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EL B�GAMO
COLODONT anticaries
- �Quieto parado todo el mundo! - Buenos d�as, don Mario.
- Buenos d�as, se�ora. - Buenos d�as.
- Martillo y clavos. - �Siempre usted! Esto parece una persecuci�n.
Atenci�n, se�ores, sus ojos en m�. La gran novedad del siglo.
Se�oras y se�ores, la casa Colodont, que tengo el honor de representar,
les da hoy la posibilidad de ganar el gran coche m�s peque�o del siglo,
como pueden leer en este anuncio.
Adquiriendo un tubo del dent�frico Colodont o un cepillo de dientes
- de nylon puro esterilizado... - �Fuera las manos!
De todos modos, que sepa usted que esta vez no compramos nada.
Disculpe, no mantengo relaciones comerciales con el departamento de embutidos.
Lo siento, se�or De Santis, pero estamos hasta arriba de dent�fricos.
Entonces me marcho, a casa, naturalmente.
- Se�orita Nives, una firmita aqu�, por favor. - �D�nde?
�No firmes nada, Nives! �No firmes nada, por caridad!
- �Ah, se ha acordado! - �C�mo iba a olvidarlo, eh!
- "Parfum" de Par�s, alegr�a de vivir... - �Mire que la hija de mi firma no vale, eh!
Ha hecho bien en dec�rmelo. Mejor firma usted.
- Yo no firmo nada. - No firma nada, �lo han o�do? No firma nada.
�Entonces sabe lo que hago? Me voy a colocar delante de su negocio
y a decirle a todos los habitantes de Pomezia que no quiere usted que tengan coche, �vale?
�Venga aqu�, no sea mastuerzo! Y t�, firma. Si no �ste, con su labia,
- nos pone al pueblo en contra. - La sabidur�a es mujer, don Zanon.
Entonces 150 dent�fricos y 150 cepillos, �no es eso?
Una palabra de cuatro letras: "amor".
�Don Mario!
- �C�mo est�? - Fet�n.
- Tome. - �Ah, se ha acordado!
�C�mo iba a olvidarme, do�a Zaira?
�Es usted tremendo!
- Escuche: 300 y 300, �le parece? - Todav�a tenemos muchos.
Entiendo, prefiere usted los productos de la competencia.
�Qu� va! Ya sabe usted que los echo a todos.
- �Sabe que lleva un broche precioso? - �Esto?
- Es una cosa sencillita. - Sencilla, pero de buen gusto.
�Otra vez usted aqu�?
�Es que no entiende que no necesitamos nada de usted?
- �M�rchese! �Largo! - Ya me voy, se�or Costa,
pero no se enfade que le sienta mal.
- Mis respetos, do�a Zaira. - Hasta pronto.
�Hasta la vista, eh!
Y olv�dese de nuestra direcci�n, �entendido?
- Adi�s. - Adi�s, De Santis.
- �Qu� tal est� hoy de humor? - Pasa tranquilo. - Gracias.
�Largo! �No necesitamos nada, fuera!
�C�lmese! �Maldita la gracia que tienes!
Adi�s.
Ver�, don Ercole, yo aqu� no puedo volver.
- Usted me trata con tanta cortes�a... - Por favor...
- �Don Mario! - Y no s� c�mo corresponderle.
Tenga, don Mario, esto es para usted.
- No, es demasiado. No puedo aceptar. - �T�melo!
- Pone huevos todas las ma�anas. - Si pone huevos todas las ma�anas...
- Hasta pronto. - Hasta pronto.
Pero otro d�a tiene que quedarse a comer con nosotros.
- Hasta la vista, se�orita Teresa. - Hasta la vista, don Mario.
Perdone, �va a Roma? �Se marcha ya?
- S�. - �Le importar�a tener una pasajera?
- C�mo no, ser� un placer. - Muchas gracias. Trae la maleta.
�Qu� descarada!
Gracias, se�orito. Dios se lo pague.
- �Puedo poner aqu� la maleta? - S�, p�ngala ah�. Muchas gracias.
Adi�s, mam�.
- Coja la gallina, se�ora. - Deme.
- Adi�s, mam�. - Adi�s, Marisa.
- Hasta luego. - Adi�s.
�Mario!
Hola, querida.
Ya est� aqu� el se�or Pampurio, la flecha del Lazio.
Habr� que o�rle: "vengo rendido,
he hecho 3.000 kil�metros, qu� vida �sta, no puedo m�s".
Y nosotros, en cambio, toda la semana de juerga.
�Verdad, Tonino?
Hemos hecho la colada, planchado, cocinado y limpiado la casa.
�Ah, qu� divertido!
Y despu�s hemos ido a la compra.
No hemos podido dormir porque a Tonino le est�n saliendo los dientecitos.
�Qu� maravillosa es la vida de mam�!
�Qu� suerte tienes t�, Ton�, que llevas pantalones!
- Aqu� est� pap�. - Por fin he llegado.
- �Qu� tal? - Un besito. - Dale un besito a pap�.
�Cu�ndo vas a ayudar a pap� a llevar la maleta, eh?
- Estoy rendido... - �Qu� te hab�a dicho, Ton�?
Esta semana he hecho 3.000 kil�metros. No puedo m�s. Y vosotros, �c�mo est�is?
- El rorro ha tenido un poquito de fiebre. - �Pobre Tonino!
Pero ya ha llegado pap� y Tonino se pone bueno.
�Ya ha pasado todo porque pap� es el mago Bac�!
�Adivina que te ha tra�do pap�? �Una gallinita que pone huevos de oro!
�Veremos qu� huevos de oro pone! Lo que faltaba para ensuciar la casa.
�Sabes lo que haremos ma�ana con la gallinita, eh?
Le retorcemos el pescuecito, despu�s le quitamos las plumitas,
la echamos en la cazuelita y preparamos un caldito para Tonino, el monstruo, �eh?
Y pap� y mam� se la comen con br�coli.
A pap� no le gustan mucho pero se los come igual.
�Qu� pasa, que ahora tambi�n vendes barras de labios?
- No, �por qu�? - Y esto, �qu� es?
- Un pa�uelo. - Manchado de carm�n.
- �M�o? - El carm�n no, pero el pa�uelo s�.
Ah, ver�s, ver�s, ver�s...
- S�, s�. Es m�o. - �Entonces?
- Entonces, �qu�? - �Que por qu� est� manchado de carm�n?
- Es un misterio. - Mario, �te crees que soy tonta?
T� los has dicho: el pa�uelo es tuyo y el carm�n, no.
- Pues... - �No me hagas perder los nervios, eh!
- Ven aqu�. �No creer�s que...? - �Y qu� tengo que creer?
�Sabes que te digo? Que tiene que ser de una de "esas"...
porque el carm�n es de baratillo.
D�jame, cerdo. No me toques.
�Sabes qui�n es la �ltima mujer a la que he besado? T�.
�No te acuerdas? Antes de irme, en la puerta.
Si fuiste t� la que me dijiste: "l�mpiate".
D�jame probar si este carm�n es de baratillo.
- �D�jame! - �Qu� malo es!
- D�jame que pruebe otra vez. - No.
Es de baratillo.
No te creas que me has convencido, �eh?
Luego ajustaremos cuentas.
- Diga... Ah, �eres t�? - �Has o�do, Ton�?
�Caray con tu madre! Luego dir�...
S�, ha llegado. Y con el pa�uelo manchado de carm�n.
- �Y t� que le has dicho? - �Trescientos cincuenta!
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
�Mira que eres tonta! �Yo me lo habr�a comido vivo!
- Buenas tardes, se�ora. - Buenas tardes, se�ora.
- �Qu� hac�is esta noche? - Ahora se lo pregunto: �Mario!
- �Qu�? - Dice Enza que si cenamos en casa de mam�.
Preferir�a quedarme en casa.
Pero yo llevo toda la semana metida en casa.
Est� bien, obedezcamos.
El se�or se sacrifica. Enti�ndelo, el pobre est� rendido.
�Mucho os re�s t� y tu hermana!
Me gustar�a veros comiendo mal, durmiendo mal,
y que os tratasen a patadas toda la semana.
Se hace la v�ctima. Ahora dice tambi�n que lo tratan a patadas.
Ojal� lo tratasen a patadas.
A m� me parece que te tratan demasiado bien.
�Y qu� quieres hacer? T� no tienes marido.
Y yo es como si no lo tuviera.
Vale, nos vemos luego. Adi�s.
- Ven ac�. �Ya ver�s si tienes marido o no! - �Mario, no seas loco!
�Mario! Mira esto...
S�lo nos faltaba una gallina en casa.
�A tu padre se le ocurre cada cosa!
- �Est�s contento de ir a ver a la abuela? - �C�mo nos vamos a divertir con la abuela!
- Do�a Valeria. - Siempre tienes que decir algo.
�Le ha dicho a su marido lo de los guardias?
�Qu� se le va a hacer! Me he olvidado.
- Ya han venido dos veces. - �Y qu� quer�an?
Tienes que presentarte en comisar�a. Ser� por el permiso de armas, �no?
- �Gracias, eh! - Buenas noches.
Pues s�, ser� por el permiso de armas.
- �Si que se han dado prisa! Siete meses... - �Y qu� vas a hacer con el permiso de armas?
- Me compro una pistola, �vale? - �S�! O una metralleta.
�Qu� van a robarte? �Los cepillos de dientes? - �Qu� graciosas sois las hermanitas!
Por que esa frasecita es de tu hermana.
Ya me gustar�a a m� veros viajando de noche por la monta�a...
Pero, �qu� noche y que monta�a? T� de noche duermes
- y de d�a te manchas de carm�n, �vale? - S�, s�. - �Sabes qu� he pensado?
Que mejor pasamos por la comisar�a de camino.
- Total, nos pilla de paso. - Pero nos esperan a cenar.
�Y qu� quieres? Entro y salgo en un minuto.
Con tal de que te des prisa...
- Pero despu�s de cenar vamos al cine, �eh? - �Adem�s!
Siempre estoy encerrada en casa.
Enza me ha dicho que en el Adriano ponen "20.000 leguas de viaje submarino". �Me llevas?
- Yo ya la he visto. - �Cu�ndo?
La otra noche, en Benevento. No sab�a qu� hacer.
�Has o�do, Ton�? �El que de noche viaja por la monta�a!
- �Pobrecillo, tiene que ir al cine! - Tonino. - Suerte que tienes una salud de hierro.
- Mira, mira. - Si no, con la vida que llevas...
R�e, r�e, que mam� ha hecho �oqui.
Pase.
Permiso, se�or. Es el se�or De Santis.
- Que pase. - Adelante. - �Se puede?
- Acomp��alo al despacho de Vitiello. - Buenas noches, se�or comisario.
Perdone si me presento a esta hora,
pero mi mujer hab�a olvidado decirme que me buscaban.
- Si�ntese, por favor. - Gracias.
He llegado esta noche y como el lunes a primera hora vuelvo a irme...
Ya sabe c�mo es el trabajo: siempre de viaje.
- �Se llama usted? - Mario De Santis.
- �Hijo de...? - De Vittorio y Amalia Vincenzini, en paz descansen.
- �Nacido? - Roma, 3-8-1925.
- �Casado? - Con Valeria Masetti.
Padre de Antonio De Santis. Edad: once meses y medio.
- �Profesi�n? - Representante de comercio.
- �Hace mucho que trabaja en Colodont? - Tres a�os.
- �Y antes? - Antes he trabajado para otras firmas.
Siempre en productos de perfumer�a. Es mi especialidad.
- �Qu� hac�a en 1949? - �En 1949?
Pues, veamos... 48, 49... �Vend�a productos americanos!
�Excedentes de guerra, eh!
�Estuvo en el norte de Italia por aquella �poca?
- S�, en Emilia, en la Roma�a... - En la Roma�a, �eh?
- Forl�, Forlimpopoli... - Forl�, Forlimpopoli.
Fidenza, Faenza... �Hermosas plazas!
Y fue en Forlimpopoli donde el 11 de noviembre de 1948
- contrajo matrimonio con Isolina Fornaciari. - �C�mo?
Matrimonio registrado oficialmente en el Registro Civil de Forlimpopoli
y transferido, seg�n la ley, a las oficinas del censo de Roma.
�Entonces soy b�gamo!
As� resulta de la documentaci�n obrante en el Censo de Roma.
�Estamos buenos! No me extra�a, claro.
�Sabe usted que a un primo m�o no le daban el carnet de conducir
porque en el censo figuraba como fallecido?
�No sabe que est� prohibido tocar el claxon?
Yo s�, pero el ni�o no.
Lo siento, pero el reglamento de la Polic�a de Tr�fico no prev� excepciones para los ni�os.
Si vuelve a tocar la tendr� que multar, �entendido?
- S�, s�. Vale. - Buenas noches.
�Has o�do, Ton�? P�rtate bien, cari�o.
T� no tienes licencia. S�lo tienes la de pis... en la cama.
Disculpe, se�or comisario... A ver si razonamos un poco...
Si yo ya hubiera estado casado, al pedir el certificado en el Registro Civil
para contraer, como dice usted, el segundo matrimonio
me habr�an dicho: "usted no puede casarse porque ya est� casado", �no?
El censo ya ha contestado a su pregunta: se trata de un error.
Entonces, admiten que pueden equivocarse, �no?
Todos podemos equivocarnos.
Lo importante es que se reconozca el error.
- Y que el responsable pague. - Muy bien, pues que paguen ellos.
�Es culpa m�a?
El error ha sido expedir el segundo certificado de solter�a.
Pero subsiste el hecho de que usted hab�a contra�do matrimonio previamente.
- Pero, �est� usted loco? - �Vigile sus palabras!
- No, no... - Si no yo...
Se�or comisario, tengo paciencia, pero p�ngase en mi lugar...
Si no le importa, prefiero seguir en el m�o.
�S�?
Est� bien, ll�velos al despacho de Vitiello.
Bueno... Si es usted inocente, lo vamos a comprobar enseguida.
�Menos mal!
No, no, qu�dese ah�.
Pero...
�Las cosas que llegan a pasarle a un pobre hombre como yo! �Dos mujeres!
�C�mo si no tuviera suficiente con la m�a!
No, no. Hablo por hablar... �La pobre es tan buena!
Si me permite, como ella est� ah� abajo, en el coche...
Mi "segunda mujer" para el Censo. Y quer�a pegarle un silbido porque si no ella...
- Lo siento pero no se puede. - Le ruego que lo piense bien, se�ora.
A lo mejor no es �l y se trata de un caso de homonimia.
No, no. Es el, comisario. Estoy segura de que es �l.
�Quiere verlo usted primero, se�or Fornaciari?
�Por favor, no me lo ponga delante porque lo mato a ese delincuente!
�Qui�n lo conoce? Yo nunca di mi consentimiento a ese matrimonio.
Lo plane� todo esta desgraciada de acuerdo con su cr�dula madre... �Una santa!
- Ella, s�. - �Y usted d�nde estaba? - �Yo?
En aquella �poca mi cliente se encontraba en el extranjero.
�Qu� extranjero ni extranjero! �Paparruchas!
�Quiere saber d�nde estaba, se�or comisario?
- �Lo quiere saber de verdad? - Diga.
En la c�rcel. �Y a mucha honra!
- Por motivos pol�ticos, comisario. - �Por la patria!
Por haber permanecido fiel a la Idea, con "I" may�scula.
- No s� qu� pensar� usted, se�or comisario. - No estamos aqu� para eso, se�or Fornaciari.
- �Ha tra�do las cartas? - S�, aqu� est�n.
- Tambi�n he tra�dos los sobres. - Gracias.
Comisario, son las cartas que me escribi� desde Australia.
�Donde no ha estado jam�s!
No se puede hacer usted una idea, se�or comisario,
�El dinero que me habr� gastado en repatriarlo!
Las noticias recabadas de la embajada, el consulado, la polic�a... �Nada!
�C�mo �bamos a encontrarlo en Australia si estaba aqu�, el muy tunante!
�Por favor, pap�!
En esta carta el tal De Santis habla de cierta suma en pr�stamo.
- ��Pr�stamo?! �Robo! 80.000 liras. - �Pap�, eso no te lo admito!
- Se�or comisario, se las di yo. - �Falsa!
Y todav�a lo defiende... �A ese sinverg�enza!
- �Pero sigue siendo mi marido! - Calma, calma, se�ores.
Se�or Fornaciari, �quiere arruinarlo todo?
Se�ora, han pasado casi siete a�os desde que lo vio por �ltima vez.
Trate de mantener la calma.
Podr�a haber cambiado durante este tiempo.
Por ejemplo, me ha dicho usted que llevaba bigote.
- Ahora va afeitado. - �Aquellos bigotazos!
- Ah, s�, s�, s�. - Calma.
Tambi�n le advierto que el tal De Santis reh�sa con vehemencia todos los cargos.
Tengo la impresi�n de que nos encontramos ante un tipo astuto
que no pierde el �nimo con facilidad.
Ustedes esperen aqu�.
- Cuando la llame entre por all�. - S�.
Abogado, permanezca usted aqu� con el se�or Fornaciari.
Mejor quitarnos de en medio.
�Y pensar que si me hubieran soltado diez d�as antes esta boda no se habr�a celebrado!
Lo garantiza Leonida Fornaciari.
Pregunte por toda la Emilia y la Roma�a qui�n es Leonida Fornaciari.
�Sabe usted c�mo me llamaban? �El mast�n de Forlimpopoli!
Abogado, �no lo meter�n en la c�rcel?
�Ah� tiene que estar! �La est� usted oyendo?
�A ver si entiendes de una vez que es un delincuente, un ladr�n!
Pero yo le quiero... �Mi romanito!
"Querida Isolina: perdona que no haya escrito antes pero el viaje ha sido largo y fatigo..."
�Pero esta carta no es m�a!
En primer lugar, nunca he estado en Australia, y segundo, �sta no es mi letra.
No es dif�cil encontrar un amigo complaciente que le env�e las cartas desde Australia.
�Si de australianos s�lo conozco al canguro del zoo! �Vale?
Pase.
- Mario... - Se�ora.
- �Se�ora! - Se�or comisario, es una loca.
- Ni la he visto nunca, ni la conozco de nada. - Un vaso de agua, r�pido. - Mario.
- �Esto es de locos! - Lo que nos faltaba... �Se�ora!
Pero, m�rela... Antes de casarme con una as�, me habr�a tirado al r�o.
- �Al r�o te voy a tirar yo! - Calma, se�or Fornaciari, calma.
- �Qui�n es �ste? - �Quieto!
�Guardia!
- �Quieto! - Qu�tenmelo de... - Calma. - Se�or Fornaciari...
�Ya le ense�ar� yo!
- �Pap�, me muero! - Te mato, �te enteras?
�Dejadme que lo mato!
- Pero, �qui�n es? - �Miren lo que hace!
- �Desgraciado, canalla! - �Sinverg�enza!
- Basta ya, se�or Fornaciari. - Cont�ngase, se�or Fornaciari.
�Qu� cont�ngase ni que cont�ngase! �Ya me he contenido demasiado!
�Pero esto no se acaba aqu�!
En cuanto lo vea le doy lo que le falta.
- Tranquil�cese, se�or Fornaciari. - �Eso es muy f�cil decirlo! - Tome, se�ora.
- Gracias. - De nada.
�T� me llevas a la tumba!
No hab�a so�ado que nuestro reencuentro fuera as�.
Abogado Ercole Maria Pattani Penal y Civil
�Qui�n es?
- Maria, por fin te has decidido. - Usted siempre con ganas de broma.
Tiene que venir enseguida a casa de los se�ores de Masetti.
- Ha sucedido una desgracia. - �Qu� desgracia?
- Han arrestado al marido de do�a Valeria. - �Pardiez! Me visto y voy. Espera.
Buenas noches, cavaliere. Aqu� estoy. �Qu� ocurre?
�Dios m�o, quiero morirme!
Bebe, mam�, que te sentar� bien.
�Mam�!
�Qu� ha pasado?
No, gracias. Todav�a no he cenado.
No se moleste, no se moleste.
- �Maldito sea! �Hija m�a! - Mam�.
- �Hija m�a adorada! - Tranquil�zate.
�Y t�, comiendo!
�Tu yerno en la c�rcel! �Tu hija deshonrada!
�Nosotros no podemos volver a salir a la calle!
- Mam�. - �Y �l, comiendo!
Tranquila, no te enfades que te afecta al coraz�n.
- �Desgraciada, quiero morirme! - Mam�, por favor...
�Quiero morirme! �No puedo m�s!
Y vosotros dos, �qu� hac�is levantados todav�a?
�No entend�is que es hora de estar en la cama?
- Mam�. - �Cu�ntas veces os lo tengo que decir?
El beb�.
�Ya han despertado a la pobre criatura!
�Hijito m�o!
- Abogado. - A sus pies, se�ora. - �Se ha enterado?
Me he enterado vagamente de que han arrestado a su yerno.
- �Qu� ha hecho? - Enza... - �S�?
- Cu�ntaselo t�. - En un pisp�s... Ese cerdo tiene otra mujer. - �Ah, bigamia!
- Un caso de bigamia. - �Y lo dice tan tranquilo?
Francamente, cre�a que era algo peor.
�Qu� hay peor? Un hombre con dos esposas, dos familias... �Qu� puede ser peor?
�Y qu� le importa eso al abogado? �Ni siquiera es de la familia!
�Quieren decirme c�mo ha sido?
S�... Valeria, �d�nde te has metido? �Valeria!
Ya, cari�o. No llores m�s.
�Puedes contarle al abogado lo que te han dicho en la comisar�a?
Me han dicho... Me han dicho...
�Mam�!
�Mam�, yo me mato!
�Hija m�a, no digas eso! �O quieres que me muera yo tambi�n?
Es �l quien tiene que morir. �Ese cerdo que se ha casado con otra!
- Cavaliere, �qu� hago, pongo a hervir la pasta? - Ponla.
No lo creo... Tiene que ser un error.
No es posible. Mario me quiere.
Si te quisiera de verdad se hubiera quedado en la tienda.
- Pero �l prefer�a viajar... Porque no quer�a estar a las �rdenes de pap�.
- Quer�a ser independiente. - �Para irse con la otra, boba!
- A lo mejor tiene otros hijos. - �Otros hijos!
�Hijito m�o! Cari�ito de mam�...
Y vosotros, �qu� hac�is ah�? Marcharos.
Tenemos hambre.
�Pobres criaturas! Tienen raz�n: est�n sin cenar.
- Yo tambi�n. - �Venga, Maria!
- Si pueden prestarme atenci�n 5 minutos vemos qu� hacer. - S� bueno. No llores m�s...
Abogado, expl�quemelo a m� pero sin galimat�as.
Se�ora, el caso es muy sencillo: bigamia. Y en este aspecto el C�digo es muy...
- Maria, trae un plato. - Si�ntese, abogado.
- Gracias, no quiero molestar. - Mam�, tengo hambre.
- �Qu� va a molestar tal como est� el patio! - Portaos bien. - Sentaros, chicos.
- Ponte la servilleta. - Vale.
Art�culo 556: bigamia.
Aqu�l que estando unido en matrimonio a efectos civiles
contrajere otro tambi�n a efectos civiles
ser� castigado con pena de reclusi�n de uno a cinco a�os.
- �Dios m�o, qu� verg�enza! - �Cinco a�os?
�Y con cinco a�os se va de rositas? �C�mo se nota que la ley la hacen los hombres!
Ma�ana me ocupar� de conseguirle a don Mario la libertad provisional.
�Estar� usted de broma!
Le hemos llamado para que encierren a ese sinverg�enza, no para que lo saque.
Cre�a que quer�an que defendiera al se�or De Santis.
Pero si no les complace, me limitar� a defender a do�a Valeria.
�A defender a qui�n?
�Es que, encima, hay que defender a mi hija de algo?
Yo no he hecho el C�digo. Mire...
El art�culo 556 contin�a:
"La misma pena de entre 1 y 5 a�os se aplicar� a quien, no estando casado,
contrajere matrimonio con persona ligada en matrimonio a efectos civiles".
Nuestro caso.
Do�a Valeria se ha casado con un hombre formalmente casado.
- Pero yo no lo sab�a. - Tendremos que demostrarlo.
�Valeria!
- �Yo me mato! - �Valeria!
Mam�, yo me mato.
Hijito, hijito m�o...
�Pobre chica! A comer, abogado.
PRISI�N JUDICIAL
Jefe, est�rese que hay gusa.
Eso es, gracias. Ya me ha hecho feliz.
- �Me da un poquito m�s? - Largo, que ya te he dado demasiado.
Gracias.
�Vaya suerte! Hoy, pasta y garbanzos.
A ver...
- Eh, �t� no comes? - No.
D�jalo ah�.
- �Pero si no lo quiere! - Te he dicho que lo dejes.
�Siempre igual de prepotente!
�Qu�? �Vas de faquir? Hace dos d�as que no llenas la barriga.
Si te cae la perpetua, �qu� vas a hacer?
�Si no me sacan de aqu� lo destrozo todo!
�Qu� vas a destrozar? Si aqu� no hay nada que destrozar.
Tranquilo.
Pero yo soy inocente. ��No comprend�is que soy inocente?!
�Y nosotros no? Aqu� somos todos inocentes.
- �Verdad, Panz�? - �A ver! - �S�, buenas noches!
�Qui�n conoce a esa?
Tranquilo, va... Y t�mate la sopa. No est� tan mala.
Hace un tiempo que aqu�, en Regina Coeli, se come mejor.
Deben haber cambiado de cocinero.
No, no me apetece.
�Qu� habr� pasado en mi casa? �Qu� le habr�n dicho a mi mujer?
Esa desgraciada... �Por qu� la habr� tomado conmigo?
Pero esta primera mujer, �estaba bien?
�Y a ti qu� te importa si estaba bien? �No ves como sufre el pobrecillo?
Valor, ya ver�s como todo se arregla.
Sobre todo, cuando te llame el juez, cuidado con la forma de hablar.
T� dile: no me acuerdo y que te echen un galgo.
De confesar siempre hay tiempo.
Yo no tengo nada que confesar, �entiendes?
�Entendido, entendido!
Venga, come un poco de sopa. Te sentar� bien. �No quieres?
�Quieto! �Bendita ignorancia!
No piensas m�s que en tragar. Ya te sirvo yo. Ten.
- �Cag�ental! - Come. - �Si te la has echado toda t�!
- Mario De Santis. - Soy yo.
Sal.
�Lo veis? �Qu� os hab�a dicho? Adi�s, muchachos. Y gracias.
- Buena suerte. - Gracias.
�se se cree que le dan boleta.
Ilusi�n, vana quimera eres t�...
Dulce ilusi�n...
D�game, se�ora, �cu�nto tiempo convivi� con De Santis?
Tres d�as y dos noches.
Al atardecer del tercer d�a, me dice:
"Voy a comprar cigarrillos". As� mismo me lo dijo.
�Y desde entonces no lo ha vuelto a ver?
No.
Pero, se�or juez, quisiera que Mario supiese que no le he denunciado yo.
Ha sido la polic�a cuando ha descubierto el segundo matrimonio.
Han pasado casi siete a�os, se�or juez,
pero me acuerdo lo mismito que si hubiera sido ayer.
Yo estaba sola en la tienda. Entonces ten�amos una panader�a, �sabe usted?
- No s� si conoce usted Forlimpopoli. - No.
Pues en el mismo centro: panader�a y ultramarinos. Atend�amos la tienda yo y mam�.
Pap� estaba... lejos.
Como le dec�a, estaba sola en la tienda.
Y de repente, se abre la puerta...
y aparece �l.
Me mira y me dice... Ya sabe usted, �verdad?
"�Se puede?"
Fue un flechazo, se�or comisario.
Y antes de que respondiera de palabra ya hab�a contestado mi coraz�n: "Adelante".
- �No le ha pasado a usted nunca, se�or juez? - Lim�tese a los hechos, por favor.
- Estos son los hechos, se�or juez. - �Sinverg�enza! - �Qui�n la conoce?
- �Delincuente! - �Qui�n es usted?
�No me conoce, verdad! �No ha tenido bastante?
- �Yo lo mato! - �Basta!
Cuando lo veo se me revuelven las tripas.
- Se acab�. - Calma. - �Yo lo habr�a resuelto de una vez!
Le advierto que si sigue escandalizando s�lo empeorar� su situaci�n.
Pase.
Se�or juez, yo cre�a que me iban a dejar salir.
�Desde ayer todo lo que me pasa es de locos! Me ha pegado, mire.
�Ha tenido en el pasado alg�n litigio con Fornaciari?
- Pero, �qui�n lo conoce? �Qui�n le ha visto? A �l y a esa loca. - Si�ntese.
Dios m�o, si est� aqu�.
Escuche, se�ora: m�reme bien...
A lo mejor ayer en medio de aquella confusi�n me confundi� con otro.
M�reme bien: �a que no me conoce? D�galo, d�gaselo al se�or juez.
�Mario!
Le he llamado para que responda a mis preguntas, no para que influya en la se�ora.
Tome asiento.
Le repito lo que ya le dije al comisario: me he casado una vez con mi mujer.
A esa ni la he visto ni la conozco... �Entiendes?
�Has entendido que no te conozco y no s� qui�n eres? �Y no lo quiero saber!
Recuerde bien, se�ora, lo que le he dicho... Cuando entre, debe decir:
"Estoy a su disposici�n, se�or juez, para hacer cuanto pueda iluminar a la justicia".
Y si est� �l no se te ocurra ponerte a llorar como una idiota.
Que te conozco... Ni se te ocurra mirarle a la cara.
- Abogado, �y si no fuese verdad? - Pero, �la est� usted oyendo, abogado?
Se�ora m�a, nosotros debemos mantener una posici�n de cautela.
Abogado, no volvamos a los galimat�as. �No puedo acompa�ar a mi hermana?
Pero, �qu� cosas se le ocurren? Usted no es parte en la causa.
O sea, que soy la cu�ada, la hermana y la t�a, �y no soy parte en la causa?
El procedimiento es el procedimiento.
- El afecto no tiene nada que ver. - �C�mo ha ido, se�ora?
- Contin�a neg�ndolo todo. - Lo sab�a.
Se�ora, si su marido sigue neg�ndolo, es idiota... Y perdone la expresi�n.
No s� qui�n ser� su abogado, pero le ha asesorado p�simamente.
Yo, modestia aparte, habr�a llevado el asunto de muy distinta manera.
�Valeria Masetti!
Dios m�o, abogado, me toca a m�.
Tranquila, do�a Valeria. Y recuerde lo que le he dicho.
- �Es usted Masetti? - Coraje, Valeria, coraje.
- Yo voy. No puedo dejarla sola. - Por favor, do�a Enza. �A d�nde va?
- A usted no la han llamado. - �Qu� m�s da? Voy voluntaria.
�C�mo que voluntaria? A usted no le toca ahora.
Pero usted s�, abogado. �Las manitas quietas, eh!
Yo testificar�a en todos los procesos contra los maridos.
Y si fuese el juez, ni proceso. �Todos a chirona!
�Tambi�n los inocentes?
Abogado, �qu� marido es inocente, eh?
Entonces, he hecho un buen negocio no cas�ndome.
El negocio lo ha hecho la que no se ha casado con usted.
Valeria. Valeria m�a.
Estoy a su disposici�n para hacer cuanto pueda iluminar a la justicia.
- Se lo agradezco. Si�ntese. - No, no, no. �C�mo? �No es posible!
- Valeria, amor m�o. - D�jame. �No habr�s cre�do una palabra de este montaje!
- �No es cierto! - D�jame, Mario. Te lo suplico... Nada es verdad.
Ya le hab�a advertido, se�or De Santis, que deb�a tener un comportamiento sereno.
- Ll�venselo. - �No, no, se�or juez!
Valeria, esc�chame... �Nada es verdad!
�Conf�a en m�! �D�jenme, yo no he hecho nada!
- �Dios m�o! - Tranquil�cese, se�ora.
Comprendo que se halla usted en una situaci�n muy desagradable.
�Sab�a usted que De Santis ten�a un contrato matrimonial previo?
Claro que no, se�or juez. Si lo hubiera sabido...
Pero, �est� usted seguro de que es culpable?
Todav�a no me lo puedo creer.
- Estamos aqu� para esclarecer la verdad. - Y �l, �qu� dice?
Lo niega, naturalmente. Aqu� todos los niegan.
D�game, �c�mo le conoci�?
Fue har� cosa de dos a�os y medio...
Lo recuerdo como si fuese ayer.
Entr� en la tienda...
Mi padre tiene una panader�a con licencia para art�culos de perfumer�a.
Yo estaba en la caja.
�l se acerc� y me dijo sonriendo:
"Buenos d�as, se�orita".
Y as� empez�...
- Espera un momento, yo me ocupo... - No te preocupes, �l se encarga de todo.
O sea, que todos los testigos eran aut�nticos...
Eso dijeron los t�cnicos.
�Y has ido a escoger a todos los testigos presenciales!
Pero, hombre... Has metido la pata.
Todos los testigos tienen que ser personas de confianza.
- Veremos de arreglarlo de todas maneras. - Disculpe, bar�n, quer�a consultarle algo.
Paciencia, Magr�, que a ti te queda mucho tiempo de estar aqu� dentro.
Ver�, bar�n: aquel joven de all� es un amigo m�o, un tal Mario de Santis.
- �Y tiene influencias el bar�n? - Es un capitoste.
Tiene contactos en todos sitios. Si �l quiere que salgas, sales.
- �Verdad o no? - �Vaya que s�!
Y entonces, �por qu� no sale �l?
Se ve que tiene buenas razones para seguir aqu� dentro.
Pero cuando quiere salir, se pone el abrigo y el sombrero y sale. �Verdad o no?
- �Vaya que s�! - �Mario, ven aqu�!
Eh, dame una calada.
- Pero si te lo has fumado t� todo. - Todav�a queda, �ves?
Te presento al bar�n.
- Querido amigo... - Mucho gusto.
Quirino me ha explicado su caso.
Hablar� con mi abogado...
- �Un pr�ncipe del foro! - Gracias.
De nada. Considero casi una misi�n ayudar un poco a todos.
- �Est� en tu celda? - S�, en la misma. Una celda l�brega y fr�a... �Un suplicio!
Y adem�s, una corriente... Parece que est� uno en la estaci�n.
Se�or bar�n, si usted fuera tan amable de hacer que lo cambiaran de celda.
- Ver� si hay alguna libre en mi planta. - Gracias.
Se est� bien... Tienen buenas vistas.
Y son gente simp�tica que ya lleva tiempo aqu�.
Est�n el anticuario y Marcellino, que saldr�n en unos d�as para Porto Longone.
Le tendr� informado.
�Querido muchacho, an�mese!
- Gracias, bar�n. - Gracias, bar�n. - De nada. - Gracias.
�Qu� hombre! �Caray, qu� se�or�o! Le has ca�do bien, puedes estar contento.
Porque si vas a tener que pasarte aqu� cinco a�os y le caes en gracia...
- �Aqu�? �No, eh! - Era broma.
�C�mo vas a estar aqu� cinco a�os? �ste te saca sobre la marcha.
De Santis, �qu� te ha dicho?
- �Cu�nto es? - 3,90.
- �Qu� habr� pasado? - �Por qu� est� cerrado?
- Se�orita... - Por favor, se�ora...
Abre, pap�, abre. �Abre la puerta!
�Abre, abre! El ni�o...
- Basta, fuera. - �Valeria, el ni�o!
- Se�ora. - �D�jennos en paz! - �Sospechaba que su marido fuera b�gamo?
- �No puede molestar as� a la gente! �Fuera! - �D�jennos en paz con tanta pregunta!
- �Una declaraci�n formal? - Por favor, v�yanse.
- Un momento, se�ora... - Sinverg�enzas. - �Valeria!
- Valeria, ven aqu�. Olv�dalos. - �Es una criatura, canallas!
- Habrase visto... - �Date prisa! - �Fuera! �Largo!
- �Podr�a usted...? - �Fuera de aqu�! Por favor, se�or Masetti...
Chicos, vamos a ver qu� dice aqu�lla.
- Se�orita, �forma usted parte de la familia? - Yo soy el ama de llaves de los Masetti.
Ah, bien. �Podr�a decirnos...?
Quieta un momento, por favor.
- Vea c�mo hemos acabado, abogado. - Hay que tener paciencia.
- Es mejor tener a la prensa de nuestra parte. - �Recuerda los viejos tiempos?
Pod�as comprar un peri�dico en Palermo, en Bolzano,
en Taranto o en Tur�n y encontrabas siempre las mismas noticias.
Las mismas fotograf�as, los mismos titulares.
�En cambio, ahora cada peri�dico puede publicar lo que le d� la gana!
- �Le parece bonito? - Claro que no. - Y as� van las cosas.
�Qu� quiere? �Es la democracia!
- Creo que quedar� bien una con el caballo. - �Ahora con el caballo?
Se�ora, que ya llevamos cien...
Para nuestra agencia son m�s que suficientes. - Pero el caballo es importante... para m�.
Est� bien, chicos. Otra con el caballo.
�Saben lo que podr�an escribir, por ejemplo?
La se�ora Isolina Fornaciari de De Santis declara que
los animales son m�s comprensivos que los hombres.
Entendido. T� toma nota...
Bigamia...
Bigamia...
El �ltimo caso de bigamia del que me hice cargo...
- ...fue en el... - En el 46. - 46.
Fue poco despu�s de terminar la, la, la...
- ... la, la, la cosa... la, la... - La guerra. - La guerra.
�Fue un proceso precioso!
- En Trani. - En Trapani.
�En Trapani! Lo recuerdo perfectamente.
Presid�a... Presid�a...
�Qui�n presid�a?
Don Vincenz�, va a tener que hacer usted una cura de f�sforo.
�Ah!
Bas� toda la defensa sobre el deseo de evasi�n
que es connatural a la esencia misma del individuo.
El hombre, el ser humano, se�ores...
tiende a olvidar hechos, lugares, acciones y personas que no le agradan.
Se forma en la psique un... En el subconsciente...
una especie de intersticios...
baja una persiana que, que... que, que...
- Bloquea la memoria. - Que bloquea la memoria, s�.
�Ay, Se�or!
Y se forman aqu� dentro una serie de compartimientos estancos
en los cuales se sotierran, como en un sepulcro,
la escoria, lo feo, las malas acciones
y el individuo se siente liberado, libre para reemprender
de volver a recorrer caminos ya hollados como en el caso de nuestro...
- De Santis. - Mario De Santis.
De Santis.
- �Napolitano? - No, romano. - Bueno, es lo mismo.
Sin embargo, no se preocupe, joven. Le he prometido al bar�n ocuparme de usted
- ... y me ocupar�. - Gracias. - Buenos d�as.
Se�or�a, a prop�sito... Yo quer�a comentarle el asunto Talarico.
La historia de la viuda que rob� el bolso de brillantes.
- Ah, si, cierto. - Es una historia extra�a, complicada.
La se�ora es conocida y hace falta un poco de tacto...
Ver�, abogado, tengo que explicarle que yo no soy b�gamo.
Son los dem�s los que lo dicen pero no es verdad. Yo soy inocente, abogado.
Escuche, joven, si quiere que su se�or�a se interese por su caso
no insista en la tesis de la inocencia. No puede soportar a los acusados inocentes.
- D�jelo en nuestras manos. - Firme aqu�. - �Qu� tengo que firmar?
- �Usted quiere salir? - Claro que quiero salir.
Pues �sta es la petici�n de libertad provisional.
�La libertad provisional?
Aqu�, donde la crucecita.
Tome, se�ora, medio kilo de manzanas...
- Buenos d�as, jefe. - Buenos d�as.
Por favor, �le echa una ojeada?
�Le ha puesto el antirrobo?
- �D�nde se entregan los paquetes? - En el mostrador del fondo.
- �El formulario? - En el escritorio.
- Mario De Santis. - Mario De Santis.
- �Qui�n es usted? - Su esposa.
No, la verdadera esposa soy yo. Ella es la concubina.
�Dele gracias a Dios que traigo al ni�o, si no iba a ver a la concubina!
Entonces, �qui�n es aqu� la esposa?
Aqu� est� la documentaci�n. �Los papeles cantan!
Tambi�n yo tengo papeles y, de propina, esto.
- Bueno, �se deciden? �Basta!
�Yo con cierta gente no me trato!
�Qui�n te conoce? �Qui�n te trata? �Perrero!
�Verdad, hijito?
Entonces, �por d�nde empezamos?
�Por Roma o por Bolonia?
Yo propondr�a alternar: croquetas de arroz y lasa�a vegetal.
Cordero al horno, chuletas a las bolo�esa.
Vamos a empezar por las croquetas.
�Qu� dice usted, bar�n?
Yo dir�a que para completar har�a falta unos sorbitos de Lambrusco
- ... y unas gotitas de Frascati. - �Ya lo creo!
Pero aqu� dentro no se rinde culto a Baco y Venus nos est� vedada.
�D�gamelo a m�!
�Caray, qu� ricas est�n las croquetas!
Bar�n, �cree usted que esta historia de la persiana ser� cierta?
- �Qu� persiana? - �Te has vuelto loco?
No, es que el abogado dice que aqu� dentro tenemos como una persiana.
�Y si me hubiera olvidado?
La verdad es que olvidar a �sa, aunque uno se empe�e, no es f�cil.
Querido Mario, los misterios de la psique humana son infinitos.
Come dice el poeta: El coraz�n del hombre es un bosque tenebroso.
Y despu�s de atravesarlo sal� con una florecilla.
Ya vale.
Claro, que esta historia de la persiana...
Vieja Roma, bajo la luna ya no cantan
los estorninos, la serenata de la juventud.
Mario, �ya est�s aqu�?
No te esperaba tan pronto.
�Te gusta mi nuevo peinado?
Es la l�nea Arlequ�n.
Me lo ha hecho Riccardo, de V�a Condotti. �Est� bien, eh?
�Ay, qu� celosillo eres!
Si Riccardo es un viejo... Tendr� cincuenta a�os.
�Esto? Del a�o pasado, imag�nate.
Te das cuenta enseguida de que estreno camis�n, �eh?
Te habr�a gustado m�s escotado...
�Mario, por favor, qu� impaciente eres!
�Leemos un poquito? �No quieres?
Contigo no se puede culturizar una, eh.
No has cambiado nada. Sigues siendo el mismo materialista.
�Mario!
�Ladr�n!
PRISI�N JUDICIAL
Buenos d�as.
- Por 350 liras, �qu� va a pedir a Dios? - Es verdad.
- Miren. - �D�nde ir�?
Perdone, do�a Amalia, �no tendr� usted la llave del ascensor?
Buenos d�as.
Aqu� est�n las llaves del piso. Las del coche se las han llevado los del concesionario.
- �C�mo no est� mi mujer? - Do�a Valeria ya no vive aqu�.
- Se ha ido a vivir con sus padres. - �Desde cu�ndo? - Calcule usted.
�Cu�ntos d�as ha estado en la c�rcel?
- Por si acaso, yo he avisado al pach�. - Ha hecho bien, do�a Amalia.
Pero, �c�mo habr� salido? No se habr� fugado. - Le habr�n dado la condicional.
Entre condonaciones, amnist�as y otras gaitas van a poner en alquiler Regina Coeli.
- Tiene raz�n, con la escasez de vivienda... - Ya te digo.
- Casa Masetti, �d�game? - Soy yo, Maria.
- Se�or Mario, �es usted? - Avisa a mi mujer.
- No est�, ha salido. - �Con qui�n? - Con el ni�o.
�Desde d�nde llama?
- �De d�nde quieres que llame? De casa. - �C�mo que de casa? �No estaba usted...?
- Estaba, pero ya no estoy. Avisa a mi mujer. - No s� si puedo.
�C�mo que no me lo puedes decir? �Qu� historias son �stas!
Yo no s�... No s� nada.
Me han dicho que no puede usted ver ni al ni�o ni a la se�orita Valeria.
Yo se lo cuento, don Mario, pero que sepa que no se lo he dicho yo.
Est�n en el parque.
- �Con qui�n hablabas? - Se hab�an equivocado de n�mero.
- �Qui�n llamaba? - No lo s�. Yo no s� nada.
Son asuntos suyos. Yo ni entro ni salgo.
- �Qui�n llamaba? �Responde! - El se�or Mario.
Vamos, peque��n. Camina...
Venga, peque��n. Muy bien, da otro pasito...
�Valeria!
Vete. �Vete!
Valeria, amor m�o.
No quiero verte. No queremos volver a verte, �entiendes?
�Por qu� dices eso? �No has recibido mis cartas?
Las he recibido pero no las he le�do. Vete, por favor.
Entonces d�jame hablar, �no?
- �C�mo est�s aqu�? �Te has escapado? - Me han concedido la libertad provisional.
Amor m�o, ven aqu�. Sent�monos un momento.
D�jame que te explique.
T� no puedes haber cre�do ni por un momento toda esa historia.
T� no la conoces... Es una demente.
- �No la has visto? - S� que la he visto.
�Y te parece posible? Valeria, amor m�o.
- Amor. - Ven con pap�, Tonino guapo.
�Sabes que nuestro hijo ya no ser� nuestro hijo?
- �Va a ser hijo de padre desconocido! - �Qu� dices?
Me lo ha dicho el abogado. Ser� hijo de N. N.
- �C�mo que N. N.! - �Hijito m�o, cari��n!
Ah� est�.
Desgraciada, �qu� haces con este delincuente?
�Delincuente? �Delincuente es poco! �O lo sueltas o te abro la cabeza!
�Os hab�is vuelto todos locos? �Yo no he hecho nada!
- Est�s casado con la de Forlimpopoli. - �Valeria, Valeria!
- �Auxilio! - �Mario!
- �Est�s loca? - �Qu� pasa aqu�?
Es un delincuente: ha seducido a mi hermana y ahora quiere secuestrar al ni�o.
- �Qu� historia es �sta, joven? - Todo es mentira. Yo no he hecho nada, yo...
- �Lo veremos! - �Soy inocente!
Deje que se vaya...
Mejor no volver a ver a ese sinverg�enza.
Venga, vamos, circulen. La comedia ha terminado. Todos a casa. V�yanse a casa.
Bravo, abogado, ha estado formidable.
Honorable.
Felicidades, abogado, se lo agradezco mucho, gracias abogado.
- Honorable, disculpe. - D�jeme en paz, hijo.
- Buenos d�as, honorable. - Buenos d�as.
�Oh, abogado!
Ah, querido De Santis, �c�mo t� por aqu�?
Escuche, abogado, �podr� hablar con el honorable?
Eh, menudo momento ha escogido. �El honorable ha hablado durante 5 horas!
S�, lo entiendo, pero no puedo hacerlo de otra forma.
Mi mujer se ha ido de casa, me han echado del trabajo.
Est� bien, la denunciaremos por abandono del techo conyugal.
- �Qu� techo? - �Qui�n de las dos se ha ido?
�Abogado, yo solo tengo una mujer!
Est� bien, pase ma�ana por el despacho y veremos qu� se puede hacer.
Abogado, escuche, escuche, abogado.
Le he explicado que el honorable debe cambiarse.
A prop�sito, �qu� me ha dicho, que ha perdido el trabajo?
- As� es. - Claro que eso es mucho m�s grave. Est� bien, venga conmigo.
Comprenda que es un problema, abogado...
- Est� tranquilo. - Es una situaci�n, querido abogado que...
Esp�reme aqu�, vengo enseguida.
La defensa ha sido magistral.
Cuando ha desmantelado la premeditaci�n, "serenidad y tranquilidad de la mente",
el Fiscal no sab�a d�nde meterse.
- Lo lamento porque es un buen muchacho. - Eh, s�.
Y no le falta ingenio, hay que reconocerlo.
Pero me he visto obligado a...a...a calentarle
y para su suerte ha tenido el buen juicio de no pedir la r�plica.
- Si no... - Polvos de talco. - S�, muchas gracias.
Entonces, �qu� me estaba diciendo? Ah, que le han despedido.
Bueno, despedido no, me han suspendido, que viene a ser lo mismo.
- Me han dado cuatro perras. - �Cu�nto? - 92.000 liras.
Esto bastar� para los primeros gastos.
- Haremos lo posible. - �No! - Voy a hacerle un recibo.
- No, escuche, abogado. - Es por regularizar, espere un momento.
- Ha estado maravilloso. - Es muy amable, me adula usted.
La causa De Rosis.
Lo ha hecho muy bien, no me perder� una palabra de esa causa.
Muy bien, ha hecho bien...
Tome, uno de estos d�as pase por nuestro despacho
- y veremos qu� se puede hacer. - �C�mo "qu� se puede hacer"?
Por favor, pase un momento a la sala a ver c�mo van las cosas.
- Buenos d�as, honorable. - Buenos d�as.
- De Santis, Mario De Santis. - Encantado. - �Qu� tal?
No muy bien, honorable. Me parece estar en una jaula de locos.
- Es una sensaci�n que compartimos. - Nuestro De Santis est� algo preocupado...
- Don Vincenz�, �quiere ir a ver, s� o no? - Enseguida, honorable.
- Oh, querido De Blasi, a pesar de... - Felicidades, ha estado genial.
No se olvide, honorable, le espero el jueves por la noche.
- No faltar�, Princesa. - Gracias.
- Querido, Enrico. - Enhorabuena. - Querido De Blasi, �qu� le preocupa?
Honorable, le digo una cosa, �c�mo es posible ser acusado de un delito que no he cometido?
- �Ah! - �Y le metan en la c�rcel?
As�, solo porque a uno se le mete en la cabeza que soy otro.
Es una situaci�n parad�jica, dir�a que casi pirandeliana.
�De qu� se preocupa? Apelaremos.
No, no, �qu� apelaci�n, si a�n no me han hecho el juicio?
Perdone, honorable, qu� prev�, �la acusada ser� absuelta?
Absuelta no, es m�s le dir�, no lo desear�a...
- Perd�n. - ...tampoco, �verdad?
No funciona.
No lo desear�a tampoco porque, entre nosotros, se trata de un delito realmente salvaje.
Por favor.
- �Ha o�do mi defensa? - Magn�fica.
Ya, yo he destacado mucho los... los atenuantes,
motivos de honor, estado de ira, mente parcialmente perjudicada...16 a�os.
Apelando la condena se reducir� a 10 y luego quiz� tambi�n...
honorable, ha sonado la campanilla, vuelve a entrar la Corte.
Ah, �tan pronto? Qu� raro, no ha pasado ni media hora...�pero!
Entonces, honorable, �qu� hace? �No viene a la sala?
- No, no, no. - Adi�s.
Eh, caro De Blasi, escuche.
Oiga c�mo late mi pobre coraz�n.
Despu�s de tantos a�os, tantas batallas,
todav�a late como la primera vez que defend� en Assise.
Fue en Cassino, �Margherita!
Fue en Cassino en el... Bueno, dej�moslo estar.
Entonces, tambi�n defend� a una mujer. Hab�a matado a la suegra.
- �Y �sa? - La suegra y el marido.
Y a usted le preocupa una causa de...
�de qu� se le acusa?
- De bigamia, honorable. - Ah, b�gamo, ha sido b�gamo.
- Yo no, honorable... - Querido hijo, querido De Blasi, eh,
- �qui�n de nosotros no es un poco b�gamo? - Honorable.
- �Y bien? - Cadena perpetua.
Ha ganado por la popularidad del juez. Nunca me ha gustado esa cara.
Si quieren divertirse. �Bien!
�Nos divertiremos en la apelaci�n!
�Honorable!
Vamos.
�De Santis!
- �Mario! - �Quirino!
- Mario, �cu�ndo has salido? - Esta ma�ana. - Yo tambi�n.
- �No hab�as salido el martes? - S�, sal�, pero me han retenido.
Tres d�as detenido en la Central para averiguaciones.
Pero con Quirino no se averigua, Quirino no colabora.
Fig�rate que aqu� estoy constantemente.
�Qu� alegr�a volverte a ver! Eh, �te molesta que te haya parado?
�Qu� tonto eres!
- �Qu� has venido a hacer aqu�? - He venido a hablar con el abogado.
Imag�nate, me ha pedido 15.000 liras por los primeros gastos.
�15.000 liras, piensa un poco! Yo vuelvo dentro.
- Mira, te las habr�a dado encantado, pero... - No te lo digo por eso.
- Yo tambi�n vengo de ver al abogado. - �Ah, s�? - Me ha expoliado.
92.000 liras, a m� tambi�n para los primeros gastos.
- �No! - S�.
Ah, Cicer�n, �has o�do? Bonita la vida del abogado, �eh?
Yo, si vuelvo a nacer, cambio de trabajo, y me hago tambi�n abogado.
Venga, peque�o, come. Come, guapo, va.
As� acabamos y vamos a hacer nono, �eh! �sta por mam�.
- Y �sta por... - Pap�.
Por la abuela.
Diga.
�Diga!
�Diga!
�Diga!
�Entonces? No era ella.
S�, s�, era ella.
�Y por qu� no has hablado?
�Yo qu� s�! Ni siquiera tengo valor de hablar con mi mujer.
Mira a donde me han llevado.
�Mierda!
No puedo m�s.
Escucha Mario, comprendo que tu estado de �nimo no es el id�neo,
pero aqu� hay que afrontar el problema de la comida, �no?
Aqu� no ha quedado nada, solo hay leche en polvo.
Y est� vac�a.
Nos conviene volver a Regina Coeli a comer pasta y garbanzos.
Vale, no te preocupes, bajo yo. Esperemos que sigan fiando.
- Escucha, si te f�an, piensa tambi�n en ma�ana, porque si no. - S�.
Diga... �Diga!
�Diga!
�Qui�n llama? �Diga!
�Diga!
- �A qui�n llamabas? - �A quien me da la gana!
�Por qu�, no soy due�a de llamar a quien quiera?
�Estoy bajo control?
- Mmm, qu� nerviosa est�s. - �S�, estoy nerviosa!
�Qu� me vas a contar? �Estoy nerviosa!
A�n no me he acostumbrado a estar sin marido como t�.
Y no quiero acostumbrarme, �vale?
�Por qu� no vas a buscarle, te echas a sus brazos y le pides disculpas?
Como has hecho t� con tu marido, �eh? �Solo que te ha dicho que no!
- �Qu� hay? - He discutido con Valeria.
�Eso no es nuevo! Quer�a decir qu� hay de cena.
�Es posible que siempre pienses en comer?
�No te das cuenta de las tragedias que suceden en tu casa?
- �Qu� pasa? - Es la se�ora Valeria, se ha ido con el ni�o.
�Virgen santa!
�Valeria!
�Valeria!
�Qui�n es?
Un momento, �qu� prisas!
- Buenas noches, se�ora, �qu� desea? - El se�or De Santis, por favor.
Vive aqu�, pero ha salido un momento porque... - Vale, esperar�. - �C�mo que esperar�?
- Disculpe, se�ora, �qui�n es usted? - �Yo? Soy su mujer.
�Su mujer! Por favor, se�ora, si�ntese.
Disculpe el desorden, hemos acampado aqu�.
- Perdone, usted qui�n es. - Yo soy Quirino. Quirino Proietti, soy un viejo amigo de Mario.
Uh, hemos estado juntos... en el ej�rcito.
- Ah, �tambi�n es aviador? - �Qui�n? Ah, s�, s�, aviaci�n, volaba.
Disculpe, pero usted es mucho m�s mayor que Mario.
Yo? No. No tanto, se�ora.
Unos a�itos m�s, �sabe? Yo, se�ora, era repetidor.
- Romano, tambi�n usted. - �Por qu�? �Se nota?
No.
Perdone, se�ora, tengo curiosidad.
�Es usted la primera, o la segunda mujer de Mario?
- La primera y la �ltima. - �Ah!
Disc�lpeme, c�mo la veo tan guapa, tan joven.
- �En serio? - Claro.
Es agua, esperemos que luego...
- Disculpe, se�or Quirino. - Diga.
- Usted me inspira confianza. - Gracias.
�No cree que Mario se encuentra ahora en un aprieto?
�C�mo? Se�ora m�a, aqu� en este momento estamos peor que en Fort Apache.
Prom�tame que Mario no lo sabr� nunca, porque, �sabe?, se pone como una fiera.
Por Dios, se�ora, no lo dude, Mario no lo sabr� nunca.
- Gracias. - De nada.
- Por favor, se�ora. - Gracias.
- �Valeria, amor m�o! - �Mario!
- �Debo esperar? - No, perdone, un momento.
- Mario, por favor. - No, ya no tengo nada.
Bien, coge aqu� en la bolsita.
�En este mundo ya no hay religi�n!
- Tenga. - No tengo cambio.
- Qu�deselo. - Gracias.
- �C�mo est�s, amor? - Hijo de pap�, guapo.
�Qu� verg�enza!
- �C�mo te han tratado, no me cuentas nada? - No quiero pensar en eso.
Estoy tan feliz de volver a casa que...
- �Qu� has hecho, la compra? - No quedaba nada arriba.
No lo hab�a pensado.
- Venga, coge al ni�o, voy a comprar algo. - No, no hace falta.
No llevo de todo, pan, pasta, tambi�n vino.
- �Y leche para el peque? - Pobrecillo, pap� no lo ha pensado.
- �No tardo, eh! - S�, no tardes.
Vamos.
Guapo, guapo, Tonino de pap�. Te alegra que haya vuelto, �eh?
No, pap�, estate tranquilo, pap�.
Perdona, �qu� te preocupa? Disculpa, ten paciencia.
�Bueno, ya basta de ley!
No he venido a Roma a pasar los d�as con el abogado Traversa, �no?
Pero pap�, en el fondo estoy en casa de mi marido, �no?
�Qu� has dicho?
�Qu�, sinverg�enza?
Mira, cuando hablas as�, no puedo soportarte, �sabes? �Adi�s!
Pobre pap�. Todav�a me considera una ni�a.
No.
�Y ahora qu�? Tonino, ayuda a pap� a tocar el timbre, con el dedito, venga.
�Ah, no sabes hacer nada, eh!
Desde que pap� no est�, te has vuelto un torp�n, �eh?
- �Y �ste qui�n es? - �C�mo que qui�n, es Tonino, mi hijo, no?
- Guapo. - �Mario!
- �Y bien, qu� hace �sta aqu�? - Pero es...
Mario, hab�a pensado darte una sorpresa.
�Pero qu� haces?
- �Te dar� yo una sorpresa! - �Mario!
- �Mario! - �Desgraciada! - �Mario!
- �Qu� haces, Mario, s� bueno. - �Yo te mato!
�C�mo, no te basta todo lo que me has hecho pasar?
�Qu� quieres, volverme loco?
�Yo te mato!
Esa es mi mujer.
Por favor, no hablemos de cebo. Yo juzgar� si se trata del secuestro de una persona.
- �Pero qu� cebo! - S� buena, va. Calma, el abogado tiene raz�n.
- Oh, Dios, �ahora vosotros? �Qu� quer�is? - �D�nde est� Valeria?
- Calma, calma no se muevan. - Debe usted apoyar nuestras razones.
- �Acaso hablo turco? - �D�nde se ha metido? Aqu� no est�. �D�nde est� Valeria?
- No est�. - �C�mo que no est�?
- Entonces, �est� criatura ha venido sola? - Se ha ido de compras.
Bien, que conste en acta que la se�ora Valeria se ha ido de compras. La esperamos aqu�.
- �Algo en contra? - No, yo no.
- Yo cuadrar� jur�dicamente el caso. - S�, s�. - Estad tranquilos.
- �Otro que cuadra el caso! - Entonces, �por qu� me hab�is hecho venir?
- Si sigue as�, habr� que buscar una soluci�n. - �Calla, son parientes!
- �Aparte esas manos! �Qu� fuma usted? - Calla, �quieres mandarle de nuevo a prisi�n?
- Vale, me marcho. - Eso, muy bien.
�Eh, qu� modales! Y d�gale a Mario que no es por las bofetadas,
- sino por la manera que me las ha dado. - S�. - Me voy solo para no agravar su situaci�n.
Menos mal que lo has entendido.
- Espera, echo una ojeada. - �C�mo puedo decirle que no es mi mujer?
- �Calladita! - No, no es su mujer.
- �No es mi mujer? - Cuidado, que nos oyen, despacio.
�Qu� primer matrimonio?
�Y dale con el primer matrimonio!
Mecag�en, volvamos al ba�o.
No aqu�, hay que desaparecer, venga, calladita.
Voy yo, voy yo a abrir.
Y yo, vamos juntos.
- �Qui�n es? - �Vive aqu� Mario De Santis? - S�, �por qu�?
�Ah, est�s ah�! �D�nde la has escondido?
- �Isolina! - �Qu� quiere? - �Isolina!
�Aqu� vamos a volvernos todos locos!
- �Isolina! - �Qu� hace? - Es mi padre.
�No me muevo de esta casa, hasta que salga mi hija!
Calma, se�or Fornaciari, le ruego que se contenga.
- Aqu� estamos invadiendo. - �C�mo invadiendo?
- Hay que largarse, si no, mal. - S�, s�.
�Est� loco?
Se�or Masetti, d�gale a su hija que se modere. Si no estar� obligado a ponerle una querella.
�T� deber�as hablar, y decirles a tus clientes que tengan cuidado con lo que hablan!
�Qui�n ser� ahora?
- Yo no... - �Calma, calma, calma!
- Intentemos razonar. - Bien, intentemos razonar.
Mi cliente desea verificar si en esta casa est� presente su hija.
�No, aqu� no hay nadie!
�Y t� qu� haces aqu�? Desgraciada, �me has arruinado, vete!
�Mario, Mario ayuda, se matan!
�Madre m�a!
�Portera, portera! �Que suba alguien!
No hay ninguna paz, �no o�s que lo que ocurre aqu� es algo...?
- Es aqu�. - Est� el b�gamo aqu� dentro.
�O�d c�mo chillan! �Esos se matan!
- �Derribad la puerta! - �Abran, abran! �Ha llegado la ley, abran!
- �Estaba muy bien en la c�rcel! - �Abrid! - �Abrid!
C�rcel Judicial
En tantos a�os de profesi�n he visto clientes
enemigos de s� mismos. �Pero ninguno como t�, hijo m�o!
Hab�a obtenido la libertad provisional, �qu� m�s andaba buscando?
Yo nada, son los dem�s quienes me buscaban a m�.
- Pero te recomend� quedarte en casa. - �Y d�nde estaba? - �S�, pero solo!
En cambio, te dejas sorprender con tu mujer leg�tima y la amante
- �bajo el mismo techo! - Pero, honorable...
Yo tambi�n he sido joven pero uh, lalala...
En definitiva, �qu� he hecho?
�Qu� ha hecho? D�gaselo usted, Don Vincenz�.
Nada, nada...
concubinato, secuestro de persona, sustracci�n de menores,
amenazas, injurias, violencia domestica y v�as de hecho.
Ya no entiendo nada, �me volver� loco!
Claro que hay una soluci�n. Pide cuando antes un examen psiqui�trico.
Ah, Teseo, en buen laberinto te has metido, pero encontrar�s tambi�n tu Ariadna.
�Qui�n es Marianna, honorable?
Lo s� yo, d�jeme hacer a m�. Adi�s, querido.
- �Un cigarrillo? - Gracias, excelencia.
Buenos d�as.
Buenos d�as.
�Abogado, menuda defensa me ha hecho! �Te lo debo a ti y a ese viejo chocho!
- Venga, anda. - Cuando salga, �d�nde ir�s?
�Ir� a buscarte! �D�nde vas? �Soltadme y te arranco el coraz�n!
- �Cu�nto le ha ca�do? - 16 a�os.
- Superior, �cu�ndo abre? - Dentro de 10 minutos.
- Gracias. - De nada.
- Buenos d�as, se�ora. - Buenos d�as.
Hola, peque�o.
- Oh, buenos d�as, se�ora Isolina. - Buenos d�as, se�or Quirino.
- �Ha tenido noticias? - S�.
He recibido una carta.
Me la ha tra�do un amigo m�o que sali� anoche.
- �Qu� dice? - �Qu� dice?
Ah, aqu� est�.
Querido Quirino...
me dir�s que podr�a haberte escrito antes pero la verdad es que no ten�a ganas.
No he escrito a nadie y ni siquiera leo las cartas que recibo.
Ya no quiero recordar nada ni a nadie.
Espero el jueves y espero que me condenen.
Querr�a estar aqu� dentro para siempre, lejos de todos.
Me han hecho un examen psiqui�trico y dicen que tengo la mente sana.
Pero no les creo, porque ya no entiendo nada.
Estoy tan abatido, querido Quirino, si al menos estuvieras aqu� dentro.
Si la encuentras, tr�eme el jersey azul.
Debe estar en el ba�l.
Nos har�n pagar el alquiler. �C�mo te arreglar�s?
No s� cu�nto tiempo estar� aqu� dentro. Te abraza con cari�o, Mario.
Ah, post data:
Si tienes ocasi�n de ver a mi hijo,
b�sale por m�.
Estoy tan triste y tengo tantas ganas de llorar.
�Pobrecillo, mierda!
�Oh, menos mal, han abierto, va!
- Mam�. - Ninni m�o.
No tardo, esp�rame aqu� tranquilo.
�Cu�les, �stos de aqu�?
- Lo vemos enseguida. - �Cogemos la circular?
Ten, Tonino, s� bueno, �eh!
- �Me lo vigila, por favor? - S�.
No se preocupe, se�ora, yo estar� atenta.
Gracias.
Guapo,
�quieres un caramelito, eh, lo quieres?
- Guapo, Tonino... - Se parece mucho a Mario.
- En serio. - Estaba mirando si tengo un caramelo. - Yo tampoco tengo. Oh, disculpe.
- Le han salido los sientes, se�ora. - Ya tiene un a�o.
- Ha crecido. - Es un ni�o guapo. - Gracias.
- Escuche. - Diga. - Del alquiler no se preocupe. Ya lo hago yo.
Se�ora, si quiere, puedo irme. Solo que Mario me ha pedido que...
No, gracias, mejor que la casa no est� vac�a. - Gracias. - Buenos d�as.
Adi�s, Ton�, adi�s guapo.
Encantadora, �eh?
- S�, parece una buena chica. - S�.
Me gustar�a que supiese que no tengo nada en contra de ella.
- �Y por qu� no se lo dice? - No, no puedo.
�C�mo que no? Venga conmigo se�ora. Yo se lo digo.
- No me atrevo. - �C�mo que no? Si no puede, se lo digo yo.
Se�ora, �me permite una palabra?
Disculpe, se�ora, la se�ora quer�a decirle algo.
- Diga. - Vamos, �por qu� no se lo dice?
- Yo no s�... - Entonces, hablo yo.
Ver�, se�ora, ella no tiene nada contra usted.
Es m�s, le cae muy simp�tica.
�Por qu� raz�n deber�an pelearse? �Es culpa vuestra si se han enamorado
- las dos del mismo hombre? - Ya, para la se�ora es m�s f�cil.
�Pero para m�? La ley est� de su parte.
Y yo me quedo soltera con un hijo sin padre y sin nombre.
Yo he hablado con el abogado, Mario podr� reconocer al ni�o.
Ya, si usted no se opone.
- Disculpe, �por qu� deber�a oponerme? - �Habla en serio?
Escuche, Valeria, �me permite que la llame as�, verdad?
Mire, Quirino tiene raz�n, nosotras no debemos ser enemigas, al contrario.
Digamos que el amor por Mario debe unirnos, no separarnos.
- Mario le quiere m�s a usted que a m�. - No, �qu� dice?
Ah, mire, lo s�. D�jeme dec�rselo.
Si no fuese as�, me habr�a olvidado.
Usted es joven y guapa.
Si Mario quiere, estoy dispuesta hasta renunciar a �l.
No, no es justo y yo tampoco lo querr�a.
No diga eso, Valeria, debe perdonarle.
No, no puedo, Isolina, nunca podr�a.
No sabe usted cu�nto he sufrido.
- Y yo. - �No, eh, no, no!
No, �ahora qu� hacemos? No, hay gente que mira.
Y aparte, pueden pensar que soy yo quien os ha hecho llorar.
�No, eh! De todas formas, lo primero ahora, lo m�s importante
es pensar c�mo afrontar el juicio.
Punto primero: no deben exigir responsabilidad civil.
- Pero el abogado Pattani... - El abogado Traverso ha dicho...
�Mierda, lo sab�a! No, haced caso a uno que sabe.
No es dej�is liar con abogados. �sos se han inventado aposta para complicar las cosas.
�Mira, los de infanter�a! Mira qu� guapos son.
En cuanto oye la fanfarria de los Bersaglieri no le aguanta nadie. Es como su padre.
Disculpe, se�ora, �Mario no era aviador?
�Qu� Mario? Si se lo oye decir, est� apa�ado. Cuidado quien le toque a los de infanter�a.
F�jese que en casa a�n tiene el plum�n, pero ya se lo han comido las polillas.
�No me dijo usted que Mario estaba en aviaci�n?
Disculpe, est� loco. Soldado de infanter�a, siempre ha sido de infanter�a.
Soldado de infanter�a...
Cuartel Pietro Roselli
Buenos d�as. Pasta y garbanzos, �eh? �Qu� bueno!
�Mecag�en!
Abogado, buenos d�as.
Estos son todos los De Santis Mario que he encontrado en el 25.
- Qu� iba a decirle, cabo, �todos �stos? - No, �stos son los de Roma.
- �Por qu�, hay otros fuera? - Habr�n 200 � 300.
�Tantos!
- Si quiere voy a por ellos. - No, no hace falta.
Gracias, muchas gracias, adi�s.
- Abogado. - �Eh?
Si vuelve a ver a su amigo, d�gale que he contribuido en la b�squeda.
- S�, claro. - Por la herencia.
- �Qu� herencia? - La que me dijo usted.
�Ah, la herencia de De Santis! �C�mo no, antes que nadie pensaremos en ti!
�Fig�rate, faltar�a m�s!
De momento, coge esto.
- No, no, no puedo. - Toma, fuma a mi salud.
- Gracias. - Adi�s, cabo.
Adi�s.
�Vaya, qu� abogado!
Se�ora, pero me dijo que la prueba era a las 5, �no?
- Buenos d�as, ponme un caf�, por favor, va. - Un caf�.
Oh, disculpe, usted... �t� eres Mario De Santis?
- S�, �por qu�? - �Entonces estabas en el A.M?
�Qu� A.M.?
�C�mo qu� A.M.? En Aviaci�n Militar en el 46. �No te acuerdas?
- No, yo estaba con los granaderos. - �Granaderos? �Tan bajito y en granadas?
- Eh, �a qu� viene eso de tan bajo? - Nada, me habr� equivocado. �No te enfades!
- Aqu� est� el caf�. - Ya no lo quiero. - �C�mo que ya no lo quieres?
�No lo quiero! �Estoy obligado a tomar? Me sienta mal, me pone nervioso, �vale?
Me ten�a que pasar a m�.
- Por favor, que la falda no sea estrecha. - �Qu� locura!
- �Tiene que llamar? - �Qui�n?
- Usted. - �Yo?
�Qu� va!
Me escuchaba. �No comprendo cu�nta gente ignorante hay!
- �C�mo debo decirle que no est�? - Vale, lo he entendido.
�Ni que te hubiese robado algo, d�jalo ya, va!
�Pues qu� amabilidad la de estos romanos!
Vamos va, mierda.
�Portera!
- D�game. - Buenos d�as, disculpe, se�ora, �vive aqu� Mario De Santis?
Escalera C, interior 27, ultimo piso.
- Pero hay ascensor. - S�, pero est� roto. - �Ah, vale!
Ah, mire, ha tenido suerte, es el que sale ahora.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
- �Qui�n, �se de uniforme? - S�, es oficial de la Seguridad P�blica.
- �Y est� en la divisi�n M�vil? - S�. �Por qu�? - Buenas tardes.
�Menudo!
�Estos con coches y a m� me toca ir a pie!
Disculpe, se�ora, el callej�n del Acueducto Felice, �d�nde est�?
- Es �ste. - Ah, ��ste de aqu�?
- Escuche, �no sabr� si vive aqu� un tal Mario De Santis? - S�, �por qu�?
Nada, es amigo m�o. Fuimos compa�eros soldados.
- Vive aqu�, es mi marido. - Ah, es su marido, felicidades.
- S�, pero ahora no est�. - �Tosca! - �No?
- Ah� va, est� llegando. - �Tosca! - Aqu� estoy. - ��se de ah�?
- S�, �por qu�? - No, nada, me habr� equivocado.
- No es el que buscaba. Buenas tardes, se�ora. - Buenas tardes.
- �Qu� querr� �ste? - �Y ahora d�nde encuentro a este De Santis?
�Eh, eh, oiga! �Eh, perdone, escuche!
- Escuche un momento. - �Qu� quiere?
- No, me han dicho que me buscaba. - Busco a un amigo, a un tal De Santis,
que fue soldado conmigo en aviaci�n. Pero no es usted.
Soy yo quien me llamo Mario De Santis y he sido soldado en aviaci�n.
- �Usted, de qu� tipo? - Del 25.
- �Imposible! - �Por qu� imposible?
- �C�mo va a ser del 25? - He engordado un poco.
Ah, entonces dime, en 1949, en Forlimpopoli,
�no te casaste con una tal Isolina Fornaciari? - �Isolina Fornaciari!
- Eh, �d�nde vas? - No, �yo no s� nada! - �Para!
- �No quiero saber nada! - No me hagas correr, �me duelen los pies!
�Para!
�Soy un amigo, no un guardia!
�Abre, abre!
�T� quieres ser un inocente condenado o un culpable libre?
- �Yo quiero ser absuelto! - �Y dale! Eres un testarudo, �sabes?
Las pruebas y testigos est�n contra ti.
A�n queriendo, �con qu� nos defendemos, con la palabra?
�Qu� le decimos al tribunal? Nada es cierto y basta.
- Entonces, un desgraciado... - Un desgraciado lo primero que debe pensar es en salvarse.
Escucha a qui�n sabe m�s que t�.
- Y adem�s estamos todos de acuerdo en esta l�nea. - �Todos, qui�n?
Los Fornaciari y los Masetti han renunciado a exigir responsabilidad civil.
Y tu primera mujer est� tambi�n dispuesta
a conceder el reconocimiento del hijo de tu segunda mujer.
- Eso nunca me lo ha dicho. - Me he enterado ahora.
Por eso, una bonita confesi�n, conseguimos una pena m�nima,
y con la condicional sales hoy mismo y te vas paseando por la calle.
- �Y me quedo con esa mujer toda la vida? - Vale, cuando seas libre,
intentaremos hacer algo, pediremos la anulaci�n.
D�jame hacer a m�, est�s en buenas manos.
Y, por favor, �contenci�n total!
Haga lo que le parezca.
Ya no entiendo nada.
No entiendo nada.
Proceso contra De Santis Mario, detenido.
Haga entrar al imputado.
�Mario!
- �Mario! - �Isolina, seriedad!
Haga salir de la sala a los testigos.
Calma, se�ora, calma.
Testigos fuera, �entendido?
- �C�mo, por qu� abogado? - Porque los testigos no pueden quedarse.
�Pap�!
- Vamos, ustedes tambi�n. - Se�ores, yo no he hecho el reglamento.
- Y ustedes, vamos. - �C�mo? �Nos hacen entrar y ahora nos echan?
Despu�s del examen, despu�s...
Ver� c�mo se arregla todo.
- "Estando as� las cosas", no hay duda. - Traversa, quiero presentarte a mis clientes.
- Puede ser muy �til este encuentro. - Encantado.
- Se�or Fornaciari, se�or Masetti. - Encantado.
- La se�ora Masetti. - Mucho gusto.
La se�ora Valeria.
Entonces, reconoce haber contra�do matrimonio
con Fornaciari Isolina el 11 de Noviembre de 1948.
S�, s�, �a qu� esperas?
S�, se�or Presidente.
Secretario, que conste en acta. Procedamos.
Ujier, haga pasar al primer testigo.
El hecho es que en Roma el pan se hace sin sal, �lo ha entendido?
En Romagna no, para nosotros aceite, sal y crac, como una galleta.
- Ha confesado. - �Eh? - S�.
- Ese cerdo ha confesado todo. - �C�mo? - �No!
- �Es inaudito! - �No es verdad, no lo creo!
- No lo creo, no es posible, mam�. - �Has visto? Ya estamos, �no?
�Fornaciari Isolina, a sala!
- �Oh, Dios! - �nimo, se�ora. Ir� todo bien, ya ver�.
- �Pap�! - �Vamos!
�Qu� valor, t� salvas a mi pobre amigo.
- �Qu� me importa tu amigo? - �C�mo "qu� te importa"?
A ese pobrecillo pueden caerle de 1 a 5 a�os.
- �Y qu� quieres, que me la cargue yo? - No te pasar� nada.
Si has le�do bien el art. 479, te presentas te dan una medalla y dinero, �qu� crees?
- Pero �sos... - Se�ora, d�gaselo usted, que aqu� le hacen un buen apa�o.
- Eh, �d�nde vas? - �Mario, Mario!
�No me hagas correr que me da flato! �Para!
La confesi�n obtenida del imputado en la audiencia
con fingida voz de abatimiento,
no puede inducirnos a mirar con ojos menos severos
este innoble caso de violaci�n de la moralidad familiar.
Del banco de la defensa dentro de un rato se nos dir�,
con acento in�tilmente pat�tico,
que las v�ctimas inocentes de este desafortunado joven
han venido aqu� casi a defenderlo.
Pero, se�ores m�os, �creen acaso que las mujeres de Barbazul,
saliendo de sus tumbas en los subterr�neos del castillo...
- De qu� parte estamos, �de la acusaci�n o la defensa? -Defensa.
- �Oh, querido! - �Honorable, me pongo en sus manos! - Est� tranquilo.
El caso que se disponen a juzgar es de una simplicidad
dir�a que elemental. Todo est� claro, todo es meridiano.
- �De qu� va este caso? - Bigamia.
- De Santis. - S�, De Santis, bigamia, me acuerdo perfectamente.
Un vulgar caso de bigamia,
en el que el h�roe es una t�pica expresi�n de cierta juventud de hoy.
Solicito por tanto que, al hilo del articulo 556 del C�digo Penal,
el imputado sea condenado a tres a�os y 9 meses de prisi�n.
20.000 liras de multa.
A la inhabilitaci�n para cargos p�blicos por un per�odo de cinco a�os,
y al resto de consecuencias de ley.
Ya est�.
Tiene la palabra la defensa.
Entrando en esta sala,
he o�do mencionar el nombre de Barbazul.
Por un momento he pensado
que no me encontraba en el templo de la justicia,
si no al lado de una chimenea escuchando los cuentos de la abuela.
�Y quiz� no estaba del todo equivocado!
- �Se�ores de la Corte! - Del Tribunal. - Del Tribunal.
�Les estaban contando cuentos!
Porque en el fondo, se�ores del Tribunal,
a qu� debe responder aqu� la...
- El... - De Santis.
�El imputado!
Tiene que responder nada menos que del delito de bigamia.
�Bigamia!
El t�rmino viene del griego.
La lengua de Homero y de P�ndaro,
�inadecuada a la frialdad de una sala judicial!
Y de los art�culos del...del... del C�digo.
�Bigamia!
Devolvamos a la palabra su dulce significado etimol�gico.
Bi-gamia: dos veces casado.
Se�ores del tribunal, �le condenar�an si tuviese cien amantes?
Y por lo dem�s su f�sico... �lev�ntese!
Su f�sico no corresponde a esta hip�tesis.
�Qu� verg�enza!
�Elevar�a la espada de la justicia
contra la exuberancia de un joven enamorado?
�Por qu�? �De qu� es culpable?
Es culpable de ingenuidad.
�De honestidad!
Porque en su mente ha cre�do, elemental pero sana,
ha cre�do poder legalizar su posici�n
en las relaciones de una mujer, de una joven que, voluntariamente,
Abogado, �oye qu� dice?
abandonada a sus instintos una tarde de verano,
cuando los frenos inhibitorios se sueltan bajo el sol abrasador,
le hab�a ofrecido, al ser plenamente correspondida,
- �el regalo de su virginidad! - �Est� loco!
�Silencio!
- �Por favor, d�jeme en paz! - �Valeria!
�He dicho basta!
- �Silencio o desalojo la sala! - �Y t�, de qu� te r�es, eh?
�T� te habr�s ofrecido!
�Qu� insin�a? �Pobre fornicadora!
�Basta, basta!
Se�or Presidente, pido perd�n.
Abogado, prosiga.
Entonces, se�ores, cuando la llamada de la raz�n volvi�
en el �nimo aplacado de nuestro joven amante,
�qu� soluci�n es m�s ecu�nime, m�s justa, m�s necesaria,
m�s generosa que la de conducir a la aqu� sentada al altar?
Ah s�, f�cil objeci�n, se me dir� la...la...la...
la...la...la...primera... la...la...cosa...la...la...
- El pecado de mayo. - Ah, s�.
Oh, se�ores, querr�a recordarles aquel maravilloso canto de Gabriele D'Annunzio:
- El pecado de mayo. - Si cita a Gabriele D'Annunzio, estamos perdidos.
Aquel canto maravilloso tan vibrante de sensualidad animal
que es toda una apoteosis del temblor de la carne.
No quiero ir.
Perdone, �puede decirme donde se debate la causa De Santis?
- All�, novena sesi�n. - Gracias, vamos Mario.
- No conozco a nadie. - �Qu� m�s te da!
- Aqu� me conocen. - Estoy preocupado, tengo miedo. - �No tengas miedo!
- Proietti, �no sabe que no puede entrar? - �Por qu�? Debo pasar. - �Vamos!
- �Por qu� no puedo entrar? - Sabes bien que los prejuzgados, amonestados,
las personas que no van decentemente vestidas no pueden entrar.
- �Por qu�, no le parece un traje decente? - Andando, no te hagas el gracioso.
Sargento, por favor, se trata de una cosa importante.
Aqu� se trata de salvar un inocente. �se que est� ah� no es el verdadero Mario de Santis.
- El verdadero marido es otro. - �Qu� es esa historia?
No le haga caso, se�or Juez. A �ste lo conozco.
�Que no me haga caso? Excelencia, esc�cheme al menos usted.
�se que est� ah� no es el verdadero Mario De Santis.
- El verdadero marido de la loca es otro. Es �ste. Eh, �d�nde est�? - Le veo.
�Oh, Dios m�o! �Detente!
- Para, �d�nde vas? - �Dejadme en paz, no quiero ir!
Por amor y olvido, olvido de todo...
- �Te has dormido? - �Qu� hora es? - �Qu� hora es, qu� hora es!
...�se ya no recordaba la l�gubre farsa de Forlimpopoli.
�S�, se�ores, farsa!
�Porque ese matrimonio fue todo una farsa, se�ores, farsa!
�Farsa, farsa!
- �Oye lo que dice? - Calma, se�or Fornaciari, calma.
S�, fue la desp�tica hija del perjudicado, del condenado, el repudio de la c�rcel...
- �Por qu� no dice nada? - No puedo, no llevo toga.
- P�ngasela. - S�, me la pongo.
No es para condenar a este honesto, ingenuo joven trabajador
�incapaz de concebir la maldad y la perfidia de una bruja!
�Viejo chocho! Perdone, �c�mo se atreve? �Qu� desverg�enza!
- Modere los t�rminos. - �Basta, silencio!
- �Presidente, mi paciencia tiene un l�mite! - Estamos en la sala de un tribunal, �basta!
- �Qu� espera a ponerle una querella? - Nos protege la toga. - �Ya veremos!
�Una palabra m�s y los Carabineros cumplir�n su deber!
Abogado, por favor, queremos concluir este proceso.
�Tenemos otras objeciones que hacer?
- �Pero si a�n no ha terminado la defensa! - Ah, ya, qu� tonto.
Quien, se�ores del Tribunal, ha violado la santidad de la familia,
no ha sido tal honesto, ingenuo, joven trabajador,
pero atrapado y enredado pero la mentirosa, la psicop�tica,
la no saciada, como dec�a Catullo de Lesbia.
�Mentiroso, es una infamia!
�Me quito la toga, eh!
Abogado, le consiento hablar hasta sin toga, �pero concluya!
No se pueden soportar ciertas insinuaciones.
- Estamos en un tribunal. - Abogado, he sido provocada.
�Ah, se�ores!
Si mi defendido no fuese un honesto trabajador
y hubiese tenido los medios,
su matrimonio con la aventurera de Forlimpopoli
habr�a sido legalmente anulado,
pero no es m�s que un buen muchacho cuya exhuberancia de los sentidos
no viene unida a una prosperidad econ�mica.
- No pido que sea absuelto... - Pero, abogado,...
...pero tambi�n "los pecados de mayo" deben pagarse seg�n la ley.
Al polic�a que pone la multa...
Al polic�a que pone la multa no le interesa saber si desde una ventana
se ha tirado a la calle de la inmundicia o le ha ido de perlas.
El polic�a aplica la ley. Pero el C�digo, que yo leo,
leo a m� mismo,
art�culo... Aqu� est�, art�culo 556,
contempla una pena que va de un m�nimo de 1 a�o a un m�ximo de 5.
El Fiscal, que ya no veo...
en su puesto de combate, m�s que al m�nimo ha querido decantarse por el m�ximo.
�Pero el tribunal no lo seguir�! �No puede seguirle!
Los a�os de juventud y los amores olvidados,
aunque distantes en el tiempo,
que, por otra parte, es una pura convenci�n,
siempre est�n presentes en el coraz�n de los hombres,
y ni el hielo de esta sala puede enfriarlo.
La m�xima indulgencia para �l y siendo con �l indulgentes, se�ores,
les parecer� ser indulgentes con una parte de su pasado,
�porque ustedes tambi�n han sido j�venes!
Al devolverle a este joven su libertad, su trabajo,
a sus quehaceres cotidianos, les parecer� por un momento
- �tener a�n veinte a�os! - �Bravo!
S�, abogado, ha estado muy bien.
- Ha estado realmente bien, abogado. - Muy bien.
- Hace a�os que no hab�a visto... - �Magn�fico!
Imputado, �tiene algo que a�adir? - Si el se�or Presidente permite.
Fiscal, �precisa replicar?
No, por ahora no. Solicito que el debate sea interrumpido,
y que sea examinado un hecho nuevo que cambia el curso del proceso.
�Qu� va a ser? �D�nde estamos? La discusi�n est� terminada.
No creo que sea preciso recordar al abogado defensor el art. 469 del Procedimiento Penal.
�Propone la defensa un incidente formal?
Tenemos la facultad, pero si el Fiscal, maestro del Derecho,
cree poder interpretar a su modo el procedimiento,
si�ntense y que llame a quien quiera.
Que replique a su gusto. �contrarreplicaremos!
Entonces, se�or Presidente, al haber intervenido un hecho nuevo,
solicito que el Tribunal desee escuchar a un nuevo testigo.
- �La defensa tiene alguna objeci�n? - No, nos oponemos a nada.
Si alguien quiere divertirse, divirt�monos.
Entonces, procedamos. Hagamos entrar a este nuevo testigo.
H�ganle entrar.
Permiso, permiso.
- Abogado, �qu� pasa ahora? - No lo s�, yo estoy como usted. �Yo qu� s�?
- �Qui�n es? - Ahora lo veremos, se�ora.
�A qu� viene esto ahora?
- �T� vete fuera! - �C�mo? �Es amigo m�o!
Yo realmente...
Hola, Isolina.
- �De qu� lo conoces? - No lo conozco, pap�.
- �Si te ha saludado! - Me habr� confundido con otra.
Abogado, ��se qui�n es? �Lo sabes t�?
Buenos d�as.
Buenos d�as.
Buenos d�as.
Solicito al excelent�simo Tribunal interrogar al testigo,
De Santis Mario, hom�nimo del imputado.
Quien declara y afirma ser el �nico y leg�timo marido
- de Isolina Fornaciari. - �No, no es verdad!
Valeria, �lo ves? �Ves como nada es cierto?
�Qu� te hab�a dicho? �Dejadme, soy inocente! Lo hab�is o�do, �no?
- �Qu� ocurre? �Qui�n es ese otro De Blasi? - De Santis.
Me he molestado en hacer estas aclaraciones, yo me voy.
�En este mundo nada es serio! �Ni la bigamia! �Me voy!
�L�rgate, va! Hazla, venga, hazla.
Gracias, honorable.
- �Mario! - �Valeria! - Mario m�o, sab�a que eras inocente.
Se�ores del Tribunal, pido el arresto de Fornaciari Isolina
- por... - �No! - ...por falso testimonio.
Y del testigo, De Santis Mario, por los delitos de:
falsificaci�n, suplantaci�n,
y resistencia a la Fuerza P�blica.
Quirino, est�n locos, �d�nde est�s?
�No tengo nada que ver!
�Yo soy Mario De Santis, es �l De Santis Mario!
�Desgraciada, entonces es cierto! �C�mo has podido hacer algo parecido?
�No quiero a �se de ah�, no lo quiero, quiero a Mario!
- Es muy feo. - Calla.
- No, Mario! - No se preocupe. se�or Fornaciari, yo me ocupo.
- �Estas cosas no pasaban! - �No, no le quiero!
�Mario, he sido yo! �Le he encontrado yo!
�Ha sido tu Quirino!
�Si fuese por el abogado nunca saldr�as!
- �He sido yo! - Mam�, �c�mo est�s, eh?
El Tribunal.
- Mam�. - �Oh, Dios, ya estamos.
�Oh Dios, qu� momentos!
En nombre del Pueblo Italiano, seg�n el art. 479 del C�digo de Procedimiento Penal,
- este Tribunal absuelve... - Valeria, Valeria, �has o�do?
�Absuelto!
...del C�digo Penal por no haber incurrido en el hecho,
y ordena la inmediata excarcelaci�n
- si no es detenido por otra causa. - �Mario!
En este momento notifico a De Santis Mario, aqu� presente
- de haberle imputado en virtud... - �C�mo imputado, abogado!
- Nada, nada. - �...del delito de autocalumnia!
- Autocalumnia, �qu� es? - No se preocupe, es un delito menor, de 1 a 3 a�os.
Porque al haber confesado ante este Tribunal,
haberse culpado a s� mismo del delito de bigamia,
que sab�a nunca hab�a sucedido.
- Esta es la orden de arresto. - �Orden de arresto? - �La orden de arresto!
Abogado, �d�nde est� honorable? �Qu� le hagan venir enseguida!
- Calma, calma. - �Oye lo que dice? La orden de arresto, �c�mo? - Ya ver�.
- Pero si he sido absuelto. - La orden de arresto.
�Qu� orden de arresto! �Abogado!
�Si te...!
�C�mo, sucio sinverg�enza! �Antes o despu�s saldr� de aqu�!
�Te mato y al otro vejestorio!
�Delincuentes, sinverg�enzas!
�Dejadme, dejadme!
�Ellos arman el l�o y nosotros tenemos que hacer milagros!
C�rcel judicial
He aceptado con gusto el encargo de ayudarles porque el caso
me interesa de un modo particular.
Lo he estudiado a fondo.
Opino que es un caso de mitoman�a,
complicado por una forma de amnesia del tipo hist�rica.
Me hice cargo de un caso parecido en el...
- En el 23. - En el 23.
Hac�a poco que hab�a venido la...la qu�...la...
- La marcha sobre Roma. - La marcha sobre Roma.
- �Eh, buenos tiempos! - �Buenos tiempos!
Honorable, �la marcha sobre Roma?
Buenos tiempos porque ten�amos algunos a�os menos.
- Y esta pichoncita hac�a gimnasia aqu�. - En realidad, habr� hecho las t�cnicas.
- Adem�s no... a�n no hab�a nacido. - Ya, �c�mo pasa el tiempo!
- "El tiempo corre", como dijo... - Horacio. - Horacio.
No obstante dec�a, el nuestro es un caso de mitoman�a.
La palabra viene del griego, mitos: f�bula, man�a. Man�a.
Se forma en la psique, en el subconsciente, una especie de intersticio.
Se baja, se baja una persiana que...
- Bloquea la memoria. - No, no exactamente.
Se baja una persiana... s�, vale, que bloquea la memoria.
Perdone, abogado, �ha visto usted al otro, al verdadero?
��se no es un hombre, es uno gnomo, un tap�n! - Pero, pap�, perdona, �qu� has entendido?
Es una cuesti�n del subconsciente, como bien dice el abogado.
Todo depende de ese hecho que se baja digamos la persiana.
Todos tenemos nuestra persiana.
�Oh, perfecto!
Usted ha cre�do de buena fe, y nosotros la apoyamos con nuestra doctrina,
que �l era el otro.
En estos largos a�os de soledad se ha creado usted del verdadero
una imagen totalmente ideal que ha coincidido con el otro.
Est� tranquila, se�ora, me ocupar� de usted.
Gracias. Abogado, disculpe, �y Mario?
- Mario, �qui�n es Mario? - �C�mo que qui�n? Mario De Santis, el marido de la se�ora.
No, me refer�a al otro Mario.
- Le he abandonado a su destino. - Se ha portado muy mal con nosotros.
- �Le has mandado la factura? - No creo que venga a cuento.
- �Cree que lo condenar�n, abogado? - Depender� de quien lo defienda.
Claro que si se pone en manos de... cualquier abogaducho...
�Est� apa�ado!
- Pobre Mario, �era tan simp�tico! - �Isolina!
�Noble Ofelia, va al convento!
- No gracias, honorable. �No fumo! - Oh, perd�n, disculpe. - Disculpe, hermana.
- Estos clientes son serios. - Ah, �s�? - Tienen mucha pasta.
- Tambi�n tienen combustible. - Alabado sea Dios. - Siempre sea alabado.
�Siempre!
- Hola, pap�. - Ahora debemos irnos.
S�, hermana.
- S� fuerte, Isolina. - Dichosa usted, hermana, no sabe lo que es tener dos maridos.
�nimo, hija. Ver�s c�mo tambi�n encuentras la paz aqu� dentro.
Me hace tanta falta, �sabe?
C�rcel judicial
Adi�s, espero que no volvamos a vernos.
- �C�mo �se es el otro! - No es �l. - �Pero mi Mario a�n no sale entonces?
- �Y la libertad provisional? - �Abogado, usted no da una!
Esto es un error.
- �Un momento, detente! - �Por qu�?
- �Me arrest�is otra vez? - �Venga, vamos!
- En qu� maldito momento se me ha ocurrido... - �Venga, d�jate de historias!
- �Estoy libre! �Volv�is a meterme dentro? - Te conviene tranquilizarte, si no es peor.
- Debo salir, soy decente. - S�, entendido.
- �Tengo que salir! - �Eso, a ti!
Quer�as fastidiarme otra vez, �eh? Anda, entra.
�Entendido?
Aqu� tiene la orden de salida.
Est� bien.
- Adi�s. - Adi�s.
�Mario!
�Mario!
- �Valeria! - �Mario m�o!
- Cari�o, �c�mo est�s? - �Mario!
- �Tonino, guapo de pap�! - Tesoro, �c�mo est�s?
- Bien, bien. - �Est�s bien, est�s bien, amor?
- �Mario! - �Quirino!
Pero Mario, �ya has salido? Mierda, lo siento. No, estoy contento.
- Hola, Tonino. - �Qu� has hecho, eh?
Nada, la historia de siempre. El cl�sico caso de homonimia.
- Te mando enseguida al abogado. - �Abogado, est�s loco?
Yo me defiendo solo, m�ndame alg�n paquete.
- Adi�s, guapo. - Vamos. - �Te lo ruego, eh! Nada de abogados.
- Adi�s. - �Suppl�, cigarrillos y peladillas!
- Pobrecillo. - �Est�s seguro que se trata de un caso de homonimia?
Vete a saber, ocurren tantos.
M�rame a m�.
Es m�s, a prop�sito, abogado, habr� que cambiarle el nombre a Tonino.
- �Por qu�? - Hay muchos Tonino De Santis.
- Cierto, se puede hacer. - Tiene raz�n.
- �Fig�rate �l! - �Ah, Tonino!
- �Qu� ha hecho? - B�jale el calzoncillo, �va!
�Qu� guapo, tesoro del abuelo.
Hace falta un nombre dificil�simo, que no haya otro, porque si no...
Nombres dif�ciles, Antenore, por ejemplo.
- No, no, no. - Ya est� hecho.
- Temistocle. - �Calogero!
�Por qu� no le ponemos Edmondo?
- Agenore. - No, Aderigo como yo.
- Es bonito, va. - �Asdrubale!
Asdrubale, es bonito.
FIN Subt�tulos por Carnicerito y Cechini
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