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¡Sena!
¡Vamos!
¡Sena, ven! Nos están esperando.
Es tarde. ¡Hazlo por ellos, al menos!
¡Vamos, por favor!
¡Basta! ¡Baja, ya!
Pero, ¿qué te pasa?
-¡Hola, tío Paolo! ¡Hola, tía Sena!
-¡Hola! -¿Ya habéis llegado? -¿Qué nos habéis traído?
¡Empuja! La verja está abierta. ¡Empuja!
EUTANASIA DE UN AMOR
-Buenas noches y gracias. -Buenas noches.
¿Sena?
¿Diga?
¿Podría hablar con Sena, por favor?
-¡Ah, eres Paolo! -Sí, soy yo. ¡Hola!
Lo siento, pero Ursenna no está.
¿Ursenna?
¿Y quién es?
Su nombre es Ursenna.
-¡Déjame hablar con Sena! -Ya te he dicho que no está.
-Tiene fiebre. -¿Fiebre? ¿Cómo que tiene fiebre?
-Si me acabas de decir que no está. -Porque no está aquí.
-Está en su habitación. -Muy bien.
Entonces, llámala.
No puede levantarse.
Si no puede levantarse, llévale el teléfono a su cama.
-Necesito hablar con ella. -¡Pero, si no puede!
¡Di mejor que no quiere y no que no puede!
Si tú lo dices...
¡Desconecta el teléfono o te volverá a llamar!
Está bien.
Gracias por todo, Jane.
¿Quién es?
Sena, soy yo. Debo hablar contigo. ¿Me abres?
¡Sena!
¡Sena!
-Buenos días, profesor. -¡Hola!
-¿Pio? -¡Ah, hola!
-¿Sabes dónde está Sena? -¿Y vienes a preguntármelo a mí?
-Es tu asistente, ¿no? -Lo era, pero ha pedido que la sustituyan.
-¿Por qué? -Eres tú quien debe explicármelo.
Si os habéis peleado, tú sabrás la razón.
No; eso es lo absurdo.
Profesor, ¿qué le pasa?
Después de tantos años que trabajamos codo con codo,
...¿aún está en la inopia?
Escucha, ¿estás interesado en no perderla o en saber por qué te ha dejado plantado?
En las dos cosas. Después de tantos años, uno no se puede separar sin saber el por qué.
Si estuvieses enamorado, lo sabrías.
Si no hago otra cosa que preguntármelo.
Evidentemente, lo haces con el cerebro y no con el corazón.
Tengo el corazón abrasado.
¡Muéstraselo! ¡Hazle un fotomontaje!
El corazón de Paolo con un llama en su interior.
¡Perdone, señora! ¿Cuánto vale éste?
-No, ese ya está vendido. Lo siento, -¡Ah, entendido!
¿Ves cómo no estás enamorado? Te ríes.
De las tragedias, uno se escapa riendo.
¡Vamos, vamos! No quieras hacerte, ahora, el intelectual.
Una vez en la montaña fuimos a rescatar a dos personas que se habían despeñado.
Una escena estremecedora.
Pusimos los cadáveres desfigurados en dos bolsas...
...e incluso mezclamos algunos trozos.
Yo no hacía otra cosa que reírme.
-Me reía de todo. -Muy bien.
Le diré a Sena que, cuando ella esté hecha pedazos, tú te podrás a reír abiertamente.
-¿Puede venir un momento, señora? -Sí, en seguida.
Paolo, perdóname pero...
Adiós, cariño.
-¿Qué pasa? -Mira, hay un cliente que...
-¡Patrizia, perdona! -¿Sí?
Necesito verla, pero no puedo encontrarla. ¿La podrías llamar, tú?
No está.
-¿Y a dónde ha ido? -Está fuera durante el fin de semana.
¿Quién te lo ha dicho?
Lo sé. Regresará el lunes por la noche.
Y a dónde ha ido?
¿Y con quién?
¿No eras tú quien decía que los celos son un sentimiento posesivo?
Y también decía que era el sentimiento que provoca menos compasión porque te vuelve ridículo.
No eres ridículo, Paolo. Sólo estás enamorado.
No creía que se iba a sufrir tanto.
El hombre debería estar en el escalón más elevado de la materia;
...y en cambio, vive prisionero de ella.
Vive poseído por el amor maternal y por eso...
...el hijo ve la luz sufriendo,
...como todos los seres vivos.
Al ser parte de la familia, su egoísmo le hace rebelarse sufriendo.
Tiene alegría y le gusta relacionarse amorosamente, pero cada hombre...
...tiene la sensación de necesitar algo exclusivo para él...
...y naturalmente sufre si le falta.
Pero, en vez de eso, vivir significa liberarse de ese proceso afectivo,
...crecer en la inconsciencia y crear felicidad.
Todas las otras formas de existencia son infrahumanas.
¿El amor, también?
El amor es como la poesía:
...o es amor o no existe.
Eres alguien, profesor, que teóricamente parece conocerlo todo.
Pero, en la práctica, ¿cómo te las arreglas?
Mal, desde que me dejaste.
¿Estás pensando en ella?
¡Eso, sí!
¿Tengo cara de idiota?
Peor aún, pareces alguien subiendo el Gólgota.
¡Anda, vamos!
¿A dónde?
A una conferencia sobre seducidos y abandonados.
Tú darás la sesión inaugural. ¡En marcha!
Bien, puedes parar aquí.
¿Ves ese pequeño portal?
-Sí. -¿Sabes lo que es?
-Una escuela. -Sena enseña allí.
-¿Cómo lo sabes? -Fui yo quien le encontró el puesto.
-¿Y te dijo si podía venir a recogerla? -No.
Me dijo que te odia...
...u que no quería volver a verte nunca más.
Entonces, ¿qué hemos venido a hacer aquí?
Ella acaba a las 6 y si conoces algo a las mujeres,
...me quedaría a esperarla.
Adiós.
¡Pio!
Supongo que no querrás que me quede.
Gracias.
¿Y quién te dice que no va a ser peor así?
Adiós.
¡Vaya sitio para pararse!
-¡Pase, pase! -¿No ha visto que es una escuela?
¿Está contento, ahora?
¡Qué lío has armado! ¿Vas a recoger a tu chica y no la invitas a que suba al coche?
No la he reconocido, te lo juro.
¡Dios mío! ¿Cómo es posible? Se acuesta contigo durante tantos años...
...y tú no eres capaz ni de reconocerla.
-O es que no la amas o eres un idiota. -Prefiero ser un idiota.
-Podías haberle preguntado, al menos, si era ella. -Y si no lo fuera, ¿qué habría hecho yo?
-¡Ves cómo no estás enamorado! -¿Por qué?
-Tienes miedo de arriesgarte. -Tengo miedo de perderla.
Quien está de verdad enamorado, se juega el todo por el todo.
El enamorado, no, el débil.
Organiza un encuentro: invítala a cenar e invítame también a mí.
-No vendrá... -Bueno. No le digas que yo vendré.
Sí, muy bien. ¿Y quién va a pagarme los platos rotos?
Tan pronto como te vea, te los va a tirar a la cabeza.
A ti y luego a mí, por tratar de defenderte.
¿Ves cómo no estás enamorado?
¿Por qué insistes tanto en acusarme de eso?
Te ríes y encima dices que estás desesperado.
Tal vez te pegas grandes comilonas y luego te haces la víctima.
No es culpa mía si como demasiado. Será por la emoción; no lo sé.
-Y seguro que duermes más de la cuenta. -¿Para qué madrugar?
Sin Sena, vivir es una maldición.
Muy bien, haré que se siente a tu lado, pero recuerda...
...que Sena será la que esté sentada a tu derecha. ¡No te vuelvas a equivocar!
Y cuando empiece la batalla, dile que no tuviste valor para llamarla,
...no que no la reconociste.
-¡Pase! - Gracias. -¿Ya estás aquí, Paolo?
¡Oh, Dios mío!
Pareces el anuncio de "Dígaselo con flores".
Gracias.
¿Son para ella o para mí?
La verdad es que no lo sé.
¡Hola! Estamos preparando la comida, porque has llegado antes de tiempo.
Tenía miedo de que ella pudiera verme.
-¿Ha telefoneado? -Son apenas las 7.
-Pero, ¿va a venir? -Eso creo. Sí.
-No le habrás dicho que yo venía, ¿eh? -Claro que no, aunque debe imaginárselo.
Parece que pensáis que las mujeres somos idiotas.
¡Paolo, por favor, cálmate y siéntate, porque me estás poniendo nerviosa!
¡Y tú, sal de la cocina, que vas a ponerlo todo hecho una porquería!
Nosotros ponemos el amor por las nubes,
...pero ellas nunca cometen esta equivocación.
Yo sí que me equivoqué al casarme contigo.
¡Al diablo tú y esa chica de Vicenza con la que te acostaste!
Como si no lo supiese... Y también sé que con otras mujeres te vuelves impotente.
-Entonces, ¿por qué te enfadas? -Porque tú mismo me lo has dicho...
...y si insistes en el tema, te voy a estrangular.
¿La oyes? Hace un mes que está así.
Se hace difícil soportarla.
Al menos, tú la tienes cerca, en tu misma cama.
-Sí, pero no sirve para nada. -Al menos, tu puedes discutir.
-Yo ni siquiera puedo verla. -Entonces, ¿por qué os separasteis?
Fue ella. Y ni siquiera me dijo por qué.
-Tal vez quería que os casarais. -No. Ya sabe que no soy partidario de eso.
Ella siempre ha dicho que el matrimonio no resuelve nada;
...que sólo es un contrato.
-Al menos podíais vivir juntos. -Eso es lo que hacíamos.
Tal vez sea una crisis de conciencia: las mujeres al cumplir los treinta, se convierten en moralistas.
Yo misma voy por ese camino.
-Tú ya estás casada. -Sí, pero con un marica.
¡Un día la mataré!
¡Qué va! Seré yo quien te mate si te vuelvo a ver con esa chica de Vicenza.
-Vosotros los hombres sois todos una porquería. -¿Por qué?
Porque no sabéis hacer el amor y echáis la culpa a las mujeres.
-¿Te lo ha dicho Sena? -¡Por favor, no vuelvas a empezar!
Para eso he venido.
No, no es ella, no te preocupes.
Seguro que es mi madre para decirme como cocer las verduras.
-¿Diga? -Hola.
¡Ah, eres tú, Sena! ¿Qué haces? ¿No vienes?
¿Ha llegado ya Paolo?
No. Ya te dije que no le había invitado.
¿Qué te pasa por la cabeza? ¿Acaso tienes miedo de que te coma?
¡Ven, que te hemos preparado algo muy rico!
-¿Así que ha venido? -¡No!
-¡Patrizia, dime la verdad! -Ya te la he dicho.
¡Date prisa, que la cena ya esta lista!
Es que no tengo coche.
Quería decirle a Paolo que viniera a recogerme.
Pero si no está aquí, ¿cómo quieres que venga a recogerte?
Quizás lo mejor será que telefonees a Paolo.
Tú, ¿qué dices? ¿Puedo traerlo conmigo?
¡Claro que puedes; imagínate!
Será mejor que yo misma le telefonee para que pase a recogerte.
Así seré yo misma quien lo invite.
Prefiero ser yo quien lo haga.
Hace tanto tiempo que no hablo con él.
-¿Lo dices en serio? -¡Claro! Ahora mismo le llamo.
¿Y si envío a Marcello a buscarte?
¿Es que no quieres que venga Paolo?
¡Claro que sí!
-¿O es que estás bromeando conmigo? -¿Bromeando? ¿Por qué?
-Tal vez eres tú quien bromea conmigo. -¡Vamos, Sena, no sigas así!
Te mando a Marcello y olvídate de Paolo.
Él es de gustos muy exigentes e igual no le gusta mi cena.
Le gustará; le gustará.
Estoy segura de que ya ha llegado. ¡Pásamelo!
¿Lo dices en serio?
O sea que esta ahí.
No, ya te lo he dicho. Estás empezando a aburrirme, Sena.
Si no quieres venir a cenar, basta con que me lo digas.
Te he dicho sólo que quería que Paolo viniera a recogerme.
-Y Marcelo, ¿por qué no? -Quiero que sea Paolo.
-¿De verdad? -Sí.
De verdad, ¿seguro?
¡De verdad, seguro!
Muy bien. Ahora, te lo paso.
¡Sena!
¡Sena!
Ella me ha dicho: "Tráemelo, pero que no venga Paolo,
-"...no quiero verle". -Se siente herida. ¿sabes?
Sí. Y yo le he dicho: "Pero, si habéis estado tanto tiempo juntos,
"...¿cómo es posible que ahora no quieras verle?"
-¿Y ella que ha dicho? -¡Si llego a insistir, me mata!
"No quiero hablar con él, después de todo lo que me ha hecho".
-Pero, ¿qué le has hecho, por Dios bendito? -Pero si no lo sé, te lo juro.
¡Oye, Paolo, o eres un imbécil o de mujeres no tienes ni puta idea!
¿Quieres hacer el favor de tratar de conducir?
-¿Pesaba tanto siempre? -No creo que haya engordado.
-¿Estás seguro de que no será peor? -¡Toca el timbre!
Y cuando abra, ¿qué hacemos?
Pasa tú delante, que yo me esconderé detrás del cuadro.
¡Cuidado, despacio!
¡Sube! ¡Sube, Lorenzo, que en seguida vengo!
Aquí estoy.
¡Hola, Sena!
Cuando salgas, cierra la puerta. No hace falta cerrar con llave.
No, no ha venido. No está aquí.
Entonces, me voy.
Sólo si vas a casa y la escribes, ¿eh?
Por un bombón como Sena, puedes intentarlo.
Sólo quiero hacerla reír.
Una mujer que ríe, siempre está pronta para llorar.
Querida Sena:
¿Cómo soportar sin ti un espectáculo,
...creado sólo para encontrarte.
Pero, de improviso, la representación te trajo hasta aquí.
La actriz se tapa con una máscara.
Era una mujer de piedra, como tú;
...una mujer muy tierna como tú.
La mujer buscaba a su amor,
...en cada milímetro de su movimiento.
Su máscara expresaba un dolor sin lágrimas.
Se...
...que no puedes llorar.
Tus lágrimas están tan secas como tu amor,
....pero no des aún el último paso.
¡Espera, amor mío!
¡Espera a que yo llegue y pueda comprender!
¿Cómo voy a saber si me amas,
...si no te quitas tu máscara fría y azul?
Si no consigues mostrarme tu rostro...
¡No te mueras, Sena, por favor!
¡No mates ese amor nuestro!
¡Espera a que yo llegue,
...a saber el por qué!
¡Espera!
Si llego cuando ya estés muerta, amor,
...te miraré sin haber comprendido...
...y habrás muerto inútilmente.
¿Por qué huiste ante el semáforo?
Desde entonces, mi existencia parece no tener ningún sentido.
¡Déjame que corra hacia ti!
Tu sonrisa es para mí la vida; pero para ti también.
El amor sólo es así.
¡No lo mates!
Nadie más que yo puede necesitarlo.
Espero tus condiciones,
....cualesquiera que sean, para volver a verte,
...ya sea frente al Juez...
...o en un campo de margaritas.
Sin ti, me es imposible vivir.
-¿Es posible que no la hayas leído? -¿El qué?
-La carta de Paolo. -La he recibido, pero no la he leído.
No pensarás que voy a creerte...
-¿Que no la he leído? -No,
...esa frialdad tuya.
¿Que tendría que decirte? ¿Que aún lo siento dentro de mí?
No.
Le odio.
Han sido unos años maravillosos...
...y si ya no le quiero es porque quiero salvarle.
¡Dile lo que quieras, Patrizia,
...pero, sobre todo, que no quiero volverle a ver.
Sena,
...¿puedo decirle que le has dejado por Domenico?
Domenico no tiene nada que ver.
Podría decirte que estoy con él para vengarme de Paolo,
...pero ahora sólo le necesito para alejarme de Paolo.
Es sólo un modo de resistir, ¿comprendes?
Pero, ¿qué te hizo Paolo?
Lo siento, pero no puedo decírtelo.
¿Fue algo tan grave?
Para mí, sí.
Ya no puedo estar junto a él...
...ni amarlo, sin querer vengarme.
Necesitaría que cada hora me llamase,
...para poderle colgar cada vez en su propia cara.
La verdad es que no soy fría:
...uso la rabia para seguir viviendo.
Pero es duro.
¿No quieres volverle a ver?
Si queréis ser como Picasso, aprended a dibujar bien un pie.
¡Y, ahora, a trabajar!
¡Oh!
¡Perdone!
¿La beca para París está aún disponible?
¿El curso de Historia Social del Arte?
Sí, he decidido ir,
...pero debo irme en seguida.
¿Es una decisión... o una fuga?
Debo irme.
¡Ayúdeme, por favor!
¡Por favor, deje el equipaje en mi vagón! En seguida, vuelvo.
No se preocupe.
¡Sí, diga?
Soy yo, Paolo. ¡Hola!
¿Dónde estás?
En la Estación.
¿Y qué haces ahí?
-Me voy, Paolo. -¿Cómo? ¿Ahora?
Me voy a París.
¿Y qué vas a hacer en París?
¿Vienes a despedirme? Mi tren sale dentro de media hora.
¡Claro, ahora mismo! Pero no te vayas.
¡Date prisa!
Tren rápido, con destino a Turín y París, está estacionado en el andén 16.
¡Paolo!
¡Pasajeros al tren, por favor!
¡No te vayas!
Por favor.
No puedo.
¡Claro que puedes!
Pero no quiero.
¡Dime por qué!
¿Qué vas a hacer en París?
-He solicitado una beca de estudios. -Pero, ¿por qué en París?
Porque tú no estás.
Vendré a verte.
No sabes a dónde voy.
Se lo preguntaré a Pio.
No te lo dirá.
Te telefonearé cada día.
¿Para decirme qué?
Ahora,
¿Ahora, qué?
...me voy.
Por favor,
...no puedes dejarme así.
Debo hacerlo.
¿Por qué?
Si tuviera tiempo para decirlo...
¡Pasajeros, al tren! Nos vamos.
¡Dímelo, de todos modos!
Así ¡Y, por favor, cuídate!
¡Y tápate! Hasta mañana. Adiós.
Dentro de una semana, ya te habrás acostumbrado. ¡Vístete!
¡Sena!
Hola.
Hola.
-¿Qué te pasa en los ojos? -Nada, un resfriado.
-Pero, ¿puedes ver? -Te he podido localizar hace un momento.
Parece que no te importaba mucho volver a verme.
Creía que estabas aún en París.
No, hace unos veinte días que llegué.
¿Sabes? Hace meses que no estoy muy bien de salud...
...y me daba vergüenza que me encontraras en este estado.
Por eso, no te he llamado antes.
Así que si no llego a cruzar la calle, tú...
¡Perdóname! Tengo prisa.
¡No, espera!
-Yo también voy hacia allí. Podemos ir juntos. -Con tal de que vayas rápido.
¡Eh, perdona! ¿Corres tanto para que no te acompañe?
Te he dicho que tenía prisa. ¿O es que te has vuelto sordo?
Tengo que comprar unas cosas antes de que cierren las tiendas.
Tengo invitados a cenar.
Y yo que quería invitarte...
Lo siento; no puedo.
Si fueras una tienda más cercana, no tendrías que andar corriendo.
Te estás haciendo viejo, Paolo.
¿Quién te ha puesto en este estado?
¿Y tú me lo preguntas?
¡Vamos, tira eso!
¡Vayamos a un restaurante!
Te he dicho que tengo invitados a cenar.
-¿Qué invitados? -¡Ah, ah! Eso no te interesa.
Te has convertido en vejestorio...
...¿y quieres ir a un restaurante con esos ojos?
-¿Por qué? ¿Te da vergüenza? -De mí, no.
A mi me basta con que tú estés.
Yo ya no tengo interés en ti, Paolo.
Eso ya lo sé.
¿Qué es lo que sabes?
Todo, Sena.
¿Todo qué?
No discutamos en la calle.
¿Vienes a cenar conmigo?
¿Dónde?
Donde quieras.
Aquí.
¿Por qué no contestaste mi carta?
¿Una carta?
¿Cuál? No sé.
La que te escribí en París.
No recibí ninguna.
¿Por qué? ¿Qué me decías?
Ahora ya es inútil.
Por favor.
La despedida en la estación fue tan dulce...
Yo te quería.
Quizás llegó cuando estaba en París.
¿Tú, en París?
¿Cuándo?
Fui a buscarte...
...a la Sorbona,
...a la Academia de Artes.
Pero nadie sabía nada.
¿Sólo me buscaste en París?
Sí.
Pues estaba en Versalles.
Mi curso se daba allí.
Eso sería.
¿Fue todo bien?
¿El qué?
El curso.
Muy bien, sí.
¿Y a ti?
A mí, ¿qué?
¿Cómo viviste sin mí?
Ya lo puedes ver, ¿no?
Pues he tenido que buscarte yo.
Ha sido por casualidad.
Una casualidad buscada.
No es verdad. Yo te llamaba y tú no querías verme.
Siempre tan ingenuo.
Yo te vi.
Vine a buscarte.
Te seguí por el barrio de Saint Jacob.
Pasé muchas veces muy cerca.
Me asustabas con esas horribles gafas oscuras.
Si tu también me buscabas,
...eso significa que tú...
¡Qué bonita velada!
¿Me acompañarás a casa,
...luego?
Nada me gustaría más.
¿Y tus invitados?
¿Qué invitados, tonto?
No esperaba a nadie.
¡Te siento!
¿Me deseas?
Sí.
¿Me amas?
Sí.
¿Para siempre?
Sí.
¿De verdad?
Sí.
Sí.
Muchísimo.
¡Oh, Sena,
...me has devuelto la vida!
¿Sena?
Estoy aquí.
¿Cómo te encuentras?
-Muy bien. -¿Y tu espalda?
-Me han dicho que llevabas un corsé. -Es mentira.
Pues esta mañana he encontrado uno en el patio.
-¿Uno? -Sí.
Pues tenía que haber dos.
¿Por qué no vamos a la playa?
Los médicos dicen que va muy bien para los dolores de espalda.
Ya me cuidaré yo de arreglarte la espalda.
-No me importa, ya que has vuelto. -No, no, no he vuelto.
-¡Tengo tantas cosas que decirte! -Aquí, no,
...en la playa.
Todos venimos del mar; incluso los ángeles y esos terribles maestros,
...que afirman haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.
¿Cree usted que es semejante a Dios?
Con esta espalda, no lo creo.
-¡Baños de mar! -Pero, si apenas estamos en Abril.
-Es bueno. -Sí, tal vez para los alemanes.
¡Para todos!
La verdad es que habíamos pensado en darnos baños de barro y de arena.
-Por eso vinimos aquí. -Amiga mía,
...o me hace caso a mí o a los médicos de su ciudad.
Yo le digo que nada de curas termales,
...sólo baños de mar.
Cada mañana: 5 minutos el primer día,
...10 el segundo, 20 el tercero y siguientes, siempre nadando.
-Perdone pero, ¿el frío no va mal? -No es cierto: el frío es un anestésico.
-Es lo contrario de lo que los demás dicen. -Yo no digo lo contrario; digo la verdad.
Y ahora, volvamos al útero de donde nacimos.
El mar es la madre universal.
¡Para mí que está loco!
¡Pruébala!
Está fría.
¡Levántate y nada! Jesucristo curó así a mucha gente, ¿dicen?
¿Estáis de acuerdo para acabar conmigo?
Tenemos maneras más dulces de matarte.
¡Métete en el agua! No quiero que parezcas un viejo.
Si me sacrifico por ti, ¿vas a explicarme por qué te fuiste?
No pudiste soportar dos castigos. ¡Métete de cabeza!
¡Está helada!
Y anestésica. ¡Métete y no salgas del útero de tu madre!
Sí, sí, está bien.
Ya hace ocho días que te levantas para ver amanecer.
Si me pierdo una vez, ya no logro entender nada.
¿Y qué quieres entender?
Todo eso que no logro entender de ti.
¿No te basta con que esté aquí?
No lo sé. El miedo de perderte es aún muy fuerte.
¿Por qué no quisiste que tuviera un hijo?
¿Qué?
¿Por qué me obligaste a abortar?
Ah, vaya,
...esa es la razón de que tú...
¡Respóndeme! ¿Por qué?
No te obligué.
Tú estabas de acuerdo.
¿Y qué otra cosa podía hacer? Por fuerza, tenía que estar de acuerdo.
Pero, ¿por qué no querías tener un hijo de mí?
Ni de ti ni de nadie, ya lo sabes.
¡Paolo,
...quiero tener u hijo!
Puedes tenerlo, si quieres.
No me necesitas a mí para eso.
¿Qué quieres decir?
Lo sabes de sobras.
¿Qué es lo que yo sé? ¿De qué me estás hablando?
En Versalles,
...te vi con Domenico.
Puedes tenerlo con él.
Pues debes saber que él me ayudó, cuando tú pasaste de todo.
Domenico vino a verme después del aborto. Tú, no, ¿por qué?
-¿Te daba vergüenza? -Sólo sabes lanzarme acusaciones.
Nuestro hijo no es ninguna acusación.
Es una realidad que nos separó, ¿por qué?
¿Crees que yo no estaba preparada para ser madre?
Hubieses sido una madre perfecta.
Precisamente por eso,
...porque le hubieses ahogado con un amor posesivo,
...lleno de ansiedad y miedo, como yo, como todos.
Y los niños tienen derecho a ser felices...
-...y crecer en libertad. -¿Y no tienen derecho a vivir?
Ser libres y felices es mucho más que vivir.
Pero para vivir felices deben existir y, por tanto, nacer.
¡Criar a un hijo en el sagrado espíritu de la familia, hacerle nuestro, educarle,
...imponerle nuestra manera de ser y pensar no es hacerle libre!
Pero si lo concebimos y luego lo abortamos...
¿Y, por eso tenemos derecho a esclavizarlo?
Le ponemos un nombre y le obligamos a respetar unos falsos ideales.
¡Todas esas taras que arrastramos desde hace siglos!
Les reducimos a ser un pobres simios que repiten hasta el infinito un amor que no sienten.
¿No te das cuenta?
Sí, le habremos dado la vida,
...pero le habremos destrozado por dentro para siempre.
Es una teoría muy cómoda.
No,
...al contrario.
Lo más cómodo sería tenerte como madre y sirvienta,
...y así hubiese encontrado siempre los espaguetis hechos "al dente"...
...y los niños serían guapos y estupendos,
...porque serían tus hijos.
Inteligentes, porque serían tus hijos.
Y también estoy seguro de que nos hubieran querido mucho.
Y entonces, ¿por qué?
¿Por qué? Porque no quiero tener un hijo que me deba agradecer haber venido al mundo.
Criado por unos padres que disfrazan su egoísmo con el sacrificio propio.
Padres que no saben en cuáles valores morales educarlo.
Yo querría tener un hijo...
...libre.
Un hijo adiestrado para amar todo y a todos, desde el comienzo.
Un hijo para quien todo y todos,
...el hombre y su historia,
...sean su madre y su padre.
¡Qué ideas más estúpidas!
Con las que un tiempo estuviste de acuerdo.
Era sólo una chiquilla.
Y ahora, ¿qué eres?
¿Una que cree que su útero es el centro del universo?
Tú sólo ya no me bastas, Paolo.
Quiero tener un hijo.
Quiero que ese milagro se vuelva a repetir en mí...
...y quería que fuera contigo:
...el único hombre al que he amado y amo.
No quiero tener un hijo de probeta, si esa es la condición que pones.
¡Matemos, por tanto, nuestro amor!
Sólo puede causarnos mal.
Y ya se está muriendo, ¿no lo ves?
-¡Eh! ¿Vais al puerto? -Sí.
-¿Me lleváis con vosotros? -¿Cómo no? ¡Sube!
Gracias.
-¡Dame la mano! -¡Cuidado con la escalerilla!
-Yo soy Lambert, hola. -Sena. -Hola.
-¡Sécate con esto! -¡Ah, gracias!
-¿Podemos ya irnos? -¿Cómo no? ¡Vamos!
¿Te apetece algo de beber?
¡Eh!
-¿Dónde está Sena? -¿Y quién es?
-Esa que en la bahía se fue con vosotros. -Hace tiempo que desembarcó.
-¿Con quién? -¿Y a ti qué te importa?
Tú siempre tan amable.
Se fue sola, pero no dijo nada.
-Gracias. -De nada.
-¡Disculpe! -No es nada. -¿Y la señorita?
No la he visto, profesor, pero la llave está arriba.
¡Disculpe! ¿Hay algún tren que vaya a salir?
No, señor, lo siento, pero el último hace una hora que salió.
-Gracias. -De nada.
¿Necesita ayuda?
¿Qué ha decidido: tirarse abajo o condenarse a vivir?
-¿Usted que me aconseja? -Que venga al pueblo esta noche.
Hay una fiesta en la plaza.
¡Venga! Entre tanta gente no le será difícil aplicar el principio evangélico:
¡Ama a tu prójimo!
Amarse a uno mismo es lo difícil.
¡Inténtelo!
Buenas noches.
Veo que usted también es de los nuestros y eso me encanta.
-Buenas noches, doctor. -¿Y su mujer?
Debe haber regresado a Florencia, porque no la encuentro.
¿Le apetece tomarse una copa de vino conmigo?
-¿Por qué no? Con mucho gusto, gracias. -El nuestro es un buen vino.
¿Hay algo que no va?
Bueno, quizás tenemos...
...dos concepciones distintas del mundo, por así decir.
Yo no quiero tener hijos pero ella, en cambio...
¿Qué es para usted su mujer?
Todo, creo.
Sexualidad, sentimiento, amor, mis creencias...
Eso no es bueno.
¿Nos sentamos?
¡Vino!
Un amor definido es un amor acabado.
De espacio a todas sus posibilidades de amar. ¡Mire a su alrededor!
¿De verdad que no sería capaz de amar a otras mujeres,
...a otros hombres o a otra gente?
Si le he entendido bien, usted trata de salvar su amor,
...pero la suya no es una historia de un amor,
...es la historia del amor.
El amor sigue su propio curso: se concede,
...pero no se reconquista.
¿Y qué debería hacer?
¡Mientras tanto, beber!
-¿Es la primera vez que vine por aquí? -Sí.
Esta tierra está llena de asentamientos arqueológicos:
...tumbas antiguas, necrópolis enteras,
...grutas milenarias.
A menudo en invierno,
...nuestra gente saca a la luz fragmentos de una civilización hoy sepultada:
...vasos, platos, bronces... ánforas,
...fragmentos, ¡fíjese!
Pero, ahora, imagine que alguno de nuestros artesanos...
...recoja los pedazos- digamos- de un ánfora...
...y que luego añada otros pedazos, hechos por el mismo, para que parezca entera.
Pues bien, usted no se lo creerá,
...pero el ánfora los rechaza.
Al cabo de poco tiempo los nuevos trozos añadidos...
...se desprenden.
El ánfora tiene razón.
Debe quedarse así, tal como la encontramos.
Si uno trata de ajustarla o recomponerla,
...muere, se deja morir.
Es una especie de...
...eutanasia.
¿Le pondría usted brazos a la Venus de Milo?
¡Doctor, es casi la medianoche. ¿Viene para el baile principal?
-¡En seguida, vengo. ¡Preparaos! -Gracias.
¿No viene usted a bailar?
-No, gracias. -¡Qué lástima! Bailar es bueno.
Es un comportamiento ritual.
Se puede amar mientras se baila.
¿Listos? ¡Música!
¡Saludos a las damas!
¡Saludos a los caballeros!
¡Daros la mano!
¡Daros la otra mano!
¡En fila!
¡Laberinto!
Quería matarme.
¡No hables!
No quiero volver a perderte.
Estoy aquí.
¿No es suficiente?
Tal vez ya no.
Ya he probado lo que significa el perderte.
Sufres como si fueras a dar a luz a un cadáver...
...y te preguntas si vale la pena seguir viviendo.
¡No hables, Paolo!
¡No hables!
¡Permitidme que dedique este momento...
...y este libro...
...a la persona que más quiero en este mundo!
Gracias.
Gracias a usted, señor. Adiós.
Buenas noches.
¿Es culpa nuestra el que no seamos capaces de amarnos de otro modo?
¿Qué deberíamos hacer?
Yo quiero tener un hijo, Paolo...
...y lo quiero tener contigo.
No quiero que nuestro amor se acabe.
¿Paolo?
¿Paolo?
¿Entiendes algo?
De motores, quiero decir
-Buenos días. -Buenos días.
-¿Qué haces levantada a estas horas? -Quería ir a la isla de las Gaviotas.
Hay un eremita allí que prepara un pescado delicioso.
Mañana vamos a ir todos allí de paseo.
Quería avisarle para que nos prepare algo, pero este motor no funciona.
Bueno, siempre se puede probar.
¡Cuidado!
-Se ha acabado el combustible. -¿Acabado? -Sí.
-A esta hora, la gasolinera está cerrada. -¡Oh, Dios mío!
¿Por que no me acompañas? En un par de horas estamos de ida y vuelta. ¿Qué te parece?
¿No has estado nunca en la isla? Es estupenda.
Estoy a tu disposición.
Muy bien. Gracias.
¿Conoces el camino?
-Siempre recto, hasta el fin del mundo. -Perfecto.
¿Por qué estáis peleados?
Porque ella quiere tener descendencia.
Tiene razón; es tan guapa.
Además si vosotros, que estáis tan sanos no tenéis hijos, ¿quién va a tenerlos?
¿Es absolutamente necesario tenerlos?
Si fuese sólo por mí, la tierra quedaría despoblada.
Soy estéril.
¡Ahí está!
¿Y de quién es ese perro?
Del eremita.
Dicen que tiene la misma edad que él.
¡Déjala, hombre! Ya me ocupo yo.
Gracias.
Dentro de poco llegarán unos alemanes, que traen el pez fresco.
Yo me encargo de cocinarlo. ¡Ya veréis qué bueno es!
Esperamos que lo sea.
¡Terrestres en celo, viejo!
Siento que hoy es el día de mi vida.
¿Y mañana?
"Los pájaros no siembran ni cosechan ni almacenan en el granero".
Y el amor es más fácil de encontrar que el alimento.
¡Mira, deben ser los alemanes!
Esperemos que hoy hayan hecho una buena pesca.
-¿Quién sabe por que regresan tan pronto? -¡Pon la barca en la arena!
Parece que haya habido un naufragio.
-Amigos y enemigos, todos unidos. -Y a mí, ¿cómo me consideras?
Eres una gaviota,
...que se alza a volar y luego desaparece.
-¿Te inspira la isla? -¿Creo que, más bien, me asusta?
-¿Por qué? -Porque tú me gustas.
-¿Y eso te asusta? -No.
Es el hecho de que tu representas mi utopía.
Siempre me he preguntado qué función tenía en la naturaleza la mujer estéril.
Ahora, ya lo sé: ser la madre de todos.
Eres la primera mujer a la que siento que puedo amar, fuera de la estructura edípica.
-¡No digas palabras complejas! -¿Edípica?
Amar es una palabra compleja.
No, no podéis iros. El mar se está poniendo muy alterado.
Pero no puedo quedarme aquí. Debo avisar a los míos.
¡No te preocupes! Llamaré a la Capitanía del Puerto y ellos se encargarán de hacerlo.
Mañana, vendrán todos aquí y estarán estupendamente.
¡Vamos chicos! ¡Echadme una mano para subir esta barca!
De lo contrario, está noche el mar la arrastrará consigo.
Tengo miedo.
¿De qué?
De que todo se acabe.
Pero, si aún no ha empezado.
Pero, se acabará.
No se acabará,
...porque yo no te quiero sólo para mí.
Contigo siento que amo al mundo.
¿Y Sena?
Forma parte del mundo.
Pero, cuando se enteré, será el fin del mundo.
El alimento es la parte noble de la mierda.
El hombre pasa toda su vida entre estos dos extremos.
¿Que boy a hacer?
Existir.
No sé cómo decirlo bien, pero creo que te amo.
El amor es una creación.
¿Para nosotros?
Para todos.
-Nos están mirando. -¡Qué importa!
-Me da vergüenza. -El amor no es algo privado: es de todos.
Tengo vergüenza, pero al mismo tiempo soy feliz.
¡Salud!
Te quiero.
Yo, también.
-¿Y a Sena? -A ella, también.
¿Y al eremita también?
Sí.
-¿Y a los alemanes, también? -Sí.
Hoy he descubierto lo que puede significar amar.
¿Y mañana?
-Mañana habrá que volver a empezar. -¿A hacer qué?
A vivir una nueva clase de amor,
...sin posesión,
...sufrimiento...
...y destrucción.
-Eso es sólo un sueño. -El volar también era un sueño,
...hasta que se convirtió en una idea.
Y las ideas se llevan a cabo o se realizan.
Y nosotros no somos celosos.
Al contrario, nos gustaría que los demás hicieran lo mismo.
Con el amor tendría que ser igual. Sería perfecto.
¿Como esta noche?
Sí, sí, como esta noche.
¿Paolo?
¡Paolo!
Si quieres irte con ellos,
...yo te enviaré la barca con algún otro.
Gracias, pero prefiero regresar solo.
¡Déme la mano, señorita!
-¿Podemos irnos ya? -Sí, vámonos. Retira la escalerilla.
¿Estás bien? Tu madre estaba preocupada ¿Por qué no le avisaste?
¿Tienes fuego?
-Hemos venido aquí por casualidad. -¡Hola, náufraga! -Hola.
-Te presento as Domenico. -Y vosotros, ¿qué habéis hecho? -Nada.
¿Te apetece que nademos?
Como quieras.
Querido Paolo:
Cuando leas esta carta, ya me habré ido.
No ha sido ni frente a un campo de margaritas ni ante el Juez,
...donde podíamos haber salvado nuestro amor.
No soy tan sólo una compañera, Paolo,
...soy una mujer.
Tus ideas, que yo respeto,
...son problema tuyo,
...del mismo modo que yo he escogido las mías...
...y no me siento capaz de renunciar a las mías por las tuyas.
Si continuamos viviendo juntos,
...no haremos otra cosas que obstaculizarnos mutuamente.
Era inevitable que muriese así,
...dentro de nosotros y tranquilamente,
...nuestro amor.
Y, si aún no está muerto del todo,
...es porque ninguno de los dos hemos logrado, en el fondo, acabar con él.
Somos como esas almas que continúan rondando por el lugar de una muerte violenta,
...revoloteando sobre los cadáveres para orientarse...
...antes de alejarse definitivamente.
¿Crees que nos servirá de algo, Paolo mío,
...esta última y desesperada esperanza?
Vtg
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