar su falsedad,

no para hablar del funcionamiento interno del templo.

Su templo está acabado.

No saldrá en más cruzadas, ni peleará en más guerras santas.

¿Entiende?

Landry tenía razón sobre usted.

¡De frente!

¿Qué es eso?

Es la oriflama, la bandera sagrada de guerra de Francia.

Significa que no se rendirán, no tendrán piedad y pelearán a muerte.

¡Posiciones de batalla!

¡Posiciones de batalla!

¡Protejan la puerta!

¡Arqueros!

¡Apunten!

¡Aquí vienen!

¡Disparen!

- ¡Escudos! - ¡Cúbranse!

- ¡Disparan otra vez! - ¡Segunda ola!

¡Ataquen!

¡Sigan, hermanos! Ulric, ¡aguanta la torre!

¡Listos!

¡Atrás! ¡Vamos!

¿Qué diablos hacen?

- ¡Hermanos! - ¡Madre de Dios!

¿Qué fue esa cosa?

Fue como un tonel de fuego griego.

Sea lo que sea, las puertas no sobrevivirán otro golpe.

¿Qué hacemos, Landry? Esa carreta está llena de esas cosas.

¿Quién es el mejor arquero del templo?

¡Hermanos templarios de Chartres, su maestre está con ustedes!

¡Por aquí!

Firme. La carreta está a 150 pasos de distancia.

No te preocupes, hermano.

Es pan comido.

Te ahogaste con ese pedazo de pan, ¿no?

Esto no es lo mismo que cazar venados.

Lo tenía.

Kelton, mírame.

Respira.

Es otro venado que pastorea en las tierras de tu padre.

Solo respira.

¡Arqueros!

Vamos. Escúchame, Dios.

Vamos.

¡Cúbranse!

¡Sí!

¡Tu padre te enseñó bien!

- ¡Sí! - Nunca perdí la fe en ti, hermano.

Jamás.

Eso te convierte en uno de nosotros.

Mi príncipe.

¿Cómo va la batalla?

Hasta ahora, empatada.

Los templarios se desenvolvieron bien,

defendieron sus muros y contraatacaron.

Pero el asedio recién empieza.

¿Cómo lo maneja mi padre?

¿Quién soy yo para juzgar los altibajos de la realeza?

Solo soy un simple soldado.

Qué respuesta astuta para un hombre que finge ser un simplón, sir Gawain.

¿Qué están construyendo?

En un asedio, un oficial ingeniero equivale a 250 soldados.

Un maestre habilidoso, a 500.

Estos hombres están construyendo la victoria.

Señor.

Ahí estás. Margaret de Borgoña.

Estaba ansiosa por esta cena.

Me tomas por sorpresa.

Me encantan las sorpresas, supuse que a ti también te gustarían.

¿Comemos, bebemos y nos alegramos?

¿Es coq au vin?

¿Qué mejor para dos princesas radiantes que macho y vino?

Eres pícara.

Un vino borgoña de la abadía de Bèze

que marida perfecto con el gallo y te hace sentir como en casa.

Por la buena salud y una larga vida.

Qué rico.

- ¿Tanto como el pinot noir? - Mejor.

¿La futura reina de Francia declara que el macho sabe mejor que el vino?

¿Cómo van tus planes de boda?

No.

Vine a comer, beber y a disfrutar de tu compañía,

no a lamentarme por mi futuro.

De acuerdo.

Hagamos el futuro a un lado y abrámosle paso al presente.

Por la hermandad.

Por la hermandad.

Dulces sueños, pequeña.

Crecerás fuerte, reverente y bondadosa,

y nada de todo este dolor te afectará.

Ese es mi sueño.

Duerme, pequeña.

Eso es.

Mi padre me tiene encerrada y vigilada.

Pero tú y tu alcoba son asunto de Luis.

Y mi hermano sabe que no hay esposa más leal y confiable

en todo el mundo que Margaret de Borgoña.

Te lo ruego, hermana, mi futura reina, dame el gusto.

Adelante.

Date el gusto.

Perdón por interrumpir tu comunión con nuestro Señor y Salvador,

pero a los hombres les hará bien ver a su maestre entre ellos.

La moral es alta, pero hay que mantenerla

para sobrevivir a este día y a los días que vendrán.

Me preocupa el futuro, Landry.

No te preocupes.

Tenemos suficiente agua y comida para aguantar semanas, o meses.

Y tras el primer ataque de Felipe, habrá un cese.

Podemos aprovechar eso. Podemos enviar mensajeros

y avisar a nuestros templos

en Champaña, Arville, Normandía, Bretaña, Anjou.

Nuestros hermanos responderán nuestro llamado. Estoy seguro.

No me entiendes, hermano.

No temo por el futuro del templo de Chartres.

Me preocupa el futuro de la orden.

Temo que haya llegado el fin. El mundo está loco. Estamos a la deriva.

Estaremos a la deriva juntos.

¿Quién nos colocaría a los dos en el mismo bote?

El hombre hace planes, y Dios se ríe.

Me fui a dormir siendo soldado del ejército del papa.

Y desperté siendo su enemigo.

¿Cómo puede ser, Landry?

¿Cómo podemos desafiar al papa?

Al vicario de Cristo en la Tierra.

El papa es simplemente un hombre.

Hace un mes, se llamaba Raymond de Goth

y era el arzobispo de Burdeos.

No defiende la fe. Defiende al rey.

Y no peleamos en nombre de él.

Peleamos en nombre de Dios.

Y por nosotros.

Maestre Berenger, Landry, deben venir a la muralla ya mismo.

Una torre de asedio.

Y bien grande.

Una vez que se acerquen, no podremos hacer nada.

La torre soporta a 60 hombres,

incluidos lanceros, espadachines, ballesteros o arqueros.

Y para defendernos,

tendremos que abandonar el resto de los muros.

Dejarlos vulnerables al ataque.

Tal vez podría disparar flechas con fuego como hice con la carreta.

No sirve. Antes de estar dentro del rango de esos muros,

los cubrirán con pieles frescas de animales, que no arden.

Es lo que los mamelucos hicieron en Acre, y Gawain estuvo ahí.

Si la torre de asedio llega a nuestros muros, el templo caerá.

Maestre Berenger,

¿no es buen momento de seguir la regla 25 de nuestra orden?

¿Dividir el vino en partes iguales entre nuestros hermanos?

Lamentablemente, no tenemos suficiente vino.

Ni suficientes hombres para defendernos de una torre de asedio.

No los tenemos.

Por eso debemos hacer lo que menos esperan.

Deberíamos llevarles la batalla a ellos.

Que Dios esté conmigo. Que Dios esté dentro de mí.

Anne.

Estuve rezando, Tancrede.

Por nosotros.

Y he llegado a creer

que si Dios quiere que sigamos vivos,

deberíamos comenzar una nueva vida.

Juntos.

Atráelos hasta la tienda que está lejos. Nosotros haremos el resto.

- Buena suerte, hermanos. - Y a ti.

¿Tienes novedades para tu rey?

Landry se me escapó de las manos.

Lo sé.

Perdón, padre.

Pero maté al niño.

Bien hecho, hijo mío.

Y no tienes que disculparte. El niño es lo que más importa.

Sí, padre.

Antes de escapar, Landry y yo hablamos.

¿De qué hablaron?

Me dijo cosas horribles.

Trucos y mentiras.

Como si hubiera conversado con el mismísimo diablo.

Landry es un monstruo.

Un demonio que debe volver al infierno, para que la reina Juana descanse en paz,

y tú y yo podamos seguir adelante.

Pero juro por todo lo sagrado,

que haré que el granuja que asesinó a mi madre

pague por sus horrendos crímenes.

Descansa y cúrate, mi amado príncipe.

Pronto tendrás tu oportunidad.

¿Princesa Margaret?

¡Princesa Margaret!

¿Qué miras, mujer?

¿No sabías que tu ama es la princesa del amor?

¡Fuego en el campamento norte!

¡Templarios en el campamento!

- ¡Templarios! - ¡Alto!

¡Suelten las espadas!

¿Qué esperan?

¿Que les bajen las pelotas?

No. Debemos volver por nuestros hermanos.

No podemos, Landry.

Vuelvan adentro, antes de que descubran el pasadizo.

No tenemos alternativa.

Vamos, hermanos.

- ¿Cómo les fue? - Perfecto.

Esperamos a la sirvienta, como nos ordenaste.

Quedó horrorizada con el cuadro de indecencia que vio.

- ¿Y Margaret? - Duerme como un bebé.

Les tengo un obsequio a ambos.

Anillos borromeos,

representan la Santísima Trinidad.

Son apropiados para nosotros tres, ¿no creen?

Los hice grabar.

- "Gautier". - "Philippe".

E "Isabel".

El barco es el Sainte Marie, zarpará de Dieppe.

Cabalguen a prisa hasta los muelles de Harfleur al amanecer.

Hasta que nos volvamos a ver...

...mis amores.

¡Desgraciados!

La próxima vez, enfréntenme en combate, como hombres,

¡y los destriparé como cerdos!

¡Cobardes!

Tus dos camaradas están muertos,

y tu ex gran maestre, el gran Jacques de Molay,

ya no parece ser muy impresionante, ¿verdad?

Pagó el precio de su terquedad,

gracias a los esfuerzos de mi estimado inquisidor.

Así que dime, Kelton Fitz Laval,

¿qué precio estás dispuesto a pagar?

¿Manos?

¿Pies?

¿Pelotas?

¿Pene?

La lista es larga.

¿Dónde se esconde el pasadizo?

¿Cómo crees que sea Inglaterra?

Por lo que oí, fría y triste.

No temas.

Estaremos abrigados en los brazos de Isabel.

Suelten las espadas y ríndanse al rey por los cargos de traición.

Somos inocentes de culpa y cargo.

No queremos pelear con usted, señor. Debe haber un malentendido.

¡No! ¡Philippe!

Hermano Vasant.

Hermano Landry.

Perder a Kelton duele.

Pero tal vez viva. Si no, entonces,

dio su vida para defendernos a todos.

Vigilas a tus hombres, ¿no?

Supongo que sí fuiste maestre del templo de París.

Tengo una confesión.

- No pertenezco aquí. - Claro que sí.

No entiendes.

Jamás fui caballero.

Ni siquiera me llamo Vasant.

¿Qué dices?

Conocí al verdadero Vasant en el camino.

Unos bandidos lo emboscaron, lo hirieron de muerte y lo abandonaron.

Yo enterré al pobre desgraciado.

Tomé su caballo y su espada, supuse que no los necesitaría,

y completé su viaje al templo de Chartres.

Me contó sobre este lugar antes de morir.

Y, de algún modo, engañé a todos para que creyeran que yo era él.

Has demostrado

una y otra vez, tu devoción,

tu valentía, tus habilidades de pelea.

Sí perteneces aquí, Vasant.

O como sea que te llames.

Tu secreto está a salvo conmigo.

Casi todos los hombres viven una mentira en algún momento.

Agradece que tú y yo somos de los pocos bendecidos por Dios

con una segunda oportunidad para vivir la verdad.

- Vengan conmigo, rápido. - ¿Adónde?

A un lugar seguro.

Desgraciado traidor.

Hagan silencio y escóndanse aquí hasta que vuelva.

Dile a Tancrede que lo amo. Que siempre lo he amado.

Puedes decírselo tú cuando todo esto acabe.

Necesito que me escuches con atención.

Si perdemos esta batalla y no regreso, esto es lo que debes hacer.

¡Templarios!

Templarios, bajen las armas, ¡o Landry morirá!

¡No! ¡Sigan peleando!

¡Peleen!

¡Éramos tus hermanos!

¡Tus hermanos!

No.

¡No!

No.

Landry du Lauzon, traidor de Francia,

asesino, hereje,

te llevaré a casa.

Subtítulos: Daniela Costa

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